AGRADECIMIENTOS
A mis compañe os, amigos y amilia, que me han acompañado y
enseñado du an e es e camino; a mi u o , Olega io Ma ín, po
habe sabido o ien a me y ayuda me a descub i mi in e és po la
undición; y a los p o eso es que me han enseñado a u iliza co-
ec amen e lo o mal, pe o sob e odo la impo ancia de emplea
mi oz p opia, Manuel Ca o, Da id Se ano y Luz Ma ina Salas.
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN...............................................................................................1
OBJETIVOS..........................................................................................................5
METODOLOGÍA................................................................................................9
ÁMBITO CONCEPTUAL................................................................................13
4.1 Unas palab as sob e la iden idad..............................................................14
4.2 El camino del yo.........................................................................................16
4.3 La o mación de una iden idad p opia....................................................20
4.4 Ras eando mi ida....................................................................................24
4.5 Quién soy en iempos de globalización...................................................26
4.6 Mi iden idad den o del p oceso e olu i o.............................................30
AUTORREFERENCIA Y ÁMBITO ARTÍSTICO .......................................33
5.1 In luencias y e e en es a ís icos concep uales.....................................34
5.2 La composición y el mo imie o................................................................36
5.3 La inclusión del pe sonaje y su psicología..............................................38
5.4 La búsqueda del ó den...............................................................................46
5.5 La in luencia del cubismo sin é ico..........................................................48
5.6 Lo que sugie en las o mas........................................................................54
5.7 Uso del colo ................................................................................................56
REFLEXIONES..................................................................................................63
BIBLIOGRAFÍA................................................................................................67
1
2
3
4
5
6
7
1.- INTRODUCCIÓN
1
El eje cen al de es e T abajo Fin de G ado a a gi a en o no a la iden idad, y a la epe cusión que la
misma iene en la p oducción a ís ica de mi ob a pic ó ica, concibiendo la iden idad como ese ac o
que nos hace di e en es, que nos hace se quiénes somos. Y conside ando como pun os cla e, en p i-
me luga , el nacimien o ísico, siendo el que nos encasilla den o de una se ie de asgos, como la aza,
el sexo, la eligión, la e nia, e c, la mane a en la que se a con o mando, pa iendo de la elación con
las pe sonas de nues o en o no, de esas que ienen la capacidad de despe a nues a admi ación, y
de cómo in luencian en nues o compo amien o; el peso de la memo ia au obiog á ica den o de ese
p oceso de cons ucción de de nues a iden idad, conside ándola como un odo lleno de dis o siones
y alsos ecue dos p oducidos po múl iples ac o es; las nue as o mas de ida, de comunicación y de
mos a se a uno mismo, que se es án ocasionando con el mundo hipe conec ado en el que i imos;
y, po úl imo, la iden idad como algo que se e en uel o den o de un bucle ine i able de cambios.
Tengo que dedica un momen o p e io a hace una acla ación. A lo la go de mi es a in es igación, y
de mi ayec o ia, la c eación ha sido pa a mí una necesidad, una especie de "a do " en las enas. Sin
emba go, la ca encia de las he amien as necesa ias me imposibili aban conoce cuál pod ía se mi
campo, en endiendo, po he amien as los años de o mación, el conocimien o y la sol u a necesa ia.
Po lo an o, cuando comencé la ca e a, sabía que sen ía una conexión con la pin u a, pe o me al-
aba mucho camino po delan e pa a decidi algo. Después de pasa un e ano complicado, cuando
comenzó un cu so en el que la si uación pe sonal en la que me encon aba e a bas an e compleja e
ines able, me en en é al lienzo den o de Es a egias de la Pin u a, y ahí ue donde comencé a en en-
de lo odo. Quizá ue a es o lo que hizo que el lienzo deja a de se un me o sopo e, y se con i ie a
en algo más pa ecido a un espejo.Tengo que admi i que cuando me alejé pa a e el esul ado, de
p ime as, me asus ó. E a algo nue o, di e en e a odo lo que había hecho an es, pe o, p obablemen e,
lo más since o que había hecho en mi ida. Y, sob e odo, ue una expe iencia p eciosa. Así ue como
la pin u a se con i ió en un medio de exp esión, una o ma de alcanza la libe ad, y lo más impo -
an e es que, con el iempo, ue lo que me de ol ió a se “yo misma”.
El í ulo de es a in es igación iene condicionado po es os ac o es, y es que Jano (Ene o, pa a la
mi ología omana) es el Dios de los comienzos, de los inales, de las ansiciones. P ecisamen e, la
ep esen ación que se le da ambién gua da elación con la e olución, pues o que son dos ca as que
mi an en sen ido opues o, haciendo con ello e e encia al pasado y al u u o.
Nue o Ene o
es el í u-
lo de la ob a que emos agmen ada en la po ada, y que e emos en su o alidad den o del ex o.
Aunque se lo di de mane a inconscien e, dejándome lle a po la elación que encon aba en e la
ob a y la sensación que siemp e ae consigo es e mes, es, con pocas palab as, la esencia an o de la
in es igación lle ada a cabo, como de la in ospección. Y que, po supues o, adica en la ob a.
A lo la go del p esen e p oyec o de in es igación me dispongo a ealiza un análisis de la p opia ob a
pic ó ica, u ilizando pa a ello una base eó ica que aba ca lo e e en e a lo concep ual y al ámbi o
a ís ico.
Las pin u as que e emos a lo la go de es e T abajo de Fin de G ado ienen su comienzo en un ins-
an e pe ecede o, cap u ado del día a día. Pa e de la o og a ía ealizada en ambien es co idianos, son
in e io es que e ocan a un espacio más ín imo, aunque ocasionalmen e incluye escenas de ex e io es.
Las ob as que amos a a a o man pa e de un p oyec o pe sonal que se encuen a abie o, y que
con inúa expandiéndose de una u o a o ma, casi a dia io.
2 3
2.- OBJETIVOS
54
- Re lexiona y eo iza sob e la ob a p opia con la inalidad de da le una mayo solidez concep ual,
lo que en iquece á y jus i ica á an o a la ob a ac ual, como a la enide a.
- In es iga sob e los di e en es emas concep uales que me implican como pe sona y como c eado-
a.
- Ex ende mis conocimien os sob e las angua dias his ó icas que puedan albe ga una cone
xión con mi ob a.
- Indaga an o en los p ocesos c ea i os como en las c eencias y eo ías de o os au o es, en pin u a
y en di e en es disciplinas, con la in ención de amplia y e o za los p opios.
- En ende el signi icado de mi p opia c eación, así como su hilo conduc o .
67
3.- METODOLOGÍA
89
TRACTION.
Fo og a ía digi al. 2019.
2
22 23
El mi ado
. Fo og a ía analógica. 2018.
