Un a ículo desconocido de Rubén Da ío:
«Malla mé. No as pa a un ensayo u u o»
Al onso GARCÍA MORALES
Uni e sidad de Se illa
RESUMEN
Los es udiosos de Da ío y los de la ecepción de Malla mé en español conocen la aducción que aquél
hizo en 1894 de «Les Fleu s», conside ada la p ime a aducción de un poema de Malla mé al español,
ysob e odo conocen el ensayo «S éphane Malla mé» que, con ocasión de la mue e de és e, Da ío
publicó en la e is a El Me cu io de Amé ica (Buenos Ai es, oc ub e 1898). Exis e, sin emba go, o o
a ículo de Da ío sob e Malla mé comple amen e desconocido has a aho a. Se i ula «Malla mé. No as
pa a un ensayo u u o», ambién iene ca ác e nec ológico y se publicó en o a e is a bonae ense, El
Sol del Domingo,poco an es que el del Me cu io.Después de más de un siglo de ol ido, Al onso Ga cía
Mo ales lo p esen a y lo ep oduce comple o y acompañado de una se ie de no as explica i as con el
in de demos a que Da ío comp endió, admi ó, incluso empleó la li e a u a del Maes o del simbolis-
mo algo an es y bas an e más de lo que se ha supues o has a aho a.
Palab as cla e: Rubén Da ío, S éphane Malla mé, Mode nismo hispanoame icano, Simbolismo an-
cés, C í ica, T aducción.
An Unknown A icle by Rubén Da ío:
«Malla mé. No es o a Fu u e Essay»
ABSTRACT
Specialis s in Rubén Da ío and in he ecep ion o Malla mé in Spanish a e amilia wi h his 1894 ans-
la ion o «Les Fleu s», conside ed he ea lies ansla ion in o Spanish o a poem by Malla mé, and
abo e all wi h he essay «S éphane Malla mé» which Da ío published, ollowing he F ench w i e ’s
dea h, in he magazine El Me cu io de Amé ica (Buenos Ai es, Oc obe 1898). The e is, howe e ,
ano he a icle by Da ío on Malla mé which has un il now emained comple ely o go en. I s i le is
«Malla mé. No es o a Fu u e Essay», i is also o a nec ological na u e, and i was published in ano h-
e magazine o Buenos Ai es, El Sol del Domingo,sho ly be o e he a icle in El Me cu io.Mo e han
acen u y la e , Al onso Ga cía Mo ales ep oduces he ex , accompanying i wi h a p esen a ion and a
se ies o cla i ying no es which show how Da ío unde s ood, admi ed and e en used he li e a u e o
he Mas e o symbolism ea lie and o a g ea e ex en han has been hi he o acknowledged.
Key wo ds:Rubén Da ío, S éphane Malla mé, Spanish Ame ican Mode nism, F ench Symbolism,
Li e a y C i icism, T ansla ion.
SUMARIO:1. I. 2. II. Rubén Da ío: «Malla mé. No as pa a un ensayo u u o», El Sol de Domingo,
Buenos Ai es, nº 3, 18 de sep iemb e 1898, p. 1. 3. Bibliog a ía.
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ISSN: 0210-4547
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Tan o los es udiosos de Da ío como los de la ecepción de Malla mé en espa-
ñol conocen la aducción que aquél hizo en 1894 del poema «Les Fleu s», consi-
de ada la p ime a aducción de Malla mé al español, y sob e odo conocen el o i-
ginal y pene an e ensayo «S éphane Malla mé» que, con ocasión de la mue e de
és e, Da ío publicó en la e is a bonae ense El Me cu io de Amé ica en oc ub e de
1898. Al onso Reyes, el más de o o malla meano de la p ime a mi ad del siglo
XX en el mundo hispánico, coloca es e ensayo como es imonio inicial de su lib o
Malla mé en e noso os.Rica do Sil a San is eban en su ecien e y minucioso
S éphane Malla mé en cas ellano lo conside a, jun o con la aducción, «el e da-
de o inicio» en la di usión de la ob a de Malla mé en nues a lengua1.Exis e, sin
emba go, o o a ículo de Da ío sob e Malla mé comple amen e desconocido
has a aho a. Se i ula «Malla mé. No as pa a un ensayo u u o», ambién iene
ca ác e nec ológico y se publicó en o a e is a bonae ense, El Sol del Domingo,
poco an es que el del Me cu io,con el que p esen a elaciones pe o ambién ma -
cadas di e encias. Lo ep oduzco po p ime a ez, p esen ándolo y ano ándolo.
I
A di e encia del lí ico Ve laine y al igual que el ebelde Rimbaud, el comple-
jo Malla mé ue descubie o p og esi amen e y su p oyección in e nacional se
ac ecen ó pós umamen e. Da ío, sín esis del mode nismo, e leja bien es e p oce-
so, especialmen e di ícil y a dío en los países hispánicos. Podemos deci , emple-
ando la palab a eligiosa que dio sen ido a oda su ayec o ia, que Da ío se ini-
ció en Malla mé len a y es o zadamen e. Es cie o que u o que ence p ejuicios
an es de conoce lo y que su conocimien o no alcanzó a se comple o. Tal ez no
leyó o no le in e esó «Un coup de dés», y desde luego igno ó o os ex os, como
la «Ou e u e» de Hé odiade oIgi u ,descubie os as la mue e de ambos.
Además, es e conocimien o no pa ece en p incipio especialmen e p oduc i o,
pues no dejó huellas muy isibles en su p opia ob a c ea i a. Sin emba go, en la
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1«Las lo es» apa eció en una an ología de aducciones da ianas de poemas lo ales de los nue-
os anceses i ulada «Fies as p ima e ales.- Los poe as y las lo es» (La Nación,14 no iemb e 1894,
p. 3), jun o con «Una dalia» de Ve laine, «Las lo es de O elia» de Tailhade, «Los nenú a es» de Ba bey
D’Au e illy, «La canción de las osas» de Robe de Villehe é y «C isan emos» de Hen y Co bel. Fue
dado a conoce po Du au 1953: 233; y ep oducido en Da ío 1967: 1215. En cuan o al a ículo
«S éphane Malla mé» (El Me cu io de Amé ica, ol. I, oc ub e 1898, pp. 161-166), ue ecupe ado po
E win K. Mapes en Da ío 1938: 134-137, de donde se ep oduce en a ios luga es, como en Da ío 1950:
913-920. Al onso Reyes lo ecogió, algo eco ado, en Malla mé en enoso os (1ª ed. 1938, 2ª 1955),
lib o que o ma pa e del conjun o inacabado de ex os Cul o a Malla mé,en Reyes 1991, XXV: 208-
211. Reyes ambién elabo ó desde comienzos de los años 30 una «No icia de aduc o es» (213-220),
que se inicia con las e siones malla meanas de Guille mo Valencia en 1898. Di ícilmen e pudo desco-
noce el hallazgo de Du au, pe o al ez ya no u o in e és o casi iempo en egis a lo. La monog a-
ía de Sil a San is eban 1998, que dedica a Da ío las pp. 32-37 y 54-64, es con mucho lo más comple-
o sob e el ema. Más limi ado es el es udio pa alelo de Léc i ain 1999, pp. 133-164; y pu amen e oca-
sional, el homenaje de De To e 1948.
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li e a u a en español de la época Da ío ue, ambién en es o, el pione o, el que ini-
ció la imp escindible labo de in e mediación. T a a é de demos a que com-
p endió, admi ó y has a empleó a Malla mé algo an es y bas an e más de lo que
suele supone se.
