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111Sociol. ab. 104, 2024: 111-118
Keynesianismo, ¿un also amigo? En o no a Los lími es
del keynesianismo de Dominic Alexande (2023).
Ed. Bella e a
h ps://dx.doi.o g/10.5209/s a.96032 Recibido: 17-12-2024
ENG Keynesianism, a alse iend? On The limi s
o Keynesianism by Dominic Alexande (2023).
1. Una c í ica al keynesianismo con empo áneo.
Es e lib o supone una pene an e c í ica al keynesianismo ealmen e exis en e, especialmen e en el
mundo anglosajón. Dominic Alexande , además, desa olla su abajo con un es ue zo de diálogo cons-
uc i o, sin desme ece las apo aciones del keynesianismo, al mismo iempo que ad ie e de sus lí-
mi es analí icos y polí icos. Con ello, eclama la apo ación ma xis a como la línea más ecunda pa a un
pensamien o c í ico y polí ico de cambio.
Sos eniendo un análisis se io asimismo p opo ciona una línea que a a la aíz de los undamen os
del keynesianismo, como co ien e i a, con una sín esis de suma u ilidad pa a el mo imien o ob e o,
las o ganizaciones comp ome idas con polí icas ans o mado as. Lo hace con una edacción cuidada
y accesible. C eemos que, ambién, se á de cla o in e és pa a el p o eso ado de secunda ia o uni e si-
a io, así como pa a el alumnado con inquie udes. Se a a de un b e e, pe o p o undo e incisi o abajo
que ep esen a una he amien a pa a comp ende mejo la dinámica económica y su papel pa a la lucha
polí ica.
Gua da un equilib io en e el análisis y la pedagogía, pa a es ablece una comunicación didác ica y
es imulan e pa a el deba e di igido a aquellas pe sonas con una pe spec i a c í ica e in e esadas en el
campo de la economía. De igual modo si e pa a los economis as, al iden i ica los p oblemas analí icos
de ondo del keynesianismo, acili ando una in e p e ación undamen ada y polí ica de las implicaciones
de uno u o o en oque en el campo de las escuelas de la economía polí ica.
No se a a de una c í ica que se cen e en la dis inción de las di e en es co ien es keynesianas, sino
que ocaliza en un diálogo c í ico, a caballo con una lec u a de la ob a de Keynes y de una selección de
au o es pos e io es —p incipalmen e pos keynesianos—, con el obje o de compa a con la ap oximación
ma xis a.
Dicho es o, es e abajo compo a una magní ica y aguda discusión con el keynesianismo ealmen e
exis en e. Aunque pa e de un análisis cen ado en la ob a de Keynes, es más ú il como c í ica a su in-
luencia en sus co ien es he ede as, a las que e ie e sin p o undiza en sus di e encias in e nas. Solo
en algunas emá icas se de end á pa a eba i algunos a gumen os de de e minadas escuelas del key-
nesianismo, como el pos keynesianismo o la eo ía mone a ia mode na.
2. Lee a Keynes, p e eni se an e las ulga izaciones del neokeynesianismo
Debe hace se no a que Keynes es ya un clásico de la economía que me ece un es udio especí ico, pa ien-
do desde su ob a p incipal, La eo ía gene al de la ocupación, el in e és y el dine o, así como o as an as de
ele ancia que es e ue plasmando a lo la go de su ida. Resul a impo an e ad e i de es e pun o, pues las
escuelas eclamadas del keynesianismo, con odos sus p e ijos (p e, neo o pos ), sos ienen di e encias con
su pad e undado (San os; 2021:36).
Po ejemplo, Keynes o mula su modelo basándose en el supues o de me cados compe i i os, mien as
que la escuela neokeynesiana —que Alexande no abaja aquí, pe o que ha enido una eno me in luencia
du an e décadas— achaca los p oblemas del equilib io a una supues a igidez de ajus e de los p ecios, a
un me cado o una in o mación impe ec os, sin las cuales los me cados unciona ían mejo . Keynes (1936),
po el con a io, a i ma en la Teo ía Gene al que los me cados ni en su si uación óp ima ope an a plena
Sociología del T abajo
ISSN-e 2603-9710
RESEÑAS
Daniel Alba acín Sánchez
Depa amen o de Economía Aplicada II. Uni e sidad de Se illa
Reseñas
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capacidad. Tampoco ideó o iginalmen e la jus i icación de la in e ención es a al en el campo iscal o mone-
a io, pues dicha polí ica se p ac icaba iempo a ás de sus esc i os y aseso amien o.
Pa a Keynes, en con as e con los neokeynesianos, no son los aho os los que gene an la in e sión, sino
más bien al e és (San os; 2021:66 y 67). En es e pun o, los pos keynesianos in e p e an es e enómeno de
o ma más iel. El aho o p ocede, p incipalmen e, de la en a gene ada po la decisión de in e sión. El gas o
en in e sión p opicia una en a que se aho a y no se consume, inanciado po c édi o c eado po una me a
ope ación con able po la banca, c édi o que no depende del mon an e de ondos aho ados p e iamen e
ni de la abs inencia del aho ado . La decisión de in e sión depende de las expec a i as de en abilidad y de
los ipos de in e és, siendo la p e e encia po la liquidez un e lejo del g ado de ince idumb e del capi alis a
sob e sus bene icios espe ados, gene ando una demanda de dine o a la que la banca suele esponde .
