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María de Zayas, autora barroca de Novelas y Desengaños: Estado de la cuestión

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María de Zayas, autora barroca de Novelas y Desengaños: Estado de la cuestión

Author: Rivero Arjona, Cristina Nerea
Year: 2017
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8a44beca-913f-41ff-92a0-98892bdfeb6e/download
Realizado po : Ne ea Ri e o A jona
Depa amen o: Li e a u a Española e Hispanoame icana
Di igido po : Isabel Román Gu ié ez
Ma ía de Zayas, au o a ba oca de No elas y
Desengaños: Es ado de la cues ión
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Índice
1. In oducción ………………………………………………….Pág. 3
2. Pano ama na a i o del S. XVII. La no ela co a ……..……. 4
2.1. Rup u a de modelos enacen is as………………………………….4
2.2. De las “no elas ejempla es” a las co esanas………………………7
3. La ob a na a i a de Ma ía de Zayas. No elas amo osas y
ejempla es y Desengaños amo osos………………………………… 10
3.1 La es uc u a de las no elas…………………………………….. 11
3.2 La in ención didác ica………………………………………. …… 15
3.3 Los emas…………………………………………………………. 18
3.4 Los pe sonajes. El modelo emenino……………………….. ……. 21
3.5 La enunciación na a i a………………………………………….. .24
3.6 Tiempo y espacio………………………………………………….. 27
3.7 C í ica mo al y ecepción de la ob a………………………………. 28
4. Conclusiones……………………………………………………… 32
5. Bibliog a ía……………………………………………………… 33
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1. In oducción
Mi a acción po el géne o de la no ela co a y las no elas ejempla es ce an inas,
jun o a mi desconocimien o en cuan o a la p oducción li e a ia de igu as emeninas en el
siglo XVII (más allá de au o as de clausu a como So Juana Inés), me ha lle ado a o ien a
mi T abajo Fin de G ado en es a di ección, siemp e con la ce eza de que una pequeña
in es igación de es as ca ac e ís icas con ibui á a mejo a mi o mación. T as la consul a y
lec u a de una g an can idad de es udios y monog a ías sob e la época y el géne o, me
pa eció que la igu a de Ma ía de Zayas esal aba po su isión mode na y ansg eso a del
eje cicio na a i o, así como po el plan eamien o de los emas y el ca ác e de denuncia de
algunas de sus no elas.
Así pues, abo da é aquí un análisis del “es ado de la cues ión” en o no a su ob a
na a i a, que des aca en e el es o de su ob a ( ambién cul i ó la no ela y el ea o), y en
pa icula me cen a é en sus dos g andes colecciones: No elas amo osas y ejempla es y
Desengaños amo osos.
Realiza é un b e e eco ido po los es udios que han is o la luz desde la década de
los 90 has a la ac ualidad. Mi pun o de pa ida se á el es udio ealizado po Ca los Vaillo en
1993, ecogido en la His o ia y c í ica de la li e a u a española de F ancisco Rico (1992).
Realiza é una e isión de los nue os es udios, eniendo en cuen a que, en su mayo ía, se
apoyan en lo ya dicho po au o es como Amezúa, Goy isolo, Fel en o Foa.
T aza é un b e e pano ama en cuan o a la no ela co a del XVII pa a pos e io men e
cen a me en la na a i a de Zayas, pa iendo de los abajos de Isabel Colón Calde ón
(2001) y Ped o Ruiz Pé ez (2010). Es o nos pe mi i á conoce mucho mejo el con ex o
cul u al de la época donde, den o de un canon pu amen e a onil, acaba po esal a la
igu a emenina de Ma ía de Zayas, po sus peculia idades sociales, cul u ales y na a i as.
Los es udios ac uales di igen su a ención hacia las muje es como g upo pos e gado, lo
que nos p opo ciona á en su mayo ía análisis sob e el eminismo que pudo deja e Ma ía
de Zayas en sus no elas. Hablamos de es udios cul u ales, dominan es sob e odo a pa i de
1990, ealizados po au o es que exal an el papel y la unción de Zayas y la epe cusión de la
misma como modelo o pun o de pa ida pos e io .
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A pesa de habe gozado de cie a ama en su época, equipa able a la de Ce an es o
Lope de Vega, no es una au o a que se o ezca pa a el es udio co idiano de la li e a u a
española. T as ello pa ece habe un as ondo elacionado con una disc iminación del sexo
emenino en de e minados ámbi os cul u ales como e an las a es o las ciencias. Sin
emba go, en es e abajo a a é de demos a que es, y ha sido, una au o a es udiada en
p o undidad du an e el siglo XX e incluso el XXI.
El in e és gene al de nues a au o a adica en la mode na isión p esen ada en un siglo
dominado po homb es, donde la labo de esc i u a emenina, a pesa de exis i , no e a
demasiado es imada, ya que la muje siemp e se p e i ió sumisa y subo dinada a una igu a
masculina. Mi epaso po la c í ica ecien e de Ma ía de Zayas se o ganiza á a endiendo, en
p ime luga , a la es uc u a de la no ela, pa a con inua con el a amien o de los pe sonajes,
la enunciación na a i a, la o ganización empo al y espacial, así como la ecepción de
dichas colecciones.
Po úl imo, quie o indica que u ilizo la edición elec ónica de las no elas de Ma ía de
Zayas p epa ada po En ique Suá ez Figue edo pa a la colección “Tex os” de la e is a
Lemi (núme os 16 y 18, de 2012 y 2014), que sigue la de Za agoza, 1638. Aunque conozco
ambién las de Ylle a y Oli a es, en e o as, he de econoce que me ha esul ado más ácil
y asequible la elec ónica.
2. Pano ama na a i o en el S. XVII. La no ela co a
2.1. Rup u a de modelos enacen is as
El modelo li e a io impe an e en el Renacimien o comenza á a desmo ona se a inales
del XVI, iniciándose así el XVII como un siglo de e oluciones y cambios gene almen e en
el campo de la p osa. Has a es e momen o, emos una li e a u a depu ada, ca ac e izada po
la p esencia de la na u aleza, el man enimien o del deco o y el a i icio. El au o po
excelencia se á Ga cilaso y sus Églogas e leja án a la pe ección el mundo pas o il del
locus amoenus, compañe o de las cui as amo osas de los pas o es. Jun o a es os úl imos, los
pe sonajes dominan es se án hé oes, en su mayo ía p oceden es de mundos an ás icos y
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exó icos.
