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Semiosfera: pliegue entre mundo y lenguaje

Abstract

El hombre no puede estructurar la realidad haciendo abstracción de la lengua y de la cultura. Estas mantienen a la realidad en un movimiento continuo. La cultura es capaz de aislar este dinamismo y de ayudar al hombre a actuar porque refleja a la realidad en sí misma, la organiza ideológicamente, y hace mitos de la aventura humana. Si conociéramos los antagonismos que agitan la cultura, podríamos comprender mejor su naturaleza y su función.

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Semiosfera: pliegue entre mundo y lenguaje

Author: López Cedeño, Francisco
Year: 2014
DOI: 10.12795/themata.2014.i49.10
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4215c8c8-997d-4f6d-926d-1e43616a9f70/download
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THÉMATA. Re is a de Filoso ía
Nº49, Ene o-junio (2014) pp.: 185-202
ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X
doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10
SEMIOSFERA: PLIEGUE ENTRE MUNDO Y LENGUAJE
SEMIOSPHERE: CREASE BETWEEN WORLD AND LANGUAGE
F ancisco López Cedeño1
Uni e sidad de Salamanca (España)
Recibido: 20-04-2013
Acep ado: 29-07-2013
Resumen: El homb e no puede es uc u a la ealidad haciendo abs acción
de la lengua y de la cul u a. Es as man ienen a la ealidad en un mo imien o
con inuo. La cul u a es capaz de aisla es e dinamismo y de ayuda al homb e a
ac ua po que e leja a la ealidad en sí misma, la o ganiza ideológicamen e, y
hace mi os de la a en u a humana. Si conocié amos los an agonismos que agi an
la cul u a, pod íamos comp ende mejo su na u aleza y su unción.
Palab as-cla e: Lo man, semió ica, semios e a, códigos cul u ales de comunicación.
Abs ac : Man can’ s uc u e eali y by igno ing language and also cul u e. These
keep eali y in a pe pe ual mo ion. Cul u e is able o isola e such a dynamism
helping man o ake ac ion because i is capable o e lec eali y in i sel o o ganize
i in an ideologically way and o u n he human odyssey in o a my h. I we’d achie e
a sui able consciousness o he an agonisms ha wa e he cul u e, we also could
each a be e knowledge o bo h, i s na u e and ole.
Key-wo ds: Lo man, semio ics, semiosphe e, cul u al codes o communica ion.
In oducción
En un p ime momen o mi in e és es aba cen ado en el lib o de Benja-
min Lee Who (Who 1971). Al es udia compa a i amen e la lengua hopi y
las lenguas eu opeas, es e lingüis a obse ó la elación en e la g amá ica hopi
y la cul u a de es e pueblo ame indio, y en e las g amá icas de las lenguas
eu opeas y la ci ilización occiden al. Es o le lle ó, al como él esume, a plan-
ea se dos cues iones:
[1] ([email p o ec ed]) Maes o po la Uni e sidad de G anada, Licenciado en Filoso ía po la
UNED y Doc o ando en la Facul ad de Filología de la Uni e sidad de Salamanca. Au o de a í-
culos sob e Teo ía de la Comunicación, Filoso ía de la Educación, Filoso ía de la Religión, He me-
néu ica y Filoso ías O ien ales.
F ancisco López Cedeño
THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202
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“1) ¿Adquie en odos los homb es median e la expe iencia una idea sus ancialmen e
simila a la de la ci ilización occiden al sob e los concep os de iempo, espacio y ma e ia?
¿O acaso es os concep os es án condicionados po la es uc u a de cada lengua en pa i-
cula ? 2) ¿Exis en a inidades as eables en e no mas cul u ales y de compo amien o y
modelos lingüís icos a g an escala?” (Who 1970: 160) 2
Lo man p esen a la elación en e la cul u a y el lenguaje na u al como
uno de los p oblemas esenciales de su in es igación y ha esal ado y analizado,
basándose en la hipó esis Who -Sapi , la in luencia del lenguaje sob e las di-
e sas mani es aciones de la cul u a humana. De hecho, conside a que incluso
la na u aleza del ac o in elec ual puede se desc i a como aducción de una
lengua a o a (Lozano 2011: 176). Es e p ime en oque de mis in e eses a ió
po a ios ac o es. No encon é su icien e ma e ial que p o undiza a en las
hipó esis de Who . És as me a aje on desde el p ime momen o en que supe
de ellas a a és de los ex os de an opología cul u al, sin emba go, el ex o
o iginal no me pa eció lo su icien emen e suge en e; los concep os p incipales
(Lee 1996: 30-33) e an ascinan es, pe o la ob a no e minaba de con ence me.
