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Memoria de los trabajos realizados por este centro durante el curso de 1913 a 1914

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Memoria de los trabajos realizados por este centro durante el curso de 1913 a 1914

Author: Bravo Ferrer, Jesús
Publisher: Sevilla : J. Arévalo, 1914
Year: 1914
Source: https://idus.us.es/bitstreams/24e13010-49bd-4ff6-84b2-8da0c04c011a/download
e e
[oí
a&ajo
eaRzado
po
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C
JTEMEO
de
SEVlLLA
c -
cho
Ce l oyJVWW^
EE~
RRERy/e
iTOp i mo
po
ac e
Sn
x
nmm
W m_
ATENEO
de
SEVILLA
ESTE
CENTRO
DURANTE
EL
CURSO
DE
1913
A
1914,
ES¬
CRITA
POR
EL
SECRETARIO
DEL
MISMO,
DON
JESUS
BRAVO
FERRER
SEVILLA.
Imp en a
de
J.
L.
AREVALO
Calle
de
SAN
ELOY,
nüm.
16
_
Pe suadido
de
que
una
ez
más
me
o o ga éis
ues a
bene olencia,
enuncio
a
solici a la;
a
cambio
de
ella,
os
p ome o
que
sólo
oy
a
hace
una
especie
de
ex ac o,
de
índice
de
memo ia,
an
since o
y
an
b e e
co-
EÑORES:
mo
me
sea
posible,
ya
que
la
abundancia
del
abajo
ealizado
me
obliga
a
esumi ,
lib án¬
dome
de
la
penosa
a ea
de
ebusca
ma e iales
sin
encon a los,
a
que
han
enido
que
dedi¬
ca se
algunos
de
mis
dignos
an eceso es.
Nues a
labo
puede
di idi se
en
dos
pa es:
una
pu amen e
adminis a i a,
de
o ga¬
nización,
de
de ensa
de
los
in e eses
de
la
Sociedad,
y
o a
de
cul u a
y
de
a e.
Respec o
de
la
p ime a,
puedo
deci
con
sa is acción
que,
como
aho a
nos
en e a e¬
mos
po
lo
que
diga
el
seño
Teso e o,
nues a
si uación,
den o
de
la
modes ia
de
los
e¬
cu sos
con
que
con amos,
es
e dade amen e
p óspe a;
du an e
el
año
académico
que
hoy
concluye,
se
han
liquidado
algunas
deudas
de
a ios
años
de
echa,
como
la
de
la
Compañía
Ca alana
de
Gas
y
la
de
don
Tomás
Sanz,
y
se
ha
acabado
de
sa is ace
el
impo e
de
la
pianola;
c eo
que
desde
es e
pun o
de
is a
enemos
mo i os
pa a
es a
con en os.
O os
asun os
impo an es,
especialmen e
el
del
local
donde
hemos
de
ins ala nos
al
e mina
el
con a o
que
enemos
celeb ado
con
la
p opiedad
de
la
casa
que
ocupamos,
hemos
c eído
opo uno
deja los
ín eg amen e
a
la
Jun a
que
hoy
oma
posesión,
pa a
que
día
esuel a.
Ha
sido
un
e dade o
éxi o
la
undación
de
la
e is a
Bé ica,
nacida
en
el
A eneo
y
ó gano
del
A eneo,
aunque
no
sea
nues a,
c eada
po
inicia i a
de
nues o
exp esiden e,
el

Excelen ísimo
Seño
Don
Miguel
Sánchezdalp
y
Calonge,
admi ablemen e
secundada
po
Don
Félix
Sánchez-Blanco;
a
ambos,
así
como
a
sus
colabo ado es,
me
es
muy
g a o
en¬
di
público
ibu o
de
admi ación,
ya
que
el
pe iódico
no
necesi a
elogios,
pues
odos
lo
conocemos
sob adamen e.
Comenzó
el
cu so
con
la
ce emonia
de
cos umb e,
ocupando
la
mesa
p esidencial
los
Seño es
Cañal,
P esiden e
Hono a io
del
A eneo;
Conde
de
Aguia ,
P esiden e
de
la
Real
Acade¬
mia
de
Bellas
A es;
Lupiá-
ñez,
P esi¬
den e
de
la
Real
Acade¬
mia
de
Medi¬
cina,
y
Sán¬
chez
-
Dal
p
(Don
Miguel),
P esiden e
del
A ei eo',
es e
úl imo
seño
dió
lec u a
a
un
p ecioso
y
aplaudidísimo
discu so,
so¬
b e
el
ema
«El
A eneo
como
uen e
de
las
ideas
en
el
ac ual
e-
nacimien
o
se illano»,del
que
copio
los
siguien es
pá-
a os:
Excmo.
S .
D.
Miguel
Sánchezd lp
Ex-P esiden e
del
A eneo
«La
ciudad
de
las
lo es
y
de
los
na¬
anjos,
que
pe uman
las
galas
en
que
se
ec ea
un
sol
de
o o;
la
ciudad
de
los
iejos
monu¬
men os,
es i¬
gios
secula es
de
su
glo ia;
la
que
encie a
en
su
Museo
las
joyas
de
Mu illo;la
que
como
he aldo
de
su
ama
ie¬
ne
la
más
be¬
lla
o e
del
mundo,cuyas
campanas
musicales
po¬
nen
jun o
'
al
cielo
la
can¬
ción
de
nues¬
os
e o es
eligiosos;
la
que
en
la
casa
del
Ayun amien o
iene
la
más
he mosa
ob a
a ¬
qui ec ónica
del
enacimien o;
la
de
los
palacios
mudeja es
y
las
leyendas
do adas,
cuyo
e¬
cue do
e ocan
cada
calle,
cada
incón,
cada
pa io;
la
que
es
cuna
y
escuela
de
la
clásica
ies¬
a
de
o os,
he mosa
po que
es
ies a
de
luz,
de
igo
y
de
a e;
la
que
es
pa ia
del
P íncipe
de
los
pin o es
y
de
incon ables
genios,
que
aza on
su
impecable
y
e e na
ejecu o ia
a ís ica;
la
que
cons an emen e
ponde ó
en
la
his o ia
nacional;
la
que
si
se
le
o ien a
bien
puede
lle¬
ga
a
se
en
b e e
plazo
el
ce eb o
de
Andalucía;
la
más
impo an e
ciudad
come cial
deí
Su
y
uno
de
los
mejo es
pue os
de
Eu opa;
la
que
se
p epa a
pa a
celeb a
la
Exposición
Hispano-Ame icana,
ies a
del
a e,
glo i icación
del
abajo
y
mani es ación
g andiosa
deí
genio
y
del
es ue zo
humanos...
de
es a
Se illa
que
con iene
odos
los
elemen os
pa a
al-
4
canza
las
mayo es
p ospe idades,
he
de
habla os
yo
ambién,
elacionando
el
A eneo
con
el
po ¿ni
déla
ciudad,
pues
a
mi
modo
de
e ,
de
es e
Cen o,
con e ido
en
escuela
de
inicia i as,
es
de
donde
deben
sali
los
campeones
de
su
enacimien o.
Aquí,
en
es a
casa,
donde
se
cong ega
lo
más
lo ido
de
la
in elec ualidad,
donde
bu¬
llen
las
ju en udes
a ís ica
y
li e a ia
y
se
espi a
un
pu o
ambien e
de
op imismo,
que
aún
no
se
con aminó
con
el
ío
glacial-de
la
indi e encia
calleje a,
aquí
,
debe
cons i ui se
el
cen¬
o
de
las
ideas
y
la
uen e
mad e
de
odo
pensamien o
en
bien
de
Se illa.
De
aquí
deben
sali
los
di ec o es
de
la
sociedad
y
con
sus
as os
conocimien os
mo¬
dela
en
el
alma
del
pueblo
el
alma
de
su
g andeza
u u a;
ellos
se án
los
egene ado es
de
es a
he mosa
ie a
que,
po
sus
ma a illosas
condiciones
na u ales
puede
se
lle ada
con
un
sup emo
es ue zo
al
mayo
g ado
de
ida
y
de
po encia
p oduc i a;
los
que,
sus ayén¬
dose
a
los
e ec os
de
la
losa
de
plomo
que
cohíbe
los
mo imien os
y
obliga
a
pe sis i
en
una
ida
ege a i a,
han
de
con e i se
al
espí i u
p ác ico
que
eclaman
las
o ien aciones
mode nas,
pa a
acudi
a
odo,
indicando
las
necesidades
egionales
con
la
base
de
un
plan
que
en
de echu a
lle e
al
apogeo,
sin
que
haya
desmayos
ni
in e upciones;
exigiendo
a
los
g andes
homb es
la
in e sión
del
iempo
en
p o echo
gene al;
yendo
a
es udia
de
o os
pueblos
lo
ú il
y
de
aplicación
inmedia a
al
nues o;
concluyendo
con
la
ac ual
labo
in ecun¬
da
de
las
Dipu aciones
y
los
Municipios,
donde
se
pud en
las
ene gías
como
las
aguas
en
los
pan anos;
o mando
la
base
ag ícola
y
pecua ia
de
es a
egión,
y
guiando
a
la
Pa ia
y
a
la
Mona quía
po
los
de o e os
del
bien
común,
con
una
ac uación
di ec a
en
odo
lo
que
ep esen a
ac i idad.
Se éis
oso os
los
que
eglamen a éis
la
p ensa;
los
que
in lui éis
pa a
la
e mina¬
ción
del
pue o
y
el
plan
de
iegos,
y
pa a
c ea
g andes
cen ales
gene a ices
de
ue za
eléc ica
económica
pa a
explo a
las
masas
ca boní e as
de
es a
egjon;
los
que
p oclama¬
éis
la
necesidad
de
mon a
g andes
cáma as
igo í icas
pa a
la
conse ación
de
las
ca nes,
pudiéndose
así
sac i ica
el
ganado
en
la
mejo
época
del
año,
con
las
en ajas,
supe io es
a
odas,
de
expende
el
p oduc o
a
p ecios
más
económicos
y
ene lo
en
disposición
de
e¬
i ica
su
anspo e
a
los
me cados
nacionales;
los
que
c ea éis
un
Museo
en
T iana,
que
sea
el
enacimien o
de
sus
a es
ce ámicas.
Co esponde
a
oso os
es udia
el
p oblema
de
las
Aduanas,
si
son
con enien es
©
no,
y
en
es e
caso,
el
medio
de
subs i ui las;
si
el
omen o
del
u ismo
ha
de
se
obligación
del
Es ado,
de
las
Dipu aciones
o
de
los
Ayun amien os;
los
medios
más
p ác icos
pa a
la
conse ación
de
los
caminos,
a eglo
de
los
ac uales
y
cons ucción
de
los
que
hacen
al a;
popula iza
el
omen o
de
la
a qui ec u a,
la
música
y
la
li e a u a
con
ca ac e es
p opios;
inculca
la
necesidad
de
las
p ác icas
gimnás icas
y
de
na ación,
que
son
la
salud
del
cue po
y
de
su
igo ;
disce ni
la
con eniencia
o
des en aja
de
lle a
los
asilos
y
hospicios
a
las
o illas
del
ma ,
donde
son
salu í e os
los
ai es
y
la
alimen ación
más
económica,
y
asi¬
mismo
la
casa
de
ma e nidad
ace ca la
a
los
mon es,
donde
las
leches
alimen icias
y
los
ai es
son
más
pu os;
el
alejamien o
de
las
cá celes
y
hospi ales
del
núcleo
de
las
poblacio¬
nes,
como
se
hizo
con
los
cemen e ios;
el
de
la
con e sión
de
las
Uni e sidades
y
los
Ins i u¬
os
en
colonias
docen es
si uadas
en
pleno
campo,
cuyo
sosiego
no
p esen a
al
es udio
la
hos ilidad
que
la
inquie ud
de
las
g andes
u bes
opone
a
las
in eligencias.»
Con inuó
el
seño
Sánchezdalp
p econizando
la
necesidad
de
p ocu a se
en
el
o den
a ís ico
e ospec i o
que
las
ca ed ales,
palacios
y
alcáza es
sean
museos
en iquecidos
con
5
los
obje os
p óximos
a
pe de se;
la
c eación
de
escuelas
al
ai e
lib e,
e
impulsa
el
es udio
de
la
ag icul u a.
En
el
o den
de
las
ideas,
enseña
al
pueblo
que
nada
implica
a ia
la
o ma
de
Go¬
bie no,
siemp e
que
las
eno aciones
no
se
hagan
mi ando
al
bien
de
la
Pa ia.
«Pa a
ello
sólo
se
necesi a
en
el
o den
espi i ual
lo
que
a
oso os
os
sob a:
co a¬
zón
y
en endimien o.
