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Pe iodismo y p opaganda: el ABC de Se illa en la gue a ci il
Juan Ca los RODRÍGUEZ CENTENO
Facul ad de Comunicación
Uni e sidad de Se illa
Pa a un es udio del dia io ABC de Se illa du an e la gue a ci il end íamos que
desa olla es aspec os undamen ales. En p ime luga es indispensable un epaso po
la ayec o ia i al de su undado , Juan Ignacio Luca de Tena, pa a segui a
con inuación con un análisis de la línea in o ma i a-p opagandís ica desa ollada po el
dia io du an e el pe iodo epublicano y, inalmen e, a a de iden i ica y expone la
ac i ud de la edición se illana de ABC en elación al con lic o. En es a e ce a pa e nos
cen a emos en el análisis de las po adas de la cabece a du an e los dos p ime os meses
de la con ienda, pues aba ca un espacio de iempo supe io excede ía los lími es de es e
abajo y conside amos que el iempo seleccionado nos si e pa a ija las líneas
p opagandís icas di undidas y de endidas po el ABC se illano.
Juan Ignacio Luca de Tena, el pe iodis a-conspi ado
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El 1 de junio de 1905 apa ece en Mad id el dia io ABC undado po To cua o
Luca de Tena y Ál a ez Oso io. Según expone Sáiz:
ABC había apa ecido en la escena pe iodís ica española con un incon undible ai e
inno ado : un p oyec o mode no pa a una España que in en aba sal a a la mode nidad.
Luca de Tena había inco po ado un nue o concep o pe iodís ico en cla a up u a con
los iejos plan eamien os de la p ensa del XIX. Las g andes inno aciones ecnológicas
y la ap oximación del lec o a la no icia a pa i de la o og a ía cons i uye on, sin duda,
las cla es decisi as de su éxi o. En la his o ia del pe iodismo español, y desde es a
pe spec i a de mode nidad se puede habla de an es y después de la undación del
nue o pe iódico
90
.
El dia io inicia desde su apa ición un p og esi o aumen o de i ada, audiencia y
p es igio, y a la mue e de su undado y di ec o en ab il de 1929 la cabece a goza de
una posición consolidada que la con ie e en uno de los pe iódicos más in luyen es en
la ida social del momen o. Juan Ignacio Luca de Tena he eda de su pad e la
p esidencia del consejo de adminis ación de P ensa Española (edi o a del dia io y de la
e is a Blanco y Neg o), la di ección de ABC y el ma quesado de Luca de Tena.
Licenciado en De echo, había iniciado con cie o éxi o una ca e a de d ama u go que
en adelan e compagina ía con sus nue as labo es. En oc ub e de 1929 unda la edición
se illana de ABC al calo de los acon ecimien os de la Exposición Ibe oame icana. En
ealidad la e sión hispalense se nu ía en su mayo pa e de la edición mad ileña a la
que se añadían algunas páginas dedicadas a la in o mación local y egional. En la
di ección se si uó a Juan Ca e e o y Luca de Tena, mien as Juan Ignacio con inuaba en
la di ección de la casa ma iz desde la que se con olaba la línea edi o ial de ambas
ediciones.
Polí icamen e los Luca de Tena e an de enso es de la mona quía enca nada po
Al onso XIII y en consecuencia la p oclamación de la II República y la pa ida hacia el
exilio del mona ca supuso un du o auma pa a el edi o de P ensa Española. La
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ac uación de ABC du an e es e pe iodo la eseña emos más adelan e, aho a nos
cen a emos en la ac uación pe sonal de Juan Ignacio, que end ía sus consecuencias,
lógicamen e, en la ayec o ia del dia io.
El p ime hecho de impo ancia se p oduce el 10 de mayo de 1931, cuando
oda ía no se había cumplido un mes desde la p oclamación de la República. En
compañía de o os ele an es nos álgicos c ea el Cí culo Moná quico, lo que ue
conside ado una p o ocación po cie os g upos epublicanos. Algunos miemb os del
Cí culo, camino de la sede, hicie on is osa os en ación de símbolos eales y g i a on
i as al ey exiliado y a la mona quía, lo que ue con es ado po nume osos anseún es.