Me so p endí, al comenza a lee Dialogue a he ma gins (Schul z 1990: XI)
de que las ideas que apa ecen en las páginas p elimina es exp esen unas im-
p esiones simila es a las mías, que la esc i o a u o al lee los ex os de Who ,
pe o que ella esol ió en en ándolas con las eo ías de Baj in y cuyo esul ado
es dicho ensayo.
Es as son las azones que me han lle ado a in e esa me más en el eó-
ico de semió ica que hablaba de Who , Lo man, cuyo a ículo “Sob e el me-
canismo semió ico de la cul u a” (Lo man 1979) es muy amplio en su isión,
con e e encias a las más di e sas ciencias, y, aunque u iliza, po lo gene al,
ejemplos de su p opia adición usa, es aplicable a cualquie o a cul u a.
Po o a pa e, sus ex os no se acaban en sí mismos, sino que es án llenos de
ideas y de dudas que quedan sin esol e , de modo que se pueda con inua la
in es igación.
El semiólogo uso y sus colabo ado es p oponen un p oyec o semió ico
di e en e de los p opues os an e io men e a ellos, muy ico en pe spec i as de
desa ollo, impulsando posiciones has a en onces mino i a ias: el p incipio de
la sup emacía del ex o, la cons an e e e encia al con ex o cul u al, la a en-
ción p es ada a la his o ia, y la conexión con la c í ica ilológica. Nues a pe s-
pec i a gene al es á cen ada en las in es igaciones de dichos eó icos.
[2] Ideas concomi an es lle an a De ida a analiza la subs an i ación del e bo “se ”, una si-
uación lingüís ica de ansca ego ialidad que hace posible el nacimien o y despliegue de oda
la me a ísica g iega del “se ”. O a Ben enis e a sub aya que no odas las lenguas disponen del
e bo “se ”. (De ida 1989: 235-237). A p opósi o de es e hecho ela i o al e bo “se ” en e o os, y
siguiendo el modelo de Who de compa ación en e la lengua hopi y las lenguas que él denomina
SAE -S anda d A e age Eu opean- analiza Monce Chelli (Chelli 1980) las di e encias en e la
ci ilización á abe y la occiden al a a és de un minucioso es udio de las espec i as g amá icas.
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Cul u a y ex o
La semió ica es udia odos los p ocesos cul u ales como p ocesos de co-
municación (Eco 1975: 32). Y es amos excluyendo con es a de inición dos o -
mulaciones que pueden da luga a equí ocos: “sis ema de signos “y “sis ema
de comunicación”.
Pa a demos a que oda cul u a es comunicación y que exis e huma-
nidad y sociabilidad solamen e cuando hay elaciones comunica i as, Eco de-
sa olla dos ideas: a) oda cul u a se ha de es udia como un enómeno de
comunicación; b) odos los aspec os de una cul u a pueden se es udiados como
con enidos de la comunicación.
En el momen o en que se p oduce la comunicación en e dos homb es,
es ácil imagina que lo obse able es el signo e bal o pic og á ico, con el cual
el emiso comunica al des ina a io el obje o “pied a” y su posible unción, po
medio de un nomb e. Con es o sólo llegamos a la segunda hipó esis: el obje o
cul u al se ha con e ido en el con enido de una posible comunicación e bal.
La p ime a hipó esis p esupone, en cambio, que el emiso puede comunica la
unción del obje o incluso sin denomina lo e balmen e, sino an sólo mos án-
dolo. Es a p ime a hipó esis supone que desde el momen o en que el posible
uso de la pied a ha sido concep ualizado, la p opia pied a se con ie e en signo
conc e o de su uso i ual. Desde el momen o en que exis e la sociedad, cual-
quie unción se con ie e au omá icamen e en signo de al unción. Es o es
posible po que hay cul u a, pe o exis e la cul u a po que es o es posible.
En cuan o al in e cambio pa en al, po ejemplo, en el momen o en que
una muje en algunas sociedades se con ie e en esposa, ya no es solamen e un
cue po ísico: es un signo que conno a odo un sis ema de obligaciones sociales.
