scieee Science in your language
[es] (orig)

Fundamentos estéticos del pensamiento de Ramón Gaya

Abstract

En el año de conmemoraciones del nacimiento del pintor murciano Ramón Gaya (1910-2005), se vuelve necesario estudiar su obra gráfi ca y escrita. La segunda ha sido desatendida hasta ahora pese a la sugestión que la caracteriza y pese a su importancia en la historia de la estética española contemporánea. En este trabajo, se intenta, precisamente, suplir esa defi ciencia exponiendo algunas refl exiones acerca de sus fundamentos teóricos, para lo cual se presta especial atención a la afi nidad de ideas que Gaya compartió con Juan Ramón Jiménez y a la distancia que acusó con respecto a la estética de José Ortega y Gasset. A partir de estas comparaciones, pueden comprenderse algunas de las expresiones más características de su pensamiento, como la diferencia entre arte artístico y arte creador o la postulación del agua como sentimiento de la pintura.

Read accessible full text

Fundamentos estéticos del pensamiento de Ramón Gaya

Author: Murcia Serrano, Inmaculada
Publisher: Madrid. Ministerio de Cultura, Secretaría General Técnica, Subdirección General de Publicaciones, Información y Documentación
Year: 2010
Source: https://idus.us.es/bitstreams/297026e7-d9f3-4741-b1c6-f02415d7a27f/download
146
Resumen
En el año de conmemo aciones del nacimien o
del pin o mu ciano Ramón Gaya (1910-2005), se
uel e necesa io es udia su ob a g á i ca y esc i-
a. La segunda ha sido desa endida has a aho a
pese a la suges ión que la ca ac e iza y pese a
su impo ancia en la his o ia de la es é ica espa-
ñola con empo ánea. En es e abajo, se in en a,
p ecisamen e, supli esa de i ciencia exponiendo
algunas e l exiones ace ca de sus undamen os
eó icos, pa a lo cual se p es a especial a ención a
la a i nidad de ideas que Gaya compa ió con Juan
Ramón Jiménez y a la dis ancia que acusó con
espec o a la es é ica de José O ega y Gasse . A
pa i de es as compa aciones, pueden comp en-
de se algunas de las exp esiones más ca ac e ís i-
cas de su pensamien o, como la di e encia en e
a e a ís ico y a e c eado o la pos ulación del
agua como sen imien o de la pin u a.
Abs ac
In he yea o commemo a ions o Ramón
Gaya´s bi h (1910-2005) i becomes necessa y
o s udy his g aphical and w i en wo k. In spi-
e o i s sugges ion and i s impo ance in he
his o y o he Spanish con empo a y aes he ics,
his w i en wo k has been dis ega ded ill now.
In his wo k, I y o eplace, p ecisely, his de-
i ciency s a ing some conside a ions o e his
heo e ical ounda ions, paying pa icula a en-
ion o he a i ni y o ideas ha Gaya sha ed
wi h Juan Ramón Jiménez and o he dis ance
ha he accused wi h José O ega y Gasse . His
mos ypical exp essions, as he di e ence be -
ween a is ic a and c ea i e a o he pos ula-
ion o he wa e as eeling o he pain ing, can
be unde s ood om hese compa isons.
Fundamen os es é icos
del pensamien o de Ramón Gaya
Inmaculada Mu cia Se ano
Uni e sidad de Se illa
147
I
La ob a esc i a de Ramón Gaya cons i uye un
e e en e de la es é ica española del siglo XX que,
sin emba go, aún es á sin descub i , y que nece-
si a, po eso, un espaldo académico que la ubi-
que en el luga que se me ece. No oy a analiza
aquí los mo i os del desconocimien o que a al
espec o exis e, oda ía hoy, en e los i lóso os
y los es e as, pues me pa ece que son más o
menos e iden es. Quie o an solo esal a que,
posiblemen e, uno de los ac o es que más ha
podido in l ui es el hecho de que el a is a ue a
un au odidac a, un esc i o poco sis emá ico y
poco igu oso, que ca ecía de un plan eamien o
in elec ual o denado y de una in ención explí-
ci a de cons ui una es é ica. Esa a ea pa ece,
más bien, p opia de los i lóso os de p o esión
y de los p o eso es de es é ica, pe o no de un
pin o que, como él mismo econocía, esc ibía
cuando lo que que ía exp esa no podía comu-
nica lo pic ó icamen e. En e ec o, la esc i u a
enía en su ida un papel secunda io, siemp e
a la somb a de su ob a g á i ca, y, al ez po
ello, los ex os que nos dejó han sido pe cibidos
como apos illa o comen a io a pie de página de
una ob a c eado a de na u aleza esencialmen e
plás ica. Sin emba go, soy de la opinión de que
ese ca ác e secunda io lo uel e más a ac i o;
que su apa en e insigni i cancia pe mi ió a Gaya
concebi su e l exión a a és de un a amien-
o lige o y muy español, que hemos con enido
en denomina ensayís ico y que hace de él un
expe imen o men al sin ocación de conclusión,
pe o colmado de in uiciones que podían habe
conducido a la cons ucción de una es é ica en
sen ido más o undo. Y es que la p eca iedad
con la que ue on concebidos sus ensayos (y ha-
blo de p eca iedad pa a aludi , ambién, a la a-
gilidad de una palab a que, en el caso de Gaya,
se esco a además hacia la poesía), p ese a las
p omesas de odo lo que es en po encia, de odo
lo que, a pa i de ahí, puede nace . Y así es: en
esos ex os se encuen a ecogida, en una bellí-
sima exposición, la oz p o unda de un e i nado
conocedo del a e y de un homb e nacido pa a
la comunicación de la expe iencia es é ica.
¿Se puede en onces habla en su caso de una
au én ica e l exión de es a na u aleza? Mi opi-
nión es que sí, siemp e que lo expliquemos con
de enimien o. Una buena o ma de hace lo pasa
po analiza el papel que el p opio au o a ibu-
yó a la es é ica, esa disciplina que nacie a en el
siglo XVIII con el p opósi o de log a un espacio
de au onomía en el con ex o gene al del pensa-
mien o i losó i co ilus ado median e la legi ima-
ción de una acul ad humana desahuciada po
el acionalismo con inen al, la sensibilidad o el
sen imien o.
