Full text
G ado en Bellas A es
Uni e sidad de Se illa
Cu so 2021-2022
And ea Co de o Ga cía
SER O
PARECER
Todas nues as
iden idades
And ea Co de o Ga cía
SER O
PARECER
Todas nues as
iden idades
TRABAJO FIN DE GRADO
GRADO EN BELLAS ARTES - UNIVERSIDAD DE SEVILLA
CURSO 2021-2022
AUTOR: And ea Co de o Ga cía
TUTOR/A: Manuel Fe nando Mance a Ma ínez
Se illa, 2022
SER O
PARECER
Todas nues as
iden idades
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ���������������������� 13
OBJETIVOS ������������������������� 17
METODOLOGÍA ���������������������� 21
REPRESENTACIÓN DE LA IDENTIDAD.
RETRATO, ROSTRO Y MÁSCARA ������� 25
4.1. La iden idad del indi iduo como
de inición de su se . ............................... 27
4.1.1. La iden idad en la ed. ................ 33
4.2. Pe sona, os o y másca a.
Cons ucción del indi iduo. .................... 39
4.3. Re a o como ep esen ación del
indi iduo. ................................................ 49
4.3.1. Re a o desde sus inicios. ............ 53
4.3.2 . El e a o después de la
o o g a ía. ....................................... 61
4.3.3. El e a o en el espacio digi al ...... 71
DESARROLLO ARTÍSTICO ������������� 79
CONCLUSIONES ���������������������117
INTEGRACIÓN PROFESIONAL �������� 121
ANEXO DE IMÁGENES ��������������� 125
BIBLIOGRAFÍA ���������������������� 129
INTRODUCCIÓN
1
14 15
Desde que el se humano iene conciencia se ha p e-
gun ado el po qué de su exis encia y de odo lo que
lo odea. Conoce el en o no es an impo an e como
conoce se a sí mismo pa a así pode sob e i i , ya
que la ca ac e ís ica p incipal de es e es la capaci-
dad de esis i a si uaciones complejas que suponen
un pelig o, lo que ha pe mi ido que en el anscu -
so del iempo se haya podido desa olla en cual-
quie ipo de ci cuns ancia. A lo la go de la his o ia
el se humano ha ido mu ando pa a pode encaja
con el medio. En la ac ualidad, es a adap ación no
solo equie e un cambio ísico sino ambién men al.
Ya no hay que p eocupa se po el ío o po busca
alimen o. La p incipal inquie ud del indi iduo es co-
nec a con los demás, consegui un luga en e la
mul i ud pa a palia el miedo a la soledad y al ol i-
do. Po ello, e necesa io c ea múl iples pe sona-
lidades con las que pode adap a se de una o ma
u o a a lo que lo odea, ya que somos se es socia-
les que necesi amos de los demás pa a pode i i .
La inalidad de es e abajo es comp ende po qué un
indi iduo se p esen a an e los demás de o ma dis in a
dependiendo de la si uación en la que se encuen e.
Se analiza á el concep o psicológico de la de inición
de la iden idad pe sonal, así como los ecu sos que
se u iliza en la c eación de es as nue as pe sonalida-
des, cen ándose en la másca a como ecu so al que
se acude pa a hace en e a dis in as ci cuns ancias.
También se ha á un es udio sin é ico de lo que ha
supues o la ep esen ación del indi iduo a a és del
e a o, que ha sido la imagen que el indi iduo ha
mos ado al mundo desde el p incipio de los iempos;
culminando con el plan eamien o p ác ico de es a idea.
2
OBJETIVOS
30 31
es y de lo que quie e llega a se ; y po o o lado habla de la iden i-
dad de la pe sona inco po ándose en el mundo social. Apa ece aquí
o o é mino como es la iden idad de g upo (To eg osa, 2017, p. 224).
La iden idad del indi iduo es lo que le si úa en el mundo mo al, la que di ige y
o ien a cada decisión que omamos, nos emplaza en un luga y momen o como
ya hemos comen ado, y aza un eje sob e el que mo e nos (Taylo , 1995, p.11).
E ikson ha sido c i icado sin emba go po habe dado una g an a iedad de
signi icado a la idea de iden idad, pe o explica que es a plu alidad p ocede de
la conside ación del yo como un en e doble, como suje o y obje o, an o pa a
sí mismo como pa a los demás. Po ello, muchos au o es del in e accionismo
simbólico han omado a es e au o como e e en e (To eg osa, 2017, p. 225).
A pa i del pensamien o de es e psicólogo, podemos disce ni que nues a
iden idad, que es lo que nos puede de ini , se a o mando a lo la go de
oda la ida, y que hemos llegado al concep o de de inición del indi iduo a
pa i de la gen e que nos odea, pues solo en onces enemos una azón
pa a busca qué y cómo somos. También hemos is o que es muy di ícil da
con un en endimien o o al de noso os mismos po que e olucionamos y
mu amos con o me la sociedad a anza, el en o no cambia y cómo noso os
mismos nos sen imos. Tenemos que en en a nos a si uaciones que equie-
en al e aciones en nues a conduc a y sugie en o a de inición de nues a
pe sona, o bien conducen a una c isis que lle an a la al a o negación de
esa de inición como pe sona; y que al inal desemboca en una nue a con-
cepción de nues os p opios yos. La iden idad pe sonal es, po an o, la
acep ación del modo de se , ac ua y pensa de cada pe sona, lo que nos
dis ingue de los demás, y a la ez nos elaciona con ellos. Es aquí donde
apa ece el úl imo a ículo que se analiza á. Esc i o po Luis Ál a ez-Muná-
iz, explica la impo ancia que iene la iden idad en nues a ida dia ia. Mu-
chos an opólogos han obse ado ambién que el indi iduo ac úa como un
“agen e múl iple”, in e p e ando a ios papeles. Acla an así que la iden idad
pe sonal es la combinación de odas esas iden idades colec i as que una
pe sona asume conjun a y/o al e na i amen e. Como bien explican Jean
Claude Deschamps y T. De os en su lib o elaciones en e iden idad social
e iden idad pe sonal, mien as que la iden idad pe sonal hace alusión a la
a iedad, la iden idad social sugie e simili ud y pe enencia a un luga (Ál-
a ez-Muná iz , 2011, p. 408); y aunque puedan es udia se po sepa ado
pa a un mejo en endimien o, son concep os que an de la mano y se com-
plemen an. Debido a es o, podemos deci que, aunque la conciencia de
iden idad es una cualidad indi idual, a la ho a de p oduci es a conciencia, se
con ie e en social. Nues o ce eb o es á con o mado socialmen e. Somos
se es socializados que se some en a la p esión social ya que necesi amos
compa i nues a ida con el es o de los componen es de nues o g upo.
4.1.1. La iden idad en la ed.
34 35
U ilizamos las edes sociales como medio po el cuál pode p esen a nos
al mundo, po lo que la “in e az digi al” (Rueda y Gi aldo, 2016, p. 121)
cob a g an impo ancia en la o ma con empo ánea de au o- ep esen a-
ción. La ed unciona como sopo e pa a las nue as o mas de exp esión
y cons ucción de la iden idad. Y es especialmen e signi ica i o si ela-
cionamos es a idea con el momen o en el que se empieza a cons ui la
iden idad y po an o comenzamos a de ini nos como pe sona. Tal como
explica Alejand a Ta ango Guada ama en su esis jó enes y edes socia-
les: “la o og a ía en Facebook másca a de iden idad en los jó enes”, es
en la e apa de la ju en ud, la cuál comp ende en e los 12 y los 29 años,
donde damos inicio al p oceso de cons ucción de nues o yo (Ta ango,
2021, p. 25). Las edes sociales son un medio de in e acción, y la glo-
balización que el mundo i ual ha ocasionado epe cu e en g an medida
en la con o mación de esa iden idad. Inciden de al mane a que ans o -
man su compo amien o y condicionan lo que les suceda en la ealidad
con el obje i o de una pos e io acep ación an o indi idual como colec i a.
