$
DE
BUENAS
LETRAS
NERO
DE
1895,
RA-S2
174
DISCURSO
-NECROLÓGICO
DEL
Emo.
y
R uo.
S .
Doy
F ay
CEFERINO
CARDENAL
GONZÁLEZ
Y
DÍAZ
DE
TUÑÓN,
LEIDO
ANTE
LA
REAL
ACADEMIA
SEVILLANA
DE
BUENAS
LETRAS
po
el
Socio
nume a io
Ilus isimo
S .
Don
F ancisco
Be múdez
de
Cañas,
Deán
de
la
San a
Iglesia
Me opoli ana
y
Pa ia cal,
EN
LA
JUNTA
PÚBLICA
EXTRAORDINARIA
CELEBRADA
EL
13
DE
ENERO
DE
1895
»
y
e
1895
É
,
Tip,
de
la
“Re is a
de
T ibunales,
Spa
e
Ala
a
E
SIA
DH
pec z
iZ on
A
E
|
JS
Eg
pa a
y
VB La
JD,
a
PEA
Z
FL
a
AS
A
RA
AS
Va
l
Excmos.
Seño es:
REAL
ACADEMIA:
SEÑORAS
Y
SEÑORES
NTRE
los
homb es
susci ados
po
la
Di ina
P o iden-
cia
en
el
p esen e
siglo
pa a
alumb a
con
su
sabe
y
|
su
i ud
los
ho izon es
de
la
ida
espi i ual
y
mo al
2
de
nues a
España,
descuella,
como
el
ced o
que
se
al-
za
mages uoso
sob e
odos
los
á boles
del
bosque,
el
humilde
e-
ligioso
al
pa
que
sublime
ingenio,
cuya
mue e
llo an
hoy
con
ama go
duelo
la
Ciencia,
la
Religión
y
la
Pa ia,
el
Emmo.
y
Re e:
endísimo
S .
Ca denal
F ay
Ce e ino
González
y
Díaz
de
Tuñón,
hono
y
p ez
de
la
escla ecida
amilia
dominicana,
lumb e a
b i-
llan e
de
las
ciencias
ilosó icas,
glo ia
y
lus e
del
Episcopado
español,
y
alma
nobilísima
susci ada
po
Dios,
al
albo ea
la
mi-
ad
de
la
p esen e
cen u ia,
pa a
he i
y
i u a
con
su
palab a
y
Sus
esc i os,
como
con
a ie e
pode oso,
odos
los
e o es
y
o-
dos
los
so ismas,
con
que
la
p e enciosa
ciencia
de
la
azón,
eman-
Cipada
de
la
e dad
ca ólica,
abaja
pa a
des ui
el
eynado
de
Jesuc is o
en
la
Sociedad.
¡Ah,
Seño es!
La
ley
a al
que
condenó
á
la
mue e
á
oda
la
ex i pe
de
un
Pad e
p osc i o
y
culpable,
ha
enido
á
apaga
la
luz
i ísima
con
que
ese
as o
de
p ime a
mag-
ni ud
iluminaba
los
a canos
de
la
sabidu ía,
y
á
ex ingui
el
pe -
ume
de
mo al
y
i ud
con
que
delei aba
las
almas;
su
cue po
ya-
Ce
en
la
umba
egada
con
las
lág imas
del
amo
y
odeada
de
2]
las
lo es
de
la
g a i ud;
mas
su
espí i u
hab á
podido
ya
pene a
los
g andes
mis e ios
á
cuya
de ensa
consag ó
odas
sus
ac i ida-
des,
y
engol a se
en
la
e dad
sup ema
é
in ini a,
obje o
de
sus
ansias
y
oco
de
donde
descendie on
á
su
men e
las
b illan es
i a-
diaciones
que
e lejó
con
cla idad
an
i a,
en
las
mul iplicadas
ob as
que
b o a on
de
su
pluma,
y
en
que
cada
una
de
sus
hojas,
no
sólo
son
la
e elación
de
su
pene an e
y
ica
in eligencia,
sino
las
palpi aciones
de
su
sencillo
y
ec o
co azón
enamo ado
de
lo
in ini o.