Es a hipó esis con ie e la semió ica en una eo ía gene al de la cul-
u a. No quie e deci que la cul u a sea solamen e comunicación, sino que
és a puede comp ende se mejo si se examina desde el pun o de is a de la
comunicación.
La segunda idea señala que odos los enómenos de la cul u a pueden
con e i se en obje os de comunicación, es deci , cualquie aspec o de ella se
con ie e en una unidad semán ica. Es a segunda idea emi a a la p ime a. En
la cul u a cada en idad puede con e i se en un enómeno semió ico. Las leyes
de la comunicación son las leyes de la cul u a. La semió ica es una disciplina
que puede y debe ocupa se de la cul u a, que, a su ez, puede se conside ada
como una je a quía de sis emas semió icos pa icula es, como una suma de
ex os a los cuales se une un conjun o de unciones, o, incluso, como un dispo-
si i o que p oduce es os ex os mismos. Si se conside a una colec i idad como
un indi iduo cons uido de o ma más compleja, la cul u a puede se in e p e-
ada, po analogía con el mecanismo indi idual de la memo ia, como un dispo-
si i o colec i o pa a conse a y elabo a la in o mación (Mo is 1984: 3). La
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es uc u a semió ica de la cul u a y la es uc u a semió ica de la memo ia son
enómenos, desde el pun o de is a uncional, homogéneos, aunque si uados en
ni eles di e en es. La mejo de inición lo maniana de cul u a (Seg e 1981: 17)
es la del a ículo “Sob e el mecanismo semió ico de la cul u a”:
“El mecanismo semió ico de la cul u a c eado po la humanidad es á o ganizado de
o mas subs ancialmen e dis in as (a los sis emas no-semió icos): se adop an p incipios
es uc u ales opues os y al e na i os. Sus elaciones, la disposición de es os o aquellos
elemen os en el campo es uc u al que se es á o mando c ean la o denación es uc u al
que pe mi e hace del sis ema el medio de conse ación de la in o mación. Y, sin emba go,
es además esencial que sean ealmen e asignadas no es as o aquellas de e minadas al-
e na i as, cuyo núme o se ía siemp e ini o y -pa a un sis ema de e minado- cons an e,
sino el p incipio mismo de la al e nancia, en base al cual odas las oposiciones conc e as
de una es uc u a dada ep esen an sólo las in e p e aciones en un de e minado ni el. Po
consiguien e, cualquie pa eja de elemen os, de o denaciones locales, de es uc u as pa i-
cula es o gene ales, o bien de sis emas semió icos en e os, adquie e alo de al e na i a y
o ma un campo es uc u al que puede se llenado po la in o mación.” (Lo man 1979: 91)
Lo man e la cul u a como un ex o único.3 Su p oyec o pa ece una
consecuencia de la posición p ima ia, cons i u i a incluso, que a ibuye a los
ex os en cuan o cadena en e la semió ica li e a ia y la semió ica de la cul u-
a. El ex o, elemen o p ima io y unidad de base de la cul u a,4 debe ía se con-
side ado en elación a ella como un bloque inanalizable. Lejos de se sucesión
y combinación de signos (lingüís icos), el ex o se ía pa a la cul u a un signo
global, do ado de azos dis in i os, pe o no di isible en unidades disc e as de
ango in e io . Se a a de la dis inción disc e o/con inuo, y el ex o, según la
pe spec i a elegida, pod ía se conside ado bien como una suma de elemen os
disc e os, bien como unidad con inua. También se debe ía pode conside a
como ex o a un conjun o de ex os homólogos bajo alguna elación.
El mismo mensaje puede p esen a se como ex o, como pa e de un ex-
o o incluso como conjun o de ex os. Los ex os pod ían dispone se de acue do
a di e en es modos de clasi icación: el ex o omado en sí mismo en el cue po
o gánico p opues o po el au o , el conjun o que se puede c ea a pos e io i
con odos los ex os que se pueden ag upa en una ca ego ía (no ela,...), has a
[3] Pod ía se c i icado de una sob e alo ación de los ex os, de los discu sos, como si en la palab a
se ago ase oda la ac i idad humana.; es deci , de los modelos del mundo hay que pasa al mundo
mismo; pe o Lo man es ajan e (“el mundo no es un ex o. No iene sen ido”) sub ayando que el
sen ido del mundo es nues o discu so sob e el mundo, que po ello es compe encia del homb e la
ac i idad de da sen ido al mundo. Una ac i idad semió ica que el indi iduo puede eje ce an sólo
en conexión con la colec i idad, es deci , con la cul u a (Seg e 1981: 26).
