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Fiestas populares de toros (El "Toro de la Vega" de Tordesillas, Valladolid)

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Fiestas populares de toros (El "Toro de la Vega" de Tordesillas, Valladolid)

Author: Pitt-Rivers, Julian
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2002
Source: https://idus.us.es/bitstreams/acbc7501-a950-40cf-a015-2afd6f33adab/download
Re is a
de
Es udios Tau inos
N.º 14, Se illa, 2002, págs. 209-240
VIII. FIESTAS
POPULARES
DE
TOROS!
[["El To o-Vega" de To desillas, Valladolid]]
~
~
. . )
Los
RlTOS y LOS MITOS
~
. ' .
11
os i os han ocupado
una
posición p eeminen e
den o de la An opología desde su inaugu ación,
pues
el
lib o que undó la disciplina,
La
cul u a
p imi i a de Edwa d Ty lo , dedica
la
mi ad
de
sus
páginas al ema. Muy en b e e, la esis de Tylo
e a
la
siguien e: los i os
se
explican
po
la men alidad p imi i a
cuya base es
la
magia. Es a es
una
ciencia equi ocada
po
al a de acionalidad. Noso os
-y
que ía deci los ingleses
ic o ianos de clase educada- somos acionales, enemos
una e dade a ciencia y en onces no c eemos
en
la magia
ni
en la e icacia de los i os que se p ac ican po gen e de
men-
alidad e asada. Según Tylo
la
e olución de
la
humanidad·
hacia la ci ilización, el P og eso, debía de mani es a se,
en
el campo de la eligión, desde
el
i o hacia la mo alidad
que
iba eemplazándolo.
I No a del Edi o : Es e a ículo ue publicado en
L.
Díaz Viana (Ed.):
E nología y Folklo e en Cas illa-León, So ia, Jun a de Cas illa-León, 1986, págs.
97-107. Como pod á obse a se coincide
en
nume osos pasajes con el an e io ,
"Las aíces de la co ida en la cul u a popula ", sin emba go, como ya a isé
en
aquella ocasión, las di e encias iun an sob e las coincidencias po lo que
los
man engo como dos a ículos dis in os.
210 Julian Pi -Ri e s
El e olucionismo pasó de moda, pe o la oposición
en e i o y acionalidad quedó in eg ada en e los a ículos
de e del siglo
XX.
An opólogos
muy
poco e olucionis as
-como,
po
ejemplo,
Gluckman-
siguie on
in en ando jus i ica
que los se es acionales
(que él pensaba que
somos) no eníamos
i os, sino ce emonias.
Yo
econozco que
nunca he log ado com-
p ende
la
di e encia. Y
uego que omen no a
de que Van Gennep
ampoco pues o que
empleaba las
.dos
pala-
b as indis in amen e.
El esul ado de
es a con usión
es
que
·hoy no podemos eco-
noce los i os que
p ac icamos po
lo
que
son, sino que, pa a jus-
i ica su celeb ación,
in en amos mo i os
ETNOLOGIA Y FOLKLORE
EN
CASTILLA
Y
LEON
Fig.
n.
º VIII.1.- Cubie a del lib o de
L.
Díaz
Viana E nología y Folklo e
en
Cas illa-León
(So ia, Jun a
de
Cas illa-León, 1986)
donde
se
publicó el a ículo de J. Pi -Ri e s "Fies as
popula es de o os".
-« acionalizaciones» se puede
deci -
de índole p ác ica,
higiénica o pseudomedicinal. Así,
la
palab a « i ual», ue a
de
la
eligión, iene a indica «banalidades sin sen ido»,
«es upideces».
De
la misma mane a, es a p e ensión a la
VIII.
Fies as
popula es
de
o os
[{El
"To o
de
la
Vega"
de
To desillas
..
.]]
211
acionalidad, aplicando el único c i e io
de
la e dad li e al,
ha dado a la palab a «mi o» el sen ido
de
« an asía» o
«men-
i a». Ri os y mi os son pa a sal ajes; noso os, se suele deci ,
enemos la Ciencia.
Me pa ece que la e dad
es
que la ci ilización
mode -
na con iene an os i os como cualquie sociedad p imi i a,
pe o no los econocen como ales po al a de una eo ía
que
explique lo que signi ica un i o y cómo lo signi ica.
