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El tratamiento lexicográfico de los marcadores del discurso y la enseñanza de ELE

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El tratamiento lexicográfico de los marcadores del discurso y la enseñanza de ELE

Author: Martín Zorraquino, María Antonia
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/411e8b14-4cf6-4e19-b383-e0647a6616a1/download
EL TRATAMIENTO LEXICOGRÁFICO DE LOS MARCADORES DEL
DISCURSO Y LA ENSEÑANZA DE E/LE
Ma ía An onia Ma ín Zo aquino
Uni e sidad de Za agoza
A la memo ia de An onio Quilis1
1. INTRODUCCIÓN: ALGUNAS PRECISIONES SOBRE LAS PROPIEDADES DE LOS MARCA-
DORES
DEL DISCURSO Y SOBRE LAS IMPLICACIONES QUE SU ESTATUTO PRESENTA
PARA EL ANÁLISIS LEXICOGRÁFICO2
De en ada, deseo mani es a que, en la Uni e sidad de Se illa, una exposición sob e los
«ma cado es del discu so» no necesi a p esen ación, po que, aunque con di e en es é minos (so-
b e odo, el de «enlaces ex ao acionales»: c . Fuen es Rod íguez, 1987), se a a de unas unida-
des lingüís icas que en es a sede académica han con ado, desde hace diecisie e años, con el cul i-
o y cons an e in es igación de la
P o .a
Fuen es Rod íguez, una de las lingüis as de nues o país
más ci ada en elación con dicho ámbi o emá ico, como puede comp oba se en la bibliog a ía
ecogida po Co és Rod íguez (1995a y 1995b) y en la que incluimos Ma ín Zo aquino / Mon-
olío Du an, coo ds. (1998: 264-286) y Ma ín Zo aquino / Po óles Láza o (1999: 4208-4213),
o ambién en la que yo apo é en mi ponencia pa a el Cong eso In e nacional de Análisis del Dis-
cu so (Lengua, Cul u a, Valo es) («Los ma cado es del discu so: balance y pe spec i as pa a su
es udio») (Pamplona, no iemb e de 2002), cuyas Ac as se hallan en p ensa.
Con iene eco da , sin emba go, pensando en el público que nos escucha (p oceden e de
países di e sos y amilia izado con adiciones lingüís icas dis in as), las múl iples e ique-
as con las que suele denomina se a los elemen os a los que aludo: ope ado es p agmá icos,
conec o es, elemen os de cohesión, pa ículas discu si as, mule illas, además de, cla o es á,
ma cado es del discu so, enlaces ex ao acionales, en e o os ma be es. Tampoco debe ol i-
da se lo he e ogéneo de las ca ego ías g ama icales a las que pe enecen las unidades aludidas
(conjunciones, locuciones conjun i as; ad e bios —y locuciones ad e biales— de di e so ipo:
disjun os de es ilo y de ac i ud, conjun i os e incluso adjun os en ocan es o subjun os - id.,
pa a dichos é minos, Qui k e al., 1985; Dik, 1997; Cua e a, 2002-; in e jecciones, y o os
ipos de signos), así como la di e sidad de las clasi icaciones uncionales que se han o ecido
pa a ellas (c . Fuen es Rod íguez, 1987; Casado Vela de, 1993; Po óles, 1993,1998a y 2001;
Lló en e A cocha, 1996; Ma ín Zo aquino / Po óles Láza o, 1999, en e o os) e incluso la
plu alidad de de iniciones que se p oponen pa a «ma cado del discu so», «ope ado discu si-
o» o «conec on> (o sus equi alen es en o as lenguas) (c ., po ejemplo, Duc o e al, 1980;
Fuen es Rod íguez, 1987; Schi in, 1987; Lló en e A cocha, 1996; Pons Bo de ía, 1998; Po -
óles,
1998a, e c.). Tal di e gencia de unciones y de de iniciones pa a ca ac e iza a los ma -
cado es del discu so, y la p opia he e ogeneidad ca ego ial de los mismos, plan ean, cie a-
men e, di icul ades a la ho a de abo da su a amien o lexicog á ico y su enseñanza a los ex-
anje os. Po ello, y pese a que doy po supues o que muchos de Vds. conocen bien lo p o-
blemá ico de los aspec os a los que hago e e encia, p ecisa é en pocas palab as la de inición
de «ma cado del discu so» de la que pa o; lo que en iendo po «signi icado» y «sen idos» de
los ma cado es del discu so y las p incipales clases uncionales de ma cado es discu si os que
1 No habiendo podido llega a iempo al Homenaje con ocado en memo ia de An onio Quilis, amigo, colega y maes o pa a los ilólogos y
lingüis as de mi gene ación, quie o deja cons ancia, po medio del p esen e ex o, del a ec o y g a i ud con los que lo ecue do siemp e.
2 Deseo exp esa mi econocimien o al Comi é O ganizado del XV Cong eso In e nacional de ÁSELE y a la Jun a Di ec i a de es a
Asociación, po su ca iñosa in i ación -su con ianza en mí- pa a que impa ie a la p esen e ponencia, y, muy especialmen e, quie o
ag adece a la D a. M* Auxiliado a Cas illo Ca ballo su comp ensi o y e icaz apoyo.
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...
LAS
GRAMÁTICAS
Y LOS
DICCIONARIOS
EN LA
ENSEÑANZA
DEL
ESPAÑOL
COMO
SEGUNDA
LENGUA:
DESEO
Y
REALIDAD
suelen dis ingui se. Des aca é, asimismo, que el es a u o de los ma cado es del discu so di i-
cul a su a amien o lexicog á ico.
En Po óles (1998a: 25-26) -y de modo muy pa ecido, en Ma ín Zo aquino / Po óles Láza o
(1999:
4057)-, se o ece la siguien e de inición de «ma cado del discu so»3.
Z,O5 ma cado es del discu so son unidades lingüís icas in a iables,
no eje cen una unción sin ác ica en el ma co de la p edicación o a-
cional y poseen un come ido coinciden e en el discu so: el de guia ,
de acue do con sus dis in as p opiedades mo osin ác icas, semán-
icas y p agmá icas, las in e encias que se ealizan en la comuni-
cación.
