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Fiestas populares de toros (El "Toro de la Vega" de Tordesillas, Valladolid)

Pitt-Rivers, Julian

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 14, Se illa, 2002, págs. 209-240 VIII. FIESTAS POPULARES DE TOROS! [["El To o-Vega" de To desillas, Valladolid]] ~ ~ . . ) Los RlTOS y LOS MITOS ~ . ' . 11 os i os han ocupado una posición p eeminen e den o de la An opología desde su inaugu ación, pues el lib o que undó la disciplina, La cul u a p imi i a de Edwa d Ty lo , dedica la mi ad de sus páginas al ema. Muy en b e e, la esis de Tylo e a la siguien e: los i os se explican po la men alidad p imi i a cuya base es la magia. Es a es una ciencia equi ocada po al a de acionalidad. Noso os -y que ía deci los ingleses ic o ianos de clase educada- somos acionales, enemos una e dade a ciencia y en onces no c eemos en la magia ni en la e icacia de los i os que se p ac ican po gen e de men- alidad e asada. Según Tylo la e olución de la humanidad· hacia la ci ilización, el P og eso, debía de mani es a se, en el campo de la eligión, desde el i o hacia la mo alidad que iba eemplazándolo. I No a del Edi o : Es e a ículo ue publicado en L. Díaz Viana (Ed.): E nología y Folklo e en Cas illa-León, So ia, Jun a de Cas illa-León, 1986, págs. 97-107. Como pod á obse a se coincide en nume osos pasajes con el an e io , "Las aíces de la co ida en la cul u a popula ", sin emba go, como ya a isé en aquella ocasión, las di e encias iun an sob e las coincidencias po lo que los man engo como dos a ículos dis in os. 210 Julian Pi -Ri e s El e olucionismo pasó de moda, pe o la oposición en e i o y acionalidad quedó in eg ada en e los a ículos de e del siglo XX. An opólogos muy poco e olucionis as -como, po ejemplo, Gluckman- siguie on in en ando jus i ica que los se es acionales (que él pensaba que somos) no eníamos i os, sino ce emonias. Yo econozco que nunca he log ado com- p ende la di e encia. Y uego que omen no a de que Van Gennep ampoco pues o que empleaba las .dos pala- b as indis in amen e. El esul ado de es a con usión es que ·hoy no podemos eco- noce los i os que p ac icamos po lo que son, sino que, pa a jus- i ica su celeb ación, in en amos mo i os ETNOLOGIA Y FOLKLORE EN CASTILLA Y LEON Fig. n. º VIII.1.- Cubie a del lib o de L. Díaz Viana E nología y Folklo e en Cas illa-León (So ia, Jun a de Cas illa-León, 1986) donde se publicó el a ículo de J. Pi -Ri e s "Fies as popula es de o os". -« acionalizaciones» se puede deci - de índole p ác ica, higiénica o pseudomedicinal. Así, la palab a « i ual», ue a de la eligión, iene a indica «banalidades sin sen ido», «es upideces». De la misma mane a, es a p e ensión a la VIII. Fies as popula es de o os [{El "To o de la Vega" de To desillas .. .]] 211 acionalidad, aplicando el único c i e io de la e dad li e al, ha dado a la palab a «mi o» el sen ido de « an asía» o «men- i a». Ri os y mi os son pa a sal ajes; noso os, se suele deci , enemos la Ciencia. Me pa ece que la e dad es que la ci ilización mode - na con iene an os i os como cualquie sociedad p imi i a, pe o no los econocen como ales po al a de una eo ía que explique lo que signi ica un i o y cómo lo signi ica. A pesa de se descendien es in elec uales de Van Gen- nep, mis colegas b i ánicos han mos ado poco acue do en e ellos y mucha con usión ace ca de la· cues ión. Goody ha lle- . gado has a decla a que la palab a « i o» es inú il en An o- pología po que en dicha ce emonia odo es simbólico, y como odo iene signi icación simbólica, odo es i o y el i o po se odo no es nada. A o unadamen e, con pos e io idad, se ha desdicho, pe o pa a adop a una posición apenas más sa is ac o ia: el i o, dice, signi ica exac amen e lo que opi- nan los que lo p ac ican. Como muchas eces ellos no opinan nada, con en ándose con. deci que «lo hacemos po que nues- os an epasados así lo hacían», quedamos, po consiguien e, con. las manos acías. En cambio Leach decla ó que lo impo an e del i o no es lo que se hace en él, sino lo que dice, en endiéndose inclu- ' so lo que implica2. Yo di ía lo con a io: es lo que signi ica sin deci nada, es o es, po sus acciones y no po sus palab as, po lo que se i e y no po lo que se concibe. Tal ez hab án adi inado ya que el colega b i ánico con quien sien o más a inidad es con Víc o Tume . En su ensayo 2 A ículo "Ri ual" en Encyclopedia o So cial Sciences (New Yo k; 1969). 