Re is a de
Es ~dios
Tau inos
N°
1, Se i
ll
a, 1994, págs. 117-138
LA PLAZA
DE
TOROS
DE
SEVILLA Y LOS
AVATARES
POLIT!COS
DEL
SIGLO
XIX:
DOCUMENTOS
INÉDITOS
SOBRE
EL
INTENTO
DE
EXPROPIACIÓN
DE
I.A
PLAZA
DE
TOROS
DE
SEVILLA
.Fá ima Halcón
Doc o a en His o ia del A e
1,- PRESENTACION
as ci cuns ancias polí icas que se desa olla on
en
España a lo la go del siglo XIX, u ie on una
g an
epe cusión sob e los dis in os es amen os
de
la
sociedad de aquel iempo. A es os a a a es no
ue
ajena la Real Maes anza de Caballe ía como ins i ución nobilia ia
quedando e lejado en la ace a au ina que és a cul i aba.
Como es ya conocido, la adición au ina se illana
es aba
asen ada desde iempo inmemo ial sob e la nobleza de la
ciudad
que omando como pun o de pa ida las co adías nobilia ias
de
la
Edad Media se canaliza on en la Mode na a a és de las
maes-
anzas de caballe ía 1• La conexión de es as maes anzas con
el
1 Sob e las Maes anzas de
Caba
ll
e
ía e :
León
y Manjón, Ped o: His o ial de ies as y dona i os,
Se illa 1907; León y Manjón, Ped o: No icias pa a la his o ia de la
!?ea/
Maes anza de Cahal/e
ía
de
Se illa. Se i
ll
a, 1959; Tablan es, Ma qués de: Anales de la Real Plaza de To os de Se illa. 17
30
-1835,
Se illa, 1917; Sal illo, Ma qués del: His1o ia nobilia ia espmlola, Mad id,
19
51; C uilles. Ma qués de:
Las
Ju11cio
nes ecues es de la Real Maes anza de Caballe ía de Valencia, Valencia, 1890; Gil Do ega ay, J
osé
:
Hi
s o ia de las O denes de caba
ll
e ía y de las Condeco aciones espaií.nlas, Mad id, 1864; Pascual de Q
uin o
,
Máximo:
La
nobleza de A a;::án His o ia de la Real Ma
es
anza de Caballe ía de Za agoza, Za agoza, 19 16;
Lieh , Reinha d: Las Maes anz
as
de
Caballe (a (
16
70-1808). Con ibución a la his o ia social de la Nobleza
118
Fá ima
Halcón
mundo au ino se inició a a és del en enamien o imp escindible
de la Nobleza pa a los asun os
de
la
gue a
. El o o como
ani
m
al
de g an po encia ísica, esis encia y b a u a e a, a es e in, el
con incan e idóneo 2.
Lo que en un p ime momen o ue
un
impe an e bélico,
con el iempo, se ans o mó en una demos ación
de
la
maña
del
caballe o an e el o o. Es as demos aciones solían ene
luga
en
la plaza mayo de la ciudad.
El
pelig o que ep esen aban es as
ies as condicionó la necesidad de cons ui un ecin o
ce ado
y
pe manen e pa a es e in. La p ime a
plaza
de o os que se
conoce
ue cuad ilonga, pa ecida a un picade o. Pe o, a pa i del siglo
XVIII, se ue con igu ando como un e dade o ci co siguiendo
el
ejemplo omano e omado po
el
descub imien o de las
uinas
de
Pompeya y He culano y que,
de
o ma magis al, plasmó
en
la
an igua plaza de o os de Mad id el a qui ec o i aliano Sache i 3•
La elación en e la Maes anza se illana y las au o idades
locales, aunque no pod íamos cali ica la
~o no
idílica,
ampoco
se
ca ac e izó po su con lic i idad.
