«MIRTILO
GADITANO
»: DEL
LIBERALISMO
AL
ECLECTICISMO.
UN
ESTUDIO
A TRAVES
DE
SUS
LEYENDAS ESPAÑOLAS
po
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
«Na e
sena
mocchie o in g an empes a,
Non donna di p o incie, ma bo dellos (DANTE)
(«Don
Opas
»,
III)
G a e
sen encia
se
desp ende
de
es as palab as dan escas que,
al
igual que ue on elegidas po José Joaquín
de Mo a
pa a con-
densa esa si uación emba azosa
en la
que
se
encon ó España
an e
la
in asión á abe, han sido pues as
al
inicio
de
es e es udio po
exp esa , jus amen e,
el
es ado
de
ánimo
de
un
g an
poe a español,
'
que,
en
momen os
de
empes ad polí ica,
de
ansición
y ansac-
ción —como di ía
La a—
u o que emig a po
no
encon a ese
« imonel» que guia a
la 'especial' na e de
su
ida.
1
Sin emba go, no se
puede concebi que
no
haya enido un pues o, como
al,
en el manual de
li e a u a española
de
J. L.
Albo g:
His o ia
de la
li e a u a
española,
omo
IV,
«El
oman icismo»,
Mad id, G edos,
1980.
Tampoco exis e un
es udio
de
conjun o
de
su ob a li e a ia, ya que, has a aho a,
ha
sido is o como
el poli ico o el
dese o
de
su
pueblo.
Si
leemos las palab as que
le
dedica
E.
Allison
Pee s en
su clásico es udio sob e
la
His o ia
del
mo imien o omán ico español,
pod emos comp ende esa escasez
de
es udios sob e
el
esc i o
y,
po consiguien e,
su desconocimien o.
Dice
así:
«Mo a
iene poca imaginación, menos sen ido aún
de lo
pin o esco
y
ningún acie o
en la
elección
de
asun o. Además, su es ilo,
siemp e lo ido
y a
menudo p osaico, iene más cosas
en
común
con el
S.
XVIII
que
con el
S.
XIX,
y
su pasión po los epí e os
es
poco menos que
isible»,
omo
II,
Mad id, G edos,
1954,
págs.
367-368.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
276
PIEDAD BOLAÑOS
DONOSO
Ya hace algunos años que ad i ió
Luis Monguió
que
«Mo a,
como
Juno,
mi a
en dos
di ecciones: una
la del gus o
clásico, p o-
undamen e en aizado
en
él; o a,
la del gus o
que a ab iéndose
camino
en sus
p opios días»
2
y
que
de
al amalgama
de
si uaciones
con usas, incluso con adic o ias,
nos
deja buen ejemplo
en sus
p opias concepciones li e a ias que,
sin
en a
en la
polémica
sos-
enida
con Bóhl de Fabe ,
bajo
el
seudónimo
de «Mi ilo Gadi-
ano»
3
po se
de
odos conocida, c eo que se ía
de sumo
in e és
eco da
en
es os momen os cie as
ideas
expues as, más
o
menos
po los mismos años
en
los que sos u o
la
polémica, pa a
compa-
a las
y/o
con as a las
con
las que
se
encuen an
en
las
Leyendas
Españolas,"
obje i o
de
es e abajo
y
que
sin
ellas
se
co e ía
el
iesgo
de no
alo a debidamen e es a c eación li e a ia, ni
la ina-
lidad
—según mi pa ece —
con la
que nacie on
de la
pluma
de
nues o au o .
En 1813,
es ando
Mo a
p isione o
en
F ancia, en ió
a
doña
F ancisca
La ea —
esposa
de Bóhl de Fabe —
unos
omances
suyos acompañados
de
una ca a,
de la
que des aco es as ases:
«...he
p ocu ado imi a
el
es ilo
de
los
an iguos
omances espa-
ñoles [...] [En
los omance os]
se
encuen an pensamien os
ilo-
só icos
y
medi aciones encumb adas, expues as
en el
lenguaje más
sencillo
y na u al.
Allí
se
e
lo
que
es el
in lujo
de la
na u aleza
en
los p ime os ensayos poé icos
de
los
pueblos...».
5
O,
es as o as, esc i as
en
una
pos e io
epís ola,
en
donde
mani ies a
el g an
en usiasmo -po
Shakespea e:
«... lo
c eo
el
más he moso genio que jamás
ha
exis ido
[...].
No
u o o a egla que
la
inspi ación, c eó o a na u aleza,
pe-
2 Monguió, Luis:
Don
José Joaquín
de Mo a y el
Pe ú
del
ochocien os.
Uni-
e si y o Cali o nia P ess, Be keley and Los Angeles, 1967, pág. 80.
3
Vid.
Na as Ruiz, Rica do:
El
oman icismo español. Documen os,
Sa-
lamanca, Anaya, 1971, cap. I,
págs.
15-32,
especialmen e.
4
Leyendas Española,
po ..., Lond es,
C. y H. senio , 49, Pall Mall, 1840.
Al in: [Juan We heime y C$.,
XIV págs.
+ 1 h. + 470
págs.].
De
aho a
en
adelan e, siemp e que
se
ci e las
Leyendas..,
debe en ende se que
me
e ie o
a.
es a edición. Respe o o og a ía
y
ac ualizo acen uación.
5 C. Pi olle :
La
que elle
caldé onienne de Johan Nikolas Bóhl on Fabe
e
José Joaquín
de Mo a, econs i uée d'ap és
les
documen s o iginaux.
Pa ís,
1909, pág. 79.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
277
ne ó [en] la
humana como si
se
hubie a hallado
en
su c eación
y
nadie
ha
sabido ence a
en
un
e so
una se ie
de ideas
que dan
ma e ia pa a medi a ho as en e as».
6
Pocos años más a de José Joaquín
de Mo a
piensa
de
o a
o ma.
Es a nue a concepción li e a ia
se
desp ende
de
las palab as
in oduc o ias
que dedica
«Al lec o » en
las
Leyendas.
Habla
«... de la
humilde i ialidad
del omance...» y dice:
«Nues os an iguos
omances
o man,
en
e ec o,
el
cue po
de
poesía
popula
más
pe ec o,
más ca ac e ís ico
y
más in e esan e
de
cuan os poseen las naciones
de Eu opa. Pe o en
esos lími es
se
encie a su mé i o,
y de
ello
se
in ie e que
el
siglo p esen e,
cuan-
do las necesidades in elec uales
son an
di e en es
de
las que
exis-
ían
en
los iempos
de
los omance os, debamos ebaja nos
al
ni el
de
que ellos
no
podían sali , ni p i a nos
de
los ecu sos que
las icisi udes
de
los siglos han pues o
a
nues a disposición,
y
de
que ellos
no
podían hace uso...».
7
Y
es as o as sob e
«el
más he moso genio que jamás
ha
exis ido»
—según palab as ex uales ya p onunciadas sob e
Shakespea e:
«Nadie
me
ha á c ee que
Shakespea e es
un bá ba o,
y
Calde ón
un ex a agan e; ni ampoco pod á pe suadi me que ue on
dos
jenios de p ime
o den, po
la
única
y
exclusi a azón
de no
habe se some ido
a
cie as eglas,
y de no
habe adop ado cie o
jéne o de imájenes y
me á o as que
son, en
en ende
de
cie os
homb es,
condiciones necesa ias
y
lími es posi i os
de la
excelencia
li e a ia,
y
abas mezquinas
y
absu das,
en
opinión
de
o os que
ba allan
en iles
opues as...)).
$
Cie as ma izaciones
se
han podido obse a en e unas
decla-
aciones
y
las o as.
Es p obable
que las amis ades
y el
p opio
paso
del
iempo hicie an madu a
el
'ímpe u'
del homb e jo en
y
omán ico. Amis ad como
la
man enida
con Blanco Whi e y del
6
Ibídem,
pág. 80.