II
De la lec u a de los ex os de Ramón Gaya sob e
la legi imidad de la es é ica se deduce, en p ime
luga , algo que debe ía llama nues a a ención:
que la es é ica cons i uye una ma e ia de es udio
incompe en e pa a en ende el a e, un cu ioso
comen a io habida cuen a de la asociación inme-
dia a que endemos a hace en e a e y es é ica.
El a gumen o sob e el que le an a el pin o
es a c í ica se apoya en la c eencia de que el
a e, la eligión y la i loso ía su gie on del mismo
“manan ial”, pe o que su de eni his ó ico los di-
e enció y los condujo po de o e os di e en es1.
Aquí enemos ya ese inago able “manan ial” del
que an o esc ibie a Ramón Gaya, ese su ido
de c eaciones u oasis del a is a del que an o
jugo sab ía ex ae en sus ex os sob e el agua
y la pin u a eneciana. Se a a de un manan ial
o iginal, de ca iz idealis a, que hace ol e , una y
o a ez, la mi ada de Gaya hacia lo p imigenio,
hacia el o igen o a jé, en donde odo es á en
cie nes y no es más que indicio, p o o-se , signo
balbucien e de lo que algún día se á. A sus ojos,
el a e, la eligión y la i loso ía, en su a án de
exclusi idad, o sea, de exclusión, se apa a on
del manan ial pa a hendi los cauces de la espe-
cialización y de la au onomía, alejándose así de
un o igen común que les suminis aba an año el
agua de la ida. Pa a él, los es íos nunca más
pudie on ol e , ol ida on el camino de uel a
y, a esul as de su sobe bia, paga on el p ecio de
encon a se, cuando quisie on eg esa , con un
o igen desconocido, con un ex año al que hu-
bie on de hace en e sin las a mas adecuadas.
Pa a Gaya, la deslumb an e i loso ía, al indaga
en la esencia del a e, es deci , al alumb a a la
Gaya, Ramón, Na u alidad del a e (y a ifi cialidad de la c í ica),
P e ex os, Valencia, 1996, pp. 21-22. Sal o que se indique lo con-
a io, las ci as de Ramón Gaya se án ex aídas de la edición de
P e- ex os de su Ob a Comple a ( omo I, Valencia, 1990; omo III,
Valencia, 1994; y omo II, Valencia, 2002). Pa a e i a epe iciones
las e e encias li e ales se ci a án con las signas O.C., seguidas del
omo al que pe enecen y de las páginas co espondien es.
1
Comunicaciones - His o ia de la Es é ica - Fundamen os es é icos del pensamien o de Ramón Gaya
148
es é ica, se deslumb ó, y ue a da con un em-
balse que no e a sino el de la ex añeza, el de la
incomunicación y el de la o edad absolu a:
“Acaso la i loso ía, en su obsesión po la luz,
a e ada, condenada, au ocondenada a ese
noble deli io suyo de la luz, no ha podido,
como en cambio pueden la eligión y la c ea-
ción, de ene se a iempo en e al o cual san a
zona de oscu idad, esas zonas que agua dan
con an o celo algunas muy e iden es e da-
des indemos ables, y que, cla o, no pueden
se ocadas, analizadas, iluminadas, sino an
solo pe cibidas en la oscu idad”2.
Al igual que o os esc i o es de su gene ación
—pienso especialmen e en Ma ía Zamb ano—,
Ramón Gaya poseía una es echa conside ación
de la i loso ía, y man u o po eso con ella una
ac i ud que pod íamos cali i ca de dis anciada e
incluso ep obado a3. En e el a án i losó i co, de
ca iz ilus ado, po la luz y la cla idad, y el oscu o
“manan ial” del o igen, en donde se encuen an
esas “e iden es e dades indemos ables”, no po-
día sino p oduci se un in uc uoso con l ic o que
abocaba al pensamien o a la es e ilidad. Pa a el
pin o , la i loso ía, en su de i ación es é ica, se
opaba así, al indaga sob e el a e, con un mu o
de con ención cuyo e ec o inmedia o e a la de-
ención de sus pesquisas en la pa e supe i cial,
esa que Gaya e mina ía denominando, gené i-
camen e, “a e a ís ico”. A mada de un lus oso
andamiaje concep ual y écnico, la es é ica i lo-
só i ca c ee ía anamen e habe a ibado al ondo
de la cues ión.
Como no es di ícil de ec a , el pin o iden i i -
ca a e y es é ica y, más aún, en iende la úl ima,
di ec amen e, como una i loso ía del a e, en el
sen ido obje i o del geni i o. Algunas de sus de-
cla aciones así lo co obo an: “De an ex a agan-
e si uación debió su gi , sin duda, la idea de una
Es é ica, de una ciencia adjun a, especializada
en bellas a es, en bellos o i cios, en bellas emo-
ciones”4. La es é ica —como la c í ica de a e—
se ía, pues, a la i loso ía como el cauce des iado
a i i cialmen e del ío del pensamien o, es deci ,
como la especialización de la especialización, o,
po deci lo con la imagen pla ónica, como la co-
pia de la copia, doblemen e deg adada del ma-
nan ial o iginal; un cauce a i i cial cuyas aguas,
bien empan anadas, ya nada ienen que e con
las escas y saludables que b o an na u almen e
del manan ial.
C ee que desde el dique es é ico se puede
habla sob e el a e es, en onces, como pensa
que es posible e e el océano en un aso de
agua. Po eso, la ac i ud del es e a supone, pa a
Gaya, una “ on a olup uosidad”, una “di e sión”,
un “ e ugio” y has a un “abu imien o”5. La “ex-
a agancia” de la es é ica adica ía en su ana
p e ensión de ap esa i losó i camen e el a e; po
deci lo en palab as de O ega, “de elucub a so-
b e la cuad a u a del cí culo”6. Lo que hace la
es é ica en su a i i cialidad es, pues, solidi i ca
el a e e iendo su i alidad l uyen e en unas
aguas mue as. Po lo an o, Gaya no puede ha-
be cons uido una es é ica o una i loso ía del
a e que amenace con de ui los cimien os úl i-
mos —o p ime os— de es a e l exión.
