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El proceso de Cristo: aspectos jurídico-penales y procesales

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El proceso de Cristo: aspectos jurídico-penales y procesales

Author: Martos Núñez, Juan Antonio
Publisher: Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Year: 1994
Source: https://idus.us.es/bitstreams/cd1ef983-7e39-4c38-b12a-3728d178b85d/download
EL PROCESO DE CRISTO:
ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
Juan
An onio Ma os Núñez
P o eso i ula de De echo penal de la Uni e sidad de Se illa
SUMARIO
I. In oducción.—II. La ju isdicción en el p oceso de C is o.—III.
La compe encia en el p oceso a Jesuc is o.—IV. El p ocedimien o c i-
minal con a Jesuc is o. 1. El p endimien o de Jesús. 1.1. Las ci cuns-
ancias de la de ención. 1.2. Las causas de la de ención. 2. La lagela-
ción de Jesús. 2.1. Aspec os médico-legales de la lagelación de Jesús.
3. La sen encia de Jesús. 3.1. El
«p ae ec us»
Lucio Poncio Pila o. 3.2.
El in e oga o io de Jesús an e Pila o. 3.3. La condenación de Jesús. 3.4.
Conside aciones ju ídico-penales sob e la condena de Jesús.
REVISTA
in
DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGTA, 4-1994
— 595 —
JUAN
AN oNlo MAk
-
os
NÚÑEZ
I. INTRODUCCIÓN
La His o ia del p ocedimien o c iminal e ela la exis encia de p o-
cesos penales undamen ales pa a el desa ollo de la ci ilización y la
cul u a ju ídica. Así, . g ., el p ocedimien o iniciado con a Sóc a es
nos enseña cómo el homb e que hablaba de una di inidad que le acom-
pañaba y cuya oz le había apa ado desde su in ancia de odo lo que
podía se su mal, e a un in oduc o de dioses nue os, ex años a la ciu-
dad; el maes o del
«conóce e a i mismo»,
el que ins au aba una educa-
ción de ipo c í ico, e a, sin emba go, un co up o de la ju en ud que
ue denunciado y condenado a mue e po la comisión de los siguien es
deli os: «Sóc a es no c ee en los dioses en que la ciudad c ee. a a de
in oduci dioses ex años y co ompe a los jó enes».
En su de ensa, Sóc a es ad i ió a sus jueces: «Si c eéis que dando
mue e a homb es ais a impedi que se os eche en ca a que no i ís
ec amen e, discu ís mal: al géne o de libe ación ni es en absolu o po-
sible ni he moso, y la mas bella '■/ asequible es la que consis e, no en
causa queb an o a los demás, sino en pone se uno mismo en condicio-
nes de se lo mejo posible» '.
Asimismo, el
«P oceso de Nu embe g»,
as la Segunda Gue a
Mundial, condenó los ac os de genocidio y los c ímenes con a la huma-
nidad, ales como el asesina o, la ex e minación, la sumisión a escla i-
ud, la depo ación, los ac os inhumanos con a poblaciones ci iles, su
pe secución po azones polí icas, aciales o eligiosas y la expe imen-
ación médica ilíci a, come idos po el égimen nazi con a los de echos
humanos y las libe ades de los ciudadanos'.
En es e con ex o, el
«p oceso de C is o»
se si úa en el cen o de la
His o ia del p ocedimien o c iminal mosaico y omano, no sólo po la
en idad humana y di ina del acusado, Jesús de Naza e , sino ambién
po la apo ación his ó ica, a ís ica, a queológica, cul u al y eligiosa
que dicho p ocedimien o ha susci ado a a és de la his o ia y la ci ili-
zación judeoc is iana.
No obs an e, los aspec os ju ídico-p ocesales y penales de dicho
p oceso no han me ecido la a ención que, a mi juicio, me ece el p oce-
' PLATON,
<<De ensa de Sóc a es», en
Ob as
comple as.
T aducción del g iego y no as
po Ma ía A aujo y o os. Edi o ial Aguila , S. A., Mad id, 1972, p. 216.
= Véase, po odos, BASSIOLINT
De echo Penal In e nacional.
T aducción, no as y anexo
de José L. De La Cues a. Edi o ial Tecnos, S. A.. Mad id. 1984, pp. 126 y ss.
596 —
El.
PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
dimien o incoado con a Jesuc is o. Ello unido al compo amien o p o-
cesal del acusado, plenamen e cohe en e con su es imonio e angélico y
ascendencia uni e sal de su doc ina, inc emen an el in e és y la ac-
ualidad del p oceso de C is o en nues a sociedad ac ual, inme sa en
una p o unda c isis de alo es y, po an o, ambién en una descon ianza
en la jus icia humana.
Sin emba go, no es necesa io ecu i a la di inidad de C is o pa a
a i ma su incompa ibilidad con el deli o impu ado; bas a examina las
leyes penales y p ocedimen ales en onces igen es, y los hechos, al co-
mo son conocidos po el es imonio de los e angelis as, pa a llega a la
conclusión de que, como apun a P ie o", «no hubo no ma p ocesal sin
iola , ley penal con opo unidad aducida, hecho p obado con su icien-
cia».
En e ec o, los concep os p ocesales de
«ju isdicción» y «compe en-
cia»
a ibuyen el examen del deli o a pe sonas doc as e impa ciales que
ac úan a a és de un o den igu oso y median e la de e minación exac a
de los ac os p ocesales a in de e i a las p ecipi aciones e imp o isa-
ciones en el juicio, habili ando iempo y o ma pa a la p ác ica de la
p ueba que ac edi e la inocencia o la culpabilidad del eo. Además de
los mencionados concep os de ju isdicción y compe encia, el p ocedi-
mien o c iminal se basa en la ac i idad p oba o ia y en la ipicidad del
deli o, ya que la sen encia jus a exige no sólo el espe o de las no mas
que egulan los ac os o males, sino, p incipalmen e, la exis encia de le-
yes que sancionen el deli o impu ado
(« ipicidad del deli o») y «p ueba
concluyen e»
de que dicho deli o ha sido come ido po el acusado. Nin-
guna de es as ci cuns ancias, como e emos a con inuación, se p oduje-
on en el p oceso a C is o.
II. LA
JURISDICCIÓN EN EL PROCESO DE CRISTO
En el siglo p ime o de la E a C is iana —oc a o de la undación
omana— la Judea o maba pa e de la p o incia omana de Si ia. Sin
emba go, a lo la go del ci ado siglo se p oduje on cons an es modi ica-
ciones e i o iales, aunque la Judea conse ó su ca ác e de dominio o-
mano. Po consiguien e, en la época de Jesús el e i o io de Judea e a
PRIETO
PRi o, «¿Fue ilegal el p oceso de C is o?»,
Re is a Gene al de Legislación y
Ju isp udencia,
1953, omo XXVI. p. 594.
— 597 —
JUAN ANTONIO MARTOS NUÑEZ
una
«p o incia p ocu a o ia»
en la que, jun o al P ocu ado omano,
coexis ía la an igua amilia eal. Some ida a la Adminis ación de Ro-
ma, la Judea e a gobe nada po un ep esen an e omano de la clase de
los caballe os que os en aba el í ulo mili a de
«p aelec us».
