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Memoria de los trabajos realizados por este centro durante el curso de 1913 a 1914

Bravo Ferrer, Jesús

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e e [oí a&ajo eaRzado po e C JTEMEO de SEVlLLA c - cho Ce l oyJVWW^ EE~ RRERy/e iTOp i mo po ac e Sn x nmm W m_ ATENEO de SEVILLA ESTE CENTRO DURANTE EL CURSO DE 1913 A 1914, ES¬ CRITA POR EL SECRETARIO DEL MISMO, DON JESUS BRAVO FERRER SEVILLA. Imp en a de J. L. AREVALO Calle de SAN ELOY, nüm. 16 _ Pe suadido de que una ez más me o o ga éis ues a bene olencia, enuncio a solici a la; a cambio de ella, os p ome o que sólo oy a hace una especie de ex ac o, de índice de memo ia, an since o y an b e e co- EÑORES: mo me sea posible, ya que la abundancia del abajo ealizado me obliga a esumi , lib án¬ dome de la penosa a ea de ebusca ma e iales sin encon a los, a que han enido que dedi¬ ca se algunos de mis dignos an eceso es. Nues a labo puede di idi se en dos pa es: una pu amen e adminis a i a, de o ga¬ nización, de de ensa de los in e eses de la Sociedad, y o a de cul u a y de a e. Respec o de la p ime a, puedo deci con sa is acción que, como aho a nos en e a e¬ mos po lo que diga el seño Teso e o, nues a si uación, den o de la modes ia de los e¬ cu sos con que con amos, es e dade amen e p óspe a; du an e el año académico que hoy concluye, se han liquidado algunas deudas de a ios años de echa, como la de la Compañía Ca alana de Gas y la de don Tomás Sanz, y se ha acabado de sa is ace el impo e de la pianola; c eo que desde es e pun o de is a enemos mo i os pa a es a con en os. O os asun os impo an es, especialmen e el del local donde hemos de ins ala nos al e mina el con a o que enemos celeb ado con la p opiedad de la casa que ocupamos, hemos c eído opo uno deja los ín eg amen e a la Jun a que hoy oma posesión, pa a que día esuel a. Ha sido un e dade o éxi o la undación de la e is a Bé ica, nacida en el A eneo y ó gano del A eneo, aunque no sea nues a, c eada po inicia i a de nues o exp esiden e, el Excelen ísimo Seño Don Miguel Sánchezdalp y Calonge, admi ablemen e secundada po Don Félix Sánchez-Blanco; a ambos, así como a sus colabo ado es, me es muy g a o en¬ di público ibu o de admi ación, ya que el pe iódico no necesi a elogios, pues odos lo conocemos sob adamen e. Comenzó el cu so con la ce emonia de cos umb e, ocupando la mesa p esidencial los Seño es Cañal, P esiden e Hono a io del A eneo; Conde de Aguia , P esiden e de la Real Acade¬ mia de Bellas A es; Lupiá- ñez, P esi¬ den e de la Real Acade¬ mia de Medi¬ cina, y Sán¬ chez - Dal p (Don Miguel), P esiden e del A ei eo', es e úl imo seño dió lec u a a un p ecioso y aplaudidísimo discu so, so¬ b e el ema «El A eneo como uen e de las ideas en el ac ual e- nacimien o se illano»,del que copio los siguien es pá- a os: Excmo. S . D. Miguel Sánchezd lp Ex-P esiden e del A eneo «La ciudad de las lo es y de los na¬ anjos, que pe uman las galas en que se ec ea un sol de o o; la ciudad de los iejos monu¬ men os, es i¬ gios secula es de su glo ia; la que encie a en su Museo las joyas de Mu illo;la que como he aldo de su ama ie¬ ne la más be¬ lla o e del mundo,cuyas campanas musicales po¬ nen jun o ' al cielo la can¬ ción de nues¬ os e o es eligiosos; la que en la casa del Ayun amien o iene la más he mosa ob a a ¬ qui ec ónica del enacimien o; la de los palacios mudeja es y las leyendas do adas, cuyo e¬ cue do e ocan cada calle, cada incón, cada pa io; la que es cuna y escuela de la clásica ies¬ a de o os, he mosa po que es ies a de luz, de igo y de a e; la que es pa ia del P íncipe de los pin o es y de incon ables genios, que aza on su impecable y e e na ejecu o ia a ís ica; la que cons an emen e ponde ó en la his o ia nacional; la que si se le o ien a bien puede lle¬ ga a se en b e e plazo el ce eb o de Andalucía; la más impo an e ciudad come cial deí Su y uno de los mejo es pue os de Eu opa; la que se p epa a pa a celeb a la Exposición Hispano-Ame icana, ies a del a e, glo i icación del abajo y mani es ación g andiosa deí genio y del es ue zo humanos... de es a Se illa que con iene odos los elemen os pa a al- 4 canza las mayo es p ospe idades, he de habla os yo ambién, elacionando el A eneo con el po ¿ni déla ciudad, pues a mi modo de e , de es e Cen o, con e ido en escuela de inicia i as, es de donde deben sali los campeones de su enacimien o. Aquí, en es a casa, donde se cong ega lo más lo ido de la in elec ualidad, donde bu¬ llen las ju en udes a ís ica y li e a ia y se espi a un pu o ambien e de op imismo, que aún no se con aminó con el ío glacial-de la indi e encia calleje a, aquí , debe cons i ui se el cen¬ o de las ideas y la uen e mad e de odo pensamien o en bien de Se illa. De aquí deben sali los di ec o es de la sociedad y con sus as os conocimien os mo¬ dela en el alma del pueblo el alma de su g andeza u u a; ellos se án los egene ado es de es a he mosa ie a que, po sus ma a illosas condiciones na u ales puede se lle ada con un sup emo es ue zo al mayo g ado de ida y de po encia p oduc i a; los que, sus ayén¬ dose a los e ec os de la losa de plomo que cohíbe los mo imien os y obliga a pe sis i en una ida ege a i a, han de con e i se al espí i u p ác ico que eclaman las o ien aciones mode nas, pa a acudi a odo, indicando las necesidades egionales con la base de un plan que en de echu a lle e al apogeo, sin que haya desmayos ni in e upciones; exigiendo a los g andes homb es la in e sión del iempo en p o echo gene al; yendo a es udia de o os pueblos lo ú il y de aplicación inmedia a al nues o; concluyendo con la ac ual labo in ecun¬ da de las Dipu aciones y los Municipios, donde se pud en las ene gías como las aguas en los pan anos; o mando la base ag ícola y pecua ia de es a egión, y guiando a la Pa ia y a la Mona quía po los de o e os del bien común, con una ac uación di ec a en odo lo que ep esen a ac i idad. Se éis oso os los que eglamen a éis la p ensa; los que in lui éis pa a la e mina¬ ción del pue o y el plan de iegos, y pa a c ea g andes cen ales gene a ices de ue za eléc ica económica pa a explo a las masas ca boní e as de es a egjon; los que p oclama¬ éis la necesidad de mon a g andes cáma as igo í icas pa a la conse ación de las ca nes, pudiéndose así sac i ica el ganado en la mejo época del año, con las en ajas, supe io es a odas, de expende el p oduc o a p ecios más económicos y ene lo en disposición de e¬ i ica su anspo e a los me cados nacionales; los que c ea éis un Museo en T iana, que sea el enacimien o de sus a es ce ámicas. Co esponde a oso os es udia el p oblema de las Aduanas, si son con enien es © no, y en es e caso, el medio de subs i ui las; si el omen o del u ismo ha de se obligación del Es ado, de las Dipu aciones o de los Ayun amien os; los medios más p ác icos pa a la conse ación de los caminos, a eglo de los ac uales y cons ucción de los que hacen al a; popula iza el omen o de la a qui ec u a, la música y la li e a u a con ca ac e es p opios; inculca la necesidad de las p ác icas gimnás icas y de na ación, que son la salud del cue po y de su igo ; disce ni la con eniencia o des en aja de lle a los asilos y hospicios a las o illas del ma , donde son salu í e os los ai es y la alimen ación más económica, y asi¬ mismo la casa de ma e nidad ace ca la a los mon es, donde las leches alimen icias y los ai es son más pu os; el alejamien o de las cá celes y hospi ales del núcleo de las poblacio¬ nes, como se hizo con los cemen e ios; el de la con e sión de las Uni e sidades y los Ins i u¬ os en colonias docen es si uadas en pleno campo, cuyo sosiego no p esen a al es udio la hos ilidad que la inquie ud de las g andes u bes opone a las in eligencias.» Con inuó el seño Sánchezdalp p econizando la necesidad de p ocu a se en el o den a ís ico e ospec i o que las ca ed ales, palacios y alcáza es sean museos en iquecidos con 5 los obje os p óximos a pe de se; la c eación de escuelas al ai e lib e, e impulsa el es udio de la ag icul u a. En el o den de las ideas, enseña al pueblo que nada implica a ia la o ma de Go¬ bie no, siemp e que las eno aciones no se hagan mi ando al bien de la Pa ia. «Pa a ello sólo se necesi a en el o den espi i ual lo que a oso os os sob a: co a¬ zón y en endimien o. En el ma e ial, acaso