De
hecho, el Cabildo
de
la
ciudad le concedió el e eno pa a edi ica la plaza de o os
de
mampos e ía del cual omó posesión en Julio de 1737 4• Du an e
el siglo XVIII la Maes anza o ganizó ies as de o os y cons uyó
a sus expensas la mi ad de la plaza que podemos admi a
hoy
día,
espwlola, Wieisbaden, 1981; Halcón, Fá ima: El pa imonio a ís ico de la Real Maes anza de Caballe ía
de Se illa. Escul u a y pin u a, Se illa, 1987; Halcón, Fá i
ma:
La Plaza de To os de
la
Real Maes anza
de
Caballe ía de Se illa, Mad id, 1990; Sol
ís
Sánchez-A jona, An onio: Anales de
la
Real Plaza de
To os
de
Se illa. 1836-1934, Se illa, 1992; A i
as
de Saa ed a, Inmac
ul
ada: La Real Maes anza
de
Caballe ía
de
C emada en el siglo XVl/I, G anada, 1988.
2 Ga cía-Baque o, An onio; Rome o de Solís, Ped o y Vázquez Pa lade, Ign
ac
i
o:
Se illa y
Ja
ies a
de o os, Se
ill
a, 1994 [ 1980].
3 Bone Co ea, An onio: ''La plaza de o os
de
Valladol
id"
en
Bole ín Semina io
de
Es udios
de
A e
y A queología, Va
ll
adoli
d,
1975.
4 Ve Ha
lc
ón, 1991; Tablan es. 1929; Cossío, 1988 y To o Buiza, 1947.
119
la
Plaza de To os de Se illa y los a a a es polí icos
del
siglo XIX
hipo ecando odos sus bienes
y,
po an o, co iendo
un
iesgo
inaudi o y sin p eceden es, eniendo en cuen a que la inalidad
de
la hipo eca e a inancia el p oyec o
de
un edi icio des inado a
celeb a ies as au inas.
Fig. nº 35.-Aníbal González: P oyec o de la achada
p
i
nc
ipal de la ac ual casa de
la
Real Maes anza
de
Caba
ll
e ía de Se illa, A chi o
de
la
R.M.C.S. (Apud.: Halcón, 1990: 208).
La llegada del siglo
XIX
supuso un cambio sus ancial
en
las elaciones de es a ins i ución con las co po aciones locales y
p o inciales, consecuencia de la si uación polí ica que conmocionó
a España desde los p ime os años de aquella cen u ia. Es as
al e aciones a ec a on an o a la o ganización de las ies as,
que
ue on suspendidas en más de una ocasión, como a la p opiedad
120
Fá ima Halcón
más p eciada que enía la Maes anza: su plaza
de
o os. T es
acon ecimien os polí icos
de
g an en e gadu a dis o siona on
el
de eni
de
la Co po ación: la in asión ancesa con la consiguien-
e
imposición de José
I;
la desamo ización
de
Madoz en 1855
que, as la abolición
de
los egímenes seño iales, sup imía las
ó denes mili a es a ec ando di ec amen e a la Real Maes anza po
la p e ensión de con isca sus bienes; y inalmen e, la p oclama-
ción
de
la República en 1873 que p o ocó una g an c isis in e na
obligándola a ans o ma se
en
sociedad ci il 5.
Los documen os inédi os que aemos a colación es án
e e idos básicamen e a la la ga y penosa polémica que se io
obligada a sos ene la Maes anza, a pa i de la segunda mi ad del
siglo, con las au o idades ci iles que p e endie on enajena la
Plaza de To os y p opiedades adyacen es como consecuencia
de
la polí ica desamo izado a e i alizada a pa i
de
la p oclamación
de
la República. No obs an e,' los con lic os se inicia on en 1835
as la p omulgación
de
un dec e o que a ec aba a los ayun amienc
os nacionales donde se dispon a, en e o as cosas,
que
la
p esidencia de odos los ac os públicos, incluso los
de
ca ác e
es i o, uesen p i a i os
de
la au o idad local. La Maes anza
in en ó hace ale sus de echos a es e espec o, eje ci ados g acias
a los p i ilegios concedidos po
~l
ey Felipe
V,
en 1730,
apoyándose en sus p opias O denanzas y en el hecho
de
la
p io idad absolu a del Mona ca del cual el Tenien e
de
la Maes-
anza e a su ep esen an e
y,
como al, p esidía los es ejos
en
la
Plaza. Es os a gumen os ue on expues os en ano pues o-que, a
pa i
de
la p ima e a de 1836, sabemos que el Ayun amien o
p esidía las co idas
de
o os.
