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Contraindicaciones de este libro

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Contraindicaciones de este libro

Author: Jiménez Martín, Alfonso
Publisher: Universidad de Granada
Year: 2004
Source: https://idus.us.es/bitstreams/afda4295-370e-445a-8ea9-56017abf65ba/download
P ólogo
CONTRAINDICACIONES DE ESTE LIBRO
Es e lib o no debie a se leído po de e minadas
pe sonas
especialmen e
sensibles;
como
p ologuis a
debo ad e i se iamen e que no deben pasa
de es e
pá a o aquéllas
cuya capaci-
dad de exp esión a ís ica les conduce a almen e a a an los monumen os como si ue an
sola es
en los que su c ea i idad,
i us decimonónico
que mu ó en la Bauhaus,
debe exp esa se
siemp e con la i olidad que exhiben en sus pa lamen os
y esc i os,
iniciados las mái de las
eces
con una ci a de I alo Cal ino.
Es un lib o que a a sob e la mane a de hace dibujos, pe o dibujos igu osos,
exac os,
capaces
de e ela ,
como si de adiog a ías
se a a a,
da os
impo an es
de los edi icios
ep e-
sen ados,
a los que es as páginas
ambién aplican los p ocedimien os,
aho a sis ema izados y de
moda, que los albañiles,
los apa ejado es
y los a qui ec os
eníamos
aplicando,
a an
la le e y
desde
iempo inmemo ial,
y que aho a pomposamen e
se
denominan
<A queología
de la A qui-
ec u a>>.
Po lo an o no es un lib o ecomendable
pa a los que en las escuelas
de A qui ec u a
llamamos
<los
di inos> (pues
odo pa ece
indica que es a en e medad
se ceba exclusi amen e
en se es
humanos
de apa iencia
masculina),
ya que si se leen y medi an es as páginas,
aus e as
y écnicas,
en las dosis
adecuadas y se
pe se e a
en sus
sencillas p esc ipciones,
a los indi iduos
aquejados
de di inidad p on o se les
mus ia
la uen e
de los in en os
o males,
casi
de inmedia o
los a oyos
de las
jus i icaciones
se
agos an
secos,
la angus ia
les agobia
al espacia se
los ances
mís icos
y, inalmen e,
incluso las apa iciones
de amosos
abandonan
sus igilias.
y los monu-
men os ganan,
lib es de exc ecencias
p epo en es,
sin ex os
conmemo a i os
de baches
adoles-
cen es,
sin ediosas
lec u as
de aumas
de p og es
pe o, sob e
odo, los monumen os,
que po
algo lo son, esplandecen
despejados
de es au aciones
de au o ,
de inaugu aciones
mediá icas
e incluso
se lib an de la eseña
del c onis a
ibal. La ece a
es sencilla:
a más dibujo igu oso,
mayo
conocimien o y a mayo
conocimien o.
más
espe o.
Sepa, lec o anónimo y amable,
que los a qui ec os
nos empeñamos,
desde
hace
casi
un siglo,
en edimi a la Humanidad p oyec ando
sob e los enca gos
la su il miasma
de nues a
inago-
able capacidad
de in e p e a lo eal, siendo
és a
una habilidad que adqui imos
en las cada
ez
más li e a ias
aulas de nues as
opecien as
mil escuelas
de A qui ec u a. Poco
impo a que la
p e ensión
del clien e
al llama nos
ue a o a, da igual que los ecu sos
no sean su icien es
o que
la si uación
de pa ida esul a a
más
aliosa que la expe iencia
con as ada
de nues as
apo a-
ciones.
Casi nada impo a, excep o que nues a capacidad
de explicación es é a la al u a de
nues as
ambiciones,
an o económicas,
como
c ea i as,
como p opagandís icas.
Lo que queda
no
10 ANTONTO ALMAGRO CORBEA
es la a en a a la ciudad, a la his o ia o al en o no,
sino las e udi as explicaciones
de po qué
debe
se así, las azones, que pa a odo las hay, que acla an a los simples mo ales
cómo se
debe
des oza
un edi icio en nomb e de la mode nidad, que ya a camino de ing esa ,
a ue za de
ienios en la más e us a an igüedad.
La in e ención pasa, pe o la palab a
pe manece, pues
las
in enciones
son más du ade as que las pied as.