Ped o Ruiz Pé ez mues a es a up u a a a és de es ob as de es au o es muy
impo an es e in luyen es pa a la li e a u a pos e io . A lo la go de unas ein e páginas, nos
plan ea un pano ama de cambios en el eje cicio li e a io ealizados po Ma eo Alemán,
Ce an es y Que edo. De es a mane a, el Guzman de Al a ache, el Quijo e y el Buscón se
con ie en en modelos de una nue a pe cepción del mundo que comienza a e se como una
condena. Tiene luga el iun o del has ío i al.
Hablamos del pesimismo, que comienza a se pa ícipe de la ida de los pe sonajes.
A ás queda on los mundos de ensoñaciones, y cada ez es á más p esen e la imagen
ac u ada del mundo en odos sus ni eles; es o es: c isis económicas, polí icas y sociales. Se
busca la ealidad y la e osimili ud. Así lo explica el au o :
Así mien as caballe os y pas o es se si úan en un ma co idílico, Guzmán sien e la expulsión
del pa aíso y acaba concibiendo su ida como una condena […] plagada de obs áculos que
cas igan el cue po y despie an la men e y el espí i u (Ruiz Pé ez, 2010, 201).
Es o supone un cambio en el a amien o de los ejes p incipales del Renacimien o:
Las bases neopla ónicas y el ideal de na u alidad han cedido an e el desengaño de las
apa iencias y la conciencia del a i icio […], pe o ambién po la e isión pa ódica y
me ali e a ia que el pas o , como idealizada imagen del poe a enamo ado, es á su iendo en
el campo de expe imen ación del omance o nue o (2010,196).
Es a pa odia del modelo se e cla amen e en el Quijo e de Ce an es, donde la
idiculización se basa en la imi ación desp opo cionada de la o ma de habla de aquellos.
De es a mane a, empieza a in e esa lo bu lesco, lo idículo, que es en de ini i a una nue a
o ma de en e ene al público. Pe o la up u a con espec o al eje cicio enacen is a no
concluye aquí: se abandona án los escena ios exó icos y en su luga apa ece án pun os de la
geog a ía peninsula . Además, el hé oe enacen is a, ca gado de alo es, se á sus i uido po
la igu a del an ihé oe o hé oe a la con a. Con ello se p opone “un ejemplo a con a io que,
po ía del esca mien o, si a pa a e o za las bondades del ideal p esupues o” (Ruiz Pé ez,
2010, 200). Llegamos po an o, a la igu a del píca o, a la igu a de Láza o de To mes o

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Guzmán de Al a ache, que plan ean un adoc inamien o mo al; hablamos ya de la pica esca:
El plano de las consejas es el de la choca e ía, donde el ingenio apa ece al se icio de la
bu la o como ecu so pa a la supe i encia, p esen ando un mundo de engaños si uado
siemp e en los ni eles más deg adados de la ealidad […]; el esca mien o se o ece en
cabeza p opia como una ía pa a hui de la co upción del mundo y encamina los pasos a un
uni e so de sal ación [...]. (Ruiz Pé ez, 2010, 201-202).
El en en amien o en e icción y ealidad se á cons an e. Viene a imi a el
en en amien o en e la an igüedad y la mode nidad, el mundo idílico p opio del clasicismo
en e al desengaño y al mundo como una condena. Es una bu la de la emá ica an e io , del
mundo pas o il y de hé oes ca ac e ís icos del Renacimien o. Se idiculizan es os emas y se
p esen a la c uda ealidad, emas co idianos como la iolencia, engaños o en edos amo osos.
El cambio de siglo ae consigo un cambio indus ial, lo que supone una up u a del en o no
na u al. Es o es plan eado en el Quijo e a a és del episodio los molinos. Han desapa ecido
los gigan es y han sido sus i uidos po un elemen o necesa io.
Los elemen os de la écnica y la incipien e indus ia (ba anes, aceñas, imp en as…) han o o
la a monía de una na u aleza que ya no se o ece al homb e pa a se con emplada y
admi ada, sino pa a some e se a su ans o mación, un en en amien o que gene a con lic os
y deja en los má genes los es os de un mundo iejo y unos ideales que, aun pe icli ados,
ienen su pun o de g andeza (Ruiz Pé ez, 2010, 206).
Como podemos comp oba El Quijo e se p esen a como un compendio de écnicas de
expe imen ación. Es muy in e esan e cómo la up u a con el pasado no se hace adicalmen e,
pues se iene en cuen a la adición en odo momen o. Con on a el mundo de los hé oes, del
amo idílico, de los pas o es y mons uos, en e al del iejo, el loco y el empob ecido de la
sociedad española del XVII. Po supues o, se á una no edad la mul iplicidad de oces. Se
pone de moda la écnica del manusc i o o los juegos en e pe sonaje p o agonis a y au o .
Así lo emos en el Quijo e, al plan ea la in e ención de un mínimo de cua o oces en un
solo lib o. Todo ello supond á la o mación de una nue a écnica dominada ambién po el
enga ce de la ob a a a és de capí ulos:
Con las ob as de Lope, Alemán y Ce an es nos encon amos, espec i amen e, con el
empeño po ac ualiza la na a i a idealis a, la olun ad de explo a las posibilidades de la
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pica esca y el a isbo de un camino dialéc ico pa a la no ela. De las es p opues as la p ime a
man end ía una cie a ine cia a lo la go del siglo, mien as que la ce an ina a da ía mucho
en uc i ica ; la senda más ecunda esul ó la del Guzmán, pe o sus secuelas se
mul iplica on de inmedia o sólo a cos a de la disolución de su modelo (Ruiz Pé ez,
2010,214).
