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Nuevo Enero: Sobre el bucle cambiante de la identidad

Fernández Moncada, Celeste

Abstract

El eje central de este Trabajo Fin de Grado va a girar en torno a la identidad, y a la repercusión que la misma tiene en la producción artística de mi obra pictórica, concibiendo la identidad como ese factor que nos hace diferentes, que nos hace ser quiénes somos. Y considerando como puntos clave, en primer lugar, el nacimiento físico, siendo el que nos encasilla dentro de una serie de rasgos, como la raza, el sexo, la religión, la etnia, etc, la manera en la que se va conformando, partiendo de la relación con las personas de nuestro entorno, de esas que tienen la capacidad de despertar nuestra admiración, y de cómo influencian en nuestro comportamiento; el peso de la memoria autobiográfica dentro de ese proceso de construcción de de nuestra identidad, considerándola como un todo lleno de distorsiones y falsos recuerdos producidos por múltiples factores; las nuevas formas de vida, de comunicación y de mostrarse a uno mismo, que se están ocasionando con el mundo hiperconectado en el que vivimos; y, por último, la identidad como algo que se ve envuelto dentro de un bucle inevitable de cambios.

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AGRADECIMIENTOS A mis compañeros, amigos y familia, que me han acompañado y enseñado durante este camino; a mi tutor, Olegario Martín, por haber sabido orientarme y ayudarme a descubrir mi interés por la fundición; y a los profesores que me han enseñado a utilizar correctamente lo formal, pero sobre todo la importancia de emplear mi voz propia, Manuel Caro, David Serrano y Luz Marina Salas. ÍNDICE INTRODUCCIÓN...............................................................................................1 OBJETIVOS..........................................................................................................5 METODOLOGÍA................................................................................................9 ÁMBITO CONCEPTUAL................................................................................13 4.1 Unas palabras sobre la identidad..............................................................14 4.2 El camino del yo.........................................................................................16 4.3 La formación de una identidad propia....................................................20 4.4 Rastreando mi vida....................................................................................24 4.5 Quién soy en tiempos de globalización...................................................26 4.6 Mi identidad dentro del proceso evolutivo.............................................30 AUTORREFERENCIA Y ÁMBITO ARTÍSTICO .......................................33 5.1 Influencias y referentes artísticos conceptuales.....................................34 5.2 La composición y el movimieto................................................................36 5.3 La inclusión del personaje y su psicología..............................................38 5.4 La búsqueda del órden...............................................................................46 5.5 La influencia del cubismo sintético..........................................................48 5.6 Lo que sugieren las formas........................................................................54 5.7 Uso del color................................................................................................56 REFLEXIONES..................................................................................................63 BIBLIOGRAFÍA................................................................................................67 1 2 3 4 5 6 7 1.- INTRODUCCIÓN 1 El eje central de este Trabajo Fin de Grado va a girar en torno a la identidad, y a la repercusión que la misma tiene en la producción artística de mi obra pictórica, concibiendo la identidad como ese factor que nos hace diferentes, que nos hace ser quiénes somos. Y considerando como puntos clave, en primer lugar, el nacimiento físico, siendo el que nos encasilla dentro de una serie de rasgos, como la raza, el sexo, la religión, la etnia, etc, la manera en la que se va conformando, partiendo de la relación con las personas de nuestro entorno, de esas que tienen la capacidad de despertar nuestra admiración, y de cómo influencian en nuestro comportamiento; el peso de la memoria autobiográfica dentro de ese proceso de construcción de de nuestra identidad, considerándola como un todo lleno de distorsiones y falsos recuerdos producidos por múltiples factores; las nuevas formas de vida, de comunicación y de mostrarse a uno mismo, que se están ocasionando con el mundo hiperconectado en el que vivimos; y, por último, la identidad como algo que se ve envuelto dentro de un bucle inevitable de cambios. Tengo que dedicar un momento previo a hacer una aclaración. A lo largo de mi esta investigación, y de mi trayectoria, la creación ha sido para mí una necesidad, una especie de "ardor" en las venas. Sin embargo, la carencia de las herramientas necesarias me imposibilitaban conocer cuál podría ser mi campo, entendiendo, por herramientas los años de formación, el conocimiento y la soltura necesaria. Por lo tanto, cuando comencé la carrera, sabía que sentía una conexión con la pintura, pero me faltaba mucho camino por delante para decidir algo. Después de pasar un verano complicado, cuando comenzó un curso en el que la situación personal en la que me encontraba era bastante compleja e inestable, me enfrenté al lienzo dentro de Estrategias de la Pintura, y ahí fue donde comencé a entenderlo todo. Quizá fuera esto lo que hizo que el lienzo dejara de ser un mero soporte, y se convirtiera en algo más parecido a un espejo.Tengo que admitir que cuando me alejé para ver el resultado, de primeras, me asustó. Era algo nuevo, diferente a todo lo que había hecho antes, pero, probablemente, lo más sincero que había hecho en mi vida. Y, sobre todo, fue una experiencia preciosa. Así fue como la pintura se convirtió en un medio de expresión, una forma de alcanzar la libertad, y lo más importante es que, con el tiempo, fue lo que me devolvió a ser “yo misma”. El título de esta investigación viene condicionado por estos factores, y es que Jano (Enero, para la mitología romana) es el Dios de los comienzos, de los finales, de las transiciones. Precisamente, la representación que se le da