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Las huelgas de los obreros : memoria premiada con accéssit, único premio concedido por la Real academia de ciencias morales y políticas en el concurso ordinario de 1885 sobre el primer tema del programa de 26 de junio de 1883

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Las huelgas de los obreros : memoria premiada con accéssit, único premio concedido por la Real academia de ciencias morales y políticas en el concurso ordinario de 1885 sobre el primer tema del programa de 26 de junio de 1883

Author: Aller, Domingo Enrique
Publisher: Madrid : Tipografía de los Huérfanos, 1886
Year: 1886
Source: https://idus.us.es/bitstreams/a9a3cc8e-0b89-457c-910e-dd43649b8c58/download
Ji
.9,
9-,9-
1,.45 HUELGAS DE LOS OBREROS
MEMORIA
PREMIADA CON ACCI-SSIT
ÚNICO PREMIO CONCEDIDO
POR LA EAL ACADEMIA DE CI
_J
CIAS YORALS Y POLÍTICAS
EN EL CONCURSO ORDINARIO DE
1885
SOBRE EL PRIMER TEMA DEL PROGRAMA DE 26 DE JUNIO DE 1883
ESCRITA. POR
DON DOMINGO ENRIQUE ALLER
Abogado
y
No a io eu Lalín (p o incia da Pon e ed a).
Si alguien os dije e que podéis en iquece-
os de o a mane a, que no sea po medio del
abajo y de la economía, no le hagáis caso : es
un impos o .
FRANcsus.)
MADRID
TIPOGRAFÍA DE LOS HUÉRFANOS
Calle de Juan B a o , núm. 5.
1886
-
DE i
A ículo 43 de los Es a u os de la Real Academia de Ciencias Mo ales
y
Polí icas,
«En las ob as que la Academia au o ice ó publique, cada au o se á
esponsable de sus ase os
y
opiniones: el Cue po lo se á únicamen e de
que las ob as sean me ecedo as de la luz pública. »
A ículo 100 del Reglamen o,
«Sólo la edición académica de las ob as p emiadas se á p opiedad de la
Co po ación. »
Regla

del P og ama de 26 de Junio de 1883.
«Los au o es de las Memo ias ú ob as á que la Academia adjudique
el p emio ó accéssi , conse a án la p opiedad li e a ia de ellas. »
TEMA PRIMERO
del P
p
og ma de P6 b Julo de 1883 p opues o pa a el concu so o dina io dd 1885.
"
Concep o económico y ju ídico de las huelgas de los ob e os:
examen de sus causas: medios de p eca e las ó de a aja las;
de echo del Es ado pa a ep imi las.,,
DICTAMEN
de los S es. Académicos
D.
Manuel Colmei o
y
Vizconde de Campo
G ande, ela i o á las Memo ias p esen adas al concu so o dina io
de 1885 sob e el ema p ime o.
Los que susc iben, enca gados de in o ma ace ca
de las
Memo ias
p esen adas sob e el ema p ime o del
concu so pa a el año de 1885, ienen la hon a de some-
e á la Academia el esul ado de su a en o es udio.
El ema mencionado es el siguien e: "Concep o eco-
nómico y ju ídico de las huelgas de los ob e os: exa-
men de sus causas: medios de p eca e las ó de aleja -
las: de echo del Es ado pa a ep imi las. „
Las Memo ias p esen adas son dos: la p ime a lo
ué el 10 de Agos o del co ien e año, con es e lema:
"Si alguien os dije e que podéis én iquece os de o a
mane a que no sea po medio del abajo y de la eco-
nomía, no le hagáis caso: es un impos o . —
Benjamín
F aneklin. „
La segunda, p esen ada el 30 de Se iem-
b e úl imo, iene el siguien e lema: "La ci ilización
es el apo . ¡ Qué absu do! es o de ine á algunos eco-
nomis as.

Balines. „

I
I
In i iendo el o den de la p esen ación mani es a án
los que susc iben, en p ime é mino su pa ece ace -
ca de la segunda de las Memo ias, que juzgan muy
in e io á la p ime a.
P ecédela una in oducción en 19 cua illas dobles,
ó más bien hojas, de las 309 de que la Memo ia se com-
pone; esc i as odas ellas en le a dé di ícil lec u a po
lo diminu a, y con ases de di icil comp ensión po lo
abs ac o y oscu o de las ideas y po lo emb ollado de
la o ma g ama ical.
Ya, desde la in oducción empieza el au o , como o-
dos los
laucla o es empo 'is ac i ,
á lamen a la ausencia
de épocas pasadas, cuyo ecue do a eba a su imagi-
nación, asegu ando — son sus palab as — que "el alien-
o cien í ico de nues a época es empequeñecido y des-
apa ece como á omo impe cep ible en e las sublimes
concepciones de los siglos pasados y apenas si log a-
mos lige as adquisiciones en su cons ucción me ódica,
o al. „ Los adelan amien os mode nos son pa a es e
au o elices casualidades " abajadas y ap o echadas
cuando la P o idencia las puso en nues as manos.
Aunque más adelan e añade que po ellas " el agua
mue a en el ondo de un pozo ó en en enenadas lagu-
nas, sin mas ondo
al cual
cae , ambién es ap o echada
po el homb e que enciende bosques debajo de ella,
pa a que el calo e apo e
al a ina
y le dé es e apo en
su ue za expansi a alas pa a ola , y le p es e ue zas
pa a ence las mayo es esis encias de la na u aleza.„
Es a misma aguedad en las ideas y es a misma oscu-
idad en los concep os, dominan en oda la Memo ia;
de la que puede deci se que sólo se ajus a al ema en
los í ulos de las pa es en que se di ide; pe o epi-
iendo los pensamien os has a al pun o que, leído
III
uno de los capí ulos, pueden da se odos po leídos.
La p ime a pa e, ó sea
el concep o de las huelgas,
la
subdi ide en lo que llama cali icaciones económica, mo-
al y ju ídica de las mismas; y en un conjun o de mal
pe jeñadas ases, culpa en la p ime a cali icación á la
ciencia económica de se causa de las huelgas; como
al es udia la cali icación mo al no quie e que en ella
in e enga la azón indi idual po opues a á lo que lla-
ma c i e io único mo al; y con espec o á la cali ica-
ción ju ídica p oclama una abs ac a in e p e ación del
de echo, po la que el Es ado sea sal agua dia de los
in e eses económicos de la Sociedad.
Pasando en la segunda pa e á las causas de las
huelgas, se limi a á expone lo que odos los días lee-
mos en pe iódicos y olle os, ace ca de los abusos de
la libe ad y de la p opaganda po medio de la p ensa
y de las asociaciones; sin que ol ide la di ulgación de
la p ime a enseñanza, censu ada con es as palab as:
"Se ha is o una enseñanza an e io á oda o a ense-
ñanza, que es medio pa a log a adelan os ul e io es,
en la ins ucción p ima ia, y odos los es ue zos se han
di igido á di ulga es a enseñanza, sin a ende bas an-
e en que po su mismo ca ác e de medio necesa io
pa a log a ins ucciones supe io es, no esponde po
sí sola á ningún obje o ni emedia necesidad alguna.,,
En ando después en el es udio. del medio de p e-
ca e las
huelgas,
no iene epa o en pa icipa de los
sueños que conducen á una o ganización o al de la
ciencia económica aplicada á lo que llama Sociedad
económica bajo el más acen uado c i e io socialis a,
con el co espondien e acompañamien o de a aques
á las clases ele adas, an usual en la demagogia
blanca como en la oja.
Además de es o expone las opiniones más conocidas
ace ca del
sala io
y de la
pa icipación
del ob e o en las
ganancias, p esen ando como nue o un sis ema mix o,
no sólo expues o po a ios publicis as, sino empleado
en di e en es áb icas; y en e o as en nues o mismo
país, ó sea en la undición de hie o "La Felgue a„
en
la p o incia de O iedo.
Po úl imo dedica algunas páginas á la
ep esión
de
las huelgas,
conside ándola un de echo del Es ado po
el ca ác e 'ju ídico de la in e ención del homb e en
la es e a económica; de echo que debe ealiza es a-
bleciendo leyes que a empe ándose á las ci cuns an-
cias sean, según la al isonan e ase de es e au o , de-
cla aciones hechas po la azón social que ep esen a
el Es ado.
Con es e ápido bosquejo es de espe a que se con-
enza la Academia, como con encidos se hallan los
i man es, de que la
Memo ia
núme o 2 no puede se
obje o de p emio, ni siquie a de
accéssi .
Más conc e a y mejo o denada la que lle a el nú-
me o 1, pasa la comisión á examina la.
Cons a de 125 cua illas dobles de le a menuda, y
después de una pa e p elimina , en la que expone el
au o las nociones más admi idas ace ca del capi al
y
del abajo y de la o e a
y la demanda, en a de lleno
en la cues ión, di idiendo el esc i o en o as seis pa -
es. En la 1
a
in ie e el o den del e na, decla ando
que le pa ece p e e ible es udia an es las causas de
las huelgas, que sus aspec os económico y ju ídico, y
al ealiza lo, aza una his o ia de los es ue zos huma-
nos, ó sea del abajo, con ci as de Baud illa y de
P ince Smi h, que coinciden en g an mane a con los
a ículos que en el
ou nal de Eeonomis es
publicó Moli-
na i sob e las leyes na u ales de la Economía polí ica
en los meses de Oc ub e de 1884 y Ma zo, Junio y Ju-
lio de 1885.
An es de en a en el examen de las causas de las
huelgas, p ocede al es udio de las huelgas mismas, di-
idiéndolas en
pe manen es
y
ansi o ias;
y decla ando
pe manen es
las que se de i an de la na u aleza, cuan-
do el homb e a a de sob epone se á as leyes ineludi-
bles po las que se gobie na el o den económico; y
an-
si o ias
odas las demás, hijas del iempo y de las ci -
cuns ancias y que po depende de la olun ad huma-
na pueden modi ica se y disminui se en in ensidad
y
du ación, y has a desapa ece en su mayo pa e. Las
e dade as huelgas, dice es e au o , nacie on con la
libe ad del abajo, po que ni el escla o ni el sie o
podían conce a se ni en ende se pa a llega á la coa-
lición p e ia que supone oda huelga.
En un capí ulo que dedica á
indicaciones his ó icas,
después de sen a que po o una los huelguis as no
han llegado á euni se en una aspi ación uni e sal,
p esen a un es udio de las huelgas en Ingla e a, Ale-
mania, Suiza, Bélgica, F ancia, Amé ica y España,
bas an e exac a, en algunas ap eciaciones; y ci a he-
chos opo unos aunque epe idos en publicaciones di-
e sas, y muy pa icula men e
en una ob a
i ulada
Les Co po a ions d'a s e mé ie s e les syndica s p o ession-
ne s en F ance e á l'e ange ,
pa P. Hube Valle oux.
En es e es udio, como en oda la Memo ia, mués a-
se el au o esuel amen e indi idualis a, co no lo p ue-
XII
a la ica y los icios que la mise ia ae consigo; pe o
descon ía de la ins ucción p ima ia obliga o ia y de-
sea ía que la Iglesia impusiese á los pá ocos de las po-
blaciones u ales el debe de dedica se á es a enseñan-
za, aunque uese es ipulando con sus elig eses una mó-
dica e ibución.
En cuan o á las demás enseñanzas, ó sea la segunda
y la, supe io , encuen a iciosa la eglamen ación,
excesi o el núme o de nues os Ins i u os y Uni e si-
dades
y
el de los alumnos que en ellas se educan; p e-
endiendo que nos dediquemos con mayo ahinco á la
ag icul u a y á la indus ia ex ac i a, como las más
ap opiadas á nues o suelo; y lamen ándose, sin pensa
en sus p opias aspi aciones cuando ales lamen os ha-
ce, de que sean an os en España los que aspi an á
b illa po medio de la ciencia.
Como es na u al aplica la doc ina que deja sen ada
al examina "el
de echo del Es ado en la ' ep esión de las
huelgas,,,
dis inguiendo las iolen as de las pací icas,
y
a i mando que la misión del Es ado en en e de es as
úl imas es pu amen e nega i a; po que se educe á
una simple abs ención de aquello á que no se puede.
obliga . Lo mismo p ocede en. su concep o con el de e-
cho de eunión y asociación pa a decla a las huelgas,
que deben se espe adas y que muchas eces más bien
las e i an que las desa ollan; de lo que deduce que
no deben opone se obs áculos á. los
T ades Unions
y de-
más asociaciones semejan es, como no sea egula su
eje cicio po medio de la publicidad, po que no p oce-
de mu ila un de echo po el abuso que de él puede
hace se, y la libe ad colec i a debe como
la indi idual. Ci a á es e espec o el ejemplo de la
G an B e aña, cuyas leyes de 1871 y 1875 dis inguen,

en las coaliciones líci as, las iolaciones de la 'libe ad
indi idual, las amenazas y las imposiciones de los
huelguis as , pe o espe an la huelga pací ica; ci a
ambién el ejemplo de F ancia, donde la Asamblea
cons i uyen e p ohibía en 1791 las asociaciones de ciu-
dadanos de un mismo o icio pa a a a de sus asun os
comunes, mien as la ley de 1874 au o iza las coalicio-
nes y las huelgas con es icciones con a las que al-
e an el ó den público y se alen de la iolencia; y
ci a, po úl imo el a . 556 de nues o Código penal
de 1870 que cas iga á los que se coligan con el in de
enca ece ó aba a a abusi amen e el p ecio del a-
bajo ó egula sus condiciones, cuando la coligación
hubiese comenzado á ejecu a se; lo cual indica, en
concep o del au o , que no impide los ac os p epa a o-
ios y que la huelga ha de se abusi a; apoyándose
pa a es os ase os en la opinión mani es ada po el se-
ño La Se na, de que lo que se cas iga es el aude, el
desó den ma e ial y los demás excesos que puedan
ocu i , pe o no la huelga misma; deduciendo de odo
ello que el De echo igen e en España, aunque poco
cla o y p eciso, se ajus a á los p incipios á que deben
ajus a se las elaciones en e el Es ado y las clases
abajado as en la cues ión de las huelgas; sin emba -
go de lo cual al sin e iza su pensamien o se inclina
bas an e á un sis ema p e en i o con es as palab as:
"Jus icia y libe ad: he aquí nues a di isa. El pode
ejecu i o, siemp e igilan e y a en o á conju a los
con lic os, debe á adop a las medidas de p ecaución
su icien es pa a p e eni los: es el ó gano de que se
ale el Es ado pa a di igi la policía de segu idad
y
nadie le dispu a el de echo de acudi á la coacción
cuando el indi iduo ó las colec i idades se salen de la
XIV
es e a que les azan las leyes y a an de sob epone -
se á ellas. El_ Gobie no cumple con amones a á los
pe u bado es, sean ó no huelguis as, pa a que desis-
an. de sus p opósi os; si no ceden, ó cuando delinquen
se esis en á en ega se pa a se juzgados po los i-
bunales; nada más jus o que el empleo de la ue za
pa a suje a los.,,
Del exámen' que an ecede
y
del de enido es udio de
odo el desa ollo del ema, esul a, en concep o de los
i man es, que el au o de es a
Memo ia
se halla al co-
ien e de las doc inas has a aho a conocidas en la
ma e ia de que a a; y que las expone. con buen mé-
odo y co ec a aplicación á lo que se le pedía. De odo
lo que deducen, que, si bien no o ece odas las condi-
ciones necesa ias pa a que pueda concedé sele el p e-
mio p ome ido, iene mé i o su icien e pa a que se le
pueda o o ga el
accéssi ; y
así lo p oponen á la Aca-
demia.
Es o no obs an e, an es de que se p oceda á la publi-
cación de es a
Memo ia,
si se ap ueba el p esen e dic-
amen, debe á some e se el au o á algunas co eccio-
nes que la comisión juzga indispensables son las si-
guien es:
La p ime a, que desde luego es a á en el pensamien-
o de odos los S es. Académicos, po los pá a os ci-
ados de la
Memo ia,
es la que debe su i la ase, muy
epe ida po cie o, de
pa os de abajo,
que no iene
signi icado en nues o idioma, el cual no con iene el
sus an i o
pa o
sino signi icando el habi an e de la isla
de Pa os, que ambién denominamos
ga io.
Dicha ase
debe á po an o se sus i uida, según con enga á
la
na ación, po huelga ó po suspensión ó in e upción
del abajo.
XV
Lo mismo sucede con la ase, en di e sas pa es e-
pe ida ambién, de
despido de ob e os
en ez de despedida
de los mismos.
En la página 20 uel a, menciona los
comedo es pú-
blicos á, p ecios sumamen e ba a os .pa a p e eni la mise ia,
que no son o a cosa que las cocinas ó comidas econó-
micas, ecien emen e bau izadas en Mad id con el
nomb e de
Tienda-asilo.
En la página 54 hay un
con eccionamien o
que debe se
ejecución ó p ocedimien o; en la 56 uel a, un
es ado
de sala ia o ,
que debe se es ado de los sala ios; y en
el es o del esc i o algunas o as iolencias (le lengua-
je que demues an que el au o se ocupa mucho en la
lec u a de lib os ex anje os ó en los olle os con que
la In e nacional pe u ba la lengua pa ia al mismo
iempo que el buen sen ido de nues as masas ob e as.
Hay ambién en la
Memo ia
algunas al as o og á-
icas que co egi :
impugnidad
es á esc i o en las pági-
nas 12 y 124;
indegnizados,
en la 87, y en la 13,
Glascow,
en ez de Glasgow.
Todo ello, como queda exp esado, debe á se co e-
gido si la Academia se digna ap oba es e dic amen,
que espe uosamen e le some en.
Mad id 10 de Diciemb e de 1885.
anuel
El Vizconde de -
.
Campo -G ande.
s
LAS HUELGAS DE LOS OBREROS
PRELIMINAR
Ya se conside e el capi al simplemen e como aba-
jo acumulado ó, p escindiendo de la, me onimia, como
esul ado de un abajo an e io , en cuan o se des i-
na á auxilia á o o ul e io , es lo cie o que no puede
concebi se la p oducción sin su concu so inmedia o y
cons an e. La modi icación y la ans o mación que ex-
pe imen a la
Na u aleza
po medio de es e agen e com-
binado con el abajo inmedia o pa a adap a la á las
necesidades humanas, es la ob a no in e umpida del
homb e, que ha sido des inado po el C eado pa a
conse a se
y
pe ecciona se, á ueque de con inua-
dos es ue zos de su in eligencia y de sus músculos.
Al lado de es a necesidad su ge o a no menos impe-
iosa: el homb e igu a ía en el mundo co no el más im-
pe ec o de los se es c iados si no se asocia a con sus se-
mejan es: es, pues, esencialmen e sociable, y del p in-
cipio de sociabilidad se desp ende la ley de
la
di isión
y
a ión (lel abajo,
y
como su consecuencia la sepa ación

