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Semiosfera: pliegue entre mundo y lenguaje

López Cedeño, Francisco

Abstract

El hombre no puede estructurar la realidad haciendo abstracción de la lengua y de la cultura. Estas mantienen a la realidad en un movimiento continuo. La cultura es capaz de aislar este dinamismo y de ayudar al hombre a actuar porque refleja a la realidad en sí misma, la organiza ideológicamente, y hace mitos de la aventura humana. Si conociéramos los antagonismos que agitan la cultura, podríamos comprender mejor su naturaleza y su función.

Full text

– 185 – THÉMATA. Re is a de Filoso ía Nº49, Ene o-junio (2014) pp.: 185-202 ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 SEMIOSFERA: PLIEGUE ENTRE MUNDO Y LENGUAJE SEMIOSPHERE: CREASE BETWEEN WORLD AND LANGUAGE F ancisco López Cedeño1 Uni e sidad de Salamanca (España) Recibido: 20-04-2013 Acep ado: 29-07-2013 Resumen: El homb e no puede es uc u a la ealidad haciendo abs acción de la lengua y de la cul u a. Es as man ienen a la ealidad en un mo imien o con inuo. La cul u a es capaz de aisla es e dinamismo y de ayuda al homb e a ac ua po que e leja a la ealidad en sí misma, la o ganiza ideológicamen e, y hace mi os de la a en u a humana. Si conocié amos los an agonismos que agi an la cul u a, pod íamos comp ende mejo su na u aleza y su unción. Palab as-cla e: Lo man, semió ica, semios e a, códigos cul u ales de comunicación. Abs ac : Man can’ s uc u e eali y by igno ing language and also cul u e. These keep eali y in a pe pe ual mo ion. Cul u e is able o isola e such a dynamism helping man o ake ac ion because i is capable o e lec eali y in i sel o o ganize i in an ideologically way and o u n he human odyssey in o a my h. I we’d achie e a sui able consciousness o he an agonisms ha wa e he cul u e, we also could each a be e knowledge o bo h, i s na u e and ole. Key-wo ds: Lo man, semio ics, semiosphe e, cul u al codes o communica ion. In oducción En un p ime momen o mi in e és es aba cen ado en el lib o de Benja- min Lee Who (Who 1971). Al es udia compa a i amen e la lengua hopi y las lenguas eu opeas, es e lingüis a obse ó la elación en e la g amá ica hopi y la cul u a de es e pueblo ame indio, y en e las g amá icas de las lenguas eu opeas y la ci ilización occiden al. Es o le lle ó, al como él esume, a plan- ea se dos cues iones: [1] ([email p o ec ed]) Maes o po la Uni e sidad de G anada, Licenciado en Filoso ía po la UNED y Doc o ando en la Facul ad de Filología de la Uni e sidad de Salamanca. Au o de a í- culos sob e Teo ía de la Comunicación, Filoso ía de la Educación, Filoso ía de la Religión, He me- néu ica y Filoso ías O ien ales. F ancisco López Cedeño THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 – 186 – “1) ¿Adquie en odos los homb es median e la expe iencia una idea sus ancialmen e simila a la de la ci ilización occiden al sob e los concep os de iempo, espacio y ma e ia? ¿O acaso es os concep os es án condicionados po la es uc u a de cada lengua en pa i- cula ? 2) ¿Exis en a inidades as eables en e no mas cul u ales y de compo amien o y modelos lingüís icos a g an escala?” (Who 1970: 160) 2 Lo man p esen a la elación en e la cul u a y el lenguaje na u al como uno de los p oblemas esenciales de su in es igación y ha esal ado y analizado, basándose en la hipó esis Who -Sapi , la in luencia del lenguaje sob e las di- e sas mani es aciones de la cul u a humana. De hecho, conside a que incluso la na u aleza del ac o in elec ual puede se desc i a como aducción de una lengua a o a (Lozano 2011: 176). Es e p ime en oque de mis in e eses a ió po a ios ac o es. No encon é su icien e ma e ial que p o undiza a en las hipó esis de Who . És as me a aje on desde el p ime momen o en que supe de ellas a a és de los ex os de an opología cul u al, sin emba go, el ex o o iginal no me pa eció lo su icien emen e suge en e; los concep os p incipales (Lee 1996: 30-33) e an ascinan es, pe o la ob a no e minaba de con ence me. Me so p endí, al comenza a lee Dialogue a he ma gins (Schul z 1990: XI) de que las ideas que apa ecen en las páginas