1 C . IV-3, 1005b 11-17.
2 C . IV-4, 1008b 12-31; IV-6, 1001a 11.
3 C . IV-4, 1006a 12-13; IV-5, 1010a 11.
4 C . IV-3, 1005a 21 - 1005b 2.
5 C . IV-4, 1008a 23-27.
6 C . IV-4, 1007a 20-21; IV-5, 1010b 26-30; IV-6, 1011a 17-18.
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 37, 2006.
CONTRADICCIÓN Y RAZÓN PRÁCTICA
Jesús de Ga ay. Uni e sidad de Se illa
Resumen: El p incipio de no con adicción de A is ó eles sólo es p ime o en el con ex o de de e mina-
dos sen idos del se (ac o, e dad, subs ancia y necesidad). Pe o deja ue a o os sen idos del se
cen ales en la ida p ác ica. En Me a ísica IV apa ecen p esupues os an e io es a ese supues o p ime
p incipio, que dejan espacio a la acción humana. Algunos de esos p esupues os son: 1) el se como
po encia; 2) la di e encia de sen idos; 3) el se como iempo; 4) el se como bien.
Abs ac : The p inciple o con adic ion o A is o le is he i s one, only in he con ex o de e mined
senses o he being (ac , u h, subs ance and necessi y). Bu i lea es ou o he senses o he being basic
o he p ac ical li e. In Me aphysics IV hey appea p esupposi ions p e ious o his hypo he ical i s
p inciple, ha lea es space o he human ac ion. Some o hose p esupposi ions a e: 1) he being as
po ency; 2) he di e ence o senses; 3) he being as ime; 4) he being as good.
In oducción
En el lib o Gamma de la Me a ísica, A is ó eles a i ma que el p incipio de no
con adicción es p ime o en cuan o al pensa 1, el ac ua 2, el deci 3 y el se 4. La p io i-
dad del p incipio de no con adicción es á en di ec a elación con la p io idad de las
di e encias5 y en pa icula con las di e encias de las subs ancias6. Es deci , nada puede
se pensado, ni puede hace se, nada puede deci se, y ni siquie a nada puede exis i , si
no se piensa, se hace, se dice o exis e di e enciadamen e. El p incipio de no con adic-
ción, an e odo, es una a i mación de las di e encias, y en especial una a i mación de
las di e encias de las subs ancias.
No obs an e, a pesa del ca ác e p esun amen e p ime o del p incipio de no
con adicción, se pueden indica algunos supues os implíci os en la o mulación de
dicho p incipio, que con igu an un con ex o más amplio que el o den de la cohe en-
cia, p oclamado en es e p incipio. Tales supues os no apa ecen examinados po
A is ó eles su icien emen e. Es a omisión gene a cie as limi aciones en el pensamien-
o a is o élico, y en pa icula en su a amien o de los sabe es p ác icos, que quedan
despojados de adecuada undamen ación.
232 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
7 C . IV-1010b 26-30.
8 IV-3, 1005a 24.
9 C . VI-2, 1026a 33 - b 2.
10 C . IV-4, 1006a 28-31.
11 C . IV-4, 1008a 20-27.
12 C . VII-3, 1029a 27-28.
En conc e o, si se acep ase que el p incipio de no con adicción es p ime o en el
ámbi o de la acción, en onces el o den p ác ico se ía siemp e cohe en e, es deci , se ía
un ámbi o en el que no exis i ía la con adicción. Pe o es o es comple amen e also.
Po ello, si el p incipio de no con adicción es álido pa a la acción, ha de especi ica se
en qué sen ido lo es.
El núcleo de mi a gumen ación consis i á en mos a que el con ex o que se
p esupone en la o mulación del p incipio de no con adicción es el con igu ado po
los sen idos del se . La conclusión que p opond é se esume del siguien e modo: el
p incipio de no con adicción, al como es o mulado po A is ó eles, aunque sea
álido pa a el se como ac o, como e dad, como subs ancia y como necesidad7, no es
p ime o espec o a o os sen idos del se cen ales en la ida p ác ica.
Si se econoce cómo la a i mación de la plu alidad de los sen idos del se an ecede
al p incipio de no con adicción, la lógica de la acción apa ece ca ac e izada po o as
dimensiones dis in as de la exigencia de cohe encia.
