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Periodismo y propaganda: el ABC de Sevilla en la guerra civil

Rodríguez Centeno, Juan Carlos

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96 Periodismo y propaganda: el ABC de Sevilla en la guerra civil Juan Carlos RODRÍGUEZ CENTENO Facultad de Comunicación Universidad de Sevilla Para un estudio del diario ABC de Sevilla durante la guerra civil tendríamos que desarrollar tres aspectos fundamentales. En primer lugar es indispensable un repaso por la trayectoria vital de su fundador, Juan Ignacio Luca de Tena, para seguir a continuación con un análisis de la línea informativa-propagandística desarrollada por el diario durante el periodo republicano y, finalmente, tratar de identificar y exponer la actitud de la edición sevillana de ABC en relación al conflicto. En esta tercera parte nos centraremos en el análisis de las portadas de la cabecera durante los dos primeros meses de la contienda, pues abarcar un espacio de tiempo superior excedería los límites de este trabajo y consideramos que el tiempo seleccionado nos sirve para fijar las líneas propagandísticas difundidas y defendidas por el ABC sevillano. Juan Ignacio Luca de Tena, el periodista-conspirador 97 El 1 de junio de 1905 aparece en Madrid el diario ABC fundado por Torcuato Luca de Tena y Álvarez Osorio. Según expone Sáiz: ABC había aparecido en la escena periodística española con un inconfundible aire innovador: un proyecto moderno para una España que intentaba saltar a la modernidad. Luca de Tena había incorporado un nuevo concepto periodístico en clara ruptura con los viejos planteamientos de la prensa del XIX. Las grandes innovaciones tecnológicas y la aproximación del lector a la noticia a partir de la fotografía constituyeron, sin duda, las claves decisivas de su éxito. En la historia del periodismo español, y desde esta perspectiva de modernidad se puede hablar de antes y después de la fundación del nuevo periódico 90 . El diario inicia desde su aparición un progresivo aumento de tirada, audiencia y prestigio, y a la muerte de su fundador y director en abril de 1929 la cabecera goza de una posición consolidada que la convierte en uno de los periódicos más influyentes en la vida social del momento. Juan Ignacio Luca de Tena hereda de su padre la presidencia del consejo de administración de Prensa Española (editora del diario y de la revista Blanco y Negro), la dirección de ABC y el marquesado de Luca de Tena. Licenciado en Derecho, había iniciado con cierto éxito una carrera de dramaturgo que en adelante compaginaría con sus nuevas labores. En octubre de 1929 funda la edición sevillana de ABC al calor de los acontecimientos de la Exposición Iberoamericana. En realidad la versión hispalense se nutría en su mayor parte de la edición madrileña a la que se añadían algunas páginas dedicadas a la información local y regional. En la dirección se situó a Juan Carretero y Luca de Tena, mientras Juan Ignacio continuaba en la dirección de la casa matriz desde la que se controlaba la línea editorial de ambas ediciones. Políticamente los Luca de Tena eran defensores de la monarquía encarnada por Alfonso XIII y en consecuencia la proclamación de la II República y la partida hacia el exilio del monarca supuso un duro trauma para el editor de Prensa Española. La 98 actuación de ABC durante este periodo la reseñaremos más adelante, ahora nos centraremos en la actuación personal de Juan Ignacio, que tendría sus consecuencias, lógicamente, en la trayectoria del diario. El primer hecho de importancia se produce el 10 de mayo de 1931, cuando todavía no se había cumplido un mes desde la proclamación de la República. En compañía de otros relevantes nostálgicos crea el Círculo Monárquico, lo que fue considerado una provocación por ciertos grupos republicanos. Algunos miembros del Círculo, camino de la sede, hicieron vistosa ostentación de símbolos reales y gritaron vivas al rey exiliado y a la monarquía, lo que fue contestado por numerosos transeúntes. Tras un intercambio de insultos y amenazas, los monárquicos se encerraron en su sede; sin embargo, lejos de concluir el incidente, la noticia de lo acontecido se difundió por Madrid y una multitud acudió ante las puertas del Círculo. La tensión fue creciendo hasta que se produjeron enfrentamientos armados y graves disturbios callejeros que ocasionaron la muerte de varios manifestantes. La fuerza pública intervino y logró salvar del linchamiento a los monárquicos, pero no pudo evitar que los desórdenes continuaran durante todo el día y que se extendieran a otras ciudades, entre