No
ex año,
Seño es,
que
como
epe cu en
los
alles
y
los
mon-
es
el
golpe
seco,
que
p oducela
co pulen a
y
añosa
encina
al
cae
en
ie a
co adas
sus
aíces
po
el
hacha
del
lab iego,
se
haya
di-
la ado
po
los
ámbi os
de
España
y
de
Eu opa
el
eco
is e
de
la
mue e
del
P.
Ce e ino,
igu a
gigan esca
que
se
alzaba
en
medio
de
las
luchas
y
con adicciones
de
la
ciencia
mode na,
y
po
en e
el
e uel o
oleaje
de
e o es
y
pasiones
que
abajan
la
Sociedad
con empo ánea,
con
mi ada
se ena
y
co azón
anquilo,
ma cando
el
de o e o
único,
que
puede
lle a nos
á
la
posesión
de
la
e dad
c eada
y
de
la
e dad
e e na.
Los
lau eles
que
los
sabios
han
de-
posi ado
sob e
su
sepulc o;
los
hono es
y
dis inciones
o ecidos
po
los
pode es
públicos;
las
alabanzas
y
encomios
de
odas
las
co po-
aciones
cien í icas
de
que
ué
miemb o
ó
que
admi a on
sus
alen-
os;
las
lág imas
y
sollozos
de
cuan os
u imos
la
dicha
de
cono-
ce le,
odo
es
me ecido
pedes al
que
á
la
modes a
y
humilde
pe -
sonalidad
de
F ay
Ce e ino
le an an
el
debe
y
el
amo ,
p e en-
diendo
así
inmo aliza
su
memo ia,
y
ansmi i la
á
las
gene a-
ciones
que
han
de
eni ,
como
un
ecue do
de
glo ia,
como
una
espe anza
sal ado a.
Sí;
que
al
mi a me
obligado
hoy
po
ues a
bene olencia,
á
deci
á
es a
escogida
Sociedad
el
is e
lu o
que
lle a
en
su
co a-
zón
la
Real
Academia
Se illana
de
Buenas
Le as,
pa ícipe
del
ama go
duelo
que
se
ha
dila ado
en
oda
la
República
de
las
huma-
nas
ciencias,
po
la
pé dida
dolo osa
del
espe able
sabio
P.
Ce e-
ino,
como
la
sín esis
de
odas
mis
ideas,
como
el
eco
de
los
sen i-
mien os
que
se
agi an
y
mue en
en
mi
co azón
y
como
un
dulce
leni i o
á
nues a
pena,
no
puedo
menos
de
exclama :
¡El
P.
Ce-
e ino
ha
mue o!
sí,
pe o
el
P.
Ce e ino
i e!
i e
como
i e
en
el
alma
el
ecue do
é
imagen
de
la
galla da
na e
que
ca gada
de
o o
y
ped e ía
apo ó
desde
la
Amé ica
á
nues as
playas
sus
in-
mensas
iquezas
pa a
do a
y
ac ecen a
nues o
eso o;
i e
co-
==
e
A
[3
E
RTS
a
;
7
a
MOpe manece
en
la
a mós e a
la
es ela
b illan e
del
as o
que
alum
b
Ó.los
espacios,
y
dió
belleza
y
colo ido
ála
na u aleza;
i e
como
el
amo
Pu o
y
ené gico
que
después
de
di undi se
en
ob as
gigan-
escas
de
abnegación
y
sac i icio,
se
econcen a
en
sí
mismo
y
e ece
y
se
ele a
como
llama
alimen ada
po
inmenso
combus ible;
y
escala
los
cielos
como
buscando
su
o igen,
y
sob e
los
ma es
Ondulan es
del
e e
esc ibe
con
luminosos
ca ac e es
la
his o ia
de
la
inmo alidad
concedida
á
los
genios
que
son
la
imagen
adecua-
:
da
de
la
g andeza
y
pe ecciones
de
lo
In ini o.
Vi e
el
P.
Ce e ino,
Y
yO
descub o
su
mages uosa
al
pa
quesob ia
igu a,
azada
con
Sólo
es
líneas
que
o man
odo
su
con o no,
y
que
son
á
la
ezlas
Cmanaciones
pu ísimas
con
que
el
cielo
quiso
p epa a
su
p i i-
legiada
alma,
pa a
los
al os
des inos
á
que
la
llamaba.