En
el
ma e ial,
acaso
que
la
p opia
Ciudad
po
la
que
hab éis
de
des i i os,
sub en¬
cione
al
A eneo
y
os
ayude
a
c ea
sindica os
de
inicia i a.
U ge
un
llamamien o
p e io
a
los
di ec o es
de
Se illa
pa a
que
acoplen
su
ma cha
a
la
ues a,
dejando
de
do mi
y
dedicando
su
iempo
a
eng andece
la
ciudad.
Y
an es
que
nada,
un
llamamien o
a
nues os
p opios
co azones
pa a
que
se
acele en
en
la
ieb e
anhelosa
de
conquis a
la
conside ación
a
que
enemos
de echo
como
abaja¬
do es
y
p omo o es
de
un
es ue zo
que
coloca á
a
nues a
Se illa
amada
más
allá
de
lo
que
podamos
soña .
Mi emos
al
pasado,
que
puede
da nos
elemen os
pa a
p epa a
la
g andeza
u u a,
y
hagamos
obliga o io
el
cul o
a
nues o
ideal
en
un
abajo
c eado
que
cen uplique
las
ue ¬
zas.y
sa is aga
ampliamen e
las
necesidades
del
pueblo,
como
espe anza
de
enca na
en
la
ealidad
la
concepción
gigan e
de
nues os
a anes.»
T
a
sección
de
Música
inaugu ó
sus
a eas
con
un
concie o
de
piano
po
la
bella
seño i-
a
Ma ga i a
Mo eno,
la
cual
in e p e ó
magis almen e
la
Sona a
pa é ica,
dos
A abes
;
eos,
de
Debussy;
la
Se ena a
Andaluza,
de
M.
Falla,
y
Noc u no
e
Imp on u,
de
Chopín-
en
odos
es os
núme os
y
en
algunos
más
ue a
de
p og ama,
la
seño i a
Mo eno
nos
de¬
mos ó
que
es
an
excelen e
a is a
como
simpá ica
muje .
Co obo ó
es e
juicio
en
o a
con e encia
musical
ace ca
de
Schumann,
en
la
que
co¬
labo a on
dicha
seño i a
y
Don
Rogelio
Buendía
Manzano,
el
cual
dijo
en e
o as
cosas:
«Robe o
Schumann
es
un
músico
an
poe a
como
músico.
Nació
en
Zwickau
el
8
de
Junio
de
1810.
Su
pad e,
lib e o
de
dicha
ciudad,
no
p e endía
hace
de
su
hijo
un
g an
mú¬
sico
sino
un
mediano
a icionado.
La
ida
de
Schumann
es
una
ida
como
odas
las
idas,
con
sus
aleg ías
y
sus
is¬
ezas,
aleg ías
y
is ezas
que
se
e a an
en
sus
composiciones
como
en
un
emanso
la
onda
de
la
o illa
y
las
nubes
del
cielo.
La
ob a
de
Schumann
es
el
e a o
de
Shumann,
dice
Schneide .
Pocos
de
los
músicos
han
sido
an
comple amen e
subje i os
ni
han
desg anado
sus
aleg ías
ni
han
con esado
sus
angus ias
con
an
genial
ingenuidad
como
Robe o
Schumann.
Fue
nues o
músico
iniciado
en
su
a e
po
Kun s,
o ganis a
de
la
iglesia
de
Zwickau.
A
los
sie e
años
compuso
a ios
oci os
que
i uló
«Aleg ías
de
las
jo nadas
de
un
6
S a.
Ma ga i a
Mo eno
■
escola ».
¡Lás ima
que
no
se
conse en
esos
agmen os
in an iles
que
an a
g acia
e
inge¬
nuidad
a eso a ían!
Leyó
a
By on,
a
Rich e ;
se
ex asió
con
Schulze
y
con
los
poemas
en¬
á icos
e
imagina i os
de
Sonnembe g.
La
li e a u a
jamás
se
sepa ó
de
Schumann
que,
suges ionado
po
Heine,
se
e ela
en
su
iniciación
co¬
mo
un
poe a,
pa a
luego
encaja
su
poesía
in ensa
en
las
no as
admi ables
de
su
música-poesía.
A
los
diecisie e
años
se
sien e
enamo ado
de
dos
bellas
jó enes
que
ienen
el
encan o
de
se
los
ex e¬
mos
a ís icos
y
é icos.
Es udió
De echo
en
Leipzig,
ado,nde,
a
la
mue e
de
su
pad e,
ue
en iado
po
su
u o .
En
Leipzig
conoció
a
su
maes o
Fede ico
Wieck,
pad e
de
la
que
después
había
de
se
su
esposa.
Schumann
e a
e ac a io
a
su
ca e a
de
aboga¬
do,
y
en
1828
esc ibía
a
su
mad e
que
si
aquí
en
el
mundo
había
de
hace
él
alguna
cosa
buena,
se ía
en
la
música.
En onces
ué
cuando,
ya
decidido
en
sus
a icio¬
nes,
abaja
g andemen e
po
se
un
buen
pianis a.
Ama a
el
dedo
anula
pa a
da
ue za
al
meñique
y,
como
e ec o,
se
le
pa aliza
el
dedo
anula ,
que
en
mucho
iempo
no
ecob ó
su
sensibilidad
pe dida.
En
1831,
Shumann
unda
una
e is a
con
el
í ulo
de
Nue a
C ónica
musical
,
adon¬
de
se
p odiga
como
un
g an
c í ico
bajo
los
seudónimos
de
«Flo es án»
y
«Eusebios»,
a eme iendo
alien emen e
con a
el
a iseísmo
einan e
en
aquella
época
en
que
la
escue¬
la
i aliana
decaden e
hacía
sus
es agos
a ís icos
po
odo
el
mundo.
En
1836,
Shumann,
después
de
su
desengaño
con
E nes a
F icken.
pide
la
mano
de
Cla a
Wieck
a
su
maes o
Fede ico
Wieck.
El
pad e
ehúsa
o undamen e
la
p oposición,
y
en onces
Schumann
en a
en
la
más
desolada
deses¬
pe ación.
Sus
ca as
a
la
amada
son
de
una
is eza
ayana
en
el
desequilib io
y,
cuando
su
espí i u
eía
un
esquicio
de
espe anza,
cincela
pa a
Cla a
sus
«concie os»,
sus
«sona as»,
sus
«No ele as»,
sus
«K eisle iana»...
Po
in
Wieck,
en
1840,
cede
a
los
epe idos
ue¬
gos
de
los
aman es,
y
desde
en onces
Schumann
deja
escapa
su
inspi ación
de
composi o
musical
y
poé i¬
co
en
un
audal
de
«liede »,
de
pequeñas
y
g andes
composiciones
que
ienen
sol
de
a de,
anquilidad
de
S a
Agueda
Téllez
hoga ,
a ullos
de
niños,
poesía
sua e
de
elicidad
e ena.
Cla a
Wieck,
la
compañe a
de
a e
del
maes o,
e a
su
mejo
in é p e e
y
has a
su
mejo
colabo ado a.
-
7
—
pe íodo
his ológico
y
ana ómic
o,
y
luego
Gas ón
Bonnie ,
que
ep esen a
el
isiológico.
Desc ibe
a
g andes
asgos
la
no able
pe sonali¬
dad
de
es e
úl imo
sabio,
y
da
lec u a
al
ex ac o
de
su
hoja
de
mé i os
y
se icios,
de
donde
e¬
sul an
más
de
cua en a
años
de
es udios
cien í¬
icos,
y
ein a
y
sie e
de
abajos
bo ánicos.
No
podemos
segui
en
odos
sus
de alles
es a
pa e
de
la
con e encia;
pe o
sí
ansc ibi e¬
mos
la
siguien e
no a,
que
a
mane a
de
p og a¬
ma
de
es a
pa e
undamen al
de
su
abajo
leyó
el
con e encian e:
Di ide
los
abajos
en
dos
g andes
g upos:
A)
Fisiología
y
Ana omía
expe imen al,
que
se
subdi ide:
P ime o.—Es udios
ace ca
de
las
elaciones
en e
las
lo es
y
los
insec os:
nec a ios.
Segundo.—Pa asi ismo.
Simbiosis.
Te ce o.—Ana omía
expe imen al.
Cua o.—In luencia
de
la
p esión
en
los
e¬
ge ales.
Quin o.—Vida
len a.
Calo
desp endido.
Re ablo
de
Nues a
Seño a
desconsolación
Cambios
gaseosos.
Sex o.—Ana omía.
5)__Geog a ía
¡bo ánica
y.
bo ánica
des¬
c ip i a,
que¡se
subdi ide:
P ime o.—Dis ibución
de
las
plan as
en
las
mon añas.
Segundo.—Obse aciones
sob e
las
plan¬
as
de
Escandina ia.
Te ce o.—Flo a
de
F ancia.
T a ó
ambién
en
es a
pa e
de
la
con e¬
encia
de
la
in ención*
del
apa a o
Bonnie
Mangin,
pa a
análisis
de
los
gases
con enidos
en
los
ejidos
ege ales,
haciendo
su
desc ip¬
ción
e
insis iendo
sob e
su
u ilidad,
como
ba¬
se
undamen al
pa a
los
es udios
de
isiología
ege al.
Ul imamen e
hizo
la
his o ia
de
los
labo¬
a o ios
de
bo ánica
de
la
So bona,
y
se
de u¬
o,
especialmen e,
en
lo
e e en e
al
de
A on,
dependien e
de
ella,
e
ins alado
en
el
bosque
de
Foin ainebleau,
y
que
es
el
p ime o
c eado
de
es a
clase
dedicado
a
la
bo ánica
y
del
que
han
salido
ya
no ables
abajos
de
in es¬
igación
e i icados
po
alumnos
de
odas
na-
Un
de alle
del
al a
mayo
de
la
pa oquia
de
San a
Ma ía
—
14
—

cionalidades.
Dedica
un
ecue do
a
M .
Du ou ,
adjun o
del
Labo a o io
de
A on.
Te minó
con
un
pá a o
haciendo
cons a
su
g a i ud
al
p o eso
Bonnie ,
y
ensalzando
la
impo an¬
cia
y
necesidad
cons an e
de
las
elaciones
cien í icas
e
in e cambio
de
ideas
y
conocimien"
os
en e
odos
los
países,
y
en
especial
en e
los
on e izos,
pa a
el
p og eso
cien í ico.
Po
úl imo,
el
en onces
Gobe nado
Ci il
de
la
p o incia,
don
José
de
Igual,
dise ¬
ó
ace ca
del
ema
«Ap o echamien o
de
las
ue zas
na u ales».
T as
un
b e e
exo dio,
comenzó
diciendo
que
en
la
Na u aleza
exis e
la
ma e ia
y
la
ene gía
que
exis e
en
odos
los
cue pos
que
pueden
desa olla
ue za,
mo imien o;
no
se
concibe
la
una
sin
la
o a,
aunque
sean
comple amen e
dis in as,
y
es a
ene gía
puede
ap o echa se
ans o mándola
po
medio
de
mo o es
y
o os
apa a os.
El
homb e
p imi i o
sólo
ap o echó
la
ene gía
i al,
admi ándonos
las
pi ámides
de
Egip o
y
o as
ob as
ealizadas
con
el
es ue ¬
zo
pe sonal
o,
cuando
más,
de
los
anima¬
les.
El
homb e,
además,
a ó
de
ap o e¬
cha
las
ene ¬
gías
na u a¬
les,
y
la
p i¬
me a
de
ellas
ue
el
ien o,
p ime o
pa¬
a
el
a as¬
e
de
los
ba ¬
cos,
después
pa a
mo e
las
aspas
de
Iglesia
pa oquial
de
San a
Ma ía
los
molinos;
luego
las
co¬
ien es
de
las
aguas;
con
es as
dos
ene gías
mu¬
chos
siglos
anscu en,
has a
llega
al
Renacimien o
que
es
u ili a¬
io
,
en
con¬
aposición
de
la
ci ilización
g iega
,
que
ué
pu amen¬
e
a ís ica.
Descubie a
la
pól o a,
a
ines
de
la
Edad
Media,
se
a ó
de
busca
una
ue za,
una
ene gía
que
uese
más
ap o echable;
se
conocían
ela es,
ba cos,
e cé e a;
pe o
odo
se
mo ía
a
b azo,
necesi ándose
descub i
un
mo o
pa a
lib a
al
hom"
b e
de
es os
abajos;
en
el
siglo
XVII
in en óse
el
p ime
mo o
de
pól o a,
ap o echando
la
ue za
expansi a
de
aquélla;
pe o
no
pasó
de
la
eo ía.