que la p opia Ciudad po la que hab éis de des i i os, sub en¬ cione al A eneo y os ayude a c ea sindica os de inicia i a. U ge un llamamien o p e io a los di ec o es de Se illa pa a que acoplen su ma cha a la ues a, dejando de do mi y dedicando su iempo a eng andece la ciudad. Y an es que nada, un llamamien o a nues os p opios co azones pa a que se acele en en la ieb e anhelosa de conquis a la conside ación a que enemos de echo como abaja¬ do es y p omo o es de un es ue zo que coloca á a nues a Se illa amada más allá de lo que podamos soña . Mi emos al pasado, que puede da nos elemen os pa a p epa a la g andeza u u a, y hagamos obliga o io el cul o a nues o ideal en un abajo c eado que cen uplique las ue ¬ zas.y sa is aga ampliamen e las necesidades del pueblo, como espe anza de enca na en la ealidad la concepción gigan e de nues os a anes.» T a sección de Música inaugu ó sus a eas con un concie o de piano po la bella seño i- a Ma ga i a Mo eno, la cual in e p e ó magis almen e la Sona a pa é ica, dos A abes ; eos, de Debussy; la Se ena a Andaluza, de M. Falla, y Noc u no e Imp on u, de Chopín- en odos es os núme os y en algunos más ue a de p og ama, la seño i a Mo eno nos de¬ mos ó que es an excelen e a is a como simpá ica muje . Co obo ó es e juicio en o a con e encia musical ace ca de Schumann, en la que co¬ labo a on dicha seño i a y Don Rogelio Buendía Manzano, el cual dijo en e o as cosas: «Robe o Schumann es un músico an poe a como músico. Nació en Zwickau el 8 de Junio de 1810. Su pad e, lib e o de dicha ciudad, no p e endía hace de su hijo un g an mú¬ sico sino un mediano a icionado. La ida de Schumann es una ida como odas las idas, con sus aleg ías y sus is¬ ezas, aleg ías y is ezas que se e a an en sus composiciones como en un emanso la onda de la o illa y las nubes del cielo. La ob a de Schumann es el e a o de Shumann, dice Schneide . Pocos de los músicos han sido an comple amen e subje i os ni han desg anado sus aleg ías ni han con esado sus angus ias con an genial ingenuidad como Robe o Schumann. Fue nues o músico iniciado en su a e po Kun s, o ganis a de la iglesia de Zwickau. A los sie e años compuso a ios oci os que i uló «Aleg ías de las jo nadas de un 6 S a. Ma ga i a Mo eno ■ escola ». ¡Lás ima que no se conse en esos agmen os in an iles que an a g acia e inge¬ nuidad a eso a ían! Leyó a By on, a Rich e ; se ex asió con Schulze y con los poemas en¬ á icos e imagina i os de Sonnembe g. La li e a u a jamás se sepa ó de Schumann que, suges ionado po Heine, se e ela en su iniciación co¬ mo un poe a, pa a luego encaja su poesía in ensa en las no as admi ables de su música-poesía. A los diecisie e años se sien e enamo ado de dos bellas jó enes que ienen el encan o de se los ex e¬ mos a ís icos y é icos. Es udió De echo en Leipzig, ado,nde, a la mue e de su pad e, ue en iado po su u o . En Leipzig conoció a su maes o Fede ico Wieck, pad e de la que después había de se su esposa. Schumann e a e ac a io a su ca e a de aboga¬ do, y en 1828 esc ibía a su mad e que si aquí en el mundo había de hace él alguna cosa buena, se ía en la música. En onces ué cuando, ya decidido en sus a icio¬ nes, abaja g andemen e po se un buen pianis a. Ama a el dedo anula pa a da ue za al meñique y, como e ec o, se le pa aliza el dedo anula , que en mucho iempo no ecob ó su sensibilidad pe dida. En 1831, Shumann unda una e is a con el í ulo de Nue a C ónica musical , adon¬ de se p odiga como un g an c í ico bajo los seudónimos de «Flo es án» y «Eusebios», a eme iendo alien emen e con a el a iseísmo einan e en aquella época en que la escue¬ la i aliana decaden e hacía sus es agos a ís icos po odo el mundo. En 1836, Shumann, después de su desengaño con E nes a F icken. pide la mano de Cla a Wieck a su maes o Fede ico Wieck. El pad e ehúsa o undamen e la p oposición, y en onces Schumann en a en la más desolada deses¬ pe ación. Sus ca as a la amada son de una is eza ayana en el desequilib io y, cuando su espí i u eía un esquicio de espe anza, cincela pa a Cla a sus «concie os», sus «sona as», sus «No ele as», sus «K eisle iana»... Po in Wieck, en 1840, cede a los epe idos ue¬ gos de los aman es, y desde en onces Schumann deja escapa su inspi ación de composi o musical y poé i¬ co en un audal de «liede », de pequeñas y g andes composiciones que ienen sol de a de, anquilidad de S a Agueda Téllez hoga , a ullos de niños, poesía sua e de elicidad e ena. Cla a Wieck, la compañe a de a e del maes o, e a su mejo in é p e e y has a su mejo colabo ado a. - 7 — pe íodo his ológico y ana ómic o, y luego Gas ón Bonnie , que ep esen a el isiológico. Desc ibe a g andes asgos la no able pe sonali¬ dad de es e úl imo sabio, y da lec u a al ex ac o de su hoja de mé i os y se icios, de donde e¬ sul an más de cua en a años de es udios cien í¬ icos, y ein a y sie e de abajos bo ánicos. No podemos segui en odos sus de alles es a pa e de la con e encia; pe o sí ansc ibi e¬ mos la siguien e no a, que a mane a de p og a¬ ma de es a pa e undamen al de su abajo leyó el con e encian e: Di ide los abajos en dos g andes g upos: A) Fisiología y Ana omía expe imen al, que se subdi ide: P ime o.—Es udios ace ca de las elaciones en e las lo es y los insec os: nec a ios. Segundo.—Pa asi ismo. Simbiosis. Te ce o.—Ana omía expe imen al. Cua o.—In luencia de la p esión en los e¬ ge ales. Quin o.—Vida len a. Calo desp endido. Re ablo de Nues a Seño a desconsolación Cambios gaseosos. Sex o.—Ana omía. 5)__Geog a ía ¡bo ánica y. bo ánica des¬ c ip i a, que¡se subdi ide: P ime o.—Dis ibución de las plan as en las mon añas. Segundo.—Obse aciones sob e las plan¬ as de Escandina ia. Te ce o.—Flo a de F ancia. T a ó ambién en es a pa e de la con e¬ encia de la in ención* del apa a o Bonnie Mangin, pa a análisis de los gases con enidos en los ejidos ege ales, haciendo su desc ip¬ ción e insis iendo sob e su u ilidad, como ba¬ se undamen al pa a los es udios de isiología ege al. Ul imamen e hizo la his o ia de los labo¬ a o ios de bo ánica de la So bona, y se de u¬ o, especialmen e, en lo e e en e al de A on, dependien e de ella, e ins alado en el bosque de Foin ainebleau, y que es el p ime o c eado de es a clase dedicado a la bo ánica y del que han salido ya no ables abajos de in es¬ igación e i icados po alumnos de odas na- Un de alle del al a mayo de la pa oquia de San a Ma ía — 14 — cionalidades. Dedica un ecue do a M . Du ou , adjun o del Labo a o io de A on. Te minó con un pá a o haciendo cons a su g a i ud al p o eso Bonnie , y ensalzando la impo an¬ cia y necesidad cons an e de las elaciones cien í icas e in e cambio de ideas y conocimien" os en e odos los países, y en especial en e los on e izos, pa a el p og eso cien í ico. Po úl imo, el en onces Gobe nado Ci il de la p o incia, don José de Igual, dise ¬ ó ace ca del ema «Ap o echamien o de las ue zas na u ales». T as un b e e exo dio, comenzó diciendo que en la Na u aleza exis e la ma e ia y la ene gía que exis e en odos los cue pos que pueden desa olla ue za, mo imien o; no se concibe la una sin la o a, aunque sean comple amen e dis in as, y es a ene gía puede ap o echa se ans o mándola po medio de mo o es y o os apa a os. El homb e p imi i o sólo ap o echó la ene gía i al, admi ándonos las pi ámides de Egip o y o as ob as ealizadas con el es ue ¬ zo pe sonal o, cuando más, de los anima¬ les. El homb e, además, a ó de ap o e¬ cha las ene ¬ gías na u a¬ les, y la p i¬ me a de ellas ue el ien o, p ime o pa¬ a el a as¬ e de los ba ¬ cos, después pa a mo e las aspas de Iglesia pa oquial de San a Ma ía los molinos; luego las co¬ ien es de las aguas; con es as dos ene gías mu¬ chos siglos anscu en, has a llega al Renacimien o que es u ili a¬ io , en con¬ aposición de la ci ilización g iega , que ué pu amen¬ e a ís ica. Descubie a la pól o a, a ines de la Edad Media, se a ó de busca una ue za, una ene gía que uese más ap o echable; se conocían ela es, ba cos, e cé e a; pe o odo se mo ía a b azo, necesi ándose descub i un mo o pa a lib a al hom" b e de es os abajos; en el siglo XVII in en óse el p ime mo o de pól o a, ap o echando la ue za expansi a de aquélla; pe o no pasó de la eo ía. Años después, Papin, iendo coce un puche o, cuya apa se le an aba, pensó u i¬ liza el apo en luga de la pól