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Las huelgas de los obreros : memoria premiada con accéssit, único premio concedido por la Real academia de ciencias morales y políticas en el concurso ordinario de 1885 sobre el primer tema del programa de 26 de junio de 1883

Aller, Domingo Enrique

Full text

Ji .9, 9-,9- 1,.45 HUELGAS DE LOS OBREROS MEMORIA PREMIADA CON ACCI-SSIT ÚNICO PREMIO CONCEDIDO POR LA EAL ACADEMIA DE CI _J CIAS YORALS Y POLÍTICAS EN EL CONCURSO ORDINARIO DE 1885 SOBRE EL PRIMER TEMA DEL PROGRAMA DE 26 DE JUNIO DE 1883 ESCRITA. POR DON DOMINGO ENRIQUE ALLER Abogado y No a io eu Lalín (p o incia da Pon e ed a). Si alguien os dije e que podéis en iquece- os de o a mane a, que no sea po medio del abajo y de la economía, no le hagáis caso : es un impos o . FRANcsus.) MADRID TIPOGRAFÍA DE LOS HUÉRFANOS Calle de Juan B a o , núm. 5. 1886 - DE i A ículo 43 de los Es a u os de la Real Academia de Ciencias Mo ales y Polí icas, «En las ob as que la Academia au o ice ó publique, cada au o se á esponsable de sus ase os y opiniones: el Cue po lo se á únicamen e de que las ob as sean me ecedo as de la luz pública. » A ículo 100 del Reglamen o, «Sólo la edición académica de las ob as p emiadas se á p opiedad de la Co po ación. » Regla  del P og ama de 26 de Junio de 1883. «Los au o es de las Memo ias ú ob as á que la Academia adjudique el p emio ó accéssi , conse a án la p opiedad li e a ia de ellas. » TEMA PRIMERO del P p og ma de P6 b Julo de 1883 p opues o pa a el concu so o dina io dd 1885. " Concep o económico y ju ídico de las huelgas de los ob e os: examen de sus causas: medios de p eca e las ó de a aja las; de echo del Es ado pa a ep imi las.,, DICTAMEN de los S es. Académicos D. Manuel Colmei o y Vizconde de Campo G ande, ela i o á las Memo ias p esen adas al concu so o dina io de 1885 sob e el ema p ime o. Los que susc iben, enca gados de in o ma ace ca de las Memo ias p esen adas sob e el ema p ime o del concu so pa a el año de 1885, ienen la hon a de some- e á la Academia el esul ado de su a en o es udio. El ema mencionado es el siguien e: "Concep o eco- nómico y ju ídico de las huelgas de los ob e os: exa- men de sus causas: medios de p eca e las ó de aleja - las: de echo del Es ado pa a ep imi las. „ Las Memo ias p esen adas son dos: la p ime a lo ué el 10 de Agos o del co ien e año, con es e lema: "Si alguien os dije e que podéis én iquece os de o a mane a que no sea po medio del abajo y de la eco- nomía, no le hagáis caso: es un impos o . — Benjamín F aneklin. „ La segunda, p esen ada el 30 de Se iem- b e úl imo, iene el siguien e lema: "La ci ilización es el apo . ¡ Qué absu do! es o de ine á algunos eco- nomis as.  Balines. „ I I In i iendo el o den de la p esen ación mani es a án los que susc iben, en p ime é mino su pa ece ace - ca de la segunda de las Memo ias, que juzgan muy in e io á la p ime a. P ecédela una in oducción en 19 cua illas dobles, ó más bien hojas, de las 309 de que la Memo ia se com- pone; esc i as odas ellas en le a dé di ícil lec u a po lo diminu a, y con ases de di icil comp ensión po lo abs ac o y oscu o de las ideas y po lo emb ollado de la o ma g ama ical. Ya, desde la in oducción empieza el au o , como o- dos los laucla o es empo 'is ac i , á lamen a la ausencia de épocas pasadas, cuyo ecue do a eba a su imagi- nación, asegu ando — son sus palab as — que "el alien- o cien í ico de nues a época es empequeñecido y des- apa ece como á omo impe cep ible en e las sublimes concepciones de los siglos pasados y apenas si log a- mos lige as adquisiciones en su cons ucción me ódica, o al. „ Los adelan amien os mode nos son pa a es e au o elices casualidades " abajadas y ap o echadas cuando la P o idencia las puso en nues as manos. Aunque más adelan e añade que po ellas " el agua mue a en el ondo de un pozo ó en en enenadas lagu- nas, sin mas ondo al cual cae , ambién es ap o echada po el homb e que enciende bosques debajo de ella, pa a que el calo e apo e al a ina y le dé es e apo en su ue za expansi a alas pa a ola , y le p es e ue zas pa a ence las mayo es esis encias de la na u aleza.„ Es a misma aguedad en las ideas y es a misma oscu- idad en los concep os, dominan en oda la Memo ia; de la que puede deci se que sólo se ajus a al ema en los í ulos de las pa es en que se di ide; pe o epi- iendo los pensamien os has a al pun o que, leído III uno de los capí ulos, pueden da se odos po leídos. La p ime a pa e, ó sea el concep o de las huelgas, la subdi ide en lo que llama cali icaciones económica, mo- al y ju ídica de las mismas; y en un conjun o de mal pe jeñadas ases, culpa en la p ime a cali icación á la ciencia económica de se causa de las huelgas; como al es udia la cali icación mo al no quie e que en ella in e enga la azón indi idual po opues a á lo que lla- ma c i e io único mo al; y con espec o á la cali ica- ción ju ídica p oclama una abs ac a in e p e ación del de echo, po la que el Es ado sea sal agua dia de los in e eses económicos de la Sociedad. Pasando en la segunda pa e á las causas de las huelgas, se limi a á expone lo que odos los días lee- mos en pe iódicos y olle os, ace ca de los abusos de la libe ad y de la p opaganda po medio de la p ensa y de las asociaciones; sin que ol ide la di ulgación de la p ime a enseñanza, censu ada con es as palab as: "Se ha is o una enseñanza an e io á oda o a ense- ñanza, que es medio pa a log a adelan os ul e io es, en la ins ucción p ima ia, y odos los es ue zos se han di igido á di ulga es a enseñanza, sin a ende bas an- e en que po su mismo ca ác e de medio necesa io pa a log a ins ucciones supe io es, no esponde po sí sola á ningún obje o ni emedia necesidad alguna.,, En ando después en el es udio. del medio de p e- ca e las huelgas, no iene epa o en pa icipa de los sueños que conducen á una o ganización o al de la ciencia económica aplicada á lo que llama Sociedad económica bajo el más acen uado c i e io socialis a, con el co espondien e acompañamien o de a aques á las clases ele adas, an usual en la demagogia blanca como en la oja. Además de es o expone las opiniones más conocidas ace ca del sala io y de la pa icipación del ob e o en las ganancias, p esen ando como nue o un sis ema mix o, no sólo expues o po a ios publicis as, sino empleado en di e en es áb icas; y en e o as en nues o mismo país, ó sea en la undición de hie o "La Felgue a„ en la p o incia de O iedo. Po úl imo dedica algunas páginas á la ep esión de las huelgas, conside ándola un de echo del Es ado po el ca ác e 'ju ídico de la in e ención del homb e en la es e a económica; de echo que debe ealiza es a- bleciendo leyes que a empe ándose á las ci cuns an- cias sean, según la al isonan e ase de es e au o , de- cla aciones hechas po la azón social que ep esen a el Es ado. Con es e ápido bosquejo es de espe a que se con- enza la Academia, como con encidos se hallan los i man es, de que la Memo ia núme o 2 no puede se obje o de p emio, ni siquie a de accéssi . Más conc e a y mejo o denada la que lle a el nú- me o 1, pasa la comisión á examina la. Cons a de 125 cua illas dobles de le a menuda, y después de una pa e p elimina , en la que expone el au o las nociones más admi idas ace ca del capi al y del abajo y de la o e a y la demanda, en a de lleno en la cues ión, di idiendo el esc i o en o as seis pa - es. En la 1 a in ie e el o den del e na, decla ando que le pa ece p e e ible es udia an es las causas de las huelgas, que sus aspec os económico y ju ídico, y al ealiza lo, aza una his o ia de los es ue zos huma- nos, ó sea del abajo, con ci as de Baud illa y de P ince Smi h, que coinciden en g an mane a con los a ículos que en el ou nal de Eeonomis es publicó Moli- na i sob e las leyes na u ales de la Economía polí ica en los meses de Oc ub e de 1884 y Ma zo, Junio y Ju- lio de 1885. An es de en a en el examen de las causas de las huelgas, p ocede al es udio de las huelgas mismas, di- idiéndolas en pe manen es y ansi o ias; y decla ando pe manen es las que se de i an de la na u aleza, cuan- do el homb e a a de sob epone se á as leyes ineludi- bles po las que se gobie na el o den económico; y an- si o ias odas las demás, hijas del iempo y de las ci - cuns ancias y que po depende de la olun ad huma- na pueden modi ica se y disminui se en in ensidad y du ación, y has a desapa ece en su mayo pa e. Las e dade as huelgas, dice es e au o , nacie on con la libe ad del abajo, po que ni el escla o ni el sie o podían conce a se ni en ende se pa a llega á la coa- lición p e ia que supone oda huelga. En un capí ulo que dedica á indicaciones his ó icas, después de sen a que po o una los huelguis as no han llegado á euni se en una aspi ación uni e sal, p esen a un es udio de las huelgas en Ingla e a, Ale- mania, Suiza, Bélgica, F ancia, Amé ica y España, bas an e exac a, en algunas ap eciaciones; y ci a he- chos opo unos aunque epe idos en publicaciones di- e sas, y muy pa icula men e en una ob a i ulada Les Co po a ions d'a s e mé ie s e les syndica s p o ession- ne s en F ance e á l'e ange , pa P. Hube Valle oux. En es e es udio, como en oda la Memo ia, mués a- se el au o esuel amen e indi idualis a, co no lo p ue- XII a la ica y los icios que la mise ia ae consigo; pe o descon ía de la ins ucción p ima ia obliga o ia y de- sea ía que la Iglesia impusiese á los pá ocos de las po- blaciones u ales el debe de dedica se á es a enseñan- za, aunque uese es ipulando con sus elig eses una mó- dica e ibución. En cuan o á las demás enseñanzas, ó sea la segunda y la, supe io , encuen a iciosa la eglamen ación, excesi o el núme o de nues os Ins i u os y Uni e si- dades y el de los alumnos que en ellas se educan; p e- endiendo que nos dediquemos con mayo ahinco á la ag icul u a y á la indus ia ex ac i a, como las más ap opiadas á nues o suelo; y lamen ándose, sin pensa en sus p opias aspi aciones cuando ales lamen os ha- ce, de que sean an os en España los que aspi an á b illa po medio de la ciencia. Como es na u al aplica la doc ina que deja sen ada al examina "el de echo del Es ado en la ' ep esión de las huelgas,,, dis inguiendo las iolen as de las pací icas, y a i mando que la misión del Es ado en en e de es as úl imas es pu amen e nega i a; po que se educe á una simple abs ención de aquello á que no se puede. obliga . Lo mismo p ocede en. su concep o con el de e- cho de eunión y asociación pa a decla a las huelgas, que deben se espe adas y que muchas eces más bien las e i an que las desa ollan; de lo que deduce que no deben opone se obs áculos á. los T ades Unions y de- más asociaciones semejan es, como no sea egula su eje cicio po medio de la publicidad, po que no p oce- de mu ila un de echo po el abuso que de él puede hace se, y la libe ad colec i a debe como la indi idual. Ci a á es e espec o el ejemplo de la G an B e aña, cuyas leyes de 1871 y 1875 dis inguen, en las coaliciones líci as, las iolaciones de la 'libe ad indi idual, las amenazas y las imposiciones de los huelguis as , pe o espe an la huelga pací ica; ci a ambién el ejemplo de F ancia, donde la Asamblea cons i uyen e p ohibía en 1791 las asociaciones de ciu- dadanos de un mismo o icio pa a a a de sus asun os comunes, mien as la ley de 1874 au o iza las coalicio- nes y las huelgas con es icciones con a las que al- e an el ó den público y se alen de la iolencia; y ci a, po úl imo el a . 556 de nues o Código penal de 1870 que cas iga á los que se coligan con el in de enca ece ó aba a a abusi amen e el p ecio del a- bajo ó egula sus condiciones, cuando la coligación hubiese comenzado á ejecu a se; lo cual indica, en concep o del au o , que no impide los ac os p epa a o- ios y que la huelga ha de se abusi a; apoyándose pa a es os ase os en la opinión mani es ada po el se- ño La Se na, de que lo que se cas iga es el aude, el desó den ma e ial y los demás excesos que puedan ocu i , pe o no la huelga misma; deduciendo de odo ello que el De echo igen e en España, aunque poco cla o y p eciso, se ajus a á los p incipios á que deben ajus a se las elaciones en e el Es ado y las clases abajado as en la cues ión de las huelgas; sin emba - go de lo cual al sin e iza su pensamien o se inclina bas an e á un sis ema p e en i o con es as palab as: "Jus icia y libe ad: he aquí nues a di isa. El pode ejecu i o, siemp e igilan e y a en o á conju a los con lic os, debe á adop a las medidas de p ecaución su icien es pa a p e eni los: es el ó gano de que se ale el Es ado pa a di igi la policía de segu idad y nadie le dispu a el de echo de acudi á la coacción cuando el indi iduo ó las colec i idades se salen de la XIV es e a que les azan las leyes y a an de sob epone - se á ellas. El_ Gobie no cumple con amones a á los pe u bado es, sean ó no huelguis as, pa a que desis- an. de sus p opósi os; si no ceden, ó cuando delinquen se esis en á en ega se pa a se juzgados po los i- bunales; nada más jus o que el empleo de la ue za pa a suje a los.,, Del exámen' que an ecede y del de enido es udio de odo el desa ollo del ema, esul a, en concep o de los i man es, que el au o de es a Memo ia se halla al co- ien e de las doc inas has a aho a conocidas en la ma e ia de que a a; y que las expone. con buen mé- odo y co ec a aplicación á lo que se le pedía. De odo lo que deducen, que, si bien no o ece odas las condi- ciones necesa ias pa a que pueda concedé sele el p e- mio p ome ido, iene mé i o su icien e pa a que se le pueda o o ga el accéssi ; y así lo p oponen á la Aca- demia. Es o no obs an e, an es de que se p oceda á la publi- cación de es a Memo ia, si se ap ueba el p esen e dic- amen, debe á some e se el au o á algunas co eccio- nes que la comisión juzga indispensables son las si- guien es: La p ime a, que desde luego es a á en el pensamien- o de odos los S es. Académicos, po los pá a os ci- ados de la Memo ia, es la que debe su i la ase, muy epe ida po cie o, de pa os de abajo, que no iene signi icado en nues o idioma, el cual no con iene el sus an i o pa o sino signi icando el habi an e de la isla de Pa os, que ambién denominamos ga io. Dicha ase debe á po an o se sus i uida, según con enga á la na ación, po huelga ó po suspensión ó in e upción del abajo. XV Lo mismo sucede con la ase, en di e sas pa es e- pe ida ambién, de despido de ob e os en ez de despedida de los mismos. En la página 20 uel a, menciona los comedo es pú- blicos á, p ecios sumamen e ba a os .pa a p e eni la mise ia, que no son o a cosa que las cocinas ó comidas econó- micas, ecien emen e bau izadas en Mad id con el nomb e de Tienda-asilo. En la página 54 hay un con eccionamien o que debe se ejecución ó p ocedimien o; en la 56 uel a, un es ado de sala ia o , que debe se es ado de los sala ios; y en el es o del esc i o algunas o as iolencias (le lengua- je que demues an que el au o se ocupa mucho en la lec u a de lib os ex anje os ó en los olle os con que la In e nacional pe u ba la lengua pa ia al mismo iempo que el buen sen ido de nues as masas ob e as. Hay ambién en la Memo ia algunas al as o og á- icas que co egi : impugnidad es á esc i o en las pági- nas 12 y 124; indegnizados, en la 87, y en la 13, Glascow, en ez de Glasgow. Todo ello, como queda exp esado, debe á se co e- gido si la Academia se digna ap oba es e dic amen, que espe uosamen e le some en. Mad id 10 de Diciemb e de 1885. anuel El Vizconde de - . Campo -G ande. s LAS HUELGAS DE LOS OBREROS PRELIMINAR Ya se conside e el capi al simplemen e como aba- jo acumulado ó, p escindiendo de la, me onimia, como esul ado de un abajo an e io , en cuan o se des i- na á auxilia á o o ul e io , es lo cie o que no puede concebi se la p oducción sin su concu so inmedia o y cons an e. La modi icación y la ans o mación que ex- pe imen a la Na u aleza po medio de es e agen e com- binado con el abajo inmedia o pa a adap a la á las necesidades humanas, es la ob a no in e umpida del homb e, que ha sido des inado po el C eado pa a conse a se y pe ecciona se, á ueque de con inua- dos es ue zos de su in eligencia y de sus músculos. Al lado de es a necesidad su ge o a no menos impe- iosa: el homb e igu a ía en el mundo co no el más im- pe ec o de los se es c iados si no se asocia a con sus se- mejan es: es, pues, esencialmen e sociable, y del p in- cipio de sociabilidad se desp ende la ley de la di isión y a ión (lel abajo, y como su consecuencia la sepa ación - 8 - de unciones y el a iado concu so con que cada cual con ibuye 'á su man enimien o y desa ollo, los unos suminis ando el esul ado de sus abajos an e io es, y los o os in i iendo sus ue zas de una mane a inme- dia a. Así, oda la unción económica de la humani- dad se sin e iza en es os es elemen os combinados: NATURALEZA - con sus ma e iales y ue zas; TRABAJO- aplicación inmedia a de las acul ades humanas; CAPI- TAL — abajos an e io es des inados á auxilia el a- bajo ac ual. El p oduc o, ó sea el esul ado de la acción de es os es elemen os, es lo que se aplica á la sa is acción de. las necesidades humanas. Aho a bien: si uese un solo indi iduo el que ealizase el enómeno de la p oduc- ción, á él únicamen e co esponde ía el p oduc o; pe o como en el medio social los dos úl imos elemen os -- aba y capi al — los suminis an ó pueden suminis- a los dis in os indi iduos, de aquí que el p oduc o, como ob a de odos , á odos co esponde, y llegamos al pun o de su dis ibución en e los que concu en .á ob ene lo, cómo se e i ica á és a? ¿hay alguna ley que la egule...? El capi al, como auxilia indispensable del abajo, ha apa ecido desde el momen o en que hubo uno que, es imando como más p o echoso economiza el odo ó pa e de un p oduc o que consumi lo en el ac o, lo de- dicó á acili a una nue a p oducción. El p oduc o aho ado puede u iliza lo el mismo que lo ob u o ó ce- de lo á o o con igual obje o. Es e segundo supues o es una de las bases p incipales del Cambio. Po lo an o, el p oduc o conseguido con el auxilio del capi al, se dis ibui á en e los que e i ica on el abajo que se empleó en su ob ención y los que suminis a on el ca- 9 pi al auxilia de es e abajo,—Es la ó mula más p e- cisa, háganse las dis inciones que se quie an, en e la, unción del emp esa io, la del capi alis a y la del ob e o. En el p incipio de las sociedades la dis ibución del p oduc o se ealiza ía según con enios sencillísimos en e los que lo ob enían, an sencillos co no las ope- aciones que ejecu aban; pe o andando los iempos, el enómeno de la p oducción se complica, has a el ex e- mo que nos demues a la po encia indus ial de nues- os días, sin que po eso hubiesen a iado en nada las bases elemen ales. del cambio. — Son in ini as las com- binaciones en que se mani ies an el abajo y el capi- al, y únicamen e en ue za de la ley de la o e a y el pedido es dable de e mina en p incipio la base bajo la cual se dis ibuye un p oduc o en e sus ac o es. Con- cu en és os en can idades desiguales, y la concu encia nos hace dis ingui el cos o de p oducción del p ecio co- ien e, y iende sin cesa á equilib a los; po in, en el me cado se ija de un modo de ini i o es e úl imo, y de él salen las e ibuciones del capi al, de la di ección, de la mano de ob a, en una palab a:, la compensación de odos los se icios, que en aña el p oduc o, que se suponen an icipados po uno ó a ios de los que han. in e enido en p epa a lo. Y en qué medida se ea- liza el epa o?