11-S COMO PARADIGMA DE UNA SOCIEDAD SIN HISTORIA
Fe nando Acei uno Jiménez
Tu o : P o . D . José An onio Ma ín Casano a
Depa amen o de Me a ísica y Co ien es Ac uales de la Filoso ía, É ica y Filoso ía Polí ica
T abajo de Fin de G ado. G ado de Filoso ía
Cu so 2019/20
Facul ad de Filoso ía
Uni e sidad de Se illa
3220_08.06.2020_TFG_
Resumen
El obje i o p incipal de es e ensayo, es analiza po qué los a en ados ocu idos el 11 de
sep iemb e de 2001 en Es ados Unidos, son una pieza esencial a la ho a de comp ende el paso de la
mode nidad a la posmode nidad. Po lo an o, se abo da á la p oblemá ica ac ual del in de la
his o ia desde una pe spec i a he menéu ica. Pa a ello, se di idi á en cua o bloques. En el p ime o
se expond án los mo i os po los que el p oyec o ilus ado llamado His o ia Uni e sal acasó.
Después se analiza á el su gimien o de una nue a sociedad pos his ó ica y el lo ecimien o de un
nue o discu so dominan e. Luego, se examina á, desde una pe spec i a his ó ica e ideológica, el
enómeno del e o ismo. A su ez, se expond á la esis p incipal de es e ensayo. Po úl imo, se
jus i ica á qué modelo de discu so debe de ende la iloso ía pa a pode sob e i i en un mundo
pos his ó ico.
Abs ac
The main objec i e o his essay is o analyze why he a acks ha occu ed on Sep embe
11, 2001 in he Uni ed S a es o Ame ica, a e an essen ial piece when i comes o unde s anding he
ansi ion om mode ni y o pos mode ni y. The eby, he cu en p oblem o he end o his o y will
be app oached om a he meneu ical pe spec i e. The e o e, he a icle will be di ided in o ou
sec ions. The i s poin will explain he easons why he illus a ed p ojec called Uni e sal His o y
ailed. Thus, he eme gence o a new pos -his o ical socie y and he bi h o a new dominan
discou se will be analyzed. Then, he phenomenon o e o ism will be examined om a his o ical
and ideological pe spec i e. In u n, he main hesis o his essay will be p esen ed. Finally, he
model o discou se ha philosophy mus de end in o de o su i e in a pos -his o ical wo ld will be
jus i ied.
Palab as cla e
Te o ismo, in de la his o ia, he menéu ica, iloso ía de la his o ia, posmode nidad.
Keywo ds
Te o ism, end o his o y, he meneu ics, philosophy o his o y, pos mode ni y.
Índice
1.In oducción 7
2. La luz cegado a de la His o ia Uni e sal 8
3. La sociedad sin his o ia 13
3.1. El nacimien o de la espe anza 14
3.2. El o gullo de la nación 17
3.3. La desilusión de una gene ación 20
4. 11 de Sep iemb e como pa adigma de una sociedad sin his o ia 27
4.1 Te o ismo como ideología 29
4.2 La ideología del e o is a 33
4.3. Rep esen ación, misión y símbolo 35
4.4. Fundamen os del e o ismo islámico 39
4.5. Osama Bin Laden y Al Qaeda 41
4.6. 11 de Sep iemb e. El a ídico in de la his o ia 44
5. La iloso ía en la sociedad del espec áculo 48
5.1. Video killed he philosophy s a 48
5.2. El pensamien o débil nos ha á ue es 50
5.3. He menéu ica li e a ia. La ga ida a la me á o a 53
5.4. In ole ancia, pos e dad y bulos 57
6. Conclusión 60
7. Bibliog a ía 61
5
6
1.In oducción
Si algo ha ca ac e izado al siglo XX ha sido su ca ác e agi ado. Tal ez sea un p ejuicio
in e p e a i o debido a la ce canía his ó ica, pe o es poco cues ionable la apidez con la que los
cambios han ido sucediendo. Un ejemplo cla o de ello pod íamos encon a los en las dos gue as
mundiales que asola on el plane a en menos de cincuen a años. La can idad de mue os, los daños
ma e iales y las consecuencias económicas y sociales de ambas gue as, ue on algo inaudi o,
imposible casi de imagina cien años an es. Sí, ha habido gue as y con lic os a lo la go de la
his o ia, pe o la apidez con la que se llegó a ales cuo as de des ucción e a ine able has a la echa.
Tan o ue así, que al acaba la Segunda Gue a Mundial, el se humano poseía un a ma capaz de
acaba con la ida plane a ia al y como la conocemos has a aho a. A su ez, el p og eso cien í ico y
ecnológico cada ez más acele ado, hizo que el pasado cada ez se nos p esen a a de una o ma
más ex aña. P obablemen e uno de los p incipales bene iciados de es a ca e a con a eloj
au oimpues a han sido, jun o a la medicina, los medios de comunicación. El alcance y la apidez de
los medios ac uales han uel o comple amen e obsole o cualquie in en o de uel a al pasado. Un
pe iódico que sólo se enda en papel, o es á abocado a la uina o a cí culos excesi amen e selec os.
Los cambios que an es a daban décadas en ocu i , en el siglo XX a daban años. Y con es os
cambios, llega ían las c isis.
Las dis in as amas del conocimien o humano en a on en c isis a p incipio de es e siglo. La
ciencia, el a e y la iloso ía ie on cómo sus undamen os empeza on a no es a an cla os. La ísica
cuán ica, las angua dias y el exis encialismo hicie on isibles las dis in as g ie as en los g andes
ela os que es aban p edominando po aquel en onces en el conocimien o humano. La iloso ía,
mo i o p incipal de es e abajo, io cómo los p oyec os me ana a i os y me a ísicos en los que
es aba desa ollándose, es aban abocados, en el mejo de los casos, a un desgas e i al ago ado o,
en el peo de los casos, a las mayo es a ocidades que el se humano ha podido e . La iloso ía un
día se le an ó y, al igual que G ego io Samsa, se io con e ida en un mons uo en el que
di ícilmen e podía sen i se iden i icada. Po ello, la iloso ía se encuen a en una c isis exis encial y
de undamen o.
El obje i o p incipal de es e abajo es analiza el in del g an p oyec o me a ísico que ue la
His o ia Uni e sal. De cómo el espí i u mode no y acional de la iloso ía como me a ísica, acaba ía
po se un p oyec o allido. Cen ándonos en el acon ecimien o his ó ico que se p esen a ía como
úl imo capí ulo de es a his o ia, siendo es e, los a en ados del 11 de sep iemb e de 2001 en Es ados
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Unidos. E in en a emos islumb a alguna espues a de cómo la iloso ía puede sob e i i en un
mundo donde ha habido an as a ocidades e injus icias que los g andes ideales se nos p esen an
como algo ago ado y sin sen ido.
A a és de un doble camino, an o his ó ico, como he menéu ico, es e abajo, pa iendo de
la p emisa de que es amos en una sociedad pos his ó ica, se di idi á en cua o pun os cla e:
P ime o, expond emos el ago amien o na a i o del p oyec o ilus ado llamado “His o ia
Uni e sal”.
Segundo, explica emos el su gimien o de una nue a sociedad pos his ó ica y pos ilus ada.
Te ce o, analiza emos, po un lado, el nacimien o de la noción de e o ismo y po o o, el
acon ecimien o his ó ico (o pos his ó ico) que ue el 11-S.
Cua o y úl imo pun o, in en a emos obse a qué camino puede oma la iloso ía pa a
pode en en a se a la nue a na a i a pos his ó ica.
En esumen, aunque el abajo gi e en o no a la noción del 11-S como pa adigma his ó ico
del in de la his o ia, la conclusión inal es p e ende da espues as al papel de la iloso ía en es a
nue a sociedad, no an o como con enido, sino como es uc u a.
2. La luz cegado a de la His o ia Uni e sal
Si hay un lei mo i gene al, que ha acapa ado g an pa e del discu so de la, ingenuamen e
nomb ada, iloso ía con inen al a a és del Siglo XX, ha sido, sin duda alguna, la supe ación de la
his o ia. Más conc e amen e, de la his o ia como p oyec o mode no y me ana a i o. No es que el
de eni de los acon ecimien os his ó icos haya desapa ecido, sino que la his o ia que pe sigue un in
en conc e o ha dejado de ene sen ido. La His o ia Uni e sal, como in en o de la supe ación de oda
disyun i a a a és de una azón abs ac a y posi i a, acasó. El g an p oyec o de la mode nidad,
como ue la His o ia Uni e sal, en cla e de una azón ilus ada, se opó de b uces con los campos
de concen ación, con las dic adu as, con el e o ismo y con un desasosiego exis encial eno me.
Como di ía Don Miguel de Unamuno “¿De qué e si e me e e a de ini la elicidad si no log a uno
con ello se eliz?”1.
1 Unamuno, M.: Del sen imien o ágico de la ida. Ba celona: Aus al, 2007, p.134.
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La his o ia ha llegado a su in, al menos en el ma co ilosó ico ac ual, siquie a la noción de
es a se ha uel o p oblemá ica. Pe o pa a pode habla del in de la his o ia, p ime o hab ía que
habla de sus inicios. No an o como es udios de los acon ecimien os del pasado, sino como
p oyec o de sal ación acional. Pa a ello, end íamos que en ende p ime o qué inalidad enía la
Ilus ación. Hab ía que acudi a Kan . Pe o an es debe íamos acla a un aspec o: la no edad de un
p oyec o de sal ación.
La his o ia como p oyec o de sal ación no es algo no edoso de la mode nidad ilus ada. Esa
sal ación his ó ica empeza ía con el c is ianismo. Pa a la sociedad g iega p e-c is iana, el iempo y
la his o ia son cíclicos. Según Eliade, en las sociedades an e io es al c is ianismo, la noción del
iempo e a de “una e e na epe ición del i mo undamen al del cosmos: su des ucción y su
ec eación pe iódica”2 o lo que es lo mismo, “e e no e o no”. Pe o con la apa ición de la eligión
judeoc is iana, el ciclo se ompe. Se pasa de la comp ensión de un iempo cósmico a un iempo
his ó ico. El de eni empo al debe ene un in. Y ese in es la sal ación del homb e. Los dioses ya
no ac úan en un iempo cósmico, sino que al enca na se en la his o ia, hacen del de eni algo
sag ado.
El c is ianismo conduce a una eología de la his o ia y no a una iloso ía de la his o ia, pues
las in e enciones de Dios en la his o ia, y especialmen e la enca nación en la pe sona
his ó ica de Jesuc is o, ienen un in anshis ó ico: la sal ación del homb e.3
La his o ia judeoc is iana a encaminada a un in conc e o, no a un e e no de eni . Y
cuando se alcance al inal, se hab á llegado a la sal ación del homb e. Pa a ello, San Agus ín nos
plan ea ía la idea de la necesidad de una sociedad c is iana que buscase de o ma e enal la
sal ación, a a és de la doc ina c is iana. Po lo an o, di e encia ía dos ipos de ciudades ideales,
la de Dios y la pagana. En la p ime a se i i ía e dade amen e y en la o a en una men i a
cons an e y pecaminosa. Aunque ambas ciudades en la p ác ica es én mezcladas, hay que p o ege y
de ende la iluminación c is iana. Po eso su ob a, La Ciudad de Dios, empeza ía así:
En es a ob a, que a di igida a i, y e es debida median e mi palab a, Ma celino, hijo
ca ísimo, p e endo de ende la glo iosa Ciudad de Dios, así la que i e y se sus en a con la
e en el discu so y mudanza de los iempos, mien as es pe eg ina en e los pecado es, como
la que eside en la es abilidad del e e no descanso, el cual espe a con ole ancia has a que la
Di ina Jus icia enga a juicio, y ha de consegui le después comple amen e en la ic o ia
inal y pe pe ua paz que ha de sob e eni ; p e endo, digo, de ende la con a los que
2 Eliade, M.: Lo sag ado y lo p o ano. Ba celona: Paidós, 2017, p.82
3 Ibíd., p. 84.
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esas di e encias, a a és del deseo y la espe anza de un nue o país au oc eado y au o e e enciado,
donde la única e e encia se ía a sí mismo y a nadie más, ni si quie a a Dios. La eligión ya no se ía
el eje de la nue a na a i a nacional, Dios ya no se ía el lími e. Es ados Unidos nace de la espe anza
de los ciudadanos de c ee en ellos mismos, independien e de cualquie se di ino o de cualquie
his o ia, nace de la idea de un nue o comienzo.
Whi man y Dewey asumían, po lo an o, que es e nue o p oyec o nacional, no es aba egido
po ninguna e dad omnipo en e, po lo que, a di e encia de o os au o es como Ma x o Spence , el
u u o es á comple amen e abie o. No sabemos qué nos p epa a el u u o de an emano, po lo que
es e p oyec o, al se un p oyec o pu amen e humano, puede acasa . Ellos eían en Eu opa, una
sociedad demasiado cen ada en ob ene conocimien o, una sociedad que abo ecía el e o y la
imposibilidad de no pode con ola el u u o. En cambio, ellos eían, en las con adicciones y en la
di e sidad de caminos que pueden oma los se es humanos, la o ma más pu a y lib e de
en en a se a lo que es á po llega . Debemos acep a que ningún log o o esc i o humano, ha
des elado jamás el sen ido úl imo de la ida humana, po lo que, no podemos u iliza ningún molde
eó ico pa a alcanza ninguna me a his ó ica que pusie a in al p opio camino. El camino humano
debe acep a la mul iplicidad, asumi la incapacidad de una unanimidad absolu a y a p io i. La
e dad se debe cons ui poco a poco, no se debe de a ibui de an emano a ningún obje i o
au o i a io.