p elimina es exp esen unas im- p esiones simila es a las mías, que la esc i o a u o al lee los ex os de Who , pe o que ella esol ió en en ándolas con las eo ías de Baj in y cuyo esul ado es dicho ensayo. Es as son las azones que me han lle ado a in e esa me más en el eó- ico de semió ica que hablaba de Who , Lo man, cuyo a ículo “Sob e el me- canismo semió ico de la cul u a” (Lo man 1979) es muy amplio en su isión, con e e encias a las más di e sas ciencias, y, aunque u iliza, po lo gene al, ejemplos de su p opia adición usa, es aplicable a cualquie o a cul u a. Po o a pa e, sus ex os no se acaban en sí mismos, sino que es án llenos de ideas y de dudas que quedan sin esol e , de modo que se pueda con inua la in es igación. El semiólogo uso y sus colabo ado es p oponen un p oyec o semió ico di e en e de los p opues os an e io men e a ellos, muy ico en pe spec i as de desa ollo, impulsando posiciones has a en onces mino i a ias: el p incipio de la sup emacía del ex o, la cons an e e e encia al con ex o cul u al, la a en- ción p es ada a la his o ia, y la conexión con la c í ica ilológica. Nues a pe s- pec i a gene al es á cen ada en las in es igaciones de dichos eó icos. [2] Ideas concomi an es lle an a De ida a analiza la subs an i ación del e bo “se ”, una si- uación lingüís ica de ansca ego ialidad que hace posible el nacimien o y despliegue de oda la me a ísica g iega del “se ”. O a Ben enis e a sub aya que no odas las lenguas disponen del e bo “se ”. (De ida 1989: 235-237). A p opósi o de es e hecho ela i o al e bo “se ” en e o os, y siguiendo el modelo de Who de compa ación en e la lengua hopi y las lenguas que él denomina SAE -S anda d A e age Eu opean- analiza Monce Chelli (Chelli 1980) las di e encias en e la ci ilización á abe y la occiden al a a és de un minucioso es udio de las espec i as g amá icas. Semios e a: pliegue en e mundo y lenguaje – 187 – THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 Cul u a y ex o La semió ica es udia odos los p ocesos cul u ales como p ocesos de co- municación (Eco 1975: 32). Y es amos excluyendo con es a de inición dos o - mulaciones que pueden da luga a equí ocos: “sis ema de signos “y “sis ema de comunicación”. Pa a demos a que oda cul u a es comunicación y que exis e huma- nidad y sociabilidad solamen e cuando hay elaciones comunica i as, Eco de- sa olla dos ideas: a) oda cul u a se ha de es udia como un enómeno de comunicación; b) odos los aspec os de una cul u a pueden se es udiados como con enidos de la comunicación. En el momen o en que se p oduce la comunicación en e dos homb es, es ácil imagina que lo obse able es el signo e bal o pic og á ico, con el cual el emiso comunica al des ina a io el obje o “pied a” y su posible unción, po medio de un nomb e. Con es o sólo llegamos a la segunda hipó esis: el obje o cul u al se ha con e ido en el con enido de una posible comunicación e bal. La p ime a hipó esis p esupone, en cambio, que el emiso puede comunica la unción del obje o incluso sin denomina lo e balmen e, sino an sólo mos án- dolo. Es a p ime a hipó esis supone que desde el momen o en que el posible uso de la pied a ha sido concep ualizado, la p opia pied a se con ie e en signo conc e o de su uso i ual. Desde el momen o en que exis e la sociedad, cual- quie unción se con ie e au omá icamen e en signo de al unción. Es o es posible po que hay cul u a, pe o exis e la cul u a po que es o es posible. En cuan o al in e cambio pa en al, po ejemplo, en el momen o en que una muje en algunas sociedades se con ie e en esposa, ya no es solamen e un cue po ísico: es un signo que conno a odo un sis ema de obligaciones sociales. Es a hipó esis con ie e la semió ica en una eo ía gene al de la cul- u a. No quie e deci que la cul u a sea solamen e comunicación, sino que és a puede comp ende se mejo si se examina desde el pun o de is a de la comunicación. La segunda idea señala que odos los enómenos de la cul u a pueden con e i se en obje os de comunicación, es deci , cualquie aspec o de ella se con ie e en una unidad semán ica. Es a segunda idea emi a a la p ime a. En la cul u a