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«Desnudo amor de piedra»: tradición clásica en Soledades (1903), de Antonio Machado

Escobar Borrego, Francisco Javier

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F ancisco Ja ie Escoba Bo ego «Desnudo amo de pied a», adición clásica en Soledades (1903), de An onio Machado Bole ín de la Biblio eca de Menéndez Pelayo, 2007, LXXXIII, 289-305 En egado: 14-11-2006. Acep ado: 20-2-2007 «DESNUDO AMOR DE PIEDRA»: TRADICIÓN CLÁSICA EN SOLEDADES (1903), DE ANTONIO MACHADO ...Mon ado en un a o Pegaso, un día al imposible ue … (Rubén Da ío, O ación po An onio Machado, 19-20) n el p ólogo de la segunda edición de Soledades, Gale ías y o os poemas (1919), expone An onio Machado (1875-1939) algunas conside aciones de sumo elie e pa a en ende su in e és po la adición clásica en Soledades (Mad id, A. Ál a ez, 1903) 1 . El poe a con iesa, en e o as cosas, que en su p ime a e apa esul aba una a ea a dua encon a un camino sa is ac o io que conjugase la imi ación de los clásicos con la since idad lí ica. Es a ó mula, al deci de Machado, debía o ece una p opues a al e na i a al helenismo p ac icado po los poe as pa nasianos: «Ningún alma since a podía en onces aspi a al clasicismo, si po clasicismo ha de en ende se algo más que el dile an ismo helenis a de los 1 El p ólogo puede lee se en Machado, 1989: 1603-1604. En e la abundan e bibliog a ía sob e la ida y ob a de An onio Machado, des acamos: Sánchez-Ba budo, 1967; Agui e, 1973; Cano, 1975; Val e de, 1975; U u ia, 1980; Sesé, 1980; De Luis, 1988; An onio Machado hoy, 1990; Maine , 1995; y «Hoy es siemp e oda ía». Cu so In e nacional sob e An onio Machado (Có doba, 7-11 de no iemb e de 2005), 2006. En cuan o a Soledades, éase: Ribbans, 1962; Fe e es, 1974, es udio p elimina a su edición de Soledades de 1903, po la que ci a emos; Val e de, 1975: 29 ss.; Ho ànyi, 1975; De Luis, 1988: 177-199; Mac ì, 1989: 109 ss.; y He nán Angulo, 1990: 67-87. E h ps://doi.o g/10.55422/bbmp.392 FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO BBMP LXXXIII, 2007 290 pa nasianos» 2 . Dicha émo a se hacía más no o ia, lógicamen e, po la di icul ad que conlle aba el conocimien o cabal y p o undo de los clásicos, sob e odo, po el eje cicio de la aducción. Así lo señala Machado en una ca a a Julio Cejado , da ada en sep iemb e de 1917, en la que el poe a, ya consag ado, equie e cie a bene olencia de su eg egio amigo pa a la inminen e e aluación: Reducido a mis p opios ecu sos, con la mezquina base de La ín ap endido hace ein a años, g acias a su buen mé odo he aducido la Epís ola de Ho acio y cuan o iene V. de Vi gilio en su ex o, y algo, ambién, de Salus io y de Cice ón, aba cando cuan o más he podido y, segu amen e, ap e ando poco. Pe o ¿pa a qué deci le lo que ha de e ? Sólo p e endo decla a le mi buen deseo, pa a ecomenda me a su bene olencia y pa a que no ea en mí al esco capaz de son oja a los amigos, ni ampoco al pe ulan e poe a mode nis a, pues después de aduci , aunque a ancas y ba ancas, e sos de Vi gilio, el cu ego salu o poe a del maes o Ho acio es cosa que me digo a mí mismo … 3 Pese a la complejidad de la cul u a g ecola ina, Machado sin ió una especial p edilección po los au o es clásicos, ya desde sus inicios poé icos 4 . Segu amen e, aliéndose de aducciones, Machado accedió a los ex os de más alien o con cie a año anza pa a después e oca los en su p axis poé ica. Tal p oceso