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«Desnudo amor de piedra»: tradición clásica en Soledades (1903), de Antonio Machado

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«Desnudo amor de piedra»: tradición clásica en Soledades (1903), de Antonio Machado

Author: Escobar Borrego, Francisco Javier
Publisher: Biblioteca de Menéndez Pelayo
Year: 2007
DOI: 10.55422/bbmp.392
Source: https://idus.us.es/bitstreams/a60fc197-02a8-4a6c-855d-7fb44490d834/download
F ancisco Ja ie Escoba Bo ego
«Desnudo amo de pied a», adición clásica en Soledades (1903), de An onio Machado
Bole ín de la Biblio eca de Menéndez Pelayo, 2007, LXXXIII, 289-305
En egado: 14-11-2006. Acep ado: 20-2-2007
«DESNUDO AMOR DE PIEDRA»:
TRADICIÓN CLÁSICA EN
SOLEDADES
(1903),
DE ANTONIO MACHADO
...Mon ado en un a o Pegaso,
un día al imposible ue …
(Rubén Da ío,
O ación po An onio Machado,
19-20)
n el p ólogo de la segunda edición de
Soledades, Gale ías y o os poemas
(1919),
expone An onio Machado (1875-1939) algunas conside aciones de sumo
elie e pa a en ende su in e és po la adición clásica en
Soledades
(Mad id,
A. Ál a ez, 1903)
1
. El poe a con iesa, en e o as cosas, que en su p ime a e apa
esul aba una a ea a dua encon a un camino sa is ac o io que conjugase la
imi ación de los clásicos con la since idad lí ica. Es a ó mula, al deci de Machado,
debía o ece una p opues a al e na i a al helenismo p ac icado po los poe as
pa nasianos: «Ningún alma since a podía en onces aspi a al clasicismo, si po
clasicismo ha de en ende se algo más que el dile an ismo helenis a de los
1 El p ólogo puede lee se en Machado, 1989: 1603-1604. En e la abundan e bibliog a ía
sob e la ida y ob a de An onio Machado, des acamos: Sánchez-Ba budo, 1967; Agui e,
1973; Cano, 1975; Val e de, 1975; U u ia, 1980; Sesé, 1980; De Luis, 1988; An onio Machado
hoy, 1990; Maine , 1995; y «Hoy es siemp e oda ía». Cu so In e nacional sob e An onio Machado
(Có doba, 7-11 de no iemb e de 2005), 2006. En cuan o a Soledades, éase: Ribbans, 1962;
Fe e es, 1974, es udio p elimina a su edición de Soledades de 1903, po la que ci a emos;
Val e de, 1975: 29 ss.; Ho ànyi, 1975; De Luis, 1988: 177-199; Mac ì, 1989: 109 ss.; y
He nán Angulo, 1990: 67-87.
E
h ps://doi.o g/10.55422/bbmp.392
FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO BBMP LXXXIII, 2007
290
pa nasianos»
2
. Dicha émo a se hacía más no o ia, lógicamen e, po la di icul ad que
conlle aba el conocimien o cabal y p o undo de los clásicos, sob e odo, po el
eje cicio de la aducción. Así lo señala Machado en una ca a a Julio Cejado , da ada
en sep iemb e de 1917, en la que el poe a, ya consag ado, equie e cie a
bene olencia de su eg egio amigo pa a la inminen e e aluación:
Reducido a mis p opios ecu sos, con la mezquina base de La ín ap endido hace
ein a años, g acias a su buen mé odo he aducido la Epís ola de Ho acio y
cuan o iene V. de Vi gilio en su ex o, y algo, ambién, de Salus io y de Cice ón,
aba cando cuan o más he podido y, segu amen e, ap e ando poco. Pe o ¿pa a
qué deci le lo que ha de e ? Sólo p e endo decla a le mi buen deseo, pa a
ecomenda me a su bene olencia y pa a que no ea en mí al esco capaz de
son oja a los amigos, ni ampoco al pe ulan e poe a mode nis a, pues después de
aduci , aunque a ancas y ba ancas, e sos de Vi gilio, el
cu ego salu o poe a
del
maes o Ho acio es cosa que me digo a mí mismo …
3
Pese a la complejidad de la cul u a g ecola ina, Machado sin ió una especial
p edilección po los au o es clásicos, ya desde sus inicios poé icos
4
. Segu amen e,
aliéndose de aducciones, Machado accedió a los ex os de más alien o con cie a
año anza pa a después e oca los en su
p axis
poé ica. Tal p oceso de e ocación, que
goza á de g an p edicamen o has a el inal de la ayec o ia machadiana an o en la
poesía como en la p osa, iene su pied a angula en
Soledades
de 1903. Como
a a emos de expone en es as páginas, Machado expe imen ó la ó mula
mencionada en el p ólogo de 1919 en a as de busca un nue o camino poé ico que
le dis anciase del helenismo pa nasiano. Es a p opues a, a monizada con una
ma cada línea simbólico- omán ica, no hace os en ación de las e e encias clásicas –
con el o opel y exo no pa nasiano–, sino que las sugie e su ilmen e, log ando de es a
mane a una mayo capacidad e ocado a. Es amos, po an o, an e una no able ía
de expe imen ación que pone de elie e la des acada impo ancia que u o
Soledades
en el complejo p oceso de eno ación de la lí ica mode nis a hispánica.