cada en idad puede con e i se en un enómeno semió ico. Las leyes de la comunicación son las leyes de la cul u a. La semió ica es una disciplina que puede y debe ocupa se de la cul u a, que, a su ez, puede se conside ada como una je a quía de sis emas semió icos pa icula es, como una suma de ex os a los cuales se une un conjun o de unciones, o, incluso, como un dispo- si i o que p oduce es os ex os mismos. Si se conside a una colec i idad como un indi iduo cons uido de o ma más compleja, la cul u a puede se in e p e- ada, po analogía con el mecanismo indi idual de la memo ia, como un dispo- si i o colec i o pa a conse a y elabo a la in o mación (Mo is 1984: 3). La F ancisco López Cedeño THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 – 188 – es uc u a semió ica de la cul u a y la es uc u a semió ica de la memo ia son enómenos, desde el pun o de is a uncional, homogéneos, aunque si uados en ni eles di e en es. La mejo de inición lo maniana de cul u a (Seg e 1981: 17) es la del a ículo “Sob e el mecanismo semió ico de la cul u a”: “El mecanismo semió ico de la cul u a c eado po la humanidad es á o ganizado de o mas subs ancialmen e dis in as (a los sis emas no-semió icos): se adop an p incipios es uc u ales opues os y al e na i os. Sus elaciones, la disposición de es os o aquellos elemen os en el campo es uc u al que se es á o mando c ean la o denación es uc u al que pe mi e hace del sis ema el medio de conse ación de la in o mación. Y, sin emba go, es además esencial que sean ealmen e asignadas no es as o aquellas de e minadas al- e na i as, cuyo núme o se ía siemp e ini o y -pa a un sis ema de e minado- cons an e, sino el p incipio mismo de la al e nancia, en base al cual odas las oposiciones conc e as de una es uc u a dada ep esen an sólo las in e p e aciones en un de e minado ni el. Po consiguien e, cualquie pa eja de elemen os, de o denaciones locales, de es uc u as pa i- cula es o gene ales, o bien de sis emas semió icos en e os, adquie e alo de al e na i a y o ma un campo es uc u al que puede se llenado po la in o mación.” (Lo man 1979: 91) Lo man e la cul u a como un ex o único.3 Su p oyec o pa ece una consecuencia de la posición p ima ia, cons i u i a incluso, que a ibuye a los ex os en cuan o cadena en e la semió ica li e a ia y la semió ica de la cul u- a. El ex o, elemen o p ima io y unidad de base de la cul u a,4 debe ía se con- side ado en elación a ella como un bloque inanalizable. Lejos de se sucesión y combinación de signos (lingüís icos), el ex o se ía pa a la cul u a un signo global, do ado de azos dis in i os, pe o no di isible en unidades disc e as de ango in e io . Se a a de la dis inción disc e o/con inuo, y el ex o, según la pe spec i a elegida, pod ía se conside ado bien como una suma de elemen os disc e os, bien como unidad con inua. También se debe ía pode conside a como ex o a un conjun o de ex os homólogos bajo alguna elación. El mismo mensaje puede p esen a se como ex o, como pa e de un ex- o o incluso como conjun o de ex os. Los ex os pod ían dispone se de acue do a di e en es modos de clasi icación: el ex o omado en sí mismo en el cue po o gánico p opues o po el au o , el conjun o que se puede c ea a pos e io i con odos los ex os que se pueden ag upa en una ca ego ía (no ela,...), has a [3] Pod ía se c i icado de una sob e alo ación de los ex os, de los discu sos, como si en la palab a se ago ase oda la ac i idad humana.; es deci , de los modelos del mundo hay que pasa al mundo mismo; pe o Lo man es ajan e (“el mundo no es un ex o. No iene sen ido”) sub ayando que el sen ido del mundo es nues o discu so sob e el mundo, que po ello es compe encia del homb e la ac i idad de da sen ido al mundo. Una ac i idad semió ica que el indi iduo puede eje ce an sólo en conexión con la colec i idad, es deci , con la cul u a (Seg e 1981: 26). [4] Who sugie e que el lenguaje, aunque pa e de la cul u a, es más impo an e y pode oso que los o os componen es de la misma. La impo an e in luencia de la cul u a sob e el pensamien o, a i ma, es abo dable a a és del es udio del lenguaje, y, aunque és e es una pa