La memo ia se de ine como la capacidad de e oca in o mación del pasado. Sokolo la concebía como la
conse ación de un ins an e dado po una señal, después de que dicha señal se in e umpie a. La señal
pod ía se la con e sación que man u is e con un amilia hace unas ho as, pe o que ya ha e minado; o el
camino de uel a después de sali del abajo. Son acciones que damos po inalizadas, pe o de las que con-
se amos cie a in o mación. Esa in o mación es la que en endemos po memo ia. Po o o lado, Alexande
Romano ich Lu ia la en endía como la imp esión, ecopilación y ep oducción de una expe iencia p e ia.
En es a ocasión es necesa io que nos decan emos po la memo ia episódica. También conoci-
da como la biog á ica o au obiog á ica, se conside a como la capacidad de eco da los acon-
ecimien os de la ida, y su unción esencial es la de enlaza los pa a o ma una his o ia cohe-
en e. Es e asgo es pu amen e p opio de los se es humanos, y es lo que nos pe mi e ene un
con ex o his ó ico. Es a con o mación de una his o ia, como acabamos de menciona , solo pue-
de e mina de cob a un sen ido cuando se si úa den o de un de e minado con ex o sociológi-
co, cul u al, geog á ico, e c. Pe o además necesi a se compa ada con las de o os indi iduos. Una
ez en endido es o, somos conscien es de que la memo ia au obiog á ica no se a a de algo indi-
idual, sino que se e o mada po una se ie de colec i idades. Es po es o, en e o os mo i os,
que podemos deci que iene una doble na u aleza; la memo ia au obiog á ica se comp ende como
un sis ema de almacenamien o, pe o ambién como un sis ema de p oducción de signi icados.
Sin emba go, desde el pun o de is o de la psicología, la memo ia no se comp ende como un co-
nocimien o exac o y comple o. Es aquí donde en an en juego o os ac o es, ales como las dis-
o siones y los alsos ecue dos. Las dis o siones ocu en incluso en acon ecimien os que supu-
sie on un impac o pa a el suje o. A pesa de habe hecho una p ime a desc ipción muy p ecisa,
el escucha las na aciones de las pe sonas de nues o al ededo puede supone una modi icación
de nues os ecue dos. Aunque es o es más común du an e la in ancia y la ju en ud, cuando po
ejemplo en emezclamos los ela os que escuchamos de nues os amilia es o algunas anécdo as
con el sabe p opio, es algo que no deja de ocu i ocasionalmen e du an e el es o de nues a ida.
La memo ia se decide po la cong uencia an es que po la e dad, es po eso que puede c ea nue os
ecue dos siemp e que se necesi e apo a cohe encia.
Cabe añadi que la c eación de memo ias alsas con mayo o meno co espondencia a la eali-
dad, en algunos casos, a ligada a la au oes ima del suje o. En o as palab as, ecopilamos y e o-
camos in o mación de acue do a nues as expec a i as, deseos y p econcepciones. Po lo an o, si
las memo ias pueden se alsas o e dade as, y la au oes ima es una suma de es a ecopilación, el
au oconcep o de un indi iduo bien pod ía se p edominan emen e also, o p edominan emen e eal.
O o hecho a des aca es que se ha demos ado que hay cie as a ian es que pueden a o ece la
apa ición de es os alsos ecue dos:
◆ Exceso de imaginación.
◆ T ansmi i in o mación de o ma al e ada.
◆ Con inua suges ión.
◆ Sueños í idos.
◆ U ilización ecuen e de dia ios.
En lo que al a e espec a, la au obiog a ía se con ie e en una espues a den o de la c eación,
con ella no cuen an solo su ida, además hablan de una época, nos cuen an sus o mas de pen-
sa , de ac ua . La ob a de un a is a iende a a as a oda esa pa e e e en e a la ida del mismo.
4.4 RASTREANDO MI VIDA
Mi pun o de is a es que el ap endizaje es un enómeno más gene al, y uno de sus componen es es
la memo ia. El ap endizaje implica memo ia de o ma indispensable, pe o implican más enóme-
nos como a ención, pe cepción, ope aciones cogni i as como análisis, sín esis, ca ego izaciones, e c.
(TÉLLEZ, A noldo. 2003, p. 17
La memo ia humana: Re isión de los hallazgos ecien es y p o-
pues a de un modelo neu opsicológico.
)
24 25
4.5 QUIÉN SOY EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN
Conec a pa a desconec a . Se ía sencillo esumi , con es as es palab as, algo que cada ez es más
ecuen e e , an o en noso os mismos, como en las pe sonas que nos odean. Como he expues-
o an e io men e, nues o au oconcep o es á muy in luenciado po lo que los demás dicen de no-
so os, y po las eglas que se nos imponen. El deja nos guia po la opinión subje i a de los o os,
po unas mi adas o ges os de desap obación, nos puede conduci a modi ica nues a e dade-
a conduc a, nues a e dade a esencia, pa a sen i nos pa e del g upo. En con aposición, nos
sen imos sa is echos cuando emos que nues a conduc a o quienes apa en emen e somos en-
cajamos con los ideales de los o os, sen imos. Encon amos el con o en sen i la ap obación del
en o no, en sen i nos álidos pa a el es o, aun cuando eso supone acalla nues a oz in e na.
Vi imos en la e a del despliegue de las ecnologías, y con ellas an ligadas las edes sociales. Es as,
in luyen en la búsqueda del quién soy, en el desa ollo de la iden idad, lo que a su ez end á epe -
cusiones en las gene aciones enide as. En el mundo ac ual, lo i ual se mezcla con lo eal, has a el
pun o en el que encon a la ba e a que los sepa a se con ie e en algo con uso. Es amos hablando
de un mundo i ual en el que lo que impo a es e y se is o, un espacio más seduc o que la eali-
dad misma, pe o, al in y al cabo, also. Es e enómeno in luye en odos, sin impo a la edad, aunque
bien es cie o que en los jó enes y adolescen es iene un mayo impac o. “En un mundo hipe conec-
ado, nues as iden idades impo an más que nunca.” (S. SHAH, Vikas. A ículo. 2019.
On Iden i y:
A con e sa ion wi h Kwame An hony Appiah
)
Nunca an es habíamos es ado an expues os como hoy en día, ni habíamos es ado an pendien es de la ida
ín ima de los o os, lo que con ecuencia nos puede conduci a su i una c isis de iden idad, a hace nos
p egun as cómo: ¿Po qué no puedo se cómo es a pe sona? ¿Po qué no puedo ene lo que él o ella iene?
