ASOCIACIÓN ANDALUZA DE ARTETERAPIA
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CAPÍTULO 11
PERFORMANCE COMO TERAPIA: ARTE COMO
PARTICIPACIÓN
Ma ía Jose a Agudo Ma ínez
D a. en Bellas A es y Lcda. en Geog a ía e His o ia
1. INTRODUCCIÓN
La exis encia de una iden idad sociocul u al implica que la cul u a que
he edamos puede se ansmi ida a oda la sociedad en su conjun o a pa i de un
sis ema que se pe pe úa con la sucesión de gene aciones
30
. En es e sen ido, el
a e, con su eno me y con inuamen e eno able po encial c ea i o
31
, se ía uno de
los pila es esenciales de la mencionada iden idad sociocul u al. Así, cualquie ipo
de mani es ación a ís ica que lle e apa ejada la pa icipación de los
espec ado es, conlle a siemp e un plus de con enido ‘ e apéu ico’ que, desde la
p opia concepción de la p ác ica a ís ica, puede con empla se como un medio
pa a consegui la mejo a de la sociedad a a és del a e. Po ello, en aquellos
casos en los que la inicia i a de la p opues a a ís ica colabo a i a su ge del
p opio a is a, es él mismo quien plan ea una co-au o ía compa ida que pa e de
la base de que exis e un po encial c ea i o en odos los sec o es de la sociedad, si
bien siemp e al ma gen de los log os es é icos. Se a a, en es os casos, y con una
adición que se emon a a los años sesen a y se en a, de una e isión p o unda
de los concep os adicionales de a e y a is a, los cuales ponen de mani ies o
an o la impo ancia del ca ác e p ocesual del e en o como de la implicación y la
30
En palab as de Edga Mo in (2005, 197): “En e ec o, la he encia cul u al o ece el modelo
de una pe sonalidad “ideal” y a o ece es adís icamen e la apa ición de asgos en
consonancia con ella.”
31
C . FRÉMON, J. y BUSQUETS, M. (2010, 32): “Hay o mas que, al sin e iza las ue zas
i ales de las que odo p ocede, pa ecen capaces de ija y ansmi i unos pode es que les
son ajenos.”
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pa icipación del público en el mismo. Se busca, en onces, un mayo ac i ismo
sociopolí ico al ma gen de conside aciones de c í ica o es é ica. Dicho de o o
modo, la ob a de a e pasa a con e i se en he amien a al se icio de la mejo a
de la sociedad y el con encional eli ismo cul u al del a is a se diluye en una
mayo implicación social del a e. Así, una de las p ime as consecuencias de es e
en oque ue saca el a e de las gale ías y los museos pa a ubica lo en si uaciones
no a ís icas, pe o siemp e de la mano de un dialógo pe manen e con los
espec ado es, conside ados és os como pieza cla e pa a la ealización de la ob a.
2. PRECEDENTES: EL DADAÍSMO COMO ACTITUD SANADORA
Cla os an eceden es de los happenings son di e sas exp esiones a ís icas
de u u is as, dadaís as
32
y su ealis as, siendo especialmen e conocidas las
eladas a ís icas dadaís as del Caba e Vol ai e de Zú ich, undado en eb e o de
1916 po Hugo Ball
33
, au én ico luga de encuen o y expe imen ación
34
de nue as
endencias a ís icas en el con ex o de la p ime a Gue a Mundial, lo que signi ica
que el dadaísmo se adujo en una especie de ál ula de escape como eacción al
clima de c ispación polí ica y social de la época.
32
Los dadaís as explicaban el nomb e del g upo en elación con la palab a dadá, de
signi icado incie o, con ando que T is an Tza a omó un dicciona io, buscó la palab a más
a a y encon ó dadà, que signi ica ‘caballo de made a’ en ancés.
33
Al que se unió el a is a T is an Tza a, au én ico emblema del Dadaísmo. O os a is as
del g upo ue on Ma cel Jank, Jean A p, Hans Rich e y Richa d Huelsenbeck.
34
En las eladas dadá se mezclaban eci ales espon áneos con o omon ajes y odo ello en
un ce emonial a ís ico de pe manen e p o ocación. Sin emba go el dadaísmo u o un
amplio eco in e nacional, con ciudades como Be lín, Hanno e , Colonia, Nue a Yo k o
Pa ís. C . ELGER (2004, 7): “… los dadaís as be lineses conseguían llena es años más
a de g andes salas de has a dos mil espec ado es (…) las sesiones dadaís as despe aban
en el público sen imien os encon ados, y a menudo desembocaban en dis u bios y
umul os.”