---He aquí el g an p oblema: el o igen de la lucha en e capi alis as y abajado es, en e emp esa ios y ob e os.— Aquéllos oman sob e sí el éxi o bueno ó malo de sus emp esas, y sa is acen po pun o gene al en sala ios adelan ados los se icios que deman- dan de los que ponen el abajo: el sala io oscila, sube ó baja según la enunciada ley de la o e a y el pedido, según la p opo ción que exis a en e el núme o y ca- lidad de los ob e os que se o ezcan pa a abaja y la 2 — 1 0 — posible necesidad que hubie e de ellos po pa e de los capi alis as ó de los dueños de las emp esas. La oscilación en el alza ó baja de los sala ios es un hecho na u al que se conoce desde que se ha u ilizado es a o ma de e ibui el abajo, y como consecuencia de ella comenzó á sen i se el clamo eo de la clase ob e- a, sob e odo desde p incipios de es e siglo, y mucho más desde que la indus ia, especialmen e en cie os amos, se aglome a en inmensas ac o ías de una po en- cia colosal. Los que suminis an el abajo hacen no- a la desp opo ción que exis e, en su sen i . en e las abulosas ganancias que en gene al ealizan las emp e- sas y la pa e mínima que se adjudica á los abajado- es indi idualmen e conside ados. De aquí la lucha, que se p esen a bajo a ias o mas según el momen o his- ó ico po que a a iesen las c isis económicas de odo géne o, las aspi aciones polí icas y el ca ác e peculia de cada pueblo; y como sin el abajo no es posible p o- duci , es ob io que una de las o mas en que había de mani es a se la gue a, e a la abs ención colec i a de los abajado es negando su concu so al emp esa io ó al capi alis a, decla ándose en HUELGA. De es e modo ap endió la clase ob e a que po medio de las huelgas pod ía mejo a su sue e, y así exige unas eces aumen- o de jo nal, o as eclama la educción de las ho as de abajo, e c. Las huelgas cons i uyen un mal g a e que aqueja á nues o sis ema indus ial, y aunque su o igen no es e- cien e, hoy han omado ca a de na u aleza en los pue- blos manu ac u e os y se ex ienden á los campos , en donde la p opiedad de la ie a es á demasiado econ- cen ada, y se ía impe donable mi a las con indi- e encia. 11 — An es de examina las bajo su aspec o económico ' ju ídico, pa a es udia su legi imidad á la luz de los p incipios que sus en an de consuno la Economía y el De echo, con iene a e igua las e dade as causas que las o iginan. Las indicaciones hechas apenas o e- cen la pa e más salien e de la cues ión: iene és a su aíz en la misma na u aleza del homb e, y en la se ie de ans o maciones que ha expe imen ado á a és de los siglos como sé sociable . y capaz de mejo a. Causas p imo diales de las huelgas. Es sabido que el abajo humano más sencillo, más udimen a io que pueda concebi se, encie a necesa ia- men e una can idad de es ue zo in elec ual: el úl imo peón de albañil no ealiza ía las ope aciones que ejecu- a si pudié amos supone le po un momen o desp o is- o de in eligencia. De aquí que los es ue zos del hom- b e en cuan o abaja, se clasi iquen en muscula es ó ma e iales y en «in elec uales, y que unos y o os se com- binen en odo ac o p oduc i o en p opo ciones di e - sas, según la clase de abajos que le es dable ejecu a á la humanidad. Como odo es ue zo es una pena en mayo ó meno g ado, y oda pena implica un su imien o, y po o a pa e sin el es ue zo no es posible alcanza la sa is ac- ción, el homb e ha p ocu ado en odos los iempos amino a los es ue zos cuando encon ó o ma de ha- ce lo sin de imen o de las sa is acciones. El es ue zo ma e ial humano en la ob a de la p oduc- ción disminuye de un modo p og esi o á medida que el homb e consigue apode a se de las ue zas de la - 18 enacidad con que se mani ies an, aun á ueque de sa- limos de los pun os que comp ende el ema p opues o. Indicaciones his ó icas. Aunque á simple is a pa eciesen iguales los p opó- si os que las . clases abajado as in en an ealiza po medio de las huelgas , es lo cie o que se p esen an con di e en es ca ac e es en los di e sos países en que se p oducen, y de aquí la u ilidad de hace algunas obse - aciones pa a que pueda o ma se un juicio ap oxima- do de las mismas. De ellas esul a á sin duda una en- dencia de e minada de la población ob e a que se se- ñala po el a án de mejo a de es ado, pe o el ca ác e peculia de cada pueblo y la in luencia di ec a de sus ins i uciones y de sus cos umb es imp imen unsello pe- culia á la cues ión, que se hace indispensable ene muy en cuen a, po que con ibuye, y no poco, á ami- no a la g a edad del p oblema ap eciado como un obs áculo pe u bado en la ma cha p og esi a de las sociedades. Si — lo que no acon ece hubie a una pe ec a a - monía en e los p ole a ios de odos los pun os del mundo ci ilizado en que acaecen las huelgas, és as se ían más emibles y se ha ía casi imposible alcan- za los medios de a enua las ó de p ocu a su dismi- nución. Po o una, como e emos en seguida, no han log ado — no obs an e los es ue zos de la In e nacio- nal—un acue do unánime en sus aspi aciones los a- bajado es de los, pueblos de Eu opa ni de Amé ica pa a undi se en un- pensamien o idén ico; y es que las- le- yes que p esiden, el o den social se imponen y lo an — 19 — po encima de odas las disonancias, sean cualesquie a la múl iples combinaciones que se u ilicen con ánimo de sus i ui las: á la co a ó á la la ga los esul ados pa en izan su ine icacia y se e ocede al buen camino. Echemos una ojeada á los países en que más se acen- ua on las coaliciones ob e as pa a da ida á la huelga. INGLATERRA.—La his o ia con empo ánea del aba- jo no cuen a en ninguna pa e del mundo con la abun- dancia de da os que suminis a la G an B e aña en odo lo que con las huelgas se elaciona. P escindiendo de los hechos an e io es al p esen e siglo, desde que en 1810 se c uza on de b azos en Lancás e 30.000 ob e- os negándose á abaja po espacio de cua o meses, has a el p esen e, los cen os manu ac u e os ingleses e an ocos casi pe manen es de pa alización de abajo. En medio de las iolen as sacudidas que expe imen- ó la nación en la mayo ía de sus Condados po e ec o de sus p olongadas huelgas, She ield y IVIanchés e y aun Bi mingham ue on los pun os más comba idos po es os hechos pe u bado es, á que acompañaban el ase- sina o, el incendio y el saqueo, y, como consecuencia obligada, la des ución y uina de inmensos capi ales que alimen aban la ue za p oduc i a de és as y o as indus iosas ciudades. El mal se p opagó con una enacidad digna de mejo causa; y como consecuencia de la pa simonia con que se p ocede en odas las cues iones en Ingla e a y el espe o que allí se ibu a á las libe ades públicas, la pe u bacion se hizo á cada paso más in ensa; huelga - 20 ---- ha habido que du ó nada menos que nue e meses. Po o a pa e, aunque se p escinda del de echo que se eco- nozca en el ob e o pa a coaliga se con sus compañe os y deja de abaja , la jus icia y el Gobie no pa ecían impo en es en algunos casos pa a ep imi las iolen- cias ocasionadas po las huelgas ; y an e la impunidad que suele acompaña á los c ímenes come idos po las muchedumb es, se ala mó la opinión pública, y la a is- oc acia y la clase inedia clama on po un leni i o que con u ie a al desbo damien o. — Pide el Gobie no au- o ización á las Cáma as pa a nomb a comisiones que in es iguen cuan o pudie a elaciona se con la lucha empeñada en e pa onos y ob e os, y se o man de indi iduos de odas las clases sociales y pa idos polí i- cos: el 3 de Junio del 1867 celeb an sus p ime as sesio- nes en She ield y el 4 de Se iemb e del p opio año en Manchés e . Bas ó sólo es o pa a que se mi iga an al- gún an o los ánimos exace bados po la con ienda; y me ced á nue as modi icaciones in oducidas en las leyes ela i as al eje cicio de los de echos de eunión y asociación, al espí i u de conco dia mejo en endido y p ac icado en es a úl ima época en e emp esa ios y abajado es y al leni i o que po de p on o o ece el desa ollo g adual de la coope ación, las huelgas no acusan en el Reino Unido la misma g a edad de los an- e io es decenios, ni son an ecuen es. Sin emba go, y pa a que se ea has a qué pun o se conna u aliza on en aquel país indus ioso, bas e sa- be que en 1877 hubo 191 huelgas en 79 g emios, que cos a on á las T ades Unions 30 millones: en 1879 se p oduje on en odo el eino 277, de las cuales 4 consi- guie on su obje o, 17 e mina on po a enencia y en las- ' es an es sucumbie on los ob e os; en sólo el mes — 21 — :do Ene o u ie on : luga 36 huelgas. —Según cálculos .hechos po M. F i h , po consecuencia de una huelga habida en es os úl imos años en las minas hulle as del Condado de Yo k, pe die on los p opie a ios 500.000 lib as es e linas y los abajado es 250.000: y ag e- gando á es as sumas las que deja on de pe cibi se po anspo es, que g a a on sob e las compañías de e- oca iles, esul ó una pé dida o al de 872.000 lib as en 'cua o semanas que du ó la huelga. Pa ece á con adic o io que en un pueblo esencial- men e p ác ico, como lo es sin duda Ingla e a, en donde suele calcula se con madu ez sob e los in e eses de odas las clases, se hubiesen enconado an o los :ánimos en e emp esa ios y abajado es. La his o ia nos ela a hechos ho ibles que sólo se explican po los yesabios an iguos que aun conse a el p ole a iado de cuando se hallaba sumido en una espan osa mise ia: ya • en 1822 en Glasgow se cegaba con ácido sul ú ico á dos ob e os que no habían que ido hace causa común con sus cama adas; con pos e io idad en She ield se ola- ba la casa del ob e o Fea nough po sepa a se de la sociedad de los a ilado es; á o os se les asesinaba im- punemen e, y se incendiaban y saqueaban áb icas im- po an es, dejando en la mise ia común á opulen os ca- pi alis as. No obs an e la g a edad suma de es os hechos y o os que se ía p olijo . e e i , se equi oca ía g an- demen e el que p e endiese o ma un juicio ap oxi- mado de la huelga inglesa, sin ap ecia o a mul i ud de ci cuns ancias que concu en en aquel pueblo espe- cial. Se hace p eciso, sob e odo , ene muy en cuen a el espí i u de asociación p o undamen e a aigado en Ingla e a, causa p incipalísima de su esplendo y pu- janza indus ial y me can il, po que, del mismo modo — 22 -- que los ingleses acome en, asociándose, y ealizan las mayo es emp esas, así ambién en esos momen os de c isis en que sob e ienen las huelgas de los ob e os, és os auna a sus olun ades pa a des ui con igual pe - se e ancia y ene gía que lo ha ían pa a edi ica . Así es que las huelgas en Ingla e a no se p esen an, ya desde su comienzo, como el esul ado de una. simple coalición momen ánea debida á una baja de jo nales ó á o o cualquie a de los mo i os que las p o ocan: la clase ob e a. se p epa ó desde la apa ición de las p i- me as • huelgas impo an es pa a u iliza las como 'un medio calculado de alcanza á cada paso sucesi as en ajas. Las ligas de o icios — T ades Unions , T eses Socie ies son la p ueba más palma ia de es e ase o: su c eación es sabido que iene po in p incipal p o- mo e y sos ene las coaliciones y las. consiguien es huelgas; da an ya de p incipios de es e siglo, i ie on ue a de la legalidad has a el a io de 1824, y lejos de dec ece , eunen capi ales o midables y se ab en paso po en e mul i ud de obs áculos has a consegui el espe o de la ley, y en 1871 la calidad de pe sonas ci i- les. Al p incipio de es as ligas e an la base en que se apoyaban las huelgas sin dis inción; de igual mane a anqueaban sus cajas pa a sos ene las que c eían jus- as que las inmo i adas y iolen as; po el con a io, aho a in es igan con cuidado las causas que las han p oducido, y sólo acili an ecu sos ma e iales cuando apa ecen disculpables en sus p e ensiones: en o o caso se conc e an á se i de mediado es en e ob e os y emp esa ios. Algo neu aliza es e juicio a o able que me ecen 'en la ac ualidad las ligas inglesas de o icios, el habe dado ida . y desa ollo á la Asociación in e nacional de — 23 — abajado es; pe o aun así es menes e con eni que es a emida asociación no p esen a en la G an B e- aña la g a edad que apa en a en o os países. Sal- as po supues o excepciones no desp eciables— que no des uyen la egla el ob e o inglés se si e de la In e nacional como de un nue o elemen o que ha eni- do á obus ece los que ya le e an amilia es pa a su enaz p opósi o de mejo a sus sala iós y consegui á ue za de pe se e ancia o as en ajas: no po eso se ale de ella pa a des ui los undamen os en que des- cansa el o den económico y la sociedad en gene al. Si po un ins an e se p escinde de los c ímenes de que solían i acompañadas las huelgas en Ingla e a y se pene a en el ondo de la cues ión ob e a, se podía ob- se a que es débil, e íme o y a iable el apoyo que encuen a el socialismo en e los abajado es ingleses. Pod á no a se una e inqueb an able en sus p opósi os pa a alcanza cada día una nue a en aja aliéndose de la huelga, hab á en la mayo ía de los casos un ex- a ío de ue zas que pod ían se mejo empleadas; no obs an e, la lucha ap eciada en conjun o no pod á es- ima se como una negación de la legi imidad del capi- al ni de la necesidad del sala io. In en a án po odos los medios me ma las u ilidades de aquél cuando lo explo a el emp esa io, idea án eso es con que acudi á las bajas de és e, al in uno y o o salen iun an es de la con ienda, y la misma clase abajado a los p o- clama i eemplazables en sus as as asociaciones co- ope a i as de consumo y aun en algunas de p oducción. — Todos sabe nos lo del econocimien o legal del pau- pe ismo; nadie igno a la exis encia domicilia ia eje - cida á cos a de la con ibución de pob es; pe o ampo- co es líci o desconoce que el Gobie no ha p es ado su --24 -- concu so á la solución de a ios p oblemas ligados á la sue e de los abajado es con un ino y p udencia que sólo se obse an en aquel país. Y ¿qué no di emos de la alen ía con que ha sabido sus i ui el égimen p o- hibi i o po el lib e-cambio? ¿Po qué, pues, no ha de se dable espe a de su in- luencia decisi a en el mundo de la indus ia sucesi as ans o maciones que con ibuyan á disminui los in- con enien es que esul an de las ac uales elaciones de hecho en e el capi al y el abajo? -- A pesa de los g a es males que oda ía la aquejan, sob e odo en I landa, dada la ue za incon as able de la opinión, no es a en u ado ap ecia la co no una pode osa ga an- ía de los p incipios en que descansa el o den social an comba ido en el con inen e. Y no des uyen es e juicio las disonancias que puedan ecoge se en e los escomb os y uinas de sus e ibles huelgas , po que son hechos casi necesa ios de oda lucha empeñada. cuyas consecuencias no pueden muchas eces medi se ni p ecisa se en el ins an e de p oduci se el con lic o. Al lado de esos a en ados y de las pé didas que oca- sionan los huelguis as , se obse a ese espí i u p ác ico que ha sabido con e i la necesa ia in e ención á o- dos los elemen os de que la sociedad se compone pa a esol e los p oblemas que a ec an á las clases aba- jado as. II ALEMANIA.-LOS pueblos que o man el co azón de Eu opa inspi ados casi odos en una endencia opues a al an iguo pe sonalismo ge mano, obedecen en gene al á una misma ley en el o den polí ico y en el económico: 25 en ambos ó denes igu a el Es ado como una hid a de cien cabezas pa e obligada de cualquie e olución social ó polí ica po insigni ican e que pa ezca. Así como el indi idualismo económico omó cue po y con- sis encia en la escuela de Manches e , y ya an es se enía p epa ando po los isióc a as, po los discípulos de Adam Smi h. y po la eacción que más a de se ope- aba en F ancia con a los excesos e oluciona ios, así en el cen o de Eu opa c ece hoy de día en día el socia- lismo que pa ocina el Es ado, po el a án de limi a y cons eñi la uni e salidad de las leyes económicas y ence a las den o de las on e as nacionales. Con i- buyen á obus ece es a endencia los socialis as lla- mados de cá ed a poniéndose al se icio incondicional de los pode es públicos, que no cejan en su empeño de subo dina las cues iones que a ec an á la clase aba- jado a, á las aspi aciones encaminadas á la econs i- ución del an iguo Impe io ge mánico. Las huelgas en Alemania, si bien ecuen es, no lo son an o como en Ingla e a ni o ecen ese aspec o a e ado é imponen e que ha conmo ido la indus ia b i ánica en la segunda mi ad de es e siglo. El Es ado es u o siemp e excesi amen e a en o á conju a los pelig os que pudiesen amenaza el o den público; sin emo de inge i se de plano en el égimen indus ial legislando sob e ma e ias ajenas á su compe encia. La ag icul u a iene en el cen o y en el Mediodía de Eu- opa una impo ancia conside able de que ca ece en Ingla e a, país esencialmen e ab il y manu ac u e- o; y la indus ia ag ícola es la que menos se p es a á da ida y desa ollo á las huelgas que buscan la con- cen acion de la población ob e a en las áb icas y ac- o ías. No po eso se c ea que los pueblos del cen o de 4 — 26 — Eu opa son ajenos á las conquis as que la ci ilización mode na ha alcanzado en la indus ia ab il y manu- ac u e a: que e nos únicamen e apun a un hecho que, en nues o sen i , in luye lo bas an e pa a juzga de dis in o modo la huelga en los países alemanes que en los ingleses. Po lo demás, no puede desconoce se que allí como aquí hay espí i u de asociación, y que am- poco al an genios emp endedo es que en pocos años con ie en pequeños pueblos como el de Essen en cen- os p oduc o es de 60.000 habi an es, y en el cual el amoso K upp bene icia 60 millones de kilog amos de hie o al año dando ocupación, en sus as os alle es á 10.000 ob e os. Pe o, es as g andezas se equilib an y con apesan con o os elemen os i ales del país que en e iene la ag icul u a, y en e odos p esen an una a iedad de ue zas que amino an los incon enien es de la unidad. Tan o es así que una de las huelgas que más ha llamado la a ención en Alemania ué la p o- ducida po los 10.000 o j ado es de la áb ica de Essen, que deja on de abaja po espacio de un mes. Y ¡qué signi ica es a huelga an e las o midables explosiones de She ield y de Manches e ! Sea de ello lo que q uie a, es lo cie o que la clase abajado a alemana se encuen a solici ada po el socialismo de a iba que le suminis a el Es ado con el apoyo de los homb es de ciencia, y po el socialismo de abajo debido al séqui o que ob iene en aquellos países la In e nacional y siendo es o así, cla o es que las huel- gas se co esponde án con es a doble co ien e, aun- que sin alcanza las p opo ciones de las inglesas ni mu- cho menos iguales esul ados. Las eminiscencias g e- miales y los esabios del eudalismo han de in lui oda ía po algún iempo en el modo de se del ob e o — 27 alemán, que se e po o a pa e solici ado con empe- ño, de un lado po los pa ida ios de Schulie, que pe - se e an en sus p opósi os . de aplica la coope ación al c édi o, de o o po la democ acia socialis a, que Ja- coby ha a ado de implan a desde el Pa lamen o, y Lasalle, y hoy -su suceso Hasende e , con su in a iga- ble p opaganda, y po las doc inas de Babel y Lieb- nech, que buscan la edención del p ole a iado en los p o- cedimien os de ue za. Los di e en es pa idos que in- en an po dis in os caminos la cons i ución de ini i a de es os países, han de abso be la a ención pública y a enua la g a edad de las cues iones pu amen e so- ciales, subo dinándolas á las aspi aciones de- aquéllos en el o den polí ico. Mien as no se ije de un modo es- able la sue e que es á ese ada á esos pequeños Es- ados que conse an aún sus humos de independencia