Si lo mi amos desde es e pun o de is a, así
es. Sin emba go, a su p opues a de de i nición
de la es é ica i losó i ca se le puede opone una
al e na i a, implíci a en sus plan eamien os, que
si e pa a con e i sus p opios ensayos en ejem-
plos de una e l exión que en a genuinamen e
en el seno de es a disciplina y que compa e, en
consecuencia, con ella las p eocupaciones que
más la pa icula izan.
III
Reco demos que, en sus o ígenes, la es é ica no
cons i uyó una e l exión que gi a a en exclusi a
al ededo del a e, como insinúa Ramón Gaya y
como muchos se empeñan en c ee . La es é ica
ins i uía, más bien, un sabe de má genes en el
que la ob a de c eación an solo ep esen aba un
obje i o más en e o os. El p incipal p opósi o
de la disciplina ue de hecho, du an e la Ilus a-
ción, la legi imación de la sensibilidad es é ica, la
búsqueda de una legalidad pa a el sen imien o
que pe mi ie a o o ga oz a la única acul ad
humana que oda ía no había adqui ido los de-
echos undamen ales del pensamien o. P ecisa-
men e y al con a io de lo que opina a Gaya,
Ibid., pp. 22-23.
Véase po ejemplo, O.C., . I, p. 51.
Ramón Gaya, Na u alidad del a e (y a ifi cialidad de la c í ica),
op. ci ., p. 23.
2
3
4
Ibid., p. 27.
O ega y Gasse , José, “Adán en el pa aíso”, en Ob as comple as,
. II. 1902-1915, San illana, Fundación José O ega y Gasse , Cen o
de Es udios O eguianos, Mad id, 2004, p. 62.
5
6
Sociedades en c isis. Eu opa y el concep o de es é ica - Cong eso Eu opeo de Es é ica
149
sanciona la sensibilidad pasaba po independi-
za se de la i loso ía. Nace es ab i un espacio de
la au onomía, despeja el ho izon e y encon a
en él un hueco en el que aposen a se. Y eso es
lo que ocu ió con la es é ica en el siglo XVIII. Es a
ciencia no es, pues, p opiamen e hablando, una
de i ación de la i loso ía, sino una nue a com-
pañe a de iaje, más jo en, pe o independien e,
en la cues ión del sabe . Y c ucial, además, en el
p opio desa ollo del pensamien o i losó i co, es-
ancado, en aquellos momen os, en un cisma sin
isos de solución que incompa ibilizaba la mo al
y el conocimien o, la na u aleza y la libe ad. La
es é ica hab ía de se , jus amen e, la bisag a que
unie a el hia o in anqueable que exis ía —o así se
pe cibía—, en e esos dos ámbi os abocados a la
incomunicación. Eso es lo que se p opuso Kan
cuando hizo del juicio e l exionan e el modo de
a icula la eleología de la na u aleza y la au o-
nomía de la libe ad, y cuando asignó al juicio
de gus o (U eilsk a ) las mismas p e oga i as
que ya enía el de conocimien o: la po es ad de
o ma pa e de la i loso ía ascenden al7. Y así
lo quiso ambién Schille , al con e i la educa-
ción es é ica del homb e en el camino p i ile-
giado pa a supe a la escisión acome ida po la
Ilus ación sob e el ca ác e acional y, al mismo
iempo, sensible del se humano8.
Cuando Gaya esc ibe de mane a an desde-
ñosa sob e la ciencia de la belleza (sob e el a s
pulch i ude cogi andi del que esc ibie a Baum-
ga en), al iempo que p ac ica una con inua e-
l exión de ca ác e es é ico, pa ece que es u ie a
ei indicando algo así como una es é ica sin i lo-
so ía, una mane a di e en e de ace ca se al a e
que deses ime las p emisas, los azonamien os
o los concep os más o menos adecuados en los
que subsumi la c eación. Al p ocede de es a
mane a, Gaya mues a desconoce una his o ia
de la es é ica de sob a es udiada, en el seno de la
cual esa ei indicación, como hemos is o some-
amen e, ya u o luga . Po eso, es posible deci
que sus p opios esc i os cons i uyen, en ealidad,
un ejemplo más de las p egun as y las soluciones
plan eadas desde sus o ígenes po esa nue a dis-
ciplina ilus ada; más aún, podemos conside a -
los como una es é ica pues a en uncionamien o,
p ac icada median e el juicio de gus o y exp esa-
da en un lenguaje de ma cado ca iz poé ico. De
ahí que se haya alo ado an o la capacidad que
enía el pin o de enseña nos a mi a y de hace -
lo, además, sin in e pone conocimien os sob e
el obje o de con emplación. En el lib o que he
esc i o sob e es e au o , me he a e ido a i más
allá y cali i ca me a ó icamen e su mé odo de in-
duc i o9, en el sen ido de que el pin o , a la ho a
de desc ibi sob e la expe iencia es é ica, se co-
loca en e al obje o de la ep esen ación —que
puede se una ob a de a e o un paisaje—, lo
obse a de enidamen e, y de su sen imien o ex-
ae después las ca ego ías y é minos que más
epi e en sus ensayos, p ecisamen e los que mo-
delan su e l exión eó ica sob e el a e. Po ejem-
plo, no se puede en ende lo que signi i ca en su
ob a a e a ís ico sin conoce p ime o el juicio
que hizo Gaya sob e la pin u a de Ve mee o de
Leona do10; ni ampoco se puede comp ende el
ca ác e so e iológico que a ibuye al c eado sin
an es analiza los pá a os dedicados al Niño de
Vallecas en el amoso ensayo Velázquez, pája o
soli a io (1963).