e de la cul u a, iene un ma cado e ec o sob e el pensamien o. Who duda en a i ma si el lenguaje es una pa e de la cul u a o, al e és, si la cul u a es una pa e del lenguaje, y no se decide po cuál de los dos es la ue za de e minan e a la que deben se educidos los demás enómenos (Schul z 1990: 15 y 17). Semios e a: pliegue en e mundo y lenguaje – 189 – THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 la o alidad de ex os de una cul u a. Las elaciones en e cul u a y ex o son muchas y con di e sas unciones, pe o ¿es posible la cul u a sin esc i u a y, po an o, sin ex os? (Lo man 1993) ¿es posible conclui , po el hecho de que en el espacio eu asiá ico el desa ollo his ó ico haya p ocedido de es a mane a, que una ci ilización no pueda desa olla se sólo con una cul u a o al? La exis encia milena ia de cul u as en la Amé ica p eincaica nos p opo ciona p uebas con- incen es de la es abilidad de esa ci ilización, y las al as exp esiones de cul u- a alcanzadas demues an cla amen e sus posibilidades. Pa a que la esc i u a se haga indispensable ienen que da se una ines abilidad de las ci cuns ancias his ó icas, un dinamismo, unas si uaciones imp edecibles, unas necesidades que en las múl iples aducciones semió icas nacen en p esencia de ecuen es y du ade os con ac os en e ma cos cul u ales dis in os. El mundo de la cul u a o al es á lleno de símbolos. La in oducción de la esc i u a posiblemen e no en iquezca sino que empob ezca la es uc u a semió ica de una cul u a. Es signi ica i o que el Sóc a es pla ónico asocie la esc i u a, no con el p og eso de la cul u a, sino con la pé dida del al o ni el que és a había alcanzado en la sociedad o al. Una cul u a esc i a iende a e el mundo c eado po Dios o po la na u aleza como un ex o y a a de lee la in o mación que és e con iene. Po consiguien e, se busca el signi icado undamen al en el ex o esc i o -sac o o p o ano- y después en el ambien e. Los enómenos na u ales son pe cibidos como signos memo ís icos o p edic i os. El hecho de que, en el pac o susc i o con Noé, el Dios de la Biblia deja a como es amen o el a co i is, mien as que a Moisés le deja a las ablas de la ley esc i as, simboliza cla amen e el paso de la o ien ación ipológica hacia o a o ma di e en e de memo ia. La esc i u a es una o ma de memo ia. Y es que la conciencia colec i a, que sien e la nece- sidad de ija algo impo an e pa a oda la colec i idad, iene sus mecanismos de memo ia colec i a, en e ellos es necesa io coloca la esc i u a. Una ca ac e ís ica de la conciencia “esc i a” es la a ención a la elación causa-e ec o y al esul ado de la acción: no se egis a en qué momen o es opo - uno semb a , sino cómo ue la cosecha en un de e minado año; a es a misma conciencia a ligada una acen uada a ención a la dimensión empo al y, como esul ado de ello, nace el concep o de his o ia. Podemos deci que la his o ia es uno de los subp oduc os de la esc i u a. Tan o si nos cen amos en el ema de la cul u a como en el de la co- municación, la memo ia es condición sine qua non. En el p ime caso, pode- mos conside a incluso una iden idad en e cul u a y memo ia.5 En el segundo caso, pa a que sea posible la comunicación se ía necesa io la exis encia de una memo ia común, más que habla de la coincidencia, pues a en común o co- [5] “Noso os en endemos la cul u a como memo ia no he edi a ia de la colec i idad, exp esada en un sis ema de e minado de p ohibiciones y p esc ipciones” (Lo man 1979: 71). F ancisco López Cedeño THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 – 190 – munidad de códigos. Spe be habla de la necesidad de un sabe mu uo: “cada in o mación con ex ual u ilizada pa a la in e p e ación del enunciado debe no solamen e o ma pa e del sabe del locu o y del des ina a io, sino ambién del sabe mu uo” (Lo man 1995: 217); sabe mu uo e iden emen e elacionado con esa memo ia común del emiso y del des ina a io de que nos habla Lo - man, quien ha sos enido que el ecep o no man iene una elación pasi a con el mensaje/discu so/ ex o; po el con a io, es a elación iene la na u aleza de un diálogo donde se puede cons a a la p esencia