Cabe eco da , po o o lado, que los “animal spi i s” apa ecen como idea un pa de eces en su ob a, y sin
emba go son e e idos una y o a ez po o os au o es. La ince idumb e del capi alis a an e el u u o, pa a
unos ue leída en cla e indi idual, pe o pa a o os ambién daba cabida a una in e p e ación mac oeconó-
mica. La ho miga “pa ece” duda y escoge en e los olo es que ol a ea, seguidos como pis as, pa a busca
opciones de sus en o que puede ene delan e. La expec a i a del capi alis a medio esul a oluble, incie a
e in luenciable, pe o, al in y al cabo, los mo imien os de la colmena suelen decan a se en gene al po las
p incipales uen es de alimen o (el negocio y el bene icio). La ob a de Keynes deja abie o es e pun o, y, sin
emba go, una mayo ía de au o es keynesianos pos e io es suelen se eacios al papel de la asa de bene icio
como azón explica i a, siendo pa a ellos una a io desc ip i a.
Hay una discusión abie a sob e si Keynes ompe o no con el modelo neoclásico. Ma shall ue maes o de
Keynes y es e pa e de su modelo. Pe o cabe econocé sele la in oducción de supues os más ealis as en
la acionalidad abs ac a de los neoclásicos. Con su inno ación se dió pie a una e o ma de dicha escuela,
dando luga a lo que ue después la sín esis neoclásica; o una up u a pa cial ele an e, inspi ando a a ias
co ien es he e odoxas pos e io es.
Al igual que di íamos lo mismo pa a la ob a de Ma x, as la lec u a de es a opo una y di ec a c í ica que
ealiza Alexande al keynesianismo, ecomendamos i di ec amen e a la ob a de su undado , Keynes, pa a
comp ende le adecuadamen e en sus p opios é minos y p e eni nos de las ulga izaciones pos e io es.
3. Keynesianismo, i ud, azón, somb as y pode
El sen ido común suele aconseja como buen c i e io esa idea a is o élica según la cual la i ud se encon-
a á en el medio. También Napoleón Bonapa e escogía una es a egia polí ica análoga pa a p e alece po
encima de sus gobe nados, apoyándose en unos u o os a con eniencia, gua dando una sue e de pun o
medio pa a con inua con su lide azgo. También se p oduce, a menudo, un ai e de p udencia y sabidu ía,
cuando las opciones se nos mues an pola izadas, omando el pun o medio como el de la sensa ez. Pe o no
siemp e es así, depende del con ex o y polos que se nos p esen en. Nunca deja emos de pensa que no hay
mejo medio de la i ud que el que a a la aíz del p oblema pa a encon a la solución.
En el campo del análisis económico una ope ación semejan e se ha p oducido en un juego de somb as y
apa iencias. En un polo, el pensamien o económico con encional, que casi odo lo aba ca, se p esen a a sí
mismo como la azón na u al, no mal, neu al y écnica. Pa a o ece esa imagen p ime o u o que aplas a se
a las escuelas mino i a ias, las he e odoxas y, undamen almen e, la ma xis a. Du an e décadas el ma xismo
ha sido el muñeco de udú, o de paja, con el que ca ica u iza y o illa odo pensamien o disiden e.
Así ha pasado en la academia, y, undamen almen e, en el amplio campo de lo social. La pe spec i a
c í ica se ió desplazada incluso en el e eno en el que debió ge mina de mane a na u al. El mo imien o
ob e o ha enido una elación compleja con el ma xismo. El p opio ma xismo, cuando asomaba, lo hacía a
menudo de mane a de o mada, po quienes lo in ocaban desde den o, a eces de mane a simple y ulga ;
y p ác icamen e siemp e es e eo ipada, desde a ue a, comenzando po los ad e sa ios —clases di igen-
es, p ensa, in elec uales o gánicos, e c…— ex endido a odos aquellos que con agiaban su animad e sión,
muchas eces mo idos po el simple p opósi o aspi acional de cap a el a o el pode , ca gando con a su
enemigo p incipal.
En ese achicamien o de espacios y ma ginación, las di e encias b o an, cuando lo hacen, al in e no del
pa adigma dominan e. De al modo que mos a e isiones, co ecciones o c í icas pa ciales, an e la in isi-
bilidad de plan eamien os al e na i os de ondo, se o na como un a e imien o que, cuan o más ausen e o
escondido es é el pa adigma adical, más ex emis a y audaz pa ece.
La his o ia del keynesianismo ha desempeñado es e ol en el ea o del pensamien o y la economía po-
lí ica. Po a e e se a plan ea que con iene es imula la in e sión, o los sala ios más bajos pa a po encia
el consumo1, po a i ma que la polí ica mone a ia expansi a amo igua las c isis, o que el aumen o de los
impues os jun o con la e iciencia del gas o público pueden es imula el c ecimien o o egula el ciclo, se-
ía c i icado, unas eces, po dis ancia se de lo o odoxo, y en o as ocasiones elogiado. Elogiado po lo
uncional de algunas de sus ecomendaciones con la dinámica económica, al mi iga el con lic o social,
legi imando las polí icas es abilizado as y e i ando pola izaciones di ícilmen e manejables. Aho a, en e
1 En la Teo ía Gene al, enemos, no obs an e, que eco da , la a iable undamen al en el sis ema de Keynes es la in e sión, y no el
consumo, como después se ha simpli icado pos e io men e. La in e sión es la a iable exógena y olá il del sis ema capi alis a, y
es la que explica su ines abilidad. En cambio, el consumo pa a Keynes es una a iable endógena, meno y es able. La p opensión
ma ginal a consumi puede aumen a con medidas de edis ibución, pe o es la in e sión la cla e. La in e sión depende de las
expec a i as de en abilidad de los capi alis as, y un simple ai én en el ni el de in e sión puede a asa cualquie log o en el
aumen o de la p opensión a consumi .