también guarda relación con la evolución, puesto que son dos caras que miran en sentido opuesto, haciendo con ello referencia al pasado y al futuro. Nuevo Enero es el título de la obra que vemos fragmentada en la portada, y que veremos en su totalidad dentro del texto. Aunque se lo di de manera inconsciente, dejándome llevar por la relación que encontraba entre la obra y la sensación que siempre trae consigo este mes, es, con pocas palabras, la esencia tanto de la investigación llevada a cabo, como de la introspección. Y que, por supuesto, radica en la obra. A lo largo del presente proyecto de investigación me dispongo a realizar un análisis de la propia obra pictórica, utilizando para ello una base teórica que abarca lo referente a lo conceptual y al ámbito artístico. Las pinturas que veremos a lo largo de este Trabajo de Fin de Grado tienen su comienzo en un instante perecedero, capturado del día a día. Parte de la fotografía realizada en ambientes cotidianos, son interiores que evocan a un espacio más íntimo, aunque ocasionalmente incluye escenas de exteriores. Las obras que vamos a tratar forman parte de un proyecto personal que se encuentra abierto, y que continúa expandiéndose de una u otra forma, casi a diario. 2 3 2.- OBJETIVOS 54 - Reflexionar y teorizar sobre la obra propia con la finalidad de darle una mayor solidez conceptual, lo que enriquecerá y justificará tanto a la obra actual, como a la venidera. - Investigar sobre los diferentes temas conceptuales que me implican como persona y como creadora. - Extender mis conocimientos sobre las vanguardias históricas que puedan albergar una cone xión con mi obra. - Indagar tanto en los procesos creativos como en las creencias y teorías de otros autores, en pintura y en diferentes disciplinas, con la intención de ampliar y reforzar los propios. - Entender el significado de mi propia creación, así como su hilo conductor. 67 3.- METODOLOGÍA 89 TRACTION. Fotografía digital. 2019. 2 22 23 El mirador . Fotografía analógica. 2018. La memoria se define como la capacidad de evocar información del pasado. Sokolov la concebía como la conservación de un instante dado por una señal, después de que dicha señal se interrumpiera. La señal podría ser la conversación que mantuviste con un familiar hace unas horas, pero que ya ha terminado; o el camino de vuelta después de salir del trabajo. Son acciones que damos por finalizadas, pero de las que conser vamos cierta información. Esa información es la que entendemos por memoria. Por otro lado, Alexander Romanovich Luria la entendía como la impresión, recopilación y reproducción de una experiencia previa. En esta ocasión es necesario que nos decantemos por la memoria episódica. También conocida como la biográfica o autobiográfica, se considera como la capacidad de recordar los acontecimientos de la vida, y su función esencial es la de enlazarlos para formar una historia coherente. Este rasgo es puramente propio de los seres humanos, y es lo que nos permite tener un contexto histórico. Esta conformación de una historia, como acabamos de mencionar, solo puede terminar de cobrar un sentido cuando se sitúa dentro de un determinado contexto sociológico, cultural, geográfico, etc. Pero además necesita ser comparada con las de otros individuos. Una vez entendido esto, somos conscientes de que la memoria autobiográfica no se trata de algo individual, sino que se ve formada por una serie de colectividades. Es por esto, entre otros motivos, que podemos decir que tiene una doble naturaleza; la memoria autobiográfica se comprende como un sistema de almacenamiento, pero también como un sistema de producción de significados. Sin embargo, desde el punto de visto de la psicología, la memoria no se comprende como un conocimiento exacto y completo. Es aquí donde entran en juego otros factores, tales como las distorsiones y los falsos recuerdos. Las distorsiones ocurren incluso en acontecimientos que supusieron un impacto para el sujeto. A pesar de haber hecho una primera descripción muy precisa, el escuchar las narraciones de las personas de nuestro alrededor puede suponer una modificación de nuestros recuerdos. Aunque esto es más común durante la infancia y la juventud, cuando por ejemplo entremezclamos los relatos que escuchamos de nuestros familiares o algunas anécdotas con el saber propio, es algo que no deja de ocurrir ocasionalmente durante el resto de nuestra vida. La memoria se decide por la congruencia antes que por la verdad, es por eso que puede crear nuevos recuerdos siempre que se necesite aportar coherencia. Cabe añadir que la creación de memorias falsas con mayor o menor correspondencia a la realidad, en algunos casos, va ligada a la autoestima del sujeto. En otras palabras, recopilamos y evocamos información de acuerdo a nuestras expectativas, deseos y preconcepciones. Por lo tanto, si las memorias pueden ser falsas o verdaderas, y la autoestima es una suma de esta recopilación, el autoconcepto de un individuo bien podría ser predominantemente falso, o predominantemente real. Otro hecho a destacar es que se ha demostrado que hay ciertas variantes que pueden favorecer la aparición de estos falsos recuerdos: ◆ Exceso de imaginación. ◆ Transmitir información de forma alterada. ◆ Continua sugestión. ◆ Sueños vívidos. ◆ Utilización frecuente de diarios. En lo que al arte respecta, la autobiografía se convierte en una respuesta dentro de la creación, con ella no cuentan solo su vida, además hablan de una época, nos cuentan sus formas de pensar, de actuar. La obra de un artista tiende a arrastrar toda esa parte referente a la vida del mismo. 4.4 RASTREANDO MI VIDA Mi punto de vista es que el aprendizaje es un fenómeno más general, y uno de sus componentes es la memoria. El aprendizaje implica memoria de forma indispensable, pero implican más fenómenos como atención, percepción, operaciones cognitivas como análisis, síntesis, categorizaciones, etc. (TÉLLEZ, Arnoldo. 