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Timeo Danaos e dona e en es.
“Descon ío de los dánaos incluso cuando aen
egalos”. Con es a a amada ase de Laocoon-
e, aplicada a la a qui ec u a con empo ánea,
pod ía a i ma se que la esis encia con a la
Mode nidad ins alada es compa able a la des-
igual lucha en e dioses y aquellos gigan es en-
gend ados al e ec o como sus con apa es. Si el
iso del al a de Pé gamo es conocido como un
can o a la esis encia con a la i anía di ina,
e inspi a al Laocoon e –el de Winckelmann, el
de Lessing– y ija la a ención en la dinamicidad
de los dos bandos con endien es, es necesa io
p ecisa que exis e un e ce ac o , un caballo
con un equí oco acechan e en su in e io . Tal
con usión p o iene de ga an iza una globa-
lización median e la concesión de licencias de
econocimien o secunda io, supedi ado a lo que
O ega llama ía el e uño, o F amp on, hace
casi cua o décadas, Regionalismo C í ico.
AMÉRICA, EPISTEMOLOGÍAS DEL SUR. ¿METANOIA
O IMPENITENCIA ARQUITECTÓNICA?
Edi o es: Manoel Rod igues Al es & Ca los Tapia
Al pa e nalismo eu océn ico po conce-
de ca a de na u aleza a los ou side s que bien
alen una misa, no le al a solici udes de adop-
ción, ha de econoce se, pe o ese esc u inio ha-
b á de espe a una mejo ocasión.
El oyano Laocoon e esis e con a
los in aso es g iegos con la exis encia de
un e ce elemen o apa en emen e ajeno,
pe o que sólo simboliza la p e alencia del
más ue e: el que se c ee encedo , o el que
inalmen e ence. La concesión del e ce o
incluido no es más que la aquiescencia nece-
sa ia pa a que la eacción sea con olada y,
desde luego, no la opo unidad de una lógica
poli alen e, como sabemos desde A is ó eles
y su e olución en una de las leyes básicas de
la iloso ía.
En la conmemo ación del Mayo del 68,
es e 2018 se p esen an en odo el mundo lib os,
cong esos y e is as que ealizan e isiones de
ASTRAGALO, 25 (2018)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
In oduc ion o he issue, ISSN 2469-0503
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2018.i25.01
IAU São Paulo & ETSA Se illa
AMÉRICA, EPISTEMOLOGÍAS DEL SUR. ¿METANOIA O IMPENITENCIA ARQUITECTÓNICA?
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la noción de esis encia y del papel que los a -
qui ec os y sus ob as pod ían ene hoy.
Po pone un ejemplo, en é minos his-
o iog á icos, Jean Louis Cohen ni siquie a se
moles a en coloca en la his o ia el é mino, ése
que llama íamos la dádi a Regionalismo C í ico,
sino que lo coloca en el ma co de una in e na-
cionalización de a qui ec os y a qui ec u as
“con denominación de o igen”. Sin emba go, en
pa alelo, su gen ac ualmen e eno ados in e e-
ses en la academia y en los medios de p oduc-
ción a qui ec ónicos po insu la ida ampliada
a esa concesión condescendien e.
La p egun a que es e núme o de As á-
galo quie e esponde no es la acuidad de la
lucha en un mundo con pocas al e na i as, sino
el papel que le co esponde ía a la a qui ec u a
como esis encia, desde una pe spec i a his ó-
ica y de p ác icas p oyec uales y cí icas, y si
es posible man ene la hoy. En un con ex o de
espacialidades de la ins an aneidad y de con-
inua ans o mación (mu ación) de ejidos y
mo ologías u banas, de al e ación de es uc-
u a je á quica de un e i o io u bano mul ies-
cala –debemos deja lo cla o–, muchos de los
mecanismos y acciones de esis encia ya se han
eabso bido y no se les p esume u ilidad alguna.
En con inuidad con el núme o 24, Es é-
icas de la globalización: Apogeo y esis encias, el
comi é edi o ial quie e encon a una oz sin
anuencia que pueda acondiciona un hace ,
en e a esa lógica mundializada en la pa icu-
la idad “ egional-global” de Amé ica La ina.