Dióle
Dios
Sabidu ía
y
P udencia
g ande
en
ex emo,
y
an-
Chu a
de
Co azón,
como
la
a ena
que
es á
en
la
playa
de
la
ma .
Sabidu ía,
P udencia,
Ca idad,
hed
ahí
los
es
asgos
ca ac e ís-
icos
de
su
isonomía
mo al
y
social;
las
es
sublimes
i adiaciones
Te elado as
de
su
genio
y
que
le
han
conquis ado
an
al o
enom-
b e
y
alía
y
an
me ecida
impo ancia
en
nues a
Pá ia.
Se é
sob io
al
bosqueja os
el
desen ol imien o
de
esa
iple
acción,
con
que
el
P.
Ce e ino
supo
emon a
su
uelo
á
an
in-
Conmensu able
al u a;
lo
eclama
ues a
ilus ación,
y
lo
exige
la
índole
de
es e
discu so;
y
no
emais,
Seño es,
que
el
acend ado
Ca iño
y
ene ación
que
p o esé
y
gua do
al
que
ué
pa a
mí
e -
dade o
Pad e
y
amigo,
ele
un
ins an e
solo
la
ec i ud
é
impa cia-
lidad
en
el
juicio,
que
aleja
la
adulación
y
los
apasionamien osin-
Jus i icados.
La
ciencia,
Seño es,
el
conocimien o
de
lo
e dade o,
de
lo
bueno
y
de
lo
bello,
o a
en
el oco
donde
eside
como
ealidad
absolu a
y
sup ema,
en
cuan o
puede
alcanza lo
la
azón
humana,
ya
en
el
des ello
i ísimo
y
pa icipación
que
os en an
las
cosas
C iadas,
como
es igio
di ino,
que
imp imió
en
ellas
la
mano
amo-
osa
de
su
hacedo
al
a añca las
de
la
nada
á
la
ida;
la
ciencia,
emplo
augus o
á
donde
el
alma
llega:á
busca
la
azón
de
cuan o
€XiS e;
á
inqui i
las
elaciones
que
es echan
lo
ini o
á
lo
in ini o
y
la
luz
pu a
que
alumb e
los
mis e ios
de
la
ida
y
los
ho izon es
de
la
e e nidad.
La
ciencia,
Seño es.
¿Quién
ha
conocido
(decía
Job)
la
aíz
de
donde
P ocede?
Dios
es
la
uen e
de
la
sabidu ía;
y
el
p incipio
ge-
NC ado
de
la
ciencia
el
san o
emo
de
su
nomb e.
Po que
mejo
es
la
sabidu ía
que
odas
las
iquezas
más
p eciadas,
y
nada
de
.
4]
cuan o
hay
ape ecible
es
compa able
con
ella.
¿Que eis
sabe
la
ancha
ó bi a
y
campo
de
su
acción?
Oidlo
de
su
p opio
labio.—Yo
la
sabidu ía
mo o
en
el
consejo
y
asis o
á
los
pensamien os
juicio-
sos,
—mía
es
la
equidad,
mía
es
la
p udencia,
mía
es
la
o aleza;
po
mí
eynan
los
Reyes,
y
los
legislado es
dec e an
lo
jus o;
po
mí
los
p íncipes
mandan
y
los
pode osos
o denan
la
jus icia;
po -
que
mejo
es
mi
u o
que
el
o o
y
que
la
pied a
p eciosa
y
mis
p oduc os
mejo
que
la
plan a
escogida;
ando
en
caminos
de
jus i.
cia
pa a
en iquece
á
los
que
me
aman
y
enchi
sus
eso os;
des-
de
la
e e nidad
uí
o denada:
aun
no
e an
los
abismos
y
yo
ya
e a
concebida:
aun
no
se
habían
sen ado
los
mon es
sob e
su
pesada
masa;
an es
que
el
Seño
p epa áse
los
cielos,
a i máse
a iba
la
egión
e é ea
y
equilib áse
las
uen es
de
las
aguas,
cuando
ponía
colgados
los
cimien os
de
la
ie a,
yo
e a
con
él,
conce ándolo
odo,
y
mis
delicias
es a
con
los
hijos
de
los
homb es.
Biena en-
u ado
el
que
me
oye:
quien
me
halla e
halla á
la
ida.