Años
después,
Papin,
iendo
coce
un
puche o,
cuya
apa
se
le an aba,
pensó
u i¬
liza
el
apo
en
luga
de
la
pól o a,
llegando
a
cons ui
su
p ime a
máquina
de
apo ,
que
puso
en
una
pequeña
lancha,
que
ué
des uida
po
los
pescado es,
sin
ensaya la;
a¬
ios
ísicos
con inua on
es os
abajos,
has a
llega
a
Wa ,
e dade o
in en o
de
la
máqui¬
na
de
apo
en
el
siglo
XV111.
Es
al
la
impo ancia
de
es a
máquina,
que
las
egalaban,
a
condición
de
que
en¬
egasen
el
50
po
100
de
la
economía
de
apo .
Viene
después
el
in en o
de
la
locomo o a
y
el
de
la
na egación
a
apo ,
llegando
a
implan a se
en
1829
el
p ime
e oca il,
des-
15
pues
de
ence
g andes
di icul ades;
Ful on
in en a
la
na egación
a
apo ,
explo ada
en
los
Es ados
Unidos.
Un
ma e ial
de
ene gía
es
el
ca bón
de
pied a;
Lebón
había
descubie o
ambién
los
mo o es
de
gas,
sin
llega
a
esol e
el
p oblema,
el
cual
ue
esuel o
po
O o,
a
ines
del
siglo
XIX;
hay
que
ci a
ambién
el
mo o
de
gas
pob e.
La
ueda
mo ida
po
el
agua
ué
insu icien e,
y
po
eso
se
in en ó
la
u bina,
con
la
que
se
ap o echan
sal os
de
agua
de
miles
de
me os
que
pueden
se
anspo ados
a
muchos
kilóme os;
es a
ene gía
p ocede
del
agua
y
del
sol.
No
es á
aún
esuel o
el
ap o echamien o
del
ai e,
po
la
i egula idad
de
sus
mo¬
imien os;
pe o
a
más
de
es as
ene gías
hay
o as,
como
la
del
pe óleo
y
sus
de i ados;
la
gasolina,
que
se
u iliza
como
el
gas;
hay
o as
ene gías
que
oda ía
no
sabemos
u iliza ,
como
las
ma eas,
que
se
ap o echa án
con
el
iempo;
la
ene gía
sola ,
que
ep esen a
g an
núme o
de
calo ías,
que
hoy
ampoco
se
ap o echa;
el
calo
del
cen o
de
la
ie a
y
o os.
A
pesa
de
odos
los
adelan os,
queda
mucho
po
hace ,
an o
que
del
ca bón
sólo
se
ap o echa
el
cinco
po
cien o
de
ene gía:
sin
emba go,
con
es o
se
ha
sup imido
la
es¬
cla i ud
y
se
ha
lib ado
al
homb e
de
muchos
abajos,
habiendo
esuel o
es os
p oblemas
no
los
polí icos
ni
los
sociólogos,
sino
los
homb es
de
ciencia.
Después
de
es o,
dijo
que
se
sen ía
gobe nado ,
y
que
así
como
se
había
dominado
a
las
ue zas
na u ales
que
se
u ili¬
zaban
en
nues o
p o echo,
debíamos
disciplina
nues a
olun ad
y
nues as
ue zas
in e¬
lec uales,
ya
que
somos
un
pueblo
impulsi o.
Po
úl imo,
se
despidió
con
un
sen ido
pá a o,
en
el
que
dió
las
g acias
a
odos
los
concu en es.
Co o
de
la
iglesia
de
San a
Ma ía
16
El
nume oso
público
que
llenaba
el
salón
de
sesiones
aplaudió
y
elici ó
al
dis in¬
guido
con e encian e.
Es
pa a
mí
muy
g a o
hace
cons a
en
es a
Memo ia
el
hecho
de
que
la
p ime a
au o idad
ci il
ocupe
la
cá ed a
de
un
cen o
de
cul u a,
aunque
sea
an
modes o
como
el
nues o.
omenza on
los
abajos
de
la
Sección
de
Medicina
con
unas
b e es
y
elocuen es
ases
de
su
p esiden e,
don
Mau icio
Domínguez
Adame,
o eciendo
su
buena
olun ad
pa a
el
mejo
éxi o
de
los
mismos,
y
anunciando
que
de
las
es
clases
de
abajos
que
pueden
ealiza se
en
es as
academias,
doc inales,
con e encias
y
no as
pe sonales,
debe
da se
la
p e e encia
a
es os
úl imos.
Seguidamen e
el
sec e a io,
doc o
Sal ado
y
Galla do,
leyó
una
Memo ia
ace ca
de
la
Gonococia,
desde
el
pun o
de
is a
social.
Comienza
diciendo
que
es a
clase
de
en e ¬
medades
deben
deja
de
se
sec e as
y
ulga iza se
su
conocimien o,
pa a
des ui
p ejuicios
que
muchos
ienen.
Hizo
un
pa alelo
en e
la
lucha
con a
el
cánce
y
la
ube culosis
y
la
lu¬
cha
con a
la
sí ilis
y
la
bleno agia,
deduciendo
que
es as
en e medades
son
más
comunes
que
las
o as
po
ge mina
su
causa
en
odos
los
e enos.
T a a
de
la
his o ia
de
la
gonococia,
diciendo
que
es
an
an igua
como
la
Humani¬
dad,
y
desc ibe
a
con inuación
el
gonococo
y
después
la
u e a.
Seguidamen e
a a
de
la
p o ilaxis,
an o
indi idual
como
social,
decla ándose
pa ¬
ida io
de
los
econocimien os
ecuen es,
an o
clínico
como
mic oscópico;
can a
las
exce¬
lencias
de
la
cas idad,
y
e mina
in i ando
a
los
compañe os
a
que
den
su
opinión
sob e
el
abajo
leído.
Es a
Memo ia
ué
discu ida
po
a ios
a eneís as,
así
como
algunas
no as
clínicas,
p esen adas
po
el
mencionado
doc o
Adame.
El
doc o
Suá ez
To es,
médico
mili a ,
leyó
en
es a
Sección
o a
Memo ia,
i ula¬
da
«Plan
azonado
de
una
campaña
an i ube culosa
en
Se illa».
Dicha
Memo ia,
que
ué
p e.
miada
en
los
Juegos
Flo ales
de
1911,
es á
di idida
en
dos
pa es:
una
que
a a
de
la
e io¬
logía
de
la
ube culosis,
y
o a,
del
plan
de
una
campaña
an i ube culosa.
La
p ime a
pa e
se
subdi ide
en
dos:
semilla
y
e eno,
y
al
ocupa se
de
és e
a¬
ía
de
la
sí ilis,
del
alcoholismo,
de
la
insu iciencia
de
la
alimen ación
y
de
las
i iendas
insalub es.
La
segunda
pa e
cons a
de
cua o
capí ulos,
dedicados
a
la
opo unidad
del
diag¬
nós ico:
el
pol o
como
ehículo
isiógeno,
la
decla ación
de
casos
ube culosos
y
la
i ien¬
da
insalub e
y
la
casa
higiénica.
Es
de
espe a
que
es a
Sección
con inúe
du an e
el
cu so
p óximo
enide o
ei
ca¬
mino
que
le
ma ca
su
p esiden e,
con
más
empeño
aún
que
du an e
el
que
hoy
e mina.
17
I
a
Sección
de
Ciencias
Mo ales
y
Polí icas
inaugu ó
sus
abajes
haciendo
uso
de
la
pa~
lab a
su
p esiden e,
don
Ma iano
de
la
So a
y
Las a.
Dijo
el
"seño
La
So a
que
la
sección
que
p eside
es
la
que
más
campo
aba ca
de
odas
las
del
A eneo.
Anunció
que
en
b e e
empeza ía
la
discusión
de
la
Memo ia
de
don
Blas
In an e
sob e
«El
Ideal
Andaluz»,
en
cuya
con o e sia
oma ían
pa e,
además
del
icep esiden e
de
la
sección,
seño
Ga cía
y
Rod íguez
de
Aumen e,
los
seño es
que
lo
deseen,
abogando
po
que
al
inal
ele a an
a
los
pode es
públicos
las
conclusiones
a
que
se
llegue.
Habló
del
p oblema
social,
haciendo
e e encia
a
ese
deseo
noble
de
cie a
pa e
de
la
sociedad,
que
p e ende
llega
a
un
mejo amien o
que
nunca
alcanza á,
y
dice
que
si
la
clase
a is oc á ica
a
al
p ecipicio,
ambién
el
pueblo,
si
no
se
le
de iene
en
el
camino
de
la
e olución,
nos
lle a á
a
la
i anía.
Señala
como
único
emedio
pa a
e i a
es e
mal
la
educación
del
ob e o
en
el
es¬
pe o
a
Dios.
Se
ex iende
en
conside aciones
ace ca
del
su agio
uni e sal
-
,
a i mando
que
es á
alseado
po
la
polí ica,
mos ándose
pa ida io
del
o o
cuali icado.
El
seño
La
So a,
al
e mina
su
discu so,
ecibió
muchos
aplausos
y
elici aciones.
Don
Manuel
Rabadán
dise ó
ace ca
de
«Las
Mancomunidades»
con
g an
p o un¬
didad
y
conocimien o
de
la
ma e ia,
siendo
muy
elici ado
po
los
concu en es.
Don
Blas
In an e,
después
de
un
b e e
discu so
de
don
Sal ado
Ga cía
y
Rod í¬
guez
de
Aumen e,
dió
lec u a
a
su
Memo ia
«El
Ideal
Andaluz».
Los
comen a ios
que
exije
es a
Memo ia
no
cuajan
en
és a
po
el
poco
espacio
de
que
se
dispone;
po
eso
me
limi o
a
ansc ibi
unos
pá a os
y
a
hace
cons a
mi
deseo
y
casi
mi
segu idad
de
que
du an e
el
cu so
p óximo
enide o
se
da á
a
la
discusión
de
es e
abajo
el
alo
que
me ece,
po
la
impo ancia
del
asun o,
po
la
maes ía
con
que
es á
a¬
ado
y
po
la
opo unidad
con
que
se
plan ean
los
p oblemas
que
más
jus amen e
p eocupan
en
España
y
en
Andalucía:
«Cues ión
sob e
la
exis encia
de
la
pe sonalidad
de
Andalucía
.
—
Pa ece
pa a-
dógico
que
se
hable
de
ideales*con
elación
a
exis encias
p oblemá icas;
pe o
al
es,
en
ge¬
ne al,
el
es ado
ac ual
de
las
conciencias.
En
el
ma iz
de
és as,
donde
concluye
la
a i ma¬
ción
de
los
impe a i os
indi iduales,
y
an
a
dibuja se
los
colec i os,
alien a
una
aga
as¬
pi ación:
«Andalucía
debe
cumpli
un
ideal
como
ealidad
dis in a
y
comple a;
como
unidad
espi i ual,
i a,
conscien e,
lib e».
Y
la
somb a
de
una
duda
es uma
ambién
su
aguedad
en
ese
ma iz.
«¿Andalucía
exis e?»
He
oído
muchas
eces
exp esa
esa
aspi ación
y
esa
du¬
da...
Mas,
desde
luego,
se
obse a
que
sob e
la
duda
domina
la
a i mación.
Es
una
aspi ación,
es
un
ideal,
pa a
los
andaluces,
la
Andalucía
de
alma
obus a,
ue ¬
e
y
p epo en e,
la
Andalucía
cul a,
indus iosa,
eliz,
que
ha
de
impone
el
encan o
de
su
genio
en
la
ealización
del
ideal
español;
pe o
la
Andalucía
debili ada,
la
del
alma
pos ada
y
expandida,
sa u ada
de
is ezas,
mus ia,
sin
sang e
ni
calo ,
la
Andalucía
a
la
cual
ape¬
nas
se
le
encuen a
el
pulso,
esa
Andalucía
exis e,
su
ealidad
es
indudable.
El
genio
de
un
pueblo
descende á
con
él
has a
los
abismos
de
la
más
espan osa
decadencia;
pe o
sólo
con
la
ida
de
ese
pueblo
puede
llega
a
pe ece ;
y
ecíp ocamen e,
sólo
se
puede
deci
de
un
pueblo
que
ha
mue o
cuando
su
genio
se
ha
pe dido.
Pues
bien:
la
ida
o iginal,
cuya
con inuidad
pe pe úa
el
genio
de
su
an igua
ascendencia,
es
alen ada
oda ía
po
el
pueblo
andaluz.
18
Vis a
gene al
del
salón
de
la
Exposición
de
Pin u as
El
pueblo
andaluz:
su
exis encia
his ó ica
.
—
E
l
espí i u
de
un
mismo
pueblo
ha
lo ado
siemp e,
lo a
aún,
sob e
es a
ie a
he mosa
y
des en u ada
que
hoy
se
llama
An¬
dalucía.