A pesa de se descendien es in elec uales de
Van
Gen-
nep, mis colegas b i ánicos han mos ado poco acue do
en e
ellos y mucha con usión ace ca
de
la· cues ión. Goody ha
lle-
. gado has a decla a que la palab a « i o» es inú il en An o-
pología po que en dicha ce emonia odo es simbólico, y
como odo iene signi icación simbólica, odo es i o y el
i o
po se odo no es nada. A o unadamen e, con pos e io idad,
se ha desdicho, pe o pa a adop a una posición apenas
más
sa is ac o ia: el i o, dice, signi ica exac amen e lo que
opi-
nan los que lo p ac ican. Como muchas eces ellos
no
opinan
nada, con en ándose con. deci que «lo hacemos po que nues-
os an epasados así
lo
hacían», quedamos, po consiguien e,
con. las manos acías.
En cambio Leach decla ó que lo impo an e del i o
no
es lo que se hace en él, sino lo
que
dice, en endiéndose inclu- '
so lo que implica2.
Yo
di ía
lo
con a io: es lo que signi ica
sin deci nada, es o es,
po
sus acciones y no po sus palab as,
po lo que se i e y no po lo que
se
concibe.
Tal
ez hab án adi inado
ya
que el colega b i ánico
con
quien sien o más a inidad es con Víc o Tume . En
su
ensayo
2 A ículo "Ri ual" en Encyclopedia
o
So
cial Sciences (New Yo k; 1969).
212 Julian Pi -Ri e s
magis al «T es símbolos en
la
ci cuncisión Ndembu» llega a la
conclusión
de
que la exégesis de un i o (es deci , lo
que
expli-
ca
la gen e misma), nunca puede explica su alo simbólico po
es a o mulado
en
é minos
de
un sis ema de. alo es
ya
acep-
ado de an emano y sin posibilidad de se explicado (1969). Su
explicación es siemp e ci cula , po que da
po
sen ado
lo
que
hay, pa a el an opólogo, que explica . Además, el
mismo
i o
puede p ac ica se con exégesis como
en
un semina io
de
eolo-
gía, o sin ella, como lo hace
un
pueblo pe dido
de
la sie a. O o
ejemplo más concluyen e oda ía: de
la
ci cuncisión exis e en
la eligión judaica una exégesis la guísima, pe o en la islámica
-y
la
ci cuncisión es an impo an e pa a musulmanes como
pa a
judíos-
los esc i os sag ados no dicen nada, sino
que
el
P o e a ue ci cunciso
po
los ángeles, y bas a... ·
Pe o
la
exégesis
judaica
nunca explica po
qué
Ya é
decidió que
su
alianza con
el
pueblo heb aico debe ía seña-
la se co ándoles el p epucio a los a ones. Los demás pue-
blos del mundo que p ac ican la ci cuncisión dan o
no
dan
una exégesis [pe o
nunca
es
la
misma que
la
de los judíos]
(Fig. n.º VIII.2).
La
exégesis
es
el
ado no de un i o, no
una
explicación.
También, añade Tume , los símbolos son polisémicos, es
deci , pueden indica a ias cosas dis in as a la ez y
aún
cosas con adic o ias como, a con inuación, e emos.
· Si, según Tume ,
la
signi icación p o unda de
un
i o
a icano
no
se
puede
encon a al ni el conscien e
de
la
gen e que lo p ac ica,
oda ía
menos se á posible
en
.
Eu o-
pa,
pues
ue a
de
la
eligión no enemos de echo a admi i ,
en e noso os, la
exis encia
de
i os
y,
sin
emba go,
los
p ac icamos sin sabe
po
qué, in en ando explicaciones
an
VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o de
la
Vega" de To desillas ..
.]]
213
idículas como que la ci cuncisión es una en aja higiénica
pa a el ecién nacido. Ci cuncida a odos los niños a ones
po
si pueden padecen, más a de, una imosis es un
poco
como
s1
nos saca an las amígdalas a los ocho días
po
s1
Fig. n.º VIIl.2.-Escenas de ci cuncisión
en e
los egipcios. El co e ci cula al e-
dedo del p epucio ue una p ác ica i ual adop ada, en i ud de un manda o di i-
no, po los judíos y los á abes. Los judíos
la
adop a on al é mino del Éxodo
po
lo que es líci o pensa que la oma on de Egip o. Sin emba go, o os pueblos y
o as cul u as ambién la p ac ica on o p ac ican:sin i más lejos, la
noble.za
ingle-
sa
en la ac ualidad.
enemos, algunos años después, una amigdali is.
