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Keynesianismo, ¿un falso amigo? En torno a Los límites del keynesianismo de Dominic Alexander (2023) [Reseña]

Abstract

Este libro supone una penetrante crítica al keynesianismo realmente existente, especialmente en el mundo anglosajón. Dominic Alexander, además, desarrolla su trabajo con un esfuerzo de diálogo cons-tructivo, sin desmerecer las aportaciones del keynesianismo, al mismo tiempo que advierte de sus límites analíticos y políticos. Con ello, reclama la aportación marxista como la línea más fecunda para un pensamiento crítico y político de cambio.Sosteniendo un análisis serio asimismo proporciona una línea que va a la raíz de los fundamentos del keynesianismo, como corriente viva, con una síntesis de suma utilidad para el movimiento obrero, las organizaciones comprometidas con políticas transformadoras. Lo hace con una redacción cuidada y accesible. Creemos que, también, será de claro interés para el profesorado de secundaria o universitario, así como para el alumnado con inquietudes. Se trata de un breve, pero profundo e incisivo trabajo que representa una herramienta para comprender mejor la dinámica económica y su papel para la lucha política.

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Keynesianismo, ¿un falso amigo? En torno a Los límites del keynesianismo de Dominic Alexander (2023) [Reseña]

Author: Albarracín Sánchez, Daniel
Publisher: Universidad Complutense de Madrid
Year: 2024
DOI: 10.5209/stra.96032
Source: https://idus.us.es/bitstreams/cde84742-49fc-42af-8b6c-1985d4d1c750/download
111Sociol. ab. 104, 2024: 111-118
Keynesianismo, ¿un also amigo? En o no a Los lími es
del keynesianismo de Dominic Alexande (2023).
Ed. Bella e a
h ps://dx.doi.o g/10.5209/s a.96032 Recibido: 17-12-2024
ENG Keynesianism, a alse iend? On The limi s
o Keynesianism by Dominic Alexande (2023).
1. Una c í ica al keynesianismo con empo áneo.
Es e lib o supone una pene an e c í ica al keynesianismo ealmen e exis en e, especialmen e en el
mundo anglosajón. Dominic Alexande , además, desa olla su abajo con un es ue zo de diálogo cons-
uc i o, sin desme ece las apo aciones del keynesianismo, al mismo iempo que ad ie e de sus lí-
mi es analí icos y polí icos. Con ello, eclama la apo ación ma xis a como la línea más ecunda pa a un
pensamien o c í ico y polí ico de cambio.
Sos eniendo un análisis se io asimismo p opo ciona una línea que a a la aíz de los undamen os
del keynesianismo, como co ien e i a, con una sín esis de suma u ilidad pa a el mo imien o ob e o,
las o ganizaciones comp ome idas con polí icas ans o mado as. Lo hace con una edacción cuidada
y accesible. C eemos que, ambién, se á de cla o in e és pa a el p o eso ado de secunda ia o uni e si-
a io, así como pa a el alumnado con inquie udes. Se a a de un b e e, pe o p o undo e incisi o abajo
que ep esen a una he amien a pa a comp ende mejo la dinámica económica y su papel pa a la lucha
polí ica.
Gua da un equilib io en e el análisis y la pedagogía, pa a es ablece una comunicación didác ica y
es imulan e pa a el deba e di igido a aquellas pe sonas con una pe spec i a c í ica e in e esadas en el
campo de la economía. De igual modo si e pa a los economis as, al iden i ica los p oblemas analí icos
de ondo del keynesianismo, acili ando una in e p e ación undamen ada y polí ica de las implicaciones
de uno u o o en oque en el campo de las escuelas de la economía polí ica.
No se a a de una c í ica que se cen e en la dis inción de las di e en es co ien es keynesianas, sino
que ocaliza en un diálogo c í ico, a caballo con una lec u a de la ob a de Keynes y de una selección de
au o es pos e io es —p incipalmen e pos keynesianos—, con el obje o de compa a con la ap oximación
ma xis a.
Dicho es o, es e abajo compo a una magní ica y aguda discusión con el keynesianismo ealmen e
exis en e. Aunque pa e de un análisis cen ado en la ob a de Keynes, es más ú il como c í ica a su in-
luencia en sus co ien es he ede as, a las que e ie e sin p o undiza en sus di e encias in e nas. Solo
en algunas emá icas se de end á pa a eba i algunos a gumen os de de e minadas escuelas del key-
nesianismo, como el pos keynesianismo o la eo ía mone a ia mode na.
2. Lee a Keynes, p e eni se an e las ulga izaciones del neokeynesianismo
Debe hace se no a que Keynes es ya un clásico de la economía que me ece un es udio especí ico, pa ien-
do desde su ob a p incipal, La eo ía gene al de la ocupación, el in e és y el dine o, así como o as an as de
ele ancia que es e ue plasmando a lo la go de su ida. Resul a impo an e ad e i de es e pun o, pues las
escuelas eclamadas del keynesianismo, con odos sus p e ijos (p e, neo o pos ), sos ienen di e encias con
su pad e undado (San os; 2021:36).
Po ejemplo, Keynes o mula su modelo basándose en el supues o de me cados compe i i os, mien as
que la escuela neokeynesiana —que Alexande no abaja aquí, pe o que ha enido una eno me in luencia
du an e décadas— achaca los p oblemas del equilib io a una supues a igidez de ajus e de los p ecios, a
un me cado o una in o mación impe ec os, sin las cuales los me cados unciona ían mejo . Keynes (1936),
po el con a io, a i ma en la Teo ía Gene al que los me cados ni en su si uación óp ima ope an a plena
Sociología del T abajo
ISSN-e 2603-9710
RESEÑAS
Daniel Alba acín Sánchez
Depa amen o de Economía Aplicada II. Uni e sidad de Se illa
Reseñas
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Reseñas Sociol. ab. 104, 2024: 111-118
capacidad. Tampoco ideó o iginalmen e la jus i icación de la in e ención es a al en el campo iscal o mone-
a io, pues dicha polí ica se p ac icaba iempo a ás de sus esc i os y aseso amien o.