Se llega has a el pun o de modela nues a iden idad de acue do al in e-
és de la comunidad en la que es é, así como selecciona qué con enido
unciona mejo con el obje i o de que el público c ee una pe cepción de
noso os ya con olada y es udiada. Se gene an de es a mane a másca-
as de iden idad ( e minología en la que p o undiza emos en el siguien e
apa ado) con el único in de man ene ese lazo con los demás usua ios.
Es o conlle a que sea más di ícil y edioso compone una pe sonalidad e
iden idad p opia. Mien as que las gene aciones an e io es se eían in luen-
ciadas po unos alo es y enseñanzas más amilia es, en el mundo globali-
zado en el que i imos, los jó enes bebemos de la sob eexposición de in o -
mación, es ilos, cul u as e imágenes que se in e cambian y se con ie en en
los nue os alo es, cambiando el umbo de la iden idad social que an es de la
web 2.0 se desconocía. El hecho de es a conec ado a una ed global implica
múl iples in e p e aciones y cons ucciones men ales, además de la necesi-
dad po pa e de dis in os usua ios de c ea una iden idad i ual a a és de
la cuál pode elegi qué imagen de noso os mismos damos, como ya hemos
mencionado an e io men e.Pa a So o (2012), es o puede ene un impac o
posi i o, pues al c ea una iden idad en la ed, la in o mación que se deja
pe du a en el iempo, al como lo hace una o og a ía (Ta ango, 2021, p. 28).
La gene ación que ha c ecido en la ed iene además una o ma di e en-
e de comunica se y sob e odo de elaciona se. Como bien dicen Bo-
hó quez y Rod íguez-Cá denas en la Re is a Colombiana de Psicología
pe cepción de Amis ad en Adolescen es: el Papel de las Redes Sociales,
un elemen o a la ho a de o ma la iden idad es la in e acción con o os
indi iduos con el obje i o de socializa , y las edes sociales son aho a el
nue o en o no en el que los jó enes empiezan a c ea lazos con sus igua-
les (Can o -Sil a, Pé ez-Suá ez y Ca illo-Sie a, 2018, p. 72), de ahí la
impo ancia de una buena imagen an e los demás. Sin emba go, es a in-
cu sión en las edes iene ambién un lado nega i o, pues muchas eces
36 37
se hace sin con ol o aseso amien o po pa e de los pad es. Si ag ega-
mos el hecho de que cada ez las incu siones en la ed se hacen a una
edad más emp ana, emos que la iden idad de los más ulne ables es á
expues a a po enciales pelig os. El doc o Al edo Oli a, p o eso de Psi-
cología E olu i a y de la Educación de la Uni e sidad de Se illa explicaba
en una con e encia llamada la iden idad en el espacio digi al; c eación, e-
p esen ación y p oyección de la iden idad en el espacio digi al, ealizada
en el Caixa o um de Se illa el 11 de mayo de 2022, que el adolescen e
no alsea su yo en las edes en an o que su iden idad no es á comple-
amen e cons uida. Es en es a edad donde, a a és de expe iencias y
i encias, empieza a en ende su al ededo y a compone su pe sonali-
dad. Explica a a és de a ios ejemplos cómo las nue as gene aciones
u ilizan las edes pa a expone su pensamien o e inquie udes, eniendo la
posibilidad de pone se en con ac o con o as pe sona que es én o hayan
pasado po alguna si uación simila pa a así sen i se alo ados y que idos.
Se han hecho a ios es udios que demues an que a a és de las edes
se puede conoce a una pe sona mejo de lo que se ha ía en pe sona.
Podemos obse a que a ios de ellos se han lle ado a cabo sob e la ed
social Facebook po la Uni e sidad de Cali o nia del No e en Chapel Hill,
muchos de los jó enes que pa icipa on decían que es aban dispues os
a compa i in o mación de índole pe sonal en sus edes sociales, dejan-
do así de di e encia la ida “online” de la “o line” (Blanco, 2016, p. 8).
Explicaba así cómo los jó enes usan las edes pa a exp esa se y habla
de sus pensamien os e inquie udes. Un me gus a con iene mucha más
in o mación ín ima de la que c eemos. Es a es un a ma de doble ilo, pues
si bien las edes nos pe mi en comunica nos y conec a nos po odo el
globo, bien es cie o que cuando clicamos en algo que nos a ae, no pen-
samos que la in o mación que olcamos sea ele an e, pe o hay que plan-
ea se que dejamos da os p i ados; y aunque algunos pueden se menos
impo an es como un lib o o película que nos gus e, o os pueden eco-
ge nues a o ien ación polí ica, sexual o/y eligiosa, que es a á disponible
y accesible pa a un sin in de pe sonas. Además, al en a en cualquie
página de in e ne exponiendo nues os da os, no nos damos cuen a de
que pe demos el de echo a ellos al acep a las condiciones que cada si io
web pide. Exponemos inconscien emen e nues a pe sonalidad, gus os y
pensamien os eales, exhibiendo nues o yo más ín imo y dejando de lado
esa igu a ic icia que mucha gen e c ea al en a en una ed pa a sen i -
se incluida den o de un g upo especí ico. Como bien dice Jesús Po illo
Fe nández en la e is a Logos, la iden idad que enseñamos en las edes
es doble (que compa a con unos concep os de O ega y Gasse que usa-
ba al habla de his o ia y son “din o nos” y “con o nos” (Po illo, 2016), e-
i iéndose a lo que hay ue a y den o espec i amen e). La in e io o la
din o no solo pod á e se si el indi iduo lo c ee necesa io y si el g upo o
g upos es án dispues os a ecibi la in o mación que lo dis ingue de ellos.
En esumen, podemos deci que ac ualmen e las edes son el medio po el
cual nos comunicamos con los demás y dejamos in o mación. La pe enen-
cia a una ed social iene elemen os posi i os y nega i os. Po una pa e
ayuda a la in eg ación en una comunidad, así como a ob ene in o mación
de odas las pa es del plane a, conec ándonos con los demás, pe o po
o o lado, esa conexión en muchas ocasiones pe judica nues a p i acidad
e in imidad, p oduciendo el e ec o con a io al que deseamos, ya que en-
demos a c ea una másca a con la que sepa a el yo in e io y el ex e io o
la e sión pe inen e que en ese momen o se quie a p esen a al mundo.
4.2. Pe sona, os o y másca a.
Cons ucción del indi iduo.
40 41
Ya hemos is o que la iden idad de la pe sona p ecisa cómo somos y cómo
que emos que nos ean el es o, y lo p ime o que enseñamos de noso-
os es ine i ablemen e nues o os o. Es la p ime a oma de con ac o
con el ex e io y lo que da una de inición p ima ia de noso os, es donde
la exp esi idad del cue po y el signi icado se condensan (Al una, 2009,
p.34). Po eso, es p eciso que ahondemos un poco en la his o ia del o i-
gen e imológico de la palab a, pues elaciona pe sona, os o y másca a.