2003, p. 17 La memoria humana: Revisión de los hallazgos recientes y propuesta de un modelo neuropsicológico. ) 24 25 4.5 QUIÉN SOY EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN Conectar para desconectar. Sería sencillo resumir, con estas tres palabras, algo que cada vez es más frecuente ver, tanto en nosotros mismos, como en las personas que nos rodean. Como he expuesto anteriormente, nuestro autoconcepto está muy influenciado por lo que los demás dicen de nosotros, y por las reglas que se nos imponen. El dejarnos guiar por la opinión subjetiva de los otros, por unas miradas o gestos de desaprobación, nos puede conducir a modificar nuestra verdadera conducta, nuestra verdadera esencia, para sentirnos parte del grupo. En contraposición, nos sentimos satisfechos cuando vemos que nuestra conducta o quienes aparentemente somos encajamos con los ideales de los otros, sentimos. Encontramos el confort en sentir la aprobación del entorno, en sentirnos válidos para el resto, aun cuando eso supone acallar nuestra voz interna. Vivimos en la era del despliegue de las tecnologías, y con ellas van ligadas las redes sociales. Estas, influyen en la búsqueda del quién soy, en el desarrollo de la identidad, lo que a su vez tendrá repercusiones en las generaciones venideras. En el mundo actual, lo virtual se mezcla con lo real, hasta el punto en el que encontrar la barrera que los separa se convierte en algo confuso. Estamos hablando de un mundo virtual en el que lo que importa es ver y ser visto, un espacio más seductor que la realidad misma, pero, al fin y al cabo, falso. Este fenómeno influye en todos, sin importar la edad, aunque bien es cierto que en los jóvenes y adolescentes tiene un mayor impacto. “En un mundo hiperconectado, nuestras identidades importan más que nunca.” (S. SHAH, Vikas. Artículo. 2019. On Identity: A conversation with Kwame Anthony Appiah ) Nunca antes habíamos estado tan expuestos como hoy en día, ni habíamos estado tan pendientes de la vida íntima de los otros, lo que con frecuencia nos puede conducir a sufrir una crisis de identidad, a hacernos preguntas cómo: ¿Por qué no puedo ser cómo esta persona? ¿Por qué no puedo tener lo que él o ella tiene? Este distanciamiento de nosotros mismos es lo que desemboca en una de esas crisis de identidad. Ocurre también cuando nos vemos transgrediendo nuestros propios valores, y se vive con sentimientos de angustia, de culpa, que no desaparecerá hasta que resolvamos ese conflicto interior. Quizá, tratar con mayor profundidad este tema ya sería alejarse de los efectos de la globalización, pero encuentro algunas similitudes con lo que estamos tratando. ¿Acaso el actuar como alguien que no somos no implica quebrantar nuestra escala de valores? ¿No estaríamos modificando de manera externa todo aquello en lo que creemos para ser parte de algo? En otras palabras, ¿podríamos decir que nos mentimos y nos acallamos a nosotros mismos para ser algo que no somos? Cuanto más alto se defiende la singularidad del qué, menor es la posibilidad de cambiar, inicar algo nuevo o desarrollarse (...). Y cuanta más gente se declara representante de una determinaa identidad considerada invariable, menor es la de ese grupo para establecer círculos con otros. (HERMSEN, J. 2017, p. 102. La melancolía en tiempos de incertidumbre ) 26 27 Fotograma S/T . Fotografía digital. 2019. 28 29 El principal lado atractivo de las redes sociales es que nos permiten mostrar una falsa imagen de nosotros mismos con bastante facilidad. De esta manera es como podemos crear el personaje que pretendemos ser, con el fin de resultar más atractivo para los demás, y, sobre todo, para nosotros mismos. Así es como, de manera inconsciente, nos alejamos de nuestra verdadera identidad, proyectando nuestros deseos y frustraciones en el otro; centrándonos en lo que queremos ser perdemos de vista lo que es nuestra verdadera esencia. La idea que sacamos en claro de estos argumentos es que las redes sociales tienden a convertirse, en definitiva, en un escaparate para nuestro ego. Páginas atrás, en el apartado de ‘El camino del yo’, llegamos a la conclusión de que la fortaleza con que se hubiera construido nuestra identidad iba a ser un factor clave en la manera en que los otros influyeran en el individuo, pudiendo convertirse en un ser moldeable, pasto de las manipulaciones de los otros. Lo que me lleva a concluir que este planteamiento es perfectamente extensible al uso de las redes sociales, y, por si no fuera poco, lo refuerzan. Sin embargo, ¿quiénes somos cuando estamos solos con nosotros mismos? Cuando no estamos con otros, para quienes somos el esposo, el profesor, el cliente, el experto en algo, ¿quiénes somos exactamente? Si hay algo que sacamos en claro es que somos seres duales. Tenemos una esencia pura, y unos hábitos negativos. Pero no somos lo que hacemos, ni un rol en concreto. Todo esto son conceptos condicionados por su temporalidad, sobre los que hemos colocado una idea de todo lo que está fuera de nosotros. Y a más nos dediquemos a esa búsqueda externa, mayor será nuestra insatisfacción. Personalmente, nunca he estado demasiado enganchada a las redes sociales, más allá de mirarlas por aburrimiento, o usar Instagram como una herramienta para componer con mis fotografías. A diferencia de algunos conocidos míos, no me he visto en la necesidad de fingir, de hacer un paripé para sentirme parte del grupo, virtualmente hablando. Tampoco me he visto en la necesidad de publicar constantemente mi vida, ni cualquier banalidad, para sentir que sigo existiendo para los demás. Sin embargo, no puedo presumir de verme excluida por completo de los efectos de estas plataformas. Cierto es que en ocasiones me resulta inevitable sentirme mal conmigo misma por no ser capaz de seguir el ritmo social que llevan los demás, aunque, por otro lado, el vivir con la consciencia situada en el verdadero presente, lejos del móvil, hace que me sienta más conectada con el mundo real que me rodea en cada momento. Toda esta documentación y reflexión me lleva a una cuestión: ¿Es posible que el vernos sobreexpuestos de esta manera nos condicione aún más en lo que somos, o será una característica común para nuestra generación? Tal vez lo más común en las personas de este período sea pasar el día respondiendo mensajes, estar siempre documentando todo lo que hacen, y esforzándose en exceso para existir dentro del grupo. Y si no te incluyes en esto, indirectamente, te ven como alguien ajeno. Disuasión. Acrílico sobre papel. 100x70cm. 2020 23 Tal vez lo más común en las personas de este período sea pasar el día respondiendo mensajes, estar siempre documentando todo lo que hacen, y esforzándose en exceso para existir dentro del grupo. Y si no te incluyes en esto, indirectamente, te ven como alguien ajeno. En lo que respecta a mi postura frente a esta idea, cierto es que en ocasiones me resulta inevitable sentirme mal conmigo misma por no ser capaz de seguir el ritmo social que llevan los demás, o, por decirlo de otra manera, por excluirme voluntariamente de casi todo lo que ocurre. Aunque, por otro lado, el vivir con la consciencia situada en el verdadero presente, lejos del móvil, de la fachada, hace que me sienta más conectada con lo que en realidad incumbe, con el mundo real que me rodea en cada momento. Me permite saber apreciar y valorar cada pequeño instante de la vida cotidiana, de conexión con los demás y, en definitiva, vivir de una manera plena y fiel a mis ideas. Nuevo Enero . Acrílico sobre lienzo, 146x114cm. 2020. 