Su p ime a mención es de dis anciamien o. La hace en 1890, en las no as
añadidas a la segunda edición de Azul…,hablando de los decaden es: «Admi o
el delicado p ocedimien o de esos e inados a is as que hoy iene F ancia, pe o
bien sé has a dónde llegan sus exage aciones y exquisi eces. En e José Ma ía de
He edia, pa nasiano, y Malla mé, Valab egue, u o os decaden es, me quedo con
el ey de los sone is as»2.Da ío, en usias a de la no edad pe o espe uoso de la
adición, eme iden i ica se con el con lic i o y ansg eso decaden ismo. Es un
emo del que, en cie os sen idos, no se lib a á ni en los ins an es de mayo en u-
siasmo y segu idad de su mili ancia mode nis a. Pe o en ealidad po en onces
conoce poco de decaden is as y/o simbolis as. De Malla mé, segu amen e no i-
cias indi ec as. Todo lo más algunos poemas suel os, como los que Ca ulle
Mendès incluyó en La Légende du Pa nasse con empo ain (B uxelles, Augus e
B anca , 1884), un lib o que pudo ya habe leído pe o que no usó has a la elabo-
ación de Los a os yde su p ime a ículo sob e Malla mé3.Así segui á has a su
isi a a Pa ís en 1893, isi a i ual y ugaz pe o imp escindible como paso p e io
yá ida pues a al día pa a su siguien e y decisi a e apa a gen ina. Como dijo en
una conocida página pos e io :
En es e soñado Pa ís había ecogido las imp esiones espi i uales que más a de ue-
on Los a os.Iba con cosecha de ilusiones y de amables locu as… Mi sueño, e Pa ís,
sen i Pa ís, se había cumplido, y mi iniciación es é ica en el seno del simbolismo me
eno gullecía y en usiasmaba… Ju aba po los dioses del nue o pa naso; había is o al
iejo auno Ve laine; sabía del mis e io de Malla mé,ye a amigo de Mo éas4.
2«No as de Da ío a la segunda edición de Azul…», en Da ío 1995: 309.
3En e los da os y alo aciones que Da ío podía maneja has a 1890 acaso es én algunos de los
es imonios que ecoge Ra ael Fe e es sob e la di usión en España de Ve laine, nomb e que casi siem-
p e apa ece asociado —y compa ado— al de Malla mé. Así Ca los Fe nández Shaw en la in oducción
asu aducción de Poemas de F ançois Coppé (1886) ano a con admi ación y ese a: «Paul Ve laine
yS éphane Malla mé, dos pa nassiens de indudable mé i o, seducidos po el ansia de la no edad, se
inspi a on en las exage aciones que, al se aplaudidas e imi adas, die on o igen al g upo de los déca-
den s.Hoy sus discípulos abundan. Jean Mo éas, el au o de Sy es;Lau en Tailhade, el poe a del
Ja din des Rê es,Cha les Vignie y Cha les Mo ice son los de nomb es más sonados» (ci . en Fe e es
1975: 45); y Emilia Pa do Bazán, en «Úl imas modas poé icas» (La España Mode na,nº XIV, eb e o
1890), adelan a la p e e encia que compa i á la mayo ía de los mode nis as e in e i án los p ime os
angua dis as: «Ve laine sien e más que Malla mé, y aunque ca ólico únicamen e po accesos, con
in é alos de e ible deso den mo al, cuando acie a a pulsa la cue da de dolo sublime y poesía que
esuena en los emendos dogmas ca ólicos, su ondo es incompa ablemen e supe io al de Malla mé»
(ci . en Fe e es 1975: 54). Pe o en é minos gene ales se puede susc ibi lo que dijo Al onso Reyes al
habla de las in luencias ancesas sob e el p ime mode nismo hispanoame icano: «Es casi segu o que,
pa a 1888, ni Sil a, ni Casal, ni Rubén Da ío habían p ac icado a los simbolis as anceses. En e los
p ecu so es no hay e lejos de Malla mé» (Reyes 1983, XII: 258)
4«Algunas no as sob e Jean Mo éas», Opiniones,en Da ío 1950, I: 291-292. El sub ayado es mío.
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Malla mé, en el apogeo de su ob a, es ene ado como Maes o po los sim-
bolis as. Da ío sabe de él po o os esc i o es, como el p opio Mo éas, que lo isi-
a en las soi ées de los ma es de la ue de Rome, Cha les Mo ice o En ique
Gómez Ca illo. Sabe po la c í ica, especialmen e po los dos lib os de 1884 que
lo habían dado a conoce y de los que Da ío hace aho a sus lib os de cabece a: À
Rebou s de Huysmans y Les poè es maudi s de Ve laine. Sabe po la huella que
Malla mé deja en discípulos como Albe Samain, que publica en 1893 en el
Me cu e de F ance uno de los lib os que Da ío leyó con más p o echo: Au ja -
din de l’In an e. Y sabe ya po su ob a. El mode nis a Leopoldo Díaz, uno de los
más ce canos a Da ío en A gen ina y, como e emos, de los poquísimos hispano-
ame icanos que llegó a man ene una b e e co espondencia con Malla mé, a i -
mó: «Da ío ajo a Buenos Ai es la biblio eca del simbolismo»5.Una biblio eca
adqui ida en Pa ís, y ampliada, asimilada y ap o echada en los años siguien es,
de la que aún queda bas an e po econs ui . Es posible que Da ío hubiese com-
p ado la p ime a edición de Ve s e P ose,la au oan ología que Malla mé acaba-
ba de publica en la edi o ial Pe in, ilus ada con un e a o de James M. N.
Whis le 6.Al menos es segu o que ese lo ilegio ue la base undamen al de su
conocimien o de Malla mé, el que usó pa a su aducción y, añadiendo algunas
lec u as más, pa a sus a ículos.
Va ios es udiosos se han ocupado de la aducción da iana de «Les Fleu s»,
el esplendo oso poema de Malla mé en el que la belleza (en es e mundo «que
sob e i e a la belleza») p o oca el ecue do del pa aíso y el deseo de la mue e:
De las a alanchas de o o del iejo azu en el día p ime o, y de la nie e e e na de
los as os, sacas e los g andes cálices pa a la ie a, jo en aún y i gen de desas es. La
ie a gladiola, con los cisnes de cuello ino, y ese di ino lau el de las almas des e adas,
be mejo como el pu o dedo del pie de un se a ín que en ojece el pudo de las au o as
holladas; el jacin o, el mi o de ado able b illo y semejan e a la ca ne de la muje , la osa
c uel, He odías en lo del ja dín cla o, aquella que iega una sang e sobe bia y adiosa.
Y Tú hicis e la blancu a sollozan e de lises que, odando sob e ma es de suspi os que
oza, a a és del incienso azul de los pálidos ho izon es, sube, en un ensueño, hacia la
luna que llo a. ¡Hosanna en el sis o y en los incensa ios, Pad e Nues o; hosanna del ja -
dín de nues os limbos! ¡Y concluya el eco po las celes es a des, éx asis de las mi a-
das, escin ilaciones de los nimbos! ¡Oh Pad e que c eas e en u seno, jus o y ue e, cáli-
ces balanceando la u u a edoma: g andes lo es con la balsámica Mue e pa a el poe a
a igado a quien la ida debili a!7
Da ío op a po una p osi icación li e al, plegada a la sin axis o iginal, y po
conse a algunos galicismos exp esi os («escin ilaciones», «lis»). Pe o más que
las soluciones conc e as impo a aquí su elección: «Les Fleu s» es un poema em-
5«Da ío ajo a Buenos Ai es, me dice el ilus e poe a Leopoldo Díaz, la biblio eca del simbolis-
mo» (Ma asso 1954: 379).
6Malla mé 1893. Pa a una desc ipción de és e u o os olúmenes éase la bibliog a ía comen a-
da de la imp escindible edición de Malla mé 1979: 1338.
7Da ío, Rubén: «Las lo es (Malla mé)», en Du au 1953: 233; y en Da ío 1967: 1215.
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p ano de Malla mé, ca ac e ís ico, como dice Al onso Reyes, de su p ime a y más
accesible «mane a», del ipo po el que se inclina á poco después la mayo ía de
sus aduc o es mode nis as. A lo que no pa ece que pueda da se una signi ica-
ción más que casual es al hecho —que ha p o ocado cie a con usión— de que
Da ío elija la e sión inicial del poema, en la que se in oca al Dios Pad e c ea-
do de las lo es («Nô e Pe e», «O Pè e»), una e sión más conse ado a ideo-
lógicamen e que la de ini i a, en la que se in oca a la Mad e na u aleza («Nô e
Dame», «O Mè e»)8.