Ruiz Pé ez conside a que es mayo la up u a que e ec úa Que edo en su Buscón,
aunque conside a que su epe cusión no ue la misma que en los ejemplos an e io es. C ee
que la ob a solo si e al au o pa a mos a su esis del de e minismo social, “y de paso
sa i iza y desenmasca a a una gale ía de ipos” (2010, 215). Lo que sí es cie o es que el
mundo del píca o en gene al pa ece gi a en o no a dos ejes, la hon a y el dine o, y así lo
emos desde el Laza illo.
En cualquie caso, las es ob as nos mues an el sen imien o que ca ac e iza al
siglo; hablamos del has ío, y ellas es nos plan ean el paso de la ingenuidad al desengaño.
2.2. De las “No elas ejempla es” a las co esanas
Al habla de la pica esca es necesa io menciona el o o ex emo que ambién plan eó
Ce an es. La publicación de sus No elas ejempla es p opicia el éxi o de las no elas
co esanas. Tal y como señala Ruiz Pé ez, los pe sonajes de es a nue a modalidad no
mani ies an la soledad, p incipalmen e po que apa ecen en pa ejas y suelen plan ea el ocio
y el en e enimien o. A isbamos, po an o, dos nue as e ien es en el XVII, la pica esca y
las No elas ejempla es de Ce an es. Es o se debe en g an medida al gus o del público po
una na ación más sin é ica, lo que degene a á en las conocidas no elas co esanas o no elas
co as, que no po ello plan ean una emá ica en elación únicamen e a la Co e. Hay que
apun a que has a 1620 es escasa la p oducción de no ela y se á a pa i de es e momen o
cuando la “no ela”, en e e encia a la b e e, se e ome.
El géne o de la no ela co a es aba des inada a un público u bano y es aquí donde
pod emos encuad a a nues a au o a, Ma ía de Zayas. Gene almen e pa en del modelo
i aliano, plan eado po Bocaccio, donde el esquema es muy sencillo: la na ación se
encuad a den o de una eunión de amigos que pa a pasa el iempo compa en ela os
en e enidos. Es a pa i de la segunda mi ad del XV cuando comienza a mani es a se en la
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península dicha in luencia i aliana. Realmen e el desa ollo de es a nue a endencia end á
su auge en el siglo XVII apoyándose en la na a i a ce an ina.
Se ca ac e iza an e odo po la b e edad y po la acumulación de ela os en un mismo
lib o sin conexión emá ica di ec a. El discu so au obiog á ico se á u ilizado como ecu so
pa a ace ca nos a la e osimili ud; pa a ello se ecu i á a na ado es in e nos den o del
ela o, lo que nos lle a de nue o al puen e en e la icción y la ealidad. El espacio se á
mayo men e u bano, y po lo que se ha án alusiones a las ciudades, calles, iglesias, e c. A
eces la casa es p esen ada como el p opio ma co de la na ación. Sin emba go, sigue
habiendo luga pa a la na u aleza, no solo la pas o il, sino ambién la ag es e, que según
Isabel Colón e a des inada mayo men e pa a ac os de iolencia como las iolaciones (2001,
25)
Con espec o al público lec o del géne o, se ha discu ido el ni el social que lo
componía. Como ya se ha dicho, se a a de lec o es u banos que gene almen e e an
c i icados po los mo alis as. Podemos habla de un doble ecep o : en el caso de ´las
no elas de Zayas, puede habla se de un lec o dual, ya que no solo es án di igidas al “lec o
a en o”, sino que ambién aluden al a sus de ac o es, en el “P ólogo de un desapasionado” el
na ado se di ige a un lec o “c uel o benigno·. Es in e esan e ambién el hecho de que en
muchas ocasiones el lec o iene un papel en la ob a, e incluso ecibe un nomb e, como
e emos en el caso de Zayas al di igi se a “Fabio”. Además, en ocasiones se ha especulado
sob e si los au o es sa is acían las necesidades y pe iciones de su público. Es e asun o queda
e a ado en Zayas cuando iene en cuen a la supues a pe ición de Fabio pa a que el inal no
sea ágico.
En las no elas no solo hay lec o es, sino ambién oyen es. Algunas his o ias son escuchadas
po un audi o io, que al inal da ecuen emen e su opinión […]; en ocasiones los
comen a ios de los pe sonajes se en emezclan con o os sob e los que oían los ela os
(Colón Calde ón, 2001, 44).
Al se un géne o que pa e de una ingen e can idad de uen es an e io es, es ecuen e
la p esencia de poemas, ca as o b e es piezas ea ales in e caladas, pues con ellos se
llamaba la a ención de los lec o es. En el caso de la poesía, gene almen e abundaba la
amo osa, aunque ambién había luga pa a los poemas bu lescos:
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Las poesías podían se ob a de los p opios au o es, bien compues as pa a la ocasión, bien
omadas de o os ex os suyos; así Zayas eu ilizó unos e sos de su comedia La aición en
la amis ad (Colón Calde ón, 2001, 57)
La exp esión de “no ela co esana” ue p opues a po Amezúa (1929). Pe o más allá
de es as dos denominaciones (“no ela co a” o “no ela co esana”), los c í icos ambién se
e ie en a ellas como “no ela co a ma ginada”, según E angelina Rod íguez Cuad os
(1979) o “no ela co a omán ica”, según Ludwig P andl (1933). Lo cie o es que, aunque
apa ece en España en el XVII se con o ma a pa i de an eceden es en siglos an e io es: “Las
poé icas y e ó icas no abo da on en p o undidad la no ela co a, sob e odo po que e a
di ícil encuad a la en el sis ema de géne os azado po A is ó eles, al que que ían a ene se”
(Colón Calde ón, 2001,14).
Pe o, a pesa de la g an acogida que u ie on, ambién ecibie on c í icas, se
conside a on pelig osas po que inci aban al icio, men i osas e incluso se conside ó que
es aba mal esc i as:
In e inie on en ellas los p opios no elis as, en ocasiones c i icándose en e sí, o cambiando
de opinión, así como o os esc i o es. Se e ie on di e en es acusaciones algunas simila es a
las que ya se habían di igido con a los lib os de caballe ías o las no elas pas o iles... (Colón
Calde ón, 2001,18).