en en e de .P usia, la clase ob e a luc ua á en e es as. encon adas co ien es, y se i án paliando las di icul- ades que á ella se e ie an du an e una época más ó menos dila ada, cuyo é mino es di ícil adi ina . La ilus- ación en ningún país se halla an di undida como en Alemania, has a el pun o de que en P usia saben po lo menos lee , esc ibi y con a un - 76 po 100 de sus habi an es; y es co ien e que no . exis e ningún eso - e supe io á la cul u a pa a p epa a la a monía en- e los in e eses de las di e sas clases sociales bo an- do esas an iguas y pe niciosas di e encias en el o den ci il y polí ico en e los de a iba y los de abajo, al paso que se acili an las soluciones pací icas pa a zanja . las di icul ades en e pa onos y ob e os en los momen os en que es allan las huelgas, siendo és as menos impo- nen es y du ade as. Po eso, acaso, no es án, omadas en conjun o, salpicadas de esa mul i ud de c ímenes de — 34 — pun os, los ob e os belgas a an de mejo a de con- dición, y se ex a ían al emp ende la lucha; y cuando la impo ancia de la indus ia eclama su aglome a- ción en las áb icas, en ocasiones se alen de la huelga como medio de impone se á las emp esas. Pe o, las le- yes uni e sales del abajo no se ulne an impunemen- e, y á los desacie os suceden los desengaños, que si - en de du a enseñanza pa a el po eni . Además, los con lic os á que han dado ma gen las huelgas y en los cuales hubo que acudi á la ue za pa a zanja los, no deben a ibui se sólo á las endencias disol en es de una pa e de sus ob e os, sino á las p o undas c isis mo i adas po las i alidades anco-p usianas , que in- luyen de echazo en su égimen polí ico y económico. Si uada es a pequeña coma ca en e dos po encias de p ime o den que se mi an de eojo, se e á a aída po ellas en opues os sen idos. y su misión end á que limi a se po aho a á i con empo izando en las cues- iones ex e io es á ueque de esol e las in e io es con el amplio c i e io libe al, que echó p o undas aí- ces en. Bélgica desde 1830, en que se emancipó de Ho- landa. I V FRANCIA. Se ía ano empeño p e ende sin e iza con idelidad el pensamien o dominan e de la clase ob e a ancesa. Es e país ha sido ea o, en lo que a de siglo y á ines del pasado, de los hechos más so p en- den es y ascenden ales que egis a la his o ia con- empo ánea, aunque no ándose en su sucesión al he- e ogeneidad que no es ex año se ilde de eleidoso é imp esionable el ca ác e ancés. De igual modo se — 35 — lanza F ancia en pos de la ealización de los ideales democ á icos que enía p epa ando la iloso ía del si- glo x m y p oclama sob e el cadá e de un ey gui- llo inado á la az de la a óni a Eu opa los de echos del homb e, que se some e dócil á la olun ad omnímoda de Napoleón Bonapa e. Tan p on o se deja in lui po la eacción pe soni icada en Ca los X, como acep a la mona quía popula de Luis Felipe pa a eni á pa a al gobie no socialis a de 1848 con la p oclamación an- ca y desembozada del de echo al abajo y los ensayos desas osos de los alle es del Luxembu go. Pa ece de- ini i amen e cons i uida du an e los diecinue e años del impe io de Luis Napoleón III, y cuando es p eciso auna odas las olun ades pa a esis i á los alemanes, se en ega en Pa ís á odos los excesos y c ímenes de la Colion9oze en medio de las bombas de un ejé ci o in- aso . Se la conside a aplas ada po los inmensos de- sas es y pé didas ma e iales, y al poco iempo se le- an a pujan e y igo osa pa a sa is ace en un momen- o una conside able indemnización de gue a ele ando su c édi o á una al u a que nadie espe aba. Po in, en 1878 demues a en una concu ida Exposición ni- e sal  y ya se p epa a pa a o a que es capaz de esis i odos los emba es de la o una y de ealiza los más a e idos pensamien os que puedan concebi los pueblos cul os. Su si uación opog á ica, la a iedad de su clima y la e ilidad de su suelo, le pe mi en dedica g an pa - e de és e con en aja á las p oducciones ag ícolas, su- pe ándole en la manu ac u a únicamen e Ingla e a, Bélgica y los Es ados-Unidos. La ciencia cada día o na allí mayo es uelos con ando con una se ie de homb es ilus es en odos los amos del sabe , no al ando, po - :36 - lo que á las sociales se e ie e, es o zados adalides ni á Ja causa del más denig an e comunismo, ni al socialis- mo adical y emplado, ni á la escuela ecléc ica, ni á la, indi idualis a y libe al: odas es án dignamen e e- p esen adas y p ocu an pone de su pa e la opinión publica. En F ancia, pues, se condensan y equilib an • las dis in as ases que o ece la ac i idad humana en eje cicio, en g ado al, que den o de cie os lími es puede deci se que se bas a á sí misma. Los ob e os anceses ue on pa e obligada, en odas las con ulsiones polí icas y sociales de su pa ia, y se ad ie e en sus endencias la misma a iedad que acu- sa el conjun o. Las huelgas apa ecen unas eces con ma cadas aspi aciones socialis as como sucedió en al- gunas de Rouam , o as se o iginan de la oscilación que su en los sala ios po e ec o de las c isis indus iales y me can iles, o as las mo i an los deseos de los p ole- a ios hacia la ijación de un inínhwanz, del sala io , pa a pone se segun ellos dicen -- á cubie o de la mise ia y del hamb e: en odas pa es se deja sen i el ca ác e inquie o y a en u e o del ob e o ancés, sin que al en dis u bios que al e en la anquilidad de cen os indus- iales como Lyón, Sedán, el C ezo , e c., y que co a, la sang e en. algunas colisiones que iene que ep imi el ejé ci o. Ni es ma a illa que así sucediese. En donde el Es a- do aspasa los lími es de su compe encia y se hace di- ec o o zado del abajo, y des ina los ondos que sa- len de la masa gene al de los con ibuyen es á e igi alle es en que igu a como emp esa io después de e- conoce legalmen e el de echo al abajo , y o a emp és- i os pa a alimen a las masas de abajado es... se des- mo ona án po sí mismas odas es as c eaciones a i i- ciales, pe o queda ocul o en el ondo el espí i u de insubo dinación, que asoma á la cabeza donde quie a. que encuen e un p e ex o, como po ejemplo los que dan luga á las huelgas. El segundo Impe io, po lo que á la sue e y icisi- udes de los abajado es se e ie e, no se ha cuidado más que de i i al día, y ansige con ellos po medio de concesiones s-emisocialis as , á la ez que di icul a la lib e inicia i a en el desa ollo de las asociaciones ob e as. Habiendo sido los ob e os dueños de los des i- nos de F ancia en 1830 y sob e odo en 1848, — aun- que po poco iempo — enían que queda eminiscen- cias con las cuales se c eyó equi ocadamen e que e a p eciso con empo iza en lo sucesi o; y po eso el Go- bie no impe ial , legislaba en a o del ob e o y lo p o- egía como indi iduo, a ando de suje a lo como cla- se. Los esul ados no co espondie on al in en o, como lo p ueba el cos oso desengaño de 1871: paliábanse las di icul ades ado meciendo al abajado con una inú il p o ección, y cuando és e pudo despe a como clase demos ó con c eces que no se había ol idado de 1848, ap o echando aho a el apoyo de la In e nacional. Mucho ememos que andando los iempos suceda o o an o en Alemania. Las sociedades ob e as en F ancia no se sus aen de la ley gene al que in luye odas sus ins i uciones; oman bas an e inc emen o después de 1862 las que e- nían po obje o el aho o, el soco o mu uo y aun la coope ación, p o egidas y has a sub encionadas algu- nas, pe o sob e odo in inklas di ec amen e po el Es ado: el mismo Empe ado dió de su peculio p opio millón y medio de ancos pa a la cons i ución de una coope a- i a. En cambio las que nacían espon áneamen e en- — 38 -- e los ob e os , i ían en el mis e io, pe seguidas po la ley que que ía e en odas ellas ocos de p opagan- da polí ica pa a cambia la o ma de gobie no, ó que se inspi aban en el p incipio de esis encia pa a p omo e las 'coaliciones y sos ene las huelgas. La opinión no o muló oda ía su o o decisi o sob e es os asun os: mués anse los unos enemigos de oda in e ención o i- cial en la ma cha de las sociedades ob e as, que c een deben deja se en egadas á sus p opios y espon áneos es ue zos; o os son decididos pa ida ios de la inge en- cia del Es ado en odo lo que se elacione con la cues- ión ob e a, y no al an, como siemp e, sos enedo es de soluciones in e medias que a an de combina y amalgama ambos ex emos. La clase ob e a á su ez. no descansa, y su pa e más sesuda comienza á descon- ia de la, e icacia de la huelga como emedio pa a con- clui con los incon enien es que a ibuye á la mode na o ganización indus ial: la sup esión del sala io es su deside á um, siguiendo en es o las huellas del socialismo de cá ed a, y p o es ando no apela á la iolencia sino á las conquis as g aduales que espe an consegui po medio de sucesi as modi icaciones que se p ome en en el égimen económico y social con empo áneos. Las huelgas con inúan, no obs an e, en F ancia, y aun en No iemb e del año úl imo (1884), hubo mani es aciones ob e as bas an e g a es en Mou -ma e Chan illy, en que u o que in e eni la ue za pública: es a o, sin emba go , e ep oducidas colisiones sang ien as como las que conmo ie on la indus iosa ciudad de Lyón, y ceden po lo gene al á bene icio de los medios de a enencia que allí se p ac ican, de los cuales ha- b emos de ocupa nos con la ex ensión debida en o a pa e. ESPAÑA. —En España como en F ancia, la cues ión social y la económica han ido siemp e ligadas á la po- lí ica. Tiene escaso a aigo en e noso os el espí i u de ' asociación; nues o ca ác e al i o é independien e se p es a poco á la acumulación de ue zas que exigen las g andes emp esas. Aunque la unidad polí ica domina de hecho en España desde los Reyes Ca ólicos, las e- giones que la componen no quie en desp ende se de las cos umb es locales. La a iedad del clima en e el No - e, el Cen o y el Mediodía; las di e encias no ables en la es uc u a de su suelo y en las p oducciones; el ca- ác e peculia de sus mo ado es, po e ec o de los a- ios o ígenes de que p oceden, son odos mo i os más que su icien es pa a conside a es e país como un con- especialísimo pa a el cual es di ícil idea medios que p epa en una e dade a cohesión en e las pa es que lo cons i uyen. ¿Qué ex año es, en is a de es o, que se hubiese dis inguido en odas las épocas po una ex- cesi a concen ación de ue zas en los pode es públi- cos, dominando el Es ado casi po comple o odos los elemen os i ales aun en aquellos momen os en que po la co ien e de los sucesos se impone la democ acia? De aquí en les de abajo el a án de espe a lo odo de los Go- bie nos; en los de a iba el empeño de suje a lo odo á los moldes de una complicada y eleidosa eglamen a- ción adminis a i a, y en los menos esc upulosos el desemba azo con que buscan su med o pe sonal á la somb a de agios, impunidades, p i ilegios y p o ec- ciones desas osas. - 40 --- La clase ob e a no pa ece dominada de un pensa- mien o uni o me á a és de las con inuas e uel as que se sucedie on en España desde la implan ación del égimen pa lamen a io. El abajo se dis ibuye en e mul i ud de ocupaciones que ca ecen de la imnedia a conexión que hace comunes las aspi aciones de los ob e- os empleados en indus ias semejan es po la concen- ación de b azos, que an o acili an las coaliciones y las huelgas. Las indus ias manu ac u e as p ospe an en Ca aluña, en pa e me ced á la excesi a p o ección que se les dispensa po la adwo a: hoy oman cada día más inc emen o las ex ac i as en a ios pun os de la Península po la abundancia de minas en explo ación. La ag icul u a y la ganade ía, no obs an e las a o a- bles condiciones de nues o suelo, encuén anse sumi- das en un lamen able es ado de a aso que odos de- plo amos. Bajo es e úl imo aspec o son no ables las di e encias en la ac ual cons i ución de hecho de la p o- piedad del suelo: en Ex emadu a y en Andalucía se halla concen ado en pocas manos; en Galicia, As u- ias y p o incias Vascongadas sumamen e di idido aun accionado. De ales di e encias esul a que en es- as úl imas egiones la cues ión ob e a no ienen azón de se , y po eso no han enido nunca que lamen a los excesos y desmanes de los abajado es ni conocen ape- nas lo que es la huelga. Po el con a io en las p ime- as no es a o e cómo en de e minadas épocas, a o- ables á punibles expansiones que no encon aban un ené gico co ec i o po pa e de los Gobie nos ni de los ibunales, se agi aban los ob e os del campo y se e- pa ían las ie as, alando y des uyendo iñedos y oli a es. Hay á eces huelgas en algunas localida- des p o egidas po la in e nacio al, que cuen a aquí. con — 41 -- sus a iliados, que po cie o no suelen se de los más comedidos: des ilan aún sang e en Andalucía las he i- das abie as po la Mano-neg a que, lanzándose po la pendien e del c imen, e minó en las manos del e - dugo. Peo es oda ía que las huelgas, esul ado de e da- de as coaliciones, son las o zosas que ocu en cuando escasean las cosechas, ó su en no ables queb an os po o as causas las p oducciones ag ícolas, complicán- dose con esa especie de i a y a loja de nues o sis ema en ís ico y aduane o, dependien es en un odo del c i- e io pe sonal de cada uno de los múl iples pa idos po- lí icos que consiguen apode a se de las iendas del Go- En donde más se epi en y acen úan las huelgas es en Ca aluña, po que den o de los lími es de su p os- pe idad ela i a, es casi el único pun o en que se en- cuen a la clase ob e a en las áb icas. Alguna que o a población pod á expe imen a de ez en cuando los e ec os de una huelga, como sucedió en Béja en es e año (1885, ) pe o sin la g a edad que ienen es os he- chos en los cen os e dade amen e manu ac u e os. Tampoco al a on aquí buenos deseos á los gobe - nan es: en 1856 se inicia on in o maciones pa lamen- a ias pa a es udia la cues ión ob e a; ol ie on á ocu- pa se las Cáma as de es os asun os en 1871, y ex e- mada la polí ica en 1873, se exage ó la acción del Es ado mezclándose di ec amen e en la o ganización del abajo, como lo p ueba la ley de es a úl ima echa eglamen ando el de los niños; y se p e endió i más adelan e oda ía que iendo ija el maximum de las ho- as dia ias del de los adul os. El dec e o de 5 de Diciemb e de 1853 y disposiciones cs — 42 complemen a ias pos e io es, se inspi an en los mejo- es p opósi os espec o á la sue e de las clases aba- jado as, y es lás ima que opiecen con la apa ía de odos y especialmen e con la de los in e esados en p i- me é mino: en las in o maciones que u ie on luga has a aho a los que lle an la oz de los ob e os se mues an ecelosos de nues os pa idos polí icos y les domina un — no sabemos — si jus i icado ó injus i ica- do pesimismo. Po eso emos con más in e és la acción indi idual y colec i a que ob a impulsada po mo i- mien os p opios y espon áneos que b o an de la mo- de na o ganización económica y que da ida á las so- ciedades de soco o mu uo, á las cajas de aho o, á las escuelas de a es y o icios, á la Ins i ución lib e de ense- ñanza, á las ligas de con ibuyen es y asociaciones de ag icul o es, e c.; y aunque pocos ejemplos pueden ci- a se en e noso os, el hecho es que la inge encia del Es ado en es os asun os, aquí, como en odas pa es, ha sido siemp e unes a y desg aciada. En cambio ya end emos luga y espacio pa a demos a lo mucho que es a que hace sin acudi á es e Dens ex machina, y po lo que á las huelgas concie ne, deja emos consig- nado que es amos muy lejos de aquellas con ulsiones e ibles p o ocadas en o os pun os po es os hechos pe u bado es, hoy menos ecuen es, y con mayo azón en España, po que no lo pe mi en ni la mul i- plicidad y a iedad de ocupaciones en que se halla dis ibuida la clase abajado a, ni la escasa concen a- ción de capi ales dedicados á explo aciones en g ande eScala. No se nos ilde po es o de op imis as, ni se nos c ea acaso dominados po la idea de que debemos c uza nos de b azos an e los p oblemas sociales de ac ualidad; pe o, así y odo, se nos igu a que de la mayo pa e de las desdichas y su imien os, eales ó apa en es, que puedan a ligi á nues a clase ob e a, no ienen la culpa las clases que su en. El mal p ocede de cau- sas más hondas y complejas que luégo examina emos. i AMÉRICA.—Es ados- Unidos. Omi imos ocupa nos de los o os países de Eu opa, como lo ha emos con casi odos los de Amé ica, aunque en 11110s y o os exis an mo i os pa a que deban p eocupa les en mayo ó me- no g ado las cues iones sociales con empo áneas. Co- mo en ellos no os en an las huelgas ese ca ác e ame- nazado que ienen en los que hemos eco ido, es a ía po demás en e ene nos en hace indicaciones que no habían de in lui en el juicio que de ellas se o me en gene al. Es a obse ación pudie a hace se ex ensi a á España si no media an o as conside aciones, que á nadie se ocul an, pa a inclui la en es e abajo. La Amé ica se e á po mucho iempo exen a de los incon enien es que en Eu opa ae consigo la desp opo ción en e su educido suelo — ap opiado — y la población que se e p ecisada á sos ene . Allí po hoy odo es g ande y majes uoso, y los ex ensos e i- o ios de una e acidad, inconcebible en el an iguo con inen e, oda ía í genes, o ece án á las poblacio- nes de la cos a un e ugio e ica.císiino pa a alimen a con poco es ue zo no sólo á sus mo ado es, sino á los eu opeos y aun asiá icos que buscan en Amé ica ocu- pación luc a i a. No debe po lo an o so p ende á nadie que las coaliciones ob e as eu opeas y esas sub- — 50 -- de lle a la has a ese pun o, en ue za de es e mó il pode oso, el emp esa io p ocu a las mayo es ganan- cias p olongando las ho as de abajo has a donde le es posible, apa e de que no odas las emp esas se ajus an á una igual du ación de la mano de ob a; el ob e o p ocu a á su ez disminui las sin de imen o de su jo nal. Po o o lado, cada día oma mayo es p opo ciones el deseo que se ad ie e en las clases abajado as de sali de esa oscu idad en que en gene al se enéuen an sumidas, que se llama igno ancia, obs áculo p incipal que se opone á la disminución de los males de la época p esen e. Y como el deseo de sabe comienza po 'bus- ca los medios de ins ui se, el p ime o de odos es, el iempo, que los ob e os quie en alcanza educiendo las ho as de abajo. Nadie pone en duda la legi imidad de es as nobles aspi aciones; mas como el sac i icio del indus ial es inmedia o, no se con o ma con los queb an os que en mayo ó meno escala a ec an á odas las indus ias, po la solida idad que las une, cuando la ley ó la huel- ga le es echan á educi el iempo de la ocupación dia ia de sus abajado es. De aquí ese in e minable pugila o, los unos po ag anda y los o os po achica lo que ha dado en llama se el día no mal de abajo. Cua o. —Cuando ocu en desequilib ios en e la o e - a y la demanda de b azos , y la p ime a excede . consi- de ablemen e á la segunda, al emp esa io ó capi alis a no sólo le es dable educi el sala io de sus ob e os. sino escoge en e és os los más ba a os po azón del sexo, la edad ó la des eza. Aunque no en odas las in- ' dus s ia,s ni en las dis in as ope aciones de una misma : ab icación se. hace ac ible con ia la mano de ob a á —.51 — las muje es, niños y ap endices, en muchas hay una can idad de abajo en que pueden sus i ui á los adul- os ya adies ados, sob e odo desde los p odigiosos adelan os de la maquina ia; y así, á simple is a, pa- ece que, aumen ando la ci a o al de los que i en del sala io, se esien e la p opo ción en e és e y los medios de exis encia; y en onces los ope a ios adul os acuden á la huelga pa a exclui