Pe o lo que yo quisie a señala es algo que, c eo, no ha sido no ado o que al
ez es an ob io que nadie lo ha indicado. En ealidad Da ío emplea y casi a-
duce es e poema ya un año an es. Lo hace en el cuen o i ulado «En la ba alla de
las lo es», de no iemb e de 1893, cua o meses pos e io a su llegada a Buenos
Ai es, den o de la se ie de esc i os que publica pa a el dia io La T ibuna con el
decaden is a pseudónimo de Des Essein es, el hé oe de Huysmans. El cuen o
con iene un pa lamen o de Apolo, dios de la poesía, en alabanza a la es ación p i-
ma e al, que comienza con una pa á asis no decla ada de la p ime a pa e de
«Les Fleu s» de Malla mé, a quien alude como «el poe a» y del que in oduce
a ios e sos li e ales. Dice Apolo:
El poe a ha can ado el génesis de las lo es. Cómo nació la gladiola, el lau el di i-
no, el jacin o, el mi o amo oso, y semejan e a la ca ne de la muje , la osa c uel,
He odías en lo del cla o ja dín…; y la blancu a sollozan e del li io, que odando sob e
ma es de suspi os, que ella despie a a a és del incienso azul de los ho izon es pálidos,
sube, en un ensueño, hacia la luna que llo a9.
8Sil a San is eban explica cómo es e poema, esc i o en ma zo de 1864, apa eció en Le Pa nasse
Con empo ain (Pa is, Leme e, 1866), de donde pasó a la di undida An hologie des poè es ançais du
XIX siècle,publicada po la misma edi o ial en 1888 —y an es, pod ía añadi se, a la ci ada Légende du
Pa nasse Con empo ain de Mendès—; y apa eció en su o ma casi de ini i a en la edición Les poésies
de S éphane Malla mé (Re ue Indépendan e, 1887). Y a i ma: «Median e un ápido co ejo, se desp en-
de que el ex o apa en emen e u ilizado po Da ío es el de Ve s e P ose (1893), pe o el de su p ime a
edición (hubo dos ediciones del lib o en ese mismo año) en que Malla mé u ilizó las hojas de la publi-
cación de Le Pa nasse con empo ain y ealizó sob e ellas solo algunas co ecciones en el poema. Sin
emba go, descuidó es os e oques dejando las lecciones de ‘No e Pè e’ y ‘O Pè e’. Es p obable que
Da ío leye a, adqui ie a o an sólo u ie a en e sus manos el ejempla de la p ime a edición pues, p e-
cisamen e, llegó a Pa ís en 1893. En la segunda edición de Ve s e P ose, ambién de 1893, Malla mé
co igió luego el ex o de con o midad a la edición de Poésies (1887)» (Sil a San is eban: 35-36). Con
ello deshace una con usión asen ada, pues el edi o de las poesías de Da ío, Méndez Planca e, que
debía desconoce la e sión de ini i a de «Les Fleu s», incu e en el e o de ano a que Rubén «c is-
ianiza» el poema (Da ío 1967: 1215). E o que ha pasado al capí ulo «T aducciones mode nis as en
iempos de angua dia. El caso de Malla mé» del, po o a pa e, excelen e lib o de Miguel Gallego
Roca 1996: 129-140. La impo ancia de las co ecciones de Malla mé a sus e sos ya ue apun ada po
Al onso Reyes en el ensayi o i ulado p ecisamen e «Elipsis de Dios», 1991, XV: 151-159.
9«En la ba alla de las lo es» («Mensajes de la Ta de» de La T ibuna,13 no iemb e 1893) en
Da ío 1994: 237.En el cuen o Apolo es á de incógni o en Buenos Ai es, ha dejado los e sos pa a dedi-
ca se a los negocios, es ya ico es ancie o, pe o de ez en cuando uel e a hace e sos «de la mane a
más decaden e que me ha sido posible; po que, según pa ece, ello es á de moda» (236).
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Hay o o caso signi ica i o aunque menos llama i o: «La pesadilla de
Hono io», un cuen o de eb e o del 94, sob e el pa a Da ío siemp e inquie an e
mundo de los sueños, en el que une a la g an p esencia de Edga Allan Poe, la de
o os a is as del mis e io, en e ellos Malla mé, quien adujo a Poe y eedi ó
Va hek (1787), la no ela o ien alis a esc i a en ancés po el inglés William
Beck o d. El a anque de «La pesadilla de Hono io», con la desc ipción de una
ciudad an ás ica —«¿Dónde? A lo lejos, la pe spec i a ab umado a y monumen-
al de ex añas a qui ec u as, ó denes isiona ios, es ilos de un o ien alismo po -
en oso y desmesu ado»10—es á di ec amen e inspi ado en el p e acio de
Malla mé a su eimp esión de 1876 del Va hek,que Da ío leyó en Ve s e P ose,
yque comen ó y adujo pa a el a ículo del Me cu io con las siguien es palab as:
La o mulación ma emá ica de sensaciones de pesadilla, o sueño: ‘la is eza de
pe spec i as monumen ales muy as as y el mal de un des ino supe io ’, ‘el espan o cau-
sado po a canos yel é igo po la exage ación o ien al de los núme os11.
Una no a al ma gen: po es e camino an ás icoma emá ico de Poe, Beck o d,
De Quincey y Pi anesi, que Da ío ansi ó12,ypo o os pos e io es y labe ín i-
cos se llega has a la biblio eca de Babel y la Ciudad de los Inmo ales de
Bo ges13.
Así pues, Da ío sí sabía de Malla mé nada más llega a la A gen ina, lo
emplea un año an es de su aducción conside ada inaugu al, y empieza a e lo
como un poe a del mis e io, un seguido del celes ial e in e nal p íncipe Poe,
capaz de anspo a su imaginación, siemp e dual, hacia el ensueño (el edén de
las lo es) o la pesadilla (las a qui ec u as de Va hek). En sep iemb e de 1894, en
la elocuen e de ensa que ealiza en Re is a de Amé ica del e dade o y posi i o
sen ido de la Decadencia, de lo que más a de p e e i á llama Simbolismo, como
mo imien o que busca la sal ación espi i ual del mundo mode no, Da ío ci a a
Malla mé en e los g andes, as Poe y Wagne , jun o a Ve laine o Baudelai e, y
an es de D’Annunzio o Huysmans, ano ando que a él se deben « a as sensacio-
nes de la ida inma e ial y asibles elos del opaje del ensueño…»14.Al mismo
10 «La pesadilla de Hono io» («Mensajes de la Ta de» de La T ibuna,5 eb e o 1894), Da ío 1994:
255. 11«S éphane Malla mé» en Da ío 1938: 136.
12 En ique Ande son Imbe es udia es as in luencias en el capí ulo «El cuen o an ás ico» de su
lib o La o iginalidad de Rubén Da ío,1967, pp. 234-235.
13 En su ensayo «Sob e el ‘Va hek’ de William Beck o d» Jo ge Luis Bo ges alude al p ólogo de
Malla mé, que «abunda en obse aciones elices» pe o que «es á esc i o en un dialec o e imológico del
ancés, de ing a a o imposible lec u a»; y se de iene en el in e nal Alcáza del Fuego Sub e áneo donde
concluye la his o ia del cali a Va hek, que «p onos ica, siquie a de un modo udimen a io, los sa ánicos
esplendo es de Thomas de Quincey y de Poe, de Cha les Baudelai e y de Huysmans», y una de cuyas
uen es de inspi ación son «las Ca ce i d’in enzione de Pi anesi; agua ue es alabadas po Beck o d,
que ep esen an pode osos palacios, que ambién son labe in os inex icables» (Bo ges 1989: 108-109),
in luencias odas que se en iquecen y pasan a las p opias escenog a ías imagina ias bo geanas.
14 «Gab iel D’Annunzio», Re is a de Amé ica,nº 2, sep iemb e 1894, ecogido con el í ulo
«Richa Le Gallienne. In luencia del sen ido de la belleza» en Da ío 1950, I, p. 643.
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iempo es á esc ibiendo la se ie Los a os, en la que Malla mé es sólo un é mi-
no más, aunque no able, de e e encia y una uen e conc e a de in o mación. En
el e a o de Villie s de l’Isle Adam, Da ío glosa la con e encia que Malla mé,
g an amigo de Villie s, dio a su mue e y que incluyó en la an ología del 9315.Lo
nomb a en e los «locos» condenados po Max No dau en Degene ación:«El
ilus e je e, el ex año y cabalís ico Malla mé, con el pasapo e de su música
encan ado a y de sus b umas he mé icas, no necesi a más pa a el diagnós ico»16.