La elación en e el p incipio de no con adicción y los sen idos del se se es ablece
a pa i de la a i mación a is o élica de que el p incipio de no con adicción es un
p ime p incipio no solamen e del conocimien o sino además del se . «Los p ime os
p incipios son del se en cuan o se ( oû ón os es in he ón)8». Es deci , el p incipio de no
con adicción es ablece que el o den del se es un o den cohe en e, un o den en el que
no exis en las con adicciones. Es o implica que los sen idos del se 9 han de pensa se
de algún modo que implique cohe encia. En esumen, si el p incipio de no con adic-
ción es p ime p incipio del se , odo lo que se diga ace ca del p incipio de no con a-
dicción ald á pa a el se en su conjun o.
La o mulación del p incipio de no con adicción se elaciona di ec amen e con la
esis a is o élica de que se signi ica siemp e se -algo10. Cualquie ealidad sólo exis e
si exis e di e enciadamen e, es o es, si su se se di e encia de o os se es. El se no es
una unidad en la que se unden odos los se es sino una plu alidad di e enciada de
se es11. En consecuencia, odo lo que se diga sob e los sen idos del se ale pa a los
sen idos de la di e encia, pues o que se es siemp e se según una di e encia. Las
di e encias del se apo an una p ecisión de cuáles sean los sen idos del se y cómo han
de elaciona se en e sí. En es e sen ido, la a i mación del p incipio de no con adic-
ción es una a i mación de las di e encias, y en pa icula de sus di e encias úl imas.
A is ó eles conside a que las di e encias úl imas son las di e encias de las subs ancias12,
pe o no iene su icien emen e en cuen a que hay o os sen idos de la di e encia
p e ios, conc e amen e las di e encias en e los di e sos sen idos del se .
233
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
13 C . IV-4, 1007b 26-29.
14 IX-8, 1050b 8-16.
15 IV-3, 1005b 19-20.
16 C . IX, 8-9.
17 IV-3, 1005b 19-20.
Po azones de b e edad, aludi é exclusi amen e a cua o p esupues os del p inci-
pio de no con adicción:
El se como po encia.
La di e encia de sen idos.
El se como iempo.
El se como bien.
1. La po encia
En p ime luga , el se como po encia no es a ec ado po el p incipio de no
con adicción13. El mismo A is ó eles exp esamen e a i ma que « oda po encia es al
mismo iempo po encia de la con adicción (pâsa dýnamis háma ês an i áseós es in)14».
Es deci , exis e un sen ido del se , que es el se de la po encia, que implica en sí mismo
la con adicción. Po consiguien e, la acionalidad que implica po encia se ealiza más
allá de la no con adicción. Es e es el caso de la acionalidad p ác ica, que queda al
ma gen del p incipio de no con adicción, p ecisamen e en cuan o implica po encia.
El pensamien o p ác ico no iene po qué se cohe en e. Lo p ác ico se e ie e a lo
posible, pe o lo posible es siemp e con adic o io, po que puede se y no se (en an o
que posible, no en an o que ac o). En cambio, el se como ac o exige la no con adic-
ción, po que no puede nada exis i en ac o de o ma con adic o ia: no se puede se
algo y no se lo a la ez. Y el se de la e dad, en an o que alude al ac o, igualmen e
excluye la con adicción. Se puede exigi la cohe encia como un bien e dade o pa a
la acción p ác ica, pe o se puede ac ua al ma gen de los bienes e dade os.
Po o a pa e, el pensamien o de la posibilidad an ecede al echazo de la con a-
dicción. Ello es pa en e en la o mulación dada po A is ó eles: «Es imposible que lo
mismo se dé y no se dé en lo mismo y en un mismo sen ido15». El echazo de la
con adicción se ealiza desde la negación de la posibilidad. Es o signi ica que la
di e encia en e lo posible (la con adicción y la no con adicción) y lo e dade o (el
echazo de la con adicción) an ecede al p incipio de no con adicción. La po encia
adquie e así una p io idad que a más allá de la subo dinación al ac o, p opues a en
Me a ísica IX-816.