Su
sang e
ha
podido
en iquece se
con
las
ecuen es
in usiones
de
sang e
ex aña;
pe o
sus
p imi i as
ene gías
i ales
se
han
e guido
siemp e
dominado as:
no
han
sido
ab¬
so bidas
como
simples
elemen os
nu i i os
po
las
ene gías
i ales
de
una
sang e
ex anje a.
Ta esia
pudo
se
some ida,
pe o
no
mue a
po
ca agineses
y
omanos;
cuando
és os
se
apode an
de
España
en e a,
su
pe sonalidad
es,
en
Bé ica,
econocida.
Ella
se
de¬
ine
con
azos
igo osos
sob e
oda
la
complicación
egional
exis en e
en
el
es o
de
Ibe¬
ia...
También
la
Bé ica
es
econocida
po
los
godos.
Los
á abes
hacen
de
ella
el
cen o
de
dominación
de
España;
y
se
da
el
caso
elocuen ísimo
de
que
no
obs an e
el
accionamien o
de
los
Jai as,
y
a
pesa
de
econquis a
los
c is ianos
a
pedazos,
y
con
in e alos
g andes
de
iempo,
el
e i o io
de
Andalucía,
en
y
espe an
en
ella
a
la
an igua
Bé ica,
econocien¬
do
áci amen e
su
unidad.
Y
así
ha
llegado
has a
noso os,
a
pesa
de
habe
sido
comba i¬
da
po
algunos
ensayos
de
o ganización
a i iciosa.
¿Qué
signi ica
el
hecho
de
es a
cons an e
dema cación?
¿Es
sólo
una
consecuen¬
cia
de
la
ob a
na u al
que
diseñó
con
co dones
de
mon añas
y
ca ó
con
la
ue za
de
los
íos
el
ecin o
inconmo ible
de
las
legiones?
No:
po que
aunque
es e
elemen o
sea
una
ba¬
se
ecuen e
de
o mación
de
los
pueblos,
ni
ella
es
bas an e
pa a
de e mina
po
sí
sola
la
unidad
de
és os,
ni
esis e
a
las
expansiones
o
ecogimien o
de
los
mismos,
que‘muchas
eces
la
desconocen.
...Hay
po
an o
que
admi i ,
pues o
que
se
ha
demos ado
con
nues a
misma
His¬
o ia,
que
pudié amos
llama
geog á ica,
que
pa a
de e mina
el
ecin o
de
las
egiones
no
19

bas an
los
lími es
geog á icos,
sino
que
és os
se
subo dinan
al
p edominio
de
los
ma ices
é nicos
y
psicológicos;
que
ese
cons an e
econocimien o
áci o
o
exp eso,
pe o
siemp e
elocuen e
de
Andalucía,
no
es
debido
a
la
exis encia
de
una
coma ca
na u al,
sino
a
la
exis¬
encia
de
un
pueblo,
ep esen an e
de
un
genio
pa icula ,
cuya
con inuidad
ha
sido
espe a¬
da
po
los
aza es
de
la
ida.
El
genio
andaluz:
sus
e elaciones
posi i as
y
sus
es igmas
.
—
El
ondo
del
ge¬
nio
andaluz
es á
cons i uido
po
el
op imismo
g iego,
esul an e
de
una
más
o
menos
de i¬
nida
concepción
del
ideal
humano,
que
ele a
la
conciencia
de
la
p opia
dignidad
y
sa u a
el
espí i u
con
la
esencia
bendi a
de
la
san a
e
in ensa
aleg ía
de
i i .
Una
exage ada
aunque
aga
noción,
casi
un
sen imien o
de
aquella
dignidad
y
un
apasionado
sen imien o
de
esa
aleg ía,
cons i uyen
el
p ime
ondo
ca ac e ís ico
del
genio
andaluz;
inmmedia o
e ec o
de
la
exal ación
imagina i a,
p oducida
po
el
choque
lib e
y
ecíp oco
de
una
psicología
op imis a
y
del
a ac i o
o
belleza
de
un
medio
isueño.
A
a és
de
esa
exal ación
de
la
dignidad,
el
alma
se
aduce
en
una
as uosidad
pa adógica,
po
su
ca ác e
sencillo,
esul ado
del
conocimien o
y
a ibución
de
la
misma
dignidad
a
los
demás
homb es.
Es a
as uosidad
es
ípica,
exclusi a.
Se
e ela
en
el
denominado
« umbo»
anda¬
luz;
en
la
exage ación
de
las
de e minaciones
gene osas,
p oducidas
con.
encan ado a
sen¬
cillez,
de
las
cuales
o ece
la
his o ia
de
Andalucía,
ejemplos
únicos
de
una
inc eíble
o iginalidad.
Del
apasionado
sen imien o
de
la
aleg ía
de
i i
p o iene
su
es i o
humo ismo.
Po
no
pene a
es e
ca ác e
ha
sido
es e
humo ismo
achado
de
mani es ación
supe icial.
Al onso
Caña e al.—Buñole as
20
Pe o
sin
esa
base
no
puede
comp ende se
la
e dad,
que
es
és a:
En
Andalucía
una
son isa
es
el
mejo
símbolo
de
la
e.
Consecuencia
de
los
dos
ex emos
que
hemo3
expues o
son:
del
genio
aleg e,
el
amo ,
y
de
la
exal ada
dignidad,
el
espe o
a
la
ida
y
pe sonalidad
ajenas.
Y
si
el
p ime o
Gonzalo
Bilbao.-Re a o
de
su
he mana
doña
Flo a
Bilbao
de
Rebolledo
21
p oduce
el
humani a ismo,
el
sen imien o
de
solida idad
an e
la
desg acia,
el
segundo
es
el
undamen o
de
la
democ acia,
mad e
de
la
libe ad.
P oduc o
de
la
exal ación
imagina i a
es,
además,
la
ehemencia,
que
cuali ica
o¬
das
las
ci adas
de e minaciones;
y
el
epen ismo,
alma
del
ingenio
andaluz.
Tal
es
la
psicología
andaluza,
al*como
la
encon amos
hoy,
despojada
de
sus
p incipales
es igmas,
que
co esponden
a
la
acciden alidad
del
momen o
his ó ico.
Y
es a
psicología
es
de
siemp e,
e elándose
en
los
hechos
donde
coinciden
las
g andes
condensaciones
his ó icas.
La
exis encia
de
es a
pe sonalidad
es á,
además,
demos ada
po
el
uni e sal
eco-
noci iíen o.
Todo
el
mundo
dis ingue
un
espí i u
gallego,
ca alán,
a agonés,
cas ellano,
y,
p ecisamen e,
al
dis ingui
el
espí i u
andaluz
es
és e
de
los
que
más
se
hacen
esal a .
Pa a
se
una
egión,
Andalucía
no
necesi a
de
«lengua»
p opia.
¿La
iene
A agón?
Si
hay
naciones
que
no
ienen
lengua
p opia,
¿no
han
de
exis i
egiones
con
ese
equisi o?
Ni
necesi a
habe
c eado
un
«de echo».
Andalucía
en a
en
las
ac uales
condicio¬
nes
polí ico-ju ídicas,
como
las
demás
egiones
españolas.
Pe o
en a
po
conquis a,
no
po
olun a ia
ag egación.
Aquéllas
pudie on
conse a .el
de echo
coi
espondien e
a
su
aislado
desen ol imien o.
Pe o
an o
la
una
como
las
o as,
después
de
su
some imien o,
¿han
po¬
dido
c ea
uno
nue o?
Pe o
el
genio
andaluz
se
e ela
en
el
a e...
Hay
pin u a
andaluza,
música
anda¬
luza,
ea o
andaluz...
Andalucía
exis e.
No
es
p eciso
c ea la.
Hemos
encon ado
su
genio
i o,
aunque
debili ado.
O
ección
de
li e a u a.
—
Don
Miguel
Rome o
Ma ínez
leyó
a ios
agmen os
de
la
ob a
^
de
don
Ped o
Raída
«Ensueño
y
Realidad»
y
unas
cua illas
p esen ando
a
es e
seño ,
de
quien
hizo
g andes
elogios.
«...Es
Ped o
Raída
—
d
ijo
el
seño
Rome o
—
u
n
ex anje o,
aus íaco
de
nación,
que
po
su
la ga
esidencia
en
España,
y
más
pa icula men e
en
Se illa,
«la
ciudad
de
los
amo es»,
ie a
donde
ap endió
a
que e
y
o mó
su
hoga
y
ijó
pa a
siemp e
su
ida,
po
sus
p o undos
conocimien os
con
nues as
le as
clásicas
y
po
los
e o es
que
le
inspi a
odo
cuan o
a
Se illa
y
a
España
se
e ie e,
puede
hoy
conside a se
an
español
y
an
se i¬
llano
como
noso os.
Raida,
modelo
de
hispanizan es
y
aun
de
españoles,
ha
ap endido
el
cas ellano
po
pa ece le
la
lengua
más
noble
y
he mosa
pa a
la
exp é§ión
del
pensamien o*,
y
su
ma-.
yo
mé i o
es
el
de
se
un
au odidác ico;
como
esc i o
se
nós
b inda
con
un
ingenuo
y
pu¬
o
co azón
de
poe a,
odo
li ismo,
since idad
y
e udición;
el
lib o
«Ensueño
y
Realidad»,
die a io
de
sen imen al,y
de
a is a,.¡
nc e
l
b
mu-éS' a
eh
¿ü
aspec o
más
pe sonal
y
sin¬
omá ico.»
22
Los
agmen os
a
que
dió
lec u a
el
seño
Rome o
son
los
i ulados
«Los
lib os»,
«Los
poe as»,
«Las
campanas»,
«La
llu ia»,
«El
o o»,
«Ci iliza »,
«Mi
biblio eca»,
«El
mejo
amigo»,
«El
cas illo
eudal»
y
«Espe anza
e e na».
Inse íamos
a
con inuación
los
siguien es
agmen os:
«EL
OTRO
Dexadme
llo a
o illas
del
ma .
Góngo a.
La
mad e—
¡Qué
dolo
e le
an
is e,
hija
mía!
La
niña
.—Po
quien
no
lo
me ece,
mad e.
La
mad e
.—jY
aún
lo
llo as...!
¿Po
qué
no
e
asomas
a
esa
en ana,
donde
po
i
suspi a
un
homb e
que
es
odo
bondad
y
es
odo
galanu a?
La
niña.
—
Dejadme,
mad e...,
dejadme...
po
Dios...
La
mad e
.—¿No
e
asoma ás
siquie a
una
ez?
¿No
halaga ás
siquie a
con
una
son isa
al
que
po
lu
ca iño
onda
la
calle
noche
y
cía?
¿O
es
que
siemp e
la
somb a
del
o o...?
La
niña
.—¿Y
sabéis,
po
en u a,
mad e,
quién
es
en
mi
co azón
el
o o?
La
mad e
.—Bien
se
me
alcanza;
pe o
ese
ya
se
ué
pa a
no
ol e ...
Gus a o
Baca isas—Dos
gi anas
23
cumplió
du an e
muchos
años.
A
los
ilipinos
se
les
en o pecían
sus
deseos
de
cul u a,
has-
a
el
ex emo
de
que
pa a
eni
a
Eu opa
a
es udia ,
muchos
enían
que
ale se
de
dis aces.
Tal
-es ado
de
cosas
mo i ó
la
o mación
del
amoso
Ka ipunán,
sociedad
sec e a,
al
p incipio,
pe o
que
^después
se
azo
pública
y
con
ca ác e
bené ico.
Una
de
las
cosas
que
po
en onces
ala mó
más
a
la
opinión
ué
la
di ulgación
de
una
ce emonia
pa a
el
ing eso
en
dicha
Asociación.
La
ans usión
de
la
sang e,
cos umb e
muy
a aigada
en
aquellas
islas
desde
los
iempos
de
la
conquis a,
en
que
Malcio,
cacique
máximo,
ag adecido
po
los
a o es
ecibidos
de
Legazpi,
quiso
hace se
español,
sellando
el
pac o
con
la
ans usión
de
la
sang e
del
agalo
y
el
español,
po
pequeñas
he idas
en
el
an eb azo
de echo
de
ambos.
Dió
lec u a
a
abajos
en
p osa
y
e so
de
li e a os
ilipinos,
encomiando
a
la
ma"
d e
pa ia
y
al
idioma
cas ellano,
del
que
dice
que
no
es á
ni
es u o
lo
ex endido
que
debie¬
a
a
causa
de
los
es ue zos
de
las
ó denes
eligiosas,
que
así
conse aban
más
igo osa
su
in luencia
sob e
los
agalos,
al
pun o
que
siendo
minis o
de
Ul ama
don
Mannel
Bece a
decla ó
en
las
escuelas
o iciales
la
enseñanza
del
español
y
no
se
cumplió.