- 8 -
de unciones y el a iado concu so con que cada cual
con ibuye 'á su man enimien o y desa ollo, los unos
suminis ando el esul ado de sus abajos an e io es, y
los o os in i iendo sus ue zas de una mane a inme-
dia a. Así, oda la unción económica de la humani-
dad se sin e iza en es os es elemen os combinados:
NATURALEZA -
con sus ma e iales y ue zas;
TRABAJO-
aplicación inmedia a de las acul ades humanas;
CAPI-
TAL —
abajos an e io es des inados á auxilia el a-
bajo ac ual.
El p oduc o,
ó sea el esul ado de la acción de es os
es elemen os, es lo que se aplica á la sa is acción de.
las necesidades humanas. Aho a bien: si uese un solo
indi iduo el que ealizase el enómeno de la p oduc-
ción, á él únicamen e co esponde ía el p oduc o; pe o
como en el medio social los dos úl imos elemen os
--
aba y capi al — los suminis an ó pueden suminis-
a los dis in os indi iduos, de aquí que el p oduc o,
como ob a de odos , á odos co esponde, y llegamos
al pun o de
su dis ibución
en e los que concu en .á
ob ene lo, cómo se e i ica á és a? ¿hay alguna ley
que la egule...?
El capi al, como auxilia indispensable del abajo,
ha apa ecido desde el momen o en que hubo uno que,
es imando como más p o echoso economiza el odo ó
pa e de un p oduc o que consumi lo en el ac o, lo de-
dicó á acili a una nue a p oducción. El p oduc o
aho ado puede u iliza lo el mismo que lo ob u o ó ce-
de lo á o o con igual obje o. Es e segundo supues o es
una de las bases p incipales del
Cambio.
Po
lo an o,
el p oduc o conseguido con el auxilio del capi al, se
dis ibui á en e los que e i ica on el abajo que se
empleó en su ob ención y los que suminis a on el ca-
9
pi al auxilia de es e abajo,—Es la ó mula más p e-
cisa, háganse las dis inciones que se quie an, en e la,
unción del
emp esa io,
la del
capi alis a
y la del
ob e o.
En el p incipio de las sociedades la dis ibución del
p oduc o se ealiza ía según con enios sencillísimos
en e los que lo ob enían, an sencillos co no las ope-
aciones que ejecu aban; pe o andando los iempos, el
enómeno de la p oducción se complica, has a el ex e-
mo que nos demues a la po encia indus ial de nues-
os días, sin que po eso hubiesen a iado en nada las
bases elemen ales. del cambio. — Son in ini as las com-
binaciones en que se mani ies an el abajo y el capi-
al, y únicamen e en ue za de la ley de la
o e a
y
el
pedido
es dable de e mina en p incipio la base bajo la
cual se dis ibuye un p oduc o en e sus ac o es. Con-
cu en és os en can idades desiguales, y la
concu encia
nos hace dis ingui el
cos o de p oducción
del
p ecio co-
ien e,
y iende sin cesa á equilib a los; po in, en el
me cado
se ija de un modo de ini i o es e úl imo, y de
él salen las e ibuciones del capi al, de la di ección,
de la mano de ob a, en una palab a:, la compensación
de odos los se icios, que en aña el p oduc o, que
se
suponen an icipados po uno ó a ios de los que han.
in e enido en p epa a lo. Y en qué medida se ea-
liza el epa o?---He aquí el g an p oblema: el o igen
de la lucha en e capi alis as y abajado es, en e
emp esa ios
y
ob e os.—
Aquéllos oman sob e sí el éxi o
bueno ó malo de sus emp esas, y sa is acen po pun o
gene al en
sala ios adelan ados
los se icios que deman-
dan de los que ponen el abajo: el sala io oscila, sube
ó baja según la enunciada ley de la o e a y el pedido,
según la p opo ción que exis a en e el núme o y ca-
lidad de los ob e os que se o ezcan pa a abaja y la
2
— 1
0
—
posible
necesidad que hubie e de ellos po pa e de los
capi alis as ó de los dueños de las emp esas.
La
oscilación
en el alza ó baja de los sala ios es un
hecho na u al que se conoce desde que se ha u ilizado
es a o ma de e ibui el abajo, y como consecuencia
de ella comenzó á sen i se el clamo eo de la clase ob e-
a, sob e odo desde p incipios de es e siglo, y mucho
más desde que la indus ia, especialmen e en cie os
amos, se aglome a en inmensas ac o ías de una po en-
cia colosal. Los que suminis an el abajo hacen no-
a la desp opo ción que exis e, en su sen i . en e las
abulosas ganancias que en gene al ealizan las emp e-
sas y la pa e mínima que se adjudica á los abajado-
es
indi idualmen e
conside ados. De aquí la
lucha,
que
se p esen a bajo a ias o mas según el momen o his-
ó ico po que a a iesen las c isis económicas de odo
géne o, las aspi aciones polí icas y el ca ác e peculia
de cada pueblo; y como sin el abajo no es posible p o-
duci , es ob io que una de las o mas en que había de
mani es a se la gue a, e a la
abs ención colec i a
de los
abajado es negando su concu so al emp esa io ó al
capi alis a, decla ándose en
HUELGA.
De es e modo
ap endió la clase ob e a que po medio de las huelgas
pod ía mejo a su sue e, y así exige unas eces aumen-
o de jo nal, o as eclama la educción de las ho as de
abajo, e c.
Las huelgas cons i uyen un mal g a e que aqueja á
nues o sis ema indus ial, y aunque su o igen no es e-
cien e, hoy han omado ca a de na u aleza en los pue-
blos manu ac u e os y se ex ienden á los campos , en
donde la p opiedad de la ie a es á demasiado econ-
cen ada, y se ía impe donable mi a las con indi-
e encia.
11 —
An es de examina las bajo su aspec o económico
'
ju ídico, pa a es udia su legi imidad á la luz de los
p incipios que sus en an de consuno la Economía y el
De echo, con iene a e igua las e dade as causas
que las o iginan. Las indicaciones hechas apenas o e-
cen la pa e más salien e de la cues ión: iene és a su
aíz en la misma na u aleza del homb e, y en la se ie
de ans o maciones que ha expe imen ado á a és
de los siglos como sé sociable
.
y capaz de mejo a.
Causas p imo diales de las huelgas.
Es sabido que el abajo humano más sencillo, más
udimen a io que pueda concebi se, encie a necesa ia-
men e una can idad de
es ue zo in elec ual:
el úl imo
peón de albañil no ealiza ía las ope aciones que ejecu-
a si pudié amos supone le po un momen o desp o is-
o de in eligencia. De aquí que los es ue zos del hom-
b e en cuan o abaja, se clasi iquen en muscula es ó
ma e iales
y en «in elec uales, y que unos y o os se com-
binen en odo ac o p oduc i o en p opo ciones di e -
sas, según la clase de abajos que le es dable ejecu a
á la humanidad.
Como odo
es ue zo
es una
pena
en mayo ó meno
g ado, y oda pena implica un
su imien o, y
po o a
pa e sin el es ue zo no es posible alcanza la
sa is ac-
ción, el
homb e ha p ocu ado en odos los iempos
amino a los es ue zos cuando encon ó o ma de ha-
ce lo sin de imen o de las sa is acciones.
El es ue zo
ma e ial
humano en la ob a de la p oduc-
ción disminuye de un modo p og esi o á medida que
el homb e consigue apode a se de las ue zas de la
- 18
enacidad con que se mani ies an, aun á ueque de sa-
limos de los pun os que comp ende el ema p opues o.
Indicaciones his ó icas.
Aunque á simple is a pa eciesen iguales los p opó-
si os que las
.
clases abajado as in en an ealiza po
medio de las huelgas , es lo cie o que se p esen an con
di e en es ca ac e es en los di e sos países en que se
p oducen, y de aquí la u ilidad de hace algunas obse -
aciones pa a que pueda o ma se un juicio ap oxima-
do de las mismas. De ellas esul a á sin duda una en-
dencia de e minada de la población ob e a que se se-
ñala po el a án de mejo a de es ado, pe o el ca ác e
peculia de cada pueblo y la in luencia di ec a de sus
ins i uciones y de sus cos umb es imp imen unsello pe-
culia á la cues ión, que se hace indispensable ene
muy en cuen a, po que con ibuye, y no poco, á ami-
no a la g a edad del p oblema ap eciado como un
obs áculo pe u bado en la ma cha p og esi a de las
sociedades.
Si — lo que no acon ece hubie a una pe ec a a -
monía en e los p ole a ios de odos los pun os del
mundo ci ilizado en que acaecen las huelgas, és as
se ían más emibles y se ha ía casi imposible alcan-
za los medios de a enua las ó de p ocu a su dismi-
nución. Po o una, como e emos en seguida, no
han
log ado — no obs an e los es ue zos de la
In e nacio-
nal—un
acue do unánime
en sus aspi aciones los a-
bajado es de los, pueblos de Eu opa ni de Amé ica
pa a
undi se en un- pensamien o idén ico; y es que las- le-
yes que p esiden, el o den
social
se imponen y lo an

— 19 —
po encima de odas las disonancias, sean cualesquie a
la múl iples combinaciones que se u ilicen con ánimo
de sus i ui las: á la co a ó á la la ga los esul ados
pa en izan su ine icacia y se e ocede al buen camino.
Echemos una ojeada á los países en que más se acen-
ua on las coaliciones ob e as pa a da ida á la huelga.
INGLATERRA.—La
his o ia con empo ánea del aba-
jo no cuen a en ninguna pa e del mundo con la abun-
dancia de da os que suminis a la G an B e aña en
odo lo que con las huelgas se elaciona. P escindiendo
de los hechos an e io es al p esen e siglo, desde que
en 1810 se c uza on de b azos en Lancás e 30.000 ob e-
os negándose á abaja po espacio de cua o meses,
has a el p esen e, los cen os manu ac u e os ingleses
e an ocos casi pe manen es de pa alización de abajo.
En medio de las iolen as sacudidas que expe imen-
ó la nación en la mayo ía de sus Condados po e ec o
de sus p olongadas huelgas, She ield y IVIanchés e y
aun Bi mingham ue on los pun os más comba idos po
es os hechos pe u bado es, á que acompañaban el ase-
sina o, el incendio y el saqueo, y, como consecuencia
obligada, la des ución y uina de inmensos capi ales
que alimen aban la ue za p oduc i a de és as y o as
indus iosas ciudades.
El mal se p opagó con una enacidad digna de mejo
causa; y como consecuencia de la pa simonia con que
se p ocede en odas las cues iones en Ingla e a
y
el
espe o que allí se ibu a á las libe ades públicas, la
pe u bacion se hizo á cada paso más in ensa; huelga
-
20 ----
ha habido que du ó nada menos que nue e meses. Po
o a pa e, aunque se p escinda del de echo que se eco-
nozca en el ob e o pa a coaliga se con sus compañe os
y deja de abaja , la jus icia y el Gobie no pa ecían
impo en es en algunos casos pa a ep imi las iolen-
cias ocasionadas po las huelgas ; y an e la impunidad
que suele acompaña á los c ímenes come idos po las
muchedumb es, se ala mó la opinión pública, y la a is-
oc acia y la clase inedia clama on po un leni i o que
con u ie a al desbo damien o. — Pide el Gobie no au-
o ización á las Cáma as pa a nomb a comisiones que
in es iguen cuan o pudie a elaciona se con la lucha
empeñada en e pa onos y ob e os, y se o man de
indi iduos de odas las clases sociales y pa idos polí i-
cos: el 3 de Junio del 1867 celeb an sus p ime as sesio-
nes en She ield y el 4 de Se iemb e del p opio año en
Manchés e . Bas ó sólo es o pa a que se mi iga an al-
gún an o los ánimos exace bados po la con ienda; y
me ced á nue as modi icaciones in oducidas en las
leyes ela i as al eje cicio de los de echos de eunión
y asociación, al espí i u de conco dia mejo en endido
y p ac icado en es a úl ima época en e emp esa ios
y abajado es y al leni i o que po de p on o o ece el
desa ollo g adual de la
coope ación,
las huelgas no
acusan en el Reino Unido la misma g a edad de los an-
e io es decenios, ni son an ecuen es.
Sin emba go, y pa a que se ea has a qué pun o se
conna u aliza on en aquel país indus ioso, bas e sa-
be que en 1877 hubo 191 huelgas en 79 g emios, que
cos a on á las
T ades Unions
30 millones: en 1879 se
p oduje on en
odo el eino 277, de las cuales 4 consi-
guie on su obje o, 17 e mina on po a enencia y en
las- ' es an es sucumbie on
los
ob e os; en sólo el mes
— 21 —
:do
Ene o u ie on
:
luga 36 huelgas. —Según cálculos
.hechos po M. F i h , po consecuencia de una huelga
habida en es os úl imos años en las minas hulle as del
Condado de Yo k, pe die on los p opie a ios 500.000
lib as es e linas y los abajado es 250.000: y ag e-
gando á es as sumas las que deja on de pe cibi se po
anspo es, que g a a on sob e las compañías de e-
oca iles, esul ó una pé dida o al de 872.000 lib as
en 'cua o semanas que du ó la huelga.
Pa ece á con adic o io que en un pueblo esencial-
men e p ác ico, como lo es sin duda Ingla e a, en
donde suele calcula se con madu ez sob e los in e eses
de odas las clases, se hubiesen enconado an o los
:ánimos en e emp esa ios y abajado es. La his o ia
nos ela a hechos ho ibles que sólo se explican po los
yesabios an iguos que aun conse a el p ole a iado de
cuando se hallaba sumido en una espan osa mise ia: ya •
en 1822 en Glasgow se cegaba con ácido sul ú ico á dos
ob e os que no habían que ido hace causa común con
sus cama adas; con pos e io idad en She ield se ola-
ba la casa del ob e o Fea nough po sepa a se de la
sociedad de los a ilado es; á o os se les asesinaba im-
punemen e, y se incendiaban y saqueaban áb icas im-
po an es, dejando en la mise ia común á opulen os ca-
pi alis as. No obs an e la g a edad suma de es os hechos
y o os que se ía p olijo
.
e e i , se equi oca ía g an-
demen e el que p e endiese o ma un juicio ap oxi-
mado de la huelga inglesa, sin ap ecia o a mul i ud
de ci cuns ancias que concu en en aquel pueblo espe-
cial. Se hace p eciso, sob e odo , ene muy en cuen a
el espí i u de asociación p o undamen e a aigado en
Ingla e a, causa p incipalísima de su esplendo
y
pu-
janza indus ial y me can il, po que, del mismo modo
— 22 --
que los ingleses acome en, asociándose, y ealizan las
mayo es emp esas, así ambién en esos momen os de
c isis en que sob e ienen las huelgas de los ob e os,
és os auna a sus olun ades pa a des ui con igual pe -
se e ancia y ene gía que lo ha ían pa a edi ica . Así
es que las huelgas en Ingla e a no se p esen an, ya
desde su comienzo, como el esul ado de una. simple
coalición momen ánea debida á una baja de jo nales ó
á o o cualquie a de los mo i os que las p o ocan: la
clase ob e a. se p epa ó desde la apa ición de las p i-
me as • huelgas impo an es pa a u iliza las como 'un
medio calculado de alcanza á cada paso sucesi as
en ajas. Las ligas de
o icios —
T ades Unions , T eses
Socie ies
son
la p ueba más palma ia de es e ase o:
su c eación es sabido que iene po in p incipal p o-
mo e y sos ene las coaliciones y las. consiguien es
huelgas; da an ya de p incipios de es e siglo, i ie on
ue a de la legalidad has a el a io de 1824, y lejos de
dec ece , eunen capi ales o midables y se ab en paso
po en e mul i ud de obs áculos has a consegui el
espe o de la ley, y en 1871 la calidad de pe sonas ci i-
les. Al p incipio de es as ligas e an la base en que se
apoyaban las huelgas
sin dis inción;
de igual mane a
anqueaban sus cajas pa a sos ene las que c eían jus-
as que las inmo i adas
y
iolen as; po el con a io,
aho a in es igan con cuidado las causas que las han
p oducido, y sólo acili an ecu sos ma e iales cuando
apa ecen disculpables en sus p e ensiones: en o o caso
se conc e an á se i de mediado es en e ob e os y
emp esa ios.
Algo neu aliza es e juicio a o able que me ecen
'en
la
ac ualidad las ligas inglesas de o icios, el
habe
dado ida
.
y desa ollo á la
Asociación in e nacional de
— 23 —
abajado es;
pe o aun así es menes e con eni que
es a emida asociación no p esen a en la G an B e-
aña la g a edad que apa en a en o os países. Sal-
as po supues o excepciones no desp eciables— que
no des uyen la egla el ob e o inglés se si e de la
In e nacional
como de un nue o elemen o que ha eni-
do á obus ece los que ya le e an amilia es pa a su
enaz p opósi o de mejo a sus sala iós y consegui á
ue za de pe se e ancia o as en ajas: no po eso se
ale de ella pa a des ui los undamen os en que des-
cansa el o den económico y la sociedad en gene al. Si
po un ins an e se p escinde de los c ímenes de que
solían i acompañadas las huelgas en Ingla e a y se
pene a en el ondo de la cues ión ob e a, se podía ob-
se a que es débil, e íme o y a iable el apoyo que
encuen a el socialismo en e los abajado es ingleses.
Pod á no a se una e inqueb an able en sus p opósi os
pa a alcanza cada día una nue a en aja aliéndose
de la huelga, hab á en la mayo ía de los casos un ex-
a ío de ue zas que pod ían se mejo empleadas; no
obs an e, la lucha ap eciada en conjun o no pod á es-
ima se como una negación de la legi imidad del capi-
al ni de la necesidad del sala io. In en a án po odos
los medios me ma las u ilidades de aquél cuando lo
explo a el emp esa io, idea án eso es con que acudi
á las bajas de és e, al in uno y o o salen iun an es
de la con ienda, y la misma clase abajado a los p o-
clama i eemplazables en sus as as asociaciones co-
ope a i as de consumo y aun en algunas de p oducción.
— Todos sabe nos lo del econocimien o legal del pau-
pe ismo; nadie igno a la exis encia domicilia ia eje -
cida á cos a de la con ibución de pob es; pe o ampo-
co es líci o desconoce que el Gobie no ha p es ado su

--24 --
concu so
á la solución de a ios p oblemas ligados
á
la
sue e de los abajado es con un ino y p udencia que
sólo
se obse an en aquel país. Y ¿qué
no
di emos de
la alen ía con que ha sabido sus i ui el égimen p o-
hibi i o po el lib e-cambio?
¿Po qué, pues, no ha de se dable espe a de su in-
luencia decisi a en el mundo de la indus ia sucesi as
ans o maciones que con ibuyan á disminui los in-
con enien es que esul an de las ac uales elaciones
de hecho
en e el capi al y el abajo? -- A pesa de los
g a es males que oda ía la aquejan, sob e odo en
I landa, dada la ue za incon as able de la opinión,
no es a en u ado ap ecia la co no una pode osa ga an-
ía de los p incipios en que descansa el o den social
an comba ido en el con inen e. Y no des uyen es e
juicio las disonancias que puedan ecoge se en e los
escomb os y uinas de sus e ibles huelgas , po que
son hechos casi necesa ios de oda lucha empeñada.
cuyas consecuencias no pueden muchas eces medi se
ni p ecisa se en el ins an e de p oduci se el con lic o.
Al lado de esos a en ados y de las pé didas que oca-
sionan los huelguis as , se obse a ese espí i u p ác ico
que ha sabido con e i la necesa ia in e ención á o-
dos los elemen os de que la sociedad se compone pa a
esol e los p oblemas que a ec an á las clases aba-
jado as.
II
ALEMANIA.-LOS pueblos que o man el co azón de
Eu opa inspi ados casi odos en una endencia opues a
al an iguo
pe sonalismo
ge mano, obedecen en gene al
á una misma
ley en el o den polí ico
y en el económico:
25
en ambos ó denes igu a el Es ado como una hid a de
cien cabezas pa e obligada de cualquie e olución
social ó polí ica po insigni ican e que pa ezca. Así
como el indi idualismo económico omó cue po y con-
sis encia en la escuela de Manches e , y ya an es se
enía p epa ando po los isióc a as, po los discípulos
de Adam Smi h. y po la eacción que más a de se ope-
aba en F ancia con a los excesos e oluciona ios, así
en el cen o de Eu opa c ece hoy de día en día el socia-
lismo que pa ocina el Es ado, po el a án de limi a y
cons eñi la uni e salidad de las leyes económicas y
ence a las den o de las on e as nacionales. Con i-
buyen á obus ece es a endencia los socialis as lla-
mados
de cá ed a
poniéndose al se icio incondicional
de los pode es públicos, que no cejan en su empeño de
subo dina las cues iones que a ec an á la clase aba-
jado a, á las aspi aciones encaminadas á la econs i-
ución del an iguo Impe io ge mánico.
Las huelgas en Alemania, si bien ecuen es, no lo
son an o como en Ingla e a ni o ecen ese aspec o
a e ado é imponen e que ha conmo ido la indus ia
b i ánica en la segunda mi ad de es e siglo. El Es ado
es u o siemp e excesi amen e a en o á conju a los
pelig os que pudiesen amenaza el o den público; sin
emo de inge i se de plano en el égimen indus ial
legislando sob e ma e ias ajenas á su compe encia. La
ag icul u a iene en el cen o y en el Mediodía de Eu-
opa una impo ancia conside able de que ca ece en
Ingla e a, país esencialmen e ab il
y
manu ac u e-
o; y la indus ia ag ícola es la que menos se p es a á
da ida y desa ollo á las huelgas que buscan la con-
cen acion de la población ob e a en las áb icas y ac-
o ías. No po eso se c ea que los pueblos del cen o de
4
— 26 —
Eu opa son ajenos á las conquis as que la ci ilización
mode na ha alcanzado en la indus ia ab il y manu-
ac u e a: que e nos únicamen e apun a un hecho que,
en nues o sen i , in luye lo bas an e pa a juzga de
dis in o modo la huelga en los países alemanes que en
los ingleses. Po lo demás, no puede desconoce se que
allí como aquí hay espí i u de asociación, y que am-
poco al an genios emp endedo es que en pocos años
con ie en pequeños pueblos como el de Essen en cen-
os p oduc o es de 60.000 habi an es, y en el cual el
amoso K upp bene icia 60 millones de kilog amos de
hie o al año dando ocupación, en sus as os alle es á
10.000 ob e os. Pe o, es as g andezas se equilib an y
con apesan con o os elemen os i ales del país que
en e iene la ag icul u a, y en e odos p esen an una
a iedad de ue zas que amino an los incon enien es
de la unidad. Tan o es así que una de las huelgas que
más ha llamado la a ención en Alemania ué la p o-
ducida po los 10.000 o j ado es de la áb ica de Essen,
que deja on de abaja po espacio de un mes. Y ¡qué
signi ica es a huelga an e las o midables explosiones
de She ield y de Manches e !
Sea de ello lo que q uie a, es lo cie o que la clase
abajado a alemana se encuen a solici ada po el
socialismo de a iba
que le suminis a el Es ado con el
apoyo de los homb es de ciencia, y po el
socialismo de
abajo
debido al séqui o que ob iene en aquellos países
la
In e nacional y
siendo es o así, cla o es que las huel-
gas se co esponde án con es a doble co ien e, aun-
que sin alcanza las p opo ciones de las inglesas ni mu-
cho
menos iguales esul ados. Las eminiscencias g e-
miales y los esabios del eudalismo han de in lui
oda ía po algún iempo en el modo de se del ob e o
— 27
alemán, que se e po o a pa e solici ado con empe-
ño, de un lado po los pa ida ios de Schulie, que pe -
se e an en sus p opósi os
.
de aplica la coope ación al
c édi o, de o o po la democ acia socialis a, que Ja-
coby ha a ado de implan a desde el Pa lamen o, y
Lasalle, y hoy -su suceso Hasende e , con su in a iga-
ble p opaganda, y po las doc inas de Babel y Lieb-
nech, que buscan
la
edención
del p ole a iado en los p o-
cedimien os de ue za. Los di e en es pa idos que in-
en an po dis in os caminos la cons i ución de ini i a
de es os países, han de abso be la a ención pública y
a enua la g a edad de las cues iones pu amen e so-
ciales, subo dinándolas á las aspi aciones de- aquéllos
en el o den polí ico. Mien as no se ije de un modo es-
able la sue e que es á ese ada á esos pequeños Es-
ados que conse an aún sus humos de independencia
en en e de .P usia, la clase ob e a luc ua á en e es as.
encon adas co ien es, y se i án paliando las di icul-
ades que á ella se e ie an du an e una época más ó
menos dila ada, cuyo é mino es di ícil adi ina . La ilus-
ación en ningún país se halla an di undida como en
Alemania, has a el pun o de que en P usia saben po
lo menos lee , esc ibi y con a un
-
76 po 100 de sus
habi an es; y es co ien e que no
.
exis e ningún eso -
e supe io á la cul u a pa a p epa a la a monía en-
e los in e eses de las di e sas clases sociales bo an-
do esas an iguas y pe niciosas di e encias en el o den
ci il y polí ico en e los
de a iba y
los
de abajo,
al paso
que se acili an las soluciones pací icas pa a zanja . las
di icul ades en e pa onos y ob e os en los momen os
en que es allan las huelgas, siendo és as menos impo-
nen es y du ade as. Po eso, acaso, no es án, omadas
en conjun o, salpicadas de esa mul i ud de c ímenes de
— 34 —
pun os, los ob e os belgas a an de mejo a de con-
dición, y se ex a ían al emp ende la lucha; y cuando
la impo ancia de la indus ia eclama su aglome a-
ción en las áb icas, en ocasiones se alen de la huelga
como medio de impone se á las emp esas. Pe o, las le-
yes uni e sales del abajo no se ulne an impunemen-
e, y
á los
desacie os suceden los desengaños, que si -
en de du a enseñanza pa a el po eni . Además, los
con lic os á que han dado ma gen las huelgas y en los
cuales hubo que acudi á la ue za pa a zanja los, no
deben a ibui se sólo á las endencias disol en es de
una pa e de sus ob e os, sino á las p o undas c isis
mo i adas po las i alidades anco-p usianas , que in-
luyen de echazo en su égimen polí ico y económico.
Si uada es a pequeña coma ca en e dos po encias de
p ime o den que se mi an de eojo, se e á a aída
po ellas en opues os sen idos. y su misión end á que
limi a se po aho a á i con empo izando en las cues-
iones ex e io es á ueque de esol e las in e io es
con el amplio c i e io libe al, que echó p o undas aí-
ces en. Bélgica desde 1830, en que se emancipó de Ho-
landa.
I
V
FRANCIA.
Se ía ano empeño p e ende sin e iza
con idelidad el pensamien o dominan e de la clase
ob e a ancesa. Es e país ha sido ea o, en lo que a
de siglo y á ines del pasado, de los hechos más so p en-
den es
y ascenden ales que egis a la his o ia con-
empo ánea, aunque no ándose en su sucesión al he-
e ogeneidad que no es ex año se ilde de eleidoso é
imp esionable el ca ác e ancés. De igual modo se