7
Mo a,
J.
Joaquín
de:
Leyendas...,
op.
ci .,
págs.
V-VI.
8
Ibídem, págs. XII-XIII.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
278
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
que ecibió, po los años
de 1824,
palab as
an
pe suasi as como:
«los poe as españoles hablen
en pe sona
p opia
y
dejen el
cayado
y el
pellico», deja án su in luencia
en Mo a.
Así, pa ece es a
ecogida es a inci ación
en
las p ime as páginas
de
las
Leyendas:
«Hágame
el lec o la
jus icia
de
econoce que, po de ec uosas
que sean las composiciones some idas
en
es e olumen
a
su juicio,
a lo
menos
no hai en
ellas
la
meno aza
de
aquel achaque
[la
a ec ación],
an
común
en
nues o siglo.
Ni
alego como un
g an
mé i o
la
ci cuns ancia
de
habe me p ese ado
de
su in lujo:
po que,
en
ealidad,
no
concibo
el place
que esul a
de
iolen a
las p opensiones indi iduales, ni
de
o za
al
en endimien o
a
camina po una senda azada
de
an emano,
sea o no sea la
que
segui ía, abandonado
a
su p opia inclinación,
y
mo ido po los
impulsos na u ales. Malas
o
buenas, es as
Leyendas
han sido
es-
c i as
con
independencia
de
odo espí i u
de
escuela
y de
acción
[...]
sino las que
le
han pa ecido emanadas
del
sen ido común
y
del
buen
gus o. En
una palab a,
no
desea que las
Leyendas
sean
juzgadas como clásicas ni como omán icas, sino como suyas».
lo
Es a úl ima concepción,
a
pesa
de lo
que
dice y como
es
sabido,
pe enece a
una ideología plenamen e omán ica pues ellos
de en-
dían
que cada genio iene
sus
peculia idades
e
inimi ables o mas
de
exp esión.
Pe o no
seamos excesi amen e ingenuos
al
pensa
y c ee que
Blanco, o
cualquie o o compañe o exiliado ue an los únicos
que guia an un
alma an
con adic o ia como
la de
José Joaquín
de Mo a. El
ene que abandona un país po o o cons an emen e
11
9
Va iedades,
I,
pág. 342.
10 Mo a, J.
Joaquín
de:
Leyendas...,
op. ci .,
págs. XIII-XIV.
11 «En la
gue a
con a
Napoleón ue hecho p isione o
e
in e nado
en
F ancia
has a
el inal de la
lucha.
De
eg eso
a
España
se
adicó
en Mad id
donde eje ció
su p o esión
de
abogado
y se
dedicó
al
pe iodismo.
En 1823, con
o os libe ales,
emig ó
a
Lond es
al
es au a
Fe nando VII el
égimen absolu is a
[•••]•
Allí
le
conoció
Be na dino Ri ada ia,
quien,
al
llega poco después
a la
p esidencia
de
las P o incias unidas
del
Río
de la Pla a, le
llamó
a Buenos Ai es...», en:
De la
si uación
ac ual de
las Repúblicas
de
Sud
-
Amé ica,
po
J.
Joaquín
de Mo a, en
«Re is a His ó ica».
Mon e ideo,
agos o
1963,
año
LVII,
omo XXXIV,
núms. 101-102,
págs.
556-572.
[Palab as ecogidas
de la
'In oducción' hecha po
la
Di ección
del
pe iódico].
A
pa i
de
su llegada
a Buenos Ai es en
Feb e o
de 1827,
ma cha
a
dis in os países:
el 1 de
diciemb e
de 1827, a San iago de Chile; el 13 de
ma zo
de 1831, a
Pe ú;
el 21 de
oc ub e
de 1834, a Boli ia; y el 26 de
ma zo
de 1838,
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
279
en
busca
de
pode plasma unos ideales
poli icos,
que
no
pudo
exp esa
en
su país
y
que
en la
mayo ía
de
las ocasiones ampoco
e á iun a
en
es os países sudame icanos,
12
le
deja á esa huella
que
se ha
enido llamando
«el
desengaño omán ico
-libe al», "
pe o
a la
que pod íamos cali ica como «angus ia
i al»,
emenda-
men e necesi ado
de
plasma la
en
una exp esión li e a ia capaz
de
compensa
a
un homb e
in elec ual.
En
nues o caso José Joaquín
de Mo a
p oduci á es as Leyendas Españolas,
que end emos que
examina bajo es e p isma pa a pode , después, llega
a
un
enjui-
ciamien o li e a io.
El
poe a ha
elegido
el
medioe o
pa a enma ca
la
mayo ía
de
sus
pe sonajes
y
lanza desde allá su c í ica. Desde hacía años,
como
homb e
hijo
de
su época,
se
había p eocupado
y
había
con-
esado su p edilección
y
concepción
de la
'poesía
medie al',
14
ade-
más
de
e
con
cla idad esas
dos
mane as
de
examina
la
his o ia
poé ica
de
cada
pueblo, de
edades emo as
o,
como
dice en e so
«de
época añeja
y
po demás oscu a».
15
Esas dos
o mas
de en en-
de
la
poesía ienen a se : una
la del
ilólogo, la del
e udi o a en o
a
Ingla e a, donde pe manece con
ca ác e
de
Cónsul
Gene al y
Agen e Financie o
de la
Con ede ación Pe ú-Boli iana. Luego pasó
a
Pa ís, e o nando, inalmen e,
a Mad id en 1843,
donde ue nomb ado miemb o
de la Academia
Española. Mue e
en Mad id el 3 de
oc ub e
de 1864.
12
Po ejemplo,
es
sabido su pa icipación
en la
edacción
de la
Cons i ución
de Chile, 1828 y lo
que esc ibe
en la
leyenda
«Za adola»,
ejemplo cla o
de
esa:
desilusión
libe al en
su g ado máximo:
«Una
Cons i ución
es
un olle o.
No es
más, si
no me
saca
de
un ap ie o.
Y
si
me pone en o os,
y
si ama ga
Mi míse a exis encia,
y
si
la
ca ga
Que lle o
a
cues as dobla,
y
si pe u ba
La
dicha
de
mi hoga ,
y
si
a la
u ba
Sucia, igno an e, desca ada
y
ciega.
Mi
hono ,
mi dicha
y
mi en u a en ega,
Y
una nación en e a
jime y
llo a,
No es
olle o:
es la
casa
de Pando a».
( . 695-704).
13 Llo ens, Vicen e:
Libe ales
y
omán icos,
Mad id, Cas alia, 1979, pág. 422.
14
Vid.
The Eu opean Re iew,
sep iemb e
de 1824, I.
págs.
531-541.
15 Mo a, J.
Joaquín
de:
Leyendas...,
«
Don
Opas,,
I, III, . 2., op. ci .,
pág. 337.
Ul ima
de
las leyendas que comp ende es e lib o
—y la
más conocida
—,
na a
la
en ada
de
los á abes
en
España as
la
aición que
Don
Julián
y Don
Opas hacen
a Rod igo. Son
muchas las dig esiones que encie a, po
lo
que
sd
ala ga excesi amen e
la
na ación. Di idida
en
cua o pa es
y
esc i a
en
oc a as
eales, p esen a un
o al de 3.864 .