Así pues, es é ica en es ado pu o y es é ica,
además, en p oceso, en uncionamien o, no e -
ida sob e sí, sino a enida a lo que o igina ia-
men e le co esponde: la legi imación y el eje ci-
cio de la sensibilidad.
Es o es lo p ime o que uno puede in ui cuan-
do lee los ex os de Gaya y, posiblemen e, es
es o lo que más nos gus a de ellos. Sin emba go,
se puede i más allá y explo a los undamen os
eó icos, he edados y o iginales, en los que hace
descansa es e esc i o sus juicios es é icos. A es e
espec o, hay que esal a que Gaya no es, como
an as eces se ha dicho, un pája o soli a io que
mi e desde un pá amo las ob as de c eación, y
que desde su isla inhabi ada comunique a los
o os su expe iencia. Ve emos, al i nal de es e
abajo, en qué sen ido podemos a ibui a es e
Véase la ca a que Kan emi ió a Reinhold del 18 de diciemb e de
1787, que apa ece ci ada po Manuel Ga cía Mo en e en el P ólo-
go a su aducción de la C í ica del Juicio (Espasa-Calpe, Mad id,
1977). En ella se afi ma que las acul ades del espí i u son es: la
acul ad de conoce , el sen imien o de place o dolo y la acul ad
de desea . A ellas dedica cada una de las C í icas, pe o econoce
que la úl ima es un in en o po a moniza las o as dos.
Véase Schille , F ied ich, Kallias. Ca as sob e la educación es é-
ica del homb e, An h opos, Ba celona, 1990, ad. Kaime Feijóo y
Jo ge Seca, edición bilingüe.
7
8
Desa ollo es a esis en mi lib o Agua y des ino. In oducción a la
es é ica de Ramón Gaya que publica á en b e e la edi o ial sueca
Pe e Lang.
Véase, pa a el caso de Ve mee , el ensayo “Holanda y sus es pin-
o es” (1957), en O.C., . I.; y pa a Leona do da Vinci, “El sen imien o
de la pin u a” (1959) en O.C., . I y “El in en o de La Gioconda”
(1963), en O.C., . II.
9
10
Comunicaciones - His o ia de la Es é ica - Fundamen os es é icos del pensamien o de Ramón Gaya
150
pin o la bella me á o a de san Juan de la C uz
de la que él mismo se ap opió pa a desc ibi la
ob a a ís ica de Velázquez. Digamos po aho a
que Gaya ue un homb e español, del siglo XX,
que i ió en una de las épocas más con ulsas,
an o a ni el polí ico como a ís ico o i losó i co,
de la his o ia ecien e de nues o país. Y que no
i ió aislado de ese con ex o inicial, ni ampoco,
aunque a eces lo desea a, del que se encon ó
después en o os países una ez exiliado. Gaya
ampoco ue ajeno a las no edades biog á i cas
sob e a e y es é ica que se sucedie on en su
época, y leyó, con o al segu idad, algunas que
ma ca on de o ma de e minan e su mane a de
pensa . Las más impo an es son, desde mi pun o
de is a, la poesía de la gene ación del 27, los es-
c i os de José O ega y Gasse y de o os c í icos
de a e de su época, y, sob e odo, la ob a poé-
ica y me apoé ica de Juan Ramón Jiménez. En
ellos encuen a su aposen o la es é ica sin i loso-
ía de Ramón Gaya. Ellos cons i uyen, po an o,
su o mación in elec ual, log ada, sin duda lo, de
mane a au odidac a y poco es uc u ada, pe o
a aigando con ue za en una sensibilidad naci-
da pa a exhibi se. A odos ellos debemos di igi
la a ención si que emos explica cuáles son los
undamen os úl imos de su ob a ensayís ica.
IV
Hay que ene en cuen a que el pin o mu cia-
no en abló elación con muchos de los miem-
b os de la gene ación del 27. A pesa de se más
jo en, la di e encia de edad no obs aculizó el
inicio de una amis ad que hubo de c is aliza
cuando la coyun u a lo pe mi ió. Y eso ocu ió
en 1925, año en que, después de consegui el
í ulo de doc o , el poe a Jo ge Guillén oposi a a
la cá ed a de Lengua y Li e a u a Española de la
Uni e sidad de Mu cia y se aslada a i i , po
cua o años, a esa ciudad11. En la echa que da
nomb e a la gene ación, cuando Gaya iene solo
dieciséis años, conoce, además, a una de las pe -
sonalidades elacionadas con el g upo que más
in l uencia hab ía de eje ce sob e su ob a. Me e-
i e o a Juan Ramón Jiménez, albacea de la “jo en
li e a u a” española12.
A caballo en e los del 27 y su men o ,
Gaya de o a la poesía de su iempo y se a e-
e a pone po esc i o sus imp esiones. Exis e
un ex o algo a dío que esul a en es e sen ido
sin é ico de su pos u a y muy e elado , aunque
pueda pa ece a un iempo so p enden e. Se
a a del “Epílogo pa a un lib o de poemas de
José Be gamín” (1973), en donde, más que e -
o po la poesía del g upo, lo que encon amos
es una c í ica ep obado a e incluso, en algunos
momen os, despiadada de la ob a de de e mina-
dos miemb os del ein isie e. Gaya a i ma que,
sal ando alguna excepción, los poe as de esa
gene ación no hicie on o a cosa que concebi
una li e a u a acua y eleidosa con la que, a
la somb a de dos deslumb an es pe sonalida-
des —Lo ca y Albe i— se log ó popula iza una
poesía “g a ui a”, “can a ina” y “comple amen e
inú il”, un au én ico “can u eo acuo”13 que obs-
aculizaba el camino de e o no a la esencia del
a e; al manan ial. No oy a de alla en es e mo-
men o la c í ica conc e a que hizo el pin o de
la poesía de cada uno de los ep esen an es de
dicha gene ación. Remi o al lec o al ex o men-
cionado. Tan solo quie o indica que el é mino
“es e icismo”, que Gaya u iliza una y o a ez,
esume en una sola palab a lo que de esa poesía
le disgus aba.
