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Hume, Berlin y la búsqueda de un horizonte humano común

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Hume, Berlin y la búsqueda de un horizonte humano común

Author: Panea Márquez, José Manuel
Publisher: Universidad Complutense de Madrid
Year: 1999
Source: https://idus.us.es/bitstreams/d8a4c7e4-2f0f-4be9-9af2-631202b8e4f4/download
Hume,
Be lin
y
la
búsqueda
de
un
ho izon e
humano
común
José
Panca-Má quez
“Pe o
la
humanidad
de
¡n
homb e
es
la
humanidad
de
odos.”
1
‘Las
b mas
de
ida
di ie en.
Los
ines,
los
p incipios
mo ales.
son
muchos.
Pe o
no
in ini os: han
de
es a den o del ho izon e
humano.’2
1.
In oducción:
a
p opósi o
de
un ex o amoso
En
cie a
ocasión,
1.
Be lin
hacía e e encia a
un
polémico y
amoso
ejemplo
de
Hume:
“No
es
con a io
a la
azón
el
p e e i
la des ucción
del
mundo
en e o
a ene
un
asguño
en
mi dedo3”. La
alusión áci a a
Hume
la
i
o ne,
U..
la csíigaeic$n
dc los
p incipios
de a
mo al,
cd.
de
(e a do
López
Sas e,
Mad id, Aus al,
Espasa-Calpe.
991,
Sece.
IX,
p.
145
(Enqui ies
conce níng
1- uman
indc < anding
ciad
conc.e ning
ime
P incipies
o
Mo aL.
Reimp.
de
Ved,
de
1777,
con
in od.
e
indice
analí ico
de
LA.
Selby- 3igge.
Y’
cd., p.
273.
IDesde
aho a,
ha emos
dicha
e e encia
en e
pa én esis].
Be lin.
1-.
El i¡sw
o cido
de
¡a
humanidad.
ad.
de
José
M’
Ál a ez
Flomez.
Ba celona.
Península.
1992.
p.
30.
31
u ne.
1)..
T a ado
de
la
na u aleza
humanc,,
cd.
de
Félix
Duque,
Mad id.
Teenos.
988,
l..ih o II,
Pa e
J
II.
Sección
II,
p.
563
Uesde
aho a,
ha emos
e e encia
en e pa én esis
a
la
cd.
del
lcause
de
Selby-B¡ggc
en
la
que
se
apoya
la
edición
deL.
Duque]
(p.
416).
Pe o
el
ex o
sigue
así:
“No
e<
con a io
a
la
azón
que
yo
p e ie a
mi
uina
o al
con
al
de
e i a
el
meno
su imien o
a
un
indio
o
a
cualquie
pe sona
o almen e
descoiioeida.’’
i a’i.,I
5,,
I’YIuw4iu.
3?
¿ an.
o
XIII 999).
, n,.
22.
c s.
177—2<5>
Se icio
dc
’¡,blwacionu’s.
i
i c sic ad
(on>plu cnse
Mad id
178
José
Panca-Má quez
hace
Be lin
en
un
ex o
que
nos
pa ece undamen alpa a la comp ensión
de
su
iloso ía
mo al,
y que
quizás
me ezca
ep oduci
ín eg amen e,
con iando
en
que
su
belleza
y ue za
exp esi a
nos
disculpen
de su
ex ensión:
“Si
encon amos
indi iduos
que
simplemen e disc epen
de
los
o os
espec o
a
los ines
de
la ida, que
p e ie en
la
elicidad
a la abnegación, o el
conoci
-
mien o
a
la
amis ad,
les
acep amos como se es humanos
semejan es
a
noso
-
os,
po que
su
concepción
de
lo
que
es
un
in, los
a gumen os
que
esg imen
pa a de ende
sus
ines,
y
su
compo amien o
gene al,
en an
den o
de
los
limi es
de
lo
que
conside amos
humano.
Pe o
si
encon amos
a
alguien
que
no
pueda en ende po qué (po
u iliza
un
ejemplo amoso),
no
debe ía
des
-
ui
el
mundo
pa a
ali ia
un
dolo
en
su
dedo
meñique, o
alguien
que
no
e
ealmen e
que haya nada
de
malo
en
condena al
inocen e
o aiciona a
ami
-
gos
o
o u a
a
niños,
nos
encon amos
con que
no
podemos discu i
con
gen e así,
no
an o
po que
nos
bo onee
como
po que
pasamosa
conside a
-
los
en
cie o
modo
inhumanos:
los
llamamos
idio as mo ales.
A
eces
los
ence amos en
manicomios.
Es án
ue a
de
las
on e as
de
la
humanidad
en
el mismo
g ado
en
que
lo
es án
las
c ia u as que ca ecen
de
alguna
de
las
ca ac e ís icas
ísicas
mínimas que con o man a los se es
humanos”4.
Cuando Be lin
llama
la a ención
sob e
es e ex o hace
dos
cosas.
In encionadamen e p o es a con a semejan e
posibilidad.
Pe o,
de
paso,y
sin
p e ende lo5,
puede
es a
dando
pie a que
nos
hagamos
una
idea
simpli ica
-
4
Be Lin,
1.,
EIJ&s e
bo eidc,de
la
humanidad,p.
192.
Me ece
des aca
aquí
el
P ólogo
que
a
es a
ob a
hace
Sal ado
Gine ,
en
el
que
ace ada
y
opo unamen e
llama
la
a ención
sob e
la
comú¡i
humanidad y elplu alismo
en
Be lin.
<“El
us e
de
la
azón.
A
modo
de
P ólogo”
pp.
5-14).
Pa a
un
desa ollo
de
es as
‘ on e as’
de
la
humanidad,
elY.
P.
Badillo
O’Fa cll,
“Plí alismo,
libe ad,
decencia.
?.onside aciones
en
o no
a
la
Filoso ia
Poli ica
de
lsaiah
Be lin”,
pp.
153-193,
así
co no
E.
Ga cía
Gui ián,
“El
plu alismo
libe al
del.
Be lin”,
pp. 293-
308,
en
l3adillo
O a elí,
P, Boca du
C espo,
E,,
(cdc).
Isaiah
Be lin.
La
mi ada
cicspie~’ a
de
la
his o ia.
Mad id,
Teenos,
[999.
5
¡-lay
que
econoce
que
Be lin
hace
un
apun e, aunque
muy
de
pasada,
que
cabe
ín e -
pie a lo
como
una
de ensa
con a
la
posible
acusación
a
Ilume
de
i acionalis no,
en
conc e o
cuando econoce
su
in luencia
en
llanMan
y
iacobi.
pe o
sugi iendo
su
dis ancia nien o con
espec o
a
ales
eo ías.
La
b e e
alusión
a
la
que
nos
e e imos
no
pasa
de
es as
pocas
lí icas:
“Me
ocupo
de
la
in luencia
de
cie as
ideas
dc
Hume,
o
más bien
el
uso
que
hicie on
de
ellas
un
g upo
de
pensado es
que,
en
la
mayo
pa e
dc
sus
aspec os, echaza on
absolu amen e
odo
aquello
en
lo
que
Hume
c eyó
y
sos u o
(...).
El
uso
que
le
die oji
a
algunos
de
los
esc i os
de
1
lume,
si
él
hubie a
concebido
al
posibilidad,
casi
segu amen e
le
hubie a asomb ado
y.
cie
-
ansen e.
ho o izado;
la
dis ancia
mo al
e
in elec ual
en e
él
y
es os
i acionalis as
alemanes
apenas
pudo
habe
sido
más
g ande.
La
his o ia
de
las
ideas
no
ca ece
de
i onías,”
Be lin.
1.,
Con a
¡a
co ien e.
Ensayos
sob e
his o ia
de
la.~
ideas.
México.
1983,
FCE
,“llunic
y las
Hume.
Be lin
e
la
búsqueda
de un
ho izon e
179
do a
del
pues o
de
la azón
en
la é ica
de
Hume6,
así
como
--sin
p e ende lo
ampoco--
puede
es a
sugi iéndonos una isión
demasiado
es echa
de
la
mo al
en
Hume
y
de
lo
que él espe aba
de
ella.