Si admi imos la p ecisión a gumen a i a
del desapa ecido a qui ec o Lebbeus Woods, e-
sis i no conno a nega i amen e como “desca -
a ” o “ echaza ”. Más al con a io, implica una
lucha medida que es más ác ica que es a égi-
ca, según sus p opias palab as. Pa a noso os, se
a a de a on a (hace en e) a la si uación y
dilucida la en el con ex o con empo áneo.
Así pues, como p ecau o ia a la hipó esis
p opues a a es e monog á ico, se debe hace no-
a que comenza con una mención a la G ecia
clásica es ya una con adicción en nues os su-
pues os, conju ada elizmen e po los a ículos
incluidos en es e núme o. Son oces que e i an
an o ca ga se de azón po el me o hecho de ha-
bla desde den o, como soslayan la imposición
de isiones po pa i de posicionamien os exó-
genos legi imados po los p ocesos de op esión
in elec ual. Es e colonialismo cul u al es lo que,
pa a una demanda de jus icia espacial, Boa en-
u a de Sousa San os quie e exo ciza median e
la exp esión Epis emologías del Su , comenzando
po una jus icia cogni i a que debe se global.
Sólo po esa azón ác ica se hace uso del caba-
llo- egalo g iego, como una opo unidad e ce a
de eubicación de los conocimien os globales. En
la misma medida, como es sabido, concep uali-
za y nomb a con la acepción “Amé ica La ina”
es o o equí oco según los p incipios básicos
que es amos deslindando, ya que esponde al
p oyec o impe ial ancés ejempli icado po
Maximiliano en México y di ulgado en, según
Gab iel Res epo, uno de los peo es poemas de
oda la his o ia, “Las dos Amé icas”, publicado
en F ancia en 1856. Pa a el au o colombiano,
se ía mejo usa “Amé ica Ladina”, como ex-
p esión de anscul u alidad es ablecida po
los indios diseminados al su del ío B a o con
un español del siglo XIII como nexo idiomá ico
y, como sabemos po Edua do Galeano, se ía el
ga an e de una posibilidad ác ica en e a las
“ enas abie as de Amé ica La ina”.
Po su pa e, habiendo sido una ez mo-
delo de inspi ación egional, la a qui ec u a
mode na b asileña, en la búsqueda de una exp e-
Robe o Fe nández
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sión nacional legí ima a pa i de una exp esión
cul u al au óc ona, descub ió nue as posibili-
dades en la cons ucción de una iden idad na-
cional. P omo o a de una exp esión na i a, más
que con a ia , sub i ió una de las u opías del
es ilo in e nacional y de las angua dias cons-
uc i as: el ideal de la a- e i o ialidad y de la
a-his o icidad. Pe o, ¿dónde se encuen a ese
idea io?, ¿cuán o de él pe manece?
Añadido a ello, un au o como Ad ián
Go elik p opone un análisis his ó ico de la ca-
ego ía “ciudad la inoame icana” como cons-
ucción cul u al, en endiendo que, en e la
segunda posgue a y los años 70, la idea de
“ciudad la inoame icana”, en luga es y con ex-
os dis in os, uncionó como una ca ego ía del
pensamien o social, pe o ambién como una
igu a del imagina io in elec ual y polí ico. Sin
emba go, el análisis de la con o mación de la
ciudad la inoame icana desde los ines del siglo
XX posibili a la iden i icación de signos de con-
inuidad inculados a p ocesos de una e e na
mode nidad, exp esión, como apun a Quijano,
de una “colonialidad del pode ” con elación a la
ma iz colonial de las ciudades y, en pa icula ,
en la Amé ica La ina hispana.