Tal y como lo usa el pin o , el concep o pue-
de iden i i ca se con el ideal pu is a del 27, un
pu ismo poé ico desemejan e al que concibió
Hen i B emond y que secundó en España Juan
Ramón Jiménez. Reco demos b e emen e que,
con el é mino “pu eza”, B emond aludía a una
especie de g acia poé ica o igina ia, que esul-
aba imposible de codi i ca o o maliza ; po el
con a io, Paul Valé y, al que se le adjudica el
pad inazgo es é ico del 27, se e e ía con ese
mismo é mino a un ipo de desnudez p eocu-
pada, más bien, po libe a se de los asun os de
la psique, la sociedad o la polí ica, y que, una
ez e adicados, podían deja paso a una poesía
con e ida en lenguaje au o e e encial desde el
que can a , sin más p eocupación, la belleza del
mundo14. Se ha dicho muchas eces que la asun-
El p opio pin o ha econocido que su inculación con el ein i-
sie e de i a de su amis ad con o ge Guillén: “Mi enlace con esa
gene ación c eo que se debe a la ci cuns ancia de encon a se
en onces en la Uni e sidad de Mu cia Jo ge Guillén.” Ci . Dennis,
Nigel: Ramón Gaya de i a oz. En e is as (1977-1998), P e ex os,
Valencia, 2007, p. 44.
11
Véase, pa a es a elación, la In oducción de Nigel Dennis a Gaya,
Ramón: O.C., . IV.
O.C., .I, p. 204.
C . Cano Balles a, Juan: La poesía española en e pu eza y e o-
lución (1930-1936), G edos, Mad id, 1972.
12
13
14
Sociedades en c isis. Eu opa y el concep o de es é ica - Cong eso Eu opeo de Es é ica

151
ción gene acional de es e o o ideal de pu eza
desembocó en una especie de i uosismo écni-
co, de ca iz lúdico e ingenioso, que descansaba
sob e la ue za de la imagen y de los signos y
sob e el ca ác e a qui ec ónico o o malmen e
cons uc i o del poema, bien despojado, en e ec-
o, del sen imen alismo decimonónico y de los
éx asis del co azón a u dido o exal ado. De ahí
que haya esul ado an ácil iden i i ca esa poesía
con las ideas que con iene el ensayo de O ega
i ulado La deshumanización del a e15.
A es a o mulación de la poesía pu a es a
la que, desde mi pun o de is a, Gaya deno-
mina uni a iamen e “es e icismo”, un é mino,
en su caso, peyo a i o, desde el que in e p e a
con an o desdén los que pa a él cons i uyen
e dade os “excesos” del 27. Podemos pensa
en onces que, en e al “es e icismo” gene acio-
nal y en cohe encia con su anhelo de eg esa
al manan ial, Gaya anhela o o ipo de desnu-
dez o de pu eza que ha de en ende se como un
con apun o a la ei indicada y p ac icada po
los poe as españoles de su ju en ud. Si leemos
sus ensayos, nos pe ca a emos en seguida de la
ecu encia de una se ie de p eocupaciones que
di i e en, en e ec o, del pu ismo de esa gene a-
ción, y que inclinan su búsqueda hacia o os de-
o e os. Gaya no quie e habla del a e o de la
poesía en é minos de i cción o de i ealidad, de
mic ocosmos cons uido a i i cialmen e, sino de
la unión indisoluble que puede consuma se del
a e y la ida, de la c eación en endida como
enca nación. No le in e esa ampoco el i uo-
sismo écnico y p eciosis a en que se aduce,
en úl ima ins ancia, la p ác ica del poe a ípico
gene acional. Toda écnica es pa a él a i i cio, es
deci , algo o zoso y an ina u al, semejan e, po
cie o, a los p ocedimien os de la c í ica de a e,
a cuya p ác ica dedica ía Gaya un lib o de í ulo
e elado : Na u alidad del a e (y a i i cialidad
de la c í ica). Y sin emba go, Gaya busca, como
el 27, la desnudez, el despojo de la hoja asca, el
eg eso al “manan ial”.
¿Qué pu eza es, pues, es a? En mi opinión, la
cla e se encuen a en la ob a de Juan Ramón16. A
pa i de 1923, el poe a onubense decide sepa a -
se ideológicamen e del i lóso o O ega y Gasse
al no a que, en su ob a, se es aba p oduciendo
un paula ino en iamien o que dejaba paso a un
o malismo acío cuya mejo o mulación hab ía
de plasma se en La deshumanización del a e.
En es e ex o, O ega había hablado, en e ec o,
de la e asión a ís ica de las o mas i as y de las
pasiones humanas, del ca ác e lúdico de la c ea-
ción y de la in anscendencia del a e, odo un
a en ado con a un p og ama que Juan Ramón
había desa ollado en pa alelo con el p ime O -
ega y que c eía modélico pa a los jó enes poe-
as españoles; un p og ama, sin emba go, que,
a la is a de lo que pusie on en p ác ica esos
a is as y, en el ni el eó ico, el mismo O ega y
Gasse , pa ecía abocado a des anece se.
La desnudez juan amoniana, he ede a de la
de B emond, consis ía, no en el aciamien o sen-
imen al, social o polí ico del poema, ni ampoco
en el es e icismo a i i cioso consis en e en con-
e i el a e en el i n mismo del a e, sino en
una búsqueda de ca iz me a ísico encaminada a
halla la esencia de la poesía. Desnudez es, en
Juan Ramón, on ología a ís ica, e l exión poé ica
sob e su p opio se , ealizada, además, no ce e-
b almen e ( i losó i camen e), sino desde un co-
azón descubie o y en ca ne i a17. Desnudez,
en Juan Ramón, signi i ca ambién ine i abilidad
c eado a, poesía que b o a espon áneamen e del
sen imien o, al na u al, sin los opajes de la éc-
nica ni el ecub imien o del i uosismo o de la
habilidad del pe i o expe o en poesía, e da-
de os ado nos i iales que deso ien an al poe a
en su pe eg inaje de uel a hacia lo o iginal. Si
pa a los miemb os del 27, pu eza signi i ca deja
a la poesía en lo que más la singula iza o mal-
men e, a sabe , en el uso a i nado de la palab a,
en la cons ucción pe ec a del poema o en su
g a uidad e in ascendencia, en el caso de Juan
Ramón, pu eza no es o a cosa que sus ancia
poé ica, médula c eado a del homb e que, más
allá de sus habilidades, e ie e sob e su co azón
un impulso a al que o o ga ida y ascendencia
a la ma e ia18.