En g iego el é mino “ os o'' (Al una, 2009, p.35) se e ie e, en las ep e-
sen aciones ea ales, a algo que se mi a y al que se mi a, como una pue a
al alma. Ellos no lo eían como un escondi e, sino como un con enedo de
emociones. Se usaba la palab a p osopon, que signi ica li e almen e “lo que
es á delan e de la mi ada de noso os”. Es a palab a engloba an o el os o
como la ca e a o másca a ( i ual o escénica), es deci , no enían un é mino
especí ico pa a ninguna de las dos. Es o ocu ía po que la cul u a g iega se
basaba en el ca a a ca a, en el qué di án y qué pensa án del que ienen de-
lan e. Pa a ellos, el P osopon e a lo que ep esen aba a la pe sona que enía
delan e, lo que eía y e a is o. Siemp e enía ese e ec o de ecip ocidad:
se deja e y e lo que iene delan e. Sin emba go, en G ecia, es a másca a
no ocul aba, e a anslúcida a los sen imien os y emociones, siendo en ese
en onces ese espejo del alma. Así, el p osopon es á muy elacionado con
la mi ada que los demás daban del suje o y que esos p opios suje os da-
ban. Resul a cu ioso que p ecisamen e po esa ecip ocidad, no u ilizaban
p osopon pa a e e i se a la másca a de la Go gona, pues según la mi o-
logía g iega no podía in e cambia mi adas con ella po que eso suponía
la mue e. Como no podía se mi ada, sólo empleaban el é mino cabeza.
La palab a pe sona ambién iene su o igen e imológico en pe -sona e,
cuyo signi icado es “sona a a és de” (Be ancu , 2010, p.131). De es a
o ma, a a és de es a másca a ea al, la oz esonaba, y según la o -
ma que es aba p esen a a, se escuchaba de mane a di e en e, a en-
diendo a las exp esiones ( is eza, miedo o aleg ía). Se decía en onces
que la másca a e a el conduc o po el cuál se podía exp esa una emo-
ción o sen imien o además de pe mi i que la oz del alma esona a.
No es has a Roma donde se piensa en es as dos palab as po sepa ado.
Ellos designan ul us o ascies pa a os o y “pe sona” (Al una, 2009, p.37)
pa a másca a. Sin emba go, “pe sona” no solo se e ie e a másca a, sino
ambién a ol o papel. También podemos e es a ampliación semán ica
en la palab a g iega p osopon, de la que hemos hablado an e io men e,
pues ya en el II a.d.C se u iliza además pa a habla de pe sonaje. Es os
dos é minos enlazan con un e ce o que es kha ak e , que signi ica “el
que g aba”, e i iéndose así a la huella o imp on a ija de esas másca as,
a lo que es á g abado en la piel o el alma pe manen emen e. Los d ama-
is pe sonae o ca ac e es (en inglés oda ía se les sigue llamando así)
u ilizaban es as másca as pa a congela las exp esiones especí icas del
os o llegando a c ea ipologías conc e as y de ini o ias. Así se comienza
42 43
a ca ac e iza a esos pe sonajes con asgos que pe mi an de ini un ol
social. De es a mane a, en la ep esen ación, esas másca as con enían
un sen imien o o exp esión inamo ible, con el que se hablaba no de un
indi iduo, sino de la pe soni icación de un ipo de pe sona, un p o o ipo.
Con la apa ición del de echo omano, el é mino pe sona pasa a de ini una
ca ego ía mo al nue a, y con ello, se de ine de o a o ma: indi iduo de la
especie humana. Pasa de delimi a solo la apa iencia o la ep esen ación,
a de ini se den o de una sociedad aho a con de echos como la posibilidad
de ene una p opiedad o pode de ende se y discu i en un juicio (hay que
p ecisa en es e pun o que solo los pa e amilias son los que pueden op a
a ese es a us po comple o, y los escla os es aban exen os de es e í ulo,
pues ca ecían de de echos). En el de echo omano ambién se habla de
que el é mino pe sona en el sen ido de ol o papel social es in ínseco
al homb e, pues es e iene que se capaz de desempeña a ios pape-
les como pad e de amilia, como iel de una eligión o como come cian e.
Aún así no es has a el siglo VI cuando se da una de inición cla a que se i á
como undamen o pa a los es udios medie ales, de lo que se conocía po
aquel en onces po pe sona. Boecio decla a que “pe sona” es “ oda sus an-
cia indi idual de na u aleza acional” (Be ancu , 2010, p.134). Es la adición
c is iana la que p opaga es a nue a de inición, que después se á acogida y
en iquecida po pensado es y ilóso os medie ales como Tomás de Aquino.
Explica que es esa acul ad de aciocinio y dominio de sus p opios ac os lo
que nos di e encia e indi idualiza de las demás subs ancias p ime as. Ve-
mos cómo poco a poco la de inición del se humano se ha ido comple ando,
ag egando nue os concep os como indi idualización o asgos dis in i os,
la capacidad de ene una olun ad, pode e lexiona o sen i e imagina .
Se le p opo ciona un alo y una dignidad p opias independien es de los
posibles oles sociales. Tan o Aquino como A is ó eles coinciden en que el
se humano es “ac o y po encia”, pues somos se es co po ales que, g acias
a nues as acul ades y habilidades, somos capaces de adqui i una o ma
y mane as de se de e minadas que nos conec a con el es o del mundo.
En la mode nidad, Desca es sien a las bases del mundo del yo, pues o que
en es a época los ilóso os se cen an en el desa ollo de una eo ía indi i-
dualis a. Pa a es e ilóso o, el yo se con ie e en la base del conocimien o,
capaz de pone en duda odo lo que an es se había conocido pa a llega
al “yo pienso” como in más ce e o. A pa i de es a idea de la subs ancia
pensan e, apa ece el pensamien o de “a i mación ideológica del indi iduo”
(Be ancu , 2010, p.135), que se con ie e en el p ecep o de la con igu ación
social y polí ica, además de la alo ación de la mo al. Sin emba go, es a de-
inición había dejado de lado el é mino pe sona, y es Locke, o o ilóso o, el
que lo in oduce de iniéndola como ese se pensan e e in eligen e con con-
ciencia del sí y olun ad, que iene una iden idad pe sonal g acias a la capa-
cidad de econoce su indi idualidad (que es “el mismo”, osea la misma pe -
sona, el mismo indi iduo), independien emen e de los cambios que pueda
llega a su i en su ida. El indi iduo en la época mode na iene alo , pues
es igual a odos los demás, y p incipios, pues es á suje o a leyes y no mas.
Con la llegada de la época con empo ánea, los aspec os sociales e indi i-
duales del indi iduo se ag upan has a llega a la concepción de uni e sal.
La co po alidad, ca ac e ís ica que muchos siglos an es ya había acom-
pañado a la de inición de pe sona, se elaciona aquí con el os o, que es
el elemen o sob esalien e del cue po, lo que pe mi e elaciona nos con el
ex e io , la p incipal ía de exp esión. Pe o el os o no solo a iende a la
pa e más ísica del cue po, sino a una más ín ima y subje i a. Con es a
ama de pensamien o apa ece Gomb ich, que explica en el ensayo llamado
la másca a y la ca a: la pe cepción del pa ecido isonómico en la ida y el
a e; sacado del lib o a e, pe cepción y ealidad, la capacidad del indi i-
duo pa a iden i ica el os o de o o independien emen e de los cambios
que el cue po pueda su i . Conside a pa a es e pensamien o el é mino
de “cons ancia isonómica” (Gomb ich, 1970, p.17). O o pun o ca ac e ís-
ico de es e ilóso o es su ap oximación de las palab as pe sona, másca a
y os o; pues a i ma que odos c eamos una másca a dependiendo de
las ci cuns ancias en las que nos encon emos, y que paula inamen e esa
másca a a dominando nues o se has a que asumimos ese ol. De es a
o ma, el os o cada ez se ap oxima más a la másca a, con i iéndose
en algo nega i o si las in enciones e in e eses con los que se empieza a
modela esa másca a enmasca an y dis o sionan la iden idad del indi iduo.