5 Come
ll
as, José L
ui
s:
His o ia b e e
de
España con empo ánea, Mad id, 1989.
121
la
Plaza de To os de Se illa y los aVa a es polí icos del siglo XIX
A pa i de 1855, y as el·dec e o de Madoz, comienza
un
la go y con lic i o pe íodo que
no
inaliza ía has a 1875
con
el econocimien o de la
Maes anza como una
sociedad ci il 6. El Es-
ado a ó de ap opia se
de los bienes de la ins i-
ución acogiéndose a los
a ículos 32 y 33 de la
Ley p omulgada po el
minis o a iba mencio-
nado. Es as no mas es a-
blecían que el Gobie no
Ci il enía que hace se
ca go de los bienes,
censos, o os y demás
p opiedades eclesiás icas
y de las ó denes mili a-
es. La Ley se dic ó
el
31
de mayo y, el
18
de
junio, el Gobie no Ci il
en ió un o icio o denan-
do la en ega de una
elación de bienes de la
Co po ación. La ac i ud
del Gobie no Ci il es-
pondía a un in o me
Fig. n'
36.-
Re a o de don Ped o Rod íguez de la
Bo b9lla
(Fo .
de
O onoz. Apud.: Be nal, 1981:
Vlll
, 36
).
emi ido po la Comisión de Ven as de Bienes Nacionales, que
ha
sido ansc i o pa a la publicación
en
la
Secci<?n
de Documen os
6 Temine,
E.
B ode , A. y Chas agne e , G.: His
o
ia de Espwia Con empo ánea, Mad id,
19
82.
122
Fá ima Halcón
de es a Re is a de Es udios Tau inos y aquí, en consecuencia,
damos anexo.
Según el p esen e Documen o las p opiedades
de
la
Maes anza pe enecían a manos mue as al conside a sus p opie-
dades como amo izadas po no expe imen a mo imien os y
necesi a un acue do de odos sus miemb os pa a cualquie
ansacción. Los in o mes, comunicaciones y ó denes
que
se
c uza on en e la Maes anza y las dis in as au o idades du an e los
es años que du ó la polémica, inaliza on con una Real O den,
emi ida en ab il de 1858, as la llegada del Pa ido Conse ado
al pode , median e la cual se decla ó que los bienes de la ins i u-
cion es aban exen os de la Desamo ización de 1855. Es a dispu a
ale ó a los maes an es sob e las p e ensiones de los dis in os
o ganismos hipalenses, cuya aspi ación
e a
hace se con el con ol
de la Plaza de To os.
Los años de paz de la Co po ación du a ían has a
la
caída
de Isabel II, empeo ándose conside ablemen e con la llegada
de
la
República en 1873 7• Una de las p ime as leyes epublicanas ue
la abolición de las ó denes mili a es y las maes anzas, lo que
suponía, en el caso de la se illana, la pé dida de sus p opiedades.
La de ensa de és as ue enca gada
al
le ado don Ped o Rod íguez
de la Bo bolla, quién emi ió un po meno izado in o me, en a izan-
do las i udes de la ins i ución y elabo ó un eglamen o pa a
egi la como asociación ci il en
un
in en o de adap a las O de-
nanzas de la Maes anza a la nue a si uación polí ica p oducida en
España (Fig. nº 36).
La consecuencia de es a de ensa ue la ap obación del
dic amen po pa e del p esiden e del Pode Ejecu i o con lo cual
la ins i ución pasó a se asociación lib e quedándose no sólo
con
7 Ca , Raymond: Espmia 1800-1975, Mad id,
1988.