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
280
PIEDAD BOLAÑOS
DONOSO
a
las coincidencias c onológicas
de
hechos
y
composiciones;
la
o a
es la del homb e
que conec a
la
poesía
con el
desa ollo
de
unos acon ecimien os
poli icos. Sus
palab as ienen
a
se las
siguien es:
((Who us s mo e o his sensa ions han his knowledge, who
seeks in poe y only he poe ic spi i , and who connec his spi i
whi h he manne s and cha ac e o he na ions among whom i is
de eloped)),
16
y
que dicho
de o ma
poé ica enía
a
se :
«Menos que e udición, se á
el
ins in o
Quien guia a mi mano
en la
pin u a»
(((Don
Opas»,
I, III, . 3-4)
Y
ese ins in o se á
el
que guíe
a
odos
sus
pe sonajes cuando
piensan, hablan, ac úan
o se
mue en; incluso
se puede llega más
allá: conoce emos
al
HOMBRE
-au o
a a és
de
es os
e sos,
ya que
así él mismo
nos lo
con iesa:
«Y
quie o que
en
mi ima, aunque indisc e a
Conozcas más
al homb e
que
al
poe a»
(((Una
mad e)>:
'La
sepa ación'
X).
17
Es e
se á nues o
p incipal
obje i o, po que si bien las
Leyen-
das
pueden analiza se desde
el
campo es ilís ico
-
ilológico —como
el
p opio
Mo a
había anunciado
—,
sólo
oca é es e aspec o muy
16 The Eu opean Re iew,
ci .
17
Leyenda que ocupa
el
núme o
3
de
es e lib o. Esc i a
en
oc a as eales;
di idida
en
cua o pa es i uladas espec i amen e:
'El
p ó ugo';
'El
alcáza ';
'La
sepa ación';
y
'
El
ja dín',
con
un
o al de
720
e sos.
Un b e e
esumen
del
a gumen o pod ía se :
Una
muje , c is iana, iuda, soco e
en
su casa
a uq
homb e, sin
in e esa se
.
po su iden idad.
Al
día siguien e ya
no es á
en
su casa
el
huésped. Ese día
se
en e a que
el
ey mo o piensa ejecu a
a Gil Valpues a,c
su hijo, pe o g acias
a la
in e ención
de la
mad e
y la
gene osidad
del
ey, que
e a el homb e al
que soco ió, consigue libe a lo.
Las dos
úl imas pa es ecogen
cómo había llegado Valpues a a
manos
del
mo o
y
quién
e a
es e pe sonaje c is iano.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
281
some amen e
Y
po que
lo
necesi amos pa a
el
o o en oque, ya que
se ha
pues o
el
én asis
en el
p esen e es udio
en el
aspec o que
hace e e encia
al homb e en elación
con
su his o ia,
es
deci ,
en esa segunda
o ma de
examina una ob a li e a ia, según
Mo a.
No
obs an e, pa ece que
el
au o quie e p esen a algunas
inno aciones den o
del p ime
campo
a la ho a
de
compone es a
ob a
y se lo
explica
a Blanco
Encalada
a
a és
de
una epís ola
de
la
que en esaco algunas ases:
«Me he
echado
en
b azos
de la
poesía
con el
ánimo
de
in oduci
en e mis compa io as un pequeño cisma
con a
los
quin anis as
y
melendiz as
y
sus
anac eón icas
y
odas epilép icas, a ando
de
ence algunas di icul ades
y de
a en u a algunas inno aciones».
18
Pe o
es as inno aciones llegan un an o
con
e aso
a
España
que es aba
en
ase
de
supe ación
del
mismo oman icismo
—en el
que hab ía de
encuad a se las
Leyendas.
Comp enden es as
Leyendas
un
o al de
ein e na aciones.
Es e
géne o li e a io alcanza
en
España su apogeo
en el
pe íodo
que nues o au o i ió
en
ie a ame icana. Nace con la
inalidad
de
e alo iza
el
pasado
y la
li e a u a
popula . «No es
ex año
—dice
Rubén Bení ez— que
en
España
el
géne o
se
asocie desde
emp ano
con el omance
po un lado
y con
las écnicas de la e-
cons ucción a queológica
al
modo
de Wal e Sco
po
el
o o
».
19
Es a asociación
del
géne o
con el ' omance',
po
lo
que es-
pec a
a
nues o au o ,
no
se á
del
odo cie a, como ya hemos
comen ado, a ando
de
supe a lo
con
las nue as écnicas que
o e-
cen los iempos mode nos. Acep a, como e emos,
la
emá ica
p incipal del
omance o.
Po o a pa e,
no nos
debe
de
ex aña que José Joaquín
de
Mo a
siga muy
de
ce ca esa ' econs ucción a queológica'
de Si
W. Sco ,
ya que
en 1825
apa ece
la
p ime a aducción española
18 Amuna egui, Miguel Luis:
Don
José Joaquín
de Mo a.
Apun es biog á icos,
San iago de Chile, 1888, pág. 311.
19 Bécque , G. A.:
Leyendas,
apólogos
y
o os ela os.
In ., ed. y
no as
de
Rubén Bení ez,
Mad id, Ed. Labo , 1974, pág. 22.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
282
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
comple a
de
I anhoe y El
Talismán,
a ca go de Mo a,
20
que, desde
Lond es,
y
po
el
mismo
edi o de sus
Leyendas,
di igi á,
p incipal-
men e,
a
los países sud
-
ame icanos pa a que
«[...]
además
de
delei a
la
imaginación, como hacen odas las
icciones li e a ias
[...]
[p oduzcan] una u ilidad
eal,
cual
es
la de
acili a
la
in eligencia
de la
his o ia, amilia izándonos
con
las
ideas
dominan es...».
21
Se
p e ende que es as nue as naciones ap endan
en
las no elas
de W. Sco
esa lección que encie a
la
'an igua'
Eu opa y
ap ecien
las eglas e e nas
del
o den, que conlle an
el
bienes a
social.
Sus
ob as
son
po ado as
del
impo an e
dogma de la
a e nidad
humana:
«Amigo de
los humildes
y
admi ado
de
los g andes,
ha
sido
inge-
nio único pa a se i
de
in é p e e
a
unos
y a
o os, pa a echa
un pun o
de
comunicación en e clases que
se
des uían haciéndose
la
gue a,
y
que deben conse a se po medio
de
p o echosa
alianza.
Me ced a sus
es ue zos
es ablecióse
una co espondencia
imp e is a en e
lo
pasado
y lo
p esen e,
la
a is oc acia
y el pueblo,
la
mona quía
y la
epública,
el
mundo
eal y el
an ás ico».
22
La
e alo ización
del
pasado
—al
que
hay
que imi a
en lo
que encie a
de
posi i o
y no en lo
nega i o—
se
ha á
a
a és
de la
His o ia
Medie al,
época
en la
que es án ambien adas
die-
ciocho leyendas
de
las ein e que comp ende
el
lib o
23
y de
las
20
Vid.
Za ala, I is
M.:
Ideología
y
polí ica
en la
no ela española
del S.
XIX.
Mad id, Anaya, 1971,
págs.
27-28. Sob e
El
alismán,
dice Mon esinos,
qué se á¡
sub i ulada,
en la
edición
de Ba celona, Be gnes, 1838,
«cuen o
del
iempo
de
las
c uzadas».
(J. F. Mon esinos:
In oducción
a
una his o ia
de
la
no ela
en
España
en el S.
XIX,
Mad id, Cas alia, 1980, pág. 140).
21 Za ala, I is M.:
Ideología...,
op.
ci ., pág. 28.
22
Palab as ecogidas
del
pe iódico
«El apo », Ba celona, 9-XI-1833,
po un
a iculis a anónimo.
[Se
piensa
en el edi o
López
Sole ].
23 No
es án enma cadas-
,
en la
época
medie al: «La Flo ida»,
ambien ada
en
el
einado
de Felipe II,
cuando
la
'In encible' ue de o ada po
la a mada
inglesa.