de las áb icas á las muje es, á los niños y á los ap endices. Es e hecho es á ligado con una cues ión palpi an e que da sob ada ma e ia á algunas escuelas y á los es- adis as y ilán opos pa a esg imi el géne o decla- ma o io y p esen a en odos los casos al capi alis a y al emp esa io como mons uos inhumanos que no e- pa an en explo a la debilidad de la muje y la ino- cencia del niño á ueque de consegui su med o pe - sonal. Po supues o que al sali se de la egión se ena de la ciencia, en que la azón debe calcula con impa - cialidad el p o y el con a de odas las cues iones, se ab e ancho campo al socialismo, que se apode a de es as apa en es disonancias y las abul a y exage a á su modo. exci ando los ánimos de los ob e os ya p edis- pues os en su a o . Quin o. —Las máquinas, como es sabido , se ciñen á economiza abajo muscula , no aho an ni un á omo de in eligencia, sino que, po el con a io, es a acul- ad se desa olla y pe ecciona á medida que el homb e iun a de la na u aleza y la suje a á su se icio. Ya dejamos consignada es a ley consolado a; pe o como una g an pa e de los abajado es es á dedicada á ejecu a las ope aciones que poco á poco a simpli i- cando la maquina ia, és a in oduce á eces pe u ba- ciones momen áneas, con especialidad en el abajo — - manual ó de ejecución. Nadie deja de con eni en la exac i ud de es e hecho po que es incues ionable: y aunque ambién lo es que es á mi igado po un sinnú- me o de ci cuns ancias que educen. ex ao dina ia- men e sus e ec os, es lo cie o que si e en ocasiones de p e ex o á los ob e os pa a apela á las coaliciones y á las huelgas. Sex o. --El debe más impe ioso de odo emp esa io consis e en ela po la segu idad pe sonal de los ob e os á quienes da ocupación. Se obse a, sin em- ba go, que és os se en o zados con ecuencia á e- pa po andamios poco segu os ó eco e gale ías y úneles á pun o de desmo ona se. Tampoco es dema- siada la solici ud con que se a iende á la du ación dia- ia de los abajos malsanos, sin que haya de a ibui - se oda la culpa al emp esa io, pues el ob e o empleado po ho as, po pieza ó á des ajo. es imulado po la. ganancia, p olonga su ocupación más allá de lo que su salud le pe mi e. Sucede, po úl imo, que cuando al- gunas indus ias exigen el empleo de p ecauciones hi- giénicas, los pa onos -- si pueden -- las eliminan del cos o de p oducción, causando males sin cuen o á los abajado es. Es os y o os incon enien es. hijos de un punible y mal en endido egoísmo, son o os an os mo i os que p esen an los ob e os como causas su i- cien es pa a, echa mano de su emedio a o i o, la huelga. A es e eno nos se ía ácil ex ende nos inde inida- men e sob e los mo i os que los ob e os aducen en cada caso p e endiendo legi ima las huelgas , los. as o nos y las pé didas que con ellas ocasionan, Los enume ados son los más ecuen es, y de odos modos no se ía posible segui los á a és de las con i-, — 53 m'as icisi udes que odos los días se o iginan den o del alle y de la áb ica, De es os mo i os que muchas eces como luégo e emos — hab án de" cali ica se con jus icia de me os p e ex os, se desp ende que las causas de las huelgas deben es a ligadas con casi odos los aspec os del i ulado P obleiw socic l, pues o que la huelga cons- i uye una de sus p incipales mani es aciones. No se á, po consiguien e, la ciencia económica la llama- da á es udia lo y esol e lo po sí sola, sino que hab á que acudi al auxilio de la Mo al, del De echo, de la. Polí ica y al de la Religión misma, po que el p oblema ab aza oda la, ida del homb e, ya se le conside e en su p opia pe sonalidad como un odo comple o, ya como some ido á las condiciones po que se ige el mecanismo social de que es una pa e in eg an e. Ten- d emos, pues, muy p esen es es as obse aciones al eco e las causas p incipales que mo i an las huel- gas, pues de no hace lo así no se ía posible, al busca los emedios, acudi al auxilio de es os ó denes de co- nocimien o sin habe ijado de. an emano los p eceden- es sob e que ob an de una mane a di ec a. En emos en el examen ci cuns anciado de las causas de las huelgas. II El mundo mode no, con odas sus impe ecciones, a en- aja á los iempos que pasa on bajo cualquie pun o de is a que se haga la compa ación. Los landa o es empo ís ac i p escinden con p opósi o delibe ado de una ci cuns ancia que es p eciso ene muy en cuen a - 54 si se ha de juzga con impa cialidad la época ac ual compa ada con cualquie a de las o as que la p ece- die on: no quie en ija se en que hoy odo se discu e y compa ece an e el ibunal de la "c í ica sin que nada se sus aiga á su dominación. No bien su ge un con- lic o, apa ece una injus icia ó se inicia un sis ema, allí es á el análisis pa a es udia lo en odas sus ases y mani es aciones: la libe ad y los medios de p opa- ganda son a mas pode osas de los iempos que co e- mos. De aquí el que podamos hace nos ca go, desde el p ime momen o en que se sien en, de los males, los icios y los de ec os que nos moles an. An es, el in e és de los que dominaban les suge ía miles de abas con que emba aza y en o pece la lib e discusión, y pe - manecía en el mis e io cuan o se elacionaba con las causas de que p ocedía el males a de las clases que su ían, y sólo más a de pudo la his o ia con sus e e- laciones inclina en nues o a o la balanza del p o- g eso. Así y odo no nos ciega el op imismo has a el ex emo de desconoce la impo ancia de los p oblemas cuya esolución se eclama con u gencia; al ez con demasiada p ecipi ación: se p e ende camina an á p isa que no es ex año opecemos á cada paso. Hechas es as sal edades , apa ece no obs an e como una de las causas más salien es de la g a edad con que se p esen an las cues iones sociales con empo á- neas la desp opo ción que en sen i de muchos se ad ie e en e los p og esos ealizados en el o den ma e ial y los que se e ie en al o den mo al y aun al in elec ual. Es e dad que la ciencia no es aho a pa imonio de una cas a p i ilegiada: es á al alcance de odas las in eligencias, 'y no es a o e cómo, po i ud de ella; se ele an mul i ud de indi iduos de las clases que malamen e se — 55 — i ulan deshe edadas pe o,. si se las conside a en con-, jun o, les al a mucho oda ía pa a pone se al ni el eclamado po los medios ma e iales de que pueden se y son pa icipan es. Dis inguiendo cual se debe el uso del abuso, es lo cie o que nues os ob e os i en den o de la posibilidad de sa is ace cada día nue as necesidades, y si la p udencia y una cons an e p e isión hijas de una educación sólida no ienen en su auxilio, ¿cómo hemos de quejamos de - que el de echo de la ue za que les da el núme o con inúe- sob eponiéndose á la ue za del de echo? La clase ob e a se esien e, en gene al, de la al a, de educación écnica: a ibuye al abajo manual de- masiada impo ancia, y en cambio se la niega á los o os agen es económicos, po que desconoce los p i- me os p incipios de la ciencia que no debie a igno a ; de iende con ene gía los - de echos que le pe enecen, cuando no los exage a, y se ol ida de los debe es co e- la i os, po que ca ece de, los medios indispensables pa a ap ecia el ín imo enlace que exis e en e és os y aquéllos y con- ence se de que el goce de los Linos exige po necesidad el cumplimien o de los o os, y es os medios hay que busca los en la ins ucción.. El ap endizaje de la mano de ob a, si se le examina en conjun o, es po odo ex emo empí ico. Los jó enes que po necesidad ó po ocación se dedican á los a- bajos manuales no poseen siquie a los conocimien os que ab aza la ins ucción llamada, p ima ia, los unos en absolu o y . los o os de un modo an impe ec o que no les si e pa a nada; así es que se en obligados á inicia se en los abajos po me a imi ación, sin que les sea posible da se cuen a del po qué de la más sencilla de las ope aciones que ejecu an. Llegan po in á la - 56 edad i il sin o as nociones en su o icio más que la, acilidad en la ejecución de un núme o de e minado de mo imien os muscula es ó la des eza en el manejo de algunas he amien as pa a p oduci muy con ados obje os 6 una pa e de és os. De nada si e que el indus ial, p e iso , ponga al alcance de sus ob e os lib os, modelos ú o os medios adecuados pa a cul i a su in eligencia; impo a poco que se e ijan biblio ecas popula es si han de halla se casi desie as. Una educación p ima ia más comple a, debe p ecede á es os laudables es ue zos que se idean pa a di undi los conocimien os ú iles, y desg aciada- men e a as a una ida lánguida y pe ezosa, sob e odo en e noso os. Según el censo de población de 1860, en España no sabían lee ni esc ibi un 75 po 1() de sus habi an es. Y no somos noso os solos; es a ci a, se ele aba hace poco en I alia á un 78 po 100. Son innume ables los incon enien es que ae con- sigo el a aso in elec ual de las clases abajado as. En esos ai enes que expe imen an las indus ias, ¿quién no e emba azados y pe plejos á los ope a ios despe- didos de las ab icas y alle es cuando su abaj o 110 es necesa io po la in oducción de una máquina, po al a de salidas, e c., pa a dedica se á o as Ocupaciones aun- que sean simila es? Pues casi odo depende de la ca- encia de educación écnica pa a pode gene ali<la . A e- nidos á aquellas ope aciones que ap endie on con el ejemplo de o os ya adies ados — que se lo dan de mala, olun ad y con o mas áspe as y has a b u ales se les oye odos los días lamen a se de la al a de abajo, eniéndolo al ez á la mano con sólo que su ap endiza- je hubiese sido un poco más acional. Y ¿qué no di e- mos de esa enacidad de los habi an es del campo, que esis en oda inno ación en los p ocedimien os aplica- bles á la ag icul u a? ¿Hay o o medio de ence la que no sea la ins ucción? Si el ob e o enca gado de la pa e in ini esimal de un p oduc o u iese algunas nociones del con jan o . ¿no disminui ían en núme o en in ensi- dad las pa alizaciones o zosas de abajo? Es os incon enien es suben de pun o si se les exami- na bajo el aspec o de la in luencia mo al que eje ce la. educación. El homb e que lo igno a odo. que es á li- mi ado á un du o abajo mecánico que ejecu a casi po ins in o; que no dedica alguna ho a de descanso á lec- u as p o echosas, se lanza po la pendien e que le o • e- cen los place es b u ales. y la emb iaguez, la, c ápula y el juego comienzan insensiblemen e á apode a se de él bas a que po in llegan á subyuga lo po comple o. Se ol ida de su muje y de sus hijos, de la asis encia á sus ocupaciones. dec ece su jo nal y o ma, pa e del con ingen e siemp e dispues o á eng osa las ilas de los huelguis as — cuando apelan á la iolencia — si no e mina po emp ende de una mane a anca ó embo- zada la; ca e a del c imen. Como lo liemos indicado en la esella his ó ica, que p ecede. la cul u a en las clases in e io es es uno de los p incipales eso es pa a que desapa ezcan las di- e encias, an ipa ías y des íos que las sepa an del oce N- con ac o con las supe io es. La expe iencia dia ia demues a que el ap ecio á que se hace ac eedo el ob e o es á en azón di ec a de sus modales, de su aseo, en in de odas esas condiciones que cons i uyen lo que en lenguaje usual se llaman decencia y educacíin, pe ec amen e compa ibles con odos los es ados y ocu- paciones sociales; y pa a adqui i las iene que comen- za • po ins ui se, po cul i a su espí i u. De o o 8 - modo el igno an e -se á como has a aquí — ins u- men o inconscien e del ilus ado, y con inua án esos enco es mal encubie os que a ec an á odo el o ga- nismo social y. que g a i an de una mane a inmedia a sob e la cues ión conc e a de las huelgas. No son menos deplo ables los e ec os que p oducen el ol ido y el menosp ecio de los debe es eligiosos y mo ales. Ha dicho P oudhón, y se ha epe ido después, que " oda cues ión social en aña en el ondo una cues- „ ión eligiosa, „ y así es la e dad. Mal se concibe el se humano sin una c eencia más ó menos cla a y dis in a de la P o idencia. Se pene a en. esas ibus sal ajes, cuyos indi iduos casi se con unden con las bes ias, y en odos la idea de Dios p eocupa sus con- ciencias . emb iona ias: pa a oi a i ma su negación — dolo oso es con esa lo hay que busca al homb e ci ilizado de las populosas ciudades que nos asom- b an con sus g andezas. He aquí la p ueba más de- cisi a de la p oposición que dejamos sen ada : la cul u a mo al y la in elec ual no co esponden , ni con Mucho, á la apidez con que hemos p og esado en el o den ma e ial. ¿Hab á acaso que condena como noci os los p o- g esos ma e iales? Tan lejos de eso; el p og eso en o- dos los ó denes de la ida es siemp e un bien: ni puede culpa se á los adelan os ealizados . en el o den ma e- ial de que los mo ales no ma chasen pa alelos. Lo que hay es que, cegado y emb iagado el homb e con los iun os ób enidos sob e la ma e ia, en ez de ele a su espí i u á la P ime a Causa, o igen de su pe ec- cionamien o, se ol ida neciamen e de ella, deja de exis i pa a él una - esponsabilidad de ul a umba, y' sus • pasioneS se desbo dan sin asa ni medida. Po — 59 — mucho que se discu a, se án inú iles las en a i as que se di ijan en busca de un leni i o que eemplace al que nos o ece la Religión. Ni ale opone á es as indicaciones la singula espe- cie de que el desc eimien o y el indi e en ismo cuen an ambién con sus p oséli os ilus ados que se enca gan de ex a ia las conciencias de los igno an es sin da se cuen a de ello las más de las eces. Es a obse ación, lejos de disminui , ag a a las que dejamos consignadas; y es que no odos los males deben achaca se á los de abajo: de muchos ienen la culpa los de a iba, y en e odos o man el desconcie o del que esul a la ela- jación de los ínculos mo ales. La ley del debe no ex- cluye á nadie y obliga, más de ce ca al que posee los medios necesa ios pa a p e e las ascenden ales con- secuencias de su al a de cumplimien o, que á las ma- sas, acaso inconscien es á quienes a as a el so isma po sendas pelig osas. Tan o es así, que las clases a- bajado as siguen en sus hábi os y cos umb es una línea pa alela á los hábi os y cos umb es de las o as clases sociales, que ienen sob e las p ime as un ascendien e pode osísimo en odo lo que se e ie e á la mo alidad, po que muchas acciones ep obadas po la mo al á ue - za de se epe idas po los de a iba llegan con el iem- po á elaja y ex a ia la opinión y pasa po líci as y co ien es en e las masas. Díganlo la lo e ía, las o unas imp o isadas á la somb a de la Adminis a- ción pública y á cos a del con ibuyen e, la, deshones- idad y el libe inaje en onizados acaso con más e- inamien o en los salones a is oc á icos que en la humilde buha dilla, el excesi o lujo que conduce á la disipación, los espec áculos que a aen la concu en- cia en azón di ec a de su inmo alidad, e c. Si las — 66 — mano de ob a, que si bien no puede cali ica se de pe - manen e, ni mucho menos , en o pece á el mejo amien o y bienes a de las clases abajado as. No es es a ampoco la p ime a ez que se hacen no- a los incon enien es que ae consigo el a án de b i- lla po medio de las ca e as li e a ias, sob e odo en aquella pa e de la población que, con ando con mo- des os ecu sos, debie a dedica los al omen o de la ag icul u a y de la indus ia. Semejan e ex a ío en ningún país se deja sen i con an a i eza como en el nues o, mediando la ci cuns ancia de acen ua se en la población u al., si cabe, con más enacidad que en la de las ciudades. Tenemos un abogado po cada mil habi an es, y los médicos exceden de es a p opo ción; exis en sesen a y an os mil eclesiás icos en e segla- es y egula es, y en cambio no llegan á ein a mil las escuelas públicas de odas clases. Es as ci as salen en g an pa e de las amilias medianamen e acomoda- das de los pueblos u ales que alejan á sus hijos del hoga domés ico y del cuidado de las ie as, en cuyo mejo amien o pod ían emplea sus a anes con p o e- cho p opio y de la sociedad, pa a con e i los en "abo- gados sin plei os, „ ó en "médicos sin en e mos, „ dis- ayendo sumas de conside ación en sus es udios. Los que ca ecen de medios de o una pa a da pábulo á es a manía, ampoco se a ienen con las aenas ag íco- las de a díos endimien os, y se lanzan en busca de un sala io en las manu ac u as ó de una plaza de es- c ibien e en las o icinas, y la ag icul u a se es aciona y languidece en los moldes es echos de p ocedimien- os u ina ios po al a de capi ales y de la inicia i a y di ección que muchos de es os maniá icos debie an imp imi le. De aquí: 1.°, ese no able desequilib io en e — 67 — la indus ia ag ícola y las ab iles que con ie e la na- ción en un sé enomenal con una cabeza eno me cons- i uida po las ciudades, y un cue po aquí ico y ende- ble o mado po los campos casi desie os y sob e odo muy mal cul i ados; 2.°, esa plaga que i ulan empleoma- nía y su co ola io la bu oc acia, que al deci de Mon a- lembe , "c ea una muchedumb e de hamb ien os ca- „ paces de odos los u o es con al de sa is ace su ape- i o, y de odas las bajezas cuando es án ha os;,. 3.