[4] Who sugie e que el lenguaje, aunque pa e de la cul u a, es más impo an e y pode oso que
los o os componen es de la misma. La impo an e in luencia de la cul u a sob e el pensamien o,
a i ma, es abo dable a a és del es udio del lenguaje, y, aunque és e es una pa e de la cul u a,
iene un ma cado e ec o sob e el pensamien o. Who duda en a i ma si el lenguaje es una pa e
de la cul u a o, al e és, si la cul u a es una pa e del lenguaje, y no se decide po cuál de los dos es
la ue za de e minan e a la que deben se educidos los demás enómenos (Schul z 1990: 15 y 17).
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la o alidad de ex os de una cul u a. Las elaciones en e cul u a y ex o son
muchas y con di e sas unciones, pe o ¿es posible la cul u a sin esc i u a y, po
an o, sin ex os? (Lo man 1993) ¿es posible conclui , po el hecho de que en el
espacio eu asiá ico el desa ollo his ó ico haya p ocedido de es a mane a, que
una ci ilización no pueda desa olla se sólo con una cul u a o al? La exis encia
milena ia de cul u as en la Amé ica p eincaica nos p opo ciona p uebas con-
incen es de la es abilidad de esa ci ilización, y las al as exp esiones de cul u-
a alcanzadas demues an cla amen e sus posibilidades. Pa a que la esc i u a
se haga indispensable ienen que da se una ines abilidad de las ci cuns ancias
his ó icas, un dinamismo, unas si uaciones imp edecibles, unas necesidades
que en las múl iples aducciones semió icas nacen en p esencia de ecuen es
y du ade os con ac os en e ma cos cul u ales dis in os.
El mundo de la cul u a o al es á lleno de símbolos. La in oducción
de la esc i u a posiblemen e no en iquezca sino que empob ezca la es uc u a
semió ica de una cul u a. Es signi ica i o que el Sóc a es pla ónico asocie la
esc i u a, no con el p og eso de la cul u a, sino con la pé dida del al o ni el que
és a había alcanzado en la sociedad o al.
Una cul u a esc i a iende a e el mundo c eado po Dios o po la
na u aleza como un ex o y a a de lee la in o mación que és e con iene. Po
consiguien e, se busca el signi icado undamen al en el ex o esc i o -sac o o
p o ano- y después en el ambien e. Los enómenos na u ales son pe cibidos
como signos memo ís icos o p edic i os. El hecho de que, en el pac o susc i o
con Noé, el Dios de la Biblia deja a como es amen o el a co i is, mien as que
a Moisés le deja a las ablas de la ley esc i as, simboliza cla amen e el paso de
la o ien ación ipológica hacia o a o ma di e en e de memo ia. La esc i u a
es una o ma de memo ia. Y es que la conciencia colec i a, que sien e la nece-
sidad de ija algo impo an e pa a oda la colec i idad, iene sus mecanismos
de memo ia colec i a, en e ellos es necesa io coloca la esc i u a.
Una ca ac e ís ica de la conciencia “esc i a” es la a ención a la elación
causa-e ec o y al esul ado de la acción: no se egis a en qué momen o es opo -
uno semb a , sino cómo ue la cosecha en un de e minado año; a es a misma
conciencia a ligada una acen uada a ención a la dimensión empo al y, como
esul ado de ello, nace el concep o de his o ia. Podemos deci que la his o ia es
uno de los subp oduc os de la esc i u a.
Tan o si nos cen amos en el ema de la cul u a como en el de la co-
municación, la memo ia es condición sine qua non. En el p ime caso, pode-
mos conside a incluso una iden idad en e cul u a y memo ia.5 En el segundo
caso, pa a que sea posible la comunicación se ía necesa io la exis encia de una
memo ia común, más que habla de la coincidencia, pues a en común o co-
[5] “Noso os en endemos la cul u a como memo ia no he edi a ia de la colec i idad, exp esada en
un sis ema de e minado de p ohibiciones y p esc ipciones” (Lo man 1979: 71).