Y,
sin
emba go, dos médicos canadienses p opusie on, po mo i-
os higiénicos, al Pa lamen o
de
O awa que la ci cuncisión
uese obliga o ia en Canadá ¡pa a odos! [A pa i de consi-
de aciones como és as, nos p oponemos eexamina
las
ies as popula es de o os en España].

214 Julian Pi -Ri e s
Publiqué hace año y pico, en
la
Re is a
de
Occiden e
un a ículo de in e p e ación de la co ida
de
o os
bajo
el
í ulo de
"El
sac i icio del o o"3.
El
í ulo del a ículo esul-
a muy e iden e
al
an opólogo que,
la
mencionada co ida,
es un sac i icio. No oy a epe i el a gumen o de
mi
ensa-
yo pe o sí eco da que demos é, p ime o, cómo
es e
sac i- ·
icio asegu aba la e ilidad, y sob e odo,
la
i ilidad de la
población . . siendo
la
e ilidad, po p incipio,
cues ión
de
i ilidad,
se
en iende el sexo masculino como elemen o
ac i o, mien as que al emenino se
le
conside a pasi o.
Y,
en segundo luga , que la co ida es á ín imamen e
ligada
a
la adición c is iana, sob e odo ca ólica, no solamen e en
la
his o ia donde los hechos abundan pa a ilus a lo,
sino
en
la
ac ualidad, a pesa de que la elación en e la
co ida
y la
eligión no sea econocidá
conscien emen ~
·(hoy, po
supues o, no hay necesidad de epe i el C edo al
en a
en
la
plaza de o os, pues la lógica del i o
no
depende
de
la
conciencia que de él engan los que pa icipan en
la
cele-
b ación). El sac i icio del To o debe su signi icación p o-
unda a su oposición al sac i icio del Co de o. Ambos sac i-
icios son complemen a ios y deben de conside a se den o
de
un~
misma o alidad. Fue a del campo de
la
eología
o ~
mal, es a oposición esponde a un dilema p o undo
de
la
.
ci ilización c is iana medi e ánea, dilema en e el alo
sag ado de
la
enuncia a la sexualidad y el alo p o ano el
eje cicio
áe
la
i ilidad, que encuen a su solución en Espa-
ña bajo
la
o ma del cul o al To o. 1
3 1984, n.º 36.
Ve ,
en
es e mismo núme o
de
la Re is a
de
Es udios
Tau-
inos, a ículo III, págs. 77-118.
VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o de
la
Vega" de To desillas .
..
]]
215
Fig. n.º VIIl.3.-
La
Fuen e San a de Benaocaz,
en
las p oximidades de G azalema
(Cádiz) (Fo . de
P.
Rome o de Solís). El pueblo, muchas eces, cub e con su con-
cep o de lo sag ado el
agua
de las uen es
quizá
debido a cie as cualidades cu a i-
as de sus aguas que ele an a so e iológicas.
En
la
imagen, una ep oducción de
la
Fuen e San a si uada al pie del ce o donde
es á
cons uida
la
e mi a del Cal a io
de
Benaocaz, población p óxima a
la
G azalema de Julian Pi -Ri e s).
216 Julian Pi -Ri e s
He suge ido que se ía in e esan e es ablece
un
a las de .
España enseñando las zonas de au o ilia y las
de
au o obia.
Y no sólo donde hay a ición a la co ida de o os, sino in en-
ando examina
al
mismo iempo
la
signi icación
que
pueda
ene
la
co ida en las dis in as egiones. Es e iden e que la
co ida signi ica algo dis in o pa a
el
público andaluz que
pa a el público na a o y yo p opuse una gama ·g aduada
en e el polo lúdico ep esen ado
po
los ascos y
el
polo
sac i icial ep esen ado po los andaluces. Cla o que
hay
un
elemen o sac i icial en cada modalidad de i i
la
comda
pe o mien as que un público pone
el
acen o en un ex emo,
el o o lo hace
en
el opues o.