Tomando en conside ación es e pensamien o, algunos ilóso os con empo-
áneos uel en al signi icado p ima io de la palab a donde se habla de la
ep esen ación y de los dis in os oles o papeles que cada indi iduo puede
ep esen a en el abajo o en la sociedad (Al una, 2009, p.39). Un ejemplo
de ello lo encon amos en E. Go man, un impo an e sociólogo que u iliza
es a concepción de ep esen ación pa a explica las in e acciones socia-
les, pasando así de másca as como o os os os a másca as sociales.
Ag ega así o o sen ido además de la ep esen ación e iden i icación, la
disimulación. En amos así en el mundo de la apa iencia y el ingimien o,
del dis az y la ocul ación del se . En su lib o la p esen ación de la ida
co idiana, habla de cómo el indi iduo ecibe in o mación del o o. Habla
de la imp esión que se le da a alguien al momen o de conoce lo y la que
emana de él (Go man, 1965, p.14), al igual que la palab a p osopon se
e e ía a la pe sona que es á delan e de noso os, inculando esa ecip o-
cidad. Se e ie e al indi iduo como ac o , ya que piensa que cada pe sona
desempeña un papel, ic icio, en la sociedad, y que inge y se esconde
de ás de esas másca as. Habla incluso de la acep ación de ese papel
como su e dade o se , es deci , que el papel que lle a a cabo se con ie e
en su ida, undiendo así la másca a, el ol, con la pe sona que hay de-
bajo. Explica además de la p eocupación que iene la sociedad ac ual po
el qué di án y po lo que los demás piensan de ellos mismos (Go man,
1956, p. 267), concep o que emos epe ido desde la an igua G ecia, con
una sociedad del ca a a ca a donde p ima la apa iencia y la p esencia.
44 45
Vemos así que el pensamien o con empo áneo pa a es os é minos es la
hib idación de os o y másca a. Hans Bel ing, en su lib o Faces, una his o-
ia del os o, habla de cómo la unción del os o puede an o e ela como
ocul a y engaña (Bel ing, 2021, p.13). Algunas eces somos capaces de
e de o ma cla a las exp esiones de los demás y o as esas exp esio-
nes son másca as que esconden sen imien os di e en es. Así, en endemos
os o y másca a como una imagen que inse amos sob e una supe icie
a modo de isualiza lo que que emos de ini y ep esen a . Pe o mien as
al os o se le a ibuye una cualidad icónica, la másca a se incula con
un cue po ajeno, que oma la posición del os o con i iéndose en sopo -
e y ol iéndose in isible. Y, aunque pa ezca que es os dos é minos son
opues os, la ealidad es que man ienen una elación de “na u aleza-cul u a”.
An e io men e se ha mencionado que en algunas cul u as las másca as
se usaban pa a i uales y ep esen aciones ea ales, pues es as ienen
la capacidad de cap u a las exp esiones aciales que son agi adas, cam-
bian es y ans o ma las po una exp esión absolu a capaz de habla po
sí sola. Es as másca as conceden al po ado o o os o, con i iéndose
de es a mane a en un nue o indi iduo ya que ha omado el cue po de
quien poseía la másca a. Siguen siendo una imagen, pe o no la ep o-
ducción de ese os o eal que es á ocul o, es más bien la enca nación, o
dicho de o a o ma, “exca nación” (Bel ing, 2021, p.21) del os o; pues
sepa a del cue po la imagen eal del indi iduo en cues ión. También hay
que des aca que du an e oda la his o ia a la másca a se le ha dado una
conno ación nega i a, pues apo a in o mación alsa de la imagen del
yo. Es Nie zsche quién habla de una conno ación posi i a en con apo-
sición a la que se había dado an e io men e. Dice que es bueno pa a el
se humano ene esas másca as pa a no expone se del odo a los de-
más. Habla incluso de la necesidad de esconde cie os sen imien os y
pensamien os ya no solo pa a p o ege nos a noso os mismos, sino pa a
no p eocupa o moles a a los que nos quie en (Nie zsche, 2004, p. 71).
Teniendo es e pensamien o en cuen a, Bel ing ambién hace una e lexión
sob e el ol que los os os asumen explicando que ecuen emen e un os-
o se compo a como una másca a en cuan o el indi iduo iene que in e-
ac ua con alguien pa a pode así encaja con la sociedad. Desempeña
de es e modo un papel y unciona como una másca a, p o egiéndose así
de los que lo odean. Go man, como ya hemos señalado an e io men e,
ambién hace una e lexión pa ecida y elaciona ambos concep os. Pe o no
sólo ellos llega on a es a conclusión, muchos o os ilóso os ie on cómo la
sociedad c ea másca as pa a de ende se de su al ededo , pa a con en a
al que es á delan e o como medio pa a consegui algo. Algunos con em-
po áneos lo han elacionado con las edes sociales, donde esa másca-
a an es mencionada si e de mu o de con ención donde sus emociones,
sen imien os e ideas e dade as es án supedi adas a lo que al público (se-
guido es) le ag ade. En muchos casos esas másca as que cumplen un
ol conc e o incluso oman el luga de los p opios indi iduos, los cuales
dejan de se ellos mismos con el in de consegui econocimien o y ama.
Ejemplo de ello lo encon amos en Ja ie Se ano-Puche, un pe iodis a
español que hace un análisis de la ob a de Go man y la ep esen ación
de una pe sona en las edes sociales. Explica que cada másca a que el
indi iduo escoge pa a ep esen a el papel es á minuciosamen e selec-
cionada con el in de ajus a se al en o no y ambien e, así como de sa-
is ace el gus o de los demás espec ado es. Es el usua io (el indi iduo)
el que decide qué da os quie e enseña al público, independien emen-
e de la e acidad o no de esa in o mación (Se ano-Puche, 2012, p.4).
Asimismo, como e emos más adelan e cuando nos aden emos en las
edes sociales como nue o luga de ini o io de nues o se , cabe des a-
ca dos esc i o es que ambién han a ado es e ema. Po una pa e, el
esc i o Ge a d Imbe habla de odas las ca as y ace as que se mues-
an al mismo iempo en las edes, de odas las o mas en las que ex-
ponemos nues o “yo” (Imbe , 2011, p.125). Expone que in e ne es, se-
gún Bauman, un “uni e so líquido” (Bauman, 2006) donde cada indi iduo
es capaz de, en e o as cosas, me e se en la in imidad de o a pe sona,
exhibi se y sob e odo, se o a pe sona, odas las que el indi iduo quie-
a se (o po el con a io no se ninguno, con i iéndose en me o espec-
ado , y solo con empla los papeles y las idas ajenas de los demás).
Po o o lado, Remedios Za a de igual mane a mues a cómo es i i en
las pan allas (Za a, 2017, p.4). Pone en elación di ec a el núme o de “se-
guido es” que pueda ene una cuen a con la can idad de in o mación, e-
az o no, que es a o ece al público, una ez más o eciendo es a ac ua-
ción delan e del espec ado . Un ejemplo es la o og a ía que es a pe sona
pone de pe il pa a p esen a se a los demás, escogiendo minuciosamen e
la mane a en la que el mundo la e á y a icinando qué pensa án de ella.