Pa a ello, el suje o polí ico no puede se un se pasi o, donde la e dad le enga dada, sino
un suje o ac i o, que aya c eando nue os mé odos pa a esol e los p oblemas que le an
su giendo en el día a día. Dewey según Ro y, ansmu a la noción de lo “ e dade o” o de lo
“co ec o”. Ya no se nos p esen a como una adecuación del discu so a una ealidad di ina o de una
na u aleza obje i a ajena al suje o, sino como una solución a un p oblema conc e o, p oblemas que
se nos an p esen ando poco a poco y que pueden i cambiando, caducando e, incluso, iéndolos en
un u u o como algo comple amen e e óneo. Al in y al cabo, la libe ad posi i a en la que se quie e
cimen a es a nación asume la posibilidad de que podemos equi oca nos, podemos es a e ados y
podemos alla a la ho a de con igu a el p oyec o. Pe o g acias a la mul iplicidad que esa noción de
libe ad p opone, pod íamos i poco a poco a iculando los e o es y los acie os que ayan
p oduciéndose, pa a pode así llega a una sociedad lib e y au osu icien e.
Es e pensamien o an espe anzado que nos p opond ían Whi man y Dewey no acabó
calando plenamen e en la sociedad es adounidense. Aunque la idea de libe ad indi idual y
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au o e e encial es u o y es á p esen e, de una mane a muy di ec a, en la men alidad polí ica de la
ac ualidad. El deseo de un ela o no me ana a i o no acabó po unciona . La idea de libe ad se
o nó hacia una e dad casi me a ísica, necesa ia y obje i a, la libe ad ya no e a el camino, sino la
me a de es e. Whi man no llegó al siglo XX, Dewey i ió solo has a la mi ad, así que al menos uno
de ellos, ue iendo como du an e la p ime a mi ad de ese siglo, se ue on c eando es g andes
me a-na a i as, es ando las es en en adas en e ellas, c eando así un he ide o pe ec o que
es alla ía en la Segunda Gue a Mundial. Es as es na a i as se ían, po un lado, la ascis a,
ep esen ada p incipalmen e po Alemania, I alia y Japón. Po o o lado, es a ía la comunis a, que
gobe na ía p incipalmen e en la Unión So ié ica y China. Po úl imo, es a ía la capi alis a-libe al,
encabezada po Es ados Unidos e Ingla e a. Es as es na a i as p e endían, de una o ma u o a,
alcanza la na a i a global. Es innegable acep a que la na a i a ganado a ue la libe al-capi alis a,
p ime o enciendo en la Segunda Gue a Mundial y luego en la Gue a F ía. En el siguien e pun o,
e emos qué iene de especial esa me a-na a i a libe al-capi alis a, cómo hizo posible que se
expandie a mundialmen e poniendo así un inal a la his o ia. O lo que es lo mismo, cómo una
na a i a que nace de una sociedad sin his o ia pudo pone le in a la p opia his o ia.
3.2. El o gullo de la nación
F ancis Fukuyama es un ilóso o ame icano que enca na ía ese mo imien o hacia una
on ología me a ísica e his ó ica de la idea de una sociedad libe al-capi alis a. Es e au o
neoconse ado , pese a su dis anciamien o ac ual de la polí ica conse ado a, sob e odo en el
ámbi o de las incu siones es adounidenses en O ien e Medio25, conside ó la p ime a mi ad del siglo
XX como una lucha na a i a, y po supues o bélica, sob e la dominación polí ica y social en e las
es na a i as más ue es del momen o. Como ya hemos obse ado an es, es as se ían la ascis a, la
comunis a y la libe al-capi alis a. A di e encia de lo an e io men e is o, Fukuyama obse a ía que
la ic o ia del discu so demóc a a, libe al y capi alis a, no como la disolución de las na a i as
absolu as y, po consiguien e, de la his o ia como algo uni e sal y o ien ado hacia una me a común,
sino como la ealización de un discu so en conc e o, que ha conseguido dilui y sob epone odas
las di e encias y con adicciones que el p opio de eni his ó ico ha plan eado. En esumen,
Fukuyama c ee que se ha llegado al in de la his o ia como iun o, no como abandono.
25 Fukuyama, F.: “A e Neoconse a ism”. The New Yo k Times, (16 eb e o 2006). Recupe ado de:
h ps://www.ny imes.com/2006/02/19/magazine/a e -neoconse a ism.h ml
17
Es e pensamien o pa e de la ic o ia es adounidense, p ime o, en la Segunda Gue a
Mundial y, segundo, sob e la Gue a F ía, llegando así a una paz mundial apa en e. Aunque es
cie o que la Segunda Gue a Mundial, ue una lucha di ec a, donde hubo una g an can idad de
pé dida an o de idas como ma e iales, la Gue a F ía ue un en en amien o mucho más indi ec o e
ideológico. La conclusión de ambas gue as no solo supond ía el inal de un pe iodo bélico y el
inicio de sus consecuencias an o e i o iales como económicas y ma e iales, sino que acaba ía con
la p opia noción de his o ia como lucha de dis in as ideologías na a i as sob e el mundo. La caída
del mu o de Be lín y la disolución de la Unión So ié ica, en 1989 y 1991 espec i amen e, no sólo
supond ía un hecho his ó ico más del p opio p oceso empo al y na a i o de la his o ia, no se ía un
hecho his ó ico más del en en amien o polí ico y e i o ial de dos naciones, sino que demos a ía
la ic o ia de una ideología en conc e o sob e odas las demás. En palab as del p opio Fukuyama,
“Lo que pod íamos es a p esenciando no es simplemen e el in de la Gue a F ía o la desapa ición
de un pe íodo de la his o ia de la pos gue a, sino el in de la his o ia como al: es o es el pun o inal
de la e olución ideológica de la humanidad y la uni e salización de la democ acia libe al occiden al
como la o ma inal de gobie no humano”26. Ya no es a íamos, po lo an o, en la his o ia de la
humanidad como p oyec o de un mundo-es ado pe ec o, no ya po que la búsqueda de es e ideal se
uel e absu do, sino po que se ha conseguido. Es amos an e un nue o o den mundial, un Es ado
Libe al Democ á ico Uni e sal27.
El Es ado es libe al, en an o que debe p o ege la libe ad como el de echo uni e sal del
homb e, siendo es a libe ad el eje en el que se debe a icula odas las necesidades sociales y
polí icas que eme jan en cualquie pun o del plane a. Es democ á ico ya que es elegido lib emen e
po los gobe nados, dando su consen imien o a a és del o o y legi imando el pode y la au o idad
que ige y de iende las libe ades. Po úl imo, es uni e sal, ya que esuel e odas las con adicciones
que puedan su gi de los p oblemas sociales de los dis in os países. Ya no hay g andes p oblemas o
necesidades que la p opia a iculación polí ica libe al no pueda esol e po sí misma. Lo único que
el es ado debe hace es p o ege la libe ad indi idual y cas iga a odo aquello que a en e con a
ellas, quedando únicamen e la ac i idad económica como base de es e Es ado homogéneo. Toda
u opía plan eada an e io men e, desde Pla ón, has a Ma x, pasando po San Agus ín o Tomás Mo o,
ha quedado obsole a e innecesa ia. El Es ado Libe al Democ á ico Uni e sal ha esuel o odas las
disyun i as de la sociedad y se ha co onado como el encedo de la ca e a po la humanidad.
26 Fukuyama, F.: ¿El in de la his o ia? y o os ensayos. Mad id: Alianza, 2015, p. 57.
27 Ibíd., p. 61.
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¿Cuál ue el e o que u ie on es as me ana a i as que no u o la libe al-capi alis a?
Vol iendo a lo comen ado an e io men e, du an e el p incipio del siglo XX, es a na a i a compe ía
con o as dos, la ascis a y la comunis a. T as la Segunda Gue a Mundial, la de o a del ascismo,
pese a que ue una de o a muy p o unda a ni el ma e ial, p incipalmen e ue una de o a
ideológica. Se demos ó que e a una ideología que es aba a ocada a la au odes ucción desmedida,
ya que p opone un con lic o casi in e minable y una uel a a una ines abilidad social hobbesiana.
Po o o lado, el úl imo ela o que le hacía en e, el ela o comunis a, pa ía de la idea de la
supe ación de la con adicción máxima del capi alismo, la desigualdad social y económica que se da
en e el abajo y el capi al. Es a di e encia ue esuel a po el libe alismo, mos ando una sociedad
mucho más iguali a ia y con mucho menos pob eza. Las desigualdades económicas, según
Fukuyama, no se dan an o po la es uc u a legal y económica de los es ados capi alis as, sino más
bien debido al legado his ó ico que se cie ne sob e dis in os g upos sociales, como, po ejemplo, la
pob eza de los g upos a oame icanos en Es ados Unidos. No es culpa del libe alismo, sino del
legado que su e esa e nia, ligado a la escla i ud y al acismo, pe o que poco a poco, g acias a esas
es uc u as libe ales, se a esol iendo y mejo ando. Poco a poco, con la disminución de los
p oblemas de clases, el núme o de pa idos comunis as ue me mando, ya sea cambiando su
discu so a uno mucho más mode ado y acep ando cie as medidas me can iles libe ales, siendo es o
palpable, sob e odo, en Eu opa. En Asia, el papel de Japón es undamen al, donde la cul u a de
consumo se uel e muy in luyen e, omen ando la expansión del libe alismo económico, llegando
incluso a la g an mu alla oja que ue China, donde el olclo e comunis a sigue es ando la en e, pe o
cuyas medidas económicas son a día de hoy más libe ales que las de muchos países eu opeos. El
pode de la na a i a libe al ha sido an a onado , que, as el desgas e del comunismo, los nue os
pensamien os de izquie das ienen que adap a se a los juegos libe ales. Ya no hay una con on ación
di ec a. La na a i a libe al ha conseguido agoci a incluso su p opia na a i a nega i a. “Una
amenaza u u a de la izquie da a la democ acia libe al p obablemen e se pond á el aje del
libe alismo al mismo iempo que cambia á su signi icado desde den o, en ez de lanza un a aque
on al a las ins i uciones y p incipios libe ales undamen ales”28.
Vemos, po lo an o, cómo poco a poco, la na a i a libe al ue dominando el es o del
mundo, eniendo como cabeza impe ial la expansión a Es ados Unidos. Con ello, impe ó una
sensación de o gullo, paz y anquilidad en Occiden e du an e mucho iempo. Había p oblemas
meno es, po supues o, pe o la es abilidad que se gene ó a ni el mundial c eó una sensación de
segu idad nunca an es is a has a aho a. Seguía habiendo gue as, seguía habiendo hamb e,
28 Fukuyama, F.: El in de la His o ia y el úl imo homb e. Ba celona: Plane a, 1992, p. 392.
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dic adu as y p oblemas sociales, pe o se eía como algo lejano en algunos casos y pe ec amen e
esolubles en o os. El sueño de una sociedad lib e y segu a e a posible. A inales del siglo XX,
occiden e i ía una época de esplendo , después de un inicio u bulen o, donde hubo las dos
mayo es gue as que ha su ido la humanidad. Las sociedades capi alis as, y, po lo an o, los
dueños del discu so uni e sal enían casi odas las necesidades cubie as. Casa, abajo, amilia,
es abilidad y, sob e odo, en e enimien o, e an las bases de la nue a clase media. Todo pa ecía i
bien. Pe o poco a poco, sob e odo espi i ualmen e, empezó a su gi una nue a co ien e de
pensamien o, mucho más pesimis a, que no ca as ó ica, sob e el sis ema. Al ene odas las
necesidades cubie as, empeza on a su gi nue os p oblemas, es a ez muchos más p o undos, más
exis enciales. Du an e los 90, ese esu gimien o del exis encialismo mucho más pesimis a ya no e a
algo mino i a io, ya que ue inundando poco a poco el mundo del en e enimien o y po lo an o,
empezaban a inunda las casas de odo occiden e, y como e emos más adelan e, empeza ía a c ea
una nue a na a i a a ni el global. El o gullo de la nación poco a poco se con e i ía en la
desilusión de una gene ación. La his o ia ha mue o, la ga ida a la his o ia.