en el emiso y el des ina a io de una memo ia común. Po eso el mensaje/discu so/ ex o no debe se e aluado sólo sob e la base de la capacidad de hace se comp ende po un de e minado des ina a io, sino ambién según el g ado de incomp ensión pa a o os. La asmisión de in o mación en el in e io de una “es uc u a sin me- mo ia” ga an iza un al o g ado de iden idad. Si emiso y des ina a io es u ie- an do ados de códigos iguales y o almen e exen os de memo ia, la comp en- sión en e ellos se ía pe ec a, pe o el alo de la in o mación asmi ida se ía mínimo y la misma in o mación igu osamen e limi ada. La comunicación no mal, y aún más, el no mal uncionamien o de la lengua, lle an implíci o el supues o de una iden idad de pa ida en e el hablan e y el oyen e. El es uc u alismo adicional, como el o malismo uso, se basan en conside a el ex o como un sis ema ce ado, au osu icien e, o ganizado de ma- ne a sinc ónica. Su aislamien o e a no sólo empo al, sino ambién espacial, del público y de odo lo que es u ie a si uado ue a de él. Baj in plan ea su di e gencia undamen al y de ini i a con el o malismo y sus he ede os es uc- u alis as y pos es uc u alis as a i mando que odo enunciado posee o zosa- men e una genealogía, un o igen (Game 1999:63). La ase con empo ánea de es os es udios (Lozano 1995), complicó ales p in- cipios. El ex o es pe cibido en el iempo como un momen o a i icialmen e ijado en e el pasado y el u u o. El pasado se deja ap ehende en dos mani es aciones: la memo ia di ec a del ex o, enca nada en su es uc u a in e na, en su ine i able con- adicción, en la lucha inmanen e con su sinc onismo in e no, y ex e namen e, como co elación con la memo ia ex a ex ual. “Es como si el espec ado ” -colocándose con el pensamien o en aquel iempo p esen e que es ealizado en el ex o- “di igiese su p opia mi ada al pasado, que se a es echando como un cono cuya pun a se apoya en el iempo p esen e.” Di igiéndose a su ez hacia el u u o, el público se hunde en un haz de posibilidades que no han ealizado oda ía su elección po encial. La is a e ospec i a pe mi e al his o iado analiza el pasado desde dos pun os de is a: encon ándose en el u u o espec o al suceso desc i o, e en e a sí oda la cadena de las acciones ealmen e ealizadas, ans o mándose en el pasado bajo la obse ación de la men e; y mi ando desde el pasado hacia el u u o conoce ya los esul ados del p oceso, como si es os esul ados oda ía no se hubie an alcanzado y uesen o ecidos al lec o como p edicciones. En el cu so de es e p oceso la casualidad desapa ece o almen e de la his o ia. Semios e a: pliegue en e mundo y lenguaje – 191 – THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 La posición del his o iado se puede compa a a la de un espec ado que asis e a una ob a de ea o po segunda ez. Conoce el desenlace de un a - gumen o en el que no hay nada de imp e isible, pe o, a la ez, iene de nue o el sen imien o de lo igno o, como si no supie a el inal. Es as expe iencias se unden en un cie o sen imien o pa adójico. De ese modo, dice, el acon ecimien o acaecido se p esen a en una in e - p e ación de es uc u a múl iple: de un lado como la memo ia de una explosión apenas i ida; del o o adop ando los asgos de una ine i able p edes inación. La mi ada del his o iado es un p oceso secunda io de ans o mación e ospec i a. El his o iado mi a el acon ecimien o con una mi ada di igida del p esen e al pasado. Se e lexiona desde el momen o ac ual. Es a mi ada, po su misma na u aleza ans o ma el obje o de desc ipción. El cuad o de acon eci- mien os, caó icos pa a el simple obse ado , sale de las no mas del his o iado ul e io men e o ganizado. Es p opio de es e úl imo pa i de la ine i abilidad de lo acon ecido, pe o su ac i idad c ea i a se mani ies a en o o luga : pa e de la mul iplicidad de los hechos conse ados po la memo ia, y llega con la máxima iabilidad al pun o conclusi o, cubie o supe icialmen e po un elo de conje u- as a bi a ias y de ínculos de causa y e ec o alsamen e con incen es, pe o en cuya base exis e la causalidad. El e a o de los hechos adquie e bajo la pluma del his o iado un ca ác e casi