123
La Plaza de To os
de
Se illa y los a a a es polí icos del
siglo
XIX
la p opiedad de la Plaza de To os sino, ambién, con la o ganjza-
ción
de
los es ejos au inos de Se illa.
Fi
g.
nº 37.-
P
ó omo de o o en el in e
i
o de la
Pu
e
a
del P ínc
ipe
de la
pl
aza de
o
os
de La R
ea
l
Maes an
za
de Caballe ía de Se illa, 1754 (Apud.:
Hal
c
ón
, 1990:
85
).
Las consecuencias que
se
hubie an de i ado
de
habe se
lle ado a e ec o la con iscación
de
los bienes de la Maes anza
pod íamos cali ica las de ca as ó icas pa a cualquie a icionado a
las ies as au inas. Debido a que e a la única ins i ución en
la
ciudad que man enía es a adición cabe supone que, con
su
desapa ición, se hubie a p oducido
un
g a e queb an o.
Hay
que
ene p esen e que,
si
bien en aquel en onces exis ían
ya
lo
que
hoy
se
conocen como emp esa ios au inos,
no
es menos cie o
124
Fá ima
H
alcón
que el olumen económico que se mo ía en o no a las ies as de
o os
no
e a, ni emo amen e, compa able a lo que hoy
en
día
ep esen a. Es deci ,
no
pod ía a i ma se que uese un negocio
en able. A es o hay que añadi además que, una e:l subas ada
la
plaza
de
o os,
su
nue o p opie a io pod ía dispone
de
ella pa a
la inalidad que c eye a opo una que no end ía po
qué
se
necesa iamen e au ina. Es más, suponiendo que dicho p opie a io
pudie a se "emp esa io au ino" hay que con empla el g a oso
capí ulo
de
conse ación y cons ucción pe manen e del edi icio
que co ía a ca go
de
la ins i ución. Luego
es
di ícil imagina que,
en aquellos años del Diecinue e y eniendo en la memo ia
el
is e
des ino que han .co ido innume ables edi icios exp opiados, an e
el desdén de las au o idades desamo izado as (léase con en o del
Ca men, iglesia
de
San Miguel, con en o
de
San F ancisco
e c ..
...
),
la Plaza
de
To os hubie a cons i uido una excepción. y
hubie a llegado
al
siglo XX incólume y acogiendo la ac i idad
pa a la que es aba des inada.
125
La
Plaza de To os de Se illa y los a a a es polí icos
del
siglo XIX
ARMCS: ARCHIVO
DE
LA REAL MAESTRANZA DE CABALLERÍA DE
SEVILLA.
DOCUMENTO Nº 1
ARMCS. ARCHIVO HISTÓRICO. TOMO XXIII. DESAMORTIZACIÓN
DICTAMEN
DE
LA COMISIÓN
DE
VENTAS.
«Seño Gobe nado : las azones con que la Real
Maes-
anza de Caballe ía de Se illa p e ende sus ae sus bienes a
los
e ec os de la ley del 1 de Mayo e ins ucciones consiguien es
son
en su mayo pa e ex añas a la ma e ia de que se a an.
La
comunicación sob e
la
cual e sa es e in o me, pa ece
agmen o
· de amena y en e enida lec u a,
más
bien que solici ud di igida a
una au o idad pa a sos ene un de echo eal e iluso io.
Nada impo a, en e ec o, esa emo a an iguedad que
la
Real Maes anza se a ibuye jus amen e po que la ley
de
1
de
Mayo sabía en es o como en odo, no admi e en e los mo i os
de
excepción la
edad
· de las Co po aciones, an iguos son
los
Cabildos Ca ed ales, an iguos los Ayun amien os, an iguos
los
monas e ios y oda ía más an iguo el Es ado, pe o es o no
obs a
pa a que las p opiedades de odos es os cue pos hayan
sido
des inadas
po
la ci ada ley a una enajenación i emisible.