Poco impo a que el esul ado dilapide lo que de alioso
u ie a el paisaje p e io,
na u al o
u bano, de nada si e que esol amos
un p oblema in en ado po noso os mismos, mien as
dejamos in ac o el que nos enca ga on esol e ,
da igual que al poco la sole ía se le an e, que
las humedades ado nen los echos, o que las ins alaciones
no uncionen desde el p ime día: 1o
que nos impo a es que el polí ico de u no nos elici e y nos enca gue o a cosa, que las
e íme as y cuidadosamen e
elegidas o os del olle o, Ia e is a o el lib o hagiog á ico pe manez-
can pa a siemp e en el cuché; sob e odo es necesa io que el éxi o alcanzado eciba el apoyo
de los en endidos, que nues os alumnos apa en en
c ee lo que les con amos, en o no a un
papel casi en blanco, sob e la adecuación
de nues a
p opues a
y el o igen ajeno de los allos
p opios.
Lo impo an e es pasa
a la His o ia, aunque
sea local o escola , amilia o minúscula.
Los a qui ec os, aunque si que emos
se es adís icamen e
jus os ya debié amos
deci <las
a qui-
ec as>, nos en en amos a lo eal a mados
de dibujos y esc i os,
áciles de manipula unos y o os,
como demues an los concu sos,
pues
el p oyec o
encedo aÍayez se
pa ece
al esul ado inal;
de los esc i os no habla é más,
pues ya he mencionado en los pá a os p eceden es
su uso, cada
ez más decisi o, de modo que me cen a é en ese a ma o midable que es el Dibujo.
Hubo una época, allá po los años sesen a, en que los g á icos
de los p oyec os
de es au a-
ción dejaban
pasmados
a p opios y ex años
y po ello se inco po aban a los lib os de His o ia
de la A qui ec u a más señe os; el paso de los años ha sublimado los alo es es é icos de
aquellos
planos de línea que i maban los delinean es, apa ejado es
y a qui ec os de la ieja
Di ección Gene al de A qui ec u a, pues sus de alles de pa imen os,
las ib aciones de los
apa ejos, las somb as ob enidas median e ayados, incluso los ó ulos, con ibuyen a alo a los
como he mosos obje os,
aunque bas an e alejados
de la exac i ud que du an e mucho iempo
supusimos. La e dad es que sus au o es no ue on muy dados a publica sus mé odos, pe o
cuando podemos analiza el p oceso de la oma de da os de algún le an amien o conc e o, nos
quedamos
asomb ados
de la insopo able le edad
de sus alzados
y secciones: con unas buenas
plan as,
las adecuadas
o os, una docena de medidas
de al u a, muchas
de las cuales e an
cálculos
plausibles,
aquellos
a is as de la in a china e an capaces de mon a los planos
de lo que ue a
necesa io.
Nadie usa
ya esos
dibujos
pa a
es au a , pe o pe manecen
en los lib os y a eces han llegado
a suplan a en ellos a la ealidad, has a alcanza las cimas del idículo más espan oso los au o es
que basan sus sesudas
desc ipciones,
y las consiguien es alo aciones
c í icas, en lo que ep e-
sen an, pues una copia de un plano co ado po la mi ad, los siemp e insegu os
abajos de
alumnos, los calcos e gonzan es
de o os y o os pecados
más o menos de ec ables
minan el
c édi o de sus au o es.
En los años
ochen a se
p oduje on cambios sus anciales
en es a ma e ia, bien pa en es
en los
dibujos publicados
en las g andes
ecopilaciones
del Minis e io de Cul u a y sus an eceden es
inmedia os,
en las que des aca on
cuidadosos le an amien os
esuel os con la aus e a
g a ía
de
la Tendenza, que había dominado el pano ama de la a qui ec u a española en la década
p ece-
den e y que po in ba ió el pin o esquismo
del campo de la es au ación. Mien as an o las
escuelas,
y p incipalmen e
las
asigna u as
que habían
sido
ins umen o pa a sepa a las ocacio-
nes de los acasos, se desliza on
po la pendien e
del pe eccionismo:
e an los iempos en que
odos hacían acua elas,
aunque ya nadie enseña a
cómo se hacían,
y además se publicaba en
LEVANTAMIENTO ARQUITECTONICO 11
Iujosas
ca pe as o en aquellos
lib os que, hacia los as os
del <no en aydos>,
odas las ins i u-
ciones
y emp esas
públicas se conside a on
en la obligación de inancia .