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al idealismo keynesiano que piensa que desde la eo ía puede al e a se la polí ica económica a olun ad,
cuando esa misma lucha ideológico- eó ica en aña un campo en dispu a desigual, omemos conciencia de
que las elaciones de ue za, con una aíz sociopolí ica ma e ial, esul an cla es. Relaciones de ue za que no
cabe en ende las inamo ibles, como si ue an un escena io de ca ón pied a, y en las que cabe ope a pa a
al e a las. Con iene ene cla o que el peso de la azón y la e idencia cien í ica no compo an los ac o es
de e minan es en el campo de lo sociopolí ico, ampoco suponen un subp oduc o sob ede e minado de él,
sino que se desa ollan en ese mismo campo condicionado en e medias de múl iples ac o es.
4. El pensamien o keynesiano
Pa a Dominic Alexande (2023:9), el pensamien o de Keynes compo a una de i ación p opia del pa adigma
neoclásico que se e e isado en su Teo ía Gene al, al modi ica algunos de sus supues os , in oduciendo
aspec os más ealis as y c i e ios más uncionales. Todo ello en compa ación con un pa adigma sumamen e
abs ac o que idealiza la economía de me cado. Keynes no modi ica el núcleo cen al del pa adigma neoclá-
sico, aunque no lo deja, ni mucho menos, in ac o. El keynesianismo le an a la mi ada y plan ea ac uaciones
públicas pa ciales en la dinámica gene al, pa a hace posible una dinámica es able.
El economis a b i ánico in odujo nociones pa a una e lexión sensa a pa a p e eni lo que no pudo impe-
di , la II Gue a Mundial; p opuso cons ui un ma co mone a io in e nacional con iable, con el Banco , como
moneda in e nacional; o con a es a c isis económicas coyun u ales. Sin duda, aunque pudo imagina lo
que se eía eni con la Alemania nazi, humillada en el T a ado de Ve salles; u o lucidez pa a hace eco-
mendaciones écnicamen e sol en es en a ios campos; pe o, aunque o muló medidas con a las c isis
segu amen e le supe ó la p o undidad de la G an Dep esión.
Sus polí icas u ie on sus p ime as aplicaciones en los años 30 en algunos países, como Suecia, y solo
ímida y pa cialmen e en EEUU. Aho a, apenas pudie on ali ia lige amen e la p o unda c isis de sob e-
p oducción y de en abilidad que se es aba ma e ializando. En algunos países, como Alemania, el espí i u
“keynesiano”2, más como coincidencia del signo de los iempos que inspi ado en él, cob ó o ma pa a da
un impulso a la indus ia bélica. Sin emba go, el keynesianismo no se consolidó y ex endió como ó mula
de ges ión económica has a después de la con lag ación. Tu o acogida y iabilidad plena coincidiendo con
una nue a onda la ga expansi a (Alba acín, 2023)3. Es o es, no ue el keynesianismo el modelo de polí ica
económica que b indó la salida a la c isis, sino que su ges ión ue compa ible mien as la acumulación ca-
pi alis a se sos u o, as la IIGM, has a los años 70, su igo . Pe o en ese pe iodo el keynesianismo aplicado
ampoco ue ni el que p econizó Keynes ni los pos keynesianos, sino el que concibió la sín esis neoclásica
—el neokeynesianismo—.
El keynesianismo, en su conjun o, analiza aspec os pa ciales del p oblema gene al, con asgos de lucidez
y ealismo. Sus ecomendaciones, po es a misma azón, en ocasiones no compo an pe juicio o con ibuyen
en algún modo a una ges ión uncional. Alexande , en es e lib o, sis ema iza muy bien su ca ác e y alcance,
lejos de cualquie p ejuicio o sec a ismo, al mismo iempo que e ela los ángulos ciegos y las espues as,
unas incomple as, o as homeopá icas, o as a las que se ha aplicado un sen ido conse ado , impo en es
an e lo que son p oblemas es uc u ales del desa ollo capi alis a.
Keynes apun a una in uición in e esan e, que o bi a sob e la en abilidad. Si bien, la a a como una a-
iable mo ida po los ins in os y expec a i as de los emp esa ios y aho ado es, u o de una ope ación psi-
cológica mis e iosa. Na u almen e, los emp e sa ios no in e i án sin que, en balance la e iciencia ma ginal
del capi al y el ipo de in e és o ezcan un pano ama p o echoso. De igual modo se a eso a á dine o si se
cie nen nuba ones pesimis as pa a el u u o, p opiciando una mayo p e e encia po la liquidez, enómeno
que encadena á un cí culo icioso. Desde es e pun o de is a, la demanda e ec i a se debili a á y, con ella,
la ac i idad económica. Sin emba go, con es a explicación, casi de o den mágico, aunque e osímil po
su analogía con lo eal, se apun alan dos alsas c eencias: que el mo o inmó il de la dinámica económica
de i a del ins in o de los capi alis as y de cómo su ac i ud con agia odo lo demás, a ibuyendo a su inicia-
i a, iesgo e in e sión el p o agonismo —de o ma coinciden e con escuelas en eo ía an alejadas como la
schumpe e iana-; y que las expec a i as son las que mue en la in e sión, y no las endencias en la en abili-
dad las que o jan, p incipalmen e, esas expec a i as.