Pe o
si
hacemos
una
lec u a
an o
del
7)-a ado
de la
na u aleza
humana,
como
de
su
ob a
p edilec a,
la
In e.shigaci¿n
sob e
Los
p incipios
de la
mo al,
e emos
cómo
lo
que
el
comen a io
de
Be lin pa ece
suge i ,
a
sabe ,
que
(según Hume) es amos
algo
así
como
inde ensos
y
pe plejos,
que
no
sab iamos encon a
azones
pa a
a gumen a
po qué p e e i la des ucción
del
mundo an es que
un
asguño
en
nues o
dedo,
en
modo
alguno
es
a ibuible
a
Hume. Somos, incluso,
de
la
opinión
de
que
si
leemos
a en amen e
el
Du ado
y
las
In es igaciones,
y
los
compa amos con
el
pensamien o
de
Be lin
nos
da emos
cuen a
de
que ambos
pensado es
no
es aban
an
lejos,
ni
en
cuan o
a la
in ención undamen al
dc
sus
esc i os.,
si
pudié amos
esumi ía
en
la lucha con a
la
in ole ancia
y
el
su imien o
humano,
ni
en
cuan o
a
cómo
in en an
jus i ica
sus
p opias
posi
-
ciones
eó icas,
C eemos
que en
ambos
pensado es,
aunque
con
dis in os
ma ices,
se
pa e
de
la
plena
conciencia
de
la
di e sidad
de
cul u as y
pun os
de
is a en
elación
al
ámbi o
mo al7;
ambos
han
desca ado
la
en ación
acionalis a
de
con e i la
mo al
en
un
campo
de
demos aciones
y
ce ezas;
igualmen e,
emos cómo
en
uno
y
en
o o
se
desea a
la
iabilidad
de
una
undamen ación eligiosa
o
ascenden e
de
la
mo al;
a
odo
lo
cual
cab ia
anadi
los
es ue zos que an o
Hume
como
Be lin hacen
pa a
descali ica
el
pun o
de
is a
de
los
que
niegan
las
dis inciones
mo ales
o
niegan
que
pueda
a icula se
un
discu so,
una
discusión
é ica.
Del
mismo
modo,
y
aun
cuando
econocen
el
papel
de
la cul u a
en
el
desa ollo
del
ho izon e
mo al,
an o
uen es del
an i acionalismo alemán”
(PP.
233-260).
p.
233.
C .
ambién Be lín,
1..
El
Mago
del
Noi e.
.16.
llamann
e
el o igen del
í ac.’¡onahsmo
alenzón.
Mad id,
Teenos.
1997,
capí o—
I i
5.
Hay
au o es
que,
como
Smi h,
N
.
K.,
Time
Pimilosopime
o!
Dc, ic/
Hume.
1
ondon.
MacMillan.
1966
119411.0
S oud.
B.,
Hume,
London,
Rou ledge
&
Kcgan
Paul,
1977,
en a-
izan
el
papel
de
la
pasión
en
dclii
me i o
de
la
azón,
y
o os
como
.1.
L.
Mackie.
Hume y
Mojal
7heo;;’, london.
Rou ledge
&
Kegan Paul,
1980.
o
en e
noso os.
Ga cía
Roca.
.1..
[‘osi i¡isnu,
e
¡l,,s ación:
la
iloso ia
dc’
L)a id
I-lu,ne.
Valencia.
Uni e sidad
de
Valencia.
1981. que,
a
nues o
pa ece ,
ace adamen e,
han
is o
el
ca ác e
coope a i o
de
la
elación
azón—sen imien o
en
Hume.
( i>
es a
p oblemá ica, magis almen e
abo dada
po
Hume
en
su
ex o
“Un
diálogo”.
incluido
en
su
ln csuigac’ión
sob e
los
p incljio.s
de
la mo al.
pp.
202-222
(pp. 324-343).
En
cuan o
a
Be lin
son
muchos
los
luga es
donde
de iende
el
plu alismo
como
una
posición
ilo
-
só ica
en en ada
an o
al
uni e salismo
como
al
ela i ismo.
C ,
po
ejemplo,
lsaiahBe lin
en
diálogo
con
Ramin
./ahanbúgloo,
ad.
de
Ma celo
Cohen,
Mad id.
Anaya
&
Ma io
Muchnik,
1993.
p ,
59-61.
180
José
Panca-Má quez
uno como
o o
se
a e an
a la idea de
que
hay
un
suelo
común, anclado
en
nues a
compleja
ypeculia
na u aleza
humana, que posibili a la
a iculación,
aunque
sea
mínima,
de
juicios
mo ales
de
ca ác e
uni e sal8,
y
que
ep e
-
sen a una ba e a,
un
ope
o
lími e, den o
del
cual
cabe
imagina
una
inago
-
able
a iedad
de
o mas
de
ida.
Dicho
de
o o
modo,
an o
Be lin como
Hume
c een que po el me o
hecho
de
no
pode
echa mano
de
una
hipó esis
ascenden e pa a
da
cuen a
de
la
mo alidad
de
las
acciones,
y aun
cuando
econozcamos elpapel que la cul u a
juega
en
odo
lo
que
nos
concie ne,
no
po
ello
ha de
embla el
suelo
bajo nues os
pies,
o
no
po
ello
queda emos
inmo ilizados
y
se emos
engullidos po
a enas mo edizas. Tan o
uno
como
o o
se
a e an
a
un
núcleo
mínimo, pe o
esencial,
que ma ca los
lími es
de
lo
humano.
Más allá
de
es e
limi e
las
dis inciones en e
lo
bueno
y lo
malo
se
bo an.
Pe o an o
en
uno como
en
o o,
ansg edi
es e
lími e
no
es
sino
ompe
un
espejo
en el
cual,
si
nos
mi amos,
ya
no
pod emos
econoce nos.
2.
Hume
y
el
juicio
mo al
Nada
más ab i la
p ime a
pa e
del
lib o
111
dedicado
a
la
mo al,
en
su
T a ado
de
la
na u aleza
humana,
Hume
o ula
su
Sección
1
asi:
“Las
dis in
-
ciones
mo ales
no
se
de i an
de
la
azón”.
Nega
ales
dis inciones
mo ales
es
algo
inacep able,
algo que
sólo
pueden de ende
esa
clase
de
homb es
que
buscan
en
las
ideas
un
me o en e enimien o, los dispu an es
deshones os,
aquellos que discu en po el me o place
dc
discu i 9.
De mane a que nega
dis inciones en e bueno y
malo,
jus o
e
injus o,
po ci a algún
ejemplo,
no
puede
hace se
hon adamen e.
Pe o
ello
no
implica
ninguna concesión a
los
acionalis as
que
c een que la
mo al
es
un
asun o
me amen e
deduc i o.
En
una imagen espléndida,
Hume
nos
ecue da cómo
nues as eo ias
ilosó i
-
cas,
pe ec as, sobe bias, in achables
en
nues o
cua o
de
es udio,
empiezan
“Es
p obable
que
la
sen encia
de ini i a
que
decla a
a
los
ca ac e es
y
a
las
acciones
ag adables
u
odiosas,
dignas
de
elogio
o
censu ables;
es a
sen encia
que
imp ime
en
ellas
la
ma ca
del
hono
o
de
la
in amia,
la
ap obación
o
la
censu a;
que
con ie e
a
la
mo alidad
en
un
p incipio
ac i o
y
hace
de
la
i ud
nues a
elicidad
y
del
icio
nues a
mise ia;
es
p oba
-
ble
digo
que
es e
juicio
de ini i o
dependa
de
algún sen ido
in e no
o
sen imien o
que
la
na u aleza
ha
hecho
uni e sal
pa a
oda
la
especie”.
In es igación
sob e
los
p incipios
de la
mo al,
sece,
1,
p.
35
(pp.I72-173).
Tal
posibilidad,
o
ese
minimo
común
que
se i á
de
ho i
-
zon e
o
ma eo
pa a
el
plu alismo
se
conc e a
en
Be lin
en
los
de echos
humanos.
C .
Isaiah
Be lin
en
diálogo
con
Ramin
Jahanbegloo, p. 6!.
9
C .
In es igación
sob e
los
p incipios
de la
n,o,’al,
sece.
1,
p.
31
(p. 169).
hume.
Be lin
yla
búsqueda
de un
ho izon e
...
181
a
desmo ona se
an
p on o
lo
abandonamos~:”Cuando
dejamos
nues o
cua
-
o
de
abajo
y
nos
ocupamos en
los
quehace es no males
de
la
ida,
sus
con
-
clusiones
pa ecen
des anece se,
como
an asmas
noc u nos
an e
la
apa ición
de
la
mañana:
nos
esul a
di icil
e ene
incluso
esa
con icción
que con an a
di icul ad
habíamos
alcanzado.
Es o
puede
ad e i se
con
mayo
cla idad
en
el
caso
de
una
la ga cadena
de
azonamien os
(...)“ i.
Pe o
Hume sabe
de
la
impo ancia
de
los
asun os
mo ales, que
según
con esión p opia, le
in e esan
po encima de
odo
lo
demás
po que
es á
en
juego
la paz de la
sociedad1
Como
es
sabido,
pa a
Hume
no
hay
nada
p esen e
a lamen e que
no
sean
sus
pe cepciones,
es o
es,
imp esiones
e
ideas.
La
p egun a
que
se
ha á
H me
es
si
nues a
dis inción
en e el
icio
y la
i ud,
o cuando juzgamos
una
acción
como
censu able,
si
lo
hacemos
basándonos
en
nues as
ideas
o
en
nues as
imp esiones 2.
Pe o
hay
sis emas
que han espondido a
es a
cues ión,
apun a
Hume,
diciendo
que hay una
iden idad
en e
azón y
i ud,
y
que
al
iden i
-
dad
se
man iene
en
odo
homb e,
aliendo
incluso
pa a la
Di inidad,
de
modo
que
la
sola
azón
se
bas a a
si
misma
pa a
dis ingui
en e el bien
y
el
mal
mo al.