Hoy,
a
pesa
de
los
es ue zos
de
los
dominado es
po
impone
su
idioma,
el
inglés,
apenas
si
lo
consiguen,
publicándose
los
pe iódicos
en
dos
idiomas,
en
español
y
en
agalo.
Po
algunos
o iciales
ilipinos
del
ejé ci o
español
se
o mó
una
Sociedad
pa a
el
omen o
del
habla
cas ellana
en
aquellas
islas,
de
la
que
el
con e encian e
ué
p esiden e,
sin
esul ados
p ác icos
po
la
al a
de
apoyo
o icial.
Te minó
diciendo
que
pues o
que
se
conse a
en
aquellas
lejanas
ie as
el
a ec o
a
España
y
a
su
idioma,
es
labo
pa ió ica
con ibui
a
que
no
se
pie da,
sino
que
se
es i¬
mule,
en ando
en
elación
con
aquellas
egiones,
pa a
que
el
día
no
lejano
en
que
se
cele¬
b e
la
ies a
de
Ce an es
y
acudan
ep esen an es
de
aquellos
países,
que
ean
no
somos
indi e en es
al
ca iño
y
de e encias
que
nos
conse an.
Al
inal,
el
con e encian e
ué
muy
aplaudido
y
elici ado.
El
no el
poe a
don
An onio
Rod íguez
de
León
dió
a
conoce
las
p imicias
de
un
lib o
de
poesías.
P e iamen e,
el
seño
Muñoz
San
Román
hizo
la
p esen ación,
enal eciendo
su
labo
y
su
modes ia.
Ambos
ue on
muy
aplaudidos.
A
con inuación
publicamos
un
sone o
del
seño
Rod íguez
de
León:
«A
una
muje
maes a
en
el
a e
de
ingi
C eyendo
que
me
ama as
algún
día
comba í
con
a án
u
escep icismo,
y
he
is o
que
gua dabas
con
cinismo
un
co azón
que
íe
en
su
agonía.
Tú
i es
con
la
il
hipoc esía
y
gua das,
con
u
ágil
he oísmo,
un
alma
que
sus en as
con
el
mismo
dolo
que
ha
de
ma a e,
la
alsía.
Sigue
luchando
po
ama
ingiendo,
que
poco
a
poco
acaba ás
eniendo
un
co azón,
que
a
su
dolo
ine e,
aún
lucha á
como
si
ue a
ue e
pa a
sali ,
en
su
pode ,
enciendo
al
impe ioso
in lujo
de
la
mue e.*
30

El
doc o
don
José
M.
de
Puelles
dise ó
ace ca
de
«Imp esiones
de
un
iaje
a
Lond es»,
auxiliándose
del
apa a o
de
p oyecciones
y
exhibiendo
nume osas
diaposi i as
ob enidas
po
el
con e encian e.
Re á o
de
la
S a.
E.
V.,
po
San iago
Ma ínez
31
A
con inuación
inse amos
unos
pá a os
de
dicha
con e encia:
«El
día
13
de
Agos o
e a
el
señalado
pa a
las
excu siones
a
Camb idge,
a
Ox o d
y
a
la
ie a
de
Shakespea e.
Los
bille es
los
acili aba
la
Agencia
Cook,
po
módico
p ecio,
en
el
que
iban
in¬
cluidos
odos
los
gas os,
siendo
limi ado
el
núme o
de
excu sionis as.
Comple os
los
de
Ox o d
y
Shakespea e
’S
Coun y,
nos
inc ibimos,
con
ocho
días
de
an icipación,
en e
los
excu sionis as
a
Camb idge,
y
si
no
pudimos
e oca
la
igu a
del
g an
poe a,
isi ando
su
ciudad
na al,
ni
la
céleb e
Uni e sidad
del
condado
de
Ox o d,
undada
en
el
siglo
xiii,
dis¬
u amos,
en
cambio,
de
una
ag adable
excu sión
a
la
no
menos
céleb e
Uni e sidad
de
Camb idge
(Colegio
Real),
al
T ini é
College
y
al
Caius,
de
cuyo
p o eso ado
había
pa i¬
do
la
in i ación.
A
las
once
y
cincuen a
y
cinco,
en
pun o,
salimos
de
Li e pool
S ee
S a ion,
en
un
en
compues o
de
cinco
agones- es au an s,
una
cocina,
es
coches
de
iaje os
de
e ¬
ce a,
pe o
jqué
e ce a!,
uno
pa a
equipajes
y
o o
con
la abos,
cien o
ein a
cong esis as,
llegando
a
Camb idge
a
la
una
y
diez,
ho a
con enida
de
an emano.
En
la
ho a
y
media
que
ap oximadamen e
du ó
el
iaje,
dis u amos
de
encan ado
pano ama.
Los
al ededo es
de
Lond es
co esponden
a
la
belleza
de
la
población
y
es án
semb ados
de
ja dines,
hue as
donde
se
cul i a
con
una
pulc i ud
desconocida
en
las
nues¬
as,
y
bellas
casas
de
ec eo.
Ex ensos
p ados
donde
pas an
ollizos
animales
y
la gos
ca¬
nales
que
e ilizan
la
ie a.
De
odo
es o
dis u amos
sen ados
en
los
coches- esíau anís,
donde
nos
si ie on
un
abundan e
y
exquisi o
almue zo,
«lunch»
o
como
se¿quie a
llama ,
y
nos
obsequia on
con
unas
elegan es
ca pe as
con
calenda io,
lápiz,
pos ales,
papel
de
esc ibi
y
secan e.
En
Camb idge
nos
espe aban
p o eso es
de
los
Colegios
y
es
ómnibus
au omó iles.
Nos
clasi ica on
po
idiomas,
y
empezamos
la
isi a
de
la
población.
De
nues o
g upo
o maban
pa e
la
he mosa
polaca
que
an o
nos
en e u o
con
sus
amabilidades
en
Windso ,
y
su
pacien e
ma ido.
La
insinuan e
polaca
lle aba
ya
su
in¬
dispensable
admi ado ,
o mando
odos
un
«menage
á
ois»
di e idísimo.
Visi amos
la
capilla
del
San o
Sepulc o,
cuya
cons ucción
da a
de
la
undación
del
condado
de
Camb idge,
y
po
su
es ilo
co esponde
al
gó ico
p imi i o.
Sp e a,
somb ía,
poco
ele adas
sus
bó edas,
nos
hablaba
de
una
eligión
de
o ¬
u as
y
su imien os,
de
ma i ios
y
c ueldades,
espejo
de
una
época
en
que
la
eligión
ca ó¬
lica
e a
la
compañe a
del
dolo
y
del
ma i io.
Respi amos
ue e
al
sali
a
la
calle,
y
nos
di igimos
con
nues o
g upo
a
la
Uni¬
e sidad
o
Colegio
Real.
Reco imos
el
salón
de
ac os
y
la
Biblio eca.
En
és a
imos
la
Biblia
de
C omwel,
el
céleb e
lo d
p o ec o
de
la
República
in¬
glesa,
el
je e
de
la
e olución
que
hizo
sal a
de
sus
homb os
la
cabeza
ensang en ada
de
Ca los
I;
ágico
episodio
que
en eneb ece
la
his o ia
del
país
de
Gales,
salpicando
de
san¬
g e
eal
las
páginas
del
siglo
x n.
Nume osos
incunables
guá danse
como
eliquias
en
las
a ís icas
i inas,
y
en
los
es an es,
que
os en an
en
sus
lados
pequeños
ma cos
con
el
ca álogo
de
su
con enido,
ob as
de
mé i o
posi i o
po
su
an igüedad
y
obje o.
Cu ioseamos
un
Códice
de
la
O den
de
la
Co onación:
la
p ime a
Biblia
anglica-
52
na,
el
«Ipe manni
Medicina»,
de
1655;
Biblia
de
los
siglos
XII
y
XIII,
un
b e ia io
de
la
Igle¬
sia
Sa isbuiiensis,
un
«Sal e io
e
Cán ica
cum
Calenda ium»
y
o o
sal e io
y
cán ico
del
año
1000,
ep esen ando
la
C uci ixión.
Pasamos
al
Museo
A queológico
y
su
Biblio eca.
En
el
Museo
imos
la
ep oducción
del
Puen e
de
Césa
sob e
el
Rhin;
iconos
de
Egip o,
a mas
de
la
Edad
de
hie o,
la
es a ua
de
Childe
Ha old,
po
Tho aldsen,
y
el
e¬
lescopio
de
New on.
Conde
de
Aguia .—Es udio
al
óleo
33
Hay
igu asen
la
humana
his o ia
que
cualquie
obje o,
echa
o
ci cuns ancia
que
nos
las
ecue den,
adquie e
an e
nues os
ojos
p opo ciones
y
alo
desmesu ado.
Tal
nos
ocu ió
con
el
elescopio
del
sabio
cuyo
nomb e
llena
de
glo ia
los
^siglos
.
XVII
y
XVIII,
po
sus
innume ables
descub imien os
as onómicos,
po
habe
en iquecido
a
la
Física
con
las
más
undamen ales
leyes
de
la
óp ica
y
po
descub i
la
g a i ación
uni¬
e sal,
pied a
angula ,
cimien o
y
base
de
la
Ciencia
del
uni e so.
An e
nues as
cu iosas
mi adas
es aba
aquel
a ma os e
de
made a,
con
su
pequeño
;
ocula ,
sob e
el
que
an as
eces
escud iña an
los
in e ogado es
ojos
del
sabio
las
p o un¬
didades
insondables
del
espacio,
la
inmensidad
del
in ini o.
Bien
ale
nues o
iaje,
con
odas
sus
moles ias,
a
cambio
de
momen os
como
el
desc i o.»
.
Fue
muy
aplaudido
y
elici ado
el
doc o
Puelles.
És e,
en
unión
del
doc o
Beillon,
dió
o a
in e esan e
con e encia
ace ca
de
«Lps
Pi ineos
y
las
aguas
e males»,
que
ue
muy
aplaudida,
y
en
la
que
mos a on
al
nume oso
audi o io
bas an es
diaposi i as
en
colo
de
aquellos
pin o escos
luga es.
/^omo
de
cos umb e,
se
han
es ablecido
cá ed as
de
i
anees,
inglés
y
alemán.
Es a
úl ima
me ced
a
la
desin e esada
y
en usias a
colabo ación
del
p es igioso
médico
mili a
don
José
Game o.
en
años
an e io-
odas
las
inicia i-
mien o
una
Ex¬
posición,
de
cii-
ya
impo ancia
da á
idea
las
o¬
og a ías
que
in¬
e calamos
en
la
p esen e
Memo¬
ia
y
la
siguien¬
e
lis a
de
las
ob as
p esen a¬
das:
I
a
Sección
de
Bellas
A es
ha
abajado
con
el
mismo
en usiasmo
que
1
'
es,
sos eniendo
su
enseñanza
de
dibujo
del
na u al
y
colabo ando
a
as
que
exigían
el
concu so
de
los
insignes
a ¬
is as
que
allí
se
cong egan,
lle-
adas
du an e
es e
cu so
a
un
ex emo
de
a¬
ba
jo
ealmen e
p odigioso.
Y
oda ía
ha
o ganizado,
con¬
ando
con
la
coope ación
del
Excmo.
Ayun a-
54
Adela do
Co a si.—
Los
zagales

Núme o
1.—
A
o illas
del
lago»,
po
Manuel
González
San os.
Núm.
2.—‘Flo es»,
po
Manuel
de
la
Rosa.
Núm.
5.--
«Pa io
de
las
Muñecas
del
Alcáza
de
Se illa»,
po
Manuel
A pe.
Núm.
4.
«Una
pa ada
de
coches
en
Málaga»,
po
José'
To a
Villal a.
Núm.
5.-
«Casa
del
ío
Laga o,
de
Alcalá
de
Guadai a»,
po
Miguel
Gu ié ez
Cab e a.
Núm.
6.—«Vendedo
de
pescado
malagueño»,
po
José
To a
Villal a.
Núms.
7
y
8.—«Rincones
del
Alcáza
de
Se i¬
lla»',
po
An onio
Esquina
y
Jóda .
Núm.
9.—«O oño
se illano»,
po
Manuel
Ga ¬
cía
Rod íguez.
Núm.
10.
Panneau
con
cua o
ablas
( incones
andaluces),
po
Manuel
Ga cía
Rod íguez.
Núm.
11.—
Pa io
de
los
na anjos»,
po
Manuel
Ga cía
Rod íguez.
Núm.
12.
—«El
Guadai a
en
las-a ue as
de
Se¬
illa»,
po
Manuel
Ga cía
y
Rod íguez.