Pa a Keynes, en con as e con los neokeynesianos, no son los aho os los que gene an la in e sión, sino
más bien al e és (San os; 2021:66 y 67). En es e pun o, los pos keynesianos in e p e an es e enómeno de
o ma más iel. El aho o p ocede, p incipalmen e, de la en a gene ada po la decisión de in e sión. El gas o
en in e sión p opicia una en a que se aho a y no se consume, inanciado po c édi o c eado po una me a
ope ación con able po la banca, c édi o que no depende del mon an e de ondos aho ados p e iamen e
ni de la abs inencia del aho ado . La decisión de in e sión depende de las expec a i as de en abilidad y de
los ipos de in e és, siendo la p e e encia po la liquidez un e lejo del g ado de ince idumb e del capi alis a
sob e sus bene icios espe ados, gene ando una demanda de dine o a la que la banca suele esponde .
Cabe eco da , po o o lado, que los “animal spi i s” apa ecen como idea un pa de eces en su ob a, y sin
emba go son e e idos una y o a ez po o os au o es. La ince idumb e del capi alis a an e el u u o, pa a
unos ue leída en cla e indi idual, pe o pa a o os ambién daba cabida a una in e p e ación mac oeconó-
mica. La ho miga “pa ece” duda y escoge en e los olo es que ol a ea, seguidos como pis as, pa a busca
opciones de sus en o que puede ene delan e. La expec a i a del capi alis a medio esul a oluble, incie a
e in luenciable, pe o, al in y al cabo, los mo imien os de la colmena suelen decan a se en gene al po las
p incipales uen es de alimen o (el negocio y el bene icio). La ob a de Keynes deja abie o es e pun o, y, sin
emba go, una mayo ía de au o es keynesianos pos e io es suelen se eacios al papel de la asa de bene icio
como azón explica i a, siendo pa a ellos una a io desc ip i a.
Hay una discusión abie a sob e si Keynes ompe o no con el modelo neoclásico. Ma shall ue maes o de
Keynes y es e pa e de su modelo. Pe o cabe econocé sele la in oducción de supues os más ealis as en
la acionalidad abs ac a de los neoclásicos. Con su inno ación se dió pie a una e o ma de dicha escuela,
dando luga a lo que ue después la sín esis neoclásica; o una up u a pa cial ele an e, inspi ando a a ias
co ien es he e odoxas pos e io es.
Al igual que di íamos lo mismo pa a la ob a de Ma x, as la lec u a de es a opo una y di ec a c í ica que
ealiza Alexande al keynesianismo, ecomendamos i di ec amen e a la ob a de su undado , Keynes, pa a
comp ende le adecuadamen e en sus p opios é minos y p e eni nos de las ulga izaciones pos e io es.
3. Keynesianismo, i ud, azón, somb as y pode
El sen ido común suele aconseja como buen c i e io esa idea a is o élica según la cual la i ud se encon-
a á en el medio. También Napoleón Bonapa e escogía una es a egia polí ica análoga pa a p e alece po
encima de sus gobe nados, apoyándose en unos u o os a con eniencia, gua dando una sue e de pun o
medio pa a con inua con su lide azgo. También se p oduce, a menudo, un ai e de p udencia y sabidu ía,
cuando las opciones se nos mues an pola izadas, omando el pun o medio como el de la sensa ez. Pe o no
siemp e es así, depende del con ex o y polos que se nos p esen en. Nunca deja emos de pensa que no hay
mejo medio de la i ud que el que a a la aíz del p oblema pa a encon a la solución.
En el campo del análisis económico una ope ación semejan e se ha p oducido en un juego de somb as y
apa iencias. En un polo, el pensamien o económico con encional, que casi odo lo aba ca, se p esen a a sí
mismo como la azón na u al, no mal, neu al y écnica. Pa a o ece esa imagen p ime o u o que aplas a se
a las escuelas mino i a ias, las he e odoxas y, undamen almen e, la ma xis a. Du an e décadas el ma xismo
ha sido el muñeco de udú, o de paja, con el que ca ica u iza y o illa odo pensamien o disiden e.
Así ha pasado en la academia, y, undamen almen e, en el amplio campo de lo social. La pe spec i a
c í ica se ió desplazada incluso en el e eno en el que debió ge mina de mane a na u al. El mo imien o
ob e o ha enido una elación compleja con el ma xismo. El p opio ma xismo, cuando asomaba, lo hacía a
menudo de mane a de o mada, po quienes lo in ocaban desde den o, a eces de mane a simple y ulga ;
y p ác icamen e siemp e es e eo ipada, desde a ue a, comenzando po los ad e sa ios —clases di igen-
es, p ensa, in elec uales o gánicos, e c…— ex endido a odos aquellos que con agiaban su animad e sión,
muchas eces mo idos po el simple p opósi o aspi acional de cap a el a o el pode , ca gando con a su
enemigo p incipal.
En ese achicamien o de espacios y ma ginación, las di e encias b o an, cuando lo hacen, al in e no del
pa adigma dominan e. De al modo que mos a e isiones, co ecciones o c í icas pa ciales, an e la in isi-
bilidad de plan eamien os al e na i os de ondo, se o na como un a e imien o que, cuan o más ausen e o
escondido es é el pa adigma adical, más ex emis a y audaz pa ece.