Hoy, pod ía deci se que, en la mayo
pa e de las ciudades la inoame icanas, cuando
hay in e és en asumi del modelo de Medellín,
lo que se asluce son las polí icas y los planes
u banos locales en p ocesos de ecuali icación
asociados a un pa adigma de ciudad ep esen a-
da (escenog á ica), que apa en emen e buscan
e oma la dimensión cul u al en el sen ido
inclusi o y comuni a io en e i o ios ca ac-
e izados po su ulne abilidad social. Pe o,
¿en qué medida la p opues a y el pa adigma de
Medellín no se ían sino una angua dis a es-
a egia de ges ión en e el Es ado y los sec o-
es p i ados en la p omoción de un u banismo
ado nado como “u banismo social”? Y si a en-
demos a los e ec os de “ ensión / negociación”
que Bou dieu de inía en los años 90, ¿no end ía
que desna u aliza se ya esa isión negociada y
posi i ada de al u banismo social, despoli iza-
da y ausen e de con lic o, como es a egia epa-
ado a del espacio u bano de con i encia, es o
es, de la ciudad?
A en os al a gumen o de Go elik, po
cuan o ese en endimien o pueda o ece posi-
bilidades in e esan es pa a el ac ual momen o
la inoame icano, nos p egun amos, ¿cuál es la
ealidad u bana y cul u al con empo ánea que
cab ía con cla idad en es a ca ego ía? ¿cuál es
su a qui ec u a? ¿a qué pensamien o polí ico e
in elec ual esponde? Y, ¿en qué medida la ciu-
dad la inoame icana se p esen a como un me-
canismo de bienes a e inclusión, ale ando del
absu do de de ini esa ealidad po medio de un
ideal de ep esen ación de un conjun o de ca ac-
e ís icas inhe en es a una cie a ca ego ía de
ciudad, a una cie a ca ego ía de lo u bano?, ¿se
de ec a un cambio de sensibilidad en es a pa e
del con inen e como pa a ap ende de ello?
E imológicamen e, la palab a me a-
noia se o igina en el g iego me anoein, o ma-
do a pa i de la unión de me á, que signi ica
“después”; y νοῦς, que signi ica “pensamien o”
o “in elec o”. Así, la in e p e ación li e al del
é mino signi ica la acción de cambia el p opio
pensamien o, de no más segui o c ee en algo,
en cie a cosa, pa a i i un nue o modo de e
un de e minado con ex o. Slo e dijk ecue da
que, en o igen, el é mino me anoia signi icaba
un cambio de men alidad, o más básicamen e,
un me o cambio de opinión. Sin emba go, al
se empleado po Bou dieu o Foucaul , llega a
conno a un ipo de comp ensión supe io sos-
ASTRAGALO, 25 (2018)ISSN:2469-0503
AMÉRICA, EPISTEMOLOGÍAS DEL SUR. ¿METANOIA O IMPENITENCIA ARQUITECTÓNICA?
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enida po un obse ado en enado que lle a a
una ap obación de los hechos es udiados. En el
momen o la ino-ame icano, cuál es la me anoia
posible, o sea, ¿cuál es el cambio que se hace
necesa io al pensamien o y al ca ác e la ino-
ame icano, no como una e angelización, sino
una posibilidad de pensa el cen o desde ue a;
o de pensa la mundialización como plu icen-
alidad plane a ia?
Nos pa ece que una e isión c í ica de
p ocesos his ó icos singula es la inoame ica-
nos log a ía gene a secciones complejas de en-
endimien o, libe ada del ingen e es ue zo, casi
inaba cable, de pau a la di e sidad con inen al
que albe ga. Aplica se la c í ica implica acep a
la posibilidad de un cambio de isión de las co-
sas que pa ecían inamo ibles. Pe o al emp esa
es de eno me en e gadu a y es as p egun as no
pueden se esponsabilidad única de los au o es
que con o man es e núme o.