No es casual la elección del é mino dep esión pa a las c isis. Si se ele a el gas o público, el sala io míni-
mo in e p o esional, se educen los impues os, o disminuyen los ipos de in e és, se á, undamen almen e,
como medicina es abilizado a que pe mi a ecupe a el ánimo psicológico del emp esa iado, pa a o ece le
un pano ama mejo en el consumo, los cos es, y, en suma, los incen i os y el negocio, pa a acili a el ánsi o
de la dep esión a la eu o ia. Como si el médico ecomendase que mue as las pie nas cuando hay un p oble-
ma en el co azón. Na u almen e, mo e las en ena á y gua da á la salud del co azón sano, pe o no a egla á
sus daños cuando es á en e mo. En de ini i a, el keynesianismo, o ece á un conjun o de diagnós icos y so-
luciones pa ciales, a eces sin omá icas, pe o esul a incapaz de hace en e el u o con adic o io de una
c isis de sob ep oducción o una c isis de en abilidad.
El pensamien o de Keynes no solo en aña una e sión di e enciada den o de la ayec o ia neoclási-
ca. También po a una mu ación, inspi ado en la doc ina de Mal hus, an es que el de su ad e sa io Da id
Rica do, pues es esqui o a la eo ía labo al del alo . Pe o esa mu ación, que inno a o ompe pa cialmen e
2 Sal ando las dis ancias, las eaganomics ambién a as a ían nociones coinciden es con el espí i u “keynesiano”.
3 Alba acín, D. (2023) “Ondas la gas: una e isión de la in e p e ación de E nes Mandel as 50 años de El capi alismo a dío”.
Re is a Polí ica y Sociedad, acep ado y en p ensa.
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con el pa adigma neoclásico, no abandona, aunque no se encuen e plenamen e sa is echo, con la eo ía
del alo subje i o. Esa di e encia c ucial es la on e a cla e en e keynesianismo y ma xismo, lo que no ha
impedido la cons ucción de espacios in e medios inspi ados en Keynes, Rica do y Ma x a lo la go del iem-
po, compa ibles con alguna ó mula de eo ía del alo - abajo. Pe o ese es o o deba e.
5. ¿Qué in luencia iene el pensamien o keynesiano en el Es ado español?
El keynesianismo en España, aun siendo una co ien e mino i a ia, ambién ildado de he e odoxo, e inclu-
so de izquie dis a, ha enido su espacio e in luencia, aun cuando su pe manencia es u ie a subo dinada al
pensamien o neoclásico dominan e, en gene al.
Resul a ía anac ónico habla del keynesianismo an es de Keynes, pe o cabe e leja que cie as ideas
de in e ención del Es ado y es ímulo a la demanda es u ie on p esen es mucho an es de su abajo in-
elec ual. En el caso español, cab ía p egun a se si el egene acionismo de Joaquín Cos a no compa ía
elemen os p ekeynesianos, al aboga po el desa ollo de in aes uc u as. Algunas ideas concomi an es,
sal ando las dis ancias ideológicas, se ma e ializa on, sin emba go, de mane a au o i a ia con la dic adu a
de Miguel P imo de Ri e a (1923-1930), que, con una polí ica in e encionis a, co po a i is a y p o eccio-
nis a, si ie on pa a un pe iodo benigno del in ciclo de auge en el Es ado español, bajo una ó mula que
op ó po la in eg ación pa cial del mo imien o ob e o en su gobie no, con La go Caballe o pa icipando
como conseje o de Es ado en ma e ias sociolabo ales, mien as se ep imía al es o, especialmen e a la
CNT.
El pe iodo de la II República (Comín, 2012)4 ambién ha sido a eces ligado a un ibio keynesianismo.
Cabe deci que los dos p ime os años, 1930-31, cuando la G an Dep esión se ex endió desde EEUU, el
PIB cayó en España más de un 6% que, con odo, ue meno impac o que en o os países. La economía
española es aba aún a asada y ela i amen e aislada, y dependía del ciclo ag a io, el sec o p ima io
ocupaba el 40% de la ac i idad, y el desa ollo banca io ue insu icien e, lo que hizo que solo una en idad
banca ia queb ase. Una buena cosecha en 1932 ees ableció la ac i idad, y aunque 1933 ue mal año, en
1934 y 1935, la c isis dejó de golpea ambién po la p oducción ag a ia y un cie o empuje indus ial y de
la cons ucción. Cabe apun a que las medidas económicas del pe iodo ue on con adic o ias: o odoxia
mone a ia en el ipo de cambio de la pese a —ligada al anco ancés— que p opició de lación y caída de
las expo aciones; el c ecimien o de los sala ios eales en el p ime bienio p og esis a; una mejo a de la
p o ección al desempleo; una polí ica iscal mode adamen e expansi a —aunque el gas o público no su-
pe ó el 13,5% del PIB—, la expansión del sec o educa i o y cie o desa ollo de in aes uc u as públicas.
Todo en un con ex o donde las in e siones p i adas caían. Sea como ue e, los dé ici s públicos ue on
insigni ican es, así que la polí ica de es ímulo ue pequeña, aunque eal. La c isis económica se había em-
pezado a sen i desde el inal del gobie no de Miguel P imo de Ri e a. El capi alismo español no se lib ó de
la c isis mundial, aunque u o un impac o meno po su si uación de aislamien o in e nacional y el ca ác e
a asado y ag a io de la economía española. Quizá ambién po ímidas e o mas que, a lo sumo, ali ia on
el impac o de lo que ue una c isis global. Sin duda, las polí icas de la II República no causa on la ecesión,
sino que la mi iga on, pe o ue on comple amen e impo en es an e una c isis es uc u al del capi alismo
cuyas ensiones de i a ían en la Gue a Ci il y, a o a escala, la II Gue a Mundial.