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munidad de códigos. Spe be habla de la necesidad de un sabe mu uo: “cada
in o mación con ex ual u ilizada pa a la in e p e ación del enunciado debe no
solamen e o ma pa e del sabe del locu o y del des ina a io, sino ambién
del sabe mu uo” (Lo man 1995: 217); sabe mu uo e iden emen e elacionado
con esa memo ia común del emiso y del des ina a io de que nos habla Lo -
man, quien ha sos enido que el ecep o no man iene una elación pasi a con
el mensaje/discu so/ ex o; po el con a io, es a elación iene la na u aleza de
un diálogo donde se puede cons a a la p esencia en el emiso y el des ina a io
de una memo ia común. Po eso el mensaje/discu so/ ex o no debe se e aluado
sólo sob e la base de la capacidad de hace se comp ende po un de e minado
des ina a io, sino ambién según el g ado de incomp ensión pa a o os.
La asmisión de in o mación en el in e io de una “es uc u a sin me-
mo ia” ga an iza un al o g ado de iden idad. Si emiso y des ina a io es u ie-
an do ados de códigos iguales y o almen e exen os de memo ia, la comp en-
sión en e ellos se ía pe ec a, pe o el alo de la in o mación asmi ida se ía
mínimo y la misma in o mación igu osamen e limi ada. La comunicación
no mal, y aún más, el no mal uncionamien o de la lengua, lle an implíci o el
supues o de una iden idad de pa ida en e el hablan e y el oyen e.
El es uc u alismo adicional, como el o malismo uso, se basan en
conside a el ex o como un sis ema ce ado, au osu icien e, o ganizado de ma-
ne a sinc ónica. Su aislamien o e a no sólo empo al, sino ambién espacial,
del público y de odo lo que es u ie a si uado ue a de él. Baj in plan ea su
di e gencia undamen al y de ini i a con el o malismo y sus he ede os es uc-
u alis as y pos es uc u alis as a i mando que odo enunciado posee o zosa-
men e una genealogía, un o igen (Game 1999:63).
La ase con empo ánea de es os es udios (Lozano 1995), complicó ales p in-
cipios. El ex o es pe cibido en el iempo como un momen o a i icialmen e ijado
en e el pasado y el u u o. El pasado se deja ap ehende en dos mani es aciones: la
memo ia di ec a del ex o, enca nada en su es uc u a in e na, en su ine i able con-
adicción, en la lucha inmanen e con su sinc onismo in e no, y ex e namen e, como
co elación con la memo ia ex a ex ual. “Es como si el espec ado ” -colocándose con
el pensamien o en aquel iempo p esen e que es ealizado en el ex o- “di igiese su
p opia mi ada al pasado, que se a es echando como un cono cuya pun a se apoya
en el iempo p esen e.” Di igiéndose a su ez hacia el u u o, el público se hunde en
un haz de posibilidades que no han ealizado oda ía su elección po encial.
La is a e ospec i a pe mi e al his o iado analiza el pasado desde
dos pun os de is a: encon ándose en el u u o espec o al suceso desc i o, e
en e a sí oda la cadena de las acciones ealmen e ealizadas, ans o mándose
en el pasado bajo la obse ación de la men e; y mi ando desde el pasado hacia el
u u o conoce ya los esul ados del p oceso, como si es os esul ados oda ía no
se hubie an alcanzado y uesen o ecidos al lec o como p edicciones. En el cu so
de es e p oceso la casualidad desapa ece o almen e de la his o ia.
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La posición del his o iado se puede compa a a la de un espec ado
que asis e a una ob a de ea o po segunda ez. Conoce el desenlace de un a -
gumen o en el que no hay nada de imp e isible, pe o, a la ez, iene de nue o
el sen imien o de lo igno o, como si no supie a el inal. Es as expe iencias se
unden en un cie o sen imien o pa adójico.
De ese modo, dice, el acon ecimien o acaecido se p esen a en una in e -
p e ación de es uc u a múl iple: de un lado como la memo ia de una explosión
apenas i ida; del o o adop ando los asgos de una ine i able p edes inación.