°, ese aumen o a e ado , en in, del núme o de los que no abajan ó que imp imen una di ección o cida y es é il á su ac i idad y la disminución de los e dade- os abajado es. ¿Hemos de ex aña nos en is a de odo es o que las subsis encias se enca ezcan, que el p ecio de la mano de ob a se p onuncie en baja y que la mise ia ienda, de ez en cuando, sus neg as alas so- b e nues a población ob e a? Pues así y odo, y á pe- sa de la magni ud de es os obs áculos, no cabe ap e- cia los como pe manen es po que dependen del o cido umbo que se imp ime á las ue zas sociales, y cede- án á medida que la e dade a cul u a se gene alice y que desapa ezcan algunos es o bos legales. Es ambién de in luencia pode osa pa a la cues ión que a amos, y se desp ende de los an e io es mo i os la abundancia ó escasez de los capi ales des inados á la p oducción. Si el capi al y el abajo son dos elemen- os que deben gua da p opo ción en la medida con e- nien e, una can idad mayo de abajo exigi á o a igual can idad de capi ales pa a sos ene lo, y las con- ingencias que és os su an se deja án sen i en la mano de ob a, po que la demanda de b azos es a á en azón di ec a de los capi ales empleados en las indus ias. Así co no es e agen e es ma e ia ine e é in ecunda - 68 - sin el concu so i i icado del ob e o, así ambién la po encia p oduc i a del abajado se pie de en el a- cío si no la sos iene un capi al p opo cionado; son dos ue zas ecíp ocamen e necesa ias y que ma chan in- disolublemen e unidas aunque las pongan en mo i- mien o pe sonalidades dis in as. Cuán o end emos adelan ado pa a el bienes a de odos, incluso pa a las clases abajado as, el día en que és as, exen as de p eocupaciones, se pene en de una e dad an sencilla como ecunda! No a iga emos al lec o con el examen de las cau- sas que puedan de i a se de los as o nos polí icos y sociales que an o in luyen en la baja de los sala ios, ni de las que ienen su asien o en o as calamidades que a ligen á la humanidad, como las gue as, las pes- es, sequías y e emo os, mi igadas hoy po la aci- lidad y apidez de las comunicaciones, que he manan los in e eses de odo el mundo, y po la in e ención e icacísima de la diplomacia en las con iendas in e - nacionales. Fácil es que ya nos hayamos ex endido de- masiado, y se p esuma que la enunciación de e dades an sencillas sea imp opia de un abajo de es a índo- le; pe o como o man la p emisa obligada en odas es as ma e ias, nos si en aho a pa a a i ma : que adonde quie a que di ijamos nues a is a nos encon a emos con que los sala ios, sólo po excepción, deja án de co esponde con las necesidades de los abajado es, sin que exis an azones sólidas en que apoya la des- p opo ción pe manen e que se alega como causa de las huelgas. La causa exis e, pe o es á cons i uida po es- os y o os acciden es y obs áculos ag a ados po nues- os e o es, que unas eces se ha án sen i con ena- cidad y o as desapa ece án del odo pa a ol e ál — 69 ----- mani es a se más a de, aunque sin con ene la endencia na u al á ni ela en odas las indus ias el p ecio del a- bajo con el de los medios de exis encia y con el sucesi o mejo- amien o de las clases ob e as. ¿ Cómo concebi de o o modo el p og eso económico? ¿ Cómo concilia esa des- p opo ción pe manen e del sala io con ese sinnúme o de sociedades de p e isión undadas con el aho o y aun las mismas de esis encia? ¿De dónde salen los eno mes capi ales que sos ienen es as sociedades, de que nos ocupa emos en o o pa e, no siendo de los sob an es de los sala ios? II. Uno de los e o es más ascenden ales en que incu en las clases abajado as, que casi los esume odos, es el empeño en conside a el capi al y el a- bajo como dos enemigos i econciliables. Y no son los ob e os los que di unden y p opalan es e also concep o: dis inguidos esc i o es emplean con ecuencia la an sabida ase de la gue a en e el capi al y el abajo aun al comba i los ex a íos del socialismo. Las masas igno an el alo de la me á o a, y se acogen de buena e al es imonio de los economis as pa a pe suadi se de la exis encia e ec i a de la lucha, cuando p ecisa- men e en e ambos ac o es median elaciones an ín- imas y es echas que no se conciben el uno sin el o o. En buen ho a que se econozca como un hecho de ac- ualidad ese an agonismo , pe o no en e el capi al y el abajo, sino en e capi alis as y abajado es, que ex ien- de, po desg acia, su pe nicioso in lujo á la plaza pú- blica, al mee ing, al club y á los cong esos de ob e os, sin espe a el in e io del alle y de la áb ica. El abajado ap ecia únicamen e su e ibución — '70 — pe sonal; la compa a con la del sabio, con el bene icio del emp esa io, con el in e és del capi alis a y, en in, con la de cada uno de los múl iples ac o es que con él in e ienen en la p oducción; y cuando las indus- ias p ospe an la encuen a siemp e meno , po que así lo exige el cumplimien o de leyes inexo ables de odos sabidas — y de cuya e icacia es imposible que se sus aiga el ob e o. Se desespe a y eniega de su sue - e; no quie e epa a po qué en la misma áb ica o os compañe os suyos suben de g ado en g ado á los pues- os supe io es y mejo e ibuidos; se ija en que una mayo ía lo an e es á a enida á un sala io, y en e los que componen es a mayo ía se cambian sus imp esio- nes á cada momen o. ¿Cómo hemos de ex aña que la - uin pasión de la en idia llame algunas eces á las pue - as de su co azón, sob e odo en esos días de su imien o que le ocasionan las c isis del abajo? De aquí los ece- los en el égimen in e io de las áb icas, la i an ez de elaciones, que se man ienmen ue za de la necesidad, que obliga al ob e o á abaja pa a ob ene un sala io y al dueño de la emp esa á ale se de él pa a la ejecu- ción de la mano de ob a; la indi e encia de los unos po la sue e de los o os, que no deja á de mani es a se has a con e dade a uición an e el éxi o desg aciado de la emp esa..Y¿ Y cuando és a p ospe a ? En onces el ob e o se a iene mal con las no ables di e encias en e las u ilidades; desmaya en el abajo; se le ap e- mia á que le imp ima más ac i idad; se le ep ende si no se p esen a á la ho a con enida, cuando no se le descuen a pa e de su jo nal ó se le despide ; y como po o a pa e al emp esa io no le es pe mi ido despe - dicia ningún de alle bajo la pena de que le salgan e ados sus cálculos y la de expone se á una pé dida — 71 — segu a, á cada paso in oduce en los eglamen os de égimen in e io modi icaciones. más se e as á que han de suje a se sus ope a ios. En p incipio Jas - medidas eglamen a ias son:absolu- amen e indispensables: la di ección es el alma de oda emp esa colec i a, y exige la obediencia de los que abajan pa a ob ene un esul ado que equie e la unión y concie o de a ias ue zas. Cuando odas las cine concu en comp enden los debe es p opios de cada una, la sumisión es olun a ia y se hace ácil y lle a- de a; mas como el in á que aspi an es idén ico, es deci , el bene icio que cada uno espe a alcanza , y és e le c een desigual, la desigualdad ex a ía á unos y o os y la conco dia desapa ece pa a cambia se po las ecí- p ocas medidas :que impongan á cada ac o sus debe es. Al llega á es e pun o, el emp esa io ex ema cuan o puede los p ecep os eglamen a ios, y el ob e o se es- ue za á su ez pa a eludi los: cuando la necesidad no admi e espe a ansige con oda clase deimposiciones; llega empe o un momen o de desahogo , ó la aglome- ación de muchos les hace conoce su ue za, ó com- p enden los apu os de la emp esa de los cuales sólo le es dable sali con su. coope ación,. ó eciben exci acio- nes de a ue a, y en odos es os casos echan mano de la huelga pa a exigi la e o ma de las medidas de égimen in e io de cuya obse ancia dependía su sala io. Algunas eces es a án en su de echo; la huelga, sin emba go, no pod á pasa de un débil palia i o que p o oque una e o ma momen ánea. Si la i an ez de elaciones se ep oduce; si las manos y los pies no p es an la debida sumisión á la cabeza, se sus i uyen los abajado es mal a enidos con o os más dóciles, ó --72- si és os consiguen impone se, se cie a la áb ica y pe ece un ondo, mayo ó meno , de sala ios; y como és os se p opo cionan con los capi ales ci culan es, la huelga en ales casos no esuel e ni a enúa el p oble- ma, sino que, po el con a io, lo ag a a en pe juicio de los ob e os. III. Las exp esiones 'mínimum, de sala io y máximum de ho as de abajo in en adas po los que quie en e- dimi á los abajado es manuales, ienen á coincidi en sus e ec os. Al emp esa io le se ía indi e en e que se le es echa a á educi las ho as dia ias del abajo que calcula indispensables pa a el éxi o de su emp esa, que se le señalase un ipo de sala io del cual no pu- die a descende : en ambos casos los esul ados se ían idén icos; el cos o de p oducción hab ía de enca ec,e sg de igual mane a, y siendo mayo que el p ecio que u iesen en el me cado los a ículos p oducidos , su uina se ía ine i able. El mínimum de sala io debe ía es a en elación di- ec a con el p ecio de las subsis encias. y es e p e- cio — según liemos is ó — es de odo pun o imposible ija lo de an emano pa a una época dada. Un señala- mien o de es a clase exigi ía ambién que se midiese po . un mismo ase o á odos los abajado es sin es a- blece dis inción alguna en e el diligen e y el holga- zán, en e el hábil y el inexpe o, po que á odos al- canza ía de igual mane a ese p e endido de echo á la exis encia á cos a del emp esa io. Desde el momen o en que se econociese en el abajado el de echo á un sala io mínimo pe manen e, es a íamos de lleno den- o de la ni elación de. es a o ma de ecompensa p o- - '7 3 - pues a po Luis Blanc , echa íamos po ie a las causas á que obedecen las di e encias de la e ibución del a- bajo que con an a lucidez analiza el sabio Adam Smi h, y has a se ían un mi o las desigualdades na u ales que Sain -Simón enía muy p esen es pa a dis ingui de capacidades y p oclama su sabida máxima, que encie- a un ondo de e dad incues ionable den o de la li- be ad. El ob e o hábil conoce demasiado la impo ancia de su capacidad p oduc i a sob e la de sus cama adas que le son in e io es, y no consien e en ninguna de las ca- ego ías en que se quie a dis ibui á los abajado es, que los menos ap os ó diligen es se le igualen en e i- bución ; po eso el sala io mínimo cuen a con pocos p oséli os en e las clases ob e as cuyos indi iduos ie- nen muy bien sen ados sus de echos pe sonales pa a an- sigi con semejan e igualdad. Así es que el concie o en es e pun o se hace di ícil si no imposible. No sucede lo p opio con el máximum de las ho as de abajo. Sea cualquie a el iempo dia io que los ob e os dediquen á sus a eas, puede cabe la opo una dis in- ción pa a emune a los según su capacidad, y como aquí la injus icia no a ec a á la clase. sal an po encima de la econ ención e angélica, y les impo a poco no e la iga en el ojo p opio: en la paja en el del em- p esa io, y la sue e de és e es lo de menos, po que coincide con sus aspi aciones esumidas en una ase: gue a al capi alis a; y así se alen del iempo pa a au- men a po es e medio sus e ibuciones ó sala ios. La ley es impo en e pa a ija el máximum de ho as de abajo jo aun den o de un sis ema socialis a pu o, po que la na u aleza y condiciones especiales de cada indus ia exigen una desigualdad lo an e en la du a- lo - 74 — ción dia ia de la mano de ob a; y aunque uese posi- ble—que no lo es—clasi ica y ag upa con exac i ud odas las indus ias, señalando á cada clase ó g upo. las ho as dia ias de abajo, se ía Menes e ce a la pue a á odo p og eso, impedi oda modi icación en la mane a de p oduci , eclamada po los nue os mé- odos ó p ocedimien os, que equie en suma elas ici- dad en la a ea dia ia del abajo de ejecución. No siemp e se de u o el legislado an e es as consi- de aciones; y á pesa de ellas se ingi ió á eces en el égimen in e io del alle , ijando la du ación de la mano de ob a; mas como el o den na u al y las leyes po que se gobie na a de ó emp ano se imponen po . encima - de odos los obs áculos, sucedió que las en a- i as de la ley han sido in uc uosas, y cuando se ex- emó su cumplimien o, los esul ados no co espon- die on al p opósi o, sino que ue on diame almen e opues os. Los abajado es no lo igno an; y el Es ado, al mez- cla se en es os asun os, lo hizo con imidez y á medias, sal o en algunos casos - ugaces en que se apode ó de es a ue za el socialismo; de modo que aquéllos a i- buyen la ine icacia de las medidas legales á la al a de. ene gía po pa e del legislado , po que los unos des- conocen y los o os no quie en econoce la imposibili- dad de desplega la, á no sus i ui odo el égimen indus ial con empo áneo po una o ganización cap i- chosa que ab ace la ida económica de la humanidad en su conjun o y en sus. de alles, lo cual — po o u- na — es y se á i ealizable. Los ob e os, no obs an e, pe se e an enaces en sus p opósi os, y los alien an de una pa e los socialis- as adicales, que no despe dician ninguna ocasión de, a iza la ea de la disco dia, y de o a esas escuelas in e medias que se ijan en algunos pun os pa a da al as e de soslayo con el sis ema indus ial. Con úndese de un modo las imoso la cues ión de ho as de abajo con la al a de ins ucción de los ope a ios, y pa a hace la causa de és os más simpá- ica, suelen asocia la á las quejas y lamen os que ex- halan los enemigos del abajo del niño y de la muje en las áb icas. Al llega aquí la imidez legal, an e la du ación y la o ma del abajo de los adul os, se ue- ca en osadía a ándose del abajo del niño y del de la muje y se echa mano de la ley pa a a egla el de és os. ¿ Cómo, pues, ha de ex aña se que aquéllos a- en de consegui con las huelgas lo que el Es ado nie- ga á los p ime os y concede á los segundos ? Después de odo, ¿ quién su e el queb an o po consecuencia de la eglamen ación del abajo sino el dueño de la emp esa, ya sea el abajo eglamen ado el del niño, de la muje ó el del adul o ? Si el indus ial no puede dis ingui ¿po qué ha de pode hace lo el Es ado ? p egun a án con azón los ob e os. La lógica es in- lexible; y en ue za de la lógica in en an, aliéndose de la huelga llena los acíos que encuen a» en la ley: ni 7 más ni menos. IV. El inc emen o que omó la maquina ia en la in- dus ia mode na, debido al pode oso auxilio del apo , simpli icó de un modo ex ao dina io la mano de ob a, acili ando la sus i ución del abajo de los a ones adul os po el de la muje , el del niño y el de los ap endices. Como el jo nal de odos és os, en igualdad de condiciones, es meno que el de aquéllos, las em- - 82 - guíen e, no pe de de is a las en ajas inmensas, in- calculables y pe manen es de las máquinas pa a la so- ciedad, an e el incon enien e acciden al que puedan o ece pa a uno ó a ios indi iduos. A la al u a á que ha llegado el empleo de la maqui- na ia, cuando las emp esas disponen de los ecu sos y medios necesa ios pa a sus i ui el abajo manual con los p ocedimien os mecánicos, la huelga es impo en e en la mayo ía de los casos. Las di icul ades se conc e- an á la pa alización o zosa de los ob e os sus i uídos po las máquinas que suelen asocia se á o os y o mu- la en e odos exigencias que as o nan po el momen- o la ma cha o denada de la indus ia en las localidades en que acaecen ales hechos. A es o quedan educidas las an decan adas causas de las huelgas que se acha- can á las máquinas. Admi iendo el supues o de que la coalición se ealice y que consigan los abajado es de una localidad dada de ene po algún iempo la ins alación de una máqui- na , ¿ qué esul ado sa is ac o io pod án ob ene los huelguis as...? El colec i ismo, sin deja de se un absu - do, den o de sus alsas p emisas es más lógico: conoce que la huelga en es os casos no conduce á nada p ác- ico; no igno a que, si la in ención es ú il, a de ó emp ano se aplica á po encima de odas las esis en- cias, y co a la di icul ad po lo sano negando la p o- piedad indi idual de odos los ins umen os del aba- jo, del capi al en sus a iadas o mas, y p oclama su usu uc o colec i o. Podemos adelan a más aun: como de alsos supues os sólo b o an conclusiones ex a ia- das, esul a ambién más azonable en la apa iencia la eo ía de Sismondi: " Cada uno en su casa, cada uno pa a sí, „ po que al menos la sup esión o al de las — 83 --- máquinas deja ía á odos los ob e os en posesión del abajo que la p oducción exija, y no implica ía la epugnan e dis inción que esul a de las aspi acio- nes de los huelguis as cuando consiguen suspende la in oducción de un p ocedimien o nue o, quedan- do en pie odos los incon enien es eales ó ic icios que quie an a ibui se á las máquinas. Véase po dónde enimos á colegi que la huelga mo i ada po los pequeños pe juicios que su an unos cuan os ob e os debido al uso de un p ocedimien o mecánico, es menos disculpable que esas eo ías ex- emas que abogan po su o al sup esión ó po su dis u e colec i o. Tales eo ías os en an cuando me- nos el mé i o de la anqueza; se las puede ap ecia en odas sus abe aciones y des a íos, y ab iga la se- gu idad de que no sald án del e eno de la u opia. VI. Más en azón es a án los ob e os cuando sus p e ensiones se conc e en á ehusa ins umen os de- ec uosos, en endiendo po ales aquellos que no o ez- zan las condiciones necesa ias de segu idad. Cabe en lo posible que el in e és exage ado del ab ican e no le deje e los pelig os que puedan sob e eni del de- e io o de las máquinas, y en onces es án en su de echo los ope a ios pa a obliga le á que las eponga ó en o o caso abandona la áb ica ó el alle . La huelga que se unda en ales mo i os—si uesen cie os —se á siemp e legí ima .y e i a á a ales acciden es. Enemi- gos de oda aba que se encamine á en o pece la ma cha na u al de las indus ias, emos en la huelga en es os casos un medio que sus i uye con en aja las iscalizaciones y econocimien os que se ían indisp en- - 84 - sables pa a p eca e los sinies os en el in e io de las áb icas ó en o as explo aciones indus iales. Tampoco debe á censu a se la huelga si se di ige á obliga á las emp esas á que adop en odas las p e- cauciones compa ibles con la na u aleza de indus ias líci as y ú iles que o ezcan incon enien es pa a la se- gu idad pe sonal ó pa a la salud de los ob e os po azón de las ma e ias labo ables, po lo expues o de los abajos ú o as causas análogas. Si la índole de la ocupación exige el labo eo de sus ancias noci as ó la p ác ica de ope aciones a iesgadas, como los jo - nales en es os casos son c ecidos, acon ece que alu- cinados los ob e os po el cebo de la ganancia y los pa ones po el a án de economiza , se ol idan de los debe es que á unos y o os co esponden; y an e ambos escollos sólo es posible po pun o gene al con- ia en la:p udencia de emp esa ios y abajado es, sin pe juicio de que las leyes penales p esc iban se e os cas igos pa a los casos en que la imp udencia de las emp esas uese mani ies a y c iminal. Fácilmen e se colige de odo lo expues o que se ía in e minable la lis a de las causas ó mo i os que p o- ocan las huelgas, como po ejemplo: cuando se p opo- nen aboli el abajo po pieza y á des ajo; a ia la o ma y mane a de abaja ; exclui de las áb icas á los ope a ios ex anje os; ija la ho a de salida los sá- bados y la de las comidas ; las dimensiones de las pie- zas y de p osc ibi el abajo po la noche. Adelan e- mos más oda ía, insis iendo en las sal edades que quedan consignadas, que es a lis a no pod á ce a se nunca po que á cada paso apa ece án nue os hechos que añadi á los ya enume ados, y á o os muchos que omi imos po no se p olijos, que los abajado es — - 85 - equi ocados ó engañados — p ocu an esol e po me- dio de las huelgas. Pasemos á juzga las bajo los dos aspec os que exige el ema obje o de es e ensayo. Concep o económico y ju ídico de las huelgas« Tan di ícil es la a ea de in es iga las causas me- dia as é inmedia as de las huelgas, como ácil la de emi i un juicio espec o á las mismas. T a ándose de inqui i con algún undamen o la aíz de que p oceden hab á siemp e di e gencia de pa ece es ; cada cual las ha á de i a de una ó a ias de las ans o maciones á que es án suje as las sociedades en sus con inuas y no in e umpidas mudanzas: se á a o que coincidan en sus ase os, y no obs an e odos end án azón, pues o que, co no ya lo hemos ad e ido , media un ín- imo enlace en e los innume ables mo i os que p o- ocan los su imien os y las desdichas de la humani- dad. Po el con a io, al ap ecia el enómeno con pequeñas di e encias coinciden odas las opiniones, desde los que se mues an sus decla ados enemigos has a los que p ocu an disculpa las como un medio ole able de mejo a la sue e de las clases abaja- do as. Pa a noso os es e abajo de ap eciación se hace oda ía más ácil, po que el examen ci cuns anciado de sus causas no puede hace se sin a e igua la legi i- midad de cada una de ellas, lo que equi ale á juzga - las en de alle según los ines que se p oponen en cada caso. Vend á, pues, á se es a pa e de nues o bosque- jo como el complemen o y el esumen de la an e io . ---- 86 La huelga cuando es olun a ia supone po egla gene al i an ez de elaciones en e los que concu en con su abajo, con sus capi ales, con sus luces y su expe iencia á la ob a de la p oducción: signi ica que no hay acue do en e los in e eses de cada uno de los agen es p oduc i os; que p e enden sob epone se los unos á los o os, ó cuando menos hace iun a una ni elación p econcebida, que puede se jus a ó injus- a, apelando pa a ello á la abs ención y sal ando con ecuencia po encima de las p esc ipciones del debe . Sin pasa adelan e, aun den o de es os lími es la huelga es po odo ex emo unes a: nada esuel e en de ini i a. Tan o se p oponga un aumen o de sa- la ios, e i a su disminución, ce cena las ho as de abajo, ó cualquie a de los a ios ines que oman los huelguis as como pun o de pa ida, esul a ine icaz, po que en o pece el lib e desen ol imien o de las leyes económicas en e las cuales exis e una pe ec a solida- idad. Ni