T as un in e cambio de insul os y amenazas, los moná quicos se ence a on en su sede;
sin emba go, lejos de conclui el inciden e, la no icia de lo acon ecido se di undió po
Mad id y una mul i ud acudió an e las pue as del Cí culo. La ensión ue c eciendo
has a que se p oduje on en en amien os a mados y g a es dis u bios calleje os que
ocasiona on la mue e de a ios mani es an es. La ue za pública in e ino y log ó
sal a del linchamien o a los moná quicos, pe o no pudo e i a que los desó denes
con inua an du an e odo el día y que se ex endie an a o as ciudades, en e ellas Se illa.
Los mani es an es mad ileños in en a on incendia el edi icio de ABC pe o se
encon a on con un co dón policial que lo p o egía. Sin emba go la i a de los más
adicales no pudo se con olada y du an e los días diez y once p ocedie on al saqueo e
incendio de a ias iglesias y con en os. Una ez ecupe ado el o den público y como
consecuencia de los g a es inciden es, el dia io es clausu ado empo almen e y su
di ec o es enca celado du an e es meses jun o a o os des acados moná quicos que
habían pa icipado ac i amen e en los sucesos. Lo que en p incipio pudie a se
conside ado una de o a, a la la ga ue una ic o ia pa a los al onsinos pues habían
conseguido que desde el mismo nacimien o de la República su imagen quedase asociada
al deso den público y al a aque a la Iglesia.
El 10 de agos o de 1932 el gene al Sanju jo se suble a en Se illa con a el
gobie no. El acaso de la in en ona aca ea la suspensión de a ios pe iódicos
90
M.D. Sáiz, “Los ABC de Mad id y Se illa en la p ime a ase de la gue a ci il”, en VV.AA.,
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de echis as, en e ellos ABC, y la de ención de nume osos pe sonajes sospechosos de la
implicación en la ama, en e ellos Juan Ignacio Luca de Tena, que niega cualquie
pa icipación aunque econoce que había sido in o mado p e iamen e po el p opio
Sanju jo
91
. El dia io y su di ec o ol ie on a sali a la calle en diciemb e del mismo
año. En 1933 los al onsinos, con An onio Goicoechea a la cabeza undan el pa ido
Reno ación Española, al que pe enece án el di ec o de ABC –cuyas páginas se i án
de con inuo apoyo p opagandís ico- y Juan An onio Ansaldo, que comen a ía que el
pa ido se concibió como “camu laje pa a la p epa ación del complo mili a ”
92
.
A inales de eb e o de 1934 los ob e os de los alle es de ABC dec e an una
huelga de b azos caídos que impide la salida del pe iódico du an e a ios días. La
espues a de la di ección ue la despedida de los huelguis as y la con a ación de
ope a ios a alados po pa idos de echis as, algunos de ellos pe enecien es a Falange.
Es a ac i ud p o ocó una huelga de p ensa gene al po pa e de UGT, pe o aun así el
pe iódico pudo se endido en la calle po mili an es conse ado es, lo cual p o ocó el
en en amien o con los sindicalis as que se saldó con a ios he idos y un mue o. Es a
ez el dia io con ó con el apoyo del nue o gobie no de echis a que había ganado las
elecciones unos meses an es, y po lo an o no hubo cie e ni de enciones.
La ic o ia elec o al del F en e Popula en las elecciones de eb e o de 1936
supuso pa a la mayo pa e de las de echas el con encimien o de que el gobie no de
izquie das que se a ecinaba ae ía la e olución bolche ique a España. En
consecuencia “empecé a conspi a po p ime a ez en mi ida”
93
. En la p ima e a de
1936 el dia io publicó un enconado a ículo con a el líde socialis a Indalecio P ie o y
su di ec o ue denunciado po inju ias y calumnias. Es a acusación jun o con los
an eceden es penales de Juan Ignacio Luca de Tena lo condenaban de nue o a la cá cel,
pe o un a iso del p opio juez an es de ejecu a la sen encia le p opo cionó el iempo
su icien e pa a exilia se jun o a su amilia en Bia i z, desde donde se puso a las ó denes
Pe iodismo y pe iodis as en la gue a ci il, Mad id. Fundación Banco Ex e io , 1987, pp .93-94.