El ca go
de gobe nado de
«p o incia»,
que signi ica «campo encido», se basa-
ba en el concep o de ci cunsc ipción e i o ial. En las p o incias el se -
icio de segu idad y la jus icia c iminal co espondía a las au o idades
locales; el p e o ac uaba suple o iamen e como ep esen an e del Go-
bie no cen al y de los in e eses gene ales. En el p ocedimien o penal
an e los gobe nado es de las p o incias se usó el sis ema ju ídico-penal
omano, incluso el p ocedimien o acusa o io se adap ó a es os juicios,
que e an di igidos y esuel os po el Magis ado, en base, según
Mommsen', a la
«Ley Julia»
y muchas o as leyes que ue on aplicadas
en las p o incias po disposiciones de los Empe ado es, los cuales dele-
gaban especialmen e en cada uno de los gobe nado es de p o incia el
ias gladii»,
o sea, el
«de echo (le la espada».
al que se hallaban suje-
os, incondicionalmen e, los humildes y los no ciudadanos: en cambio,
las pe sonas de al o ango podían apela al Empe ado la sen encia que
el gobe nado hubie a dic ado. Además, el
«impe ium»
del p e o no le
a ibuía la po es ad de impone al ciudadano omano la pena de mue e
ni la de cas igos co po ales y encadenamien o.
Po o a pa e, al nacimien o de C is o, los e i o ios de la Si ia me-
idional, y en e ellos Judea, e an gobe nados po He odes el G ande
bajo el con ol del gobe nado gene al de Si ia, Publio Sulpicio Qui ino.
T as la mue e de He odes, sus e i o ios ue on di ididos en e sus hi-
jos, sin que es a di isión pe manecie a in a iable du an e la go iempo,
ya que en el año decimoquin o del Impe io de Tibe io ya había sido de-
pues o el e a ca de Judea, A quelao, y sus i uido po el p ocu ado o-
mano Lucio Poncio Pila o, según ela a San Lucas: «El año quin odéci-
mo del impe io de Tibe io Césa , siendo gobe nado de Judea Poncio
Pila o, e a ca de Galilea He odes, y Filipo, su he mano, e a ca de I u-
ea y de la T aconí ide y Lisania, e a ca de Abilene, bajo el pon i ica-
do de Anás y Cai ás, ue di igida la palab a de Dios a Juan, hijo de Za-
ca ías, en el desie o (3, 1-2).
Del es imonio de San Lucas se desp ende, cla amen e, la exis en-
cia de una se ie de pe sonas con ju isdicción c iminal: los e a cas y el
MOMMSEN,
De echo Penal Romano,
ad. del alemán po P. Do ado, Edi o ial Temis,
Bogo á, 1976, p. 165.
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EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
gobe nado de Judea. Sin emba go, en Judea, además de la ju isdicción
c iminal del gobe nado exis ía una ju isdicción c iminal de un T i-
bunal nacional que aplicaba sus p opias leyes, g acias a la concesión
omana. Es a si uación ju ídica, ca ac e izada po el
/Lis
suis legihus u i
o acul ad de usa las p opias leyes, se da en Judea, siendo el Saned ín
un T ibunal p esidido po el Sumo Sace do e, deposi a io de es e de-
echo.
En e ec o, e imológicamen e Saned ín signi ica
« eunión».
La adi-
ción abínica, basándose en el Consejo de los 70 ancianos (núme os 2,
16-17 y 24-25), a ibuye su undación a Moisés. Según Fla io Jose o
(An igüedades Judaicas),
su ge en iempos de An ioco el G ande. Es a-
ba compues o de 71 miemb os, incluido el P esiden e, que pe enecían a
la clase sace do al. Du an e el einado de la eina Alejand a en a on a
o ma pa e del mismo los esc ibas laicos o Doc o es de la Ley. que lle-
ga on a o ma
la mayo ía. E a
el T ibunal y Consejo Sup emo en odos
los ó denes. con compe encia en odas las cues iones
ci iles o
eligiosas
elacionadas con la Ley judía. Bajo la dominación omana sus acul a-
des
ue on limi adas an o en lo gube na i o como en lo judicial, ya que
la condena a mue e p onunciada po el Saned ín enía que se ap obada
po el P ocu ado omano. Sin emba go, conse aba amplísimas a ibu-
ciones en el o den eligioso.
El Sumo Sace do e e a po de echo el P esiden e na o del G an Sa-
ned ín. En el o den c iminal, podía impone oda clase de penas y aco -
da las p isiones; enía su p opia policía o gua dia. Las sen encias y los
acue dos del G an Saned ín e an inapelables.
Según el Talmud, el G an Saned ín se egía, además de po la Ley
Mosaica y o as disposiciones bíblicas, po no mas adicionales con-
sue udina ias y sob e odo po las sen encias
(« o o »)
dic adas po di-
cho T ibunal y las opiniones de los sabios. Se es ablecía un sis ema de
ga an ías, con o me a las cuales el p oceso c iminal no se podía inicia
de noche, el juicio debía comenza siemp e con las decla aciones de los
es igos de desca go y po los a gumen os a o ables al acusado. Los
es igos enían que se ad e idos de la g a edad y esponsabilidad que
implicaba el also es imonio y se les in e ogaba sepa adamen e, a in
de e i a que pudie an pone se de acue do en e ellos. Además, la p ue-
ba es i ical sólo se admi ía cuando exis ían al menos dos es igos o al-
men e conco des con sus decla aciones. La sen encia, si e a absolu o ia,
se p onunciaba en el mismo día; po el con a io, si e a condena o ia se
o mulaba al día siguien e, con el obje o de que los jueces e lexiona an
— 599

JUAN ANTONIO MARTOS
NÚÑEZ
y pudie an ob ene nue as p uebas. Po consiguien e, el De echo penal
judío p ohibía celeb a o incoa un p oceso en íspe as de sábado o de
cualquie ies a, si el allo consis ía en la imposición de la pena de
mue e'.
Finalmen e, del E angelio de San Juan (18, 13 y 19-24) se des-
p ende una g a e al a de ju isdicción: la pa icipación de Anás en
el
«p oceso de Jesuc is o».
En e ec o, Anás e a sueg o de Cai as, pon-
í ice aquel año, y e a an impo an e su in luencia que, además de ha-
be desempeñado la sup ema dignidad sace do al, la habían desempe-
ñado ambién a ios de sus hijos; en el momen o conc e o del p oceso
de C is o gozaba de al dignidad su ye no Cai ás. Po an o, el in e o-
ga o io de Anás ue ilegal
ah ini io
po que, en el ins an e en el que
ocu ie on los hechos, Anás no enía ju isdicción c iminal sob e Jesu-
c is o.
III. LA
COMPETENCIA EN EL PROCESO A JESUCRISTO
¿Qué ibunales e an compe en es pa a conoce y juzga las acusa-
ciones o muladas con a Jesús?
Las no mas p ocesales igen es sob e la compe encia dependían de
los siguien es ac o es: la na u aleza del deli o, el luga de la comisión
del mismo y la nacionalidad del eo.
Po lo que se e ie e a la
«na u aleza del deli o»,
ya en iempos de
Julio Césa , median e edic os impe iales, se aplica on a odos los súbdi-
os del Impe io las leyes penales y p ocedimen ales elacionadas con
deli os que uesen sancionados con la pena capi al, quedando, de es a
o ma, las leyes nacionales modi icadas, en i ud de los capí ulos XX,
13, y XXI, 10, de las XII Tablas. Po consiguien e, odos los deli os cas-
igados con la pena de mue e po las leyes omanas e an de la compe-
encia del Magis ado omano y no de los T ibunales nacionales. Una
p ueba de dicha compe encia la suminis a la decla ación o unda de los
Doc o es de la Ley en el p oceso a Jesuc is o:
«A noso os no nos es
' En es e sen ido, consúl ese. más ampliamen e. Loi'ez Ross, «Algunas no as sob e el
p oceso de Jesús» (1). en
Bole ín Vic o ia.
n." 6. eb e o 1989. pp. 9
y
ss.. y Zumiso DU LA-
RRIVA, «El De echo P ocesal Mosaico», abajo inédi o. Escuela Diocesana de Teología, Se-
illa, Cu so 1970-71, pp. 20 y s.