T as es o, la misma au o a plan ea los cinco pun os que se a aca on (como decíamos,
pelig osas, men i osas, au obiog á icas, pa a ingenuos y mal esc i as), en los que no
p o undiza emos ya que lo ealmen e in e esan e es que las c í icas sob e su inmo alidad
inaliza on con la p ohibición de 1625 que “supuso un cambio en el pano ama”. Se llegó al
pun o de sup imi la palab a no ela, y algunos au o es u iliza on o as palab as, como Zayas,
que la llama “ma a illa”.
En cuan o a la decadencia de la no ela, Isabel Colón (2001, 22-23) pa ece hace se eco
de Pacheco-Rasanz (1984) al conside a que es en e 1665-1700 cuando iene luga la
educción de la p oducción no elís ica. Pa a Amezúa, an es de inaliza la p ime a e apa del
XVII hab ía comenzado dicha decadencia, haciéndola coincidi con la mue e de Salas
Ba badillo (1929, 277); apoyándose en él, Djidiack Faye en 2009 concluye que
16
...po que si es a ma e ia de que nos componemos los homb es y las muje es ya sea una
abazón de uego y ba o, o ya una masa de espí i us y e ones, no iene más nobleza en
ellos que en noso as; si es una misma la sang e, los sen idos, las po encias, y los ó ganos po
donde se ob an sus e ec os son unos mismos, la misma alma que ellos (po que las almas ni
son homb es, ni muje es), ¿qué azón hay pa a que ellos sean sabios y p esuman que
noso as no podemos se lo? (No elas amo osas y ejempla es, P ólogo Al que leye e, 361)
Es e asun o, na u almen e, ha llamado la a ención de la c í ica. Así, po ejemplo,
a i ma Alicia Ylle a (1999, 235-237):
A la ez que de iende el hono de las muje es de iende ambién su posición y ama como
esc i o a [...], Ya en el p ólogo, expone Zayas los dos a gumen os que ei e a á a lo la go de
su ob a pa a de ende la capacidad in elec ual de las muje es: la igualdad de las almas y la
au o idad de la his o ia […]. Ma ía de Zayas ep ueba que se den a la muje uecas y
almohadillas en luga de le as y a mas. En la segunda pa e da un paso más y conside a que
as es a educación cas ado a, se ocul a el emo de los homb es a la compe encia emenina.
Y Pila Alcalde (2005, 57) añade:
Zayas ex iende su c eencia en que la igualdad biológica en e ambos sexos pe mi e una
igualdad en el conocimien o […]; al e igi se de o ma independien e con espec o al modelo
masculino enace y e-c ea un modelo independien e del e lejado an e io men e.
Es o es impo an e, pues es una de ensa de no solo de la muje sino ambién de la
esc i u a emenina an e la posibilidad de que es a pudie a llega a se denig ada po se ob a
de una muje , conside ada una igu a incapaz en la época. De modo que su in ención es
eno a el pano ama na a i o has a en onces concebido. Pa a ello, es a de ensa de la muje
o búsqueda de la igualdad, plan eadas desde el p incipio, adica á en la elección de unos
pe sonajes p e e en emen e emeninos que si an de ejemplo pa a el público lec o :
Zayas e o na a una concepción más an igua: como el “Exemplo” medie al, sus no elas son
ad e encias, pe o aho a sob e odo di igidas a las muje es. Sus no elas con ienen
enseñanzas, no ya eligiosas o mo ales, sino sociales y p o anas, en es e sen ido esc ibe la
au o a “comp ome idas” (Ylle a, 1999, 227).
Es o nos pe mi e habla del público al que la au o a se di ige. Pa ece pe segui un

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público mayo i a iamen e emenino, pues desde su publicación se a i ma que sus ob as
a an de adoc ina a las muje es en de e minados asun os amo osos. A pa i de es e
momen o comienzan a su gi es udios cul u ales que di igen su obje i o hacía las muje es
como núcleo pos e gado. En ello insis e Cha P ie o (2002, 1):
Zayas c ee en la u ilidad mo al de la li e a u a y sigue el p ecep o ho aciano dulce e u ile,
que iene un p opósi o i memen e es é ico de en e ene y ec ea , pe o, an e odo de enseña
median e una c í ica social. […] La ansg esión del concep o de la hon a y el hono en la
ob a zayesca se suma a la c í ica de la subyugación emenina con el ma imonio impues o y a
la usu pación del pode masculino median e la bu la y el engaño. Al queb an amien o de
dichos concep os añade el ema de la educación de las muje es, lo cual pone a la au o a en
una pe spec i a eminis a y la hace a ípica en el con ex o del sis ema pa ia cal del Siglo de
O o.
Más adelan e concluye: “se mo a de la igu a de la muje cas a pasi a e indecisa. […] Doña
Ma ía p opone un plan de ale a pa a que las muje es no se dejen lle a po las eglas
sociales” (2002, 6-8).
Po su pa e, en un es udio ambién ecien e, Ca men Solana Segu a p ecisa las
in enciones de Ma ía de Zayas:
La au o a comba e las pos u as misóginas que aumen a on con la Con a e o ma en una
sociedad pa ia cal en la que la alo ación de la muje se ci a en la conse ación de la
i ginidad y el cumplimien o de sus debe es como esposa (2010, 27).
Del mismo modo, en las Ac as de XVI Cong eso de la Asociación In e nacional de
Hispanis as, publicadas en 2010 en español, se ecogen abajos sob e nues a au o a.
Cos a Pascal (2010, 1) sos iene el in e és ac ual po es e aspec o de la ob a de Zayas:
En las úl imas décadas ha in e esado pa icula men e su igu a como esc i o a.
So p ende su esuel a de ensa de las muje es, sus nume osos desa íos a los homb es, su
ho o al ma imonio o su deseo de solo o o ga la palab a a las na ado as en su segunda
colección de no elas.