Tal ez pa a encon a
la
signi icación del To o y de
lo que se hace con él, mejo que
la
co ida o mal
como
indicado del g ado y del· ipo
de
au o ilia, debe íamos
acudi a la obse ac'ión de las ies as popula es de o os. Es
más, como exis en muchos mo i os dis in os pa a p esen-
cia , como espec ado , una co ida de o os, c eo
que
el
núme o de en adas que se enden
en
aquilla siemp e se á
un da o a ene en cuen a, pe o, a odas luces, insu icien e.
Pienso que, más allá de las plazas
de
o os, lo que
hacen
los
muchachos del luga pa icipando lib emen e en sus ies-
as, sin necesidad de some e se a los eglamen os de
la
ies-
a nacional, es capaz· de indica mucho más ace ca
de
esos
sen imien os que hemos llamado au o ilia y au o obia.
Rep esen an la ies a local mien as que las co idas con-
. encionales simbolizan lo nacional4.
Y,
po
eso, en iendo,
que se ha p es ado escasa a ención a las ies as popula es
4 Véase
"La
iden idad local is a a a és
de
la ies a" en Re is a de Occi-
den e, 1985, n.º doble 38-39: junio-julio, págs. 17-35.
1 .
Vlll. Fies as popula es
de
o os [[El "To o de
la
Vega"
de
To desillas...]]
21
7
en
la li e a u a au ina,
dominada,
absolu amen e, po
el
g upo social de los li e a os.
Los encie os, capeas, aquillas, o os
de
ino,
de
agua dien e, espan es, o os de uego, enma omados
-sin
men a las ies as adicionales
de
o os en el
Su
de
F an-
cia-
son muy nume osos y ca gados
de
signi icación
pa a
odo aquel que sepa in e p e a
la
lógica del i o. Cada
pue-
blo hace
la
ies a a su mane a, o gulloso de hace lo de
una
o ma dis in a a
la
de los ecinos, aunque, is as las
cosas
desde una pe spec i a más
amplia,
las di e encias
sean
mínimas y sólo puedan encon a se en el de alle.
Sin
emba go, hay una endencia
gene al
a encon a cie os
símbolos asociados en un
complejo
que podemos econo-
ce : de la misma mane a que
en
el
To o nupcial, en
o os
muchos casos, encon amos
la
asociación en e la
opa
emenina manchada po
la
sang e
de un o o b a o y
la
boda, ap oximación que pa ece in en a asegu a la e ili-
dad del nue o ma imonio. También se asocia a menudo
el
o o con el agua del ío o del
ma
o de la uen e del pueblo
o con el ino, y odo es o, a su
ez,
elacionado con la
Luna
y con la San ísima Vi gen.
No
se
puede a anza si p opu-
sié amos, desde ya, una explicación gene al de es as aso-
ciaciones, pe ó
sí
podemos
busca
en un caso conc e o
su
alo simbólico, eco dando siemp e que los símbolos
de
un i o son polisémicos.
Voy
a oma como campo de demos ación de
es a
a i mación una ies a popula , al. ez no
la
más amosa
pe o
sí
una de las más conocidas, el To o de la
Vega
(lla-
mado, ambién, de
la
Peña) que
se
celeb a en To desillas
en
la
p o incia de Valladolid.
224 Julian Pi -Ri e s
Zapa diel, linde del é mino, se ía indul ado.
En
al
caso,
end ía que epe i se el i o en e o u ilizando un
o o
sob e-
o
-según
me con aban algunas pe sonas del
pueblo-,
y el
indul ado se ía conse ado pa a el
año
siguien e.
Sin
emba -
go, nadie eco daba que algún o o hubie a llegado
nunca
has a el ío Zapa diel y alcanzado
el
indul o. Es as
son
las
eglas del i o según la cos umb e
de
To desillas.
Pa a in e p e a el
To o
de
la
Vi gen hab á que examina
en de alle los compo amien os de los ejecu an es y de los asis-
en es, de los lidiado es y de los espec ado es. Veamos en on-
ces la escena de la noche del lunes 10 de sep iemb e
de
1984.