En e ec o (c . Ma ín Zo aquino, 1998), los ma cado es del discu so son signos lingüís icos
in a iables, bien po que son ad e bios de di e so ipo {since amen e -disjun os de es ilo-, e i-
den emen e -disjun os de ac i ud-, consiguien emen e -conjun i os-...), conjunciones (y, pe o
-coo dinan es- / que -subo dinan es-...) o in e jecciones, (¡homb e!...), bien po que e lejan el
esul ado de un p oceso de g ama icalización (son locuciones ad e biales -de ipo modal y de
ipo conec i o-: en e ec o, desde luego, con odo, sin emba go...; locuciones conjun i as: de
modo que, así que...; u o os ipos de signos complejos g ama icalizados: o
sea...),
bien po que
ep esen an un es a u o ca ego ial bo oso (en e el ad e bio y la conjunción, po ejemplo: pues,
en ¡Pues yo no
oy!).
Los ma cado es no p esen an un signi icado plenamen e deno a i o o designa i o (a di e encia
de lo que sucede con el léxico es uc u ado, como indica Cose iu: c . Ma ín Zo aquino, 1994b:
580-589), ya que ma can la posición del hablan e espec o del mensaje de con enido p edica-
i o o designa i o que él emi e (cla o, no sabiéndo e la lección, no quie es i a clase) o la co-
nexión que se da, ajuicio del hablan e, en e las secuencias de dicho con enido que se ensa an
en el discu so (Juan no iene dine o; o sea que no i á a la excu sión) o dis in os ipos de in e e-
lación comunica i a en e el hablan e y el oyen e (homb e.... no me digas que no quie es eni
al cine...), e c. El con enido «ins uccional» de los ma cado es del discu so se e ma izado e-
cuen emen e según di e sos ac o es que ope an en el con ex o, lo que se e leja gene almen e
po medio de los asgos sup asegmen ales (la en onación de las pa ículas discu si as); así, po
ejemplo, podemos deci un bueno de acep ación ne a y en usiasmada (A: ¿ Vienes a me enda ?
IB:
¡Bueno! ¡Encan ada!) o un bueno de condescendencia esignada (A: ¿ Vienes a me enda ?
IB:
Bueenoo...).
En cuan o a las clases de ma cado es del discu so, las p opues as son muy di e sas. Como indi-
qué en mis p ime os abajos sob e las pa ículas discu si as (Ma ín Zo aquino, 1992: § 3. 2., y
1994a: 715-716), y como señala Po óles (1998a: 135-137; y 1998c), cabe dis ingui , a g andes as-
gos,
dos p incipios de clasi icación pa a dichos elemen os: una pe spec i a onomasiológica, desde
la que se es ablecen unciones p agmá icas, elacionadas con «ac os de habla» u ope aciones ilocu-
i as di e sas («explicación», « e u ación», «co ección», e c.), a las que se adsc iben los ma ca-
do es discu si os (o sea, es deci , a sabe .,.;pe o, sin emba go, po el con a io...; mejo dicho,
ale deci ...); y una pe spec i a semasiológica, que pa e de la ca ac e ización mo osin ác ica,
semán ica y p agmá ica de cada ma cado a ando de elaciona lo con aquellos con los que puede
al e na en el discu so, con el in de c ea pequeños g upos uncionalmen e equi alen es que pe mi-
an de e mina , con mejo es ga an ías, las egula idades del compo amien o lingüís ico de las uni-
dades aco adas. Los abajos de Casado Vela de (1993) y Lló en e A cocha (1996) o ecen clasi i-
caciones de las pa ículas discu si as con un en oque onomasiológico; las clasi icaciones que p o-
ponen Casado Vela de (1991) o Po óles (1998a y 2001), o la que incluimos en Ma ín Zo aquino
/Po óles Láza o (1999), en cambio, pa en de un c i e io semasiológico. De los lími es de ambas
pe spec i as me ocupo en mi ponencia del Cong eso sob e el Análisis del Discu so que ya he ci a-
do (c , asimismo, Po óles, 1998c). Bas e deci aho a (1) que las dos son legí imas, aunque me pa-
ece más p uden e y segu a la segunda; (2) que las dos se complemen an y (3) que, en in, has a la
echa, las dos esul an insu icien es, po que, aunque son muchas ya las pa ículas discu si as es u-
diadas, las clasi icaciones apo adas no son exhaus i as.
3 Tal
de inición enma ca
la
ca ac e ización
de las
p opiedades semán ico-p agmá icas
de los
ma cado es
discu si os
en el
seno
de la
Teo ía
de la
A gumen ación
de
Duc o -Anscomb e
(c .
Duc o
el al., 1980; Po óles,
1998b)
y en el de la
Teo ía
de la
Rele ancia
o de la
Pe inencia
de
Spe be
/
Wilson,
desa ollada especialmen e
pa a
el
análisis
de las
unidades
que nos
ocupan
po D.
Blakemo e
(c .
Po óles
1998a
y Mon olío, 1998).
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...
ACTAS DEL XV CONGRESO INTERNACIONAL DE ÁSELE
Teniendo en cuen a, pues, la he e ogeneidad ca ego ial de las pa ículas discu si as, la índole
«ins uccional» o «de p ocesamien o» de su signi icado (y la e sa ilidad exp esi a de sus sen-
idos),
así como lo complejo de su clasi icación, es e iden e que el a amien o lexicog á ico de
los ma cado es discu si os no esul a ácil y, po an o, ampoco es sencilla la o ien ación que
podemos o ece sob e su empleo a los es udian es que ap enden el español como lengua segun-
da (E / LE). En e ec o, si pensamos en un dicciona io monolingüe, es e debe ía inclui pa a cada
ma cado , al menos, los siguien es da os: in o mación sob e su ca ego ía g ama ical; una de ini-
ción adecuada de su signi icado y de las di e sas acepciones que puede exp esa ; ejemplos ilus-
a i os pa a cada uno de los alo es semán icos aludidos; o ien aciones sob e los asgos sup a-
segmen ales que, en la p onunciación, ma can dichos ma ices exp esi os; e incluso, algunos si-
nónimos p agmá icos ( ep esen a i os de la clase o clases uncionales a la(s) que pe enece cada
pa ícula). Y, si pensamos en un dicciona io bilingüe, a los da os indicados hab ía que añadi las
equi alencias espec i as en el idioma co espondien e, equi alencias, se en iende, p agmá ica-
men e adecuadas y, po ello mismo, no áciles de elabo a .