de e ocación, que goza á de g an p edicamen o has a el inal de la ayec o ia machadiana an o en la poesía como en la p osa, iene su pied a angula en Soledades de 1903. Como a a emos de expone en es as páginas, Machado expe imen ó la ó mula mencionada en el p ólogo de 1919 en a as de busca un nue o camino poé ico que le dis anciase del helenismo pa nasiano. Es a p opues a, a monizada con una ma cada línea simbólico- omán ica, no hace os en ación de las e e encias clásicas – con el o opel y exo no pa nasiano–, sino que las sugie e su ilmen e, log ando de es a mane a una mayo capacidad e ocado a. Es amos, po an o, an e una no able ía de expe imen ación que pone de elie e la des acada impo ancia que u o Soledades en el complejo p oceso de eno ación de la lí ica mode nis a hispánica. Mi ología y simbolismo En el p oceso de composición de Soledades , Machado maneja con sol u a di e sos ecu sos que a añen a la adición clásica. De es a sue e, se hacen pe cep ibles en el ex o suge en es alusiones mi ológicas, a ias imi aciones c ea i as, así como el empleo de mo i os de géne os clasicis as y de un léxico de 2 Machado, 1989: 1605. 3 Machado, 1989; 1597. 4 Pa a la pe i encia de la adición clásica y la mi ología en la poesía machadiana, éase: Lasso de la Vega, 1964: 427 ss.; Lamp ea e, 1964: 489-500; Pé ez Delgado, 1967; y Escoba , 2003; y 2006: 279-322. BBMP LXXXIII, 2007 «DESNUDO AMOR DE PIEDRA» 291 sabo g ecola ino. En e es os elemen os –que i emos analizando–, el más p oduc i o es, sin duda, el in lujo de la mi ología, que hab á de ene con inuidad an o en algunas piezas de Soledades, Gale ías y o os poemas no publicadas en 1903 ( . g., en elación a la ba ca de Ca on e, Glauco o Pegaso) como en su poesía pos e io , des acando, sob e odo, la pe i encia de la mi ología homé ica en Nue as Canciones 5 . En e ec o, algunos de los mo i os mi ológicos que alcanza án g an desa ollo en la lí ica machadiana es án apun ados en Soledades . La igu a del i án de pied a, po ejemplo, p esen e en La uen e , de la sección Desolaciones y mono onías , p eludia el gus o de Machado po los pe sonajes épicos abulosos como los cíclopes o los cen au os mencionados en España, en paz ( . 33-34) 6 : «… aleg e el agua b o a y sal a y íe / y el ceño del i án se en eneb ece» ( . 29-30) 7 . El mo i o ae a la memo ia, además de uno de los hé oes de la i anomaquia (Hesíodo, Teogonía, 132 ss., 531 ss.), la igu a de P ome eo encadenado, el es o zado p o agonis a de la agedia de Esquilo. En es a línea, Dámaso Alonso, median e una lec u a me ali e a ia, in e p e a el i án conside ándolo el poe a a i ex sob e el que cae la indi e encia de la ida 8 . Como P ome eo, Amo -Cupido es ec eado po Machado a modo de es a ua en el poema P eludio , pe enecien e a la sección Del camino. Pe o a di e encia de la composición Re a o de Campos de Cas illa ( . 7-8) 9 , el dios apa ece aquí ine me y soñado : «En la glo ie a en somb a es á la uen e / con su alado y desnudo Amo de pied a, / que sueña mudo …» (XII, . 3-6) 10 . En el mismo poema, A odi a no es mencionada, aunque sí se alude a la espuma del ma , que simboliza su mí ico nacimien o (Hes., Teog., 190 ss.; Od. VIII, 266 ss; e Il. II, 819- 821): «Mis iejos ma es due men; / se apaga on sus espumas sono as / sob e la playa es é il» (III, . 9-11) 11 . 5 Cues iones que analizamos en «Ecos mí icos en la ob a poé ica de An onio Machado …», ci ., passim. 