Uno
de
los ba cos
de
nues a lo a
se
llamaba
La Flo ida,
capi aneado po
Gil
,
de Oña e,
que as
la
de o a, llega
a la
de i a
a
las cos as
de la
isla
de Mull
(Escocia). Allí iene luga una he mosa his o ia
de
amo en e
el
je e
de la
ibu
y la
hija
de don Gil, al
que
pone in la
esposa
de
aquél
(Maclean),
haciendo hundi
el
ba co español
con
oda
la
ipulación. Es á esc i a
la
leyenda
en 72
oc a as eales
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
283
que
se
espe a que
el 'lec o '
e enga
el
buen mensaje, desca ando
lo
nega i o, aunque pa a ello
hay
que conoce lo ambién.
En «Don
Opas»
(I),
decía
Mo a:
«Conózcalos
el homb e, y
los de es e
»,
mensaje nada no edoso pa a
la
his o ia li e a ia, ya que,
se
puede
habla
de
ópico li e a io.
Bien
podemos eco da cómo
lo
decía
Fe nando de Rojas al
conclui su
Celes ina:
«No
dudes
ni ayas
e güenca, lec o ,
na a
lo
lasci o, que aquí
se
e mues a;
que siendo disc e o e ás
ques la
mues a
po donde
se
ende
la
hones a
la o .
............................................................
Y
assí, no me
juzgues po
esso
li iano,
más
an e zeloso del
limpio
bi i ,
zeloso de
ama , eme
y
se i
al al o
Seño
y
Dios
Sobe ano.
Po ende, si ie es
u ado
mi mano,
u ias con
cla as mezclando azones,
dexa
las bu las,
ques
paja
y g ancones,
sacando muy limpio
den ellas el
g ano».
24
Y
si
Rojas
habla
de
«paja
y g angones»
pa a esas bu las,
en
Mo a
encon amos ambién esos elemen os desen adados, esa i onía
p o enien e
de By on y
que podemos cali ica como
de «desmi i i-
cación medie al».
Nues os pe sonajes dejan
de
se hé oes pa a
con e i se
en homb es y
muje es
de ca ne y
hueso, eaccionando
an e
los acon ecimien os como hubié amos eaccionado uno
cual-
quie a
de
noso os. Así,
Al onso XI,
céleb e po
sus
deli os
y
al as
conyugales, una ez conseguida
la
nulidad
de
ma imonio
con
doña
Blanca,
consigue casa se
con
doña
Juana de Cas o. Pe o
una ez
sa is echo su cap icho,
a
los pocos días
de la
boda
le dice:
que hacen un
o al de 576 . La
o a leyenda
no medie al es «Don Polica po»,
pe sonaje u o
de la
imaginación
del
poe a que enca na
la
polémica en e
lo
'an iguo'
y lo
'mode no'. Esc i a
en 54
oc a as eales, ienen
a
se
432 .
Pudie a
habe sido esc i a
al
unísono
con el 'P ólogo'
de
es a
Leyenda,
ya que
se
mues a
inc édulo, escép ico,
an e
una
u
o a pos u a.
24 Rojas, Fe nando de:
La
Celes ina,
In oducción
de Juan Alcina; ed.
y
no as
de Humbe o
López
Mo ales, Mad id,
Plane a,
1981, pág. 245.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
290
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
los e ec os más pin o escos,
y
las más as as
y
a iedades
pe spec-
i as:
p ados
amenísimos,
bosques impene ables, p ecipicios,
o-
en es, al omb as
de
las lo es más delicadas
y
olo osas,
y
odo
es o o eado po
el
ai e más
sua e y
anquilo,
y en
p esencia
de
un
inmenso labo a o io
de
hu acanes, nieblas
y
bo ascas».
34
Con
odo
lo
que acabamos
de lee , ¿no es
más que su icien e
pa a pensa que
Mo a
enía
el
ambien e p opicio pa a si ua
a sus
pe sonajes, al como
se lo
exigía
la
moda omán ica? Po es a
azón, las desc ipciones
de
paisajes que
se nos
o ecen
en «Una
mad e»
son, sin
luga
a
dudas, pe enecien es
a
es e paisaje
boli iano:
«
¡Qué ine able espec áculo! ¡Qué al u as
Inmensu ables! donde
en mole
densa,
Albas las nieblas,
y
o a ez oscu as,
Ya
se
dila an cual co ina inmensa,
Sob e
el
coloso; ya
de
nie es pu as,
Dejan
isible la
llamada ex ensa,
Ya bajan
al
decli e, cuyo e de,
En la
ne ada cúpula
se
pie de!».
(«Una
mad e
», 'La
sepa ación',
III).
Paisaje ame icano que encon a emos ambien ando cualquie a
de
es as
Leyendas.
Examinemos algún que o o ejemplo:
«...
Mis somb íos o men os necesi an
Peñascos eminen es,
Po donde u ibundos los o en es
Dilace ados oncos p ecipi an;
Queb adas hondas,
y
hondas abe u as,
Do
su e oce libe ad celeb a,
Sil ando la
culeb a;
Malezas in incadas, peñas du as,
Niebla espan osa,
y
bá ba o
ujido
De
hu acán desa ado, que disuel e
Las
al as c es as
del
peñasco hendido».
(«La
judía»,
. 87-97).
34
Mo a, J.
Joaquín
de:
Leyendas...,
op. ci ., pág. 461.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
291
«Ya
en
Occiden e
la
pos e
izlumb e
Del
día
se
ocul aba,
y en
pos
de
ella,
De amaba o en es
de
alba lumb e
La
luna, emon ando su az bella
Con
indecible majes ad.
La
cumb e
Del
mon e,
y el
audal nacido
en
ella,
Imi an los e lejos celes iales
En
du a nie e
y
mó iles c is ales».
(«El p ime
conde
de Cas illa»,
II, I).'
s
Pod íamos hace un elenco
in e minable de
ci as, pe o ello
no
nos
conduci ía nada más que
a lo
que ya hemos anunciado: paisaje
ame icano.
Sin emba go,
c eo con enien e ae
a la
memo ia o os
e sos
po
lo
que
de
posi i o encie an pa a nues a
da ación:
«La
sel a
equinoxial me
dio
acojida,
Que de
los
Andes la
in ini a nie e
Fo ma, en
o en e
undoso
ans o mada,
Su qué las ondas
en
ba quilla le e,
Po sua es alien os impulsada.
Del Ecuado al
p oceloso Es echo...».
(«Las dos
cenas»,
II, . 64-84).
36
¿Hace alusión, acaso,
al
desplazamien o que u o que ealiza
desde
«El Callao a
bo do
del
be gan ín chileno 'Paulino', umbo
35 Se
a a
de la
leyenda que hace
el
núme o dieciséis, esc i a
en
oc a as
eales, epa idas
en
cua o apa ados,
con un
o al de 632 . Se nos
na a los
amo es en e
el Conde de Cas illa y la
hija
del
ey
de Na a a don
Ga cía.
Al no
ene consen imien o
del pad e y
po habe caído
el
conde
en
manos
del
p opio ey,
la in an a decide
p epa a
la
huida
con
su amado,
y
que consigue elizmen e.
36
Es a leyenda hace
el
núme o ece
en el
o den es ablecido po su au o
a la
ho a
de
publica las. Esc i a
en
sil a
(11 + 7),
imando
al gus o del
poe a,
se di ide en
ca o ce apa ados que comp enden un
o al de 421 .
Toda ella es á
encaminada
a
demos a nos los e ec os
del
despo ismo. Un al ey En ique se
e
expoliado po
sus
p opios
nobles:
condes, duques..., llegando
el
momen o
de no
ene
ni de
qué
come .
Un día
decide
isi a
a
una
de
es as amilias icas
y
obse a
cómo
le
iba
la
ida.
Su
asomb o
no
pudo se
mayo al
comp oba que allá
el
lujo
y
los place es e an los que einaban. Bajo amenaza
de
mue e ecupe a
el
ey odo
su pode pe dido.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
292
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
a Islay,
pa a segui desde allí po ie a
a Boli ia»?