3.3. La desilusión de una gene ación
Du an e odo el siglo XX, las ic o ias de la na a i a capi alis a libe al ue on sumándose
poco a poco, y como hemos is o an es, ue on aba cando cada ez más e eno. T as la paula ina
desapa ición del Telón de Ace o, es a na a i a ue cogiendo an a ue za, que en países que aún
seguía esis iéndose a la implemen ación de una democ acia libe al, necesi aban aplica medidas
económicas capi alis as, aunque uesen mínimas, pa a man ene se en un mundo donde el
capi alismo se es aba expandiendo cada ez con más ue za. Es a conquis a, que en algunos
momen os ue más pasi a y en o os más ac i a, ue gene ando, como hemos obse ado an es, una
sensación de o gullo y anquilidad nunca is a en el mundo. Sí, seguía habiendo gue a, pob eza,
hamb e o polí icas dic a o iales, pe o esos p oblemas se nos p esen aban como algo lejano y exó ico
o di ec amen e como algo mino i a io y ma ginal. Todas las con adicciones que se iban c eando en
el desa ollo de es e sis ema, el p opio sis ema las iba abso biendo y diluyendo. Occiden e, sal o
po excepciones muy egionales, e a un luga anquilo, donde las necesidades básicas pa ecían
es a sol en adas. No había de qué p eocupa se, si enías e en el sis ema y seguías sus eglas. T as
un inicio de siglo an u bulen o y sang ien o, es a paz y se enidad hizo posibles g andes a ances
ecnológicos y sociales nunca an es is os. Los demás países debe ían ene en Eu opa y
No eamé ica un ma co de e e encia necesa io pa a pode alcanza ambién es as me as. La
elicidad mundial e a posible y, lo más impo an e, es aba siendo ele isada. Y es que, den o de
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odos los a ances ecnológicos que hubo, el p og eso en el ámbi o de la comunicación ue sin duda
uno de los más bene iciados. Tan o los anspo es como los medios de comunicación como los
elé onos, adios o, el más impo an e du an e es e siglo, la ele isión u ie on un impac o en la
sociedad nunca an es is o. El ciudadano medio io cómo, poco a poco, g andes can idades de
in o mación, de mane a casi inmedia a, le e an ácilmen e accesibles. Los medios de comunicación
se ue on con i iendo en el eje cen al de la ida co idiana en la mayo ía de las amilias
occiden ales. Es e p og eso hizo cambia d ás icamen e la o ma en la que se comp endía el
en e enimien o. Ya no e a un lujo, ya no hacía al a sali de casa, e a mucho más cómodo, accesible
y uni e sal. Tal ue la e olución que a inales de es e siglo e a impensable imagina una casa en la
que no hubie a un ele iso . Po lo an o, exis ía una mane a sencilla, inmedia a y global de accede
a odo el mundo, de hace llega un mensaje. Pa a pode con ola la na a i a mundial, ya no sólo
hace al a con ola los medios de p oducción, ambién hace al a con ola los medios de
comunicación. Quien dis ibuye el mensaje lo hace suyo ice e sa. La e olución se á ele isada o
no se á.
Es ingenuo pensa que odos los ciudadanos es aban de acue do y acep aban es a o ma de
ida. Siemp e ha habido y hab á an isis emas. Pe o el discu so ele isado, es aba cla amen e a a o
de es e. El sis ema mos aba lo que el sis ema que ía mos a . Había células que se esis ían a
acep a las no mas que p oponía la democ acia libe al capi alis a, pe o e a un pensamien o
ma ginal, mino i a io e ino ensi o en la mayo ía de los casos. Incluso, e a una co ien e pasaje a,
que du aba poco, una especie de moda in elec ual. El mo imien o hippie ame icano de los 60 o el
punk inglés de los 70 es un cla o ejemplo de es o. Mo imien os que es aban en con a del sis ema,
pe o que poco a poco, ue on abso bidos po es e, casi desapa eciendo. El discu so de es os
mo imien os no es aba siendo di undido po los medios de comunicación, o al menos, no había un
discu so a a o de es os, y cuando se enía, el mensaje no e a an adical, se mode aba, se mos aba
como un mo imien o que podía llega a acep a las eglas del sis ema si se hacían pequeños
cambios. El sis ema abso bía su p opia nega i idad y lo hacía suya. Pe o a inales del siglo XX,
sob e odo a pa i de la década de los 90, se c eó una ex aña pa adoja. El sis ema p oducía el
p opio mo imien o an isis ema. Ya no necesi aba abso be lo po que el p opio medio lo gene aba.
La indus ia del en e enimien o se inundó de un exis encialismo c í ico con las eglas de la
sociedad de consumo. En el cine, películas como Ma ix, El Club de la Lucha o Ame ican Beau y
enían un cla o mensaje escép ico y nihilis a. En la música, se empeza ía a come cializa géne os
que e an cla amen e mino i a ios y esiduales, como lo ue on el ap, el g unge o la música
al e na i a, cuyo mensaje e a bas an e pesimis a y c í ico espec o a la p opia p oducción del
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en e enimien o. Los cómics se ol ie on mucho más iolen os, donde los pe sonajes, que siemp e
han sido la ep esen ación de la jus icia social, empiezan a duda de su ol y mo i aciones,
cues ionándose incluso los lími es del bien y del mal. El op imismo mos ado po las se ies
ame icanas de los 70 y 80, ue mu ando hacia se ies más sub e si as. Se ies como Los Sop ano,
The Wi e, A Dos Me os Bajo Tie a, Los Simpson o Sou h Pa k, ep esen aban la sociedad de
o ma cínica y ácida, donde los p o agonis as ienen conduc as poco é icas y muy cues ionables. La
igu a del an i-hé oe empezó a ene mucha más impo ancia y ue za en el discu so de los mass
media. El discu so an isis ema ya no e a algo ma ginal, sino que se empieza a dis ibui y, po
consiguien e, se empieza a con ola . El discu so que se eplan ea los lími es del sis ema, en el
momen o en el que es el p opio sis ema el que lo p oduce, lo puede con ola , limi a la delimi ación,
limi a el discu so sob e el lími e. Los medios de comunicación de masas empiezan a se conscien es
de los p oblemas que ellos mismos p oducen, po lo an o, pa a que nada cambie, deciden mos a e
el cambio. La e olución se á ele isada y con olada, o no se á.
Pa a pode habla de cómo el nue o discu so pos his ó ico es á ine i ablemen e inculado
con el discu so ele isi o, y pos e io men e, con el discu so basado en las edes sociales e in e ne ,
echa emos un is azo a la ob a de Neil Pos man, Di e i se has a mo i . El discu so público en la
e a del show business. Con es o, pod emos en ende mejo , cómo el discu so posi i o y plenamen e
o gulloso de sí mismo, plan eado po Fukuyama, sob e la na a i a democ á ica libe al capi alis a,
se ue ma izando hacia un discu so mucho más pesimis a y desilusionan e, y, a su ez, cómo la
na a i a uni e sal capi alis a, u o que i asumiendo sus p opios lími es y acep a que es e p oyec o
no es an pe ec o como en un p incipio pa ecía.
Pos man analiza cómo la ele isión, no sólo moldea nues as opiniones, ya que cualquie
exp esión humana al e a nues a concepción del mundo, sino que ha cambiado la o ma de en ende
an o la in o mación como la o ma en la que la comp endemos. Ya no es una e olución de
con enido, sino de la p opia a qui ec u a epis emológica. Pa a ello, pa e de cómo sus p edeceso es,
a la ho a de ansmi i la in o mación, cambia on el p opio concep o de in o mación. Pos man
analiza la in luencia del elég a o y la o og a ía en la ed comunica i a. Con la llegada del
elég a o, la elocidad con la que se e ansmi ía la in o mación e a mucho más inmedia a y de
mayo alcance. Po ello, la can idad de in o mación aumen ó a ni eles exponenciales. Los
pe iódicos ya no se cen aban únicamen e en publica sucesos egionales, no icias de g an
impo ancia nacional u opiniones polí icas de la p opia edi o ial, sino que empeza on a publica
no icias mucho más i ele an es y sensacionalis as. La in o mación empezó a a a se como un bien
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de consumo, donde “la can idad, la dis ancia y la elocidad”29 de es as no icias, e an más
impo an es que la calidad de las mismas30. La abundancia de in o mación hizo que el lec o medio
se sin ie a desapegado de ella, no le e a ele an e ni necesa ia pa a su día a día, e a in o mación
inú il. Las no icias ya no e an algo impo an e, algo que cambia a el umbo de la acción co idiana
del lec o , se i ía ol iendo poco a poco un me o en e enimien o, qui ándole ele ancia y po encia
a la in o mación que ecibía. El lec o pasó de se un suje o ac i o espec o a la in o mación
ecibida, a un me o espec ado pasi o. Lo ele an e se ol ió i ele an e y ice e sa.
En las cul u as an o o ales como ipog á icas, la in o mación de i a de la impo ancia de las
posibilidades de acción. Ob iamen e, en cualquie en o no de comunicación, la en ada, o
sea aquello sob e lo cual uno es in o mado, siemp e excede la salida, es deci , las
posibilidades de acción basadas en la in o mación. Pe o la si uación c eada po la eleg a ía
y luego exace bada po las ecnologías pos e io es con i ió la elación en e in o mación y
acción en abs ac a y emo a. Po p ime a ez en la his o ia de la humanidad, la gen e se
en en ó al p oblema del exceso de in o mación, lo que signi icó, simul áneamen e,
en en a se con el p oblema de un po encial social y polí ico disminuido.31
Con ello, el discu so no sólo se hizo banal, i ele an e o supe icial; ya que inhabili a el
pode de ac uación, no podemos p eocupa nos po odo el mal en la Tie a. Lo que ambién impide
la in empo alidad, le es a impo ancia a lo acon ecido en el pasado, lo impo an e siemp e es á al
llega . La elocidad y la can idad hace que lo que más esal e sea, po un lado, lo más espec acula
y po o o lado, lo más nue o e inmedia o. No hay iempo pa a la e lexión, no hay iempo pa a la
con emplación, no hay iempo pa a la asimilación. Siemp e hay algo nue o a lo que enemos que
p es a le a ención. Todo es u gen e, po lo an o, nada lo es.
El elég a o sólo es adecuado pa a emi i mensajes u gen es, eemplazados a cada uno
ápidamen e po o o mensaje más ac ualizado. Los hechos empujan a o os hechos den o
y luego ue a de nues a conciencia a elocidades que ni pe mi en ni equie en e aluación
ninguna.32
Vemos pues, que las no icias, desde las más impo an es has a las más supe iciales se nos
mues an como algo banal y acío. A es e desplazamien o epis emológico, se le sumaba, la
29 Pos man, N.: Di e i se has a mo i . El discu so público en la e a del “show business”. Ba celona: Ediciones de la
Tempes ad, 2001, p. 71.
30 Podemos pone el ejemplo del pe iodismo ac ual. El pe iodismo ac ual se en en e con el p oblema de la
ac ualidad cons an e. Al pode subi una no icia jus o cuando se descub e, se c ea una compe ición po e quién
la publica p ime o. La calidad de la no icia po lo an o disminuye, incluido la e i icación de la misma. En cambio,
cuando el pe iódico salía al día siguien e, se podía oma más iempo pa a e i ica la no icia. Como emos en la
película Todos los homb es del p esiden e, los pe iodis as a daban muchas eces más en e i ica la uen e que en
descub i la. Tal ez, el escándalo de Wa e ga e, en la ac ualidad, no hubiese sido an escandaloso.
31 Pos man, N.: op. ci ., p. 73.
32 Ibíd., p. 75.
23
implemen ación de la imagen, no como apoyo al ex o, sino que p e ende desplaza lo. Cada no icia
iene que ene una o og a ía que le dé alidez, que c ee una sensación de ealidad más po en e que
el ex o aislado. Ya no bas a con lee pa a c ee , hace al a pode e lo ocu ido con us p opios
ojos.
De una mane a cu iosa la o og a ía e a el complemen o pe ec o del o en e de no icias
eleg á icas de cualquie pa e, que amenazaban con sume gi a los lec o es en un ma de
hechos ocu ido a gen e ex aña en luga es desconocidos. Po que la o og a ía b indaba una
ealidad conc e a a luga es y adhe ía os os a nomb es desconocidos, p o eyendo así, po lo
menos, a la ilusión de que las “no icias” enían una conexión con algo den o de nues a
expe iencia senso ial. C eaba un con ex o apa en e pa as las “no icias del día” y a su ez,
és as c eaban un con ex o pa a la o og a ía.33
Es o no sólo hizo que las no icias pe die an cada ez más in e és exis encial, sino que se
ol ie on un me o en e enimien o. Ya no enían un calado p o undo, sino que se nos p esen aban
como algo pa a pasa el a o mien as se desayunaba, algo de lo que habla con los compañe os de
abajo o simplemen e, da la sensación de que se es á ap endiendo algo de in e és. Las no icias e an
in e esan es po que salían en los no icia ios. Los lec o es espe aban su cuo a dia ia de in o mación
i ele an e como el comensal que pide un pos e pese a es a comple amen e lleno. Es a nue a
concepción de la in o mación y po lo an o del mundo, se ele ó exponencialmen e con la llegada
de la ele isión. La p ensa esc i a es aba delimi ada po un público en conc e o, el homb e de clase
media y al a, pe o la ele isión llegaba a cada incón de la sociedad. Muje es, homb es, niños,
ancianos, icos, pob es, cul os e incul os, odo es a o social enía su po ción ele isi a, no sólo eso,
sino que cualquie ema público e a suscep ible de apa ece en la pan alla chica. La capacidad
inmedia a de ansmi i un mensaje, la sencillez con la que se puede plasma a a és de las
imágenes y la posibilidad de hace lo de o ma en e enida, hizo de la ele isión el “me a-medio”34
po excelencia de inales del siglo XX. Todo lo eal es ele isi o y odo lo ele isi o es eal.
