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La arquitectura del silencio. Las obras de Asnago y Vender y Caccia Dominioni

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La arquitectura del silencio. Las obras de Asnago y Vender y Caccia Dominioni

Author: Quesada-García, Santiago
Publisher: Universidad de Navarra, Escuela Técnica Superior de Arquitectura
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/176bb127-7d52-435a-b9da-0e6a41822c52/download
Pamplona, 16/17 ma zo 2000
ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Los años 50:
La a qui ec u a española y su comp omiso con la his o ia.
ACTAS DEL CONGRESO INTERNACIONAL
Los años 50: La a qui ec u a española y su comp omiso con la his o ia.
Se celeb ó en Pamplona los días 16 y 17 de Ma zo de 2000
en la Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a de la Uni e sidad de Na a a.
Comi é Cien í ico
Sec e a io
Coo dinado
Maque ación
Diseño po ada
Edición
Fo omecánica
Imp esión
Depósi o legal
ISBN
Juan José Lahue a
Juan Miguel Ocho o ena
José Manuel Pozo
Ca los Samb icio
Ca los Choca o
José Manuel Pozo
Ana Gozalo
Ignasi López
Iñaki Be ge a
T6 Ediciones S.L.
Con ac o G á ico, S.L.
Na ap in G á icas
NA: 1013/2000
84-89713-33-2
T6 ediciones 2000
Escuela Técnica Supe io de A qui ec u a. Uni e sidad de Na a a.
31080 Pamplona. España. Tel. 948 425600. Fax 948 425629. e-mail: spe sa@una .es
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JOSÉ MANUEL POZO
P esen ación 5
LECCIÓN INAUGURAL DE VITTORIO MAGNAGO LAMPUGNANI
Cosa imane del p oge o Mode no. Conside azioni sull’A chi e u a di ine millennio 9
PONENCIAS
MARÍA JOSÉ CASSINELLO
Razón cien í ica de la mode nidad española en la década de los 50 21
CARLOS SAMBRICIO
La i ienda española en los años 50 39
ANTONIO PIZZA
Malos iempos pa a la lí ica. Espe anza y desespe anza en la Eu opa de la posgue a 49
COMUNICACIONES
SECCIÓN I: INDUSTRIALIZACIÓN Y ARQUITECTURA
CARMEN DÍEZ
Indus ialización y p e ab icación en Alemania 61
CELESTINO GARCÍA
Donde la cons ucción la e 67
CARLOS LABARTA
A qui ec u a de José de Ya za 77
JAIME SEPULCRE
Los comedo es de la SEAT: a e iza el aluminio 90
SECCIÓN II: EL DEBATE SOBRE LA VIVIENDA
ANA AZPIRI
Apo ación del COAVN a la V Asamblea Nacional de A qui ec os 101
ANTÓN CAPITEL
Teo ía y p ác ica de la i ienda mad ileña 109
MARTÍN CHECA
La i ienda social is a po los ca ólicos 115
ANA ESTEBAN
Poblados di igidos 125
EVAHURTADO
El Hoga del empleado 133
M.ª ANGELES JIMÉNEZ
El ba io de San Ped o 141
MIGUEL LASSO DE LA VEGA
La labo de la Ob a Sindical del Hoga 151
XOSÉ LUIS MARTÍNEZ
El Poblado de Fon ao 163
ASIER SANTAS
Un e o pa a la i ienda social en España: la i ienda sin pasillo 171
SECCIÓN III: LA INCIPIENTE REFLEXIÓN TEÓRICA
IÑIGO BEGUIRISTÁIN
Los años 50: la i ienda uni amilia y la búsqueda del ideal o gánico 181
IÑAKI BERGERA
Ins i u os labo ales 195
JUAN CARLOS COLL
O ans House 205
ANA ESTEBAN
Mode nidad o T adición: el papel de la RNA y del BDGA 241
ANA BELÉN ISLA
El Gobie no Ci il de Ta agona 251
U.P.W. NAGEL
De e ane dialog des “Da ms äd e Gesp äch” 257
MARISA NAVARRO
Albe o Sa o is y el i ine a io de la mode nidad en España 265
JAVIER PÉREZ
Di inos palacios 275
SANTIAGO QUESADA
La a qui ec u a del silencio 283
GABRIEL RUIZ CABRERO
“El mode no” en España 291
JORGE TORRES
La mi ada i aliana 295
JORGE TORRES
Valencia: la a qui ec u a de los años 50 303
Sección III: La incipien e e lexión eó ica
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San iago Quesada Ga cía
En La no e (1961), Jeanne Mo eau huyendo de la apa ía de la elación con
Mas oianni, aga po el Milán de la econs ucción. An onioni des ela la con-
adicción de aquel momen o his ó ico en e indi iduo y sociedad, en e alo-
es pe sonales y opulencia de la ciudad. En la escena, la ac iz eco e
pensa i a la omán ica ia Co idoni, al ondo apa ece el olumen salien e del
edi icio en co so I alia (1948) p oyec ado po Luigi Mo e i y E o e Rossi,
donde se ompen las eglas del paisaje u bano y se modi ican odas las con-
enciones del mi o acionalis a.