212 Julian Pi -Ri e s magis al «T es símbolos en la ci cuncisión Ndembu» llega a la conclusión de que la exégesis de un i o (es deci , lo que expli- ca la gen e misma), nunca puede explica su alo simbólico po es a o mulado en é minos de un sis ema de. alo es ya acep- ado de an emano y sin posibilidad de se explicado (1969). Su explicación es siemp e ci cula , po que da po sen ado lo que hay, pa a el an opólogo, que explica . Además, el mismo i o puede p ac ica se con exégesis como en un semina io de eolo- gía, o sin ella, como lo hace un pueblo pe dido de la sie a. O o ejemplo más concluyen e oda ía: de la ci cuncisión exis e en la eligión judaica una exégesis la guísima, pe o en la islámica -y la ci cuncisión es an impo an e pa a musulmanes como pa a judíos- los esc i os sag ados no dicen nada, sino que el P o e a ue ci cunciso po los ángeles, y bas a... · Pe o la exégesis judaica nunca explica po qué Ya é decidió que su alianza con el pueblo heb aico debe ía seña- la se co ándoles el p epucio a los a ones. Los demás pue- blos del mundo que p ac ican la ci cuncisión dan o no dan una exégesis [pe o nunca es la misma que la de los judíos] (Fig. n.º VIII.2). La exégesis es el ado no de un i o, no una explicación. También, añade Tume , los símbolos son polisémicos, es deci , pueden indica a ias cosas dis in as a la ez y aún cosas con adic o ias como, a con inuación, e emos. · Si, según Tume , la signi icación p o unda de un i o a icano no se puede encon a al ni el conscien e de la gen e que lo p ac ica, oda ía menos se á posible en . Eu o- pa, pues ue a de la eligión no enemos de echo a admi i , en e noso os, la exis encia de i os y, sin emba go, los p ac icamos sin sabe po qué, in en ando explicaciones an VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o de la Vega" de To desillas .. .]] 213 idículas como que la ci cuncisión es una en aja higiénica pa a el ecién nacido. Ci cuncida a odos los niños a ones po si pueden padecen, más a de, una imosis es un poco como s1 nos saca an las amígdalas a los ocho días po s1 Fig. n.º VIIl.2.-Escenas de ci cuncisión en e los egipcios. El co e ci cula al e- dedo del p epucio ue una p ác ica i ual adop ada, en i ud de un manda o di i- no, po los judíos y los á abes. Los judíos la adop a on al é mino del Éxodo po lo que es líci o pensa que la oma on de Egip o. Sin emba go, o os pueblos y o as cul u as ambién la p ac ica on o p ac ican:sin i más lejos, la noble.za ingle- sa en la ac ualidad. enemos, algunos años después, una amigdali is. Y, sin emba go, dos médicos canadienses p opusie on, po mo i- os higiénicos, al Pa lamen o de O awa que la ci cuncisión uese obliga o ia en Canadá ¡pa a odos! [A pa i de consi- de aciones como és as, nos p oponemos eexamina las ies as popula es de o os en España]. 214 Julian Pi -Ri e s Publiqué hace año y pico, en la Re is a de Occiden e un a ículo de in e p e ación de la co ida de o os bajo el í ulo de "El sac i icio del o o"3. El í ulo del a ículo esul- a muy e iden e al an opólogo que, la mencionada co ida, es un sac i icio. No oy a epe i el a gumen o de mi ensa- yo pe o sí eco da que demos é, p ime o, cómo es e sac i- · icio asegu aba la e ilidad, y sob e odo, la i ilidad de la población . . siendo la e ilidad, po p incipio, cues ión de i ilidad, se en iende el sexo masculino como elemen o ac i o, mien as que al emenino se le conside a pasi o. Y, en segundo luga , que la co ida es á ín imamen e ligada a la adición c is iana, sob e odo ca ólica, no solamen e en la his o ia donde los hechos abundan pa a ilus a lo, sino en