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Fiestas populares de toros (El "Toro de la Vega" de Tordesillas, Valladolid)

Pitt-Rivers, Julian

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Revista de Estudios Taurinos N.º 14, Sevilla, 2002, págs. 209-240 VIII. FIESTAS POPULARES DE TOROS! [["El Toro-Vega" de Tordesillas, Valladolid]] ~ ~ . . ) Los RlTOS y LOS MITOS ~ . ' . 11 os ritos han ocupado una posición preeminente dentro de la Antropología desde su inauguración, pues el libro que fundó la disciplina, La cultura primitiva de Edward Ty lor, dedica la mitad de sus páginas al tema. Muy en breve, la tesis de Tylor era la siguiente: los ritos se explican por la mentalidad primitiva cuya base es la magia. Esta es una ciencia equivocada por falta de racionalidad. Nosotros -y quería decir los ingleses victorianos de clase educadasomos racionales, tenemos una verdadera ciencia y entonces no creemos en la magia ni en la eficacia de los ritos que se practican por gente de mentalidad retrasada. Según Tylor la evolución de la humanidad· hacia la civilización, el Progreso, debía de manifestarse, en el campo de la religión, desde el rito hacia la moralidad que iba reemplazándolo. I Nota del Editor: Este artículo fue publicado en L. Díaz Viana (Ed.): Etnología y Folklore en Castilla-León, Soria, Junta de Castilla-León, 1986, págs. 97-107. Como podrá observarse coincide en numerosos pasajes con el anterior, "Las raíces de la corrida en la cultura popular", sin embargo, como ya avisé en aquella ocasión, las diferencias triunfan sobre las coincidencias por lo que los mantengo como dos artículos distintos. 210 Julian Pitt-Rivers El evolucionismo pasó de moda, pero la oposición entre rito y racionalidad quedó integrada entre los artículos de fe del siglo XX. Antropólogos muy poco evolucionistas -como, por ejemplo, Gluckmansiguieron intentando justificar que los seres racionales (que él pensaba que somos) no teníamos ritos, sino ceremonias. Yo reconozco que nunca he logrado comprender la diferencia. Y ruego que tomen nota de que Van Gennep tampoco puesto que empleaba las .dos palabras indistintamente. El resultado de esta confusión es que ·hoy no podemos reconocer los ritos que practicamos por lo que son, sino que, para justificar su celebración, inventamos motivos ETNOLOGIA Y FOLKLORE EN CASTILLA Y LEON Fig. n. º VIII.1.- Cubierta del libro de L. Díaz Viana Etnología y Folklore en Castilla-León (Soria, Junta de Castilla-León, 1986) donde se publicó el artículo de J. Pitt-Rivers "Fiestas populares de toros". -«racionalizaciones» se puede decirde índole práctica, higiénica o pseudomedicinal. Así, la palabra «ritual», fuera de la religión, viene a indicar «banalidades sin sentido», «estupideces». De la misma manera, esta pretensión a la VIII. Fiestas populares de toros [{El "Toro de la Vega" de Tordesillas .. .]] 211 racionalidad, aplicando el único criterio de la verdad literal, ha dado a la palabra «mito» el sentido de «fantasía» o «mentira». Ritos y mitos son para salvajes; nosotros, se suele decir, tenemos la Ciencia. Me parece que la verdad es que la civilización moderna contiene tantos ritos como cualquier sociedad primitiva, pero no los reconocen como tales por falta de una teoría que explique lo que significa un rito y cómo lo significa. A pesar de ser descendientes intelectuales de Van Gennep, mis colegas británicos han mostrado poco acuerdo entre ellos y mucha confusión acerca de la· cuestión. Goody ha lle- . gado hasta declarar que la palabra «rito» es inútil en Antropología porque en dicha ceremonia todo es simbólico, y como todo tiene significación simbólica, todo es rito y el rito por ser todo no es nada. Afortunadamente, con posterioridad, se ha desdicho, pero para adoptar una posición apenas más satisfactoria: el rito, dice, significa exactamente lo que opinan los que lo practican. Como muchas veces ellos no opinan nada, contentándose con. decir que «lo hacemos porque nuestros antepasados así lo hacían», quedamos, por consiguiente, con. las manos vacías. En cambio Leach declaró que lo importante del rito no es lo que se hace en él, sino lo que dice, entendiéndose inclu- ' so lo que implica2. Yo diría lo contrario: es lo que significa sin decir nada, esto es, por sus acciones y no por sus palabras, por lo que se vive y no por lo que se concibe. Tal vez habrán adivinado ya que el colega británico con quien siento más afinidad es con Víctor Tumer. En su ensayo 2 Artículo "Ritual" en Encyclopedia of So cial Sciences (New York; 1969). 