No obs an e, es e in e és lo había mani es ado ya la c í ica an e io . Es udios muy
18
ecien es, como el ealizado po M. Vic o ia Ma ínez A izabalaga en 2013, aún ecogen
las palab as de Sand a M. Foa, que insis ía en que su p opósi o es “de ende a las
muje es, a i ma su capacidad in elec ual, y, sob e odo, a isa las, aconseja las”. En
elación a la ansg esión que su en el ema del hono y la hon a añade más adelan e:
En es e o den Zayas -en su in en o po ad e i a las muje es ace ca de su e dade a
si uación, según ella la en iende-, ec ea ecuen emen e en sus ela os his o ias que e elan
el egoísmo, luju ia e incons ancia de los ac o es masculinos; his o ias cuyos in es se o nan
más oscu os desde las No elas a los Desengaños, según e emos (2013, 8)
En 2014 Ma cella T ambaioli ealiza una compa ación con el modelo donjuanesco
plan eando el “an i-don Juan” en Ma ía de Zayas. Se incula es e es udio con el p opio
echazo a la igu a masculina en un in en o de ensalza la emenina: “censu a con su il
i onía al ipo donjuanesco que se bu la de las muje es dejándolas sin hono , y lo hace
en ablando un complejo e ingenioso diálogo in e ex ual con El bu lado de Se illa”
(2014, 1) Es deci , man iene po an o la idea p incipal de la muje ebelada y plan ea la
in e sión de cualidades en e homb es y muje es; encon amos en es e es udio un
ace camien o a un “donjuan” muje ; son ellas las que engañan y se bu lan de los homb es
como o ma de denuncia los abusos que ellas mismas padecen.
Son muchos los au o es que de ienden la in ención didác ica, median e el
“exemplo”, de la au o a, apoyándose en conside aciones p e ias. De odo ello puede
deduci se que es amos an e una no elis a que no solo ab e un nue o camino pa a
esc i o as pos e io es, sino que encuen a un público conc e o po y pa a el que esc ibi .
3.3. Los emas
Según Cos a Pascal,
[u]no de los aspec os que c eemos ca ac e iza posi i amen e la esc i u a de Ma ía de
Zayas es apoya se en emas y ópicos pe ec amen e asimilados po la li e a u a, […] pa a,
desde ellos, mos a un mayo g ado de a e imien o o de up u a sob e esa si uación ópica
o ambién a eces econduci la si uación a su p opia lógica de ejempla idad” (2010, 2).
19
Así pues, las conside aciones an e io es ienen una eno me elación con los emas
p incipales de la ob a zayesca. El ema dominan e es el amo , aunque is o desde la
pe spec i a del engaño y los ul ajes que las muje es su en po pa e de los homb es. La
ansg esión en cuan o al a amien o de es os emas es lo que plan ea la no edad.
Realmen e, en cuan o a los emas desa ollados po Ma ía de Zayas, la c í ica ac ual no
ha apo ado nada nue o; a iende a una lec u a de la ob a y a cues iones es ablecidas con
an e io idad po o os au o es. Tan o Cha P ie o (2002) como Djidiack Faye (2009)
plan ean la impo ancia del amo y la hon a ligados a la enganza po el hono , y apoyan sus
conclusiones en es udios p e ios.
Con espec o al amo , Faye analiza de e minadas ideas. La p ime a es la p esencia de
un amo pasional que es b usco: “bas a con que la muje o el homb e c ucen las mi adas
pa a que uno de ellos su a el ue e golpe de la pasión sen imen al” (2009, 214). Realmen e
es la pasión el pun o de pa ida en el que la au o a encie a el apa en e enamo amien o.
P esen a a la muje como íc ima y e dugo, pues es la que ansg ede los lími es del hono
dejándose lle a po la igu a masculina. En elación a es a cues ión habla de la belleza
emenina como a anque del amo pasional, aunque pa a se a ac i a no solo e a impo an e
la belleza sino ambién la g acia o en endimien o
Pa a que el galán de en onces se enamo e de ella hace al a algo más: iene ambién
que se disc e a, ingeniosa, aguda, po que mien as que los ojos se ceban en la blancu a, en
las manos, en los lindos ojos y en la galla día del cue po, no es azón que el alma es e de
balde u ociosa, y así el galán busca el en endimien o en su dama, ya que el en endimien o es
“manja del alma” (Faye, 2009, 211).
Po o o lado, además de b usco, o, dicho de o o modo, audaz, lo conside a iolen o
pues a aca a las muje es y las hace padece : “Cuando el amo no a aca con caídas
psicológicas como desmayos, ac úa de o a mane a, es a ez más paula ina: la en e medad”
(Faye, 2009, 216).
Po úl imo, habla de un amo pasional que no es mu uo dado que si así uese end ía
un inal eliz. Acla a:
20
En el plan eamien o zayesco […] es casi inexis en e el casamien o eliz po que el amo que
lle a a la unión de la pa eja ca ece de since idad, que es, sin duda, lo más impo an e […].
La imposibilidad del ma imonio pe ec o se debe, al pa ece de la no elis a, a dis in as
azones. Po una pa e, Zayas sub aya el ca ác e ciego del amo […]. Po o a pa e, dado el
ca ác e sag ado del ma imonio y odos los alo es sociales que aba ca, sob e odo lo que al
hono a añe, la no elis a de iende la idea del a o p e io, que debe se momen os de
conocimien o mu uo y alo ación social y humana de cada uno (Faye, 2009, 218).
Tan o la belleza como el plan eamien o del amo conducen al a amien o del e o ismo
den o de las ob as de Zayas. Es e es uno de los asun os que mayo deba e ha gene ado a lo
la go de los siglos, di idiendo la c í ica en aquellos que de endían su ep esen ación de la
ealidad en e a los que achaban de obscenas dichas escenas.
Ligado al ema an e io , y a iculado de la ob a zayesca, puede conside a se el del hono :
Uno de los p oblemas con los que enían que en en a se las jó enes e a el an a ado y
espe ado concep o de la hon a y el hono […]. Es a idea an impo an e en los iempos de
Ma ía de Zayas es idiculizada en muchas de sus ob as, ya que quien pie de median e el
código de la hon a y el hono es siemp e la muje (P ie o, 2002, 4-5).