Queda
pues demos ado, que la cues ión de an iguedad es un ecu so
ha o débil con el cual no debió habe se ocupado ni un momen o
la supe io a ención de
V.S.
En igual caso se halla el la go ela o
que hace la Real Maes anza de sus se icios en el a e de la
equi ación pa a el cual, según pa ece, ue ins i uída. La Comisión
ha leído con sumo in e és lo que la Real Maes anza dice a
es
e
espec o pe o iene el disgus o de no pode lo ap ecia en
lo
más
mínimo. Los p i ilegios que la Real Maes anza epo ó de
sus
p og esos ecues es, en épocas que elizmen e pasa on pa a
no
ol e , son o os an os a gumen os que no pueden menos
que
132
Fá ima
Halcón
en el si io del Ba a illo, ex amu os de
la
ciudad, donde a
la
ez
se ejecu aban las co idas de o os,
pa a
lo
que llegó a
ob ene
pe miso de la Co ona, has a
el
núme o de ein icua o
al
año.
G ande el genio se illano y ele adas siemp e sus mi as, no
sa is izo a es e ilus e Cue po aquella localidad
po
más
que
uese
adecuada a su obje o y no hubie a en
el
eino o a mejo .
Reco -
dando que los pueblos an iguos e igie on sun uosos an i ea os
pa a las luchas y espec áculos, solici ó y ob u o del Ayun amien o
en el año 1737, la cesión del e eno necesa io, en el mismo si io
y emp endió la cons ucción de una g an plaza, oda de áb ica,
compues a de dos cue pos, o mando el p ime o, un g adillaje de
pied a, y el segundo una gale ía de a cos sob e columnas de
má mol y g adas de lad illo, con azo eas ex e io es descansando
sob e bó edas y cubie a con a madu as de made a y eja,
habiendo e minado ha pocos años, la
se
cción de balcones que
caen sob e los chique os y es ándole an sólo dos ozos la e ales
a ella, pa a ce a comple amen e
el
cue po supe io .
Aún
sin
conclui la ex ensión del ci co, la solidez y iqueza de
la
áb ica,
la se enidad y belleza de las o mas y sus p opo cionadas
disposiciones le dan el aspec o y magni icencia que eque ía, en
una población que encie a an no ables monumen os. En
él
se
han ejecu ado sus eje cicios y sus ies as además las co idas de
o os y las exposiciones de caballos, dedicando los endimien os,
casi siemp e escasos, con o as can idades, suplidas
po
los
caballe os maes an es a la cons ucción de la plaza, a los gas os
de los es ejos con que celeb aba los aus os sucesos nacionales,
a soco os pa a los pob es y a dona i os pa a el Es ado en e los
cuales son dignos
de
menciona se el de diez mil du os que
dió
a
la Jun a Cen al pa a de ende , a p incipios de es e siglo, la
independencia de
la
Pa ia y el de ein icua o cañones ayados,
133
La
Plaza de To os de Se iíla y los a a a es polí icos
de/
siglo
XIX
con odo lo que su inmedia o
se icio
eque ía que acili ó en
1860 pa a
la
gue a
de
A/ ica.
-Des inado,
pues, es e
cue po
pu a y exclusi amen e a un
obje o an impo an e y que en
nada
se
opone a
la
mo al y a las
buenas cos umb es, como
lo
es
el
del/omen o de
la
c ía
caballa
y del a e
de
la equi ación,
ninguna
di icul ad puede habe en
que
con inúe, si bien con el ca ác e
en
lo sucesi o
de
una asociación
pa icula pa a lo cual conceden
amp
lias
acul ades el a ículo
17
de
la
Cons i ución y el Dec e o
Ley
de
20
de
No iemb e
de
1868,
según se econoce exp esamen e
en
la
exposición
de
mo i os
que
p ecede al Dec e o
de
9
de
Ma zo
del p esen e año; hallandose
en ac i ud sus indi iduos
de
de e mina lo
así
desde luego,
sin
agua da las medidas a que
alude
el a ículo 2
de
es e úl imo, y
de
pone lo en conocimien o
de
la
au o idad con emisión al egla-
men o po que haya
de
egi se, con o me a lo dispues o
en
el
mismo ci ado a ículo del Dec e o Ley y no habiendo necesidad
de
agua da las po que en nada
han
de
a ec a le ni con espec o
a su o ganización y especial
mane a
de
se ni con elación a
sus
bienes.