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Fig. 1. Hugo Ball. Caba e Vol ai e, 1916 [s .wikipedia.o g].
La seña de iden idad del dadaísmo
35
e a una especie de ebelión con a las
con enciones a pa i de una p ác ica in e disciplina que englobaba poesía,
música, escul u a o pin u a. Es a p o ocación abie a al o den es ablecido
p opugnaba un an i-a e
36
basado en el desencan o
37
y desin e és social de los
a is as del pe iodo de en egue as. Es a ónica de ebeldía se mani ies a con
ecuencia a pa i de la u ilización de ma e iales inusuales con una cla a
inclinación hacia lo an asioso, así como el empleo de ges os y mani es aciones
p o ocado as. El obje i o e a des ui odas las con enciones, lo que con ie e al
mo imien o dadaís a en un mo imien o an ia ís ico, an ili e a io y an ipoé ico.
Es a ideología o al suponía el echazo absolu o de oda adición an e io , an o
en iloso ía como en a e o li e a u a, a la ez que se e elaba con a las leyes de
la lógica y con a la inmo ilidad del pensamien o
38
. Es po ello que la es é ica
dadaís a negaba la azón y sus o mas exp esi as e an el ges o, el escándalo o la
35
C . TZARA (1983, 11):
“La magia de una palab a –dadá- que ha pues o a los pe iodis as
an e la pue a de un mundo imp e is o, no iene pa a noso os ninguna impo ancia.”
36
Po de inición, no exis e ninguna ob a dadá. Op. Ci . 47: “Deso dena el sen ido –
deso dena las nociones y odas las pequeñas llu ias opicales de la desmo alización,
deso ganización, des ucción, ca ambolas, son acciones asegu adas con a la pól o a y de
u ilidad pública econocida.”
37
C . RODRIGUEZ PRAMPOLINI (2006, 79 ss.).
38
P opugna, la libe ad del indi iduo, la espon aneidad, la con adicción, la impe ección.
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p o ocación, ya que pa a es e g upo de a is as las on e as en e a e y ida
39
debían se abolidas. En es e sen ido, la apo ación pe manen e del Dadaísmo al
a e mode no es el cues ionamien o con inuo de qué es el a e, ya que cualquie
p ác ica a ís ica es in e p e ada como una con ención que puede se
cues ionada y no hay eglas ijas y e e nas. De es a o ma, se a a, en muchos
casos de p opues as que in eg an una mezcla de géne os y ma e ias p opia del
collage, a la ez que pos ulan po un on al echazo de odos los alo es sociales
y es é icos del momen o a pa i de mé odos a ís icos y li e a ios
delibe adamen e incomp ensibles, ayando con ecuencia lo absu do e
i acional
40
y con el empleo de nue os ma e iales
41
y nue os mé odos de inclusión
del aza .
Uno de los máximos exponen es del dadaísmo ue Ma cel Duchamp, quien
e olucionó el a e con empo áneo con ob as como “Rueda de bicicle a
42
” (1913),
“Bo elle o
43
” (1914), “Foun ain
44
” (1917), “L.H.O.O.Q
45
” (1919), “El g an id io”
(1915-23) o “Boi e-en- alise
46
” (1936-1941). Su conside ación unánime como el
a is a más in luyen e
47
del pasado siglo, adica en habe sido el in en o del
39
C . DE DIEGO (1996, 75): “En el caso del siglo XX ese ic his ó ico se exaspe a más si
cabe debido a la incues ionable poli ización de la angua dia, a su a án po in eg a la ida
en el a e y el a e en la ida.”
40
En su ob a La casada desnudada po sus sol e os Duchamp u iliza el aza al admi i las
o u as que la pieza su ió en 1923 al se asladada a una exposición en B ooklyn.
4141
Ku Schwi e s des acó po sus collages de ma e ial usado, Ma cel Duchamp po sus
eady-mades y el dadaísmo be linés pasa á a la his o ia po el o omon aje. C . el
ca álogo comple o de ROBINSON y BERECZ (2010).