o a, llegando a cons ui su p ime a máquina de apo , que puso en una pequeña lancha, que ué des uida po los pescado es, sin ensaya la; a¬ ios ísicos con inua on es os abajos, has a llega a Wa , e dade o in en o de la máqui¬ na de apo en el siglo XV111. Es al la impo ancia de es a máquina, que las egalaban, a condición de que en¬ egasen el 50 po 100 de la economía de apo . Viene después el in en o de la locomo o a y el de la na egación a apo , llegando a implan a se en 1829 el p ime e oca il, des- 15 pues de ence g andes di icul ades; Ful on in en a la na egación a apo , explo ada en los Es ados Unidos. Un ma e ial de ene gía es el ca bón de pied a; Lebón había descubie o ambién los mo o es de gas, sin llega a esol e el p oblema, el cual ue esuel o po O o, a ines del siglo XIX; hay que ci a ambién el mo o de gas pob e. La ueda mo ida po el agua ué insu icien e, y po eso se in en ó la u bina, con la que se ap o echan sal os de agua de miles de me os que pueden se anspo ados a muchos kilóme os; es a ene gía p ocede del agua y del sol. No es á aún esuel o el ap o echamien o del ai e, po la i egula idad de sus mo¬ imien os; pe o a más de es as ene gías hay o as, como la del pe óleo y sus de i ados; la gasolina, que se u iliza como el gas; hay o as ene gías que oda ía no sabemos u iliza , como las ma eas, que se ap o echa án con el iempo; la ene gía sola , que ep esen a g an núme o de calo ías, que hoy ampoco se ap o echa; el calo del cen o de la ie a y o os. A pesa de odos los adelan os, queda mucho po hace , an o que del ca bón sólo se ap o echa el cinco po cien o de ene gía: sin emba go, con es o se ha sup imido la es¬ cla i ud y se ha lib ado al homb e de muchos abajos, habiendo esuel o es os p oblemas no los polí icos ni los sociólogos, sino los homb es de ciencia. Después de es o, dijo que se sen ía gobe nado , y que así como se había dominado a las ue zas na u ales que se u ili¬ zaban en nues o p o echo, debíamos disciplina nues a olun ad y nues as ue zas in e¬ lec uales, ya que somos un pueblo impulsi o. Po úl imo, se despidió con un sen ido pá a o, en el que dió las g acias a odos los concu en es. Co o de la iglesia de San a Ma ía 16 El nume oso público que llenaba el salón de sesiones aplaudió y elici ó al dis in¬ guido con e encian e. Es pa a mí muy g a o hace cons a en es a Memo ia el hecho de que la p ime a au o idad ci il ocupe la cá ed a de un cen o de cul u a, aunque sea an modes o como el nues o. omenza on los abajos de la Sección de Medicina con unas b e es y elocuen es ases de su p esiden e, don Mau icio Domínguez Adame, o eciendo su buena olun ad pa a el mejo éxi o de los mismos, y anunciando que de las es clases de abajos que pueden ealiza se en es as academias, doc inales, con e encias y no as pe sonales, debe da se la p e e encia a es os úl imos. Seguidamen e el sec e a io, doc o Sal ado y Galla do, leyó una Memo ia ace ca de la Gonococia, desde el pun o de is a social. Comienza diciendo que es a clase de en e ¬ medades deben deja de se sec e as y ulga iza se su conocimien o, pa a des ui p ejuicios que muchos ienen. Hizo un pa alelo en e la lucha con a el cánce y la ube culosis y la lu¬ cha con a la sí ilis y la bleno agia, deduciendo que es as en e medades son más comunes que las o as po ge mina su causa en odos los e enos. T a a de la his o ia de la gonococia, diciendo que es an an igua como la Humani¬ dad, y desc ibe a con inuación el gonococo y después la u e a. Seguidamen e a a de la p o ilaxis, an o indi idual como social, decla ándose pa ¬ ida io de los econocimien os ecuen es, an o clínico como mic oscópico; can a las exce¬ lencias de la cas idad, y e mina in i ando a los compañe os a que den su opinión sob e el abajo leído. Es a Memo ia ué discu ida po a ios a eneís as, así como algunas no as clínicas, p esen adas po el mencionado doc o Adame. El doc o Suá ez To es, médico mili a , leyó en es a Sección o a Memo ia, i ula¬ da «Plan azonado de una campaña an i ube culosa en Se illa». Dicha Memo ia, que ué p e. miada en los Juegos Flo ales de 1911, es á di idida en dos pa es: una que a a de la e io¬ logía de la ube culosis, y o a, del plan de una campaña an i ube culosa. La p ime a pa e se subdi ide en dos: semilla y e eno, y al ocupa se de és e a¬ ía de la sí ilis, del alcoholismo, de la insu iciencia de la alimen ación y de las i iendas insalub es. La segunda pa e cons a de cua o capí ulos, dedicados a la opo unidad del diag¬ nós ico: el pol o como ehículo isiógeno, la decla ación de casos ube culosos y la i ien¬ da insalub e y la casa higiénica. Es de espe a que es a Sección con inúe du an e el cu so p óximo enide o ei ca¬ mino que le ma ca su p esiden e, con más empeño aún que du an e el que hoy e mina. 17 I a Sección de Ciencias Mo ales y Polí icas inaugu ó sus abajes haciendo uso de la pa~ lab a su p esiden e, don Ma iano de la So a y Las a. Dijo el "seño La So a que la sección que p eside es la que más campo aba ca de odas las del A eneo. Anunció que en b e e empeza ía la discusión de la Memo ia de don Blas In an e sob e «El Ideal Andaluz», en cuya con o e sia oma ían pa e, además del icep esiden e de la sección, seño Ga cía y Rod íguez de Aumen e, los seño es que lo deseen, abogando po que al inal ele a an a los pode es públicos las conclusiones a que se llegue. Habló del p oblema social, haciendo e e encia a ese deseo noble de cie a pa e de la sociedad, que p e ende llega a un mejo amien o que nunca alcanza á, y dice que si la clase a is oc á ica a al p ecipicio, ambién el pueblo, si no se le de iene en el camino de la e olución, nos lle a á a la i anía. Señala como único emedio pa a e i a es e mal la educación del ob e o en el es¬ pe o a Dios. Se ex iende en conside aciones ace ca del su agio uni e sal - , a i mando que es á alseado po la polí ica, mos ándose pa ida io del o o cuali icado. El seño La So a, al e mina su discu so, ecibió muchos aplausos y elici aciones. Don Manuel Rabadán dise ó ace ca de «Las Mancomunidades» con g an p o un¬ didad y conocimien o de la ma e ia, siendo muy elici ado po los concu en es. Don Blas In an e, después de un b e e discu so de don Sal ado Ga cía y Rod í¬ guez de Aumen e, dió lec u a a su Memo ia «El Ideal Andaluz». Los comen a ios que exije es a Memo ia no cuajan en és a po el poco espacio de que se dispone; po eso me limi o a ansc ibi unos pá a os y a hace cons a mi deseo y casi mi segu idad de que du an e el cu so p óximo enide o se da á a la discusión de es e abajo el alo que me ece, po la impo ancia del asun o, po la maes ía con que es á a¬ ado y po la opo unidad con que se plan ean los p oblemas que más jus amen e p eocupan en España y en Andalucía: «Cues ión sob e la exis encia de la pe sonalidad de Andalucía . — Pa ece pa a- dógico que se hable de ideales*con elación a exis encias p oblemá icas; pe o al es, en ge¬ ne al, el es ado ac ual de las conciencias. En el ma iz de és as, donde concluye la a i ma¬ ción de los impe a i os indi iduales, y an a dibuja se los colec i os, alien a una aga as¬ pi ación: «Andalucía debe cumpli un ideal como ealidad dis in a y comple a; como unidad espi i ual, i a, conscien e, lib e». Y la somb a de una duda es uma ambién su aguedad en ese ma iz. «¿Andalucía exis e?» He oído muchas eces exp esa esa aspi ación y esa du¬ da... Mas, desde luego, se obse a que sob e la duda domina la a i mación. Es una aspi ación, es un ideal, pa a los andaluces, la Andalucía de alma obus a, ue ¬ e y p epo en e, la Andalucía cul a, indus iosa, eliz, que ha de impone el encan o de su genio en la ealización del ideal español; pe o la Andalucía debili ada, la del alma pos ada y expandida, sa u ada de is ezas, mus ia, sin sang e ni calo , la Andalucía a la cual ape¬ nas se le encuen a el pulso, esa Andalucía exis e, su ealidad es indudable. El genio de un pueblo descende á con él has a los abismos de la más espan osa decadencia; pe o sólo con la ida de ese pueblo puede llega a pe ece ; y ecíp ocamen e, sólo se puede deci de un pueblo que ha mue o cuando su genio se ha pe dido. Pues bien: la ida o iginal, cuya con inuidad pe pe úa el genio de su an igua ascendencia, es alen ada oda ía po el pueblo andaluz. 