6 Poema pe enecien e a Elogios. El pasaje es el siguien e: «… la gue a nos de uel e los mue os milena ios / de cíclopes, cen au os, He acles y Teseos» ( id. Machado, 1989, 596). 7 Ed. ci ., p. 72. También se obse a en es os e sos: «… el ebosa de u ma mó ea aza, / el cla o y loco bo bolla ien e / en el g a e silencio de u plaza, / y el ceño o o del i án dolien e» ( . 48-52; ed. ci ., p. 73). 8 Véase: Alonso, 1969: 136. Soc a e (1972: 130 ss), po su pa e, p opone una lec u a ilosó ica pa a el i án de pied a. La pe i encia del mi o de P ome eo en la poesía española pos e io ue uc í e a; éase, po ejemplo: Na a o, 1994 y Nie o, 1994. Además, como ecue da Vázquez Medel, 2002, es amos an e un a que ipo de la exis encia humana, de g an i alidad en época con empo ánea; c . « El mi o de P ome eo: undación y quieb a de lo humano » , TTC, 2; h p.://www.cica.es/aliens/gi cus/p ome .h ml. 9 «… mas ecibí la lecha que me asignó Cupido, / y amé cuan o ellas pueden ene de hospi ala io» ( id. Machado, 1989, 492). 10 Ed. ci ., p. 97. Un análisis de es os e sos o ece Bousoño, 1985: 279. 11 Ed. ci ., p. 88. O os e sos del poema aluden al mismo mo i o: «... sacude / lejos de neg a ola / de mis e iosa ma cha, / su penacho de espuma silenciosa …» (XIV, . 13-16; ed. ci ., p. 99). Igualmen e, el poema La ma aleg e, de Salmodias de Ab il, ec ea la simbología FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO BBMP LXXXIII, 2007 292 Es e p ocedimien o, median e el cual Machado no se e ie e de o ma explíci a al pe sonaje mi ológico, sino que lo esboza ayendo a colación algunos de los a ibu os que lo ca ac e izan, adquie e g an p edicamen o en o os ejemplos de elie e. Tal es el caso del e a o que hace Machado de una diosa que esponde a la ca ac e ización habi ual de Diana, al se i gen y es a do ada de una aljaba. Lo encon amos en el poema P eludio, co espondien e a Del camino , en con luencia con el mo i o ca uliano odi e amo (del poema 85), no ablemen e imi ado en la li e a u a española con empo ánea 12 : «A de en us ojos un mis e io, i gen / esqui a y compañe a. / No sé si es odio o si es amo la lumb e / inago able de u aljaba neg a» (VI, . 1-4) 13 . Es a di inidad, como Diana, en el poema Campo (de Salmodias de Ab il ), habi a en las «sel as» adop ando un ademán gue e o cuando lanza sus lechas: «¡Fugi i a ilusión de ojos gue e os / que po las sel as pasas / a la ho a del céni : iemble en mi pecho el o o / que lle as en la aljaba!» ( . 15-18) 14 . Aho a bien, como ecue da O es e Mac ì, se p oduce una me amo osis mí ica de la «ilusión» median e una su il co espondencia en e la diosa y el pun o más he moso de la ida simbolizado en la p ima e a. Es a asociación me a ó ica p eludia, en in, la igu a de Demé e en Nue as Canciones 15 : En us labios lo ece la aleg ía de los campos en lo ; u es e alada se a oma en las gualdas ello i as, las iole as pe uman us sandalias. Yo he seguido us pasos en el iejo bosque, a eba ados as la co za blanca, y los ágiles músculos osados de us pie nas sil es es en e e des amas ( . 19-26) 16 . La concisión machadiana alcanza su pun o álgido g acias a la p esencia de de e minados símbolos ci cunsc i os al mi o en cues ión. Así, las imágenes de la mencionada: «El ma hie e y íe / con olas azules y espuma de leche y de pla a, / el ma hie e y íe / bajo el cielo azul» ( . 4-7; ed. ci ., p. 130); y «… la lancha de pesca se ace ca a la o illa, / en e olas azules y espuma de pla a y de leche …» ( . 