42
Su p ime eady-made -o a e basado en la u ilización de obje os p e-exis en es-, en
es e caso una ueda de bicicle a mon ada del e és sob e un abu e e.
43
C . FOSTER y BROTONS (2001, 112).
44
Posiblemen e su eady-made más polémico y p o ocado : un u ina io colocado sob e
un pedes al, i mado con el pseudónimo R. Mu y p esen ado en 1917 en una exposición
pública de a e, la Socie y o Independen A is s de Nue a Yo k. El escándalo a ís ico e a
una es a egia del dadaísmo.
45
La Gioconda con bigo e y pe illa, i ulada con siglas cuya oné ica es “elle a chaud au
cul”, sexualidad ambién mani ies a en g an pa e de su ob a y en sus e a os como R ose
Séla y, ealizados en 1920 y 1921 po su amigo y ambién dadaís a Man Ray.
46
C . GUASCH (2011, 79 y 80).
47
Sob e odo en e las décadas 1960 y 1980; c . ELGER (2004, 80). C . ambién
BOURRIAUD (2004, 15): “¿No es el a e, en palab as de Ma cel Duchamp, ‘un juego en e
odos los homb es de odas las épocas’?. La pos p oducción es la o ma con empo ánea de
ese juego”. Op. Ci , 25: “Duchamp comple a así la de inición de la palab a ‘c ea ’: es
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eady-made
48
, géne o que consiguió ompe con el adicional p o agonismo de la
pin u a den o del escena io de las a es plás icas a pa i de la impo ancia
concedida al con ex o en la alo ación de la ob a a ís ica
49
. Po o o lado, el
Mo imien o dadaís a en Alemania adquie e un ca iz mucho más polí ico
50
en el
pano ama a ís ico de pos gue a. Richa d Hülsenbeck
51
jun o a Raoul Hausmann
en Be lín
52
amplia on el lenguaje plás ico del dadaísmo con la in oducción del
o omon aje, a pa i de agmen os o og á icos de la ealidad.
En el dadaísmo de Nue a Yo k
53
(1915-1920) ue on los a is as eu opeos
exiliados
54
los enca gados de di undi los nue os plan eamien os a ís icos de la
angua dia eu opea basados en la desin eg ación de la ealidad y en los ya
mencionados eady-mades como p o o ipos de an ia e. Apa e de Duchamp,
jun o con Picabia y Man Ray a la cabeza, des acan, en e o os, a is as como Hans
Rich e o Al ed S iegli z. En el caso del o óg a o y gale is a S iegli z, se a a de
uno de los p ecu so es de la o og a ía mode na con su e is a Came a Wo k y el
mo imien o Pho o Secession
55
.
La úl ima sede del dadaísmo ue Pa ís, con un jo en And é B e on
56
a la
cabeza, lo que explica su en oque eminen emen e li e a io plasmado en
inse a un obje o en un nue o escena io, conside a lo como un pe sonaje den o de un
ela o.”
48
Se a a de la ma e ialización del concep o de an i-a e p opugnado po los dadaís as, lo
que se aducía en la explo ación de nue as on e as del a e con obje os indus iales de
uso co idiano.
49
En palab as de Diezma Elge (2004, 80): “Lo in e esan e pa a él es ompe con cuan o el
público espe a adicionalmen e del a e, es ablece los lími es de las ob as a ís icas pa a
pode amplia los adicalmen e”.
50
Con in es cla amen e ana quis as o izquie dis as.
51
Jun o con el poe a Raoul Hausmann y o os a is as como Ku Schwi e s, Hannah Höch
y He z eld.
52
Po su pa e, Ka Schwi e s desde Hanno e ue echazado po Hülsenbeck.
53
Aunque los escándalos a ís icos siguie on siendo una seña de iden idad del dadaísmo
neoyo quino, las ei indicaciones polí icas eu opeas ya no es aban p esen es.
54
C . DE DIEGO (1996, 87): “La huída de los eu opeos da ía sus u os en el o o
con inen e y mos a ía a unos a is as e e anos ascinados como niños an e las
posibilidades de Nue a Co k: allí, lejos de la gue a, podían ol e a se ‘pequeños’.”
55
Pho o-Secession lle ó a cabo sus p opias exposiciones y publicó Came a Wo k, una
p es igiosa e is a o og á ica, en e 1902 y 1917.
56
El mo imien o su ealis a oma el ele o como cla o he ede o del dadaísmo.