La his o ia del keynesianismo ha desempeñado es e ol en el ea o del pensamien o y la economía po-
lí ica. Po a e e se a plan ea que con iene es imula la in e sión, o los sala ios más bajos pa a po encia
el consumo1, po a i ma que la polí ica mone a ia expansi a amo igua las c isis, o que el aumen o de los
impues os jun o con la e iciencia del gas o público pueden es imula el c ecimien o o egula el ciclo, se-
ía c i icado, unas eces, po dis ancia se de lo o odoxo, y en o as ocasiones elogiado. Elogiado po lo
uncional de algunas de sus ecomendaciones con la dinámica económica, al mi iga el con lic o social,
legi imando las polí icas es abilizado as y e i ando pola izaciones di ícilmen e manejables. Aho a, en e
1 En la Teo ía Gene al, enemos, no obs an e, que eco da , la a iable undamen al en el sis ema de Keynes es la in e sión, y no el
consumo, como después se ha simpli icado pos e io men e. La in e sión es la a iable exógena y olá il del sis ema capi alis a, y
es la que explica su ines abilidad. En cambio, el consumo pa a Keynes es una a iable endógena, meno y es able. La p opensión
ma ginal a consumi puede aumen a con medidas de edis ibución, pe o es la in e sión la cla e. La in e sión depende de las
expec a i as de en abilidad de los capi alis as, y un simple ai én en el ni el de in e sión puede a asa cualquie log o en el
aumen o de la p opensión a consumi .
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al idealismo keynesiano que piensa que desde la eo ía puede al e a se la polí ica económica a olun ad,
cuando esa misma lucha ideológico- eó ica en aña un campo en dispu a desigual, omemos conciencia de
que las elaciones de ue za, con una aíz sociopolí ica ma e ial, esul an cla es. Relaciones de ue za que no
cabe en ende las inamo ibles, como si ue an un escena io de ca ón pied a, y en las que cabe ope a pa a
al e a las. Con iene ene cla o que el peso de la azón y la e idencia cien í ica no compo an los ac o es
de e minan es en el campo de lo sociopolí ico, ampoco suponen un subp oduc o sob ede e minado de él,
sino que se desa ollan en ese mismo campo condicionado en e medias de múl iples ac o es.
4. El pensamien o keynesiano
Pa a Dominic Alexande (2023:9), el pensamien o de Keynes compo a una de i ación p opia del pa adigma
neoclásico que se e e isado en su Teo ía Gene al, al modi ica algunos de sus supues os , in oduciendo
aspec os más ealis as y c i e ios más uncionales. Todo ello en compa ación con un pa adigma sumamen e
abs ac o que idealiza la economía de me cado. Keynes no modi ica el núcleo cen al del pa adigma neoclá-
sico, aunque no lo deja, ni mucho menos, in ac o. El keynesianismo le an a la mi ada y plan ea ac uaciones
públicas pa ciales en la dinámica gene al, pa a hace posible una dinámica es able.
El economis a b i ánico in odujo nociones pa a una e lexión sensa a pa a p e eni lo que no pudo impe-
di , la II Gue a Mundial; p opuso cons ui un ma co mone a io in e nacional con iable, con el Banco , como
moneda in e nacional; o con a es a c isis económicas coyun u ales. Sin duda, aunque pudo imagina lo
que se eía eni con la Alemania nazi, humillada en el T a ado de Ve salles; u o lucidez pa a hace eco-
mendaciones écnicamen e sol en es en a ios campos; pe o, aunque o muló medidas con a las c isis
segu amen e le supe ó la p o undidad de la G an Dep esión.
Sus polí icas u ie on sus p ime as aplicaciones en los años 30 en algunos países, como Suecia, y solo
ímida y pa cialmen e en EEUU. Aho a, apenas pudie on ali ia lige amen e la p o unda c isis de sob e-
p oducción y de en abilidad que se es aba ma e ializando. En algunos países, como Alemania, el espí i u
“keynesiano”2, más como coincidencia del signo de los iempos que inspi ado en él, cob ó o ma pa a da
un impulso a la indus ia bélica. Sin emba go, el keynesianismo no se consolidó y ex endió como ó mula
de ges ión económica has a después de la con lag ación. Tu o acogida y iabilidad plena coincidiendo con
una nue a onda la ga expansi a (Alba acín, 2023)3. Es o es, no ue el keynesianismo el modelo de polí ica
económica que b indó la salida a la c isis, sino que su ges ión ue compa ible mien as la acumulación ca-
pi alis a se sos u o, as la IIGM, has a los años 70, su igo . Pe o en ese pe iodo el keynesianismo aplicado
ampoco ue ni el que p econizó Keynes ni los pos keynesianos, sino el que concibió la sín esis neoclásica
—el neokeynesianismo—.
El keynesianismo, en su conjun o, analiza aspec os pa ciales del p oblema gene al, con asgos de lucidez
y ealismo. Sus ecomendaciones, po es a misma azón, en ocasiones no compo an pe juicio o con ibuyen
en algún modo a una ges ión uncional. Alexande , en es e lib o, sis ema iza muy bien su ca ác e y alcance,
lejos de cualquie p ejuicio o sec a ismo, al mismo iempo que e ela los ángulos ciegos y las espues as,
unas incomple as, o as homeopá icas, o as a las que se ha aplicado un sen ido conse ado , impo en es
an e lo que son p oblemas es uc u ales del desa ollo capi alis a.
Keynes apun a una in uición in e esan e, que o bi a sob e la en abilidad. Si bien, la a a como una a-
iable mo ida po los ins in os y expec a i as de los emp esa ios y aho ado es, u o de una ope ación psi-
cológica mis e iosa. Na u almen e, los emp e sa ios no in e i án sin que, en balance la e iciencia ma ginal
del capi al y el ipo de in e és o ezcan un pano ama p o echoso. De igual modo se a eso a á dine o si se
cie nen nuba ones pesimis as pa a el u u o, p opiciando una mayo p e e encia po la liquidez, enómeno
que encadena á un cí culo icioso. Desde es e pun o de is a, la demanda e ec i a se debili a á y, con ella,
la ac i idad económica. Sin emba go, con es a explicación, casi de o den mágico, aunque e osímil po
su analogía con lo eal, se apun alan dos alsas c eencias: que el mo o inmó il de la dinámica económica
de i a del ins in o de los capi alis as y de cómo su ac i ud con agia odo lo demás, a ibuyendo a su inicia-
i a, iesgo e in e sión el p o agonismo —de o ma coinciden e con escuelas en eo ía an alejadas como la
schumpe e iana-; y que las expec a i as son las que mue en la in e sión, y no las endencias en la en abili-
dad las que o jan, p incipalmen e, esas expec a i as.