La ele isión no es sólo un medio pa a el en e enimien o y el espec áculo, sino que es la
o ma más sencilla y di ec a de lle a a las amilias un mensaje. Pe o la ele isión, iene su p opio
lenguaje, un lenguaje ápido, isual, sencillo, simple y que busca la g a i icación emocional de los
espec ado es, que es á ahí “pa a nues o en e enimien o y place ”35. Toda expe iencia mos ada a
a és de la pan alla pequeña debe apela al en e enimien o y a la di e sión. Todos los emas ienen
que se exp esados en es os lími es. El p oblema no es an o el mensaje que ansmi e, sino el modo
33 Ibíd., p. 79.
34 Ibíd., p. 82.
35 Ibíd., p. 90.
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en el que lo hace. Es más impo an e se di e ido que se p o undo. El escena io ele isi o siemp e
a a busca se ag adable pa a nues os sen idos. Busca se a ac i o, ya que es un medio que se
sus en a g acias a la mayo can idad de iempo posible in e ido po los ele iden es. La cues ión no
es que la ele isión pueda di e i nos, sino que, pa a aseando a Pos man, “nos p esen a odos los
asun os como en e enimien o”36 . Toda agedia siemp e es á maquillada, no pueden pe mi i se que
el espec ado quie a cambia de cadena, o lo que es peo , que apague la ele isión. Po lo an o, oda
ba ba ie es á en uel a en una es é ica ag adable en el eledia io. Los p esen ado es son guapos,
hablan de o ma a ac i a, el ondo musical es es imulan e, la publicidad es seduc o a o in e calan
no icias ágicas con no icias di e idas. Las no icias deben se lo su icien emen e is es pa a
man ene la a ención del espec ado , pe o no an o como pa a que se pa e a e lexiona sob e lo que
acaba de e . El medio al que una g an pa e de la población mundial se ace ca pa a ene una
opinión sob e algún ema, no iene como inalidad la de educa o la de in o ma de o ma
desin e esada, sino que iene como in el en e enimien o, la di e sión. Todo nue o discu so,
ine i ablemen e, iene que pa ece se al ele isi o pa a se escuchado. Tiene que di e i , iene que
se ameno y, a pode se , impac an e isualmen e. El con enido, aunque impo an e, se uel e
secunda io. Un discu so acío pe o espec acula iene mayo calado que uno p o undo pe o sencillo.
La na u aleza de su discu so es á cambiando a al pun o, que cada día esul a más di ícil
dis ingui la línea di iso ia en e lo que es en e enido y lo que no lo es. Nues os pas o es y
p esiden es, nues os ci ujanos y abogados, nues os educado es y p esen ado es de no icias
deben p eocupa se más po p esen a un buen espec áculo, que en sa is ace las demandas de
su disciplina. Si I ing Be lin hubie a cambiado una palab a del í ulo de su amosa canción,
hubie a sido an p o é ico, como Aldous Huxley, si en ez de “No hay mejo negocio que el
espec áculo”37, hubie a dicho “No hay más negocio que el del espec áculo”.38
El ciudadano de es a nue a democ acia libe al se e a o ado de in o mación, de di e sión
con inua, del espec áculo que nunca se acaba. La ealidad se uel e el escena io con inuo de un
pla ó ele isi o. Todo es e ec is a, ya no nos enden únicamen e un p oduc o, sino un modo de ida.
Un modo de ida ideal, el cual, en muchos de los casos, es imposible de alcanza . Cuando no
es amos ago ados po la inundación de es ímulos senso iales que nos b inda es a nue a ealidad
ele isi a, nos damos cuen a de que nues a ida es á acía. El nue o discu so es un casca ón acío
que se han ol idado ellena . Se uel e cada ez más complicado encon a algo p o undo y pleno,
algo que de e dad nos haga elices. Nos zambullimos en unas co ien es e iginosas de es ímulos
y de bienes de consumos que di ícilmen e nos pe ca amos del cas illo de humo en el que es amos
36 Ibíd., p. 91.
37 The e´s no business like show business.
38 Pos man, N.: op. ci , pp. 101-102
25
pa edes en pie con la ue za de los b azos. Quien echaza odo el pasado, sin conse a nada
de lo que puede se i pa a i i ica la e olución, se condena a no encon a jus i icación
sino en el u u o y, mien as an o, enca ga a la policía jus i ica lo p o isional.45
O lo que se ía lo mismo, en la e en un u u o o almen e lib e, se jus i ica odo ac o
des uc i o con a odo pasado coe ci i o. Todo iene sen ido al inal. Y pa a pode es a p epa ado
pa a al g ado de des ucción, el e oluciona io o el e o is a debe despoja se de oda iden idad,
pasión o posesión. Todo po y pa a la e olución. Has a el pun o, de que Necháie ei indica ía el
uso de la iolencia y la men i a incluso en sus subo dinados46. El ac o iolen o, incluso con a los
p opios op imidos, end ía sen ido al inal, cuando odos podamos se lib es. La libe ad se
cimen a ía sob e la op esión. El mal se depo encia ía en un bien en pe spec i a. En es e sen ido,
Necháie se con e i ía en una especie de Leibniz, donde odo se ía juzgado, en ez desde el juicio
de la azón, po el juicio e oluciona io. La olun ad del pueblo op imido se ía la nue a olun ad
di ina. Vemos pues, una con inua con adicción en e el nihilismo e oluciona io y la me a ísica
iolen a, siendo es a, a su ez, el mo o que odo lo mue e.
Los e o is as usos nace ían en una e olución sin de echos, sólo con debe es. Despojados
de cualquie a isbo de amo que no uese el in de oda op esión, a ocados al sac i icio a a o de
una nue a his o ia. B o a ía así el g upo e oluciona io Na ódnaya Volia (Volun ad del Pueblo),
abande ando el e o ismo indi idual, siendo su p ime ac o en 1878, cuando una jo en asesina ía al
gene al T epo después del p oceso de cien o no en a y es populis as el 24 de ene o47. Es o
p o oca ía una sucesión de ep esiones y a en ados du an e décadas po oda Rusia y Eu opa.
Acabando po desgas e y cansancio de ambos bandos en 1905 con el asesina o de Pleh e, el po
en onces minis o de in e io uso, po Sazono y del duque Se gio Aleksánd o ich Románo 48.
El e o ismo uso, su ge de una ansmu ación de la e, el homb e ya no mo ía po una
c eencia ya es ablecida, po la e de Dios, sino po la espe anza de un nue o mañana. Ya no se
lucha ía po la comodidad del pasado sino po la g andeza de un u u o mejo . El bien sup emo ya
no enía dado de an emano, sino que hab ía que llega a él, aunque el camino es u iese minado de
dudas y sac i icios. Su gi ía de una con adicción en e el amo hacia la humanidad y el asesina o,
an o p opio como ajeno. Se con i ie on en e dugos exquisi os, donde las mue es e an
delibe adas y conc e as. Se p e endía daña al meno núme o de pe sonas. La iolencia e a
45 Ibíd., p. 225.
46 Ibíd., p. 229.
47 Ibíd., p. 232.
48 Ibíd., p. 233.
32
injus i icable y con a ia al amo que sen ían hacia la humanidad, po lo que enían que paga
siemp e con su p opia mue e, an eponiéndose incluso a la de un inocen e. El c imen se disol e ía
en la his o ia, como las mue es en las gue as, ya que ambos es a ían jus i icados cuando odo
acabe, cuando la his o ia llegue a su in.
No ponían, pues, ninguna idea po encima de la ida humana, aunque ma a an po la
idea. Exac amen e, i ían a la al u a de la idea. La jus i icaban, pa a e mina , enca nándola
has a la mue e. Es amos, aún, en e a una concepción, si no eligiosa, cuando menos
me a ísica de la ebeldía49.
Vemos, pues, que el e o ismo a p incipios del siglo XX eme ge ía como ideología en sí
misma, undamen ada en la sal ación de los op imidos, pe o no de unos en conc e o, sino de oda la
humanidad. La jus i icación de la iolencia no es an e io al ac o, sino pos e io , cuando la his o ia
de la op esión llegue a su in. Lle ando pues, siemp e con cada ac o, la con adicción del in de oda
iolencia a a és de ac os iolen os en conc e o, que se án juzgados, cual má i es, en un u u o
espe anzado y que aún es á po llega . Es os e o is as, en su mayo ía jó enes omán icos y
au odes uc i os, se sac i icaban y sac i icaban en pos de un bien mayo a cualquie lími e egional,
polí ico o eligioso. Vi ían en con adicción, mo ían po la con acción y ma aban pa a la
con acción.
4.2. La ideología del e o is a
A lo la go del apa ado an e io , hemos ido obse ando cómo el e o ismo indi idual se iba
aguando en e inales del siglo XIX y p incipios del XX, no solo como he amien a pa a una lucha
a mada, sino como una ideología en sí misma abande ada po unos jó enes ca en es de espe anza y
cimen ada en un nihilismo a onado en con adicción de un u u o me a ísico. Pe o hubo o o
núcleo impo an e de e o ismo en el mundo occiden al. C eado a mediados del siglo XIX, la
He mandad Republicana I landesa o IRB ue undada pa a la lucha a mada a a o de la
independencia de I landa y la ins au ación de una democ acia epublicana en dicho luga en e a la
dominación b i ánica que asoló es a ie a du an e siglos. En e los años 1881 y 1885, es e g upo
ealizaba a aques e o is as en G an B e aña, c eando así los p ime os a en ados e o is as
con empo áneos. O o de los g upos que podemos conside a como e o is as, se o iginó en
Es ados Unidos después de la gue a ci il. En 1865 se unda ía el Ku Klux Klan, un mo imien o
an i-abolicionis a que enía como obje i o a la comunidad a oame icana p incipalmen e, pe o
49 Ibíd., p. 239.
33
ambién a la comunidad judía, ca ólica y na i a ame icana. Ya en ados en el siglo XX, los g upos
e o is as empeza on a p oli e a po oda Eu opa. Se c ea ía el Ejé ci o Republicano I landés o
IRA que jun o a la IRB ealiza ían el Alzamien o de Pascua en 24 de ab il de 1916, empezando una
se ie de a aques e o is as y ep esión es a al po pa e de Reino Unido. T as a ios años de gue a
abie a, se i ma ía el T a ado Anglo-I landés que le da ía la independencia a I landa. O o g upo
impo an e ue la Mano neg a, una o ganización nacionalis a se bia causan e del asesina o de
F ancisco Fe nando de Aus ia, dando comienzo a una se ie de acciones que acaba ían c eando la
P ime a Gue a Mundial. El an icolonialismo, que su gi ía después de la Segunda Gue a Mundial,
ha ía que muchas colonias se le an a an en a mas con a los países colonizado es, c eando células
e o is as a lo la go y ancho del mundo, ales como el Vie Minh en Vie nam, los He manos
Musulmanes en Egip o, el F en e de Libe ación Nacional en A gelia o EOKA en Chip e. En 1959,
nace ía en España la o ganización e o is a Euskadi Ta Aska asuna o ETA. Un g upo nacionalis a
asco, que buscaba la independencia de es a egión, p ime o luchando con a la dic adu a de
F ancisco F anco y luego con a la democ acia española. Du an e g an pa e del siglo XX, ETA
ealiza ía un g an núme o de a en ados po oda España, p incipalmen e en el País Vasco, y pa e de
F ancia. O os g upos impo an es eu opeos se ían la F acción del Ejé ci o Rojo o RAF en
Alemania Occiden al y las B igadas Rojas en I alia. En Amé ica la ina se c ea ía el na co e o ismo,
cen ando así alianzas en e g upos e o is as y na co a ican es en países como México, Pe ú y,
p incipalmen e, en Colombia en o no a la igu a de Pablo Escoba . En Asia o ien al el Ejé ci o
Rojo en Japón o los Tig es de Libe ación en S i Lanka ue on ambién muy impo an es en la
década de los 70. Y como e emos más adelan e de o ma más de allada, en O ien e Medio, a
inales del siglo XX, empeza ía a o ma se lo que hoy conocemos como Al Qaeda, un mo imien o
de esis encia islámica que c ea ía una ed e o is a a ni el mundial, cuyo a aque más impo an e,
se ía el a en ado e o is a del 11 de Sep iemb e de 2001 con a el complejo de edi icios del Wo ld
T ade Cen e y la sede del Depa amen o de De ensa de los Es ados Unidos.