En lo que sigue, oy a a a de mos a algunas de las de iciencias o insu iciencias que p esen-
a la in o mación sob e las pa ículas discu si as que e lejan algunos dicciona ios monolingües
y bilingües que u ilizan los es udian es ex anje os que ap enden español; y oy a o ece algu-
nas suge encias y p opues as pa a mejo a dicha in o mación. Con mis palab as no quie o subes-
ima la labo de los lexicóg a os, ni mucho menos; an es al con a io, lo que quie o es des aca
la di icul ad que en aña de ini las palab as «p agmá icas» u «ope a i as», como son los ma ca-
do es del discu so, y econoce que la labo lexicog á ica es, en es e e eno, de eno me in e és,
po que es necesa ia y po que puede (y debe) alcanza esul ados muy ú iles y ecundos.
De hecho, en lo que se e ie e a los dicciona ios de pa ículas discu si as, ya en Ma ín Zo-
aquino (1994a: 715) des aqué la exis encia de los elabo ados pa a el alemán po Weyd /
Hen schel (1983), Helbig (1988) y Helbig / Helbig (1990) y eché de menos ob as semejan es
pa a el español, al iempo que enca ecía la necesidad de su con ección. En un abajo ecien-
e (Ma ín Zo aquino, 2003) he uel o sob e el ema, o eciendo algunas pau as y ejemplos
conc e os pa a el a amien o lexicog á ico de alguna pa ícula discu si a. Po o a pa e, me
cabe la sa is acción de comp oba que son a ios los equipos in es igado es que ac ualmen e
se ocupan de la elabo ación de dicciona ios de pa ículas discu si as: de una pa e, en Valen-
cia, el D . An onio B iz coo dina uno en el que pa icipan, además del g upo Val.Es.Co (de la
Uni e sidad de Valencia), el di igido po la D a. Mon olío (en la de Ba celona) y el que enca-
beza el D . Po óles Láza o (en la Au ónoma de Mad id); su obje i o es ealiza un dicciona io
de ma cado es discu si os (especialmen e, conec o es) en o ma o de CD-ROM. En la Uni-
e sidad de Za agoza in en amos complemen a dicho abajo con un dicciona io de pa ículas
modales que nos gus a ía p esen a imp eso en papel. Me cons a que aquí, en la Uni e sidad
de Se illa, ambién la D a. Fuen es Rod íguez se ocupa de la con ección de un dicciona io de
conec o es y ope ado es discu si os. Po o a pa e, debo des aca que el D . Luis San os Río
ha publicado ecien emen e un dicciona io de pa ículas en Salamanca, que ac ualiza una ob a
suya de mediados de los años 90 i ulada en onces, modes amen e, Apun es pa alexicog á i-
cos (c . San os Río, 2003).
2. LA COMPETENCIA LINGÜÍSTICA DEL ESTUDIANTE DE E/LE ANTE LOS MARCADO-
RES DEL DISCURSO: EL ANÁLISIS DE LAS PARTÍCULAS DISCURSIVAS Y EL DICCIONA-
RIO
COMO HERRAMIENTA DE APRENDIZAJE
El es udian e de E / LE iden i ica ácilmen e los ma cado es del discu so en los ex os que lee
y que analiza o en las con e saciones que escucha. Aun ipológicamen e di e en es espec o a la
can idad y, sob e odo, a la en idad de las pa ículas discu si as, las lenguas humanas suelen con-
a con elemen os de esa especie (c . Weyd , 1969). Todas las lenguas indoeu opeas cuen an con
unidades análogas a las que denominamos ma cado es del discu so y lo mismo sucede en o as
amilias de lenguas. De o ma que, si p oponemos a nues os es udian es de español / LE ejem-
plos como los que siguen, no les esul a á di ícil explica po qué las palab as des acadas en ellos
son pa ículas discu si as:
(1)E1 na aje o que e pone la... la na aja en el cuello,pues eso es de aho a. Y, cla o, eso es de
aho a, lógicamen e, po la d oga, ¿eh?, exclusi amen e. (Ma ín Zo aquino, 1991: 269).
(2)
A:
Cuando has salido a o as ciudades, ¿ e han no ao que hablas una cosa di e en e a ellos,
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...
LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD
es deci , han, han no ao que ienes de Za agoza o de A agón? ¿O no, no se no a?
B:
Homb e, sí, al p incipio sí se no a más (Ma ín Zo aquino, 1991: 271).
(3) A: F¿po qué dices cas ellano y no español? ¿O lo has dicho sin pensa ?
B:
No, po que cas ellano, pues iene de la lengua que se hablaba en Cas illa, ¿no? (Ma ín
Zo aquino, 1991: 273).
(4)Luego, e as haciendo a o as ideas, as sabiendo que..., que el mundo no es como lo
pin an... y que el mundo, pues, no es así. En onces, pues no sabes lo que hay que hace . Y
si no ienes opo unidad... Pe o luego, cla o, al cabo de dos años, pues e das cuen a de que
si hubie as es udiao o hubie as hecho algo, pues hubie a sido mejo . (Ma ín Zo aquino,
1991:274).
Las palab as en cu si a de los ejemplos p eceden es son, en e ec o, ma cado es del discu -
so.