No es casual la elección del é mino dep esión pa a las c isis. Si se ele a el gas o público, el sala io míni-
mo in e p o esional, se educen los impues os, o disminuyen los ipos de in e és, se á, undamen almen e,
como medicina es abilizado a que pe mi a ecupe a el ánimo psicológico del emp esa iado, pa a o ece le
un pano ama mejo en el consumo, los cos es, y, en suma, los incen i os y el negocio, pa a acili a el ánsi o
de la dep esión a la eu o ia. Como si el médico ecomendase que mue as las pie nas cuando hay un p oble-
ma en el co azón. Na u almen e, mo e las en ena á y gua da á la salud del co azón sano, pe o no a egla á
sus daños cuando es á en e mo. En de ini i a, el keynesianismo, o ece á un conjun o de diagnós icos y so-
luciones pa ciales, a eces sin omá icas, pe o esul a incapaz de hace en e el u o con adic o io de una
c isis de sob ep oducción o una c isis de en abilidad.
El pensamien o de Keynes no solo en aña una e sión di e enciada den o de la ayec o ia neoclási-
ca. También po a una mu ación, inspi ado en la doc ina de Mal hus, an es que el de su ad e sa io Da id
Rica do, pues es esqui o a la eo ía labo al del alo . Pe o esa mu ación, que inno a o ompe pa cialmen e
2 Sal ando las dis ancias, las eaganomics ambién a as a ían nociones coinciden es con el espí i u “keynesiano”.
3 Alba acín, D. (2023) “Ondas la gas: una e isión de la in e p e ación de E nes Mandel as 50 años de El capi alismo a dío”.
Re is a Polí ica y Sociedad, acep ado y en p ensa.
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con el pa adigma neoclásico, no abandona, aunque no se encuen e plenamen e sa is echo, con la eo ía
del alo subje i o. Esa di e encia c ucial es la on e a cla e en e keynesianismo y ma xismo, lo que no ha
impedido la cons ucción de espacios in e medios inspi ados en Keynes, Rica do y Ma x a lo la go del iem-
po, compa ibles con alguna ó mula de eo ía del alo - abajo. Pe o ese es o o deba e.
5. ¿Qué in luencia iene el pensamien o keynesiano en el Es ado español?
El keynesianismo en España, aun siendo una co ien e mino i a ia, ambién ildado de he e odoxo, e inclu-
so de izquie dis a, ha enido su espacio e in luencia, aun cuando su pe manencia es u ie a subo dinada al
pensamien o neoclásico dominan e, en gene al.
Resul a ía anac ónico habla del keynesianismo an es de Keynes, pe o cabe e leja que cie as ideas
de in e ención del Es ado y es ímulo a la demanda es u ie on p esen es mucho an es de su abajo in-
elec ual. En el caso español, cab ía p egun a se si el egene acionismo de Joaquín Cos a no compa ía
elemen os p ekeynesianos, al aboga po el desa ollo de in aes uc u as. Algunas ideas concomi an es,
sal ando las dis ancias ideológicas, se ma e ializa on, sin emba go, de mane a au o i a ia con la dic adu a
de Miguel P imo de Ri e a (1923-1930), que, con una polí ica in e encionis a, co po a i is a y p o eccio-
nis a, si ie on pa a un pe iodo benigno del in ciclo de auge en el Es ado español, bajo una ó mula que
op ó po la in eg ación pa cial del mo imien o ob e o en su gobie no, con La go Caballe o pa icipando
como conseje o de Es ado en ma e ias sociolabo ales, mien as se ep imía al es o, especialmen e a la
CNT.
El pe iodo de la II República (Comín, 2012)4 ambién ha sido a eces ligado a un ibio keynesianismo.
Cabe deci que los dos p ime os años, 1930-31, cuando la G an Dep esión se ex endió desde EEUU, el
PIB cayó en España más de un 6% que, con odo, ue meno impac o que en o os países. La economía
española es aba aún a asada y ela i amen e aislada, y dependía del ciclo ag a io, el sec o p ima io
ocupaba el 40% de la ac i idad, y el desa ollo banca io ue insu icien e, lo que hizo que solo una en idad
banca ia queb ase. Una buena cosecha en 1932 ees ableció la ac i idad, y aunque 1933 ue mal año, en
1934 y 1935, la c isis dejó de golpea ambién po la p oducción ag a ia y un cie o empuje indus ial y de
la cons ucción. Cabe apun a que las medidas económicas del pe iodo ue on con adic o ias: o odoxia
mone a ia en el ipo de cambio de la pese a —ligada al anco ancés— que p opició de lación y caída de
las expo aciones; el c ecimien o de los sala ios eales en el p ime bienio p og esis a; una mejo a de la
p o ección al desempleo; una polí ica iscal mode adamen e expansi a —aunque el gas o público no su-
pe ó el 13,5% del PIB—, la expansión del sec o educa i o y cie o desa ollo de in aes uc u as públicas.