600 —
EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES y PROCESALES
pe mi ido ma a a nadie»
(San Juan, 18, 31), ya que Roma se había e-
se ado, en el Es a u o de Au onomía concedido a los judíos, el
de echo
de la espada.
Pe o es que, además, Poncio Pila o juzgó y condeno a Ba-
abás po los deli os de sedición y homicidio (San Ma cos, 15, 7, y San
Lucas, 23, 19).
Sin emba go, po lo que se e ie e a los deli os judíos cas igados con
la pena de mue e, ¿habían desapa ecido como ales o, po el con a io,
seguían siendo conocidos po el G an Saned ín, aunque sus sen encias
necesi a an la con i mación de la au o idad omana? Pa a algunos au o-
es la segunda opinión es la e dade a"; o os, en cambio, sos ienen la
p ime a esis, a cuyo eno , el p e o sólo imponía la pena de mue e a
deli os así sancionados po las leyes penales omanas o a igu as de de-
li os a ines, pues o que el Impe io Romano sólo espe aba las leyes na-
cionales que no disc epaban mani ies amen e con su p opio o dena-
mien o ju ídico'. En el p oceso de C is o concu en cie os indicios que
apoyan es a eo ía. Así, el deli o de blas emia se cas igaba con lapida-
ción: «Quien blas ema e el nomb e de Ya é se á cas igado con la mue -
e: oda la asamblea le lapida á» (Le í ico, 24, 16). Cie amen e, es e
deli o que ue impu ado a C is o, sin emba go, no ue esg imido an e Pi-
la o. Po consiguien e, si los deli os sancionados con la pena de mue e
po la Ley judía subsis ían, ¿,po qué los judíos no solici a on, an e el
p e o , la con i mación de la pena de mue e con a Jesús po habe co-
me ido el acusado el deli o de blas emia?
Po o a pa e, y en cuan o al luga de comisión del deli o, ige el
ue o del luga de ap ehensión del delincuen e:
o um ap ehensionis;
po lo que se e ie e a la nacionalidad, se aplica el
o um o iginis,
y de
aquí su ge la compe encia del gobe nado de Galilea, He odes An ipas:
en cambio, de la aplicación del
o um ap ehensionis
se desp ende la
compe encia del p e o de Judea, Lucio Poncio Pila o. Es e iden e, po
an o, que, habiendo anscu ido la ida de C is o en Je usalén desde la
ies a de los Tabe náculos y, además, habiendo enido luga en la ciudad
san a no sólo los hechos que mo i a on el p endimien o de Jesús sino
incluso el p endimien o mismo, la compe encia del P ocu ado omano
e a e iden e pa a conoce el p oceso a Jesuc is o.
Así se mani ies an: Riccio
-
i,
Vida de Jesuc is o,
ad. de J. de Luaces, Ed. Mi acle,
Ba celona;
His o ia de Is ael,
Mi acle, Ba celona, y RENAN.
His o ia de los o ígenes del
c is ianismo,
Ed. Española Ame icana, Mad id. 1909.
En es e sen ido opinan Punao Pui o, «¿Fue ilegal...?», op.
ci .,
p. 599, y COSTA.
C i-
nuni e pene da Romolo a Gius iniano,
p. 79.
601 —
JUAN ANTONIO IVLARTos
NüÑi z
No obs an e, se p oduje on dos al as de compe encia. En e ec o,
C is o ue juzgado po el G an Saned ín en base a dos acusaciones un-
damen ales. La p ime a se undamen aba en la impu ación del deli o de
sedición'. Es a acusación se deduce de la p ueba es i ical sob e la a i -
mación de C is o de des ui y eedi ica el emplo en es días, pues, en
e ec o, «los p íncipes de los sace do es y odo el Saned ín buscaban un
es imonio con a Jesús pa a hace le mo i , y no lo hallaban. Po que
muchos es i icaban alsamen e con a Él, pe o no e an aco des sus es-
imonios. Algunos se le an a on a es i ica con a Él, y decían: Noso-
os le hemos oído deci : Yo des ui é es e emplo, hecho po mano de
homb e, y en es días le an a é o o que no se á hecho po manos hu-
manas. Ni aun así, sob e es o, e a conco de su es imonio» (San Ma -
cos, 14, 55-59. y San Ma eo, 26. 59-61).
La segunda acusación con a Jesuc is o se basaba en la Ley del Le-
í ico que cas igaba con la lapidación el cieli o de blas emia. Pues bien,
así las cosas. P ie o • a i ma que el Saned ín no enia compe encia pa a
juzga el deli o de sedición ni siquie a pa a impone la mue e po blas-
emia, al y como juzgó y condenó a C is o, ya que la sen encia del
G an Saned ín ue unánime: C is o es eo de mue e (San Ma cos, 14,
64, y San Ma eo. 26, 66).
Po lo que espec a al deli o de sedición, el e e ido au o '" sos iene
que debe iden i ica se como la
«pe duellio»
omana; es deci , el compo -
amien o c iminal hos il con a el o den omano:
«c/c/ e sus populum o-
manum el secu i a em eius».
Es e deli o se di e enciaba, en un p incipio,
del
«c imen maies a is»,
que según la
«Lex Appuleia»
del año 652, se e-
ie e a la usu pación de pode es ajenos ealizada po un Magis ado. En la
«Lex Co nelia maies a is»
y, p incipalmen e, en la
«Lex Julia de maies a-
is»,
en igo en iempos de C is o, se egula la
«pe duellio»
co no el caso
más g a e del
«c imen maies a is»
(Ulp., P., 48, 4, II), sancionado con la
pena capi al y a ibuido, po an o, a los Magis ados omanos.
' «Si se alza e en medio de i un p o e a o un soñado que e anuncia una señal o un
p odigio. aunque se cumpliese la señal o el p odigio de que e hablo, diciendo: Vamos i as
de o os dioses —dioses que ú no conoces— y si ámosles; no escuches las palab as de ese
p o e a o
ese
soñado . po que e p ueba Ya é, u Dios, pa a sabe si amáis a Ya é. ues o
Dios. con odo ues o co azón y oda ues a alma. T as de Ya é, ues o Dios, habéis de
i : a El habéis de eme . gua da sus mandamien os, obedece su oz se i le y allega es a
El. Y ese p o e a o soñado se á condenado a mue e po habe aconsejado la ebelión con a
Ya é. ues o Dios...» (Deu e onomio, 13, 1-5).
C . p. 600.
ídem.
— 602 —
Ei..
PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
Po consiguien e, en el De echo Penal omano,
«pe duellis»
es el
enemigo in e no de la pa ia: mien as que la o ensa a la
«maies as
Ronzani»
signi icaba, no sólo los a en ados con a el de echo de los
plebeyos, sino ambién oda al a de espe o o e e encia a la comuni-
dad omana. Los deli os con a el Es ado omano ue on los más g a es
y los p ime os a los que se aplicó un p ocedimien o ju ídico. Según
Mommsen '', es muy p obable que la más an igua o ma es ablecida pa-
a es e p ocedimien o, es deci , el T ibunal de los
«duum i os»,
sólo e-
sol ie a los casos de
pe due/ión,
po lo que no enía más emedio que
elegi en e la absolución del eo o condena a mue e. Desde Tibe io en
adelan e, las causas capi ales po deli o de lesa majes ad ue on ecuen-
es, y los T ibunales donde se p onunciaban las sen encias de es a na u-
aleza e an, gene almen e, aquellos que uncionaban sin necesidad de
gua da o malidades
A p opósi o de los
«duum i is pe duellionis»,
San alucia '' a i ma
que cons i uían un T ibunal ex ao dina io al que se con iaba el enca go
de p oclama la esponsabilidad y de p ocede a la inmedia a ejecución
capi al del eo
de «pe duellio»
so p endido
«in lag an i».