Vemos, pues, que a lo la go de odo el siglo XX han ido su giendo po odo el plane a
o ganizaciones e o is as de dis in as índoles. Pe o ¿en qué se di e encia el e o ismo uso de los
deshe edados con es a nue a ola de iolencia que ha inundado odo el globo e áqueo po más de
100 años? Pues la p incipal di e encia es la ep esen ación ideológica. El e o ismo ya no es una
ideología nihilis a de sal ación en sí misma, iene que es a es uc u ada de an emano, ya sea po
una ideología polí ica ue e, po un espí i u nacionalis a ei indica i o, po un ca ecismo eligioso
ex emis a o incluso po una mezcla de odo lo an e io . El in ya no es la libe ación de oda la
humanidad, incluidos los op eso es, sino po un g upo especí ico que se p esen a como un
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“noso os” en e a o o g upo que se p esen a como un “ellos”. Ya no exis e ese espí i u mode no
de la sal ación he edada po el c is ianismo, sino que nace de una concepción mucho más bélica
que omán ica. Así pues, la ONU, ya no de ine al e o ismo como una ideología en sí misma, sino
como una he amien a ideológica;
El e o ismo es un mé odo p oduc o de ansiedad basado en la acción iolen a epe ida po
pa e de un indi iduo o g upo (semi) clandes ino o po agen es del es ado, po mo i os
idiosinc á icos, c iminales o polí icos, en los que —a di e encia del asesina o— los blancos
di ec os de la iolencia no son los blancos p incipales. Las íc imas humanas inmedia as de
la iolencia son gene almen e elegidas al aza (blancos de opo unidad) de una población
blanco, y son usadas como gene ado as de un mensaje. Los p ocesos de comunicación
basados en la amenaza —y en la iolencia— en e el e o is a (la o ganización e o is a),
las íc imas pues as en pelig o y los blancos p incipales son usados pa a manipula a las
audiencias blanco, con i iéndolas en blanco de e o , blanco de demandas o blanco de
a ención, según que se busque p ima iamen e su in imidación, su coe ción o la p opaganda.50
Vemos, pues, cómo se ha desplazado el pun o cen al del análisis, ya no se debe analiza la
ideología del e o ismo como algo que iene alo en sí mismo, como hizo Camus con los
e o is as deshe edados usos, sino que hay que analiza la del e o is a en conc e o, ya que ha
pasado de se un in p opiamen e dicho a una he amien a pa a un in en conc e o muy dispa y
di e so. El e o ismo a lo la go del siglo XX se di e si icó an o en la ideología en la que se basaba
como en los mé odos que se usaban. El nihilismo, en con adicción con inua con su adición,
desapa eció pa a deja hueco a un sin ín de doc inas, dejando de lado ese espí i u omán ico de
sal ación judeoc is iana que in adía los co azones íos de los jó enes poe as condenados. La
iolencia ya no se jus i icaba al inal de la his o ia, ya iene jus i icada de an emano g acias a un
idea io nacionalis a, polí ico o eligioso. El e o ismo de sal ación mu ió jo en, como odos sus
in eg an es.
4.3. Rep esen ación, misión y símbolo
Como hemos podido e , el e o ismo posee muchas ace as y se ha usado sus mé odos po
odo el plane a en pos de muchos ines y a a és de muchos discu sos. Pe o siemp e cumplen una
idea, aunque sea mínima de sal ación, ya no mundial, sino egional. El e o ismo se alza, ya no
pa a acaba con la his o ia de la op esión mundial, sino pa a acaba con un g upo op eso conc e o
que a asalla y i aniza a un g upo op imido conc e o. Ya no se lucha po la humanidad, po lo que
50 O ice on D ugs and C ime. Uni ed Na ions. (2007). Recupe ado de:
h ps://web.a chi e.o g/web/20071012230930/h p://www.unodc.o g/unodc/ e o ism_de ini ions.h ml Fecha
de Recupe ación: 18-05-2020.
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apa ece un nue o p oblema, el de la ep esen ación. Todos somos humanos, po lo an o, cualquie a
puede se el sal ado de la humanidad, ya que no hay nadie ue a de es e g upo con el que podamos
compa a nos. El asesina o es á jus i icado, ya que la mue e de un igual solo es un ámi e pa a
llega a la libe ación o al de la humanidad, incluyendo a los op eso es, ya que ambién son
humanos. El sac i icio es doble. La jus i icación es iba en la sal ación iguali a ia del o al de la
humanidad, an o de los op imidos como de los op eso es. Pe o cuando ya no pa imos de la
sal ación uni e sal, sino pa cial, en endemos al enemigo como lo ex emamen e o o. Podemos
compa a nos con ellos y es a más o menos ep esen ado po la lucha, po lo an o, hay que deja
bas an e cla o quién es el enemigo y quién el compañe o. Manuel Luna Alcoba habla ía en su lib o
¿Po qué el e o ismo? sob e es e p oblema. El e o is a iene que se el ep esen an e de su
lucha, de su o ganización y del p oblema que ep esen a. O lo que es lo mismo, el e o is a no a aca
como indi iduo, sino como ep esen an e de la idea del pueblo op imido, ya sea el homb e blanco,
el pueblo asco o la eligión islámica.
Si un pequeño a en ado, digamos una bala dispa ada, iene g an epe cusión pública, debe
se po que esa g an epe cusión esponde ambién a algo g ande que hay de ás de mi
a en ado. La única espues a posible es que mi o ganización ep esen a, en ealidad, a un
núme o mayo que el de aquellos que la in eg an.51
Cayendo así, en una isión ep esen acionis a de la lucha. Y cuando uno se c ee la
ep esen ación de algo, puede suplan a lo. Toda ealidad se ige únicamen e a a és de la lucha,
como c i ica ía Ro y a los ilóso os ep esen acionis a, los e o is as posee ían “una capacidad
en iada del cielo pa a libe a nues a men e de las p ác icas de nues a comunidad, pa a escapa del
nomos hacia la physis”52 O lo que es lo mismo, pa a se un e dade o musulmán, ienes que apoya
el e o ismo; si no, e es un musulmán co ompido po la sociedad occiden al. Lo mismo ocu e con
cualquie sup emacismo o nacionalismo exace bado. Po lo an o, hab ía una doble di e enciación a
la ho a de en en a se al enemigo. Po un lado, es a ían los “o os”, el enemigo a ence , y po o o,
den o del “noso os” hab ía un g upo, que al no apoya o disc epa del mo imien o, se ían
señalados como o o elemen o al que comba i .
El e o ismo se le an a en a mas cuando se c ee ep esen an e de un g upo y po ello, se e
capaz de cambia la si uación polí ica a a és del uso de la iolencia. Pe o se en en an a un
p oblema, es os au op oclamados ep esen es no son mayo ía, no poseen las capacidades bélicas
que poseen sus enemigos. A di e encia de o os mo imien os nacionalis as o polí icos, como
51 Luna Alcoba, M.: ¿Po qué el e o ismo? Google Lib os, 2009, p. 29.
52 Ro y, R.: Obje i idad, ela i ismo y e dad. Ba celona: Paidós, 1996, p. 217.
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pudie on se el ascismo alemán, las dic adu as sudame icanas o las epúblicas socialis as
so ié icas, las o ganizaciones e o is as ca ecen del po encial a mamen ís ico de un ejé ci o, po lo
que la ue za eal des uc i a que pueden consegui es mínima en compa ación. Po lo an o, deben
u ilizan el e o , el miedo y la pa anoia de la población. Como obse a ía Yu al Noah Ha a i, “En
el e o ismo, el miedo es el a gumen o p incipal, y exis e una desp opo ción asomb osa en e la
ue za eal de los e o is as y el miedo que consiguen inspi a ”53. El e o ismo no busca pe se un
daño ma e ial o pe sonal que po sí solo pueda ence al enemigo. Busca un e o pa anoico en las
pe sonas, que duden, que come an allos y que los es ados acasen a la ho a de con ene los. Al
igual que la película La Cosa de John Ca pen e , el e o no se encuen a an o en el pode del
a acan e, sino en la ensión de no sabe cuándo, dónde o con a quién puede i el a aque. No es una
con on ación di ec a, sino esidual, que el meno daño pueda al e a al mayo núme o de pe sonas
posible. “Son an débiles que no pueden libe a una gue a. De modo que op an, en su luga po
gene a un espec áculo ea al con la espe anza de que p o oca á al enemigo y lo ha á eacciona de
mane a desp opo cionada”54. Y aquí adica el pun o más impo an e, el cual analiza emos más
adelan e. La impo ancia de los medios de comunicación de masas. Se necesi a de un espec áculo
a e ado pa a que el p opio es ado se uel a con a sus ciudadanos, pa a que los congéne es duden
los unos de los o os, pa a que las di e encias en e ambos bandos se hagan cada ez más adicales.
Es a o ma de comba i no end ía sen ido en el siglo XV, ya que la elocidad y la ampli ud con la
que la in o mación na egaba a a és de los países e a an len a y de an poco alcance, que no
end ían el mismo impac o que en la ac ualidad. El e o ismo necesi a de una uen e cons an e de
ma ke ing y publicidad, necesi a es a con inuamen e en ele isión, en la adio o en In e ne ,
necesi a que la población le enga miedo. Como Manuel Luna Alcoba comen a:
Hay un sen ido en el cual el e o ismo sí es, sin duda alguna, una gue a: es una gue a de
ma ke ing. En e los pun os conc e os en los que un mo imien o e o is a se si e de los
medios de comunicación cabe menciona la p opaganda, la mo ilización de seguido es y el
bloqueo de la espues a del Es ado. El modo en que lo hace es una ípica es a egia de
ma ke ing que se llama posicionamien o.55
Pe o es a ba alla en e un g upo a mado au op oclamado libe ado y los es ados, no puede
se una ba alla en e su gen e y la población, iene que se una lucha en e ep esen aciones, po lo
que odo a en ado debe se simbólico. Cuando un e o is a a aca, no a aca a un edi icio o a un
g upo de pe sonas, sino a lo que ellos ep esen an. En 1920, cuando el IRA a acó ce ca de 300
53 Ha a i, Y. N.: 21 lecciones pa a el siglo XXI. Ba celona: Deba e, 2018, p. 181.
54 Ibíd., p. 184.
55 Luna Alcoba, M.: op. ci , p. 139.
37
comisa ías o “ejecu a on” a más de una docena de policías en los muelles de Li e pool, no hicie on
esos a aques pa a laquea las ue zas a madas b i ánicas, sino pa a a aca di ec amen e a la
mona quía b i ánica, ya que la policía siemp e ha sido un símbolo de au o idad. O cuando hubo el
a en ado en La Rambla de Ba celona en 2017, no se asesinó a 16 ci iles po que es os ciudadanos
u ie an in o mación aliosa sob e el Es ado Español, sino pa a a aca a la p opia democ acia
sociolibe al. Fue on con a ci iles que paseaban anquilamen e una a de de Agos o pa a daña la
sensación de segu idad y anquilidad que una sociedad democ á ica p e ende ins au a . Esos ci iles
e an un símbolo de la libe ad occiden al. Es o no signi ica que las o ganizaciones e o is as no
a aquen ambién de o ma es a égica pa a debili a al enemigo. Reco demos que en los a en ados
del 11 de Sep iemb e en Es ados Unidos, se a acó, la sede del Depa amen o de De ensa de los
Es ados Unidos. Y que ETA ue la esponsable del asesina o de Luis Ca e o Blanco en la
“Ope ación Og o”, p esiden e de España en ese momen o y mano de echa de F ancisco F anco.
Pese a eso, es os a aques suelen se mucho más complejos y di íciles de ealiza , po lo que e an
mucho más mino i a io. A su ez, es os a aques, ambién ienen una ue e ca ga simbólica, ya que
ambién, con ello, se a acaba de o ma di ec a a la ep esen ación, an o de los enca gados de la
de ensa del país más pode oso del mundo, como a la igu a que mejo ep esen aba la dic adu a
española en aquel momen o. Incluso en el p ime ejemplo, pese a que a ni el es a égico, hizo más
daño el a aque con a el Pen ágono, lo que se queda ía en el imagina io, y po lo an o, lo que más
daño ha ía a ni el anímico a la población, ue el a en ado que se e ansmi ió po ele isión, el
a en ado con a la To es Gemelas.
Hemos is o cómo en el e o ismo siemp e subyace un ep esen acionismo iolen o, que
usa los medios de comunicación como mo o p incipal de sus misiones y cómo se in en a siemp e
a aca de o ma simbólica, más que es a égica o ma e ial. El 11 de Sep iemb e, en ese aspec o, ue
el mayo ejemplo de a aque e o is a que po desg acia ha su ido la humanidad. En los siguien es
pun os analiza emos quienes ue on los que ealiza on ese a aque, cómo ocu ió, y lo más
impo an e, po qué ese acon ecimien o co ona ía el inal a dío del Siglo XX y nos ha ía en a en
un nue o mundo pos his ó ico.
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4.4. Fundamen os del e o ismo islámico
Es innegable que el g upo e o is a más impo an e de lo que lle amos del Siglo XXI, es el
e o ismo islámico, ambién llamado yihadismo. Siendo Al-Qaeda la o ganización e o is a más
conocida e in luyen e. Es a o ganización se undamen a en es pila es esenciales, la Sha ia, la
Yihad y la Yahiliyya. Es os 3 concep os es án ligados a la elación en e ep esen ación, misión y
símbolo.
La Sha ia es la ley islámica. Den o de las múl iples in e p e aciones que hay de la ley
islámica, la que u o más impo ancia den o del islamismo adical ue la de la Escuela Hanbalí,
undada po Ahman Ibn Hanbal56. Es a doc ina de pensamien o pa e de la in e p e ación li e al de
los ex os sag ados, el Co án y la Sunna, echazando cualquie a isbo de opinión o de una
he menéu ica más me a ó ica de ellos. Po lo an o, la ida del buen musulmán iene que ene como
eje cen al es a he menéu ica e iblemen e du a y es ic i a del Co án y la Sunna. Es a o ma de
in e p e a el ex o sag ado no debe queda se sólo en el ámbi o indi idual y p i ado de cada
ciudadano, sino que la p opia polí ica debe cen a odos sus es ue zos en que es a ley se cumpla.