212 Julian Pitt-Rivers magistral «Tres símbolos en la circuncisión Ndembu» llega a la conclusión de que la exégesis de un rito (es decir, lo que explica la gente misma), nunca puede explicar su valor simbólico por estar formulado en términos de un sistema de. valores ya aceptado de antemano y sin posibilidad de ser explicado (1969). Su explicación es siempre circular, porque da por sentado lo que hay, para el antropólogo, que explicar. Además, el mismo rito puede practicarse con exégesis como en un seminario de teología, o sin ella, como lo hace un pueblo perdido de la sierra. Otro ejemplo más concluyente todavía: de la circuncisión existe en la religión judaica una exégesis larguísima, pero en la islámica -y la circuncisión es tan importante para musulmanes como para judíoslos escritos sagrados no dicen nada, sino que el Profeta fue circunciso por los ángeles, y basta... · Pero la exégesis judaica nunca explica por qué Yavé decidió que su alianza con el pueblo hebraico debería señalarse cortándoles el prepucio a los varones. Los demás pueblos del mundo que practican la circuncisión dan o no dan una exégesis [pero nunca es la misma que la de los judíos] (Fig. n.º VIII.2). La exégesis es el adorno de un rito, no una explicación. También, añade Tumer, los símbolos son polisémicos, es decir, pueden indicar varias cosas distintas a la vez y aún cosas contradictorias como, a continuación, veremos. · Si, según Tumer, la significación profunda de un rito africano no se puede encontrar al nivel consciente de la gente que lo practica, todavía menos será posible en . Europa, pues fuera de la religión no tenemos derecho a admitir, entre nosotros, la existencia de ritos y, sin embargo, los practicamos sin saber por qué, inventando explicaciones tan VIII. Fiestas populares de toros [[El "Toro de la Vega" de Tordesillas .. .]] 213 ridículas como que la circuncisión es una ventaja higiénica para el recién nacido. Circuncidar a todos los niños varones por si pueden padecen, más tarde, una fimosis es un poco como s1 nos sacaran las amígdalas a los ocho días por s1 Fig. n.º VIIl.2.-Escenas de circuncisión entre los egipcios. El corte circular alrededor del prepucio fue una práctica ritual adoptada, en virtud de un mandato divino, por los judíos y los árabes. Los judíos la adoptaron al término del Éxodo por lo que es lícito pensar que la tomaron de Egipto. Sin embargo, otros pueblos y otras culturas también la practicaron o practican:sin ir más lejos, la noble.za inglesa en la actualidad. tenemos, algunos años después, una amigdalitis. Y, sin embargo, dos médicos canadienses propusieron, por motivos higiénicos, al Parlamento de Otawa que la circuncisión fuese obligatoria en Canadá ¡para todos! [A partir de consideraciones como éstas, nos proponemos reexaminar las fiestas populares de toros en España]. 214 Julian Pitt-Rivers Publiqué hace año y pico, en la Revista de Occidente un artículo de interpretación de la corrida de toros bajo el título de "El sacrificio del toro"3. El título del artículo resulta muy evidente al antropólogo que, la mencionada corrida, es un sacrificio. No voy a repetir el argumento de mi ensayo pero sí recordar que demostré, primero, cómo este sacri- · ficio aseguraba la fertilidad, y sobre todo, la virilidad de la población . . siendo la fertilidad, por principio, cuestión de virilidad, se entiende el sexo masculino como elemento activo, mientras que al femenino se le considera pasivo. Y, en segundo lugar, que la corrida está íntimamente ligada a la tradición cristiana, sobre todo católica, no solamente en la historia donde los hechos abundan para ilustrarlo, sino en la actualidad, a pesar de que la relación entre la corrida y la religión no sea reconocidá conscientement~ ·(hoy, por supuesto, no hay necesidad de repetir el Credo al entrar en la plaza de toros, pues la lógica del rito no depende de la conciencia que de él tengan los que participan en la celebración). El sacrificio del Toro debe su significación profunda a su oposición al sacrificio del Cordero. Ambos sacrificios son complementarios y deben de considerarse dentro de un~ misma totalidad. Fuera del campo de la teología for~ mal, esta oposición responde a un dilema profundo de la . civilización cristiana mediterránea, dilema entre el valor sagrado de la renuncia a la sexualidad y el valor profano el ejercicio áe la virilidad, que encuentra su solución en España bajo la forma del culto al Toro. 1 3 1984, n.