Mi ología y simbolismo
En el p oceso de composición de
Soledades
, Machado maneja con sol u a
di e sos ecu sos que a añen a la adición clásica. De es a sue e, se hacen
pe cep ibles en el ex o suge en es alusiones mi ológicas, a ias imi aciones
c ea i as, así como el empleo de mo i os de géne os clasicis as y de un léxico de
2
Machado, 1989: 1605.
3
Machado, 1989; 1597.
4
Pa a la pe i encia de la adición clásica y la mi ología en la poesía machadiana, éase:
Lasso de la Vega, 1964: 427 ss.; Lamp ea e, 1964: 489-500; Pé ez Delgado, 1967; y Escoba ,
2003; y 2006: 279-322.
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sabo g ecola ino. En e es os elemen os –que i emos analizando–, el más
p oduc i o es, sin duda, el in lujo de la mi ología, que hab á de ene con inuidad
an o en algunas piezas de
Soledades, Gale ías y o os poemas
no publicadas en 1903 ( .
g., en elación a la ba ca de Ca on e, Glauco o Pegaso) como en su poesía pos e io ,
des acando, sob e odo, la pe i encia de la mi ología homé ica en
Nue as Canciones
5
.
En e ec o, algunos de los mo i os mi ológicos que alcanza án g an
desa ollo en la lí ica machadiana es án apun ados en
Soledades
. La igu a del i án de
pied a, po ejemplo, p esen e en
La uen e
,
de la sección
Desolaciones y mono onías
,
p eludia el gus o de Machado po los pe sonajes épicos abulosos como los cíclopes
o los cen au os mencionados en
España, en paz
( . 33-34)
6
: «… aleg e el agua b o a
y sal a y íe / y el ceño del i án se en eneb ece» ( . 29-30)
7
. El mo i o ae a la
memo ia, además de uno de los hé oes de la i anomaquia (Hesíodo,
Teogonía,
132
ss., 531 ss.), la igu a de P ome eo encadenado, el es o zado p o agonis a de la
agedia de Esquilo. En es a línea, Dámaso Alonso, median e una lec u a
me ali e a ia, in e p e a el i án conside ándolo el poe a
a i ex
sob e el que cae la
indi e encia de la ida
8
. Como P ome eo, Amo -Cupido es ec eado po Machado a
modo de es a ua
en el poema
P eludio
,
pe enecien e a la sección
Del camino.
Pe o a
di e encia de la composición
Re a o
de
Campos de Cas illa
( . 7-8)
9
, el dios apa ece
aquí ine me y soñado : «En la glo ie a en somb a es á la uen e / con su alado y
desnudo Amo de pied a, / que sueña mudo …» (XII, . 3-6)
10
. En el mismo
poema, A odi a no es mencionada, aunque sí se alude a la espuma del ma , que
simboliza su mí ico nacimien o (Hes.,
Teog.,
190 ss.;
Od.
VIII, 266 ss; e
Il.
II, 819-
821):
«Mis iejos ma es due men; / se apaga on sus espumas sono as / sob e la
playa es é il» (III, . 9-11)
11
.
5
Cues iones que analizamos en «Ecos mí icos en la ob a poé ica de An onio Machado …»,
ci ., passim.
