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Contraindicaciones de este libro

Jiménez Martín, Alfonso

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P ólogo CONTRAINDICACIONES DE ESTE LIBRO Es e lib o no debie a se leído po de e minadas pe sonas especialmen e sensibles; como p ologuis a debo ad e i se iamen e que no deben pasa de es e pá a o aquéllas cuya capaci- dad de exp esión a ís ica les conduce a almen e a a an los monumen os como si ue an sola es en los que su c ea i idad, i us decimonónico que mu ó en la Bauhaus, debe exp esa se siemp e con la i olidad que exhiben en sus pa lamen os y esc i os, iniciados las mái de las eces con una ci a de I alo Cal ino. Es un lib o que a a sob e la mane a de hace dibujos, pe o dibujos igu osos, exac os, capaces de e ela , como si de adiog a ías se a a a, da os impo an es de los edi icios ep e- sen ados, a los que es as páginas ambién aplican los p ocedimien os, aho a sis ema izados y de moda, que los albañiles, los apa ejado es y los a qui ec os eníamos aplicando, a an la le e y desde iempo inmemo ial, y que aho a pomposamen e se denominan <A queología de la A qui- ec u a>>. Po lo an o no es un lib o ecomendable pa a los que en las escuelas de A qui ec u a llamamos <los di inos> (pues odo pa ece indica que es a en e medad se ceba exclusi amen e en se es humanos de apa iencia masculina), ya que si se leen y medi an es as páginas, aus e as y écnicas, en las dosis adecuadas y se pe se e a en sus sencillas p esc ipciones, a los indi iduos aquejados de di inidad p on o se les mus ia la uen e de los in en os o males, casi de inmedia o los a oyos de las jus i icaciones se agos an secos, la angus ia les agobia al espacia se los ances mís icos y, inalmen e, incluso las apa iciones de amosos abandonan sus igilias. y los monu- men os ganan, lib es de exc ecencias p epo en es, sin ex os conmemo a i os de baches adoles- cen es, sin ediosas lec u as de aumas de p og es pe o, sob e odo, los monumen os, que po algo lo son, esplandecen despejados de es au aciones de au o , de inaugu aciones mediá icas e incluso se lib an de la eseña del c onis a ibal. La ece a es sencilla: a más dibujo igu oso, mayo conocimien o y a mayo conocimien o. más espe o. Sepa, lec o anónimo y amable, que los a qui ec os nos empeñamos, desde hace casi un siglo, en edimi a la Humanidad p oyec ando sob e los enca gos la su il miasma de nues a inago- able capacidad de in e p e a lo eal, siendo és a una habilidad que adqui imos en las cada ez más li e a ias aulas de nues as opecien as mil escuelas de A qui ec u a. Poco impo a que la p e ensión del clien e al llama nos ue a o a, da igual que los ecu sos no sean su icien es o que la si uación de pa ida esul a a más aliosa que la expe iencia con as ada de nues as apo a- ciones. Casi nada impo a, excep o que nues a capacidad de explicación es é a la al u a de nues as ambiciones, an o económicas, como c ea i as, como p opagandís icas. Lo que queda no 10 ANTONTO ALMAGRO CORBEA es la a en a a la ciudad, a la his o ia o al en o no, sino las e udi as explicaciones de po qué debe se así, las azones, que pa a odo las hay, que acla an a los simples mo ales cómo se debe des oza un edi icio en nomb e de la mode nidad, que ya a camino de ing esa , a ue za de ienios en la más e us a an igüedad. La in e ención pasa, pe o la palab a pe manece, pues las in enciones son más du ade as que las pied as. Poco impo a que el esul ado dilapide lo que de alioso u ie a el paisaje p e io, na u al o u bano, de nada si e que esol amos un p oblema in en ado po noso os mismos, mien as dejamos in ac o el que nos enca ga