Cuando odo u mundo se cen a en la ed social y en mos a absolu a-
men e odo lo que e odea, esa “in imidad”, ese “yo mismo” se pie de.
T as el análisis an o de las palab as elacionadas como de dis in os au o-
es que han dado su opinión sob e el ema expues o, podemos deci que el
os o es la ca a de p esen ación de cada indi iduo, lo que se e a p ime a
is a y lo que más in o mación da de odo el cue po, po lo que es en oca-
siones muy ulne able. Tendemos de es a mane a a p o ege lo a a és de
másca as que ayuden a ocul a o al o pa cialmen e nues o e dade o yo.
Nos cen amos an o en ocul a pa a ag ada a la sociedad en la que i i-
mos que muchas eces la másca a cob a an a impo ancia que asumimos
el papel que es amos in e p e ando. Lo emos en la sociedad ac ual, con-
c e amen e en las edes sociales, donde muchas pe sonas se cen an an o
en apa en a que ol idan su e dade o se , omando la másca a el mando y
sup imiendo al indi iduo que había de ás. En amos en onces en el campo
de la en e medad como as o no que p o oca una adicción. Ma ía Mag-
dalena Ca o Man illa, en el a ículo adicciones ecnológicas: ¿En e medad
o conduc a adap a i a?, explica que si bien la adicción y dependencia a
46 47
las edes sociales y a in e ne oda ía no es á den o de la CIE (Clasi ica-
ción In e nacional de En e medades), muchos es udios conside an que la
pe enencia excesi a a las nue as ecnologías puede desemboca en una
conduc a adic i a. Es e ipo de as o no hace que el indi iduo pie da el
con ol de sus p opias acciones en la ac i idad elegida, en es e caso na e-
ga po la ed digi al, al e ando su ida co idiana an o a ni el social como
labo al o amilia (Ca o, 2017, p. 256). Señala ambién que el uso excesi o
de in e ne puede lle a a ansiedad, i i abilidad o dep esión, sín omas de
abs inencia al no se posible en a en el cibe espacio en un pe iodo de
iempo p olongado; e incluso un nue o é mino, nomo obia, o o gado pa a
de ini el miedo a sali de casa sin el elé ono mó il. Hay ya compañías
como A esmedia que han lanzado una campaña pa a p e eni es as ec-
noadicciones impulsando así un uso esponsable de es a (Es ébanez, s. ).
Bel ing ambién elaciona el os o con los “mass media” (Bel ing, 2021, p.
31), pues dice que los os os que apa ecen en las pan allas se compo an
aho a como las másca as de las que hemos es ado hablando an e io men-
e. Los conside a “a e ac os que esponden al más ecien e es adio de la
p oducción écnica de imágenes e imp esionan con su cele idad” (Bel ing,
2021, p. 189). De es a mane a, es os nue os os os-másca as lle an con-
sigo un ensayo p e io pa a su pos e io isualización en la pan alla. U ilizan
os os sin é icos, gené icos, mediá icos que sus i uyen a una pe sona en
la es e a pública. Además, la sob ep oducción de imágenes en los medios
ac uales despoja de signi icado al iejo os o, ocupando su luga y i ali-
zando con él. Es e nue o signi icado de os o lo podemos e en la e is a
Li e, la cual (Bel ing, 2021, p. 192) el 28 de diciemb e de 1936 publica una
columna i ulada Faces, donde p omulga que el os o mediá ico iene la
capacidad de es a p esen e en muchos luga es. Así, u ilizaba una cabeza
sin ca a y sin é ica donde se podían p oyec a muchos os os, si iendo
así de ma iz pa a esos os os que compi en po el luga que es a posee.
Son os os, en aquel momen o, ac uales que ienen como obje i o causa
una imp esión, ya sea buena o mala ( emos po ejemplo los os os de
Hi le o Roose el ). Se explica de es a mane a que los os os nue os de
pe sonajes ele an es se an eemplazando en las no icias y e is as al
como si ue an másca as, siemp e en el mismo luga y de la misma o ma.
La ep oducción de os os públicos (Bel ing, 2021, p. 195) se ol ió a mo-
di ica con la llegada de la ele isión. Es as imágenes no sólo alcanza-
ban al cine y las películas, sino que aho a podían llega a los hoga es
de o ma simul ánea y al momen o. Ya no solo apa ecían ac o es o ac i-
ces, sino odo ipo de pe sonajes elacionados con la polí ica, la econo-
mía y el pode . Aún así, la p ime a comunicación de la que hablábamos
que debía ene un os o de o ma ecíp oca aquí no es más que una
simulación, un ea o. A pesa de que es e pe sonaje a ae odas las mi-
adas, ya no de uel e ninguna ni podemos e alua al que enemos de-
lan e, pues aunque es emos iendo su os o, no es más que la ep e-
sen ación de es e. También se pie de la e e encia de ese icono, la igu a
ya no iene una escala na u al, sino la que dic an los medios. Lo emos
en los gigan escos ca eles que algunos di igen es usan pa a a ianza su
dominio y con ol en la sociedad. Ya sea en la calle o en la ele isión, la
de o mación de la escala es un ecu so muy u ilizado pa a some e a los
espec ado es, con i iéndose en las másca as colosales de la an igüedad.
De es a mane a en endemos que la másca a ha sido empleada pa a al-
e a la isión del po ado desde que iene conciencia de sí mismo, y,
como e emos en el siguien e apa ado, es a a és del e a o en o-
das sus e ien es donde podemos e la ep esen ación del os o, y
po consiguien e la másca a, que en algunos casos ocul a pa a des-
ela un indi iduo nue o y/o mejo ado, y en o os se anexiona an o al
pe sonaje que lo po a que es capaz de cons ui un nue o indi iduo.
4.3. Re a o como ep esen ación
del indi iduo.
62 63
Hacia mi ad del siglo XIX, con la in ención de la o og a ía,
lo que has a el momen o se conocía como e a o, desde el
pun o de is a a ís ico (Al una, 2009, p.43), en a en deca-
dencia debido a que el pa ecido que de inía el e a o deja de
se la no ma. Es en la e apa imp esionis a donde los a is-
as empiezan una nue a o ma de ep esen a al indi iduo: a
pa i de es e momen o, en el e a o p ima la pe cepción y
la e ocación. La semejanza ya no iene alo . Se apa an de
la concepción adicional de la ep esen ación del indi iduo
(Ba ón de Paula, 2016, p.14) y se aden an en el es udio de
una nue a plás ica que les ayude en la a ea de cons ui la
imagen de la pe sona (dando paso así a las pos e io es an-
gua dias del siglo XX). Al aleja se de la idea de ep oducción
iel pa a e leja la e dad, b o an nue as inquie udes como
son el que e ep esen a el alma, el in e io de la pe sona
o el lado ocul o del indi iduo. Nace un in e és po la psico-
logía del e a ado, dejando de lado la búsqueda de la belle-
za pa a da paso a una a acción po lo eo, po los an as-
mas, po las o mas g o escas y los mons uos in e nos. Se
habla de la idea del doble, donde se di e encia al suje o del
yo, dos pe sonalidades aho a en en adas. Podemos e en
Goya ( ig.6) que cada ez se aleja más de esa ep esen ación
ideal del suje o y empieza a exp esa lo e ible y lo g o esco.