6
Poema pe enecien e a Elogios. El pasaje es el siguien e: «… la gue a nos de uel e los
mue os milena ios / de cíclopes, cen au os, He acles y Teseos» ( id. Machado, 1989, 596).
7
Ed. ci ., p. 72. También se obse a en es os e sos: «… el ebosa de u ma mó ea aza, /
el cla o y loco bo bolla ien e / en el g a e silencio de u plaza, / y el ceño o o del i án
dolien e» ( . 48-52; ed. ci ., p. 73).
8
Véase: Alonso, 1969: 136. Soc a e (1972: 130 ss), po su pa e, p opone una lec u a
ilosó ica pa a el i án de pied a. La pe i encia del mi o de P ome eo en la poesía española
pos e io ue uc í e a; éase, po ejemplo: Na a o, 1994 y Nie o, 1994. Además, como
ecue da Vázquez Medel, 2002, es amos an e un a que ipo de la exis encia humana, de g an
i alidad en época con empo ánea; c .
«
El mi o de P ome eo: undación y quieb a de lo
humano
»
, TTC, 2; h p.://www.cica.es/aliens/gi cus/p ome .h ml.
9
«… mas ecibí la lecha que me asignó Cupido, / y amé cuan o ellas pueden ene de
hospi ala io» ( id. Machado, 1989, 492).
10
Ed. ci ., p. 97. Un análisis de es os e sos o ece Bousoño, 1985: 279.
11
Ed. ci ., p. 88. O os e sos del poema aluden al mismo mo i o: «... sacude / lejos de
neg a ola / de mis e iosa ma cha, / su penacho de espuma silenciosa …» (XIV, . 13-16;
ed. ci ., p. 99). Igualmen e, el poema La ma aleg e, de Salmodias de Ab il, ec ea la simbología
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Es e p ocedimien o, median e el cual Machado no se e ie e de o ma
explíci a al pe sonaje mi ológico, sino que lo esboza ayendo a colación algunos de
los a ibu os que lo ca ac e izan, adquie e g an p edicamen o en o os ejemplos de
elie e. Tal es el caso del e a o que hace Machado de una diosa que esponde a la
ca ac e ización habi ual de Diana, al se i gen y es a do ada de una aljaba. Lo
encon amos en el poema
P eludio,
co espondien e a
Del camino
, en con luencia con
el mo i o ca uliano
odi e amo
(del poema 85), no ablemen e imi ado en la li e a u a
española con empo ánea
12
:
«A de en us ojos un mis e io, i gen / esqui a y
compañe a. / No sé si es odio o si es amo la lumb e / inago able de u aljaba
neg a» (VI, . 1-4)
13
. Es a di inidad, como Diana, en el poema
Campo
(de
Salmodias
de Ab il
),
habi a en las «sel as» adop ando un ademán gue e o cuando lanza sus
lechas: «¡Fugi i a ilusión de ojos gue e os / que po las sel as pasas / a la ho a del
céni : iemble en mi pecho el o o / que lle as en la aljaba!» ( . 15-18)
14
. Aho a bien,
como ecue da O es e Mac ì, se p oduce una me amo osis mí ica de la «ilusión»
median e una su il co espondencia en e la diosa y el pun o más he moso de la ida
simbolizado en la p ima e a. Es a asociación me a ó ica p eludia, en in, la igu a de
Demé e en
Nue as Canciones
15
:
En us labios lo ece la aleg ía
de los campos en lo ; u es e alada
se a oma en las gualdas ello i as,
las iole as pe uman us sandalias.
Yo he seguido us pasos en el iejo bosque,
a eba ados as la co za blanca,
y los ágiles músculos osados
de us pie nas sil es es en e e des amas ( . 19-26)
16
.
La concisión machadiana alcanza su pun o álgido g acias a la p esencia de
de e minados símbolos ci cunsc i os al mi o en cues ión. Así, las imágenes de la
mencionada: «El ma hie e y íe / con olas azules y espuma de leche y de pla a, / el ma
hie e y íe / bajo el cielo azul» ( . 4-7; ed. ci ., p. 130); y «… la lancha de pesca se ace ca a
la o illa, / en e olas azules y espuma de pla a y de leche …» ( . 22-23; ed. ci ., p. 131).