la ac ualidad, a pesa de que la elación en e la co ida y la eligión no sea econocidá conscien emen ~ ·(hoy, po supues o, no hay necesidad de epe i el C edo al en a en la plaza de o os, pues la lógica del i o no depende de la conciencia que de él engan los que pa icipan en la cele- b ación). El sac i icio del To o debe su signi icación p o- unda a su oposición al sac i icio del Co de o. Ambos sac i- icios son complemen a ios y deben de conside a se den o de un~ misma o alidad. Fue a del campo de la eología o ~ mal, es a oposición esponde a un dilema p o undo de la . ci ilización c is iana medi e ánea, dilema en e el alo sag ado de la enuncia a la sexualidad y el alo p o ano el eje cicio áe la i ilidad, que encuen a su solución en Espa- ña bajo la o ma del cul o al To o. 1 3 1984, n.º 36. Ve , en es e mismo núme o de la Re is a de Es udios Tau- inos, a ículo III, págs. 77-118. VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o de la Vega" de To desillas . .. ]] 215 Fig. n.º VIIl.3.- La Fuen e San a de Benaocaz, en las p oximidades de G azalema (Cádiz) (Fo . de P. Rome o de Solís). El pueblo, muchas eces, cub e con su con- cep o de lo sag ado el agua de las uen es quizá debido a cie as cualidades cu a i- as de sus aguas que ele an a so e iológicas. En la imagen, una ep oducción de la Fuen e San a si uada al pie del ce o donde es á cons uida la e mi a del Cal a io de Benaocaz, población p óxima a la G azalema de Julian Pi -Ri e s). 216 Julian Pi -Ri e s He suge ido que se ía in e esan e es ablece un a las de . España enseñando las zonas de au o ilia y las de au o obia. Y no sólo donde hay a ición a la co ida de o os, sino in en- ando examina al mismo iempo la signi icación que pueda ene la co ida en las dis in as egiones. Es e iden e que la co ida signi ica algo dis in o pa a el público andaluz que pa a el público na a o y yo p opuse una gama ·g aduada en e el polo lúdico ep esen ado po los ascos y el polo sac i icial ep esen ado po los andaluces. Cla o que hay un elemen o sac i icial en cada modalidad de i i la comda pe o mien as que un público pone el acen o en un ex emo, el o o lo hace en el opues o. Tal ez pa a encon a la signi icación del To o y de lo que se hace con él, mejo que la co ida o mal como indicado del g ado y del· ipo de au o ilia, debe íamos acudi a la obse ac'ión de las ies as popula es de o os. Es más, como exis en muchos mo i os dis in os pa a p esen- cia , como espec ado , una co ida de o os, c eo que el núme o de en adas que se enden en aquilla siemp e se á un da o a ene en cuen a, pe o, a odas luces, insu icien e. Pienso que, más allá de las plazas de o os, lo que hacen los muchachos del luga pa icipando lib emen e en sus ies- as, sin necesidad de some e se a los eglamen os de la ies- a nacional, es capaz· de indica mucho más ace ca de esos sen imien os que hemos llamado au o ilia y au o obia. Rep esen an la ies a local mien as que las co idas con- . encionales simbolizan lo nacional4. Y, po eso, en iendo, que se ha p es ado escasa a ención a las ies as popula es 4 Véase "La iden idad local is a a a és de la ies a" en Re is a de Occi- den e, 1985, n.º doble 38-39: junio-julio, págs. 17-35. 1 . Vlll. Fies as popula es de o os [[El "To o de la Vega" de To desillas...]] 21 7 en la li e a u a au ina, dominada, absolu amen e, po el g upo social de los li e a os. Los encie os, capeas, aquillas, o os de ino, de agua dien e, espan es, o os de uego, enma omados -sin men a las ies as adicionales de o os en el Su de F an- cia- son muy nume osos y ca gados de signi icación pa a odo aquel que sepa in e p e a la lógica del i o. Cada pue- blo hace la ies a a su mane a, o gulloso de hace lo de una o ma dis in a a la de los ecinos, aunque, is as las cosas desde una pe spec i a más amplia, las di e encias sean mínimas y sólo puedan encon a se en el de alle. Sin emba go, hay una endencia gene al a encon a cie os símbolos asociados en un complejo que podemos econo- ce : de la misma mane a que en el To