Seño es:
¿Hab ía
escuchado
ese
eco
mis e ioso,
di ino,
el
modes o
€
ino-
cen e
jo en,
que
con ando
solo
ece
años,
is ió
gozoso
el
hábi o
p ecla o
de
la
o den
de
la
e dad,
alis ándose
así
en
la
glo iosa
milicia
donde,
consag ado
á
la
adquisición
de
la
sabidu ía,
pudie-
a
comp a la
aun
al
p ecio
de
su
p opia
sang e?
El
ge men
del
genio
deposi ado
po
Dios
en
el
alma,
espe a
la
chispa
que,
despe ando
sus
ue zas
y
ac i idades,
haga
b illa
el
pode
c eado
que
anida
en
su
exis encia,
como
la
lo
el
ayo
del
sol
que
ab a
su
co ola
y
deje
escapa
su
pe ume.
Yo
ecue do
ha-
be
oido
con
admi ación
al
P,
Ce e ino
el
ela o
de
las
penalida-
des
que
le
o eció
su
la ga
na egación
has a
a iba
á
las
Islas
Fi-
lipinas,
en
que
ho ible
o men a
y
ma es
emb abecidas
pusie on
a ias
eces
en
g a e
pelig o
la
na e
que
le
conducía.
En
las
enc espadas
olas
que
se
alzaban
á
los
cielos;
en
el
ho.
ísono
ueno
que
llenaba
con
su
umo
los
espacios;
en
las
co-
ien es
eléc icas
que
c uzaban
sob e
sus
cabezas
pa a
hundi se
en
los
abismos,
debió
el
alma
gigan e
de
F ay
Ce e ino
lee
como
en
as o
poema
la
inmensidad
y
g andeza
del
In ini o;
y
mi a
a-
zados
con
el
uego
del
elámpago
los
a ibu os
de
la
sabidu ía
c ea-
do a,
su giendo
en
su
espí i u
pode oso,
ehemen e
el
anhelo
de
busca
y
posee
la
ciencia
que
le
diese
la
solución
á
las
g andes
cues iones
y
p oblemas,
que
como
p eñadas
nubes
pasan
sob e
el
cielo
de
la
in eligencia
y
la
conmue en,
á
in
de
aquie a la
en
la
posesión
y
cla a
in uición
de
la
e dad,
como
la
luz
del
sol
disipa
[15
la
o men a
y
izando
con
sua e
b isa
la
supe icie
de
los
ma es,
les
hace
se
e e be ación
mages uosa
de
la
he mosu a
de
los
cie-
los.
Sí,
seño es.
Yo
no
dudo
aplica
á
F ay
Ce e ino
las
pala-
b as
del
lib o
de
la
Sabidu ía:
A
es a
amé,
y
busqué
desde
mi
ju-
en ud
y
escogí
omá mela
po
Esposa
y
me
hice
amado
de
su
he mosu a;
po
que
es
enseñado a
de
la
ciencia
de
Dios,
y
si
se
ape ecen
iquezas
en
la
ida
¿qué
cosa
más
ica
que
la
Sabidu ía
que
ob a
odas
las
cosas?
Po
ella
end é
glo ia
en e
las
gen es
y
hon a
en e
los
ancianos,
siendo
jo en;
y
un
san o
place
en
su
amis ad;
y
en
las
ob as
de
sus
manos
iquezas
inago ables;
y
la
in-
eligencia
en
el
ege cicio
de
su
con e sación;
y
g ande
lus e
en
la
comunicación
de
sus
azonamien os;
pues
ella
alcanza
de
in
á
in
con
o aleza
y
odo
lo
dispone
con
sua idad.
Hed
ahí
el
p ime
Ca ác e
dis in i o
y
como
el
asgo
sob esalien e
de e mina i o
del
se
y
de
la
o ma
de
ese
eminen e
sabio;
amó
la
sabidu ía,
con-
Sag ó
á
su
adquisición
odas
las
ene gías
de
su
alma,
y
puede
ase-
SU a se
que
pasó
su
ida
ado ándola
con
odas
las
ado aciones
que
inde
el
espí i u
á
la
e dad;
la
ado ación
humilde
de
la
Fé;
la
ado ación
en usias a
del
Sac i icio;
la
ado ación
sublime
del
Amo .