12
Po ejemplo, ue ec eado po José Ángel Valen e en su poema «Aquí he ido de mue e /
es oy», de A modo de espe anza (1955) y po Ma iano Roldán en Con ición, de Inú il c imen
(1977). Sob e la pe i encia de Ca ulo en la li e a u a española con empo ánea, éase:
A caz, 1996; Pé ez Ga cía, 1996; Co és, 1998; Lillo, 1998; y A caz, 2001.
13
Ed. ci ., p. 91.
14
Ed. ci ., p. 114. De es os e sos acome e luego Machado una a ia io: «¡Pasaje a ilusión de
ojos gue e os / que po las sel as pasas / cuando la ie a e e dece y íen / los íos en las
cañas! / ¡Tiemble en mi pecho el o o / que lle as en u aljaba!» ( . 27-32; ed. ci ., p. 114).
15
Véase el es udio p elimina de Mac ì (1989: 125-126). Bousoño, (1985: 270-273) po su
pa e, o ece una in e p e ación simila .
16
Ed. ci ., p. 114.
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o illa y de la ba ca en
P eludio
(pieza de la sección
Del camino
),
o ecen eminiscencias
del imagina io
c ónico
de Ca on e, an del gus o de Machado ( ecué dese, po
ejemplo, el poema
Glosando a Ronsa d,
de
Nue as Canciones
)
17
: «Do mi ás muchas
ho as oda ía / sob e la o illa ieja, / y encon a ás una mañana pu a / ama ada u
ba ca a o a ibe a» (I, . 7-10)
18
. En consonancia con el ema de la mue e, el
mo i o de la ueca –a ibu o de Ón ale u On alia
19
–, apa ece conjugado en la
Canción
de
Salmodias de Ab il
con e iden es símbolos úneb es, como el añi de las
campanas o la neg a única, segu amen e po su con aminación con el mi o de las
Pa cas
20
: «Una cla a a de / la [he mana] mayo llo aba / en e los jazmines / y las
osas blancas, / siguiendo la ueca / que len a gi aba. / Lejanas añían / is es las
campanas» (II, . 1-8)
21
. Es a écnica es aplicada, además, a de e minados espacios
(como la Vía lác ea o el labe in o) que sugie en di e sos mi os. En
C epúsculo,
po
ejemplo, de
Desolaciones y mono onías
, el adje i o de sabo la ino «lac escen e», e e ido
a un sende o en el que g a i an los as os, e oca la imagen de la Vía lác ea: «… cual
de egión caó ica y somb ía / donde ígneos as os como nubes, lo an, / in o mes,
en un cielo lac escen e» ( . 8-10)
22
. La iden i icación del poe a con un pe sonaje
que aga po los enso ijados caminos de un labe in o en
Céni ,
pe enecien e a
Desolaciones y mono onías
, ae a la memo ia, igualmen e, la igu a de Teseo, del poema
ci ado
España, en paz
: «… Tu des ino / se á siemp e aga ¡oh pe eg ino / del
labe in o que u sueño encie a!» ( . 11-13)
23
.
17
Puede lee se en Machado, 1989: 654-655.
18
Ed. ci ., p. 86.
19
El mo i o ue analizado po Dámaso Alonso (1969: 99-106) y Ca los Bousoño (1985:
274-276) en elación al poema de Villaespesa La ueca, publicado en el lib o Rapsodias (1905).
Recue da José M. Agui e, (1973: 183-184) e ocando un pasaje del P élude de Hen i de
Régnie sob e el mi o de Ón ale, que «le oue » de los simbolis as anceses se con ie e,
debido a una aducción inco ec a, en la « ueca» de los mode nis as. En cuan o al mi o de
Ón ale y su p oyección en la li e a u a hispánica mode nis a, éase: Mejía Sánchez, 1975.
20
La p esencia implíci a de las Pa cas en es e poema la apun a Agui e, 1973: 277-278.