Es e dis anciamien o de noso os mismos es lo que desemboca en una de esas c isis de iden i-
dad. Ocu e ambién cuando nos emos ansg ediendo nues os p opios alo es, y se i e con
sen imien os de angus ia, de culpa, que no desapa ece á has a que esol amos ese con lic o in-
e io . Quizá, a a con mayo p o undidad es e ema ya se ía aleja se de los e ec os de la globali-
zación, pe o encuen o algunas simili udes con lo que es amos a ando. ¿Acaso el ac ua como al-
guien que no somos no implica queb an a nues a escala de alo es? ¿No es a íamos modi icando
de mane a ex e na odo aquello en lo que c eemos pa a se pa e de algo? En o as palab as, ¿po-
d íamos deci que nos men imos y nos acallamos a noso os mismos pa a se algo que no somos?
Cuan o más al o se de iende la singula idad del qué, meno es la posibilidad de cambia , inica algo
nue o o desa olla se (...). Y cuan a más gen e se decla a ep esen an e de una de e minaa iden idad
conside ada in a iable, meno es la de ese g upo pa a es ablece cí culos con o os.
(HERMSEN, J. 2017, p. 102.
La melancolía en iempos de ince idumb e
)
26 27
Fo og ama S/T
. Fo og a ía digi al. 2019.
28 29
El p incipal lado a ac i o de las edes sociales es que nos pe mi en mos a una alsa ima-
gen de noso os mismos con bas an e acilidad. De es a mane a es como podemos c ea
el pe sonaje que p e endemos se , con el in de esul a más a ac i o pa a los demás, y,
sob e odo, pa a noso os mismos. Así es como, de mane a inconscien e, nos alejamos de
nues a e dade a iden idad, p oyec ando nues os deseos y us aciones en el o o; cen-
ándonos en lo que que emos se pe demos de is a lo que es nues a e dade a esencia.
La idea que sacamos en cla o de es os a gumen os es que las edes sociales ienden a
con e i se, en de ini i a, en un escapa a e pa a nues o ego. Páginas a ás, en el apa a-
do de ‘El camino del yo’, llegamos a la conclusión de que la o aleza con que se hubie a
cons uido nues a iden idad iba a se un ac o cla e en la mane a en que los o os in-
luye an en el indi iduo, pudiendo con e i se en un se moldeable, pas o de las ma-
nipulaciones de los o os. Lo que me lle a a conclui que es e plan eamien o es pe -
ec amen e ex ensible al uso de las edes sociales, y, po si no ue a poco, lo e ue zan.
Sin emba go, ¿quiénes somos cuando es amos solos con noso os mismos? Cuan-
do no es amos con o os, pa a quienes somos el esposo, el p o eso , el clien e, el expe -
o en algo, ¿quiénes somos exac amen e? Si hay algo que sacamos en cla o es que somos
se es duales. Tenemos una esencia pu a, y unos hábi os nega i os. Pe o no somos lo que
hacemos, ni un ol en conc e o. Todo es o son concep os condicionados po su em-
po alidad, sob e los que hemos colocado una idea de odo lo que es á ue a de noso-
os. Y a más nos dediquemos a esa búsqueda ex e na, mayo se á nues a insa is acción.
Pe sonalmen e, nunca he es ado demasiado enganchada a las edes sociales, más allá de mi-
a las po abu imien o, o usa Ins ag am como una he amien a pa a compone con mis
o og a ías. A di e encia de algunos conocidos míos, no me he is o en la necesidad de ingi ,
de hace un pa ipé pa a sen i me pa e del g upo, i ualmen e hablando. Tampoco me he
is o en la necesidad de publica cons an emen e mi ida, ni cualquie banalidad, pa a sen i
que sigo exis iendo pa a los demás. Sin emba go, no puedo p esumi de e me excluida po
comple o de los e ec os de es as pla a o mas. Cie o es que en ocasiones me esul a ine i able
sen i me mal conmigo misma po no se capaz de segui el i mo social que lle an los demás,
aunque, po o o lado, el i i con la consciencia si uada en el e dade o p esen e, lejos del
mó il, hace que me sien a más conec ada con el mundo eal que me odea en cada momen o.
Toda es a documen ación y e lexión me lle a a una cues ión: ¿Es posible que
el e nos sob eexpues os de es a mane a nos condicione aún más en lo que so-
mos, o se á una ca ac e ís ica común pa a nues a gene ación? Tal ez lo más co-
mún en las pe sonas de es e pe íodo sea pasa el día espondiendo mensajes, es-
a siemp e documen ando odo lo que hacen, y es o zándose en exceso pa a exis i
den o del g upo. Y si no e incluyes en es o, indi ec amen e, e en como alguien ajeno.
Disuasión.
Ac ílico sob e papel. 100x70cm. 2020
23
Tal ez
lo más común en las pe sonas de es e pe íodo sea pasa el día espondiendo mensa-
jes, es a siemp e documen ando odo lo que hacen, y es o zándose en exceso pa a exis-
i den o del g upo. Y si no e incluyes en es o, indi ec amen e, e en como alguien ajeno.
En lo que espec a a mi pos u a en e a es a idea, cie o es que en ocasiones me esul a ine i able
sen i me mal conmigo misma po no se capaz de segui el i mo social que lle an los demás, o,
po deci lo de o a mane a, po exclui me olun a iamen e de casi odo lo que ocu e. Aunque,
po o o lado, el i i con la consciencia si uada en el e dade o p esen e, lejos del mó il, de la a-
chada, hace que me sien a más conec ada con lo que en ealidad incumbe, con el mundo eal que
me odea en cada momen o. Me pe mi e sabe ap ecia y alo a cada pequeño ins an e de la ida
co idiana, de conexión con los demás y, en de ini i a, i i de una mane a plena y iel a mis ideas.
Nue o Ene o
. Ac ílico sob e lienzo, 146x114cm. 2020.
4.6 MI IDENTIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA EVOLUTIVO
La consciencia de la iden idad pa ece se algo posible, aunque no pe manen e. Sue-
le se algo más común cuando nos so p endemos de su conocimien o, o cuando se e
pasando po un pe íodo de ines abilidad, en el que concibe su iden idad como di usa.
En lo que espec a mi oma de conciencia, comenzó a los dieciocho años, cuando omé
el p ime cuade no que se con e i ía en mi dia io y comencé a ecoge mi día a día,
con una p ime a y única in ención de conse a mis i encias al y como ocu ían. Sin
emba go, a lo la go del iempo, comenzó a oma un umbo di e en e, compaginándose
con las sensaciones, con la mane a de ges iona las emociones, y, en de ini i a, con un
análisis más in ospec i o que e minó po p e alece sob e la me a ecogida de hechos.