Llamábale
Dios
pa a
se
en
España
el
es au ado
de
la
Filo-
So ía
c is iana,
como
base
de
la
es au ación
cien í ica
y
social
de
nues o
siglo;
y
euniendo
en
el
c isol
de
su
a dien e
imaginación,
bajo
la
ue za
de
su
pode osa
in eligencia,
sos enida
po
una
o-
lun ad
inqueb an able,
odos
los
sis emas
y
doc inas
ilosó icas
in en adas
po
la
azón
humana,
desde
las
eo ías
o ien ales,
has-
a
las
no ísimas
mani es aciones
del
posi i ismo
ans o mis a,
pa-
a
Some e las
á
igu oso
análisis
c í ico,
e eló
de
modo
e iden e
los
P incipios
absu dos
é
i acionales
de
los
unos,
las
an inomias
y
Con adicciones
de
los
o os,
ma có
con
se e o
juicio
los
o íge-
nes
y
a inidades
de
los
e o es
mode nos,
con
los
sis emas
y
doc-
inas
de
la
iloso ía
pagana;
con
le an ado
c i e io
ecogió
odas
las
doc inas
que
la
e dad
había
a ancado
á
la
pluma
de
sus
Más
ené gicos
con adic o es,
como
lau eles
que
ejen
la
co ona
de
la
e dade a
iloso ía:
y
alumb ando
con
las
llama adas
de
su
genio
el
in incado
labe in o
de
las
ciencias
on ológicas,
psicoló-
gicas,
cosmológicas
y
é icas,
puso
la
p ime a
pied a
del
pedes al
g andioso
sob e
que
debía
asen a se
la
ama
de
su
nomb e,
en
esa
P o unda
y
ma a illosa
ob a
i ulada
Es udios
sob e
la
Filoso ía
de
San o
Ti
omás,
que
ué
y
es
la
admi ación
de
odos
los
sabios
y
ilóso os
y
en
que
os
con ieso,
que
no
se
qué
engend a
en
mí
ma-
12
]
a
en
que
debe
eje ce
su
minis e io
no
es á
p epa ada.
La
semi-
lla
que
cae
en e
espinas
queda
so ocada;
la
que
se
a oja
sob e
du a
pied a
no
puede
ge mina
po
al a
de
jugo,
y
la
comen
las
a es
del
cielo
y
los
anseun es
la
pisan
y
des ozan.
E a
y
es
ne-
cesa io
p epa a
la
sociedad
pa a
que
p es ase
oido
humilde
y
co-
azón
ec o,
en
donde
el
Sace docio
pudiese
llena
su
ele ada
y
ci ilizado a
misión.
Quizá,
Seño es,
es ees
uno
de
los
hechos
de
la
ida
pas o al
del
P.
Ce e ino,
que
e ela
de
nue o
su
genio
c eado
y
p o undo,
sabiendo
an icipa se
á
las
necesidades
sociales
y
con
delicada
p udencia
a aja
y
co egi
los
males
de
la
época
ya
que
no
le
uese
dado
ex i pa los
de
aíz;
me
e ie o
á
la
c eación
g an-
diosa
de
los
Cí culos
Ca ólicos
de
Ob e os,
hecho
po
sí
solo
bas-
an e
pa a
ab illan a
y
e e niza
la
memo ia
del
Pon i icado
del
modes o
hijo
de
San o
Domingo.