º 36. Ver, en este mismo número de la Revista de Estudios Taurinos, artículo III, págs. 77-118. VIII. Fiestas populares de toros [[El "Toro de la Vega" de Tordesillas . .. ]] 215 Fig. n.º VIIl.3.- La Fuente Santa de Benaocaz, en las proximidades de Grazalema (Cádiz) (Fot. de P. Romero de Solís). El pueblo, muchas veces, cubre con su concepto de lo sagrado el agua de las fuentes quizá debido a ciertas cualidades curativas de sus aguas que elevan a soteriológicas. En la imagen, una reproducción de la Fuente Santa situada al pie del cerro donde está construida la ermita del Calvario de Benaocaz, población próxima a la Grazalema de Julian Pitt-Rivers). 216 Julian Pitt-Rivers He sugerido que sería interesante establecer un atlas de . España enseñando las zonas de taurofilia y las de taurofobia. Y no sólo donde hay afición a la corrida de toros, sino intentando examinar al mismo tiempo la significación que pueda tener la corrida en las distintas regiones. Es evidente que la corrida significa algo distinto para el público andaluz que para el público navarro y yo propuse una gama ·graduada entre el polo lúdico representado por los vascos y el polo sacrificial representado por los andaluces. Claro que hay un elemento sacrificial en cada modalidad de vivir la comda pero mientras que un público pone el acento en un extremo, el otro lo hace en el opuesto. Tal vez para encontrar la significación del Toro y de lo que se hace con él, mejor que la corrida formal como indicador del grado y del· tipo de taurofilia, deberíamos acudir a la observac'ión de las fiestas populares de toros. Es más, como existen muchos motivos distintos para presenciar, como espectador, una corrida de toros, creo que el número de entradas que se venden en taquilla siempre será un dato a tener en cuenta, pero, a todas luces, insuficiente. Pienso que, más allá de las plazas de toros, lo que hacen los muchachos del lugar participando libremente en sus fiestas, sin necesidad de someterse a los reglamentos de la fiesta nacional, es capaz· de indicar mucho más acerca de esos sentimientos que hemos llamado taurofilia y taurofobia. Representan la fiesta local mientras que las corridas con- . vencionales simbolizan lo nacional4. Y, por eso, entiendo, que se ha prestado escasa atención a las fiestas populares 4 Véase "La identidad local vista a través de la fiesta" en Revista de Occidente, 1985, n.º doble 38-39: junio-julio, págs. 17-35. 1 . Vlll. Fiestas populares de toros [[El "Toro de la Vega" de Tordesillas...]] 21 7 en la literatura taurina, dominada, absolutamente, por el grupo social de los literatos. Los encierros, capeas, vaquillas, toros de vino, de aguardiente, espantes, toros de fuego, enmaromados -sin mentar las fiestas tradicionales de toros en el Sur de Francia- son muy numerosos y cargados de significación para todo aquel que sepa interpretar la lógica del rito. Cada pueblo hace la fiesta a su manera, orgulloso de hacerlo de una forma distinta a la de los vecinos, aunque, vistas las cosas desde una perspectiva más amplia, las diferencias sean mínimas y sólo puedan encontrarse en el detalle. Sin embargo, hay una tendencia general a encontrar ciertos símbolos asociados en un complejo que podemos reconocer: de la misma manera que en el Toro nupcial, en otros muchos casos, encontramos la asociación entre la ropa femenina manchada por la sangre de un toro bravo y la boda, aproximación que parece intentar asegurar la fertilidad del nuevo matrimonio. También se asocia a menudo el toro con el agua del río o del mar o de la fuente del pueblo o con el vino, y todo esto, a su vez, relacionado con la Luna y con la Santísima Virgen. No se puede avanzar si propusiéramos, desde ya, una explicación general de estas asociaciones, peró sí podemos buscar en un caso concreto su valor simbólico, recordando siempre que los símbolos de un rito son polisémicos. Voy a tomar como campo de demostración de esta afirmación una fiesta popular, tal. vez no la más famosa pero sí una de las más conocidas, el Toro de la Vega (llamado, también, de la Peña) que se celebra en Tordesillas en la provincia de Valladolid. 