37
Es p obable.
De
odas o mas seguimos mo iéndonos al ededo
de la
única
echa que apa ece
en
las
Leyendas:
la de
1835.
Po úl imo, apo a un nue o es imonio o ecido po
el p o-
pio au o
al
e e i se,
en
no a,
a la
leyenda
la «Flo ida». Dice:
«Esc ibióse
es e
e so,
cuando España, some ida
al
más ilimi ado
pode absolu o, pa ecía habe pe dido
la
espe anza
y
los medios
de
ecob a
sus
an iguas libe ades
».
38
¿A
qué pe íodo quie e hace alusión
Mo a? Es
sabido que
el
es ablecimien o
de la
mona quía absolu a
en
España
se
impuso
en
a ias ocasiones, pe o, ¿po qué
no
pode lo si ua
a la
mue e
de Fe nando
VII (1833)
cuando
se
p oclama
a
su hija,
Isabel II,
como suceso a
de la co ona y
empieza
en el
no e
de la
península
una gue a
ci il,
he encia e iden e
del
acaso
de la
e olución
libe al en
España? Pod íamos acep a lo,
al
menos como hipó esis,
po
lo
que una ez más
nos
ace ca íamos
a la
echa
de
1834-38,
años que pasó
en Boli ia y
pe íodo
de
iempo
en
que, según mi
opinión,
se
edac a on es as
Leyendas Españolas.
II
An e
cada Leyenda apa ecen unas palab as ex uales
o
ci as
39
pe enecien es
a
di e sos au o es
y
di e sas épocas li e a ias.
No
hay lo
que
se dice
una p e e encia cla a po ninguno
de
ellos, si
37 Monguió, Luis:
Don
José Joaquín
de Mo a..., op.
ci ., pág. 47.
38 Mo a, J.
Joaquín
de:
Leyendas...,
op.
ci ., pág. 462.
39 1) «La
judía
»:
«A hing o da k imaginings» (BYRON).
2)
«La
bo dado a de G anada»:
«¿Es
posible que e ab aces
A
las co ezas
de
un oble
Y
dejes
el
á bol uyo
Desnudo
de
u a
y
lo es?
................................................
Alá pe mi a, enemiga
Que e abo ezca
y lo ado es» (PEREZ DE
HITA).
3)
«Una
mad e
»:
«Un
bien ai n'es jamais pe du».
I 'El
p ó ugo':
«Ab e su pecho
al
pob e, que llo ando
soco o
le
pidió»
(FR. L. DE LEON).
II 'El
Alcáza ':
«Tu plei o, que has a
ago a, a
pena du a,
Ansí
como
a
mal ado, e condena,
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
293
excep uamos
a Shakespea e,
ya que
la
a iedad esponde
a
una
única azón:
la de
busca aquellas palab as, aquellos
e sos
que
Con e i á
en
sen encia
de
sol u a»
(FR. L. DE LEON).
III 'La
sepa ación':
«II ou
si
se a
Nelle o une, é solo lo schiude i occo
Delle g andi s en u e» (MONTI GALEOTTO MANFREDI).
IV 'El
ja dín':
«Fue aquella noche
el
ja dín,
No
ja dín cue a ho o osa.
Un es oque cada osa.
Un puñal cada jazmín.
Flo a
eclipsó
sus
ma ices,
Po
no
e an os ho o es»
(EL JARDIN DE LOS
ENCANTOS).
4)
«El
bo ica io
de Zamo a»:
«I do emembe an apo heca y,
...
...........................whom la e I no ed
In a e 'd weeds» (SHAKESPEARE).
5)
«El
hijo
de Don Fa án»:
«E
losa
pu e, e 1' en a, e ne ice e.
In
e e
di
cas igo,
ono e laude» (GIERUSALEMME LIBERATA, V. 22).
6) «He mijo y Go ona»:
«Alas! he e is no ins inc like he hea » (BYRON).
I «I make swo ds: bu lea e i o o he people
o use hem» (SIR WALTER SCOTT).
II «She lo ed me o he dange s I had passed» (SHAKESPEARE).
III «Hai
algunos
homb es,
que e dade amen e
son
buenos
y
san os:
pe o suelen se necios» (LOZANO, REYES NUEVOS
DE TOLEDO).
IV «La accia sua e a accia d'uom gius o,
Tan o
begnina a ea di uo la
pelle.
E d'un se pen e u o l'al o
us e»
(DANTE).
V «The king is ull o g ace and ai ega d,
And a ue lo e o he holy chu ch» (SHAKESPEARE).
7) «La Flo ida»:
«Si son
celos un
u o ,
Una
ciega des emplanza,
Que sólo quie e enganza,
Es ago, mue e
y ho o ;
Y
que
no
eme
a
los cielos,
Y
que
a
los cielos
se
alza a,
Si
allí su enganza halla a,
Dice
bien,
yo
engo celos»
(UN INJENIO DE
ESTA CORTE).
8)
«Escena
de
los iempos eudales
»:
«Mas amaba
la
ie a que
non al
C iado
E a de
muchas guisas o ne e ol edo »
(BERCEO).
9)
«Za adola»:
«Síguese que los impe ios
Y
einados.
No son, no, desa o ados
De lace ios» (GOMEZ
MANRIQUE).
10)
«La
ba alla
de
F aga
»:
«Has hou ye mo e blood o cas away?» (SHAKESPEARE).
11)
«Don Lope»:
«Jam enio mo i u us e haec ibi
po o
Dona p ius» (VIRGILIO, En.
XX.
881).
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
294
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
mejo condensen
el
con enido
de la
leyenda
a la
que p eceden.
Des aco, como
simple
ejemplo,
la
que si úa
a la
cabece a
de «El
bas a do
»,
pa a mos a
la
es echa
in e elación
en e 'ci a'
y 'con-
enido
de la
leyenda':
«Es
-ce
ma au e á moi,
si
mon pé e n'a pas épousé ma me e?».
Beauma chais.
Desde
el
pun o
de is a
es ilís ico
—al
que ya
me he
e e ido
pa a deci que
no
ha é un es udio
en
p o undidad
—,
es as
Leyen-
das
se
deben enma ca
en la
co ien e omán ica
de la
que
el
au o ,
12)
«El
bas a do»:
«Es
-ce
ma au e á moi,
si
mon pé e n'a pas
épousé ma me e?» (BEAUMARCHAIS).
13)
«Las dos
cenas
»:
«Look he e, upon his pic u e, and on his» (SHAKESPEARE).
14)
«Ped o
Niño
»:
«Fallé un buen
Caballe o, me ecien e de
hon a
y
ama, ce ca
de
aquellos que pugna on po llega
a
palma
de is o ia» (CRONICA
DE DON
PEDRO NIÑO).
15)
«Don Polica po»:
«Sus ine» (MAXIMA
ESTOICA).
«Aguan a»
(TRADUCCION
LIBRE).
16)
«El p ime
conde
de Cas illa»:
«Oc a io.
¿Quién así cambió su es ella?
Tu pin. Ella
Oc a io.
¿Y
quién ue su sos én
En sus males?
Tu pin.
Ella
Oc a io
¿Y
quién
Rompió
sus
p isiones?
Tu pin.
Ella
Oc a io.
¡Válga e
Dios
po doncella!
No hai
ie a más a ojada
Que doncella enamo ada
». (UN
INGENIO
DE
ESTA CORTE).
17)
«Bosquejo»:
«Who shall heal mu de ? Wha is done is done» (BYRON).
18)
«El
halcón
»:
«I1 u
un bon sy e, qui oneque ne manqua aux loix de Che ale ie.
Gens d-Eglise a aien cuydance de ses E a sm (VMEILLE CHRONIQUE).
19)
«Los
No mandos
en Galicia»:
«He deem'd himsel ma k'd ou o o he s' ha e
And mock'd a uin so hey sha 'd his a e» (BYRON).