Pe o ambién es á en e ado de lo que Malla mé espondió a No dau en la con e-
encia «La musique e les le es» de 1894, p ueba de que iba siguiendo di ec a o
indi ec amen e sus nue as p oducciones17.Y econoce como una in luencia al
ez imposible sob e los más jó enes, sob e Mo éas o Dubus, «la mane a sun uo-
sa y he mé ica de Malla mé: apenas en e is as apa iencias, enigmá icas e oca-
ciones, músicas su iles y pene an es, despe ado as de sensaciones que un
momen o an es igno aba uno den o de sí mismo»18.De es as no as dispe sas se
deduce cie a imagen da iana, aún bo osa, de Malla mé, ca ac e izable po el
magis e io y la au o idad, el he me ismo y el eso e ismo, la sensual magni icen-
cia y la su il capacidad de e ocación, los é minos que más epi e.
Con odo, Malla mé e a una g an ausencia, uno de los impo an es a os no
incluidos en Los a os.Leopoldo Lugones en su c í ica al lib o ano a al as: «¿Si
es á Poe po qué no Malla mé y Mae e linck, mis e iosos algeb is as lí icos y
espi i uales?», aunque ya se sabe que lo que en ealidad Lugones es á p egun a-
do o p o es ando es po qué no yo19.La deuda se salda dos años después, con la
mue e de Malla mé, el 9 de sep iemb e de 1898, cuando el siemp e solici ado
Da ío, especialis a en obi ua ios de esc i o es, se e obligado a p onuncia se.
Pa ece que Da ío es aba en un momen o de escasa ac i idad ex e io , posible-
men e medi ando cambios, al ez su iaje a Eu opa. Es uno de los pe iodos en
que menos colabo a en La Nación.Aquí, po cie o, sólo se publica, al día
siguien e de la mue e del esc i o , una du a no a nec ológica anónima (me p e-
15 «A los ojos del he mé ico y as uoso Malla mé, (Villie s) es un ipo de ilusión, un soli a io,
como las más bellas pied as y las más san as almas; además, en odo y po odo, un ey; un ey absu -
do, si que éis, poé ico, an ás ico, pe o un ey. Luego un genio», dice Da ío en «El conde Ma ías
Augus o de Villie s de l’Isle Adam» (La Nación,11 mayo 1894, en Los a os,Da ío 1950, I: 301),
basándose en la con e encia de Malla mé «Villie s de l’Isle Adam», dada po p ime a ez en B uselas
en 1890, al año siguien e de la mue e de és e.
16 «Max No dau», La Nación,8ene o 1894, en Da ío 1950, I: 458.
17 «Has a el cabalís ico Malla mé descendió de su ípode pa a demos a el escaso in elec ualis-
mo del p o eso aus oalemán, en su con e encia sob e música y li e a u a dada en Lond es», dice en
«Ve laine» (La Nación, 10 ene o 1896, en Los a os,Da ío 1950, I: 297), e i iéndose, como digo, a la
con e encia dada en 1894, aunque no en Lond es, sino en Ox o d y Camb idge, y publicada al año
siguien e en una co a i ada de la edi o ial Pe in de Pa ís.
18 «Edoua d Dubus», La Nación,15 agos o 1895, Da ío 1950, I: 421.
19 «Los Ra os,po Rubén Da ío» (El Tiempo,26 oc ub e 1896) en Lugones 1963: 47. Pa a odo lo
conce nien e a Los a os c . A ellano 1996; pa a la ecepción c í ica y la ac i ud de Lugones éase am-
bién Colombi 2004: 61-82. Pe o e emos que las opiniones de Lugones sob e Malla mé no a da on en
cambia , como an as cosas en él.
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gun o si es á de ás G oussac o No dau) sob e es a «alma pu a y noblemen e
a is a» pe o que deja una labo «pe niciosa», « a a», «incohe en e», «amane a-
da» y «ex a agan e»: «las le as ancesas no pie den sin duda con él una glo ia;
pe o sus poesías y sus esc i os se án siemp e buscados y ci ados como se nom-
b a en el a e español a Góngo a o a Chu igue a»20.Einmedia amen e después,
la ca a de co esía de Malla mé a Leopoldo Díaz po el en ío del lib o
T aducciones (1897), más de p omoción de és e que de explicación de aquel21.
Da ío no esc ibe sus a ículos pa a La Nación sino pa a o os medios. El p ime-
o, el desconocido «Malla mé. No as pa a un ensayo u u o» pa a El Sol del
Domingo;el segundo, el amoso «S éphane Malla mé» pa a El Me cu io de
Amé ica.
¿Po qué dos? Segu amen e enía comp omisos con ambas e is as que es a-
ban en los comienzos de sus espec i as andadu as. El Me cu io llegó a se una
de las más cohe en es, exclusi as y de mayo calidad del mode nismo li e a io
hispanoame icano en su momen o de apogeo. El Sol del Domingo ue mucho más
modes a, de una his o ia más p olongada y acciden ada pe o no al a de in e és.
Empezó como una publicación cul u al mode nis a-ana quis a, en la que colabo-
a on los jó enes a gen inos encabezados po Da ío, pe o p on o se hizo con su
di ección Albe o Ghi aldo, que la e o mó en El Sol yla ue con i iendo en una
e is a ana quis a mili an e, momen o en que Da ío, ya en España, y o os mode -
nis as se e i an22.La di e encia en e las dos ayuda a explica el ca ác e de los
a ículos, que aunque nacen de un común impulso ei indica i o del maes o
simbolis a, son muy dis in os. El de El Sol, i ulado «No as», es más ci cuns an-
cial, di ulga i o, ap oxima i o. No hay que ol ida , po o a pa e, que el exqui-
si o Malla mé mos ó agas simpa ías hacia el ana quismo, como an os in elec-
uales eunidos en o no a la Re ue Blanche oincluso el Me cu e de F ance,los
dos ó ganos de la li e a u a de a anzada ancesa que los a gen inos de El Sol y
el Me cu io de Amé ica oma on como modelos y con los que a a on de he ma-
na se.
20 «De ies a en ies a» (La Nación,10 sep iemb e 1898, p. 5) en Sil a San is eban 1998: 50-51.
21 «En e poe as. De Malla mé a Leopoldo Díaz», La Nación,13 sep iemb e 1898, p. 5. La ca a,
que apa ece aducida al español, es á echada en Val ins a comienzos de no iemb e de 1897. Responde
al en ío que Díaz le había hecho el 27 de oc ub e an e io desde Gineb a de T aducciones,como mues-
a de la admi ación que la ju en ud in elec ual a gen ina sen ía po él, sob e odo como aduc o de
Poe. Animado po la espues a, Díaz le mandó ese mismo no iemb e su poeano poema «La sel a de los
sueños», que Malla mé ol ió a ag adece en agos o del año siguien e en una de sus úl imas ca as. Hay
o a ca a de Díaz a Da ío, de mayo de 1902, en la que le comen a el asun o y que igu a en Da ío 1934:
109-110. Todo es e ma e ial apa ece ecogido y es udiado po Sil a San is eban 1998: 43-50 y 77.
Apenas cabe comple a lo con las páginas que se dedican a Leopoldo Díaz en Engleki k 1934: 156-7 y
161. Como quedó dicho, Díaz pa ece se el único hispanoame icano que se ca eó con Malla mé, a
excepción del « a o» esc i o pe uano en ancés Nicano A. della Rocca de Ve galo, que ambién es u-
dia Sil a San is eban 1998: 19-32.
22 Robe o Ibáñez ecopiló en Da ío 1970 las colabo aciones de és e en El Sol,aunque no és a
sob e Malla mé. He dedicado a la e is a una pa e de mi es udio Ga cía Mo ales 2004: 142-143.