Todo en un con ex o donde las in e siones p i adas caían. Sea como ue e, los dé ici s públicos ue on
insigni ican es, así que la polí ica de es ímulo ue pequeña, aunque eal. La c isis económica se había em-
pezado a sen i desde el inal del gobie no de Miguel P imo de Ri e a. El capi alismo español no se lib ó de
la c isis mundial, aunque u o un impac o meno po su si uación de aislamien o in e nacional y el ca ác e
a asado y ag a io de la economía española. Quizá ambién po ímidas e o mas que, a lo sumo, ali ia on
el impac o de lo que ue una c isis global. Sin duda, las polí icas de la II República no causa on la ecesión,
sino que la mi iga on, pe o ue on comple amen e impo en es an e una c isis es uc u al del capi alismo
cuyas ensiones de i a ían en la Gue a Ci il y, a o a escala, la II Gue a Mundial.
Con la gue a ci il y el anquismo, al a aso de pa ida se sumó a la des ucción y la in olución. La
economía española no es ableció los ni eles de p oducción has a dos décadas después. La au a quía, el
p o eccionismo y el pa e nalismo anquis a sumió al país en el subdesa ollo. No ue has a que se ab ió a
los me cados in e nacionales y as la llegada de los ecnóc a as del Opus, no an o g acias a, sino a pesa
de las polí icas de ajus e es uc u al del Plan de Es abilización, cuando la economía española no ecibe
el impulso de la cua a onda la ga expansi a del capi alismo in e nacional. El pa e nalismo es a alis a del
anquismo no puede ca ac e iza se como keynesiano, independien emen e de que hubie a in e encio-
nismo y ob as de legi imación pa a el gobie no, po que empleó la ue za del Es ado con el obje i o p in-
cipal de ga an iza el o den social. A es e espec o, las ganancias de sala ios de los años 70, o e o mas
como la Ley de Bases de la Segu idad Social, ue on u o de la p esión ob e a y de la necesidad de homo-
logación en el concie o in e nacional.
La ansición polí ica se adujo en libe ades democ á icas y ci iles o males y un nue o plan de es abi-
lización con a el sala io, como ue on los Pac os de la Moncloa, con un ma co labo al nue o que inaugu ó
un pe iodo, desde 1980 y po cua en a años, de e ocesos en la legislación labo al. El neolibe alismo
i umpió haciéndose la polí ica económica dominan e. La en ada en 1982 del PSOE solo in e umpió du-
an e dos años esa endencia, pa a luego p o undiza la a pa i de en onces, con la en ada en la OTAN, la
econ e sión indus ial, la inco po ación a la Comunidad Económica Eu opea, el T a ado de Maas ich y
el Eu o.
No cabe habla más de una polí ica keynesiana, pe o sí cabe ad e i que el neolibe alismo ealmen e
aplicado u o di e en es pe iodos y ca ac e es. Desde el ajus e es uc u al o odoxo de los años 80 y p i-
me os de los 90, pa a luego ansi a a una nue a o ma de neolibe alismo en la que el Es ado ol ía a in-
e eni pa a a o ece al capi al. No po casualidad el neolibe alismo, sin cae en cualquie in e p e ación
popula del keynesianismo, ampoco abandonaba las consignas de esa escuela llamada sín esis neoclá-
sica, o neokeynesiana, pa a o mula medidas de ges ión p agmá ica. P agma ismo que no impedía que
4 Comín, F ancisco (2012) “La G an Dep esión y la II República” h ps://elpais.com/economia/2012/01/31/ac uali-
dad/1328012162_552812.h ml
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la ges ión a a o de las clases dominan es ecu iese, ya en ado el nue o milenio, a polí icas mone a ias
expansi as (ap endidas en la expe iencia japonesa desde los 90) a a o de la banca p i ada y g andes
co po aciones, al esca e de emp esas en c isis, la con e sión de las deudas p i adas en públicas, o el
desa ollo de la coope ación público-p i ada, las ex e nalización median e con a ación pública y o as
ó mulas de inanciación pública y cons ucción a i icial de me cados y bene icios p i ados.
En suma, la ges ión de la polí ica económica de la bu guesía no dejó de ecu i a p ecep os con en-
cionales que beben an o de las escuelas neoclásicas como keynesianas.
¿Qué cabe deci , en es e epaso de la his o ia ecien e, de los gobie nos que habido en es as dos úl i-
mas décadas? No aplica on con el mismo g ado y o ma semejan e espí i u gene al. Unos lo hicie on con
mayo es dosis de ajus e —la llamada polí ica de sos enibilidad inancie a—, los gobie nos de Azna o Rajoy,
y o os, como los de Zapa e o y Sánchez, con meno (si excep uamos los eco es y ajus es de 2010 de
Zapa e o), compa ible con una polí ica más ole an e en ma e ia de de echos ci iles, pe o en una misma
di ección económica.