Pos e io men e, Faye plan ea un es udio del hono y la hon a en la ob a zayesca,
analizando alguna de las no elas, como son las i uladas La bu lada Amin a y la enganza
del hono o El aido con a su sang e.
Doña Ma ía de Zayas y So omayo ambién, al igual que odos los esc i o es de su época, ha
colocado el ema del hono en el cen o de los enómenos sociales que le si ie on de ela de
ondo pa a sus colecciones. […] Los que pie den el hono ya no en la necesidad de segui
i iendo. Así, en la no ela La bu lada Amin a y la enganza del hono la he oína ag a iada
po don Jacin o y Flo a decide suicida se (2009, 197)
Añade más adelan e que el amo y el hono son dos ealidades an i é icas pues o que: “el
sen imien o amo oso ena dece el ansia de en ega se ca nalmen e a la pe sona amada, y
dicha en ega ue a del casamien o es un a en ado con a el hono …” (Faye, 2009, 200) de
modo que end ía a plan ea la idea de que, cuan o más c ece el amo , mayo se hace la
deshon a.
21
Ambos au o es plan ea án un e ce paso en es e eco ido: la enganza del hono .
En el caso de Faye, conside a que nues a au o a no se ajus a a la o ganización social que
elega a la muje a un segundo ango; es quizá es a ebelión con a lo es ablecido lo que la
ace ca a su ideología eminis a. Aun así, acla a que man iene la pos u a calde oniana en
cuan o a la de ensa y enganza del hono median e la mue e del ag a iado . Asegu a que
“Zayas o o ga a la muje su de echo de cumpli ella misma su enganza […]. En muchos
casos, son ellas mismas las que solici an su mue e pa a de ol e la hon a a sus amilias”
(2009, 198)
Concluyen, en ambos casos, que el obje i o p incipal de la au o a es á elacionado con
la búsqueda de un nue o sis ema educa i o pa a la muje , que le pe mi a se au osu icien e.
En elación con es o, Cha P ie o (2002) ecue da la no ela de El p e enido engañado,
donde se a i ma que la muje no necesi a educa se pa a dedica se al hoga .
En úl ima ins ancia, Djidiack Faye habla de o a de las emá icas dominan es en las
colecciones de Ma ía de Zayas: las c eencias eligiosas y demoníacas, es as úl imas
elacionadas con la hechice ía, que se plan ean sob e odo como soluciones a de e minados
con lic os:
…la hechice ía en los Desengaños amo osos no solo es un p ocedimien o inmo al que
pe mi e a la muje o al homb e, con la ayuda de espí i us diabólicos, iun a sob e la
pe sona que no le co esponde su amo , sino que ambién es la pasa ela que desemboca en
agedia […]. En nues a no elis a, las p ác icas supe s iciosas y mágicas log an su mayo
in eg ación en la es uc u a in e na de la his o ia na ada. Zayas no se con en a con hace
un me o asplan e de elemen os hechice os […] sino que disuel e odos esos ing edien es
diabólicos en el seno de la ma e ia no elizada pa a da mayo isibilidad a su ideología
an imachis a y sob e odo eligiosa. (2009,166-167).
Es e es uno de los emas que ha sido obje o de más es udios a lo la go de los años.
Jun o a Djidiack, encon amos un año después el ensayo ealizado po Robin Ann Rice que
plan ea un análisis de la ob a de Zayas en elación al con ex o. Habla de la esc i u a como
e lejo de la c isis del XVII y a i ma, ecogiendo las palab as de Mon esa Peyd ó (1981,
241): “la eacción a la c isis del siglo XVII es p ecisamen e el oman icismo ba oco que

22
consis e en: el uso ecuen e y delibe ado de lo sob ena u al y ma a illoso. Su a ición a lo
a oz y iolen o. Lo ágico unido a lo an ás ico. De oches de c ímenes y lág imas”.
Sí que debemos econoce , sin emba go, la impo ancia de la e ca ólica en nues a
au o a, p esen e incluso en la esolución de las No elas y Desengaños:
…se aslucen las ideas eligiosas de la no elis a que ella misma de iende a odo ance e
in en a inculca a los con e ulios de su sa ao y sob e odo a sus lec o es. […] La ida de
eligiosa iene una doble en aja, po una pa e, pe mi e aleja se de las pe idias y c ueldades
de los homb es […]. Po o a pa e, la es ancia en el con en o o ece al pe sonaje la
posibilidad de es a en pe ec a comunión con Dios. (Faye, 2009, 278),
3.4. Los pe sonajes. El modelo emenino
La cues ión de los pe sonajes que p o agonizan las no elas de Zayas ha sido obje o de
la c í ica desde sus inicios. La au o a p esen a dos colecciones de no elas donde domina la
p esencia emenina, an o en el ma co na a i o, donde la p o agonis a p incipal es una
muje , como en las no elas que se i án con ando, cen adas undamen almen e en la igu a
emenina, sus padecimien os, los engaños y bu las que su e. Realmen e, es en o no a es a
cues ión donde su gen la mayo pa e de los nue os es udios que han abo dado di e en es
aspec os, como el ca ác e de los pe sonajes, su elación con la au o a o de e minadas
clasi icaciones.
Djidiack Faye (2010, 309-310) a i ma en su esis que “…la au o a in oduce con
én asis a sus pe sonajes en sus cualidades ísicas mo ales y sociales […]. Son las que
enca nan los e dade os alo es de la nobleza emenina”. En e odos sus pe sonajes es e
au o esal a la p esencia de Lisis conside ando que es el p o o ipo de muje con el que
sueña Zayas. El es o de pe sonajes emeninos ac úa como ipos ca ac e ís icos de di e en es
clases sociales.
En elación a los pe sonajes de Zayas, Cos a Pascal en 2010 ealiza un es udio y
compa ación de una de ellas con los pas o es de Ga cilaso:
…es muy posible que el lec o de Ma ía de Zayas haya econocido en la igu a de Jacin a una
imi ación de los is es pas o es de las Églogas de Ga cilaso. En e ec o, pa a un lec o a ezado
23
en la li e a u a pas o il y amo osa, Salicio y Nemo oso son los a que ipos de los aman es
desg aciados, los pa adigmas de los i mes aman es. Quizá Ma ía de Zayas se inspi ó de la
ob a del poe a oledano pa a c ea a su pe sonaje emenino. […] Dicho de o a mane a, el
pe sonaje de Ma ía de Zayas apa ece do ado de la doble expe iencia de Nemo oso y Salicio,
en si uación de se “Nemo osa” y “Salicia” al mismo iempo (2007, 3-5).