Con la gue a ci il y el anquismo, al a aso de pa ida se sumó a la des ucción y la in olución. La
economía española no es ableció los ni eles de p oducción has a dos décadas después. La au a quía, el
p o eccionismo y el pa e nalismo anquis a sumió al país en el subdesa ollo. No ue has a que se ab ió a
los me cados in e nacionales y as la llegada de los ecnóc a as del Opus, no an o g acias a, sino a pesa
de las polí icas de ajus e es uc u al del Plan de Es abilización, cuando la economía española no ecibe
el impulso de la cua a onda la ga expansi a del capi alismo in e nacional. El pa e nalismo es a alis a del
anquismo no puede ca ac e iza se como keynesiano, independien emen e de que hubie a in e encio-
nismo y ob as de legi imación pa a el gobie no, po que empleó la ue za del Es ado con el obje i o p in-
cipal de ga an iza el o den social. A es e espec o, las ganancias de sala ios de los años 70, o e o mas
como la Ley de Bases de la Segu idad Social, ue on u o de la p esión ob e a y de la necesidad de homo-
logación en el concie o in e nacional.
La ansición polí ica se adujo en libe ades democ á icas y ci iles o males y un nue o plan de es abi-
lización con a el sala io, como ue on los Pac os de la Moncloa, con un ma co labo al nue o que inaugu ó
un pe iodo, desde 1980 y po cua en a años, de e ocesos en la legislación labo al. El neolibe alismo
i umpió haciéndose la polí ica económica dominan e. La en ada en 1982 del PSOE solo in e umpió du-
an e dos años esa endencia, pa a luego p o undiza la a pa i de en onces, con la en ada en la OTAN, la
econ e sión indus ial, la inco po ación a la Comunidad Económica Eu opea, el T a ado de Maas ich y
el Eu o.
No cabe habla más de una polí ica keynesiana, pe o sí cabe ad e i que el neolibe alismo ealmen e
aplicado u o di e en es pe iodos y ca ac e es. Desde el ajus e es uc u al o odoxo de los años 80 y p i-
me os de los 90, pa a luego ansi a a una nue a o ma de neolibe alismo en la que el Es ado ol ía a in-
e eni pa a a o ece al capi al. No po casualidad el neolibe alismo, sin cae en cualquie in e p e ación
popula del keynesianismo, ampoco abandonaba las consignas de esa escuela llamada sín esis neoclá-
sica, o neokeynesiana, pa a o mula medidas de ges ión p agmá ica. P agma ismo que no impedía que
4 Comín, F ancisco (2012) “La G an Dep esión y la II República” h ps://elpais.com/economia/2012/01/31/ac uali-
dad/1328012162_552812.h ml
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la ges ión a a o de las clases dominan es ecu iese, ya en ado el nue o milenio, a polí icas mone a ias
expansi as (ap endidas en la expe iencia japonesa desde los 90) a a o de la banca p i ada y g andes
co po aciones, al esca e de emp esas en c isis, la con e sión de las deudas p i adas en públicas, o el
desa ollo de la coope ación público-p i ada, las ex e nalización median e con a ación pública y o as
ó mulas de inanciación pública y cons ucción a i icial de me cados y bene icios p i ados.
En suma, la ges ión de la polí ica económica de la bu guesía no dejó de ecu i a p ecep os con en-
cionales que beben an o de las escuelas neoclásicas como keynesianas.
¿Qué cabe deci , en es e epaso de la his o ia ecien e, de los gobie nos que habido en es as dos úl i-
mas décadas? No aplica on con el mismo g ado y o ma semejan e espí i u gene al. Unos lo hicie on con
mayo es dosis de ajus e —la llamada polí ica de sos enibilidad inancie a—, los gobie nos de Azna o Rajoy,
y o os, como los de Zapa e o y Sánchez, con meno (si excep uamos los eco es y ajus es de 2010 de
Zapa e o), compa ible con una polí ica más ole an e en ma e ia de de echos ci iles, pe o en una misma
di ección económica.