En es os ca-
sos, la pe secución c iminal se ealizaba sin pa icipación de la asam-
blea popula . El cónsul delegaba el o icio de p ocede a dos comisa ios
especiales elegidos pa a la ocasión, los
«duum i i pe duellionis»,
que
ejecu aban al eo sin juicio p e io
(«indic a causa»).
Po lo que espec a a la compe encia c iminal de los unciona ios
enca gados del gobie no de las p o incias, la
«aninzad e . io»
del go-
be nado sob e los no ciudadanos omanos pod ía desa olla se lib e-
men e, aunque en la p ác ica el ep esen an e del Gobie no omano p e-
e ía eje ci a la con o me a eglas análogas a las de las
«quaes iones»
ciudadanas. Sin emba go, cuando se a aba de deli os come idos po
ciudadanos omanos y sancionados con la pena capi al, los gobe nados
debían espe a las ga an ías econocidas a los
«cines»
y, po consi-
guien e, en iaban el acusado a Roma pa a que allí se some ie a al juicio
de una
«quaes io pe pe ua»
o bien del T ibunal impe ial o sena o ial.
Po an o, los gobe nado es omanos, en es os casos, gozaban de pode-
es limi ados po la
«Lex Julia de i»,
que imponía sanciones con a
aquellos magis ados que, aliéndose de su
«impe ium»,
«hubiesen con-
" C . pp. 372 y s.
ídem. p. 374.
SANTALUCIA,
De echo Penal Romano,
aducción de Ja ie Pa icio y Ca men Velasco,
Edi o ial Cen o de Es udios Ramón Meces. S. A., Mad id, 1990, p. 34.
— 603 —
JUAN ANTONIO MARTOS NÚÑEZ
ado un ac o g a ísimo de esis encia a la au o idad mili a , me ced a la
«Lex Julia de i».
La pasi idad de la soldadesca omana ac edi a, en opinión del aludi-
do au o , que no lo conside an un ac o de esis encia a la au o idad
mili-
a , y que ellos es án allí solamen e pa a con ola la si uación.
1.2.
Las causas de la de ención
Jesús inc epó a los que le de u ie on en la oscu idad de la noche, di-
ciéndoles: ¿Como con a lad ón habéis salido con espadas y ga o es
pa a p ende me? Todos los días es aba yo en medio de oso os en el
emplo enseñando y no me p endis eis; mas pa a que se cumplan las es-
c i u as (San Ma eo, 26, 55-56; San Ma cos, 14, 48-50, y San Lucas,
22, 52-531.
De aquí se desp ende el ca ác e público de la ac i idad de Jesús de
Naza e , que no e a un e oluciona io mo i ado po ambiciones polí i-
cas de pode , sino un maes o eligioso que p edicó el Reino de Dios.
Sin emba go, ue de enido, acusado, condenado y ejecu ado po el deli-
o de ebelión.
En e ec o, los omanos del siglo I conside a on a Jesús, el llamado
C is o, como un pequeño ebelde polí ico que, según esc ibió Táci o,
« ue c uci icado bajo Tibe io po el p ocu ado Poncio Pila o»". En es a
línea de pensamien o se o ien an au o es como Ma ucchi", quien a i ma
que «Jesuc is o ue condenado po el deli o de sedición y agi ación».
Aho a bien, ¿cuál ue la causa inmedia a que indujo a las au o ida-
des a emp ende una acción o icial con a Jesús?
Aunque el Nue o Tes amen o con enga indicios de aspi aciones po-
lí icas a la independencia nacional en e los p imi i os seguido es de Je-
sús, y pese a que exis en azones pa a pensa que ales aspi aciones se
mani es a on, en cie o modo, ya en ida de Jesús, no es posible de e -
mina con segu idad, en opinión de Win e ", qué ue exac amen e lo
que mo i ó la o den de de ención con a el Maes o.
'
En es e sen ido, consúl ese MOSES HADA,
La Roma Impe ial,
Time-Li e Books (Ne-
de land) B. V., Ams e dam, 1981. T aducción española de E. S. Bosch, p. 167.
MARUCCHI, O azio,
The Ca holic
.
Encyclopedia,
ol. 4, Nue a Yo k, 1908, p. 520.
" C ., p. 277.
— 610 —

EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
Cie amen e, no ue la supues a p o esión de mesianismo de Jesús
hecha po sus discípulos (San Ma cos, 8, 27-30). Tampoco la en ada
iun al de Jesús en Je usalén, aunque los e angelis as la des acan co-
mo p oclamación pública de su dignidad egia (San Ma eo, 21, 8-9;
San Ma cos, 11, 8-10; San Lucas, 19, 36-38, y San Juan, 12, 12-13),
u o ealmen e ese ca ác e . Cosa dis in a ue el inciden e del Pa io de
los Gen iles, la denominada «expulsión de los me cade es del Templo»
(San Ma eo, 21, 12-13; San Ma cos, 11, 15-18; San Lucas, 19, 45-46,
y San Juan, 2, 14-17), que p o ocó la cóle a de la a is oc acia sace -
do al.
No se debe ol ida , como obse a López Rosa
25
, el esen imien o de
Anás con a Jesús desde aquel episodio con los me cade es del emplo
en el que Jesuc is o puso de mani ies o la co upción de aquellas an-
sacciones a las que debía el ex Sumo Sace do e buena pa e de su o -
una.
Realmen e, la
acción de Jesús no p e endía denig a el emplo como
ins i ución, sino que cons i uía una celosa p o es a con a su p o ana-
ción
po in e eses me can iles. La no icia de es e espec acula suceso se
p opagó con cele idad po Je usalén. Co ie on umo es de la apa ición
del Mesías y de la inminen e des ucción del emplo. Po odo ello, se
con i maban los emo es de Cai ás y del Saned ín: la suble ación podía
es alla en cualquie momen o".
Po o a pa e, con iene sub aya que el G an Saned ín había ecibi-
do la con idencia de que Pila o pod ía educi su au onomía é nica si no
se man enía sa is ac o iamen e el o den público (San Juan, 11, 48). Se-
gún el ela o de San Ma cos, Ba abás ue enca celado con sediciosos
que en una e uel a habían come ido un homicidio (15, 7).
Po consiguien e, ¿ac uó el Sumo Sace do e Cai ás a ins ancias de
Pila o, o in o mó él po decisión p opia al gobe nado de una posible
insu ección p omo ida po la agi ación c eada en e los seguido es de
Jesús?
¿Quién dio la o den de de ención con a Jesús?
Si con o me a la adición e angélica Jesús ue de enido po un des-
acamen o de soldados omanos mandados po su p opio o icial (la co-
LÓPEZ ROSA,
Algunas no as..., op. ci .
" Véase WRIGHT, Emes G.: «Cómo i ie on los g andes pe sonajes de la Biblia», Se-
lecciones del Reade 's Diges , S. A., 1978, pp. 374 y ss.
—611 —
JUAN ANTONIO MARTOS NÚÑEZ
ho e y el ibuno que ela a San Juan, 18, 12), es p obable que la o den
de de ención p ocedie a de un unciona io omano esponsable, al ez
del p opio Poncio Pila o.