20) «Don
Opas
»:
I «A hou no ?!—Wha !--A ai o !
Yes»
(OTWAY).
II <<I ha e been abus'd,'insul ed, and be ay'd.
My inju 'd honou c ies alond o engeance;
He wounds will ne e close» (EARL OF WARWICK).
III «Na e senza nocchie o in g an empes a,
Non donna di p o incie, ma bo dello». (DANTE).
IV
K...
Fa ewell, King» (SHAKESPEARE).
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
295
a
causa
de
su desengaño polí ico,
se
i á alejando cada ez
más.
Es
po es a azón po
la
que encon amos,
en
su
mayo
pa e,
unas leyendas áciles
de
comp ende
al
habe se alejado
el
au o
del
a e e ó ico que
el
oman icismo 'pu o' exigía.
40
Al
igual que
a La a,
pa ece p eocupa le que las palab as sean me o « ehículo
de no
en endimien o en e los
homb es; de
las g andes palab as
como señuelo
de
los polí icos pa a engaña
a
los
simples», "'
si
bien
no
desca a cie os ecu sos, ya casi ópicos pa a es a
gene a-
ción,
42
como
es el
encuad e
de
unos
homb es y
muje es
en
un
paisaje decaden e, oscu o,
con
un mu mullo
de
ondo a
causa
del
oleaje
del ma o del
ollaje
de
un bosque:
«Po las ondosas al u as
Que ci cundan
a Lope a,
Cuando las cen ellas pu as
De la celes ial
lumb e a
Rompen las nieblas oscu as
Que enneg ecían
la
es e a,
Vaga en uel o
en
g ana
y
o o,
Don Fa án, e o del Mo o».
(«El
hijo
de don Fa án»,
I).
43
40
Nada más sencillo pa a co obo a es a a i mación que
lee sus
p opios
e sos:
«No
sé qué impulso i esis ible
mue e
Mi inspi ación
a
ue a
del
camino
Que
a
mi o una señaló
el
des ino.
Fácil, sencilla, descuidada
y
le e.
Desc ibió
en
ima
b e e.
Sin
aspi a
a
o na o pe eg ino,
Que
en
bosques
y
p ade as.
Y en
soli a io es udio ecibía;
Huyendo
de
las ases al ane as.
De la
sono a
y
al a galla día.
Con
que
injeniosos
no eles
Gana on
sus lau eles».
(«Las dos
cenas
», I).
41 Seoane,
Ma ía
C uz:
El
lenguaje
de
un
desencan o,
«El
País
»,
domingo
29 de
ab il
de 1984, pág. 4/lib is.
42
Vid.
Fos e , D. W.:
Un índice
in oduc o io de
los
« ópicos»
de la
poesía
omán ica española: luga es comunes
en la
lí ica
de Ri as, Esp onceda, Bécque
y Zo illa,
en «Hispano ila»,
XXXVII
(1969),
págs.
1-22.
43
Es a leyenda es á si uada
en el
pues o quin o
de
las
Leyendas...
La na a-
ción cons a
de
un
o al de
XV oc a illas
de
ima
abababcc, es
una
de
las más
b e es y
menos 'sus anciosas';
se
limi a
a
na a nos
el
encuen o
de
un
pad e con
su hijo, pe eneciendo cada uno
a
un bando dis in o:
Fa án a
los c is ianos
y
su
hijo
a
los mo os. Aquéllos ienen si iada
Lope a (pueblo de la ac ual
p o incia
de
Jaén),
a la
que conquis an los c is ianos
con ayuda
del hijo
de Fa án.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
296
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
O
es e o o:
«E a la
sel a é ica, somb ía;
Los
oncos
en
inmensa columna a,
Desnudos
se
ele an
y
de echos,
En
p ados
de
e amas
y de
helechos.
Mo al e a el
silencio, in e umpido
Po
la
esaca que
la playa
azo a:
O
po
el
melancólico g aznido,
Con
que
la ma
saluda
la
ga io a...».
(«La Flo ida», LIII-LIV).
Sin amos, ambién,
el
escalo ío húmedo que
nos
eco e
el
cue po po es a pano ámica:
«E a la
noche,
y en la a ena
ía,
La ma
su espuma plácida mo ía,
Re azando en sus mó iles espejos
De
los as os los cándidos e lejos.
¡Cuán
sua e
espec áculo
al
que mi a
Sin
inquie ud la
soledad!
...».
(«Los
no mandos
en Galicia)), VI).
44
Pe o
si quisié amos, encon a íamos
al g an
poe a omán ico
leyendo «Bosquejo
». He
aquí una mues a:
«O a
edlo, cual su ca
la
honda aza
Su
en e ajada, pálida, deshecha;
Donde
en ho ible
ehículo
se
enlaza,
Con
odio
y
con
emo , abia
y
sospecha.
Alguna sie pe ocul a despedaza
Su
co azón,
o con
lazada es echa
44
Ocupa
el
penúl imo luga
en es as
Leyendas...
La
na ación
se
emplaza
en
el
siglo
X,
época
en la
que einaba
Gonzalo
Sánchez
y
llegan
a
las cos as gallegas
los no mandos.
Se
en e eje
la
His o ia
con
una a en u a amo osa en e
He mu a,
hija
de Gonzalo y
Ubico, paje
del
ey.
Es
un amo desg aciado ya que mue en)
los enamo ados; los in aso es, sin emba go, son
de o ados. Di idida
en IX apa -
ados, compues os cada uno
de
ellos po un núme o desigual
de e sos
endecasílabos
y de
ima
consonán ica,
pa eada, p esen a un o al de 564 .
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
297
Lo
op ime,
y
seca, o pe
y
escondida,
Las
uen es
del place y de la
ida».
(((Bosquejo)),
V). as
El
hipé ba on
y
los símiles
son
ecuen es,
y
e dade amen e
he mosos es os úl imos. T aigamos
a
nues a men e algunas
de
es as bellas imágenes:
«Cual ánades uidosas que
en
ga illa
La
mad e iel
conduce, se
de ienen
De
algún
a oyo en la
esca pada o illa;
Fija
en la
mad e
la
mi ada ienen,
Y
ella calcula un a o,
y
luego chilla,
Y
ellos
a
su manda o
se
p e ienen
En
un momen o,
y al
audal se
lanzan,
Y
as su guía el
o o bo de alcanzan.
Así
a la a ena
aquel opel de o o
Se
a ojó
al
escucha
la
a enga pía
Del
je e...
».
(((Don
Opas»,
II,
XXVIII
-
XXXIX).
El
empleo
de
oda una gama
de
adje i os haciendo alusión
a
colo es,
nos p oduce
una sensación
de
placidez
y
ace camien o
al
da o conc e o p esen ado, al como los na u alis as hacen: «blon-
da espiga», « e des
sauces»,
«albo espino», «g ano ubio»
o «pá-
lido
acimo
»,
«ne osas canas
»,
«a enal os ado
»... '
45
Hace
el
núme o diecisie e
en la
dis ibución
de
es as
Leyendas...
Es la
más omán ica
de
odas ellas po
sus con ucciones léxicas-sin ác icas, como po
su ambien ación:
ha
elegido las o illas
del
Nilo pa a si ua
a
su pe sonaje que,
sin
conoce se
el
c is iano que habla,
se
encuen a allá
en el
más las imoso
de
los
es ados: su p opia conciencia
le
a des uyendo po
el
ecue do
de
habe dado
mue e
a
su amada, po con usión, has a que
se
da mue e
a sí
mismo.
Son
un
o al de 176 .
ecogidos
en
XXII oc a as eales.
46 Son
ejemplos omados
de la
leyenda «Escena
de
los iempos eudales».