91
J. I. Luca de Tena, Mis amigos mue os. Ba celona, Plane a, 1973, p. 80.
92
Ci . en P. P es on, Las de echas españolas en el Siglo XX: au o i a ismo, ascismo y golpismo. Mad id,
Sis ema, 1986, p. 87.
93
Luca de Tena , op. ci ., p. 112.
100
del gene al Mola, que ya había iniciado la plani icación del golpe de es ado. El hecho
más des acado de su pa icipación en los p epa a i os del Alzamien o u o luga en los
p ime os días de julio. El inancie o Juan Ma ch le en egó un cheque en blanco con la
misión de con a a un a ión que asladase al gene al F anco desde Cana ias a
Ma uecos pa a pone se al en e del ejé ci o de Á ica en los p ime os días de la
suble ación. Luca de Tena iajó a Pa ís pe o no encon ó el a ión adecuado po lo que
equi ió la ayuda de Juan de la Cie a y Luis An onio Bolín, co esponsal de ABC en
Lond es, pa a que con a asen el ae oplano en Ingla e a. O a misión des acada ue la
de ac ua de enlace en e Mola y Fal Conde en las con e saciones pa a la adhesión de
los ca lis as, cuya milicia –el eque é- se conside aba imp escindible pa a el éxi o de la
suble ación.
Iniciada la gue a, el concu so de Luca de Tena se hizo muy impo an e du an e
los p ime os días:
El gene al Mola me había en iado en una misión a a ios países de Eu opa con ca as
de su puño y le a a di e sas pe sonalidades españolas y ex anje as. En odas es as
ca as pedía angus iosamen e a iones de bomba deo y de caza pa a con ene en los
en es a los ad e sa ios
94
.
Con la colabo ación de Al onso XIII consiguió de Mussolini el en ío inmedia o
de los a iones eque idos.
Cuando las opas nacionales llega on a las pue as de Mad id a p incipios de
no iemb e de 1936 nadie dudaba de que el inal de la gue a e a cues ión de días, pe o
el exceso de con ianza jugó una mala pasada al ma qués de Luca de Tena. Ambicionaba
se uno de los p ime os pe iodis as en en a en la capi al, pe o po ó denes del
Gene alísimo du an e los p ime os días sólo end ían acceso los miemb os del ejé ci o.
Su amis ad con el gene al Va ela que di igía el a aque a la capi al le pe mi ió
inco po a se como al é ez de complemen o a su es ado mayo . Pe o la oma de Mad id
se e asó más de dos años y su nue a condición mili a le obligó a comba i
94
Luca de Tena, op. ci ., p. 25.
101
di ec amen e en algunas de las ba allas c uciales de la gue a: Te uel, B une e o el
Ja ama, donde ue condeco ado. Finalmen e el 28 de ma zo de 1939, el mismo día de la
en ada de las opas en Mad id, Juan Ignacio Luca de Tena ol ía a pone se al en e de
ABC. El Gene alísimo, en ag adecimien o a los se icios, p es ados lo nomb ó
conseje o nacional de Falange Española y pos e io men e embajado en Chile.