Po
hace
un
me o
apun e
his ó ico,
aquí
Hume
es á
pensando,
en e
o os,
en
el acionalismo
de
Wollas on 3.
Pe o
pa a
Hume
las
cosas
no
son
an
sencillas
como piensa
el
acionalis
-
mo.
Desde luego
que
con amos
con
una base
na u al
que posibili a
el
len
-
guaje de la
mo al. en e
a
las
esis
escép icas
que
con ie en
a
la
mo al
en
me o
a i icio14.
Pa a
Hume
si
los concep os mo ales
ue an
nada
más
que
1>uec do
cíe
la
na uz’alesa
/zumc ua,
Lib o
III.
Pa e
1,
Sece.
1.
pp.
615-616
(p.
455).
LI
C .
ibid..
Lib o
III.
Pa e,
Sece.
1,
p.
616
(idem).
l2 j’
ibid.,
Lib o
[I ,
Pa e
1,
Sece.
1,
p.
617
(p.
456).
‘3
CIV.
ibid..
no a
de
Hume.
Lib o
III,
Pa le
1.
Sece.
1,
p.
623 (p.
461).
Pa a
un
excelen e
desa ollo
(leí
as ondo
in elec ual
de
Hume.
c .
Mackie.
i.
L.,
op.
cii..
el
capi ulo
II:
“Some
P edecesso s:
Hobbes.
Sha 4esbu y,
Cla ke.
Wnllas on,
Mande ille,
liu eheson,
Bu íe ”.
PP.
7-
43.
14
Fn
es e
espec o
nos
pa ece
in e esan e
ae
a
colación
cl
a ículo
de
Shaw,
1).,
“Humes
Mo al Sen i nen alism”
(hume
Ñudies, XIX,
Numbe
1,
1993,
Pp.
31-54>
en
eí
que
se
hace
una
in e esan e
c í ica
a
las
esis
de
Ha y
S oud
(1/zane.
London,
Rou ledge
&
Kegan
Paul,
1977).
Si
S oud
en híiza
la
impo ancia
del
sen imien o
en
¡jume,
la
impo encia
de
la
a/oil.
así
como
la
idea
de que
“nues os
juicios
mo ales,
Como
nues os
iuícios
causales,
Son
p oyecciones”
(S oud,
p.
185>,
Shaw
sos iene
una
in e p e ación
de
los
sen imien os
mo ales
co o
ala í
más
que
ne a
p oyección
del
suje o.
Pa a
Shaw,
los
sen imien os mo ales
se
ase
-
ne~a ían
a
las
cualidades
secunda ias
de
Locke,
que no
son cualidades
en
el
obje o,
síno
cie
-
a
po encialidad
o
p opiedad
del
obje o
pa a
p o oca
cie as
pe cepciones
en
la
men e.
Así,
en
el
e eno
del
juicio
mo al.
las
acciones
end ían cie as
p opiedades suscep ibles
de
p o oca .
con
a eglo
a
las
ca ac e ís icas
de
la
na u aleza
humana,
ap obación
o
condena.
Los
juicios

1
82
José
Panca-Má quez
in en os
de
una clase
in eligen e
que p e ende con ola poli icamen e a la
es úpida
mul i ud;
si
la mo alidad
no
con a a
con
ningún
apoyo
en
nues a
na u aleza
humana, en onces
end iamos que es a
pe manen emen e
incul
-
cando
y
explicando
el
signi icado
de
nues os é minos mo ales
en
una
a ea
condenada
al
acaso:
se ían
inú iles
odos
nues os
es ue zos.
Si
la
mo al
ue a me o
a i icio
de
un
sagaz
in elec o,
en onces
no
sab íamos
cómo
pod ía eje ce una in luencia
en
las
acciones
y
pasiones
de
sus
des ina a ios,
“se ia
inú il
que
nos
omá amos
an
g andes
es ue zos po
inculca la:
nada
se ía
más
es é il que
esa
mul i udde
eglas
y
p ecep os
de
quecon an a
abun
-
dancia es án pe echados
los
mo alis as” 5.
Pe o
insis e
Hume
en
que la
azón
es
incapaz
de
eje ce ninguna
in luenciapo si
misma.
La
sola
azón
es
impo en e
pa a
mo e
a la
acción16.
Insis imos
en la incapacidad
no
de
la
azón (que
juga á
su papel
de
in o mado pa a el
sen imien o)
sino
de
la
azón a
secas
pa a
inspi a
ninguna
acción.
Dicho
de
o o
modo,
po
sí
misma
la azón puede
analiza
la e dad o la alsedad
de
un
enunciado,
si
hay
o
no
acue do en e
nues as
ideas
y los
hechos,
y,
además,
en
una
in es igación
mo al
se á ella la enca gada de ealiza
las
pesquisas,
las
i idagaciones
y
o e
-
ce odo el
ma e ial
sob e el que cl
sen imien o
hab á
de
dic a su
sen encia.
De mane a que
no
es
desdeñable pa a
1- u ne
el papel de la
azón
en
la
elabo
-
ación
de
nues os
juicios
mo ales,
po que o ece una
aliosa
e
imp escindi
-
ble in o mación, sin la
cual
nues o juicio
puede
peca
de
incomple o
o
de
es echo’7.
Luego,
y a la is a
de
odos los
in o mes
eque idos
po la
azón,
es
el
sen imien o
quien
die a
su
sen encia.
A
hume
le
pa ece,
en onces,
“que,
pues o que la azón
no
puede
en
ningún
caso
impedi
o
p oduci
inmedia a
-
men e una acción po condena la o
ap oba la,
no
pod á
se el
o igen
del
bien
y
del
mal
mo ales, que
se
ha
is o
ienen
esa
in luencia.
Las
acciones
pueden
se
laudables
o
censu ables,
pe o
no
azonables
o
i azonables.
Po
an o,
lau
-
dable o
censu able
no
es
lo mismo que
azonable
o
i azonable” 5.
La
conclusión de Hume, es,
pues
cla a:
las
dis inciones mo ales
no
des
-
cansan
en
la
azón.
La
e dad
o
la
alsedad
de
una idea
se
mide, a
a és
de
mo ales
no
se ian
me as
p oyecciones
subje i as, sino
que
esul a ian. conjun amen e.
de
las
p opiedades
de
la
acción
y
deja
na u aleza
humana
(pp.
37-4>).
Así
pues,
a
la
ho ade o ma se
el
juicio
mo al in e ienen,
del
lado
de
la
acción,
su
po encial
pa a
gene a
ag ado
a
uno
mismo,
a
[os
o os,
u ilidad
a
uno
mismo
y
a
os
o os;
del
lado
de
[a
na u aleza
humana,
el
sen imien o
de
humanidad
y
el
p incipio
de
simpa ía
(p.
41).
5T a ado de la na u aleza
humana,
Lib o
III.
Pa le>,
Seccí,
p.
618 (p.
457>.
‘6C .
ibid.,
Lib o
III,
Pa e
1,
Sece.
1,
Pp.
618-619
(Pp.
457-458).
7
C ,
In es igación
sob e los
p incipios
de la mo al,
sece.
1,
p.
35
<p.
73).
I~
Da ado
de la na u aleza humana,
Lib o
III.
Pa e
1,
Sece.
1,
p.
620 (p.
458)
Hume.
Be lin
yla
búsqueda
de un
ho izon e
183
la
azón,
po la
adecuación
o
inadecuación
en e la ideay
los
hechos.
Mas
no
iene sen ido habla
de
e dad o alsedad
de
unapasión o
de
una
acción,
que
puede
se
laudable
o
censu able,
pe o
no
azonable
o
i azonable 9.
La
azón
es
o almen e
inac i a,
piensa
Hume;
el
sen imien o,
en
cambio,
es
quien,
ala
is a
de
los
in o mes
que
la
azón
p opo ciona,
se
decan a po
un
cu so
de
acción u
o o.
Llega
Hume
incluso
a concede
exp esamen e
a
la
azón el
papel
de guía
de
la
pasión2«,
pues
no
ol idemos
su
papel
de
in o mado a,
pe o
no
se á
nunca
quien
de e mine
si
algo
es á
bien
o
mal.
En
e ec o,
la
i
-
ud
o
el
icio
no
son,
pa a
Hume,
elaciones
de
hecho
que
pueda
descub i
nues o azonamien o2 ,
pues, po muchas
uel as
que
demos
al
asun o,
no
amos
a
encon a , apoyándonos
en
elme o
análisis acional,
el
icio
y
la
i
-
ud.
Po
ello
se
opone
Hume
a
esa
b malización
de
la
mo al
de
los
aciona
-
lis as
que
la
con ie en
en
un
asun o
demos a i o:
“Ha
sido
una
opinión
muy
ac i amen e
p opagada po
cie os
ilóso os la
de
que
la
mo alidad
es
sus
-
cep ible
de
demos ación,
y
aunque
nadie
haya
sido
nunca capaz
de
da
un
solo
paso
en
es as
demos aciones,
sin
emba go
se
da
po
supues o
que
esa
ciencia
puede
se
lle ada
a la
misma ce eza
que la geome ía
o
el
álgeb a.”22
El
ex o
es
de
una
impo ancia
capi al po que
nos
pe mi e en ende el
blanco
de
las
c í icas humeanas a
quienes o o gan
a
la
ia
azón
ese
papel
de
juez
en
los
p ocesos
mo ales.