E ik E ikson (Psicoanalis a ) p opuso una eo ía basada en la compe encia, donde cada e apa
daba pie a un desa ollo de capacidades. Si el indi iduo había log ado adqui i las co espon-
dien es al momen o que había pasado e o za ía su ego, y se ía capaz de en en a los obs á-
culos adhe idos a la siguien e e apa. Según su eo ía, cada una de esas e apas enía ligada a un
con lic o que, de se esuel o, de i an en un c ecimien o psicológico del indi iduo. De endía
ocho pe iodos di ididos en anjas de edad, comp endidas du an e oda la ida del indi iduo.
Quizá mi oma de conciencia sob e mi p opia e olución comenzó en lo que E ik E ik-
son conside aba la quin a e apa, que comp ende una explo ación de la iden idad, y se
da du an e la adolescencia. Pa a ene una mejo comp ensión debemos si ua nos en el
año 2014, echas en las cuales me hallaba inalizando el bachille a o. Cuando supuse que
mi e apa en la Escuela de A e de Je ez se había acabado pa a siemp e, comenzó mi de-
cli e. Eso ue lo que hizo que me die a cuen a de que ese camino no podía acaba se.
Po sue e o po desg acia, u e que adap a me a la mala si uación económica que es-
ábamos pasando en casa, y pa a pode segui es udiando u e que elegi una ca e a
menos cos osa y que no me implica a un desplazamien o. Así ue como hice el p ime
y el único cu so de Publicidad y Relaciones Públicas en la UCA. El anscu so de los
meses se ue o nando cada ez más complicado, ya que aún sabiendo en ese momen-
o que conduci mi ida po el a e iba a se imposible, no conseguía despoja me de la
necesidad de hace lo. Pa alelamen e a mis isiones de u u o o mi ida académica, e a
gimnas a de í mica, e a eliz den o de ese mundo, y no enía ninguna duda en o ma -
me como en enado a pa a liga , de esa mane a, mi ida a es e depo e. Pe o, ¿qué ocu-
ió? ¿qué ue lo que hizo que cambia a un plan an segu o po un camino que no sa-
bía a dónde me iba a lle a ? Supongo que puedo esumi lo en que ue un impulso y ya
es á. Una necesidad que nacía del que e conoce me a mí misma a a és de la plás ica.
30 31
5.- AUTORREFERENCIA Y ÁM-
BITO ARTÍSTICO
32 33
Music Reg e
. Fo og a ía digi al. Lau ie Simmons.
En lo que espec a al concep o de la
iden idad, engo que aludi a dos a -
is as que abajan con el mismo ema:
El p ime o es Pablo Me chan e. Es udió Be-
llas A es en la Facul ad de Se illa, y con inuó
su ayec o ia en el Más e de la misma, Idea
y P oducción. Ac ualmen e se dedica a la
p oducción de su ob a, y pa icipa en impo -
an es e ias como ARCO, Miami A Basel, o
Jus Lisboa, de la mano de la gale ía de A e
Con empo áneo Digalle y. Descub í su ob a
jus o cuando empecé a oma conciencia de
la línea emá ica que es aba siguiendo, y he de
deci que apa eció en el momen o más idóneo.
Pa a él, la pin u a es una mane a de sob elle a
la ida, pe o ambién es un medio de es udio
ace ca de la iden idad y la inclusión del indi-
iduo den o de los g upos sociales. Cuando
encon é su s a emen y algunos de sus esc i-
os, mi é de una nue a mane a su ob a, y ue
cuando empecé a e la elación en e el dis-
cu so y lo que mos aba plás icamen e. Es e
ue el ins an e en el que empecé a obse a ,
an o mi ob a como mis ecopilaciones de
a chi o, con una nue a mi ada, que me posi-
bili ó encon a la elación en e lo que es a-
ba con ando de una mane a plás ica y lo que
ealmen e me p eocupaba concep ualmen e.
Y, en segundo luga , enemos a Lau ie Sim-
mons (Es ados Unidos, 1949) que es a is a,
o óg a a y cineas a. En la década de los se-
en a inició su ob a, median e la cual ec ea y
o og a ía escenas domés icas. En ellas, solía
inclui sus escul u as, con las que ep esen a
a muje es con aspec o de muñecas, imagen
que usa pa a mos a nos cómo la indi idua-
lidad se puede enseña a a és de la ideali-
zación. Lo que despe ó su in e és pe sonal
desde un p incipio ue el enmasca amien o
que u iliza el se humano, con lo que con i ió
es a idea en su he amien a pa a cues iona
la belleza, la iden idad y la au ope cepción.
Simmons pone en duda la au ope cepción,
y señala la acilidad con la que un indi iduo
puede c ea una e sión pe ec a de sí mismo
a a és de las pla a o mas ac uales. Lo que
encon é en ella que despe ó mi cu iosidad
no ue su ob a, ni lo que ansmi ía, po muy
in e esan es que sean. Fue p ecisamen e es e
concep o del enmasca amien o, del c ea una
apa iencia que escondía la e dade a pa a
mos a se a los demás como una supues a me-
jo e sión de uno mismo. Una ealidad que
emos en el día a día en casi cualquie luga ,
y que a mucho más allá de las edes sociales.
La Malda a
. Ac ílico sob e lienzo. Pablo Me chan e,
2019.
5.1 INFLUENCIAS Y REFERENTES ARTÍSTICOS CONCEPTUALES
34 35
S/T.
Fo og a ía analógica, 1992. Familia anónimo.
Fo og ama sin í ulo.
Fo og a ía digi al, 2019.
Tolouse-Lau ec (Albi, F ancia, 1864) nació en
una amilia a is óc a a, y u o una in ancia e-
liz, pe o condicionada po una en e medad que
a ec aba al desa ollo de sus huesos. Du an e
esos años se dedicó al dibujo y, llegado el mo-
men o, decidió que que ía se pin o . Median e
el uso de la aguada y las líneas abie as, Tolousse
Lau ec daba o ma a la aleg ía y al mo imien o
que ca ac e izaban los bu deles pa isinos. E a
es e p ocedimien o, jun o con su o ma de en-
cuad a la imagen, lo que ca gaba de g an di-
namismo sus escenas. C eaba composiciones
donde los obje os e incluso algunos pe sona-
jes se pe dían en los bo des del o ma o, como
si p e endie a in oduci nos en el mundo que
es aba iendo ealmen e, obligando al espec a-
do a imagina la con inuación de esa escena.
Es a es una in luencia de la o og a ía, medio que
comienza a gana impo ancia den o de la época.
Po su pa e, Degás (Pa ís, 1834) es uno de
los más des acados au o es del imp esionis-
mo, sin emba go, él se conside aba a sí mismo
como un pin o ealis a. Su ob a se ca ac e i-
za po deja zonas inacabadas y po la mane-
a en la que compone sus imágenes, expe i-
men ando con di e en es co es y pun os de
is a. También daba mucha impo ancia a la
psicología de sus pe sonajes, es udiando con
de alle sus mo imien os, sus ges os, su o -
ma de es i , los obje os que u ilizaban, e c.