ellas Sevilla. Los manifestantes madrileños intentaron incendiar el edificio de ABC pero se encontraron con un cordón policial que lo protegía. Sin embargo la ira de los más radicales no pudo ser controlada y durante los días diez y once procedieron al saqueo e incendio de varias iglesias y conventos. Una vez recuperado el orden público y como consecuencia de los graves incidentes, el diario es clausurado temporalmente y su director es encarcelado durante tres meses junto a otros destacados monárquicos que habían participado activamente en los sucesos. Lo que en principio pudiera ser considerado una derrota, a la larga fue una victoria para los alfonsinos pues habían conseguido que desde el mismo nacimiento de la República su imagen quedase asociada al desorden público y al ataque a la Iglesia. El 10 de agosto de 1932 el general Sanjurjo se subleva en Sevilla contra el gobierno. El fracaso de la intentona acarrea la suspensión de varios periódicos 90 M.D. Sáiz, “Los ABC de Madrid y Sevilla en la primera fase de la guerra civil”, en VV.AA., 99 derechistas, entre ellos ABC, y la detención de numerosos personajes sospechosos de la implicación en la trama, entre ellos Juan Ignacio Luca de Tena, que niega cualquier participación aunque reconoce que había sido informado previamente por el propio Sanjurjo 91 . El diario y su director volvieron a salir a la calle en diciembre del mismo año. En 1933 los alfonsinos, con Antonio Goicoechea a la cabeza fundan el partido Renovación Española, al que pertenecerán el director de ABC –cuyas páginas servirán de continuo apoyo propagandístico- y Juan Antonio Ansaldo, que comentaría que el partido se concibió como “camuflaje para la preparación del complot militar” 92 . A finales de febrero de 1934 los obreros de los talleres de ABC decretan una huelga de brazos caídos que impide la salida del periódico durante varios días. La respuesta de la dirección fue la despedida de los huelguistas y la contratación de operarios avalados por partidos derechistas, algunos de ellos pertenecientes a Falange. Esta actitud provocó una huelga de prensa general por parte de UGT, pero aun así el periódico pudo ser vendido en la calle por militantes conservadores, lo cual provocó el enfrentamiento con los sindicalistas que se saldó con varios heridos y un muerto. Esta vez el diario contó con el apoyo del nuevo gobierno derechista que había ganado las elecciones unos meses antes, y por lo tanto no hubo cierre ni detenciones. La victoria electoral del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 supuso para la mayor parte de las derechas el convencimiento de que el gobierno de izquierdas que se avecinaba traería la revolución bolchevique a España. En consecuencia “empecé a conspirar por primera vez en mi vida” 93 . En la primavera de 1936 el diario publicó un enconado artículo contra el líder socialista Indalecio Prieto y su director fue denunciado por injurias y calumnias. Esta acusación junto con los antecedentes penales de Juan Ignacio Luca de Tena lo condenaban de nuevo a la cárcel, pero un aviso del propio juez antes de ejecutar la sentencia le proporcionó el tiempo suficiente para exiliarse junto a su familia en Biarritz, desde donde se puso a las órdenes Periodismo y periodistas en la guerra civil, Madrid. Fundación Banco Exterior, 1987, pp .93-94. 91 J. I. Luca de Tena, Mis amigos muertos. Barcelona, Planeta, 1973, p. 80. 92 Cit. en P. Preston, Las derechas españolas en el Siglo XX: autoritarismo, fascismo y golpismo. Madrid, Sistema, 1986, p. 87. 93 Luca de Tena , op. cit., p. 112. 100 del general Mola, que ya había iniciado la planificación del golpe de estado. El hecho más destacado de su participación en los preparativos del Alzamiento tuvo lugar en los primeros días de julio. El financiero Juan March le entregó un cheque en blanco con la misión de contratar un avión que trasladase al general Franco desde Canarias a Marruecos para ponerse al frente del ejército de África en los primeros días de la sublevación. Luca de Tena viajó a París pero no encontró el avión adecuado por lo que requirió la ayuda de Juan de la Cierva y Luis Antonio Bolín, corresponsal de ABC en Londres, para que contratasen el aeroplano en Inglaterra. Otra misión destacada fue la de actuar de enlace entre Mola y Fal Conde en las conversaciones para la adhesión de los carlistas, cuya milicia –el requetése consideraba imprescindible para el éxito de la sublevación. Iniciada la guerra, el concurso de Luca de Tena se hizo muy importante durante los primeros días: El general Mola me había enviado en una misión a varios países de Europa