224 Julian Pitt-Rivers Zapardiel, linde del término, sería indultado. En tal caso, tendría que repetirse el rito entero utilizando un toro sobrero -según me contaban algunas personas del pueblo-, y el indultado sería conservado para el año siguiente. Sin embargo, nadie recordaba que algún toro hubiera llegado nunca hasta el río Zapardiel y alcanzado el indulto. Estas son las reglas del rito según la costumbre de Tordesillas. Para interpretar el Toro de la Virgen habrá que examinar en detalle los comportamientos de los ejecutantes y de los asistentes, de los lidiadores y de los espectadores. Veamos entonces la escena de la noche del lunes 10 de septiembre de 1984. El toro no ha sido traído a la plaza del pueblo, sino a una plaza portátil que está situada abajo del pueblo, a unos quinientos metros al oeste del puente, en el barrio de San Vicente. Este cambio se debe al hecho de que, hace cinco años, el edificio del Ayuntamiento se derrumbó y tuvo que ser reconstruido. Este desgraciado acontecimiento ha servido de pretexto al alcalde, a pesar de todas presiones ejercidas por los vecinos, para no devolver la fiesta a la plaza. Se ganó buenas críticas por esto y hasta una pancarta mostraba, en la procesión de los faroles, el texto siguiente (Ver supra Fig. n.º VIII.6 ): «Señor Alcalde, no es por molestar, pero la plaza en su lugar». Con todo, esta sustitución no cambia en nada el valor simbólico del rito: el toro tiene que entrar en el corazón del pueblo y todo se hace «como si se hiciera en la plaza». Llevan al toro en camión hasta la calle más cercana a la plaza y lo sueltan allí. Sigue habiendo, pues, un corto trayecto de encierro. VIII. Fiestas populares de toros [[El "Toro de la Vega" de Tordesillas .. . }} 225 La plaza portátil contiene entre 4 y 5 mil personas que han pagado 600 ptas.5 por su entrada, quedándose fuera los que no han llegado a tiempo para encontrar sitio, y también los que se han ahorrado el dinero viendo el espectáculo encaramados en una farola o desde un balcón de una de las casas que dan sobre el ruedo. El público, muy entusiasta, acompaña a los mozos que corretean por el coso con consejos, burlas y comentarios en voz alta. Después de tantear al toro durante una media hora, y aceptarlo, sacan los cabestros para encerrarlo en el toril. Al día siguiente el pueblo está lleno. Según mi estimación, debe haber, por lo menos, 50.000 personas. A partir de las 1 O de la mañana la muchedumbre ya empiez.a a tomar rumbo al puente. Todos los balcones y ventanas que dan al río están repletos de gente, y hay incluso un gran número de personas encaramadas en los tejados. En la tarde de la víspera, tuve una animada conversación con una señora que se mostraba encantada de contar las glorias de su pueblo a un extranjero. Pero, cuando llegamos a la descripc.ión de lo que se hace después de la muerte del Toro, no mencionó los trofeos llevados en procesión de vuelta al pueblo. Como yo sabía que el mozo matador subía, hasta la misma plaza del pueblo, los testículos del Toro-Vega ostensiblemente ensartados en la punta de su lanza, le pedí que me relatase, con todo detalle, lo que hacían. Ella se sonrojó aver:... gonzada y dijo: «Sí, antiguamente se hacía eso». Comprendí que, después de ciertos artículos en la prensa en los que se había calificado a los vecinos de Tordesillas de «salvajes» por 5 Nota del Editor: 3,66 euros. 226 Julian Pitt-Rivers este detalle, ella no quería hablar de estos temas con alguien, como yo, forastero (Fig. n.