4.6 MI IDENTIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA EVOLUTIVO La consciencia de la identidad parece ser algo posible, aunque no permanente. Suele ser algo más común cuando nos sorprendemos de su conocimiento, o cuando se ve pasando por un período de inestabilidad, en el que concibe su identidad como difusa. En lo que respecta mi toma de conciencia, comenzó a los dieciocho años, cuando tomé el primer cuaderno que se convertiría en mi diario y comencé a recoger mi día a día, con una primera y única intención de conservar mis vivencias tal y como ocurrían. Sin embargo, a lo largo del tiempo, comenzó a tomar un rumbo diferente, compaginándose con las sensaciones, con la manera de gestionar las emociones, y, en definitiva, con un análisis más introspectivo que terminó por prevalecer sobre la mera recogida de hechos. Erik Erikson (Psicoanalista ) propuso una teoría basada en la competencia, donde cada etapa daba pie a un desarrollo de capacidades. Si el individuo había logrado adquirir las correspondientes al momento que había pasado reforzaría su ego, y sería capaz de enfrentar los obstáculos adheridos a la siguiente etapa. Según su teoría, cada una de esas etapas venía ligada a un conflicto que, de ser resuelto, derivan en un crecimiento psicológico del individuo. Defendía ocho periodos divididos en franjas de edad, comprendidas durante toda la vida del individuo. Quizá mi toma de conciencia sobre mi propia evolución comenzó en lo que Erik Erikson consideraba la quinta etapa, que comprende una exploración de la identidad, y se da durante la adolescencia. Para tener una mejor comprensión debemos situarnos en el año 2014, fechas en las cuales me hallaba finalizando el bachillerato. Cuando supuse que mi etapa en la Escuela de Arte de Jerez se había acabado para siempre, comenzó mi declive. Eso fue lo que hizo que me diera cuenta de que ese camino no podía acabarse. Por suerte o por desgracia, tuve que adaptarme a la mala situación económica que estábamos pasando en casa, y para poder seguir estudiando tuve que elegir una carrera menos costosa y que no me implicara un desplazamiento. Así fue como hice el primer y el único curso de Publicidad y Relaciones Públicas en la UCA. El transcurso de los meses se fue tornando cada vez más complicado, ya que aún sabiendo en ese momento que conducir mi vida por el arte iba a ser imposible, no conseguía despojarme de la necesidad de hacerlo. Paralelamente a mis visiones de futuro o mi vida académica, era gimnasta de rítmica, era feliz dentro de ese mundo, y no tenía ninguna duda en formarme como entrenadora para ligar, de esa manera, mi vida a este deporte. Pero, ¿qué ocurrió? ¿qué fue lo que hizo que cambiara un plan tan seguro por un camino que no sabía a dónde me iba a llevar? Supongo que puedo resumirlo en que fue un impulso y ya está. Una necesidad que nacía del querer conocerme a mí misma a través de la plástica. 30 31 5.- AUTORREFERENCIA Y ÁMBITO ARTÍSTICO 32 33 Music Regret . Fotografía digital. Laurie Simmons. En lo que respecta al concepto de la identidad, tengo que aludir a dos artistas que trabajan con el mismo tema: El primero es Pablo Merchante. Estudió Bellas Artes en la Facultad de Sevilla, y continuó su trayectoria en el Máster de la misma, Idea y Producción. Actualmente se dedica a la producción de su obra, y participa en importantes ferias como ARCO, Miami Art Basel, o Just Lisboa, de la mano de la galería de Arte Contemporáneo Digallery. Descubrí su obra justo cuando empecé a tomar conciencia de la línea temática que estaba siguiendo, y he de decir que apareció en el momento más idóneo. Para él, la pintura es una manera de sobrellevar la vida, pero también es un medio de estudio acerca de la identidad y la inclusión del individuo dentro de los grupos sociales. Cuando encontré su statement y algunos de sus escritos, miré de una nueva manera su obra, y fue cuando empecé a ver la relación entre el discurso y lo que mostraba plásticamente. Este fue el instante en el que empecé a observar, tanto mi obra como mis recopilaciones de archivo, con una nueva mirada, que me posibilitó encontrar la relación entre lo que estaba contando de una manera plástica y lo que realmente me preocupaba conceptualmente. Y, en segundo lugar, tenemos a Laurie Simmons (Estados Unidos, 1949) que es artista, fotógrafa y cineasta. En la década de los setenta inició su obra, mediante la cual recrea y fotografía escenas domésticas. En ellas, solía incluir sus esculturas, con las que representa a mujeres con aspecto de muñecas, imagen que usa para mostrarnos cómo la individualidad se puede enseñar a través de la idealización. Lo que despertó su interés personal desde un principio fue el enmascaramiento que utiliza el ser humano, con lo que convirtió esta idea en su herramienta para cuestionar la belleza, la identidad y la autopercepción. Simmons pone en duda la autopercepción, y señala la facilidad con la que un individuo puede crear una versión perfecta de sí mismo a través de las plataformas actuales. Lo que encontré en ella que despertó mi curiosidad no fue su obra, ni lo que transmitía, por muy interesantes que sean. Fue precisamente este concepto del enmascaramiento, del crear una apariencia que escondía la verdadera para mostrarse a los demás como una supuesta mejor versión de uno mismo. Una realidad que vemos en el día a día en casi cualquier lugar, y que va mucho más allá de las redes sociales. La Maldava . Acrílico sobre lienzo. Pablo Merchante, 2019. 