Núm.
15.—'Playas
del
A lán ico»,
po
Manuel
Ga cía
Rod íguez.
Núm.
14.
-
«En
la
an igua
Fe ia
,
po
Al onso
Caña e al.
Núm.
15.—
Ja dín»,
po
Eloy
Za agoza.
N^m.
16.-
«Rec eo
a
o illas
del
ma »,
po
Ma¬
nuel
Ga cía
Rod íguez.
Núm.
17.—«Colegio
de
San
Miguel»,
po
Ma¬
nuel
Ga cía
Rod íguez.
Núm.
18.—-Ma ina»,
po
Guille mo
Gómez
Gil.
Núm.
19.—
i
Cabeza
de
gi ana»,
po
Juan
La l a.
Núm.
20.—
«Ja dín
del
Alcáza »,
po
Manuel
González
San os.
Núm.
21.-
«Una
consul a»,
po
Manuel
Gonzá¬
lez
San os.
Núm.
22.-
«Cosiendo
las
edes»,
po
Manuel
González
San os.
Núm.
25.
«Vis as
del
ba io
de
San a
C uz»,
po
don
Luis
Ma o o.
Núm.
24.
«Re a o
de
niña»,
po
Concepción
Rojas.
Núm.
25
—
«Re a o»,
po
Concepción
Rojas.
Núm.
26.-«Echándose
Flo es»,
po
Manuel
González
San os.
Núm.
27.
«Viaje
de
no ios»,
po
Manuel
Gon¬
zález
San os.
Núm.
28.—«Pihuelo
de
playa»,
po
Mannel
González
San os.
Núm.
29.—Po ada
de
un
lib o
i ulado
«Vidas
ajenas».
Relie e
en
escayola,
po
Lo enzo
Coullan
Vale a.
Núm.
50.—Un
medallón
Cabeza
de
muje »,
po
Ped o
Casas
Aba ca.
Núm.
51.—Un
alle o,
e lejo
cob e,
po
Manuel
Vigil
Escale a.
Núm.
52.—Es udio
al
óleo,
po
el
Conde
de
Aguia .
Núm.
55.—Es udio
al
pas el,
po
Gus a o
Ba-
ca isas.
Núm.
54.—Es udio
al
pas el,
po
Gus a o
Ba-
ca isas.
Núm.
55.
-
«Gi anas»,
cuad o
al
óleo,
po
Gus¬
a o
Baca isas.
Núm.
56.-
Es udio
al
pas el,
po
Gue a o
Ba¬
ca isas.
Núm.
57.-
Es udio
al
pas el,
po
Gus a o
Ba¬
ca isas.
Núm.
58.—Es udio
al
pas el,
po
Gus a o
Ba¬
ca isas.
Núm.
59.-
Es udio
al
pas el,
po
Gus a o
Ba¬
ca isas.
Núm.
40.-
Un
elie e
en
ba o,
e lejo
o o,
po
Miguel
Sánchezdalp
y
Calonge.
Núm.
41.—«Muje
pensa i a»,
escul u a,
po
Lo enzo
Coullan
Vale a.
Núm.
42.-
«Los
apaces’
,
po
Adela do
Co-
a si.
Núm.
45.—
«Cabeza
de
niña»,
po
An onio
Díaz
Fe nández.
Núm.
44.—«Buñole ía»,
po
Al onso
Caña¬
e al.
Núm
45.
Es udio
al
óleo,
po
el
Conde
de
Aguia .
Núm.
46
-
Es udio
al
óleo,
po
el
Conde
de
Aguia .
Núm.
47.-
Es udio
al
óleo,
po
el
Conde
de
Aguia .
Núm.
48.--Es udio
al
óleo,
po
el
Conde
de
Aguia .
Núm.
49.—«Ciga e as
en
la
Fáb ica»,
po
Gonzalo
Bilbao,
Núm.
50.—«Es udio
de
la
Fáb ica
de
Tabacos»,
po
Gonzalo
Bilbao.
Núm.
51.—«Cabeza
de
es udio»,
po
F ancisco
Palomino
Gu ié ez.
Núm.
52.—
«Re a o
de
don
J.
B.
,
al
óleo,
po
Gus a o
Galla do.
Núm.
55.—
«Cabeza
de
es udio»,
po
F ancisco
Palomino
Gu ié ez.
Núm.
54.—«Re a o
de
don
M.
A.»,
al
óleo,
po
Gus a o
Galla do.
Núm.
55.—«Chispe o
,
po
Al onso
Caña e al.
Núm.
56.—«Se illana»,
po
San iago
Ma ¬
ínez.
M
,
V¿!V
S
'
■
;,>
56
Niño.-Cuad o
del
Conde
de
Aguia
M.
Angel
del
Pino.
-
R
e a o
del
doc o
Sal ado
Paisaje.—Felipe
Gil
Gallangp
37
Núm.
57.—«Alcáza
de
Se illa»,
po
San iago
Ma ínez.
Núm.
58.—«San ua io
de
Se e illa»,
po
San ia-
o
Ma ínez.
Núm.
59.-«Pas o a
gi ana»,
po
San iago
Ma ¬
ínez.
Juan
La i a.—Cabeza
de
gi ana
Núm.
60.—
Paisaie
de
Lo a
del
Río»,
po
San¬
iago
Ma ínez.
Nú«i.
61.-
«Paisaje
de
Lo a
del
Río»,
po
San¬
iago
Ma ínez.
Núm.
62.
—«Andalucía»,
paisaje,
po
San iago
Ma ínez.
Núm.
63.—«Paisaje
de
Lo a
del
Río»,
po
San¬
iago
Ma ínez.
Núm.
64.—«Paisaje
de
Suiza»,
po
A.
Díaz
Fe ¬
nández.
Núm.
65.—«Paisaje
de
Suiza»,
po
A.
Díaz
Fe ¬
nández.
Núm.
66.—«En
Misa»,
po
José
Rico
Cejudo.
Núm
67.—«No a
de
Andalucía»,
po
Adela do
Co a si.
Núm.
68.—«No a
de
Galicia»,
po
Adela do
Co¬
a si.
Núm.
69.—«La
canas ille a»,
po
José
Rico
Ce¬
judo.
Núm.
70.—
Paisaje
de
Alcalá
de
Guadai a-,
po
Felipe
Gil
Gallango.
Núm.
71.—«Un
ja dín»,
po
Juan
H.
Lina es.
Núm.
72.—
«Flamenca-
’
po
Vicen e
Ba ei a.
Nam.
7
j.
-Paisaje
de
Redondela»,
po
Felipe
Gil
Gallango«.
Núm.
74.—«Paisaje
de
Redondela»,
po
Felipe
Gil
Gallango.
Núm.
75.—«Luga
de
ensueño»,
boce o,
Béc-
que ,
po
Luis
Cáce es.
Núm.
76.—«Au o e a o»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
77.—«Los
p ime os
celos»,
g upo
en
es¬
cayola,
po
An onio
Cas illo.
Núm.
78.—
«Plega ia
egipcia»,
po
Ca los
Le-
com e.
Núm.
79.—Panneau
con
ein iséis
dibujos,
«ca¬
ica u as
de
la
ies a
nacional»,
po
Juan
La i a.
Núm.
80
-
«Re a o
de
niño»,
po
A.
Díaz
Fe ¬
nández.
Núm.
81.—«Buñole ía»,
po
Al onso
Caña e al.
Núme o
82.
-
-Muchachos
campesinos»,
po
Fede ico
Godoy.
Núme o
83.
-
«Pa io
del
Con en o
de
la
Me ¬
ced»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
84.—
«Ja dín
de
la
Casa
de
Pila os»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
85.
—«Apun e»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
86.-
«Apun e»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
87.—«Ja dín
del
Alcáza »,
po
Al onso
G osso.
Núm.
88.--«Apun e»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
89.
«Ja dín
de
la
Casa
de
Pila os»,
po
(
Al o so
C osso.
An onio
Díaz
Fe nández
Cabeza
de
niña
Núm.
90.
-«Paisaje
,
po
José
Pinelo.
Núm.
91.—«Muchacha
se illana»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
92.
—«Es udio»,
po
Miguel
A.
del
Pino
y
Sa dá.
38
Núm.
95.—«Re a o
de
mi
mad e»,
po
Al onso
G osso.
Núm.
94.—«Re a o
del
D .
Sal ado »,
po
Mi¬
guel
A.
del
Pino
Sa da.
Núm.
95.—«Re a o
de
seño a»,
po
G.
Bilbao.
Núm.
96.—«Es udio
de
la
Fáb ica
de
Tabacos
,
po
Gonzalo
Bilbao.
Núm.
97.—«Es udio
de
la
Fáb ica
de
Tabacos»,
po
Gonzalo
Bilbao.
Núm.
98.—«Es udio
de
la
Fáb ica
de
Tabacos»,
po
Gonzalo
Bilbao.
Núm.
99.-«Es udio
de
la
Fáb ica
de
Tabacos
,
po
Gonzalo
Bilbao.
Núm.
100.
-
«Bus o
e a o»,
en
escayola,
po
An onio
Bidón.
Núm.
101.
—
Apun e
'al
óleo»,
po
A.
G osso.
Núm.
102.—«Bus o
e a o»,
en
escayola,
po
An onio
Bidón.
Núm.
105.—
Pa io
de
Alcalá
de
Guadai a»,
po
Guille mo
Baca.
Núm.
104.—
«Ca el-anuncio»,
po ]uan
La i a.
Núm.
105.—
Vega
Molino»,
paisaje,
po
Felipe
Gil
Gallango.
Núm.
106.—«Ma inas»,
po
Manuel
Villalobos
Díaz.
Núm.
107.
«Paisaje»,
po
Felipe
Gil
Gallango.
Núm.
108.—«Apun e
del
Alcáza »,
po
Robe o
Ramogé.
Núm.
109.—«Apun e
del
ba io
de
San a
C uz,
po
Robe o
Ramoge'.
Núm.
110.—«Figu a
de
muje »,
po
Guille mo
Baca.
Núm.
111.—«Apun edelAlcáza »,po R.
Ramogé
Núm.
112.—«Una
maja
a
caballo»,
po
Ca los
Lecom e.
Núm.
115—«Amanece »,
po
Fede ico
Godoy.
Núm.
114.—«Campo
de
la
Ja a»,
po
F.
Godoy
Núm.
115.—«La
buena
en u a»,
po
F.
Godoy.
Núm.
116.—«Ge áneos»,
po
Fede ico
Godoy.
Núm.
117.—«Paisaje»,
po
Lha dy.
Núm.
118.—«Es udio
del
na u al»,
po
G ego¬
io
Pé ez
Escalan e.
Núm.
119.—«Es udio
del
na u al»,
po
G ego¬
io
Pé ez
Escalan e.
Núm.
120.—«Es udiodel
na u al»,
po
José
Ma¬
ías.
Núm.
121.—«Es udio
del
na u al»,
po
J.
Ma ías.
Núm.
122.—
«Paisaje
de
Alcalá
de
Guadai a»,
po
An onio
Ma ín
Be mudo.
Núm.
125.—
Es udio
al
óleo»,
po
M s.
Robe
C.
B own.
Núm.
124.—«Fondo
de
ja dín»,
po
Manuel
Vi¬
llalobos
Díaz.
Núm.
125.—«Es udio
al
óleo»,
po
M s.
Robe
C.
B own.
Núm.
126.—
«Rec eo»,
po
An onio
Fe a e .
Núm.
127.
—
«Gi alda,
alego ía
de
Se illa»,
acua ela,
po
Ramón
Alo da.
Núm.
128.
—
«Paisaje
de
Camp odón^,
po
Aga-
pi o
Casas
Aba ca.
Núm.
129.
-
«In e io
de
iglesia-',
po
Llopis
de
Casades.
Núm.
150.—«Re a o
de
Seño a
,
po
F.
G.
Es-
ca é.
Núm.
151.
—
«Cemen e io
abandonado»,
po
Luis
Cáce es.
Núm.
152.
—«Apun e
de
la
cosía
,
po
An onio
Fe a e .
Núm.
155.
«Ja dín»,
po
Llopis
de
Casades.
Núm.
154.
—«Paisaje»,
po
Ros
y
Güell.
Núm.
155.—
«Cas illo
de
Sanlúca
de
Ba ame-
da
-,
po
Ramón
Alo da.
Núm
156
—«Pue a
del
Sol
(eucalipíus)»,
po
Fede ico
Godoy.
Núm.
157.—
«To e o»,
po
Mis
Lee
0‘NeiI.
Núm.
158—«Vis a
del
pue o
de
Se illa*,
po
Manuel
Muñoz
Díaz.
Núm.
159.—Ca el-anuncio
«Bélica»,
po
San¬
iago
Ma ínez.