Al comienzo del siglo XX, se empiezan a emplea nue os me-
dios y ecu sos en la c eación del e a o. Aho a la imagen del
indi iduo se agmen a, se descompone, se sepa a y se deja
inconclusa. Con ello, los a is as con empo áneos in en an
cons ui de una nue a o ma la iden idad del suje o, hablando
p ecisamen e de la pé dida de esa iden idad. U ilizan el exp e-
sionismo y el in o malismo pa a ocul a el os o y dan g an impo -
ancia a la iconog a ía, mos ando así un suje o social más eal.
Sin emba go, desde el pun o de is a sociológico, es a o ma
de ep esen a al indi iduo iun a de una mane a sin p ece-
den es as la in ención de la o og a ía y de las siguien es
écnicas de ep oducción. El deseo de dispone de imagen
p opia que e leje a la pe sona indi idualmen e c ece y se
ex iende a odos los es amen os de la sociedad, ya que es
más iel a la ealidad, más económico, más cómodo y con
capacidad de ep oducibilidad. A pa i de es o (Ba ón de
Paula, 2016, p.13), los a is as en a on en deba e, po que
aunque muchos ie on en la o og a ía un nue o medio
con el que abaja y es udia la ep esen ación, es cie o
que o os oma on es e nue o in en o como la causa de la
“mue e” del e a o pic ó ico, que, a di e encia del o og á-
ico, sí que e a capaz de exp esa la esencia del a is a.
Figu a 6. Goya, Dos iejos comiendo sopa, 1820-1823.
64 65
Además, a la in ención de la o og a ía (Al una, 2009, p.44) le si-
gue una e olución indus ial que modi ica las bases en las que se
asien a la sociedad. El éxodo u al y el aumen o de la u banización
dan pie a una sociedad con un sen imien o de p opiedad e indi i-
dualismo que acen úa el deseo de una imagen p opia, de un e a o
singula izan e. A la ez, con el espejo como obje o domés ico que
puede llega has a las casas más humildes y la o og a ía cada ez
más accesible a la población, la imagen de sí mismo se con ie e
en algo co idiano y po ende deja de ene an o alo . Más a de,
su gie on los documen os de iden i icación con una o o del os o,
que ya ue on empleados como ca as de acceso en la Exposi-
ción Uni e sal de Pa ís en 1867, y poco iempo después nace la
idea de usa una a je a jun o con la o og a ía de un indi iduo y su
nomb e comple o como mé odo de iden i icación. Es a o og a ía,
sin emba go, dis a mucho de ep esen a más allá de lo e iden e,
pues (Finol, 2012, p.42) iene unas ca ac e ís icas muy ma cadas:
la pe sona, sola, debe es a de en e, sin nada que pueda hace
que algún asgo acial no se ea, sob e un ondo monoc omo que
gene almen e es un colo blanco o c ema, una mi ada on al y
una exp esión neu al, odo ello sob e un plano no mal pa a e i-
a posibles de o maciones en el os o. Su p incipal obje i o es el
de la iden i icación y iene una g an capacidad de ep oducción,
po lo que di ie e de la o og a ía a ís ica y del e a o psicológico,
que a más allá de in en a ep oduci la apa iencia del e a ado, y
busca e ela su pe sonalidad, saca la a la luz (Valín, 2020, p. 13).
Pa alelamen e su gen las llamadas “ a je as de isi a”, muy u iliza-
das en un p incipio po polí icos, emp esa ios, y al os es amen os
sociales y más a de po cualquie a que pudie a hace se ca go de
la elabo ación como o a o ma de p esen ación e iden i icación,
así como pa a eco da al indi iduo en un o ma o de pequeñas di-
mensiones que ue a ácil de anspo a (Finol, 2012, p.44). Llegó
a manos de And é-Adolphe-Eugène Disde í, que consiguió aba a-
a aún más los cos es u ilizando un solo nega i o pa a consegui
ocho posi i os (Pé ez, 2016, p. 11). A a és de las a je as de i-
si a, el e a o se ol ió a es e eo ipa , casi ca ica u izando al e-
a ado, y al p oduci se casi de o ma indus ial y con una inalidad
come cial, p on o esas o og a ías de conocidos y de gen e amosa
(pues e a la única o ma que enía la gen e común de conoce el
os o de amosos, odos es os es e eo ipados) se con i ie on en
obje os de colección. Su gen así álbumes pa a almacena las de
o ma sencilla (Valín, 2020, p. 17). Vemos en onces que la o o-
g a ía del e a o (Ba ón de Paula, 2016, p.16) se con ie e en
un ecu so más asequible y po consiguien e popula , que dejaba
de lado cualquie es igio de la ep esen ación del alma o de su
yo in e io , dándole un mayo alo a la imagen eal del indi iduo.
Pe o no odos los o óg a os quisie on lle a es e camino, algunos de-
cidie on ahonda en la ep esen ación del indi iduo más allá de la me a
iden i icación. Cabe des aca en el ámbi o del e a o o og á ico psi-
cológico (Casajús, 2009, p.242) a Gaspa Félix Tou nachon, llamado
Nada . Es e a is a quiso ol e a la na u alidad del e a o a a és del
dominio de las luces. Pa a pode e a a ya no solo la apa iencia ísica
sino su in e io , in en aba conoce y comp ende a la pe sona, es udia
sus ca ac e ís icas y su o ma de se , busca lo más ep esen a i o de
ella y en onces plasma lo en la o og a ía ( ig.7). El se ca ica u is a le
ayudó mucho a la ho a de escoge el asgo o la exp esión más dis in i-
a, pasando po al o el oque humo ís ico de es e ipo de dibujos pa a
do a a cada e a o de la se iedad y la dignidad que me ecían. La com-
Figu a 7. Gaspa d Félix Tou nachon, Au o e a o, 1865.
66 67
plicidad (Valín, 2020, p. 20) que desa olla-
ba en su es udio, en un ambien e más p i-
ado que las o og a ías que se enían que
hace a plena luz del día y en la calle po que
oda ía no se dominaba el ema de la ilumi-
nación, con el modelo pe mi ía que cap a a
pe ec amen e la ac i ud y el ca ác e , bus-
cando la exp esi idad del os o de la pe so-
na, log ando así expone el yo más ín imo.
O o a is a de g an in e és que e olucionó
el ámbi o del e a o psicológico en la o o-
g a ía ue Philippe Halsman con su p oce-
dimien o o og á ico ca ac e ís ico que él
mismo i uló como Jumpology o Jumps yle
(Delgado, 2017, p.4). Es a nue a he a-
mien a pa a la psicología u ilizaba el ac o
del sal o pa a que los o og a iados se com-
po en de o ma na u al, ya que es os se
cen aban solo en sal a ( ig.8) y dejaban
de lado la másca a que ence aba la e -
dade a pe sonalidad, descub iéndose así
su yo eal. Lo que el o óg a o debía hace
e a cap u a el p eciso momen o donde la
másca a desapa ecía jus o en el ins an e
cúlmen del sal o, exhibiendo así los asgos
e dade os que ca ac e izaban al e a a-
do. Halsman explicaba que el con ol de
las exp esiones aciales, pensamien os y
acciones que no malmen e se iene y que
condiciona en g an medida nues o com-
po amien o se des anece cuando se sal-
a, ya que lo único en lo que se piensa es
en la acción en sí. Re a ó con es a écni-
ca a polí icos como Richa d Nixon, jueces
y a cien í icos como Oppenheime , ac o es
y ac ices como Mau ice Che alie , Aud ey
Hepbu n, G ace Kelly, Ma ilyn Mon oe,
nobles como los Duques de Windso , e c.