5.1 INFLUENCIAS Y REFERENTES ARTÍSTICOS CONCEPTUALES 34 35 S/T. Fotografía analógica, 1992. Familiar anónimo. Fotograma sin título. Fotografía digital, 2019. Tolouse-Lautrec (Albi, Francia, 1864) nació en una familia aristócrata, y tuvo una infancia feliz, pero condicionada por una enfermedad que afectaba al desarrollo de sus huesos. Durante esos años se dedicó al dibujo y, llegado el momento, decidió que quería ser pintor. Mediante el uso de la aguada y las líneas abiertas, Tolousse Lautrec daba forma a la alegría y al movimiento que caracterizaban los burdeles parisinos. Era este procedimiento, junto con su forma de encuadrar la imagen, lo que cargaba de gran dinamismo sus escenas. Creaba composiciones donde los objetos e incluso algunos personajes se perdían en los bordes del formato, como si pretendiera introducirnos en el mundo que estaba viendo realmente, obligando al espectador a imaginar la continuación de esa escena. Esta es una influencia de la fotografía, medio que comienza a ganar importancia dentro de la época. Por su parte, Degás (París, 1834) es uno de los más destacados autores del impresionismo, sin embargo, él se consideraba a sí mismo como un pintor realista. Su obra se caracteriza por dejar zonas inacabadas y por la manera en la que compone sus imágenes, experimentando con diferentes cortes y puntos de vista. También daba mucha importancia a la psicología de sus personajes, estudiando con detalle sus movimientos, sus gestos, su forma de vestir, los objetos que utilizaban, etc. Estos conceptos que encontramos en las obras de ambos artistas, aplicados de diferentes formas, han sido objeto de mi estudio durante estos dos últimos años. La intención de usar estos recursos dentro de mi propia creación son los que me han obligado a inmiscuirme dentro de una búsqueda diferente. En definitiva, la búsqueda de un dinamismo es mi primer punto de interés a la hora de plantear la composición. Sabemos que el centro representa estabilidad y distinción. El centro está presente aunque no haya algo que lo señale, ya que dentro de la composición es el que crea un sentido. Durante este primer ejercicio es cierto que parto del centro para crear una unidad, pero siempre desplazo la composición hacia el lado derecho o izquierdo, en función de lo que sea más apropiado para la escena, y teniendo siempre en cuenta los elementos de alrededor, desplazándolos de ser necesario. Dicho esto, he de mencionar que huyo de la centralidad, no hay nada más lejos de mi interés que el transmitir una sensación de estabilidad, el crear un cuadro que transmita una escena cargada de hieratismo. Así es como busco crear líneas oblicuas, composiciones que puedan ser piramidales y ascendentes al mismo tiempo, líneas que converjan según lo que la escena demande, ritmos constantes, etc . Con la finalidad de acentuar el protagonismo de la figura que aparece, de remarcar las sensaciones que transmite. El medio que utilizo para registrar dichas escenas es la fotografía. Que, como ya he mencionado con anterioridad, es para mí otro medio de expresión, en el que también trabajo a diario. Además, si hay algo muy valioso que he aprendido este año es que no todas las fotografías sirven para convertirse en una pintura, y que no todas las fotografías que sirven para ser pinturas funcionan de manera correcta por sí solas. Por último, hay algo que todas tienen en común, y puede haberse visto influenciado por el peso de mis años de gimnasia, y es el hecho de repartir los objetos por el espacio de manera dinámica, objetos que no están en la obra de una forma meramente decorativa, y que son como una especie de extensión de mi personalidad e identidad. 5.2 LA COMPOSICIÓN Y EL MOVIMIENTO Para la primera fase de la obra, que consiste en una recogida gráfica, bebo de diversas fuentes que me han dado conocimientos esenciales. Entre ellos, uno de los ámbitos que analizo en una obra artística cuando se me presenta, es el de la composición. Los autores que destaco en este aspecto son dos: Retrato de Suzanne Valadon. Tolouse-Lautrec. 36 37 5.3 LA INCLUSIÓN DEL PERSONAJE Y SU PSICOLOGÍA En lo que respecta al aspecto plástico de la obra, quizá lo más conveniente sería comenzar por lo que atañe al estudio y a la toma de referencias. Dentro de mi proceso creativo, como he comentado en el apartado precedente, la fotografía es la primera toma de contacto, la que empezará a conformar la obra. Cabe destacar a algunos autores ilustres que han creado sus obras con algunas de las mismas intenciones que tengo yo: Cindy Sherman (Nueva Jersey, 1954) estudió Bellas Artes en la Universidad de Buffalo State College. Tras su período en el aprendizaje artístico decidió que la fotografía era el medio que mejor se adaptaba a lo que quería expresar. En la actualidad se dedica a ella y a la dirección de cine. Su obra más reconocida es Untitle Film Stills (Una serie de fotogramas sin títulos), producida poco después de finalizar su formación. En ella creaba interesantes personajes a través de su estética, el vestuario, el maquillaje, el peinado, la pose, etc. Es cierto que es ella misma la que aparece en estas fotografías, sin embargo, nunca las consideró autorretratos. Podemos interpretar su obra como una potente crítica a los estereotipos que lo audiovisual, en general, había creado de la mujer. Su intención frente a la cámara era la de crear diferentes personajes que se desenvuelven en un amplio abanico de espacios y situaciones, con los que pretendía captar los roles de las mujeres: la ama de casa, la víctima, la dominadora, la desquiciada, etc. Por lo tanto, podemos concluir que la obra de Cindy Sherman estaba compensada entre su formalismo y su idea conceptual, en el que alude a su propia percepción en lo referente a su género. Con ello, trata el yo como una idea imaginaria en proceso de construcción, y lo convierte en el objeto de la propia narración."Cindy Sherman se interroga sobre la identidad femenina y su conclusión es que la mujer no es más que un montón de clichés generados por los telefimes y lo visual."a (FONTCUBERTA, J. 1997. P. 42. El beso de Judad: Fotografía y verdad. ) Standley Kubrick (Nueva York, 1928) es considerado uno de los mayores cineastas del siglo XX, reconocido tanto por su técnica como por su simbolismo. Dejó brillantes títulos como La naranja mecánica, El resplandor, y Odisea en el espacio. A pesar de su brillante carrera como director de cine, se inició como fotógrafo cuando apenas tenía trece años con una cámara Graflex que le regaló su padre. En esa época, eran las que se usaban profesionalmente dentro del ámbito del periodismo. Solía pasear por las calles de Nueva York, donde tomaba retratos de las personas que despertaban su curiosidad. Una vez tuvo suficiente material, hizo una recopilación y selección que con posterioridad mandaría a la revista Look Magazine, donde, al ver su brillante trabajo, no pudieron hacer otra cosa sino contratarlo. Trabajo para el equipo durante cinco años, desde 1945 hasta 1950, lo que supuso el comienzo de su carrera como artista audiovisual. La obra fotográfica más destacada de Kubrick es de cuando apenas tenía diecisiete años. Fotograma sin título n.24. Cindy Sherman. 