A pesa de se una igu a dolien e, la c í ica coincide a la ho a de plan ea el
ca ác e de las he oínas. Una de las ideas más impo an es y que se oma como pun o de
pa ida pa a es os nue os es udios es la imagen la muje ue e e independien e. En Zayas
encon amos nume osos pe sonajes ac i os. Se plan ea un nue o modelo de muje , que no
solo apa ece en la na a i a, pues ambién lo encon amos en su agedia La aición en la
amis ad. En o no a es a ob a Ma cella T ambaiolli plan ea la idea del an i-donjuanismo de
Zayas:
Los c í icos concue dan en des aca que Ma ía de Zayas esc ibe inspi ada po la cóle a que le
p o oca la condición emenina Casi sin excepciones los p o agonis as de sus ela os son unos
bu lado es de muje es, ipología masculina que, desde luego, halla en la igu a de don Juan
Teno io su más acabada ejempli icación (2014, 2).
Ca men Solana Segu a (2010, 2) a i ma que en las ob as de Zayas “las p o agonis as
son mucho más ac i as y luchan con de e minación pa a ecupe a su hono y el amo ”. Del
mismo modo, Ca men He ede o de Ped o (2013) conside a que “las p o agonis as de sus
no elas son muje es con g an pe sonalidad, lib es, as u as e ingeniosas, que desa ían el
es e eo ipo social de muje pasi a y some ida a la olun ad de los homb es” (2010, 27)
Algunos es udios, como el ealizado po Pila Alcalde en 2005, es ablecen una
simbiosis en e la au o a y sus pe sonajes. Desa olla el ema de la au o-de inición como
base del ex o na a i o; en es e sen ido, hace un as ase de la imagen emenina a ada po
esc i o es en e a la imagen emenina a ada po esc i o as. A i ma que pod íamos habla
de una iden i icación de la au o a con sus pe sonajes en los casos de esc i u a p oducida po
muje es: “se ob iene una iden i icación en e la imagen de la muje en el ex o, y la au o a de
ese ex o quien, po medio de esa iden i icación, de i a una au o-a i mación au o ial,
necesa ia pa a que se p oduzca el ex o emenino” (2005, 54). Ci a a Judi h K. Ga dine que
de ine es a eo ía bajo el concep o de “na cissis ic ex ensions o he au ho ”, o lo que es lo
24
mismo, “ he au ho exe cises magical con ol o e he cha ac e , c ea ing he om
ep esen a ion o he sel and he ideals” (1981, 357).
Ya en 1987 Ca men Rie a y Luisa Co one habían ealizado una clasi icación de los
pe sonajes de acue do con es oposiciones: pasi os/ac i os; ingenuos o igno an es/cínicos y
as u os; olun a is as/posibilis as. Algo pa ecido es lo que hace Ea an O’B ien en 2010, solo
que en cuan o a las elaciones en e las p opias muje es:
Speci ically, he i s wo chap e s will examine Zayas’s po ayal o women’s iendship and
sis e hood and will also de ail hei sub e sion, concep ualising he no ellas and ame
na a i e cohesi ely. Then, in he hi d chap e , I o ganize women’s in e ac ion as ep esen ed
by Zayas’s p ose along he axis o class […]. The ou h and i h chap e analyse mo he -
daughe ela hionship, including secula and su oga e a ian s, as well as he di ine ole o
Ma y, as Mo he o God. (2010, 7)
En cuan o a los caballe os, añade Faye que, gene almen e, apa ecen subo dinados a la
desc ipción de la muje . Des aca el ono bu lesco de la oz na ado a hacia ellos, a la ez
que se desp ende ambién una queja po la ac i ud de los homb es, que no ienen epa os en
deshon a a la muje : “Se no a, pues, una incompa ibilidad de pe sonalidades en e las
damas y los caballe os […]. En nues a no elis a, el géne o masculino es símbolo de la
maldad po pac a con el demonio que lo manipula a su guisa” (2009 315). Más adelan e
concluye: “Las damas son las nobles inocen es, injus amen e desp eciadas y iolen adas po
los homb es, pin ados como bá ba os apode ados po el espí i u demoníaco. En cuan o a la
se idumb e, Zayas la p esen a en sus ob as como un mal necesa io” (2009, 319).
3.5. La enunciación na a i a
Como habíamos señalado con an e io idad en la página once, la ob a de Zayas se
cons uye en o no a es ni ele. Es e análisis na a i o, que p esen a una nue a lec u a de la
ob a zayesca p esen a como no edad a inales de la década de los no en a, siguiendo la
p opues a eó ica de Ge a d Genne e
1
de 1972, aducida al español en 1989. Es os ni eles
son: in adiegé ico, me adiegé ico y ex adiegé ico. Añade Faye: “A su pa ece el na ado
ocupa un ni el ex adiegé ico con espec o a su na ación, pe o el pe sonaje es á en el ni el
1
Figu es, III, Pa is, Édi ions du Seuil, 1972; ad. española: Figu as, III, Ba celona, Lumen, 1989-
25
diegé ico (o in adiegé ico)” (2009, 250). El na ado , pues, se si úa en un ni el
ex adiegé ico pe o pa ece p esen a se en el ni el diegé ico, es deci , pa ece o ma pa e del
ma co na a i o, del ela o de la his o ia de Lisis y las ies as o ganizadas en o no a ella. El
ac o na a i o e ocado po cada uno de los con idados da luga al ni el me adiegé ico que
es aquel que a plan eando las No elas amo ososas o Desengaños. Así, Djidiack Faye
asegu a que “es de no a que los sucesos pe enecien es al ni el me adiegé ico incluyen los
ac os na a i os cumplidos po pe sonajes de las no elas y desengaños que cuen an a o os
pe sonajes sus a en u as” (2009, 251).