o nupcial, en o os muchos casos, encon amos la asociación en e la opa emenina manchada po la sang e de un o o b a o y la boda, ap oximación que pa ece in en a asegu a la e ili- dad del nue o ma imonio. También se asocia a menudo el o o con el agua del ío o del ma o de la uen e del pueblo o con el ino, y odo es o, a su ez, elacionado con la Luna y con la San ísima Vi gen. No se puede a anza si p opu- sié amos, desde ya, una explicación gene al de es as aso- ciaciones, pe ó sí podemos busca en un caso conc e o su alo simbólico, eco dando siemp e que los símbolos de un i o son polisémicos. Voy a oma como campo de demos ación de es a a i mación una ies a popula , al. ez no la más amosa pe o sí una de las más conocidas, el To o de la Vega (lla- mado, ambién, de la Peña) que se celeb a en To desillas en la p o incia de Valladolid. 224 Julian Pi -Ri e s Zapa diel, linde del é mino, se ía indul ado. En al caso, end ía que epe i se el i o en e o u ilizando un o o sob e- o -según me con aban algunas pe sonas del pueblo-, y el indul ado se ía conse ado pa a el año siguien e. Sin emba - go, nadie eco daba que algún o o hubie a llegado nunca has a el ío Zapa diel y alcanzado el indul o. Es as son las eglas del i o según la cos umb e de To desillas. Pa a in e p e a el To o de la Vi gen hab á que examina en de alle los compo amien os de los ejecu an es y de los asis- en es, de los lidiado es y de los espec ado es. Veamos en on- ces la escena de la noche del lunes 10 de sep iemb e de 1984. El o o no ha sido aído a la plaza del pueblo, sino a una plaza po á il que es á si uada abajo del pueblo, a unos quinien os me os al oes e del puen e, en el ba io de San Vicen e. Es e cambio se debe al hecho de que, hace cinco años, el edi icio del Ayun amien o se de umbó y u o que se econs uido. Es e desg aciado acon ecimien o ha se ido de p e ex o al alcalde, a pesa de odas p esiones eje cidas po los ecinos, pa a no de ol e la ies a a la plaza. Se ganó buenas c í icas po es o y has a una panca a mos aba, en la p ocesión de los a oles, el ex o siguien e (Ve sup a Fig. n.º VIII.6 ): «Seño Alcalde, no es po moles a , pe o la plaza en su luga ». Con odo, es a sus i ución no cambia en nada el alo simbólico del i o: el o o iene que en a en el co azón del pueblo y odo se hace «como si se hicie a en la plaza». Lle- an al o o en camión has a la calle más ce cana a la plaza y lo suel an allí. Sigue habiendo, pues, un co o ayec o de encie o. VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o de la Vega" de To desillas .. . }} 225 La plaza po á il con iene en e 4 y 5 mil pe sonas que han pagado 600 p as.5 po su en ada, quedándose ue a los que no han llegado a iempo pa a encon a si io, y ambién los que se han aho ado el dine o iendo el espec áculo enca amados en una a ola o desde un balcón de una de las casas que dan sob e el uedo. El público, muy en usias a, acompaña a los mozos que co e ean po el coso con conse- jos, bu las y comen a ios en oz al a. Después de an ea al o o du an e una media ho a, y acep a lo, sacan los cabes- os pa a ence a lo en el o il. Al día siguien e el pueblo es á lleno. Según mi es ima- ción, debe habe , po lo menos, 50.000 pe sonas. A pa i de las 1 O de la mañana la muchedumb e ya empiez.a a oma umbo al puen e. Todos los balcones y en anas que dan al ío es án eple os de gen e, y hay incluso un g an núme o de pe - sonas enca amadas en los ejados. En la a de de la íspe a, u e una animada con e sa- ción con una seño a que se mos aba encan ada de con a las glo ias de su pueblo a un ex anje o. Pe o, cuando llegamos a la desc ipc.ión de lo que se hace después de la mue e del To o, no mencionó los o eos lle ados en p ocesión de uel- a al pueblo. Como yo sabía que el mozo ma ado subía, has a la misma plaza del pueblo, los es ículos del To o-Vega os en- siblemen e ensa ados en la pun a de su lanza, le pedí que me ela ase, con odo de alle, lo que hacían. Ella se son ojó a e :... gonzada y dijo: «Sí, an iguamen e se hacía eso». Comp endí que, después de cie os a ículos en la p ensa en los que se había cali icado a los ecinos de To desillas de «sal ajes» po 5 No a del Edi o : 3,66 eu os. 226 Julian Pi -Ri e s es e de alle, ella no que ía habla de es os emas con alguien, como yo, o as e o (Fig. n.