Po el con a io, si es imamos, en base al ela o de San Juan, que ue
una denuncia lo que mo i ó a las au o idades judías a inicia una ac ua-
ción policial con a Jesús (11, 46-48), en onces hab á que conclui a i -
mando que ue on los p íncipes de los sace do es y los a iseos los que
habían o denado que, si alguno supiese dónde es aba Jesús, lo indicase,
a in de echa le mano (San Juan, 11, 57).
Pa a Goguel ", «la inicia i a del p oceso no debía se a ibuida a las
au o idades judías, sino a la au o idad omana». Es a esis debe se ma-
izada en el sen ido de que, si bien es cie o que la esponsabilidad polí-
ica po la ejecución de Jesús co esponde a Poncio Pila o, no se puede,
en cambio, soslaya la pa icipación, como induc o es, en la pasión y
mue e de Jesús de Naza e , de la a is oc acia sace do al judía.
En de ini i a, según Win e
2
", Jesús ue un indi iduo no mal que no
se iden i icó ni se equipa ó con nadie más que con Jesús de Naza e y
que ue ejecu ado, acusado de sedición, po o den del ep esen an e del
empe ado .
2. La lagelación de Jesús
En el De echo penal omano, la lagelación, como cualquie o a pe-
na, e a un mal que, en e ibución po un deli o come ido, se imponía a
una pe sona, en i ud de sen encia judicial, con o me a p ecep os lega-
les o a cos umb es con ue za de ley. Po consiguien e, la imposición de
la pena en sen ido ju ídico eque ía una ley del Es ado donde se egulase
p e iamen e el deli o y el p ocedimien o co espondien e. Po o a pa e,
el concep o de deli o en el De echo penal omano p ecisa la exis encia
de una olun ad con a ia a la ley en la pe sona capaz de ob a . El unda-
men o é ico de es a olun ad an iju ídica, sin la que no podía da se deli o
ni pena, se hallaba en la o ensa in encional a la ley mo al y a ley del Es-
ado
(«dolus»)
o bien la imp udencia o negligencia culpable
(«culpa»).
" GOGUEL,
Mau ice: «Jui s e Romains dans l'his oi e de la Passion , RHR, ol. 62,
1910, pp. 165 y ss.
WINTER,
El p oces(

op. ci .,
p. 282.
— 612 —
EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
Sin emba go, Jesús de Naza e , al p oclama an e Poncio Pila o que
«su eino no e a de es e mundo»
(San Juan 18, 36), no a en ó con a el
Impe io Romano, pues así lo econoció exp esamen e el gobe nado :
«Yo no hallo en és e ningún deli o»
(San Juan, 18, 38). En consecuen-
cia, Pila o no pudo p oba que Jesús hubiese come ido, olun a ia o
imp uden emen e, un deli o con a la ley mo al o la ley del Es ado o-
mano.
No obs an e, cuando Jesús ue p endido bajo la sospecha de se un
agi ado , las p obabilidades de sal a se e an bas an e escasas pa a Él,
dada la conocida du eza con que los omanos a las ó denes de Pila o
—que os en aba el í ulo de
«p ae ec us Judae»—
se empleaban con a
la pe manen e amenaza de la sedición judía. En pa icula , la gua ni-
ción de Je usalén se halla ía en es ado de ale a an e la p oximidad de
la Pascua; los omanos quedaban en in e io idad numé ica debido al
lujo de las masas de pe eg inos p oceden es de odos los luga es del
mundo. Como medida de p ecaución. Pila o abandonó su esidencia
habi ual de Cesá ea, a o illas del Medi e áneo, y se es ableció en Je u-
salén, acompañado de una unidad de homb es de a caballo pa a e o -
za la gua nición de la capi al.
Pila o se alojó en la To e An onia, espléndida cons ucción edi ica-
da po He odes al no e del Templo y así llamada en hono de su g an
pad ino Ma co An onio. Es a To e An onia e a en ealidad palacio, o -
aleza, cua el y cá cel. A pa i del siglo XIII la adición c is iana ad-
mi e que Jesús ue condenado po Pila o en la To e An onia; ahí co-
mienza la
«Vía Dolo osa»
que los pe eg inos de o os eco en, en
conmemo ación del ma i io, has a la iglesia del San o Sepulc o, edi i-
cada en el luga donde es u o el Cal a io. Pos e io men e, las exca a-
ciones ealizadas du an e los años de 1927 a 1932 pusie on de mani ies-
o, en el pa io in e io de la To e An onia, un so p enden e enlosado de
pied a que ecue da la desc ipción del luga donde se celeb ó el juicio
con a Jesús'.
Jesuc is o, mania ado, subió los peldaños de la escale a in e io de la
o aleza An onia que enlazaba el
«li os o os»
—que signi ica pa i-
men o de pied a— con el cue po de gua dia". Siguiendo la cos umb e,
-"' Weddig
FRICKE,
El
j1400
con a Jesús,
aducción de J. A. B a o, Ediciones Ma ínez
Roca, S. A., Ba celona, 1993, pp. 212 y s.
" Una adición a i ma que, po manda o de San a Elena, mad e del empe ado Cons-
an ino, en el año 326 la Escala San a ue anspo ada a Roma pa a se deposi ada en el pa-
lacio La e aneuse, sede de los papas du an e muchas cen u ias has a el exilio de A ignon.
— 613 —
JUAN ANTONIO MARTOS NÚÑEZ
los soldados lle a on a Jesús al cen o del pa io, de eniéndose jun o a la
uen e ci cula de la diosa Roma. A una señal del o icial en je e, Ci ilis,
dos de los soldados de la escol a si ua on al Maes o en e a uno de los
cua o mojones o pequeñas mugas de cua en a cen íme os de al u a,
que odeaban la uen e y que e an u ilizados pa a ama a las iendas de
las caballe ías. Una ez desa ado, los legiona ios le desposeye on del
man o pú pu a que había ama ado He odes An ipas en o no a su cue-
llo, e i ando a con inuación un amplio opón. Con la misma iolencia
le despoja on de la única. Po úl imo, le desa a on las sandalias, descal-
zándole. A con inuación, el mismo soldado que le había co ado las li-
gadu as
se si uó en e al p isione o, anudando sus muñecas po delan e
con
los es os de la ma oma que acababa de saja . De un i ón, el legio-
na io le obligó a inclina se hacia el mojón de pied a, p ocediendo a su-
je a la cue da con la a golla me álica que co onaba la pequeña colum-
na. La ele ada es a u a de Jesús y lo educido del mojón le obliga on
desde un p ime momen o a sepa a las pie nas. adop ando una pos u a
muy o zada. Los cabellos
habían caído sob e su os o, ocul ando sus
acciones
comple amen e.
Uno de los sayones se adelan ó y aga ando el apa abo de Jesús se
lo a eba ó con un golpe b usco, dejándole o almen e desnudo. Es os
legiona ios e an si ios, enemigos del pueblo judío, de dis in a es a u a y
o aleza, que po aban en sus manos sendos
« iag um»
o lá igos co os
o mados po mangos de cue o y me al de apenas 30 cen íme os de
longi ud. De uno de ellos pa ían es co eas de unos 40 ó 50 cen íme-
os cada una, a madas en sus ex emos de sendos pa es de as ágalos
(« ali»)
o abas de ca ne o. El o o e dugo aca iciaba los anillos de hie-
o de su
«plumba a»,
del que salían dos i as de cue o p o is as de un
pa de boli as de me al (posiblemen e plomo) en cada pun a.