21
Ed. ci ., p. 107. O os ejemplos que mues an la asociación del símbolo de la ueca con
imágenes úneb es son los siguien es:
«
La [he mana] mayo seguía, / silenciosa y pálida / el
lino en su ueca / que len a gi aba» (I, . 15-18; ed. ci ., pp. 106-107);
«
¿Qué ienes? –le dije
/ silenciosa pálida. / Señaló el es ido / que empezó la he mana: / en la neg a única / la
aguja b illaba …» (II, . 9-14; ed. ci ., p. 107);
«
Señaló a la a de / de Ab il que soñaba / al
son dolo ido / de len as campanadas. / Y en la cla a a de me enseñó sus lág imas …» (II,
. 17-22; ed. ci ., p. 108);
«
Ni la pequeñi a / isueña y osada, / ni la he mana is e /
silenciosa y pálida, / ni la neg a única, / ni la oca blanca … / an sólo en la ueca / el lino
gi aba po mano in isible …» (III, . 5-13; ed. ci ., p. 108).
22
Ed. ci ., p. 80.
23
Ed. ci ., p. 76. Véanse, además, los e sos 16-19 pe enecien es a Fan asía de una noche de
Ab il, de la sección Salmodias de Ab il: «Como un labe in o mi sueño o cía / de calle en
calleja. Mi somb a seguía / de aquel labe in o la sie pe encan ada, / en pos de una ocul a
plazuela ce ada …» (ed. ci ., p. 122).

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La eelabo ación de la mi ología lle a a Machado, po úl imo, a dei ica
di e sos
ealia
que adquie en, en cie a medida, una dimensión mí ica. El p oceso de
mi i icación, p ac icado po o os poe as mode nis as como Tomás Mo ales
24
, se
obse a en e e en es abs ac os ales como la au o a, las ho as o la soledad, de
no able impo ancia en la ob a
.
En
Fan asía de una noche de Ab il,
la p esencia
simbólica de la au o a, que anima ehemen emen e con su luz al poe a, iene a
en onca con el conocido ópico del amanece mi ológico: «Ya sé que se ía
quime a, seño a, / mi somb a galan e buscando a la au o a / en noche de es ellas y
luna, si ue a / men i a la blanca noc u na quime a / que usu pa a la luna su ono
de luz» ( . 26-30)
25
. De o ma simila , en
La uen e,
de
Desolaciones y mono onías
, se
p oduce una pe soni icación de las ho as como si de pe sonajes mi ológicos se
a ase. Po es a azón, las ho as abajan me a ó icamen e,
mu a is mu andis
, como
hacen las hijas de Zeus y Temis en el Olimpo: «Mis e io de la uen e, en i las ho as
/ sus edes ejen de in isible hied a …» ( . 45-46)
26
. O a di inidad simila a las
Ho as, la soledad, se á pe soni icada po Machado en
C epúsculo,
de
Desolaciones y
mono onías.
Al a a se del
lei mo i
p incipal en la ob a, la soledad es equipa ada, en
in, a una Musa simbólica que e ela al alma del poe a-
a e
a canos mis e ios: «La
soledad, la musa que el mis e io / e ela al alma en sílabas p eciosas / cual no as de
ecóndi o sal e io, / los p ime os an asmas de la men e / me de ol ió …» ( . 19-
23)
27
.
Mímesis y ec eación poé ica
Jun o al empleo de la mi ología, las ec eaciones de mo i os de la adición
clásica esul an no o ias en
Soledades.
Es e p oceso de
mímesis
c eado a se lle a a cabo
sob e di e sos ex os. Tal es el caso de la eelabo ación del mo i o
in ino e i as,
mencionado po Machado en una ca a de 1903 a Juan Ramón Jiménez a modo de
despedida
28
, que se encuen a en el poema
Fan asía de una noche de Ab il:
«Un ino
isueño me dijo el camino. / Yo escucho los áu eos consejos del ino, / que el ino
24
Lo analizamos en Escoba , 2004. Como ha eco dado la c í ica, el poe a cana io ue g an
admi ado de Machado; éase: Bení ez, 1949: 8; A iles, 1966-1969: 78-79; Sánchez
Robayna, 1996-1997: 354-355; y 2000: 108.
25
El poema se encuen a en la sección Salmodias de Ab il (Machado, 1989, 123). Alude
ambién Machado a la au o a, pe o con una na u aleza somb ía, en El cadalso, de Humo ismos:
«La au o a asomaba / lejana y sinies a …» ( . 1-2; ed. ci ., p. 137). Sob e es a cues ión, José
M. Agui e (1973: 239-240) señala que la asociación de la au o a y la mue e es á p esen e en
los poe as simbolis as anceses como Hen i de Régnie . El mo i o de la au o a en Soledades
lo analiza De Luis, 1988, 187-188.