Cuando Claudio Vende e la película, le dice a su compañe o Ma io
Asnago que las casas que p oyec an pa ecen clínicas, po que la clínica con la
que comienza la película, es su edi icio el Condominio XXI Ap ile (1950)1. Es
una a qui ec u a en la que es á p esen e el mis e io, en el i mo de los espacios,
en la disposición de los olúmenes. Un edi icio que cons uye una escena,
donde con el elón apenas alzado, ya se espi a un d ama, an es de que apa-
ezcan oces y ac o es. Nada más alejado de las p emisas acionalis as que la
igu ación a qui ec ónica sea au ónoma de la pu a unción y que además de i-
na la ciudad siguiendo el mdelo ‘no ecen is a’.
Dos ealidades a qui ec ónicas di e sas en el Milán de los años cincuen a, el
inal del acionalismo y el comienzo de una búsqueda di e en e, apa ada de los
dic ados de las angua dias. An onioni ha sido un maes o en sabe e e in e -
p e a la a qui ec u a a a és del obje i o cinema og á ico. Pe o no solo él. El
gimnasio de la Accademia di Sche ma en Roma, ob a ambién de Mo e i, son
las o icinas de un ico emp esa io en Mi acolo a Milano (1950) de Di Sica, ob a
maes a del Neo ealismo i aliano. Di ec o es capaces de esc u a y ansmi i
una idea de ciudad.
El ‘nue o ealismo’ de la p oducción in elec ual i aliana se con ie e pa a
los a qui ec os españoles en ‘ ealismo du o’. Conscien es de las limi aciones y
di icul ades de la época pe o con impo an es necesidades que sa is ace en
poco iempo, desa ollan en poco iempo una ené ica ac i idad cons uc o a.
Se p oduce una adhesión ma izada a los pensamien os y eo ías mode nas que
no se acep an como dogmas incues ionables, pe o sí como mé odo. Exis e
comple a libe ad a la ho a de u iliza o mas o lenguajes, de e minados po las
endencias que llegan desde el ex e io .
La posibilidad de cons ui de e mina que, en ningún caso, el p oyec o se
conside e un in en sí mismo. El p oyec o, despojado de cualquie dimensión
de a is icidad o de exposición de una eo ía, se á en endido como un me o ins-
umen o.Su p incipal alo es el de pe mi i la cons ucción de un edi icio
1. ZUCCHI, C., Asnago e Vende . A chi e u e e p o-
ge i 1925-1970, Milán, Ski a, 1999, p. 54.
Tes imonio o al del geóme a Guido Palmie i que
abajó du an e muchos años en su es udio.

conc e o. Una ac i ud que ha sido una cons an e a lo la go de los úl imos cin-
cuen a años de a qui ec u a española, como se puede cons a a en las e is as
dedicadas a nues a ecien e a qui ec u a.