El es udian e descub e que se a a de ales signos po que se ajus an a la de inición que he-
mos o ecido más a iba. Todas son elemen os in a iables: conjunciones como y o pe o; ad-
e bios disjun os modales como lógicamen e; ad e bios conjun i os como en onces; in e jec-
ciones o pseudo in e jecciones como ¿eh?, ¿no? (ambas, siemp e en posición inal de enuncia-
do),
homb e, cla o (palab a suscep ible de se analizada ambién como ad e bio de modalidad
epis émica); locuciones e bales g ama icalizadas como es deci , e incluso un signo de ca e-
go ía bo osa en e la conjunción y el ad e bio como pues. Es e iden e, asimismo, que dichas
palab as no cumplen una unción sin ác ica en la o ación o en la cons ucción en la que apa-
ecen. El es udian e pe cibe, de hecho, que pod ía p escindi de ellas en los ejemplos, y es os
man end ían su con enido nocional o concep ual casi idén ico; hagamos la p ueba con el ejem-
plo (1) y el (4): «El na aje o que e pone la na aja al cuello: eso es de aho a. Y eso es de aho-
a, po la d oga, exclusi amen e»; «Luego e as haciendo a o as ideas, as sabiendo que el
mundo no es como lo pin an..., que el mundo no es así. No sabes lo que hay que hace . Y si no
ienes opo unidad... Luego, al cabo de dos años, e das cuen a de que, si hubie as es udiao o
hubie as hecho algo, hubie a sido mejo ». De o a pa e, es cla o igualmen e que las pa ículas
discu si as no apo an un signi icado deno a i o, sino que apun an a los hablan es en el mo-
men o en que ponen en ac o su ac i idad de habla , su cons ucción del discu so. Así, algunas
unidades en cu si a de los ejemplos que analizamos les si en a sus emiso es pa a comen a ,
posicionándose, los con enidos que ansmi en {lógicamen e) o pa a e o mula los, explicán-
dolos {es deci ). En o os casos, los hablan es que han emi ido los ejemplos conec an, po me-
dio de los ma cado es, las secuencias discu si as que ansmi en, bien dando ealce a los ele-
men os emá icos, que cohesionan lo que les p ecede {apues, po ejemplo) con lo que les si-
gue,
u oponiendo el con enido de lo que se a a deci al de lo que se ha dicho {pe o); en o as
ocasiones, inician con el ma cado un nue o ac o de habla o in e ención (y), o ma can que lo
que le sigue a es e e leja la consecuencia que se de i a de lo dicho an es {en onces). De o a
pa e, con algunas palab as (in e jecciones), el hablan e egula el con ac o con el in e locu o :
a a de amino a el e ec o nega i o que el con enido de su p opia in e ención puede p oduci
en aquel a quien eplica {homb e), o busca su conni encia, su complicidad {¿eh?, ¿no?). Final-
men e, con un ma cado como cla o (con es a u o bo oso en e ad e bio de modalidad epis é-
mica e in e jección), el hablan e señala lo indudable o e iden e del con enido del mensaje que
sigue al ma cado , al iempo que conec a, o hace más explíci a, la elación e ec o-causa, con-
dicionan e-condicionado, que exis e en e los elemen os que in eg an dicho mensaje {«cla o,
eso es de aho a / po la d oga»: «cla o, al cabo de los años e das cuen a que, si hubie as es u-
diao.
o hubie as hecho algo, hubie a sido mejo »).
T as es e ápido análisis, cabe una cons a ación no exen a de i onía: si los ma cado es del dis-
cu so son, en ealidad, «deno a i amen e» supe luos, ¿pa a qué es udia los? Aduci é a ios a -
gumen os a a o de su legi imidad en la clase de E / LE: (1) es cie o que las pa ículas discu -
si as son «deno a i amen e» (« e e encialmen e») supe luas, pe o es ob io ambién que cum-
plen di e sas unciones discu si as; (2) si cumplen dichas unciones, o man pa e de la com-
pe encia comunica i a de los hablan es, lo que quie e deci que, si se quie e ap ende bien una
lengua, no bas a con conoce y p ac ica las eglas de la llamada g amá ica de la o ación, sino
las que a ec an a la cons ucción de los dis in os géne os discu si os, y, en gene al, las que e-
gulan la in e acción hablan e-oyen e-con ex o, pa a odo lo cual el dominio del empleo adecua-
do de los ma cado es del discu so es necesa io; (3) los ma cado es del discu so no son palab as
a amen e empleadas, sino muy ecuen es y, además, p esen an, como ya he indicado, acepcio-
nes o ma ices di e sos: conoce bien sus p opiedades dis ibucionales, semán icas y p agmá icas
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...
ACTAS DEL XV CONGRESO INTERNACIONAL DE ÁSELE
implica conoce las ca ac e ís icas de un g an conjun o de palab as necesa ias pa a la cons uc-
ción del discu so, la exp esión de la subje i idad del hablan e y, en e o as cosas, muchos y su-
iles ma ices exp esi os de cada lengua; (4) inalmen e, no son escasos los e o es que come en
los ap endices de una lengua segunda en el uso de las pa ículas discu si as, de modo que am-
bién es as unidades, apa en emen e supe luas, pueden aiciona al usua io y des ela su impe-
icia o su al a de des eza en la lengua que desea maneja (domina ) como un na i o (c . Ma -
ín Zo aquino, 1999).
En e ec o, c eo necesa io des aca es e úl imo aspec o. Me se i é, pa a ello, de un pa de
ejemplos emi idos po un es udian e de español que iene el ancés como lengua ma e na:
(5)No sé si i o no i a e lo, y pues no engo mucho iempo.
(6) Yo ya le expliqué que no ema el abajo [a mi p o eso de Bu deos]; no he encon ado la
bibliog a ía, y pues no había podido habla con el p o eso po que es á en e mo y no iene
a clase.
Como puede ap ecia se, en los ejemplos p eceden es, el es udian e con unde el es a u o de
pues en español con el de puis en ancés (de e imología simila -la . p o s , con 101 b e e o
abie a, 'después'-), palab as que, aun muy pa ecidas en el signi ican e, di ie en, sin emba go,
en las p opiedades dis ibucionales y semán icas (y en sus unciones p agmá icas) en sus espec-
i as lenguas.