18 Vis a gene al del salón de la Exposición de Pin u as El pueblo andaluz: su exis encia his ó ica . — E l espí i u de un mismo pueblo ha lo ado siemp e, lo a aún, sob e es a ie a he mosa y des en u ada que hoy se llama An¬ dalucía. Su sang e ha podido en iquece se con las ecuen es in usiones de sang e ex aña; pe o sus p imi i as ene gías i ales se han e guido siemp e dominado as: no han sido ab¬ so bidas como simples elemen os nu i i os po las ene gías i ales de una sang e ex anje a. Ta esia pudo se some ida, pe o no mue a po ca agineses y omanos; cuando és os se apode an de España en e a, su pe sonalidad es, en Bé ica, econocida. Ella se de¬ ine con azos igo osos sob e oda la complicación egional exis en e en el es o de Ibe¬ ia... También la Bé ica es econocida po los godos. Los á abes hacen de ella el cen o de dominación de España; y se da el caso elocuen ísimo de que no obs an e el accionamien o de los Jai as, y a pesa de econquis a los c is ianos a pedazos, y con in e alos g andes de iempo, el e i o io de Andalucía, en y espe an en ella a la an igua Bé ica, econocien¬ do áci amen e su unidad. Y así ha llegado has a noso os, a pesa de habe sido comba i¬ da po algunos ensayos de o ganización a i iciosa. ¿Qué signi ica el hecho de es a cons an e dema cación? ¿Es sólo una consecuen¬ cia de la ob a na u al que diseñó con co dones de mon añas y ca ó con la ue za de los íos el ecin o inconmo ible de las legiones? No: po que aunque es e elemen o sea una ba¬ se ecuen e de o mación de los pueblos, ni ella es bas an e pa a de e mina po sí sola la unidad de és os, ni esis e a las expansiones o ecogimien o de los mismos, que‘muchas eces la desconocen. ...Hay po an o que admi i , pues o que se ha demos ado con nues a misma His¬ o ia, que pudié amos llama geog á ica, que pa a de e mina el ecin o de las egiones no 19 bas an los lími es geog á icos, sino que és os se subo dinan al p edominio de los ma ices é nicos y psicológicos; que ese cons an e econocimien o áci o o exp eso, pe o siemp e elocuen e de Andalucía, no es debido a la exis encia de una coma ca na u al, sino a la exis¬ encia de un pueblo, ep esen an e de un genio pa icula , cuya con inuidad ha sido espe a¬ da po los aza es de la ida. El genio andaluz: sus e elaciones posi i as y sus es igmas . — El ondo del ge¬ nio andaluz es á cons i uido po el op imismo g iego, esul an e de una más o menos de i¬ nida concepción del ideal humano, que ele a la conciencia de la p opia dignidad y sa u a el espí i u con la esencia bendi a de la san a e in ensa aleg ía de i i . Una exage ada aunque aga noción, casi un sen imien o de aquella dignidad y un apasionado sen imien o de esa aleg ía, cons i uyen el p ime ondo ca ac e ís ico del genio andaluz; inmmedia o e ec o de la exal ación imagina i a, p oducida po el choque lib e y ecíp oco de una psicología op imis a y del a ac i o o belleza de un medio isueño. A a és de esa exal ación de la dignidad, el alma se aduce en una as uosidad pa adógica, po su ca ác e sencillo, esul ado del conocimien o y a ibución de la misma dignidad a los demás homb es. Es a as uosidad es ípica, exclusi a. Se e ela en el denominado « umbo» anda¬ luz; en la exage ación de las de e minaciones gene osas, p oducidas con. encan ado a sen¬ cillez, de las cuales o ece la his o ia de Andalucía, ejemplos únicos de una inc eíble o iginalidad. Del apasionado sen imien o de la aleg ía de i i p o iene su es i o humo ismo. Po no pene a es e ca ác e ha sido es e humo ismo achado de mani es ación supe icial. Al onso Caña e al.—Buñole as 20 Pe o sin esa base no puede comp ende se la e dad, que es és a: En Andalucía una son isa es el mejo símbolo de la e. Consecuencia de los dos ex emos que hemo3 expues o son: del genio aleg e, el amo , y de la exal ada dignidad, el espe o a la ida y pe sonalidad ajenas. Y si el p ime o Gonzalo Bilbao.-Re a o de su he mana doña Flo a Bilbao de Rebolledo 21 p oduce el humani a ismo, el sen imien o de solida idad an e la desg acia, el segundo es el undamen o de la democ acia, mad e de la libe ad. P oduc o de la exal ación imagina i a es, además, la ehemencia, que cuali ica o¬ das las ci adas de e minaciones; y el epen ismo, alma del ingenio andaluz. Tal es la psicología andaluza, al*como la encon amos hoy, despojada de sus p incipales es igmas, que co esponden a la acciden alidad del momen o his ó ico. Y es a psicología es de siemp e, e elándose en los hechos donde coinciden las g andes condensaciones his ó icas. La exis encia de es a pe sonalidad es á, además, demos ada po el uni e sal eco- noci iíen o. Todo el mundo dis ingue un espí i u gallego, ca alán, a agonés, cas ellano, y, p ecisamen e, al dis ingui el espí i u andaluz es és e de los que más se hacen esal a . Pa a se una egión, Andalucía no necesi a de «lengua» p opia. ¿La iene A agón? Si hay naciones que no ienen lengua p opia, ¿no han de exis i egiones con ese equisi o? Ni necesi a habe c eado un «de echo». Andalucía en a en las ac uales condicio¬ nes polí ico-ju ídicas, como las demás egiones españolas. Pe o en a po conquis a, no po olun a ia ag egación. Aquéllas pudie on conse a .el de echo coi espondien e a su aislado desen ol imien o. Pe o an o la una como las o as, después de su some imien o, ¿han po¬ dido c ea uno nue o? Pe o el genio andaluz se e ela en el a e... Hay pin u a andaluza, música anda¬ luza, ea o andaluz... Andalucía exis e. No es p eciso c ea la. Hemos encon ado su genio i o, aunque debili ado. O ección de li e a u a. — Don Miguel Rome o Ma ínez leyó a ios agmen os de la ob a ^ de don Ped o Raída «Ensueño y Realidad» y unas cua illas p esen ando a es e seño , de quien hizo g andes elogios. «...Es Ped o Raída — d ijo el seño Rome o — u n ex anje o, aus íaco de nación, que po su la ga esidencia en España, y más pa icula men e en Se illa, «la ciudad de los amo es», ie a donde ap endió a que e y o mó su hoga y ijó pa a siemp e su ida, po sus p o undos conocimien os con nues as le as clásicas y po los e o es que le inspi a odo cuan o a Se illa y a España se e ie e, puede hoy conside a se an español y an se i¬ llano como noso os. Raida, modelo de hispanizan es y aun de españoles, ha ap endido el cas ellano po pa ece le la lengua más noble y he mosa pa a la exp é§ión del pensamien o*, y su ma-. yo mé i o es el de se un au odidác ico; como esc i o se nós b inda con un ingenuo y pu¬ o co azón de poe a, odo li ismo, since idad y e udición; el lib o «Ensueño y Realidad», die a io de sen imen al,y de a is a,.¡ nc e l b mu-éS' a eh ¿ü aspec o más pe sonal y sin¬ omá ico.» 22 Los agmen os a que dió lec u a el seño Rome o son los i ulados «Los lib os», «Los poe as», «Las campanas», «La llu ia», «El o o», «Ci iliza », «Mi biblio eca», «El mejo amigo», «El cas illo eudal» y «Espe anza e e na». Inse íamos a con inuación los siguien es agmen os: «EL OTRO Dexadme llo a o illas del ma . Góngo a. La mad e— ¡Qué dolo e le an is e, hija mía! La niña .—Po quien no lo me ece, mad e. La mad e .—jY aún lo llo as...! ¿Po qué no e asomas a esa en ana, donde po i suspi a un homb e que es odo bondad y es odo galanu a? La niña. — Dejadme, mad e..., dejadme... po Dios... La mad e .—¿No e asoma ás siquie a una ez? ¿No halaga ás siquie a con una son isa al que po lu ca iño onda la calle noche y cía? ¿O es que siemp e la somb a del o o...? La niña .—¿Y sabéis, po en u a, mad e, quién es en mi co azón el o o? La mad e .