Es os concep os que encon amos en las
ob as de ambos a is as, aplicados de di e-
en es o mas, han sido obje o de mi es udio
du an e es os dos úl imos años. La in ención
de usa es os ecu sos den o de mi p opia
c eación son los que me han obligado a in-
miscui me den o de una búsqueda di e en e.
En de ini i a, la búsqueda de un dinamis-
mo es mi p ime pun o de in e és a la ho a
de plan ea la composición. Sabemos que el
cen o ep esen a es abilidad y dis inción. El
cen o es á p esen e aunque no haya algo que
lo señale, ya que den o de la composición es
el que c ea un sen ido. Du an e es e p ime
eje cicio es cie o que pa o del cen o pa a
c ea una unidad, pe o siemp e desplazo la
composición hacia el lado de echo o izquie -
do, en unción de lo que sea más ap opiado
pa a la escena, y eniendo siemp e en cuen a
los elemen os de al ededo , desplazándolos
de se necesa io. Dicho es o, he de menciona
que huyo de la cen alidad, no hay nada más
lejos de mi in e és que el ansmi i una sen-
sación de es abilidad, el c ea un cuad o que
ansmi a una escena ca gada de hie a ismo.
Así es como busco c ea líneas oblicuas, com-
posiciones que puedan se pi amidales y as-
cenden es al mismo iempo, líneas que con-
e jan según lo que la escena demande, i mos
cons an es, e c . Con la inalidad de acen-
ua el p o agonismo de la igu a que apa e-
ce, de ema ca las sensaciones que ansmi e.
El medio que u ilizo pa a egis a dichas esce-
nas es la o og a ía. Que, como ya he mencio-
nado con an e io idad, es pa a mí o o medio
de exp esión, en el que ambién abajo a dia io.
Además, si hay algo muy alioso que he ap en-
dido es e año es que no odas las o og a ías si -
en pa a con e i se en una pin u a, y que no
odas las o og a ías que si en pa a se pin u-
as uncionan de mane a co ec a po sí solas.
Po úl imo, hay algo que odas ienen en co-
mún, y puede habe se is o in luenciado po el
peso de mis años de gimnasia, y es el hecho de
epa i los obje os po el espacio de mane a di-
námica, obje os que no es án en la ob a de una
o ma me amen e deco a i a, y que son como
una especie de ex ensión de mi pe sonalidad e
iden idad.
5.2 LA COMPOSICIÓN Y EL MOVIMIENTO
Pa a la p ime a ase de la ob a, que consis e en una ecogida g á ica, bebo de di e sas uen es que me
han dado conocimien os esenciales. En e ellos, uno de los ámbi os que analizo en una ob a a ís ica
cuando se me p esen a, es el de la composición. Los au o es que des aco en es e aspec o son dos:
Re a o de Suzanne Valadon.
Tolouse-Lau ec.
36 37
5.3 LA INCLUSIÓN DEL PERSONAJE Y SU PSICOLOGÍA
En lo que espec a al aspec o plás ico de la ob a, quizá lo más con enien-
e se ía comenza po lo que a añe al es udio y a la oma de e e encias.
Den o de mi p oceso c ea i o, como he comen ado en el apa ado p e-
ceden e, la o og a ía es la p ime a oma de con ac o, la que empeza-
á a con o ma la ob a. Cabe des aca a algunos au o es ilus es que han
c eado sus ob as con algunas de las mismas in enciones que engo yo:
Cindy She man (Nue a Je sey, 1954) es udió Bellas A es en la Uni e sidad
de Bu alo S a e College. T as su pe íodo en el ap endizaje a ís ico decidió
que la o og a ía e a el medio que mejo se adap aba a lo que que ía exp esa .
En la ac ualidad se dedica a ella y a la di ección de cine. Su ob a más eco-
nocida es Un i le Film S ills (Una se ie de o og amas sin í ulos), p oducida
poco después de inaliza su o mación. En ella c eaba in e esan es pe sona-
jes a a és de su es é ica, el es ua io, el maquillaje, el peinado, la pose, e c.
Es cie o que es ella misma la que apa ece en es as o og a ías, sin emba go,
nunca las conside ó au o e a os. Podemos in e p e a su ob a como una
po en e c í ica a los es e eo ipos que lo audio isual, en gene al, había c eado
de la muje . Su in ención en e a la cáma a e a la de c ea di e en es pe -
sonajes que se desen uel en en un amplio abanico de espacios y si uacio-
nes, con los que p e endía cap a los oles de las muje es: la ama de casa, la
íc ima, la dominado a, la desquiciada, e c. Po lo an o, podemos conclui
que la ob a de Cindy She man es aba compensada en e su o malismo y su
idea concep ual, en el que alude a su p opia pe cepción en lo e e en e a su
géne o. Con ello, a a el yo como una idea imagina ia en p oceso de cons-
ucción, y lo con ie e en el obje o de la p opia na ación."Cindy She man
se in e oga sob e la iden idad emenina y su conclusión es que la muje no
es más que un mon ón de clichés gene ados po los ele imes y lo isual."a
(FONTCUBERTA, J. 1997. P. 42.
El beso de Judad: Fo og a ía y e dad.
)
S andley Kub ick (Nue a Yo k, 1928) es conside ado uno de los mayo es
cineas as del siglo XX, econocido an o po su écnica como po su sim-
bolismo. Dejó b illan es í ulos como La na anja mecánica, El esplando , y
Odisea en el espacio. A pesa de su b illan e ca e a como di ec o de cine,
se inició como o óg a o cuando apenas enía ece años con una cáma a
G a lex que le egaló su pad e. En esa época, e an las que se usaban p o e-
sionalmen e den o del ámbi o del pe iodismo. Solía pasea po las calles
de Nue a Yo k, donde omaba e a os de las pe sonas que despe aban su
cu iosidad. Una ez u o su icien e ma e ial, hizo una ecopilación y selec-
ción que con pos e io idad manda ía a la e is a Look Magazine, donde,
al e su b illan e abajo, no pudie on hace o a cosa sino con a a lo.
T abajo pa a el equipo du an e cinco años, desde 1945 has a 1950, lo que
supuso el comienzo de su ca e a como a is a audio isual. La ob a o o-
g á ica más des acada de Kub ick es de cuando apenas enía diecisie e años.
Fo og ama sin í ulo n.24.
Cindy She man.
38 39
Me o de Nue a Yo k 6
. Fo og a ía analógica. S anley Kuc ick.