En e ec o, si consul amos el G an dicciona io La ousse Español-F ancés / F ancais-Es-
pagnol (1999) (ci ado, en adelan e, La ousse), bajo la oz pues (en la pa e co espondien e
al Español-F ancés: I, p. 667), comp oba emos que, en e las a ias equi alencias que o e-
ce pa a dicho é mino, no se encuen a e puis. El pues español se co esponde con las con-
junciones causales puisque (que ale igualmen e po esp. 'ya que') -c .: «págalo, pues lo
comp as e» - paie-le puisque u I'as ache é-; pa ce que, ca : «no pude sali , pues ino mi
abuela» -je n 'aipaspu so i ca ma g and'mé e es enue; pe o ambién con el signo done
(cuando indica conclusión, an o si se a a, en español, de un elemen o cla amen e ad e bial
conjun i o como si e leja el pues emá ico, de es a u o bo oso en e el ad e bio y la con-
junción): «es, pues, la mejo » - elle es , done, la meilleu e I «¡pues en!» - iens done! Di-
cho pues emá ico equi ale, sin emba go, más ecuen emen e a eh bien!: «pues e a epen i-
ás» - eh bien, u le eg e e as! En cambio, el pues acilan e del español ( emá ico ambién,
pe o con en onación suspendida), se co esponde con el heu del ancés («pues...» -
heu...).
El dicciona io ci ado incluye más equi alencias pa a pues -combinado con o os ma cado-
es (pues bien, pues cla o, ¿pues qué?, e c.,)- de las que, lás ima, no podemos ocupa nos, e
incluye, asimismo -quie o sub aya lo- una obse ación in e esan e e impo an e (aunque,
quizá insu icien e, c . in a, § 3):
Employée au debu d'une ph ase, la pa icule pues [es el pues
emá ico o comen ado , un es uc u ado de la in o mación] en-
o ce l'idée que l'on eu exp ime (¡pues! sicj ¡no al aba más! 'il
ne manquai plus que
ca!').
Selon l'in ona ion e l'usage, ce epa -
icule peu a oi des sens es a iés: pues peo ' an pis'; pues me-
jo ' an mieux'; ¡pues no! 'sü emen pas', 'il n 'en es pos ques ion'
[loe. ci .: I, 667]
Como se obse a, no hay as o de e puis como equi alencia de pues. Y, en e ec o, en la pa -
e co espondien e
al
ancais-espagnol del La ousse, bajo la ozpuis (La ousse, 1999: II, 548),
leemos que es e signo se co esponde con esp. luego, después, y además, e c., odos ellos ad e -
bios conjun i os adi i os, y se sub aya el ma cado e puis, que se aduce po 'además' y 'y ade-
más'
(gi o que hubie a debido emplea -en luga de y pues- el es udian e ancés de los ejemplos
5 y 6 an es comen ados). En cambio, se con i ma en ese apa ado del La ousse el alo de 'pues'
pa a ca (II, p. 108) o pa a done (II, p. 222), signo es e que equi ale ambién apo consiguien e
(pa e español- ancés, I, p. 218).
La di e sidad de equi alencias del pues español en ancés que acabamos de analiza en el La-
ousse, se puede ap ecia igualmen e cuando se co ejan ex os españoles y sus e siones en an-
cés.
Así, de un pequeño conjun o de piezas ea ales en e sión bilingüe, he en esacado unos
cuan os ejemplos que nos pe mi en e i ica la plu alidad de alo es señalados pa a el pues es-
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...

LAS
GRAMÁTICAS
Y LOS
DICCIONARIOS
EN LA
ENSEÑANZA
DEL
ESPAÑOL
COMO
SEGUNDA
LENGUA:
DESEO
Y
REALIDAD
pañol4. En algunos casos,pues se co esponde con ca (pues, conjunción causal); en o os, con
done (pues, ad e bio conjun i o de consecuencia)' en o os, con eh bien, eh ben, ben (pues, pa -
ícula comen ado a de la in o mación o emá ica) ; en o os, con heu/euh (pues emá ico aci-
lan e),
en o os, con ningún signo (0, en ancés), pe o nunca se aduce po e puis ni po puis:
Vale io: Lucinda, no desap o eches un beso. P e e ible es que lo deposi es sob e
la sedien a boca del
Vale io.
Pues si en e pája os as a epa i besos, no hay pá-
ja o que iguale a u Vale io.
Vale e:
Lucinde, ne gaspillepas un baise . Dépose-le plu ó su la bouche a ide de
Vale e. Ca si c'es aux oiseaux que u dois dis ingue des baise s, aucun oiseau
ne au celui de on Vale e (Zu o, 72 / 73).
Colocados, pues, a bi a iamen e... /Ainsi, done, puisqu'ils son a bi ai emen
places... (Sanchis, 34/35).
Bella: (...) El mue o al hoyo y el i o al bollo. Y yo, Bella, soy el bollo. Pues no,
me niego.
Bella: (...) Le oi es mo í, i e le oi! O , le mo ceau de oi, id, c'es moi, Bella.
Eh bien, je ne euxpas de ga. (Zu o, 32 / 33).
Esposa: ¿Quién? Épouse: Qui ga?
Ma ido: Pues él..., él... Ma i: Eh bien, lui..., lui... (Caballe o, 98/99).
Juan Gál ez: ¿Y qué pasó?
John:
Pues que desapa eció de La Mo aleja, donde i ía con sus pad es.
Juan Gál ez: E alo s?
John:
Eh ben on l'a plus jamáis e u á La Mo aleja, ou il i ai a ec ses pa en s.
(Po es, 122
/123).
Gua da Io: De acue do. Quéda e ú.
Gua da 2o: ¿Yo? ¡Ni habla ! Te quedas ú.
Gua da 1": ¿Po qué yo?
Gua da 2o: Pues po que ú e es más...
Ga de n° 1: D'acco d. Res e, oi.
Ga de n" 2: Moi? Pas ques ion.
C'es
oi qui es es.
Ga de n" 1: Pou quoi moi?
Ga de n°2: Ben, pa ce que oi, u es plus... (Sanchis, 60/61).
O ujo:
¿Dónde? Pique e: Commen ?
Pa a: Pues... Ve jus: Euh... (Zu o, 38/39).
Juan Gál ez: No me des pun apiés.
Ma i C uz: Pues có a e las pie nas.
Juan Gál ez: A é e de me donne des coups depied.
Ma i C uz: [0] T'as qu'á e coupe les jambes. (Po es, 86/87).