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nume osas publicaciones
57
. A la capi al ancesa eg esa on a pa i de 1918
a is as como Louis A agon, And é B e on o T is an Tza a
58
. A is as como An onin
A aud
59
, ha án así de puen e en e el su ealismo, he ede o del dadaísmo, y las
nue as p opues as no eame icanas en o no al Black Moun ain Collage
60
de
Robe Rauschenbe g, John Cage o Me ce Cunninghan, con cla os a isbos de
happening
61
, en una búsqueda del a e o al.
Po o o lado, la p egun a sob e el papel del a e en la sociedad se á
especialmen e espondida po los a is as no eame icanos, quienes oman el
ele o y son, en es e sen ido, deudo es o he ede os de las p opues as eu opeas
de la p ime a mi ad del siglo XX a la ez que p o agonis as de la econside ación
en la p esen ación
62
de la ob a de a e; es a úl ima es una cues ión imp escindible
pa a la comp ensión del hecho a ís ico a pa i de 1945.
3. EL ARTISTA SOCIAL: HAPPENING Y PERFORMANCE
63
.
El happening su ge en los años 50
64
como un ipo de a e ca ac e izado po
la imp o isación. El p ime happening de la his o ia, una mezcla de eci ación,
música y danza de í ulo Thea e Piece nº 1, ue ealizado po John Cage
65
en 1952
57
En e las que cabe menciona las e is as Li é a u e de B e on, L’Esp i Nou eau de
Paul De mée o P o e be de Paul Elua d. C . ELGER (2004, 26 y 27).
58
Picabia y Duchamp eg esa on en 1919, y poco después lo hicie on Man Ray y Max
E ns .
59
La influencia de A aud, conocido además po su en e medad men al, llegó ambién a
São Paulo y Río de Janei o, c . CABAÑAS y ACQUAVIVA (2012, 191).
60
Uni e sidad undada en 1933 ce ca de Ashe ille (Ca olina del No e).
61
Es os nue os plan eamien os supond án la up u a de ini i a con el concep o de ma co
en la p ác ica a ís ica. C . DE DIEGO (1996, 136): “Los en o nos –en i onmen s- e an una
al e na i a al a e al uso que empieza a apa ece en esos años y cuyo p opósi o e a
implica al espec ado –al cue po del espec ado - en la p opia ob a de a e”.
62
C . LARRAÑAGA (2001, 21 ss.).
63
Ambos é minos hacen e e encia a mani es aciones a ís icas, no malmen e
mul idisciplina es, en las que además del a is a o a is as pa icipan los espec ado es.
Es a pa icipación pasa a se el asgo cla amen e dis in i o del Happening en e al
Pe o mance A , ya que en el p ime o la p opues a de ob a de a e adica en la p opia
ac uación colec i a, que supone una conside able libe ación exp esi a y emo i a del
conjun o de los pa icipan es, los cuales son colocados a eces an e si uaciones
so p enden es que p o ocan eacciones inespe adas.
64
P óximo a la es é ica del Pop A .
65
Quien lo de inió como “acon ecimien o ea al sin ama”, con ó con la colabo ación de
Robe Rauschenbe g y Me ce Cunningham.
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y u o luga en el Black Moun ain Collage
66
de Ca olina del No e. O os músicos
como Giuseppe Chia i, Geo ge B ech o La Mon e Young han incluido es e géne o
a ís ico en sus abajos y el di ec o de ea o ame icano Bob Wilson plan eaba
piezas ea ales con idén icos plan eamien os
67
. Geo ge Maciunas ue miemb o
undado de Fluxus, una comunidad in e nacional de a is as de di e en es
disciplinas. Wol Vos ell, en el seno de Fluxus, ealizó en es a época pe o mances
elabo adas ca ac e izadas po la combinación de elemen os es iden es; ue
además pione o, jun o con Nam June Paik y Cha lo e Moo man, en la u ilización
del ídeo
68
en sus ins alaciones. Aunque la época do ada de la pe o mance
ue on los años sesen a, con inúa igen e en la ac ualidad con a is as como John
Bock, Robe Del o d B own, Paul McCa hy, William Pope o Ca olee
Schnee mann, Ka en Finley, Suzanne Lacy o Leslie Labowi z
69
.