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«Malla mé. No as pa a un ensayo u u o» es á di idido en cua o pa es. La
in oducción si e de ad e encia sob e lo inaccesible del « a o poe a» allecido
ysob e la necesidad de abandona p ejuicios pa a ace ca se a él. Y plan ea la
exis encia de «dos Malla més»: el e dade o y el alsi icado. Las dos pa es cen-
ales desa ollan es a e ec is a sepa ación, el ema del doble aplicado a la c í ica
li e a ia. La con on ación en e uno y o o emi e a dos cues iones de g an cala-
do pa a el a e mode no, en las que Malla mé se mos ó adical: la ama, en la
que se di imen las con lic i as y a eces pa adójicas elaciones del poe a con la
sociedad, y la oscu idad, u o del echazo del ealismo bu gués y del lenguaje
con encional. Da ío empieza po el Malla mé alsi icado, el popula y pasaje o,
cuyas alsas leyendas de ex a agancia a aen la ácil cu iosidad de los p o anos.
T aza así una es upenda ca ica u a en la que el sa i izado no es Malla mé sino el
público y la c í ica pe iodís ica, la gene alidad o lo que Da ío llama en o os luga-
es, con una exp esión de su admi ado Remy de Gou mon , «los que no comp en-
den nada». A ella opone un e a o idealizado, un p ime in en o de explicación
del e dade o Malla mé, de su alo pe manen e, sólo comp endido po lo que
llama el «pensamien o a is oc á ico» o, con o a exp esión p es ada del c í ico de
las nue as co ien es a ís icas y di uso de Malla mé en I alia, Vi o io Pica, los
«espí i us de excepción».
Da ío alaba su o iginalidad incon undible y su consag ación eligiosa, pu a,
soli a ia y silenciosa al a e. Pa a ca ac e iza lo emplea dos imágenes signi ica i-
as. Su ob a es una «gema en que ha sido g abado un signo mágico», aludiendo
ala usión alquímica que en ella alcanzan a e y espi i ualismo, p ecisión e
imp ecisión, pa nasianismo y simbolismo. De su he oísmo a ís ico sin pose,
modes o y co és, en medio de la b u al con usión del mundo con empo áneo y
de las ex e io idades de la ida li e a ia, dice que ep esen a «el alo de un hom-
b e de c is al que apa eciese en e ejé ci os que se ba iesen a honda», con lo que
en cie o sen ido ambién adelan a la imagen del «mal del Licenciado Vid ie a»,
median e la que Al onso Reyes quiso ca ac e iza la languidez i al de Monsieu
Malla mé, su des allecimien o, enuidad y delgadez, su sensibilidad huidiza de la
ealidad, delicadísima, casi an asmal23.Da ío no deja de econoce que es amos,
con o a exp esión omada de Ca ulle Mendès, an e un «au o di ícil», pe o ce -
i ica que su oscu idad es au én ica, has a cie o pun o encible con es ue zo, y
señala, median e las me á o as iniciá icas del ascenso a la mon aña o del descen-
so al abismo in e io ,la impo ancia de la colabo ación del lec o en la ob a sim-
bolis a. Pa ece que Da ío iene en men e la polémica eó ica de la época en e una
c í ica li e a ia «cien í ica» y o a «imp esionis a» cuando apues a po es a úl i-
ma y apun a su «imp esión» pe sonal, lo que él mismo ha encon ado en «ese
mís ico país de música y de inde inible ambien e»: «Yo di ía que en es e au o he
encon ado la mani es ación e bal de cie os paisajes imp ecisos, igu as y e o-
cación de sensaciones que solo pe cibimos en cie os sueños». La semblanza se
comple a con unos pocos da os sob e la ida de Malla mé, an apa en emen e
23 C . el capi uli o «Languidez», en Reyes 1991: 145-150.
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Po ellos, po los simbolis as, su gie on en plena luz eu opea y mundial los
Eme son, los Ca lyle, los Ibsen, los g andes sla os, Swinbu ne, y luego Nie zsche.
P oclama on la glo ia de los g andes espí i us igno ados o desdeñados del pe iodismo y
de la glo ia o icial, los Ve laine, los Malla mé, los Villie s de l’Isle Adam, los Hello;
de endie on la nobleza y la excelsi ud del A e e e no, de la Belleza sin eglamen o38.
Conside ando lo an e io , y sin ánimo de eab i iejas polémicas, sí cab ía
ol e a cues iona una opinión asen ada en pa e de la c í ica sob e el mode nis-
mo, especialmen e en España, ab up amen e o mulada en su día y con sus azo-
nes po Luis Ce nuda, y epe ida un an o mecánicamen e aún hoy: la de que
Da ío se nu ió del oman icismo ex e io y del pa nasianismo deco a i o, y que
no comp endió el sen ido p o undo del simbolismo, la de que nunca dis inguió
en e sus igu as mayo es y meno es, la de que ue una émo a pa a la e olución
simbolis a de los mode nis as más jó enes. Y en elación con nues o caso, la de
que su con ac o con Malla mé ue pu amen e episódico, casi ci cuns ancial.
Como espues a inal a odo ello pod ía aduci se o o es imonio: en el poema
«D eam», de la sección «Ensueño» de El can o e an e,en una lo es a mágica
en la que Da ío eúne a algunos de sus a is as p edilec os, los de es i pe más deli-
cada y soñado a, as el Shakespea e del «Sueño de una noche de e ano» y
Heine, as el Hugo de «La ies a en casa de Thé èse» y Ve laine, as Bea dsley,
Ne al y La o gue, es á el abso o Malla mé, o como dice el úl imo e so, « a en
silencio Malla mé»39.
38 «Al D .Max No dau», La Nación,14 mayo 1903 ( ue ep oducido en Re is a Mode na,
México, nº 14, 2ª quincena julio 1903, pp. 210-212, po donde ci o). El a ículo es una espues a al de
No dau «Lo que se gana con ene azón», La Nación,5ma zo 1903.
39 «D eam», El can o e an e (1907), Da ío 1967: 733. El poema se publicó po ez p ime a en
Renacimien o (Mad id, junio 1907), la e is a di igida po G ego io Ma ínez Sie a, la úl ima impo -
an e del mode nismo poé ico en España, que p e endió hace acep able el simbolismo in e nacional,
in eg ándolo con lo más i o de la adición española. En su nº 3, de mayo de 1907, apa eció una se ie
de «Poemas en p osa» de Malla mé: «La pipa», «Queja de o oño» y «Es emecimien o de in ie no»,
aducidas anónimamen e po Ma ínez Sie a, y «El enómeno u u o», po En ique Díez Canedo.
«Es emecimien o de in ie no» y «El enómeno u u o», jun o con o as e siones malla meanas de
Guille mo Valencia, Ma quina y el p opio Díez Canedo pasa án a la di undidísima an ología publicada
en 1913 en la edi o ial Renacimien o po Díez Canedo y Fe nando Fo ún: La poesía ancesa mode -
na,en la que culminó la labo de aducción y di usión del simbolismo ancés lle ada a cabo po los
mode nis as hispánicos. Da ío, cuya p esencia en Renacimien o es decisi a, publicó en ese mismo
núme o 3º el poema «An onio Machado», ambién incluido en El can o e an e,cuyo comienzo:
«Mis e ioso y silencioso/ iba una y o a ez», p esen a un pa ecido con el e so «Vaen silencio
Malla mé» no del odo casual. Machado es pa a él el más in enso y hondo, y uno de los más cosmopo-
li as, de los más au én icamen e simbolis as en suma, de «los nue os poe as de las Españas» a los que
a di igido El can o e an e.La con e encia «El mad igal nue o» que Ma ínez Sie a p onunció en el
A eneo de Mad id el 15 de ab il de 1907 en de ensa de la labo de su gene ación mode nis a, e mina
p ecisamen e: «¡Respe ad, po Dios, la medi ación silenciosa, la in imidad con el mis e io de los poe as
de hoy!» (Renacimien o,10, 1907, p. 748). Hay, además, un ex o en p osa pa alelo a «D eam»:
«Melancólica sin onía», p ólogo pa a el lib o simbolis a de Ma ínez Sie a Tea o de ensueño (1905),
en el que Da ío hace una medi ación lí ica sob e el signi icado de las másca as, el ci co y la danza, y
su adición a ís ica-li e a ia, eco dando las no as sob e el ea o y el balle eunidas po Malla mé
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Rubén Da ío: «Malla mé. No as pa a un ensayo u u o», El Sol del
Domingo,Buenos Ai es, nº 3, 18 sep iemb e 1898, p. 1.