4 He consul ado José Sanchis Sinis e a, Los Figu an es I Les Figu an s, aduc ion de Gene ié e Lache y Thé on, Toulouse, P esses
Uni e si ai es du Mi ail (Ins i u o Ce an es / Théá e de la Digue), 1999 (se ci a Sanchis); Al onso Zu o, Bu one ías I Bou onne ies,
aduc ion de Rosine Ga s, Toulouse, P esses Uni e si ai es du Mi ail (Ins i u o Ce an es / Théá e de la Digue), 1999 (se ci a Zu o);
F ancisco Po es, La T ompe a de c is al e eado I La T ómpa e de c is al einé, aduc ion de Ch is illa Vasse o , Toulouse, P esses
Uni e si ai es du Mi ail (Ins i u o Ce an es / Théá e de la Digue), 2000 (se ci a Po es), y E nes o Caballe o, Rezagados y Au o I
Lan emes ouges I Au omobile, aduc ion de Agnés Su bezy y Emmanuelle Gamie , Toulouse, P esses Uni e si ai es du Mi ail (Ins i u o
Ce an es / Théá e de la Digue), 2001 (se ci a Caballe o).
5 Jean Bouze , en su G ammai e espagnole, Pa ís, Eugéne Belin, 1946 (§ 1007) ad ie e de la equi alencia áepues y eh bien pa a el alo
emá ico o comen ado del pues español (c . Ma ín Zo aquino, 1992: §2.2,114).
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...
ACTAS
DEL XV
CONGRESO
INTERNACIONAL
DE
ÁSELE
El análisis de las e siones bilingües de la misma ob a complemen a muy ú ilmen e la consul-
a del dicciona io bilingüe (e incluso monolingüe) pa a el es udio de los ma cado es discu si os
de E / LE. P esen a, sin emba go, el incon enien e (pa a la enseñanza, en gene al, de segundas
lenguas) de que dichas e siones e lejan a menudo p e e encias exp esi as del aduc o , ma i-
zaciones que no necesa iamen e se ajus an a lo que el dicciona io concibe (o p e é) como equi-
alencias « egula es» o «más sis emá icas» de las palab as -en el caso que nos ocupa, los ma ca-
do es-
de la lengua o igen espec o de la lengua me a. Con odo, los dicciona ios, como amos
a e , no o ecen siemp e una in o mación su icien e, aunque bas an es con ienen da os cla os y
p ecisos (si no o almen e ace ados, al menos, o ien ado es).
3. ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA INFORMACIÓN QUE OFRECEN LOS DICCIONARIOS
BILINGÜES PARA EL ESTUDIO DE LOS MARCADORES DEL DISCURSO. (DADO LO LIMI-
TADO DEL TDIMPO DE QUE DISPONGO, ME CENTRARÉ EN UN PAR DE DICCIONARIOS
ESPAÑOL - FRANCÉS / FRANCAIS - ESPAGNOL6)
La in o mación que o ecen los dicciona ios bilingües suele se bas an e e icaz, aunque am-
bién limi ada (a eces, hay que econoce lo, incluso de ec uosa). El La ousse (1999), que hemos
examinado y comen ado pa a la oz pues, mues a equi alencias p ecisas y ace adas en gene-
al;
incluye ejemplos nume osos (lo que es esencial) y, a eces, apo a obse aciones (como he-
mos is o) sumamen e in e esan es, aunque no exhaus i as. Un aspec o p oblemá ico que susci-
an los dicciona ios que nos ocupan (y sucede á algo pa ecido pa a los monolingües: c . in a, §
4) es que emplean, pa a las pa ículas discu si as, de iniciones, en gene al, de ipo sinonímico,
es deci : apo an una palab a equi alen e en la lengua me a, que pueda sus i ui a la que apa ece
como en ada del dicciona io en la lengua o igen. Na u almen e, el uso exclusi o de de iniciones
sinonímicas en un dicciona io bilingüe no incu e en un cí culo icioso (pues 'ca '; ca 'pues'),
ya que ga an iza la sus i ución cons an e de un é mino po o o, pe o, gene almen e, ol ida odo
/ mucho / bas an e (d)el abanico de posibilidades exp esi as que cada palab a p esen a, an o en
la lengua o igen como en la lengua me a, así como el hecho de que las equi alencias en e am-
bas lenguas no siemp e cons i uyen conjun os idén icos (es deci : pues iene muchos más alo es
que el de 'conjunción causal' -no siemp e equi ale al . ca - y, po o a pa e, an o pues como
ca engloban conjun os de sen idos que no se co esponden sis emá ica, cons an emen e, en es-
pañol y en ancés, si bien ca suele pode aduci se con ga an ías, de o ma bas an e egula ,
po esp. pues). Pa a los ma cado es del discu so, que poseen un signi icado no deno a i o bas-
an e ma izable (po medio de la en onación) y e sá il con ex ualmen e (con e ec os de sen ido
muy icos), el a amien o lexicog á ico equie e pa icula minuciosidad, y es a i ud o cuali-
dad es a menudo incompa ible con las limi aciones de papel, de cos e, e c., o con la uni o midad
eque ida desde la p opia concepción me alexicog á ica, que subyacen a la plani icación de cada
dicciona io. Po eso, he de sub aya lo ú il y necesa io (o, al menos, con enien e) que es que se
elabo en dicciona ios de pa ículas -es deci , dicciona ios sólo de pa ículas- (y no sólo mono-
lingües, como los ci ados y los que se elabo an ac ualmen e en España, sino ambién bilingües).
Sin ánimo de c i ica a los au o es (an es al con a io, ya he señalado epe idamen e lo alioso de
su abajo y lo complejo de su misión), amos a analiza a con inuación algunos ejemplos más
(complemen a ios del de pues), en los dos dicciona ios indicados, pa a comp oba qué nos apo -
an de posi i o y qué ca encias (más bien que de ec os) e lejan, pa a que podamos mejo a su
u ilización como he amien as undamen ales en la clase de E / LE.
Tan o Reyes (1958) como La ousse (1999) p esen an, como he dicho, de iniciones sinonímicas;
dan equi alencias, gene almen e, p ecisas, y o ecen ejemplos ilus ado es o acla a o ios (pe o, de
o ma mucho más egula en el segundo caso que en el p ime o). Hay que ad e i que los obje i-
os de ambos dicciona ios no son exac amen e los mismos, aun a ándose de dos ob as bilingües:
Reyes (1958) es á pensado, en p ime é mino, pa a el español que aduce del ancés a su p opia
lengua (Dicciona io ancés - español y español - ancés), mien as que La ousse (1999) pa ece
pensa , más bien, en el ancés que aduce del español a su lengua p opia (o en quien, siendo es-
pañol, ha de hace aducciones in e sas -más complejas que las di ec as-), de ahí que se a e de
un dicciona io Español-F ancés I
F angais-Espagnol.