2. Las di e encias de sen ido
En segundo luga , el p incipio de no con adicción equie e que las palab as se
usen en el mismo sen ido. Recué dese la o mulación a is o élica: «Es imposible que
lo mismo se dé y no se dé en lo mismo a la ez y en el mismo sen ido (ka à ò au ó)17».
234 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
Po an o siemp e que el pensamien o se use en sen idos di e en es, el pensamien o ha
de o dena se según un o den dis in o de la cohe encia. La di e encia de sen idos no es
pensada desde la no con adicción. Sin emba go, el diálogo in e subje i o se ealiza
gene almen e desde la di e encia de sen idos. Unos y o os hablamos en sen idos
di e en es. Aho a bien, si se azona y se dialoga desde sen idos di e en es, es señal de
que la in eligencia piensa la di e encia de sen idos.
La acción social y polí ica, sin emba go, implica necesa iamen e la comp ensión
de o os sen idos dis in os del p opio. La p ác ica polí ica y económica esul an o pes
si se piensan exclusi amen e desde la cohe encia, y no se a iende a la plu alidad de
sen idos. O ambién, la ealidad mul icul u al sólo puede se comp endida desde la
di e sidad de sen ido de cada cul u a. La lengua de cada pueblo implica un sen ido
pa icula pa a las palab as, que esul a i educ ible a la uni e salidad de la aducción.
Con odo, si las di e encias de sen ido son ele an es pa a la p ác ica social, su
impo ancia es aun mayo po se ellas p ecisamen e las di e encias que a iculan la
plu alidad de los sen idos del se . Es deci , los di e sos sen idos del se se di e encian
en e sí según unas di e encias de sen ido. Aho a bien, es o supone que las di e encias
de sen ido son pa icula men e p ime as, aún p e iamen e al p incipio de no con a-
dicción. O sea, si el p incipio de no con adicción es p ime p incipio del se , con
mucha mayo azón lo son las di e encias de sen ido.
En consecuencia, pa ece que las di e encias de sen ido se encuen an en el inicio
del pensa y en oda o denación del mundo eal. Incluso hab ía que conside a la
di e encia de sen idos como el p ime sen ido de la di e encia. O po deci lo de un
modo no a is o élico, la di e encia de los ascenden ales ha de se conside ada como
un ascenden al más.
P ecisamen e la p opues a a is o élica de la di e sidad de los sen idos del se se
con apone a un soñado único sen ido del se . No hay un sen ido del se , sino una
di e sidad de sen idos. Los homb es no conside an la ealidad desde un único pun o
de is a. No sólo con emplan el se sino ambién ac úan en el se , lo ans o man y lo
echazan. Ap ecian y desp ecian el se . El mundo no es sólo obje o de es udio cien í i-
co sino ambién es ol idado y manipulado. Un se humano, po ejemplo, puede se
con emplado como obje o de es udio pe o ambién puede se amado o iolen ado. El
se e dade o no es el único sen ido del se , ni de mane a gene al el se se educe a un
único sen ido. Se es ablece así una di e encia más es ic a en e eo ía y p ác ica, que
es p ecisamen e una di e encia de sen idos del se .
3. El iempo
Has a aquí he señalado dos supues os del p incipio de no con adicción: la
di e encia en e la po encia y el ac o (o co ela i amen e la di e encia en e po encia y
e dad), y la di e encia de sen idos (y en pa icula la di e encia de sen idos del se ).
Aludi é b e emen e aún a o os dos supues os: la di e encia del iempo y la di e encia
de ele ancias.
235
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
18 C . IV-5, 1010a 1-30.
19 C . Ace ca del alma, III-8, 431b 29-30; 432a 2.
20 C . Me a ísica, IV-3, 1005b 19-20.
Con espec o al iempo, impo a eco da la p ecisión que A is ó eles ei e a en sus
di e sas o mulaciones del p incipio de no con adicción: «a la ez», (háma), simul á-
neamen e: «Es imposible que lo mismo se dé y no se dé en lo mismo a la ez y en el
mismo sen ido». Es deci , se eclama la simul aneidad en la p edicación de a ibu os
con adic o ios. Po que es ob io que cabe a i ma enunciados con adic o ios en
iempos dis in os, como sub ayó epe idamen e Hegel. En la his o ia, el p incipio de
no con adicción no es p ime o, en an o que la his o ia puede se concebida como la
a i mación de ealidades con adic o ias. Pensa la his o ia equie e no an o el echa-
zo de la con adicción sino jus amen e su a i mación. De una mane a más gene al, la
sucesión empo al -y el mo imien o- es á ue a del p incipio de no con adicción18.