Cabe p egun a se po el gobie no de coalición ac ual, que dice econoce se en cie a o ma de key-
nesianismo. Sin emba go, su modelo, siendo dis in o al del ajus e es uc u al no ha abandonado el com-
p omiso con la sos enibilidad inancie a, aunque desee adap a lexiblemen e su aplicación, ni deja de
espe a la a qui ec u a económica de la UE. Bien es cie o que la pandemia ha ocasionado una dis up-
ción en el inal de ciclo de ecupe ación débil. También que el gobie no in e ino con a ias medidas de
amo iguación. Pe o solo una pa e de ellas han ido di igidas a sos ene el empleo. Los ERTEs e i a on
muchísimos despidos, pe o ambién han enido pa a queda se y acili a una modi icación unila e al de
las condiciones de abajo —jo nada y sala ios— que, en un con ex o ecesi o, solo a asa án, sin impedi ,
los despidos. Los sala ios eales han disminuido de mane a his ó ica desde 2008, casi un 13%, y en 2022
caye on en é minos eales la mi ad de odo ese pe iodo an e io . Lo que no es obs áculo pa a que, en
2018, g acias a la p esión desde a ue a en el que e a un gobie no monocolo del PSOE, el sala io mínimo
u iese una mejo a eal no able. Con el gobie no de coalición después pe de á capacidad adquisi i a o
se es anca á (la ele ación del SMI de 2023 no supe a el IPC acumulado). El dé ici público ocasionado en
es e úl imo pe iodo no esponde a una polí ica de es ímulo, sino a un desembolso his ó ico pa a apoya
y esca a emp esas en c isis, pa a cub i p es aciones de desempleo —que aba a an el cos e labo al de
las emp esas—, y con alguna medida de co ección compasi a de peso meno como el IMV, que, en odo
caso, esul a incapaz de saca de la pob eza al colec i o a ec ado. Es o es, la polí ica aplicada acionaliza
y es abiliza la dinámica, pa a no hundi más la economía, pe o di ícilmen e puede hace en e a lo que
Michael Robe s (2017) a isa sob e una La la ga Dep esión.5
Coincide es e pe iodo ecien e con la suspensión, desde 2020, del Pac o de Es abilidad y C ecimien o
o la llegada de los Fondos Nex Gene a ion, a escala de la UE. El pac o se es ablece en 2024 con ó mulas
de disciplina y sanción, a mando un con ol más po meno izado, de hi os y obje i os, de e o mas e in e -
siones exigidas, con sanciones e ec i as, pues has a la echa la p esión e a más ins i ucional y simbólica.
Los Fondos Nex Gene a ion, end án una incidencia mac oeconómica le e, po encia án la coope ación
público-p i ada, y aen consigo una se ie de condicionalidades pa a hace posible nue os amos de
desembolso, que han condicionado el pe il de la e o ma labo al de 2021 y las e o mas de pensiones
en cu so, y que no es án de i ándose en in e siones pa a un cambio de modelo p oduc i o y ene gé ico
sus ancial.
Dicho de o o modo, el pe iodo ecien e, aun di e enciado del de una polí ica de ajus e du o, no deja se
neolibe al, si bien in oduce un p o agonismo del Es ado en el esca e del capi al, y ó mulas p agmá icas
de es ímulo al capi al, amo iguación an e la c isis —como ue la pandemia— y de medidas compasi as
pa a colec i os en si uación ex ema, con el obje i o de ob ene legi imación, p opias de un neolibe alis-
mo compasi o de Es ado.
Así, el keynesianismo es á p esen e en la ges ión neolibe al p agmá ica de los gobie nos, en an o
que ninguna doc ina se plasma en o ma pu a, ni p eceden sus p incipios a las o mas de la p ác ica de
la polí ica económica. Sino que, más bien, son los obje i os de los in e eses de las clases di igen es los
que se si en de un ipo u o o de medida, si es as son uncionales a sus p opósi os. De es a mane a, el
neolibe alismo ealmen e exis en e no ha enido empacho alguno en asumi una polí ica mone a ia ul-
aexpansi a —o aho a in e i esa p ác ica del pe iodo ecien e, una ez e o na la in lación—, ap o echa
al Es ado pa a esca a a g andes bancos o emplea el dine o público pa a apoya al sec o p i ado, que no
son p ecep os o odoxos, dejando in ac a su polí ica de ajus e sala ial. Se a a no an o de una al e ación
de sus p incipios u obje i os, sino de adap a las medidas a los mismos en un con ex o en el que el capi-
alismo equie e mule as y amo iguación an e ciclos y enómenos ad e sos. Solo, y solo en ese sen ido,
podemos habla de un espí i u keynesiano que imp egna la polí ica económica de la bu guesía pa a un
la go pe iodo de c isis.
6. ¿Qué co ien es hay en el pensamien o económico c í ico en el Es ado español?
6.1. La hegemonía pos keynesiana den o del pensamien o económico de la izquie da
La his o ia de la economía polí ica española iene al keynesianismo como una uen e de inspi ación que
ha in luido en los p incipios y agenda de a ias escuelas. En el ala conse ado a podemos e e i nos a él
5 Robe s, M. (2017) La la ga dep esión. Cómo ocu ió, po qué ocu ió y qué ocu i á a con inuación. El Viejo Topo.

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como el spa ing ácil al que golpea po pa e de la o odoxia. Ha in luido, no obs an e, en los ges o es
de la polí ica económica, al ap o echa sus medidas pa ciales cuando es as esul an p ác icas pa a el
uncionamien o del capi al.
El keynesianismo, en endido como las co ien es que sucedie on a su undado , ha p edominado en
el pensamien o de la economía c í ica española, cues ionando concep os de i ados del indi idualismo
me odológico y el ma ginalismo, y sus supues os poco ealis as, habiendo inno ado y ampliado la agenda
emá ica, con pequeños núcleos de escuelas he e odoxas, a en os a e lexiones sob e el campo del emi-
nismo, la desigualdad o el medioambien e.
Como enimos diciendo, dudamos que sea admisible la inclusión del neokeynesianismo, o sín esis
neoclásica (Samuelson, Hicks, S igli z, K ugman, e c.) den o de la izquie da. Resul a impo an e no con-
undi el pensamien o neokeynesiano con el pos keynesiano, pues los p ime os desplega on un pa adig-
ma den o del pensamien o neoclásico con algunos concep os del keynesianismo, en un sen ido mode-
ado. El pos keynesiasmo, sin emba go, ompe con muchos de esos p ecep os, con un desa ollo o iginal,
abie os ecuen emen e a o as pe spec i as, en gene al p og esis as.
Una elación de es as escuelas, den o del keynesianismo después de Keynes, en España, p o isional
e incomple a, pod ía se la siguien e:
Pod íamos comenza econociendo a Viçens Na a o, Ra ael Muñoz de Bus illo, Ca los Be zosa o Juan
To es po su de ensa de un keynesianismo socialdemóc a a.