mís ico. Es as conside aciones sob e la his o ia y el his o iado salen al paso de cie as concepciones sob e los es udios semió icos como ahis ó icos. En sus inicios algunos sec o es de la cul u a ue on aislados del espacio his ó ico que los odeaba; pe o, al plan ea se más a de la elación en e la semiosis y el mundo ex e no, la semió ica ha en ado necesa iamen e en el espacio de la his o ia. Si cie a his o iog a ía se ha ocupado de p ocesos len os, de ans o maciones impe cep ibles, es udios como los que la Escuela de Ta u ha dedicado al a e, “hija de la explosión”, han pasado de una p eocupación po los p ocesos g aduales en el seno de la lingüís ica a los denominados p ocesos explosi os. El es udio de los p ocesos de la ga du ación, de ex ensión plu ise- cula , y el es udio del esplando de la explosión, de la b e edad a empo al, son dos aspec os del análisis his ó ico que no sólo no se excluyen, sino que se in e- elacionan. La ealidad his ó ica es siemp e más compleja que los modelos de los his o iado es, aunque no pod ía se comp endida sin la exis encia de és os. Como la “memo ia del géne o” in oducida po Baj in, el ex o es au a el ecue do y gene a nue os sen idos. Lo man e en el ex o la in e sección de los pun os de is a en e el au o y el público. El p esen e, a su ez, en elación con el u u o, es un es allido de espacio de sen ido oda ía no desplegado. Con iene en sí odas las posibilidades de desa ollo u u as. La elección de una de ellas no es á de e minada ni po las leyes ni po la casualidad ni po la p obabilidad: en el momen o de la explosión es os mecanismos se uel en inac i os. La elección del u u o se ealiza como casualidad. F ancisco López Cedeño THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 – 192 – El momen o de la explosión se coloca en la in e sección de pasado y u u o en una dimensión casi a empo al. La idea de in empo alidad no es á ligada a la eal c onología del p oceso que en la ealidad puede du a incluso mucho. La caída del impe io omano se ía en es a pe spec i a un ípico p oceso explosi o, aunque se haya dila ado algunos siglos. La cul u a como conjun o complejo se halla o mada po es a os que se desa ollan a di e en e elocidad, de modo que cualquie co e sinc ónico mues a la simul ánea p esencia de a ios es ados. Las explosiones, en algu- nos es a os, pueden uni se a un desa ollo g adual en o os. Es o no excluye su in e acción. La dinámica de los p ocesos en la es e a de la lengua y de la polí ica, de la mo al y de la moda, demues an las di e en es elocidades de mo imien o de es os p ocesos. Cen émonos un momen o en el caso de la moda y el a e. Moda y a e Un ema ecu en e de oda la ob a lo maniana es el de la moda, a la que cali ica de “cap ichosa”, “ oluble”, “ex aña” (Lo man 1999: 113), que su- b aya la ausencia de mo i ación, la apa en e a bi a iedad de un mo imien o que se con ie e en me ónomo del desa ollo cul u al. Pe mi e obse a la cons an e lucha en e la endencia a la es abilidad, a la inmo ilidad y la o ien- ación opues a hacia la no edad, la ex a agancia: odo en a en la ep esen a- ción de la moda, casi la isible enca nación de la no edad inmo i ada. La moda es siemp e semió ica (Lo man 2011: 107), ans o mando lo signi ican e en signi ica i o. El es ido es un ex o que se di ige a alguien; po eso es undamen al el pun o de is a del obse ado . El semiólogo uso desc ibe la os en osa simplicidad de Napoleón, quien, sin emba go, p es aba g an a ención a los uni o mes de sus ma iscales y ge- ne ales, a su ea alidad y espec acula idad. La simplicidad del uni o me de Napoleón, que des acaba en e al manie ismo de sus o iciales, sub ayaba que, en es e caso, e a el empe ado el obse ado . La co e y el mundo en e o no e an sino un espec áculo mon ado pa a él. O o ejemplo es la e olución del modo de es i de S alin. En los años ein e es ían odos los di igen es del pa ido con uni o me de es ilo mili a . En los años ein a los uni o mes de las je a quías supe io es ue on mo- di icados pa a ealza una mayo solemnidad. Sólo los máximos di igen es con inua on en una simplicidad espa ana, especialmen e S alin que