Sin emba go, la p ác ica es his ó ica. La acción se ealiza en el iempo de la
his o ia. Y si la his o ia ha de se pensada, ha de se lo más allá del p incipio de no
con adicción. Se implica his o ia, pe o si no hay un único sen ido del se , sino una
di e sidad de sen idos del se , en onces el se no puede se sólo pensado como iempo.
Pensa la p ác ica equie e pensa la his o ia y po an o dis ancia se del p incipio de
no con adicción.
4. La ele ancia
Finalmen e, quisie a de ene me en un o o p esupues o del p incipio de no
con adicción. Me e ie o a la ele ancia. O si se p e ie e, el bien. El p incipio de no
con adicción sólo puede se pensado desde una p e ia in eligencia del bien, es deci ,
desde un sabe p e io de lo que es ele an e e i ele an e. Es o implica que el sabe de
la e dad no puede sepa a se del sabe del bien. Y po consiguien e, y de acue do con
Pla ón, el bien no puede se excluido de los sen idos del se .
El sabe de lo ele an e es p e io al p incipio de no con adicción, al menos en
cua o modos:
a) En p ime luga , el echazo de la con adicción supone la o malización de cada
una de las palab as y los concep os que se decla an con adic o ios. Pensa es, an e
odo, o maliza 19. En gene al, pensa una o ma implica a ende como ele an e un
aspec o del se , que po eso adquie e o ma. Se conoce lo ele an e, lo impo an e, lo
signi ica i o; y se desa iende lo i ele an e o insigni ican e. Pensa es abs ae , sepa a
la o ma; pe o no cualquie o ma, sino sólo el aspec o ele an e.
b) En segundo luga , el aspec o ele an e que es o malizado en las palab as y
concep os es el ela i o a la iden idad. No deja de esul a ilus a i o, en la o mula-
ción del p incipio de no con adicción, las epe idas eces que apa ece el é mino ‘au ó’
(mismo)20. Aho a bien, es o implica que la iden idad es ele an e, es o es, que me ece
se conocida. Al homb e le impo a a ende a ese aspec o de iden idad que el mundo
236 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
21 C . IV-5, 1010a 7-30; 1009a 38 - b 15.
22 C . IV-6, 1011a 17-20.
23 C . IV-3, 1005b 8-11.
p esen a. No le es i ele an e la iden idad. Pe o jun o a la iden idad es á el mundo
cambian e y singula de los sen idos21, en el que se desen uel e la acción p ác ica.
c) En e ce luga , el p incipio de no con adicción supone el echazo de la
con adicción, y po an o la a i mación de la cohe encia. Pe o a i ma la cohe encia
implica a i ma que la cohe encia es ele an e. A i ma e imológicamen e p ocede de
ad i ma e, o alece , consolida . El p incipio de no con adicción e ue za la cohe en-
cia po que supone que es aliosa. Y e ec i amen e la cohe encia es ele an e pa a el
discu so cien í ico y en gene al pa a la a i mación de la e dad22 (incluida la e dad del
bien). Pe o obsé ese que la cohe encia puede no se ele an e en muchas ac i idades
y discu sos: lo ele an e puede se no la cohe encia sino la belleza, la di e sión, la
pe suasión, la inci ación a la acción, e c.
d) En cua o luga , y po úl imo, la ca ac e ización del p incipio de no con adic-
ción se insc ibe den o de la búsqueda a is o élica de los p incipios23. Jus amen e
po que se conside a que el sabe de los p incipios y las causas es ele an e. Pe o la
a i mación de los p incipios -y conc e amen e del p incipio de no con adicción-
supone la ele ancia de los p incipios. Y sin emba go, es ob io que en la p ác ica lo
ele an e muy a menudo no es la búsqueda y a i mación de los p incipios y las causas.
* * * Jesús de Ga ay
Depa amen o de Filoso ía y Lógica
Uni e sidad de Se illa