Cabe p egun a se po el gobie no de coalición ac ual, que dice econoce se en cie a o ma de key-
nesianismo. Sin emba go, su modelo, siendo dis in o al del ajus e es uc u al no ha abandonado el com-
p omiso con la sos enibilidad inancie a, aunque desee adap a lexiblemen e su aplicación, ni deja de
espe a la a qui ec u a económica de la UE. Bien es cie o que la pandemia ha ocasionado una dis up-
ción en el inal de ciclo de ecupe ación débil. También que el gobie no in e ino con a ias medidas de
amo iguación. Pe o solo una pa e de ellas han ido di igidas a sos ene el empleo. Los ERTEs e i a on
muchísimos despidos, pe o ambién han enido pa a queda se y acili a una modi icación unila e al de
las condiciones de abajo —jo nada y sala ios— que, en un con ex o ecesi o, solo a asa án, sin impedi ,
los despidos. Los sala ios eales han disminuido de mane a his ó ica desde 2008, casi un 13%, y en 2022
caye on en é minos eales la mi ad de odo ese pe iodo an e io . Lo que no es obs áculo pa a que, en
2018, g acias a la p esión desde a ue a en el que e a un gobie no monocolo del PSOE, el sala io mínimo
u iese una mejo a eal no able. Con el gobie no de coalición después pe de á capacidad adquisi i a o
se es anca á (la ele ación del SMI de 2023 no supe a el IPC acumulado). El dé ici público ocasionado en
es e úl imo pe iodo no esponde a una polí ica de es ímulo, sino a un desembolso his ó ico pa a apoya
y esca a emp esas en c isis, pa a cub i p es aciones de desempleo —que aba a an el cos e labo al de
las emp esas—, y con alguna medida de co ección compasi a de peso meno como el IMV, que, en odo
caso, esul a incapaz de saca de la pob eza al colec i o a ec ado. Es o es, la polí ica aplicada acionaliza
y es abiliza la dinámica, pa a no hundi más la economía, pe o di ícilmen e puede hace en e a lo que
Michael Robe s (2017) a isa sob e una La la ga Dep esión.5
Coincide es e pe iodo ecien e con la suspensión, desde 2020, del Pac o de Es abilidad y C ecimien o
o la llegada de los Fondos Nex Gene a ion, a escala de la UE. El pac o se es ablece en 2024 con ó mulas
de disciplina y sanción, a mando un con ol más po meno izado, de hi os y obje i os, de e o mas e in e -
siones exigidas, con sanciones e ec i as, pues has a la echa la p esión e a más ins i ucional y simbólica.
Los Fondos Nex Gene a ion, end án una incidencia mac oeconómica le e, po encia án la coope ación
público-p i ada, y aen consigo una se ie de condicionalidades pa a hace posible nue os amos de
desembolso, que han condicionado el pe il de la e o ma labo al de 2021 y las e o mas de pensiones
en cu so, y que no es án de i ándose en in e siones pa a un cambio de modelo p oduc i o y ene gé ico
sus ancial.
Dicho de o o modo, el pe iodo ecien e, aun di e enciado del de una polí ica de ajus e du o, no deja se
neolibe al, si bien in oduce un p o agonismo del Es ado en el esca e del capi al, y ó mulas p agmá icas
de es ímulo al capi al, amo iguación an e la c isis —como ue la pandemia— y de medidas compasi as
pa a colec i os en si uación ex ema, con el obje i o de ob ene legi imación, p opias de un neolibe alis-
mo compasi o de Es ado.
Así, el keynesianismo es á p esen e en la ges ión neolibe al p agmá ica de los gobie nos, en an o
que ninguna doc ina se plasma en o ma pu a, ni p eceden sus p incipios a las o mas de la p ác ica de
la polí ica económica. Sino que, más bien, son los obje i os de los in e eses de las clases di igen es los
que se si en de un ipo u o o de medida, si es as son uncionales a sus p opósi os. De es a mane a, el
neolibe alismo ealmen e exis en e no ha enido empacho alguno en asumi una polí ica mone a ia ul-
aexpansi a —o aho a in e i esa p ác ica del pe iodo ecien e, una ez e o na la in lación—, ap o echa
al Es ado pa a esca a a g andes bancos o emplea el dine o público pa a apoya al sec o p i ado, que no
son p ecep os o odoxos, dejando in ac a su polí ica de ajus e sala ial. Se a a no an o de una al e ación
de sus p incipios u obje i os, sino de adap a las medidas a los mismos en un con ex o en el que el capi-
alismo equie e mule as y amo iguación an e ciclos y enómenos ad e sos. Solo, y solo en ese sen ido,
podemos habla de un espí i u keynesiano que imp egna la polí ica económica de la bu guesía pa a un
la go pe iodo de c isis.
6. ¿Qué co ien es hay en el pensamien o económico c í ico en el Es ado español?
6.1. La hegemonía pos keynesiana den o del pensamien o económico de la izquie da
La his o ia de la economía polí ica española iene al keynesianismo como una uen e de inspi ación que
ha in luido en los p incipios y agenda de a ias escuelas. En el ala conse ado a podemos e e i nos a él
5 Robe s, M. (2017) La la ga dep esión. Cómo ocu ió, po qué ocu ió y qué ocu i á a con inuación. El Viejo Topo.
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como el spa ing ácil al que golpea po pa e de la o odoxia. Ha in luido, no obs an e, en los ges o es
de la polí ica económica, al ap o echa sus medidas pa ciales cuando es as esul an p ác icas pa a el
uncionamien o del capi al.
El keynesianismo, en endido como las co ien es que sucedie on a su undado , ha p edominado en
el pensamien o de la economía c í ica española, cues ionando concep os de i ados del indi idualismo
me odológico y el ma ginalismo, y sus supues os poco ealis as, habiendo inno ado y ampliado la agenda
emá ica, con pequeños núcleos de escuelas he e odoxas, a en os a e lexiones sob e el campo del emi-
nismo, la desigualdad o el medioambien e.
Como enimos diciendo, dudamos que sea admisible la inclusión del neokeynesianismo, o sín esis
neoclásica (Samuelson, Hicks, S igli z, K ugman, e c.) den o de la izquie da. Resul a impo an e no con-
undi el pensamien o neokeynesiano con el pos keynesiano, pues los p ime os desplega on un pa adig-
ma den o del pensamien o neoclásico con algunos concep os del keynesianismo, en un sen ido mode-
ado. El pos keynesiasmo, sin emba go, ompe con muchos de esos p ecep os, con un desa ollo o iginal,
abie os ecuen emen e a o as pe spec i as, en gene al p og esis as.