38 39 Metro de Nueva York 6 . Fotografía analógica. Stanley Kucrick. Edward Hopper (Nyac, Estudios Unidos, 1882) admiraba fervientemente el cine, y, como tal, se reflejaba en sus obras. Llegó a comprender que dentro del cine negro había una serie de conceptos y objetos que se repetían constantemente, y que ese mismo recurso se conseguía evaluar el estado psicológico del personaje, su comportamiento, e incluso su personalidad. Podemos decir que Hopper, tal y como hacían directores como Kubrick o Hitchcock, observaba meticulosamente a sus personajes. Pintor de lo cotidiano, de la ausencia, del silencio y de los placeres solitarios, conseguía dotar de dramatismo sus pinturas. Parte de una secuencia para crear una escena basada en la intemporalidad. Mantiene de la realidad solo los elementos que considera esenciales. Cuando nos paramos frente a una de sus obras y nos dedicamos el tiempo suficiente para observarlas, podemos sentir el peso de la soledad, la preocupación y la incertidumbre. Nos sentimos invadidos por sus atmósferas silenciosas. El arte estadounidense se vio influenciado por las consecuencias de dos guerras y de una fuerte inestabilidad económica, y la obra de Hopper no quedó impune. Sus escenas, a través de la preocupación por el estado propio y el de la sociedad, a día de hoy, siguen produciendo un fuerte impacto en el espectador. La autómata. Edward Hopper, 1927. Fotografía analógica . Stanley Kucrick. 40 41 5.6 LO QUE SUGIEREN LAS FORMAS “La capacidad de vivir la experiencia de obras ajenas permite que el alma se haga más sensible y más capaz de vibrar. Y con ello la enriquece, la amplía, la afina y la hace más apta para captar sus propios fines.” (KANDINSKY, V. 1912-1922, p. 127 y 128. Mirada retrospectiva y otros textos .) Lo que nos lleva a definir una obra como abstracta o figurativa no depende al cien por cien de la representación del objeto. Es una cuestión muy frecuente la de considerar que una obra es abstracta cuando nada es visible en ella, sin embargo, es un motivo insuficiente. La abstracción viene en gran medida determinada por el artista, el espectador y su contexto. De hecho, dentro de las vanguardias hubo diferentes formas de canalizarla, pero todas tienen en común una cosa, y es que hablan de su pureza y espiritualidad. Consideramos algo como abstracto cuando se separa de la realidad. Es un proceso que conserva algunos de sus caracteres, pero que rechaza otros. Por poner un ejemplo, si estuviéramos representando un paisaje podríamos querer representar el verde de la vegetación, la dureza de algunos materiales como la madera o la piedra, el movimiento del agua, etc. Esto nos conduciría a crear algo concreto. “El pacto sellado desde el origen entre el ojo y lo visible no se disuelve ni se discute un solo instante; se trata más bien de dejarle actuar según la infinidad de sus virtualidades, de darle su eficacia más plena.” (Henry, M, 2008, p. 26, Ver lo invisible) Las formas geométricas llevan a cabo un papel en estas composiciones. Se conforman a partir de lo visible, y llevan a un resultado caracterizado por una idealización. El uso de estas formas se complementa con el principio de la pintura clásica, el de la imitación de la realidad. Aquí podemos poner como ejemplo el cubismo, que pasa por un primer momento de abstracción, a pesar de mostrar un aspecto figurativo. Y es que, aunque pueda aparecer una mujer, una guitarra, o una montaña que prácticamente nos resulten irreconocibles, siempre terminamos encontrando lo visible. En otras palabras, aunque la realidad se vuelva algo indescifrable, siempre va a ser la que inspire. Tampoco debemos obviar la Nueva Figuración. Apareció en la segunda mitad del siglo XX, supuso una vuelta a la figuración después del expresionismo abstracto y otras abstracciones. Por lo contrario, aunque se trate de una figuración distinta, no termina de desconectarse de la abstracción, de hecho, se enriquece de ella. Dentro de este movimiento, por mucho que observemos y analicemos, podemos concluir que no hay dos nuevos figurativos iguales. Por lo general, los artistas pertenecientes a este movimiento tienen predilección por la figura humana, juegan con algunos recursos del expresionismo, con el color, con el gesto, con la atmósfera, y con los temas. Una vez hecha esta aclaración, procederé a hablar de los artistas con los que encuentro similitud: Para Kandinsky, cualquier creación es hija de su tiempo, y va ligada a los sentimientos del artista. Consideraba que cada obra alberga toda una vida. Toda su creación radica en plasmar lo esencial, lo que se encuentra dentro de lo espiritual. La verdad, para él, es algo invisible. Así es como para él lo material halla su representación, a través de unos cimientos espirituales que se encuentran en el artista. “La forma está determinada por el contenido abstracto que tiene por misión expresar.” (Henry, M. 2019. p.39. Ver lo invisible ) Por otro lado, tenemos a Francis Bacon, uno de los mayores representantes de la Neofiguración. Con él entramos en lo que somos, tanto a nivel físico, como material. Se arroja a la creación con la finalidad de encontrar lo escondido en el objeto. Sus retratos son una reflexión sobre el “yo”, sobre sus límites, sobre la permanencia del modelo después de someterlo a una distorsión. En su obra todo es caos, accidente tal vez, pero también es notable el gran control que tenía sobre las formas. Se manifiesta con un orden del delirio, con lo que da cuerpo a lo informe. De hecho, consideraba que todo gran arte nos lleva a la vulnerabilidad. La principal idea que me conecta a estos artistas es la de saber ver “más allá”. No considero que sea necesario llegar a plantear una abstracción para que se pueda considerar como tal. Aunque no podamos calificarlo de esa manera en su totalidad, pretendo representar una búsqueda interna en la que la intuición e imaginación cobren un papel casi protagonista, que impregne la esencia que caracteriza a la abstracción, independientemente de cual sea su resultado. Toda obra de arte, o al menos en la mayoría de los casos, se ve sometida a la visión del artista, lo que la convierte por antonomasia en una reinterpretación. En este sentido, doy por hecho que todo lo voy a mostrar aquí no deja de verse sujeto a esa idea. Por mi parte, en mi obra no solo juego