En un p ime momen o se mani ies a una oz na ado a en e ce a pe sona que nos
a p esen ando a los pe sonajes. Hablamos de la oz au o ial. Según Ma ía Vic o ia
Ma ínez A izabalaga (2013), es a oz au o ial se a desdoblando a lo la go de la ob a
desde su comienzo, pues apa ece an o en el p ólogo como en las desengañado as del ni el
diegé ico y en las p o agonis as del ni el me adiegé ico (2013, 4). Es a es una idea que la
au o a oma de la p esen ación de Thiemann (2009, 127).
Es e yo na ado p esen a a los pa icipan es en el sa ao, y de alla cómo se ealiza la e ulia,
sin asocia se a los acon ecimien os. Los pe sonajes p esen ados, a su ez, se en e ienen
con ando his o ias; de al modo, el na ado impe sonal desapa ece momen áneamen e, al
cede la oz a los con e ulios de Lisis en una apa en e sepa ación cla a de los planos
na a i os (2013, 5).
Recoge además Ma ínez A izabalaga la idea de que la in omisión de la au o a en
las líneas inales de las No elas amo osas y ejempla es es “es una es a egia au o ial de
co obo ación de la e acidad de los e en os na ados” (2013, 5)
En es o en e u ie on g an pa e de la noche, an o que po no se ho a de
ep esen a la comedia, de común o o quedó pa a el día de la Ci cuncisión, que e a el
p ime o día del año, que se habían de desposa don Diego y la he mosa Lisis; y así, se ue on
a las mesas que es aban pues as, y cena on con mucho gus o, dando in a la quin a noche, y
yo a mi hones o y en e enido sa ao, p ome iendo si es admi ido con el a o y gus o que
espe o, segunda pa e, y en és a el cas igo de la ing a i ud de don Juan, mudanza de Lisa da y
boda de Lisis, si como espe o, es es imado mi abajo y ag adecido mi deseo, y alabado, no
mi osco es ilo, sino el deseo con que a esc i o. (No elas amo osas y ejempla es, 328)
32
a ello la empujaban dos ines ya no ados: de ende p ime o a las muje es y saca después una
mo alidad ejempla de sus ela os... (1948, 32-34).
De es a mane a, podemos conclui con Faye que quedan eclipsadas algunas de las
c í icas pos e io es po las alo aciones con empo áneas a Zayas, pues o que si ealmen e
hubiesen sido ob as pelig osas no hab ían ob enido au o ización pa a se publicadas.
Conside a Faye que la sexualidad en la ob a de Zayas no se sos iene po ninguna in ención
luju iosa, sino que es un modo de ep esen ación de la ealidad. Añade que “los c í icos que
alimen an la mala p ensa con a la no elis a cali icándola de inmo al, lo hacen desde el
pun o de is a de la mo al en igo de su época y no según la mo al dominan e en la época
de Ma ía de Zayas” (2009, 119).
4. Conclusiones
La in ención didác ica pe seguida po Ma ía de Zayas ha sido ecupe ada en la
ac ualidad como mecanismo de e alo ización del géne o emenino. En cie o sen ido, y
gua dando las necesa ias dis ancias, pod ía habla se de que su ob a es un an eceden e, un
pun o de pa ida de las mode nas ideas eminis as, que su i ían un la go p oceso de
madu ación con un des acado un pun o de in lexión en el siglo XIX.
La acep ación de la au o a en su época ue e iden e, an o po el luga que ocupa en
el géne o de la no ela co a, jun o a Ce an es o Lope, como po el hecho de que la
c í ica pe mi iese la di usión de sus no elas, a pesa de los cambios que ya p oponía.
Zayas plan ea en sus ob as un con ex o simila al de la época, lo que nos pe mi e habla
de cie o ealismo que ace caba la si uación eal de las muje es al público de dichas
ob as. Po o o lado, la pe misi idad de la que gozó la ob a de Zayas se io eclipsada po
el ígido c i e io mo al impe an e en el XIX y en pa e del XX, donde la opinión o la oz
de la muje , sal o excepciones de odos conocidas, no ue enida en cuen a de la misma
mane a. Solo en la ac ualidad ha sido ecupe ada dicha ole ancia al calo , sob e odo, de
los es udios cul u ales, aunque ya en el XX pod ía habla se de de enso es de los
p incipios mo ales de Zayas como es el caso de Amezúa.

33
Los con inuos análisis y es udios ealizados en o no a la ob a zayesca demues an
que, a pesa , de no se una au o a que haya ocupado un luga des acadísimo en el canon
de la li e a u a española (luga que, en la no ela co a áu ea ocupan Ce an es, Lope o
Ti so), sigue a ayendo a los lec o es no solo po se una de las g andes cul i ado as del
géne o, jun o a o os au o es como Salas Ba badillo o Cas illo Soló zano, sino ambién
po la ac i ud p ecozmen e eminis a que adop a en una época en la que las di e encias
gené icas es án muy ma cadas. Si du an e algún iempo ha podido queda elegada a un
segundo plano debido a su condición de muje , hoy es á muy bien conside ada como
no elis a y como de enso a de la igualdad po su denuncia de la si uación emenina. Sin
emba go, es impo an e eco da que, ealmen e, los análisis más ac uales, esc i os en los
úl imos ein e años, no apo an mucho más de lo ya plan eado po los au o es del XX.
En gene al, análisis ecien es como los de Faye se apoyan casi en su o alidad en lo que
ya habían señalado Amezúa y o os c í icos. O os es udios aquí comen ados uel en a
asocia la in ención didác ica de la au o a con la de ensa mode na del géne o emenino.
Las apo aciones undamen ales de la c í ica más ac ual se han cen ado en aspec os
pu amen e na a i os (es uc u a, o ganización enuncia i a, a amien o de los
pe sonajes…), aunque sin des incula los de la condición emenina de su au o a. En
cualq2uie caso. lo innegable es que la ob a na a i a de Zayas sigue susci ando el
in e és de la c í ica y el de los lec o es.
34
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