Una elación de es as escuelas, den o del keynesianismo después de Keynes, en España, p o isional
e incomple a, pod ía se la siguien e:
Pod íamos comenza econociendo a Viçens Na a o, Ra ael Muñoz de Bus illo, Ca los Be zosa o Juan
To es po su de ensa de un keynesianismo socialdemóc a a.
A su ez, el pos keynesianismo ha gozado de cie o p edicamen o, siendo hegemónico den o de la
izquie da. En e los pos keynesianos es posible e di e en es e ien es. Pod íamos inclui a los kalec-
kianos, Edua do Gu ié ez, o Lluís Rod íguez Algans, en e o os. Desde la escuela neo ica diana y la
economía polí ica adical posiblemen e, el economis a más des acado ha enido siendo Al ons Ba celó
(2017)6. Es necesa io eco da a Da id Anisi, gene ando escuela en la UAM (Fe nando Es e e, José Manuel
Rod íguez, e c…7). Es a escuela pos keynesiana ambién ha enido buena acogida y p omoción en la
Fundación FUHEM, con algunos economis as como Ángel Ma ínez González-Tablas, que ha enido ins-
pi ando a economis as como Nacho Ál a ez, seguido de Dumenil y de Le y, au o es que han analizado la
inancia ización como causa de la úl ima c isis de o igen inancie o; o Jo ge Uxó, a la ho a de encon a
una ac uación p og esis a aplicando medidas de sos enibilidad inancie a incluso en el ma gen enco se-
ado del Pac o de Es abilidad y C ecimien o, abogando po su e o ma.
Como no a c í ica pe sonal, di íamos que la inancia ización compo a un enómeno del capi alis-
mo mode no que, a nues o juicio, ha sido con usamen e explicado. Ni que deci iene que se p oduce
una exube ancia de los me cados inancie os y que el p oceso de i ula ización de bonos se ha ex en-
dido has a el con ín. Aho a bien, el que odas o mas de p oducción o de iqueza pa imonial se hayan
i ula izado, y, po an o, inancia izado, no puede lle a nos a pensa en un di o cio en e inanzas y
p oducción, en una alsa oposición en e en ismo e in e sión indus ial. Al con a io, odas las o mas
de p oducción y de p opiedad se han me can ilizado y inancia izado, pe mi iendo la deslocalización
de capi ales e in e siones o en p ác icas de acapa amien o. Aunque sea a a és de me cados de bo-
nos globales, es as in e siones o adquisiciones gua dan de ás el espaldo, ue e o ágil, de la diná-
mica p oduc i a gene al. Cuando no es así, cabe conside a lo como capi al ic icio que más p on o o
más a de iende a des ui se —sin ningún au oma ismo inmedia o—. Lo que cambia la inancia ización
es la complejización que causa, el p oceso de endeudamien o c uzado, y la luidi icación de los mo-
imien os de capi al y de adquisición. Po eso, la c isis de 2008 ue a un iempo una c isis inancie a,
de des ucción de capi al ic icio, y de sob ep oducción (lo que no impide que haya c isis coyun u ales
que sean causadas po c isis de desp opo ción sec o ial y desa eglos inancie os, como la c isis de
México en 1986 o la c isis de las pun o.com en 1998).
O os economis as muy ac i os, a en os a los p oblemas de desigualdad, las polí icas sociales, los
abusos oligopolís icos o la c isis de deuda y el en ismo inancie o, son Fe nando Luengo8, Rica do
Mole o, Lucía Vicen , Nu ia Alonso, Ca los Sánchez Ma o, el exminis o Albe o Ga zón, Luis Buendía,
Se gi Cu illas o An onio Sanab ia. También han aído los análisis de las c isis inancie as de Hyman
Minsky, economis as como Juan Labo da, que u o su pe inencia pa a explica la c isis de 2008.
Recien emen e ha i umpido en la escena económica española la co ien e pos keynesiana de la
Teo ía Mone a ia Mode na9, en su e sión p og esis a, con ep esen an es como Edua do Ga zón,
Es eban C uz, S ua Medina o, con una pe spec i a ecléc ica, Bibiana Medialdea, que con ían en
domina a los pode es inancie os, con ando con una polí ica mone a ia p opia, así como una polí ica
iscal p og esi a y expansi a, combinadas con una polí ica de empleo que impulse el abajo ga an i-
zado. Ja ie B aña ha desa ollado un in e esan e abajo pos keynesiano compa ible con una isión a
la go plazo basado en las ondas la gas, el empleo y la ecnología.
Desde nues o pun o de is a, es a escuela sob edimensiona el papel de la desigualdad en la dis ibu-
ción de la en a pa a explica la c isis. Sin duda, la desigualdad es o iginal e in ínseca al capi alismo, y es
ambién una consecuencia de su desa ollo. Pe o en endida como causa de las c isis el a gumen o expli-
ca i o esul a incomple o. Los pos keynesianos no a ibuyen la impo ancia que me ece a la sob ep oduc-
ción y las c isis de en abilidad, de hecho, pa a ellos, lo que hay es un p oblema de subconsumo, como
6 Ba celó A. (2017) Economía polí ica adical. Edi o ial Sín esis.
7 h ps://g epa.es/
8 h ps:// e nandoluengo.wo dp ess.com/
9 h ps://www. edmm .es/
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conside a ían Joan Robinson, Sweezy o Ba an. Son a o ables, así a un mayo peso de los sala ios y del
Es ado del bienes a , pa a po encia la demanda e ec i a, algo que se ía bene icioso, pe o que a nues o
juicio no es solución po sí sola an e la na u aleza de la c isis y la lógica de es a o mación sociohis ó ica,
guiada po la ep oducción ampliada del capi al y la me cancía. Únicamen e acabando con la lógica de la
ganancia y la eo ía del alo abajo, ompiendo con la p opiedad p i ada de los medios de p oducción y
el abajo asala iado, lo ha ía posible.