Cuando
el
e o
y
laimpiedad
cu-
bie os
con
el
deslumb ado
opaje
de
amo
al
pueblo
y
deseo
de
su
ilus ación,
abajan
día
y
noche
con
in a igable
a an
pa a
des-
ca oliza
las
almas,
semb ando
en
sus
pechos
el
indi e en ismo
más
glacial
como
base
de
su
mo al;
cuando
con
an i áz
hipóc i a
se
p esen an
como
sal ado es
y
eden o es
de
esa
clase
deshe edada
de
la
o una,
los
que
in en an
sólo
o ma
de
ella
escabel
sob e
que
se
asien en
su
ambición
y
su
o gullo;
la
c eación
de
Cí culos
al
am-
pa o
de
la
e dad
ca ólica,
alumb ados
con
la
in alible
palab a
del
ge a ca
sup emo
de
la
Iglesia,
caldeados
con
la
lumb e
de
la
ca-
idad
c is iana,
mad e
ecunda
de
la
a e nidad
e dade a,
en
que
el
ob e o
halle
el
descanso
á
sus
a igados
miemb os,
en
el
solaz
y
ec eo
de
ocupaciones
líci as
y
hones as,
mien as
su
alma
ecibe
las
i adiaciones
pu ísimas
de
la
e dad,
que
disipando
las
dudas
y
p eocupaciones
que
engend a on
en
su
men e
la
lec u a
del
o-
lle o
ó
del
pe iódico
e oluciona io,
sin iendo
bañado
su
co azón
en
una
paz
y
esignación
que
desconocía
y
iendo
ab i se
á
su
mi-
ada
ho izon es
in ini os
de
plácidas
espe anzas
que
le
alien an
y
egene an;
la
c eación
epi o
de
esos
cen os
de
posi i a
educación
y
ci ilización
pa a
la
clase
más
nume osa
de
la
Sociedad,
es
se-
mejan e
á
la
uen e
que
b o a
en
á ido
desie o
y
poco
después
le
o na
en
oasis
delicioso;
es
como
ayo
de
sol
que
pene a
en
oscu o
calabozo
cuando
el
libe ado
ab e
la
pue a,
pa a
anuncia
al
cau-
i o
el
dia
de
su
edención;
es
la
o e
sólida
€
indes uc ible
donde
puede
asen a
su
ono
la
in eligencia
y
sob e
cuyas
almenas
on-
dea
siemp e
ic o ioso
el
es anda e
de
la
e dad.
Yo,
Seño es,
u e
el
hono
de
isi a
y
p esidi
una
elada
A
A
(13
cien í ico- ec ea i a
de
uno
de
esos
cí culos
ca ólicos,
y
pude
me-
di
en
oda
su
ex ensión
la
in luencia
ege cida
lib emen e
sob e
los
Ob e os
pa a
hace les
dignos
hijos
de
la
Religión
y
hon ados
miemb os
de
la
Pa ia.
Y
cuando
en
di e sas
ocasiones
acompañé
al
que
e a
mi
ene ado
P elado
á
la
Ciudad
Co dubense,
y
pude
e
aquellos
milla es
de
ob e os
que
llenos
de
g a i ud,
amo
y
en-
usiasmo
salian
á
ecibi
á
su
an iguo
Pas o
y
en e
lág imas
y
sollozos
a onabanlos
espacios
con
sus
hu as
y
sus
íc o es,
acla-
mando
al
undado
glo ioso
de
sus
sociedades,
sen í
c uza
sob e
mi
co azón
esa
mágica
co ien e
que
unde
odos
los
co azones
y
odas
las
in eligencias
en
un
sup emo
amo
á
la
e dad
di ina,
que
mi aba
enca nada
en
el
P,
Ce e ino;
y
las
lág imas
humedecie on
mis
ojos...
po que
el
que
no
sabe
llo a
an e
los
iun os
del
genio
que
egene a
y
sal a
los
pueblos,
ó
iene
el
en endimien o
sepul a-
do
en
el
indi e en ismo
escep ico,
ó
su
co azón
es
de
pied a.
:
Ya
no
ex aña éis,
Seño es,
que
la
p udencia
de
ese
Pas o
augus o
no
diese
egua
ni
eposo
ásu
ac i idad
p odigiosa,
p o-
cu ando
la
e ección
ó
aumen o
de
cuan os
ins i u os
han
sabido
inspi a
la
Fé
y
el
amo ,
en
soco o
de
las
g andes
necesidades
Sociales;
y
los
RR.
PP.
Escolapios,
las
He manas
del
se icio
do-
més ico,
las
Hijas
de
C is o,
los
Religiosos
Capuchinos
y
F ancis-
Canos,
las
He mani as
de
losPob es,
la
Compañía
de
Ma ía,
la
Con-
g egación
de
Nues a
Seño a
de
Lo e o
(I landesas),
las
He ma-
nas
de
la
Enseñanza,
los
Ca ecismos
Dominicales
y
o os
ins i u-
os
que,
ó
se
unda on
ó
mul iplica on
sus
cen os
de
enseñanza
y
p opaganda
ca ólica
en
nues a
Diócesis,
bajo
la
au o idad
de
F ay
Ce e ino,
se án
elocuen e
es imonio,
que
epi an
al
unísono
la
singula
p udencia
con
que
el
genio
de
la
sabidu ía,
supo
des-
de
la
eminencia
del
Pon i icado
o ece la
á
odas
las
clases
y
con-
diciones,
le an ando
así
á
inconmensu able
al u a
el
ni el
de
la
Ci ilización
social
y
c is iana.