El a is a u ilizaba los sal os como e a-
pia, pues la ensión que pod ía supone
una sesión o og á ica se es umaba en
cuan o ponía en p ác ica es e mé odo, do-
ando de humo y lige eza las o og a ías.
La úl ima a is a de la que habla emos es
una o óg a a que ha des acado po e a a
Figu a 8.1. Philippe Halsman, Philippe Halsman's Jump Book, 1959.
Figu a 8.2. Philippe Halsman, Philippe Halsman's Jump Book, 1959.
68 69
la iden idad pe sonal y cues iona la concepción adicional del e a o.
Cindy She man u iliza el au o e a o pa a habla del yo como una cons-
ucción imagina ia y alsa. U iliza su cue po como obje o y elemen o po
el cuál ma e ializa odas las pe sonalidades, po lo que no se au o e-
a a como al. Sus o og a ías hablan de la decons ucción de la iden-
idad y de la agonía del yo, ei indicando los es e eo ipos emeninos.
Desapa ece ella como pe sona y a is a pa a da paso a un indi iduo
común que ep esen a una pa e de la sociedad, c eando un e a o co-
lec i o (Gómez & C is óbal, s. ). Ha ealizado conside ables se ies o o-
g á icas sob e es e eo ipos y la cul u a es adounidense desde un oco
eminis a, pe o la que des aca sob e la demás es un i led ilm ( ig.9).
En es a se ie de 84 o og a ías ealizadas en 1977 ecoge la es é i-
ca del cine eu opeo donde se ep esen aba a la muje pa a aplica la
a la isión con empo ánea. En cada o og a ía p epa a un escena io
y es ua io especí ico pa a c ea una escena donde pe soni ica a un
es e eo ipo especí ico, con i iéndose ella misma en ac iz que in e -
p e a un papel. El ema cen al de la ob a, como ya hemos dicho, son
ep esen aciones emeninas ales como una muje abandonada, una
golpeada, una manipulado a o he oica, las cuales ponen la mi ada
ue a del cuad o que, como bien explica el p o eso Osca Colo ado
“implica que hay una acción más allá de la imagen y que se ha o-
mado una « ebanada» de esa na a i a donde hay un an es (ocu ió
algo en el pasado) y un después (algo ocu i á)” (Colo ado, 2012).
En endemos así que el e a o como ep esen ación del suje o ha e-
nido a ios usos a a és de la his o ia: desde las ep esen aciones
de es a us y pode , con una g an idealización has a la ep esen ación
más c uda del suje o dejando e lo que hay den o de él. También
podemos e que en un p incipio e a el e a o pic ó ico el que se en-
ca gaba de dicha ep esen ación, más enco se ada y suje a a con en-
cionalismos y modas, pe o con la llegada de la o og a ía, esa obse-
sión con la ep esen ación exac a y idedigna se ue disipando pa a da
paso a una imagen más suel a y con un a o psicológico, in en ando
deja e la pe sonalidad de esa pe sona, lo que hay de ás de cada
os o. Es la o og a ía la que oma el ele o, y g acias a la acilidad
de ep oducción, es mucho más sencillo pa a la gen e de a pie con-
segui una ep oducción de sí mismo iel. Pe o muchos a is as deci-
die on oma la o og a ía como o o mé odo a ís ico con el que po-
de exp esa se, apa eciendo así la o og a ía a ís ica y psicológica.
Figu a 9. Cindy She man. Un i led Film S ill #16, 1978.
4.3.3. El e a o en el
espacio digi al
72 73
Vi imos en la e a de la ecnología y del uso de in e ne . Hemos pasado de lo
adicional, un cuade no, a lo digi al, la able . U ilizamos el mó il pa a hace
miles de o os, pa a oma no as y habla con o a pe sona. Es amos odea-
dos de ecnología y sin ella no pod íamos i i . Hemos su ido un cambio
d ás ico con la e olución indus ial a inales de la década de 1990, al como
lo ha hecho la o og a ía. Se pasa de una o og a ía analógica a una digi al,
llamada pos o og a ía, que cambia el pa adigma de his o ia o og á ica. Es a
ans o mación a de la mano del desa ollo de la web 2.0, las edes sociales
y la apa ición de los elé onos mó iles capaces de ealiza o og a ías de ma-
ne a ins an ánea y subi las a la ed donde ci culan, se mezclan y acumulan.
El e ec o de la pos mode nidad en la o og a ía ha sido es ablece una nue a
o ma de e es a p ác ica a ís ica que se cen aba en la ep esen ación de
la ealidad. La posibilidad de e oca digi almen e las o os ompen la obje-
i idad y e acidad que las analógicas poseían. Ya no solo a iende a lo e -
dade o, sino que u iliza nue as p ác icas como el mon aje o el emake con
exp esiones, in enciones y p eocupaciones di e en es (An olín, 2017, p. 20).
Pa a el c í ico de a e José Luis B ea, el desa ollo ecnológico de la o-
og a ía unciona como un segundo ob u ado al aumen a el iem-
po de p ocesamien o, de pos p oducción. Se expande así el iem-
po de exposición en compa ación al ins an e en el que an e io men e
se hacía la cap u a c eando una o og a ía na a i a (B ea, 2015).
La p oducción más ácil de imágenes causadas po la inco po ación de
la cáma a en los disposi i os mó iles p opician que la imagen enga una
ida e íme a. Al es a a nues o alcance pode ealiza o os a dia io, su-
p imimos la ca ac e ís ica de se única e i epe ible, p o ocando una sa-
u ación isual. A es e cambio hay que suma le los concep os de au o-
ía y au en icidad, pues al habe muchas iguales, no exis i ía la o iginal.
El a chi o o og á ico digi al o ece una nue a o ma de expe imen a-
ción con millones de ein e p e aciones de la imagen (To o, 2021, p.51).
La pos o og a ía se ca ac e iza, po an o, po un cambio concep ual,
un cambio en la mane a de abaja y en la es a egia de la c eación. El
click del ob u ado de la cáma a da paso al click del a ón, la concep-
ción de ealidad con el espacio que lo odea da luga a la ealidad di-
gi al. El g an banco de imágenes exis en es lle a a los a is as al ap o-
echamien o de ellas como o ma de eciclaje, de econ ex ualización.
74 75
Cabe des aca en la e a de las imágenes y el ap opiacionismo a Fon cu-
be a ya que no solo c ea ob as den o de es e pe iodo, sino que esc ibió
mucho sob e el ema pa a llega a un mayo en endimien o. A a és de
su abajo se explica la e olución de la imagen, que oma una es uc u a
di e en e sob e su unidad básica: el píxel (Gál ez, 2014). En e sus mu-
chas c eaciones a ís icas encon amos googleg ama ( ig.10), una se ie
donde aúna imágenes que saca de google a pa i de una palab a cla e y
el mosaico como composición. En es a ob a se obse an di e sos ni eles
de signi icación a medida que nos ace camos a ella, pues las pequeñas
imágenes poco a poco an omando o ma (A ium museoa, s. ). Recoge
en un decálogo diez p opues as sob e cómo unciona la c eación o o-
g á ica bajo su pun o de is a, donde habla de emas como el papel del
a is a y su unción o la ac ual isión en la iloso ía del a e (Gál ez, 2014).