º VIIl.8)6. Aho a odas las calles de la illa es aban llenas de gen e que se di igían hacia el puen e, y yo me si ué as las ba e ás de una plazole a que me aconseja on como un pun o desde donde se podía e muy bien. O os años, incluso, el o o había sido allí, du an e unos escasos pe o ·in ensos minu os, capeado. La ma ea humana luía: jó enes y iejos, muchachos y niñas, con blue jeans 7 y zapa illas de depo e, pad es con hijos pequeños, jine es con lanzas imp esionan es, homb es a pie, lle ando a eces lanzas de made a con la pun a pin ada con pu pu ina de pla a o en uel as con papel me álico que simulaban se de ace o. En o os casos, las lanzas que eía e an de ace o de e dad. Se no aba que habían sido con ec- cionadas en un alle mecánico con soldadu a eléc ica, pe o ni siquie a es e de alle log aba desdibuja la apa iencia medie- al de la escena. A pesa de los blue-jeans, go as, boinas ojas de los agen es de la au o idad, las colas de coches de u ismo y camiones pe manecían bloqueados a un lado y o o del ío, y a cuyos ocupan es les hubie a gus ado c uza el puen e pa a pode segui su iaje. Pe o es p eciso comp ende que, pa a los del pueblo, es una sa is acción muy g ande e cómo la ca e e a gene al Mad id-La Co uña queda co ada du an e una ho a: ¡Toda España iene que espe a que el To o-Vega haya c uzado el puen e del Due o! El Gobie no polí ico ha in en ado sup imi pa e del i ine a io de _ es a ies a pa a man- ene la egula idad de las comunicaciones po ca e e a, pe o 6 No a del Edi o : Pa a Jos « o eos» e in a Fig. n. 0s Xl.19 y XIV.43). 7 No a del Edi o : En inglés el o iginal. Se e ie e a los pan alones a que - os de o igen no eame icano. Vlll. Fies as popula es de o os [[El "To o de la Vega" de To desillas ... ]J 227 Fig. n.º VIII.8.- To nean es y o eos. Los lance os de To desillas se cob an, una ez .mue o el o o en la Vega , los o eos que hincan en la pun a de sus lanzas. En la imagen se dis inguen los o eos e dade os -la o eja y el abo- de o os de b oma como la ba a de pan que, sin duda, hace alusión al o eo mayo , los e s- ículos del To o-Vega (Fo . de P. Rome o de Solís). 228 Julian Pi -Ri e s el pueblo de To desillas se niega a cumpli y paga encan ado la mul a que les ponen cada año po su desobediencia. Se dice, po los ba es del pueblo, que an a cons ui o o puen e y una des iación de la ca e e a de La Co uña pa a sal a la ba e a es i a ... , en in, ¡ umo es! [Al ededo de las 11 de la mañana lle an al o o, enca- jonado, en un camión al pun o más ce cano de la plaza del pueblo, pe o ya en el camino de bajada hacia el ío. Y allí lo suel an]8. El To o salió del cajón como una lecha y galopó hacia el puen e pe seguido po odos los que, momen os an es, habían exp esado su in ención de co e delan e de él (Ve sup a Fig. n.º VIIl.8). Casi no pe dió elocidad al llega donde yo lo espe aba y desapa eció en poco iempo en e la u ba que le seguía co iendo. Co í ambién, pe o no lo alcancé. Sólo lo conseguí, minu os después, cuando ya había caído mue o a un kilóme o del ío en medio de la campa . Acababan de co a le sus pa es que iban a se i de o eo: los símbolos esenciales del i o. Una camione a se ace có y, en e a ios, ca ga on el cue po mu ilado del o o. Un niño, dis azado de soldado omano, se ace có al ehículo y le en egó su espada a uno de los mozos de la camione a pa a que se la moja a en la sang e del o o; sin duda, o os alsos comba ien es [que yo no había is o ]9 ya habían ecibido el ungüen o en sus a mas pos izas o au én icas. Un in o man e me explicó que había pues o sang e del o o en los labios de su hija de es 8 No a del Edi o : Va ian e de "Las aíces de la co ida en el Cul u a popu- . la " (Toledo, 14-2-1985, pág 8 del manusc i o que se encuen a en el A chi oPi - Ri e s, Maison Rene Ginou es, Uni e sidad de Pa ís X-Nan e e). 