Edwa d Hoppe (Nyac, Es udios Uni-
dos, 1882) admi aba e ien emen e
el cine, y, como al, se e lejaba en sus
ob as. Llegó a comp ende que den o
del cine neg o había una se ie de con-
cep os y obje os que se epe ían cons-
an emen e, y que ese mismo ecu so se
conseguía e alua el es ado psicológico
del pe sonaje, su compo amien o, e in-
cluso su pe sonalidad. Podemos deci
que Hoppe , al y como hacían di ec o-
es como Kub ick o Hi chcock, obse -
aba me iculosamen e a sus pe sonajes.
Pin o de lo co idiano, de la ausencia,
del silencio y de los place es soli a ios,
conseguía do a de d ama ismo sus
pin u as. Pa e de una secuencia pa a
c ea una escena basada en la in em-
po alidad. Man iene de la ealidad solo
los elemen os que conside a esenciales.
Cuando nos pa amos en e a una de sus
ob as y nos dedicamos el iempo su i-
cien e pa a obse a las, podemos sen i
el peso de la soledad, la p eocupación
y la ince idumb e. Nos sen imos in a-
didos po sus a mós e as silenciosas. El
a e es adounidense se io in luenciado
po las consecuencias de dos gue as y
de una ue e ines abilidad económica,
y la ob a de Hoppe no quedó impune.
Sus escenas, a a és de la p eocupa-
ción po el es ado p opio y el de la so-
ciedad, a día de hoy, siguen p oducien-
do un ue e impac o en el espec ado .
La au óma a.
Edwa d Hoppe , 1927.
Fo og a ía analógica
. S anley Kuc ick.
40 41
5.6 LO QUE SUGIEREN LAS FORMAS
“La capacidad de i i la expe iencia de ob as ajenas pe mi e que el alma se haga más sensible y más
capaz de ib a . Y con ello la en iquece, la amplía, la a ina y la hace más ap a pa a cap a sus p opios
ines.” (KANDINSKY, V. 1912-1922, p. 127 y 128.
Mi ada e ospec i a y o os ex os
.)
Lo que nos lle a a de ini una ob a como abs ac a o igu a i a no depende al cien po cien de la ep e-
sen ación del obje o. Es una cues ión muy ecuen e la de conside a que una ob a es abs ac a cuando
nada es isible en ella, sin emba go, es un mo i o insu icien e. La abs acción iene en g an medida de e -
minada po el a is a, el espec ado y su con ex o. De hecho, den o de las angua dias hubo di e en es
o mas de canaliza la, pe o odas ienen en común una cosa, y es que hablan de su pu eza y espi i ualidad.
Conside amos algo como abs ac o cuando se sepa a de la ealidad. Es un p oceso que conse a algu-
nos de sus ca ac e es, pe o que echaza o os. Po pone un ejemplo, si es u ié amos ep esen ando un
paisaje pod íamos que e ep esen a el e de de la ege ación, la du eza de algunos ma e iales como
la made a o la pied a, el mo imien o del agua, e c. Es o nos conduci ía a c ea algo conc e o. “El pac o
sellado desde el o igen en e el ojo y lo isible no se disuel e ni se discu e un solo ins an e; se a a más
bien de deja le ac ua según la in inidad de sus i ualidades, de da le su e icacia más plena.” (Hen y,
M, 2008, p. 26, Ve lo in isible)
Las o mas geomé icas lle an a cabo un papel en es as composiciones. Se con o man a pa -
i de lo isible, y lle an a un esul ado ca ac e izado po una idealización. El uso de es as o mas
se complemen a con el p incipio de la pin u a clásica, el de la imi ación de la ealidad. Aquí po-
demos pone como ejemplo el cubismo, que pasa po un p ime momen o de abs acción, a pesa
de mos a un aspec o igu a i o. Y es que, aunque pueda apa ece una muje , una gui a a, o una
mon aña que p ác icamen e nos esul en i econocibles, siemp e e minamos encon ando lo isi-
ble. En o as palab as, aunque la ealidad se uel a algo indesci able, siemp e a a se la que inspi e.
Tampoco debemos ob ia la Nue a Figu ación. Apa eció en la segunda mi ad del siglo XX, supuso
una uel a a la igu ación después del exp esionismo abs ac o y o as abs acciones. Po lo con a io,
aunque se a e de una igu ación dis in a, no e mina de desconec a se de la abs acción, de hecho,
se en iquece de ella.
Den o de es e mo imien o, po mucho que obse emos y analicemos, podemos conclui que no hay
dos nue os igu a i os iguales. Po lo gene al, los a is as pe enecien es a es e mo imien o ienen
p edilección po la igu a humana, juegan con algunos ecu sos del exp esionismo, con el colo , con
el ges o, con la a mós e a, y con los emas.
Una ez hecha es a acla ación, p ocede é a habla de los a is as con los que encuen o simili ud: Pa a
Kandinsky, cualquie c eación es hija de su iempo, y a ligada a los sen imien os del a is a. Conside-
aba que cada ob a albe ga oda una ida.
Toda su c eación adica en plasma lo esencial, lo que se encuen a den o de lo espi i ual. La e -
dad, pa a él, es algo in isible. Así es como pa a él lo ma e ial halla su ep esen ación, a a és de
unos cimien os espi i uales que se encuen an en el a is a. “La o ma es á de e minada po
el con enido abs ac o que iene po misión exp esa .” (Hen y, M. 2019. p.39.
Ve lo in isible
)
Po o o lado, enemos a F ancis Bacon, uno de los mayo es ep esen an es de la Neo igu ación. Con él
en amos en lo que somos, an o a ni el ísico, como ma e ial. Se a oja a la c eación con la inalidad de
encon a lo escondido en el obje o. Sus e a os son una e lexión sob e el “yo”, sob e sus lími es, sob e la
pe manencia del modelo después de some e lo a una dis o sión. En su ob a odo es caos, acciden e al ez,
pe o ambién es no able el g an con ol que enía sob e las o mas. Se mani ies a con un o den del deli io,
con lo que da cue po a lo in o me. De hecho, conside aba que odo g an a e nos lle a a la ulne abilidad.
La p incipal idea que me conec a a es os a is as es la de sabe e “más allá”. No conside o que sea
necesa io llega a plan ea una abs acción pa a que se pueda conside a como al. Aunque no poda-
mos cali ica lo de esa mane a en su o alidad, p e endo ep esen a una búsqueda in e na en la que
la in uición e imaginación cob en un papel casi p o agonis a, que imp egne la esencia que ca ac-
e iza a la abs acción, independien emen e de cual sea su esul ado. Toda ob a de a e, o al menos
en la mayo ía de los casos, se e some ida a la isión del a is a, lo que la con ie e po an onomasia
en una ein e p e ación. En es e sen ido, doy po hecho que odo lo oy a mos a aquí no deja de
e se suje o a esa idea. Po mi pa e, en mi ob a no solo juego con la asociación de o mas y colo es;
ambién hago una búsqueda en el in e io del obje o, p io izando la geome ía y yendo más allá de
cues iones ana ómicas pa a busca un simbolismo conc e o.