22-23; ed. ci ., p. 131). 12 Po ejemplo, ue ec eado po José Ángel Valen e en su poema «Aquí he ido de mue e / es oy», de A modo de espe anza (1955) y po Ma iano Roldán en Con ición, de Inú il c imen (1977). Sob e la pe i encia de Ca ulo en la li e a u a española con empo ánea, éase: A caz, 1996; Pé ez Ga cía, 1996; Co és, 1998; Lillo, 1998; y A caz, 2001. 13 Ed. ci ., p. 91. 14 Ed. ci ., p. 114. De es os e sos acome e luego Machado una a ia io: «¡Pasaje a ilusión de ojos gue e os / que po las sel as pasas / cuando la ie a e e dece y íen / los íos en las cañas! / ¡Tiemble en mi pecho el o o / que lle as en u aljaba!» ( . 27-32; ed. ci ., p. 114). 15 Véase el es udio p elimina de Mac ì (1989: 125-126). Bousoño, (1985: 270-273) po su pa e, o ece una in e p e ación simila . 16 Ed. ci ., p. 114. BBMP LXXXIII, 2007 «DESNUDO AMOR DE PIEDRA» 293 o illa y de la ba ca en P eludio (pieza de la sección Del camino ), o ecen eminiscencias del imagina io c ónico de Ca on e, an del gus o de Machado ( ecué dese, po ejemplo, el poema Glosando a Ronsa d, de Nue as Canciones ) 17 : «Do mi ás muchas ho as oda ía / sob e la o illa ieja, / y encon a ás una mañana pu a / ama ada u ba ca a o a ibe a» (I, . 7-10) 18 . En consonancia con el ema de la mue e, el mo i o de la ueca –a ibu o de Ón ale u On alia 19 –, apa ece conjugado en la Canción de Salmodias de Ab il con e iden es símbolos úneb es, como el añi de las campanas o la neg a única, segu amen e po su con aminación con el mi o de las Pa cas 20 : «Una cla a a de / la [he mana] mayo llo aba / en e los jazmines / y las osas blancas, / siguiendo la ueca / que len a gi aba. / Lejanas añían / is es las campanas» (II, . 1-8) 21 . Es a écnica es aplicada, además, a de e minados espacios (como la Vía lác ea o el labe in o) que sugie en di e sos mi os. En C epúsculo, po ejemplo, de Desolaciones y mono onías , el adje i o de sabo la ino «lac escen e», e e ido a un sende o en el que g a i an los as os, e oca la imagen de la Vía lác ea: «… cual de egión caó ica y somb ía / donde ígneos as os como nubes, lo an, / in o mes, en un cielo lac escen e» ( . 8-10) 22 . La iden i icación del poe a con un pe sonaje que aga po los enso ijados caminos de un labe in o en Céni , pe enecien e a Desolaciones y mono onías , ae a la memo ia, igualmen e, la igu a de Teseo, del poema ci ado España, en paz : «… Tu des ino / se á siemp e aga ¡oh pe eg ino / del labe in o que u sueño encie a!» ( . 11-13) 23 . 17 Puede lee se en Machado, 1989: 654-655. 18 Ed. ci ., p. 86. 19 El mo i o ue analizado po Dámaso Alonso (1969: 99-106) y Ca los Bousoño (1985: 274-276) en elación al poema de Villaespesa La ueca, publicado en el lib o Rapsodias (1905). Recue da José M. Agui e, (1973: 183-184) e ocando un pasaje del P élude de Hen i de Régnie sob e el mi o de Ón ale, que «le oue » de los simbolis as anceses se con ie e, debido a una aducción inco ec a, en la « ueca» de los mode nis as. En cuan o al mi o de Ón ale y su p oyección en la li e a u a hispánica mode nis a, éase: Mejía Sánchez, 1975. 20 La p esencia implíci a de las Pa cas en es e poema la apun a Agui e, 1973: 277-278. 21 Ed. ci ., p. 107. O os ejemplos que mues an la asociación del símbolo de la ueca con imágenes úneb es son los siguien es: « La [he mana] mayo seguía, / silenciosa y pálida / el lino en su ueca / que len a gi aba» (I, . 15-18; ed. ci ., pp. 106-107); « ¿Qué ienes? –le dije / silenciosa pálida. / Señaló el es ido / que empezó la he mana: / en la neg a única / la aguja b illaba …» (II, . 