se man- enía como obse ado . T as la gue a, cuando mos ó en discu sos su p opia insegu idad en e al pueblo, u o en cuen a el pun o de is a del obse ado y adop ó el uni o me de g an ma iscal. La os en osa segu idad de quien ob- se a y con ola odo, dio paso a la insegu idad de un homb e p eocupado po su p opio aspec o. Semios e a: pliegue en e mundo y lenguaje – 193 – THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 Lo man en a iza la cen alidad del a e cuando, suges i amen e, es a- blece una ín ima conexión en e a e y p oceso his ó ico, a ibuyendo al a e los e ec os más impo an es y hablando desde la pe spec i a epis emológica con la que ha a on ado la his o ia: la i upción del a e en el p oceso his ó ico modi ica adicalmen e su ca ác e . Si la his o ia es una en ana que da al pa- sado, el a e da al u u o, y los c is ales de es as en anas pueden se espejos. El pasado se pe cibe como una ía que conduce di ec amen e al p esen e; y el paso al u u o se con igu a como una imp e isibilidad. El a e in oduce en la ida aquella libe ad que se pie de cuando las ideas se enca nan en la ealidad; sea cual sea el momen o elegido como obje o de la ob a, el p esen e, el pasado o el u u o, el a e aslada al lec o a una es e a de libe ad, lo que hace que sea pe cibido como análogo al u u o. Tex o y códigos de comunicación El ex o li e a io cons uye un modelo del mundo. La semió ica debe ealiza la di ícil a ea de halla en un ex o de e minado lo que ep esen a la ealidad, según los es e eo ipos de una cul u a dada, y lo que p opone ealida- des dis in as, agazapadas en la nues a, ealizables en el u u o, e c., bajo las semblanzas de p e igu ación o de o mación, u opía o sá i a, espe anza o p o a- nación. El ex o a ís ico es á en la cul u a, no es la cul u a. Lo man insis e en la elación con la ealidad. El eco ido se ía: ealidad-inpu de ex os-cul u- a- ex o a ís ico- ealidad. La insis encia en la ealidad como pun o de pa ida y de llegada iene como azón el de ende la unción cogni i a y c í ica de la li e a u a y del a e. La supe io idad de la ob a de a e sob e o as o mas de comunicación es á en el hecho de que p opone un modelo del mundo como si ue a e dade o. Según Baj in, “la palab a es á p eñada de espues a”; la palab a i a que pe enece al lenguaje hablado es á o ien ada di ec amen e hacia la u u a palab a- espues a: p o oca su espues a, la an icipa y se cons uye o ien ada a ella. La palab a iene de e minada a su ez po lo que oda ía no se ha dicho, pe o que iene ya o zado y p e is o po la palab a de la espues a. La palab a nace, así, en el in e io del diálogo. Lo man lo explica: “el ex o ha seleccionado al público a su imagen y semejanza”. En es a ase se puede encon a odo un p og ama en o no a los códigos en la comunicación y una de inición de ex o que emi e e imológi- camen e al amado de los hilos de la ela, un mecanismo dinámico capaz de gene a nue as in o maciones y que no se man iene idén ico a lo la go de la ansmisión. Una simple comunicación is a como ansmisión de in o mación o como in e cambio de mensajes exige, en los esquemas canónicos de la eo ía - ísica o ma emá ica- de la comunicación al como la concibie on Shanon y F ancisco López Cedeño THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 – 200 – muje , los hijos, los sie os, los asallos pueden o ma pa e de la pe sona- lidad del cabeza de amilia y no ene una indi idualidad independien e. En o os sis emas pueden se conside ados pe sonalidades dis in as. El semiólogo uso pone el ejemplo siguien e: cuando I án el e ible cas igó, jun o al boya do caído en desg acia, a odos sus sie os, el hecho no ue dic ado po el miedo a la enganza, sino po la idea de que ju ídicamen e los sie os y el je e de la casa cons i uían una sola pe sonalidad. E a, po an o, na u al que la punición se ex endie a ambién a aquellos (Lozano 1995: 224). La semios e a puede se explicada de un modo g á ico: “Imaginemos una sala de museo en la que es án expues os obje os pe enecien es a si- glos di e sos, insc ipciones en lenguas no as e igno as, ins ucciones pa a desci a las, un ex o explica i o edac ado po