El o o no ha sido aído a la plaza del pueblo, sino a una plaza
po á il que es á si uada abajo del pueblo, a unos quinien os
me os al oes e del puen e, en el ba io de San Vicen e. Es e
cambio se debe al hecho de que, hace cinco años, el edi icio del
Ayun amien o se de umbó y u o que se econs uido. Es e
desg aciado acon ecimien o
ha
se ido de p e ex o
al
alcalde,
a pesa de odas p esiones eje cidas
po
los ecinos,
pa a
no
de ol e la ies a a la plaza. Se ganó buenas c í icas po es o y
has a una panca a mos aba, en la p ocesión de los a oles, el
ex o siguien e
(Ve
sup a Fig. n.º VIII.6
):
«Seño Alcalde, no es
po
moles a ,
pe o la plaza en su luga ».
Con odo, es a sus i ución no
cambia
en nada el
alo
simbólico del i o: el o o iene que
en a
en el co azón del
pueblo y odo se hace «como si
se
hicie a en la plaza».
Lle-
an al o o en camión has a
la
calle
más
ce cana a la
plaza
y lo suel an allí. Sigue habiendo, pues, un co o ayec o
de
encie o.

VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o
de
la
Vega" de To desillas
..
. }}
225
La
plaza po á il con iene
en e
4 y 5 mil pe sonas
que
han pagado 600 p as.5 po su en ada, quedándose ue a
los
que no han llegado a iempo pa a encon a si io, y ambién
los que se han aho ado el
dine o
iendo el espec áculo
enca amados
en
una a ola o desde un balcón de una de
las
casas que dan sob e el uedo.
El
público, muy en usias a,
acompaña a los mozos que co e ean po el coso con
conse-
jos, bu las y comen a ios
en
oz al a. Después de an ea
al
o o du an e una media ho a, y acep a lo, sacan los
cabes-
os pa a ence a lo en el o il.
Al día siguien e el pueblo es á lleno. Según mi es ima-
ción, debe habe , po lo menos, 50.000 pe sonas. A pa i
de
las 1 O de la mañana la muchedumb e ya empiez.a a
oma
umbo al puen e. Todos los balcones y en anas que dan al
ío
es án eple os de gen e, y hay incluso un g an núme o de
pe -
sonas enca amadas en los ejados.
En
la
a de de la íspe a, u e una animada con e sa-
ción con una seño a que se mos aba encan ada de con a
las
glo ias de su pueblo a un ex anje o. Pe o, cuando llegamos a
la desc ipc.ión de lo que se hace después de la mue e
del
To o, no mencionó los o eos lle ados en p ocesión de uel-
a al pueblo. Como
yo
sabía que
el
mozo ma ado subía, has a
la misma plaza del pueblo, los es ículos del
To o-Vega
os en-
siblemen e ensa ados en la pun a de su lanza, le pedí que
me
ela ase, con odo de alle, lo que hacían. Ella se son ojó
a e :...
gonzada y dijo: «Sí, an iguamen e
se
hacía eso». Comp endí
que, después de cie os a ículos en la p ensa en los que
se
había cali icado a los ecinos de To desillas de «sal ajes»
po
5 No a del Edi o : 3,66 eu os.
226
Julian Pi -Ri e s
es e de alle, ella
no
que ía habla de es os emas con alguien,
como yo, o as e o (Fig. n.º VIIl.8)6.
Aho a odas las calles
de
la illa es aban llenas
de
gen e
que se di igían hacia el puen e, y
yo
me
si ué as las ba e ás
de una plazole a que me aconseja on como un pun o desde
donde se podía e muy bien. O os años, incluso,
el
o o
había sido allí, du an e unos escasos pe o ·in ensos minu os,
capeado. La ma ea humana luía: jó enes y iejos, muchachos
y niñas, con blue jeans
7 y zapa illas de depo e, pad es con
hijos pequeños, jine es con lanzas imp esionan es, homb es a
pie, lle ando a eces lanzas
de
made a con la pun a pin ada
con pu pu ina de pla a o en uel as con papel me álico que
simulaban se de ace o. En o os casos, las lanzas que eía
e an de ace o de e dad. Se no aba que habían sido con ec-
cionadas en un alle mecánico con soldadu a eléc ica, pe o
ni siquie a es e de alle log aba desdibuja la apa iencia medie-
al de la escena. A pesa de los blue-jeans, go as, boinas ojas
de los agen es de
la
au o idad, las colas de coches de u ismo
y camiones pe manecían bloqueados a un lado y o o del ío,
y a cuyos ocupan es les hubie a gus ado c uza el puen e pa a
pode segui su iaje. Pe o es p eciso comp ende que,
pa a
los del pueblo, es una sa is acción muy g ande e cómo la
ca e e a gene al Mad id-La Co uña queda co ada du an e
una ho a: ¡Toda España iene que espe a que el To o-Vega
haya c uzado el puen e del Due o!