— 35 —
lanza F ancia en pos de la ealización de los ideales
democ á icos que enía p epa ando la iloso ía del si-
glo x m y p oclama sob e el cadá e de un ey gui-
llo inado á la az de la a óni a Eu opa los
de echos del
homb e,
que se some e dócil á la olun ad omnímoda de
Napoleón Bonapa e. Tan p on o se deja in lui po la
eacción pe soni icada en Ca los X, como acep a la
mona quía popula de Luis Felipe pa a eni á pa a
al gobie no socialis a de 1848 con la p oclamación an-
ca y desembozada del
de echo al abajo y
los ensayos
desas osos de los alle es del Luxembu go. Pa ece de-
ini i amen e cons i uida du an e los diecinue e años
del impe io de Luis Napoleón
III,
y cuando es p eciso
auna odas las olun ades pa a esis i á los alemanes,
se en ega en Pa ís á odos los excesos y c ímenes de
la Colion9oze en medio de las bombas de un ejé ci o in-
aso . Se la conside a aplas ada po los inmensos de-
sas es y pé didas ma e iales, y al poco iempo se le-
an a pujan e y igo osa pa a sa is ace en un momen-
o una conside able indemnización de gue a ele ando
su c édi o á una al u a que nadie espe aba. Po in,
en
1878
demues a en una concu ida
Exposición
ni-
e sal

y ya
se p epa a pa a o a que es capaz de
esis i odos los emba es de la o una y de ealiza
los más a e idos pensamien os que puedan concebi
los
pueblos cul os.
Su si uación opog á ica, la a iedad de su clima y
la e ilidad de su suelo, le pe mi en dedica g an pa -
e de és e con en aja á las p oducciones ag ícolas,
su-
pe ándole
en la manu ac u a únicamen e Ingla e a,
Bélgica y
los
Es ados-Unidos. La ciencia cada día o na
allí mayo es uelos con ando con una se ie de
homb es
ilus es en odos los amos del sabe , no al ando,
po
- :36 -
lo que á las
sociales
se e ie e, es o zados adalides ni á
Ja causa del más denig an e comunismo, ni al socialis-
mo adical y emplado, ni á la escuela ecléc ica, ni á
la, indi idualis a y libe al: odas es án dignamen e e-
p esen adas y p ocu an pone de su pa e la opinión
publica. En F ancia, pues, se condensan y equilib an
• las dis in as ases que o ece la ac i idad humana en
eje cicio, en g ado al, que den o de cie os lími es
puede deci se que se bas a á sí misma.
Los ob e os anceses ue on pa e obligada, en odas
las con ulsiones polí icas y sociales de su pa ia, y se
ad ie e en sus endencias la misma a iedad que acu-
sa el conjun o. Las huelgas apa ecen unas eces con
ma cadas aspi aciones socialis as como sucedió en al-
gunas de Rouam , o as se o iginan de la oscilación que
su en los sala ios po e ec o de las c isis indus iales y
me can iles, o as las mo i an los deseos de los p ole-
a ios hacia la ijación de un
inínhwanz,
del sala io
,
pa a
pone se segun ellos dicen -- á cubie o de la mise ia
y del hamb e: en odas pa es se deja sen i el ca ác e
inquie o y a en u e o del ob e o ancés, sin que al en
dis u bios que al e en la anquilidad de cen os indus-
iales como Lyón, Sedán, el C ezo , e c., y que co a,
la sang e en. algunas colisiones que iene que ep imi
el ejé ci o.
Ni es ma a illa que así sucediese. En donde el Es a-
do aspasa los lími es de su compe encia y se hace di-
ec o o zado del abajo, y des ina los ondos que sa-
len de la masa gene al de los con ibuyen es á e igi
alle es en que igu a como emp esa io después de e-
conoce legalmen e el
de echo al abajo ,
y o a emp és-
i os pa a alimen a las masas de abajado es... se des-
mo ona án po sí mismas odas es as c eaciones a i i-
ciales, pe o queda ocul o en el ondo el espí i u de
insubo dinación, que asoma á la cabeza donde quie a.
que encuen e un p e ex o, como po ejemplo los que
dan luga á las huelgas.
El segundo Impe io, po lo que á la sue e y icisi-
udes de los abajado es se e ie e, no se ha cuidado
más que de i i al día, y ansige con ellos po medio
de concesiones s-emisocialis as , á la ez que di icul a
la lib e inicia i a en el desa ollo de las asociaciones
ob e as. Habiendo sido los ob e os dueños de los des i-
nos de F ancia en 1830 y sob e odo en 1848, — aun-
que po poco iempo — enían que queda eminiscen-
cias con las cuales se c eyó equi ocadamen e que e a
p eciso con empo iza en lo sucesi o; y po eso el Go-
bie no impe ial
,
legislaba en a o del ob e o y lo p o-
egía como indi iduo, a ando de suje a lo como cla-
se. Los esul ados no co espondie on al in en o, como
lo p ueba el cos oso desengaño de 1871: paliábanse las
di icul ades ado meciendo al abajado con una inú il
p o ección, y cuando és e pudo despe a como clase
demos ó con c eces que no se había ol idado de 1848,
ap o echando aho a el apoyo de la
In e nacional.
Mucho
ememos que andando los iempos suceda o o an o en
Alemania.
Las sociedades ob e as en F ancia no se sus aen
de la ley gene al que in luye odas sus ins i uciones;
oman bas an e inc emen o después de 1862 las que e-
nían po obje o el aho o, el soco o mu uo y aun la
coope ación, p o egidas y has a sub encionadas algu-
nas, pe o sob e odo
in inklas
di ec amen e
po el Es ado:
el mismo Empe ado dió de su peculio p opio millón y
medio de ancos pa a la cons i ución de una coope a-
i a. En cambio las que nacían espon áneamen e en-
— 38 --
e los ob e os , i ían en el mis e io, pe seguidas po
la ley que que ía e en odas ellas ocos de p opagan-
da polí ica pa a cambia la o ma de gobie no, ó que
se inspi aban en el
p incipio de esis encia
pa a p omo e
las 'coaliciones y sos ene las huelgas. La opinión
no
o muló oda ía su o o decisi o sob e es os asun os:
mués anse los unos enemigos de oda in e ención o i-
cial en la ma cha de las sociedades ob e as, que c een
deben deja se en egadas á sus p opios y espon áneos
es ue zos; o os son decididos pa ida ios de la inge en-
cia del Es ado en odo lo que se elacione con la cues-
ión ob e a, y no al an, como siemp e, sos enedo es
de soluciones in e medias que a an de combina y
amalgama ambos ex emos. La clase ob e a á su ez.
no descansa, y su pa e más sesuda comienza á descon-
ia de la, e icacia de la huelga como emedio pa a con-
clui con los incon enien es que a ibuye á la mode na
o ganización indus ial: la sup esión del sala io es su
deside á um,
siguiendo en es o las huellas del
socialismo
de cá ed a, y
p o es ando no apela á la iolencia sino
á las conquis as g aduales que espe an consegui po
medio de sucesi as modi icaciones que se p ome en en
el égimen económico y social con empo áneos. Las
huelgas con inúan, no obs an e, en F ancia,
y
aun en
No iemb e del año úl imo (1884), hubo mani es aciones
ob e as bas an e g a es en Mou -ma e Chan illy,
en que u o que in e eni la ue za pública: es a o,
sin emba go , e ep oducidas colisiones sang ien as
como las que conmo ie on la indus iosa ciudad de
Lyón, y ceden po lo gene al á bene icio de los medios
de a enencia que allí se p ac ican, de los cuales ha-
b emos de ocupa nos con la ex ensión debida en o a
pa e.
ESPAÑA.
—En
España como en F ancia, la cues ión
social y la económica han ido siemp e ligadas á la po-
lí ica.
Tiene escaso a aigo en e noso os el espí i u de '
asociación; nues o ca ác e al i o é independien e se
p es a poco á la acumulación de ue zas que exigen las
g andes emp esas. Aunque la unidad polí ica domina
de hecho
en
España desde los Reyes Ca ólicos, las e-
giones que la componen no quie en desp ende se de las
cos umb es locales. La a iedad del clima en e el No -
e, el Cen o y el Mediodía; las di e encias no ables en
la es uc u a de su suelo y en las p oducciones; el ca-
ác e peculia de sus mo ado es, po e ec o de los a-
ios o ígenes de que p oceden, son odos mo i os más
que su icien es pa a conside a es e país como
un
con-
especialísimo
pa a el cual es di ícil idea medios que
p epa en una e dade a cohesión en e las pa es que
lo cons i uyen. ¿Qué ex año es, en is a de es o, que
se hubiese dis inguido en odas las épocas po una ex-
cesi a concen ación de ue zas en los pode es públi-
cos, dominando el Es ado casi po comple o odos los
elemen os i ales aun en aquellos momen os en que po
la co ien e de los sucesos se impone la democ acia? De
aquí en les de abajo el a án de espe a lo
odo
de los Go-
bie nos; en los de a iba el empeño de suje a lo
odo
á
los moldes de una complicada y eleidosa eglamen a-
ción adminis a i a, y en los menos esc upulosos el
desemba azo con que buscan su med o pe sonal á la
somb a de agios, impunidades, p i ilegios y p o ec-
ciones desas osas.

- 40 ---
La clase ob e a no pa ece dominada de un pensa-
mien o uni o me á a és de las con inuas e uel as
que se sucedie on en España desde la implan ación del
égimen pa lamen a io.
El
abajo se dis ibuye en e
mul i ud de ocupaciones que ca ecen de la
imnedia a
conexión que hace comunes las aspi aciones de los ob e-
os empleados en indus ias semejan es po la concen-
ación de b azos, que an o acili an las coaliciones y
las huelgas. Las indus ias manu ac u e as p ospe an
en Ca aluña, en pa e me ced á la excesi a p o ección
que se les dispensa po la
adwo a:
hoy oman cada día
más inc emen o las ex ac i as en a ios pun os de la
Península po la abundancia de minas en explo ación.
La ag icul u a y la ganade ía, no obs an e las a o a-
bles condiciones de nues o suelo, encuén anse sumi-
das en un lamen able es ado de a aso que odos de-
plo amos. Bajo es e úl imo aspec o son no ables
las
di e encias en la ac ual cons i ución
de hecho
de la p o-
piedad del suelo: en Ex emadu a y en Andalucía se
halla concen ado en pocas manos; en Galicia, As u-
ias y p o incias Vascongadas sumamen e di idido
aun accionado. De ales di e encias esul a que en es-
as úl imas egiones la cues ión ob e a no ienen azón
de se , y po eso no han enido nunca que lamen a
los
excesos y desmanes de los abajado es ni conocen ape-
nas lo que es la huelga. Po el con a io en las p ime-
as no es a o e cómo en de e minadas épocas, a o-
ables á punibles expansiones que no encon aban un
ené gico co ec i o po pa e de los Gobie nos ni de los
ibunales, se agi aban los ob e os del campo y se e-
pa ían las ie as, alando y des uyendo iñedos
y oli a es. Hay á eces huelgas en algunas localida-
des p o egidas po la
in e nacio al,
que cuen a aquí. con
— 41 --
sus a iliados, que po cie o no suelen se de los más
comedidos: des ilan aún sang e en Andalucía las he i-
das abie as po la
Mano-neg a
que, lanzándose po la
pendien e del c imen, e minó en las manos del e -
dugo.
Peo es oda ía que las huelgas, esul ado de e da-
de as coaliciones, son las
o zosas
que ocu en cuando
escasean las cosechas, ó su en no ables queb an os
po o as causas las p oducciones ag ícolas, complicán-
dose con esa especie de
i a
y
a loja
de nues o sis ema
en ís ico y aduane o, dependien es en un odo del c i-
e io
pe sonal
de cada uno de los múl iples pa idos po-
lí icos que consiguen apode a se de las iendas del Go-
En donde más se epi en y acen úan las huelgas es
en Ca aluña, po que den o de los lími es de su p os-
pe idad ela i a, es casi el único pun o en que se en-
cuen a la clase ob e a en las áb icas. Alguna que o a
población pod á expe imen a de ez en cuando los
e ec os de una huelga, como sucedió en Béja en es e
año (1885, ) pe o sin la g a edad que ienen es os he-
chos en los cen os e dade amen e manu ac u e os.
Tampoco al a on aquí buenos deseos á los gobe -
nan es: en 1856 se inicia on in o maciones pa lamen-
a ias pa a es udia la cues ión ob e a; ol ie on á ocu-
pa se las Cáma as de es os asun os en 1871, y ex e-
mada la polí ica en 1873, se exage ó la acción del
Es ado mezclándose di ec amen e en la o ganización
del abajo, como lo p ueba la ley de es a úl ima echa
eglamen ando el de los niños; y se p e endió i más
adelan e oda ía que iendo ija el maximum de las ho-
as dia ias del de los adul os.
El dec e o de 5 de Diciemb e de 1853 y disposiciones
cs
— 42
complemen a ias pos e io es, se inspi an en los mejo-
es p opósi os espec o á la sue e de las clases aba-
jado as, y es lás ima que opiecen con la apa ía de
odos y especialmen e con la de los in e esados en p i-
me é mino: en las in o maciones que u ie on luga
has a aho a los que lle an la oz de los ob e os se
mues an ecelosos de nues os pa idos polí icos y les
domina un — no sabemos — si jus i icado ó injus i ica-
do pesimismo. Po eso emos con más in e és la acción
indi idual y colec i a que ob a impulsada po mo i-
mien os p opios y espon áneos que b o an de la mo-
de na o ganización económica y que da ida á las so-
ciedades de soco o mu uo, á las cajas de aho o, á las
escuelas de a es y o icios, á la
Ins i ución lib e de ense-
ñanza,
á
las ligas de con ibuyen es y asociaciones de
ag icul o es, e c.; y aunque pocos ejemplos pueden ci-
a se en e noso os, el hecho es que la inge encia del
Es ado en es os asun os, aquí, como en odas pa es,
ha sido siemp e unes a y desg aciada. En cambio ya
end emos luga y espacio pa a demos a lo mucho
que es a que hace sin acudi á es e
Dens ex machina,
y
po lo que á las huelgas concie ne, deja emos consig-
nado que es amos muy lejos de aquellas con ulsiones
e ibles p o ocadas en o os pun os po es os hechos
pe u bado es, hoy menos ecuen es, y con mayo
azón en España, po que no lo pe mi en ni la mul i-
plicidad y a iedad de ocupaciones en que se halla
dis ibuida la clase abajado a, ni la escasa concen a-
ción de capi ales dedicados á explo aciones en g ande
eScala.
No se nos ilde po es o de op imis as, ni se nos c ea
acaso dominados po la idea de que debemos c uza nos
de b azos an e los p oblemas sociales de ac ualidad;
pe o, así y odo, se nos igu a que de la mayo pa e
de las desdichas y su imien os, eales ó apa en es,
que puedan a ligi á nues a clase ob e a, no ienen
la culpa las clases que su en. El mal p ocede de cau-
sas más hondas y complejas que luégo examina emos.
i
AMÉRICA.—Es ados- Unidos. Omi imos ocupa nos de
los o os países de Eu opa, como lo ha emos con casi
odos los de Amé ica, aunque en
11110s
y o os exis an
mo i os pa a que deban p eocupa les en mayo ó me-
no g ado las cues iones sociales con empo áneas. Co-
mo en ellos no os en an las huelgas ese ca ác e ame-
nazado que ienen en los que hemos eco ido, es a ía
po demás en e ene nos en hace indicaciones que no
habían de in lui en el juicio que de ellas se o me en
gene al. Es a obse ación pudie a hace se ex ensi a á
España si no media an o as conside aciones, que á
nadie se ocul an, pa a inclui la en es e abajo.
La Amé ica se e á po mucho iempo exen a de
los incon enien es que en Eu opa ae consigo la
desp opo ción en e su educido suelo — ap opiado —
y la población que se e p ecisada á sos ene . Allí po
hoy odo es g ande y majes uoso,
y
los ex ensos e i-
o ios de una e acidad, inconcebible en el an iguo
con inen e, oda ía í genes, o ece án á las poblacio-
nes de la cos a un e ugio e ica.císiino pa a alimen a
con poco es ue zo no sólo á sus mo ado es, sino á los
eu opeos
y
aun asiá icos que buscan en Amé ica ocu-
pación luc a i a. No debe po lo an o so p ende á
nadie que las coaliciones ob e as eu opeas y esas sub-
— 50 --
de lle a la has a ese pun o, en ue za de es e mó il
pode oso, el emp esa io p ocu a las mayo es ganan-
cias p olongando las ho as de abajo has a donde le
es posible, apa e de que no odas las emp esas se
ajus an á una igual du ación de la mano de ob a; el
ob e o p ocu a á su ez disminui las sin de imen o de
su jo nal.
Po o o lado, cada día oma mayo es p opo ciones
el deseo que se ad ie e en las clases abajado as de
sali de esa oscu idad en que en gene al se enéuen an
sumidas, que se llama
igno ancia,
obs áculo p incipal
que se opone á la disminución de los males de la época
p esen e. Y como el deseo de sabe comienza po 'bus-
ca los medios de ins ui se, el p ime o de odos es, el
iempo,
que
los ob e os quie en alcanza educiendo las
ho as de abajo.
Nadie pone en duda la legi imidad de es as nobles
aspi aciones; mas como el sac i icio del indus ial es
inmedia o, no se con o ma con los queb an os que en
mayo ó meno escala a ec an á odas las indus ias,
po la solida idad que las une, cuando la ley ó la huel-
ga le es echan á educi el iempo de la ocupación
dia ia de sus abajado es. De aquí ese in e minable
pugila o, los unos po ag anda y los o os po achica
lo que ha dado en llama se el
día no mal de abajo.
Cua o. —Cuando ocu en desequilib ios en e la o e -
a y la demanda de b azos , y la p ime a excede
.
consi-
de ablemen e á la segunda, al emp esa io ó capi alis a
no sólo le es dable educi el sala io de sus ob e os.
sino escoge en e és os los más ba a os po azón del
sexo, la edad ó la des eza. Aunque no en odas las in-
' dus
s
ia,s ni
en las dis in as ope aciones de una misma
:
ab icación se. hace ac ible con ia la mano de ob a á