con la asociación de formas y colores; también hago una búsqueda en el interior del objeto, priorizando la geometría y yendo más allá de cuestiones anatómicas para buscar un simbolismo concreto. Experimentaba el sentimiento cada vez más intenso, cada vez más claro, de que en el arte las cosas no dependen de lo formal, sino que dependen de un deseo interior continuo que delimita el dominio de lo formal. Fue un gran paso dado hacia delante – que para gran vergüenza tardé mucho tiempo en dar – el de resolver enteramente el problema del arte sobre la base de la necesidad interior, que estaba a punto de derribar a cada instante el conjunto de las reglas y de las fronteras conocidas. (KANDINSKY, V, 1912-1922, p. 116 y 117. Mirada retrospectiva y otros textos ) Cuando pinto no tengo un orden establecido, quizá unas veces empiece por los planos más grandes, y otras veces por los más luminosos, pero sí que soy muy consciente de la importancia de crear un todo. El hacer hincapié en llevar esa búsqueda al mismo nivel para todas las zonas de la obra es, para mí, algo vital. A pesar de esto, últimamente me he detenido a observar mis cuadros por secciones, y no ha sido hasta que me he visto analizándolos de esta manera que me he dado cuenta de hasta qué punto es visible este estudio al que doy tanto valor. 54 55 5.7 EL USO DEL COLOR Los colores poseen una influencia directa sobre nuestras emociones. En una obra, ya sea un cuadro, una escultura, un teatro, o una película, el color es utilizado para construir una atmósfera, y comprender sus propiedades es esencial para repercutir adecuadamente en el espectador. La psicología del color es el campo encargado de estudiar la influencia que estos tienen sobre nosotros. Desde el punto de vista científico, destaca la Teoría del Color desarrollada por Goethe, que supuesto el mayor éxito aludiendo al impacto que produjo en el público, no solo científico, sino general, durante los siglos XIX y XX. Implicó tres décadas durante las cuales se dedicó a observar y analizar este fenómeno, llegando a recopilar una aproximación de dos mil páginas con sus escritos, ilustrados con imágenes que podían apoyar su teoría, y desembocando en el círculo cromático que todos conocemos. Este incluye seis colores (rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta), siendo consciente de la insuficiencia del mismo para explicar toda la experiencia sensible. Así, el círculo cromático presentado por Goethe era una contraposición al estudio de Newton, con la que establecía una simetría y conformaba un orden que ponía de manifiesto la complementariedad. Por otro lado, la ciencia dice que podemos sentir las emociones antes de llegar a pensarlas. Esto implica que podríamos tener una reacción emocional que nos desborde mucho antes de procesarlo. Las emociones más básicas (alegría, enfado, tristeza, etc) se pueden leer en el rostro del individuo, aunque sea en un gesto que dure unas milésimas de segundo. Sin embargo, no solo se observan en la cara, también las vemos en el resto del cuerpo. El color lo podemos comprender de diversas formas: como un fenómeno óptico y lumínico, como una fuente de información o como un concepto que va ligado a nuestros recuerdos, vivencias, y significados propios. Lauri Nummenmaa (psicólogo y profesor universitario en Filandia) llevó a cabo un experimento con un total de setecientas personas de Finlandia, Suecia y Taiwán. En él, pedía a los sujetos que adjudicaran un color para cada emoción, partiendo de colores más vivos (rojo, naranja y como máximo, amarillo) para las zonas de mayor activación corporal, y colores más fríos para las zonas donde sentían que esa activación se ralentizaba. El color negro, por su parte, significaba la ausencia de emoción. Los resultados mostraron lo siguiente: Los sentimientos de ira se manifestaban en la cara y los puños; el asco se asocia a la garganta y al estómago; para la felicidad, se enciende todo el cuerpo, con una mayor activación en la cara; para el miedo apenas se activan las extremidades; y, cuando mostró una predominancia de la inactividad, una silueta donde primaba el azul, se asoció con la tristeza. Es evidente que no deja de ser un tema subjetivo, pero el objetivo de este experimento era descubrir si, ante una cámara termográfica cambiamos de color en función de las emociones que sintamos. Se han realizado pruebas para comprobar su eficacia, con lo que se ha llegado a probar que, por ejemplo, cuando un individuo se ve durante un estado de ansiedad, predominan los colores cálidos en su rostro y sus brazos, llegando a su máximo, que sería el amarillo, en las manos. Otro ejemplo comprobado a raíz de este experimento es que cuando un individuo está mintiendo, la temperatura de su frente y de su nariz se reducen hasta en un grado centígrado, (pasando del amarillo al naranja, o del naranja al rojo), a esto se le conoce como El Efecto Pinocho. 56 57 Duda que haya fuego en los astros Acrílico sobre lienzo. 146x114cm. 2019-2020 . Las sensaciones desbordan los límites del cuerpo, son los capilares en ese intercambio entre mi ser y el todo.Acaso mi pintura no sea abstracta como parece, sino la irrupción en el mundo de vibraciones vitales. Yo sólo las traduzco. ¿Será esto lo que hace el artista? Traducir sin descanso… (BAIRD, T. 2004. P.4. Aportaciones teóricas y prácticas sobre la sinestesia y las percepciones sonoras en la pintura contemporánea. ) Todos los colores crean un impacto determinado en nosotros. Por ello, incluso es tenido en cuenta incluso en el mercado, pues se puede relacionar con un mayor número de ventas. Por esto mismo es uno de los mayores factores dentro del arte. "La paleta, que está constituida por esos elementos, que es ella una misma obra, (...) debe apreciarse por las alegrías que es capaz de procurar. (KANDINSKY, V. 1912-1922, p. 114-115. Mirada retrospectiva y otros textos ). Dentro de mi obra el color es un aspecto de lo más esencial. Mi paleta se compone de azul Prusia, ultramar, naranja, amarillo óxido de hierro, verde de ftalocianina, rojo oscuro de cadmio y blanco. Bien es cierto que el color sobre el que comienza a sustentarse mi obra es siempre un azul prusia mezclado con blanco, o un azul ultramar. He probado con fondos verdes desaturados, e incluso ocres, pero realmente no consigo hacer que funcione de la misma manera que con los azules. Me ayudan a crear atmósfera, me orientan en esa búsqueda del orden y, sobre todo, son los que me permiten pintar de una manera incansable, absorta por completo en la obra durante horas. Por lo general procuro respetar al máximo la pureza de estos colores. Una vez he comprendido la forma que voy a construir, comienza la búsqueda del color idóneo, las mezclas, desaturaciones, etc. Y siempre tengo mucho cuidado con el uso del blanco, ya que creo que un elemento blanquecino sin venir al caso puede restar mucha de esa pureza de la obra. Sin embargo, en la mayoría de los casos, este es un proceso que se ha vuelto casi instintivo, pues cuando el color se abre camino, la obra parece ir tomando forma por sí sola, y yo no soy más que la mano que le da sentido. 