A di e encia del
« lagelum»
o lagelo que se empleaba pa a us iga
a los escla os y animales, el
« lag um»
e a el más e ible y auma i-
zan e de odos los ins umen os de la lagelación, pues o que los golpes
llegaban a he i p o undamen e la piel, a desga a los músculos e inclu-
Hoy se ene a en una Iglesia de las inmediaciones de San Juan de Le án y muchos ieles la
eco en descalzos y has a de odillas. Su San idad G ego io VII besaba cada día uno de los
peldaños. Reno ó las indulgencias que le ue on concedidas con an e io idad po Pascual 1 y
concedió o as nue as pa a es imula a más ieles en la p ác ica de an piadosa adición. La
Escala San a es conside ada como una eliquia opog á ica ( éase
ALARCÓN BENITO,
«Las e-
liquias de Jesús», en
Jesús de Naza e . Más allá de la Ciencia,
Monog á ico n." 7, Mad id,
1993, pp. 202 y s.).
— 614 —
EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
so p o oca ac u as en algunos huesos". Es o es así po que en el De-
echo penal omano, la lagelación p ecedía
«de lege»
a la c uci ixión y
se ejecu aba de modo an b u al que causaba he idas mo ales; la c uci-
ixión se limi aba a p olonga la agonía del condenado Es a pena se
aplicaba, únicamen e, a los escla os y a los habi an es de las p o incias,
es ando p ohibida su ejecución pa a los ciudadanos omanos, dada su
c ueldad, desde el año 195 a. C. po la
«lex Po cia de e no ciYium».w.
Cie amen e, aunque la
« lagela io»
p ecedía gene almen e a la c u-
ci ixión, en ocasiones se imponía como una pena dis in a que solía apli-
ca se sin p e ia sen encia. Así, según San Lucas, Pila o p oclamó an e
los acusado es de Jesús (los p íncipes de los sace do es, los esc ibas, los
magis ados y la muchedumb e que pedía su mue e) que «el
acusado
no había come ido deli o alguno»
(23, 4) y, po consiguien e,
«Jesús
nada había hecho digno de mue e»
(23, 15 y 22), po lo que Pila o les
dijo:
«Le co egi é y le sol a é»
(23, 16 y 22). El mencionado e ange-
lis a no nos da indicio alguno de los mo i os po los que conside aba
el
gobe nado adecuado lagela le. Algunos au o es piensan que, quizás,
Pila o quisie a conmo e a la muchedumb e al con empla los e ec os
de un cas igo an du o, y, de es e modo, sal a la ida de Jesús. Po con-
siguien e, según San Lucas, Pila o
«o ece»
azo a a Jesús y libe a le;
po el con a io, San Juan (19, 1) a i ma que Pila o o dena azo a a Je-
sús an es de que se haya p oducido e edic o alguno.
Los e angelis as se limi a on a consigna el cas igo, pues, como
odos los judíos, sabían lo que e a una lagelación: comp endían la e -
güenza de la desnudez de C is o, el insopo able dolo ísico y, sob e o-
do, la in amia de que Jesús uese condenado a una pena que no mal-
men e se ese aba pa a los escla os y los c iminales. Su comp ensible
disc eción se ía u ilizada po la Iglesia p imi i a pa a a güi que el cas-
igo e a demasiado ho ible pa a se desc i o, y además que, po el he-
cho de no p o es a , los
«judíos»
acep a on áci amen e una ba ba ie
mucho más c uel que cualquie clase de sac i icio i ual. Se alega ía que
Pila o había in ligido aquella pena espan osa a un homb e al que consi-
An onio
HERMOSILLA MOLINA.
La pasión de C is o. Vis a po un médico,
Se illa,
1985, p. 48.
" Juan An onio MARTOS NÚÑEZ, «Re lexiones sob e la lagelación de Jesús»,
Bole ín
Vic o ia,
oc ub e, 1989. Consúl ese, además, Paul WINTER,
El p oceso a Jesús.
T aducción de
José Manuel Ál a ez Fló ez, Muchnik Edi o es, S. A., Ba celona, 1983, pp. 118 y s., no a 21.
14
Ramón LÓPEZ ROSA, «Algunas no as sob e el p oceso de Jesús». (11I),
Bole ín Vic o-
ia,
oc ub e 1989.
— 615 —

JUAN ANTONIO MARTOS NÚÑEZ
de aba inocen e como úl imo ecu so pa a aplaca la sed de sang e
«de
los judíos»,
y que habían sido és os, y no él, los que habían que ido que
Jesús uese an c uelmen e cas igado. Y, oda ía más, cundi ía la his o-
ia de que los azo es —hechos po omanos, manejados po soldados o-
manos, bajo las ó denes de un je e mili a y de un p ocu ado omano, y
que se en osca on, desga ándolo, en el cue po de Jesús— habían cau-
sado odo es o po que así lo habían que ido
«los judíos».
La lagelación c ea ía oda una li e a u a de ho o : una biblio eca
de cen ena es de lib os sob e el ema ocupa ía una gale ía de los a chi-
os sec e os del Va icano. y en ellos se de alla ía la his o ia de la o u a
y el mé odo exac o de ab ica sus ins umen os
—«con ozos de hue-
sos de íc imas an e io es»—,
y se a i ma ía que la lagelación llegó a
p osc ibi se en el Código penal judío. En es os lib os pueden encon a -
se a i maciones de que la lagelación de Jesús du ó de es a cinco mi-
nu os;
de
que p odujo g andes hemo agias subcu áneas en el cue po de
C is o, cuyos labios. a pesa del o men o, pa ecie on mo e se en o a-
ción como si
«pe donase a los judíos que habían ins igado odo es o».
Hay en ellos nume osas desc ipciones del lamen able aspec o que enía
Jesús cuando sus e dugos e mina on el suplicio, pues o que, el pecho
el cuello, los homb os, la espalda, las cade as y las pie nas del Di ino
Maes o es aban llenos de co es que pa ecían hechos con cuchillos, así
como de e dugones mo ados. Incluso el os o de Jesús es aba co ado
y des igu ado po los azo es ecibidos. Además, la lagelación había de-
jado al descubie o la ca ne de Jesús, incluso sus enas y a e ias.
Lo desa a on y uno de los soldados omó un cubo de agua con sal y
la e ió sob e el acusado, ya que el agua salada eanimaba a la íc ima
y con enía la hemo agia. El cue po de C is o se es emecía de dolo ,
que se hacía más in enso al ecob a el conocimien o. La sang e pegaba
el ello a su cue po y emblaba con inuamen e".
En consecuencia, la esponsabilidad c iminal de Pila o en la pasión
y mue e de Jesús, a í ulo de
«au o ía media a»,
es, a mi juicio, e iden-
e, po que no ue un juez jus o e independien e. Quiso Dios, po an o,
que su Hijo el Amado su ie a la injus icia del Impe io Romano, cuna
del De echo, cuyo ep esen an e en Judea, Poncio Pila o, come ió sen-
dos deli os de p e a icación y abuso de pode en la di ina pe sona de
Jesús, o denando su lagelación y c uci ixión. De nada si ió an e la
Go don
THOMAS,
El Juicio. La ida la c uci ixión ine i able de Jesús,
aducción de
J. Fe e Aleu, Plaza & Janés Edi o es, S. A. Ba celona, 1989, pp. 287 y s.
— 616 —
EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
his o ia que Pi la o ealiza a un a did p ocesal, in i iendo la posición de
las pa es, y que se au op oclama a inocen e de la sang e de Jesús; in-
en ó, pues, demos a an e la muchedumb e su inocencia, la cual había
sido des uida desde el momen o en el que o denó la lagelación de Je-
sús (San Ma eo, 27, 24).
2.1.