Todos los exége as y comen a is as de Theodo Wizewa40aThadée
Na anson41, odas las in ec i as y bu las y odos los di i ambos y peanes dedica-
dos al a o poe a que acaba de mo i , no os da án sino una idea incomple a de su
pe sonalidad. Él pe manece á in angible, en una isla espi i ual. No os podéis
ace ca a él si no abandonáis p ejuicios, eo ías es ablecidas, esoluciones hechas.
¿C ee éis habe conocido al e dade o Malla mé cuando habéis is o al alsi ica-
do po el pe iodismo y ab icado pa a uso del público, o pa a egocijo de snobs
de odo país y lengua?
Pues hay dos Malla més, como in en a é explicá oslo.
*
* *
—nue amen e asociado al «ja dín de sueño»— en Di aga ions:«Siemp e es la in luencia de las más-
ca as la que nos hace ememo a o p e e una exis encia apa e de lo que conocemos po nues os sen-
idos ac uales; de ahí p o iene la e elación malla meana del a cano p es igio del balle , cie os aspec-
os de las ies as galan es, el mis e io del Gilles de Wa eau, la incompa able magia g á ica del enigmá-
ico y p odigioso Aub ey Bea dsley» («G ego io Ma ínez Sie a. Melancólica sin onía», Da ío 1950,
II: 826).
40 Theodo Wizewa o Téodo de Wyzewa (1867-1917), esc i o y ensayis a polaco a incado en
Pa ís, en su ju en ud con ibuyó decisi amen e a la di usión de Wagne y de la no ela usa en F ancia,
ala o mación del mo imien o simbolis a y al econocimien o c í ico de Malla mé, La o gue y Villie s.
Da ío segu amen e se e ie e a sus «No es su Malla mé», publicadas en La Vogue,5y12 julio 1886,
y eimp esas en Nos Maî es (Pa is, Pe in, 1895), en las que es ablece la iloso ía idealis a del poe a y
a a de hace una glosa accesible de los poemas «L’Ap ès-midi d’un aune», «Le ombeau de Théophile
Gau ie », «P ose pou des Essein es» y «Le ie ge, le i ace e le bel aujou d’hui» (han sido ep odu-
cidas en g an pa e en una de las pocas monog a ías exis en es sob e él, Li e man Du al 1961, pp. 43-
46 y 147-149). Sin emba go, pa a es as echas de ines de los 90 Wyzewa había uel o al ca olicismo,
ing esado en la conse ado a Re ue des Deux Mondes yalejado de sus an iguos co eligiona ios sim-
bolis as, muchos de los cuales e mina on conside ándolo un aido .Es o puede ambién explica la dis-
ancia con que más a de Da ío se e e i á a sus « áciles en a i as» de explicación de la es é ica malla -
meana («El a e en silencio», Da ío 1950, II: 252).
41 Thadée Na anson (1868-1951), mecenas, pe iodis a y c í ico de a e, pe enecien e a una ica
amilia de banque os judíos, sos u o jun o con sus he manos Alexand e y Louis Al ed la Re ue
Blanche (1891-1903), una de las e is as cul u ales más impo an es del in de siglo en F ancia, en o no
ala que se cong ega on muchos de los g andes alen os de las le as (Malla mé, León Bloy,Claudel,
P ous , Gide, Ja y, Apollinai e…) y de las a es (Bonna d, Vuilla d, Signac, Mau ice Denis, Redon,
Toulouse-Lau ec, Vallo on…). Thadée y su esposa Misia, musa de muchos de esos a is as, se ins ala-
on en 1894 en Val ins, jun o a la casa de Malla mé, con e ido en pad e espi i ual de la e is a. Po
es os años Da ío seguía muy de ce ca la Re ue Blanche, a la que cali ica como «una de las p ime as
e is as del mundo» (p esen ación a su aducción del poema, omado de la e is a ancesa, «En
Tinac ia. De Fe nand Caussy», Buenos Ai es,24 oc ub e 1897, en Du au 1953: 216). Hemos is o que
en ella se publicó alguna c ónica suya aducida y que llegó a ca ea se con el sec e a io de edacción,
Félix Fénéon. Aquí posiblemen e se es é e i iendo al ensayo de Na anson «Malla mé» (Re ue Blanche,
15 ene o 1897).
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El uno, el conocido, el aído y lle ado po la p ensa a p opósi o de cualquie
discusión sob e cla idad y buen sen ido en li e a u a, la pesadilla de los seño es
Sa cey y B une iè e42,ha llegado a ene lo que epugnaba al espí i u a is oc á i-
co del «o o»: la popula idad. Es: ya un cha la án de las le as que ab ica pocio-
nes diabólicamen e a canas pa a emponzoña a las comad es ollizas de la aleg ía
gala; ya un p esun uoso dalay-lama odeado de bonzos hipno izados que gi an al
impulso de la p ime palab a o acula b o ada de sus labios; o bien un embauca-
do malaba is a que se di ie e con su ba aca deco ada de logog i os y sal os de
caballo; o un e a ólogo coleccionis a de mons uos dueño de un ebaño de e ne-
os de cinco pa as; o un seño poseído de un deseo de singula iza se, que le co a
la cola a su pe o, en e las son isas de los bule a es. O un «cabo in» de alen o,
alo Peladan43. O un ipo ca ica u al a la mane a de obispo posi i is a o mago de
cualquie colo .Oun loco. De ese Malla mé descua izado es án llenas las ca ni-
ce ías de la c í ica no mal. Se juega con su cabeza como con una bola de billa .
Sus cua os se exponen pa a p e ención y esca mien o de imp uden es.
Cualquie a puede eí de su nomb e. En las pa edes pedagógicas los chicos lo
esc iben como una mala palab a. La malignidad y la es upidez lamen an sola-
men e que no se pueda ag ega a la ignominia de la idea la ignomina mo al; los
icios de Ve laine hab ían comple ado la suma y Malla mé hab ía quedado o al,
in eg al, pe ec amen e abominable. De és e se ha ocupado la cu iosidad pasage-
a (sic) del público. *
* *
El o o es el a is a único y sace do al que hoy deja es a ida en el silencio
de su e i o de e mi año de la Belleza pu a. En el cu so de la his o ia del pensa-
mien o humano se e b illa la columna de o o de ese es ilis a. Su idea da una luz
o iginal, diaman e pa angón, gema en que ha sido g abado un signo mágico. Él
consag ó su exis encia a su Sueño, en medio de la Babilonia del siglo más u ili-
a io de odos los siglos. Tu o el alo de un homb e de c is al que apa eciese
en e ejé ci os que se ba iesen a honda. La pasión sag ada po su ideal le odea-
ba de una au eola mis e iosa pe cibida po los espí i us e inados y nobles que
comunicaban con él, Maes o bondadoso y su il, sin au o i a ismos de pon i ica-
do ni impe ial co e huguesca. Ni la glo ia ni la glo iola pe u ba on su sobe ana
42 F ancisque Sa cey (1827-1899) y Fe dinand B une iè e (1849-1906), in luyen es pe o pa a ese
momen o des asados c í icos li e a ios anceses, de enso es de los alo es de la adición. El p ime o
des acó como c í ico d amá ico en Le Temps;al segundo, miemb o de la Academia y di ec o de Re ue
des Deux Mondes,enemigo de lo más eno ado del na u alismo y del simbolismo, aún se le ecue da
po su eo ía cuasi biológica de los géne os li e a ios. También Huysmans los ci a á jun os en el p ólo-
go a la eedición de 1903 de ÀRebou s,como dos que no comp endie on su p opósi o.
43 Joséphin Péladan (1859-1918), esc i o , c í ico de a e y sob e odo igu a sob esalien e del
ocul ismo ancés, en 1891 undó jun o con S anislas de Guai a la O den de la Rose C oix, se o o gó el
í ulo de Sâ y o ganizó, con el in de p omo e el «a e idealis a y mís ico», el Salón de la Rose C oix,
que se celeb ó en e 1892 y 1897. Da ío se in e esó po algunas de sus ideas, pe o descon ió de sus
ex a agancias de «cabo in» ( a san e o di o), y en His o ia de mis lib os lo acusó de habe le plagiado
impunemen e en «Can ique de l’o » «La canción del o o» de Azul… (Da ío 1950, I: 200).