58 59 Uno-cero-uno. Acrílico sobre lienzo. 146x114cm. 2020 Como pintor me siento iluminado por la naturaleza, pero me cuesta muchísimo plasmar esas sensaciones. No puedo alcanzar en el lienzo la intensidad que se brinda a mis sentidos, no poseo esa maravillosa paleta de colores que tiene la naturaleza. (BECKS-MALORNY, Ulrique. 2015 .P 83. Cezanne ) Antes de la hamburguesa. Acrílico sobre lienzo. 146x114cm. 2019 Oscarina. Acrílico sobre lienzo. 146x114cm. 2020. 60 61 6.- CONCLUSIONES 62 63 La realización de esta investigación y el análisis de mi obra sin duda ha marcado un punto de inflexión en mi trayectoria artística. El haber estudiado a fondo la identidad desde el punto de vista de otros autores, haberme detenido a escuchar charlas y conferencias, etc, me han hecho contemplar un abanico de posibilidades en todo lo referente al tema. Ha sido de gran ayuda en la adquisición de nuevos conocimientos, pero, sobre todo, me han ayudado a tomar consciencia de mi propio funcionamiento, en el aspecto personal y en el creativo. Quizá siempre haya tenido cierta tendencia a trabajar de una manera algo dispar al cambiar de asignatura o de disciplina artística, al verme frente a nuevas exigencias que me llevaban a desviarme de mi camino. Esta investigación que comencé con el cuarto curso me ha ayudado a conducirlo todo por un mismo sendero, algo que atañe directamente a la comprensión de mi obra desde los puntos de vista tratados durante todo el documento. Realizar este trabajo ha supuesto, para mí, una revalorización de los recuerdos que conservo. Haberme documentado sobre el proceso de construcción de una identidad, también sobre el peso que tiene la sociedad dentro de él, me ha ayudado a comprender mucho mejor la manera en la que pienso y actúo. Ahora soy consciente de que en cada nueva versión de mí misma sigo arrastrando todo lo que he sido, y de que a su vez, lo que he sido se ha visto muy distorsionado por la forma en la que yo interpretaba el comportamiendo de los demás, o por cómo me sentía. Podría incluso decir que todo el trabajo de instrospección que ha traído consigo la documentación me ha ayudado a reconciliarme con ciertos aspectos de mí misma que me disgustaban, e incluso a despojarme de algunas ideas erróneas de las que estaba muy convencida. En la actualidad me encuentro en un momento en el que el estudio del color, la composición, la incorporación de los elementos, la luz, y todo lo referente a este proceso se ha convertido en una especie de juego para mí. Bien es cierto que hasta hace relativamente poco leía sobre estos temas y analizaba las obras clásicas hasta la saciedad, con el fin de interiorizar lo que otros habían hecho bien. Realmente, hasta hace dos o tres meses quizás, todavía me suponía una fatiga mental el verme delante de la obra, con la presión autoimpuesta de aplicar al máximo de mis posibilidades todo lo aprendido. Sufría y disfrutaba la obra en proporciones casi iguales (probablemente la sufría algo más de lo que la disfrutaba). Tal vez fuera un factor de peso la inseguridad que he tenido siempre en mí misma a la hora de enfrentarme a la creación, el miedo de hacer algo mediocre, o de darme cuenta de que mis capacidades eran insuficientes para lo que tanto el Grado como yo misma me estaba exigiendo. Han sido cuatro años de constante aprendizaje, y creo que he tenido mucha suerte de tener profesores que me han formado bien, y que además han conseguido sacar lo mejor de mí. La carrera ha conseguido acentuar una sensibilidad que tenía ahí, un poco adormilada, y es que la visión que tengo ahora de todo lo que me rodea es muy diferente. Ahora encuentro la belleza en cosas que antes no valoraba; una luz que entra por la ventana a cierta hora de la tarde, una mesa desordenada en la que casualmente los objetos combinan bien cromáticamente, una escena de lo más cotidiana, etc. He de agregar además, la evidencia de la presencia de mi experiencia en la rítmica en mi obra. Si bien no se intuye en un sentido formal, se deja entrever por la situación en el espacio, por esa distribución del yo que parece hallarse en continua tensión y movimiento. El desplazamiento por el tapiz, las idas y venidas del aparato, las colaboraciones entre compañeras, serían su equivalente. Otro aspecto en el que encuentro cierta relación es en la presencia de los azules. No había reparado en este hecho hasta que me detuve a buscar la relación entre mis años de gimnasia y mi obra. Era el color icónico de mi club, incluso el tapiz sobre el que entrenábamos, el mismo que guarda tantas emociones y recuerdos, conservaba su azul desaturado después de tantos años de uso. No puedo separarlo por completo de todas esas características que se le atañen, pero tal vez para mí suponga algo más parecido a las sensaciones y los valores que me inculcó este deporte. Y es que para mí encierra la búsqueda de la estabilidad, la sensación de refugio, la semilla de la concentración y de la entrega Para terminar, tengo que decir que durante estos cuatro años también he tenido muy en mente una cuestión: ¿Me habré equivocado al cambiar la gimnasia por esto? En el momento en el que me encontré con unas cuantas manchas obtuve la respuesta. Han sido cuatro duros años de aprendizaje, esfuerzo y mucha dedicación, pero realmente, esto solo ha sido el comienzo de un viaje que espero que dure toda mi vida. 64 65 66 67 7.- BIBLIOGRAFÍA 68 69 LIBROS IMPRESOS BAUMAN, Zigmunt. La postmodernidad y sus descontentos (2001) . Madrid. Editorial Akal. BECKS-MALORNY, Ulrique. (2015) Cezanne. Ed. Taschen. CERTEAU, Michel de. (2010). La invención de lo cotidiano. Editorial Universidad Iberoamericana. México. CORTÉS, Jose Miguel. El cuerpo mutilado: (la angustia de la muerte en el arte) . Ed. Consejería de Cultura de la Generalidad Valenciana. Valencia (1996) DOSDE Editorial. 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