9 Ídem. Vil!. Fies as popula es de o os [[El ''To o de la Vega" de To desillas ... J] 229 años y se había san iguado con los dedos empapados de sang e. No ue po e o ca ólico, dijo, sino que lo hizo au omá icamen e ... , sin pensa . El jo en que le había dado la lanzada mo al al o o e a un ba budo de sólida apa iencia. Lle aba la señal del iun o en la pun a de su lanza: los es ículos de la bes ia. Andaba acom- pañado de sus ayudan es p incipales, que ambién habían he i- do al o o sin ma a lo, lle ando ellos ambién, hé oes de ango in e io , ensa adas en el ex emo de sus lanzas las dos o ejas y el abo. Iban odeados de los demás mozos de la cuad illa (en e los que había una chica muy guapa), en su eco ido de subida hacia el pueblo, siguiendo la misma u a po la que había bajado, minu os an es, el o olO. El hé oe se pa aba de ez en cuando pa a ecibi el homenaje de sus admi ado es, ab azos y besos de una a iedad de gen e en e las cuales podí- an dis ingui se nume osas seño as de cie a edad. [Me ace qué pa a elici a lo, o eciéndole mi bo a, de la que bebió con apa- en e gus o. Y ambién, le o ecí a los ayudan es, que no eci- bían los mismos elogios que el p incipal] 11. C uzamos el puen e y subimos has a la plaza mayo de To desillas donde se pa a on, siemp e con sus o eos en el pico de la lanza, pa a ecibi más homenajes de los admi- ado es que allí espe aban. Me dije on que an iguamen e el hé oe del día ab ía el baile siemp e con la lanza, y que si se le caía alguna go a de sang e sob e el es ido, ella gua da- ba la p enda sin la a como un o eo. Jun o al g upo del hé oe había o o, compues o po los comba ien es menos a o unados, con sus lanzas enhies as ambién, que c i ica- 10 Ídem. I I Ídem, pág. 9 230 Julian Pi -Ri e s ban al ba budo diciendo que había hecho ampa, po que el o o aún no había c uzado la línea ma cada po las bande- as cuando es aba ya he ido [además de o os mo i os de índole écnico que yo no podía segui . Sen í que en el o i- gen de es a c í ica es aba la en idia hacia alguien que enía demasiado éxi o, ya que e a el mismo muchacho que había ma ado al To o-Vega el año an e io . Es de imagina que el éxi o epe ido se debía a la in ención de una écnica de a- bajo en equipo"] 12 . [Los dos g upos in e cambia on algunos comen a ios sin en ada se has a que el g upo de los encidos dejó las plaza a los encedo es] 13 . Como en odos los demás de alles del To o-Vega, siemp e se mani es aban di e encias de opi- nión. Unos dicen que el hono de los es ículos se lo lle a quien ha ases ado el p ime golpe, o os que quién daba el golpe moF al, o os que quien ace aba a ema a lo de ibán- dolo. Es e año -1985-, el o o ue he ido p ime o, y sucesi- amen e, po es caballis as, an es de e ugia se en un mai- zal donde un lance o de a pie lo ema ó. És e ue quien le co ó los es ículos y ya los había pues o en el ex emo de su lanza cuando llegó el p ime caballis a quien, menos caballe- o que el de a pie, se los qui ó a eba ándole la lanza. Y, sin emba go, no apa eció, con ellos, en la plaza. ¡No sé po qué! La i alidad en e «caballis as» y peones pa a gana la glo ia de ma a al To o es á i a en To desillas (Fig. n.º. VIII.9). Es e misma compe encia se ep oduce en las ies as de o os pueblos de la egión, bajo o mas dis in as, como es el caso en la ies a que llaman el Espan e de Fuen esaúco. 12 Ídem. 13 Ídem. VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o de la Vega" de To desillas . .. ]] 231 El Espan e, muy en b e e, consis e en que los mozos de a pie impiden la en ada al pueblo a una pun a de o os que aen acosada los caballis as pa a ence a los en la plaza donde se celeb a án los juegos con los o os. Los mozos hacen una Fig. n.º VIII.9.