Tales au o es han sido in i ados especí-
icamen e po sus ape u as en las indagaciones
en es e sen ido y, en conjun o, la isión esul-
an e de lo que aquí publicamos ya es un diag-
nós ico plausible aun en el desbo dan e e o que
como edi o es les hemos o mulado. La elección
ha conlle ado una “plu i isión in eg ado a”,
po usa un a o ismo ilus a i o. La ans-
e salidad con la que el ma emá ico y ilóso o
Fe nando Zalamea con igu a su pensamien o
desde hace décadas, con lib os cen ados sob e
una igu ación del Su Ame icano, alcanzan con
su a ículo “La a qui ec u a penumb osa de
Amé ica y el Su bajo la pe spec i a de los opos
de G o hendieck”, un g ado de madu ez y sen-
sibilidad que se exp esa con una cla idad des-
lumb an e y, asumiendo nues as hipó esis, las
si úa en lo que él llama un abuloso espacio de
asiego y con adicciones en la ida del con i-
nen e. El desplazamien o que su pensa p o o-
ca, en la misma línea que hemos que ido g a i a
con el a is a Alexand e O ion, eco iendo y
ma izando como oz en o cada ex o, apun a
a una o iginalidad po asmu ación –como el
mismo Zalamea di ía– de los econocimien os
e iden es, a pa i de gene a simbiosis con la
ma emá ica, la li e a u a, el a e y la iloso ía.
Incluso desde un ino análisis de “ odo ipo de
o mas de acío cap u adas con el p e ijo DES”,
en la a qui ec u a. Su ex o sob e uela las esis
que expuso en su “Ame ica una T ama In eg al.
T ans e salidad, Bo des y Abismos en la Cul-
u a Ame icana, Siglos XIX y XX” y me ecen
an o ese lib o como es e a ículo un ul e io
es udio minucioso po los lec o es de As ága-
lo, dado que acul a á encuen os é iles pa a
in es igaciones enide as. Al ex ae del p o-
lí ico ma emá ico G o hendieck –de quien Za-
lamea es una au o idad mundial y es obligado
e e encia aquí su seminal y descomunal lib o
“G o hendieck, una guia a la ob a ma emá ica
y ilosó ica” –, la doble i e ación que aploma el
paso de lo en-sí a lo en-múl iple, en onca con
las lógicas mul i alen es que que íamos halla
pa a es e núme o de As ágalo.
Ello da el paso anco necesa io al si-
guien e ex o, “Habi abilidad y Diseño: La in-
e dependencia adical y la e a o ma i idad
de las ciudades” del p o eso en An opología
A u o Escoba . El p o eso de la Uni e sidad de
Ca olina del No e-Chapel Hill y del doc o ado
en Ciencias Ambien ales en la Uni e sidad del
Valle en Cali, Colombia, plan ea un eencuen o
con la Tie a. Lo hace desde su pensa bilingüe,
desde el que o ece el é mino “Re-ea hing”,
que hemos aducido en un deba e in e no con
múl iples ac o es de eno me iqueza, como, al
ez no inalmen e, “ e a o ma ”. El abajo ea-
Robe o Fe nández
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lizado po la comisión cien í ica de es a e is a
ha sido de una eno me in ensidad, con una g an-
dísima ecompensa en ap endizajes. Po ello hay
una ecensión del lib o de Escoba “O o Diseño
pa a o a Sociedad. Au onomía y Diseño. La ea-
lización de lo comunal” y a ias no as explica-
i as en el p opio a ículo. La con e gencia de
c i e ios con el úl imo abajo de B uno La ou
“¿Dónde A e iza ?” es c ucial pa a en ende las
miopes a enciones p es adas a p oblemas polí i-
cos globales que no lo son, de ninguna mane a,
en compa ación. Escoba , como La ou , –di ía-
mos– ya no c ee que haya un ideal compa ido
pa a eso que se sigue llamando “Occiden e” y
que la nue a uni e salidad no puede se o a
que el da nos cuen a de que el suelo es á des-
in eg ándose. La an igua dico omía mode na
que daba a elegi sin elección en e a e a se al
suelo o mundializa se, es á llegando a su in, a
su Fis e a. Escoba abaja en su ex o sob e las
o mas de habi abilidad y u banismo desapega-
das de la Tie a -no e a o madas, di á-, de e -
minan es pa a la c isis ci iliza o ia del sis ema
he e opa ia cal capi alis a mode no/colonial
mundial y pa a su exp esión más impo an e,
la ciudad. La pe spicaz demos ación de la ca-
pacidad a gumen al po el Plu i e so en Esco-
ba , compa e escena io –colombiano– y igo
exposi i o en el a ículo del geóg a o polí ico de
la Flo ida In e na ional Uni e si y, Ul ich Os-
lende . La ejempli icación que hace p opias las
esis de pues a a ie a con el es udio i ulado
“Voces desde la ma ginalidad acuá ica: caminos
lu iales hacia una a qui ec u a del plu i e so”
esponde con e sa ilidad a esa posibilidad de
posicionamien os que que íamos encon a
pa a de ellas ap ende p e iamen e a un pun o
de no e o no, del que po cie o pa ece que ya
es amos en él.