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quie ud, a pesa de que esa misma quie ud, el mis e io de su ob a, lo pe eg ino de
su Visión, a aían las mi adas del pensamien o a is oc á ico del mundo. Y la i a
de los con a ios inci ó a la ama. Jamás publicó ob a suya pa a la gene alidad,
an es del lo ilegio de Pe in y las Di agaciones.Solamen e los biblió ilos y los
icos pod ían ob ene el Ap ès midi d’un aune ilus ado po Mane , u o as poe-
sías i adas en ejempla es únicos y limi adísimos44.Y enía azón. Con excepción
de muy pocos, los mismos homb es de le as de Pa ís decla aban su poesía
incomp ensible o cuan o menos, se le cali icaba de «au o di ícil»45.La e dad es
que se equie e, p ime o ama lo que se desea comp ende , según el sabio conse-
jo; después apu a el sen ido e oca o io, ascende con a iga a la cumb e ma a i-
llosa, que una ez log ada la ascensión, se compensa con la conquis a de luz
nue a, lo penoso del es ue zo. No hay necesidad de exégesis a lo Wizewa; y poco
saca éis de los comen os p o undos y admi ables de Na anson: en oso os es á
la cla e del enigma; ues a alma ha de se la e elado a pi onisa; y desde el
momen o en que p e endáis aplica un mé odo cien í ico, o p ecisa las geome í-
as de esa a qui ec u a de ensueño es p e e ible que ce éis el lib o, huyáis de ese
mís ico país de música y de inde inible ambien e, y os con enzáis de que sois
oso os mismos, leyendo un sone o de He edia o un cuen o de Coppée46.
44 An es del ci ado lo ilegio Ve s e P ose,publicado en 1893 en la casa pa isina Pe in, que ue
su mayo concesión a un público amplio, y de Di aga ions (Pa is, Eugène Fasquelle, 1897), Malla mé
había dado a conoce pa e de su ob a en ediciones exquisi as, muy co as y de limi adísima ci culación,
como L’ap ès-midi d’un aune (Pa is, Alphonse De enne, 1876), ilus ada po su g an amigo Edoua d
Mane , uno de cuyos apenas doscien os ejempla es Huysmans imaginó en la biblio eca de Des
Essein es. El lib o ue eedi ado po el lib e o pa isino Léon Va nie en 1887, o o de cuyos ejempla es
Ma asso ambién imaginó que es u o en la biblio eca simbolis a lle ada po Da ío a Buenos Ai es
(1954: 380), algo que me pa ece más que imp obable, a juzga po es a alusión y po la al a de o as
e e encias.
45 La cali icación de «au o di ícil» la oma sin duda Da ío de las páginas que Ca ulle Mendès
dedica a Malla mé en La légende du Pa nasse con empo ain.Cab ía pensa incluso que su dis inción
en e «dos Malla més» se inspi a, aunque dándole un sen ido nue o y más su il, en el plan eamien o ini-
cial de Mendès en e un Malla mé cla o de ju en ud y o o oscu o de madu ez: «Dans ce poè e il y a
deux poè es: celui de jadis e celui d’à p ésen » (Mendès 1884: 290). Pe o lo decisi o aquí es la opinión
inal de Mendès sob e la oscu idad malla meana: «La é i é me semble que l’au eu de l’Ap ès midi
d’un Faune es ce qu’on appelle au collège un ‘au eu di icile’. Il exige, pou ê e en endu, une ce ai-
ne applica ion d’esp i . Pa sui e de sa acul é de pe ce oi les plus loin aines analogies, e pa une légi-
ime ho eu de la banali é, il abonde en images singuliè es dans leu jus esse, consen à des in e sions,
se complai dans des ou s de ph ase d’un manié isme cu ieux. De là, des su p ises pou le lec eu qui,
s’il es in elligen , eli e comp end, ou qui, dans l’au e cas, p oclame: c’es obscu ! Eh bien, non! ce
n’es pas absolu emen obscu ; c’es é ange, énu, ou men é, nou eau, a e, mais clai ,oui, clai !»
(295-296). La exp esión de Mendès hizo o una c í ica, a juzga po el comienzo de es a no a de
En ique Gómez Ca illo: «S éphane Malla mé es, según la ase g á ica de Ca ulle Mendès, ‘un au o
di ícil’. En sus sa u nales poé icas sólo deben oma pa e los que desconocen el cul o de la T adición.
Como a is a, hace pensa en aquellos poe as de la decadencia la ina (…)» («Los Maes os nue os»,
Li e a u a ex anje a. Es udios cosmopoli as,p ólogo de Jacin o Oc a io Picón, Pa is, Ga nie
He manos, 1895, p. 332). Sil a San is eban ep oduce y es udia es a c í ica de Gómez Ca illo, que con-
side a «el p ime comen a io» sob e Malla mé en español (1998: 37-42).
46 Los espléndidos sone os de Les T ophées de José Ma ía de He edia (1842-1905) y los cuen os
pa isinos de F ançois Coppée (1842-1908), dos de los más señalados esc i o es del pa nasianismo an-
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País es de música, en e ec o, en donde escucháis:
La lune s’a is ai . Des sé aphins en pleu s
Rê an , l’a che aux doig s, dans le calme des leu s
Vapo euses i aien de mou an es ioles
De blancs sanglo s glissan su l’azu des co olles.
—C’e ai le jou béni de on p emie baise 47.
No busquéis la plas icidad angible. Felicien Rops ha simbolizado la poesía
de Malla mé, si mal no ecue do, en un a pa ascenden e al azul, hacia cuyas cue -
das ienden manos que b o an de lo in isible48.Yo di ía que en es e au o he
encon ado la mani es ación e bal de cie os paisajes imp ecisos, igu as y e o-
cés, ue on impo an es modelos o ma i os pa a Da ío. Le imos a i ma en las no as a la eedición de
Azul…,de 1890, su p e e encia po He edia en e al «decaden e» Malla mé. Ocho años después las
cosas han cambiado, y aquí el pa nasianismo se p esen a como una co ien e acep ada y supe ada po
las a iesgadas no edades del simbolismo. Con odo, Da ío nunca dejó de econoce los pe du ables
alo es del « ey de los sone is as», como hizo en la nec ología «Lo que queda de He edia» (La Nación,
21 no iemb e 1905, Opiniones,Da ío 1950, I: 403-412).
47 Ve sos iniciales de «Appa i ion», uno de los p ime os poemas de Malla mé, que encabeza la
selección Ve s e P ose (1979: 30). Y de los p e e idos y más p on o aducidos po los mode nis as. Se
conocen e siones de Guille mo Valencia de 1898 y de Leopoldo Díaz de 1901, c . Sil a San is eban
1998: 65-70 y 73-77. Da ío uel e a eco da el comienzo de «Appa i ion» al comen a la úl ima esce-
na de Cy ano de Be ge ac,«una escena de deli io glo ioso y melancólico, al amo de la luna is e. La
lune s’a is ai …» («Cy ano en casa de Lope», La Nación 27 eb e o 1899, Da ío 1998: 121).