Leyenda que ecoge
la
his o ia
del
ey
He menegildo y la del noble D. A ias,
nada
que ido po
sus
asallos. Un día,
decide
oma po esposa
a Es ella
que,
a^
opone se an o
el pad e
como
la
u u a esposa, p esiona
an e
es os pob es in elices
has a que consigue
el 'sí' de
su u u a esposa.
En el
momen o
de
celeb a se
el
ma imonio apa ece
E iel,
jo en enamo ado
de Es ella
que, dis azado
de
as ólogo,
ma a
al
i ano. Todo ello es á na ado
en e sos
endecasílabos, imando pa eada
-
men e
al gus o del
poe a,
con
un
o al de 272 .
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
298
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
Al
menciona los colo es que lle a
el
plume o
de
un
caballe o
español,
el
cual debe lucha
con a
un po ugués,
nos
hace pensa
en
una no a andalucis a muy
en la
línea
ac ual; dice
así:
«Ve de
y
blanco
es el
plume o»
(«Ped o
Niño
», X).
demasiado ex enso
y
enojoso si p e endie a ae
a
es as
páginas cada uno
de
es os ecu sos, pues, si bien ienen un
alo
es ilís ico den o
de la
mani es ación omán ica,
no
apo an nada
nue o.
III
Nos
debemos cen a , pues,
en el
'g ano' —como decía
Rojas—, 'y
ese g ano
no son
más que las
dig esiones
que
in e um-
pen
la
na ación pa a deja luga
a
«la gas pin u as
de
ipos,
ca ac e es
o
paisajes, pa a hace
el
análisis
de
los pensamien os
y
a ec os, pa a in e cala e lexiones
de
oda clase...
»,
48
y
muy
especialmen e
de la
polí ica
y
sucesos
de
su iempo.
La
posición
de Mo a,
polí icamen e hablando,
es
bas an e más
sencilla
de
esumi que su posición li e a ia, cali icada como «muy
compleja, pues si
sus
p incipios es é icos, p oclamados a ias eces,
lo
colocan ancamen e
en el
campo
del
clasicismo,
en
algunas
de
sus
poesías, sob e odo
en
las
Leyendas
se nos
p esen a como un
omán ico
»,
49
pe o que
al inal de
su ida hab ía que cali ica lo
como un 'ecléc ico'.
Y
si li e a iamen e es e eclec icismo iene
a
se u o
de
una desilusión,
en el
campo polí ico puede eni
a
47
Leyenda que ocupa
el
núme o ca o ce, di idida
en
cua o g andes i adas,
esc i a
en
oc a as
,u
oc a illas),
con
un
o al de 700 . Se
mezclan
en
es a leyenda
dos
amas:
la
amo osa en e
la
hija
del in an e Don Juan de Po ugal y Ped o
Niño, asallo
de don En ique de Cas illa.
Po o o lado
la
his o ia
en
donde emos
Po ugal
in adida po los mo os,
de
so p esa, causa po
la
que pedi á ayuda
don
Juan al
ey cas ellano.
Es
aquí donde
la
doble in iga
se
une ya que debe ma cha
en
su ayuda
el
mejo
caballe o del
eino cas ellano:
Ped o
Niño, eniéndolo que
acep a
el
po ugués como su sal ado
y
como ye no, po
el
bien
del
país.
48 Albo g, J. Luis:
His o ia
de la
li e a u a española...,
op.
ci ., pág. 465.
(Con
es as palab as
se e ie e
el
au o
a
las dig esiones exis en es
en
El
mo o
expó-
si o
del
duque
de Ri as
pe o que
yo he
aplicado
a Mo a
po a a se
de
si uaciones
semejan es). Igualmen e,
en sus
Romances
his ó icos
se
suman,
al
edi icio a monioso
que
es la
ob a li e a ia, una explosión
de
li ismo, «una lección
de
his o ia
y
una
e iden e demos ación ideológica»
(His o ia
de
España,
omo
VII, op. ci ., pág. 409),
como pod íamos e
en la
ob a
del
p opio
J.
Joaquín
de Mo a.
49 Mesa,
José
de
y
Gisbe , Te esa:
José Joaquín
de Mo a, op.
ci ., pág. 54.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
299
equi ale
a
un 'aba imien o', después
de
lucha años
y
años po
esa libe ad
de
exp esión
y con a la
i anía
del
pode , que
le
ma có
de
al
o ma
que ue su pe dición, ideológicamen e hablando.
El
homb e
que con ie e una pasión
en
pun o
de
mi a
de
oda su
exis encia, co e
el g an
iesgo
de
'pe de se'. Así pa ece que
le
ocu ió
a
él:
«Una
pasión
en el alma
a dien e bas a
Pa a
ab i le
mil
b echas.
Si
con as a
Con
o a,
y no le cede en ene jía,
La
ida
se con ie e
en
ana quía
De
enca nizados sen imien os; o os
De
espe anza los lími es emo os,
Fue a
de ellos
la
íc ima
no
alcanza
Vislumb e
de
emo ni
de
espe anza,
Que
la
a anque
del
o pe
pa asismo.
¿Y
qué
es
en onces
el
po eni ? Abismo
Sin
luz ni ondo...
[y]
Cual
mole de
g ani o,
se
desploma».
(«Los
no mandos
en Galicia», III, . 145-159).
Y
así 'desplomado' po los acon ecimien os sucedidos
en Es-
paña, p e ende que es as
Leyendas
sean,
a
a és
de
su óp ica, una
lección
de
«His o ia
de
España
»,
ú il
y
asimilable po alguien
necesi ado
de
ella. Quien leyó po p ime a ez su mensaje ue
el
pueblo
ame icano.
Pa a
que
el 'pueblo'
pueda empeza
a
unciona ,
lo
p ime o
que
se
debe hace
es
«ilus a lo
»,
o ece le las mismas
opo unida-
des, ya que
«la
unidad
de la
especie humana
es
una e dad que
han demos ado
de
consuno
la
e elación
la
iloso ía. Es a unidad
comp ende
la
iden idad genealógica,
y de
es uc u a in e na
y
es e na;
comp ende
la
igualdad
en el
núme o,
en el
uso
y en el
emple de
las acul ades./
Su
eje cicio debe á, pues, da
de sí
las
mismas consecuencias, cualquie a que
sea el lima, la
localidad
y
las ci cuns ancias
en
que
la
P o idencia haya colocado
al indi i-
duo[ ... ] ».
50
Pe o la
expe iencia
le
obliga á
a
deci que muy pocas
50 Mo a,
José Joaquín
de:
De la
si uación
ac ual de
las Repúblicas
Su -
Ame icanas,
en
«Re is a His ó ica
», a . ci ., pág. 557.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
306
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
Chile,
pe o
la
expe iencia
p on o le
hizo ec i ica .
Si
odo quedaba
muy bien
en el
plano no ma i o,
en el
posi i o exis ían unas
eali-
dades
ác icas
que hacían imposible alcanza
el
pu o acionalismo:
odos sabemos cómo
en el
se humano juegan
e
in luyen
ue e-
men e las pasiones. Todo ello hizo desplaza
a
José Joaquín
de
Mo a
hacia una iloso ía más posi i a, hacia
la
Escuela Escocesa de
S ewa , Hamil on y Ben ham,
undamen ada
en
ehabili a los
p incipios ascenden es
de la mo al, la
eligión
'y la
ciencia
en base
al
sen ido común
y
las sanas opiniones
del homb e
co ien e. Po
ello pod á ensalza
Mo a
cualidades
mo ales
como
la
'bondad':
« ¡
Bondad!
¡Llama celes e, mui
más pu a
Que es epi oso
y
bá ba o he oísmo!
Fuen e
de
bienandanza
y de
dulzu a,
Flo deliciosa, ado no
del
abismo
De la
exis encia humana,
en i
p ocu a,
No en
i ud ans o mada
en
ana ismo,
No en saic i icios
du os
y
c ueles,
Halla mi
injenio
humilde cuad os ieles».