—.51 —
las muje es, niños y ap endices, en muchas hay una
can idad de abajo en que pueden sus i ui á los adul-
os ya adies ados, sob e odo desde los p odigiosos
adelan os de la maquina ia; y así, á simple is a, pa-
ece que, aumen ando la ci a o al de los que i en
del sala io, se esien e la p opo ción en e és e y los
medios de exis encia; y en onces los ope a ios adul os
acuden á la huelga pa a exclui de las áb icas á las
muje es,
á
los niños y á los ap endices.
Es e hecho es á ligado con una cues ión palpi an e
que da sob ada ma e ia á algunas escuelas y á los es-
adis as y ilán opos pa a esg imi el géne o decla-
ma o io y p esen a en odos los casos al capi alis a y
al emp esa io como mons uos inhumanos que no e-
pa an en explo a la debilidad de la muje y la ino-
cencia del niño á ueque de consegui su med o pe -
sonal. Po supues o que al sali se de la egión se ena
de la ciencia, en que la azón debe calcula con impa -
cialidad el p o y el con a de odas las cues iones, se
ab e ancho campo al socialismo, que se apode a de
es as
apa en es disonancias y
las abul a y exage a á su
modo. exci ando los ánimos de los ob e os ya p edis-
pues os en su a o .
Quin o. —Las
máquinas, como es sabido , se ciñen á
economiza abajo muscula , no aho an ni un á omo
de in eligencia, sino que, po el con a io, es a acul-
ad se desa olla y pe ecciona á medida que el homb e
iun a de la na u aleza y la suje a á su se icio. Ya
dejamos consignada es a ley consolado a; pe o como
una g an pa e de los abajado es es á dedicada á
ejecu a las ope aciones que poco á poco a simpli i-
cando la maquina ia, és a in oduce á eces pe u ba-
ciones momen áneas, con especialidad en el abajo
— -
manual ó de ejecución. Nadie deja de con eni en la
exac i ud de es e hecho po que es incues ionable: y
aunque ambién lo es que es á mi igado po un sinnú-
me o de ci cuns ancias que educen. ex ao dina ia-
men e sus e ec os, es lo cie o que si e en ocasiones
de p e ex o á los ob e os pa a apela á las coaliciones
y á las huelgas.
Sex o. --El debe más impe ioso de odo emp esa io
consis e en ela po la segu idad pe sonal de los
ob e os á quienes da ocupación. Se obse a, sin em-
ba go, que és os se en o zados con ecuencia á e-
pa po andamios poco segu os ó eco e gale ías y
úneles á pun o de desmo ona se. Tampoco es dema-
siada la solici ud con que se a iende á la du ación dia-
ia de los abajos malsanos, sin que haya de a ibui -
se oda la culpa al emp esa io, pues el ob e o empleado
po ho as, po pieza ó á des ajo. es imulado po la.
ganancia, p olonga su ocupación más allá de lo que su
salud le pe mi e. Sucede, po úl imo, que cuando al-
gunas indus ias exigen el empleo de p ecauciones hi-
giénicas, los pa onos -- si pueden -- las eliminan del
cos o de p oducción, causando males sin cuen o á los
abajado es. Es os
y
o os incon enien es. hijos de un
punible y mal en endido egoísmo,
son
o os an os
mo i os que p esen an los ob e os como causas su i-
cien es pa a, echa mano de su emedio a o i o, la
huelga.
A es e eno nos se ía ácil ex ende nos inde inida-
men e sob e los mo i os que los ob e os aducen en
cada caso p e endiendo legi ima las huelgas , los.
as o nos y las pé didas que con ellas ocasionan,
Los enume ados son los más ecuen es,
y
de
odos
modos no se ía posible segui los á a és de las con i-,
— 53
m'as icisi udes que odos los días se o iginan den o
del alle y de la áb ica,
De es os mo i os que muchas eces como luégo
e emos — hab án de" cali ica se con jus icia de
me os
p e ex os,
se desp ende que las
causas
de las huelgas
deben es a ligadas con casi odos los aspec os del
i ulado
P obleiw socic l,
pues o que la huelga cons-
i uye una de sus p incipales mani es aciones. No
se á, po consiguien e, la ciencia económica la llama-
da á es udia lo
y
esol e lo
po sí sola,
sino que hab á
que acudi al auxilio de la Mo al, del De echo, de la.
Polí ica y al de la Religión misma, po que el p oblema
ab aza oda la, ida del homb e, ya se le conside e en
su p opia pe sonalidad como un odo comple o, ya
como some ido á las condiciones po que se ige el
mecanismo social de que es una pa e in eg an e. Ten-
d emos, pues, muy p esen es es as obse aciones al
eco e las causas p incipales que mo i an las huel-
gas, pues de no hace lo así no se ía posible, al busca
los emedios, acudi al auxilio de es os ó denes de co-
nocimien o sin habe ijado de. an emano los p eceden-
es sob e que ob an de una mane a di ec a.
En emos en el examen ci cuns anciado de las causas
de las huelgas.
II
El mundo mode no,
con odas sus impe ecciones,
a en-
aja á
los iempos que pasa on bajo cualquie pun o
de is a que se haga la compa ación. Los
landa o es
empo ís ac i
p escinden con p opósi o delibe ado de
una ci cuns ancia que es p eciso ene muy en cuen a
- 54
si se ha de juzga con impa cialidad la época ac ual
compa ada con cualquie a de las o as que la p ece-
die on: no quie en ija se en que hoy odo se discu e y
compa ece an e el ibunal de la "c í ica sin que nada
se sus aiga á su dominación. No bien su ge un con-
lic o, apa ece una injus icia ó se inicia un sis ema,
allí es á el análisis pa a es udia lo en odas sus ases
y mani es aciones: la libe ad y los medios de p opa-
ganda son a mas pode osas de los iempos que co e-
mos. De aquí el que podamos hace nos ca go, desde el
p ime momen o en que se sien en, de los males, los
icios y los de ec os que nos moles an. An es, el in e és
de los que dominaban les suge ía miles de abas con
que emba aza y en o pece la lib e discusión, y pe -
manecía en el mis e io cuan o se elacionaba con las
causas de que p ocedía el males a de las clases que
su ían, y sólo más a de pudo la his o ia con sus e e-
laciones inclina en nues o a o la balanza del p o-
g eso. Así y odo no nos ciega el op imismo has a el
ex emo de desconoce la impo ancia de los p oblemas
cuya esolución se eclama con u gencia; al ez con
demasiada p ecipi ación: se p e ende camina an á
p isa que no es ex año opecemos á cada paso.
Hechas es as sal edades , apa ece no obs an e como
una de las causas más salien es de la g a edad con
que se p esen an las cues iones sociales con empo á-
neas
la desp opo ción que en sen i de muchos se ad ie e
en e los p og esos ealizados en el o den ma e ial y los que
se e ie en al o den mo al y aun al in elec ual.
Es e dad
que la ciencia no es aho a pa imonio de una cas a
p i ilegiada: es á al alcance de odas las in eligencias,
'y no es a o e cómo, po i ud de ella; se ele an
mul i ud de indi iduos de las clases que malamen e
se
— 55 —
i ulan
deshe edadas
pe o,. si se las conside a en con-,
jun o, les al a mucho oda ía pa a pone se al ni el
eclamado po los medios ma e iales de que pueden
se y son pa icipan es. Dis inguiendo cual se debe el
uso del abuso, es lo cie o que nues os ob e os i en
den o de la posibilidad de sa is ace cada día nue as
necesidades, y si la p udencia y una
cons an e p e isión
hijas de una
educación sólida
no ienen en su auxilio,
¿cómo hemos de quejamos de - que el de echo de la
ue za que les da el núme o con inúe- sob eponiéndose
á la ue za del de echo?
La clase ob e a se esien e, en gene al, de la al a,
de educación écnica: a ibuye al abajo manual de-
masiada impo ancia, y en cambio se la niega á los
o os agen es económicos, po que desconoce los p i-
me os p incipios de la ciencia que no debie a igno a ;
de iende con ene gía los
-
de echos que le pe enecen,
cuando no los exage a, y se ol ida de los debe es co e-
la i os, po que ca ece de, los medios indispensables
pa a ap ecia el ín imo enlace que exis e en e és os y
aquéllos y con- ence se de que el goce de los Linos exige
po necesidad el cumplimien o de los o os, y es os
medios hay que busca los en la
ins ucción..
El ap endizaje de la mano de ob a, si se le examina
en conjun o, es po odo ex emo empí ico. Los jó enes
que po necesidad ó po ocación se dedican á los a-
bajos manuales no poseen siquie a los conocimien os
que ab aza la ins ucción llamada,
p ima ia,
los unos
en absolu o y
.
los o os de un modo an impe ec o que
no les si e pa a nada; así es que se en obligados á
inicia se en los abajos po
me a
imi ación, sin que les
sea posible da se cuen a del po qué de la más sencilla
de las ope aciones que ejecu an. Llegan po in á la

- 56
edad i il sin o as nociones en su o icio más que la,
acilidad en la ejecución de un núme o de e minado de
mo imien os muscula es ó la des eza en el manejo de
algunas he amien as pa a p oduci muy con ados
obje os 6 una pa e de és os.
De nada si e que el indus ial, p e iso , ponga al
alcance de sus ob e os lib os, modelos ú o os medios
adecuados pa a cul i a su in eligencia; impo a poco
que
se
e ijan biblio ecas popula es si han de halla se
casi desie as. Una educación p ima ia más comple a,
debe p ecede á es os laudables es ue zos que se idean
pa a di undi los conocimien os ú iles,
y
desg aciada-
men e a as a una ida lánguida y pe ezosa, sob e
odo en e noso os. Según el censo de población de
1860, en España no sabían lee ni esc ibi un 75 po 1()
de sus habi an es. Y no somos noso os solos; es a ci a,
se ele aba hace poco en I alia á un 78 po 100.
Son innume ables los incon enien es que ae con-
sigo el a aso in elec ual de las clases abajado as. En
esos ai enes que expe imen an las indus ias, ¿quién
no e emba azados y pe plejos á los ope a ios despe-
didos de las ab icas y alle es cuando su abaj o
110
es
necesa io po la in oducción de una máquina, po al a
de salidas, e c., pa a dedica se á o as Ocupaciones aun-
que sean simila es? Pues casi odo depende de la ca-
encia de educación écnica
pa a pode gene ali<la .
A e-
nidos á aquellas ope aciones que ap endie on con el
ejemplo de o os ya adies ados — que se lo dan de mala,
olun ad y con o mas áspe as y has a b u ales se
les oye odos los días lamen a se de la al a de abajo,
eniéndolo al ez á la mano con sólo que su ap endiza-
je hubiese sido un poco más acional. Y ¿qué no di e-
mos de esa enacidad de los habi an es del campo, que
esis en oda inno ación en los p ocedimien os aplica-
bles á la ag icul u a? ¿Hay o o medio de ence la que
no sea la ins ucción? Si el ob e o enca gado de la pa e
in ini esimal de un p oduc o u iese algunas nociones
del con jan o .
¿no disminui ían en núme o en in ensi-
dad las pa alizaciones o zosas de abajo?
Es os incon enien es suben de pun o si se les exami-
na bajo el aspec o de la
in luencia mo al
que eje ce la.
educación. El homb e que lo igno a odo. que es á li-
mi ado á un du o abajo mecánico que ejecu a
casi
po
ins in o; que no dedica alguna ho a de descanso á lec-
u as p o echosas, se lanza po la pendien e que le o
•
e-
cen los place es b u ales. y la emb iaguez, la, c ápula
y el juego comienzan insensiblemen e á apode a se de
él bas a que po in llegan á subyuga lo po comple o.
Se ol ida de su muje y de sus hijos, de la asis encia
á sus ocupaciones. dec ece su jo nal y o ma, pa e del
con ingen e siemp e dispues o á eng osa las ilas de
los huelguis as — cuando apelan á la iolencia — si no
e mina po emp ende de una mane a anca ó embo-
zada la; ca e a del c imen.
Como lo liemos indicado en la esella his ó ica, que
p ecede. la cul u a en las clases in e io es es uno de
los p incipales eso es pa a que desapa ezcan las di-
e encias, an ipa ías y des íos que las sepa an del oce
N- con ac o con las supe io es. La expe iencia dia ia
demues a que el ap ecio á que se hace ac eedo el
ob e o es á en azón di ec a de sus modales, de su aseo,
en in de odas esas condiciones que cons i uyen lo
que en lenguaje usual se llaman
decencia
y
educacíin,
pe ec amen e compa ibles con odos los es ados y ocu-
paciones sociales; y pa a adqui i las iene que comen-
za
•
po ins ui se, po cul i a su espí i u. De o o
8
-
modo el igno an e -se á como has a aquí — ins u-
men o inconscien e del ilus ado, y con inua án esos
enco es mal encubie os que a ec an á odo el o ga-
nismo social y. que g a i an de una mane a inmedia a
sob e la cues ión conc e a de las huelgas.
No son menos deplo ables los e ec os que p oducen
el ol ido y el menosp ecio de los debe es eligiosos y
mo ales. Ha dicho P oudhón, y se ha epe ido después,
que " oda cues ión social en aña en el ondo una cues-
„ ión eligiosa, „ y así es la e dad. Mal se concibe
el se humano sin una c eencia más ó menos cla a y
dis in a de la P o idencia. Se pene a en. esas ibus
sal ajes, cuyos indi iduos casi se con unden con las
bes ias, y en odos la idea de Dios p eocupa sus con-
ciencias
.
emb iona ias: pa a oi
a i ma su negación —
dolo oso
es con esa lo hay que busca al homb e
ci ilizado de las populosas ciudades que nos asom-
b an con sus g andezas. He aquí la p ueba más de-
cisi a de la p oposición que dejamos sen ada :
la
cul u a mo al y la in elec ual no co esponden , ni con
Mucho, á la apidez con que hemos p og esado en el o den
ma e ial.
¿Hab á acaso que condena como noci os los p o-
g esos ma e iales? Tan lejos de eso; el p og eso en o-
dos los ó denes de la ida es siemp e un bien: ni puede
culpa se á los adelan os ealizados
.
en el o den ma e-
ial de que los mo ales no ma chasen pa alelos. Lo que
hay es que, cegado
y
emb iagado el homb e con los
iun os ób enidos sob e la ma e ia, en ez de ele a
su espí i u á la P ime a Causa, o igen de su pe ec-
cionamien o, se ol ida neciamen e de ella, deja de
exis i pa a él una - esponsabilidad de ul a umba,
y' sus
•
pasioneS se desbo dan sin asa ni medida. Po
— 59 —
mucho que se discu a, se án inú iles las en a i as
que se di ijan en busca de un leni i o que eemplace
al que nos o ece la Religión.
Ni ale opone á es as indicaciones la singula espe-
cie de que el desc eimien o y el indi e en ismo cuen an
ambién con sus p oséli os
ilus ados
que se enca gan
de ex a ia las conciencias de los igno an es sin da se
cuen a de ello las más de las eces. Es a obse ación,
lejos de disminui , ag a a las que dejamos consignadas;
y es que no odos los males deben achaca se
á los
de
abajo:
de muchos ienen la culpa los
de a iba,
y en e
odos o man el desconcie o del que esul a la ela-
jación de los
ínculos mo ales.
La ley del debe no ex-
cluye á nadie y obliga, más de ce ca al que posee los
medios necesa ios pa a p e e las ascenden ales con-
secuencias de su al a de cumplimien o, que á las
ma-
sas,
acaso inconscien es á quienes a as a el so isma
po sendas pelig osas. Tan o es así, que las clases a-
bajado as siguen en sus hábi os y cos umb es una línea
pa alela á los hábi os y cos umb es de las o as clases
sociales, que ienen sob e las p ime as un ascendien e
pode osísimo en odo lo que se e ie e á la mo alidad,
po que muchas acciones ep obadas po la mo al á ue -
za de se epe idas po los de a iba llegan con el iem-
po á elaja y ex a ia la opinión y pasa po líci as
y co ien es en e las masas. Díganlo la lo e ía, las
o unas imp o isadas á la somb a de la Adminis a-
ción pública y á cos a del con ibuyen e, la, deshones-
idad y el libe inaje en onizados acaso con más e-
inamien o en los salones a is oc á icos que en la
humilde buha dilla, el
excesi o
lujo que conduce á la
disipación, los espec áculos que a aen la concu en-
cia en azón di ec a de su inmo alidad, e c. Si las
— 66 —
mano de ob a, que si bien no puede cali ica se de
pe -
manen e,
ni mucho menos , en o pece á el mejo amien o
y bienes a de las clases abajado as.
No es es a ampoco la p ime a ez que se hacen no-
a los incon enien es que ae consigo el a án de b i-
lla po medio de las ca e as li e a ias, sob e odo en
aquella pa e de la población que, con ando con mo-
des os ecu sos, debie a dedica los al omen o de la
ag icul u a y de la indus ia. Semejan e ex a ío en
ningún país se deja sen i con an a i eza como en el
nues o, mediando la ci cuns ancia de acen ua se
en
la población u al., si cabe, con más enacidad que en
la de las ciudades. Tenemos un abogado po cada mil
habi an es, y los médicos exceden de es a p opo ción;
exis en sesen a y an os mil eclesiás icos en e segla-
es y egula es, y en cambio no llegan á ein a mil
las escuelas públicas de odas clases. Es as ci as salen
en g an pa e de las amilias medianamen e acomoda-
das de los pueblos u ales que alejan á sus hijos del
hoga domés ico y del cuidado de las ie as, en cuyo
mejo amien o pod ían emplea sus a anes con p o e-
cho p opio y de la sociedad, pa a con e i los en "abo-
gados sin plei os, „ ó en "médicos sin en e mos, „ dis-
ayendo sumas de conside ación en sus es udios. Los
que ca ecen de medios de o una pa a da pábulo á
es a manía, ampoco se a ienen con las aenas ag íco-
las de a díos endimien os, y se lanzan en busca de
un sala io en las manu ac u as ó de una plaza de es-
c ibien e en las o icinas, y la ag icul u a se es aciona
y languidece en los moldes es echos de p ocedimien-
os u ina ios po al a de capi ales y de la inicia i a
y di ección que muchos de es os
maniá icos
debie an
imp imi le. De aquí: 1.°, ese no able desequilib io en e