Compá ese, así, lo esquemá ico (pe o pe i-
nen e) de la in o mación de Reyes (1958)
pa a
pues, espec o de la apo ada po La ousse (1999),
ya analizada; Reyes de ine pues como 'Done- O , ca .- Puisque.- Eh bien'.
6 Me
e e i é
al
La ousse
(1999), ya ci ado, y al de
Reyes
(1958).
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...
LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD
Vol iendo a algunas de las pa ículas analizadas más a iba (§ 2), podemos compa a cómo
a a cada uno de los dicciona ios cla o y homb e. En La ousse
(1999:1,
194), cla o se incluye
(en la pa e español- ancés) bajo la oz cla o, - a (adje i o), que se de ine, en p ime é mino,
como 'clai , e'. Se econoce un uso ad e bial de cla o (c . habla cla o) y se hace e e encia ex-
plíci a de exp esiones ecuen es y coloquiales como cla o que 'il es é iden que'; cla o que sí,
cla o que no 'mais oui, mais non'. Se p es a especial a ención a ¡cla o!, con en adilla des acada
po medio de un ombo, y se alo a al signo como in e jección; se aduce po 'bien su !', 'é i-
demmen !', 'na u ellemen ' y a la ase ¡cla o es á! 'é idemmen !', 'bien en endu'. Po su pa e,
Reyes (1958: 951) incluye cla o, - a como adje i o y o ece a ias acepciones sinonímicas del
é mino; ambién indica que puede se ad e bio, pe o nada apo a sob e sus alo es in e jec i os.
En lo que espec a a ¡homb e!, La ousse
(1999:1,
438) coloca a la oz bajo la en ada homb e
(nomb e masculino) y des aca su alo in e jec i o po medio de una en adilla igualmen e san-
g ada (p ecedida de un ombo); como in e jección, le da las equi alencias de 'mon ieux' (indi-
cado a de ca iño); 'quoi' (asomb o); ' iens!' (so p esa); 'allons done!' (inc edulidad), 'eh bien'
(admi ación), ' aimen !' (i onía), 'bah!' (duda), 'sans blague!' («no me digas»); y, sob e odo,
añade como obse ación:
L 'exclama ion ¡homb e! es es employée dans le langage cou an
e se á exp ime les nuances les plus di e ses. On peu méme
I 'employe pou s 'ad esse á une emme, concu emmen a ec ¡mu-
je !
Po su pa e, Reyes (1958: 1218) ambién incluye ¡Homb e! den o de la en ada de homb e
(nomb e masculino), pe o sólo lo de ine como 'Mon ami!'. Da, con odo, nume osas exp esio-
nes hechas con homb e {homb e de pelo en pecho, homb e público, e c.). Se a a, pues, en am-
bos casos, de dicciona ios p ecisos, pe o con un g ado de in o mación di e en e, en can idad y
en calidad. Y hay que añadi que, en el caso de cla o, incluso La ousse (1999) peca de limi a-
do o escaso, y que, en el caso de ¡homb e!, ni uno ni o o dis inguen en e ¡homb e!, oca i o
('mon ieux!', 'mon ami!') y ¡homb e!, p opiamen e in e jección. La obse ación de La ousse
(1999) se queda, en ese sen ido, algo coja, aunque, cie amen e, o ien e bas an e a inadamen e
al usua io.
De o o lado, y aunque las de iniciones sinonímicas de los dicciona ios bilingües no conduz-
can necesa iamen e a un cí culo icioso, es cie o ambién que llegan a suge i lo, a poco que uno
p osiga en sus consul as. Compa emos, así, lo que nos dice La ousse (1999) sob e sin duda y
desde luego. El p ime ma cado apa ece bajo luego (I, p. 510) y bajo desde (I, p. 274), y se de-
ine, en cada luga , espec i amen e, como 'é idemmen , bien en endu, na u ellemen , bien su '
y como 'bien su , é idemmen ': no se a a, pues, de o ma uni o me la locución en dicho dic-
ciona io. Pe o, además, si se ecue da la de inición de ¡cla o! ('bien su !', 'é idemmen !', 'na-
u ellemen !') que dicha ob a apo a, se llega a la conclusión de que desde luego y ¡cla o! han
de se equi alen es. Sin emba go, se a a de ma cado es que implican ma ices dis in os de e i-
dencia cogni i a (modalidad epis émica), como se explica en Ma ín Zo aquino / Po óles Lá-
za o (1999: 4146-4158) y en Ma ín Zo aquino (2001). Po su pa e, Reyes (1958) incluye des-
de luego ambién bajo desde (p. 1039) y bajo luego (p. 1286); o ece equi alencias di e en es en
cada caso: 'd'abo d' (p. 1039) (¿ aduce, quizá, más bien, el desde luego, ya inusual en España,
'desde inmedia amen e' -en una ase como «dímelo desde luego»-, que algunos hispanoame-
icanos di ían «dímelo luego», «dímelo luego, luego» o «dímelo luegui o»?) y ' es olon ie s,
bien en endu' (p. 1286).
En lo que se e ie e a sin duda, La ousse
(1999:1,
309) señala como de inición 'sans dou e'
(añade sin duda alguna 'sans aucun dou e'; no cabe duda, no hay duda, sin luga a dudas 'il n'y
a pas de dou e'), y, a su ez, incluye sans dou e bajo dou e, con el alo de 'sin duda' (y sans au-
cun dou e 'sin duda alguna') (II: 224). Po o a pa e, apo a una obse ación in e esan e: «Hoy
sans dou e signi ica más bien quizás, p obablemen e» (1,309). Pe o eso sucede ambién en espa-
ñol,
lengua en la que sin duda puede exp esa ce eza, pe o ambién p obabilidad ( en e a desde
luego,
que señala lo e iden e o indudable de algo, como expe imen ado po el p opio hablan e)
(c . Ma ín Zo aquino / Po óles Láza o, 1999: 4158). Po su pa e, Reyes (1958: 1074) de ine
sin duda simplemen e como 'sans dou e'.