pod ía sucede de o o modo, pues á nadie le es pe mi ido ulne a las, á no se bajo la pena de in- oduci una pe u bación en la ma cha de la sociedad de que o me pa e, ya se e ie a la ley ulne ada á la p oducción, á la dis ibución ó al consumo de la ique- za. — Tales leyes semejan en conjun o un lago an- quilo á cuya supe icie es imposible oca en cualquie- a de sus pun os sin que oda ella se conmue a. Examinémoslas bajo su aspec o económico. -87— El abajo, si se le conside a con elación á las e i- buciones que le pe enecen, es una me cancía como o a cualquie a que se co iza en la plaza y es á suje o á odas las luc uaciones que se igen po la ley de la o e a y la demanda. Es ob io que con es a ap eciación no se ebaja en lo más mínimo el nobilísimo concep o de la pe sonalidad humana. Cualquie obs áculo ó en- o pecimien o que impida ó e a de el cumplimien o de es a ley, es, pues, un mal que iene que a ec a po necesidad á oda la e olución económica. El p ecio del abajo o ma pa e del cos o de p o- ducción; el p ecio co ien e de los p oduc os signi ica, ó debe signi ica , la compensación de los an icipos he- chos po odos los que de un modo p óximo ó emo o han in e enido en su ejecución has a p esen a los á la en a. Po lo an o, si se in e pone una causa que. al e e la lib e co ización de alguno de los ac o es, se. con e i á en una excepción ela i amen e á los de- más; deja á de su i las consecuencias de la compe- encia que g a i a án sob e los es an es con a eglo á las ci cuns ancias del momen o en que concu an, ocasionándoles un pe juicio igual — sino mayo — al bene icio que hubiese expe imen ado el ac o sus aí- do. Es o es p ecisamen e lo que p e enden los huel- guis as: sus ae se de la concu encia, dejando que los emp esa ios y los capi alis as deba an y disminuyan sus in e eses con al de que á ellos no les alcancen los e ec os de aquella ley. A es o ienen á queda educi- - 88 - das las aspi aciones de los ob e os den o de un égi- men exen o de monopolios y p i ilegios legales. Pe o, ¿las huelgas ponen á cubie o al ope a io de las luc uaciones del p ecio de su abajo? De ningi'm modo: lo que hacen es ag a a su si uación. No en ano se han cali icado de a mas de dos ilos que hie en al inexpe o que las maneja, po que po encima de la ilusión que po de p on o pueda alucina en algunos casos á los ob e os, es á la ealidad de las cosas que se deja sen i casi ins an áneamen e: no bien se al e a la elación de los ac o es que gozan de plena libe ad en su mane a de ob a , la solida idad que los une les hace pa ícipes en odas las consecuencias. I. El emp esa io que se e acosado po una huel- ga cede á acaso á las exigencias de ,los ob e os ín- e in pueda sos ene sus ope aciones sin pé dida: des- de el ins an e en. que és a sob e enga, ó eemplaza á los huelguis as po o os abajado es, ó suspende su explo ación indus ial ó cie a su áb ica; y, como u i- mos ocasión de obse a an es de aho a, pe ece un ondo que se des inaba á sa is ace sala ios, po cuya azón és os, lejos de aumen a , end án que p onun- cia se en baja. P ime e ec o de las huelgas, al ez el más desas oso. II. En e la p oducción y el consumo median ela- ciones an ín imas y es echas, que siemp e que se pe u ban sob e ienen c isis económicas de odas cla- ses, pa alizaciones y as o nos an o más in ensos y du ade os, cuan o mayo ue e la pe u bación su ida. — 89 — Aquellas elaciones las sos iene la indus ia me can il que es el 'in e media io en e p oduc o es y consumido- es. Pues bien: cuando las coaliciones y las huelgas pa alizan la ab icación de uno ó a ios a ículos en un pun o de e minado, el come cio que se su ía de es os a ículos cambia de umbo, abandona el pun o p oduc o que ya no iene que suminis a le, y busca la me cancía en o os si ios. ¡ Cuán as pé didas, cuán- os queb an os no expe imen a la p oducción has a e- pone se y adqui i de nue o la clien ela . la pa oquia ahuyen ada po las huelgas! El ob e o. bien que abaje ó de engue un jo - nal, bien que ca ezca de ocupación ó se decla e en huelga, necesi a alimen a se y es i se: pod á deja . de abaja , pe o no de consumi . Como la sa is acción de las necesidades es ap emian e, las clases abajado- as des ían la colocación de sus aho os y economías de esas ins i uciones bené icas y p e iso as que in lu- yen pode osamen e pa a a aja los aza es del po eni , y dan ida á esas o as sociedades de esis encia des- inando sus ondos á sos ene se cuando huelgan. De aquí el consumo imp oduc i o de inmensos capi ales, que in e idos en o a o ma, al paso que les se i ían pa a emedia los males que las aquejan, se ían un nue o ondo de sala ios que aumen ando el capi al ci culan e exigi ía mayo núme o de b azos y ha ía subi los jo nales. ¿Se quie en ejemplos? Pod ían adu- ci se an os como huelgas ha habido. M. Reclus se en- e u o en echa la cuen a de las pé didas ocasionadas- po a ias huelgas que u ie on luga en P es on, Pa- diham, Cli he o , Blackbu n, As hon, Colue, Bol on y 12 - 90 — Lond es, eligiendo una de cada pun o. La ope ación dió el siguien e esul ado: 4.901.650 días de jo nal pe - didos, con 57.336.550 ancos i ados á la calle po los huelguis as en los días que deja on de abaja . IV. Así como la unción económica conside ada. en conjun o o ma un odo cuyas pa es es án. es echa- men e unidas en e sí, de igual modo ambién el buen ó mal éxi o de cada una de las indus ias en que se ocupa la ac i idad humana in luye en las es an es, en azón. di ec a del g ado de dependencia en que se encuen en unas de o as, de sue e que la pa alización olun a ia del abajo en cualquie a de ellas, ae en pos de sí la pa alización o zosa en las demás. Se decla an en huelga los ope a ios que abajan con eccionando zapa os; pues no a da án en queda sin abajo, aunque quie an y deseen abaja , los que se ocupan en p epa a las pie- les: á la clausu a de los ob ado es de calzado p o oca- da po una huelga, si es in ensa y du ade a, sigue la de las áb icas de cu ido. Resul ado: ope a ios que no abajan po que no quie en dejan sin abajo á o os que quie en abaja . No c eemos necesa io ad- e i que los e ec os inmedia os que se desp enden de es e sencillo ejemplo , no se de ienen an e las áb icas de cu ido; á la co a ó á la la ga an epe cu iendo de unas en o as indus ias has a in lui .en odas de una mane a las imosa. Resumiendo, pod emos conclui sin emo de equi- oca nos, que las huelgas aen consigo de un modo ine i able: 1.° la pa alización indus ial más ó menos — 91 - in ensa y du ade a en el país ó coma ca en que acon- ecen; 2.° el consumo imp oduc i o de los capi ales que los huelguis as des inan á su sos enimien o du an- e la suspensión de los abajos, capi ales que dejan de se lo pa a con e i se en me as can idades gas adas es é ilmen e; 3.° la huelga o zosa de los abajado es de o as indus ias, ó po lo menos una baja en sus sa- la ios. ¿Cuál es, po consiguien e, el concep o econó- mico que de ellas debe á o ma se...? Al llega á es a ase de la cues ión nos salen al en- cuen o con sus econ enciones las escuelas socialis as de odos ma ices que, acep ando po un ins an e el égi- men indus ial con empo áneo, y pa iendo de la im- pe ección o igina ia de las ins i uciones humanas, pesan — á su mane a — los incon enien es de las huel- gas y a i man que les sob epujan sus en ajas. Acep- emos el deba e en es e e eno, y eamos has a qué pun o pod án es a en lo cie o, pe o an es hagamos una sal edad que ya queda consignada en o a pa e: cuando la huelga se p opone el cumplimien o de un in mo al ó humani a io pa a cuya ealización sea impo- en e el lib e desen ol imien o de las leyes económi- cas, la cali icamos de legí ima; al sucede en los casos en que se a a po su medio de desecha ins umen os de ec uosos que o ezcan pelig o pa a la ida del ob e- o, ó de adop a las p ecauciones higiénicas posibles en oda clase de abajos, y o os pa ecidos. Aunque la economía no sea del odo ex aña á es os con a iem- pos debido á las es echas elaciones que man iene con la mo al y el de echo y el ecíp oco auxilio que se p es an, el emedio en ales casos pudie a se a dío ó ine icaz, y la huelga al ez p e enga acciden es des- g aciados. - 98 — ia nos que los capi alis as indus iales p ocu en á su ez esis i las y que empleen pa a ello odos los eso - es que les sugie an los ap ie os en que muchas eces les colocan los huelguis as...? Asegu a Adam Smi h (In es igación de la na u aleza y causas de la iqueza de las naciones), que los pa onos se en ienden siemp e coali- gados de una mane a áci a pa a, es aciona los sala- ios, has a el ex emo de se mal is o en e ellos al- a á es e comp omiso p esun o. Algo absolu a nos pa ece la p oposición del ilus e p o eso de Glasgow; pe o aun dando po supues o el in e és de odos los emp esa ios pa a esis i el aumen o de los jo nales, es e in e és colec i o cede á an e el in e és pe sonal de cada uno cuando las ci cuns ancias le b inden con pin- gües bene icios aun á ueque de subi los sala ios á sus abajado es; y que es as ci cuns ancias pueden da se— y se dan á cada momen o — nos lo p ueba la p ác ica de cada día y la misma ley de la concu encia que g a i a con igual ue za sob e el p ecio del abajo y sob e el bene icio de las emp esas. La libe ad en la p oducción no pe mi e el que los capi alis as emp e- sa ios ajus en á un mismo molde el empleo de sus capi ales á no expone se á una limi ación de bene i- cios; y ya se sabe que el p oduc o busca an e odo el mayo luc o posible. T asladémonos empe o á un pueblo ó á una coma ca ab il acosada po las huelgas de ob e os, y que és- os consigan i enciendo en de alle la esis encia que opongan los pa onos á sus p e ensiones. ¿Qué su- cede á? Que cesa án po comple o los e ec os de las leyes que la ciencia p oclama pa a con es a á la gue- a con la gue a, y que el espí i u de conse ación une á los capi alis as ó emp esa ios pa a busca en la -- 99 — unión la ue za que les al a aislados. En es os casos no es el emo á la censu a que dice Smi h lo que los conduce á coaliga se, sino el pelig o común que les amenaza, y sob e ienen esas ligas de los pa onos, co- nocidas en Ingla e a con el ocablo lock-ou , pa a ce- a simul áneamen e las áb icas, pa a despedi de acue do los ob e os que ienen po díscolos, pa a e- duci los jo nales y, en in, pa a es echa po odos los medios á los abajado es á que depongan sus abs- enciones. Conclusión: que ín e in impe a la concu en- cia, ella se enca ga con pequeños in e alos de ni ela las u ilidades de odos los cop oduc o es, sin exclui las del emp esa io; pe o desde el momen o en que los ob e os acuden á la huelga, los capi alis as-indus ia- les con es an á su ez con sus coaliciones; ó lo que es igual, la huelga de los abajado es engend a la de los ca- pi alis as. Sea, pues, cualquie a el aspec o bajo el cual haya de juzga se la huelga — aunque quisié amos omi i o a mul i ud de conside aciones que se e ie en al o den mo al — siemp e apa ece á como un a ma des- uc o a con que se in ade el campo de la indus ia pa a cohibi la libe ad, pa aliza la p oducción, ahu- yen a los capi ales é imposibili a la conco dia en e los ep esen an es de los di e sos in e eses que sos ie- nen el o den económico. Dejemos á los sec a ios de la In e nacional, que an o empeño mani ies an po sos ene i a y enaz la gue- a que las clases ob e as han decla ado al mecanismo indus ial con empo áneo, que esuman los concep os que quedan expues os en es as úl imas páginas. Pa a ello ex ac emos algunos pá a os del in o me que emi ió la Sección de Lieja á p opósi o de las huelgas en — 100 — el Cong eso de B uselas. (La In e nacional ya ci ada; pág. 87.) Dicen los in o man es: que "dado el es ado ac- „ ual de la sociedad, la lib e concu encia es la única, „ ga an ía que puede exis i en e el p oduc o y el consumido , y que la huelga des uye es a ga an ía 77 7/ coa ando la libe ad de las ansacciones y sus i u- „ yendo la iolencia y la ue za al mu uo acue do y ecip ocidad indispensables ; „ y añaden : " que la 57 huelga es una lucha que aumen a los mo i os de 17 odio en e el pueblo y la clase media, y sepa a más 77 „ y más dos clases que debie an uni se y en ende se. La coalición, ya la p omue an los pa onos ó los 51 ob e os, econoce un mismo pun o de pa ida: cada 77 uno aspi a á med a en de imen o del o o; iene el mismo esul ado de ini i o ; causa a bi a iamen e 77 una alza ó una baja en el alo de los p oduc os 77 desna u alizando la ley de la o e a y la demanda, 71 haciendo b o a la descon ianza en donde debie an 77 77 eina la con ianza y la ecip ocidad. „ Fijándose en los esul ados de las huelgas, se exp e- san los in o man es de Lieja en los siguien es é minos: " La huelga, an a al en su o igen, es casi siemp e ,2 unes a en sus esul ados; es como una espada de dos ilos que hie e al inexpe o que la empuña. Pasando „ po al o las can idades empleadas en sos ene la y la „ pé dida de p oducción, esul ado de la pa alización del abajo—pé dida de p oducción que siemp e se adu- 57 ce po un enca ecimien o gene al cuyas consecuen- 77 cías su en odos ae en pos de sí: 1.° la sumisión one osa de los ob e os que, al os de capi ales , no „ pueden lucha po mucho iempo; 2.° el llamamien o „ de ob e os ex anje os que les ocasionan una concu- 57 encia desas osa; 3.° la clausu a de los alle es, ó - 101 - /5 cuando menos la despedida de una pa e de los ob e- /7 os; 4.° la quieb a del pa ono; y que como consecuen- 77 cia, los ob e os al os de pan y de abajo se ean obli- ,' gados á su ez á hace la compe encia á los abaj ado- es de o os alle es y á causa ellos mismos la baja de 7/ 57 los sala ios con a la cual se habían alzado. Finalmen- 51 e, la huelga concluye con ecuencia po el mo ín, iniendo así á uni se la iolencia ísica á la mo al: la ue za se sob epone al de echo, y el ob e o inde enso 51 es ame allado en nomb e del o den y de la jus icia.„ 57 Una sola palab a que se añadie a á es a exac ísima pin u a de las huelgas, ha ía decae la ue za de la e dad con que es án e a adas. Quede, pues, sen ado po p opia con esión de pa e, que aun haciendo caso omiso de los c ímenes de que es á salpicada su his o- ia, son una pe u bación lamen able de unes as con- secuencias pa a odos. Cómo deben juzga se bajo su aspec o ju ídico? II La libe ad del abajo, así se e ie a al indi iduo como á las colec i idades, es una condición necesa- ia que la ciencia económica eclama con impe io pa a el abajado y que el de echo sanciona y ga an- iza en los pueblos cul os; de aquí el econocimien o de odas las mani es aciones de la ac i idad humana sin más limi ación que la impues a po los debe es e- cíp ocos pa a la coexis encia del de echo de odos. Si aun exis en p i ilegios y monopolios que i en á la somb a del Es ado, pod án algunos de ellos man ene - se, como se p e ende. po una azón pu amen e his ó- ica, esis i án los in e eses c eados la desapa ición de - 102 - los es an es, pe o no excluye á ninguno el ana ema inexo able que ulmina la ciencia; así es que pa a nues- o obje o nos bas a deja consignada la libe ad eco- nómica al como hoy se la en iende y econoce po la gene alidad. Aplicada es a doc ina á las elaciones que median ó pueden media en e el abajado — el ob e o — y el emp esa io ó capi alis a, no o ece di icul ad alguna p ác ica ín e in que no aspasen el lími e de la es e a del indi iduo; es deci , que el abajado y el emp e- sa io en an de lleno en las bases ju ídicas po que se igen los con a os, y la ley ga an iza el cumplimien o ecíp oco de los comp omisos que se hubiesen con aí- do ; pe o cuando unos ú o os se unen y concie an pa a busca en la asociación un apoyo á sus p e ensio- nes, en onces ocu e la duda sob e si aquellas elacio- nes cambian de na u aleza y exigen en su i ud la aplicación de di e en es eglas ju ídicas. El Es ado, como ó gano que se enca ga de la de- cla ación y de la aplicación del de echo, debe econoce en p incipio la legi imidad dé oda asociación, de odo concie o, pa a cualquie a de los ines humanos con al que no ulne e los p ecep os ju ídicos necesa ios á la exis encia y al desen ol imien o del indi iduo y al de la sociedad en gene al. Y debe i más adelan e o- da ía; po que cuando la asociación esponda al cumpli- mien o de los ines p opios del sé humano pa a su conse ación y p og esi o desa ollo, el Es ado con su econocimien o debe econoce le la pe sonalidad su icien- e pa a e igi la en cie a mane a en un o ganismo den- o de la sociedad, aunque sin inge i se en la o ma de ealiza sus p opósi os. Po el con a io, si el obje o y in de la asociación no eune las condiciones necesa- — 103 — ias á es e p opósi o, pe o al p opio iempo ampoco in in- ge las eglas ju ídicas que ampa an al indi iduo y á la sociedad; pa a el Es ado semejan e asociación es indi e- en e , y sin al a á sus debe es como ó gano del de e-. cho, deja á de p es a le sú sanción: exis i á de hecho bajo el ampa o de las bases gene ales que ga an izan la libe ad de odos, sin que la ley econozca de nin- gún modo su exis encia. Tenemos, pues, que den o de la es e a ju ídica el p incipio de la libe ad de asociación puede o ece en su desa ollo es dis in os aspec os que analizan los exposi o es de de echo público de la siguien e mane a: 1.° a en a la asociación con a los ines acionales que la na u aleza humana asigna al indi iduo y á la socie- dad que le cobija en su seno, en. cuyo caso la ley debe condena la y p osc ibi la, 2.° p opone se la, ealización de uno ó a ios ines acionales humanos, co no acon- ece con las sociedades indus iales, me can iles, cien- í icas, a ís icas y eligiosas: en onces el pode pú- blico las ampa a y las p o ege . después de econoce . su pe sonalidad como la de los indi iduos; 3.° y, po úl imo, encamina se á la p osecución de un in, que sin a en a con a las bases esenciales de la sociedad, no co es- ponde á ninguno de los medios que den o de la na u- aleza indi idual y social del homb e se es iman co no adecuados al cumplimien o de su des ino humano: a- les en idades pasan desape cibidas pa a el de echo y ca ecen de exis encia an e la ley. ¿ En cuál de es as si uaciones pod emos comp ende las ligas ob e as cuando se p oponen deba i colec- i amen e con los ep esen an es del capi al las bases bajo las cuales han de p es a su concu so á la ob a de la p oducción de la iqueza? ¿Qué di e encia ju ídica — 104 pod á exis i en e el abajado que dispone aislada- men e del empleo de sus ue zas, y un conjun o de abajado es que se unen. y se asocian con idén ico ob- je o? Den o de un égimen de lib e compe encia el ob e o ajus a el p ecio de su jo nal, su du ación y las demás condiciones que conside a con enien es pa a. abaja ó deja de hace lo, sin limi ación alguna: los pac os y con a os que con. al mo i o se celeb en son pe ec amen e líci os á los ojos de la ley. Pues bien, de que una de las pa es con a an es la o me un solo in- di iduo ó que sean algunos ó muchos,. la na u aleza.. del con a o no a ia: la pe sonalidad dueña del a- bajo como la que posee el capi al son en su esencia idén icas, bien que cada una de ellas es é concen ada. y ci cunsc i a, en cada ac o, en un indi iduo ó que se unan a ios pa a cons i ui la. Al Es ado como ó gano del de echo no le es pe mi ido es ablece dis inciones en es e pun o. Aun no pa a aquí odo: la libe ad en el o den. eco- .nómico, como en los demás ó denes de la ida humana. no se concibe sin la esponsabilidad; las dos se compene- an de al mane a, que una sin la o a se ían un mi o. Es lib e y esponsable el ob e o po que ajus a el p ecio de su abajo como le pa ece más opo uno, no pudien- do a ibui á la olun ad de o o el que su bene icio sala io — esul e meno que el del dueño de la emp e- sa; és e á su ez es lib e y esponsable po que elige el. géne o de indus ia que mejo le pa ece ó en a monía con sus inclinaciones y acul ades, y á él sólo pe ene- ce el éxi o a o able ó ad e so de sus emp esas y des- elos. Si, pues, la ley limi a a la ex ensión de cada uno de es os ac o es, desapa ece ía la libe ad y con ella. la esponsabilidad económica. — 105 — Den o de es a libe ad y de és a esponsabilidad el abajado — bien ó mal en endido — puede sen i se ó juzga se impo en e en momen os dados pa a b inula sus deseos al es ablece con su pa ono las bases de sus comp omisos, y busca la . ue za que le al a en la unión con los de su clase que se encuen an en idén icas ó pa- ecidas ci cuns ancias; y ¿ ha de esponde le el Es ado de la di e encia posible  si la hubie e—en e el jo nal que consiga po sí solo y el que le sea ac ible alcan- za uniéndose á sus compañe os? Es a íamos den o de las ga an ías que el socialismo eclama pa a asegu a los jo nales míniwos, y llega íamos sin opiezo de nin- gún géne o al econocimien o del de echo al abajo. Que las clases ob e as se equi ocan—se dice— cuan- do acuden á las coaliciones pa a, alcanza un alza de los sala ios, po que la ilusión del momen o se des ane- ce an e los desengaños; que las huelgas de los abaja- do es obligan á los emp esa ios á coaliga se á su ez, de modo que si los p ime os se asocian pa a impone se á los úl imos, és os buscan ambién en la unión la de.