Se a a de una mani es ación a ís ica muy di e sa, a eces de ca ác e
espon áneo y e íme o
70
y que suele ene luga en si ios públicos
71
con una
componen e impo an e de ac o so p esa. Un ejemplo de eno me popula idad
son las conocidas “ins alaciones humanas” del es adounidense Spence Tunik
72
,
mezcla de pe o mances y o og a ías de masas de pe sonas desnudas en
66
Se a a de una escuela de a e expe imen al igen e en e los años 1933-1956 y que
con ó con la colabo ación de nume osos a is as eu opeos exiliados como Albe s, G opius,
Ozen an o Feininge , y o os como Kline, De Kooning o Twombly.
67
Es ambién el caso de Robe Mo is y la danza. C . BERGER (1989, 81).
68
Al igual que lo hicie a la pe o me y ideoa is a ame icana Hannah Wilke. C .
FUNDACION MAPFRE (2008, 355). En elación con los pione os del ideoa e, c . GUASCH
(2007, 442).
69
C . MORGAN y RODRÍGUEZ (2003, 143).
70
En el happening se alo a sob e odo la acción y i i el momen o. O os éminos a ines
son algunos ales como: li e a , ac ion a , in e enciones, manoeu es y sniggling. El
happening u o ca ác e de mo imien o in e nacional, como lo demues a el G upo Gu ai
(1955), un g upo de a is as japoneses que ealizaban a e de acción.
71
C . DOHERTY (2009, 107 ss.). Sin emba go, una excepción la cons i uyen las p opues as
desa olladas en el Ins i u o di Tella de Buenos Ai es, a inales de los 60’, de la mano de
a is as jó enes que buscaban la supe ación del a e obje ual y basaban sus expe iencias
a ís icas en ins alaciones, pe o mances o happenings; c . JACOBY (2011, 125).
72
En cuya web o icial (h p://www.spence unick.com/) apa ece un “ egis o de ac i ud”
pa a u u as ins alaciones; en odas ellas los pa icipan es se desnudan po au én ico
amo al a e, dada la ama del a is a. Se a a de un hecho insóli o ya que pe sonas de
odos los países y cul u as acuden a las di e en es con oca o ias pa a desnuda se jun o a
gen e desconocida y deja se o og a ia , lo que nos p oduce un cie o sob ecogimien o
an e la p esencia de es e “elogio a la ida”, según las palab as del p opio a is a.
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disposición a ís ica y en luga es de odo el mundo
73
. Sob e es as espec acula es
al omb as de cue pos desnudos, au o es como Lisa Liebmann, conside an que el
mensaje no es ni sexual
74
ni comuni a io
75
, idea que queda e idenciada po la
masi a pa icipación ciudadana en cada uno de sus p oyec os concebidos como
au én icas ob as de a e. La cualidad impac an e y g o esca de algo que se apa a
de lo co idiano se e e o zada po la ulne abilidad de los nume osos
pa icipan es
76
.
El plan eamien o de pa ida de la pe o mance es c ea a e sólo con la
acción
77
y de la mano an o del a is a como de los espec ado es; la ob a de a e
es así sus i uida po la p opia acción y el a is a hace las eces de ca alizado de la
ene gía c ea i a del g upo de espec ado es
78
. La pe o mance o "acción a ís ica"
cons a así de cua o elemen os: el iempo, el espacio, el a is a
79
y el público
80
;
es o supone que no sea necesa io p oduci una ob a o un obje o. Allan Kap ow
ealizó un g an núme o de happenings
81
; discípulo de John Cage, bajo cuya
in luencia c eó ob as que eque ían la pa icipación de la audiencia, ue pione o
de es a p ác ica a ís ica y su idea e a algo pa ecido a ‘habla con el cue po’.
Kap ow inco po ó al a e compo amien os co idianos de la ida dia ia, en
ac i idades y con ex os no a ís icos, diluyendo así la sepa ación en e ida y a e,
en lo que él denominaba “ac uación no ea al
82
” de ahí su in luencia en Fluxus
83
o
73
Quien po ello pasa a se un au én ico enómeno de masas.
74
Caso con a io a la polémica pe o mance “Semille o” de Vi o Acconci (Gale ía
Sonnabend, Nue a Yo k, 1972); c . AZNAR ALMAZÁN, S. (2000, 79).