48 Félicien Rops (1833-1898), pin o y g abado belga, ue uno de los a os pic ó icos p e e idos
po Da ío, quien lo descub ió a a és de las páginas que Huysmans le dedicó en ÀRebou s ysob e odo
en un ensayo de la se ie Ce ains (1889) en el que comen a su ob a «sec e a», de u ioso y sa ánico e o-
ismo neg o. Da ío se in e esó especialmen e po su labo como ilus ado y lo ci a con ecuencia desde
la época de Los a os,donde se e ie e a sus ilus aciones pa a las Diabólicas de Ba bey d’Au e illy o
Las imas de gozo de Théodo e Hannon. Más a de le dedicó un a ículo: «Pa ís, po su pa e, le eci-
bió bien. La éli e in elec ual y a ís ica es u o con él. Es allí donde debía apa ece lo p incipal de su c e-
ación he mé ica y e ó ica. Allí ilus ó y comen ó g á icamen e lib os de in e i.Y luego o os de a e ele-
ado y sus ancial, en que apa ecía la in oducción simbólica de sus on ispicios» («Feliciano Rops»,
La Nación,7no iemb e 1909, p. 6, en Da ío, Rubén 1967a: 158). Aquí se es á e i iendo a su on is-
picio simbólico «La G ande Ly e», apa ecido al en e de Les poésies de S éphane Malla mé,una se ie
de nue e «plaque es» publicadas po La Re ue Indépendan en 1887 y que o ma pa e de esas « i a-
das en ejempla es únicos y limi adísimos» de los que habla Da ío. Puede que él hubie a is o alguna
ep oducción pos e io , como la que se publicó en la e is a La Plume,que conocía bien (nº 172, 15
junio 1896, p. 424). En «El a e en silencio» ol ió a e e i se a es e icono, que sin duda enía muy aso-
ciado a Malla mé: «La simbólica ep esen ación es á en la g á ica idea de Felicien Rops: el a pa ascen-
den e, a la cual ienden, en el é e ,innume ables manos de lo in isible» (Da ío 1950,II: 251-252). Un
pa de es imonios más. Poco después de la mue e de Rops, El Me cu io de Amé ica (ene o 1899, p.
79) ep odujo un a ículo de Hugues Rebell sob e Rops apa ecido en el núme o de diciemb e del 98 del
Me cu e de F ance,en el que se comen a su mezcla ex emada en e lo ca nal y lo espi i ual, en e el
on ispicio a los poemas de Malla mé y el de las Diabólicas.Años después, el in e esan e esc i o
mexicano Julio To i, g an admi ado de Malla mé, como su amigo Al onso Reyes, y de Rops, al que
llegó a a és de los a is as de Re is a Mode na de México,dedicó a «La G ande Ly e» uno de sus ex-
os b e es: «Quien no enga nada que deci debe ambién esc ibi . Como la igu a de Rops sos end á
sob e sus muslos y con los b azos alzados la g an li a a la que manos in isibles a anca án los a pegios
más sibilinos, los mensajes side ales más lejanos» (1964: 90).
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cación de sensaciones que solo pe cibimos en cie os sueños. Un ocul is a da ía
quizás las mejo es explicaciones sob e esa ex aña ce eb ación que po lo mismo
que es soli a ia y sin igual, no puede se pe cibida y mucho menos juzgada en su
alo e dade o sino po los espí i us de escepción (sic)49.Tiene azón, pues, la
gene alidad de nues os con empo áneos pensan es en mi a con ecelo, des ío,
oenojo, ese a e casi eligioso y eso é ico.
*
* *
Malla mé i ía en Pa ís, alejado an o de las espumas del bule a como
de los embolismos del Ba io La ino. En e la ju en ud li e a ia de Ingla e a
e a muy admi ado, y sus con e encias u ie on la legí ima esonancia. Po
la go iempo ue p o eso de inglés en un colegio pa isiense. Jamás acep ó
esc ibi pa a dia ios. Su colabo ación e a solici ada y muy bien emune ada en
e is as de los Es ados Unidos e Ingla e a. Su in lujo en el a e ac ual ha sido
eno me, y la nue a gene ación de las le as ancesas saluda su nomb e con
ene ación. Los que le conocie on alaban su ca ác e gene oso y seduc o ; sus
cualidades co diales e an de un bellísimo o ien e. Ha mue o a las (sic) 56
años. A la mue e de Ve laine los nue os poe as de F ancia, en un plebisci o,
le señala on como al Je e50.Su mejo e a o es el de Whis le , en que apa e-
ce cual en la in luencia del mundo de sus isiones, en unas cuan as líneas, de
ago conjun o, pe o de al exac i ud que concen an la indi idualidad del
poe a, p o unda y comp ensi amen e51.En la umba de Malla mé yo g aba ía
49 Da ío oma la exp esión espí i us, li e a u a o a is as «de excepción», y desde en onces la inco -
po a con ecuencia a su ocabula io c í ico, de un lib o ecién apa ecido del i aliano Vi o io Pica
(1862-1930): Le e a u a d’eccezione (Milano, Baldini & Cas oldi, 1898; hay eedición c í ica a ca go
de E nes o Ci o en Geno a, Cos a & Nolan, 1987), en el que se eúnen ensayos sob e Ve laine,
Malla mé —és e ex enso y bien documen ado—, Mau ice Ba ès, Ana ole F ance, F ancis Pic e in y
Huysmans. Da ío seguía la ob a de di usión de nue os alo es cosmopoli as de Vi o io Pica desde al
menos 1896. Su ensayo sob e el po ugués Eugenio de Cas o pa a Los a os iene como una de sus
p incipales uen es la aducción que Pica hizo ese año al i aliano de Belkiss de Cas o. En adelan e Pica
se dedica á p e e en emen e a la c í ica y p omoción a ís ica, di igiendo la e is a de a e Empo ium y
o ganizando la Bienal de Venecia po muchos años. Da ío lo conoció en su isi a a Nápoles en 1900 y
más a de esc ibió «La labo de Vi o io Pica» (La Nación,22, 29 y 31 oc ub e 1907, ecogido pos u-
mamen e en Imp esiones y sensaciones,1925, Da ío 1950, I: 761-788).
50 En eb e o de 1896, un mes después de la mue e de Paul Ve laine, que inspi ó a Da ío su nec o-
logía de Los a os ysu «Responso» de P osas p o anas,la e is a La Plume o ganizó, e ec i amen e,
un plebisci o en el que Malla mé esul ó elegido P íncipe de los Poe as de F ancia.
51 James Abbo McNeill Whis le (1834-1903), pin o no eame icano, a los ein e años abando-
nó su país pa a ins ala se en Pa ís y Lond es, donde su pin u a e inada y abie a a las no edades alcan-
zó g an econocimien o y con ibuyó a ex ende el gus o po las sines esias, las in e elaciones a ís i-
cas o la pin u a monoc omá ica, con sus cuad os i ulados musicalmen e «sin onías», «sin onía en blan-
co», «noc u nos», e c., y po los mo i os deco a i os japonesis as o inspi ados en pa os eales. Fue
amigo de Mane y Malla mé, el conde Robe de Mon esquieu, Rosse i y Wilde. Malla mé le dedicó la
p osa «Whis le » y el poema «Bille a Whis le » y, ayudado po Vielé-G i in, adujo su ob a Ten
O´Clock,que apa eció en 1888 en Re ue Indépenden e.Whis le dibujó el e a o del esc i o cuya li o-
g a ía encabeza Ve s e P ose,que Da ío, siemp e an a en o a los e a os de esc i o es, enca ece.
Hemos is o que ambién conoció po en onces el de Vallo on, no sabemos si llegó a e los de Mane ,
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mundo ex e io .«El e a o que igu a en el olumen Ve s e P ose ue hecho po Whis le , con lápiz
li og á ico, en uno de esos papeles de uma ,acaso un ma es, en una sesión del umade o» (Reyes: «El
gabine e de humo», Cul o a Malla mé,1991: 70).
52 Las palab as pe enecen a las dos úl imas es o as de «P ose pou des Essein es», el di ícil
poema de 1885 con el que Malla mé exp esó su ag adecimien o a Huysmans (1979: 56):
L’en an abdique son ex ase
E doc e déja pa chemins
Elle di le mo : Anas ase!
Né pou d’e e nels pa chemins,
A an qu’un sépulc e ne ie
Sous aucun clima , son aïeul,
De po e ce nom: Pulché ie!
Caché pa le op g and glaïeul.
Al habla de la musicalidad y concen ación de Malla mé en una de las ano aciones de su a ícu-
lo del Me cu io,Da ío ol e á sob e la unción de cie as palab as esal an es: «En ocasiones un solo
ocablo, una palab a sola, in e lineal, lib e, p oduce la magia po sí misma, eleison u hosanna, al, en
el cu so poé ico que conocéis, Palmes! en el Don du poème,E na! en l’Ap ès-midi, Anas ase, o
Pulché ie, en la p osa pa a Des Essein es; o el py x, cuyo enunciación ha azo ado g an muchedumb e
ue a del emplo, en uno de los incompa ables sone os».
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2006, 35, 31-54
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