ABC y la República
La ac i ud de ABC en e al égimen epublicano ue abie amen e hos il como
en buena lógica co esponde a un dia io ma cadamen e moná quico que “ ep esen a a
un sec o de la sociedad ligado a la de echa sociológica, in eg ada po g upos de p esión
económica, simpa izan es, en líneas gene ales, de los pa idos polí icos p óximos al
al onsismo”
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, pa a los cuales el nue o sis ema de gobie no e a una au én ica abe ación
a la que había que pone in lo an es posible. El dia io de Luca de Tena, jun o con o as
cabece as de echis as, inicia on una labo de zapa en los cimien os epublicanos
u ilizando a la p ensa como a ma p opagandís ica y di undiendo los males que el
sis ema ocasionaba. En es e sen ido,
du an e los p ime os meses de la II República la p ensa conse ado a se con i ió en
uno de los más ieles exponen es de la oz y el pensamien o de las de echas, de su
concepción del mundo y de la ealidad. Además g acias al con ol de unos e icaces
ó ganos pe iodís icos, en algunas capi ales españolas las de echas, desplazadas del
pode , con inua on sin emba go casi monopolizando la in o mación, con odo lo que
ello implicaba. Piénsese, po ejemplo, en el caso conc e o de Se illa: una ciudad y una
p o incia donde el mo imien o ob e o o ganizado, en sus di e sas co ien es, con aba
con un peso ealmen e imp esionan e. Donde el epublicanismo... con olaba los eso es
ins i ucionales... Pues bien, en esa misma Se illa, la in o mación cons i uía un alo en
95
M.D. Sáiz , a . ci ., p. 94.
102
manos p ác icamen e de las de echas
96
.
La ic o ia de la coalición izquie dis a en 1931 hizo eacciona al ABC se illano
p opugnando la unión de odas las endencias conse ado as locales pa a concu i a las
elecciones pa ciales de dipu ados a Co es que se celeb a ían el 4 de oc ub e de 1931 y
que u o como espues a la p esen ación de la Candida u a Ag a ia que eunía en
comunión de in e eses a e a enien es con la pa onal indus ial y come cial y cuyo
esul ado elec o al según el dia io moná quico “e a una espe anza alen ado a, que en los
momen os ac uales que p esenciamos el hundimien o de Se illa, la deg adación de su
espí i u público y la uina o al de su economía, hace pensa en la posibilidad de una
eacción sal ado a”.
La ap obación de la Cons i ución epublicana el 9 de diciemb e, con la
abs ención de la de echa, supuso ambién un ag a io pa a los sec o es más
eacciona ios. El ma cado ca ác e p og esis a en gene al y sob e odo los a ículos
e e en es a la Iglesia en pa icula ue on obje o de enconadas c í icas po un sec o de
la p ensa, en e ellos ABC, que conside aba que los “seis meses de expe iencia
epublicana cons i uían en sí mismos un inmenso aude, que la nue a Cons i ución se
p oponía man ene y ag a a ”. A la al u a de las elecciones legisla i as de 1933 la
p ensa en gene al ya e a u ilizada sin ambages como una he amien a p opagandís ica
po odas las endencias polí icas. Du an e la campaña elec o al ABC p opuso a los
demás pe iódicos “no in o ma siquie a de las ac i idades desa olladas po
candida u as dis in as a las de echas”
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, lo cual incluía no publica comunicados, no as
de p ensa e incluso nega se a admi i anuncios pagados de las campañas de los pa idos
de izquie da.
En las siguien es elecciones, las que die on el iun o elec o al al F en e Popula
el 16 de eb e o de 1936, ABC apoyó in ensamen e a Reno ación Española, el pa ido
moná quico-al onsino. Pa a los pa idos y los seguido es de la de echa la de o a supuso
96
L. Ál a ez Rey, La de echa en la II República: Se illa, 1931-1936, Se illa, Sec e a iado de
Publicaciones de la Uni e sidad de Se illa y Se icio de Publicaciones del Excmo. Ayun amien o de
Se illa, 1993, pp. 93-94.