-En
cuan o a su o ganización po que, sup imidos
hace
mucho iempo el ue o
de
los maes an es y
la
au o idad
que
eje cían
en
las ies as públicas, nada iene que dispone
el
Gobie no ace ca
de
es o y la asociación puede con inua igién-
dose po sus Es a u os, sin más modi icación que
la
de
exclui
cuan o se e ie e a aquellos ex emos así como a la pe sona
Real
que había
de
ene a su cabeza quedando e undidos en
un
solo
ca go, el
de
P esiden e y los
de
He mano Mayo y su Tenien e.
-Con
espec o a sus bienes, po que aún suje ándose a las
leyes comunes sob e las Co po aciones, como se decla a en
a ículo 5
de
dicho Dec e o Ley los
de
la
Maes anza
no
pueden
su i a iación po es a ci cunsc i os a
la
plaza de o os, sus
cuad as, casas adosadas, almacenes y dependencias, lab adas
134
Fá ima Halc
ón
odo
po
ella misma, con sus p opios
ondos
y pa a su
p opio
se icio o adqui ido en una misma pa e
de
igual
mane a y
jamás
po
í ulo luc a i o;
lo
cual cons i uye
en
pode
de
la Co po ación
una p opiedad lib e que posee á y
de
la
que pod á dispone del
mismo modo que has a aquí
lo
ha
hecho
con
su
ca ác e o icial
con inuando en adelan e como asociación pa icula y
la
azón es
muy ob ia.
-P ohibida
a las co po aciones, po las an iguas leyes
del eino, la adquisición de bienes
inmuebles
(Ley
17,
a . 5 L. 1
de la N.R.) es e no enía luga sino
median e
Real P i ilegio el
cual es sabido, con enía siemp e
la
cláusula
de
no
pode enaje-
na los sin o a eal licencia. Pues bien,
la
Maes anza
de
Se illa
que nunca u o p i ilegio.pa a amo iza y
sí
solo pa a
p ac ica
eje cicios ecues es y da co idas
de
o os
en
luga adecuado y
dispues o pa a ella misma, jamás ha adqui ido incas ús icas ni
u banas apa e de las exp esadas an e io men e, ni ha enido
más
que la plaza que le an ó p ime o
de
made a y después de
ma e ial, con odos los acceso ios indispensables pa a las
co idas de o os o pa a o a clase
de
ies as, siemp e en se icio
p opio y lle ando los ines
de
su ins i ución. Po eso no necesi ó
Real P i ilegio de amo ización pa a edi ica dicha plaza y
po
eso ambién no ha necesi ado licencia pa a enajena cuando
había menes e , ondos pa a a enciones u gen es e inaplazables,
algunas
de
esas casas y almacenes adosados a la plaza y del
se icio
de
la misma. Tampoco ocu ió a nadie exigi le, ni ella lo
demandó el adqui i de nue o
po
comp a, alguno
de
esos
locales, cuando mejo aba su si uación, ni
el
Fisco pidió nunca, en
ales casos, más que la alcábala p escindiendo del quince
po
cien o de amo ización impues o
po
Real Cédula de 24
de
Agos o
d~
1795 a las adquisiciones que hicie on las manos mue as, no
obs an e habe enido luga aquellas mucho iempo después.