A su ez, el pos keynesianismo ha gozado de cie o p edicamen o, siendo hegemónico den o de la
izquie da. En e los pos keynesianos es posible e di e en es e ien es. Pod íamos inclui a los kalec-
kianos, Edua do Gu ié ez, o Lluís Rod íguez Algans, en e o os. Desde la escuela neo ica diana y la
economía polí ica adical posiblemen e, el economis a más des acado ha enido siendo Al ons Ba celó
(2017)6. Es necesa io eco da a Da id Anisi, gene ando escuela en la UAM (Fe nando Es e e, José Manuel
Rod íguez, e c…7). Es a escuela pos keynesiana ambién ha enido buena acogida y p omoción en la
Fundación FUHEM, con algunos economis as como Ángel Ma ínez González-Tablas, que ha enido ins-
pi ando a economis as como Nacho Ál a ez, seguido de Dumenil y de Le y, au o es que han analizado la
inancia ización como causa de la úl ima c isis de o igen inancie o; o Jo ge Uxó, a la ho a de encon a
una ac uación p og esis a aplicando medidas de sos enibilidad inancie a incluso en el ma gen enco se-
ado del Pac o de Es abilidad y C ecimien o, abogando po su e o ma.
Como no a c í ica pe sonal, di íamos que la inancia ización compo a un enómeno del capi alis-
mo mode no que, a nues o juicio, ha sido con usamen e explicado. Ni que deci iene que se p oduce
una exube ancia de los me cados inancie os y que el p oceso de i ula ización de bonos se ha ex en-
dido has a el con ín. Aho a bien, el que odas o mas de p oducción o de iqueza pa imonial se hayan
i ula izado, y, po an o, inancia izado, no puede lle a nos a pensa en un di o cio en e inanzas y
p oducción, en una alsa oposición en e en ismo e in e sión indus ial. Al con a io, odas las o mas
de p oducción y de p opiedad se han me can ilizado y inancia izado, pe mi iendo la deslocalización
de capi ales e in e siones o en p ác icas de acapa amien o. Aunque sea a a és de me cados de bo-
nos globales, es as in e siones o adquisiciones gua dan de ás el espaldo, ue e o ágil, de la diná-
mica p oduc i a gene al. Cuando no es así, cabe conside a lo como capi al ic icio que más p on o o
más a de iende a des ui se —sin ningún au oma ismo inmedia o—. Lo que cambia la inancia ización
es la complejización que causa, el p oceso de endeudamien o c uzado, y la luidi icación de los mo-
imien os de capi al y de adquisición. Po eso, la c isis de 2008 ue a un iempo una c isis inancie a,
de des ucción de capi al ic icio, y de sob ep oducción (lo que no impide que haya c isis coyun u ales
que sean causadas po c isis de desp opo ción sec o ial y desa eglos inancie os, como la c isis de
México en 1986 o la c isis de las pun o.com en 1998).
O os economis as muy ac i os, a en os a los p oblemas de desigualdad, las polí icas sociales, los
abusos oligopolís icos o la c isis de deuda y el en ismo inancie o, son Fe nando Luengo8, Rica do
Mole o, Lucía Vicen , Nu ia Alonso, Ca los Sánchez Ma o, el exminis o Albe o Ga zón, Luis Buendía,
Se gi Cu illas o An onio Sanab ia. También han aído los análisis de las c isis inancie as de Hyman
Minsky, economis as como Juan Labo da, que u o su pe inencia pa a explica la c isis de 2008.
Recien emen e ha i umpido en la escena económica española la co ien e pos keynesiana de la
Teo ía Mone a ia Mode na9, en su e sión p og esis a, con ep esen an es como Edua do Ga zón,
Es eban C uz, S ua Medina o, con una pe spec i a ecléc ica, Bibiana Medialdea, que con ían en
domina a los pode es inancie os, con ando con una polí ica mone a ia p opia, así como una polí ica
iscal p og esi a y expansi a, combinadas con una polí ica de empleo que impulse el abajo ga an i-
zado. Ja ie B aña ha desa ollado un in e esan e abajo pos keynesiano compa ible con una isión a
la go plazo basado en las ondas la gas, el empleo y la ecnología.
Desde nues o pun o de is a, es a escuela sob edimensiona el papel de la desigualdad en la dis ibu-
ción de la en a pa a explica la c isis. Sin duda, la desigualdad es o iginal e in ínseca al capi alismo, y es
ambién una consecuencia de su desa ollo. Pe o en endida como causa de las c isis el a gumen o expli-
ca i o esul a incomple o. Los pos keynesianos no a ibuyen la impo ancia que me ece a la sob ep oduc-
ción y las c isis de en abilidad, de hecho, pa a ellos, lo que hay es un p oblema de subconsumo, como
6 Ba celó A. (2017) Economía polí ica adical. Edi o ial Sín esis.
7 h ps://g epa.es/
8 h ps:// e nandoluengo.wo dp ess.com/
9 h ps://www. edmm .es/
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conside a ían Joan Robinson, Sweezy o Ba an. Son a o ables, así a un mayo peso de los sala ios y del
Es ado del bienes a , pa a po encia la demanda e ec i a, algo que se ía bene icioso, pe o que a nues o
juicio no es solución po sí sola an e la na u aleza de la c isis y la lógica de es a o mación sociohis ó ica,
guiada po la ep oducción ampliada del capi al y la me cancía. Únicamen e acabando con la lógica de la
ganancia y la eo ía del alo abajo, ompiendo con la p opiedad p i ada de los medios de p oducción y
el abajo asala iado, lo ha ía posible.
El ma xismo y el keynesianismo ambién se han hib idado en la escuela egulacionis a. Con un mayo
o meno én asis y con e gencia con o os pa adigmas, pueden econoce se a au o es como Luis En ique
Alonso, Ra ael Ibáñez Rojo, Ca los J. Fe nández, Jon Be na Zubi i, Albe Recio, An onio Ma ín A iles
o el ecien emen e allecido Faus ino Miguélez, en gene al cen ados en el campo de la economía o la
sociología labo al y amigos de un en endimien o en e el ma xismo y o as escuelas he e odoxas. Cabe
inclui , de algún modo, ambién a Pablo Bus elo, den o de la escuela egulacionis a y la Economía Polí ica
In e nacional.