Es as e apas o modas del dibujo a qui ec ónico
enían algo en común, y nega i o, aunque
cuidadosamen e
ocul o bajo capas de sensibilidad,
pin o esquismo, limpieza o mal y habilida-
des manuales:
la escasa
ga anÍía de las medidas
pues,
en el mejo de los casos,
las suyas e an
ap oximaciones
y ex apolaciones
c eíbles
y ex apolaciones,
a las
que se les suponía,
como a los
soldados
el alo ,
igo ,
pe o esa e a,
po lo gene al, la ampa,
pues
ocul aban
ca encias
mé icas
impe donables.
Mien as es as
cosas ocu ían e inundaban
los lib os y las diaposi i as,
el Dibujo su ía una
mu ación o midable, aunque muchos niegan al cambio y siguen sin ad e i , o se niegan a
econoce lo,
que sus alumnos
les p esen an
p imo osas
pe spec i as
alápiz calcadas de imp esos
elabo ados
po o denado ;
quizás
sean
los mismos
que ue on some idos
a un i o de iniciación,
que se decía
<Las
es a uas>
pe o se esc ibía
<Análisis
de Fo mas
A qui ec ónicas ,
median e el
cual ue on anspo ados
has a el olimpo i il de las Bellas A es en alas de ca boncillos,
aguadas
y la ados
y,
al inal, con acompañamien o
de e sos
de Ga cía Lo ca;
esos
p o esionales,
y no pocos p o eso es, igno a on que en 1982 la ac edi ada
casa S aed le ,
ab ican e de ins u-
men os de dibujo desde
hacía más de dos siglos, conc e amen e
desde
762, se había
pasado al
enemigo,
pues comenzó
en onces a ab ica plumillas pa a imp eso as; aquel mismo año,
con-
c e amen e
en no iemb e,
la p ime a e sión del p og ama
que hoy casi
monopoliza el me cado
ue p esen ada en el COMDEX Tiade Show de Las Vegas consumando
el p oceso
que inició en
194I un al Kon ad Zuse, el alemán que diseñó y cons uyó el p ime o denado . En 1982 la
Bas illa del Medio G á ico en las escuelas de A qui ec u a no sólo había sido omada,
sino que
los imi ado es del ciudadano
Pie e F angois
Palloy,
que as de iba la endió sus
escomb os
como ecue dos, abandona on
el ins umen al
que la p o esión
había
u ilizado du an e siglos,
y
así los compases
y < o ings>
son hoy como e inados
escomb os,
ma e ia de subas as
en In e -
ne o de ol ido en los ope os de nues os es udios.
El o denado ha conseguido
ma e ializa en la úl ima década
lo que la A qui ec u a enía
pe siguiendo desde
el siglo XV en una abajosa ca e a en la que pa icipa on con desigual
o una a is as
y ma emá icos,
químicos
y mecánicos,
ísicos
y p og amado es,
que han ideado,
p oducido y abandonado
cen ena es de ingenios, o ien ados
a un único in: que odos los p o-
esionales uesen capaces
de cap u a la ealidad median e el Dibujo que, de o ma ápida,
c eíble y igu osa,
la p esen a en pe spec i as o en planos, como mejo se desee.
Es e lib o no es un p oduc o p ecocinado, un des ilado a i icioso des inado a ellena el
expedien e
de unas oposiciones
o los abs usos
papeles
de un sexenio, sino el aus e o u o de
la gos
años de expe iencia
de un a qui ec o
ese ado
y adus o,
que sólo se sale
de sus casillas
de Alba acín, que no son ales sino palacios, cuando algo le mue e a indignación
y que,
si no
ue a po que el Dibujo le apasiona, al ez no hab ía desa ollado
labo docen e alguna. Pe o
el a qui ec o An onio Almag o Go bea, miemb o des acado de la Real Academia de Bellas
A es de G anada,
es un co edo de ondo, que desde
los p ime os años ochen a,
comenzó eI
ma a ón que aho a concluye
p o isionalmen e en es e
lib o, cuando
puede mos a y p edica
Fo og ame ía
lige a de uso uni e sal,
pe o no po ello menos igu osa que la que,
con an as
a igas
y enciendo
an os obs áculos,
desa olló
en un despacho
minis e ial mad ileño.
A - 'oNso J nÉ qnz,
de la Real Academia Se illana de Ciencias