La
135
La Plaza de To os de Se illa y los a a a es polí icos del siglo XIX
Hacienda Pública comp endía que ca eciendo
la
Maes anza
de
p i ilegio pa a amo iza , no podía posee más bienes inmuebles
que las pe enencias o acceso ias de odas clases
de
la
plaza
de
o os,
de
que a eces se p i aba,
po
necesidad, endiéndolas las
poseía en el concep o
de
amo izadas. De
ahí
es
ambién que
asin ió a
la
comp a
de
una
de
esas casas acceso ias e i icada en
1842, cuando egía
la
ley
de
11
de Oc ub e,
de
1820, que p ohibía
en absolu o la adquisición
de
inmuebles po co po aciones,
dedu~
ciendo
de
odo, que el Es ado no conside ó nunca
la
plaza
de
o os y cuad as y almacenes acceso ios como
una
p opiedad
amo izada en pode
de
la
Maes anza, ni a es e cue po como una
mano mue a, pues que
le
e a líci o ende lib emen e, y sus
adquisiciones aún después
de
es ablecida
la
ley
de
1820, se
conc e a on a las dependencias de aquel edi icio des inado al
obje o
de
su undación.
-Con i mada luego y ele ado a ju isp udencia la
doc ina
de
que no deben conside a se amo izados los bienes de
co po aciones, cuando és as puedan dispone lib emen e
de
ellos
,
po
di e sas decisiones del Consejo
de
Es ado y del T ibunal
Sup emo en e o as el Real Dec e o sen encia 23
de
No iemb e
de
1865, dic ado en plei o con encioso a ins ancia
de
la
Co adía
de
la
San ísima T inidad, es ablecida en A e, p o incia de
Na a a; el
de
3
de
Feb e o
de
1866 ecaído en o o a ins ancia
de
la
Adminis ación con a
la
O den Te ce a
de
San F ancisco
de
Mad id y
la
sen encia en casación
de
11
de
Ma zo
de
1870
publicada en
la
Gace a de 1
de
Julio del mismo año, cualquie a
que uesen las in e p e aciones que an es se die an a las leyes
desamo izado as, en es e pun o es incues ionable
hoy,
que no se
conside an suje os a ellas,
po
no ene el ca ác e
de
amo iza-
dos,
los bienes
de
las co po aciones cuando es an
en
su
lib e
disposición. Y como no cabe
la
meno duda
de
que
la
Maes anza
ha podido dispone y
de
hecho ha dispues o
de
esa p opiedad,
en
136
Fá ima
Halcón
la pa e que
le
ha con enido, se deduce lógicamen e que
no
es á
la misma comp endida en las leyes de desamo ización.
Pa a
supone lo con a io se ía p eciso hace es as co po aciones
de
peo
condición que o as sociedades que pe siguen ines .
de
más
o menos impo ancia. Los Bancos y o os es ablecimien os de
c édi o, los a eneos, liceos, academias y o os ins i u os cien í icos
o li e a ios, los cen os, casinos, y demás sociedades de ec eo
¿no pueden lab a o adqui i ocales a p opósi o pa a su se icio,
que pe enecen a
la
Co po ación, aunque apa ezcan insc i os a
nomb e de sus p esiden es o di ec o es? ¿se es iman, po en u a,
comp endidas esas incas en las leyes de desamo ización? ¿se
epu an manos mue as dichas asociaciones
po
no ansmi i se
la p opiedad a los he ede os de los que las o ma on y
sí
a los
indi iduos que se suceden en ellas como los maes an es
po
admisión o ecibimien o
según
sus
es a u os?
Segu amen e
nó,
en p ime luga po que es a p opiedad
no oma el ca ác e inalienable que es el que de e mina la
amo ización y en segundo luga
po
limi a se a lo necesa io
pa a
el se icio de asociaciones que aunque pe manen es
pueden
disol e se
po
sí
mismas. Pues bien, la p opiedad de
la
Maes an-
za de Se illa, lib e
po
su o igen y na u aleza y educida a lo que
exige el in de su c eación no puede a ia de condiciones
po que
a íen las del Cue po a cuyos indi iduos pe enezca, con
al
de
que es e subsis e».
Se illa, 24 de Junio de 1873.
Ped o Rod íguez de la Bo bolla.
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La Plaza de To os de Se illa y los a a a es polí icos del siglo XIX
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