9-14; ed. ci ., p. 107); « Señaló a la a de / de Ab il que soñaba / al son dolo ido / de len as campanadas. / Y en la cla a a de me enseñó sus lág imas …» (II, . 17-22; ed. ci ., p. 108); « Ni la pequeñi a / isueña y osada, / ni la he mana is e / silenciosa y pálida, / ni la neg a única, / ni la oca blanca … / an sólo en la ueca / el lino gi aba po mano in isible …» (III, . 5-13; ed. ci ., p. 108). 22 Ed. ci ., p. 80. 23 Ed. ci ., p. 76. Véanse, además, los e sos 16-19 pe enecien es a Fan asía de una noche de Ab il, de la sección Salmodias de Ab il: «Como un labe in o mi sueño o cía / de calle en calleja. Mi somb a seguía / de aquel labe in o la sie pe encan ada, / en pos de una ocul a plazuela ce ada …» (ed. ci ., p. 122). FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO BBMP LXXXIII, 2007 294 La eelabo ación de la mi ología lle a a Machado, po úl imo, a dei ica di e sos ealia que adquie en, en cie a medida, una dimensión mí ica. El p oceso de mi i icación, p ac icado po o os poe as mode nis as como Tomás Mo ales 24 , se obse a en e e en es abs ac os ales como la au o a, las ho as o la soledad, de no able impo ancia en la ob a . En Fan asía de una noche de Ab il, la p esencia simbólica de la au o a, que anima ehemen emen e con su luz al poe a, iene a en onca con el conocido ópico del amanece mi ológico: «Ya sé que se ía quime a, seño a, / mi somb a galan e buscando a la au o a / en noche de es ellas y luna, si ue a / men i a la blanca noc u na quime a / que usu pa a la luna su ono de luz» ( . 26-30) 25 . De o ma simila , en La uen e, de Desolaciones y mono onías , se p oduce una pe soni icación de las ho as como si de pe sonajes mi ológicos se a ase. Po es a azón, las ho as abajan me a ó icamen e, mu a is mu andis , como hacen las hijas de Zeus y Temis en el Olimpo: «Mis e io de la uen e, en i las ho as / sus edes ejen de in isible hied a …» ( . 45-46) 26 . O a di inidad simila a las Ho as, la soledad, se á pe soni icada po Machado en C epúsculo, de Desolaciones y mono onías. Al a a se del lei mo i p incipal en la ob a, la soledad es equipa ada, en in, a una Musa simbólica que e ela al alma del poe a- a e a canos mis e ios: «La soledad, la musa que el mis e io / e ela al alma en sílabas p eciosas / cual no as de ecóndi o sal e io, / los p ime os an asmas de la men e / me de ol ió …» ( . 19- 23) 27 . Mímesis y ec eación poé ica Jun o al empleo de la mi ología, las ec eaciones de mo i os de la adición clásica esul an no o ias en Soledades. Es e p oceso de mímesis c eado a se lle a a cabo sob e di e sos ex os. Tal es el caso de la eelabo ación del mo i o in ino e i as, mencionado po Machado en una ca a de 1903 a Juan Ramón Jiménez a modo de despedida 28 , que se encuen a en el poema Fan asía de una noche de Ab il: «Un ino isueño me dijo el camino. / Yo escucho los áu eos consejos del ino, / que el ino 24 Lo analizamos en Escoba , 2004. Como ha eco dado la c í ica, el poe a cana io ue g an admi ado de Machado; éase: Bení ez, 1949: 8; A iles, 1966-1969: 78-79; Sánchez Robayna, 1996-1997: 354-355; y 2000: 108. 25 El poema se encuen a en la sección Salmodias de Ab il (Machado, 1989, 123). Alude ambién Machado a la au o a, pe o con una na u aleza somb ía, en El cadalso, de Humo ismos: «La au o a asomaba / lejana y sinies a …» ( . 