los o ganizado es, los esquemas de i ine a ios pa a la isi a de la exposición, las eglas de compo amien o pa a los isi an es. Si colocamos ambién a los isi an es con sus mundos semió icos, end emos algo que eco da á el cuad o de la semios e a” (Lozano 1999: IV). Lo llamemos o no semios e a, es amos inme sos en un espacio semió- ico del que somos pa e insepa able. Sepa a al homb e del espacio de las lenguas, de los signos, de los símbolos es imposible. La pe sonalidad humana es, al mismo iempo, isomo a espec o al uni e so de la cul u a y pa e de es e uni e so. Conclusión Lo man iene una consciencia muy cla a del sis ema incomple o. A i - ma: “No exis e cul u a dada his ó icamen e donde odos los ni eles y subsis- emas sean o ganizados bajo una base es uc u al ígidamen e homogénea y sinc onizados en su dinámica his ó ica”. “Nume osos son los ejemplos de pe- queños islo es de una o ganización di e en e en el as o océano de una cul u a” (Seg e 1984:12). Es as de o midades co esponden, sin duda, a de o maciones de la sociedad co espondien e; ponen de odas o mas en pelig o la posibilidad de e la como un sis ema cohe en e con desequilib ios an ne os que mo i an los cambios e en uales. El semiólogo uso es á sa is echo de la desc ipción de cul u a, más que como p og ama, como memo ia y de sus lazos con la expe iencia his ó ica. En e ec o, pa a su p opia conse ación, iene a la es abilidad como condición de su exis encia. Si los cambios in e ienen, la si uación y el con ex o cambian. La cul u a los end ía en cuen a necesa iamen e, pe o no se hace esponsable de las mu aciones cuyas consecuencias se le escapan. Debido a que el homb e es incapaz de de ini la ealidad y de es uc- u a su mundo ex e io e in e io haciendo abs acción de la lengua (y de la cul u a), es as es án con o madas bajo las ue zas y con as es que ienen a la ealidad en un mo imien o con inuo. La cul u a es capaz de aisla es as ue - Semios e a: pliegue en e mundo y lenguaje – 201 – THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 zas y con as es, y de ayuda al homb e a oma pa e ac i a po que ella los e leja en sí misma, los o ganiza ideológicamen e, hace mi os de la a en u a humana. Si se llega a a pene a en los an agonismos que agi an la cul u a, se pod ía, al mismo iempo, mejo a la comp ensión de su na u aleza y la in- e p e ación de su unción. Si es posible en es e campo una eo ía del cambio, debe desa olla se en es e pe íme o especula i o, en e el magma de lo eal y nues o es ue zo po comp ende lo. La ob a de Lo man, de la que hemos seguido algunas líneas gene ales aquí, plan ea una se ie de dudas y p egun as que quedan sin esponde y que pueden, po an o, se uen e de u u as in es igaciones (Seg e 1996: 2-3): ¿El núcleo lingüís ico colocado en el cen o del sis ema cul u al es á necesa ia- men e cons i uido po una lengua his ó ica o, más bien, po la acul ad del lenguaje? ¿La semios e a es una en idad única pa a odo el mundo (como la bios e a), o es á p o is a de on e as? ¿El modelo del mundo o mado po un ex o li e a io es á des inado a ac ua de o ma p agmá ica libe ando sus po- encialidades en ac os lingüís icos? Al ocupa se del con ín en e la semió ica y el mundo ex e no, en es a ase ue a de oda moda, la semios e a puede se de inida como la ciencia que se ocupa de la eo ía y de la his o ia de la cul u a. F ancisco López Cedeño THÉMATA. Re is a de Filoso ía, Nº49 ene o-junio (2014) pp.: 185-202 doi: 10.12795/ hema a.2014.i49.10 – 202 – Re e encias bibliog á icas: Baj in, Mihaíl (1978) “Du discou s omanesque”, Es hé ique e héo ie du o- man, Pa is, Gallima d. Chelli, Moce (1980) La pa ole a abe, Pa is, Sindbad. De ida, Jacques (1989) Má genes de la iloso ía, Mad id, Cá ed a. Eco, Umbe o (1975) La es uc u a ausen e, Ba celona, Lumen. Game, Jé ôme (1999) “Re lejos de un p esen e pe pe uo”, Quime a, nº 178, ma zo. Lee, Penny (1996) The Who heo y complex: a c i ical econs uc ion, Phila- delphia, John Benjamin Publishing Company. Lo man, Ju i Mijáilo ich y Escuela de Ta u (1979), Semió ica de la cul u a, Mad id, Cá ed a. 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