Vicen e Lleó Cañal
Nue os da os sob e «Las Hilande as» de Velázquez
p
M o amable in i ación del
Di ec o del Museo del P ado y
como homenaje además a las e-
cién es au adas «Hilande as» de
Velázquez, me decido a ex ae
una no icia de los documen os
cuya edición es oy p epa ando. Se
a a de un in en a io encon ado
en e los iquísimos ondos del A -
chi o Ducal de Medinaceli, cuyo
cu ioso í ulo es «Ynben a io ge-
ne al de odos los as os (sic) y
ienes muebles pe enecien es a la
Cassa del Exmo. S . Ma qués Du-
que de Medinaceli, mi señon>.
La pa e dedicada a pin u as
comp ende ce ca de cua ocien os
lienzos, en su inmensa mayo ía
pin u a i aliana del siglo XVII.
Ello se comp ende si enemos en
cuen a su p ocedencia. En e ec o,
una no a casi al inal del in en a-
io ad ie e « odas es as Pin u as
son que se aje on de la es amen-
a ia del Duque mi seño don Luis
de la Ce da».
Es e úl imo ue Don Luis de la
Ce da y A agón (9.°) Duque de
Medinaceli, quien esidió en I alia
desde 1684 has a 1706, desempe-
ñando, en e o os ca gos, la emba-
Don Luis de la Ce da y A agón. Duque de Medinaceli.
Biblio eca Nacional. Mad id.
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jada de Roma y el i eina o de
Ñapóles, mien as que el Ma qués
Duque a que hace e e encia el í-
ulo gene al del in en a io, ue su
sob ino y he ede o Don Nicolás
Ma ía Luis Fe nández de Co do-
a-Figue oa y la Ce da, quien has-
a en a en posesión del í ulo de
Medinaceli usó los de Ma qués de
P iego y Duque de Fe ia.
Pues bien, pese a la escasa ep e-
sen ación de pin u a española en
la colección hay una que casi com-
pensa de odo lo demás. En e ec o,
en el olio 77 o. del in en a io se
lee:
«Mas o a de Velazquez con
Muge es que a aja an en apize-
ía que iene de la go es a as y
de al o dos y media, ma co do ado
y moldado - 3.000 eales». Jus o al
lado de es a insc ipción se lee la si-
guien e no a: «se embio a Palacio
cuando mu ió mi Amo».
Va ias ci cuns ancias son de
des aca . Si el cuad o como pa ece
segu o se a a de «Las Hilande-
as» esul a chocan e que sus me-
didas no coincidan ni con las de la
«Fábula de A acne» del in en a io
de don Ped o de A ce de 1664
(«poco más de es ba as de la go y
dos de cayda») ni con las del cua-
d o del P ado (2,89 x 2,20) ni aún
eliminando los añadidos (2,50 x
1,69).
La única explicación que
podemos encon a es el descuido
con que se solían consigna las me-
didas en es os in en a ios, gene al-
men e a ojo. Más in igan e sin
emba go es el p opio í ulo o des-
c ipción que se hace de la pin u a.
El in en a io de Medinaceli ue
compilado con oda segu idad po
un pin o que hilaba muy ino a la
ho a de las a ibuciones, dis in-
guiendo siemp e cuando las ob as
son au óg a as, de escuela, copias,
e c.,
y que además demues a po-
see un buen conocimien o de la
mi ología clásica. Es ex año,
pues,
que no se haga alusión a la
ábula de A acne.
En qué ci cuns ancias pasó el
cuad o de Velazquez a las colec-
ciones eales sólo podemos imagi-
na lo,
pe o algunos da os his ó i-
cos pueden a oja cie a luz. Don
Luis de la Ce da, después de habe
deempeñado como ya hemos is o
al os ca gos bajo Ca los II y Felipe
V, cayó en desg acia y, acusado de
conspi ación, ue ence ado en el
Alcáza de Sego ia el 15 de ab il
de 1710. Dé allí ue asladado al
Cas illo de Pamplona donde mu ió
el 26 de ene o de 1711, según o-
dos los indicios, asesinado po o -
den del Rey. Si es e cuad o (y qui-
zás o as p opiedades) ue incau a-
do po la Co ona o si más bien se
a ó de un egalo de los he ede os
pa a ecupe a el a o eal, no po-
demos asegu a lo en es e momen-
o.
En cualquie caso, la no a «se
embió a Palacio cuando mu ió mi
amo» nos delimi a a la echa 1711
como pos quem pa a su en ada en
las colecciones eales, a la ez, a la
ez que hace pe ec amen e plau-
sible su de e io o en el incendio
del Alcáza de 1734.
Añadamos, pa a conclui , que el
in en a io egis a o o cuad o de
Velazquez, aunque sin p opo cio-
na muchas indicaciones: «O a
(pin u a) de Velazquez de un e a-
o de un Homb e que iene de al o
dos pies y medio y de ancho dos,
ma co moldado y do ado, núme o
351 -600 eales».
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