on esol e , da igual que al poco la sole ía se le an e, que las humedades ado nen los echos, o que las ins alaciones no uncionen desde el p ime día: 1o que nos impo a es que el polí ico de u no nos elici e y nos enca gue o a cosa, que las e íme as y cuidadosamen e elegidas o os del olle o, Ia e is a o el lib o hagiog á ico pe manez- can pa a siemp e en el cuché; sob e odo es necesa io que el éxi o alcanzado eciba el apoyo de los en endidos, que nues os alumnos apa en en c ee lo que les con amos, en o no a un papel casi en blanco, sob e la adecuación de nues a p opues a y el o igen ajeno de los allos p opios. Lo impo an e es pasa a la His o ia, aunque sea local o escola , amilia o minúscula. Los a qui ec os, aunque si que emos se es adís icamen e jus os ya debié amos deci <las a qui- ec as>, nos en en amos a lo eal a mados de dibujos y esc i os, áciles de manipula unos y o os, como demues an los concu sos, pues el p oyec o encedo aÍayez se pa ece al esul ado inal; de los esc i os no habla é más, pues ya he mencionado en los pá a os p eceden es su uso, cada ez más decisi o, de modo que me cen a é en ese a ma o midable que es el Dibujo. Hubo una época, allá po los años sesen a, en que los g á icos de los p oyec os de es au a- ción dejaban pasmados a p opios y ex años y po ello se inco po aban a los lib os de His o ia de la A qui ec u a más señe os; el paso de los años ha sublimado los alo es es é icos de aquellos planos de línea que i maban los delinean es, apa ejado es y a qui ec os de la ieja Di ección Gene al de A qui ec u a, pues sus de alles de pa imen os, las ib aciones de los apa ejos, las somb as ob enidas median e ayados, incluso los ó ulos, con ibuyen a alo a los como he mosos obje os, aunque bas an e alejados de la exac i ud que du an e mucho iempo supusimos. La e dad es que sus au o es no ue on muy dados a publica sus mé odos, pe o cuando podemos analiza el p oceso de la oma de da os de algún le an amien o conc e o, nos quedamos asomb ados de la insopo able le edad de sus alzados y secciones: con unas buenas plan as, las adecuadas o os, una docena de medidas de al u a, muchas de las cuales e an cálculos plausibles, aquellos a is as de la in a china e an capaces de mon a los planos de lo que ue a necesa io. Nadie usa ya esos dibujos pa a es au a , pe o pe manecen en los lib os y a eces han llegado a suplan a en ellos a la ealidad, has a alcanza las cimas del idículo más espan oso los au o es que basan sus sesudas desc ipciones, y las consiguien es alo aciones c í icas, en lo que ep e- sen an, pues una copia de un plano co ado po la mi ad, los siemp e insegu os abajos de alumnos, los calcos e gonzan es de o os y o os pecados más o menos de ec ables minan el c édi o de sus au o es. En los años ochen a se p oduje on cambios sus anciales en es a ma e ia, bien pa en es en los dibujos publicados en las g andes ecopilaciones del Minis e io de Cul u a y sus an eceden es inmedia os, en las que des aca on cuidadosos le an amien os esuel os con la aus e a g a ía de la Tendenza, que había dominado el pano ama de la a qui ec u a española en la década p ece- den e y que po in ba ió el pin o esquismo del campo de la es au ación. Mien as an o las escuelas, y p incipalmen e las asigna u as que habían sido ins umen o pa a sepa a las ocacio- nes de los acasos, se desliza on po la pendien e del pe eccionismo: e an los iempos en que odos hacían acua elas, aunque ya nadie enseña a cómo se hacían, y además se publicaba en LEVANTAMIENTO ARQUITECTONICO 11 Iujosas ca pe as o en aquellos lib os que, hacia los as os del <no en aydos>, odas las ins i u- ciones y emp