Núm.
140.-
«Relie es
en
ba o
esmal ado»,
po
Agus ín
Sánchez-Cid.
Núm.
141.
—
«Bus o
e a o
de
seño a
,
en
esca¬
yola,
po
An onio
Cas illo
Las ucci.
Ce ámica
a ís ica.
Muebles
es ilo
á abe.
Mue¬
bles
an iguos
españoles.
José
Rico
Cejudo.—En
Misa
59
apacibles,
más
bellas
o
más
majes uosas.
He
is o
siemp e
en
nues a
sie a
el
lími e
de
es a
egión,
o gullo
de
mi
nacimien o,
aleg ía
de
mi
ida,
e ugio
de
mi
is eza;
pe o
jamás
en
sus
pied as
co onadas
de
plan as,
en
sus
a oyos
bo deados
de
lo es,
he
podido
imagina
siquie a
o a
limi ación
más
seca,
más
exclusi is a
que
la
ín ima
y
espi i ual
de
se ,
como
la
ce ca,
los
bo ¬
des
de
nues o
ja dín
sen imen al,’
poé ico,
de
ilusiones
soñado as.
Es
que
el
egionalismo
polí ico
equie e,
so¬
b e
odos
los
elemen os
que
cons i uyen
el
sen i¬
men al,
la
año anza,
que
lle a
a
la
es au ación
isiona ia,
o
a
la
de ensa
enaz,
de
una
an igua
independencia,
gozada
o
pe dida,
la
cual
g abó
las
adiciones
y
el
ca ác e
con
el
sello
de
un
pode
au ónomo.
Y
eso
nos
al a
a
noso os,
y
no
puede
supli se
ni
in en a se
po
mucho
que
emon emos
el
pasado.
Den o
de
la
Reconquis¬
a,
de
la
ci ilización
a ia,
c is iana,
eu opea,
nues as
Co es,
nues os
Reyes,
nues a
His o¬
ia,
son
las
Co es,
los
Reyes
y
la
His o ia
de
Cas illa,
y
po
eso
la
adición,
alma
de
odos
los
egionalismos,
es
en
noso os
la
unión
asimilis a.
Fué,
sin
duda,
un
bien
inmenso
pa a
Andalucía
y
pa a
España
oda,
que
no
su ¬
gie a
aquí,
que
no
pueda
su gi
aquí,
donde
hab ía
sido
de
g a edad
incompa able
el
egio¬
nalismo
polí ico.
Pensad
que
ó manos
la
egión
más
g ande
de
España,
la
más
ica
y
la
más
ue e;
que
Andalucía
es,
en
la
exp esión
sin é ica
de
las
ue zas
nacionales,
la
quin a
pa e
casi;
que
es amos
sepa ados
del
es o
de
la
pa ia
po
una
delimi ación
que
es
linde o
p eciso
y
on e a
de
de ensa
ácil;
que
la
ex ensión
y
la
iqueza
de
nues o
suelo
pe mi e
la
en ación
y
sopo a
el
peso
de
la
sobe anía;
que
lejos
de
odea nos
pueblos
ex anje os,
cu¬
yo
pode
amenazan e
nos
llama a
a
la
ealidad
en
el
des a ío,
i imos
en
un
pa aje
del
mundo
donde
la
i alidad
celosa
de
las
naciones
pod ía
media iza
nues o
pode ,
pe o
sos¬
end ía
nues a
exis encia;
eco dad
que
somos
una
aza
de
sob iedad
y
su imien o
inago¬
ables,
pe o
apasionada
en
su
ideal
e
i e lexi a
en
su
desespe ación
ex ema;
jun ad
a
odo
eso
que
nos
bo dean
y
nos
llaman
los
dos
ma es
en
que
se
ha
desen uel o
la
ci ilización
y
el
á ico;
imaginad
aho a
que
aquí
se
hubie a
desa ollado
con
i ulencia
un
exclusi ismo
polí ico,
exal ando
amo es
y
ag a ios...
...Vale
más
no
pensa lo,
po que
es a íamos,
no
an e
un
p oblema,
sino
an e
una
desdicha
i emediable,
no
an e
una
inquie ud,
sino
en e
a
un
desas e.
Es
indudable,
sin
emba go,
que
con
la
conciencia
cla a
de
nues a
pe sonalidad
e¬
gional
p opia,
debemos
ene
aspi aciones
y
ac i udes,
que
solemos
descuida ,
pa a
que
siendo
los
más
y
no
econociendo
(sin
ag a io,
pe o
sin
laqueza)
que
seamos
los
peo es,
se
a iendan
nues as
necesidades
y
se
si an
nues os
in e eses
con
solici ud
muy
dis an e
de
la
desdeñosa
desigualdad,
del
desampa o
sis emá ico
en
que
solemos
es a .
En
la
lucha
la en e,
más
aun
mani ies a,
en e
la
ue za
cen í uga
y
la
ue za
de
46

cohesión
que
se
dispu an
la
di ección,
el
po ¬
eni ,
los
umbos
de
nues a
ida,
¿de
qué
lado
debemos
inclina nos?
Sin
desconoce
yo
que
las
dos
endencias
lle an
ec i ud
de
p opósi o,
sin
discu i
aho a
el
acie o
gené ico
de
cada
co¬
ien e,
digo,
sí,
que
Andalucía
iene
que
ep e¬
sen
a
po
su
adición,
po
su
debe ,
po
su
ca¬
ác e ,
una
ue za
de
cohesión.
Es a
pa ia
española,
que
es
Alcáza
po que
en
él
se
albe ga
nues a
sobe anía;
que
es
hoga
po que
en
él
han
i ido
las
gene acio¬
nes,
se
o mó
sob e
el
cimien o
de
las
egiones
pi enáicas,
ce cando
el
noble
y
iejo
sola
cas e¬
llano;
se
a ianzó
en
la
é ea
abazón
a agone¬
sa;
ex endió
sus
alas
po
la
hue a
de
Le an e
y
po
la
campiña
ex emeña,
hacia
el
sol
que
su ¬
ge
y
el
sol
que
se
ocul a;
a anzó
en
los
dos
ma¬
es
de
la
ci ilización
como
dos
bellísimos
pabe¬
llones,
las
p o incias
insula es,
y
cuando
hubo
que
ema a
la
ob a,
o ien ándose
hacia
el
Su ,
p esin iendo
las
expansiones
y
los
des inos
de
la
aza,
hizo
de
Andalucía
la
cúpula,
el
ema e,
la
cla e
del
edi icio
pa io,
aquel
co onamien o
que
odo
lo
cie a
y
lo
une,
el
si io
donde
se
alza
la
bande a
y
desde
donde
se
con empla
el
cielo.
Po
eso
como
somos
el
es ue zo,
la
ob a
de
odas
las
egiones,
el
b oche
de
la
unidad
de ini i a
de
España,
hemos
de
ene
la
sensibilidad
y
el
ecue do
de
nues o
o igen
y
de
nues a
misión.
No
puedo
ol ida
que
la
ue za
cení í uga
iene
ep esen ación
sob ada,
de ensa
aliosa,
en
egiones
que
son
po
su
iqueza,
po
el
esplendo
de
su
cul u a,
po
su
p ác ica
de
ciudadanía,
bas an e
pode osas,
sin
necesidad
de
que
caiga
de
su
lado,
pa a
hace
el
iun o
aplas an e,
a ollado ,
nues o
peso
decisi o.
En
cambio,
la
ue za
de
cohesión,
cu¬
yos
excesos
son,
en
lo
mecánico,
la
igidez
que
pa aliza,
y
en
lo
o gánico,
la
conges ión
que
ma a,
pe o
cuya
ausencia
o
anulación
es
el
caos
que
des uye,
es
la
descomposición
que
disuel e,
ha
enido
po
p incipal
sos én
a
esa
egión,
que
suele
llama se,
po
la
posi¬
ción
cen al
que
ocupa,
desdeñosamen e
la
mese a,
y
que
yo
le
llamo
con
g a i ud
y
con
espe o
el
co azón.
Esa
Cas illa,
donde
con
ecuencia
la
a idez
del
paisaje
y
la
dila ación
del
ho izon¬
e,
exci an
el
ánimo
a
la
expansión
soñado a
e
iguali a ia,
ha
i adiado
an o
colo
de
asi¬
milación,
que
hoy
se
sien e
quizás
ía,
desalen ada,
con
a enuaciones
en
el
elie e
de
su
pe sonalidad
p opia,
con
desgas e
en
su
ue za,
con
desalien o
al
ez
en
su
ideal
cons an¬
e.
Suplan a la
en
su
abnegada
y
p o idencial
misión,
ue a
ag a io,
pe o
sos ene la,
da le
auxilio,
ayuda le
a
que
en
de ini i a
si
hay
ansacciones
expansi as,
exis a
un
inconmo i¬
ble
sos én
de
equilib io,
es
nues o
ineludible,
nues o
e iden e
debe .
Es
ambién
nues o
ca ác e ,
del
que
no
podemos
enega ,
po que
al
in,
en
lo
bueno
y
en
lo
malo,
en
lo
noble
y
en
lo
bajo,
en
lo
aleg e
y
en
lo
is e,
en
lo
bullicioso
y
en
lo
melancólico,
en
lo
e dade o
y
en
lo
a i icioso,
desde
el
e a o
a
la
ca ica u a,
Andalucía
es
an e
el
mundo
asgo
incon-
47
undible,
ges o
ípico,
azo
igo oso
del
alma
nacional.
Así
es
que
cuando
yo
pienso
en
es¬
a
egión
de
mis
amo es,
an
hondos.y
an
in ensos
como
puedan
se lo
los
más
apasiona¬
dos;
cuando
me
la
imagino
conse ando
odas
sus
i udes
y
edimida
de
odos
sus
de ec¬
os;
cuando
sueño
con
una
Andalucía
en
que
sean
la
Ciencia
mo o
de
la
an asía;
la
cul u a
a senal
del
ingenio;
la
aleg ía
solaz
del
abajo;
la
educación
social
desa ollo
de
nues a
ingéni a
llaneza;
la
jus icia
cabal
ó mula
i a
de
nues o
espí i u
enamo ado
de
la
equidad;
la
iqueza,
sin
ene a
la
sob iedad
de
la
aza,
sos én
de
nues o
gus o
a ís ico
y
espléndi¬
do;
la
in ensidad
del
cul i o
ibu o
a
la
e ilidad
gene osa
de
la
ie a;
cuando
pienso,
sue¬
ño
y
gozo
con
odas
las
en u as
y
odas
las
pe ecciones
pa a
la
egión
que
me
eno gulle¬
ce
y
que
idola o,
pienso
ambién
qué
en
la
glo ia
de
Andalucía
lo
más
he moso
es
y
se á
siemp e,
se
la
más
g ande
de
las
egiones
que
in eg an
la
sag ada
pa ia
española;
o ece
oda
su
magni icencia,
su
alma
en e a,
a
esa
unidad
sup ema
que
se
llama
España.»
La
lec u a
de
la
poesía
p emiada
con
la
lo
na u al,
ob a
de
don
An onio
Teixei a,
es u o
a
ca go
del
cul ísimo
esc i o
don
José
Ma ía
Izquie do,
quien
lle ó
a
e ec o
su
co¬
me ido
con
el
a e
y
la
maes ía
a
que
nos
iene
acos umb ados.
He
aquí
el
inspi ado
poema,
genial
po
su
concepción
y
de
g an
delicadeza
y
mo¬
de nidad
de
ac u a:
«EL
TRIUNFO
DEL
DOLOR
«Dolo
colec i o;
un
in enso
y
ex enso
dolo
que
nos
sal¬
e
de
nues o
op imismo
de
en e mos
que
no
sien en
e¡
mal
que
les
ma a.»
Como
es o
de
un
pasado
de
g andezas
y
de
b illo,
yo
he edé
de
mis
mayo es
un
omán ico
cas illo
que
conse a
oda ía
al i ez
y
majes ad;
y
que
gua da
as
la
eja
he umbosa
del
as illo,
en e
escudos
nobilia ios
y
o eos
de
caudillo,
de
mi
ida
sin
obje o
la
dolien e
soledad...
Bajo
el
ico
a esonado
de
sus
é icos
salones,
cuyos
mu os
ienen
losas
con
la inas
insc ipciones,
y
que
huelen
a
sepulc o
y
a
ca coma
y
a
ejez,
han
danzado
las
p incesas,
han
eído^los
bu ones,
y
en ona on
los
jugla es
sus
poé icas
canciones
con
el
o pe
balbuceo
de
una
loca
emb iaguez...