La calidad y b illan ez de los a qui ec os de Mad id, sus ue es pe sonali-
dades y la ausencia de una igu a aglu inado a impidió c ea un pensamien o
eó ico único. Tampoco exis ía una eo ía en Ba celona, había desconocimien-
o hacia dogma ismos p e ios: “No conozco mucho de las nue as endencias
en a qui ec u a y u banismo” decla a á Code ch2. Más a de, Bohigas p opon-
d á una línea eó ica ei indicando los alo es acionalis as y e ocando la
expe iencia del Mode nismo ca alán como mane a de exp esa un nacionalis-
mo ealis a, abie o a las in luencias de la cul u a mode na como el ‘neo ea-
lismo’, el ‘neoplas icismo’o el ‘neob u alismo’3.
An e es e acío, los a qui ec os buscan e e encias en ejemplos ame ica-
nos, nó dicos o i alianos. Bien po admi ación del ‘modo de ida’ o po iden-
i icación con de e minadas condiciones que se daban en esos países. En
Mad id, los a qui ec os se nu en de publicaciones, becas o iajes al ex e io ,
buscando un ideal de mode nidad uni e sal e indi idual pa a cada uno de
ellos. En Ba celona, a aíz de la V Asamblea Nacional de A qui ec os, cele-
b ada en 1949, Gio Pon i y Albe o Sa o is ‘descub en’ po p ime a ez la
ob a de Code ch y Valls, es ableciéndose un co dón umbilical con Milán que
no se in e umpi á en años sucesi os4.
La p oducción a qui ec ónica i aliana se conoce á a a és de e is as
como Domus o S ile, di igidas po Gio Pon i pe o, sob e odo, po las páginas
de Casabella-Con inui á, que eapa ece de la mano de a qui ec o E nes o
Roge s. Su mayo es ue zo ue in en a supe a el componen e nihilis a de la
mode nidad. Con es e obje i o, enuncia su amosa eo ía de las p eexis encias
ambien ales, se comienzan a e isa los pos ulados del acionalismo, el nexo
de la mode nidad con la his o ia y las elaciones en e lo nue o y lo iejo en
las delicadas in e enciones de las ciudades i alianas de pos gue a; su gen la
To e Velasca de los BBPR, la casa de las Za e e de Ga della, e c5.
La iden i icación de los a qui ec os españoles con la escena i aliana es
inmedia a, ya que ambién hay un país que econs ui y unas condiciones
sociales y económicas que no pe mi en demasiadas aleg ías, po lo que asu-
men sin mayo es p ejuicios o mas, imágenes y elemen os con obje o de c ea
una iden idad p opia.
Pe o, al ma gen de la c í ica a qui ec ónica ‘o icial’ i aliana, se desa olla
la labo de una se ie de p o esionales que en ienden la a qui ec u a en el silen-
cio de su es udio, en la ealidad de la cons ucción, en la lucha dia ia con los
p oblemas. Es amos hablando de a qui ec os como Asnago y Vende o Caccia
Dominioni, que aunque dis an es en sus ob as o mal y concep ualmen e, com-
pa en una misma posición an e la p o esión.
El abajo de es os a qui ec os se desa olla en silencio, no hay necesidad
de acompaña el o icio conc e o con p oyec os de in es igación, con azona-
mien os eó icos; pocas son las ocasiones de con on ación con las posiciones
de la cul u a a qui ec ónica del momen o. Sus ob as son in e p e adas, a eces,
como a ís icamen e sublimes o como medioc idad p o esional en o as. Sin
San iago Quesada Ga cía
284
2. FLORES, C., “La a qui ec u a de José An onio
Code ch y Manuel Valls. 1942-60”, Ac as del
Cong eso In e nacional. De Roma a Nue a Yo k:
I ine a ios de la nue a a qui ec u a española
1950/1965, Pamplona, 1998, pp. 69
3. Es e p og ama bicé alo ue enunciado pública-
men e po O. Bohigas en su ensayo “Posibilidades
de una a qui ec u a en Ba celona”, en 1951. En
elación a es e ema éase la ponencia de PIZZA,
A., “I alia y la necesidad de la eo ía en la a qui-
ec u a ca alana de la pos gue a: E. N. Roge s, O.