26
Ed. ci ., p. 73.
27
Ed. ci ., p. 81. Del concep o de «soledad» en es e poema o ece Ho ànyi, 1975: 62.
28
Véase: Machado, 1989: 1459.
BBMP LXXXIII, 2007 «DESNUDO AMOR DE PIEDRA»
295
es a eces escala de ensueño …» ( . 6-8)
29
. Aunque el mo i o se emon a a Alceo
(366 L-P)
30
, pa a la ec eación del pasaje, Machado pudo habe se inspi ado en una
epís ola de Ho acio (I, 15, 18-20), en la que se a ibuyen cualidades al ino median e
la adje i ación, mien as que la sab osa bebida ayuda bene iciosamen e al poe a: «
…
ad ma e cum eni,
[
inum
]
gene osum e lene equi o, / quod cu as abiga , quod cum spe di i e
mane / in enas animumque meum, quod e ba minis e …
»
31
.
La e ocación de es e
ambien e simposíaco es á en consonancia, además, con pasajes conc e os de
inspi ación anac eón ica en i ud de la
iso opía
, como el inse o en
P eludio,
de la
sección
Del camino
:
«… po que en las bacanales de la ida / acías nues as copas
conse amos, / mien as con eco de c is al y espuma / íen los zumos de la id
do ados» (V, . 7-10)
32
. El ex o anuncia, po o a pa e, el in e és que mos a á
pos e io men e Machado po el poe a g iego, si bien en meno medida que o os
mode nis as, en la pieza
Yo, como Anac eon e
, de
Soledades, Gale ías y o os poemas
33
.
Va ios pasajes de
Soledades
o ecen ec eaciones de ex os poé icos la inos.
En ellos Machado eelabo a las imágenes de sus uen es, como sucede con la
oscu idad que en uel e al poe a en la pieza
Noche
, de
Desolaciones y mono onías
:
«Siemp e ugi i a y siemp e / ce ca de mí, en neg o man o / mal cubie o el
desdeñoso / ges o de u os o pálido. / No sé dónde as, ni dónde / u i gen
belleza álamo / busca en la noche …» ( . 1-7)
34
. En su composición, Machado
pod ía habe enido en cuen a un ex o de la
Eneida
(VI, 268-272), ansc i o ín eg o
en
Los complemen a ios
(1912-1926)
35
, dado el én asis que se concede al a amien o de
la noche que imp egna odo el espacio de oscu idad: «
Iban obscu i sola sub noc e pe
umb am / pe que domos Di is acuas e inania egna: / quale pe ince am lunam sub luce
maligna / es i e in siluis, ubi caelum condidi umb a / Iuppi e , e ebus nox abs uli a a
colo em
»
36
.
En ambos ex os, quedan des acados an o el colo neg o, u o de la
pleni ud noc u na («neg o man o», . 2; «
… nox … a a
»
,
. 272), como el
dinamismo e ince idumb e de la acción: « ugi i a» ( . 1); «No sé dónde as, ni
dónde … / busca» ( . 5 y 7) / «
Iban obscu i
» ( . 268)
;
«
quale pe ince am lunam
» ( .
270). Machado culmina es e poema con o o eco de abolengo clásico cuando uega a
la belleza que se de enga pa a besa la: «De én el paso, belleza / esqui a, de én el
paso … / Besa quisie a la ama ga, / ama ga lo de us labios» ( . 11-14)
37
. En
29
El poema pe enece a Salmodias de Ab il (ed. ci ., p. 122).
30
Se a a de la conocida máxima: “oi)=noj, w)= i/le pai=, kai a)la/qea” ( id. Fe a é,
1996: 296)
31
Ci amos po la edición de Sil es e, 1996: 432.
32
Ed. ci ., p. 90.
33
Vid. Machado, 1995: 196.
34
Ed. ci ., p. 78. Pa a la o ma an ás ica que pe sigue Machado en el poema, éase: Ho ànyi,
1975: 75 ss. También se ocupa de la cues ión Agui e, 1973: 258-259.
35
C . Machado, 1989: 1169.
36
Ci amos el ex o po la edición de Myno s, 1969: 235.
37
Ed. ci ., p. 78.
FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO BBMP LXXXIII, 2007
296
conc e o, el poe a median e una
a ia io
imi a el pasaje o idiano de
Me amo osis
,
I,
504-505, en el que Apolo implo a a la bella y desdeñosa nin a Da ne que de enga su
huida a in de que pueda ama la: «
‘nympha, p eco , Peneï, mane! Non insequo hos is; /
nympha, mane! …
»
38
.
Pe o una de las uen es p incipales de imi ación en
Soledades
la
p opo cionan los ex os ilosó icos clásicos. Ello no es de ex aña ya que el p opio
Machado señala en
Apun es
(LXI) cómo los poe as pueden ap ende de los ilóso os
di e sas me á o as
39
. En e es as imágenes des aca la li a de Pi ágo as en
La a de en
el ja dín
(«… E a / donde pulsa en las li as olo osas / ecóndi as apsodias
P ima e a …», . 10-12) o el ío de He ácli o, con el p incipio de
pa/n a (eiÍ
,
cuya ec eación encon amos en
Campo
:
«La ida hoy iene i mo / de ondas que
pasan, / de oli as emblo osas / que luyen y se alcanzan. / La ida hoy iene el
i mo de los íos, / la isa de las aguas / que en e los e des junque ales co en …»
( . 1-7)
40
. También, como ecue da Dámaso Alonso
41
, en
P eludio,
de la sección
Del
camino
,
la imagen de la «clepsid a»
es á inspi ada en la
Epis ula ad Lucilium
XXIV, 20
de Séneca, ilóso o mencionado en un a ículo machadiano de 1938 dedicado a
Unamuno
42
: «… El silencio / me espondió: -No emas: / ú no e ás cae la úl ima
go a / que en la clepsid a iembla» (I, . 3-6)
43
. Valiéndose de idén ico
p ocedimien o, Machado e oca en es e poema
los
eiÃdwla
(‘ídolos’, ‘imágenes’) de
Epicu o, al que ci a en su discu so
Sob e li e a u a usa
p onunciado en la Casa de los
Picos en Sego ia (1922)
44
: «Su ge el has ío de la luz; las agas, / con usas, u bias
o mas / que poblaban el ai e, se disipan, / ídolos del poe a, nebulosas / amadas de
las íspe as ca míneas / que un sueño engend a y un o ien e bo a» (XIV, . 5-
10)
45
. El ex o es á emozado, po añadidu a, de cie o espí i u luc eciano en
elación a a ios pasajes del lib o cua o del
De e um Na u a
que imi an la eo ía de
los
eiÃdwla
(o
simulac a
). Se comp ueba en la p esencia de é minos como « agas»
( . 5), e ocación del «
aga i
» de IV, 53, 127, «ai e» ( . 7) que co esponde al «
ae a
»
38
O idio, 1992, 27.
39
Vid. Machado, 1989: 1995.
40
Ambos poemas se encuen an en la sección Salmodias de Ab il (ed. ci ., pp. 110 y 113,
espec i amen e). Las implicaciones ilosó icas que conlle an las dos imágenes han sido
apun adas po Soc a e, 1972: 145-148. Lamp ea e, po su pa e (1964: 496), epa a en la
imi ación de He ácli o po Machado.
41
Alonso, 1986: 16 ss.
42
C . Machado, 1989: 2250. En es a misma ob a encon amos o as alusiones a Séneca en
pp. 1768, 2026 y 2047.
43
Ed. ci ., p. 86. El mo i o ha sido con ex ualizado po Soc a e (1972: 87) desde una
pe spec i a ilosó ica.
44
Véase: Machado, 1989: 1237-1238. Recue da Alonso la in luencia de Epicu o en Juan de
Mai ena ( id. «Mue e y asmue e en la poesía de An onio Machado», ci ., pp. 17 ss.).
45
Ed. ci ., p. 99.
BBMP LXXXIII, 2007 «DESNUDO AMOR DE PIEDRA»
297
(IV, 136, 187, 302) y «sueño» ( . 10), sob e el que Luc ecio dise a ampliamen e (IV,
453 ss., 907 ss.)
46
.
La libe ad exp esi a en de e minadas eelabo aciones lle a a Machado, en
ocasiones, a cie o dis anciamien o de las uen es. Sin emba go, ales e sos
conse an el sabo de la An igüedad g ecola ina. Así se obse a en la ec eación del
espacio bucólico, llamado «sil a» po el poe a en
Campo
, de
Salmodias de Ab il,
en la
línea i giliana (
Ég.