Aspec os médico-legales de la lagelación de Jesús
La lagelación, que e a ela i amen e piadosa en e los judíos (nunca
se podía pasa de los 40 azo es y se daban 39 pa a e i a e o es en la
cuen a), no enía lími es a la ba ba ie en e los omanos. La
«Ilagela io»
omana cesaba según la disc ecionalidad de quien o denaba el cas igo.
Si
a los p ime os golpes la piel
se ponía ya cá dena y sanguinolen a
muy.' p on o quedaba desga ada po la acción
de
los esco piones ( ozos
de me al e minados en agudísima pun a) al desp ende se, con un ue e
i ón, del cue po después de habe se cla ado en él as cada golpe. Los
azo es dejaban al descubie o enas, músculos, ne ios, las mismas ís-
ce as y oda la ana omía, no siendo ex año que, según López Rosa», el
condenado pudie a mo i du an e el suplicio.
Cie amen e, el o ganismo de Jesuc is o enía que se muy ue e pa-
a sopo a los azo es. Según las huellas de la lagelación imp egnadas
en la Sábana San a de Tu ín, Jesús ue azo ado con el os o uel o ha-
cia la columna y con las manos a adas en al o. Se han podido con a
has a cien o ein e llagas lineales sob e la espalda, lo que hace supone
que ue azo ado con una co ea doble, ema ada en sus ex emos con
bolas de plomo o ozos de hueso. Se calcula al menos sesen a los la i-
gazos ecibidos po Jesús, sin enume a los que no deja on huella o in-
cidie on sob e he idas ya abie as. Los e dugos, dos y de di e en e es-
a u a po la dis ibución de los golpes, e an buenos conocedo es de su
o icio po que sólo se ad ie en cinco señales de lagelo en el bajo ien-
e, golpes que debie on se los más dolo osos'.
Los es udios médicos sob e los su imien os ísicos del homb e de la
Síndone demues an que en e las he idas más imp esionan es apa ecen
LOPEZ ROSA,
Algunas no as._ op. ci .
ALARCÓN BENITO, «Así e a en ealidad Jesús de Naza e ». en
Jesús de Naza e ,
op.
ci ., p. 27.
— 617 —
JUAN ANTONIO MARTOS NÚÑEZ
las del ipo palanque a de gimnasia, que salpican odo el cue po, excep-
uando la cabeza, los pies y los an eb azos: son nume osas y a ían en
in ensidad, desde la lige a con usión a la honda punzada. Figu an ge-
ne almen e en acimos de es o cua o. El amaño y la o ma de esas
he idas coinciden con las que p oduci ía la pun a del azo e omano —o
« lag um»—,
una mul ico ea a mada en sus ex emos con boli as de
plomo o abas de hueso.
Las ma cas de los azo es p esen an muchos de alles de in e és. Am-
pliaciones de sus ab asiones y co adu as indican que el ins umen o de
la lagelación
e a a ilado o enía con o nos co an es. El es udio geomé-
ico
de la dis ibución de los golpes apun a a que los e dugos e an
dos, ya que las huellas de los azo es en la imagen do sal ienden a con-
e ge , izquie da y de echa. Uno de los sayones e a más al o que el
o o, y, además, más sádico,
ya
que mues a una endencia a ensaña se
azo ando las pie nas. Cambios en
los ángulos
de di ección del lujo de
cie os egue illos
de sang e indican que el homb e de la Sábana San a
sang ó en dos posiciones dis in as: pod ía habe sido azo ado en posi-
ción a queada sob e un pila de lagelación". Hay en e 90 y 120 he i-
das causadas po la lagelación en odo el cue po. Las he idas po lage-
lación que se obse an en la espalda apa ecen ampli icadas y al e adas
po dos amplias zonas de ab asión o despellejamien o. Es o indica que
algún pesado obje o de supe icie áspe a ha causado con su oce la ex-
co iación de una piel ya las imada, lo que demues a que el condenado a
mue e po c uci ixión, Jesús incluido, e a obligado a lle a el made o
ans e sal de la c uz,
«pa ibulum»,
has a el luga de la ejecución. No
e a ecuen e que a una pe sona se la azo ase an es, con su consiguien e
debili amien o, y que luego lle ase la c uz; sin emba go, es o es lo que
se cons a a an o en el caso del homb e de la Sábana San a como en el
de Jesús.
Así, San Juan a i ma que
« oma on, pues, a Jesús que, lle ando su
c uz, alió al si io llamado Cal a io, que en heb eo se dice Gólgo a.
donde le c uci ica on» (19,
17); en cambio, los demás E angelis as ma-
ni ies an que
«al sali encon a on a un homb e de Ci ene, de nomb e
Simón, al cual equi ie on pa a que lle ase la c uz»
(San Ma eo, 27,
32; San Ma cos 15, 21, y San Lucas 23, 26). La lagelación su ida po
el homb e de la Sábana San a ue ho ible. Pod ía habe le causado la
mue e o habe la p ecipi ado, po lo menos. En es e sen ido, un médico
" Pie e BARRET.
A Doc o a Cal a
Nue a Yo k. Doubleday, 1953, pp. 91 y ss.
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EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
ame icano, An hony Saya'', sos iene que las b u ales golpeadu as epe-
idas de la lagelación sob e la egión o ácica de la íc ima hab ían po-
dido causa hemo agias in e nas en la ca idad, po lo que la ca idad
o ácica se hab ía ido g adualmen e llenando de sang e, eje ciendo una
p esión sob e los pulmones y o iginando o ap esu ando la mue e po
as ixia. No obs an e, la eo ía de Saya sob e la hemo agia o ácica ha
sido cues ionada po o os pa ólogos, aunque se des aca la e ocidad de
la lagelación, la cual, sin duda, con ibuyó a la mue e de Jesús an es
de lo habi ual; hecho que, po o a pa e,
«ma a illó a Pila os»,
según
ela a San Ma cos, 15, 44.
Si compa amos las he idas del homb e de la Síndone con el es imo-
nio del Nue o Tes amen o, la co elación es, según S e enson y Habe -
mas"', sencillamen e asomb osa. An es de se c uci icado, Jesús ue sal-
ajemen e azo ado. Ricci' ha con ado más de 220 azo es en su cue po,
dis ibuidos po casi odas sus zonas, con la excepción de la cabeza, los
pies y los b azos.
La olemia de Jesús (o olumen o al de sang e) ue ijada en e seis
y seis li os y medios, la cual había descendido, después del du ísimo
cas igo de la lagelación, en un 27%. Jesús había de amado, ap oxima-
damen e, 1,6 li os de sang e, can idad que, aunque impo an e, no ue
su icien e pa a al e a de o ma de ini i a — ísica y psíquicamen e

a
la íc ima, la cual su ió, según Bení ez", 223 golpes, dis ibuidos po
la espalda, homb os, cin u a, iñones, ien e, pecho, pie nas, b azos,
oídos, es ículos y nalgas.
Según e elación hecha a San a B ígida, un e dugo mandó a Jesús
que se despoja a de sus es idu as; obedeció, se ab azó a la columna a
la que le a a on, y le azo a on an c uelmen e que su cue po quedó com-
ple amen e lace ado; y añade la e elación que los azo es no sólo he-
ían, sino que su caban las sac osan as ca nes. Tan c uelmen e ue azo-
ado que, según la e elación, se eían las cos illas a a és del pecho de
Nues o Seño Jesuc is o".
" Ci ado po STEVENSON y HABERMAS, en
Dic amen sob e la Sábana de C is o,
aduc-
ción de José Luis Ca eño E xeandia, Edi o ial Plane a, S. A., Ba celona,

edición, 1983,
p. 50, no a 10.