— 67 —
la indus ia ag ícola y las ab iles que con ie e la na-
ción en un sé enomenal con una cabeza eno me cons-
i uida po las ciudades, y un cue po aquí ico y ende-
ble o mado po los campos casi desie os y sob e odo
muy mal cul i ados; 2.°, esa plaga que i ulan
empleoma-
nía
y su co ola io la
bu oc acia,
que al deci de Mon a-
lembe , "c ea una muchedumb e de hamb ien os ca-
„ paces de odos los u o es con al de sa is ace su ape-
i o, y de odas las bajezas cuando es án ha os;,. 3.°,
ese aumen o a e ado , en in, del núme o de los que
no abajan ó que imp imen una di ección o cida y
es é il á su ac i idad y la disminución de los e dade-
os abajado es. ¿Hemos de ex aña nos en is a de
odo es o que las subsis encias se enca ezcan, que el
p ecio de la mano de ob a se p onuncie en baja y que
la mise ia ienda, de ez en cuando, sus neg as alas so-
b e nues a población ob e a? Pues así y odo, y á pe-
sa de la magni ud de es os obs áculos, no cabe ap e-
cia los como
pe manen es
po que dependen del o cido
umbo que se imp ime á las ue zas sociales, y cede-
án á medida que la e dade a cul u a se gene alice
y que desapa ezcan algunos es o bos legales.
Es ambién de in luencia pode osa pa a la cues ión
que a amos, y se desp ende de los an e io es mo i os
la abundancia ó escasez de los capi ales des inados á
la p oducción. Si el capi al y el abajo son dos elemen-
os que deben gua da p opo ción en la medida con e-
nien e, una can idad mayo de abajo exigi á o a
igual can idad de capi ales pa a sos ene lo, y las con-
ingencias que és os su an se deja án sen i en la mano
de ob a, po que la demanda de b azos es a á en azón
di ec a de los capi ales empleados en las indus ias.
Así co no es e agen e es ma e ia ine e é in ecunda
- 68 -
sin el concu so i i icado del ob e o, así ambién la
po encia p oduc i a del abajado se pie de en el a-
cío si no la sos iene un capi al p opo cionado; son dos
ue zas ecíp ocamen e necesa ias y que ma chan in-
disolublemen e unidas aunque las pongan en mo i-
mien o pe sonalidades dis in as. Cuán o end emos
adelan ado pa a el bienes a de odos, incluso pa a las
clases abajado as, el día en que és as, exen as de
p eocupaciones, se pene en de una e dad an sencilla
como ecunda!
No a iga emos al lec o con el examen de las cau-
sas que puedan de i a se de los as o nos polí icos
y
sociales que an o in luyen en la baja de los sala ios,
ni de las que ienen su asien o en o as calamidades
que a ligen á la humanidad, como las gue as, las pes-
es, sequías y e emo os, mi igadas hoy po la aci-
lidad y apidez de las comunicaciones, que he manan
los in e eses de odo el mundo, y po la in e ención
e icacísima de la diplomacia en las con iendas in e -
nacionales. Fácil es que ya nos hayamos ex endido de-
masiado,
y
se p esuma que la enunciación de e dades
an sencillas sea imp opia de un abajo de es a índo-
le; pe o como o man la p emisa obligada en odas es as
ma e ias, nos si en aho a pa a a i ma : que adonde
quie a que di ijamos nues a is a nos encon a emos
con que los sala ios,
sólo po excepción,
deja án de
co esponde con las necesidades de los abajado es,
sin que exis an azones sólidas en que apoya la
des-
p opo ción pe manen e
que se alega como causa de las
huelgas. La causa exis e, pe o es á cons i uida po es-
os y o os acciden es y obs áculos ag a ados po nues-
os e o es, que unas eces se ha án sen i con ena-
cidad
y
o as desapa ece án del odo pa a ol e ál
— 69 -----
mani es a se más a de,
aunque sin con ene la endencia
na u al á ni ela en odas las indus ias el p ecio del a-
bajo con el de los medios de exis encia y con el sucesi o mejo-
amien o de las clases ob e as. ¿ Cómo
concebi de o o
modo el p og eso económico? ¿ Cómo concilia esa des-
p opo ción pe manen e del sala io con ese sinnúme o
de sociedades de p e isión undadas con el aho o y aun
las mismas
de esis encia?
¿De dónde salen los eno mes
capi ales que sos ienen es as sociedades, de que nos
ocupa emos en o o pa e, no siendo de los
sob an es
de
los sala ios?
II. Uno de los e o es más ascenden ales en que
incu en las clases abajado as, que casi los esume
odos, es el empeño en conside a el capi al y el a-
bajo como dos enemigos i econciliables. Y no son los
ob e os los que
di unden
y
p opalan
es e also concep o:
dis inguidos esc i o es emplean con ecuencia la an
sabida ase de la
gue a en e el capi al y el abajo
aun
al comba i los ex a íos del socialismo. Las
masas
igno an el alo de la me á o a, y se acogen de buena
e al es imonio de los economis as pa a pe suadi se
de la exis encia e ec i a de la lucha, cuando p ecisa-
men e en e ambos ac o es median elaciones an ín-
imas y es echas que no se conciben el uno sin el o o.
En buen ho a que se econozca como un hecho de ac-
ualidad ese an agonismo , pe o no en e el capi al y el
abajo, sino
en e capi alis as y abajado es,
que ex ien-
de, po desg acia, su pe nicioso in lujo á la plaza pú-
blica, al
mee ing,
al club y á los cong esos de ob e os,
sin espe a el in e io del alle y de la áb ica.
El abajado ap ecia únicamen e su e ibución
— '70 —
pe sonal;
la compa a con la del sabio, con el bene icio
del emp esa io, con el in e és del capi alis a y, en in,
con la de cada uno de los múl iples ac o es que con
él in e ienen en la p oducción; y cuando las indus-
ias p ospe an la encuen a siemp e meno , po que
así lo exige el cumplimien o de leyes inexo ables de
odos sabidas —
y
de cuya e icacia es imposible que se
sus aiga el ob e o. Se desespe a y eniega de su sue -
e; no quie e epa a po qué en la misma áb ica o os
compañe os suyos suben de g ado en g ado á los
pues-
os
supe io es y mejo e ibuidos; se ija en que una
mayo ía
lo an e
es á a enida á un sala io,
y
en e los
que componen es a mayo ía se cambian sus imp esio-
nes á cada momen o. ¿Cómo hemos de ex aña que la -
uin pasión de la en idia llame algunas eces á las pue -
as de su co azón, sob e odo en esos días de su imien o
que le ocasionan las c isis del abajo? De aquí los ece-
los en el égimen in e io de las áb icas, la i an ez de
elaciones, que se man ienmen
ue za de la necesidad,
que
obliga al ob e o á abaja pa a ob ene un sala io y
al dueño de la emp esa á ale se de él pa a la ejecu-
ción de la mano de ob a; la indi e encia de los unos
po
la sue e de los o os, que no deja á de mani es a se
has a con e dade a uición an e el éxi o desg aciado
de la emp esa..Y¿ Y cuando és a p ospe a ? En onces
el ob e o se a iene mal con las no ables di e encias
en e las u ilidades; desmaya en el abajo; se le ap e-
mia á que le imp ima más ac i idad; se le ep ende si
no se p esen a á la ho a con enida, cuando no se le
descuen a pa e de su jo nal ó se le despide ; y como po
o a pa e
al emp esa io no le es pe mi ido despe -
dicia ningún de alle bajo la pena de que le salgan
e ados sus cálculos
y
la de expone se á una pé dida
— 71 —
segu a, á cada paso in oduce en los eglamen os de
égimen in e io modi icaciones. más se e as á que
han de suje a se sus ope a ios.
En p incipio Jas
-
medidas eglamen a ias son:absolu-
amen e indispensables: la di ección es el alma de oda
emp esa colec i a, y exige la obediencia de los que
abajan pa a ob ene un esul ado que equie e la
unión
y
concie o de a ias ue zas. Cuando odas las
cine concu en comp enden los debe es p opios de cada
una, la sumisión es olun a ia y se hace ácil y lle a-
de a; mas como el in á que aspi an es idén ico, es
deci ,
el bene icio
que cada uno espe a alcanza , y és e le
c een desigual, la desigualdad ex a ía á unos y o os
y
la conco dia desapa ece pa a cambia se po las
ecí-
p ocas
medidas :que
impongan
á cada ac o sus debe es.
Al llega á es e pun o, el emp esa io ex ema cuan o
puede los p ecep os eglamen a ios, y el ob e o se es-
ue za á su ez pa a eludi los: cuando la necesidad no
admi e espe a ansige con oda clase deimposiciones;
llega empe o un momen o de desahogo , ó la aglome-
ación de muchos les hace conoce su ue za, ó com-
p enden los apu os de la emp esa de los cuales sólo le
es dable sali con su. coope ación,. ó eciben exci acio-
nes de a ue a, y en odos es os casos echan mano
de la huelga pa a exigi la e o ma de las medidas
de égimen in e io de cuya obse ancia dependía su
sala io.
Algunas eces es a án en su de echo; la huelga, sin
emba go, no pod á pasa de un débil palia i o que
p o oque una e o ma momen ánea. Si la i an ez de
elaciones se ep oduce; si las manos y los pies no
p es an la debida sumisión á la cabeza, se sus i uyen
los abajado es mal a enidos con o os más dóciles, ó

--72-
si és os consiguen impone se, se cie a la áb ica y
pe ece un ondo, mayo ó meno , de sala ios;
y
como
és os se p opo cionan con los capi ales ci culan es, la
huelga en ales casos no esuel e ni a enúa el p oble-
ma, sino que, po el con a io, lo ag a a en pe juicio
de los ob e os.
III. Las exp esiones
'mínimum,
de sala io y
máximum
de ho as de abajo in en adas po los que quie en e-
dimi á los abajado es manuales, ienen á coincidi
en sus e ec os. Al emp esa io le se ía indi e en e
que
se le es echa a á educi las ho as dia ias del abajo
que calcula indispensables pa a el éxi o de su emp esa,
que se le señalase un ipo de sala io del cual no pu-
die a descende : en ambos casos los esul ados se ían
idén icos; el cos o de p oducción hab ía de enca ec,e sg
de igual mane a, y siendo mayo que el p ecio que
u iesen en el me cado los a ículos p oducidos , su
uina se ía ine i able.
El
mínimum
de sala io debe ía es a en elación di-
ec a con el p ecio de las subsis encias. y es e p e-
cio — según liemos is ó — es de odo pun o imposible
ija lo de an emano pa a una época dada. Un señala-
mien o de es a clase exigi ía ambién que se midiese
po . un mismo ase o á odos los abajado es sin es a-
blece dis inción alguna en e el diligen e y el holga-
zán, en e el hábil y el inexpe o, po que á odos al-
canza ía de igual mane a ese p e endido de echo á la
exis encia á cos a del emp esa io. Desde el momen o
en que se econociese en el abajado el de echo á
un
sala io mínimo pe manen e, es a íamos de lleno den-
o de la ni elación de. es a o ma de ecompensa p o-
- '7 3 -
pues a po Luis Blanc , echa íamos po ie a las causas
á que obedecen las di e encias de la e ibución del a-
bajo que con an a lucidez analiza el sabio Adam Smi h,
y has a se ían un mi o las desigualdades na u ales que
Sain -Simón enía muy p esen es pa a dis ingui de
capacidades y p oclama su sabida máxima, que encie-
a un ondo de e dad incues ionable den o de la li-
be ad.
El ob e o hábil conoce demasiado la impo ancia de
su capacidad p oduc i a sob e la de sus cama adas que
le son in e io es, y no consien e en ninguna de las ca-
ego ías en que se quie a dis ibui á los abajado es,
que los menos ap os ó diligen es se le igualen en e i-
bución ; po eso el sala io mínimo cuen a con pocos
p oséli os en e las clases ob e as cuyos indi iduos ie-
nen muy bien sen ados
sus de echos pe sonales
pa a an-
sigi con semejan e igualdad. Así es que el concie o
en es e pun o se hace di ícil si no imposible.
No sucede lo p opio con el
máximum
de las ho as de
abajo. Sea cualquie a el iempo dia io que los ob e os
dediquen á sus a eas, puede cabe la opo una dis in-
ción pa a emune a los según su capacidad, y como
aquí la injus icia
no a ec a á la clase.
sal an po encima
de la econ ención e angélica, y les impo a poco no
e la iga en el ojo p opio: en la paja en el del em-
p esa io, y la sue e de és e es lo de menos, po que
coincide con sus aspi aciones esumidas en una ase:
gue a al capi alis a;
y así se alen del
iempo
pa a au-
men a po es e medio sus e ibuciones ó sala ios.
La ley es impo en e pa a ija el
máximum
de ho as
de abajo
jo aun den o de un sis ema socialis a pu o,
po que la na u aleza y condiciones especiales de cada
indus ia exigen una desigualdad lo an e en la du a-
lo
- 74 —
ción dia ia de la mano de ob a; y aunque uese posi-
ble—que no lo es—clasi ica y ag upa con exac i ud
odas las indus ias, señalando á cada clase ó g upo.
las ho as dia ias de abajo, se ía Menes e ce a la
pue a á odo p og eso, impedi oda modi icación en
la mane a de p oduci , eclamada po los nue os mé-
odos ó p ocedimien os, que equie en suma elas ici-
dad en la a ea dia ia del abajo de ejecución.
No siemp e se de u o el legislado an e es as consi-
de aciones; y á pesa de ellas se ingi ió á eces en el
égimen in e io del alle , ijando la du ación de la
mano de ob a; mas como el o den na u al y las leyes
po que se gobie na a de ó emp ano se imponen po .
encima
-
de odos los obs áculos, sucedió que las en a-
i as de la ley han sido in uc uosas, y cuando se ex-
emó su cumplimien o, los esul ados no co espon-
die on al p opósi o, sino que ue on diame almen e
opues os.
Los abajado es no lo igno an; y el Es ado, al mez-
cla se en es os asun os, lo hizo con imidez y á medias,
sal o en algunos casos - ugaces en que se apode ó de
es a ue za el socialismo; de modo que aquéllos a i-
buyen la ine icacia de las medidas legales á la al a de.
ene gía po pa e del legislado , po que los unos des-
conocen y los o os no quie en econoce la imposibili-
dad de desplega la, á no sus i ui odo el égimen
indus ial con empo áneo po una o ganización cap i-
chosa que ab ace la ida económica de la humanidad
en su conjun o y en sus. de alles, lo cual — po o u-
na — es y se á i ealizable.
Los ob e os, no obs an e, pe se e an enaces en sus
p opósi os, y los alien an de una pa e los socialis-
as adicales, que no despe dician ninguna ocasión de,
a iza la ea de la disco dia, y de o a esas escuelas
in e medias que se ijan en algunos pun os pa a da
al as e de soslayo con el sis ema indus ial.
Con úndese de un modo las imoso la cues ión de
ho as de abajo con la al a de ins ucción de los
ope a ios,
y
pa a hace la causa de és os más simpá-
ica, suelen asocia la á las quejas y lamen os que ex-
halan los enemigos del abajo del niño y de la muje
en las áb icas. Al llega aquí la imidez legal, an e la
du ación y la o ma del abajo de los adul os, se ue-
ca en osadía a ándose del abajo del niño y del de
la muje y se echa mano de la ley pa a
a egla
el de
és os. ¿ Cómo, pues, ha de ex aña se que aquéllos a-
en de consegui con las huelgas lo que el Es ado nie-
ga á los p ime os y concede á los segundos ? Después
de odo, ¿ quién su e el queb an o po consecuencia
de la eglamen ación del abajo sino el dueño de la
emp esa, ya sea el abajo eglamen ado el del niño,
de la muje ó el del adul o ? Si el indus ial no puede
dis ingui ¿po qué ha de pode hace lo el Es ado ?
p egun a án con azón los ob e os. La lógica es in-
lexible;
y
en ue za de la lógica in en an, aliéndose
de la huelga
llena los acíos que encuen a» en la ley:
ni
7
más ni menos.
IV. El inc emen o que omó la maquina ia en la in-
dus ia mode na, debido al pode oso auxilio del apo ,
simpli icó de un modo ex ao dina io la mano de ob a,
acili ando la sus i ución del abajo de los a ones
adul os po el de la muje , el del niño y el de los
ap endices. Como el jo nal de odos és os, en igualdad
de condiciones, es meno que el de aquéllos, las em-
- 82 -
guíen e, no pe de de is a las en ajas inmensas, in-
calculables y
pe manen es
de las máquinas pa a la so-
ciedad, an e el incon enien e
acciden al
que puedan
o ece pa a uno ó a ios indi iduos.
A la al u a á que ha llegado el empleo de la maqui-
na ia, cuando las emp esas disponen de los ecu sos y
medios necesa ios pa a sus i ui el abajo manual con
los p ocedimien os mecánicos, la huelga es impo en e
en la mayo ía de los casos. Las di icul ades se conc e-
an á la pa alización
o zosa
de los ob e os sus i uídos
po las máquinas que suelen asocia se á o os
y
o mu-
la en e odos exigencias que as o nan po el momen-
o la ma cha o denada de la indus ia en las localidades
en que acaecen ales hechos. A es o quedan educidas
las an decan adas causas de las huelgas que se acha-
can á las máquinas.
Admi iendo el supues o de que la coalición se ealice
y que consigan los abajado es de una localidad dada
de ene po algún iempo la ins alación de una máqui-
na , ¿ qué esul ado sa is ac o io pod án ob ene los
huelguis as...? El
colec i ismo,
sin deja de se un absu -
do, den o de sus alsas p emisas es más lógico: conoce
que la huelga en es os casos no conduce á nada p ác-
ico; no igno a que, si la in ención es ú il, a de ó
emp ano se aplica á po encima de odas las esis en-
cias, y co a la di icul ad po lo sano negando la p o-
piedad indi idual de odos los ins umen os del aba-
jo, del capi al en sus a iadas o mas, y p oclama su
usu uc o colec i o. Podemos adelan a más aun: como
de alsos supues os sólo b o an conclusiones ex a ia-
das, esul a ambién más azonable en la apa iencia la
eo ía de Sismondi: " Cada uno en su casa, cada uno
pa a sí, „ po que al menos la sup esión o al de las

— 83 ---
máquinas deja ía á
odos
los
ob e os en posesión del
abajo que la p oducción exija, y no implica ía
la epugnan e dis inción que esul a de las aspi acio-
nes de los huelguis as cuando consiguen suspende
la in oducción de un p ocedimien o nue o, quedan-
do en pie odos los incon enien es eales ó ic icios
que quie an a ibui se á las máquinas.
Véase po dónde enimos á colegi que la huelga
mo i ada po los pequeños pe juicios que su an unos
cuan os ob e os debido al uso de un p ocedimien o
mecánico, es menos disculpable que esas eo ías ex-
emas que abogan po su o al sup esión
ó
po su
dis u e colec i o. Tales eo ías os en an cuando me-
nos el mé i o de la anqueza; se las puede ap ecia
en odas sus abe aciones y des a íos, y ab iga la se-
gu idad de que no sald án del e eno de la u opia.
VI. Más en azón es a án los ob e os cuando sus
p e ensiones se conc e en á ehusa ins umen os de-
ec uosos, en endiendo po ales aquellos que no o ez-
zan las condiciones necesa ias de segu idad. Cabe en
lo posible que el in e és exage ado del ab ican e no
le deje e los pelig os que puedan sob e eni del de-
e io o de las máquinas, y en onces es án en su de echo
los ope a ios pa a obliga le á que las eponga
ó
en
o o caso abandona la áb ica ó el alle . La huelga
que se unda en ales mo i os—si uesen cie os —se á
siemp e legí ima .y e i a á a ales acciden es. Enemi-
gos de oda aba que se encamine á en o pece la
ma cha na u al de las indus ias, emos en la huelga
en es os casos un medio que sus i uye con en aja las
iscalizaciones y econocimien os que se ían indisp en-
- 84 -
sables pa a p eca e los sinies os en el in e io de las
áb icas ó en o as explo aciones indus iales.
Tampoco debe á censu a se la huelga si se di ige á
obliga á las emp esas á que adop en odas las p e-
cauciones compa ibles con la na u aleza de indus ias
líci as y ú iles que o ezcan incon enien es pa a la se-
gu idad pe sonal ó pa a la salud de los ob e os po
azón de las ma e ias labo ables, po lo expues o de
los abajos ú o as causas análogas. Si la índole de
la ocupación exige el labo eo de sus ancias noci as ó
la p ác ica de ope aciones a iesgadas, como los jo -
nales en es os casos son c ecidos, acon ece que alu-
cinados los ob e os po el cebo de la ganancia y los
pa ones po el a án de economiza , se ol idan de
los debe es que á unos y o os co esponden; y an e
ambos escollos sólo es posible po pun o gene al con-
ia en la:p udencia de emp esa ios y abajado es, sin
pe juicio de que las leyes penales p esc iban se e os
cas igos pa a los casos en que la imp udencia de las
emp esas uese mani ies a y c iminal.
Fácilmen e se colige de odo lo expues o que se ía
in e minable la lis a de las causas ó mo i os que p o-
ocan las huelgas, como po ejemplo: cuando se p opo-
nen aboli el abajo po pieza y á des ajo; a ia la
o ma y mane a de abaja ; exclui de las áb icas á
los ope a ios ex anje os; ija la ho a de salida los sá-
bados y la de las comidas ; las dimensiones de las pie-
zas y de p osc ibi el abajo po la noche. Adelan e-
mos más oda ía, insis iendo en las sal edades que
quedan consignadas, que es a lis a no pod á ce a se
nunca po que á cada paso apa ece án nue os hechos
que añadi á los ya enume ados, y á o os muchos que
omi imos po no se p olijos, que los abajado es —
- 85 -
equi ocados ó engañados — p ocu an esol e po me-
dio de las huelgas.
Pasemos á juzga las bajo los dos aspec os que exige
el ema obje o de es e ensayo.
Concep o económico
y
ju ídico de las huelgas«
Tan di ícil es la a ea de in es iga las causas me-
dia as é inmedia as de las huelgas, como ácil la de
emi i un juicio espec o á las mismas. T a ándose de
inqui i con algún undamen o la aíz de que p oceden
hab á siemp e di e gencia de pa ece es ; cada cual las
ha á de i a de una ó a ias de las ans o maciones
á que es án suje as las sociedades en sus con inuas y
no in e umpidas mudanzas: se á a o que coincidan
en sus ase os, y no obs an e odos end án azón,
pues o que, co no ya lo hemos ad e ido , media un ín-
imo enlace en e los innume ables mo i os que p o-
ocan los su imien os y las desdichas de la humani-
dad. Po el con a io, al ap ecia el enómeno con
pequeñas di e encias coinciden odas las opiniones,
desde los que se mues an sus decla ados enemigos
has a los que p ocu an disculpa las como un medio
ole able de mejo a la sue e de las clases abaja-
do as.
Pa a noso os es e abajo de ap eciación se hace
oda ía más ácil, po que el examen ci cuns anciado
de sus causas no puede hace se sin a e igua la legi i-
midad de cada una de ellas, lo que equi ale
á
juzga -
las en de alle según los ines que se p oponen en cada
caso. Vend á, pues, á se es a pa e de nues o bosque-
jo como el complemen o y el esumen de la an e io .
---- 86
La huelga cuando es olun a ia supone po egla
gene al i an ez de elaciones en e los que concu en
con su abajo, con sus capi ales, con sus luces y su
expe iencia á la ob a de la p oducción: signi ica que
no hay acue do en e los in e eses de cada uno de los
agen es p oduc i os; que p e enden sob epone se los
unos á los o os, ó cuando menos hace iun a una
ni elación p econcebida, que puede se jus a ó injus-
a, apelando pa a ello á la
abs ención
y sal ando con
ecuencia po encima de las p esc ipciones del
debe .
Sin pasa adelan e, aun den o de es os lími es la
huelga es po odo ex emo unes a: nada esuel e
en de ini i a. Tan o se p oponga un aumen o de sa-
la ios, e i a su disminución, ce cena las ho as de
abajo, ó cualquie a de los a ios ines que oman
los huelguis as como pun o de pa ida, esul a ine icaz,
po que en o pece el lib e desen ol imien o de las leyes
económicas en e las cuales exis e una pe ec a solida-
idad. Ni pod ía sucede de o o modo, pues á nadie le
es pe mi ido ulne a las, á no se bajo la pena de in-
oduci una pe u bación en la ma cha de la sociedad
de que o me pa e, ya se e ie a la ley ulne ada á la
p oducción, á la dis ibución ó al consumo de la ique-
za. — Tales leyes semejan en conjun o un lago an-
quilo á cuya supe icie es imposible oca en cualquie-
a de sus pun os sin que oda ella se conmue a.
Examinémoslas bajo su aspec o económico.
-87—
El abajo, si se le conside a con elación á las e i-
buciones que le pe enecen, es
una me cancía
como o a
cualquie a que se co iza en la plaza
y
es á suje o á
odas las luc uaciones que se igen po la ley de la
o e a y la demanda. Es ob io que con es a ap eciación
no se ebaja en lo más mínimo el nobilísimo concep o
de la pe sonalidad humana. Cualquie obs áculo ó en-
o pecimien o que impida ó e a de el cumplimien o
de es a ley, es, pues, un mal que iene que a ec a po
necesidad á oda la e olución económica.
El p ecio del abajo o ma pa e del cos o de p o-
ducción; el p ecio co ien e de los p oduc os signi ica,
ó debe signi ica , la compensación de los an icipos he-
chos po odos los que de un modo p óximo ó emo o
han in e enido en su ejecución has a p esen a los á
la en a. Po lo an o, si se in e pone una causa que.
al e e la lib e co ización de alguno de los ac o es, se.
con e i á en una excepción ela i amen e á los de-
más; deja á de su i las consecuencias de la compe-
encia que g a i a án sob e los es an es con a eglo
á las ci cuns ancias del momen o en que concu an,
ocasionándoles un pe juicio igual — sino mayo —
al
bene icio que hubiese expe imen ado el ac o sus aí-
do. Es o es p ecisamen e lo que p e enden los huel-
guis as: sus ae se de la concu encia, dejando que los
emp esa ios
y
los capi alis as deba an y disminuyan sus
in e eses con al de que á ellos no les alcancen los
e ec os de aquella ley. A es o ienen á queda educi-