En consecuencia, cualquie ciudadano que no cumpla es as leyes, debe se conside ado un in iel o
un mal musulmán, ambién llamados após a as. Vemos cómo se e ige un g upo que posee una
cla i idencia supe io , que se au odenomina ep esen an e de la ley di ina, de la Sha ia. Así, caen
en un ep esen acionismo exace bado y en una he menéu ica uni a ia. Poseen los lími es, ya no solo
pa a dis ingui al enemigo ex e io , sino pa a dis ingui en e quién es un buen o un mal musulmán,
po lo que, hay que comba i los. De ahí su misión, ins au a un gobie no que pueda condena al que
incumpla la Sha ia, an o los in ieles como los que no son e dade os c eyen es de Allah. Y cuando
ya se alzan como ep esen an es a a és de una lucha, se necesi a un símbolo, la Yahiliyya. La
Yahiliyya, odo lo que no ep esen e la Sha ia, es el conjun o de c eencias, i encias o símbolos que
ep esen en la ba ba ie que se con apone a la palab a de Allah. Como di ía José Sanma ín
Esplugues en su a ículo “É icas eleológicas y e o ismo islamis a”:
Pa a ei indica el e o no al islam de los sala , Ibn Taymiyya es conside ado un sala ó o
sala is a (un pu i ano), que, como sub aya Elo za (2002), basa su doc ina en es pila es
p incipales: el p ime o, la c eencia en la unicidad y omnipo encia de Allah, cuyo mensaje
es á ecopilado en el Co án y la Sunna; el segundo, la conside ación de que la acción del
gobie no debe consis i en impulsa el cumplimien o de la sha ia, la legislación islámica: el
56 Sanma ín Espluges, J.: “É icas eleológicas y e o ismo islamis a”. Isego ía. Nº 46, (2012), p. 20.
39
e ce o, la de ensa de que hay que lucha (yihad) con a el in iel y el após a a (el mal
musulmán que no obse a la sha ia) a in de comba i la yahiliyya, la ba ba ie en que
consis en sus c eencias y p ác icas.57
Pe o hay que incidi en un aspec o impo an e. La Escuela Hanbalí ue undada en o no al
siglo VIII y las doc inas de Ibn Taymiyya da an de hace casi ocho siglos. Po lo que hab ía ambién
que p egun a se cómo ha podido in lui an o una ideología de hace más de ochocien os años en un
mo imien o a mado en la ac ualidad. Y pa a ello debe íamos habla del papel de Sayyid Abul Alla
Maududi.
Maududi e a un ilóso o y pe iodis a paquis aní, con un cla o co e an imode no. La
mode nidad ha desplazado el cen o de la ida, ya no es Allah, como dic a los ex os sag ados, sino
el homb e. C eando así, dos g andes enemigos pa a el pueblo islámico. Po un lado, enemos las
democ acias occiden ales y los discu sos comunis as, y po el o o, los gobie nos musulmanes que
p e enden ins au a es as polí icas en países islámicos. Maududi sos iene en su lib o E hical
iewpoin o Islam, que los alo es básicos de la mo al siemp e han enido un acue do uni e sal y
obje i o, pe o que al cae el ela i ismo del pun o de is a indi idual, se c ean dis in os pa ones
mo ales y di e encias é icas. “Tan o el bien como el mal no son mi os que deban se pe seguidos.
Son ealidades muy conocidas y en endidas po odos po igual”58. El islamismo, al con igu a la
ida en o no a la palab a de Allah, se ía la o ma óp ima de gobie no, ya que Allah es el c eado
del uni e so, po lo que en sus esc i u as encon a íamos la e dade a condición del bien y del mal.
“El pun o de is a del Islam es que es e uni e so es la c eación de Allah, que es único. Él lo c eó y
sólo Él es su dueño, sobe ano y sos én. El uni e so en e o unciona bajo el Manda o de Allah. Él es
odopode oso y omniscien e”59. Po lo an o, el homb e debe complace a Allah y segui la sha ia,
que es la ley mo al a empo al y uni e sal. Hay que eislamiza el mundo.
Es a doc ina de pensamien o cala ía muy hondo en las dis in as co ien es ex emis as que
inunda ían odo O ien e Medio. Uno de los más impo an es seguido es de Maududi se ía Sayyid
Qu b, miemb o ideólogo de los He manos Musulmanes. Que busca ían a a és de la con on ación
di ec a con los gobie nos após a as, p incipalmen e en an iguas colonias como Egip o o Si ia.
Gobie nos que pa a ellos es a ían in oxicados po ideologías occiden ales como lo e an el
capi alismo, la democ acia o el comunismo60. Siendo I án el p ime país donde mayo éxi o
57 Ibíd., p. 21.
58 Maududi, A. A.: E hical Viewpoin o Islam. Laho e: Islamic Publica ions, Sin echa, p. 43.
59 Ibíd, p. 45.
60 Sanma ín Espluges, J.: op. ci , p. 31.
40
consiguió el islamismo, que as la de oca al Sha, Mohammad Reza Pahle i, ins au a ían un
es ado islámico. Hab ía que eco da , que el Sha enía una buena elación con Es ados Unidos y as
implan a la República Islámica, es as elaciones ue on o ciéndose, c eando así las p ime as
g andes ensiones en e los es ados islámicos y Es ados Unidos. Po o o lado, en A ganis án,
debido a g andes e uel as islamis as, la Unión So ié ica end ía que eplega el ejé ci o en dicho
país. En es e caso, Es ados Unidos, ayuda ía al g upo insu gen e islamis a a lucha con a los
so ié icos. Den o de es e g upo, se encon a ía Sayyud Imam Al Sha i , que pos e io men e se ía
uno de los undado es ideológicos de Al Qaeda. Al Sha i c ea ía el manual de en enamien o más
in luyen e del yihadismo, The Essen ials o Making Ready o Jihad61, implemen ando uno de los
elemen os más impo an es del islamismo, la ic o ia no es e enal sino di ina. El que se sac i ica
po la palab a de Allah es á complaciéndolo en oda su glo ia, po lo que la ecompensa di ina se á
eno me. Ideas ue emen e in luenciadas po Qu b. Al igual que in lui ía en Abdulla Yusu Azzam,
con undado de Al Qaeda, donde ya no se pe segui ía p incipalmen e a los es ados após a as, sino
que se busca ía una unmma uni e sal y a empo al.
Con es o llegamos a inales de los años ochen a, as a ios in en os allidos de acaba con
los gobie nos musulmanes após a as, se cambia ía la ác ica p incipal. Aho a lucha ían con a el
“enemigo lejano”62. Los apoyos occiden ales que poseían es os gobie nos imposibili aban el auge de
es os mo imien os eislamizado es. Po lo an o, se o ma ía en 1988 el g upo más pelig oso pa a
occiden e, Al Qaeda. Debido a es o, empeza ía a cul i a se una ensión bélica en e los países
occiden ales y países islámicos. Comenza ía un nue o o den bélico mundial, comenza ía el g o esco
espec áculo del e o ismo islámico en occiden e.
4.5. Osama Bin Laden y Al Qaeda
Al Qaeda su gi ía en o no a dos ac o es muy impo an es, a la lucha a gana en e al es ado
so ié ico y a la igu a de Osama Bin Laden63. Bin Laden nace ía en una amilia de clase media al a
saudi a en 1957. Su pad e, un inmig an e yemení, ha ía una g an o una a a és de una emp esa
cons uc o a. Pe o acaba ía di o ciándose al poco del nacimien o de Osama. Pese a eso, ha ía casa
a su esposa con un al o ca go de su emp esa. C iado den o de una amilia pudien e, Osama segui ía
en con ac o con la amilia pa e na, he edando una cuan iosa suma de dine o as el allecimien o de
61 Ibíd., p. 37.
62 Ibíd., p. 40.
63 A ilés Fa é, J.: His o ia del e o ismo yihadis a: de Al Qaeda al Daesh. Mad id: Sín esis, 2017, p. 60.
41
e lexión es capaz de cala sin en a en los discu sos del espec áculo. En una nue a sociedad an
globalis a, podemos consegui in o ma nos casi al ins an e de lo que puede es a ocu iendo en la
o a pun a del mundo, desde Vie nam a México, pasando po Nige ia o Rumanía. Y es an
impo an e la inmedia ez, que muchas eces la alsa in o mación campa a sus anchas po la ed. Po
lo que, en un mundo donde la apidez, el espec áculo y lo inmedia o son la pieza cla e, se
necesi aba i emediablemen e, de un acon ecimien o que cumplie a esos equisi os, pa a alla lo en
la pied a de lo que alsamen e llamamos His o ia Uni e sal, como hecho pa adigmá ico de es a
nue a sociedad pos his ó ica. Y no ha habido al acon ecimien o, an di ec o, espec acula ,
desequilib an e, globalizado y, po supues o, ele isado que el 11-S.
Ado no es su lib o C í ica de la cul u ay sociedad, nos di ía que esc ibi poesía después de
Auschwi z es una ba ba ie77. Hoy hab íamos de p egun a nos qué sen ido iene la iloso ía después
del 11-S, no an o como ba ba ie, sino como es upidez. Si iene sen ido un ipo de discu so donde la
apidez, la inmedia ez o la espec acula idad di ícilmen e ienen cabida. O más bien, qué iene que
apo a la iloso ía a es e nue o discu so. O lo que es lo mismo, cómo debe en en a se la iloso ía a
la sociedad del espec áculo y qué iene que ap ende la sociedad del espec áculo de la iloso ía.
5. La iloso ía en la sociedad del espec áculo
5.1. Video killed he philosophy s a 78
Al igual que en el a e o en la ciencia, la iloso ía como ama del conocimien o humano ha
ido especializándose y ami icándose a lo la go de su his o ia. Ha llegado a al pun o que den o de
las dis in as especialidades de la iloso ía, muchos académicos pueden es a comple amen e aislados
unos de o os. Ya que en la ac ualidad, se esc ibe y se publica an o, que es di ícil, po no deci
imposible, pode es a ac ualizado en odas las amas de es os conocimien os. Y ya no sólo es la
can idad de in o mación que se gene a en la ac ualidad, sino ambién el al o g ado de complejidad
écnica que se equie e pa a llega a comp ende pa es o el o al de las dis in as amas. Se necesi a
an a p epa ación an e io pa a pode ene una lec u a sa is ac o ia, que se hace complicado que un
biólogo ma ino pueda llega a dis u a de a ículos muy especializados sob e eo ía de edes. Al
igual que un académico especializado en es é ica, lo pueda hace con un a ículo de lógica. Es o es a
77 Ado no, T. W. C í ica de la cul u a y la sociedad I. Mad id: Akal, 2008. p. 25.
78 Re e encia a la canción, de 1976, “Video killed he adio s a ” del g upo Buggles.
48
lo que se e e ía O ega y Gasse sob e la ba ba ie de la especi icación. “Es un homb e [el
cien í ico] que de odo lo que hay que sabe pa a se un pe sonaje disc e o, conoce sólo una ciencia
de e minada, y aun de esa ciencia sólo conoce bien la pequeña po ción en que él es ac i o
in es igado . Llega a p oclama como una i ud el no en e a se de cuan o quede ue a del angos o
paisaje que especialmen e cul i a y llama dile an ismo a la cu iosidad po el conjun o del sabe .”79
Es o lo di ía O ega en su lib o La Rebelión de las masas y el dia io El Sol, que ue on publicados
en 1929. Casi 100 años después, es a ealidad se ha hecho cada ez más p o unda. Las
especializaciones académicas es án cada ez más y más desligadas las unas de las o as. Pe o es e
p oblema se ag anda cuando es a complejidad se con apone al discu so dominan e, que es el
ele isi o. La g an mayo ía de la población ca ece de las he amien as necesa ias pa a en ende
p oblemas que poseen un cie o g ado de complejidad. Un cla o ejemplo de ello es la economía.
Cuando un abajado , as una du a jo nada labo al de más de 8 ho as, pone la ele isión y escucha
un complejo en amado de p incipios económicos o discu sos polí ico excesi amen e in elec uales,
sólo sien e desapego espec o a lo que se dice. El discu so se les p esen a como algo p e encioso,
oscu o y sinsen ido. No po que posea una in eligencia in e io al que lo p oduce, sino que no posee
las he amien as necesa ias pa a pode en ende lo que se es á diciendo. En una sociedad donde la
imagen y el discu so ele isi o son la base, di ícilmen e iene cabida los g andes pensado es de la
humanidad.