Expe imen aba el sen imien o cada ez más in enso, cada ez más cla o, de que en el a e las cosas no
dependen de lo o mal, sino que dependen de un deseo in e io con inuo que delimi a el dominio de
lo o mal. Fue un g an paso dado hacia delan e – que pa a g an e güenza a dé mucho iempo en da
– el de esol e en e amen e el p oblema del a e sob e la base de la necesidad in e io , que es aba a
pun o de de iba a cada ins an e el conjun o de las eglas y de las on e as conocidas.
(KANDINSKY, V, 1912-1922, p. 116 y 117.
Mi ada e ospec i a y o os ex os
)
Cuando pin o no engo un o den es ablecido, quizá unas eces empiece po los planos más g andes,
y o as eces po los más luminosos, pe o sí que soy muy conscien e de la impo ancia de c ea un
odo. El hace hincapié en lle a esa búsqueda al mismo ni el pa a odas las zonas de la ob a es, pa a
mí, algo i al. A pesa de es o, úl imamen e me he de enido a obse a mis cuad os po secciones, y
no ha sido has a que me he is o analizándolos de es a mane a que me he dado cuen a de has a qué
pun o es isible es e es udio al que doy an o alo .
54 55
5.7 EL USO DEL COLOR
Los colo es poseen una in luencia di ec a sob e nues as emociones. En una ob a, ya sea un cua-
d o, una escul u a, un ea o, o una película, el colo es u ilizado pa a cons ui una a mós e a, y
comp ende sus p opiedades es esencial pa a epe cu i adecuadamen e en el espec ado . La psi-
cología del colo es el campo enca gado de es udia la in luencia que es os ienen sob e noso os.
Desde el pun o de is a cien í ico, des aca la Teo ía del Colo desa ollada po Goe he, que su-
pues o el mayo éxi o aludiendo al impac o que p odujo en el público, no solo cien í ico, sino
gene al, du an e los siglos XIX y XX. Implicó es décadas du an e las cuales se dedicó a obse a
y analiza es e enómeno, llegando a ecopila una ap oximación de dos mil páginas con sus esc i-
os, ilus ados con imágenes que podían apoya su eo ía, y desembocando en el cí culo c omá ico
que odos conocemos. Es e incluye seis colo es ( ojo, na anja, ama illo, e de, azul y iole a),
siendo conscien e de la insu iciencia del mismo pa a explica oda la expe iencia sensible. Así, el
cí culo c omá ico p esen ado po Goe he e a una con aposición al es udio de New on, con la que
es ablecía una sime ía y con o maba un o den que ponía de mani ies o la complemen a iedad.
Po o o lado, la ciencia dice que podemos sen i las emociones an es de llega a pensa las. Es o
implica que pod íamos ene una eacción emocional que nos desbo de mucho an es de p oce-
sa lo. Las emociones más básicas (aleg ía, en ado, is eza, e c) se pueden lee en el os o del
indi iduo, aunque sea en un ges o que du e unas milésimas de segundo. Sin emba go, no solo se
obse an en la ca a, ambién las emos en el es o del cue po.
El colo lo podemos comp ende de di e sas o mas: como un enómeno óp ico y lumínico,
como una uen e de in o mación o como un concep o que a ligado a nues os ecue dos, i-
encias, y signi icados p opios. Lau i Nummenmaa (psicólogo y p o eso uni e si a io en Fi-
landia) lle ó a cabo un expe imen o con un o al de se ecien as pe sonas de Finlandia, Suecia
y Taiwán. En él, pedía a los suje os que adjudica an un colo pa a cada emoción, pa iendo de
colo es más i os ( ojo, na anja y como máximo, ama illo) pa a las zonas de mayo ac i a-
ción co po al, y colo es más íos pa a las zonas donde sen ían que esa ac i ación se alen iza-
ba. El colo neg o, po su pa e, signi icaba la ausencia de emoción. Los esul ados mos a on
lo siguien e: Los sen imien os de i a se mani es aban en la ca a y los puños; el asco se asocia
a la ga gan a y al es ómago; pa a la elicidad, se enciende odo el cue po, con una mayo ac-
i ación en la ca a; pa a el miedo apenas se ac i an las ex emidades; y, cuando mos ó una
p edominancia de la inac i idad, una silue a donde p imaba el azul, se asoció con la is eza.
Es e iden e que no deja de se un ema subje i o, pe o el obje i o de es e expe imen o e a des-
cub i si, an e una cáma a e mog á ica cambiamos de colo en unción de las emociones que
sin amos. Se han ealizado p uebas pa a comp oba su e icacia, con lo que se ha llegado a p o-
ba que, po ejemplo, cuando un indi iduo se e du an e un es ado de ansiedad, p edominan
los colo es cálidos en su os o y sus b azos, llegando a su máximo, que se ía el ama illo, en las
manos. O o ejemplo comp obado a aíz de es e expe imen o es que cuando un indi iduo es á
min iendo, la empe a u a de su en e y de su na iz se educen has a en un g ado cen íg ado,
(pasando del ama illo al na anja, o del na anja al ojo), a es o se le conoce como El E ec o Pinocho.
56 57
Duda que haya uego en los as os
Ac ílico sob e lienzo. 146x114cm.
2019-2020 .
Las sensaciones desbo dan los lími es del cue po, son los capila es en ese in e cambio en e mi se y
el odo.Acaso mi pin u a no sea abs ac a como pa ece, sino la i upción en el mundo de ib acio-
nes i ales. Yo sólo las aduzco. ¿Se á es o lo que hace el a is a? T aduci sin descanso…
(BAIRD, T. 2004. P.4.
Apo aciones eó icas y p ác icas sob e la sines esia y las pe cepcio-
nes sono as en la pin u a con empo ánea.
)
Todos los colo es c ean un impac o de e minado en noso os. Po ello, incluso es eni-
do en cuen a incluso en el me cado, pues se puede elaciona con un mayo núme o de en-
as. Po es o mismo es uno de los mayo es ac o es den o del a e. "La pale a, que es á cons i-
uida po esos elemen os, que es ella una misma ob a, (...) debe ap ecia se po las aleg ías que es
capaz de p ocu a . (KANDINSKY, V. 1912-1922, p. 114-115.
Mi ada e ospec i a y o os ex os
).
Den o de mi ob a el colo es un aspec o de lo más esencial. Mi pale a se compone de azul P usia,
ul ama , na anja, ama illo óxido de hie o, e de de alocianina, ojo oscu o de cadmio y blan-
co. Bien es cie o que el colo sob e el que comienza a sus en a se mi ob a es siemp e un azul p u-
sia mezclado con blanco, o un azul ul ama . He p obado con ondos e des desa u ados, e inclu-
so oc es, pe o ealmen e no consigo hace que uncione de la misma mane a que con los azules.