Tal como explica He nán Da ío To o Ca ajal a pa i de la pos o og a-
ía la idea del yo adquie e mayo impo ancia, las cáma as de los mó-
iles, como ya hemos comen ado, impulsan el sel ie y con ello el suje-
o adquie e mayo au oconocimien o de la imagen pe sonal que aho a
es á an no malizada pe o años a ás e a casi un lujo. Ac ualmen e y
g acias a la ecnología nues a apa iencia es de nues a p opiedad y e-
nemos la capacidad de pode maneja la a nues o gus o. La imagen es
aho a un medio de comunicación, y no de ep esen ación. Es un ehí-
culo po el cuál exp esamos una idea, un mensaje. Las imágenes pos-
o og á icas ienden a se el esul ado de cap u as ugaces y e íme as,
ol idadas en segundos po la g an ca ga de p oducción. Es as imáge-
nes se suelen subi a la ed, y allí a is as ap o echan que es án a su
alcance pa a oma las debido a su po encial a ís ico (To o, 2021, p.52).
Figu a 11. Richa d P ince, Un i led (Po ai ), 2015
Figu a 10. Fon cube a, Pallaso, de la se ie Googleg ama,2007.
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Richa d P ince es uno de es os a is as que u ilizan o os de las e-
des sociales. Encon ó en las edes una g an uen e de imágenes que
podían se usadas. Lo emos en su amosa exposición new po ai s,
donde ecoge publicaciones de la aplicación de ins ag am ( ig. 11).
El a is a explica que selecciona o os con sus publicaciones y deja un co-
men a io de mane a que in e iene en la imagen an es de imp imi las y
después las saca en g an o ma o (167 x 123,8 cm). Le ascinó la mane a
en la que es as o os es aban al alcance de odo el mundo, cómo podía
manipula los comen a ios pa a que el suyo apa ecie a el p ime o. Explica
cómo p ime o empezó con e a os de gen e que conocía y a medida que
se aden aba más en la aplicación empezó a usa e a os de pe sonas des-
conocidas que o bien seguían a sus conocidos o ice e sa (Gagosian, s. ).
Po lo an o, uno de los e ec os de la e a digi al es la pos o og a ía, donde
se le da más impo ancia al mensaje, al p oceso comunica i o, que a la
ep esen ación de la ealidad. Todo es o ha sido posible po que i imos en
una época de a ances cons an es. La ecnología a anza cada día a un i mo
imp esionan e, y al igual que la o og a ía digi al y las edes sociales supu-
sie on un cambio de pa adigma, la in eligencia a i icial ambién ha p o oca-
do una al e ación en el modo de concebi el mundo. Si nos cen amos en el
campo del a e, cabe des aca un p ime p oyec o que empleó la in eligen-
cia a i icial en la c eación de una ob a a ís ica ( ig 12). Es el llamado Aa on
que, al como explica Fe nando Peña A danuy en su in es igación, es uno
de los más des acados (Peña, 2009-2010, p. 12). Se empezó en 1973 y ac-
ualmen e sigue en desa ollo. El in en o , Ha old Cohen, es un a is a al que
siemp e le ascinó la in eligencia a i icial y conside ó inclui la en su p oduc-
ción a ís ica. Así, el p oyec o se ue desa ollando en a ias e siones has-
a da con la ó mula exac a donde la máquina enía memo ia y le pe mi ía
almacena los conocimien os adqui idos. El p oceso que seguía incluía la
ecopilación de una se ie de da os pa a decidi qué ep esen a , la elabo a-
ción del dibujo desde lo gene al a lo más especí ico y la aplicación del colo .
Empiezan así a su gi dudas sob e la au o ía de la ob a de a e. Luis Vásquez
Leal habla sob e las dis in as pe cepciones en es a cues ión, alegando que
en el Con enio de Be na se es ablecen una se ie de p incipios, en e ellos
los pe enecien es a es a cues ión. Se conside a que la au o ía co esponde
a la pe sona na u al, la cual posee decisiones “lib es y c ea i as” en con a-
posición a una máquina que no iene esa capacidad de decisión. El consen-
so in e nacional ambién incluye como au o es en algunas excepciones a
aquellos que han in e ido económicamen e en la c eación, además de las
pe sonas que han in e enido en el p oceso c ea i o (Vásquez, 2020, p. 213).
Pe o la in eligencia a i icial o IA no solo es capaz de gene-
a una pin u a o un dibujo; ac ualmen e es capaz de gene a os-
os inexis en es mucho más eales de lo que se piensa. U ilizan-
do un algo i mo no supe isado en el ap endizaje au omá ico, es
posible c ea una ca a a pa i de a ias imágenes combinándolas con dis in os o-
nos de piel y cabello que no pe enezca a ninguna pe sona. Vemos en onces cómo la
delgada línea en e lo eal y lo ic icio se es á empezando a desdibuja (Sien a, 2019).
Aún así, es e p og ama oda ía es á en desa ollo y po lo an o puede ene al-
gún allo como po ejemplo en el ondo, en el pelo o en algún dien e, aunque p on-
o se á imposible dis ingui lo. En cualquie caso, la ecnología a anza de mane-
a es epi osa, y podemos deci que en unos años es e p og ama se á capaz de
c ea e a os pe ec os. Es o c ea cie a ince idumb e en cuan o a la é ica del asun-
o, pues los “ e a os sin é icos” pueden usa se de o ma audulen a (Peco, 2018).
De es a mane a en endemos que es amos en la e a digi al, donde lo eal
y lo ic icio se usionan, donde odo cambia y mu a a cada segundo, y lo
que hoy nos pa ece imposible den o de pocos años se á una ealidad.
Figu a 12. Ha old Cohen e AARON, Two F iends wi h Po ed Plan ,1991.
5
DESARROLLO ARTÍSTICO
80 81
A pa i de la in es igación ealizada, la a is a plan ea la p emisa de despoja de las
o og a ías a las pe sonas que es án den o de ellas. U ilizando o og a ías ap opiadas
y de a chi o, da una nue a signi icación a es as, enma cándose, al como se ha expli-
cado, den o de la pos o og a ía, que la usa como medio pa a asimila un concep o.
El p oyec o se ha plan eado bajo una p egun a: ¿qué pasa ía si no hubie a do-
cumen o en el que se e leja a el paso del se humano po la ie a? ¿Hab ía
exis ido el se humano si nadie pudie a e ese e lejo de noso os mismos?
Así, median es dis in as écnicas, se elimina á al indi iduo de la escena, dejan-
do un pasisaje acío y desp o is o de ida. Se ha expues o den o de un álbum
de o os que ecoja odas las ob as, c eando una composición con cada una de
ellas y un lib o que pueda en ol e la idea p incipal de la que se p e ende habla .
Las ob as se di iden en dos se ies, cada una de ellas hechas a a és de
dis in os p ocesos. La p ime a de ellas es á ealizada a pa i de la écni-
ca de la se ig a ía. En es a, se han omado o og a ías cogidas de in e -
ne y se han usado pa a c ea di e en es ilus aciones que las sus i uyen.
En la segunda se ie se han uel o a u iliza o og a ías ob enidas de in e -
ne y se han eliminado de o ma manual a las pe sonas que apa ecen en ellas.
De es a mane a, el álbum es á lleno de imágenes que no mues-
an ningún os o ni asgo iden i ica o io, no las ep esen a.
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, No os o, se ig a ía, 30 de mayo de 2022
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And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
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And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
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And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
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And ea Co de o Ga cía, P osopon, o og a ía, 5 de junio de 2022
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