º VIIl.8)6. Ahora todas las calles de la villa estaban llenas de gente que se dirigían hacia el puente, y yo me situé tras las barrerás de una plazoleta que me aconsejaron como un punto desde donde se podía ver muy bien. Otros años, incluso, el toro había sido allí, durante unos escasos pero ·intensos minutos, capeado. La marea humana fluía: jóvenes y viejos, muchachos y niñas, con blue jeans 7 y zapatillas de deporte, padres con hijos pequeños, jinetes con lanzas impresionantes, hombres a pie, llevando a veces lanzas de madera con la punta pintada con purpurina de plata o envueltas con papel metálico que simulaban ser de acero. En otros casos, las lanzas que veía eran de acero de verdad. Se notaba que habían sido confeccionadas en un taller mecánico con soldadura eléctrica, pero ni siquiera este detalle lograba desdibujar la apariencia medieval de la escena. A pesar de los blue-jeans, gorras, boinas rojas de los agentes de la autoridad, las colas de coches de turismo y camiones permanecían bloqueados a un lado y otro del río, y a cuyos ocupantes les hubiera gustado cruzar el puente para poder seguir su viaje. Pero es preciso comprender que, para los del pueblo, es una satisfacción muy grande ver cómo la carretera general Madrid-La Coruña queda cortada durante una hora: ¡Toda España tiene que esperar que el Toro-Vega haya cruzado el puente del Duero! El Gobierno político ha intentado suprimir parte del itinerario de _ esta fiesta para mantener la regularidad de las comunicaciones por carretera, pero 6 Nota del Editor: Para Jos «trofeos» ver infra Fig. n. 0s Xl.19 y XIV.43). 7 Nota del Editor: En inglés el original. Se refiere a los pantalones va que - ros de origen norteamericano. Vlll. Fiestas populares de toros [[El "Toro de la Vega" de Tordesillas ... ]J 227 Fig. n.º VIII.8.- Torneantes y trof eos. Los lanceros de Tordesillas se cobran, una vez .muerto el toro en la Vega , los trofeos que hincan en la punta de sus lanzas. En la imagen se distinguen los trofeos verdaderos -la oreja y el rabode otros de broma como la barra de pan que, sin duda, hace alusión al trofeo mayor, los te stículos del Toro-Vega (Fot. de P. Romero de Solís). 228 Julian Pitt-Rivers el pueblo de Tordesillas se niega a cumplir y paga encantado la multa que les ponen cada año por su desobediencia. Se dice, por los bares del pueblo, que van a construir otro puente y una desviación de la carretera de La Coruña para salvar la barrera festiva ... , en fin, ¡rumores! [Alrededor de las 11 de la mañana llevan al toro, encajonado, en un camión al punto más cercano de la plaza del pueblo, pero ya en el camino de bajada hacia el río. Y allí lo sueltan]8. El Toro salió del cajón como una flecha y galopó hacia el puente perseguido por todos los que, momentos antes, habían expresado su intención de correr delante de él (Ver supra Fig. n.º VIIl.8). Casi no perdió velocidad al llegar donde yo lo esperaba y desapareció en poco tiempo entre la turba que le seguía corriendo. Corrí también, pero no lo alcancé. Sólo lo conseguí, minutos después, cuando ya había caído muerto a un kilómetro del río en medio de la campa . Acababan de cortarle sus partes que iban a servir de trofeo: los símbolos esenciales del rito. Una camioneta se acercó y, entre varios, cargaron el cuerpo mutilado del toro. Un niño, disfrazado de soldado romano, se acercó al vehículo y le entregó su espada a uno de los mozos de la camioneta para que se la mojara en la sangre del toro; sin duda, otros falsos combatientes [que yo no había visto ]9 ya habían recibido el ungüento en sus armas postizas o auténticas. Un informante me explicó que había puesto sangre del toro en los labios de su hija de tres 8 Nota del Editor: Variante de "Las raíces de la corrida en el Cultura popu- . lar" (Toledo, 14-2-1985, pág 8 del manuscrito que se encuentra en el ArchivoPitt- Rivers, Maison Rene Ginouves, Universidad de París X-Nanterre). 