La mi ada del his o iado es un p oceso secunda io de ans o mación
e ospec i a. El his o iado mi a el acon ecimien o con una mi ada di igida del
p esen e al pasado. Se e lexiona desde el momen o ac ual. Es a mi ada, po su
misma na u aleza ans o ma el obje o de desc ipción. El cuad o de acon eci-
mien os, caó icos pa a el simple obse ado , sale de las no mas del his o iado
ul e io men e o ganizado. Es p opio de es e úl imo pa i de la ine i abilidad de
lo acon ecido, pe o su ac i idad c ea i a se mani ies a en o o luga : pa e de la
mul iplicidad de los hechos conse ados po la memo ia, y llega con la máxima
iabilidad al pun o conclusi o, cubie o supe icialmen e po un elo de conje u-
as a bi a ias y de ínculos de causa y e ec o alsamen e con incen es, pe o en
cuya base exis e la causalidad. El e a o de los hechos adquie e bajo la pluma
del his o iado un ca ác e casi mís ico. Es as conside aciones sob e la his o ia y
el his o iado salen al paso de cie as concepciones sob e los es udios semió icos
como ahis ó icos. En sus inicios algunos sec o es de la cul u a ue on aislados
del espacio his ó ico que los odeaba; pe o, al plan ea se más a de la elación
en e la semiosis y el mundo ex e no, la semió ica ha en ado necesa iamen e en
el espacio de la his o ia. Si cie a his o iog a ía se ha ocupado de p ocesos len os,
de ans o maciones impe cep ibles, es udios como los que la Escuela de Ta u
ha dedicado al a e, “hija de la explosión”, han pasado de una p eocupación po
los p ocesos g aduales en el seno de la lingüís ica a los denominados p ocesos
explosi os. El es udio de los p ocesos de la ga du ación, de ex ensión plu ise-
cula , y el es udio del esplando de la explosión, de la b e edad a empo al, son
dos aspec os del análisis his ó ico que no sólo no se excluyen, sino que se in e-
elacionan. La ealidad his ó ica es siemp e más compleja que los modelos de
los his o iado es, aunque no pod ía se comp endida sin la exis encia de és os.
Como la “memo ia del géne o” in oducida po Baj in, el ex o es au a
el ecue do y gene a nue os sen idos. Lo man e en el ex o la in e sección de los
pun os de is a en e el au o y el público. El p esen e, a su ez, en elación con
el u u o, es un es allido de espacio de sen ido oda ía no desplegado. Con iene
en sí odas las posibilidades de desa ollo u u as. La elección de una de ellas no
es á de e minada ni po las leyes ni po la casualidad ni po la p obabilidad: en el
momen o de la explosión es os mecanismos se uel en inac i os. La elección del
u u o se ealiza como casualidad.
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El momen o de la explosión se coloca en la in e sección de pasado y
u u o en una dimensión casi a empo al. La idea de in empo alidad no es á
ligada a la eal c onología del p oceso que en la ealidad puede du a incluso
mucho. La caída del impe io omano se ía en es a pe spec i a un ípico p oceso
explosi o, aunque se haya dila ado algunos siglos.
La cul u a como conjun o complejo se halla o mada po es a os que
se desa ollan a di e en e elocidad, de modo que cualquie co e sinc ónico
mues a la simul ánea p esencia de a ios es ados. Las explosiones, en algu-
nos es a os, pueden uni se a un desa ollo g adual en o os. Es o no excluye
su in e acción. La dinámica de los p ocesos en la es e a de la lengua y de la
polí ica, de la mo al y de la moda, demues an las di e en es elocidades de
mo imien o de es os p ocesos. Cen émonos un momen o en el caso de la moda
y el a e.
Moda y a e
Un ema ecu en e de oda la ob a lo maniana es el de la moda, a la
que cali ica de “cap ichosa”, “ oluble”, “ex aña” (Lo man 1999: 113), que su-
b aya la ausencia de mo i ación, la apa en e a bi a iedad de un mo imien o
que se con ie e en me ónomo del desa ollo cul u al. Pe mi e obse a la
cons an e lucha en e la endencia a la es abilidad, a la inmo ilidad y la o ien-
ación opues a hacia la no edad, la ex a agancia: odo en a en la ep esen a-
ción de la moda, casi la isible enca nación de la no edad inmo i ada.
La moda es siemp e semió ica (Lo man 2011: 107), ans o mando lo
signi ican e en signi ica i o. El es ido es un ex o que se di ige a alguien; po
eso es undamen al el pun o de is a del obse ado .