Mi opinión es que Ramón Gaya in e io izó las
consignas de la pu eza juan amoniana y que
a pa i de ellas elabo ó, po negación con
el 27, su p opues a es é ica. Pa a mos a lo,
Véase Blasco Pascual, F ancisco Ja ie , La poé ica de Juan Ramón
Jiménez. Desa ollo, con ex o y sis ema, Ediciones Uni e sidad de
Salamanca, Salamanca, 1981, p. 186.
And és T apiello ha des acado ambién la simpa ía que mos ó
Ramón Gaya con Juan Ramón Jiménez. Véase T apiello, And és,
“Ramón Gaya y sus poesía”, en En o no a Ramón Gaya, Los lib os
del Museo, Museo Ramón Gaya, Mu cia, 1980, op. ci ., p. 72.
15
16
Blasco Pascual, F ancisco Ja ie , La poé ica de Juan Ramón Jimé-
nez. Desa ollo, con ex o y sis ema, op. ci ., p. 182-190.
Ibid., pp. 284-285.
17
18
Comunicaciones - His o ia de la Es é ica - Fundamen os es é icos del pensamien o de Ramón Gaya
152
epasa é algunos de los ópicos de la ob a ensa-
yís ica del pin o y explica é con ejemplos cómo
se a icula en su caso es a o a desnudez.
V
En el año 1959, Ramón Gaya publica el ensayo
El sen imien o de la pin u a. En él, plan ea una
bella in uición poé ica y de ca ác e abs ac o
ace ca de la elación que exis e en e el a e y
la ealidad, y la exp esa a a és de una se ie
de co espondencias que ponen en con ac o ín-
imo cada una de las bellas a es con los cua o
elemen os de la na u aleza, en el más genuino
espí i u p esoc á ico. Gaya dice que los cua o
elemen os na u ales cons i uyen las pue as po
donde la ealidad se ab e paso hacia noso os19.
Conc e amen e, el sen imien o de la pin u a se ía
el Agua, “una especie de jugosidad ence ada,
con enida en la ca ne de la ealidad”. El de la
escul u a se co esponde ía con el alma i me, de
Tie a ma e ial y ciega. El sen imien o de la poe-
sía se ía el de Ai e. Y el de la música, i nalmen e,
se elaciona ía con el Fuego, el más an asmal de
los elemen os, que aun mani i es o, es incapaz de
pe manece 20.
Con es as co espondencias in ui i as, el pin-
o no iene o o p opósi o que ei indica me a-
ó icamen e la p imacía de la na u aleza sob e el
a e, has a el pun o de hace de i a al segundo
de la p ime a. A pa i de es e momen o, Gaya a
a insis i en la idea de que es siemp e la ealidad
la que quie e se escuchada, y no el a e el que
la ue za a habla , y que, pa a ello, la p opia na-
u aleza dispone de cauces a a és de los cuales
mani es a se: la poesía, la pin u a, la escul u a y
la música.
Mi opinión es que el pin o plan ea es a —en
sus palab as— “sospecha” de la elación exis en-
e en e las o mas a ís icas adicionales y los
cua o elemen os de la na u aleza pa a ma ca
dis ancias con espec o al “academicismo pe i-
i cado” de su ju en ud, es deci , con espec o al
es e icismo, que en su opinión con ie e el a e,
más que en ehículo in olun a io de ansmisión
de lo na u al, en una especie de a ea o zada,
p ediseñada y sin cla o p opósi o:
“Pe o se nos había dado del a e y de las a es
una imagen bien dis in a. Un academicismo
pe i i cado nos hacía pa i siemp e, no de
unos sen imien os i ales, a ales, nues os,
sino de unas a eas a ís icas p ees ablecidas,
colocadas en la ie a no se sabe cómo, ni po
quién, ni po qué, ni pa a qué, y de esas hos-
picianas y es a ala ias a eas se nos conducía
has a sus di e en es cul i ado es”21.
A di e encia de es a p o esionalización g a ui-
a del p oceso c eado , Gaya de i ende el ca ác e
a al o na u al del enómeno a ís ico, especial-
men e, del que concie ne a la pin u a. Pa a él
exis e una especie de necesidad, an e io a la o-
lun ad c eado a, no solo de que el pin o conci-
ba la ob a que, sin emedio, ha de concebi , sino
ambién de que la pin u a emi a inexo ablemen-
e a su manan ial, al Agua, anspa en ando así
lo que no duda en denomina un sen imien o
líquido22.
Que Gaya elacione la esencia de la pin u a
con el elemen o p imo dial del agua esul a, sin
duda, in e esan e, en e o as azones, po que
a ala la esis de que su es é ica aspi a, según es-
oy de endiendo, a la desnudez. Pensemos que,
i losó i camen e hablando, en especial desde Ta-
les de Mile o, el agua cons i uye lo o igina io po
an onomasia. Tan o es así que se encuen a en el
o igen de oda ida y del pensamien o de la uni-
dad de odo se , y gua da al mismo iempo una
a i nidad con lo ascenden e po se po ado a
del espí i u23. Su cualidad mó il ha sido, además,
ácilmen e ans e ida al concep o de c ea i idad
an o di ina como humana: es a implica un i y
saca —schöp en— de la uen e, un l ui , a l ui o
ci cula que se egis an como conno aciones del
concep o alemán de c eación (Schöp ung)24.