9 Ídem. Vil!. Fiestas populares de toros [[El ''Toro de la Vega" de Tordesillas ... J] 229 años y se había santiguado con los dedos empapados de sangre. No fue por fervor católico, dijo, sino que lo hizo automáticamente ... , sin pensar. El joven que le había dado la lanzada mortal al toro era un barbudo de sólida apariencia. Llevaba la señal del triunfo en la punta de su lanza: los testículos de la bestia. Andaba acompañado de sus ayudantes principales, que también habían herido al toro sin matarlo, llevando ellos también, héroes de rango inferior, ensartadas en el extremo de sus lanzas las dos orejas y el rabo. Iban rodeados de los demás mozos de la cuadrilla (entre los que había una chica muy guapa), en su recorrido de subida hacia el pueblo, siguiendo la misma ruta por la que había bajado, minutos antes, el torolO. El héroe se paraba de vez en cuando para recibir el homenaje de sus admiradores, abrazos y besos de una variedad de gente entre las cuales podían distinguirse numerosas señoras de cierta edad. [Me acerqué para felicitarlo, ofreciéndole mi bota, de la que bebió con aparente gusto. Y también, le ofrecí a los ayudantes, que no recibían los mismos elogios que el principal] 11. Cruzamos el puente y subimos hasta la plaza mayor de Tordesillas donde se pararon, siempre con sus trofeos en el pico de la lanza, para recibir más homenajes de los admiradores que allí esperaban. Me dijeron que antiguamente el héroe del día abría el baile siempre con la lanza, y que si se le caía alguna gota de sangre sobre el vestido, ella guardaba la prenda sin lavar como un trofeo. Junto al grupo del héroe había otro, compuesto por los combatientes menos afortunados, con sus lanzas enhiestas también, que critica- 10 Ídem. I I Ídem, pág. 9 230 Julian Pitt -Rivers ban al barbudo diciendo que había hecho trampa, porque el toro aún no había cruzado la línea marcada por las banderas cuando estaba ya herido [además de otros motivos de índole técnico que yo no podía seguir. Sentí que en el origen de esta crítica estaba la envidia hacia alguien que tenía demasiado éxito, ya que era el mismo muchacho que había matado al Toro-Vega el año anterior. Es de imaginar que el éxito repetido se debía a la invención de una técnica de trabajo en equipo"] 12 . [Los dos grupos intercambiaron algunos comentarios sin enfadarse hasta que el grupo de los vencidos dejó las plaza a los vencedores] 13 . Como en todos los demás detalles del Toro-Vega, siempre se manifestaban diferencias de opinión. Unos dicen que el honor de los testículos se lo lleva quien ha asestado el primer golpe, otros que quién daba el golpe moFtal, otros que quien acertaba a rematarlo derribándolo. Este año -1985-, el toro fue herido primero, y sucesivamente, por tres caballistas, antes de refugiarse en un maizal donde un lancero de a pie lo remató. Éste fue quien le cortó los testículos y ya los había puesto en el extremo de su lanza cuando llegó el primer caballista quien, menos caballero que el de a pie, se los quitó arrebatándole la lanza. Y, sin embargo, no apareció, con ellos, en la plaza. ¡No sé por qué! La rivalidad entre «caballistas» y peones para ganar la gloria de matar al Toro está viva en Tordesillas (Fig. n.º. VIII.9). Este misma competencia se reproduce en las fiestas de otros pueblos de la región, bajo formas distintas, como es el caso en la fiesta que llaman el Espante de Fuentesaúco. 12 Ídem. 13 Ídem. VIII. Fiestas populares de toros [[El "Toro de la Vega" de Tordesillas . .. ]] 231 El Espante, muy en breve, consiste en que los mozos de a pie impiden la entrada al pueblo a una punta de toros que traen acosada los caballistas para encerrarlos en la plaza donde se celebrarán los juegos con los toros. Los mozos hacen una Fig. n.º VIII.9.- Rivalidad entre caballistas y gentes de a pie (Fotografía anónima). En las fiestas populares de toros de esta región -Valladolid y Zamorase dramatiza una antigua rivalidad entre peones y caballeros cuyo origen, el Prof. Pitt-Rivers, lo sitúa en la institución medieval de la caballería popular. En la ima - gen dos torneantes a caballo y un pedáneo camino de la Vega de Tordesillas el día del Toro de la Virgen de la Peña. Ver, asimismo, infra Fig. n.