Debie a
e mina
ya
es e
pob e
abajo,
pues
engo
mucho
iempo
cansando
ues a
bondadosa
a ención;
mas
no
puedop es-
cindi
de
señala os
la
úl ima
línea
que
de e mina
la
isonomía
mo-
al
del
P,
Ce e ino,
y
que
es
como
el
medio-ambien e
de
su
ida,
que
odo
lo
embalsama,
embellece
y
ab illan a;
es
la
Ca idad
que
encon ó
en
su
co azón
una
anchu a
como
la
a ena
que
es á
en
la
playa
del
ma .
Deci os
los
encan os
de
la
Ca idad,
la
di usión
y
g andeza
de
su
acción,
los
eso os
de
consuelo
y
paz
que
lle a
al
co azón
a i-
Sola
li
is
14]
bulado,
equi ald ía
á
señala os
al
Sol,
pa a
explica
la
luz
adian-
e
que
alumb a
los
espacios;
á
llama
ues a
a ención
sob e
el
c á e
del
Vesubio,
pa a
medi
los
a dien es
íos
de
la a
que
se
p ecipi an
de
las
mon añas
á
los
alles
y
llanu as;
el
Sol
se á
siemp e
el
cen o
del
sis ema
plane a io
y
oco
de
pu a
luz;
las
cenicien as
capas
que
cub en
los
campos
de
Nápoles,
es i ica án
el
uego
o áz
que
gua da
en
sus
en añas
la
ie a;
la
Ca idad
se á
siemp e
sol
i i ican e
de
odas
las
i udes,
ida
sob ena u-
al
del
alma,
uego
cen al
del
co azón,
cuyas
co ien es
de
amo
no
des uyen
la
he mosu a
de
los
nobles
pensamien os
nacidos
en
el
campo
del
espí i u,
an es
bien,
les
dan
c ecimien o
y
lozanía;
la
Ca idad
se á
el
amo
de
Dios
di undido
en
nues os
pechos,
po
la
posesión
del
espí i u
que
senosha
dado,
pa a
lle a
nues a
ida
al
co azón
de
odos
nues os
he manos,
y
undiendo
con
su
calo
di ino
odos
los
co azones,
hace les
uno,
que
po
na u al
g a i-
ación,
busque
su
cen o
en
el
co azón
in ini o
de
su
c eado .
Seño es:
Es
la
Ca idad
lo
an
delicada
y
pe eg ina,
que
pie -
de
su
agancia
y
sus
ma ices
cuando
las
au as
adulado as
del
mundo
se
posan
un
ins an e
sob e
su
cáliz;
así
al
deci os
algo
no
más
de
la
ca idad
del
P.
Ce e ino,
aun
cuando
el
eco
de
mi
oz
no
pueda
ya
u ba
el
ío
eposo
de
su
umba,
quisie a
ela
mi
ase
con
el
elo
mágico
de
la
modes ia,
como
esas
nubes
apo-
osas
que
cub en
el
Sol
sin
ocul a le,
pa a
que
su
e dad
uese
e elada
po
el
ulgo
de
aquel
co azón
que
no
pudo
pe manece
inac i o
an e
la
desg acia
y
que
ué
pad e
y
consuelo
de
odos
los
desposeidos
de
la
o una
ó
p obados
po
la
ad e sidad
y
el
in o -
unio.
F ay
Ce e ino
jun ó
á
la
ca idad
de
la
palab a,
la
ca idad
de
la
ob a;
y
en
medio
de
aquel
ca ác e
somb ío,
abs aido,
seco,
á
eces
áspe o
como
la
co eza
del
habe o,
sin ió
siemp e
la i
en
su
pecho
un
co azón
de
o o,
de
sensibilidad
esquisi a;
y
cuan-
do
la
desg acia
llamaba
á
las
pue as
de
su
palacio,
sus
g andes
ojos
b illaban
con
un
explendo
inusi ado,
como
pa a
deci
el
ue-
go
de
amo
que
le
de o aba
y
la
e nu a
con
que
se
decidía
á
so
co e
al
indigen e.