Es necesa io pues, una cie a di ulgación ilosó ica. Al igual que es á en auge la di ulgación
cien í ica, la iloso ía debe ía lucha po su pa icipación di ulga i a en la sociedad. Es algo
complejo. Miles de años de sabidu ía, lib os y a ículos son di íciles de simpli ica . Pe o es o
ayuda ía, que an o los colegas de p o esión, como la mayo ía de la población, uese capaz de
en ende aunque uese mínimamen e cie as especialidades. Que apo a ían a su ez, una nue a
isión a los p oblemas que es as pe sonas es u iesen a on ando. Ob iamen e hab ía que di e encia
en e di ulgación ilosó ica y pe og ulladas acías de con enido, que, po desg acia, es lo que suele
a lo a cuando el discu so se hace excesi amen e supe icial y con ingen e. Pablo López López en
su a ículo “La comunicación ilosó ica y su di ulgación”, publicado en la e is a Es udio
agus iniano di ía “...la di ulgación, sea de mayo o meno ni el, iende a simpli ica . Bas a que la
simpli icación pedagógica y ab e iado a no e gi e se ni i ialice la esencia de unas ideas. Bas a
no con undi sencillez con simplismo. Con odo, el iesgo de e gi e sación ambién se da en los
a ados supues amen e p o esionales de ilóso os e his o iado es de la iloso ía”80. Es o ha ía que
79 O ega y Gasse , J.: La ebelón de las masas. Ba celona: Aus al, 2017, p. 173.
80 López López, P.: “La comunicación ilosó ica y su di ulgación”. Es udio Agus iniano. N.º 48, (2013), p. 310.
49
es as g andes ideas que an o han in luido a lo la go de la his o ia no se ol iden po la mayo ía de la
población y que las nue as ideas que an su giendo, puedan i siendo in e p e adas y asumidas an o
po p o esionales de dis in as amas, como po la ciudadanía en gene al. Es o nos ayuda ía a
en ende los g andes es ue zos, an o in elec uales como i ales, que han hecho posible los g andes
a ances polí icos, cien í icos o a ís icos. La iloso ía que en apa iencia es con adic o ia con el
discu so ele isi o, iene que acep a sus condiciones sin ebaja se a su ni el. Tiene que se
desa ian e pe o sin llega a sona p e enciosa. Tiene que baja al ba o, lucha y alza se encedo a.
5.2. El pensamien o débil nos ha á ue es
La iloso ía pos his ó ica iene un a duo abajo, la di ícil a ea de no cae en un discu so
me ana a i o, o lo que es lo mismo, un discu so absolu is a81. Y pa a ello debe ía desliga se de
cualquie a isbo de una me a ísica on ológica. Debemos hui de una base on ológica basada en un
“mundo e dade o y eal” en é minos nie zscheanos, o lo que es lo mismo, un mundo ajeno a la
con ingencia de la ida. Como hemos obse ado an es, el yihadismo pa e de una base me a ísica
an adical que el único mundo e dade o es la palab a de Allah. Las con ingencias, los cambios y
las e oluciones sociales dejan de ene cabida en ese mundo. Va imo en su lib o De la ealidad:
ines de la iloso ía obse a en el discu so nie zscheano es e p oblema, el de la elación en e la
me a ísica y la iolencia. Po un lado, la me a ísica, al plan ea un mundo pu amen e e dade o, el
a is amien o de una ealidad pu a, ha ido cambiando a lo la go de la his o ia, desde Pla ón has a los
posi i is as, desenmasca ando la con icción iccional de la e dad undamen al82. Siendo es e el
p oblema de las he menéu icas yihadis as, la negación de cualquie lec u a iccional del Co án. Pe o
po o o lado, con el nihilismo, al des apa un ca ác e no o igina io de la e dad, pod íamos cae , al
ca ece de undamen os sob e la é ica y la mo al, en una lucha de odos con a odos y de la
supe ación de los más ue es sob e los más débiles, como ocu ía con el ascismo eu opeo. El
nihilismo se puede ol e me a ísica de la lucha. Pe o Va imo obse a ía, que en el úl imo
Nie zsche encon a ía cie a espe anza al iun o de mo imien os sin dogmas an adicales y
ex emis as:
81 El discu so posmode no no puede se un discu so mode no. Se debe desliga de la mode nidad, no an o en cla e
de supe ación, sino más bien, en cla e de disolución. En el análisis al nihilismo nie zscheano en la ob a El in de la
mode nidad de Gianni Va imo, da con el quid de la cues ión. “Pues o que la noción de e dad ya no se subsis e y
el undamen o ya no ob a, pues no hay ningún undamen o pa a c ee en el undamen o, ni po lo an o c ee en
el hecho de que el pensamien o deba “ unda ”, de la mode nidad no se sald á en i ud de una supe ación c í ica
que se ía un paso dado oda ía en el in e io de la mode nidad misma”. (Gedisa Edi o ial, 2015, p. 148) El
p oblema al que se en en a la iloso ía es cómo esol e la pa adoja de undamen a lo conc e o sin undamen o
absolu o. El paso de ene “la azón” a ene “muchas azones”.
82 Va imo, G.: De la ealidad; ines de la iloso ía. Ba celona: He de Edi o ial, 2013, pp. 155-156.
50
El p oblema que Nie zsche io inicia se en es a ci cuns ancia, en un mundo en el que
ambién la ac i ud desenmasca ado a esul ó desenmasca ada, es el p oblema del nihilismo:
¿debemos ealmen e pensa que el des ino del pensamien o, una ez descubie o el ca ác e
no o igina io, sino de enido y “ uncional”, de la misma c eencia en el alo de la e dad, o
de la c eencia en el undamen o, es ins ala se sin ilusiones, como un esp i o , en el mundo
de la lucha de odos con a odos, en el que los “débiles pe ecen” y se a i ma solo la ue za?
¿O no sucede á más bien, como supone Nie zsche al inal de la go agmen o sob e el
nihilismo eu opeo ( e ano del 1887), que en es e e eno es án des inados a iun a más
bien “los más mesu ados, los que no necesi an de dogmas ex emos, los que no solo admi en
una buena pa e de aza y sinsen ido, sino que ambién lo aman”?83
La iloso ía en a en c isis. P incipalmen e la iloso ía mode na, ya que empieza un males a
gene al, sob e odo, po la acionalización de la exis encia en o no al pensamien o ma emá ico y
cien í ico. En la me a ísica eu opea, el Se se nos plan ea como obje o de las ciencias posi i as. De
ahí su ca ác e iolen o, ya que la i encia exis encial del homb e se e cuan i icada y cali icada en
unos pa áme os muy ígidos.
No solo hace imposible que el homb e piense concep ualmen e su p opia expe iencia
i ida, an ín imamen e pe meada de p oyecciones hacia el u u o y de memo ia del pasado,
sino que es sob e odo indisociable de la emp esa p ác ico-social de la acionalización de la
sociedad y de la exis encia en é minos de “o ganización o al”.84
Podemos e , como a isba ía Ado no en Auschwi z, cómo el pensamien o mode no
me a ísico an epone la o ganización o al de la ealidad sob e la p opia ida, sob e el cambio, lo
caduco, lo indi idual o lo pasaje o. La me a ísica se e ela como un mo imien o iolen o en an o
que ol ida la exis encia humana y obje i iza oda expe iencia i al. La me a ísica se uel e
o ali a ia y absolu is a. Y he aquí el mayo p oblema del discu so ele isi o. Cuando la sociedad
cada ez se uel e más cambian e, e íme a y global, el discu so ele isado p e ende se un discu so
sob e los absolu os. La duda, la anquilidad, los cambios de opinión o las ma izaciones no ienen
cabida en el deba e ele isi o. En él se busca el espec áculo, y no hay mayo show que el choque
di ec o en e dos absolu os. En la sociedad del espec áculo ac ual, sob e odo en la polí ica,
di ícilmen e hay huecos pa a el os o de Le inas. Sólo hay enemigos a los que ence a a és de la
e ó ica. Se busca con inuamen e queda po encima del o o, cae en la alacia ácil, en el
desp es igio del con a io. Los deba es polí icos, po ejemplo, sob e odo en EEUU, se nos
p esen an como si uesen un comba e de boxeo. Los concu sos ele isi os, como una compe ición
enciclopédica ca en e de in e és in elec ual. O en los depo es, en ez de demos a nos la
83 Ibíd., p. 156.
84 Ibíd., p. 162.
51
compe i i idad sana y el espe o, se busca con inuamen e la con on ación, la polémica y la
oxicidad. Cuando más supe icial se ol ió el discu so, más ansia de me a ísica anheló.
Hab ía que pensa cómo la iloso ía debe a on a el p oblema de lo supe luo y del absolu o
en los discu sos ele isi os y en la sociedad del espec áculo. Pa a ello, hab ía que des aca el
“pensamien o débil” o “pensie o debole”. Es e é mino acuñado po el ilóso o i aliano Gianni
Va imo, hace de lo supe icial, que no supe luo, como pé dida del cen o me a ísico, el mo o del
nue o pensamien o. El in de la me a ísica se da en e a la imposibilidad de aba ca el mundo en
una “imagen uni a ia”85, en un discu so absolu o. La unidad se acciona y el lenguaje se hace
múl iple. El nihilismo se ebela en e a la me a ísica no pa a busca un nue o undamen o. Al
menos en Heidegge , aunque él no se conside aba nihilis a, no se p e endía c i ica a la me a ísica
pa a busca una idea más adecuada del Se como e dad esencial, sino que la me a ísica desplaza ía
an o esa esencialidad a un plano an o ganizado y es ingido, que “la ida humana ya no podía se
llamada Se ”86. Es a o ganización o al de la ealidad busca silencia odo lo que no en e en los
cálculos, en las elaciones causas-e ec os, en la acionalización mode na. Hay que escucha a los
encidos, a los que no es án den o de es os mecanismos, a los que la sociedad deja ue a. A su ez,
el discu so siemp e iene que pa i de la disolución de cualquie undamen o obje i o. Reconoce la
con ingencia de nues os discu sos, de nues a ealidad. Ve en el con incan e, no un ad e sa io,
sino un os o. Tende puen es, econoce e o es, duda de las c eencias que uno posee. El
pensamien o débil pa e de la lib e in e p e ación en e a la in e p e ación absolu a y monolí ica de
la ealidad. Po lo que debe en en a se al discu so ele isi o. El pensamien o débil nos hace ue es
po que los e o es que omamos son pequeños y sal ables, en e a los e o es absolu os. Y po lo
gene al, los e o es absolu os, suelen acaba en g andes agedias. En campos de concen ación, en
con inen es asolados po el hamb e o en a iones es ellándose con a ascacielos. El pensamien o
hegemónico debe ene siemp e de ac o es, pe o nunca enemigos. Po eso el pensamien o débil es
an necesa io en la sociedad del espec áculo. Siemp e hay que e la e dad en el o o y el e o en
noso os.
Es a o ma de en ende el discu so debe asen a se en una he menéu ica que apoye la libe ad
de in e p e ación y que dé oz a los que no se les p egun a. Pa a ello debe á asocia se
i emediablemen e con una he menéu ica en conc e o. La he menéu ica li e a ia.
85 Ibíd., p. 232.
86 Ibíd., p. 235.
52
5.3. He menéu ica li e a ia. La ga ida a la me á o a
El pensamien o débil puede se el e ugio ac ual de la iloso ía. Al in y al cabo, en una
sociedad emendamen e supe icial, lo p o undo y complejo es á des inado a unos cí culos casi
ma ginales. Necesi a, así, una nue a o ma de discu so, pa a pode ba alla con a los absolu ismos
y los pensamien os uni a ios y p edominan es, sin llega a se el p opio pensamien o débil un
pensamien o absolu o. Pa a ello, hab ía que he mana el pensamien o débil con el discu so
me a ó ico, en ando en juego la desca ga de lo absolu o que de iende Hans Blumenbe g.
El absolu ismo iende a ol e in isible la ida. El se humano, al se un suje o ini o,
condicionado y mo al, se uel e indi e en e en e al absolu o. A a és del dogma ismo, odo el
que queda ue a de es os lími es, queda comple amen e silenciado. La iloso ía débil debe hace
isible lo que el pensamien o dominan e quie e silencia . Pa a ello, debe desca ga cualquie a isbo
me a ísico y ol e se un discu so me a ó ico. En e e encia al p o eso An onio Ri e a Ga cía:
Aquí se halla el e dade o mal de los absolu ismos: nos amenazan con educi nos a suje os
in isibles, a cosas sin alo alguno. Si la supe ación del absolu ismo supone lucha po la
isibilidad de cualquie a, la apología de la democ acia implica á asimismo la inacabable
pugna po que odos sean isibles, po que cuen en has a las más insigni ican es opiniones.87
La sobe anía de la mode nidad, al pa i de una me a ísica de la azón absolu a, c ee cap a la
ealidad en su o alidad, comp ende la de o ma a empo al y comple a, pese al ca ác e ini o y
empo al del se humano. Es o c ea ía un dogma ismo en el cual odo plan eamien o que no se base
en un acionalismo cien í ico, ca ece á de sen ido, se ía comple amen e inse ible, po lo que, no
me ece ía la pena “echa le un is azo”. Se ía, po lo an o, silenciado, se ol e ía in isible. Un
ejemplo cla o de es o se ía la ley de los es es ados, de Augus o Com e. En él se nos plan ea la
e olución del conocimien o humano desde un pun o de is a p og esi o, o lo que es lo mismo,
excluyen e con lo an e io . La ciencia posi i a nos lle a ía al conocimien o absolu o, y, po lo an o,
excluyen e. “El espí i u humano, po su na u aleza se ale sucesi amen e, en cada una de sus
in es igaciones, de es mé odos de iloso a , cuyos ca ac e es son en esencia di e en es e, incluso
adicalmen e opues os: p ime o, el mé odo eológico, a con inuación, el mé odo me a ísico: po
úl imo, el mé odo posi i o”88.Qué espacio end ía, en el es ado más ce cano al conocimien o
absolu o, la poesía, los mi os o el a e, que no uese únicamen e el lúdico. En el es ado posi i is a de
la his o ia, es os conocimien os, si es que aún se les puede llama así, no son más que me os juegos
87 Ri e a Ga cía, A.: “Hans Blumenbe g: mi o, me á o a absolu a y iloso ía polí ica”. Ingenium. N.º 4, (2010), p. 147.
88 Com e, A.: Cu so de iloso ía posi i a. Buenos Ai es: Libe ado , 2004, p. 21.
53
de palab as, de cab iolas isuales, de discu sos ya supe ados po la magni icencia de un
conocimien o capaz de cap a la ealidad en su o alidad.