- 88 -
das las aspi aciones de los ob e os den o de un égi-
men exen o de monopolios y p i ilegios legales.
Pe o, ¿las huelgas ponen á cubie o al ope a io de
las luc uaciones del p ecio de su abajo? De ningi'm
modo: lo que hacen es ag a a su si uación. No en ano
se han cali icado de a mas de dos ilos que hie en al
inexpe o que las maneja, po que po encima de la
ilusión que po de p on o pueda alucina en algunos
casos á los ob e os, es á la ealidad de las cosas que se
deja sen i casi ins an áneamen e: no bien se al e a la
elación de los ac o es que gozan de plena libe ad en
su mane a de ob a , la solida idad que los une les hace
pa ícipes en odas las consecuencias.
I.
El emp esa io que se e acosado po una huel-
ga cede á acaso á las exigencias de ,los ob e os ín-
e in pueda sos ene sus ope aciones sin pé dida: des-
de el ins an e en. que és a sob e enga, ó eemplaza
á los huelguis as po o os abajado es, ó suspende su
explo ación indus ial ó cie a su áb ica; y, como u i-
mos ocasión de obse a an es de aho a, pe ece un
ondo que se des inaba á sa is ace sala ios, po cuya
azón és os, lejos de aumen a , end án que p onun-
cia se en baja. P ime e ec o de las huelgas, al ez
el más desas oso.
II.
En e la p oducción y el consumo median ela-
ciones an ín imas y es echas, que siemp e que se
pe u ban sob e ienen c isis económicas de odas cla-
ses, pa alizaciones y as o nos an o más in ensos y
du ade os, cuan o mayo ue e la pe u bación su ida.
— 89 —
Aquellas elaciones las sos iene la indus ia me can il
que es el
'in e media io
en e p oduc o es y consumido-
es. Pues bien: cuando las coaliciones y las huelgas
pa alizan la ab icación de uno ó a ios a ículos en
un pun o de e minado, el come cio que se su ía de
es os a ículos cambia de umbo, abandona el pun o
p oduc o que ya no iene que suminis a le, y busca
la me cancía en o os si ios. ¡ Cuán as pé didas, cuán-
os queb an os no expe imen a la p oducción has a e-
pone se y adqui i de nue o la clien ela . la pa oquia
ahuyen ada po las huelgas!
El ob e o. bien que abaje ó de engue un jo -
nal, bien que ca ezca de ocupación ó se decla e en
huelga, necesi a alimen a se y es i se: pod á deja .
de abaja , pe o no de consumi . Como la sa is acción
de las necesidades es ap emian e, las clases abajado-
as des ían la colocación de sus aho os y economías
de esas ins i uciones bené icas y p e iso as que in lu-
yen pode osamen e pa a a aja los aza es del po eni ,
y dan ida
á
esas o as sociedades de esis encia des-
inando sus ondos á sos ene se cuando huelgan. De
aquí el consumo imp oduc i o de inmensos capi ales,
que in e idos en o a o ma, al paso que les se i ían
pa a emedia los males que las aquejan, se ían un
nue o ondo de sala ios que aumen ando el capi al
ci culan e exigi ía mayo núme o de b azos y ha ía
subi los jo nales. ¿Se quie en ejemplos? Pod ían adu-
ci se an os como huelgas ha habido. M. Reclus se en-
e u o en echa la cuen a de las pé didas ocasionadas-
po a ias huelgas que u ie on luga en P es on, Pa-
diham, Cli he o , Blackbu n, As hon, Colue, Bol on y
12
- 90 —
Lond es, eligiendo una de cada pun o. La ope ación
dió el siguien e esul ado: 4.901.650 días de jo nal pe -
didos, con 57.336.550 ancos i ados á la calle po los
huelguis as en los días que deja on de abaja .
IV. Así como la unción económica conside ada. en
conjun o o ma un odo cuyas pa es es án. es echa-
men e unidas en e sí, de igual modo ambién el buen ó
mal éxi o de cada una de las indus ias en que se ocupa
la ac i idad humana in luye en las es an es, en azón.
di ec a del g ado de dependencia en que se encuen en
unas de o as, de sue e que la pa alización
olun a ia
del abajo en cualquie a de ellas, ae en pos de sí la
pa alización
o zosa
en las demás. Se decla an en huelga
los ope a ios que abajan con eccionando zapa os;
pues no a da án en queda sin abajo,
aunque quie an
y
deseen abaja ,
los que se ocupan en p epa a las pie-
les: á la clausu a de los ob ado es de calzado p o oca-
da po una huelga, si es in ensa y du ade a, sigue la
de las áb icas de cu ido. Resul ado: ope a ios que
no abajan po que no quie en dejan sin abajo á
o os que quie en abaja . No c eemos necesa io ad-
e i que los e ec os inmedia os que se desp enden de
es e sencillo ejemplo , no se de ienen an e las áb icas
de cu ido; á la co a ó á la la ga an epe cu iendo
de unas en o as indus ias has a in lui .en odas de
una mane a las imosa.
Resumiendo, pod emos conclui sin emo de equi-
oca nos, que las huelgas aen consigo de un modo
ine i able:
1.° la pa alización indus ial más ó menos
— 91 -
in ensa y du ade a en el país ó coma ca en que acon-
ecen; 2.° el consumo imp oduc i o de los capi ales
que los huelguis as des inan á su sos enimien o du an-
e la suspensión de los abajos, capi ales que dejan de
se lo pa a con e i se en me as can idades gas adas
es é ilmen e; 3.° la huelga o zosa de los abajado es
de o as indus ias, ó po lo menos una baja en sus sa-
la ios. ¿Cuál es, po consiguien e, el concep o econó-
mico que de ellas debe á o ma se...?
Al llega á es a ase de la cues ión nos salen al en-
cuen o con sus econ enciones las escuelas socialis as
de odos ma ices que,
acep ando po un ins an e
el égi-
men indus ial con empo áneo, y pa iendo de la im-
pe ección o igina ia de las ins i uciones humanas,
pesan — á su mane a — los incon enien es de las huel-
gas y a i man que les sob epujan sus en ajas. Acep-
emos el deba e en es e e eno, y eamos has a qué
pun o pod án es a en lo cie o, pe o an es hagamos
una sal edad que ya queda consignada en o a pa e:
cuando la huelga se p opone el cumplimien o de un in
mo al ó humani a io pa a cuya ealización sea impo-
en e el lib e desen ol imien o de las leyes económi-
cas, la cali icamos de legí ima; al sucede en los casos
en que se a a po su medio de desecha ins umen os
de ec uosos que o ezcan pelig o pa a la ida del ob e-
o, ó de adop a las p ecauciones higiénicas posibles
en oda clase de abajos, y o os pa ecidos. Aunque la
economía no sea del odo ex aña á es os con a iem-
pos debido á las es echas elaciones que man iene con
la mo al y el de echo y el ecíp oco auxilio que se
p es an, el emedio en ales casos pudie a se a dío ó
ine icaz, y la huelga al ez p e enga acciden es des-
g aciados.
- 98 —
ia nos que los capi alis as indus iales p ocu en á su
ez esis i las y que empleen pa a ello odos los eso -
es que les sugie an los ap ie os en que muchas eces
les colocan los huelguis as...? Asegu a Adam Smi h
(In es igación de la na u aleza y causas de la iqueza de las
naciones),
que los pa onos se en ienden siemp e coali-
gados de una mane a áci a pa a, es aciona los sala-
ios, has a el ex emo de se mal is o en e ellos al-
a á es e comp omiso p esun o. Algo absolu a nos
pa ece la p oposición del ilus e p o eso de Glasgow;
pe o aun dando po supues o el in e és de odos los
emp esa ios pa a esis i el aumen o de los jo nales,
es e in e és
colec i o
cede á an e el in e és
pe sonal
de
cada uno cuando las ci cuns ancias le b inden con pin-
gües bene icios
aun á ueque de subi los sala ios á sus
abajado es;
y que es as ci cuns ancias pueden da se—
y se dan á cada momen o — nos lo p ueba la p ác ica
de cada día
y
la misma ley de la concu encia que
g a i a con igual ue za sob e el p ecio del abajo y
sob e el bene icio de las emp esas. La libe ad en la
p oducción no pe mi e el que los capi alis as emp e-
sa ios ajus en á un mismo molde el empleo de sus
capi ales á no expone se á una limi ación de bene i-
cios; y ya se sabe que el p oduc o busca an e odo el
mayo luc o posible.
T asladémonos empe o á un pueblo ó á una coma ca
ab il acosada po las huelgas de ob e os, y que és-
os consigan i enciendo en de alle la esis encia
que opongan los pa onos á sus p e ensiones. ¿Qué su-
cede á? Que cesa án po comple o los e ec os de las
leyes que la ciencia p oclama pa a con es a á la gue-
a con la gue a, y que el espí i u de conse ación
une
á los capi alis as ó emp esa ios pa a busca en la

-- 99 —
unión la ue za que les al a aislados. En es os casos
no es el emo á la censu a que dice Smi h lo que los
conduce á coaliga se, sino el pelig o común que les
amenaza, y sob e ienen esas ligas de los pa onos, co-
nocidas en Ingla e a con el ocablo
lock-ou ,
pa a ce-
a simul áneamen e las áb icas, pa a despedi de
acue do los ob e os que ienen po díscolos, pa a e-
duci los jo nales y, en in, pa a es echa po odos
los medios á los abajado es á que depongan
sus abs-
enciones.
Conclusión: que ín e in impe a la concu en-
cia, ella se enca ga con pequeños in e alos de ni ela
las u ilidades de odos los cop oduc o es, sin exclui
las del emp esa io; pe o desde el momen o en que los
ob e os acuden á la huelga, los capi alis as-indus ia-
les con es an á su ez con sus coaliciones; ó lo que es
igual,
la huelga de los abajado es engend a la de los ca-
pi alis as.
Sea, pues, cualquie a el aspec o bajo el cual haya
de juzga se la huelga — aunque quisié amos omi i
o a mul i ud de conside aciones que se e ie en al
o den mo al — siemp e apa ece á como un a ma des-
uc o a con que se in ade el campo de la indus ia
pa a cohibi la libe ad, pa aliza la p oducción, ahu-
yen a los capi ales é imposibili a la conco dia en e
los ep esen an es de los di e sos in e eses que sos ie-
nen el o den económico.
Dejemos á los sec a ios de la
In e nacional,
que an o
empeño mani ies an po sos ene i a y enaz la gue-
a que las clases ob e as han decla ado al mecanismo
indus ial con empo áneo, que esuman los concep os
que quedan expues os en es as úl imas páginas. Pa a
ello ex ac emos algunos pá a os del in o me que
emi ió la
Sección de Lieja
á p opósi o de las huelgas en
— 100 —
el Cong eso de B uselas. (La
In e nacional
ya ci ada;
pág. 87.) Dicen los in o man es: que "dado el es ado ac-
„
ual de la sociedad, la lib e concu encia es la única,
„
ga an ía que puede exis i en e el p oduc o y el
consumido , y que la huelga des uye es a ga an ía
77
7/
coa ando la libe ad de las ansacciones y sus i u-
„
yendo la iolencia y la ue za al mu uo acue do y
ecip ocidad indispensables ; „ y añaden : " que la
57
huelga es una lucha que aumen a los mo i os de
17
odio en e el pueblo y la clase media, y sepa a más
77
„
y más dos clases que debie an uni se y en ende se.
La coalición, ya la p omue an los pa onos ó los
51
ob e os, econoce un mismo pun o de pa ida: cada
77
uno aspi a á med a en de imen o del o o; iene el
mismo esul ado de ini i o ; causa a bi a iamen e
77
una alza ó una baja en el alo de los p oduc os
77
desna u alizando la ley de la o e a y la demanda,
71
haciendo b o a la descon ianza en donde debie an
77
77
eina la con ianza y la ecip ocidad. „
Fijándose en los esul ados de las
huelgas,
se exp e-
san los in o man es de Lieja en los siguien es é minos:
" La huelga, an a al en su o igen, es casi siemp e
,2
unes a en sus esul ados; es como una espada de dos
ilos que hie e al inexpe o que la empuña. Pasando
„
po al o las can idades empleadas en sos ene la y la
„
pé dida de p oducción, esul ado de la pa alización del
abajo—pé dida de p oducción que siemp e se adu-
57
ce po un enca ecimien o gene al cuyas consecuen-
77
cías su en odos ae en pos de sí: 1.° la sumisión
one osa de los ob e os que, al os de capi ales , no
„
pueden lucha po mucho iempo; 2.° el llamamien o
„
de ob e os ex anje os que les ocasionan una concu-
57
encia desas osa; 3.° la clausu a de los alle es, ó
-
101 -
/5
cuando menos la despedida de una pa e de los ob e-
/7 os; 4.° la quieb a del pa ono; y que como consecuen-
77
cia, los ob e os al os de pan y de abajo se ean obli-
,'
gados á su ez á hace la compe encia á los abaj ado-
es de o os alle es y á causa ellos mismos la baja de
7/
57
los sala ios con a la cual se habían alzado. Finalmen-
51
e, la huelga concluye con ecuencia po el mo ín,
iniendo así á uni se la iolencia ísica á la mo al: la
ue za se sob epone al de echo, y el ob e o inde enso
51
es ame allado en nomb e del o den y de la jus icia.„
57
Una sola palab a que se añadie a á es a exac ísima
pin u a de las huelgas, ha ía decae la ue za de la
e dad con que es án e a adas. Quede, pues, sen ado
po p opia con esión de pa e,
que aun haciendo caso
omiso de los c ímenes de que es á salpicada su his o-
ia, son una pe u bación lamen able de unes as con-
secuencias pa a odos.
Cómo deben juzga se bajo su aspec o ju ídico?
II
La libe ad del abajo, así se e ie a al indi iduo
como á las colec i idades, es una condición necesa-
ia que la ciencia económica eclama con impe io
pa a el abajado y que el de echo sanciona y ga an-
iza en los pueblos cul os; de aquí el econocimien o
de odas las mani es aciones de la ac i idad humana
sin más limi ación que la impues a po los debe es e-
cíp ocos pa a la coexis encia del de echo de odos.
Si aun exis en p i ilegios y monopolios que i en á la
somb a del Es ado, pod án algunos de ellos man ene -
se, como se p e ende. po una azón pu amen e his ó-
ica, esis i án los in e eses c eados la desapa ición de
- 102 -
los es an es, pe o no excluye á ninguno el ana ema
inexo able que ulmina la ciencia; así es que pa a nues-
o obje o nos bas a deja consignada la libe ad eco-
nómica al como hoy se la en iende y econoce po la
gene alidad.
Aplicada es a doc ina á las elaciones que median
ó pueden media en e el abajado — el
ob e o —
y el
emp esa io ó capi alis a, no o ece di icul ad alguna
p ác ica ín e in que no aspasen el lími e de la es e a
del indi iduo; es deci , que el abajado y el emp e-
sa io en an de lleno en las bases ju ídicas po que se
igen los con a os, y la ley ga an iza el cumplimien o
ecíp oco de los comp omisos que se hubiesen con aí-
do ; pe o cuando unos ú o os se unen y concie an
pa a busca en la asociación un apoyo á sus p e ensio-
nes, en onces ocu e la duda sob e si aquellas elacio-
nes cambian de na u aleza
y
exigen en su i ud la
aplicación de di e en es eglas ju ídicas.
El Es ado, como ó gano que se enca ga de la de-
cla ación y de la aplicación del de echo, debe econoce
en p incipio
la legi imidad dé oda asociación, de odo
concie o, pa a cualquie a de los ines humanos con
al que no ulne e los p ecep os ju ídicos necesa ios
á la exis encia y al desen ol imien o del indi iduo y
al de la sociedad en gene al. Y debe i más adelan e o-
da ía; po que cuando la asociación esponda al cumpli-
mien o de los ines p opios del sé humano pa a su
conse ación
y
p og esi o desa ollo, el Es ado con su
econocimien o debe econoce le la
pe sonalidad
su icien-
e pa a e igi la en cie a mane a en un
o ganismo
den-
o de la sociedad, aunque sin inge i se en la o ma
de ealiza sus p opósi os. Po el con a io, si el obje o
y in de la asociación no eune las condiciones necesa-
— 103 —
ias á es e p opósi o,
pe o al p opio iempo ampoco in in-
ge las eglas ju ídicas que ampa an al indi iduo y á la
sociedad;
pa a el Es ado semejan e asociación es
indi e-
en e , y
sin al a á sus debe es como ó gano del de e-.
cho, deja á de p es a le sú sanción: exis i á
de hecho
bajo el ampa o de las bases gene ales que ga an izan
la libe ad de odos, sin que la ley econozca de nin-
gún modo su exis encia.
Tenemos, pues, que den o de la es e a ju ídica el
p incipio de la libe ad de asociación puede o ece en
su desa ollo es dis in os aspec os que analizan los
exposi o es de de echo público de la siguien e mane a:
1.° a en a la asociación con a los ines acionales que
la na u aleza humana asigna al indi iduo y á la socie-
dad que le cobija en su seno, en. cuyo caso la ley debe
condena la y p osc ibi la, 2.° p opone se la, ealización
de uno ó a ios ines acionales humanos, co no acon-
ece con las sociedades indus iales, me can iles, cien-
í icas, a ís icas y eligiosas: en onces el pode pú-
blico las ampa a y las p o ege
.
después de econoce .
su pe sonalidad como la de los indi iduos; 3.° y, po
úl imo, encamina se á la p osecución de un in,
que sin
a en a con a las bases esenciales de la sociedad,
no co es-
ponde á ninguno de los medios que den o de la na u-
aleza indi idual y social del homb e se es iman co no
adecuados al cumplimien o de su des ino humano: a-
les en idades pasan desape cibidas pa a el de echo
y
ca ecen de exis encia an e la ley.
¿ En cuál de es as si uaciones pod emos comp ende
las ligas ob e as cuando se p oponen deba i colec-
i amen e con los ep esen an es del capi al las bases
bajo las cuales han de p es a su concu so á la ob a de
la p oducción de la iqueza? ¿Qué di e encia ju ídica