1-2; ed. ci ., p. 137). Sob e es a cues ión, José M. Agui e (1973: 239-240) señala que la asociación de la au o a y la mue e es á p esen e en los poe as simbolis as anceses como Hen i de Régnie . El mo i o de la au o a en Soledades lo analiza De Luis, 1988, 187-188. 26 Ed. ci ., p. 73. 27 Ed. ci ., p. 81. Del concep o de «soledad» en es e poema o ece Ho ànyi, 1975: 62. 28 Véase: Machado, 1989: 1459. BBMP LXXXIII, 2007 «DESNUDO AMOR DE PIEDRA» 295 es a eces escala de ensueño …» ( . 6-8) 29 . Aunque el mo i o se emon a a Alceo (366 L-P) 30 , pa a la ec eación del pasaje, Machado pudo habe se inspi ado en una epís ola de Ho acio (I, 15, 18-20), en la que se a ibuyen cualidades al ino median e la adje i ación, mien as que la sab osa bebida ayuda bene iciosamen e al poe a: « … ad ma e cum eni, [ inum ] gene osum e lene equi o, / quod cu as abiga , quod cum spe di i e mane / in enas animumque meum, quod e ba minis e … » 31 . La e ocación de es e ambien e simposíaco es á en consonancia, además, con pasajes conc e os de inspi ación anac eón ica en i ud de la iso opía , como el inse o en P eludio, de la sección Del camino : «… po que en las bacanales de la ida / acías nues as copas conse amos, / mien as con eco de c is al y espuma / íen los zumos de la id do ados» (V, . 7-10) 32 . El ex o anuncia, po o a pa e, el in e és que mos a á pos e io men e Machado po el poe a g iego, si bien en meno medida que o os mode nis as, en la pieza Yo, como Anac eon e , de Soledades, Gale ías y o os poemas 33 . Va ios pasajes de Soledades o ecen ec eaciones de ex os poé icos la inos. En ellos Machado eelabo a las imágenes de sus uen es, como sucede con la oscu idad que en uel e al poe a en la pieza Noche , de Desolaciones y mono onías : «Siemp e ugi i a y siemp e / ce ca de mí, en neg o man o / mal cubie o el desdeñoso / ges o de u os o pálido. / No sé dónde as, ni dónde / u i gen belleza álamo / busca en la noche …» ( . 1-7) 34 . En su composición, Machado pod ía habe enido en cuen a un ex o de la Eneida (VI, 268-272), ansc i o ín eg o en Los complemen a ios (1912-1926) 35 , dado el én asis que se concede al a amien o de la noche que imp egna odo el espacio de oscu idad: « Iban obscu i sola sub noc e pe umb am / pe que domos Di is acuas e inania egna: / quale pe ince am lunam sub luce maligna / es i e in siluis, ubi caelum condidi umb a / Iuppi e , e ebus nox abs uli a a colo em » 36 . En ambos ex os, quedan des acados an o el colo neg o, u o de la pleni ud noc u na («neg o man o», . 2; « … nox … a a » , . 272), como el dinamismo e ince idumb e de la acción: « ugi i a» ( . 1); «No sé dónde as, ni dónde … / busca» ( . 5 y 7) / « Iban obscu i » ( . 268) ; « quale pe ince am lunam » ( . 270). Machado culmina es e poema con o o eco de abolengo clásico cuando uega a la belleza que se de enga pa a besa la: «De én el paso, belleza / esqui a, de én el paso … / Besa quisie a la ama ga, / ama ga lo de us labios» ( . 11-14) 37 . En 29 El poema pe enece a Salmodias de Ab il (ed. ci ., p. 122). 30 Se a a de la conocida máxima: “oi)=noj, w)= i/le pai=, kai a)la/qea” ( id. Fe a é, 1996: 296) 31 Ci amos po la edición de Sil es e, 1996: 432. 32 Ed. ci ., p. 90. 33 Vid. Machado, 1995: 196. 34 Ed. ci ., p. 78. Pa a la o ma an ás ica que pe sigue Machado en el poema, éase: Ho ànyi, 1975: 75 ss. También se ocupa de la cues ión Agui e, 1973: 258-259. 35 C . Machado, 1989: 1169. 36 Ci amos el ex o po la edición de Myno s, 1969: 235. 