Bohigas”, Ac as del Cong eso In e nacional. De
Roma a Nue a Yo k: I ine a ios de la nue a a qui-
ec u a española 1950/1965, Pamplona, 1998, pp.
99-112.
4. FLORES, C., A qui ec u a Española Con em-
po ánea, Tomo I. 1950-1960, Aguila , S.A., Mad id,
1989, pp. 254. Ca los Flo es desc ibe con p ecisión
el impac o que causó en Pon i y Sa o is unas
pequeñas o og a ías de la casa Ga iga-Nogués,
cons uida po Code ch y Valls en 1947. Hecho
que sal ó del abu imien o la eunión de a qui-
ec os.
5. NICOLIN, P., No izie sullo s a o dell’a chi e u a
in I alia, Tu ín, Bolla i Bo inghehie i, 1994, pp. 49.
emba go, un au a de pu eza y de in ensidad emana de su posición apa ada,
ocupada en una búsqueda de emas p opios y sus ancialmen e au ónoma de la
cul u a a qui ec ónica o icial.
A pesa de su ma ginalidad, de su ‘silenzo’, las ob as de es os a qui ec os
son conocidas y admi adas. El abajo de Asnago y Vende es comen ado, en
1943, po Gio Pon i en la e is a S ile, donde dice que: “es la p ueba de que
la a qui ec u a mode na exis e, es la oz de una gene ación, es una sue e de
hecho consumado...”6, o más a de en Ama e l’a chi e u a, cuando admi a sus
bellísimas achadas. En Casabella, se ecoge el in e és de Roge s po las p i-
me as edi icaciones u banas de Caccia Dominioni, a la que conside a una
a qui ec u a “ esul ado de una his o ia, de una geog a ía, de un ambien e
local”7.
Es indudable que la ob a de es os a qui ec os es conocida po sus colegas
españoles, no sólo a a és de las publicaciones de a qui ec u a, la li e a u a o
el cine, como en el caso de Asnago y Vende ; sino po las elaciones es able-
cidas con el g upo de a qui ec os de Milán: Pon i, Sa o is o Ga della.8
Más allá de posibles in luencias o coincidencias o males di íciles de p o-
ba , es su ac i ud an e la p o esión la que sugie e cie as analogías y simili u-
des con los a qui ec os españoles: un ins umen al eó ico escaso, una olun ad
o malizado a in ensa, el en endimien o del p oyec o como medio pa a cons-
ui , una ue e in uición, un cie o eclec icismo... hacen que las ob as de es os
a qui ec os y sus conclusiones se encuen en más ce canas a las españolas que
o as a qui ec u as i alianas más o odoxas. Su conocimien o y análisis pueden
se i nos pa a en ende mejo algunos aspec os de nues a p opia p oducción.
La ob a de Caccia Dominioni ue disc e a y a o ablemen e acogida
du an e los años cincuen a, siendo comple amen e ol idada en los úl imos
decenios. Con su O ana o de ia Cala a ami (1955) ue incluido, po G ego i,
como miemb o de una amilia ideal, a la que pe enecían: Ridol i con su qua -
ie e INA en Ce ignola (1950), Ga della con las i iendas de la Bo salino en
Alessand ia (1953) y Rainie i po su Escuela Elemen al de Tu ín (1957). Su
in ención e a la de pone en pie una ‘ e za ia’en e el desgas ado modelo
acionalis a y la p opues a ‘o gánica’ de Ze i9.