con cartas de su puño y letra a diversas personalidades españolas y extranjeras. En todas estas cartas pedía angustiosamente aviones de bombardeo y de caza para contener en los frentes a los adversarios 94 . Con la colaboración de Alfonso XIII consiguió de Mussolini el envío inmediato de los aviones requeridos. Cuando las tropas nacionales llegaron a las puertas de Madrid a principios de noviembre de 1936 nadie dudaba de que el final de la guerra era cuestión de días, pero el exceso de confianza jugó una mala pasada al marqués de Luca de Tena. Ambicionaba ser uno de los primeros periodistas en entrar en la capital, pero por órdenes del Generalísimo durante los primeros días sólo tendrían acceso los miembros del ejército. Su amistad con el general Varela que dirigía el ataque a la capital le permitió incorporarse como alférez de complemento a su estado mayor. Pero la toma de Madrid se retrasó más de dos años y su nueva condición militar le obligó a combatir 94 Luca de Tena, op. cit., p. 25. 101 directamente en algunas de las batallas cruciales de la guerra: Teruel, Brunete o el Jarama, donde fue condecorado. Finalmente el 28 de marzo de 1939, el mismo día de la entrada de las tropas en Madrid, Juan Ignacio Luca de Tena volvía a ponerse al frente de ABC. El Generalísimo, en agradecimiento a los servicios, prestados lo nombró consejero nacional de Falange Española y posteriormente embajador en Chile. ABC y la República La actitud de ABC frente al régimen republicano fue abiertamente hostil como en buena lógica corresponde a un diario marcadamente monárquico que “representa a un sector de la sociedad ligado a la derecha sociológica, integrada por grupos de presión económica, simpatizantes, en líneas generales, de los partidos políticos próximos al alfonsismo” 95 , para los cuales el nuevo sistema de gobierno era una auténtica aberración a la que había que poner fin lo antes posible. El diario de Luca de Tena, junto con otras cabeceras derechistas, iniciaron una labor de zapa en los cimientos republicanos utilizando a la prensa como arma propagandística y difundiendo los males que el sistema ocasionaba. En este sentido, durante los primeros meses de la II República la prensa conservadora se convirtió en uno de los más fieles exponentes de la voz y el pensamiento de las derechas, de su concepción del mundo y de la realidad. Además gracias al control de unos eficaces órganos periodísticos, en algunas capitales españolas las derechas, desplazadas del poder, continuaron sin embargo casi monopolizando la información, con todo lo que ello implicaba. Piénsese, por ejemplo, en el caso concreto de Sevilla: una ciudad y una provincia donde el movimiento obrero organizado, en sus diversas corrientes, contaba con un peso realmente impresionante. Donde el republicanismo... controlaba los resortes institucionales... Pues bien, en esa misma Sevilla, la información constituía un valor en 95 M.D. Sáiz , art. cit., p. 94. 102 manos prácticamente de las derechas 96 . La victoria de la coalición izquierdista en 1931 hizo reaccionar al ABC sevillano propugnando la unión de todas las tendencias conservadoras locales para concurrir a las elecciones parciales de diputados a Cortes que se celebrarían el 4 de octubre de 1931 y que tuvo como respuesta la presentación de la Candidatura Agraria que reunía en comunión de intereses a terratenientes con la patronal industrial y comercial y cuyo resultado electoral según el diario monárquico “era una esperanza alentadora, que en los momentos actuales que presenciamos el hundimiento de Sevilla, la degradación de su espíritu público y la ruina total de su economía, hace pensar en la posibilidad de una reacción salvadora”. La aprobación de la Constitución republicana el 9 de diciembre, con la abstención de la derecha, supuso también un agravio para los sectores más reaccionarios. El marcado carácter progresista en general y sobre todo los artículos referentes a la Iglesia en particular fueron objeto de enconadas críticas por un sector de la prensa, entre ellos ABC, que consideraba que los “seis meses de experiencia republicana constituían en sí mismos un inmenso fraude, que la nueva Constitución se proponía mantener y agravar”. A la altura de las elecciones legislativas de 1933 la prensa en general ya era utilizada sin ambages como una herramienta propagandística por todas las tendencias políticas. Durante la campaña electoral ABC propuso a los demás periódicos “no informar siquiera de las actividades desarrolladas por candidaturas distintas a las derechas” 97 , lo cual incluía no publicar comunicados, notas de prensa e incluso negarse a admitir anuncios pagados de las campañas de los partidos de izquierda. En las siguientes elecciones, las que dieron el triunfo electoral al Frente Popular el 16 de febrero de 1936, ABC apoyó intensamente a Renovación Española, el partido monárquico-alfonsino. Para los partidos y los seguidores de la derecha la derrota supuso 96 L. Álvarez Rey, La derecha en la II República: Sevilla, 1931-1936, Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla y Servicio de Publicaciones del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, 1993, pp. 93-94. 