— 104
pod á exis i en e el abajado que dispone aislada-
men e del empleo de sus ue zas, y un conjun o de
abajado es que se unen. y se asocian con idén ico ob-
je o? Den o de un égimen de lib e compe encia el
ob e o ajus a el p ecio de su jo nal, su du ación y las
demás condiciones que conside a con enien es pa a.
abaja ó deja de hace lo, sin limi ación alguna: los
pac os y con a os que con. al mo i o se celeb en son
pe ec amen e líci os á los ojos de la ley. Pues bien, de
que una de las pa es con a an es la o me un solo in-
di iduo ó que sean algunos ó muchos,. la na u aleza..
del con a o no a ia: la pe sonalidad dueña del a-
bajo como la que posee el capi al son en su esencia
idén icas, bien que cada una de ellas es é concen ada.
y ci cunsc i a, en cada ac o, en un indi iduo ó que se
unan a ios pa a cons i ui la. Al Es ado como ó gano
del de echo no le es pe mi ido es ablece dis inciones
en es e pun o.
Aun no pa a aquí odo: la
libe ad en
el o den. eco-
.nómico, como en los demás ó denes de la ida humana.
no se concibe sin la
esponsabilidad;
las dos se compene-
an de al mane a, que una sin la o a se ían un mi o.
Es lib e y esponsable el ob e o po que ajus a el p ecio
de su abajo como le pa ece más opo uno, no pudien-
do a ibui á la olun ad de o o el que su bene icio
sala io — esul e meno que el del dueño de la emp e-
sa; és e á su ez es lib e y esponsable po que elige el.
géne o de indus ia que mejo le pa ece ó en a monía
con sus inclinaciones y acul ades,
y
á él sólo pe ene-
ce el éxi o a o able ó ad e so de sus emp esas y des-
elos. Si, pues, la ley limi a a la
ex ensión
de cada uno
de es os ac o es, desapa ece ía la libe ad y con ella. la
esponsabilidad económica.
— 105 —
Den o de es a libe ad y de és a esponsabilidad el
abajado — bien ó mal en endido — puede sen i se ó
juzga se impo en e en momen os dados pa a b inula
sus deseos al es ablece con su pa ono las bases de sus
comp omisos, y busca la
.
ue za que le al a en la unión
con los de su clase que se encuen an en idén icas ó pa-
ecidas ci cuns ancias; y ¿ ha de esponde le el Es ado
de la di e encia posible

si la hubie e—en e el jo nal
que consiga po sí solo y el que le sea ac ible alcan-
za uniéndose á sus compañe os? Es a íamos den o de
las ga an ías que el socialismo eclama pa a asegu a
los jo nales
míniwos,
y
llega íamos sin opiezo de nin-
gún géne o al econocimien o del
de echo al abajo.
Que las clases ob e as se equi ocan—se dice— cuan-
do acuden á las coaliciones pa a, alcanza un alza de
los sala ios, po que la ilusión del momen o se des ane-
ce an e los desengaños; que las huelgas de los abaja-
do es obligan á los emp esa ios á coaliga se á su ez,
de modo que si los p ime os se asocian pa a impone se
á los
úl imos,
és os buscan ambién en la unión la de.-
ensa y se neu alizan las ue zas como si deba ie an
indi idualmen e sus espec i os in e eses. Todo ello es
incon es able; pe o,
si no in e iene la coacción, al Es-
ado no le incumbe di imi ales con iendas, ni ec i i-
ca semejan es e o es: es la
lucha pací ica
den o del
e eno pu amen e económico, y las leyes que lo p e-
siden se enca gan de es ablece la a monía pe u ba-
da.
Como
dice Al onso Foy, la ci ilización no p osigue
su
camino sino con la ca ga y la esponsabilidad de
los pelig os que ae consigo la ex ensión cada. ez
mayo de
los
de echos del indi iduo, en e los que i-
gu a
como
uno de
los
p incipales el de asocia se pa a
odos
los
ines de la ida humana.
14
- 106
Mas de
que las coaliciones ob e as y su co ola io la
huelga exijan la ole ancia de la ley po al a de é -
minos hábiles pa a p ohibi las sin ulne a á sabiendas
el de echo de asociación, no se sigue que haya de p es-
a les su concu so ni su apoyo. Una dolo osa expe ien-
cia nos a es igua sus unes os esul ados, aunque p es-
cindié amos del análisis que acabamos de hace pa a
juzga las bajo su aspec o económico; y el que alguna
que o a ez hubiesen abogado po los ue os de la jus-
icia, no es azón pa a ap ecia las en conjun o como
un ins umen o de p og eso y de cul u a social, sino
co no una causa pe u bado a que con ecuencia se
excede y asciende al o den público. Po lo mismo —
lo epe imos — pa a el de echo deben se indi e en es,
debe desconoce las ín e in no aspasen los lími es
donde empieza la coacción y la iolencia, en cuyo caso
los hechos punibles que á su somb a se come an caen
de lleno den o de la es e a de las leyes penales.
Bas a po aho a sob e es e asun o, sin pe juicio de
amplia lo al explana la úl ima pa e del ema, cuya
ma e ia iene con és a una elación inmedia a.
Medios que di ec a ó indi ec amen e pueden con ibui á amino a las
huelgas
y
sus e ec os. ¿ Exis en algunos pa a p eca e las ó pa a
a aja las?
No es nues o ánimo al llega á es a al u a en el
ensayo que some emos al allo de la espe able Co po-
ación que ha de juzga lo, analiza
odos
los medios
p opues os pa a mi iga ni pa a sup imi — si posible
uese -- las huelgas. Semejan e análisis nos lle a ía
— 1 0
7 —
demasiado lejos y end íamos que en a de lleno en el
campo del socialismo, acep ando sus p emisas ó des-
echándolas de plano sin más con emplaciones. Tal su-
cede ía, po ejemplo, con el
mínimum
legal del sala io,
la econs i ución de los g emios y o as especies e i-
das al p esen e, que po cie o no han hecho o una
en e los economis as po que pugnan con los p ime os
p incipios de la ciencia del abajo. De algunas de ellas
ya nos hemos hacho ca go, aunque de pasada; y así li-
mi a emos nues as in es igaciones á la
coope ación
en
sus a iadas o mas, á la
pa icipación en los bene icios
y
á
los
ju ados mx os,
ce ando es a sección con nues o
humilde pa ece sob e la exis encia ó no exis encia de
medios pa a
p eca e
ó
a aja
las huelgas.
¡La
coope acion!
He aquí una palab a que, no obs-
an e su mode no empleo en el sen ido en que amos
á es udia la, ha o nado ya ca a de na u aleza en
el ocabula io económico é in adido odas las in eli-
gencias que se p eocupan de las cues iones sociales.
Homb es de dis in as opiniones y a iliados á las más
opues as escuelas han pa ado mien es en su examen,
p oclamando sus excelencias y a ibuyéndole di e en-
es e ec os. Quién como Jhon S ua -Mili c ee que la
asociación coope a i a ha de egene a las masas po-
pula es y la misma sociedad en gene al; ó como Luis
Mano, que ha de se la alianza ín ima del capi al y
del abajo, la o ganización de la p e isión con la base
de la mu ualidad; ó como Clamage an, un esul ado
necesa io en el o den económico del su agio uni e sal
- 114 -
do á
las ganancias: en la áb ica coope a i a es á ci-
ado el po eni de cada uno de los socios; las u ilidades
eliminadas del p eciso consumo an á eng osa el capi al
social pa a ex ende la manu ac u a, su c édi o y epu-
ación; una c isis indus ial, un con a iempo cualquie a
puede da al as e con las espe anzas más halagüeñas,
y
los in elices ob e os quedan educidos á sus p opias
ue zas pe sonales y obligados á demanda un sala io.
No sucede lo mismo con las de c édi o. Es e pode o-
so agen e de los iempos mode nos, di undido en e los
abajado es, no les impide di igi el empleo de sus
ue zas á la consecución de un jo nal ó á abaja á
des ajo ó po pieza. Po una pa e disponen de su ac-
i idad eligiendo el géne o de ocupación pa a que se
conside en más ap os, y el iempo, el si io y la o ma
de emplea se con más en ajas ; y po o a con ían sus
pequeñas economías á esos Bancos que las eunen pa a
que alcancen la po encia y la e icacia de los g andes
núme os; acuden á ellos en los momen os de apu o;
eciben de ez en cuando el di idendo de las u ilida-
des ó las conse an luc a i amen e en las Cajas, y en
épocas de e minadas oman pa e en el nomb amien o
de sus ge en es é in e ienen las ope aciones y los ba-
lances de ales sociedades,
siendo odo ello pe ec amen e
compa ible con
SUS
a eas co idianas.
Si de es o pasa nos á
las di icul ades pa a ins ala se unas y o as asociacio-
nes, nos halla emos con que las de p oducción aunque
se eduzcan y conc e en á los géne os de indus ia
que demandan menos capi al en edi icios, máquinas y
p ime as ma e ias, esul a á que, ó el campo de sus
ope aciones ha de se an exiguo que no puedan com-
pe i con o as emp esas pode osas ya exis en es, ó
depende án del c édi o, según an es decíamos, y los

— 115 —
in e eses de los capi ales que se les acili en, abso be-
án casi en su o alidad los bene icios p ecisamen e
cuando más los necesi an. En cambio las de c édi o
pod án inicia se con modes ia y educi el cí culo de
sus p ime as en a i as á la exigüidad de los capi ales
apo ados, po que sus miemb os no ci an la dia ia sub-
sis encia
en el di idendo
como sucede con las de p oduc-
ción. Cons i uyen, po deci lo así, un suplemen o, una
ese a que el abajado es ima como una ga an ía
pa a el po eni y con la cual hace en e á necesida-
des pe en o ias en las c isis del abajo que puedan al-
canza le. ¿ Se á a en u ado ap ecia es as di e encias
como una de las causas de la p ospe idad de la ob a de
Schul ze compa ada con la e íme a de las coope a i as
de p oducción?
Las de consumo han sido más celeb adas que ningu-
na de las o as, po que sus iniciado es los
equi ables
pionne s
de Rochdale supie on conquis a se un luga
dis inguido en la his o ia con empo ánea, me ced á
las singula es do es que se equie en, pa a da p inci-
pio en 1844 á la ealización de su pensamien o con el
exiguo capi al de 700 ancos , y con a en 1864 con un
con ingen e de 4.700 asociados, un capi al p opio de
5.000.000 de eales, habiéndose hecho comp as en sus
almacenes du an e el año po alo de 15.000.000 y
ob eniendo sus miemb os un bene icio o al de más de
2.000.000. Tales p og esos, que en gene al no decaen,
si ie on pa a que las coope a i as de consumo in adie-
an la mayo ía de las localidades de la G an B e aña,
abso biendo una buena pa e de su población ob e a,
y se gene aliza an á o os pun os del an iguo y del nue-
o con inen e.
Aunque sus p imi i as ope aciones se ceñían á
ap o-
- 116 -
echa se de las en ajas de las comp as hechas al po
mayo , no a da on en asocia á sus ines la ob a p o-
duc o a — como elemen o secunda io -- cuando sus
capi ales se lo han pe mi ido, mon ando áb icas de
ha ina y ila u as pa a no depende de emp esas ex-
añas en la p oducción de los a ículos sob e los cuales
gi an. Y no con en as con de ama su acción bienhe-
cho a en e los asociados, sus almacenes cuen an con
nume osa clien ela del público en gene al que oma
pa e en sus p og esos y icisi udes po medio de a-
iadas é ingeniosas combinaciones.
Los epa os hechos espec o á las coope a i as de
c édi o y de p oducción los conside amos pe ec amen-
e aplicables á las de consumo. También és as se con-
cilian mejo que las de p oducción con el mode no o -
ganismo indus ial, po que en sus bases esenciales se
conc e an á alimen a y es i á los ob e os
y
sus a-
milias á cos a de los meno es gas os posibles, asegu-
ándoles la bondad de los géne os y la exac i ud de su
peso y medida, á la ez que les acili an la posibilidad
de economiza —
consumiendo —
una pa e de sus sala-
ios, y
sin dis ae les,
que es lo esencial,
de sus dia ias
ocupaciones.
A semejanza de las de c édi o cons i uyen
una in ención eliz llamada á p ospe a , den o de
cie os lími es, donde quie a que los abajado es aso-
ciados en es a o ma se ap oximen á las do es pe so-
nales que quedan enume adas.
¿Hab emos de inspi a nos en el juicio c í ico
que
hace M. Ce nuschi
(Ilusiones de las sociedades coope a i-
as)
de es as sociedades pa a sabe has a dónde llega
su e icacia como medio de disminui
las
huelgas?
¿Se ía
p uden e educi las á un me o ensayo pasaje o sin
consecuencias ascenden ales, debido al nobilísimo
— 117
deseo de mejo a la condición de las clases abajado-
as? ¿Se án, po el con a io, la panacea llamada á
ex ingui el p ole a iado y con él odos los su imien-
os eales y ic icios, acciden ales y pe manen es que
puedan mo i ica á los pueblos cul os...? La coope a-
ción conside ada como un mo imien o espon áneo
den o de la libe ad que hoy poseen odas las clases
sociales pa a ag upa se
é
imp imi á los es ue zos in-
di iduales la e icacia de que ca ecen ob ando en el
aislamien o, es una consecuencia p ecisa del desa o-
llo de los p incipios que p oclama la escuela libe al,
digan lo que quie an los que mo ejan de
a omís ico
al
indi idualismo que se cobija bajo la ó mula del
laisse
(ai e, laisse pase .
El desen ol imien o p ác ico de las
e dades que cons i uyen los di e en es ó denes del
conocimien o no se alcanza con un solo impulso; es la
ob a len a de gene aciones sucesi as que po caminos,
muchas eces no adi inados ni p e is os, y siemp e
p ecediendo la necesidad á la sa is acción, se an ace -
cando al
deside a um
aunque no lleguen nunca á eali-
za lo po comple o. Po eso las sociedades coope a i as
no pueden conside a se como una endencia opues a
al indi idualismo económico, sino como su na u al
complemen o; apa ecie on cuando debían apa ece ,
y
oman cue po y consis encia después de habe aca-
sado odos los ensayos de las u opias socialis as y co-
munis as, co no una p o es a de las ideas aná quicas
que bullen en las sociedades mode nas; como la con-
i mación y la a i icación espon ánea, po pa e de
las clases p ole a ias cuando las guía la co du a
y
la sensa ez de los axiomas económicos y sociales
que les si en de pun o de pa ida pa a cimen a so-
b e ellos ales sociedades.
-118--
Si pues no pueden des ia se, sin expone se á un
acaso, de los sanos p incipios que p oclamaban los
delegados ob e os en la Exposición de Pa ís, nos se á
líci o en esaca de su cons i ución in e na las siguien-
es conclusiones:
- Que econociendo la necesidad del capi al pa a
ins ala se, habi úan á las clases abajado as al aho o
y
á la economía haciéndoles comp ende la p ecisión
de he mana aquel pode oso agen e con el abajo,
des iándolas de las o as sociedades de esis encia sin
cuyo concu so no se conciben las huelgas;
—Que conociendo po sí
mismos
los ob e os asociados
la imposibilidad de de e mina 1.a in ensidad p oduc i-
a de ambos agen es, se amilia izan con las di e-
encias en el epa o de bene icios, y se pe suaden de
que sólo á es e p ecio es posible la p oducción; y como
las coope a i as ienen que suje a se á la ley del me -
cado que egula su compe encia con las emp esas á
ellas ex añas, se con encen ambién los abajado es
de la ine icacia de las huelgas pa a el log o de los ines
que po su medio in en an alcanza ;
Que acili ando á sus miemb os la copa icipación
en la p opiedad de un capi al más ó menos espe able,
ehuyen odo medio que di ec a ó indi ec amen e pueda
a en a con a su exis encia; y po lo an o los ob e os
a iliados á las coope a i as no acudi án á la huelga
aunque des inen su J abajo á o as emp esas pa a ob-
ene un sala io;
Que no siendo posible en las coope a i as la u-
sión
comple a y absolu a de las en idades que ep e-
sen an el capi al
y el abajo — como lo p ueban sus
auxilia es
ó
jo nale os —
las clases abajado as obse -
an,
sin sali de
sus
p opias y exclusi as asociaciones,
— 119 --
la legi imidad y la necesidad del sala io, y po más
que
engan que demanda lo en o as explo aciones ex a-
ñas, se con o ma án ácilmen e, en ue za de la p opia
expe iencia, con la desigualdad de bene icios, sin echa
mano de la huelga pa a ce cena los que pe enecen al
capi al y á la di ección;
Que no obs an e los acasos á que es án expues-
as, las coope a i as que p ospe an , sob e odo las de
c édi o y de consumo, acumulan capi ales espe ables,
que son un nue o ondo de sala ios, que ayudando á
ele a el p ecio de la mano de ob a, disminuyen los
mo i os que p o ocan las huelgas;
Que si co no queda consignado, y se con iesa po
los ob e os, pa a que las coope a i as subsis an, es ne-
cesa io que sus miemb os eunan las condiciones pe -
sonales de que nos liemos hecho ca go, ales condiciones
ó cualidades cons i ui án o os an os medios de aleja
de las huelgas á la pa e no desp eciable de la pobla-
ción ob e a, que en e iene la asociación coope a i a.
De es as conclusiones pod emos colegi que la
coope-
ación,
sin ele a se — ni mucho menos — á la ca ego ía
de un eso e e icaz que concluya con las huelgas, es
un pode oso leni i o que in luye de un modo no able
pa a p eca e las, ya que no pa a a aja las; y an o
más digno de ap ecio cuan o que ha su gido po i ud
del p opio es ue zo de las clases sociales de donde sa-
can ambién las huelgas su con ingen e pa a mani es-
a se: la en e medad y el emedio b o an de un mis-
mo manan ial. Cong a ulémonos, pues, de que, sin
acudi á medios a i iciales y coe ci i os, se ayan dis-
minuyendo g adualmen e los males que nos aquejan
den o de los ue os de la libe ad y del cumplimien o
de nues os ecíp ocos debe es.

— 120
Veamos aho a el papel que ]e co esponde des-
empeña an e las huelgas á la
pa icipación en los be-
ne icios.
II
An es de en a en ma e ia con iene p ecisa con
cla idad la signi icación y el alcance de la ase
pa i-
cipación en los bene icios.
Gene almen e se da á es e o-
cablo demasiada la i ud, siendo así que en igo debe
conc e a se á un an o po cien o de las ganancias que
los dueños de las emp esas puedan o ece á sus aba-
jado es además de los jo nales po que se hubiesen
ajus ado. Es
un me o suplemen o de sala io
que depende
en absolu o de la p ospe idad y bienandanza del es a-
blecimien o que lo p ome e y que cesa desde el ins an-
e que sob e ienen pé didas, en cuyo caso el abajado
end á que con en a se con su jo nal, que lo a po en-
cima de odas las e en ualidades.
La pa icipación en los bene icios no signi ica, como
algunos p e enden, la asociación del ob e o á la em-
p esa, po que, como es sabido, ca ece nos al menos
po hoy de una ó mula que allane las di icul ades
anexas á hace le esponsable de las pé didas , ni mucho
menos las que se oponen á o o ga le el de echo de is-
caliza las ope aciones y la adminis ación de la áb ica
pa a conside a le asociado á la misma.
Casi odos los ensayos p ac icados has a aho a,
con
el mejo deseo, demues an de un modo incues iona-
ble que el ob e o no se allana á que su jo nal se suje e
á las luc uaciones de la indus ia en que
lo
de enga.
El
p ecio con enido
de su abajo es un sag ado al que
— 121 —
no puede oca se pa a cimen a sob e la e en ualidad
de su cob o la ealización de ningún pensamien o que
ienda á exci a su ac i idad p oduc o a, in e esándóle
en el buen éxi o de los a anes del emp esa io. Su i á
su descenso y has a su cesación empo al en ue za de
las leyes in lexibles que egulan los p ecios del aba-
jo como el de cualquie a me cancía; pe o no ole a á
que al queb an o pueda sob e eni como esul ado de
un
pac o social
con el emp esa io ó capi alis a. El ejem-
plo del pin o M. Leclai e y algún o o que pudie a ci-
a se en que se han ideado ingeniosas combinaciones
pa a hace esponsables de las pé didas á los ob e os
nada p ueban, pues o os muchos demues an lo con-
a io, y, po aho a, no se ha dado el caso de que sub-
sis iese la in eligencia en e pa onos y abajado es
bajo la base de esponde unos y o os de las pé didas
cuando és as alcanza on á los úl imos;
díganlo si no, el u-
nes o desenlace de MM. B iggs y Compañía, y an os
o os que al llega los momen os di íciles pa a odos
u o que aguan a el acaso el único agen e econó-
mico que eune las condiciones p ecisas pa a asumi
la esponsabilidad de los queb an os: el capi al. ¿Po
qué? Po que el ob e o es una en idad mo al inaliena-
ble; un odo que
no
puede acciona se ni adjudica se
en pago como una me cancía, y se lle a consigo la
ue za de sus b azos y la des eza adqui ida, únicos
elemen os con que con ibuye á la unción económica;
y, po el con a io, el capi al en sus di e sas mani es-
aciones c ece ó mengua, se des uye, muda de dueño
y se suje a, en in, á odas las ans o maciones ima-
ginables po i ud de las cuales puede desapa ece en
odo ó en pa e pa a el que lo maneja.
Tenemos, pues, que la ase
pa icipación en los bene i-
16
— 122 —
cios,
exp esa g á icamen e la e olución iniciada á me-
diados de és e siglo pa a ex ende á odas las indus-
ias el laudable p opósi o de in e esa al ob e o en el
éxi o de la emp esa, po que, en e ec o, sólo es eali-
zable es e pensamien o
bajo la condición de aleja lo
de
oda
pé dida:
el
bene icio
y nada más que el bene icio es
el único mó il capaz de despe a su simpa ía hacia
el capi al que auxilia con sus ue zas p oduc i as.
Si alguna duda pudie a ocu i sob e es e p ime
pun o, po lo que oca á la inge encia del ob e o en
la iscalización de la emp esa, exis e una comple a
con o midad an o de pa e de los más acé imos de-
enso es de es e nue o ensayo como de los que se
mues an ecelosos de la e icacia desmedida que se le
a ibuye. Todos á una oz a i man la imposibilidad de
o o ga al ob e o el de echo de inge i se en los sec e-
os de la ab icación
y
el de iscaliza po sí mismo la
exac i ud de los balances, y lo some en de plano á
la
con ianza que le inspi e el dueño del es ablecimien o.
Ni pod ía se de o a mane a, á no conclui con la p i-
me a de las condiciones exigida en odo linaje de in-
dus ias: la unidad de di ección y de mando. Po lo
an o el emp esa io di á en cada caso, bajo la exclusi-
a ga an ía de su palab a, el impo e del bene icio que
concede á cada uno de sus ope a ios, ó les sa is a á
sólo
sus
jo nales exen os de odo iesgo, y cuando las
u ilidades pe mi an ales suplemen os le aplaudi án
como aplaudían al ab ican e inglés Je emías Read;
pe o cuando la sue e
se mues e ad e sa, • el jo nale-
o — con a as excepciones — ol e á la espalda.
Si, pues, el ob e o en es a o ma de ecompensa no
ha. de pa icipa de los con a iempos ni es posible
concede le espec o
á los
bene icios o as segu idades
— 123 —
ue a de la hon adez y buena' e de su pa ono, cla o
es que. al an é minos hábiles pa a o o ga le medio,
alguno coe ci i o que le si a pa a obliga ju ídica-
men e al emp esa io á la sa is acción del an o po
cien o de las ganancias á que, según sus cálculos, se
conside e ac eedo . Queda educida la pa icipación á
una me a la gueza del pa ono, un e dade o es ímulo
ó un p emio que señala á sus ope a ios según la im-
po ¿ancia de las u ilidades, acomodable á muchas
y
a iadas o mas en su dis ibución, y ese ándose
en
odo caso
la acul ad disc ecional de suspende lo ó
e i a lo.
Pa a pene a en las causas que han con ibuido á
que es e sis ema se ensayase en algunos pun os de
Suiza, Alemania, Es ados-Unidos y sob e odo en
F ancia, se ía menes e en la mayo ía de los casos co-
e el elo que ocul a el sag ado de las in enciones.
Es innegable que las clases sociales en gene al y espe-
cialmen e las que más de ce ca se ozan con la de los
abajado es, p ocu an ali ia los su imien os que á
és os aquejan, ya di undiendo en e ellos la ins uc-
ción, ya asociándose á las ob as bené icas que se p opo-
nen soco e los en sus desg acias, ya omen ando g a ui-
amen e con sus caudales las ins i uciones popula es de
odo
-
géne o, ya, en in, epa iendo con ellos sus u ili-
dades den o de la misma áb ica y del alle . Aunque
mucho es a que hace en es os asun os, es p eciso
con eni que la indi e encia an e los males ajenos po-
d á se un de ec o en el indi iduo, pe o po o una es
a o en el conjun o: la
masa social
iene más co azón
que cabeza. No obs an e, la pa icipación en los bene-
icios al como noso os la comp endemos, no es sólo
hija de es os nobles a ec os; encie a una pa e no
-- 130 —
enidas po los ju ados mix os; en un o al de cua-
en a y an os mil casos de los muchos en que han
en endido, ein i an os mil se zanja on
'