º XI.18b. barrera con sus brazos enlazados en la misma boca de la calle por la que se entra al centro del pueblo y los toros (que no ven más que la barrera y no a los individuos que lo componen) se desvían aunque, a veces -según me dicen- ,· saltan por encima 232 Julian Pitt -Rivers o se escapan abriéndose por los lados. Los caballistas tienen entonces que reunir sus toros otra vez e intentarlo de nuevo sin más éxito, probablemente, que la primera. Sólo al cuarto inten- to los mozos del pueblo los deja pasar. Es una manera de decir: «somos los naturales los que mandamos en el pueblo y que los "nobles" caballistas hagan lo que quieran en el campo». Pero, luego, todos colaboran en la fiesta. En el pueblo de Portillo esta rivalidad existe entre el pueblo alto, antiguo y de tradición aristocrática, y el pueblo bajo, el arrabal, más moderno y de comerciantes. Los toros deberían ir al pueblo alto, donde está la plaza barricada para la capea, pero los del pueblo bajo intentan espantarlos para que se desvíen. Estas costumbres ponen de relieve una oposición de clase muy tradicional en la historia de Castilla entre los caballeros (o hidalgos) y el pueblo llano. Pero es de subrayar que donde la clase de los caballeros domina de verdad, por ejemplo en Andalucía, no se encuentra este tipo de fiesta pues, para rivalizar, hay que concebirse antes como igual. Posiblemente los caballistas del Espante son, en realidad, los herederos de la caballería villana que existía a fines de la Edad Media y no muy distintos, en linaje, de los otros villanos. III. -ANÁLISIS Varios autores han definido la corrida de toros como un rito de fertilidad cuyo objeto es el de garantizar la potencia sexual masculina, y este objeto parece todavía más explícito en Tordesillas que en la corrida fonnal en la que el sentido VIII. Fiestas populares de toros [[El "Toro de la Vega" de Tordesillas .. .]] 233 burgués de la decencia parece prohibir una exposición tan literal de su fin. Si los tordesillanos mantienen su costumbre antigua, lo hacen contra la crítica de muchos que han encontrado, en este detalle, un motivo para despreciarles (la reserva de mi informadora para admitir que se ponían los testículos del toro en alarde se inspiraba, sin duda, en esta preocupación). Pero, entre sí, los de Tordesillas no se dejan desconcertar por esta crítica y no sólo los vecinos sino numeroso público venidos de otros pueblos de alrededor apoyan la fiesta, a la que, por supuesto, no juzgan en modo alguno indecente. · Como ocurre con la corrida formal, el Toro de la Vega se celebra dentro del calendario religioso local, y se sacrifica después de la romería de la Virgen de la Peña14. La poesía folclórica citada por Eusebio González Herrera acerca del toro lo hace aparecer como si fuera una ofrenda a la Virgen de la Peña. Parece corresponderle a una definición de la corrida como «contra-rito», cuyo fin primordial sería restablecer las fuerzas de la Naturaleza en una población que corre el riesgo de haberlas reprimido demasiado al servicio de una religión que las desprecia en beneficio exclusivo de valores espirituales. En Tordesillas, este mensaje, se anuncia de manera más clara y más dramática que en el coso. El toro bravo es un símbolo de la Naturaleza salvaje indómita, a pesar de ser, como lo saben todos los ganaderos, un animal doméstico, que ha sido criado exclusivamente para representar este papel en las fiestas. Es una especie de Minotauro, una invención humana en forma de fiera. 14 Nota del Editor: De ahí que el toro reciba indistintamente, además de Toro-Vega, las denominaciones de Toro de la Virgen y Toro de la Peña. 240 Julian Pitt -Rivers IV.- BIBLIOGRAFÍA Bergamín, J. (1974): "El Arte de birlibirloque" en Revista Litoral, Torremolinos (Málaga). Detienne, M. y Vemant, J. P. (1979): La cuisine du sacrifice en Pays Grec, Paris, Gallimard. González Herrera, E. (1971): Tordesillas. El famoso Toro de la Vega, Gráficas A. Martín. Goody, J.R. (1961): "Religión and Ritual: the Definititional Problem" en British Journal of Sociology, 12, págs. 142-164. Gusdorf, (1958) : L'experience humaine du sacrifice, Paris, Payot. Leach, E.R. (1977) [1968]: "Ritual" en Sills, D.L. Dr.): Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, Madrid, Aguilar, 19 74 , vol. 9, págs. 383b-388a. Pitt-Rivers, J. (1984): "El sacrificio del toro" en Revista de Occidente, Madrid, n.º 36, págs. 27-48. __ . (1984): "La identidad local vista a través de la fiesta" en Revista de Occidente, Madrid. Tumer, V. (1969): "Three symbols in Ndembu circumcision" en Gluckman, M. (Ed.): The rituals of social relations, Manchester. Tylor, E. B. (1981) [1977]: Cultura Primitiva, Madrid, Ayuso, 2 vols.