El
Gobie no polí ico ha
in en ado sup imi pa e del i ine a io
de
_ es a ies a pa a man-
ene la egula idad de las comunicaciones po ca e e a,
pe o
6 No a del Edi o : Pa a
Jos
« o eos» e in a Fig.
n.
0s Xl.19 y XIV.43).
7 No a del Edi o : En inglés el o iginal. Se e ie e a los pan alones a
que
-
os
de
o igen no eame icano.
Vlll. Fies as popula es de o os [[El "To o de
la
Vega" de To desillas
...
]J 227
Fig. n.º VIII.8.- To nean es y
o
eos. Los lance os de To desillas se cob an,
una
ez .mue o el o o en la
Vega
, los o eos
que
hincan en la pun a de sus lanzas.
En
la imagen se dis inguen los o eos e dade os -la o eja y el abo- de o os
de
b oma como la ba a de pan que, sin duda, hace alusión al o eo mayo , los e
s-
ículos del To o-Vega (Fo . de
P.
Rome o
de
Solís).
228
Julian Pi -Ri e s
el pueblo de To desillas se niega a cumpli y paga encan ado
la mul a que les ponen cada año po su desobediencia.
Se
dice,
po los ba es del pueblo, que an a cons ui o o puen e y una
des iación de la ca e e a de
La
Co uña pa a sal a
la
ba e a
es i a ... , en in, ¡ umo es!
[Al ededo
de
las
11
de la mañana lle an
al
o o, enca-
jonado, en un camión al pun o más ce cano de la
plaza
del
pueblo, pe o ya en el camino de bajada hacia el ío. Y
allí
lo
suel an]8. El To o salió del cajón como una lecha y galopó
hacia el puen e pe seguido po odos los que, momen os
an es, habían exp esado su in ención
de
co e delan e
de
él
(Ve sup a Fig. n.º VIIl.8). Casi no pe dió elocidad
al
llega
donde yo lo espe aba y desapa eció
en
poco iempo
en e
la
u ba que le seguía co iendo. Co í ambién, pe o
no
lo
alcancé. Sólo lo conseguí, minu os después, cuando
ya
había
caído mue o a un kilóme o del ío
en
medio
de
la
campa
.
Acababan de co a le sus pa es que iban a se i de o eo:
los símbolos esenciales del i o.
Una camione a se ace có
y,
en e a ios, ca ga on el
cue po mu ilado del o o. Un niño, dis azado de
soldado
omano, se ace có al ehículo y le en egó su espada a
uno
de los mozos de la camione a pa a
que
se
la
moja a
en
la
sang e del o o; sin duda, o os alsos comba ien es [que
yo
no había is o
]9
ya habían ecibido el ungüen o
en
sus
a mas pos izas o au én icas.
Un
in o man e me explicó
que
había pues o sang e del o o
en
los labios de su hija
de
es
8 No a del Edi o : Va ian e de "Las aíces de la co ida en
el
Cul u a
popu-
.
la " (Toledo, 14-2-1985, pág 8 del manusc i o que
se
encuen a en el A chi oPi -
Ri e s, Maison Rene Ginou es, Uni e sidad de Pa ís X-Nan e e).
9 Ídem.
Vil!. Fies as popula es de o os [[El ''To o
de
la
Vega"
de
To desillas
...
J]
229
años y se había san iguado
con
los dedos empapados
de
sang e. No ue po e o ca ólico, dijo, sino que lo
hizo
au omá icamen e ... , sin pensa .