C . p. 146.
Ci ado po STEVENSON y HABERMAS, en
Dic amen,
op. Ci .,
p. 147, no a 1.
BEN u,
Caballo de T oya,
16.' edición, Edi o ial Plane a, S. A., Ba celona, 1985, p.
386.
" Ci ado po SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO en
Re lexiones sob e la pasión de Jesu-
c is o,
Se illa, p. 43.
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JUAN ANTONIO MARTOS NÚÑEZ
solución del eo. Además, la sen encia se o mulaba como una mani es-
ación hecha po el magis ado di igida al acusado, o bien de una o ma
impe sonal y obje i a. La esolución judicial debía decla a an o el de-
li o come ido como la pena impues a al mismo.
Sin emba go —Pila o, desoyendo la oz de su conciencia y los dic-
ados de su in eligencia, que habían p oclamado po es eces la ino-
cencia de Jesús—, p e i ió sa is ace a la plebe; y « iendo, pues, Pila o
que nada conseguía, sino que el umul o c ecía cada ez más, omó agua
y se la ó las manos delan e de la muchedumb e, diciendo: Yo soy ino-
cen e de es a sang e; oso os eáis».
Y odo el pueblo con es ó diciendo: Caiga su sang e sob e noso os
y sob e nues os hijos. En onces les sol ó a Ba abás; y a Jesús, después
de habe le hecho azo a , se lo en egó pa a que le c uci ica an.
El mismo Poncio Pila o esc ibió y puso sob e la c uz la causa
de la
condenación: «Jesús Naza eno, Rey de los judíos>, (San Juan, 19, 19).
Po consiguien e, Pila o no dic ó, o malmen e, una sen encia que
condena a a Jesús a
mo i en la c uz, sino que
«decidió»
accede a la
pe ición de los p íncipes de los sace do es, los magis ados y el pueblo,
que g i aban: ¡C uci ícale, c uci ícale! (San Lucas, 23, 24). Como su-
b aya López Rosa", «no le condena, pe o no iene la pe sonalidad su i-
cien e pa a sal a le; no se conside a capaz de en en a se a la i a popu-
la y lo abandona a la eleidad de la masa».
Aho a bien, es o es así po que, como se p egun a Thomas", ¿no se-
ía posible que Pila o inalmen e se hubiese dado cuen a de que Jesús
no sólo « enía» que mo i , sino que ealmen e es aba dispues o a ello?
¿No pod ía se que Pila o hubiese enido al menos la imp esión de que
nada podía impedi la llegada de Su Reino?
3.4.
Conside aciones ju ídico-penales sob e la condena de Jesús
La esponsabilidad de Pila o en la pasión y mue e de Jesús, a í ulo
de
«au o ía media a»,
es, en mi opinión, e iden e, po que no ue un
juez independien e. Quiso Dios que su Hijo el Amado su ie a la injus-
" LÓPEZ ROSA,
Algunas no as... (III), op. ci .
TIIOMAS,
El juicio, op. ci .,
p.
294.
— 626 —

EL PROCESO DE CRISTO: ASPECTOS JURÍDICO-PENALES Y PROCESALES
icia del Impe io Romano, cuna del De echo, cuyo ep esen an e en
Jús
dea come ió sendos deli os de p e a icación y abuso de pode en la'di-
ina pe sona de Jesús, o denando su lagelación y c uci ixiúh!-Ju.
1
::ü
En e ec o, con o me a la adición his ó ica y ju ídica 'i kagsZ:WELP,.,
gobe nado es de las p o incias, en su calidad de deposi a ios de
mili a , e an más p opensos que o os unciona ios públicos a ex alimi-
a se en sus a ibuciones. De ahí que se es imasen como deli os con a
el Es ado, según Mommsenn de una pa e, el empleo de da os inexac-
os pa a demos a públicamen e alguna cosa, y, de o o lado, el hace o
el deja de hace el magis ado aquello que es aba obligado a omi i o
hace con espec o a la inspección de los signos que mos aban si un ac-
o había de ealiza se o no ealiza se.
En el p ocedimien o c iminal con a Jesús, Pila o hizo caso omiso
de la ad e encia de su muje , Claudia P oeula, nie a del empe ado Au-
gus o, la cual le mani es ó: «No e me as con ese jus o, pues he padeci-
do mucho hoy en sueños po causa de él» (San Ma eo, 27, 19). El sueño
de Pi
-
ácula ue un
«signo»
que a icinaba la inocencia de Jesús,
«un
homb e jus o», y,
en consecuencia, impedía su condena a mue e. Sin
emba go, el p ocu ado , en luga de comp oba debidamen e es e augu-
io, ealizó un a did p ocesal, in i iendo la posición de las pa es y au-
op oclamándose inocen e de la sang e de Jesús; in en ó, pues, demos-
a an e la muchedumb e su inocencia, que había sido des uida desde
el momen o en que o denó la lagelación del inocen e.
El compo amien o p ocesal de Lucio Poncio Pila o plan ea, hoy co-
mo aye , el p oblema de la
«independencia judicial».
Po impe a i o
cons i ucional, la jus icia que se adminis a en el Es ado social y demo-
c á ico de De echo español, en nomb e del Rey po jueces y magis a-
dos, debe se «independien e, esponsable y some ida únicamen e al im-
pe io de la ley» (a ículo 117.1 de la Cons i ución Española). Po
consiguien e, la con i encia pací ica y democ á ica sólo es posible si el
Pode Judicial es
«absolu amen e independien e de los demás pode es
del Es ado»,
con o me exige el a ículo 127 de la Cons i ución.
Po consiguien e, desde un pun o de is a ju ídico-penal, Poncio Pi-
la o ue esponsable de la pasión y mue e de Jesús. Come ió sendos de-
li os de p e a icación y abuso de pode en la pe sona de Jesuc is o, o -
denando su lagelación y c uci ixión. Asimismo, in i ió la ca ga de la
MOMMSEN,
De echo op. ci .,
pp. 352 a 355.
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JUAN ANTONIO MARTOS NÚÑEZ
p ueba au op oclamándose inocen e de la sang e de Jesús, in en ó, pues,
demos a an e la muchedumb e su inocencia, la cual había sido des ui-
da desde el ins an e en el que o denó la lagelación de Jesús. Pe o es
que, además, el acusado no ob u o la u ela e ec i a de los jueces y i-
bunales que conocie on su causa; es u o inde enso; ue inducido a de-
cla a con a sí mismo y a con esa se culpable".
' A es e espec o, el a ículo 17 de la Cons i ución Española p oclama que oda pe sona
iene de echo a la libe ad y a la segu idad. En su apa ado 3 se decla a que el de enido no
puede se obligado a décla a y se ga an iza la asis encia de abogado al de enido en las dili-
gencias policiales y judiciales. Asimismo, el a ículo 24 de la Ley Fundamen al p oclama
que odas las pe sonas ienen de echo a ob ene la u ela e ec i a de los jueces y ibunales
en el eje cicio de sus de echos e in e eses legí imos, sin que, en ningún caso, pueda p odu-
ci se inde ensión. En su apa ado 2 se econoce el de echo del acusado a la de ensa y asis-
encia de le ado, a un p oceso público con odas las ga an ías, a no decla a con a sí mis-
mos, a no con esa se culpables y a la p esunción de inocencia.
Po o a pa e, el a ículo 15 de la Cons i ución p osc ibe la o u a y las penas o a os in-
humanos o deg adan es y de oga la pena de mue e, sal o lo que puedan dispone las leyes
penales mili a es pa a iempos de gue a.
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