Vi ud
y
icio
no
son
cues iones
de
hecho
que podamos
in e i
median e azonamien os
o
me as
demos aciones.
Po
eso,
cuando
analizamos,
dice
Hume,
una
acción
an
ep obable
como
es
el
asesina o
in encionado,
si
ca ecié amos
de
co azón,
si
ié amos
se es
insensibles,
in e
-
ligencias
pu as que egis an
sucesos,
no
pod íamos condena lo po más que
nues a
azón
nos
sumínis a a
odala in o mación al
espec o.
Po
más
uel
-
las
que
le
demos
al
asun o,
apun a
Hume,
“lo
único
que
encon a éis
se án
cie as
pasiones,
mo i os,
oliciones
y
pensamien os.
No
exis e
ninguna o a
cues ión
de
hecho
incluida
en
es a
acción.
Mien as
os
dediquéis
a
conside
-
(‘I . idcm
(
iclcaí
2<)
Quizás
sea
en es e
sen ido
en
el
que
quepa
in e p e a
el
céleb e
sIc,
e
pcz.sage
1/bid,,
¡,ib o
II.
l’a
e
III.
Mccc.
II.
p
.561
(41$>].
en
el
que
Hume
elimina
lodo
posible
con
Ilie o
en e
la
azOn y
la
pasión
An es
al
con a io,
como
se
dice
en
es a
o a
ci a,
la
lazon.
en
an o
guía.
no
hace
si
no
p es a
a
la
pasión
sus
se icios:
‘‘La azón
y
el
juicio
pueden se
de
hecho
cau-
sas
media as
dc
una
acción,
sugi iendo
o
di igiendo
una
pasión.
pe o
no
cabe
p e ende
que un
.1
Lucio
de
es a
clase
es é
acompanado
en
su
e dad
o
a
sedad
po
la
e dad
o
el
icio’.
Ibid..
Lib o
1W
Pa e].
Mece.
1.
p.
624
<p.
462).
(I
ibid.,
Lib o
III,
Pa e
Sece.
lp.
625 p,
463>.
>2
llui<l
lib o
III.
Pa e
1,
Mece.
1.
p.
626
(icle,n).
184
José
Panca-Má quez
a
el
obje o,
el
icio
se
os escapa á
comple amen e.
Nunca pod éis
descu
-
b i lo
has a el momen o en que
di ijáis
la e lexión a
ues o
p opio pecho
y
encon éis
allí
un
sen imien o
de
desap obación
que
en
oso os
se
le an a
con a
esa
acción.
He aquí una cues ión
de
hecho:
pe o
es
obje o
del
sen i
-
mien o,
no
de la
azón.
Es á en
oso os
mismos,
no
en
el
obje o.
De
es a
o ma, cuando
epudiáis
una
acción
o
un
ca ác e como
iciosos,
no
que éis
deci
o a
cosa
sino
que, dada la cons i ución
de
ues a
na u aleza,
expe i
-
men áis
una sensación
o
sen imien o
de
censu a
al
con empla los”23.
Y
es
en
es e
con ex o en el que Hume edac a elcéleb e pasaje
is-ough 24,
en el que,
a
nues o pa ece ,
es a ía
p o es ando
con a
las
conclusiones p ecipi adas,
con a
las
deducciones sin explicación
alguna
que ansi an
del
mundo
del
es
al del
debe,
como si la
mo al
ue a una
ue a
cues ión de
hecho,
y,
po an o,
decidible
po la me a
azón.
Nos pa ece que Hume
es á
p o es ando
con a
es a
p ecipi ada
sinzp icación,
eclamando
que el
puen e
en e
lo
que
es,
po
ejemplo,
el
asesina o
in encionado obje o de
an e io
análisis, y lo que
debe
se
—nues a
epulsa—,
no
lo
es ablece,
sin
más,
la
azón,
que
no
hapodido
—ni
pod á—
encon a el
icio
po ninguna pa e,
sino
que
al
conexión
es
ob a
del
sen imien o,
pe o
de
un
sen imien o,
añadi á Hume, que
iene
un
a al
con a
ien o y ma ea, con a
gus os,
cos umb es
o
modas,
a
sabe ,
nues o
sen i
-
mien o
de humanidad
(sen iinen
o
humani )
que,
jun o
a
o os
sen imien
-
os,
como los
de
la ambición
o
la
i a,
ambién o ma pa e
de
nues a
na u a
-
leza humana,
y,
más aún,
es
lacondición de posibilidad misma
de
la
mo aR
-
dad25.
No
se
puede,
pues, ex ae
lógicamen e
un
debe
de
un
es
po que
la
azón
no
en iende
de
debe es,
sino
que
es
o a
lógica
laque aquí
in e iene,
la de
Los
sen imien os,
que en
aquellas
cues iones que
ocan
nues a más
p o
-
unda
humanidad,
po
ejemplo,
la
o u a,
ambién
son
uni e salmen e
com
-
pa idos.
No
es
que haya
un
abismo en e
el
mundo
del
debe
y
el mundo
del
es;
al
abismo sólo exis e pa a la
azón,
pe o
no
pa a
el
sen imien o,
quien,
a
la is a
de
los
in o mes
que la azón p esen a sob e el
mundo
de
los
hechos
(po
ejemplo,
el
asesina o
in encionado alque
aludíamos,
y
las
ci cuns ancias
que odea on al
mismo),
emi e su
sen encia.
23
Jbíd,, Lib o
III,
Pa e
1,
Secc.
1,
pp.
632-633
(Pp.
468-469).
24
Es
es e
un
pasaje
—ibid..
pp.
633-634
(pp.
469-470)--
que ha
susci ado
una
ex ensa
dis
-
cuslon,
de
la
que
el
lec o
encuen a
una
e e encia
excelen e
en
Hudson,
W.D.,
La/doso ia
mo al
conwmpo ánea,
Mad id,
Alianza
Uni e sidad,
eimp.,
1987,
Pp.
237-25!.
25
CIV
In es igación
sob e los
p inc¡pios
de la mo al,
sección
lx,
pp.
144-145
(p.
272.).
Hume.
Be lin
yla
búsqueda
de un
ho izon e
185
3. Hume, Be lin
y
la
búsqueda
de
un
ho izon e
humano
común
Pe o
en onces
se
nos
plan ea
un
p oblema.
Si
la
mo al
consis e
en
un
asun o
de
sen imien o,
¿es
un
e i o io
donde
sólo
cabe
la
cos umb e,
la
plu
-
alidad
de
e íl u as
o
el
me o cap icho
de
una
moda’?
Hume
es
conscien e
de
la
di e sidad
de
modos
de
ida,
y
no
igno a
que
las
cos umb es
de
los
pue
-
blos,
con
el
paso
del
iempo, ambién
se
modi ican.
Pe o,
del
mismo modo,
piensa que
hay
un
Lími e
pa a
es as
a iaciones
más
allá
del
cual
ya
no
es a
-
íamos
hablando
de
una
sociedad humana,
sino
de
me o
beslialismo.
Po
eso,
desde
el
pun o
de
is a
de
la
me o
azón,
al
igual
que
si
o mulá amos
nues
-
a
p egun a
a una so is icada
máquina,
esul a
an
indi e en e
un
asguño
en
el
dedo
como
el
hundimien o
del
mundo.
Pe o
al
sen imien o
no
le
es
indi e
-
en e.
Nues a
humanidad
se
ebela con a el su imien o que
ocasiona ía
a
in inidad
de
pe sonas
la
segunda
posibilidad.
De
mane a
que
a
1- ume
no
le
da
igual
una
acción
que
o a:
sólo es á
diciendo
que
si
ca ecié amos
de
co a-
ion,
si
ca ecié amos
de
sen imien o,
no
hab ía
modo
de
condena ,
apoyándo
-
nos
en
la
pu a
azón,
aquella
segunda
al e na i a.
Pa a
Hume,
los
sen imien
-
os que
nos
hacen
epudia ,
po
ejemplo,
la
o u a,
son
uni e sales,
además
de
se
innegociables
his ó ica
y
cul u almen e
hablando, pues
“se
hallan
a aigados
de
al
o ma
en
nues a
cons i ución
y
ca ác e que
esul a
iínpo
-
sible
ex i pa los
y
des ui los,
a
menos
que
la
men e
humana
es é
comple a
-
men e
as o nada po
en e medad
o
loeu a.”2 ~
Así,
pod iamos
añadi
noso
-
os,
el
elogio
de
la c ueldad que
hace
Sade.
po
ejemplo,
en
La
ji/oso/Ja
en
e/locado 27,
obedece ía,
desde
el esquema
de
Hume,
bienaljuego
de
la
an
-
asia
li e a ia
-a
sabiendas que
ales ideas
no
an
a
pone se
en
p ác ica—,
bien
a
un
me o
cinismo
-
pues
en
el
ondo
no
se
c ee
en
lo
que
se
dice—,
o
al
ez
a
los
des a íos
de
una
men e
ealmen e
as o nada. ¿Se íamos
capaces
de
ecaba
apoi’o
uni e sal
no
ya pa a
losjuegos
e ó icos
de
los
pe sonajes,
sino
pa a
las
sob ecogedo as
escenas
en
las
que
se
ama
y
se
ejecu a
a
la
mad e
de
Eugenia? ¿Quién
hones amen e
puede
pensa que nues a epulsa
de
es as
acciones inales
es
una me a
cues ión cul u al
y
no
más bien
que
iene
un
apoyo
en
nues a
na u aleza,
en
nues o
peculia
modo
de
sen i y
de
hace
-
nos
ecep i os
al
su imien o
ajeno,
que
se
ebela
con a
semejan e
b u ali
-
dad?