Me ayudan a c ea a mós e a, me o ien an en esa búsqueda del o den y, sob e odo, son los que
me pe mi en pin a de una mane a incansable, abso a po comple o en la ob a du an e ho as.
Po lo gene al p ocu o espe a al máximo la pu eza de es os colo es. Una ez he comp endido la
o ma que oy a cons ui , comienza la búsqueda del colo idóneo, las mezclas, desa u aciones,
e c. Y siemp e engo mucho cuidado con el uso del blanco, ya que c eo que un elemen o blanque-
cino sin eni al caso puede es a mucha de esa pu eza de la ob a. Sin emba go, en la mayo ía de
los casos, es e es un p oceso que se ha uel o casi ins in i o, pues cuando el colo se ab e cami-
no, la ob a pa ece i omando o ma po sí sola, y yo no soy más que la mano que le da sen ido.
58 59
Uno-ce o-uno.
Ac ílico sob e lienzo. 146x114cm. 2020
Como pin o me sien o iluminado po la na u aleza, pe o me cues a muchísimo plasma esas sensacio-
nes. No puedo alcanza en el lienzo la in ensidad que se b inda a mis sen idos, no poseo esa ma a illo-
sa pale a de colo es que iene la na u aleza.
(BECKS-MALORNY, Ul ique. 2015 .P 83.
Cezanne
)
An es de la hambu guesa.
Ac ílico sob e lienzo. 146x114cm. 2019
Osca ina.
Ac ílico sob e lienzo. 146x114cm. 2020.
60 61
6.- CONCLUSIONES
62 63
La ealización de es a in es igación y el análisis de mi ob a sin duda ha ma cado un pun o de in lexión
en mi ayec o ia a ís ica. El habe es udiado a ondo la iden idad desde el pun o de is a de o os
au o es, habe me de enido a escucha cha las y con e encias, e c, me han hecho con empla un aba-
nico de posibilidades en odo lo e e en e al ema. Ha sido de g an ayuda en la adquisición de nue os
conocimien os, pe o, sob e odo, me han ayudado a oma consciencia de mi p opio uncionamien o,
en el aspec o pe sonal y en el c ea i o.
Quizá siemp e haya enido cie a endencia a abaja de una mane a algo dispa al cambia de asig-
na u a o de disciplina a ís ica, al e me en e a nue as exigencias que me lle aban a des ia me de mi
camino. Es a in es igación que comencé con el cua o cu so me ha ayudado a conduci lo odo po un
mismo sende o, algo que a añe di ec amen e a la comp ensión de mi ob a desde los pun os de is a
a ados du an e odo el documen o.
Realiza es e abajo ha supues o, pa a mí, una e alo ización de los ecue dos que conse o. Ha-
be me documen ado sob e el p oceso de cons ucción de una iden idad, ambién sob e el peso que
iene la sociedad den o de él, me ha ayudado a comp ende mucho mejo la mane a en la que pienso
y ac úo. Aho a soy conscien e de que en cada nue a e sión de mí misma sigo a as ando odo lo
que he sido, y de que a su ez, lo que he sido se ha is o muy dis o sionado po la o ma en la que yo
in e p e aba el compo amiendo de los demás, o po cómo me sen ía. Pod ía incluso deci que odo
el abajo de ins ospección que ha aído consigo la documen ación me ha ayudado a econcilia me
con cie os aspec os de mí misma que me disgus aban, e incluso a despoja me de algunas ideas e ó-
neas de las que es aba muy con encida.
En la ac ualidad me encuen o en un momen o en el que el es udio del colo , la composición, la inco -
po ación de los elemen os, la luz, y odo lo e e en e a es e p oceso se ha con e ido en una especie de
juego pa a mí. Bien es cie o que has a hace ela i amen e poco leía sob e es os emas y analizaba las
ob as clásicas has a la saciedad, con el in de in e io iza lo que o os habían hecho bien. Realmen e,
has a hace dos o es meses quizás, oda ía me suponía una a iga men al el e me delan e de la ob a,
con la p esión au oimpues a de aplica al máximo de mis posibilidades odo lo ap endido. Su ía y dis-
u aba la ob a en p opo ciones casi iguales (p obablemen e la su ía algo más de lo que la dis u aba).
Tal ez ue a un ac o de peso la insegu idad que he enido siemp e en mí misma a la ho a de en en-
a me a la c eación, el miedo de hace algo medioc e, o de da me cuen a de que mis capacidades e an
insu icien es pa a lo que an o el G ado como yo misma me es aba exigiendo.
Han sido cua o años de cons an e ap endizaje, y c eo que he enido mucha sue e de ene p o eso es
que me han o mado bien, y que además han conseguido saca lo mejo de mí. La ca e a ha consegui-
do acen ua una sensibilidad que enía ahí, un poco ado milada, y es que la isión que engo aho a de
odo lo que me odea es muy di e en e. Aho a encuen o la belleza en cosas que an es no alo aba; una
luz que en a po la en ana a cie a ho a de la a de, una mesa deso denada en la que casualmen e los
obje os combinan bien c omá icamen e, una escena de lo más co idiana, e c.
He de ag ega además, la e idencia de la p esencia de mi expe iencia en la í mica en mi ob a. Si bien
no se in uye en un sen ido o mal, se deja en e e po la si uación en el espacio, po esa dis ibución
del yo que pa ece halla se en con inua ensión y mo imien o. El desplazamien o po el apiz, las idas
y enidas del apa a o, las colabo aciones en e compañe as, se ían su equi alen e. O o aspec o en el
que encuen o cie a elación es en la p esencia de los azules. No había epa ado en es e hecho has a
que me de u e a busca la elación en e mis años de gimnasia y mi ob a. E a el colo icónico de mi
club, incluso el apiz sob e el que en enábamos, el mismo que gua da an as emociones y ecue dos,
conse aba su azul desa u ado después de an os años de uso. No puedo sepa a lo po comple o de
odas esas ca ac e ís icas que se le a añen, pe o al ez pa a mí suponga algo más pa ecido a las sensa-
ciones y los alo es que me inculcó es e depo e. Y es que pa a mí encie a la búsqueda de la es abili-
dad, la sensación de e ugio, la semilla de la concen ación y de la en ega
Pa a e mina , engo que deci que du an e es os cua o años ambién he enido muy en men e
una cues ión: ¿Me hab é equi ocado al cambia la gimnasia po es o? En el momen o en el que me
encon é con unas cuan as manchas ob u e la espues a. Han sido cua o du os años de ap endizaje,
es ue zo y mucha dedicación, pe o ealmen e, es o solo ha sido el comienzo de un iaje que espe o
que du e oda mi ida.
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