P egun ad,
Seño es,
á
los
dignos
Pá ocos
de
las
Diócesis
que
gobe na a,
la
suma
de
las
can idades
en egadas
po
el
P elado
pa a
sub eni
á
las
necesidades
del
cul o
y
epa ación
de
los
em-
plos
ca ólicos;
que
los
pob es
de
Có doba
y
Se illa
nos
ecue den
el
gozo
con
que
el
P.
Ce e ino
les
ab ió
las
pue as
de
su
mo ada
episcopal
pa a
albe ga les
en
las
inundaciones
del
Guadalqui i ,
[15
sus en ándoles
de
su
peculio,
o eciéndoles
ab igo,
y
jun o
con
él
Palab as
de
esignación
c is iana;
que
las
doncellas
y
niñas
de
mul i ud
de
alle es
nos
ecue den
el
celo
con
que
su
Pas o
les
p epa ó
escuelas
noc u nas
pa a
se
ins uidas
en
los
p incipios
eligiosos,
y
luego
aquella
complacencia
con
que
p emiaba
su
apli-
cación
dándoles
el
soco o
necesa io
á
sus
necesidades
ma e ia-
les;
que
los
ins i u os
y
casas
en
que
el
anciano,
el
niño
y
el
des-
alido
i en
al
ampa o
dela
ca idad
ca ólica,
nos
publiquen
la
la gueza
con
que
ecibie on
de
con ínuo
los
auxilios
pecunia ios
de
su
aman e
Pad e;
y
cuando
hállais
eunido
en
una
odas
esas
Ci as,
end éis
sólo
el
meno
de
odos
los
ac o es,
pa a
o mula
el
enunciado
de
una
Ca idad,
que
ué
a oyo
manso,
silencioso,
ocul o
en e
el
e de
césped
de
una
humildad
p o unda,
mas
en
Cuyas
o illas
b o aban
sin
cesa
lo es
de
delicado
a oma,
cuyos
ma ices
de
g a i ud
y
amo
han
esc i o
en
la
conciencia
pública
Una
his o ia
de
inago able
conmise ación
y
e nu a,
en
la
que
el
P.
Ce e ino,
e es ido
con
la
g andeza
del
hé oe,
apa ece
eci-
biendo
del
Dios,
que
es
ca idad,
el
p emio
ese ado
á
quien
supo.
o ma
de
esa
i ud
consolado a,
escala
de
b illan es
pa a
subi
á
los
cielos.
Y
e mino,
Seño es,
ag adeciendo
ues a
bene olencia.
Los
explendo es
de
la
Sabidu ía,
las
i adiaciones
de
la
P udencia,
las
e usiones
y
he mosu as
de
la
Ca idad,
que
nos
han
delineado
la
mages uosa
igu a
de
nues o
amado
P.
Ce e ino,
no
mue en
nijamás
se
ex inguen;
i en
en
el
ecue do
con
que
la
his o ia
.
g a a
en
el
má mol
y
en
el
b once
el
nomb e
del
genio;
i en
en
las
ob as
y
acciones
sublimes,
con
que
llena on
el
mundo;
y
sob e
odo,
i en
en
los
co azones
que
se
apasiona on
de
su
g andeza
y
ecibie on
la
ma a illosa
in luencia
de
su
i ud.
Jus o
es,
Seño es,
el
lu o
que
is en
la
Ciencia,
la
Religión
y
la
Pa ia
an e
la
mue e
del
Emmo.
y
Re mo.
S .
Ca denal
Gon-
Zález.
Una
lág ima
de amada
sob e
su
umba
se á
el
pe ume
del
alma
que
le
ene a
y
admi a;
una
o ación,
o ecida
al
Cielo,
se á
el
incienso
mís ico,
que
po
su
e e no
descanso,
ele e
á
Dios
el
c is iano:
llo emos,
Seño es,
la
pé dida
del
Sabio;
o emos
po
el
que
ué
nues o
Pad e;
su
memo ia
se á
e e na.
He
DICHO,
API
A
cs
7