Caccia Dominioni ha sido impu ado muchas eces de ‘excesi a acilidad’
y comunicación hacia el público, man eniéndose lejano, po p agma ismo p o-
esional y po na u al p edisposición de ca ác e , del e co o gullo y aisla-
mien o de Sca pa o Ridol i. Los nume osos clien es de Caccia, de la bu guesía
milanesa o eligiosos -pa a los que abajaba g a is10- han condicionado la
ausencia de un lenguaje homogéneo. El a qui ec o ha es ado in e esado en con-
igu a
“un lenguaje que se iden i ica y se a icula más allá de cualquie con ención de ‘mode nidad’,
de cualquie ideología, de cualquie ac i ud populis a o demagógica, la a qui ec u a de Caccia
encuen a acep ación a medida que el público puede pensa en la casa ideal como una aspi a-
ción ealizable.”11
Su in e és se cen a en la esolución del p oyec o en una peculia e i epe-
ible elación con los ma e iales, la écnica y el luga ; Caccia consigue elabo-
a un pe sonal ‘o ganicismo’ que le pe mi e pasa con na u alidad de los
Sección III: La incipien e e lexión eó ica
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6. PONTI, G., “S ile di Domani. Su alcune a chi e -
u e di Asnago e Vende ”, S ile, nº 35, 1943, pp. 9-
10.
7. ROGERS, E.N., “Le esponsabili á e so la adi-
zione”, Casabella-con inui á, nº 202, 1954.
8. La sociedad Azucena ue c eada en 1949 po
Ignazio Ga della, Co ado Co adi y Luigi Caccia
Dominioni, con el obje o de p oduci los obje os
a esanales que diseñaban.
9. IRACE, F., “Il ascino disc e o dell’a chi e u a”,
O agono, nº 91, 1988, pp. 52.
10. CACCIA DOMINIONI, L., “Fa i non pa ole”,
en e is a publicada en Cos ui e, nº 140, 1995,
pp. 104. Caccia decla a: “He abajado g a is sob e
odo po que abajaba pa a ailes y monjes. Me
gus a abaja pa a es as pe sonas. Además, a
menudo los icos pagaban menos que los pob es.”
11. SANTINI, P.C., “L’a chi e u a ‘milanese’ di
Caccia Dominioni”, O agono, nº 6, 1967.
limpios mu os–co ina al ma e ial allado en pied a. Su eclec icismo lingüís i-
co es á de e minado po la conciencia de una necesa ia agmen a iedad p o-
yec ual del p opio o icio, imposibili ado de da una espues a ipológica
homogénea a los nume osos in e ogan es plan eados en la I alia del ‘mi aco-
lo economico’.
En sus p oyec os, Caccia Dominioni pa e de la o denación de la plan a
como ámi e de una p og esi a ‘ eeducación’ del espacio:
“(...) mi modo de en ende la plan a, es casi u banís ico: undamen almen e son la con inuidad
de los espacios y la luidez de los eco idos.”12
No hay duda de que examinados desde el pun o de is a de la ciudad, los
edi icios de Caccia esul an p oyec ados según la eliz in uición de una sensa-
a y sensible adhesión al ambien e, de al o ma que pa ecen conc e as y de e -
minan es p esencias a p io i y no esul ados a pos e io i.
En una de sus mejo es ob as, la áb ica Lo o Pa isini (1951), su composi-
ción olumé ica con dos pa es di e enciadas -un basamen o ce ámico mono-
lí ico sob e el que se apoya una lige a es uc u a de id io y ace o- p opone
emas que pos e io men e se ían desa ollados magis almen e po Alejand o
de la So a en su gimnasio del Colegio de N. S. de las Ma a illas.
Las plan as ‘o gánicas’, el uso del ma e ial ce ámico, el concep o de piel
se encuen an en los p ime os edi icios de i iendas de Code ch y Valls, en
Ba celona (1951)13, pe o ambién en la del o ana o de ia Cala a ami (1948),
o en los edi icios de i iendas de ia Nie o (1955), o ia Vigano (1959) de
Caccia Dominioni. Ambos a qui ec os compa en la búsqueda de na iden idd
p opia basada en la a qui ec u a y adición del luga , en es e caso: Lomba día
y Ca aluña. La ensión que se es ablece en e ealidad y p oyec o, e ela una
sensibilidad a ín, más que una in luencia di ec a.