—Bien se me alcanza; pe o ese ya se ué pa a no ol e ... Gus a o Baca isas—Dos gi anas 23 cumplió du an e muchos años. A los ilipinos se les en o pecían sus deseos de cul u a, has- a el ex emo de que pa a eni a Eu opa a es udia , muchos enían que ale se de dis aces. Tal -es ado de cosas mo i ó la o mación del amoso Ka ipunán, sociedad sec e a, al p incipio, pe o que ^después se azo pública y con ca ác e bené ico. Una de las cosas que po en onces ala mó más a la opinión ué la di ulgación de una ce emonia pa a el ing eso en dicha Asociación. La ans usión de la sang e, cos umb e muy a aigada en aquellas islas desde los iempos de la conquis a, en que Malcio, cacique máximo, ag adecido po los a o es ecibidos de Legazpi, quiso hace se español, sellando el pac o con la ans usión de la sang e del agalo y el español, po pequeñas he idas en el an eb azo de echo de ambos. Dió lec u a a abajos en p osa y e so de li e a os ilipinos, encomiando a la ma" d e pa ia y al idioma cas ellano, del que dice que no es á ni es u o lo ex endido que debie¬ a a causa de los es ue zos de las ó denes eligiosas, que así conse aban más igo osa su in luencia sob e los agalos, al pun o que siendo minis o de Ul ama don Mannel Bece a decla ó en las escuelas o iciales la enseñanza del español y no se cumplió. Hoy, a pesa de los es ue zos de los dominado es po impone su idioma, el inglés, apenas si lo consiguen, publicándose los pe iódicos en dos idiomas, en español y en agalo. Po algunos o iciales ilipinos del ejé ci o español se o mó una Sociedad pa a el omen o del habla cas ellana en aquellas islas, de la que el con e encian e ué p esiden e, sin esul ados p ác icos po la al a de apoyo o icial. Te minó diciendo que pues o que se conse a en aquellas lejanas ie as el a ec o a España y a su idioma, es labo pa ió ica con ibui a que no se pie da, sino que se es i¬ mule, en ando en elación con aquellas egiones, pa a que el día no lejano en que se cele¬ b e la ies a de Ce an es y acudan ep esen an es de aquellos países, que ean no somos indi e en es al ca iño y de e encias que nos conse an. Al inal, el con e encian e ué muy aplaudido y elici ado. El no el poe a don An onio Rod íguez de León dió a conoce las p imicias de un lib o de poesías. P e iamen e, el seño Muñoz San Román hizo la p esen ación, enal eciendo su labo y su modes ia. Ambos ue on muy aplaudidos. A con inuación publicamos un sone o del seño Rod íguez de León: «A una muje maes a en el a e de ingi C eyendo que me ama as algún día comba í con a án u escep icismo, y he is o que gua dabas con cinismo un co azón que íe en su agonía. Tú i es con la il hipoc esía y gua das, con u ágil he oísmo, un alma que sus en as con el mismo dolo que ha de ma a e, la alsía. Sigue luchando po ama ingiendo, que poco a poco acaba ás eniendo un co azón, que a su dolo ine e, aún lucha á como si ue a ue e pa a sali , en su pode , enciendo al impe ioso in lujo de la mue e.* 30 El doc o don José M. de Puelles dise ó ace ca de «Imp esiones de un iaje a Lond es», auxiliándose del apa a o de p oyecciones y exhibiendo nume osas diaposi i as ob enidas po el con e encian e. Re á o de la S a. E. V., po San iago Ma ínez 31 A con inuación inse amos unos pá a os de dicha con e encia: «El día 13 de Agos o e a el señalado pa a las excu siones a Camb idge, a Ox o d y a la ie a de Shakespea e. Los bille es los acili aba la Agencia Cook, po módico p ecio, en el que iban in¬ cluidos odos los gas os, siendo limi ado el núme o de excu sionis as. Comple os los de Ox o d y Shakespea e ’S Coun y, nos inc ibimos, con ocho días de an icipación, en e los excu sionis as a Camb idge, y si no pudimos e oca la igu a del g an poe a, isi ando su ciudad na al, ni la céleb e Uni e sidad del condado de Ox o d, undada en el siglo xiii, dis¬ u amos, en cambio, de una ag adable excu sión a la no menos céleb e Uni e sidad de Camb idge (Colegio Real), al T ini é College y al Caius, de cuyo p o eso ado había pa i¬ do la in i ación. A las once y cincuen a y cinco, en pun o, salimos de Li e pool S ee S a ion, en un en compues o de cinco agones- es au an s, una cocina, es coches de iaje os de e ¬ ce a, pe o jqué e ce a!, uno pa a equipajes y o o con la abos, cien o ein a cong esis as, llegando a Camb idge a la una y diez, ho a con enida de an emano. En la ho a y media que ap oximadamen e du ó el iaje, dis u amos de encan ado pano ama. Los al ededo es de Lond es co esponden a la belleza de la población y es án semb ados de ja dines, hue as donde se cul i a con una pulc i ud desconocida en las nues¬ as, y bellas casas de ec eo. Ex ensos p ados donde pas an ollizos animales y la gos ca¬ nales que e ilizan la ie a. De odo es o dis u amos sen ados en los coches- esíau anís, donde nos si ie on un abundan e y exquisi o almue zo, «lunch» o como se¿quie a llama , y nos obsequia on con unas elegan es ca pe as con calenda io, lápiz, pos ales, papel de esc ibi y secan e. En Camb idge nos espe aban p o eso es de los Colegios y es ómnibus au omó iles. Nos clasi ica on po idiomas, y empezamos la isi a de la población. De nues o g upo o maban pa e la he mosa polaca que an o nos en e u o con sus amabilidades en Windso , y su pacien e ma ido. La insinuan e polaca lle aba ya su in¬ dispensable admi ado , o mando odos un «menage á ois» di e idísimo. Visi amos la capilla del San o Sepulc o, cuya cons ucción da a de la undación del condado de Camb idge, y po su es ilo co esponde al gó ico p imi i o. Sp e a, somb ía, poco ele adas sus bó edas, nos hablaba de una eligión de o ¬ u as y su imien os, de ma i ios y c ueldades, espejo de una época en que la eligión ca ó¬ lica e a la compañe a del dolo y del ma i io. Respi amos ue e al sali a la calle, y nos di igimos con nues o g upo a la Uni¬ e sidad o Colegio Real. Reco imos el salón de ac os y la Biblio eca. En és a imos la Biblia de C omwel, el céleb e lo d p o ec o de la República in¬ glesa, el je e de la e olución que hizo sal a de sus homb os la cabeza ensang en ada de Ca los I; ágico episodio que en eneb ece la his o ia del país de Gales, salpicando de san¬ g e eal las páginas del siglo x n. Nume osos incunables guá danse como eliquias en las a ís icas i inas, y en los es an es, que os en an en sus lados pequeños ma cos con el ca álogo de su con enido, ob as de mé i o posi i o po su an igüedad y obje o. Cu ioseamos un Códice de la O den de la Co onación: la p ime a Biblia anglica- 52 na, el «Ipe manni Medicina», de 1655; Biblia de los siglos XII y XIII, un b e ia io de la Igle¬ sia Sa isbuiiensis, un «Sal e io e Cán ica cum Calenda ium» y o o sal e io y cán ico del año 1000, ep esen ando la C uci ixión. Pasamos al Museo A queológico y su Biblio eca. En el Museo imos la ep oducción del Puen e de Césa sob e el Rhin; iconos de Egip o, a mas de la Edad de hie o, la es a ua de Childe Ha old, po Tho aldsen, y el e¬ lescopio de New on. Conde de Aguia .—Es udio al óleo 33 Hay igu asen la humana his o ia que cualquie obje o, echa o ci cuns ancia que nos las ecue den, adquie e an e nues os ojos p opo ciones y alo desmesu ado. Tal nos ocu ió con el elescopio del sabio cuyo nomb e llena de glo ia los ^siglos . XVII y XVIII, po sus innume ables descub imien os as onómicos, po habe en iquecido a la Física con las más undamen ales leyes de la óp ica y po descub i la g a i ación uni¬ e sal, pied a angula , cimien o y base de la Ciencia del uni e so. An e nues as cu iosas mi adas es aba aquel a ma os e de made a, con su pequeño ; ocula , sob e el que an as eces escud iña an los in e ogado es ojos del sabio las p o un¬ didades insondables del espacio, la inmensidad del in ini o. Bien ale nues o iaje, con odas sus moles ias, a cambio de momen os como el desc i o.» . Fue muy aplaudido y elici ado el doc o Puelles. És e, en unión del doc o Beillon, dió o a in e esan e con e encia ace ca de «Lps Pi ineos y las aguas e males», que ue muy aplaudida, y en la que mos a on al nume oso audi o io bas an es diaposi i as en colo de aquellos pin o escos luga es. /^omo de cos umb e, se han es ablecido cá ed as de i anees, inglés y alemán. Es a úl ima me ced a la desin e esada y en usias a colabo ación del p es igioso médico mili a don José Game o. en años an e io- odas las inicia i- mien o una Ex¬ posición, de cii- ya impo ancia da á idea las o¬ og a ías que in¬ e calamos en la p esen e Memo¬ ia y la siguien¬ e lis a de las ob as p esen a¬ das: I a Sección de Bellas A es ha abajado con el mismo en usiasmo que 1 ' es, sos eniendo su enseñanza de dibujo del na u al y colabo ando a as que exigían el concu so de los insignes a ¬ is as que allí se cong egan, lle- adas du an e es e cu so a un ex emo de a¬ ba jo ealmen e p odigioso. Y oda ía ha o ganizado, con¬ ando con la coope ación del Excmo. Ayun a- 54 Adela do Co a si.— Los zagales Núme o 1.— A o illas del lago», po Manuel González San os. Núm. 2.—‘Flo es», po Manuel de la Rosa. Núm. 5.-- «Pa io de las Muñecas del Alcáza de Se illa», po Manuel A pe. Núm. 4. «Una pa ada de coches en Málaga», po José' To a Villal a. Núm. 5.- «Casa del ío Laga o, de Alcalá de Guadai a», po Miguel Gu ié ez Cab e a. Núm. 6.—«Vendedo de pescado malagueño», po José To a Villal a. Núms. 7 y 8.—«Rincones del Alcáza de Se i¬ lla»', po An onio Esquina y Jóda . Núm. 9.