Hume desde luego
no
acep a ía que
es a
epulsa
de lac ueldad
sea
un
asun o me amen e
cul u al.
A
Hume
no
le
gus a
del
odo
la
exp esión
‘na u
-
2<’ l’alado de la na u aleza
humana,
Lib o
III.
Pa e
1.
Seec.
II,
p.
64 ) (p.
474.),
2?
Sade,
Ma quésde,
La
iloso/ja
en
el
locado .
Ba celona,
Tksque s.
pp.
81-84.
192
José
Panca-Má quez
insipida que
nos
pa ezca es a
solución,
apun a
Be lin,
en e
a
las
ac i udes
aná icas,
o
en e
al
duelo,
no
pa ece
habe más
al e na i a
queinco po a la
complejidad al
es ue zo
común: “No
hay
salida:
debemos
decidi cuando
decidimos;
no
se
puede e i a
a
eces
co e
iesgos mo ales.
(.4
Pe o,
en
úl imo
é mino,
no
es
algo quedependa
de
un
juicio
pu amen e
subje i o
(...).
Hay,
si
no
alo es
uni e sales,
si
al menos
un
mínimo
sin
el
que
las
socieda
-
des
di icilmen e
pod ían sob e i i
Pocos
que ían
de ende
hoy
la
escla i
-
ud
o
el asesina o
i ual
o
las
cáma as
de
gas nazis
o
la
o u a
de
se es
huma
-
nos
po gus o o po p o echo o incluso po el bien
polí ico;
<...).
Hab á
cho
-
ques
sociales y polí icos,
cla o;
el
simple con lic o
de
los
alo es
posi i os
po
sí
solo
hace
quees o
sea
ine i able.
Pe o
pueden,
c eo,
educi se
al
míni
-
mo
p omo iendo
y man eniendo
un
inquie o
equilib io,
cons an emen e
ame
-
nazado
y que hay que es au a
cons an emen e...;
solo eso, insis o,
cons i u
-
ye
la
condición
p e ia
pa a unas
sociedades
decen es y
un
compo amien o
mo al
acep able,
de
o o
modo
nos
ex a ia emos
sin
emedio.
¿Un
poco
insí
-
pido
di éis?
¿No
es
de
ese
ma e ial
del
que
es án
hechas
las
llamadas
a la
acción
de
los
di igen es inspi ados?
Sin
emba go,
si
hay
algo
de
e dad
en
es e
pun o
de
is a, quizás
eso
bas e”46.
Pe o
pa a
Be lin.
ales
acue dos
han
de
da se
siemp e
den o
del
ma co
de
lo
humanamen e
acep able,
o
de
lo
que él
llama á
‘decencia’.
Pa a
Be lín
hay
un
hecho
de
nues a expe iencia
más
ecien e
que
desmien e
las
p e ensiones
de
alidez
del
ela i ismo,
del
‘a
mi
inc
gus a
X, a
i
Y,
y
no
hay
más que
habla ’.
La
expe ienciadel
ho o ,
que
los
o ali a ismos
han
semb ado
en
es e
siglo,
y su echazo,
son
una
buena
p ueba de
que,
al
ma gen
de
las
o
-
mas
de
ida plu ales,
hay,
al menos
en
sen ido
nega i o,
unos
limi es
in an
-
queables:”
¿Qué
ha
b o ado
de
los holocaus os ecien es?
Algo
que
se
ap o
-
xima
a
un
nue o
econocimien o
en
Occiden e
de
lo
que
son
alo es
uni e
-
sales
i mes
quepueden conside a se
cons i u i os
de
los
se es
humanos
en
cuan o
ales”47.
Uni e salismo
y
plu alismo
son,
pues,
las
dos
ca as
de
una
misma
moneda:
hacen
en e
común
con a
el
ana ismo
del
mi o
de
la
solu
-
ción inal,
de
la
solución
ideal,
así
como con a
el
duelo,
al que
nos
aboca
el
ela i ismo.
La
conmoción,
en
pleno
siglo
XX, que ha
supues o
la
expe ien
-
cia
del
ho o a
g an
escala, y su
condena,
hablan,
pues,
de
una
humanidad
común48
que pe sis e y
esis e
como
as ondo
y
como lími e
nega i o,
como
46
Ibid.,
PP.
36-37.
471b1d.,
p.
191.
~
“Yo
me
consag o
a
se
poe a,
y
ú a
se
e dugo:
ésa
es
mi
elección
y
és a
es
b
uya,
y

Muine.
Be lín
y la
búsqueda
de
un
ho izon e
193
ho izon e
c í ico.
El
alan e
libe al
de
Be lín,
su
c í ica al
modelo
simplis a,
su,
pod íamos
llama lo
así,
plu al-uni e salismo ágico
le
impide
busca
una de inción
posi i a
de
lo
humano,
un
modelo
en
el que ence a al
hom
-
b e,
conscien e
de
la plu alidad
de
o mas
de
ida. Pe o,
al mismo
iempo,
sabe
que
hay
unos
limi es
más allá
de
los
cuales,
si
los
aspasamos,
ya
no
podemos
habla de
una
conduc a humanamen e
econocible.
Igual
que
habla-
¡nos
de
una
na u aleza
humana isica
común,
iden i icable
en
odo
homb e,
con
independencia
de su
aza
o
cul u a,
“hay
además cie as
p opiedades
mo ales
que
ambién o man pa e p o unda
de
lo
que
concebimos
como
na u aleza
humana”4<~.
Insis imos
en
que, pa a
Be lin,
como
pa a Hume,
no
podemos
ence a
en
una de inición
posi i a
qué
es
lo
humano
(ni
da
cumplida espues a a
qué
o ma
de
ida
conc e a
plasma ía
mejo
aquella
de inición,
pues
su
comple
-
jidad
y
iqueza
sob epasan odos los
moldes),
pe o
sí
sabemos
qué
ha
de/ado
a
dc
se /o.
Y,
p ecisamen e,
es
en
es e
con ex o
en
cl que
Be lin
hace
e e
-
encia al
amoso
ejemplo
de
Hume con clque
ab íamos
es e
abajo,
e e en
-
cia
que
al
implica le
indi ec amen e,
y
sin
más
acla aciones~,
no
es
del
odo
jus a,
aunque
hemos
de
econoce
que
si
la
desligamos
del
pensamien o
de
Hume,
pe o
sólo
bajo
es a
condición,
me ece nues a plena
ap obación,
pues
en
ealidad
Be lin
es á
p o es ando
con a lape plejidad
en
si uaciones
lími
-
es. aun
cuando,
insis imos,
el
ecu so al ejemplo de
Hume,
y
en
el con ex o
en
elque
lo
si úa,
bien hubie a me ecidoalguna
acla ación
po su pa e, pa a
no
da
a en ende
que
aquél.
escandalosamen e,
ambién
se ía
cómplice
de
ina
es úpida
indi e encia,
cuando,
a
lo
sumo,
lo
que
pod ía
deci se
en
jus i
-
cia
es
que pa a
Hume
la
azón
po
si
sola,
sin
consul a al
sen imien o
(algo
que
en
la
p ác ica
y
den o
de
su
concepción
an opológica
pa ece
ha o
imp obable)
no
sab ia
quép e e i ,
si
un
asguño
en
eldedo
o
la
des ucción
no
hay
no mas
obje i as.:
de
acue do
con
las
cuales
puedan
g adua se
es as
elecciones,
po
las
que
mi
mo al
sea
supe io
o in e io a
la
1
uya.
Elegimos
como
elegimos, eso
es
lo
único
que
puede
<leci se;
y
si
es o
lle a
a
choqi e
o
des ucción,
es
una
ealidad
del
mundo
que
hay
que
acep a
lo ni
ismo
íue
se
acep a
la
ley
de
la
g a edad, algo
que
es
inhe en e
a
las
di e sas
na u—
alezas
<le
e
ul u as
o
naciones
i
homb es
di e sos,
Que es o
no
es un
diagnós ico
álido
lo
ha
<lemos adO
cla amen e
sin
i
más
lejos
la
sensación
de
ho o
inmensa
y
gene alizada
que
han
p o oca<lo
los
excesos
del
o a
li an
snlo.