El semiólogo uso desc ibe la os en osa simplicidad de Napoleón, quien,
sin emba go, p es aba g an a ención a los uni o mes de sus ma iscales y ge-
ne ales, a su ea alidad y espec acula idad. La simplicidad del uni o me de
Napoleón, que des acaba en e al manie ismo de sus o iciales, sub ayaba que,
en es e caso, e a el empe ado el obse ado . La co e y el mundo en e o no
e an sino un espec áculo mon ado pa a él.
O o ejemplo es la e olución del modo de es i de S alin. En los años
ein e es ían odos los di igen es del pa ido con uni o me de es ilo mili a .
En los años ein a los uni o mes de las je a quías supe io es ue on mo-
di icados pa a ealza una mayo solemnidad. Sólo los máximos di igen es
con inua on en una simplicidad espa ana, especialmen e S alin que se man-
enía como obse ado . T as la gue a, cuando mos ó en discu sos su p opia
insegu idad en e al pueblo, u o en cuen a el pun o de is a del obse ado
y adop ó el uni o me de g an ma iscal. La os en osa segu idad de quien ob-
se a y con ola odo, dio paso a la insegu idad de un homb e p eocupado po
su p opio aspec o.
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Lo man en a iza la cen alidad del a e cuando, suges i amen e, es a-
blece una ín ima conexión en e a e y p oceso his ó ico, a ibuyendo al a e
los e ec os más impo an es y hablando desde la pe spec i a epis emológica
con la que ha a on ado la his o ia: la i upción del a e en el p oceso his ó ico
modi ica adicalmen e su ca ác e . Si la his o ia es una en ana que da al pa-
sado, el a e da al u u o, y los c is ales de es as en anas pueden se espejos.
El pasado se pe cibe como una ía que conduce di ec amen e al p esen e; y el
paso al u u o se con igu a como una imp e isibilidad.
El a e in oduce en la ida aquella libe ad que se pie de cuando las
ideas se enca nan en la ealidad; sea cual sea el momen o elegido como obje o
de la ob a, el p esen e, el pasado o el u u o, el a e aslada al lec o a una
es e a de libe ad, lo que hace que sea pe cibido como análogo al u u o.
Tex o y códigos de comunicación
El ex o li e a io cons uye un modelo del mundo. La semió ica debe
ealiza la di ícil a ea de halla en un ex o de e minado lo que ep esen a la
ealidad, según los es e eo ipos de una cul u a dada, y lo que p opone ealida-
des dis in as, agazapadas en la nues a, ealizables en el u u o, e c., bajo las
semblanzas de p e igu ación o de o mación, u opía o sá i a, espe anza o p o a-
nación. El ex o a ís ico es á en la cul u a, no es la cul u a. Lo man insis e en
la elación con la ealidad. El eco ido se ía: ealidad-inpu de ex os-cul u-
a- ex o a ís ico- ealidad. La insis encia en la ealidad como pun o de pa ida
y de llegada iene como azón el de ende la unción cogni i a y c í ica de la
li e a u a y del a e. La supe io idad de la ob a de a e sob e o as o mas de
comunicación es á en el hecho de que p opone un modelo del mundo como si
ue a e dade o.
Según Baj in, “la palab a es á p eñada de espues a”; la palab a i a
que pe enece al lenguaje hablado es á o ien ada di ec amen e hacia la u u a
palab a- espues a: p o oca su espues a, la an icipa y se cons uye o ien ada
a ella. La palab a iene de e minada a su ez po lo que oda ía no se ha dicho,
pe o que iene ya o zado y p e is o po la palab a de la espues a. La palab a
nace, así, en el in e io del diálogo.
Lo man lo explica: “el ex o ha seleccionado al público a su imagen y
semejanza”. En es a ase se puede encon a odo un p og ama en o no a
los códigos en la comunicación y una de inición de ex o que emi e e imológi-
camen e al amado de los hilos de la ela, un mecanismo dinámico capaz de
gene a nue as in o maciones y que no se man iene idén ico a lo la go de la
ansmisión.
Una simple comunicación is a como ansmisión de in o mación o
como in e cambio de mensajes exige, en los esquemas canónicos de la eo ía
- ísica o ma emá ica- de la comunicación al como la concibie on Shanon y
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muje , los hijos, los sie os, los asallos pueden o ma pa e de la pe sona-
lidad del cabeza de amilia y no ene una indi idualidad independien e. En
o os sis emas pueden se conside ados pe sonalidades dis in as. El semiólogo
uso pone el ejemplo siguien e: cuando I án el e ible cas igó, jun o al boya do
caído en desg acia, a odos sus sie os, el hecho no ue dic ado po el miedo a la
enganza, sino po la idea de que ju ídicamen e los sie os y el je e de la casa
cons i uían una sola pe sonalidad. E a, po an o, na u al que la punición se
ex endie a ambién a aquellos (Lozano 1995: 224).