—«O oño se illano», po Manuel Ga ¬ cía Rod íguez. Núm. 10. Panneau con cua o ablas ( incones andaluces), po Manuel Ga cía Rod íguez. Núm. 11.— Pa io de los na anjos», po Manuel Ga cía Rod íguez. Núm. 12. —«El Guadai a en las-a ue as de Se¬ illa», po Manuel Ga cía y Rod íguez. Núm. 15.—'Playas del A lán ico», po Manuel Ga cía Rod íguez. Núm. 14. - «En la an igua Fe ia , po Al onso Caña e al. Núm. 15.— Ja dín», po Eloy Za agoza. N^m. 16.- «Rec eo a o illas del ma », po Ma¬ nuel Ga cía Rod íguez. Núm. 17.—«Colegio de San Miguel», po Ma¬ nuel Ga cía Rod íguez. Núm. 18.—-Ma ina», po Guille mo Gómez Gil. Núm. 19.— i Cabeza de gi ana», po Juan La l a. Núm. 20.— «Ja dín del Alcáza », po Manuel González San os. Núm. 21.- «Una consul a», po Manuel Gonzᬠlez San os. Núm. 22.- «Cosiendo las edes», po Manuel González San os. Núm. 25. «Vis as del ba io de San a C uz», po don Luis Ma o o. Núm. 24. «Re a o de niña», po Concepción Rojas. Núm. 25 — «Re a o», po Concepción Rojas. Núm. 26.-«Echándose Flo es», po Manuel González San os. Núm. 27. «Viaje de no ios», po Manuel Gon¬ zález San os. Núm. 28.—«Pihuelo de playa», po Mannel González San os. Núm. 29.—Po ada de un lib o i ulado «Vidas ajenas». Relie e en escayola, po Lo enzo Coullan Vale a. Núm. 50.—Un medallón Cabeza de muje », po Ped o Casas Aba ca. Núm. 51.—Un alle o, e lejo cob e, po Manuel Vigil Escale a. Núm. 52.—Es udio al óleo, po el Conde de Aguia . Núm. 55.—Es udio al pas el, po Gus a o Ba- ca isas. Núm. 54.—Es udio al pas el, po Gus a o Ba- ca isas. Núm. 55. - «Gi anas», cuad o al óleo, po Gus¬ a o Baca isas. Núm. 56.- Es udio al pas el, po Gue a o Ba¬ ca isas. Núm. 57.- Es udio al pas el, po Gus a o Ba¬ ca isas. Núm. 58.—Es udio al pas el, po Gus a o Ba¬ ca isas. Núm. 59.- Es udio al pas el, po Gus a o Ba¬ ca isas. Núm. 40.- Un elie e en ba o, e lejo o o, po Miguel Sánchezdalp y Calonge. Núm. 41.—«Muje pensa i a», escul u a, po Lo enzo Coullan Vale a. Núm. 42.- «Los apaces’ , po Adela do Co- a si. Núm. 45.— «Cabeza de niña», po An onio Díaz Fe nández. Núm. 44.—«Buñole ía», po Al onso Caña¬ e al. Núm 45. Es udio al óleo, po el Conde de Aguia . Núm. 46 - Es udio al óleo, po el Conde de Aguia . Núm. 47.- Es udio al óleo, po el Conde de Aguia . Núm. 48.--Es udio al óleo, po el Conde de Aguia . Núm. 49.—«Ciga e as en la Fáb ica», po Gonzalo Bilbao, Núm. 50.—«Es udio de la Fáb ica de Tabacos», po Gonzalo Bilbao. Núm. 51.—«Cabeza de es udio», po F ancisco Palomino Gu ié ez. Núm. 52.— «Re a o de don J. B. , al óleo, po Gus a o Galla do. Núm. 55.— «Cabeza de es udio», po F ancisco Palomino Gu ié ez. Núm. 54.—«Re a o de don M. A.», al óleo, po Gus a o Galla do. Núm. 55.—«Chispe o , po Al onso Caña e al. Núm. 56.—«Se illana», po San iago Ma ¬ ínez. M , V¿!V S ' ■ ;,> 56 Niño.-Cuad o del Conde de Aguia M. Angel del Pino. - R e a o del doc o Sal ado Paisaje.—Felipe Gil Gallangp 37 Núm. 57.—«Alcáza de Se illa», po San iago Ma ínez. Núm. 58.—«San ua io de Se e illa», po San ia- o Ma ínez. Núm. 59.-«Pas o a gi ana», po San iago Ma ¬ ínez. Juan La i a.—Cabeza de gi ana Núm. 60.— Paisaie de Lo a del Río», po San¬ iago Ma ínez. Nú«i. 61.- «Paisaje de Lo a del Río», po San¬ iago Ma ínez. Núm. 62. —«Andalucía», paisaje, po San iago Ma ínez. Núm. 63.—«Paisaje de Lo a del Río», po San¬ iago Ma ínez. Núm. 64.—«Paisaje de Suiza», po A. Díaz Fe ¬ nández. Núm. 65.—«Paisaje de Suiza», po A. Díaz Fe ¬ nández. Núm. 66.—«En Misa», po José Rico Cejudo. Núm 67.—«No a de Andalucía», po Adela do Co a si. Núm. 68.—«No a de Galicia», po Adela do Co¬ a si. Núm. 69.—«La canas ille a», po José Rico Ce¬ judo. Núm. 70.— Paisaje de Alcalá de Guadai a-, po Felipe Gil Gallango. Núm. 71.—«Un ja dín», po Juan H. Lina es. Núm. 72.— «Flamenca- ’ po Vicen e Ba ei a. Nam. 7 j. -Paisaje de Redondela», po Felipe Gil Gallango«. Núm. 74.—«Paisaje de Redondela», po Felipe Gil Gallango. Núm. 75.—«Luga de ensueño», boce o, Béc- que , po Luis Cáce es. Núm. 76.—«Au o e a o», po Al onso G osso. Núm. 77.—«Los p ime os celos», g upo en es¬ cayola, po An onio Cas illo. Núm. 78.— «Plega ia egipcia», po Ca los Le- com e. Núm. 79.—Panneau con ein iséis dibujos, «ca¬ ica u as de la ies a nacional», po Juan La i a. Núm. 80 - «Re a o de niño», po A. Díaz Fe ¬ nández. Núm. 81.—«Buñole ía», po Al onso Caña e al. Núme o 82. - -Muchachos campesinos», po Fede ico Godoy. Núme o 83. - «Pa io del Con en o de la Me ¬ ced», po Al onso G osso. Núm. 84.— «Ja dín de la Casa de Pila os», po Al onso G osso. Núm. 85. —«Apun e», po Al onso G osso. Núm. 86.- «Apun e», po Al onso G osso. Núm. 87.—«Ja dín del Alcáza », po Al onso G osso. Núm. 88.--«Apun e», po Al onso G osso. Núm. 89. «Ja dín de la Casa de Pila os», po ( Al o so C osso. An onio Díaz Fe nández Cabeza de niña Núm. 90. -«Paisaje , po José Pinelo. Núm. 91.—«Muchacha se illana», po Al onso G osso. Núm. 92. —«Es udio», po Miguel A. del Pino y Sa dá. 38 Núm. 95.—«Re a o de mi mad e», po Al onso G osso. Núm. 94.—«Re a o del D . Sal ado », po Mi¬ guel A. del Pino Sa da. Núm. 95.—«Re a o de seño a», po G. Bilbao. Núm. 96.—«Es udio de la Fáb ica de Tabacos , po Gonzalo Bilbao. Núm. 97.—«Es udio de la Fáb ica de Tabacos», po Gonzalo Bilbao. Núm. 98.—«Es udio de la Fáb ica de Tabacos», po Gonzalo Bilbao. Núm. 99.-«Es udio de la Fáb ica de Tabacos , po Gonzalo Bilbao. Núm. 100. - «Bus o e a o», en escayola, po An onio Bidón. Núm. 101. — Apun e 'al óleo», po A. G osso. Núm. 102.—«Bus o e a o», en escayola, po An onio Bidón. Núm. 105.— Pa io de Alcalá de Guadai a», po Guille mo Baca. Núm. 104.— «Ca el-anuncio», po ]uan La i a. Núm. 105.— Vega Molino», paisaje, po Felipe Gil Gallango. Núm. 106.—«Ma inas», po Manuel Villalobos Díaz. Núm. 107. «Paisaje», po Felipe Gil Gallango. Núm. 108.—«Apun e del Alcáza », po Robe o Ramogé. Núm. 109.—«Apun e del ba io de San a C uz, po Robe o Ramoge'. Núm. 110.—«Figu a de muje », po Guille mo Baca. Núm. 111.—«Apun edelAlcáza »,po R. Ramogé Núm. 112.—«Una maja a caballo», po Ca los Lecom e. Núm. 115—«Amanece », po Fede ico Godoy. Núm. 114.—«Campo de la Ja a», po F. Godoy Núm. 115.—«La buena en u a», po F. Godoy. Núm. 116.—«Ge áneos», po Fede ico Godoy. Núm. 117.—«Paisaje», po Lha dy. Núm. 118.—«Es udio del na u al», po G ego¬ io Pé ez Escalan e. Núm. 119.—«Es udio del na u al», po G ego¬ io Pé ez Escalan e. Núm. 120.—«Es udiodel na u al», po José Ma¬ ías. Núm. 121.—«Es udio del na u al», po J. Ma ías. Núm. 122.— «Paisaje de Alcalá de Guadai a», po An onio Ma ín Be mudo. Núm. 125.— Es udio al óleo», po M s. Robe C. B own. Núm. 124.—«Fondo de ja dín», po Manuel Vi¬ llalobos Díaz. Núm. 125.—«Es udio al óleo», po M s. Robe C. B own. Núm. 126.— «Rec eo», po An onio Fe a e . Núm. 127. — «Gi alda, alego ía de Se illa», acua ela, po Ramón Alo da. Núm. 128. — «Paisaje de Camp odón^, po Aga- pi o Casas Aba ca. Núm. 129. - «In e io de iglesia-', po Llopis de Casades. Núm. 150.—«Re a o de Seño a , po F. G. Es- ca é. Núm. 151. — «Cemen e io abandonado», po Luis Cáce es. Núm. 152. —«Apun e de la cosía , po An onio Fe a e . Núm. 155. «Ja dín», po Llopis de Casades. Núm. 154. —«Paisaje», po Ros y Güell. Núm. 155.— «Cas illo de Sanlúca de Ba ame- da -, po Ramón Alo da. Núm 156 —«Pue a del Sol (eucalipíus)», po Fede ico Godoy. Núm. 157.— «To e o», po Mis Lee 0‘NeiI. Núm. 158—«Vis a del pue o de Se illa*, po Manuel Muñoz Díaz. Núm. 159.—Ca el-anuncio «Bélica», po San¬ iago Ma ínez. Núm. 140.- «Relie es en ba o esmal ado», po Agus ín Sánchez-Cid. Núm. 141. — «Bus o e a o de seño a , en esca¬ yola, po An onio Cas illo Las ucci. Ce ámica a ís ica. Muebles es ilo á abe. Mue¬ bles an iguos españoles. José Rico Cejudo.