- ensa y se neu alizan las ue zas como si deba ie an indi idualmen e sus espec i os in e eses. Todo ello es incon es able; pe o, si no in e iene la coacción, al Es- ado no le incumbe di imi ales con iendas, ni ec i i- ca semejan es e o es: es la lucha pací ica den o del e eno pu amen e económico, y las leyes que lo p e- siden se enca gan de es ablece la a monía pe u ba- da. Como dice Al onso Foy, la ci ilización no p osigue su camino sino con la ca ga y la esponsabilidad de los pelig os que ae consigo la ex ensión cada. ez mayo de los de echos del indi iduo, en e los que i- gu a como uno de los p incipales el de asocia se pa a odos los ines de la ida humana. 14 - 106 Mas de que las coaliciones ob e as y su co ola io la huelga exijan la ole ancia de la ley po al a de é - minos hábiles pa a p ohibi las sin ulne a á sabiendas el de echo de asociación, no se sigue que haya de p es- a les su concu so ni su apoyo. Una dolo osa expe ien- cia nos a es igua sus unes os esul ados, aunque p es- cindié amos del análisis que acabamos de hace pa a juzga las bajo su aspec o económico; y el que alguna que o a ez hubiesen abogado po los ue os de la jus- icia, no es azón pa a ap ecia las en conjun o como un ins umen o de p og eso y de cul u a social, sino co no una causa pe u bado a que con ecuencia se excede y asciende al o den público. Po lo mismo — lo epe imos — pa a el de echo deben se indi e en es, debe desconoce las ín e in no aspasen los lími es donde empieza la coacción y la iolencia, en cuyo caso los hechos punibles que á su somb a se come an caen de lleno den o de la es e a de las leyes penales. Bas a po aho a sob e es e asun o, sin pe juicio de amplia lo al explana la úl ima pa e del ema, cuya ma e ia iene con és a una elación inmedia a. Medios que di ec a ó indi ec amen e pueden con ibui á amino a las huelgas y sus e ec os. ¿ Exis en algunos pa a p eca e las ó pa a a aja las? No es nues o ánimo al llega á es a al u a en el ensayo que some emos al allo de la espe able Co po- ación que ha de juzga lo, analiza odos los medios p opues os pa a mi iga ni pa a sup imi — si posible uese -- las huelgas. Semejan e análisis nos lle a ía — 1 0 7 — demasiado lejos y end íamos que en a de lleno en el campo del socialismo, acep ando sus p emisas ó des- echándolas de plano sin más con emplaciones. Tal su- cede ía, po ejemplo, con el mínimum legal del sala io, la econs i ución de los g emios y o as especies e i- das al p esen e, que po cie o no han hecho o una en e los economis as po que pugnan con los p ime os p incipios de la ciencia del abajo. De algunas de ellas ya nos hemos hacho ca go, aunque de pasada; y así li- mi a emos nues as in es igaciones á la coope ación en sus a iadas o mas, á la pa icipación en los bene icios y á los ju ados mx os, ce ando es a sección con nues o humilde pa ece sob e la exis encia ó no exis encia de medios pa a p eca e ó a aja las huelgas. ¡La coope acion! He aquí una palab a que, no obs- an e su mode no empleo en el sen ido en que amos á es udia la, ha o nado ya ca a de na u aleza en el ocabula io económico é in adido odas las in eli- gencias que se p eocupan de las cues iones sociales. Homb es de dis in as opiniones y a iliados á las más opues as escuelas han pa ado mien es en su examen, p oclamando sus excelencias y a ibuyéndole di e en- es e ec os. Quién como Jhon S ua -Mili c ee que la asociación coope a i a ha de egene a las masas po- pula es y la misma sociedad en gene al; ó como Luis Mano, que ha de se la alianza ín ima del capi al y del abajo, la o ganización de la p e isión con la base de la mu ualidad; ó como Clamage an, un esul ado necesa io en el o den económico del su agio uni e sal - 114 - do á las ganancias: en la áb ica coope a i a es á ci- ado el po eni de cada uno de los socios; las u ilidades eliminadas del p eciso consumo an á eng osa el capi al social pa a ex ende la manu ac u a, su c édi o y epu- ación; una c isis indus ial, un con a iempo cualquie a puede da al as e con las espe anzas más halagüeñas, y los in elices ob e os quedan educidos á sus p opias ue zas pe sonales y obligados á demanda un sala io. No sucede lo mismo con las de c édi o. Es e pode o- so agen e de los iempos mode nos, di undido en e los abajado es, no les impide di igi el empleo de sus ue zas á la consecución de un jo nal ó á abaja á des ajo ó po pieza. Po una pa e disponen de su ac- i idad eligiendo el géne o de ocupación pa a que se conside en más ap os, y el iempo, el si io y la o ma de emplea se con más en ajas ; y po o a con ían sus pequeñas economías á esos Bancos que las eunen pa a que alcancen la po encia y la e icacia de los g andes núme os; acuden á ellos en los momen os de apu o; eciben de ez en cuando el di idendo de las u ilida- des ó las conse an luc a i amen e en las Cajas, y en épocas de e minadas oman pa e en el nomb amien o de sus ge en es é in e ienen las ope aciones y los ba- lances de ales sociedades, siendo odo ello pe ec amen e compa ible con SUS a eas co idianas. Si de es o pasa nos á las di icul ades pa a ins ala se unas y o as asociacio- nes, nos halla emos con que las de p oducción aunque se eduzcan y conc e en á los géne os de indus ia que demandan menos capi al en edi icios, máquinas y p ime as ma e ias, esul a á que, ó el campo de sus ope aciones ha de se an exiguo que no puedan com- pe i con o as emp esas pode osas ya exis en es, ó depende án del c édi o, según an es decíamos, y los — 115 — in e eses de los capi ales que se les acili en, abso be- án casi en su o alidad los bene icios p ecisamen e cuando más los necesi an. En cambio las de c édi o pod án inicia se con modes ia y educi el cí culo de sus p ime as en a i as á la exigüidad de los capi ales apo ados, po que sus miemb os no ci an la dia ia sub- sis encia en el di idendo como sucede con las de p oduc- ción. Cons i uyen, po deci lo así, un suplemen o, una ese a que el abajado es ima como una ga an ía pa a el po eni y con la cual hace en e á necesida- des pe en o ias en las c isis del abajo que puedan al- canza le. ¿ Se á a en u ado ap ecia es as di e encias como una de las causas de la p ospe idad de la ob a de Schul ze compa ada con la e íme a de las coope a i as de p oducción? Las de consumo han sido más celeb adas que ningu- na de las o as, po que sus iniciado es los equi ables pionne s de Rochdale supie on conquis a se un luga dis inguido en la his o ia con empo ánea, me ced á las singula es do es que se equie en, pa a da p inci- pio en 1844 á la ealización de su pensamien o con el exiguo capi al de 700 ancos , y con a en 1864 con un con ingen e de 4.700 asociados, un capi al p opio de 5.000.000 de eales, habiéndose hecho comp as en sus almacenes du an e el año po alo de 15.000.000 y ob eniendo sus miemb os un bene icio o al de más de 2.000.000. Tales p og esos, que en gene al no decaen, si ie on pa a que las coope a i as de consumo in adie- an la mayo ía de las localidades de la G an B e aña, abso biendo una buena pa e de su población ob e a, y se gene aliza an á o os pun os del an iguo y del nue- o con inen e. Aunque sus p imi i as ope aciones se ceñían á ap o- - 116 - echa se de las en ajas de las comp as hechas al po mayo , no a da on en asocia á sus ines la ob a p o- duc o a — como elemen o secunda io -- cuando sus capi ales se lo han pe mi ido, mon ando áb icas de ha ina y ila u as pa a no depende de emp esas ex- añas en la p oducción de los a ículos sob e los cuales gi an. Y no con en as con de ama su acción bienhe- cho a en e los asociados, sus almacenes cuen an con nume osa clien ela del público en gene al que oma pa e en sus p og esos y icisi udes po medio de a- iadas é ingeniosas combinaciones. Los epa os hechos espec o á las coope a i as de c édi o y de p oducción los conside amos pe ec amen- e aplicables á las de consumo. También és as se con- cilian mejo que las de p oducción con el mode no o - ganismo indus ial, po que en sus bases esenciales se conc e an á alimen a y es i á los ob e os y sus a- milias á cos a de los meno es gas os posibles, asegu- ándoles la bondad de los géne os y la exac i ud de su peso y medida, á la ez que les acili an la posibilidad de economiza — consumiendo — una pa e de sus sala- ios, y sin dis ae les, que es lo esencial, de sus dia ias ocupaciones. A semejanza de las de c édi o cons i uyen una in ención eliz llamada á p ospe a , den o de cie os lími es, donde quie a que los abajado es aso- ciados en es a o ma se ap oximen á las do es pe so- nales que quedan enume adas. ¿Hab emos de inspi a nos en el juicio c í ico que hace M. Ce nuschi (Ilusiones de las sociedades coope a i- as) de es as sociedades pa a sabe has a dónde llega su e icacia como medio de disminui las huelgas? ¿Se ía p uden e educi las á un me o ensayo pasaje o sin consecuencias ascenden ales, debido al nobilísimo — 117 deseo de mejo a la condición de las clases abajado- as? ¿Se án, po el con a io, la panacea llamada á ex ingui el p ole a iado y con él odos los su imien- os eales y ic icios, acciden ales y pe manen es que puedan mo i ica á los pueblos cul os...? La coope a- ción conside ada como un mo imien o espon áneo den o de la libe ad que hoy poseen odas las clases sociales pa a ag upa se é imp imi á los es ue zos in- di iduales la e icacia de que ca ecen ob ando en el aislamien o, es una consecuencia p ecisa del desa o- llo de los p incipios que p oclama la escuela libe al, digan lo que quie an los que mo ejan de a omís ico al indi idualismo que se cobija bajo la ó mula del laisse (ai e, laisse pase . El desen ol imien o p ác ico de las e dades que cons i uyen los di e en es ó denes del conocimien o no se alcanza con un solo impulso; es la ob a len a de gene aciones sucesi as que po caminos, muchas eces no adi inados ni p e is os, y siemp e p ecediendo la necesidad á la sa is acción, se an ace - cando al deside a um aunque no lleguen nunca á eali- za lo po comple o. Po eso las sociedades coope a i as no pueden conside a se como una endencia opues a al indi idualismo económico, sino como su na u al complemen o; apa ecie on cuando debían apa ece , y oman cue po y consis encia después de habe aca- sado odos los ensayos de las u opias socialis as y co- munis as, co no una p o es a de las ideas aná quicas que bullen en las sociedades mode nas; como la con- i mación y la a i icación espon ánea, po pa e de las clases p ole a ias cuando las guía la co du a y la sensa ez de los axiomas económicos y sociales que les si en de pun o de pa ida pa a cimen a so- b e ellos ales sociedades. -118-- Si pues no pueden des ia se, sin expone se á un acaso, de los sanos p incipios que p oclamaban los delegados ob e os en la Exposición de Pa ís, nos se á líci o en esaca de su cons i ución in e na las siguien- es conclusiones: - Que econociendo la necesidad del capi al pa a ins ala se, habi úan á las clases abajado as al aho o y á la economía haciéndoles comp ende la p ecisión de he mana aquel pode oso agen e con el abajo, des iándolas de las o as sociedades de esis encia sin cuyo concu so no se conciben las huelgas; —Que conociendo po sí mismos los ob e os asociados la imposibilidad de de e mina 1.a in ensidad p oduc i- a de ambos agen es, se amilia izan con las di e- encias en el epa o de bene icios, y se pe suaden de que sólo á es e p ecio es posible la p oducción; y como las coope a i as ienen que suje a se á la ley del me - cado que egula su compe encia con las emp esas á ellas ex añas, se con encen ambién los abajado es de la ine icacia de las huelgas pa a el log o de los ines que po su medio in en an alcanza ; Que acili ando á sus miemb os la copa icipación en la p opiedad de un capi al más ó menos espe able, ehuyen odo medio que di ec a ó indi ec amen e pueda a en a con a su exis encia; y po lo an o los ob e os a iliados á las coope a i as no acudi án á la huelga aunque des inen su J abajo á o as emp esas pa a ob- ene un sala io; Que no siendo posible en las coope a i as la u- sión comple a y absolu a de las en idades que ep e- sen an el capi al y el abajo — como lo p ueban sus auxilia es ó jo nale os — las clases abajado as obse - an, sin sali de sus p opias y exclusi as asociaciones, — 119 -- la legi imidad y la necesidad del sala io, y po más que engan que demanda lo en o as explo aciones ex a- ñas, se con o ma án ácilmen e, en ue za de la p opia expe iencia, con la desigualdad de bene icios, sin echa mano de la huelga pa a ce cena los que pe enecen al capi al y á la di ección; Que no obs an e los acasos á que es án expues- as, las coope a i as que p ospe an , sob e odo las de c édi o y de consumo, acumulan capi ales espe ables, que son un nue o ondo de sala ios, que ayudando á ele a el p ecio de la mano de ob a, disminuyen los mo i os que p o ocan las huelgas; Que si co no queda consignado, y se con iesa po los ob e os, pa a que las coope a i as subsis an, es ne- cesa io que sus miemb os eunan las condiciones pe - sonales de que nos liemos hecho ca go, ales condiciones ó cualidades cons i ui án o os an os medios de aleja de las huelgas á la pa e no desp eciable de la pobla- ción ob e a, que en e iene la asociación coope a i a. De es as conclusiones pod emos colegi que la coope- ación, sin ele a se — ni mucho menos — á la ca ego ía de un eso e e icaz que concluya con las huelgas, es un pode oso leni i o que in luye de un modo no able pa a p eca e las, ya que no pa a a aja las; y an o más digno de ap ecio cuan o que ha su gido po i ud del p opio es ue zo de las clases sociales de donde sa- can ambién las huelgas su con ingen e pa a mani es- a se: la en e medad y el emedio b o an de un mis- mo manan ial. Cong a ulémonos, pues, de que, sin acudi á medios a i iciales y coe ci i os, se ayan dis- minuyendo g adualmen e los males que nos aquejan den o de los ue os de la libe ad y del cumplimien o de nues os ecíp ocos debe es. — 120 Veamos aho a el papel que ]e co esponde des- empeña an e las huelgas á la pa icipación en los be- ne icios. II An es de en a en ma e ia con iene p ecisa con cla idad la signi icación y el alcance de la ase pa i- cipación en los bene icios. Gene almen e se da á es e o- cablo demasiada la i ud, siendo así que en igo debe conc e a se á un an o po cien o de las ganancias que los dueños de las emp esas puedan o ece á sus aba- jado es además de los jo nales po que se hubiesen ajus ado. Es un me o suplemen o de sala io que depende en absolu o de la p ospe idad y bienandanza del es a- blecimien o que lo p ome e y que cesa desde el ins an- e que sob e ienen pé didas, en cuyo caso el abajado end á que con en a se con su jo nal, que lo a po en- cima de odas las e en ualidades. La pa icipación en los bene icios no signi ica, como algunos p e enden, la asociación del ob e o á la em- p esa, po que, como es sabido, ca ece nos al menos po hoy de una ó mula que allane las di icul ades anexas á hace le esponsable de las pé didas , ni mucho menos las que se oponen á o o ga le el de echo de is- caliza las ope aciones y la adminis ación de la áb ica pa a conside a le asociado á la misma. Casi odos los ensayos p ac icados has a aho a, con el mejo deseo, demues an de un modo incues iona- ble que el ob e o no se allana á que su jo nal se suje e á las luc uaciones de la indus ia en que lo de enga. El p ecio con enido de su abajo es un sag ado al que — 121 — no puede oca se pa a cimen a sob e la e en ualidad de su cob o la ealización de ningún pensamien o que ienda á exci a su ac i idad p oduc o a, in e esándóle en el buen éxi o de los a anes del emp esa io. Su i á su descenso y has a su cesación empo al en ue za de las leyes in lexibles que egulan los p ecios del aba- jo como el de cualquie a me cancía; pe o no ole a á que al queb an o pueda sob e eni como esul ado de un pac o social con el emp esa io ó capi alis a. El ejem- plo del pin o M. Leclai e y algún o o que pudie a ci- a se en que se han ideado ingeniosas combinaciones pa a hace esponsables de las pé didas á los ob e os nada p ueban, pues o os muchos demues an lo con- a io, y, po aho a, no se ha dado el caso de que sub- sis iese la in eligencia en e pa onos y abajado es bajo la base de esponde unos y o os de las pé didas cuando és as alcanza on á los úl imos; díganlo si no, el u- nes o desenlace de MM. B iggs y Compañía, y an os o os que al llega los momen os di íciles pa a odos u o que aguan a el acaso el único agen e econó- mico que eune las condiciones p ecisas pa a asumi la esponsabilidad de los queb an os: el capi al. ¿Po qué? Po que el ob e o es una en idad mo al inaliena- ble; un odo que no puede acciona se ni adjudica se en pago como una me cancía, y se lle a consigo la ue za de sus b azos y la des eza adqui ida, únicos elemen os con que con ibuye á la unción económica; y, po el con a io, el capi al en sus di e sas mani es- aciones c ece ó mengua, se des uye, muda de dueño y se suje a, en in, á odas las ans o maciones ima- ginables po i ud de las cuales puede desapa ece en odo ó en pa e pa a el que lo maneja. Tenemos, pues, que la ase pa icipación en los bene i- 16 — 122 — cios, exp esa g á icamen e la e olución iniciada á me- diados de és e siglo pa a ex ende á odas las indus- ias el laudable p opósi o de in e esa al ob e o en el éxi o de la emp esa, po que, en e ec o, sólo es eali- zable es e pensamien o bajo la condición de aleja lo de oda pé dida: el bene icio y nada más que el bene icio es el único mó il capaz de despe a su simpa ía hacia el capi al que auxilia con sus ue zas p oduc i as. Si alguna duda pudie a ocu i sob e es e p ime pun o, po lo que oca á la inge encia del ob e o en la iscalización de la emp esa, exis e una comple a con o midad an o de pa e de los más