amis osamen-
e; y si hemos de da c édi o á algunas es adís icas,
se ele a á un 95 po 100 la ci a de
los
laudos que con-
siguie on esul ado a o able. _En 1873 uncionaban en
es e país 112 ju ados, ó como allí se les llama,
Conseils
des p nden s hommes,
habiendo en endido en 29.900 casos.
(
Re is a de E gel-1876)
En los demás países, incluso
Alemania, no e elan po aho a el in e és que o ecen
en F ancia
é
Ingla e a. Dígase lo que se quie a es as
dos naciones se án po mucho iempo, cada una po su
es ilo, las iniciado as de casi odos es os mo imien-
os que se es án lle ando á cabo en las sociedades mo-
de nas.
¿Hay alguna semejanza en e es os ibunales de
a enencia al como se han cons i uido en F ancia
y
los
que apa ecie on más a de en la G an B e aña? En
ambos países se p oponen idén icos ines, pues odos
se di igen á p e eni y zanja los con lic os en e las
emp esas y los ope a ios en los momen os di íciles en
que ocu en ó es án
á
pun o de susci a se las desa e-
nencias pa a sus i ui las po la conco dia. Pe o, en su
cons i ución, en la mane a de unciona
y
en la o ma
y
e ec os de
sus
laudos se ad ie en
di e encias
muy
no ables: los ju ados mix os anceses comenza on
po
desequilib a los dos elemen os que en an en
su
com-
posición ese ándose el capi al un o o más has a
7
que en 1848 no pudie on sus ae se de los acon eci-
mien os polí ico-sociales po que a a esó F ancia y
en a on á o ma los po pa es iguales, ab ican es y
ope a ios, al mismo iempo que se in oducía la no e-
dad de elegi los miemb os pe enecien es á es a úl-

— 131
ima clase los de la p ime a y ice e sa, y al e nando
po imes es en la p esidencia.
El segundo impe io no se ol idó de los ju ados in-,
dus iales pa a some e los á su égimen cen alizado ,
la ley designaba las condiciones p ecisas pa a in e e-
ni en la elección de sus miemb os, ese aba al Go-
bie no la elección de sus p esiden es y el de los sec e-
a ios se con iaba á los p e ec os; po úl imo, el Em-
pe ado podía disol e los po medio de un dec e o.
Como la inge encia del Es ado en es a clase de
asun os es po pun o gene al desas osa, sucedió que
no sa is echos aún los gobe nan es anceses con an a
modi icación, desandan el camino andado y en 1868
au o izan los ju ados homogéneos ó sea la o mación
de sindica os de ope a ios
solos
y o os pa ecidos pa a
los indus iales. ¡Fue zas diseminadas que pa a ap es-
a se á la lucha ienen que o ganiza se po sí mismas
— lo cual opieza con se ias di icul ades que son o as
an as ga an ías de o den — las o ganiza el Gobie no
acili ando su ag upación
po clases
en ez de deja
que se undie an en el ju ado mix o
lib emen e
cons-
i uído !
La ley ancesa y la cos umb e no se de ienen an e
la conside ación dé que el ju ado mix o es sob e odo
un
buen conseje o, é
imp imen en cie a mane a ue za
ci il de obliga á sus decisiones, acul ándolos pa a
impone has a es días de a es o, mul as
y
e ene
modelos, ma cas y sellos de áb ica, y lo que es más
g a e oda ía, egis a é inspecciona el in e io de
los es ablecimien os indus iales.
Con muy con adas excepciones, los Gobie nos en
In-
gla e a p oceden de dis in a mane a. Después de ga-
an iza el de echo de eunión
y
asociación pací icas
- 132 -
pa a odos los ines de la ida, espe an con iados en la
lib e inicia i a indi idual, p e i iéndola á la in usión
del pode público, pa a acudi á las necesidades de
odo géne o que puedan sen i se en las c isis indus-
iales y del abajo. Basada la g andeza de aquel país
en los p og esos que allí alcanza on la manu ac u a y
la ab icación, una la ga expe iencia les demues a
que ales elemen os se desa ollan y igo izan con más
pe manencia en egados á sus p opias ue zas que con
la u ela uni o me de la ley, que ha de desconoce
cons an emen e el e eno que pisa sin consegui en
ningún caso la esolución sa is ac o ia de los con lic-
os, sino aplazándolos pa a que se ep oduzcan sin cesa .
Así, los ju ados mix os deben su exis encia en Ingla-
e a á una pe sona de o igen humilde, á M. Mundella.
Ap o echándose es e indus ial de las huelgas con i-
nuadas que asolaban á la ciudad de No ingban, sob e
odo las que p omo ían los medie os, p o ocó una.
eunión de ab ican es y ope a ios en la cual ambas
clases designa on sus delegados, aco dando las bases
del ju ado mix o, sin que el Gobie no u iese in e -
ención alguna en ales ac os. Co no e a consiguien e,
la a iedad de indus ias y ocupaciones exigía que es-
os ibunales de a enencia se amolda an á las condi-
ciones de cada una; y como no había po medio como
en F ancia el es o bo de la ley, no a dó en apa ece
el ju ado de M. Ke le en Wal e hamp on (1864), que
di ie e
bas an e del de Mundella. Es iba el de és e,
como
es sabido, en la con ianza que ab ican es y ope-
a ios deposi an en sus espec i os delegados, mien as
que
el
de Ke le iene, como pun o de pa ida, una a-
i a p e ia de sala ios que subsis e du an e un año;
ambos, no obs an e, se ciñen en
los de alles á
las exi-
-133--
gencias de cada localidad, se apoyan en el ascendien-
e mo al que ienen sob e sus comi en es, y sus laudos
son
e dade os consejos
que lle an consigo la ga an ía
de una impa cialidad que á odos se impone sin io-
lencia. ¿ Cómo si no, sin con a con la sanción de la ley,
había de da se el caso de que, de cada diez asun os en
que han en endido sólo uno ha pasado al ju ado en
pleno esol iéndose los nue e es an es po las comi-
siones enca gadas de p opone la conciliación?
En e noso os no ha podido po aho a implan a se
el ju ado mix o á pesa de las en a i as que se han
hecho con es e obje o. No hablemos ya de es ue zos in-
di iduales ni siquie a pa a ensaya es e pode oso e-
cu so imi ando á los ingleses, pues nues os cen os
manu ac u e os no se encuen an en condiciones p o-
picias pa a que la lib e inicia i a indi idual de los a-
b ican es p o egidos po el
a ancel,
uese acogida
y
secundada con since idad po las clases abajado as.
In e in que el Es ado
ga an ice el bene icio
á los p ime-
os, las segundas no cesa án de clama po que se les
ga an ice á su ez
un sala io pe manen e.
Después de
odo no emos di e encias no ables en e ambas p e-
ensiones, y no al a ían medios ingeniosos pa a echa
sob e las espaldas del consumido la ca ga de
.
sos ene
sin con ingencias á los ope a ios que en e ienen nues-
as indus ias ab iles, como sos iene desde
ab ini io
la
imposición
de los ab ican es que i en á expensas
de la
Aduana.
Recien es es án los sucesos pa lamen a-
ios p o ocados po los ep esen an es de la egión
ca alana al discu i se el
modus i endi
p ecu so de un
a ado come cial con la G an B e aña, que abonan
es a dig esión,
y
la amenaza 'sepa a is a que de una
mane a embozada se deja asluci en cie os docu-
- 134--
men os que ienen idén ico o igen. nos hagamos
ilusiones; unas mismas causas han de p oduci cons-
an emen e esul ados análogos.
Vol iendo á nues o asun o, decíamos que se habían
hecho en a i as pa a in oduci en nues a indus ia
el ju ado mix o, y si no pa ie on de la lib e inicia i a
pa icula , es is o que habían de ene su o igen en
las es e as del pode , y así ué en e ec o. En las Co es
del bienio de 1854 á 1856 se p esen ó un p oyec o de
ley que quedó en al es ado, y les cupo igual sue e á
o os dos p esen ados en 1870 y 1873, hablándose del ju-
ado po incidencia en el a . 8.° y ansi o io de la ley
de 24 de Julio de es e úl imo año, sin que se hubiese
V
-
u
-
l o á a a de es e asun o has a el dec e o Mo e ,
que no sólo se e ie e al ju ado mix o sino á odos as-
pec os y mani es aciones que o ece el
p oblema social
po lo que se e ie e á las clases abajado as, con el
in dominan e de euni da os pa a a e igua has a
dónde alcanza su g a edad en España.
¿Es es o deci que descon iemos en absolu o de que
nues a pa ia llegue á ene e dade os ju ados mix-
os? De ningún modo: es que sin nega la u ilidad que
hoy pudié amos p ome e nos de su c eación, nues a
indus ia ab il no alcanza la impo ancia que iene la
de o os países en que abso be g an pa e de sus ue -
zas p oduc i as, obligándole una impe iosa necesidad
á acudi á oda clase de leni i os pa a mi iga los
e ec os de las luchas o midables que es allan en e
e dade os ejé ci os de ob e os
y
opulen os emp esa-
ios que concen an capi ales abulosos en una sola
explo ación indus ial. Conocemos las huelgas en al-
gunas de nues as egiones y o as di e encias que
suelen susci a se en e capi alis as y ope a ios; así y
— 135 —
odo las aspi aciones y p opósi os de nues as clases
abajado as no cons i uyen ni con mucho, al menos
po aho a, el oco de nues o males a , que es dema-
siado complejo.
El ju ado es un excelen e ecu so á que debe acudi -
se cuando se den é minos hábiles pa a implan a lo; su.
aplicación se ía de dudosa e icacia en cie as y de e -
minadas indus ias y ocupaciones en que la mano de
ob a no exige la aglome ación de abajado es en un
pun o dado. He aquí el mo i o que, á nues o modo de
e , ha in luido más de ce ca pa a que esos p oyec os
de ley se ol ida an apenas enunciados en el Pa la-
men o.
¿Vend án los ju ados mix os po ob a y g acia de la
ley? ¿Su gi án espon áneamen e de la inicia i a p i-
ada ? Es amos an acos umb ados á espe a lo
odo de
a iba,
que no se á di ícil se ep oduzcan aquellos ol-
idados _p oyec os con las modi icaciones que sus nue-
os au o es engan á bien in oduci en ellos. Po aho-
a se ía p ema u o cuan o se dijese sob e el pa icula :
e emos lo que hemos adelan ado pa a la ob a el día
que se eunan los da os á que aspi a el dec e o de 5 de
Diciemb e.
Nues o modo de pensa sob e la ma e ia coincide
con los p incipios que sus en a la escuela libe al, que
expond emos en pocas palab as. ¿De dónde nació la
idea del ju ado mix o? Del econocimien o de dos en-
idades
dis in as y lib es,
co no lo son las clases ob e as
que ep esen an el abajo y las que ep esen an el ca-
pi al, que pugnan po ag anda sus in e eses. ¿Cómo
imagina en is a de es o ningún medio pa a di imi
sus con iendas, compa ible con la libe ad que odos
que e nos y debe nos espe a ,
que no sea c eación de las

— 136 —
mismas clases in e esadas?
Ha de se obliga o ia la
cons i ución del ju ado
legal
al
como se ha in en ado
has a aho a? No; pe o la ley— se dice—lo cons i ui á
cuando lo solici e cualquie a de esas en idades que po-
nen el abajo ó el capi al, ó las dos á la ez: en es as
bases es án calcados los p oyec os que hemos mencio-
nado. Y ¿ no se e que en es e úl imo caso, es deci ,
cuando lo solici en ab ican es y ope a ios , sob a la
inge encia de la ley, po que si lo desean de e as pa a
nada necesi an de su in e ención o iciosa? Si lo soli-
ci a una de las pa es y la o a se queda ezagada,
¿qué p ocedimien o emplea á la ley pa a compele la á
que p es e su concu so á una ob a que iene que co-
menza po cimen a se en la conco dia á que aspi a?
Demos de ba a o que se obliga al ob e o ó al pa ono
á acep a el ca go de ju ado; ¿qué con ianza ha de ins-
pi a á ambas pa es con endien es un ibunal
de a e-
nencia
así compues o? Sus laudos, pa iendo de es a
cons i ución legal, end ían que se obliga o ios, pues
en o o caso la inge encia de la ley se ía inú il , ob a ía
en el acío, dado que ab ican es ú ope a ios quedasen
en libe ad pa a ol e la espalda á las decisiones del
ju ado. Si aun así nos empeñásemos en es ablece los
ju ados legales, seamos ancos: dejémonos de medias
in as, y que el Es ado se enca gue sin odeos de o i-
lla los incon enien es que esul an de las c isis indus-
iales y de las del abajo en odos los casos, sin hace
dis inciones odiosas é injus as. No se hable más de
li-
be ades
económicas: déjese el campo expedi o al so-
cialismo.
Que el ju ado
mix o
lib emen e
cons i uído y en el
cual se equilib en los dos elemen os que lo componen,
es un medio supe io á odos los conocidos y ensayados
— 137 —
pa a educi los e ec os de las huelgas y pa a e i a en
muchas ocasiones que lleguen á p oduci se, es á ue a
de oda duda. Pa iendo del espe o sag ado que han
-conseguido el capi al y el abajo y de la esponsabili-
dad que á ambos agen es acompaña en su lib e desen-
ol imien o, nada más na u al que sus ep esen an es
en ilen po sí mismos sus di e encias alejando oda
in usión. ex aña. Véanse algunas de sus en ajas:
P ime a. —
El
abajado encon a á en su
igual,
á
quien ha con iado la de ensa de sus in e eses, una ga-
an ía i eemplazable: el ab ican e se da á po muy
sa is echo con que o o de su clase se enca gue de in-
dica su p ocede con sus ope a ios an e una asamblea
á que és os mandan sus delegados. Pesa án y aquila-
a án la jus icia de las p e ensiones de cada uno pa a
esol e las po medio de un e edic o que sea eco iel
de la equidad;
Segunda. —
El
ju ado lib e es á la ez un emedio
pode oso pa a e i a sin ex o siones exigencias imp u-
den es, po que se sabe de an emano que se án echa-
zadas po el consejo de á bi os;
Te ce a. —
En las a iadas o mas á que se p es a
es a ins i ución, pe mi e que sus miemb os se enue-
en sin cesa , y los ob e os, sob e odo, eciben á cada
paso lecciones p o echosas de sana economía incom-
pa ables con los enco es mal ep imidos que an o
daño ocasionan en e las masas;
Cua a.—
Es un
medio á que puede acudi se con en-
aja pa a con ene en lo posible el descenso de los sa-
la ios más allá del ipo na u al, y que, po el con a io,
se ele en cuan o lo pe mi an la si uación de cada gé-
ne o de indus ia y el modo de se especial de cada lo-
calidad;
18
-- 138 —
Quin a.--
Como dice el Conde de Pa is
(Asociaciones
ob e as en Ingla e a),
su in luencia mo al es de g an
alía, po que las euniones de ope a ios y ab ican es,
las discusiones que se susci an y el é mino pací ico de
sus desa enencias , o iginan elaciones de amis ad y de
conco dia en e unos y o os que pe mi en con ia en
que á cada paso se es echa án más y más es as dos
clases sociales á medida que se ayan pene ando que
ienen o zosamen e que i i jun as y a moniza sus
in e eses.
IV
P ome imos ce a es a sección de nues o abajo
con el examen de los
medios de p eca e ó de a aja las
huelgas,
espondiendo así á las exigencias del ema del
concu so. Si has a aquí una c í ica se e a pod ía halla ,
al ez en lo que lle amos dicho, algún mo i o en que
apoya se pa a ilda nues os ase os de un exage ado
indi idualismo, sospechamos que en cuan o nos queda
po deci se ex eme es e cali ica i o has a conside a -
nos a iliados oda ía
más allá
de la escuela economis a
libe al. No nos so p ende ía es e juicio, po que no es
el socialismo adical el enemigo á quien ienen que
eme las libe ades económicas: apa en ando espe-
a las, p i a hoy, en e muchos homb es de ciencia,
o o socialismo menos impe uoso que coincide pe ec-
amen e con las aspi aciones y los deseos de casi odos
nues os pa idos polí icos mili an es, pe mi iéndoles
enlaza sus p incipios de gobie no con los que sus en-
an aquellos en Economía.
— 139 —
Como la ciencia del abajo es un auxilia an indis-
pensable pa a el égimen de los pueblos que no puede
da se un paso en ma e ias de gobie no sin acudi á
sus luces y enseñanzas, y la escuela libe al se encon-
ó al comenza su p opaganda con un égimen social
p i ilegiado
-
, se dice po algunos que su misión ha
e minado ya, ó cuando menos que necesi a el e ue -
zo de o as ideas nue as pa a amolda se á las exigen-
cias de la época p esen e. No es di ícil señala el o i-
gen de es a endencia. Los
economis as
c een, y con
sob ado mo i o, que al a mucho aun po hace , ó si
se quie e po
deshace ; y
como lo que queda del an iguo
égimen es el único e ugio en que se apoyan cie as
escuelas polí icas apode adas de los des inos de la ma-
yo ía de los pueblos cul os, se acogen á los mode nos
socialis as que is en con nue o opaje los ancios
sis emas de los an iguos —
y
así esas escuelas se pe -
suaden que pod án en o pece , ya que no les sea posi-
ble impedi de un modo de ini i o, el iun o de la
libe ad. A no se po es e ex año ma idaje polí ico-
económico, el nue o socialismo no hubie a alcanzado
an o séqui o, y se ía más ácil la a ea de ence lo en
el e eno de los hechos. Dejémoslo que cob e b íos,
que ya end án los desengaños. Noso os da emos in
á nues o abajo sin sali nos de las bases undamen-
ales de la escuela libe al, con encidos de que den o de
ella caben y pueden desa olla se con holgu a odas
las mani es aciones del pensamien o que encie en
ideas ecundas y de aplicación p ác ica pa a el bien-
es a del indi iduo y de la sociedad.
Es an abundan e nues a habla cas ellana en oces
y acepciones, que oda cues ión p opues a exige casi
siemp e, an es de en a en ma e ia, ija el alo de