6.2. La apo ación ma xis a en España
En es e caso, el del ma xismo, podemos iden i ica a a ios au o es de una solidez analí ica induda-
ble, como Diego Gue e o, Xabie A izábalo, Ma io del Rosal, Maximilià Nie o —y el g upo o mado
sob e plani icación y cibe comunismo10—, Juan Pablo Ma eo y Ja ie Mu illo. Una línea ligada a la
o mación popula de la economía ma xis a es la que han enido desa ollando Mi en E xeza e a, en
el Semina i Tai a11, de los que han su gido economis as como Josep Manuel Busque a o Rose Espely,
en e o os. También han des acado en el campo del análisis de la economía in e nacional p o eso es
como En ique Palazuelos.
Mención apa e es la conside ación de Ped o Mon es y, especialmen e, Jesús Alba acín, allecido en
2001, de los que an o ap endimos, siemp e consecuen es con un ma xismo abie o, inculado a la lucha
sindical y la polí ica de la clase abajado a, in oduciendo en el Es ado español la pe spec i a del políma-
a y economis a belga E nes Mandel. Debemos apun a la labo de la Comisión de Economía Polí ica de
An icapi alis as, de la que o mamos pa e Manolo Ga í, Ma s Lucia, Gonzalo Donay e, Alex Me lo o yo mis-
mo12, en e o os.
6.3. Economía c í ica, eminis a y ecológica
Pa a ce a es e e a o inal de la economía c í ica13 en España, con una mención obligada a las Jo nadas
de Economía C í ica, que se celeb an cada dos años desde hace más de es décadas y la Re is a de
Economía C í ica, es obligado e e i se a las líneas de in es igación de la economía eminis a, con au o as
como C is ina Ca asco, C is ina Bo de ías, Te esa To ns, Amaia Pé ez O ozco o As id Agenjo; o de la eco-
nomía ecológica con in es igado es an pene an es como José Manuel Na edo, Joan Ma ínez Alie , Osca
Ca pin e o, San iago Can alapied a, Jo di Roca o Ca men Mado án, en e o os.
Quisie a ambién menciona las apo aciones del Depa amen o de Economía Aplicada II de la Uni e sidad
de Se illa, donde me he inco po ado ecien emen e, de la que ue miemb o des acado el ya jubilado Manuel
Delgado, y que iene un g upo de economis as c í icos, de di e sa o ien ación, desde la economía ins i ucio-
nalis a, a la keynesiana, pasando po la ma xis a o la economía ecológica, y que se han especializado en la
economía ag a ia, el desa ollo egional o la e aluación de polí icas públicas, que ep esen an una pequeña
aldea gala en la uni e sidad española.
7. Conclusión
El lib o de Dominic Alexande es una lec u a undamen al pa a comp ende el ca ác e , alcance y limi-
aciones del pensamien o económico keynesiano, cuyo abajo es de una e lexión eó ica sólida y de
sín esis o midable. Sus conclusiones son plenamen e aplicables ambién al Es ado español. Consigue
da una explicación del pensamien o keynesianismo —aunque sin de ene se en la complejidad de sus
co ien es in e nas— e lejando consis en emen e sus plan eamien os, sus i udes y p oblemas. Lo
hace poniéndolo en diálogo con la apo ación ma xis a, y poniendo de elie e el ca ác e i enunciable
de la eo ía labo al del alo , con la que el keynesianismo y sus de i aciones han man enido sus ese -
as, si no su dis ancia. Algo que condena al keynesianismo a una pe spec i a p oposi i a cuan o menos
insu icien e, aun cuando apo e ideas y medidas de in e és pa cial, especialmen e al no encaja con el
pensamien o dominan e.
Coincidimos con Alexande que Ma x y el ma xismo, acunado de las en aciones ma e ialis as sim-
ples y ulga es, compo ando una pe spec i a abie a y o ien ada a lo eal, sigue b indando una base
eó ica adical más sólida, po i a la aíz y no solo al medio, pa a aquellos que quie en cambia el mundo
de base.
10 h ps://cibcom.o g/
11 h ps://semina i ai a.o g/ ai a/
12 h p://www.daniloalba.blogspo .com
13 h p://www.asociacioneconomiac i ica.o g/
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Re e encias
Alba acín, Daniel (2022), “Es a egias y concep os pa a mejo a la ue za es uc u al del mo imien o ob e o
as la e o ma labo al”, ien o su , 184, pp. 33-44.
Alba acín, Daniel (2023). Ondas la gas: una e isión de la in e p e ación de E nes Mandel as 50 años de El
capi alismo a dío. Polí ica y Sociedad, 60(3), e76119. h ps://doi.o g/10.5209/poso.76119
Dominic, Alexande (2018) Los lími es al keynesianismo. Ba celona: Bella e a.
Comín, F ancisco (2012) “La G an Dep esión y la II República” h ps://elpais.com/economia/2012/01/31/
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Robe s, Michael (2017) La la ga dep esión. Cómo ocu ió, po qué ocu ió y qué ocu i á a con inuación.
Ba celona: El Viejo Topo.
San os, Al a o (2021) “Bank Capi al Cons ain s and c edi a ioning. A new in e p e a ion bases on Keynes’
heo y o liquidi y p e e ence”, King’s College London. Tesis Doc o al. h ps://kclpu e.kcl.ac.uk/po al/en/
heses/bank-capi al-cons ain s-and-c edi - a ioning(c1928912-5915-4 d9-81cc-0804935c67a2).h ml