Pe o la elación que Gaya es ablece en e el
agua y la pin u a puede escla ece se ambién a
la luz de los es udios sob e la imaginación ma e-
ial de Gas on Bachela d. Ha sido es e pensado
el que mejo ha de ec ado que el agua es, en su
ca ác e ansi o io, un ipo de des ino, un des i-
no, además, esencial que sin cesa ans o ma la
O.C., . I, p. 34.
O.C., . I, pp. 30-35.
19
20
O.C., . I, p. 30.
O.C., . I, pp. 29-30.
Kelle , Hildega d Elisabe h, “III. Abundancia. Una es é ica de lo lí-
quido y su ci culación en la Edad Media y en el siglo XX”, en Ci lo ,
Vic o ia y Vega, Amado (eds.): Mís ica y c eación en el siglo XX,
He de , Ba celona, 2006, p. 89.
Ibid., pp. 88-89.
21
22
23
24
Sociedades en c isis. Eu opa y el concep o de es é ica - Cong eso Eu opeo de Es é ica
153
sus ancia de los se es25. Ha insis ido ambién, a
p opósi o del lib o de Louis La elle L´e eu de
Na cisse, en que el agua, en e al e l ejo del c is-
al, na u aliza nues a imagen, de uel e su ino-
cencia a la p opia con emplación y nos ce cio a
de que la imaginación con inúa expec an e26. El
e l ejo del agua es, po eso, una especie de p o-
mesa de con inuidad, de po eni despejado que
no descub e nunca una imagen ce ada e inal e-
able. Si a eso le añadimos el ca ác e de pu eza
que se le asocia, es e elemen o se con ie e en
uno de los ing edien es de la imaginación ma-
e ial más idóneos pa a ansmi i las ideas de
p incipio, de inocencia y de espe a; de manan ial
o iginal, si lo exp esamos en é minos de Gaya.
Cuando es e pin o a ibuye a la pin u a una
esencia líquida es á, pues, que iendo indica el
ca ác e pe manen emen e inaugu al, es deci ,
pu o, que iene una de e minada o ma de pin a ,
la au én ica desde su pe spec i a, al iempo que
su dependencia in ínseca de la na u aleza, su
o igen y des ino inexo ables. Desde el p incipio
de la pin u a como “alma húmeda” se en iende
ese o igen desnudo que Gaya anda buscando en
la c eación y que deslegi ima, po ejemplo, los
sal os iolen os sucedidos en la his o ia ecien e
del a e lide ada po la angua dia, a la que a a
con an o desdén27. De ese p incipio o igina io
solo su ge una especie de l ui pic ó ico que se
man iene i el, en su a iación, a la esencia húme-
da, y que llega, según el pin o , has a el cubismo,
cu iosamen e, la única de las angua dias que
p ac icó. Lo que de no edoso haya en ese l ui
lo es sin que e , o, con sus palab as, po “ a ali-
dad”28. Ese l ui esul a, pues, ine i able, es á ins-
c i o en la p opia pin u a como o igen y des ino,
y es independien e de la olun ad up u is a o
inno ado a del c eado .
El sen imien o líquido de la pin u a es, ade-
más, elacionado po Ramón Gaya con una es-
cuela pic ó ica en pa icula , la eneciana. De
hecho, la e elación de dicho sen imien o iene
luga an e la con emplación de un cuad o que
pe enece, académicamen e hablando, a la es-
cuela mencionada. Según se lee en El sen imien-
o de la pin u a, en su isi a a Venecia —la ciu-
dad líquida po an onomasia—, Gaya es p eso
de una especie de “embeleso” p o ocado po la
con emplación del lienzo de Ca paccio i ulado
Las co esanas. Ese embeleso es, en ealidad,
una p oyección del que le ha causado p e ia-
men e la p opia ciudad, a la que el Gaya exilado
llega, huyendo de un México que no le acaba de
con ence , con la p edisposición de encon a
expe iencias dis in as, más p o undas y suscep i-
bles de in e p e a se como signos de una au o a
a ís ica y exis encial:
“Yo no había enido a es a ciudad, sino a o-
ca la, y no como una eliquia o una llaga
dudosa, sino a oca la como a un nido, como
a un p incipio. Y pa a oca la así no po de-
lei e, ni po inc edulidad, ni po ciencia, sino
po se idumb e, necesi aba llega has a su
cen o, has a su ien e ma e no”29.
Eso que Gaya anda buscando en Venecia, a
a e se ma e ializado en la ob a ci ada de Ca -
paccio, en la que el pin o pe cibe, en sus pala-
b as, un “palpi a álido”, p imi i o y mode no
al mismo iempo, imbuido de un “silencio” y de
un sen imien o que ans o ma lo que en él hay
de obse ación humana en pu a poé ica30. Pa a
Gaya, se a a de un cuad o i nal que e mina,
no una época, sino una “so de a” de la pin u-
a, y que ma ca el pun o de inicio después del
cual ya nada ol e á a se igual; a pa i de ese
momen o, dice, se empeza á a oí de nue o la
“musicalidad de la ida”31.
La con emplación de es e cuad o le si e a
Gaya de p e ex o pa a e l exiona de o ma más
abs ac a sob e la pin u a eneciana, a la que a
a ans o ma de co ien e his ó ica en ca ego ía
a ís ica. Las co esanas de Ca paccio o iginan,
pa a él, la p ác ica esencial de la pin u a y cons-
i uyen el cen o en o no al cual gi a la idiosin-
c asia de la escuela pic ó ica de Venecia, a pa i
de aho a, la Pin u a desnuda sin más. Desde es e
momen o, el pin o esc ibi á sob e lo eneciano
como hipós asis de la esencia o del sen imien o
de la pin u a, como su “manan ial” u o igen:
Bachela d, Gas on, El agua y los sueños, México, Fondo de Cul u a
Económica, 1978, ad. Ida Vi ale, p. 28.
Ibid., p. 40.
Pa a la opinión que le susci ó a Ramón Gaya la angua dia, e-
comiendo la lec u a de los siguien es ensayos: “Picasso, ébol
de cua o hojas” (1934) en O.C., . II; “Holanda y sus es pin o es”
(1957), en O.C., . I; Na u alidad del a e (y a ifi cialidad de la c í ica),
op.ci .; “Ca a a un And és” (1978) en O.C., . II; “Juan G is” (1987) en
O.C., . II; y “F agmen o de una ca a a Juan Gue eo desde Pa ís en
1928” (1928), en O.C., . II.