El
hecho
(le
esa
conmocion
mues a
que
exis e
una
escala
de a
lo es
<le
acucído
con
la
cual i e
de
hecho
la
nlayo ia
de
la
human
ida<l
(y en
pa —
ic
u
la
de
los
eu opeos
oce
den ales),
~
e no
me amen e
de
b ma
mecánica
o
po
hábi o
sino
e’.nno
pa e
de
lo
que
cii
sus
momen os
de
au oconciencia
cons i uye
la
na u aleza
esencial
del
homb e.
ld~in.
‘>
l’ñl..
p.
192.
194
Ju é
Panca-Má quez
del
mundo,
lo
mismo que
no
sab ía
p e e i
—en
el
ci ado
ejemplo,
y
que
Be lin
omi e—
si
sal a
a
un
indio
o la
p opia
mina50.
Po
an o,
no
se
a a,
en
modo
alguno,
de
que pa a
Hume
es emos
con
-
denados
a la pe plejidad
sob e
qué cu so
de
acción
segui
Ocu e
más bien
que
es a
pe plejidad
es
u o
de
un
análisis
acional
ío,
asép ico.
Pe o
an
p on o como
consul amos
a
nues o
in e io
—algo
que i emediablemen e
hacemos, dada nues a
na u aleza
simpá ica—,
an
p on o
como
di igimos
nues a mi ada a nues os
sen imien os
de
humanidad,
la
pe plejidad
comien
-
za
a
des anece se.
Hume,
como
Be lin,
sabe
que
no
caben
espues as
homo
-
géneas, únicas, a
los
p oblemas
de
la
ida, pe o,
al
igual
que
Be lin,
piensa
que
hay
una
on e a
in anqueable: nues a peculia
na u aleza
nos
imposi
-
bili a
pa a
se indi e en es
a
la
elicidad
y al
su imien o humanos,
a
menos
que padezcamos algún
as o no
o
nos
ans o memos
en
mons uos.
Ambos,
Hume y
Be lin,
no
c een que la azón
sea
algo
así
como
un
ojo
mágico
que,
a
p io i,
y sin o o e e en e, dis ingue en e el bien
y
el
mal51.
Po
supues o
que
al
dis inción
exis e
pa a
ambos,
solo que,
como
hemos
is o,
no
la
hace
la me a
azón.
Además,
ambos
apues an
po
un
mundo
plu al,
ole an e,
di e so,
si,
pe o digno, es o es,
decen e,
den o
de
un
ho izon e, de
un
lími e:
la
humanidad.
En
es e
sen ido,
que emos
llama
la
a ención
sob e
cómo
Be lin
quie e es ablece
un
con as e en e el
ideal de
sociedad pe ec a,
algo
inde inible y emendamen e
pelig oso,
y la
idea,
nega i a,
en
el
sen ido
de
exclusión
del
su imien o,
e c.,
de
una
sociedad decen e,
algo
de
lo
que
si
cabe
habla :
“C eo
que
no
hay
nada más
des uc o
de
idas
humanas
que
la
con icción
aná ica sob e la ida
pe ec a,
aliada
al
pode
polí ico o
mili a
Nues o
siglo
p opo ciona e ibles
p uebas
de
es a
e dad.
C eo
en el
aba
-
jo
po una
sociedad
mínimamen e
decen e.
Si
más
allá
de
es o
podemos
a an
-
za
hacia
una ida
más
ica, an o
mejo
Pe o
es
que
en
muchos
países
no
enemos siquie a
un
mínimo
de
decencia”52.
A Be lin le cues a
abajo
de i
-
ni posi i amen e
lo
que
signi ica
decen e
pa a
él,
y 0p a po enma ca la
decencia
den o
del
lími e
que
implica
el
econocimien o
de
los
de echos
humanos:
“Si
us ed
me p egun a po qué c eo
en
los
de echos
humanos,
puedo deci le que
po que
es
la única o ma
decen e
—e
incluso
ole able—
de
que los humanos
i an
jun os;
y
si
me
p egun a qué signi ica
‘decen e’,
puedo deci le
que
es
el
único
ipo
de
ida que
los
humanos
deben
segui
si
50C .
T a ado
de la na u aleza
humana,
Lib o
II,
Pa e
III,
Sece.
III.
p.
563
(p.
4l6).
51
J aíah
Be lin
en
diálogo
con
Ra,niniahanbegloo.
pp.
51-53;
pp.
142-143,
y
p.
l48.
52
Ibid.,
p.
70.
JJwn¿
Be lin
e
la
búsqueda
de un
ho izon e
195
no
quie en des ui se unos a
o os.
(...)
No
me p egun e qué en iendo po
decen e.
Po
decen e en iendo
decen e;
odos sabemos qué
quie e
deci ”53
Su
plu alismo,
pues, iene que se ubicado en
su
doble
c í ica,
an o
al
uni e salismo
ap oblemá ico
de
la adición occiden al,
como
en e al
ideal
indi idualis a
desbocado
del
oman icismo.
No
obs an e.
el
oman icismo
ambién
nos
b inda
un
ma e ial ap o echable
pa a
con igu a
ese,
pod íamos
llama lo
así,
uni e salismo
ágico
que a
odas
luces
se
hace
necesa io
de en
-
de
según
Be lin,
a menos que
no
que amos
ex ae
ninguna
lección
de
nues
-
o
e ible
pasado
y
p esen e
his ó ico.
La
in uición
básica
del
oman icismo,
según
la
cual
el
homb e
es á
po encima
de
odo idea!
abs ac o,
y
no
puede
se sac i icado a
él,
o
dicho
de
o o modo, la esis
kan iana
del
homb e
como
in
en
si
mismo
se á
pa a
Be lin
el
cen o
de
g a edad
pa a
ese
ma co
uni
-
e sal
que la
ci ilización
ha de
es uc u a al
obje o
de
posibili a
el
desa o
-
llo
y
con i encia
de
dis in as
cul u as.
Be lin
sabe
que la a ea
no
es
ácil
pe o
que
las
al e na i as
a
dicha a ea
son
o la me a imposición
de
una
cul
-
u a
sob e
el
es o,
es
deci ,
una
sue e
de
colonización
cul u al,
o bien la
gue
-
a
de
lodos
con a odos.
Con
ealismo y sin au oengaño
esc ibe:
“El
uni
-
e so
no
es
un
ompecabezas~,
cuyos
agmen os p e endemos
o dena ,
con
-
encidos
de
que
exis e
un
o den,
y
solo
uno,
de
acue do
con
el
cual
deben
encaja
odos.
Nos
encon amos
con
alo es
en
con lic o;
cl
dogma
de
que
deben
concilía se
dc
algún
modo,
en
algún
lugaí;
es
una
me a
espe anza
pia
-
dosa:
la expe iencia
demues a
que
es
also.
Tenemos
que
elegi
y al
elegi
una
cosa pe demos o a,
al
ez
i emisiblemen e”54.
Be lin
sub aya
ladi icul ad
de
nues o
e o, pe o c ee que
la
esponsabi
-
lidad
del
in elec ual
es iba
en sub aya
los
p oblemas
que
ci cundan
al
desa
-
ío,
p oblemas que
no
po
ello
lo
con ie en
en
una
¡ne a
inalcanzable
e
inú
-
il,Y
no
solo
ello:
se
a a
de
un
desa io
inexcusable.
Como
apun ábamos
más
a iba.
Be lin insis e sob e
la
necesidad
de
oma
conciencia
del
ca ác e
6
-
gico
de
oda decisión
mo al,
así
como
de
la
necesidad
de
alcanza
un
equili
-
hilo,
po
p eca io
que
sea55,
que haga
en e
al
su imien o56.
En
e ec o, po
53
Ibid.,
pp.
150—151.
~4
Be lin.
1.,
El
/i s c
o cido
de la
humanidad,
p.
190.
55
Pa iendo
de
la
con icción
deque
la
idea
de un
mundo
ideal,
ene1
que
las
soluciones
es an
a n,onizadas.
es
imposible
concep ualínen e
hablando,
concluye
Be lin.
“(...>
en onces,
quizá
lo
mejo
que uno
puede
hace es
in en a
omen a
algún
ipo
de
equilib io,
necesa ia
-
men e
ines able,
en e
las
di e en es
aspi aciones
de
di e en es
g upos
de
se es
humanos
(...)
y
omen a
en e
ellos
el
máximo
g ado
posible
de
comp ensión
y
en endimien o,
que
p obable
-
men e
no
llega án
nunca
a
se
comple os.”
Ibid..
p.
63.
La
esis
del equilib io
p eca io
o
ines able
nos
pa ece
esencial
den o
de
su
isión
<leí
196
José Panca-Má quez
insípida que pueda
se ,
no
hay
o a
al e na i a
posible pa a el
con lic o
que
alcanza
es e
equilib io p eca io, que siemp e demanda áde noso os
nues o
empeño po
man ene lo
y
cuyos
e e en es
son
la
e i ación
del
su imien o
y
el omen o de la solida idad en e a
él.
Es amos
an e
un
aspec o
muy
in e e
-
san e
del
pensamien o
de
Be lin,
an
p eocupado
po
delimi as
al
menos
en
sen ido
nega i o,
los limi es
de
ese
ho izon e que
es
la humanidad
común.