Cincuen a años después de su p ime a cons ucción, la a qui ec u a de
Caccia Dominioni es ex emadamen e ac ual. Las anjas ho izon ales que
eco en el edi icio de la plaza San ’Amb ogio (1948), la ib ación de las lose-
as en la logia del o ana o en ia Cala a ami (1948), las dobles achadas con-
inuas en los edi icios de co so Eu opa (1951), pe o, sob e odo, las
incon undibles achadas de ia Ippoli o Nie o (1957) con ape u as apa en e-
men e descompues as que es ablecen un o den p opio, son elemen os mode -
nos aún hoy. Pe o es la elección ipológica la e dade amen e inno ado a: los
olúmenes del edi icio de la Lo o Pa isini (1951), la doble o e en Co so I alia
(1957), o los alzados ‘seccionados’ del edi icio de plaza Ca bona i. Caccia
Dominioni es un a qui ec o de una g an igo exp esi o, dúc il a cada exigen-
cia conc e a en el uso de los espacios, a en o a los componen es ecnológicos.
Su ob a ha apo ado a la cul u a con empo ánea del habi a una con ibución
de mode nidad eu opea con aíces en la adición lomba da.
O o es udio de a qui ec os, coe áneo a la gene ación de los ‘ acionalis as’,
son Asnago y Vende , que no se pueden conside a discípulos de ellos, ni g e-
ga ios de mo imien os o ac i udes lingüís icas di usas. Su abajo apa ece a
menudo aislado y econocible den o de una es é ica de la ‘spa izione’14, di e-
en e an o de las eleidades mimé icas de muchas a qui ec u as como de la
exhibicionis a a iedad igu a i a de las angua dias.
San iago Quesada Ga cía
286
12. CACCIA DOMINIONI, L., op. ci . pp.103.
13. FLORES, C., op. ci ., pp. 71. Es os edi icios son
desc i os como “una so is icada y nada con en-
cional solución en plan a (...) con un a amien o
ex e io de absolu a no edad (...).”
14. ZUCCHI, C., op. ci ., pp. 22. Vende , en una
en e is a de Ranie i, decla a: “No o mábamos
pa e de la angua dia, pe o habíamos asimilado
la lección del Mo imien o Mode no incluso en el
in e io de nues o especí ico modo de en ende y
hace a qui ec u a”.
Fáb ica Lo o Pa isini, ia Sa ona, Milán
(1951-1957). Luiggi Caccia Dominioni.
Edi icio de i iendas, ia Ippoli o Nie o
(1955). Luigi Caccia Dominioni.
Encon amos en ellos las ue es componen es de un p o esionalismo
cul o, gene oso e inquie o, lejano del clamo de los mani ies os y eo ías,
donde ningún es ilismo o ó mula in en a eludi las condiciones conc e as de
la exis encia del p oyec o. Es como una especie de é ica e o mis a lejana del
hedonismo de los maes os in e nacionales. Es a ac i ud iene mucho en común
con la p ác ica habi ual de los a qui ec os españoles de los años cincuen a,
sob e odo, en el núcleo de Mad id.
Silencio en el deba e a qui ec ónico, silencio en sus ob as, un silencio que
nada iene que e con desidia o desin e és, que no se inde a las du as no mas
cons uc i as y edilicias. Sus pe du ables e inquie as ince idumb es, en ez de
demos a cinismo p o esional, e elan una inespe ada, casi an ieconómica
ac i ud hacia la in es igación. La c í ica de la época es incapaz de ubica su
abajo en ninguna escuela, su es ilo es de inido como ‘ e inado asce ismo’15
o ‘un es ilo a empo al’16.
Asnago y Vende no pa ecen ocados de ningún deseo de elación mimé i-
ca con el en o no. Sin emba go, log an e i a el ca ác e mecánico y epe i i o
de la composición acionalis a; sus ob as su gen insóli amen e con inuas en la
ciudad no ecen is a milanesa, como si, al cons ui las, se gene ase una espe-
cie de pá ina de las cosas ‘encon adas’ más que ‘ ealizadas’. En sus p oyec os
no hallamos ningún in en o de u iliza un lenguaje exisa en e, de abaja sob e
ci as o emas his o icis as, sino la búsqueda de una ‘anulación icónica’donde
las igu as son lle adas has a un pun o donde su o igen uncional o igu a i o
desapa ece o ib a en una on e a.