103 la pérdida de todo el crédito que habían otorgado a la República y en consecuencia se reavivaron las maquinaciones para la eliminación del sistema político. En la búsqueda de este objetivo la prensa conservadora tuvo un papel fundamental en la creación de un ambiente hostil, inseguro, caótico, que pretendía inocular en la opinión pública la necesidad de una acción que reimplantara el orden y evitara la revolución. Como afirma el propio Juan Ignacio Luca de Tena “para ganar la guerra era necesario que la mayoría de España perdiese su ilusión por la República” 98 . Cierto es que la situación social tras el triunfo del Frente Popular distaba mucho de ser tranquila, y que se producían altercados y asesinatos indiscriminados, pero no es menos cierto, como afirma la mayoría de los historiadores, que la posibilidad de un asalto revolucionario al poder era poco menos que imposible. Sin embargo, la labor de la prensa, en la que ABC destacó, consistió en propagar los actos violentos callejeros como pasajes de un apocalipsis cuyo máximo responsable era el Gobierno de la República, que con su actuación estaba facilitando el reino de la anarquía. ABC y la Guerra Con el estallido del conflicto, como en una metáfora de la realidad, ABC quedó partido en dos mitades irreconciliables. La edición madrileña del diario fue incautada por el Gobierno el día 20 de julio y un mes más tarde los partidarios de Diego Martínez Barrio, republicano moderado y presidente de las Cortes, se hicieron con la dirección del periódico. La edición sevillana quedó en poder de los Luca de Tena y desde un primer momento se unió fervorosamente a la causa del Movimiento, al igual que los demás diarios de la capital, a excepción de El Liberal que fue confiscado por su tendencia republicana. En opinión de Braojos: los periódicos hispalenses signan el modelo de comportamiento típico del esquema 97 L. Álvarez Rey, op. cit., p. 339. 98 J.I. Luca de Tena , op. cit., p. 20. 104 mecanicista y totalitario. En su calidad de órgano de comunicación al servicio de la causa nacional, símbolo de las distintas facciones políticas, interconectaron la información y la propaganda en mensajes insuflados de carga ideológica, de interés persuasivo y dirigidos a un público receptor comprometido como protagonista en el proceso de la guerra 99 . Al igual que otros diarios ABC recibe de manera entusiasta el levantamiento militar y se adhiere a él con un significativo “¡Viva España!”, uno de los eslóganes utilizados por los alzados. Sin embargo el diario no reproduce la otra consigna con la que los militares rubrican los bandos de guerra y las primeras declaraciones radiadas: “¡Viva la República!”. En este sentido hay que recordar que el golpe de estado en un principio no se dirigía contra el régimen, como así lo aseguraba el propio Queipo de Llano: ante todo diga usted que el movimiento es netamente republicano, de lealtad absoluta y decidida al régimen, que un movimiento de opinión legalmente expresado en unas elecciones generales, que fueron sinceras, dio al país en el año 1931 100 . En estos primeros momentos la posición de un diario monárquico como ABC debía oscilar entre la esperanza y la frustración pues la mayoría de los militares sublevados (incluido Franco) lo había hecho al grito de ¡Viva España! ¡Viva la República! Sin embargo el fracaso del golpe de estado y el inicio de la guerra civil trocaría los objetivos de los alzados, poniendo en el punto de mira acabar con la República, una meta por la que ABC había luchado desde que el Rey Alfonso XIII se marchó al exilio. Muy pronto encontramos algunas de las líneas que conforman la base ideológica de los sublevados. En primer lugar la contienda no es entre españoles; el concepto de España queda monopolizado por uno de los bandos y el otro no es más que un satélite al 99 A. Braojos, L. Álvarez y F. Espinosa, Sevilla 36: Sublevación fascista y represión. Málaga, Muñoz Moya y Montraveta editores, 1990, pp. 147-148. 100 Declaraciones a ABC de Sevilla, 22 de julio de 1936.