Y
en
es e
eje cicio
de
delimi ación, la
e i ación
del
su imien o,
y el omen o
de
la solida idad juegan
un
papel
esencial:
“Pe o
si
es
cie o
que
no
odos los
ines humanos
úl imos
son
necesa iamen e
compa ibles,
quizá
solo
puede
habe
opciones
no
egidas po
un
p incipio
decisi o,
algunas
de
ellas
dolo o
-
sas,
an o
pa a
el agen e
como
pa a
o os.
De
es o
se
segui ía que la
c eación
de
una es uc u a
social
que
e i ase,
como
mínimo,
al e na i as mo almen e
inadmisibles
y omen ase, como máximo, la solida idad
ac i a
en
la
pe secu
-
ción de
obje i os
comunes,
al
ez
uese
lo
mejo que
pudiesen
p e ende
alcanza
los
se es
humanos,
si
no
se
ep imen
así
demasiados obje i os
humanos igualmen e
álidos”57.
La
expe ienciadel
ho o
en
nues o
siglo
p esen e, y
es o
que emos
sub aya lo,
ha impulsado la conciencia de la
necesidad
de
ea i ma
la
azón.
Pe o
no
se
a a
de
un
e o no a
un
ideal
iejo:
nada
uel e
a
su
pun o
de
pa -
plu alismo
y
del
ca ác e ágico
de
oda
decisión
mo al
y
polí ica.
No
hay,
pues,
o a
b ma
de
abo da
el
inexcusable
con lic o
de
alo es,
siemp e
con
la
mi a
pues a
en
la
e i abilidad
del
su imien o:
“¿Cómo
elegi
en e
posibilidades?
¿Qué
y
cuán o
hade
sae i ica se
a
qué?
Yo
c eo
que
no
hay una
espues a
cla a.
Pe o
las
colisiones,
aunque
no
pueden
e i a se, se
pueden
sua iza .
Las
p e ensiones
pueden
equilib a se,
sc
puede
llega
a
comp omisos
(.4
Deben
es a
-
blece se
p io idades,
nunca
de ini i as
y
absolu as.
La
p ime a
obligación
pública es
e i a
el
su imien o
ex emo.
Las
e oluciones,
gue as,
asesina os,
las
medidas
ex emas,
pueden
se
necesa ias
en
si uaciones
desespe adas.
Pe o
la
his o ia
nos enseña que
sus
consecuencias
pocas
eces
son
las
p e is as:
no
hay
ninguna
ga an
-
ía,
a
eces
ni
siquie a
una
p obabilidad
lo
su icien emen e
g ande, de
que
es os
ac os
aigan
una
mejo a.
Podemos
co e
el
iesgo
de
la
ac uación
d ás ica,
en
la
ida pe sonal
o en
¡apolí
-
ica
pública,
pe o
debemos
ene
en
cuen a
siemp e,
no
ol ida lo
nunca,
que
podemos
es a
equi ocados,
que
la
segu idad
espec o
a
los
e ec os
de
ales
medidas conduce
e i ablemen e
aun
su imien o
e i able
de
os
inocen es.
Tenemos
que
es a
dispues os,
po
an o,
a
hace
eso
que
llamail
concesiones mu uas:
no mas,
alo es, p incipios,
deben
cede
unos
an e
o os
en
g ados
a iables
en
si uaciones
especi icas.
Las
soluciones
u ili a ias
son
e óneas
a
eces,
pe o
yo
sospecho
que son
bene iciosas
con
mayo
ecuencia.
Lo
p e e ible
es,
como
no ma
gene al,
man ene
un
equilib io
p eca io
que impida
la
apa ición
de
si uaciones
desespe adas.
de
al e na i as
insopo ables.
Ésa
es
la
p ime a condición
pa a
una
sociedad
decen e;
(E.
Ibid.,
pp.
35-36.
C .
ambién,
Be lin,
1.,
lsaiah Be lin
en
diálogo
con Ramin
Jahanbegloo.
p.
189.
57
Be lin,
1.,
Cl
u e
o cido
de la humanidad,
p.
220.
¡Jume,
Be lin
e
la
búsqueda
de un
ho izone
197
ida,
nos
dice
Be lin.
La
his o ia
siemp e
nos
da alguna lección
de
la que
ap endemos
algo po muy o pes que que amos
se .
Los
holocaus os
ecien
-
es,
eiaínos
más
a iba, y su echazo,
nos
ace can
a “un
nue o
econoci
-
mien o
en Occiden e
de
lo
que
son
alo es
uni e sales
i mes que pueden
conside a se
cons i u i os
de
los se es humanos
en
cuan o
ales”58.
Pues
bien,
nos
pa ece que el
econocimien o
be liniano
de
lanecesidad
de
acep a unos
alo es
uni e sales
cons i u i os
de
los
se es
humanos,
apoyado
en
la
expe
-
iencia his ó ica
del
su imien o y
de
su
echazo,
es,
a
nues o
juicio,
un
aspec o
esencial
de
su
pensamien o que co e el iesgo
de
ol ida se
o
eclip
-
sa se cuando
se
insis e
en
su
plu alismo.
Po
ello,
que emos insis i
en
que
plu alismo
y
uni e salismo
son
un
pa
indesligables
en el esquema
ilosó i
-
co de
Be lin.
La
conmociónque ha p oducido la expe iencia
del
ho o
habla,
pues,
(lis
una
humanidad
común,
de
un
uni e so
de
alo es
compa idos más
allá
de
oda di e encia
cul u al.
Es a
es,
en
sín esis,
su
más
p o unda
con ic
-
ción:
“¿Qué
alo es
son
és os? ¿Cuál
es su
condición
y
po qué debe íamos
acep a los?
¿Es
posible
que,
como
han
sos enido
algunos
exis encialis as
y
nihilis as
adicales,
no
exis an alo es
humanos y
aún
menos, alo es
eu o
-
peos?
Los homb es
se
en egan
y
se
comp ome en sin
más,
sin
ningún
mo i
-
yo.
Yo
me
consag o a se
poe a,
y
ú a se
e dugo:
ésa
es
mi
elección
y
és a
es
la
uya,
y
no
hay
no mas obje i as
de
acue do con
las
cuales puedan
g a
-
dua se
es as
elecciones,
po
las
que
mi
mo al
sea
supe io
o in e io a la
uya.
Elegimos
como
elegimos,
eso
es
lo
único que
puede
deci se;
y
si
es o
lle a
a
choquis
y
des ucción,
es
una
ealidad
del
mundo
que
hay
que acep a
lo
mismo que
se
acep a
la ~eyde la
g a edad,
algo quees inhe en ea
las
di e
-
sas
na u alezas
dc
cul u as o
naciones
u homb es
di e sos.
Que es o
no
es
un
diagnós ico
álido
lo
ha
demos ado
cla amen e sin i más
lejos
la
sensación
de
ho o
inmensa
y gene alizada que han
p o ocado
los
excesos
del
o ali a
-
msmo.
El
hecho
dc
esa
conmoción mues a que
exis e
una escala
de
alo es
de
acue do con la
cual
i e
de
hecho
la
mayo ía
de
la
humanidad
(y
en
pa
-
icula
de
los eu opeos occiden ales),
i e
no
me amen e
de
o ma
mecánica
o
po hábi o
sino
como
pa e
de
lo
que
en
sus
momen os
de
au oconciencia
cons i uye
la
na u aleza
esencial
del homb e”59.
No
obs an e,que emos
sub aya
que
Be lin
no
aza
unas
líneas
de ini o
-
ias.
en
sen ido
posi i o.
de
qué
es
humano.
Be lin
huye
de
la
en ación
iden
-
i icado a
que pod ía
monopoliza
la
de inición
de
nues a
humanidad
5 lbid.,
p.
IGl
~‘>
¡den,.

198
José
Panca-Má quez
común.
Sin
emba go,
no
enuncia a
ad e i
quehay
unas
on e as
más allá
de
las
cuales ya
no
podemos econoce una acción
como
humana:
hab íamos
aspasado los
limi es,
más allá
de
los
cuales,
nues a humanidad
se
es uma y
sólo
puede
habla se
de
b u alidad, a bi a iedad, bes ialismo.
Pa a
Be lin
es á
muy cla o, pues, que hay
una
na u aleza
isica común iden i icable en
odo
homb e,
con independencia
de
su aza o
cul u a.
“Pe o
—añade—
hay
además
cie as
p opiedades
mo ales que ambién o man pa e p o unda
de
lo
que
concebimos como
na u aleza
humana”6<1.
En
e ec o,
la expe iencia
y
la
con
-
dena his ó ica del
su imien o
así
lo
a alan.
Y
en
es e
momen o,
Be lin
nos
apo a su e lexión más
in e esan e
en
cla e
humanis a.
Su
esis
puede
esu
-
mi se
así:
hay una plu alidad
de
ines y
de
alo es,
y es os, además,
son
inconmensu ables.
Aho a
bien,
es a
a iedad
y
plu alidad
de
ines
y
alo es
es án
suje os
a una
condición:
no
pueden aspasa los
lími es
de
la
humani
-
dad.