Esas con amedidas ilus a i as de lo
co idiano indi e en e, en el a ículo de Oslen-
de , se en uel en en los azos insinuados de
acción a qui ec ónica en dos ex os empa en a-
dos, el del decano de la acul ad de a qui ec u a
de Talca, en Chile, Juan Román, y el del a qui-
ec o y p o eso de P oyec os A qui ec ónicos
en la Escuela de A qui ec u a de Se illa José
López-Can i, enseñando lo ap endido en y po
Talca como escuela. De lo mundializado po lo
singula , a a és de expe iencias y sensibilida-
des no egladas. Tal al e idad po la ausencia
de p e ensiones al uso se mues a en los í u-
los elegidos. El del p o eso se illano, “…boca
a iba con los ojos ce ados en e las hogue as”
es más exci ación ne iosa que igo inexp e-
si o, y la ausencia de odo e es imien o an e-
pues o se pe cibe cuando al p opio Román no
le in e esó siquie a coloca alguno. “Sin í ulo”
es cosa del equipo edi o ial, conno ado –así lo
c eemos– po su ca ác e de esis encia y mayo
ce canía a una posibilidad de cambio de men-
alidad, o me anoé ica, como hemos de inido
más a iba. Aquí no encon amos ni ác icas ni
es a egias, sino un e ce o que se incluye en-
e la ma ginalidad y la globalidad, aspi ando
a se , me amen e, que es mucho más que apa-
en a se pa a en a en el capí ulo añadido a
un blockbus e book. Si usamos la me cado ecnia
cul u al en la i onía de man ene un é mino en
el idioma de los monopolios, es pa a le an a
ac a de in alidez en el uso de los opos lingüís-
icos. Ya no son opa pa a esis i . Y el ac a en
nues o núme o la le an a el ándem de geó-
g a o y poli ólogo, Césa Simoni San os e I aquê
San ana Ba bosa. En su a ículo, écnico en su
despliegue, sensible en lo que descub e, “Dis-
posi i os y lujos inancie os en el paisaje de la
edi icación b asileña, aquello que buscábamos
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Me abió ica 24. 2013. In e enção u bana seguida de egis o o og á ico
del di e encial a qui ec ónico en B asil o na
a la p opia A qui ec u a –con mayúscula–, po
su apa a aje inancie o complejo, ep esen a i-
a de una lógica mundializada y hegemónica de
p oducción del espacio u bano y e gonzosa-
men e cómplice de los males de la ciudad.
Cie a es e núme o una de esas ap oxi-
maciones que in uíamos necesa ias gene ando
secciones a modo de e isión c í ica de p ocesos
his ó icos singula es la inoame icanos, con la
idea de pode lanza desde es e ge men nue os
núme os que consigan mapea con p ecisión
lo que iniciamos con el núme o 24 y aho a con
es e 25. El a ículo “Diálogos del Su , en e la
a qui ec u a y el a e: e lexiones de la his o ia
de una amis ad en la ayec o ia de Jo ge O ei-
za y Ja ie Saenz de Oiza” de la p o eso a de
la Mon o -Leices e Uni e si y, Alona Ma í-
nez Pé ez, asume el e o y eclama o as u u as
oces a pa i de la ensión po e ce idad que
susci a el eco da al Laocoon e.