La semios e a puede se explicada de un modo g á ico:
“Imaginemos una sala de museo en la que es án expues os obje os pe enecien es a si-
glos di e sos, insc ipciones en lenguas no as e igno as, ins ucciones pa a desci a las, un
ex o explica i o edac ado po los o ganizado es, los esquemas de i ine a ios pa a la isi a
de la exposición, las eglas de compo amien o pa a los isi an es. Si colocamos ambién
a los isi an es con sus mundos semió icos, end emos algo que eco da á el cuad o de la
semios e a” (Lozano 1999: IV).
Lo llamemos o no semios e a, es amos inme sos en un espacio semió-
ico del que somos pa e insepa able. Sepa a al homb e del espacio de las
lenguas, de los signos, de los símbolos es imposible. La pe sonalidad humana
es, al mismo iempo, isomo a espec o al uni e so de la cul u a y pa e de es e
uni e so.
Conclusión
Lo man iene una consciencia muy cla a del sis ema incomple o. A i -
ma: “No exis e cul u a dada his ó icamen e donde odos los ni eles y subsis-
emas sean o ganizados bajo una base es uc u al ígidamen e homogénea y
sinc onizados en su dinámica his ó ica”. “Nume osos son los ejemplos de pe-
queños islo es de una o ganización di e en e en el as o océano de una cul u a”
(Seg e 1984:12). Es as de o midades co esponden, sin duda, a de o maciones
de la sociedad co espondien e; ponen de odas o mas en pelig o la posibilidad
de e la como un sis ema cohe en e con desequilib ios an ne os que mo i an
los cambios e en uales.
El semiólogo uso es á sa is echo de la desc ipción de cul u a, más que
como p og ama, como memo ia y de sus lazos con la expe iencia his ó ica. En
e ec o, pa a su p opia conse ación, iene a la es abilidad como condición de su
exis encia. Si los cambios in e ienen, la si uación y el con ex o cambian. La
cul u a los end ía en cuen a necesa iamen e, pe o no se hace esponsable de
las mu aciones cuyas consecuencias se le escapan.
Debido a que el homb e es incapaz de de ini la ealidad y de es uc-
u a su mundo ex e io e in e io haciendo abs acción de la lengua (y de la
cul u a), es as es án con o madas bajo las ue zas y con as es que ienen a la
ealidad en un mo imien o con inuo. La cul u a es capaz de aisla es as ue -

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zas y con as es, y de ayuda al homb e a oma pa e ac i a po que ella los
e leja en sí misma, los o ganiza ideológicamen e, hace mi os de la a en u a
humana. Si se llega a a pene a en los an agonismos que agi an la cul u a,
se pod ía, al mismo iempo, mejo a la comp ensión de su na u aleza y la in-
e p e ación de su unción. Si es posible en es e campo una eo ía del cambio,
debe desa olla se en es e pe íme o especula i o, en e el magma de lo eal y
nues o es ue zo po comp ende lo.
La ob a de Lo man, de la que hemos seguido algunas líneas gene ales
aquí, plan ea una se ie de dudas y p egun as que quedan sin esponde y que
pueden, po an o, se uen e de u u as in es igaciones (Seg e 1996: 2-3): ¿El
núcleo lingüís ico colocado en el cen o del sis ema cul u al es á necesa ia-
men e cons i uido po una lengua his ó ica o, más bien, po la acul ad del
lenguaje? ¿La semios e a es una en idad única pa a odo el mundo (como la
bios e a), o es á p o is a de on e as? ¿El modelo del mundo o mado po un
ex o li e a io es á des inado a ac ua de o ma p agmá ica libe ando sus po-
encialidades en ac os lingüís icos?
Al ocupa se del con ín en e la semió ica y el mundo ex e no, en es a
ase ue a de oda moda, la semios e a puede se de inida como la ciencia que
se ocupa de la eo ía y de la his o ia de la cul u a.
F ancisco López Cedeño
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