O.C., . II, pp. 10-11.
25
26
27
28
O.C., . I, p. 19.
Ci . Dennis, Nigel, Ramón Gaya de i a oz. En e is as (1977-1998),
op. ci .
O.C., . III, pp. 35-36.
29
30
31
Comunicaciones - His o ia de la Es é ica - Fundamen os es é icos del pensamien o de Ramón Gaya
154
“Lo eneciano —que los his o iado es egis-
an como una ans o mación y e olución
que su e y goza la pin u a— esul aba se
p opiedad i ja de la pin u a, algo que ence-
aba y lle aba desde an es, que no podía
adop a en al o cual momen o, ya que había
sido suyo siemp e”32.
Pensemos que, al ca ego iza la p opia escue-
la pic ó ica de Venecia, es a deja de se un me o
episodio de la his o ia del a e pa a con e i se
en c i e io es able de alo ación. En consecuen-
cia, lo eneciano se o na, a pa i de en onces,
la pau a que aplica a la con emplación en el
momen o de p o e i juicios de gus o. La p ime-
a consecuencia que se sigue es que Gaya a a
e necesa io desap ende lo ap endido de los
his o iado es del a e en elación con dicha es-
cuela, empezando po pone en e in e ogan es
la exis encia misma de una co ien e pic ó ica
eneciana, con o igen y i nal, que pueda desc i-
bi se en é minos es ic amen e o males33. Po
el con a io, al es a si uado ce ca del manan ial,
es deci , en la desnudez pic ó ica, lo eneciano,
se de ec a á ascendiendo su me o “apa ece ”34,
el es ilo del a is a, y alcanzado con la sensibili-
dad p oyec ada en esco zo algo que se si úa al
o o lado del pigmen o, su alma húmeda. De es a
mane a, Gaya c ee es a descomponiendo los
alsos encasillamien os de los his o iado es —lo
que él llama el “ able o de la his o ia del a e”—,
y p oponiendo la posibilidad de islumb a , en
las ob as de a is as de odos los iempos, la pe-
enne eapa ición de lo pic ó ico o iginal35. Lo
eneciano, po an o, eco e ans e salmen e
en un plano me a-pic ó ico la his o ia misma de
la pin u a, y pe mi e cali i ca como al a odos
aquellos a is as que supie on obedece al des i-
no acuoso de su a e. Gaya siemp e si ua á en la
cúspide de esa o a his o ia del a e a c eado es
como Juan Van Eyck, Nuno Gonzal es, Gio o,
Bellini, Rubens, Velázquez, Goya, Cons able, Van
Gogh, Bonna d o Tossi36. Todos ellos aho man
el e dade o cauce del ío pic ó ico nacido en el
manan ial, un “ l ui na u al” que se i l a po las
g ie as de los diques e igidos po los his o iado-
es, los c í icos y los i lóso os, y que a ho adan-
do una se ie de cuencas de doble di ección que
pe mi en el con ac o inin e umpido del a is a
con el manan ial p imigenio, su a ance y e o-
ceso a la a la búsqueda del o igen y el des ino
de la pin u a. Po eso no iene sen ido habla de
p og eso en el a e:
“Yo c eo que en el p og eso de la c eación a -
ís ica, la ciencia es posible que a ance, pe o
el a e sigue es ando en el mismo si io que
es aba, en las ca e nas. Es más, o es á en el
mismo pun o, o no es nada”37.
Y, po eso, la his o ia del a e es á aquejada,
como la c í ica, de una ausencia l ag an e de
na u alidad.
VI
Pe o pasemos a o a cues ión. Podemos deci
que la dico omía concep ual más conocida de
los esc i os de Ramón Gaya es la que di e encia
a e a ís ico y a e c eado o, en é minos gene-
ales, a e y c eación. El pin o es ablece ambién
es a di e encia sob e los ecos que, a la al u a de
los años 50, le llegan oda ía de sus coque eos
ju eniles e in uc uosos con la poesía pu a y con
la ideología es é ica del 27, pe cibida en es os
momen os como pu a achada a ís ica, como
caso ex emo de acuidad y como ol ido de la
esencia c ea i a del a e. Se impone busca un
p incipio dis in o que anquee la co edad de
is as que aquejaba a los poe as de su ju en ud
y al O ega de La deshumanización del a e. Y
ese p incipio no es o o que el que aho a a a
ecibi el nomb e de “c eación”.
Tal y como Gaya lo en iende, es e é mino
elimina cualquie in e és especí i co que se pue-
da mos a po la ob a en su sen ido ma e ial y
o mal, y as ea de nue o en sus p o undidades
una di ec iz de ca iz me a ísico que nada iene
que e con el mejo o peo uso de la écnica.
De alguna mane a, se puede deci que la noción
de a e c eado cons i uye una especie de am-
pliación, en é minos más abs ac os y gene ales,
de las e l exiones que el pin o hizo sob e lo e-
neciano. De ahí que pueda aplica se a cualquie
ipo de mani es ación a ís ica.
O.C., . I, pp. 24-25.
“Deci ‘pin u a eneciana’ o ‘escuela eneciana’ es deci una de
esas on e ías que los his o iado es, muy anquilos, dan po su-
pues as, po sen adas e inamo ibles – y lo ‘ ác il’, de Be enson,
aya en la imbecilidad.” O.C., . III, p. 37.
Ci . Dennis, Nigel, Ramón Gaya de i a oz. En e is as (1977-1998),
op. ci ., p. 307.
O.C., . I, p. 25.
O.C., . I, p. 26 y p. 90.
32
33
34
35
36
Ci . Dennis, Nigel, Ramón Gaya de i a oz. En e is as (1977-1998),
op. ci ., p. 308.
37
Sociedades en c isis. Eu opa y el concep o de es é ica - Cong eso Eu opeo de Es é ica