Pe o la ealidad es mucho más compleja. Nociones como libe ad, igualdad, e dad o
incluso, lo eal, di ícilmen e se pueden delimi a a a és de un conocimien o cien í ico é eo. Pa a
ello, necesi amos de me á o as absolu as89. Absolu as, no en el sen ido de a empo al o uni e sal,
sino que se escapan a la plena concep ualidad acional, que se nos desbo dan a la ho a de
a on a los a a és de la azón pu a. “Que se dé a esas me á o as el nomb e de absolu as sólo
signi ica que mues an su esis encia a la p e ensión e minológica, que no se pueden esol e en
concep ualidad, no que una me á o a no pueda se sus i uida o eemplazada po o a, o bien
co egida po o a más p ecisa”90. A on ando es as nociones desde una expe iencia pu amen e
i al, pa a in en a esol e p oblemas i esolubles. P egun as que, a lo la go de la humanidad, en
an o que el homb e es conscien e de su mo alidad, siemp e han es ado ahí, en la base de nues a
exis encia. “Las me á o as absolu as « esponden» a p egun as apa en emen e ingenuas,
incon es ables po p incipio, cuya ele ancia adica simplemen e en que no son eliminables, po que
noso os no las plan eamos, sino que nos las encon amos como ya plan eadas en el ondo de la
exis encia”91.P egun as de las que no podemos escapa y a las que enemos que esponde , no
apelando a una azón capaz de cap a la ealidad en su pleni ud, sino desde la pu a expe iencia i al.
Desde la humildad que nos b inda se una pequeña mo a de pol o en el in ini o espacio uni e sal.
Lo que nos hace débiles, lo que nos hace pequeños, mo ales y ini os, es lo que ealmen e nos hace
g andes.
Pe o en los deba es ele isi os, hay g andes mesías que poseen la in ini a sabidu ía
necesa ia pa a comp ende es os é minos an complejos. Gu ús p edicado es de la e dad, de la
libe ad o de la igualdad, que enden, en a ios sencillos pasos, la espues a a es as g andes
p egun as. P egun as que, du an e miles y miles de años, la humanidad ha sido incapaz de esponde
de mane a uní oca, y cuando cie as sociedades absolu is as han in en ado esponde las
absolu amen e, g andes g upos de se es humanos han sido asesinados, mal a ados o o u ados.
Pe o ellos ienen la cla e y si el espec ado , ansioso de espues as sencillas a p oblemas complejos,
las quie e sólo iene que paga , ya sea a a és de sus o os o a a és de sus bolsillos. F en e a es e
89 Aunque no se haga e e encia di ec a, es a pa e es á in luenciada po el a ículo Me á o a y mundo de la ida en
Hans Blumenbe g de Luis Du án Gue a publicado en Re is a de Filoso ía Vol. 35, N.º 2, pp. 105-127.
90 Blumenbe g, H.: Pa adigmas pa a una me a o ología. Mad id: Minima T o a, 2003, p. 47.
91 Ibíd., p. 62.
54
espec áculo, cómo la iloso ía de los débiles, de los in isibles, de los que no ienen ce ezas
absolu as, puede en en a se a al despliegue de luminosidad mesiánica.
Ya que la me á o a no busca una e dad en la ealidad ex e io , sino un con inuo despliegue
in e p e a i o dado po el de eni del diálogo en e se es conscien es de su mo alidad92. La
he menéu ica que se debe desplega no puede se una basada en una búsqueda de e dades
absolu as y uni a ias. Más bien, se necesi a una he menéu ica conscien e del diálogo en e iguales,
en e os os que son conscien es de su ini ud. La he menéu ica que iene como base la me á o a y
el pensamien o débil no puede busca ce ezas ue a del p opio diálogo y sus lími es, iene que
busca las den o del p opio lenguaje. La he menéu ica me a ó ica y débil ambién iene que se
li e a ia.
¿Qué es la he menéu ica li e a ia? Ma qua d en su lib o Apología de lo con ingen e, se
p egun a po la p egun a cuya espues a es la he menéu ica. Y empieza el capí ulo con un apun e
bas an e sencillo. Si enemos el ex o o iginal, po qué amos a necesi a la he menéu ica93. Es e
simplismo conlle a a uno de los mayo es p oblemas a los que se en en a la iloso ía. Vemos es a
o ma de pensa po ejemplo, en el yihadismo, como hemos comen ado ya an es. Las esc i u as de
Allah son cla as y concisas, odo se humano es capaz de comp ende las. La ley mo al es una y
única. No hay in e p e ación que alga que no sea la li e al. Es o se ía una “he menéu ica
singula izado a”94. Sólo exis e un sen ido único, po lo que se debe impone en la sociedad. El ex o
es absolu o, único y e dade o. Po eso cualquie in en o de una in e p e ación no li e al, debe se
cas igado, ya que i ía en con a del ex o sag ado. Algo pa ecido ocu i ía con las gue as ci iles
eligiosas en e ca ólicos y p o es an es. Un ex o sag ado iene dos in e p e aciones absolu as, dos
he menéu icas singula izado as. Y cuando dos discu sos absolu os chocan, uno iene que acaba con
el o o. La he menéu ica se o na iolen a. Pa a que la iloso ía pueda sali de es e con lic o de
alguna o ma, necesi a que el ex o se uel a li e a io, al igual que el lec o .
92 En es e sen ido, la e dad se uel e poé ica en an o que es p oducida. Como acla a ía José An onio Ma ín
Casano a en su a ículo “Un sen i me a ó ico común: Vico y Blumenbe g“: “La e dad humana, en con as e con
la di ina, lo es sensible, pe o de una sensibilidad que no es me a pe cepción sensible, pasi a, sino que compo a,
de modo a ín a la di ina, ac i idad, p oduc i idad, c ea i idad: lo e dade o es lo hecho ( e um ipsum ac um), lo
que apa ece a la mi ada de la misma men e an ás ica que lo ha c eado; la e dad humana es una e dad poé ica,
un impossible c edibile”. (Cuade nos sob e Vico, 9/10, 1998, p. 114.) La e dad se encuen a siemp e po hace . De
ahí la impo ancia de segui buscándola de o ma ac i a. A di e encia de la e dad como p oduc o del discu so
ele isi o, que siemp e se da como un bien de consumo, o lo que es lo mismo, pasi o.
93 Ma qua d, O.: Apología de lo con ingen e. Es udios ilosó icos. Valencia: Ins i ució Al ons El Magnànim, 1999, p.
125.
94 Ibíd., p. 140.
55
Como hemos apun ado an es, el ex o se desca ga de absolu o. “La he menéu ica esponde a
esa expe iencia de la gue a ci il he menéu ica po el ex o absolu o, in en ando el ex o y el lec o
no absolu o, ans o mándose, po an o, en he menéu ica plu alizado a, es deci , li e a ia”95. Y he
aquí la mayo a ma que posee el pensado débil, la ape u a del ex o. Cuando el ex o se p esen a
como absolu o, el lec o absolu o c ee posee la po es ad de pode usa la iolencia con a el débil.
El se del lec o como poseedo de la e dad uni oca es indudablemen e iolen o, se uel e un “se
pa a ma a ”96. Pe o cuando el ex o se ab e, se uel e conciliado . El débil iene cabida en él. El
ex o se despliega, iene ida, se adap a, espi a y cambia. “Al in e p e a la Biblia como li e a u a
en e o as li e a u as Schleie mache descub e la condición undamen al de la he menéu ica
plu alizan e y li e a ia, es deci , la sociabilidad dialógica de la con e sación in ini a, que cede la
palab a a odos, sin lími e empo al y sin condición a la unidad”97. Es a he menéu ica debe pa i de
la ini ud del se humano, de la p opia ida indi idual y busca siemp e el diálogo. El ex o se
uel e in ini o debido a la ini ud del lec o . Pa a aseando a Gadame : “Todo habla humano es
ini o en el sen ido de que en él yace la in ini ud de un sen ido po desplega e in e p e a . Po eso
ampoco el enómeno he menéu ico puede ilus a se si no es desde es a cons i ución
undamen almen e ini a del se , que desde sus cimien os es á cons uida lingüís icamen e”98. La
he menéu ica li e a ia es inago able, se a icula en el diálogo y en el deba e en e iguales. Se uel e
absolu o al igual que la me á o a en la que se basa. No po su undamen ación o ali a ia, sino po la
i alidad que les inyec a con inuamen e el in é p e e. Como di ía José An onio Ma ín Casano a;
“La He menéu ica nos enseña a a enua la ini ud median e la plu alidad, plu alizando el ex o
absolu o singula ”99.Si la iloso ía débil nos hace g andes, la he menéu ica li e a ia y la me á o a
absolu a hacen al ex o e e no.
Pe o qué pasa cuando apa ecen in en os de ins au a en el diálogo abie o una in e p e ación
singula izado a. Hab íamos de p egun a nos qué pod íamos hace cuando es e enómeno apa ece en
la sociedad y cómo pod íamos comba i lo sin el uso de la iolencia y, a su ez, e i a p oclama
o a in e p e ación singula izado a.
95 Ibíd., p. 140.
96 Ibíd., p. 142.
97 Ibíd., pp. 143-144.
98 Gadame , H .G. Ve dad y mé odo I. Salamanca: Sígueme, 1999, p. 549.
99 Ma ín Casano a, J.A.: “Expe iencia y ini ud: La he menéu ica escép ica de Odo Ma qua d”. U opía y P axis
La inoame icana. Vol.21. Nº 72 (2016), p. 39.
56
5.4. In ole ancia, pos e dad y bulos
En la sociedad del espec áculo podemos encon a dos g andes ep esen an es de los
esquicios de una he menéu ica singula izado a. Po un lado, enemos los endedo es mesiánicos y,
po o o, a los in ole an es. A ambos se les comba e desde la iloso ía débil de la misma o ma, pe o
en dis in a p opo ción.
Po un lado, enemos los endedo es mesiánicos, a los que se les llena la boca con la palab a
éxi o, libe ad o igualdad. Po desg acia, es os endedo es ienen bas an e epe cusión. Como hemos
is o an es, ienen un discu so sencillo sob e me á o as que desbo dan cualquie in e p e ación.
Venden lo exis encialmen e complejo como un p oduc o ácil de consumi . A es os ende os y
come cian es, a los que las palab as les quedan más g andes que sus discu sos, ápidamen e se les
en las cos u as. Es ahí cuando el pensado débil debe a aca . Aunque enga cie a a inidad con el
discu so de es os nue os p edicado es, el pensado débil debe plan a se an e él y eba i lo. No se le
puede nega en a en el diálogo, pe o sí que se le debe a aca desde odos los ángulos. Suelen se
discu sos maniqueos, basados en alacias y en medias e dades. Po lo que una e ó ica
mínimamen e es udiada puede ence los con acilidad, siemp e y cuando no se caiga en su juego. El
p oblema llega cuando en los medios de comunicación es os endedo es campan a sus anchas y
ienen p oduc os pa a odos los consumido es. A la iloso ía débil le queda mucho abajo po hace ,
iene que su i mucho y segu amen e pie da muchísimas ba allas, pe o poco a poco iene que i
ganando e eno y no sol a lo. Po ello es impo an e que las polí icas nacionales de iendan los
alo es ilosó icos y hagan accesibles canales pa a la di usión de es a nue a o ma de pensa .
Aunque po desg acia, poco a poco, la di e encia en e un pla ó de ele isión y el Cong eso de los
dipu ados se uel e más di ícil de ap ecia .
La complejidad llega cuando apa ecen discu sos in ole an es. Es o se uel e mucho más
pelig oso. Pa a Ka l Poppe es o es una de las más g andes pa adojas que p esen a la democ acia.
“La ole ancia ilimi ada debe conduci a la desapa ición de la ole ancia. Si ex endemos la
ole ancia ilimi ada aun a aquellos que son in ole an es; si no nos hallamos p epa ados pa a
de ende una sociedad ole an e con a las opelías de los in ole an es, el esul ado se á la
des ucción de los ole an es y, jun o con ellos, de la ole ancia. […] Debe emos exigi que odo
mo imien o que p edique la in ole ancia quede al ma gen de la ley y que se conside e c iminal
cualquie inci ación a la in ole ancia y a la pe secución”100. Pe o cómo de inimos un discu so como
100 Poppe , K. R.: La sociedad abie a y sus enemigos. Mad id: Paidós, 2010, p. 585.
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