75
No hay que ol ida , en es e pun o, los e e en es espec i amen e a ís ico y
psicoanalí ico de Ma cel Duchamp, uno de los g andes iconos del a e mode no con su
“Desnudo bajando una escale a” (1912) y del e ichismo sexual de F eud. No hay que
ol ida que la ob a de Duchamp causó una au én ica conmoción en el A mo y Show de
Nue a Yo k de 1913.
76
C . G illo, Ra ael. Spence Tunick: El desnudo como no-espec áculo. En
h p://www.laji ibilla.cu/2006/n258_04/258_10.h ml. Consul ado el 23/01/2013.
77
El a is a-músico John Cage abajó con el silencio como concep o composi i o y el
di ec o de ea o ame icano Bob Wilson plan eaba piezas ea ales que e an au én icas
pe o mances.
78
C . MENEGUZZO (2006, 67).
79
El suje o pasa a con e i se en el elemen o cons i u i o de la ob a a ís ica.
80
C . en su conjun o el lib o de BURNHAM y DURLAND (1998).
81
En el caso de Kap ow, su ob a “18 happenings in 6 pa s” (1959, Reuben Galle y de
Nue a Yo k) dio nomb e a es e géne o a ís ico.
82
C . MORGAN y RODRÍGUEZ (2003, 119).
83
El es i al de Wiesbaden de 1962 celeb ó el nacimien o de Fluxus.
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en el a e de la pe o mance. En sus ensayos A e que no puede se a e o La
Educación del Des-A is a
84
, Kap ow mani ies a su in e és po la ealidad po
encima de cualquie ipo de a e ya que pa a él la c ea i idad es aliada del juego
85
,
a pa i de lo cual se a a ía de a icula expe iencias signi ica i as de la
co idianeidad
86
.
Según Kap ow, las angua dias his ó icas ep esen an el an i-a e, mien as
que el no-a e o a e-como- ida plan ea una elación luida en e el a e y la ida,
lo que supone desplaza el pun o de mi a del a e expe imen al de las úl imas
décadas hacia la impo ancia de las o mas sociales y sob e odo hacia la mane a
de comunica la p ác ica a ís ica: la ida co idiana ealizada como a e puede
cambia de mane a signi ica i a nues o día a día.
O o de los pe sonajes cla e del nue o en oque es Joseph Beuys
87
; se a a
de un a is a que cu iosamen e llega al a e a a és del auma
88
. Beuys ue
miemb o del mo imien o neodadá Fluxus
89
y es uno de los máximos exponen es
del pe o mance. El ema p incipal de su p oducción a ís ica es la c ea i idad
la en e en la es uc u a social
90
, así como el p oblema de la libe ad de la
condición humana
91
; pa a él el papel del a is a es el de una especie de sanado
de las en e medades sociales y concebía la econciliación con la condición
humana a a és del a e. Su mayo log o ue la socialización del a e
92
, inquie ud
84
C . KAPROW (2007).
85
Kap ow insis e en la impo ancia de desap ende lo ap endido pa a empeza a c ea .
86
Como el ac o de expe imen a la isicidad de cepilla se a en amen e los dien es. En es e
pun o, es cla a su in luencia de John Dewey y el a e como ida.
87
Beuys comba ió como pilo o en la Segunda Gue a Mundial. En 1944 su a ión se es elló
en C imea y unos na i os lo esca a on y lo en ol ie on con g asa y iel o, dos elemen os
que apa ecen de o ma ei e ada en su p oducción a ís ica, de ahí que los ma e iales de
algunas de sus pe o mances engan elación au obiog á ica con la miel o la g asa de los
á a os que le sal a on la ida.
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Es conocido que sob e i e a un acciden e aé eo po los cuidados de unos á a os
nómadas.
89
Jun o a o os a is as como Y es Klein o Pie o Manzoni.
90
C . GUASCH y BONITO (2000, 115).
91
C . MORGAN y RODRÍGUEZ (2003, 109).
92
En su e apa de p o eso uni e si a io en Düsseldo , es u o in e esado po las elaciones
en e la pedagogía y el a e. En elación con es a idea Beuys se e e ía a la «escul u a
social» pa a omen a la c ea i idad de las pe sonas y consegui modela la sociedad del
u u o. Su in e és po la polí ica lo lle ó a unda en 1967 el Pa ido Alemán de
Es udian es, con la inalidad de consegui un cie o a e social, al ma gen an o del