- Ri alidad en e caballis as y gen es de a pie (Fo og a ía anóni- ma). En las ies as popula es de o os de es a egión -Valladolid y Zamo a- se d ama iza una an igua i alidad en e peones y caballe os cuyo o igen, el P o . Pi -Ri e s, lo si úa en la ins i ución medie al de la caballe ía popula . En la ima - gen dos o nean es a caballo y un pedáneo camino de la Vega de To desillas el día del To o de la Vi gen de la Peña. Ve , asimismo, in a Fig. n.º XI.18b. ba e a con sus b azos enlazados en la misma boca de la calle po la que se en a al cen o del pueblo y los o os (que no en más que la ba e a y no a los indi iduos que lo componen) se des ían aunque, a eces -según me dicen- ,· sal an po encima 232 Julian Pi -Ri e s o se escapan ab iéndose po los lados. Los caballis as ienen en onces que euni sus o os o a ez e in en a lo de nue o sin más éxi o, p obablemen e, que la p ime a. Sólo al cua o in en- o los mozos del pueblo los deja pasa . Es una mane a de deci : «somos los na u ales los que mandamos en el pueblo y que los "nobles" caballis as hagan lo que quie an en el campo». Pe o, luego, odos colabo an en la ies a. En el pueblo de Po illo es a i alidad exis e en e el pueblo al o, an iguo y de adición a is- oc á ica, y el pueblo bajo, el a abal, más mode no y de come cian es. Los o os debe ían i al pueblo al o, donde es á la plaza ba icada pa a la capea, pe o los del pueblo bajo in en- an espan a los pa a que se des íen. Es as cos umb es ponen de elie e una oposición de clase muy adicional en la his o ia de Cas illa en e los caballe os (o hidalgos) y el pueblo llano. Pe o es de sub a- ya que donde la clase de los caballe os domina de e dad, po ejemplo en Andalucía, no se encuen a es e ipo de ies- a pues, pa a i aliza , hay que concebi se an es como igual. Posiblemen e los caballis as del Espan e son, en ea- lidad, los he ede os de la caballe ía illana que exis ía a ines de la Edad Media y no muy dis in os, en linaje, de los o os illanos. III. -ANÁLISIS Va ios au o es han de inido la co ida de o os como un i o de e ilidad cuyo obje o es el de ga an iza la po encia sexual masculina, y es e obje o pa ece oda ía más explíci o en To desillas que en la co ida onnal en la que el sen ido VIII. Fies as popula es de o os [[El "To o de la Vega" de To desillas .. .]] 233 bu gués de la decencia pa ece p ohibi una exposición an li e- al de su in. Si los o desillanos man ienen su cos umb e an i- gua, lo hacen con a la c í ica de muchos que han encon ado, en es e de alle, un mo i o pa a desp ecia les (la ese a de mi in o mado a pa a admi i que se ponían los es ículos del o o en ala de se inspi aba, sin duda, en es a p eocupación). Pe o, en e sí, los de To desillas no se dejan desconce a po es a c í ica y no sólo los ecinos sino nume oso público enidos de o os pueblos de al ededo apoyan la ies a, a la que, po supues o, no juzgan en modo alguno indecen e. · Como ocu e con la co ida o mal, el To o de la Vega se celeb a den o del calenda io eligioso local, y se sac i ica después de la ome ía de la Vi gen de la Peña14. La poesía olcló ica ci ada po Eusebio González He e a ace ca del o o lo hace apa ece como si ue a una o enda a la Vi gen de la Peña. Pa ece co esponde le a una de inición de la co i- da como «con a- i o», cuyo in p imo dial se ía es ablece las ue zas de la Na u aleza en una población que co e el iesgo de habe las ep imido demasiado al se icio de una eligión que las desp ecia en bene icio exclusi o de alo es espi i uales. En To desillas, es e mensaje, se anuncia de mane a más cla a y más d amá ica que en el coso. El o o b a o es un símbolo de la Na u aleza sal aje indómi a, a pesa de se , como lo saben odos los ganade os, un animal domés ico, que ha sido c iado exclusi amen e pa a ep esen a es e papel en las ies as. Es una especie de Mino- au o, una in ención humana en o ma de ie a. 14 No a del Edi o : De ahí que el o o eciba indis in amen e, además de To o-Vega, las denominaciones de To o de la Vi gen y To o de la Peña. 240 Julian Pi -Ri e s IV.- BIBLIOGRAFÍA Be gamín, J. (1974): "El A e de bi libi loque" en Re is a Li o al, To emolinos (Málaga). De ienne, M. y Veman , J. P. 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