Como
el
alma
del
cas illo
es
he mana
de
la
mía
y
las
dos
es án
solas,
se
hacen
an a
compañía,
que
ninguna
ue za
humana
las
pod ía
sepa a ;
ab azándose,
o ma on
una
beíla
alego ía;
son
dos
no as
a ancadas
a
la
misma
sin onía;
son
dos
olas
que
se
jun an
en
la
in ini ud
del
ma ...
Yo
no
quie o
abandona le
como
le
han
abandonado
o os
homb es
y
o as
gen es
desdeñosas
del
pasado,
incapaces
de
sen i le
en
su
he mosa
excelsi ud;
yo
no
sé
si
soy
un
is e,
o
soy
un
enamo ado;
yo
no
sé
si
mi
aislamien o
es
demencia
o
es
pecado,
yo
no
sé
si
mi
cíe
usu a
es
deli o
o
es
i ud...
Al
o a me
caballe o,
demanda on
a
mi
espada
los
e ibles
in o unios
de
una
ie a
desdichada,
el
empeño
gene oso
de
sabe la
edimi ;
48
o mé
hues es
con
sus
hijos,
peleando
en
la
a anzada,
y
an es
que
llegase
el
iun o,
esa
hues e
a igada
ni
si ió
pa a
la
lucha,
ni
me
quiso
ya
segui ...
In elices
dese o es
del
comba e
de
la
ida,
aba ie on
sus
pendones
decla ándola
encida,
p isione os
de
sí
mismos
en
el
ondo
del
hoga ;
y
en
el
ágico
abandono
de
su
míse a
caída,
ienen
el
enunciamien o
dolo oso
del
suicida;
no
comp enden
el
es ue zo;
no
se
saben
e ela ...
Y
yo
que
he
enido
siemp e
pa a
odas
las
quime as
la
ampli ud
majes uosa
de
un
dominio
sin
on e as,
po que
i
odas
las
glo ias
p os e na se
an e
mi
pie,
no
comp endo
lo
mezquino
de
sus
idas
po diose as,
que
se
sien en
mise ables,
si
son íen
placen e as,
y
que
lle an
en
el
alma
la
a alidad
po
e...
El
dolo
las
sal a ía,
un
dolo
in enso
y
ue e;
un
dolo
que,
despiadado,
lagelase
su
alma
ine e
y
aunque
uese
ensang en ada,
la
sin ie an
esu gi ;
que
el
pelig o
es
más
e ible
cuan o
menos
nos
ad ie e;
que
el
eposo
y
lo
insensible
es
la
nada
y
es
la
mue e;
que
la
enseña
de
la
ida
es
soña
y
comba i ...
El
dolo
es
lo
ecundo,
y
su
ley
e e na
y
du a,
la
que
odo
lo
ennoblece,
la
que
odo
lo
depu a,
la
que
cuaja
con
noso os
en
el
ien e
ma e nal;
la
que
haciendo
llo a
sal a,
la
que
haciendo
su i
cu a,
la
que
al
mismo
Dios
pidióle
pa a
edimi ,
o u a...
¡¡El
dolo
es
el
alien o
de
la
ida
uni e sal!!
Cuando
yo
ea
que
sien en
la
e güenza
de
su
es ado,
y
que
anhelan
la
conquis a
del
u u o,
esca ado
a
la
in amia
del
p esen e,
que
me
engan
a
busca ;
que
yo
engo
a
odas
ho as
mi
co cel
enjaezado,
p epa adas
mis
mejo es
a madu as
de
c uzado,
y
el
espí i u
ib an e
y
anheloso
de
lucha ...
Mien es
an o,
que
me
dejen
ol ida
an iguas
penas
ence ado
en
el
cas illo
y
suje o
a
mis
cadenas;
que
ya
odo
me
pa ece
desp eciable
y
baladí,
jun o
al
goceque
dis u o
cuando
subo
a
las
almenas
y
con emplo
en
las
al u as
luminosas
y
se enas,
a
las
águilas
audales
que
se
cie nen
sob e
mí.
Desde
a iba,
odo
esplende,
como
joyas
de
un
eso o,
lo
ulga
se
poe iza,
a de
en
luces
lo
incolo o,
los
pan anos
son
espejos;
su
neblina,
osicle ;
en
las
peñas
desoladas,
cuelga
el
sol
sus
gasas
de
o o,
en
la
calma
del
espacio,
odo
es
límpido
y
sono o;
en
el
alma
hay
un
deseo
in ini o
de
absol e ...
Desde
a iba
las
cabañas
ienen
paz
de
san ua io;
cuando
al
mo i
el
día,
el
dis an e
campana io
lo
despide,
is emen e,
agi ando
su
esquilón,
de
las
chozas
sube
el
humo
como
nube
de
incensa io,
y
hay
en
el
ecogimien o
del
paisaje
soli a io
mis icismos
de
poe a
y
pe ume
de
o ación...
49
AJma
que
lo
.quie es- odo.
..y
-no
síabes^Jo
que
quie es,
que
abandonas'
po ¡lajqq a
la luklqd.y
los-plaqe es,
y
en
la
lucha
sien es
ansias
de
eposo
y.
de
quie ud;
si
espe ando
,pn
odo,,
su es,,
y siq
alcanza lo
mue es,
en
us
p opias
ilusiones
e
aca icias
y
e
hie es;
.
de
us
p opias
ilusiones
e es
cuna
y
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Abandona
las
almenas...;
esa
al u a
que
con ida
;
a
es i
de
luz
y
encan o
las
neg u as
dé
la
ida,
es
la
placen e a
cumb e
del
poe a
soñado ;
pe o
el
bálsamo
no
cu a
sepa ado
de
la
he ida;
es
p eciso
da
la
mano
a
la
Víc ima
caída;
sin
llo a
con
los
que
llo an,
nadie
ue
su
eden o ...
Baja
al
ondo
de
ese
alle,
no
espe es
a
que
lo
implo en
los
que
al
ez-apa ezcan-
esignados
po que
igno en
que
odas
las
ama gu as
ienen
su
Je usalén;
haz
que
sien an-y
se
agi en,
haz
que
su an
y
que
llo en;
haz
que
es alle
odo
el
llan o
que
sus
almas
a eso en
pa a
da
ida
al
milag o'
de
que
el
mal
se
o ne
bien...
,
Y
cuando
el
milag o
su ja,
u
ecoges
la
bande a
con
el
llan o
que
seca a,
con
la
sang e
que
embebie a
en
la
u ia
del
comba e
sob e
que
se
alzó
iun al,
y
pod ás
gus a
el
goce
de
la
dicha
e dade a,
al
mi a la
emolando
desga ada
y
al ane a,
en
lo
al o
de
la
o e
del
cas illo-seño ial...»
Y
po
úl imo—es
con enien e
deja
pa a
lo
úl imo
lo
mejo —po
la
belleza
de
la
Reina,
seño i a
Ampa o
Osbo ne,
y
de
la
co e
de
amo ,
seño i as
de
Sánchez-Blanco,
Sáinz
de
Rozas,
Ga cía
y
B a o
Fe e ,
Cas illo,
Cla ijo,
Lúea
de
Tena,
Cajigas,
González
del
Co¬
al,
En ile
y
Folache,
cuya
sola
enume ación
exime
al
c onis a
de
llena
una
página
de
di¬
i ambos,
que
en
es e
caso
pa icula
es a ían
pe ec amen e
jus i icados.
T
Tna
mis e iosa
asociación
de
ideas
me
lle a
a
dedica
un
ecue do
a
nues os
consocios
don
Manuel
Héc o
y
Ab eu,
don
Jacobo
Sánchez
Bocaneg a,
don
Eulogio
Camacho
y
don
Ma ías
Sopeña
y
Campelo,
mue os
du an e
el
cu so
que
hoy
e mina;
pa a
odos
pi¬
do
una
o ación.
50
ps
pa a
mí,
y
c eo
que
pa a
iodos,
muy
sensible
que
don
Miguel
Sánchezdalp
haya
p e-
sen ado
ia
dimisión
de
su
ca go,
en
el
que
abajó
con
e
y
con
en usiasmo
po
el
A e¬
neo,
al
que,
en e
o os
dona i os
de
impo ancia,
ha
hecho
el
de
a ios
en
me álico
de
bas¬
an e
cuan ía;
él
ha
imp eso
una
se e a
y
elegan e
no¬
a
de
a e
a
odas
las
mani es aciones
de
es e
Cen o
y
ha
enido
inicia i as
an
elices
como
la
undación
de
la
e is a
Bé ica,
indicada
an e io men e,
y
la
de
ans o ma
la
abandonada
plaza
de
San
Fe nando
en
o a
Rambla
de
las
Flo es;
si
es a
inicia i a
no
ha
enido
éxi o,
no
ha
sido
culpa
nues a;
bien
lo
com¬
p endéis
odos
oso os
y
así
lo
decla as eis
al
con¬
cede le
ecien emen e
un
o o
de
g acias,
que
segu a¬
men e
a i ica éis
en
es e
momen o.
Toma
posesión
de
su
ca go
el
nue o
p esiden e,
don
José
Monge
y
Be nal,
de
quien
no
hago
el
meno
elogio
po que
me
lo
impide
la
an igua
e
ín ima
amis¬
ad
que
nos
une,
y
sob e
odo
po que
es á
p esen e;
me
limi o
a
saluda lo,
así
como
a
la
Jun a
en an e
y
a
los
candida os
de o ados
y
pido
a
odos
que,
aban¬
donando
pequeñas
di e encias
de
c i e io
que
haya¬
mos
podido
ene ,
nos
unamos
como
siemp e
hemos
es ado
y
p ocu emos,
undiendo
nues os
en usiasmos
y
nues as
olun ades,
que
es a
casa
siga
subiendo
co¬
mo
aho a,
pe o
sus i uyendo
el
mo o
de
sang e
que
hoy
usamos
po
un
40
H.
P.
D.
José
Mong e
Be nal,
nue o
P esi¬
den e
del
A eneo
Nue amen e
os
pido
que,
si
a áis
de
cas iga me
po
lo
que
acabo
de
hace ,
no
me
en iéis
a
Pando a
con
su
cajiía;
mejo
se á
que
me
di ijáis
una
pequeña
amones ación
y
se á
su icien e
pa a
que
yo,
deseoso
de
bo a
odas
las
huellas
de
mi
deli o,
me
ague
es a
Memo ia,
como
Sa u no
se
agaba
sus
hijos.
He
e minado.

ESTADISTICA
DE
LAS
OBRAS
INGRESADAS
EN
LA
BIBLIOTECA
DURANTE
EL
CURSO
DE
1913-1914
RESUMEN
DEL
INVENTARIO
Ing esa on:
po
comp a,
204;
po
donación,
122.
To al,
326
INDICE
DEL
CATALOGO
POR
MATERIAS
Ob as
gene ales:
Bibliog a ía.
.
.
12
Ciencias.
.
.
13
Filoso ía.
.
26
Ciencias
aplicadas
....
.
.
15
Religión.
.
8
Bellas
A es.
.
.
24
Ciencias
y
cues iones
sociales
.
.
30
Li e a u a
y
Lingüís ica
.
.
.
.
155
Ju isp udencia
y
Legislación
.
.
.
10
His o ia:
Biog a ía
....
.
.
20
Pedagogía.
.
8
Geog a ía:
Viajes
....
.
.
5
LISTA
DE
LOS
SEÑORES
DONANTES
D .
Fe dinan
Ackenheil
*
.
..
2
Don
Ma io
Méndez
Beja ano
.
.
.
1
Do
i
Juan
Aguila .
2
»
José
Monge
Be nal.
1
»
Joaquín
Alcaide
de
Za a.
.
.
1
»
Ped o
P.
Raída.
1
»
An onio
A iza.
.
3
»
Ped o
Rod íguez
de
la
Bo bolla.
1
»
Angel
M.
a
Camacho
.
.
.
.
1
»
Adol o
Rod íguez
Ju ado.
.
.
1
»
F ancisco
de
P.
Cambó
.
.
.
1
»
José
M.
a
Rome o
Ma ínez
.
.
1
»
Juan
Ca e e o.
.
1
»
Miguel
Rome o
Ma ínez.
.
.
1
»
F ancisco
de
Casso
.
.
.
.
1
»
Miguel
Sánchez-Dalp
....
22
»
Guille mo
Fe nández
.
.
.
1
»
An onio
To en s
To es.
.
.
1
»
Manuel
Héc o .
.
1
»
Juan
M.
a
Vázquez.
1
»
José
M.
a
Izquie do
....
.
42
»
Ca los
Voisins.
9
»
Ra ael
M.
a
de
Lab a
.
.
.
.
8
.
»
An onio
Zamo a.
2
»
José
M.
a
Lozano.
.
1
Va ios.
8
El
Biblio eca io,
^To ne o
7777a ¿¿nez
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