esas públicas se conside a on en la obligación de inancia . Es as e apas o modas del dibujo a qui ec ónico enían algo en común, y nega i o, aunque cuidadosamen e ocul o bajo capas de sensibilidad, pin o esquismo, limpieza o mal y habilida- des manuales: la escasa ga anÍía de las medidas pues, en el mejo de los casos, las suyas e an ap oximaciones y ex apolaciones c eíbles y ex apolaciones, a las que se les suponía, como a los soldados el alo , igo , pe o esa e a, po lo gene al, la ampa, pues ocul aban ca encias mé icas impe donables. Mien as es as cosas ocu ían e inundaban los lib os y las diaposi i as, el Dibujo su ía una mu ación o midable, aunque muchos niegan al cambio y siguen sin ad e i , o se niegan a econoce lo, que sus alumnos les p esen an p imo osas pe spec i as alápiz calcadas de imp esos elabo ados po o denado ; quizás sean los mismos que ue on some idos a un i o de iniciación, que se decía <Las es a uas> pe o se esc ibía <Análisis de Fo mas A qui ec ónicas , median e el cual ue on anspo ados has a el olimpo i il de las Bellas A es en alas de ca boncillos, aguadas y la ados y, al inal, con acompañamien o de e sos de Ga cía Lo ca; esos p o esionales, y no pocos p o eso es, igno a on que en 1982 la ac edi ada casa S aed le , ab ican e de ins u- men os de dibujo desde hacía más de dos siglos, conc e amen e desde 762, se había pasado al enemigo, pues comenzó en onces a ab ica plumillas pa a imp eso as; aquel mismo año, con- c e amen e en no iemb e, la p ime a e sión del p og ama que hoy casi monopoliza el me cado ue p esen ada en el COMDEX Tiade Show de Las Vegas consumando el p oceso que inició en 194I un al Kon ad Zuse, el alemán que diseñó y cons uyó el p ime o denado . En 1982 la Bas illa del Medio G á ico en las escuelas de A qui ec u a no sólo había sido omada, sino que los imi ado es del ciudadano Pie e F angois Palloy, que as de iba la endió sus escomb os como ecue dos, abandona on el ins umen al que la p o esión había u ilizado du an e siglos, y así los compases y < o ings> son hoy como e inados escomb os, ma e ia de subas as en In e - ne o de ol ido en los ope os de nues os es udios. El o denado ha conseguido ma e ializa en la úl ima década lo que la A qui ec u a enía pe siguiendo desde el siglo XV en una abajosa ca e a en la que pa icipa on con desigual o una a is as y ma emá icos, químicos y mecánicos, ísicos y p og amado es, que han ideado, p oducido y abandonado cen ena es de ingenios, o ien ados a un único in: que odos los p o- esionales uesen capaces de cap u a la ealidad median e el Dibujo que, de o ma ápida, c eíble y igu osa, la p esen a en pe spec i as o en planos, como mejo se desee. Es e lib o no es un p oduc o p ecocinado, un des ilado a i icioso des inado a ellena el expedien e de unas oposiciones o los abs usos papeles de un sexenio, sino el aus e o u o de la gos años de expe iencia de un a qui ec o ese ado y adus o, que sólo se sale de sus casillas de Alba acín, que no son ales sino palacios, cuando algo le mue e a indignación y que, si no ue a po que el Dibujo le apasiona, al ez no hab ía desa ollado labo docen e alguna. Pe o el a qui ec o An onio Almag o Go bea, miemb o des acado de la Real Academia de Bellas A es de G anada, es un co edo de ondo, que desde los p ime os años ochen a, comenzó eI ma a ón que aho a concluye p o isionalmen e en es e lib o, cuando puede mos a y p edica Fo og ame ía lige a de uso uni e sal, pe o no po ello menos igu osa que la que, con an as a igas y enciendo an os obs áculos, desa olló en un despacho minis e ial mad ileño. A - 'oNso J nÉ qnz, de la Real Academia Se illana de Ciencias