—En Misa 59 apacibles, más bellas o más majes uosas. He is o siemp e en nues a sie a el lími e de es a egión, o gullo de mi nacimien o, aleg ía de mi ida, e ugio de mi is eza; pe o jamás en sus pied as co onadas de plan as, en sus a oyos bo deados de lo es, he podido imagina siquie a o a limi ación más seca, más exclusi is a que la ín ima y espi i ual de se , como la ce ca, los bo ¬ des de nues o ja dín sen imen al,’ poé ico, de ilusiones soñado as. Es que el egionalismo polí ico equie e, so¬ b e odos los elemen os que cons i uyen el sen i¬ men al, la año anza, que lle a a la es au ación isiona ia, o a la de ensa enaz, de una an igua independencia, gozada o pe dida, la cual g abó las adiciones y el ca ác e con el sello de un pode au ónomo. Y eso nos al a a noso os, y no puede supli se ni in en a se po mucho que emon emos el pasado. Den o de la Reconquis¬ a, de la ci ilización a ia, c is iana, eu opea, nues as Co es, nues os Reyes, nues a His o¬ ia, son las Co es, los Reyes y la His o ia de Cas illa, y po eso la adición, alma de odos los egionalismos, es en noso os la unión asimilis a. Fué, sin duda, un bien inmenso pa a Andalucía y pa a España oda, que no su ¬ gie a aquí, que no pueda su gi aquí, donde hab ía sido de g a edad incompa able el egio¬ nalismo polí ico. Pensad que ó manos la egión más g ande de España, la más ica y la más ue e; que Andalucía es, en la exp esión sin é ica de las ue zas nacionales, la quin a pa e casi; que es amos sepa ados del es o de la pa ia po una delimi ación que es linde o p eciso y on e a de de ensa ácil; que la ex ensión y la iqueza de nues o suelo pe mi e la en ación y sopo a el peso de la sobe anía; que lejos de odea nos pueblos ex anje os, cu¬ yo pode amenazan e nos llama a a la ealidad en el des a ío, i imos en un pa aje del mundo donde la i alidad celosa de las naciones pod ía media iza nues o pode , pe o sos¬ end ía nues a exis encia; eco dad que somos una aza de sob iedad y su imien o inago¬ ables, pe o apasionada en su ideal e i e lexi a en su desespe ación ex ema; jun ad a odo eso que nos bo dean y nos llaman los dos ma es en que se ha desen uel o la ci ilización y el á ico; imaginad aho a que aquí se hubie a desa ollado con i ulencia un exclusi ismo polí ico, exal ando amo es y ag a ios... ...Vale más no pensa lo, po que es a íamos, no an e un p oblema, sino an e una desdicha i emediable, no an e una inquie ud, sino en e a un desas e. Es indudable, sin emba go, que con la conciencia cla a de nues a pe sonalidad e¬ gional p opia, debemos ene aspi aciones y ac i udes, que solemos descuida , pa a que siendo los más y no econociendo (sin ag a io, pe o sin laqueza) que seamos los peo es, se a iendan nues as necesidades y se si an nues os in e eses con solici ud muy dis an e de la desdeñosa desigualdad, del desampa o sis emá ico en que solemos es a . En la lucha la en e, más aun mani ies a, en e la ue za cen í uga y la ue za de 46 cohesión que se dispu an la di ección, el po ¬ eni , los umbos de nues a ida, ¿de qué lado debemos inclina nos? Sin desconoce yo que las dos endencias lle an ec i ud de p opósi o, sin discu i aho a el acie o gené ico de cada co¬ ien e, digo, sí, que Andalucía iene que ep e¬ sen a po su adición, po su debe , po su ca¬ ác e , una ue za de cohesión. Es a pa ia española, que es Alcáza po que en él se albe ga nues a sobe anía; que es hoga po que en él han i ido las gene acio¬ nes, se o mó sob e el cimien o de las egiones pi enáicas, ce cando el noble y iejo sola cas e¬ llano; se a ianzó en la é ea abazón a agone¬ sa; ex endió sus alas po la hue a de Le an e y po la campiña ex emeña, hacia el sol que su ¬ ge y el sol que se ocul a; a anzó en los dos ma¬ es de la ci ilización como dos bellísimos pabe¬ llones, las p o incias insula es, y cuando hubo que ema a la ob a, o ien ándose hacia el Su , p esin iendo las expansiones y los des inos de la aza, hizo de Andalucía la cúpula, el ema e, la cla e del edi icio pa io, aquel co onamien o que odo lo cie a y lo une, el si io donde se alza la bande a y desde donde se con empla el cielo. Po eso como somos el es ue zo, la ob a de odas las egiones, el b oche de la unidad de ini i a de España, hemos de ene la sensibilidad y el ecue do de nues o o igen y de nues a misión. No puedo ol ida que la ue za cení í uga iene ep esen ación sob ada, de ensa aliosa, en egiones que son po su iqueza, po el esplendo de su cul u a, po su p ác ica de ciudadanía, bas an e pode osas, sin necesidad de que caiga de su lado, pa a hace el iun o aplas an e, a ollado , nues o peso decisi o. En cambio, la ue za de cohesión, cu¬ yos excesos son, en lo mecánico, la igidez que pa aliza, y en lo o gánico, la conges ión que ma a, pe o cuya ausencia o anulación es el caos que des uye, es la descomposición que disuel e, ha enido po p incipal sos én a esa egión, que suele llama se, po la posi¬ ción cen al que ocupa, desdeñosamen e la mese a, y que yo le llamo con g a i ud y con espe o el co azón. Esa Cas illa, donde con ecuencia la a idez del paisaje y la dila ación del ho izon¬ e, exci an el ánimo a la expansión soñado a e iguali a ia, ha i adiado an o colo de asi¬ milación, que hoy se sien e quizás ía, desalen ada, con a enuaciones en el elie e de su pe sonalidad p opia, con desgas e en su ue za, con desalien o al ez en su ideal cons an¬ e. Suplan a la en su abnegada y p o idencial misión, ue a ag a io, pe o sos ene la, da le auxilio, ayuda le a que en de ini i a si hay ansacciones expansi as, exis a un inconmo i¬ ble sos én de equilib io, es nues o ineludible, nues o e iden e debe . Es ambién nues o ca ác e , del que no podemos enega , po que al in, en lo bueno y en lo malo, en lo noble y en lo bajo, en lo aleg e y en lo is e, en lo bullicioso y en lo melancólico, en lo e dade o y en lo a i icioso, desde el e a o a la ca ica u a, Andalucía es an e el mundo asgo incon- 47 undible, ges o ípico, azo igo oso del alma nacional. Así es que cuando yo pienso en es¬ a egión de mis amo es, an hondos.y an in ensos como puedan se lo los más apasiona¬ dos; cuando me la imagino conse ando odas sus i udes y edimida de odos sus de ec¬ os; cuando sueño con una Andalucía en que sean la Ciencia mo o de la an asía; la cul u a a senal del ingenio; la aleg ía solaz del abajo; la educación social desa ollo de nues a ingéni a llaneza; la jus icia cabal ó mula i a de nues o espí i u enamo ado de la equidad; la iqueza, sin ene a la sob iedad de la aza, sos én de nues o gus o a ís ico y espléndi¬ do; la in ensidad del cul i o ibu o a la e ilidad gene osa de la ie a; cuando pienso, sue¬ ño y gozo con odas las en u as y odas las pe ecciones pa a la egión que me eno gulle¬ ce y que idola o, pienso ambién qué en la glo ia de Andalucía lo más he moso es y se á siemp e, se la más g ande de las egiones que in eg an la sag ada pa ia española; o ece oda su magni icencia, su alma en e a, a esa unidad sup ema que se llama España.» La lec u a de la poesía p emiada con la lo na u al, ob a de don An onio Teixei a, es u o a ca go del cul ísimo esc i o don José Ma ía Izquie do, quien lle ó a e ec o su co¬ me ido con el a e y la maes ía a que nos iene acos umb ados. He aquí el inspi ado poema, genial po su concepción y de g an delicadeza y mo¬ de nidad de ac u a: «EL TRIUNFO DEL DOLOR «Dolo colec i o; un in enso y ex enso dolo que nos sal¬ e de nues o op imismo de en e mos que no sien en e¡ mal que les ma a.» Como es o de un pasado de g andezas y de b illo, yo he edé de mis mayo es un omán ico cas illo que conse a oda ía al i ez y majes ad; y que gua da as la eja he umbosa del as illo, en e escudos nobilia ios y o eos de caudillo, de mi ida sin obje o la dolien e soledad... Bajo el ico a esonado de sus é icos salones, cuyos mu os ienen losas con la inas insc ipciones, y que huelen a sepulc o y a ca coma y a ejez, han danzado las p incesas, han eído^los bu ones, y en ona on los jugla es sus poé icas canciones con el o pe balbuceo de una loca emb iaguez... Como el alma del cas illo es he mana de la mía y las dos es án solas, se hacen an a compañía, que ninguna ue za humana las pod ía sepa a ; ab azándose, o ma on una beíla alego ía; son dos no as a ancadas a la misma sin onía; son dos olas que se jun an en la in ini ud del ma ... Yo no quie o abandona le como le han abandonado o os homb es y o as gen es desdeñosas del pasado, incapaces de sen i le en su he mosa excelsi ud; yo no sé si soy un is e, o soy un enamo ado; yo no sé si mi aislamien o es demencia o es pecado, yo no sé si mi cíe usu a es deli o o es i ud... Al o a me caballe o, demanda on a mi espada los e ibles in o unios de una ie a desdichada, el empeño gene oso de sabe la edimi ; 48 o mé hues es con sus hijos, peleando en la a anzada, y an es que llegase el iun o, esa hues e a igada ni si ió pa a la lucha, ni me quiso ya segui ... In elices dese o es del comba e de la ida, aba ie on sus pendones decla ándola encida, p isione os de sí mismos en el ondo del hoga ; y en el ágico abandono de su míse a caída, ienen el enunciamien o dolo oso del suicida; no comp enden el es ue zo; no se saben e ela ... Y yo que he enido siemp e pa a odas las quime as la ampli ud majes uosa de un dominio sin on e as, po que i odas las glo ias p os e na se an e mi pie, no comp endo lo mezquino de sus idas po diose as, que se sien en mise ables, si son íen placen e as, y que lle an en el alma la a alidad po e... El dolo las sal a ía, un dolo in enso y ue e; un dolo que, despiadado, lagelase su alma ine e y aunque uese ensang en ada, la sin ie an esu gi ; que el pelig o es más e ible cuan o menos nos ad ie e; que el eposo y lo insensible es la nada y es la mue e; que la enseña de la ida es soña y comba i ... El dolo es lo ecundo, y su ley e e na y du a, la que odo lo ennoblece, la que odo lo depu a, la que cuaja con noso os en el ien e ma e nal; la que haciendo llo a sal a, la que haciendo su i cu a, la que al mismo Dios pidióle pa a edimi , o u a... ¡¡El dolo es el alien o de la ida uni e sal!! Cuando yo ea que sien en la e güenza de su es ado, y que anhelan la conquis a del u u o, esca ado a la in amia del p esen e, que me engan a busca ; que yo engo a odas ho as mi co cel enjaezado, p epa adas mis mejo es a madu as de c uzado, y el espí i u ib an e y anheloso de lucha ... Mien es an o, que me dejen ol ida an iguas penas ence ado en el cas illo y suje o a mis cadenas; que ya odo me pa ece desp eciable y baladí, jun o al goceque dis u o cuando subo a las almenas y con emplo en las al u as luminosas y se enas, a las águilas audales que se cie nen sob e mí. Desde a iba, odo esplende, como joyas de un eso o, lo ulga se poe iza, a de en luces lo incolo o, los pan anos son espejos; su neblina, osicle ; en las peñas desoladas, cuelga el sol sus gasas de o o, en la calma del espacio, odo es límpido y sono o; en el alma hay un deseo in ini o de absol e ... Desde a iba las cabañas ienen paz de san ua io; cuando al mo i el día, el dis an e campana io lo despide, is emen e, agi ando su esquilón, de las chozas sube el humo como nube de incensa io, y hay en el ecogimien o del paisaje soli a io mis icismos de poe a y pe ume de o ación... 49 AJma que lo .quie es- odo. ..y -no síabes^Jo que quie es, que abandonas' po ¡lajqq a la luklqd.y los-plaqe es, y en la lucha sien es ansias de eposo y. de quie ud; si espe ando ,pn odo,, su es,, y siq alcanza lo mue es, en us p opias ilusiones e aca icias y e hie es; . de us p opias ilusiones e es cuna y a aúd ;,>: ■ ) - : Abandona las almenas...; esa al u a que con ida ; a es i de luz y encan o las neg u as dé la ida, es la placen e a cumb e del poe a soñado ; pe o el bálsamo no cu a sepa ado de la he ida; es p eciso da la mano a la Víc ima caída; sin llo a con los que llo an, nadie ue su eden o ... Baja al ondo de ese alle, no espe es a que lo implo en los que al ez-apa ezcan- esignados po que igno en que odas las ama gu as ienen su Je usalén; haz que sien an-y se agi en, haz que su an y que llo en; haz que es alle odo el llan o que sus almas a eso en pa a da ida al milag o' de que el mal se o ne bien... , Y cuando el milag o su ja, u ecoges la bande a con el llan o que seca a, con la sang e que embebie a en la u ia del comba e sob e que se alzó iun al, y pod ás gus a el goce de la dicha e dade a, al mi a la emolando desga ada y al ane a, en lo al o de la o e del cas illo-seño ial...» Y po úl imo—es con enien e deja pa a lo úl imo lo mejo —po la belleza de la Reina, seño i a Ampa o Osbo ne, y de la co e de amo , seño i as de Sánchez-Blanco, Sáinz de Rozas, Ga cía y B a o Fe e , Cas illo, Cla ijo, Lúea de Tena, Cajigas, González del Co¬ al, En ile y Folache, cuya sola enume ación exime al c onis a de llena una página de di¬ i ambos, que en es e caso pa icula es a ían pe ec amen e jus i icados. T Tna mis e iosa asociación de ideas me lle a a dedica un ecue do a nues os consocios don Manuel Héc o y Ab eu, don Jacobo Sánchez Bocaneg a, don Eulogio Camacho y don Ma ías Sopeña y Campelo, mue os du an e el cu so que hoy e mina; pa a odos pi¬ do una o ación. 50 ps pa a mí, y c eo que pa a iodos, muy sensible que don Miguel Sánchezdalp haya p e- sen ado ia dimisión de su ca go, en el que abajó con e y con en usiasmo po el A e¬ neo, al que, en e o os dona i os de impo ancia, ha hecho el de a ios en me álico de bas¬ an e cuan ía; él ha imp eso una se e a y elegan e no¬ a de a e a odas las mani es aciones de es e Cen o y ha enido inicia i as an elices como la undación de la e is a Bé ica, indicada an e io men e, y la de ans o ma la abandonada plaza de San Fe nando en o a Rambla de las Flo es; si es a inicia i a no ha enido éxi o, no ha sido culpa nues a; bien lo com¬ p endéis odos oso os y así lo decla as eis al con¬ cede le ecien emen e un o o de g acias, que segu a¬ men e a i ica éis en es e momen o. Toma posesión de su ca go el nue o p esiden e, don José Monge y Be nal, de quien no hago el meno elogio po que me lo impide la an igua e ín ima amis¬ ad que nos une, y sob e odo po que es á p esen e; me limi o a saluda lo, así como a la Jun a en an e y a los candida os de o ados y pido a odos que, aban¬ donando pequeñas di e encias de c i e io que haya¬ mos podido ene , nos unamos como siemp e hemos es ado y p ocu emos, undiendo nues os en usiasmos y nues as olun ades, que es a casa siga subiendo co¬ mo aho a, pe o sus i uyendo el mo o de sang e que hoy usamos po un 40 H. P. D. José Mong e Be nal, nue o P esi¬ den e del A eneo Nue amen e os pido que, si a áis de cas iga me po lo que acabo de hace , no me en iéis a Pando a con su cajiía; mejo se á que me di ijáis una pequeña amones ación y se á su icien e pa a que yo, deseoso de bo a odas las huellas de mi deli o, me ague es a Memo ia, como Sa u no se agaba sus hijos. He e minado. ESTADISTICA DE LAS OBRAS INGRESADAS EN LA BIBLIOTECA DURANTE EL CURSO DE 1913-1914 RESUMEN DEL INVENTARIO Ing esa on: po comp a, 204; po donación, 122. To al, 326 INDICE DEL CATALOGO POR MATERIAS Ob as gene ales: Bibliog a ía. . . 12 Ciencias. . . 13 Filoso ía. . 26 Ciencias aplicadas .... . . 15 Religión. . 8 Bellas A es. . . 24 Ciencias y cues iones sociales . . 30 Li e a u a y Lingüís ica . . . . 155 Ju isp udencia y Legislación . . . 10 His o ia: Biog a ía .... . . 20 Pedagogía. . 8 Geog a ía: Viajes .... . . 5 LISTA DE LOS SEÑORES DONANTES D . Fe dinan Ackenheil * . .. 2 Don Ma io Méndez Beja ano . . . 1 Do i Juan Aguila . 2 » José Monge Be nal. 1 » Joaquín Alcaide de Za a. . . 1 » Ped o P. Raída. 1 » An onio A iza. . 3 » Ped o Rod íguez de la Bo bolla. 1 » Angel M. a Camacho . . . . 1 » Adol o Rod íguez Ju ado. . . 1 » F ancisco de P. Cambó . . . 1 » José M. a Rome o Ma ínez . . 1 » Juan Ca e e o. . 1 » Miguel Rome o Ma ínez. . . 1 » F ancisco de Casso . . . . 1 » Miguel Sánchez-Dalp .... 22 » Guille mo Fe nández . . . 1 » An onio To en s To es. . . 1 » Manuel Héc o . . 1 » Juan M. a Vázquez. 1 » José M. a Izquie do .... . 42 » Ca los Voisins. 9 » Ra ael M. a de Lab a . . . . 8 . » An onio Zamo a. 2 » José M. a Lozano. . 1 Va ios. 8 El Biblio eca io, ^To ne o 7777a ¿¿nez -aaaaaaaaa’a°| ***AA~^.A~A i n | o LO < m immn o m o inimn io cn <- (— CNOOMTlCNOOCN^ HO'O o o inoo Nimn ^O'CO'-H HCN o - o ’ —l co I A A 1 k O co o O ! ÜJ AAAAAA -AAAAAO o i z 3 n. LO LO S o 5 ü z (Ü > o 5 * * cü ‘g o o 3 a *aa*aaaa*aaO o CO c p p >> •n -n 1 (0 A A O i .> LO LO 1 o X A A A "A * A ' A A A A A !>. c W LO LO O Q X o X B O 8 H aaaaaa'aaaaa 0 i uínniDOiLnoinimnooi (NCONin NOOOJ'l-OCN^ lOOOCNlTuDNO'COO'^O oimo _ > ms » o CN cA ü cA (Ü s - P W E O o c § ^ ^ 2 Í S = o .— OO C->*— W R L l ^ 5 .= o .y c ^ J2 x J5 = = <^ 0 2 q o j[l^<^ OOOOOOu DOOO lOOlOiOiOOCMiOOO 0<IlOCMCMOJ >.-^OliOiO cA O. CO -E 6 ) Q .2 Ñ •- CJ C «A o O c •O c 2 •a ^ 5 < | ' o 2 " l — ~ ic "5 : w -• : co b c-O § i c «= o 3 T 3 co ' "O •4gJ . E * o . £— "3 Ü- "° na P O . »E Q <L> O co O C^ L O c T 3 o 5-0 J ^ 2 «j '^) w <pE 3 cq .E ■ oT» na 'J o o c o « C aaü^ü u u <y jo w « ÜU JS 3 -o * ■ = (O o : be = <y o Jü '(O — ■ (y O (y -O O ,¡0 [L o co O o u° £ a> w -o o <y.E <y 2 J 2 * nooo A ONOinwcoooo LO “¡ co o o (N -h o m a oo n (N OI COO H^OM^ NMCXN^ OI -< O 00 O O i—lON n^^o LO ¡ o Mnh-CONO^MMOOO OI - HOi^ H nd H H^ H H^ o CO (0 . 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