I, 5):
«¡Pasaje a ilusión de ojos gue e os / que po las sel as
pasas …!» ( . 27-28)
47
. En o o pasaje, inse o en
La a de
,
la
iunc u a
i giliana
«
lae us age
» (‘campo eliz’) a modo de p osopopeya (
Geó g.
I, 102)
48
, se hace pa en e
en i ud de la
a ia io
« isa del campo»: «Sec e os iejos del an asma he mano / que
a la isa del campo, el al o mu o / dic ó …» ( . 29-31)
49
. Al igual que hace Vi gilio
(
Geó g.
I, 50, 143, 147)
50
, siguiendo la mo al hesiódica del
po/noj
en los
T abajos y los
Días
51
, Machado en
P eludio,
pe enecien e a
Del camino
, aduce la imagen del «hie o»
como símbolo del es ue zo del homb e en las labo es del campo:
«Ya ma illea de
nue o el ag io hie o / se ap es a el alma en las ing a as ho as / de inú il labo a …»
(XIV, . 11-13)
52
. E incluso la mención con inua de e e en es como la «hied a» (I,
. 2), «el agua can o a» (I, . 10), «los mi os» (II, . 9) o «la u a be meja» (II, . 18)
en
Ta de,
de
Desolaciones y mono onías
,
desempeñan la unción de apun a el
locus
amoenus,
de adición i giliana y ga cilasiana
53
.
46
Nos e e imos a es os pasajes luc ecianos (ci amos po la edición de Valen í, 1983): «…
quod speciem ac o mam similem ge i eius imago, / cuius cumque clue de co po e usa aga i» (IV, 52-53;
ed. ci ., p. 22); «quin po ius noscas e um simulac a uaga i / mul a modis mul is nulla ui cassaque sensu?»
(IV, 127-128; ed. ci ., p. 25); «ce nimus e mundi speciem uiola e se enam / ae a mulcen es mo u …»
(IV, 135-136; ed. ci ., p. 25); «… quae quasi cudun u pe que ae is in e uallum / non dubi an ansi e
sequen i conci a plaga» (IV, 186-187; ed. ci ., p. 27) ; «p op e ea quia uis magnas ipsius e al e / ae a
pe pu um g aui e simulac a e un u / e e iun oculos u ban ia composi u as» (IV, 301-303; ed. ci .,
p. 32); «Denique cum suaui deuinxi memb a sopo e / somnus e in summa co pus iace omne quie e …»
(IV, 453-454; ed. ci ., p. 36); y «Nunc quibus ille modis somnus pe memb a quie em / in ige a que
animi cu as e pec o e solua …» (IV, 907-908; ed. ci ., p. 53).
47
Ed. ci ., p. 114.
48
Se a a del e so «… lae us age : nullo an um se Mysia cul u / iac a …» (ed. ci ., p. 32).
49
El poema en cues ión apa ece inse o en Salmodias de Ab il (ed. ci ., p. 111).
50
Son los siguien es e sos: «ac p ius igno um e o quam scindimus aequo …»; « um e i igo
a que a gu ae lammina se ae …»; «p ima Ce es e o mo alis ue e e e am / ins i ui …» (ed. ci ., pp.
30, 33 y 33, espec i amen e).
51
Ob a ci ada po el poe a en su España enacien e (1938); id. Machado, 1989: 2282-2283.
52
Ed. ci ., p. 99.
53
Nos e e imos a es os ejemplos:
«
… la hied a asomaba / al mu o del pa que, neg a y
pol o ien a … / Lejana una uen e ien e sonaba» (I, . 2-4; ed. ci ., p. 63);
«
En el soli a io
pa que, la sono a / copla bo bollan e del agua can o a, / me guió a la uen e, que aleg e
e ía / sob e el blanco má mol su mono onía» (I, . 9-12; ed. ci ., p. 64);
«
… Los mi os
ala es, / que es, somb eaban los cla os can a es, / que escuchas aho a. Del á bol obscu o
/ el u o colgaba, do ado y madu o» (II, . 9-12; ed. ci ., p. 64);
«
Yo sé que u cla o c is al
de aleg ía / ya supo del á bol la u a be meja …» (II, 17-18; ed. ci ., p. 65); y
«
-Adiós pa a
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