Lo
humano
no
es
de inido,
no
es
asumido
bajo
un
de e minado
modelo.
Pe o
sí
es
conside ado
como
limi e nega i o,
como
ho izon e
c i ico.
No
puedo ence a
en
una de inición,
da
con enido
ijo
a qué en iendo po
humano,
pe o
si
puedo
señala
lo
que
desde luego
es
inhumano,
y
es o
no
es
poco.
Fomen a
la
c ueldad,
la
a bi a iedad,
el
su imien o, au oexpulsa
a
al
o ma
de
ida
de
las
on e as
de
la
humanidad,
y
en
es e
sen ido
la o na
mo almen e
ilegí ima.
Es e azonamien o
es
el que
hace
compa ible
en
l3e lin
una
concepción
plu alis a
de
los ines
y
dcl
bien, con una
concepción
de
los
alo es
como
obje i os
y
uni e sales.
¿Cómo
discu i
con gen e que
no
e
nada malo en aiciona
a
amigos,
o u a
aniños
o
condena
al
inocen e’?
En
e ec o,
hay
un
núcleo mo al
i enunciable
(los
de echos
humanos)
que
es
condición
de
posibilidad misma pa a oda
o ma
de
ida
que
se
p ecie
de
humana.
Po
ello,
esc ibe,
“(...)
no
conocemos ningún ibunal,
ninguna
au o
-
idad,
que
pudiese,
a
a és
de
algún p ocedimien o
econocido,
pe mi i a los
homb es p es a
also
es imonio, o
o u a
lib emen e,
o
asesina a
o os
homb es po place ;
no
podemos concebi que
se
modi iquen
o
se
echacen
es as no mas
o
p incipios uni e sales;
dicho
de
o o
modo,
no
los
conside a
-
mos algo que
lib emen e
hubiésemos decidido acep a
noso os,
o
hubiesen
decidido acep a
nues os
an epasados,
sino
más bien
co no
p esupues os
del
se
humano,
de
i i en
un
mundo común con
o os,
de
econoce les,
y
de
que
nos
econozcan, como
pe sonas”61.
Según
imos, admi e
Be lin
que odo es o
implica
e oma a la
idea
an i
-
60
Ibid..
p.
192.
6i
Idem
Ruine.
Be lin
y la
búsqueda
de un
ho izon e
199
gua
del
de echo
na u al,
pe o
no
ya po azones
mne a isicas
o
eológicas.
Se
a a an
sólo
de
pe ca a se
de
que
si
nues os alo es
pueden
goza de
un
sin
-
ce o econocimien o
han
de
pode
se econocibles
como
humanos,
o,
dicho
de
o o
modo,
no
pueden cae
den o
de
la ca ego ía his ó ica
de
lo
inhuma
-
no: Po
an o
—añade-,
habla
de
nues os alo es como
obje i os
y
uni e
-
sales
no
equi ale
a deci que exis a algún código
obje i o,
que
se
nos
haya
impues o
desde
ue a,
que
no
podamos
queb an a
po que
no
lo hicimos
noso os;
equi ale
a
deci
que
no
podemos
e i a
acep a esos
p incipios
bási
-
cos
po que
somos
humanos,
lo
mismo que
no
podemos
e i a
(si
somos
no
-
males)
busca calo
en
ez
de
ío,
la e dad
en
ez
de
la
alsedad,
que
o os
nos
econozcan
po
lo
que
somos
en
ez
de
igno a nos
o
con undi nos”62.
Sólo
alguien
que inge, o
se
mien e a
sí
mismo,
o
ha pe dido po
algún
mo i
-
yo
su
capacidad
dc
disc iminación
mo al puede
no econoce
es os
p incipios
básicos, quepo se
acep ados
desde
iempos
inmemo iales,
podemos
consi
-
de a los
no mas
é icas
uni e sales63.
Todas
es as
conside aciones
al
ez nos
pe mi en
conclui que. aunque
ni
Hume
ni
He lin nos
dicen en
qué
consis e
posi i amen e
lo
humano
(pues
ambos
echazan
ence a
al
homb e
en
la camisa
de
ue za de una
de inición.
al se conscien es
de
laplu lalidad
de
o mas
de
ida,
de
las
múl iples
con
-
cepciones
ace ca disqué
sea
una ida buena),
insis en,
sin
emba go,
en
la
idea
de
habla
de
un
lími e,
de
una on e a más allá
de
la
cual
no
es
posible
segui ,
pues,
co no
si
de
un
espejo
o o
se
a a a,
al con empla nos
en
nues as
acciones, ansg edido
es e
limi e,
ya
no
pod íamos econoce nos.
Dicho
de
o o modo,
no
podemos
da
unade inición
de
lo
humano
que haga
jus icia
a
sus
múl iples
o mas,
a
las
plu ales
concepciones
del
bien, pe o
sí
sabemos
qué
ha
dejado
ya de
se lo,
qué
ha
aspasado
ya el
ho izon e
de
lo
humana
-
ínen e
econocible.
Po
ello,
el
céleb e
ex o
de
Be lin,
con
el
que ab íamos
es e
abajo,
en
el
que,
sin
ci a le,
se
hace
e e encia al ejemplo
de
Hume,
pod ía,
en
ealidad,
se
susc i o
po
ambos:
a
p io i,
azonando
en
ío,
sin
hace
más
conside aciones.
“no
es
con a io a la
azón
el
p e e i
la
des uc
-
ción
del
mundo
en e o a ene
un
asguño
en
mi
dedo.
No
es
con a io a la
azón
que
yo
p e ie a
mi
uina o al con
al
de
e i a
el
meno
su imien o a
un
indio
o a cualquie
pe sona
o almen e
desconocida”64.
Pe o
si
no
azona
-
62
lbicL
í,.
193.
63
( i.
idem.
6~
T a ado de la nu í, aleza
humana,
Lib o
II.
Pa e
III,
Sece.
III,
p.
563
(p.
416).
Sal o
que
la
pasión
es é
undada
en
alsos
supues os
o
se
alga
de
medios
insu icien es
pa a
ealiza
200
José
Panee-
Má quez
mos
iamen e,
si
no
a gumen amos
en
el
acio,
e
indagamos
en
nues os
sen
-
imien os, y descendemos has a
ese
núcleo humano
común,
a
sabe ,
los
sen
-
imien osde humanidad,
p esen es en odo
homb e65;
si, en
de ini i a,
no
pasamos po
al o
la
elicidad
y el su imien o
ajenos
que
un
cu so
de
acción
inco po a, y
lo
enemos odo
en
cuen a
pa a
no
bo a
ese
lími e
que oda
acción
que me ezca el
cali ica i o
de
humana
ha
de
espe a ,
ambos
pensa
-
do es es a ían dispues os a asumi que
al
pe plejidad o
indi e encia
comien
-
za a
des anece se,
pues
b o a
de
lo
más
hondo,
de
lo
más
ín imo
de
noso os
—siemp e,
cla o es á, que
no
padezcamos
algún
ipo
de
as o no
a ec i o
o
men al—
un
since o echazo
del
dolo ,
del
su imien o
humano,
y,
más
aún,
end emos el
con encimien o
de
que nues a epulsa e
indignación
an e
la
a bi a iedad,
la b u alidad y la
injus icia
no
eg esa á,
soli a ia,
a
nues o
pecho,
sino
que, a
buen
segu o, gana á
un
uni e sal
o muy
amplio
econoci
-
mien o,
del
que hab emos
hecho
pa icipes al es o
de
la
humanidad.
su
in,
no
iene
sen ido
deci
que una
pasión
es
azonable
o
i azonable
[C .
ibid,
pp.
562-563
(¡bid)].
Po
ello
pa a
Hume
no
hay
con lic o
en e
la
azón
y
la
pasión,
po que
si la
azón
des
-
cub e
un
engaño,
la
pasión
pie de
su
in e és
po
su
obje o
¡C n
ibid.,
p.
563
(Pp.
416-411)].
En
es e
sen ido,
e cemos
que hay que
ene
es o
muy
encuen a
pa a
en ende
adecuadamen e
su
céleb e
sen encia
de
la
azón
coma
escla a
o
se ido a
de
las
pasiooes
[(i .
ibid.,
p.
561]
p.
415),
dis anciándonos
de
la
cues ionable
lec u a
que
in e p e a
es a
elación
como
una
i anía
de
la
pasión,
en
ez
de
una
in e ac i a
coope ación
en e
ambas,
si
bien
es
e dad
que
en
eí
e eno
del
juicio
mo al
la
úl ima
palab a,
como
hemos
is o
ya,
la
iene
el
sen imien o,
escu
-
chados
los
in o mes
de
la
azón
sob e odos
los
po meno es
que odean
la
acción
[C .
In es igación
sob e los
p incipios
de la
mowl,
Apéndice
1,
p.
163
(p.
290)].
65
Y
es o
es
lo
que
jus i ica,
en
de ini i a,
la
in e esan e
a i mación
de
Hume:
“Pe o
la
humanidad
de un
homb e
es
la
humanidad
de
odos’,
que
esume
odo
su
plan eamien o.
¡bid,
IX,
p.
145
(p.
273).