Como decía más a iba, esul a ía u ópico (po an ieconómico y, p obablemen e, lexicog á i-
camen e ina mónico o i egula ) p e ende in eg a una desc ipción lexicog á ica exhaus i a de
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ASELE. Ac as XV (2004). M.ª ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO. El a amien o lexicog á ...
ACTAS
DEL XV
CONGRESO
INTERNACIONAL
DE
ÁSELE
los ma cado es del discu so en los dicciona ios bilingües «gene ales», pe o, cie amen e, se ía
muy posi i o ealiza ob as monog á icas de ese ipo -es deci , dicciona ios bilingües de pa í-
culas discu si as-. Ello pe mi i ía inclui da os ónicos (pa a los ma ices exp esi os que los ha-
blan es ajus an egula men e po medio de los asgos sup asegmen ales -de en onación- adecua-
dos);
p ecisa mejo las obse aciones sob e el uso -las unciones p agmá icas de algunas pa -
ículas-, y, sob e odo, o ien a con ejemplos abundan es y opo unos los sen idos de los ma ca-
do es del discu so.
4.
ALGUNAS
OBSERVACIONES
EN
RELACIÓN
CON LA
INFORMACIÓN
LEXICOGRÁFICA
QUE
OFRECEN
LOS
DICCIONARIOS
MONOLINGÜES
DEL
ESPAÑOL
SOBRE
LAS
PARTÍ-
CULAS
DISCURSIVAS
Si los dicciona ios bilingües son he amien as esenciales pa a la enseñanza de lenguas y, en
conc e o pa a la de E / LE, no es menos cie o que los dicciona ios monolingües son igualmen-
e de ex ao dina ia u ilidad en ese p oceso, sob e odo, cuando el alumno ex anje o, como e-
cue da Ma ía Moline en el amoso p ólogo de su Dicciona io de Uso del Español (DUE, 1966
/1967:
IX), ha llegado en «el conocimien o del uso del idioma a ese pun o en que el dicciona io
bilingüe puede y debe se subs i uido po un dicciona io en el p opio idioma que se ap ende».
Pues bien, como ya he señalado sup a, en Ma ín Zo aquino (2003) -pensando an o en los
usua ios de E / LM como de E / LE-, ei e é la con eniencia y opo unidad de elabo a dicciona-
ios monolingües de pa ículas discu si as; anuncié los que, has a donde conozco, se es án elabo-
ando en España, y me ocupé de los p oblemas p incipales que plan ea el a amien o lexicog á-
ico de los ma cado es del discu so, con algunos ejemplos p ác icos. En esa línea, sub ayé que la
con ección de ob as de ese ipo es á ex ao dina iamen e acili ada en español g acias al inmen-
so conjun o de con ibuciones que se han publicado sob e pa ículas o g upos de pa ículas, bien
aco ados, en los úl imos ein e años (aludía a los abajos de Acín, B iz, Casado, Co és, Fuen es
Rod íguez, Ga cés, Mon olío, Pons Bo de ía, Po oche, Po óles y an os o os in es igado es -
en e ellos, yo misma-). De hecho, algunos es udios (po ejemplo, Fuen es Rod íguez, 1987; Ca-
sado Vela de, 1991; Fuen es Rod íguez / Alcaide La a, 1996; Lló en e A cocha, 1996; Po óles,
1998a y 2001; Ma ín Zo aquino / Po óles Láza o, 1999; B iz, 2002 y Cua e o, 2002) o ecen
da os sob e las pa ículas discu si as no di ícilmen e con e ibles en el me alenguaje lexicog á-
ico. La publicación hace apenas un año del Dicciona io de pa ículas de Luis San os Río (San-
os Río, 2003) ha supues o, en esa línea, un a ance muy impo an e.
También ue en Ma ín Zo aquino
(2003:
440-441) donde des aqué que «el hecho de que las
pa ículas discu si as posean peculia idades sin ác icas, semán icas y p agmá icas no in alida
[pa a ellas] el plan de abajo que suele aza se en la con ección de los a ículos de un diccio-
na io». Po ello, eco dando que el con enido de cada a ículo lexicog á ico debe es ablece se
en unción de los obje i os que enga que cumpli el dicciona io que se quie a elabo a (op. ci :
441),
p opuse dis ingui , en la mic oes uc u a de uno dedicado a las pa ículas discu si as:
(...) in o mación sob e la ca ego ía de la pa ícula; sob e sus acep-
ciones y subacepciones; pa icula idades ela i as a ma cas de ám-
bi o o ex ensión de uso; inclusión de ejemplos ilus a i os y, en in
(...) obse aciones (...) sob e el p oceso de g ama icalización o de
lexicalización [que subyace a muchos ma cado es discu si os].
Sub ayé especialmen e en dicha con ibución {op. ci , 441-442) que el aspec o más a duo
del abajo lexicog á ico dedicado a las pa ículas del discu so adica -como, po o a pa e, su-
cede pa a odos las palab as- en la de inición que se debe aplica , y ello, en nues o caso, po
dos azones: a) po que los ma cado es del discu so son a menudo palab as o signos complejos
cuyo signi icado no se deduce de la suma del de cada uno de sus componen es (como ocu e en
oda locución o exp esión ija), lo que debe queda le cla o al usua io; y b) po que la de inición
de las pa ículas discu si as (al no p esen a es as con enido deno a i o) debe se de ipo uncio-
nal (Po o Dapena, 2002: 282-283), llamada ambién de uso (La a,
2003:
113): la que a ec a a
los ocablos de in en a io ce ado, palab as g ama icales o sinca ego emá icas, cuyo signi ica-
do eal es «su uso», «su unción». Es a de inición no es ácil de se exp esada en un me alengua-
je lexicog á ico y, de hecho, muy ecuen emen e, en los dicciona ios monolingües del español,
las pa ículas discu si as se de inen po medio de sinónimos, lo que conduce, según hemos e-
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MESAS REDONDAS
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