37 Ed. ci ., p. 78. FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO BBMP LXXXIII, 2007 296 conc e o, el poe a median e una a ia io imi a el pasaje o idiano de Me amo osis , I, 504-505, en el que Apolo implo a a la bella y desdeñosa nin a Da ne que de enga su huida a in de que pueda ama la: « ‘nympha, p eco , Peneï, mane! Non insequo hos is; / nympha, mane! … » 38 . Pe o una de las uen es p incipales de imi ación en Soledades la p opo cionan los ex os ilosó icos clásicos. Ello no es de ex aña ya que el p opio Machado señala en Apun es (LXI) cómo los poe as pueden ap ende de los ilóso os di e sas me á o as 39 . En e es as imágenes des aca la li a de Pi ágo as en La a de en el ja dín («… E a / donde pulsa en las li as olo osas / ecóndi as apsodias P ima e a …», . 10-12) o el ío de He ácli o, con el p incipio de pa/n a (eiÍ , cuya ec eación encon amos en Campo : «La ida hoy iene i mo / de ondas que pasan, / de oli as emblo osas / que luyen y se alcanzan. / La ida hoy iene el i mo de los íos, / la isa de las aguas / que en e los e des junque ales co en …» ( . 1-7) 40 . También, como ecue da Dámaso Alonso 41 , en P eludio, de la sección Del camino , la imagen de la «clepsid a» es á inspi ada en la Epis ula ad Lucilium XXIV, 20 de Séneca, ilóso o mencionado en un a ículo machadiano de 1938 dedicado a Unamuno 42 : «… El silencio / me espondió: -No emas: / ú no e ás cae la úl ima go a / que en la clepsid a iembla» (I, . 3-6) 43 . Valiéndose de idén ico p ocedimien o, Machado e oca en es e poema los eiÃdwla (‘ídolos’, ‘imágenes’) de Epicu o, al que ci a en su discu so Sob e li e a u a usa p onunciado en la Casa de los Picos en Sego ia (1922) 44 : «Su ge el has ío de la luz; las agas, / con usas, u bias o mas / que poblaban el ai e, se disipan, / ídolos del poe a, nebulosas / amadas de las íspe as ca míneas / que un sueño engend a y un o ien e bo a» (XIV, . 5- 10) 45 . El ex o es á emozado, po añadidu a, de cie o espí i u luc eciano en elación a a ios pasajes del lib o cua o del De e um Na u a que imi an la eo ía de los eiÃdwla (o simulac a ). Se comp ueba en la p esencia de é minos como « agas» ( . 5), e ocación del « aga i » de IV, 53, 127, «ai e» ( . 7) que co esponde al « ae a » 38 O idio, 1992, 27. 39 Vid. Machado, 1989: 1995. 40 Ambos poemas se encuen an en la sección Salmodias de Ab il (ed. ci ., pp. 110 y 113, espec i amen e). Las implicaciones ilosó icas que conlle an las dos imágenes han sido apun adas po Soc a e, 1972: 145-148. Lamp ea e, po su pa e (1964: 496), epa a en la imi ación de He ácli o po Machado. 41 Alonso, 1986: 16 ss. 42 C . Machado, 1989: 2250. En es a misma ob a encon amos o as alusiones a Séneca en pp. 1768, 2026 y 2047. 43 Ed. ci ., p. 86. El mo i o ha sido con ex ualizado po Soc a e (1972: 87) desde una pe spec i a ilosó ica. 44 Véase: Machado, 1989: 1237-1238. Recue da Alonso la in luencia de Epicu o en Juan de Mai ena ( id. «Mue e y asmue e en la poesía de An onio Machado», ci ., pp. 17 ss.). 45 Ed. ci ., p. 99. BBMP LXXXIII, 2007 «DESNUDO AMOR DE PIEDRA» 297 (IV, 136, 187, 302) y «sueño» ( . 10), sob e el que Luc ecio dise a ampliamen e (IV, 453 ss., 907 ss.) 46 . La libe ad exp esi a en de e minadas eelabo aciones lle a a Machado, en ocasiones, a cie o dis anciamien o de las uen es. Sin emba go, ales e sos conse an el sabo de la An igüedad g ecola ina. Así se obse a en la ec eación del espacio bucólico, llamado «sil a» po el poe a en Campo , de Salmodias de Ab il, en la línea i giliana ( Ég. I, 5): «¡Pasaje a ilusión de ojos gue e os / que po las sel as pasas …!» ( . 