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la pé dida de odo el c édi o que habían o o gado a la República y en consecuencia se
ea i a on las maquinaciones pa a la eliminación del sis ema polí ico. En la búsqueda
de es e obje i o la p ensa conse ado a u o un papel undamen al en la c eación de un
ambien e hos il, insegu o, caó ico, que p e endía inocula en la opinión pública la
necesidad de una acción que eimplan a a el o den y e i a a la e olución. Como a i ma
el p opio Juan Ignacio Luca de Tena “pa a gana la gue a e a necesa io que la mayo ía
de España pe diese su ilusión po la República”
98
. Cie o es que la si uación social as
el iun o del F en e Popula dis aba mucho de se anquila, y que se p oducían
al e cados y asesina os indisc iminados, pe o no es menos cie o, como a i ma la
mayo ía de los his o iado es, que la posibilidad de un asal o e oluciona io al pode e a
poco menos que imposible. Sin emba go, la labo de la p ensa, en la que ABC des acó,
consis ió en p opaga los ac os iolen os calleje os como pasajes de un apocalipsis cuyo
máximo esponsable e a el Gobie no de la República, que con su ac uación es aba
acili ando el eino de la ana quía.
ABC y la Gue a
Con el es allido del con lic o, como en una me á o a de la ealidad, ABC quedó
pa ido en dos mi ades i econciliables. La edición mad ileña del dia io ue incau ada
po el Gobie no el día 20 de julio y un mes más a de los pa ida ios de Diego Ma ínez
Ba io, epublicano mode ado y p esiden e de las Co es, se hicie on con la di ección
del pe iódico. La edición se illana quedó en pode de los Luca de Tena y desde un
p ime momen o se unió e o osamen e a la causa del Mo imien o, al igual que los
demás dia ios de la capi al, a excepción de El Libe al que ue con iscado po su
endencia epublicana. En opinión de B aojos:
los pe iódicos hispalenses signan el modelo de compo amien o ípico del esquema
97
L. Ál a ez Rey, op. ci ., p. 339.
98
J.I. Luca de Tena , op. ci ., p. 20.
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mecanicis a y o ali a io. En su calidad de ó gano de comunicación al se icio de la
causa nacional, símbolo de las dis in as acciones polí icas, in e conec a on la
in o mación y la p opaganda en mensajes insu lados de ca ga ideológica, de in e és
pe suasi o y di igidos a un público ecep o comp ome ido como p o agonis a en el
p oceso de la gue a
99
.
Al igual que o os dia ios ABC ecibe de mane a en usias a el le an amien o
mili a y se adhie e a él con un signi ica i o “¡Vi a España!”, uno de los eslóganes
u ilizados po los alzados. Sin emba go el dia io no ep oduce la o a consigna con la
que los mili a es ub ican los bandos de gue a y las p ime as decla aciones adiadas:
“¡Vi a la República!”. En es e sen ido hay que eco da que el golpe de es ado en un
p incipio no se di igía con a el égimen, como así lo asegu aba el p opio Queipo de
Llano:
an e odo diga us ed que el mo imien o es ne amen e epublicano, de leal ad absolu a
y decidida al égimen, que un mo imien o de opinión legalmen e exp esado en unas
elecciones gene ales, que ue on since as, dio al país en el año 1931
100
.
En es os p ime os momen os la posición de un dia io moná quico como ABC
debía oscila en e la espe anza y la us ación pues la mayo ía de los mili a es
suble ados (incluido F anco) lo había hecho al g i o de ¡Vi a España! ¡Vi a la
República! Sin emba go el acaso del golpe de es ado y el inicio de la gue a ci il
oca ía los obje i os de los alzados, poniendo en el pun o de mi a acaba con la
República, una me a po la que ABC había luchado desde que el Rey Al onso XIII se
ma chó al exilio.
Muy p on o encon amos algunas de las líneas que con o man la base ideológica
de los suble ados. En p ime luga la con ienda no es en e españoles; el concep o de
España queda monopolizado po uno de los bandos y el o o no es más que un sa éli e al
99
A. B aojos, L. Ál a ez y F. Espinosa, Se illa 36: Suble ación ascis a y ep esión. Málaga, Muñoz
Moya y Mon a e a edi o es, 1990, pp. 147-148.
100
Decla aciones a ABC de Se illa, 22 de julio de 1936.