La cues ión cons uc i a no es nunca en Asnago y Vende exp esionismo
cons uc i o. “La es uc u a yace bajo un elo: no ausen e, sino di e ida”. La
es uc u a no es nunca exhibida, sino que se con ie e, en ocasiones, en a icu-
lación espacial. El anulamien o del de alle en algunas soluciones cons uc i as
oza el ges o, en una so p enden e an icipación de los emas minimal.
Analiza los p oyec os de Asnago y Vende supone indudablemen e es udia
su ecuen e p osaísmo, la cons an e epe ición de emas, su ijación ipológica y,
cómo no, sus ‘inquie an es’ achadas. En sus ob as, la supe icie de achada es un
caso lími e en e ex e io e in e io , es un plano liso pe o, pa adójicamen e, con
espeso . La achada es un elemen o que ya no iene de e minado po la unción.17
Gio Pon i desc ibe pe ec amen e es e concep o de achada en su céleb e
pasaje de Ama e l’a chi e u a:
“An es, la elación de espacio en e el mu o y la en ana se de inía ‘ acío y lleno’: lleno po que
el mu o e a un sólido, acío po que las en anas e an un aguje o...Hoy, el mu o no es más un e -
dade o mu o, sólido, lleno: es una supe icie; es un e es imien o sob e un esquele o de ho migón,
o de ace o...; la en ana hoy se ha lle ado a la ca a ex e na de la achada, no es á hundida, y se ha
hecho g ande, p e alen e... Con la en ana en la ca a ex e io (que e leja el cielo, y el paso de las
nubes y el mo imien o del sol), el aguje o, el acío, ha desapa ecido, exis e un plano sólo y sólo
el lleno, la a qui ec u a es sólo lleno, olumen in eg al: y la a qui ec u a es un c is al, aquí opaco
y allá anspa en e. El olumen es á más ho adado. La elación acío y lleno ha sido sus i uida po
la elación opaco y anspa en e... Asnago y Vende consiguen bellísimas achadas, hacen a qui-
ec u a en las supe icies...”18
Las achadas de Asnago y Vende , a p ime a is a, pa ecen casi anodinas,
pe o una segunda lec u a e elan eladu as y ambigüedades que susci an
Sección III: La incipien e e lexión eó ica
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15. ZUCCHI, C., Op. ci . pp 7 y 17. No exis e ni una
línea, ni una imagen en la S o ia dell’a chi e u a
mode na de B. Ze i, ni en L’a chi e u a con em-
po anea de F. Dal Co y M. Ta u i y, aún más so -
p enden e, ninguna mención en el lib o L’a -
chi e u a del no ecen o de la S o ia dell’a e in
I alia de Cesa e de Se a, sólo un ugaz y gené ico
econocimien o en la S o ia dell’a chi e u a i a-
liana 1944-85 de Man edo Ta u i donde de ine y
pa alelamen e dispensa el abajo de Asnago y
Vende con el escue o y conocido ‘ a ina o asce-
ismo’. Recien emen e, han apa ecido ob as en las
que ya se ci an a ambos es udios de a qui ec os, a
sabe : FONTANA, V., P o ilo di a chi e u a i aliana
del No ecen o, Venecia, Ma silio, 1999 y CAPELLI-
NI, L., Milano, A chi ec ual Guide, Tu ín, Allemandi
& c, 1999.
16. AIROLDI, R., ‘Asnago e Vende , un es il a em-
po al’, Quade ns d’A qui ec u a i U banisme, nº
152, 1982. Cu iosamen e, és e ue el p ime a í-
culo que saca a la luz, ecien emen e, la ob a de
Asnago y Vende . Conocimos el ci ado núme o ya
a anzada es a comunicación, donde pa a nues a
so p esa, ambién apa ece un a ículo e isando
la ob a de Alejand o de la So a.
17. ZUCCHI, C., op. ci . pp 25.
18. PONTi, G., Ama e l’a chi e u a, Géno a, Vi ali
e Ghianda, 1957, pp.139.