acé imos de- enso es de es e nue o ensayo como de los que se mues an ecelosos de la e icacia desmedida que se le a ibuye. Todos á una oz a i man la imposibilidad de o o ga al ob e o el de echo de inge i se en los sec e- os de la ab icación y el de iscaliza po sí mismo la exac i ud de los balances, y lo some en de plano á la con ianza que le inspi e el dueño del es ablecimien o. Ni pod ía se de o a mane a, á no conclui con la p i- me a de las condiciones exigida en odo linaje de in- dus ias: la unidad de di ección y de mando. Po lo an o el emp esa io di á en cada caso, bajo la exclusi- a ga an ía de su palab a, el impo e del bene icio que concede á cada uno de sus ope a ios, ó les sa is a á sólo sus jo nales exen os de odo iesgo, y cuando las u ilidades pe mi an ales suplemen os le aplaudi án como aplaudían al ab ican e inglés Je emías Read; pe o cuando la sue e se mues e ad e sa, • el jo nale- o — con a as excepciones — ol e á la espalda. Si, pues, el ob e o en es a o ma de ecompensa no ha. de pa icipa de los con a iempos ni es posible concede le espec o á los bene icios o as segu idades — 123 — ue a de la hon adez y buena' e de su pa ono, cla o es que. al an é minos hábiles pa a o o ga le medio, alguno coe ci i o que le si a pa a obliga ju ídica- men e al emp esa io á la sa is acción del an o po cien o de las ganancias á que, según sus cálculos, se conside e ac eedo . Queda educida la pa icipación á una me a la gueza del pa ono, un e dade o es ímulo ó un p emio que señala á sus ope a ios según la im- po ¿ancia de las u ilidades, acomodable á muchas y a iadas o mas en su dis ibución, y ese ándose en odo caso la acul ad disc ecional de suspende lo ó e i a lo. Pa a pene a en las causas que han con ibuido á que es e sis ema se ensayase en algunos pun os de Suiza, Alemania, Es ados-Unidos y sob e odo en F ancia, se ía menes e en la mayo ía de los casos co- e el elo que ocul a el sag ado de las in enciones. Es innegable que las clases sociales en gene al y espe- cialmen e las que más de ce ca se ozan con la de los abajado es, p ocu an ali ia los su imien os que á és os aquejan, ya di undiendo en e ellos la ins uc- ción, ya asociándose á las ob as bené icas que se p opo- nen soco e los en sus desg acias, ya omen ando g a ui- amen e con sus caudales las ins i uciones popula es de odo - géne o, ya, en in, epa iendo con ellos sus u ili- dades den o de la misma áb ica y del alle . Aunque mucho es a que hace en es os asun os, es p eciso con eni que la indi e encia an e los males ajenos po- d á se un de ec o en el indi iduo, pe o po o una es a o en el conjun o: la masa social iene más co azón que cabeza. No obs an e, la pa icipación en los bene- icios al como noso os la comp endemos, no es sólo hija de es os nobles a ec os; encie a una pa e no -- 130 — enidas po los ju ados mix os; en un o al de cua- en a y an os mil casos de los muchos en que han en endido, ein i an os mil se zanja on '  amis osamen- e; y si hemos de da c édi o á algunas es adís icas, se ele a á un 95 po 100 la ci a de los laudos que con- siguie on esul ado a o able. _En 1873 uncionaban en es e país 112 ju ados, ó como allí se les llama, Conseils des p nden s hommes, habiendo en endido en 29.900 casos. ( Re is a de E gel-1876) En los demás países, incluso Alemania, no e elan po aho a el in e és que o ecen en F ancia é Ingla e a. Dígase lo que se quie a es as dos naciones se án po mucho iempo, cada una po su es ilo, las iniciado as de casi odos es os mo imien- os que se es án lle ando á cabo en las sociedades mo- de nas. ¿Hay alguna semejanza en e es os ibunales de a enencia al como se han cons i uido en F ancia y los que apa ecie on más a de en la G an B e aña? En ambos países se p oponen idén icos ines, pues odos se di igen á p e eni y zanja los con lic os en e las emp esas y los ope a ios en los momen os di íciles en que ocu en ó es án á pun o de susci a se las desa e- nencias pa a sus i ui las po la conco dia. Pe o, en su cons i ución, en la mane a de unciona y en la o ma y e ec os de sus laudos se ad ie en di e encias muy no ables: los ju ados mix os anceses comenza on po desequilib a los dos elemen os que en an en su com- posición ese ándose el capi al un o o más has a 7 que en 1848 no pudie on sus ae se de los acon eci- mien os polí ico-sociales po que a a esó F ancia y en a on á o ma los po pa es iguales, ab ican es y ope a ios, al mismo iempo que se in oducía la no e- dad de elegi los miemb os pe enecien es á es a úl- — 131 ima clase los de la p ime a y ice e sa, y al e nando po imes es en la p esidencia. El segundo impe io no se ol idó de los ju ados in-, dus iales pa a some e los á su égimen cen alizado , la ley designaba las condiciones p ecisas pa a in e e- ni en la elección de sus miemb os, ese aba al Go- bie no la elección de sus p esiden es y el de los sec e- a ios se con iaba á los p e ec os; po úl imo, el Em- pe ado podía disol e los po medio de un dec e o. Como la inge encia del Es ado en es a clase de asun os es po pun o gene al desas osa, sucedió que no sa is echos aún los gobe nan es anceses con an a modi icación, desandan el camino andado y en 1868 au o izan los ju ados homogéneos ó sea la o mación de sindica os de ope a ios solos y o os pa ecidos pa a los indus iales. ¡Fue zas diseminadas que pa a ap es- a se á la lucha ienen que o ganiza se po sí mismas — lo cual opieza con se ias di icul ades que son o as an as ga an ías de o den — las o ganiza el Gobie no acili ando su ag upación po clases en ez de deja que se undie an en el ju ado mix o lib emen e cons- i uído ! La ley ancesa y la cos umb e no se de ienen an e la conside ación dé que el ju ado mix o es sob e odo un buen conseje o, é imp imen en cie a mane a ue za ci il de obliga á sus decisiones, acul ándolos pa a impone has a es días de a es o, mul as y e ene modelos, ma cas y sellos de áb ica, y lo que es más g a e oda ía, egis a é inspecciona el in e io de los es ablecimien os indus iales. Con muy con adas excepciones, los Gobie nos en In- gla e a p oceden de dis in a mane a. Después de ga- an iza el de echo de eunión y asociación pací icas - 132 - pa a odos los ines de la ida, espe an con iados en la lib e inicia i a indi idual, p e i iéndola á la in usión del pode público, pa a acudi á las necesidades de odo géne o que puedan sen i se en las c isis indus- iales y del abajo. Basada la g andeza de aquel país en los p og esos que allí alcanza on la manu ac u a y la ab icación, una la ga expe iencia les demues a que ales elemen os se desa ollan y igo izan con más pe manencia en egados á sus p opias ue zas que con la u ela uni o me de la ley, que ha de desconoce cons an emen e el e eno que pisa sin consegui en ningún caso la esolución sa is ac o ia de los con lic- os, sino aplazándolos pa a que se ep oduzcan sin cesa . Así, los ju ados mix os deben su exis encia en Ingla- e a á una pe sona de o igen humilde, á M. Mundella. Ap o echándose es e indus ial de las huelgas con i- nuadas que asolaban á la ciudad de No ingban, sob e odo las que p omo ían los medie os, p o ocó una. eunión de ab ican es y ope a ios en la cual ambas clases designa on sus delegados, aco dando las bases del ju ado mix o, sin que el Gobie no u iese in e - ención alguna en ales ac os. Co no e a consiguien e, la a iedad de indus ias y ocupaciones exigía que es- os ibunales de a enencia se amolda an á las condi- ciones de cada una; y como no había po medio como en F ancia el es o bo de la ley, no a dó en apa ece el ju ado de M. Ke le en Wal e hamp on (1864), que di ie e bas an e del de Mundella. Es iba el de és e, como es sabido, en la con ianza que ab ican es y ope- a ios deposi an en sus espec i os delegados, mien as que el de Ke le iene, como pun o de pa ida, una a- i a p e ia de sala ios que subsis e du an e un año; ambos, no obs an e, se ciñen en los de alles á las exi- -133-- gencias de cada localidad, se apoyan en el ascendien- e mo al que ienen sob e sus comi en es, y sus laudos son e dade os consejos que lle an consigo la ga an ía de una impa cialidad que á odos se impone sin io- lencia. ¿ Cómo si no, sin con a con la sanción de la ley, había de da se el caso de que, de cada diez asun os en que han en endido sólo uno ha pasado al ju ado en pleno esol iéndose los nue e es an es po las comi- siones enca gadas de p opone la conciliación? En e noso os no ha podido po aho a implan a se el ju ado mix o á pesa de las en a i as que se han hecho con es e obje o. No hablemos ya de es ue zos in- di iduales ni siquie a pa a ensaya es e pode oso e- cu so imi ando á los ingleses, pues nues os cen os manu ac u e os no se encuen an en condiciones p o- picias pa a que la lib e inicia i a indi idual de los a- b ican es p o egidos po el a ancel, uese acogida y secundada con since idad po las clases abajado as. In e in que el Es ado ga an ice el bene icio á los p ime- os, las segundas no cesa án de clama po que se les ga an ice á su ez un sala io pe manen e. Después de odo no emos di e encias no ables en e ambas p e- ensiones, y no al a ían medios ingeniosos pa a echa sob e las espaldas del consumido la ca ga de . sos ene sin con ingencias á los ope a ios que en e ienen nues- as indus ias ab iles, como sos iene desde ab ini io la imposición de los ab ican es que i en á expensas de la Aduana. Recien es es án los sucesos pa lamen a- ios p o ocados po los ep esen an es de la egión ca alana al discu i se el modus i endi p ecu so de un a ado come cial con la G an B e aña, que abonan es a dig esión, y la amenaza 'sepa a is a que de una mane a embozada se deja asluci en cie os docu- - 134-- men os que ienen idén ico o igen. nos hagamos ilusiones; unas mismas causas han de p oduci cons- an emen e esul ados análogos. Vol iendo á nues o asun o, decíamos que se habían hecho en a i as pa a in oduci en nues a indus ia el ju ado mix o, y si no pa ie on de la lib e inicia i a pa icula , es is o que habían de ene su o igen en las es e as del pode , y así ué en e ec o. En las Co es del bienio de 1854 á 1856 se p esen ó un p oyec o de ley que quedó en al es ado, y les cupo igual sue e á o os dos p esen ados en 1870 y 1873, hablándose del ju- ado po incidencia en el a . 8.° y ansi o io de la ley de 24 de Julio de es e úl imo año, sin que se hubiese V - u - l o á a a de es e asun o has a el dec e o Mo e , que no sólo se e ie e al ju ado mix o sino á odos as- pec os y mani es aciones que o ece el p oblema social po lo que se e ie e á las clases abajado as, con el in dominan e de euni da os pa a a e igua has a dónde alcanza su g a edad en España. ¿Es es o deci que descon iemos en absolu o de que nues a pa ia llegue á ene e dade os ju ados mix- os? De ningún modo: es que sin nega la u ilidad que hoy pudié amos p ome e nos de su c eación, nues a indus ia ab il no alcanza la impo ancia que iene la de o os países en que abso be g an pa e de sus ue - zas p oduc i as, obligándole una impe iosa necesidad á acudi á oda clase de leni i os pa a mi iga los e ec os de las luchas o midables que es allan en e e dade os ejé ci os de ob e os y opulen os emp esa- ios que concen an capi ales abulosos en una sola explo ación indus ial. Conocemos las huelgas en al- gunas de nues as egiones y o as di e encias que suelen susci a se en e capi alis as y ope a ios; así y — 135 — odo las aspi aciones y p opósi os de nues as clases abajado as no cons i uyen ni con mucho, al menos po aho a, el oco de nues o males a , que es dema- siado complejo. El ju ado es un excelen e ecu so á que debe acudi - se cuando se den é minos hábiles pa a implan a lo; su. aplicación se ía de dudosa e icacia en cie as y de e - minadas indus ias y ocupaciones en que la mano de ob a no exige la aglome ación de abajado es en un pun o dado. He aquí el mo i o que, á nues o modo de e , ha in luido más de ce ca pa a que esos p oyec os de ley se ol ida an apenas enunciados en el Pa la- men o. ¿Vend án los ju ados mix os po ob a y g acia de la ley? ¿Su gi án espon áneamen e de la inicia i a p i- ada ? Es amos an acos umb ados á espe a lo odo de a iba, que no se á di ícil se ep oduzcan aquellos ol- idados _p oyec os con las modi icaciones que sus nue- os au o es engan á bien in oduci en ellos. Po aho- a se ía p ema u o cuan o se dijese sob e el pa icula : e emos lo que hemos adelan ado pa a la ob a el día que se eunan los da os á que aspi a el dec e o de 5 de Diciemb e. Nues o modo de pensa sob e la ma e ia coincide con los p incipios que sus en a la escuela libe al, que expond emos en pocas palab as. ¿De dónde nació la idea del ju ado mix o? Del econocimien o de dos en- idades dis in as y lib es, co no lo son las clases ob e as que ep esen an el abajo y las que ep esen an el ca- pi al, que pugnan po ag anda sus in e eses. ¿Cómo imagina en is a de es o ningún medio pa a di imi sus con iendas, compa ible con la libe ad que odos que e nos y debe nos espe a , que no sea c eación de las — 136 — mismas clases in e esadas? Ha de se obliga o ia la cons i ución del ju ado legal al como se ha in en ado has a aho a? No; pe o la ley— se dice—lo cons i ui á cuando lo solici e cualquie a de esas en idades que po- nen el abajo ó el capi al, ó las dos á la ez: en es as bases es án calcados los p oyec os que hemos mencio- nado. Y ¿ no se e que en es e úl imo caso, es deci , cuando lo solici en ab ican es y ope a ios , sob a la inge encia de la ley, po que si lo desean de e as pa a nada necesi an de su in e ención o iciosa? Si lo soli- ci a una de las pa es y la o a se queda ezagada, ¿qué p ocedimien o emplea á la ley pa a compele la á que p es e su concu so á una ob a que iene que co- menza po cimen a se en la conco dia á que aspi a? Demos de ba a o que se obliga al ob e o ó al pa ono á acep a el ca go de ju ado; ¿qué con ianza ha de ins- pi a á ambas pa es con endien es un ibunal de a e- nencia así compues o? Sus laudos, pa iendo de es a cons i ución legal, end ían que se obliga o ios, pues en o o caso la inge encia de la ley se ía inú il , ob a ía en el acío, dado que ab ican es ú ope a ios quedasen en libe ad pa a ol e la espalda á las decisiones del ju ado. Si aun así nos empeñásemos en es ablece los ju ados legales, seamos ancos: dejémonos de medias in as, y que el Es ado se enca gue sin odeos de o i- lla los incon enien es que esul an de las c isis indus- iales y de las del abajo en odos los casos, sin hace dis inciones odiosas é injus as. No se hable más de li- be ades económicas: déjese el campo expedi o al so- cialismo. Que el ju ado mix o lib emen e cons i uído y en el cual se equilib en los dos elemen os que lo componen, es un medio supe io á odos los conocidos y ensayados — 137 — pa a educi los e ec os de las huelgas y pa a e i a en muchas ocasiones que lleguen á p oduci se, es á ue a de oda duda. Pa iendo del espe o sag ado que han -conseguido el capi al y el abajo y de la esponsabili- dad que á ambos agen es acompaña en su lib e desen- ol imien o, nada más na u al que sus ep esen an es en ilen po sí mismos sus di e encias alejando oda in usión. ex aña. Véanse algunas de sus en ajas: P ime a. — El abajado encon a á en su igual, á quien ha con iado la de ensa de sus in e eses, una ga- an ía i eemplazable: el ab ican e se da á po muy sa is echo con que o o de su clase se enca gue de in- dica su p ocede con sus ope a ios an e una asamblea á que és os mandan sus delegados. Pesa án y aquila- a án la jus icia de las p e ensiones de cada uno pa a esol e las po medio de un e edic o que sea eco iel de la equidad; Segunda. — El ju ado lib e es á la ez un emedio pode oso pa a e i a sin ex o siones exigencias imp u- den es, po que se sabe de an emano que se án echa- zadas po el consejo de á bi os; Te ce a. — En las a iadas o mas á que se p es a es a ins i ución, pe mi e que sus miemb os se enue- en sin cesa , y los ob e os, sob e odo, eciben á cada paso lecciones p o echosas de sana economía incom- pa ables con los enco es mal ep imidos que an o daño ocasionan en e las masas; Cua a.— Es un medio á que puede acudi se con en- aja pa a con ene en lo posible el descenso de los sa- la ios más allá del ipo na u al, y que, po el con a io, se ele en cuan o lo pe mi an la si uación de cada gé- ne o de indus ia y el modo de se especial de cada lo- calidad; 18 -- 138 — Quin a.-- Como dice el Conde de Pa is (Asociaciones ob e as en Ingla e a), su in luencia mo al es de g an alía, po que las euniones de ope a ios y ab ican es, las discusiones que se susci an y el é mino pací ico de sus desa enencias , o iginan elaciones de amis ad y de conco dia en e unos y o os que pe mi en con ia en que á cada paso se es echa án más y más es as dos clases sociales á medida que se ayan pene ando que ienen o zosamen e que i i jun as y a moniza sus in e eses. IV P ome imos ce a es a sección de nues o abajo con el examen de los medios de p eca e ó de a aja las huelgas, espondiendo así á las exigencias del ema del concu so. Si has a aquí una c í ica se e a pod ía halla , al ez en lo que lle amos dicho, algún mo i o en que apoya se pa a ilda nues os ase os de un exage ado indi idualismo, sospechamos que en cuan o nos queda po deci se ex eme es e cali ica i o has a conside a - nos a iliados oda ía más allá de la escuela economis a libe al. No nos so p ende ía es e juicio, po que no es el socialismo adical el enemigo á quien ienen que eme las libe ades económicas: apa en ando espe- a las, p i a hoy, en e muchos homb es de ciencia, o o socialismo menos impe uoso que coincide pe ec- amen e con las aspi aciones y los deseos de casi odos nues os pa idos polí icos mili an es, pe mi iéndoles enlaza sus p incipios de gobie no con los que sus en- an aquellos en Economía. — 139 — Como la ciencia del abajo es un auxilia an indis- pensable pa a el égimen de los pueblos que no puede da se un paso en ma e ias de gobie no sin acudi á sus luces y enseñanzas, y la escuela libe al se encon- ó al comenza su p opaganda con un égimen social p i ilegiado - , se dice po algunos que su misión ha e minado ya, ó cuando menos que necesi a el e ue - zo de o as ideas nue as pa a amolda se á las exigen- cias de la época p esen e. No es di ícil señala el o i- gen de es a endencia. Los economis as c een, y con sob ado mo i o, que al a mucho aun po hace , ó si se quie e po deshace ; y como lo que queda del an iguo égimen es el único e ugio en que se apoyan cie as escuelas polí icas apode adas de los des inos de la ma- yo ía de los pueblos cul os, se acogen á los mode nos socialis as que is en con nue o opaje los ancios sis emas de los an iguos — y así esas escuelas se pe - suaden que pod án en o pece , ya que no les sea posi- ble impedi de un modo de ini i o, el iun o de la libe ad. A no se po es e ex año ma idaje polí ico- económico, el nue o socialismo no hubie a alcanzado an o séqui o, y se ía más ácil la a ea de ence lo en el e eno de los hechos. Dejémoslo que cob e b íos, que ya end án los desengaños. Noso os da emos in á nues o abajo sin sali nos de las bases undamen- ales de la escuela libe al, con encidos de que den o de ella caben y pueden desa olla se con holgu a odas las mani es aciones del pensamien o que encie en ideas ecundas y de aplicación p ác ica pa a el bien- es a del indi iduo y de la sociedad. Es an abundan e nues a habla cas ellana en oces y acepciones, que oda cues ión p opues a exige casi siemp e, an es de en a en ma e ia, ija el alo de