El jo en que le había dado
la
lanzada mo al
al
o o
e a
un ba budo de sólida apa iencia. Lle aba la señal del iun o
en
la pun a de su lanza: los es ículos de la bes ia. Andaba
acom-
pañado de sus ayudan es p incipales, que ambién habían
he i-
do al o o sin ma a lo, lle ando ellos ambién, hé oes
de
ango
in e io , ensa adas en el ex emo de sus lanzas las
dos
o ejas y
el abo. Iban odeados de los demás mozos de
la
cuad illa
(en e los que había una chica
muy
guapa), en su eco ido
de
subida hacia el pueblo, siguiendo la misma u a po
la
que
había bajado, minu os an es, el o olO. El hé oe
se
pa aba
de
ez en cuando pa a ecibi el homenaje
de
sus admi ado es,
ab azos y besos de una a iedad
de
gen e en e las cuales
podí-
an
dis ingui se nume osas seño as de cie a edad.
[Me
ace qué
pa a elici a lo, o eciéndole mi bo a, de la que bebió con
apa-
en e gus o. Y ambién, le o ecí a los ayudan es, que no eci-
bían los mismos elogios que el p incipal] 11.
C uzamos el puen e y subimos has a
la
plaza
mayo
de
To desillas donde se pa a on, siemp e con sus o eos
en
el pico de
la
lanza, pa a ecibi más homenajes
de
los
admi-
ado es que allí espe aban.
Me
dije on que an iguamen e
el
hé oe del día ab ía el baile siemp e con la lanza, y que si
se
le caía alguna go a de sang e sob e el es ido, ella gua da-
ba
la
p enda sin la a como
un
o eo. Jun o al g upo
del
hé oe había o o, compues o
po
los comba ien es
menos
a o unados, con sus lanzas enhies as ambién, que c i ica-
10
Ídem.
I I Ídem, pág. 9

230 Julian
Pi
-Ri e s
ban al ba budo diciendo que había
hecho
ampa,
po que
el
o o aún no había c uzado la línea ma cada po las
bande-
as cuando es aba ya he ido [además de o os
mo i os
de
índole écnico que yo no podía segui . Sen í que
en
el
o i-
gen de es a c í ica es aba la en idia hacia alguien
que
enía
demasiado éxi o, ya que e a
el
mismo muchacho que
había
ma ado al To o-Vega el año an e io . Es de imagina
que
el
éxi o epe ido se debía a la in ención de una écnica
de
a-
bajo
en
equipo"]
12
.
[Los dos g upos in e cambia on algunos comen a ios
sin en ada se has a que el g upo
de
los encidos dejó las
plaza a los encedo es]
13
. Como en odos los demás de alles
del To o-Vega, siemp e se mani es aban di e encias
de
opi-
nión. Unos dicen que el hono
de
los es ículos se lo lle a
quien ha ases ado el p ime golpe, o os que quién
daba
el
golpe moF al, o os que quien ace aba a ema a lo de ibán-
dolo. Es e año
-1985-,
el o o
ue
he ido p ime o, y sucesi-
amen e, po es caballis as, an es
de
e ugia se en un mai-
zal donde un lance o de a pie lo ema ó. És e ue quien le
co ó los es ículos y ya los había pues o en el ex emo
de
su
lanza cuando llegó el p ime caballis a quien, menos caballe-
o que el de a pie, se los qui ó a eba ándole la lanza.
Y,
sin
emba go, no apa eció, con ellos, en la plaza. ¡No sé po qué!
La i alidad en e «caballis as» y peones pa a gana la
glo ia de ma a
al
To o es á i a
en
To desillas (Fig. n.º.
VIII.9). Es e misma compe encia se ep oduce en las ies as
de o os pueblos de la egión, bajo o mas dis in as, como
es
el caso en la ies a que llaman el Espan e de Fuen esaúco.
12 Ídem.
13 Ídem.
VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o
de
la Vega" de To desillas .
..
]]
231
El Espan e, muy en b e e, consis e en que los mozos
de
a pie impiden la en ada al pueblo a una pun a de o os
que
aen acosada los caballis as pa a ence a los en
la
plaza
donde
se celeb a án los juegos con los o os. Los mozos hacen
una
Fig. n.º VIII.9.- Ri alidad en e caballis as y gen es de a pie (Fo og a ía anóni-
ma). En las ies as popula es de o os de es a egión -Valladolid y Zamo a-
se
d ama iza una an igua i alidad en e peones y caballe os cuyo o igen, el
P o .
Pi -Ri e s, lo si úa en la ins i ución medie al de la caballe ía popula . En la
ima
-
gen dos o nean es a caballo y
un
pedáneo camino de la
Vega
de To desillas el
día
del
To o
de la Vi gen de la Peña.