27-28) 47 . En o o pasaje, inse o en La a de , la iunc u a i giliana « lae us age » (‘campo eliz’) a modo de p osopopeya ( Geó g. I, 102) 48 , se hace pa en e en i ud de la a ia io « isa del campo»: «Sec e os iejos del an asma he mano / que a la isa del campo, el al o mu o / dic ó …» ( . 29-31) 49 . Al igual que hace Vi gilio ( Geó g. I, 50, 143, 147) 50 , siguiendo la mo al hesiódica del po/noj en los T abajos y los Días 51 , Machado en P eludio, pe enecien e a Del camino , aduce la imagen del «hie o» como símbolo del es ue zo del homb e en las labo es del campo: «Ya ma illea de nue o el ag io hie o / se ap es a el alma en las ing a as ho as / de inú il labo a …» (XIV, . 11-13) 52 . E incluso la mención con inua de e e en es como la «hied a» (I, . 2), «el agua can o a» (I, . 10), «los mi os» (II, . 9) o «la u a be meja» (II, . 18) en Ta de, de Desolaciones y mono onías , desempeñan la unción de apun a el locus amoenus, de adición i giliana y ga cilasiana 53 . 46 Nos e e imos a es os pasajes luc ecianos (ci amos po la edición de Valen í, 1983): «… quod speciem ac o mam similem ge i eius imago, / cuius cumque clue de co po e usa aga i» (IV, 52-53; ed. ci ., p. 22); «quin po ius noscas e um simulac a uaga i / mul a modis mul is nulla ui cassaque sensu?» (IV, 127-128; ed. ci ., p. 25); «ce nimus e mundi speciem uiola e se enam / ae a mulcen es mo u …» (IV, 135-136; ed. ci ., p. 25); «… quae quasi cudun u pe que ae is in e uallum / non dubi an ansi e sequen i conci a plaga» (IV, 186-187; ed. ci ., p. 27) ; «p op e ea quia uis magnas ipsius e al e / ae a pe pu um g aui e simulac a e un u / e e iun oculos u ban ia composi u as» (IV, 301-303; ed. ci ., p. 32); «Denique cum suaui deuinxi memb a sopo e / somnus e in summa co pus iace omne quie e …» (IV, 453-454; ed. ci ., p. 36); y «Nunc quibus ille modis somnus pe memb a quie em / in ige a que animi cu as e pec o e solua …» (IV, 907-908; ed. ci ., p. 53). 47 Ed. ci ., p. 114. 48 Se a a del e so «… lae us age : nullo an um se Mysia cul u / iac a …» (ed. ci ., p. 32). 49 El poema en cues ión apa ece inse o en Salmodias de Ab il (ed. ci ., p. 111). 50 Son los siguien es e sos: «ac p ius igno um e o quam scindimus aequo …»; « um e i igo a que a gu ae lammina se ae …»; «p ima Ce es e o mo alis ue e e e am / ins i ui …» (ed. ci ., pp. 30, 33 y 33, espec i amen e). 51 Ob a ci ada po el poe a en su España enacien e (1938); id. Machado, 1989: 2282-2283. 52 Ed. ci ., p. 99. 53 Nos e e imos a es os ejemplos: « … la hied a asomaba / al mu o del pa que, neg a y pol o ien a … / Lejana una uen e ien e sonaba» (I, . 2-4; ed. ci ., p. 63); « En el soli a io pa que, la sono a / copla bo bollan e del agua can o a, / me guió a la uen e, que aleg e e ía / sob e el blanco má mol su mono onía» (I, . 9-12; ed. ci ., p. 64); « … Los mi os ala es, / que es, somb eaban los cla os can a es, / que escuchas aho a. Del á bol obscu o / el u o colgaba, do ado y madu o» (II, . 9-12; ed. ci ., p. 64); « Yo sé que u cla o c is al de aleg ía / ya supo del á bol la u a be meja …» (II, 17-18; ed. ci ., p. 65); y « -Adiós pa a FRANCISCO JAVIER ESCOBAR BORREGO BBMP LXXXIII, 2007 304 Lamp ea e, Blanca, (1964) «El mundo clásico de An onio Machado», en Ac as del II Cong eso Español de Es udios Clásicos ... ci ., pp. 489-500. 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