El ma xismo y el keynesianismo ambién se han hib idado en la escuela egulacionis a. Con un mayo
o meno én asis y con e gencia con o os pa adigmas, pueden econoce se a au o es como Luis En ique
Alonso, Ra ael Ibáñez Rojo, Ca los J. Fe nández, Jon Be na Zubi i, Albe Recio, An onio Ma ín A iles
o el ecien emen e allecido Faus ino Miguélez, en gene al cen ados en el campo de la economía o la
sociología labo al y amigos de un en endimien o en e el ma xismo y o as escuelas he e odoxas. Cabe
inclui , de algún modo, ambién a Pablo Bus elo, den o de la escuela egulacionis a y la Economía Polí ica
In e nacional.
6.2. La apo ación ma xis a en España
En es e caso, el del ma xismo, podemos iden i ica a a ios au o es de una solidez analí ica induda-
ble, como Diego Gue e o, Xabie A izábalo, Ma io del Rosal, Maximilià Nie o —y el g upo o mado
sob e plani icación y cibe comunismo10—, Juan Pablo Ma eo y Ja ie Mu illo. Una línea ligada a la
o mación popula de la economía ma xis a es la que han enido desa ollando Mi en E xeza e a, en
el Semina i Tai a11, de los que han su gido economis as como Josep Manuel Busque a o Rose Espely,
en e o os. También han des acado en el campo del análisis de la economía in e nacional p o eso es
como En ique Palazuelos.
Mención apa e es la conside ación de Ped o Mon es y, especialmen e, Jesús Alba acín, allecido en
2001, de los que an o ap endimos, siemp e consecuen es con un ma xismo abie o, inculado a la lucha
sindical y la polí ica de la clase abajado a, in oduciendo en el Es ado español la pe spec i a del políma-
a y economis a belga E nes Mandel. Debemos apun a la labo de la Comisión de Economía Polí ica de
An icapi alis as, de la que o mamos pa e Manolo Ga í, Ma s Lucia, Gonzalo Donay e, Alex Me lo o yo mis-
mo12, en e o os.
6.3. Economía c í ica, eminis a y ecológica
Pa a ce a es e e a o inal de la economía c í ica13 en España, con una mención obligada a las Jo nadas
de Economía C í ica, que se celeb an cada dos años desde hace más de es décadas y la Re is a de
Economía C í ica, es obligado e e i se a las líneas de in es igación de la economía eminis a, con au o as
como C is ina Ca asco, C is ina Bo de ías, Te esa To ns, Amaia Pé ez O ozco o As id Agenjo; o de la eco-
nomía ecológica con in es igado es an pene an es como José Manuel Na edo, Joan Ma ínez Alie , Osca
Ca pin e o, San iago Can alapied a, Jo di Roca o Ca men Mado án, en e o os.
Quisie a ambién menciona las apo aciones del Depa amen o de Economía Aplicada II de la Uni e sidad
de Se illa, donde me he inco po ado ecien emen e, de la que ue miemb o des acado el ya jubilado Manuel
Delgado, y que iene un g upo de economis as c í icos, de di e sa o ien ación, desde la economía ins i ucio-
nalis a, a la keynesiana, pasando po la ma xis a o la economía ecológica, y que se han especializado en la
economía ag a ia, el desa ollo egional o la e aluación de polí icas públicas, que ep esen an una pequeña
aldea gala en la uni e sidad española.
7. Conclusión
El lib o de Dominic Alexande es una lec u a undamen al pa a comp ende el ca ác e , alcance y limi-
aciones del pensamien o económico keynesiano, cuyo abajo es de una e lexión eó ica sólida y de
sín esis o midable. Sus conclusiones son plenamen e aplicables ambién al Es ado español. Consigue
da una explicación del pensamien o keynesianismo —aunque sin de ene se en la complejidad de sus
co ien es in e nas— e lejando consis en emen e sus plan eamien os, sus i udes y p oblemas. Lo
hace poniéndolo en diálogo con la apo ación ma xis a, y poniendo de elie e el ca ác e i enunciable
de la eo ía labo al del alo , con la que el keynesianismo y sus de i aciones han man enido sus ese -
as, si no su dis ancia. Algo que condena al keynesianismo a una pe spec i a p oposi i a cuan o menos
insu icien e, aun cuando apo e ideas y medidas de in e és pa cial, especialmen e al no encaja con el
pensamien o dominan e.
Coincidimos con Alexande que Ma x y el ma xismo, acunado de las en aciones ma e ialis as sim-
ples y ulga es, compo ando una pe spec i a abie a y o ien ada a lo eal, sigue b indando una base
eó ica adical más sólida, po i a la aíz y no solo al medio, pa a aquellos que quie en cambia el mundo
de base.
10 h ps://cibcom.o g/
11 h ps://semina i ai a.o g/ ai a/
12 h p://www.daniloalba.blogspo .com
13 h p://www.asociacioneconomiac i ica.o g/
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Re e encias
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Dominic, Alexande (2018) Los lími es al keynesianismo. Ba celona: Bella e a.
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