Ve ,
asimismo, in a Fig. n.º XI.18b.
ba e a con sus b azos enlazados en la misma boca de la calle
po la que se en a al cen o del pueblo y los o os (que no
en
más que la ba e a y no a los indi iduos que lo componen)
se
des ían aunque, a eces
-según
me dicen- ,· sal an po encima
232
Julian
Pi
-Ri e s
o se escapan ab iéndose po los lados. Los caballis as ienen
en onces que euni sus o os o a ez e in en a lo de nue o sin
más éxi o, p obablemen e, que la p ime a. Sólo al cua o in en-
o los mozos del pueblo los deja pasa . Es una mane a
de
deci :
«somos los na u ales los que mandamos en el pueblo y
que
los
"nobles" caballis as hagan lo que quie an en el campo». Pe o,
luego, odos colabo an en la ies a.
En
el pueblo
de
Po illo es a
i alidad exis e en e el pueblo al o, an iguo y de adición a is-
oc á ica, y el pueblo bajo,
el
a abal, más mode no y de
come cian es. Los o os debe ían i al pueblo al o, donde es á
la plaza ba icada pa a la capea, pe o los del pueblo bajo in en-
an espan a los pa a que se des íen.
Es as cos umb es ponen de elie e una oposición de
clase muy adicional
en
la
his o ia de Cas illa
en e
los
caballe os (o hidalgos) y el pueblo llano. Pe o es de sub a-
ya que donde
la
clase de los caballe os domina de e dad,
po ejemplo
en
Andalucía,
no
se encuen a es e ipo
de
ies-
a pues, pa a i aliza , hay que concebi se an es
como
igual. Posiblemen e los caballis as
del
Espan e son,
en
ea-
lidad, los he ede os de
la
caballe ía illana que
exis ía
a
ines de la Edad Media y no muy dis in os, en linaje,
de
los
o os illanos.
III.
-ANÁLISIS
Va ios au o es han de inido la co ida de o os como un
i o de e ilidad cuyo obje o es el de ga an iza la po encia
sexual masculina, y es e obje o pa ece oda ía
más
explíci o
en To desillas que en la co ida onnal en la que el sen ido
VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o
de
la
Vega"
de
To desillas
..
.]]
233
bu gués de la decencia pa ece p ohibi una exposición an li e-
al de su in. Si los o desillanos man ienen
su
cos umb e
an i-
gua, lo hacen con a la c í ica de muchos
que
han encon ado,
en es e de alle, un mo i o pa a desp ecia les (la ese a
de
mi
in o mado a pa a admi i que se ponían
los
es ículos del
o o
en ala de se inspi aba, sin duda,
en
es a p eocupación).
Pe o,
en e sí, los de To desillas no
se
dejan desconce a po
es a
c í ica y no sólo los ecinos sino nume oso público enidos
de
o os pueblos de al ededo apoyan la ies a, a la que,
po
supues o, no juzgan en modo alguno indecen e. ·
Como ocu e con la co ida o mal, el To o de la Vega
se celeb a den o del calenda io eligioso local, y
se
sac i ica
después de
la
ome ía de la Vi gen de la Peña14. La
poesía
olcló ica ci ada po Eusebio González He e a ace ca
del
o o lo hace apa ece como si ue a una o enda a la Vi gen
de la Peña. Pa ece co esponde le a una de inición de la co i-
da como «con a- i o», cuyo in p imo dial se ía es ablece
las ue zas de la Na u aleza
en
una población que co e
el
iesgo de habe las ep imido demasiado al se icio de
una
eligión que las desp ecia en bene icio exclusi o de alo es
espi i uales.
En
To desillas,
es e
mensaje, se anuncia
de
mane a más cla a y más d amá ica que en el coso.
El o o b a o es un símbolo de la Na u aleza sal aje
indómi a, a pesa de se , como
lo
saben odos los ganade os,
un animal domés ico, que ha sido c iado exclusi amen e
pa a
ep esen a es e papel en las ies as. Es una especie de Mino-
au o, una in ención humana
en
o ma de ie a.
14 No a del Edi o : De ahí que el o o eciba indis in amen e, además
de
To o-Vega, las denominaciones de To o
de
la
Vi gen y To o de la Peña.
240 Julian
Pi
-Ri e s
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