(«Una
mad e»,
IV, I).
Después
de
es a se ie
de
e lexiones as
la
lec u a
de
las
Leyendas Españolas,
nada mejo que hace una sín esis
de lo ex-
pues o has a
el
momen o
y
cons a a esas imp esiones que han que-
dado
en
mi ánimo como e dade as pau as pa a una más ace ada
lec u a
de la
ob a examinada. Puede que
el
esul ado
al
que
he
llegado
sea
muy 'a iesgado', pe o como siemp e
se ha
dicho que
la labo del
c í ico puede peca
de
subje i ismo, ean
en
él —si
así ue e— un exceso
del
mismo.
Si
enemos
en
cuen a
—y nos
apoyamos
en
ellos— los pedes
- ales
básicos pa a
la
o mación ideológica
-
polí ica
de Mo a, no nos
asomb a á ni llena á
de
es upo que p e enda consegui
con
su
ob a un e dade o mani ies o
poli ico
di igido,
en la
misma línea
del
paci ismo
de Sco , a
los
países 'su
-
ame icanos', donde
el
am-
bien e polí ico es aba muy en a ecido po los
con inuos de oca-
mien os
y
nue as subidas
de
o os di igen es
al
pode , acep ando,
como p incipio básico,
la
independencia
de
las colonias
de la Mad e
Pa ia, incluso iendo
con
buenos ojos
la o ma de
gobie no
—la
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
307
epública— como única
o ma iable
pa a unos países
con de e mi-
nadas ci cuns ancias his ó icas.
El a án po
camba i
las
imposi-
ciones
de
o os ipos
de
gobie no,
no es
más que
el
ejemplo que
oda
Eu opa
les
ha
o ecido:
no
desean
e se
gobe nados po
«ex anje os
».
Las
Leyendas Españolas
pod íamos conside a las como un
'lib o-
pan le a io'
S
5
que ecoge oda una ideología polí ica
-
li e a ia
ya plan eada po
La a en
ese a ículo ci ado sob e
el
«es ado
ac ual de la
li e a u a
»,
echado
en 1836 y
que glosa é
en
es as
úl imas lineas pa a demos a
en
qué
me
undo pa a c ee que
es amos
an e
un mani ies o polí ico, escondido
en
una ob a li e a ia,
álido sólo pa a los países ecien emen e emancipados
y
nunca
pa a España.
La a
había dicho que
la
li e a u a debía se «hija
de la expe-
iencia», ¿Y
qué mejo expe iencia polí ico
-social
po
la
que
ha
pasado España
y de la
que
Mo a ha
ap endido an o?
Ha de
se
«es udiosa»: e ec i amen e, la base ex ual
a anca siemp e
de
una
uen e his ó ica
(La
España Sag ada,
del P. Fló ez, la
c ónica
Al onsi Sanc i de Rebus Hispaniae Anacephaloeosis,
los
Comen a-
ios,
del
Ma qués
de San Felipe...)
que nues o au o indica
en
no a. Tenía que se
«analizado a
ilosó ica
»,
cosa que
Mo a
deja e lejada
en
su ob a has a
el
g ado
de
a aca un siglo que
se
jac a
«De
doc ina analí ica
y exac a.
Hipóc i as, men ís; si
la
lumb e a
Del sabe no nos
guía
en la
ca e a
Que
a
nues os días
el
des ino aza,
Segu a
pe dición
nos
amenaza.
Sólo
el sabe
e ena
el
ie o o gullo
Del
pode oso,
y el
le al mu mullo
De
co upción, sólo
el sabe
acalla».
(«He mijio y Go ona», . 441-449). '
55
Aunque
el
é mino 'pan le o'
no
es á ecogido po
la R.A.E.L., lo
u ilizo
po se sumamen e acla a o io pa a
el lec o ac ual,
aunque
sin
e
en
él ningún
alo
peyo a i o.
56
Según cons a po
el
p opio au o ,
la
uen e his ó ica pa a cons ui es a
leyenda ue
La
España Sag ada,
del P. Fló ez,
omo
19. Nos
hemos
de
si ua
en el
einado
de don
Sancho O dóñez, ey
de Galicia, en
donde eina
la
paz
de
odos
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
308
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
Po ello deben deci se las cosas
de
al
o ma
que
el pueblo
«igno an e» llegue
a
cap a las.
Pe o no
pueden con en a se
ad
ae e num
con
un
pueblo
igno an e: su obligación
es la de
ilus a lo,
ya que
es la base
más po en e
en
donde adica
la
ue za
de
cualquie
gobe nan e. Ve así
la
cues ión:
«Plebe
igno an e, es úpida, asalla,
Plebe
que un also esplando deslumb a.
No es
más que i me
base, do se
encumb a
La
usu pación,
de
c ímenes cubie a.
Lo
que
sus
a e ias desconcie a,
Lo
que su desen eno a oz ep ime,
Nunca
es
más que
el sabe :
p enda
sublime.
Con
que
la
e e na
y
pode osa mano,
Dulci ica
la
sue e
del
humano».
(Ibídem,
. 449-458).
No
impo a
el
modo
de
exp esión que
se
adop e pa a hace
es as e lexiones que conlle an
la
misión pedagógica: puede
u ili-
za se pa a ello
«la
p osa
o el e so». Sin emba go, Mo a,
pa a es e
ipo
de
comunicación p e ie e
el e so,
ya que
la
p osa
la
u iliza á
pa a expone
«lo
que
el social
come cio necesi a
/ Lo
que
es obli-
gación,
lo
que
es
a ea»
(«Don
Opas
», I,
XLIV), ese ando
la
e si icación pa a los momen os
en
que «ni
el
pode
con
su ue za
me
in imida»
malice—
le an ando su oz poé ica,
con
e dade o
o gullo,
con
oda
la
ca ga polí ica que conlle a, diciendo:
«...
ni
el
emo
del
palo
me
ha án deci que
es
bueno
lo
que
es
malo».
(Ibídem,
I,
XLVIII).
los ciudadanos.
Con la
in asión musulmana es a anquilidad iene pe u bada
ya que odos los
homb es
deben comba i
con a el
enemigo.
He mijio, buen a esano
y
iel asallo,
es
uno
de
ellos que,
a
pesa
de
de o a
a
los enemigos,
es he idc.
y
abandonado
en
un bosque, ce ca
de la
casa
de Go ona.
Es a
le
ecoge
y le
ayuda
a
ecupe a se
de sus
he idas. Mien as,
en la
co e
no se habla sino
de la
alen ía
de
un jo en desconocido que g acias
a
ella pudie on ence
. El
ey p egun a
quién
es y Don E o,
obispo
del
eino, un an o eceloso, a a
de
ocul a que
se
a a
de
su sob ino. Leyenda di idida
en
cinco pa es, compues a oda ella
en
endecasílabos,
con
un
o al de 556 . en
ima pa eada.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y AMÉRYCA
309
En
es a ocasión a aca du amen e
a
aquellos esc i o es que
cual «dulce cuad úpedo» acuden
al
peseb e
y
comen
lo
que les
die e
el
amo.
Pe o no se
debe ex aña nadie ya
«Que así i en millones
de indi iduos,
O icinas llenando
y
ibunales,
Y
comiendo gus osos los esiduos
Que a ojan
sus
pa onos libe ales.
Siemp e
do
sople
la
o una, asiduos,
Siemp e
al
pode sumisos
y
leales,
Cuando
de
se pode
el
pode cesa,
Se
qui an
de
su
is a a la
ancesa».
(Ibídem,
I, L).
¿Po qué
no
encon a
en
es as ases
la
causa po
la
que
José Joaquín emig a a
al no
acep a unas imposiciones ideológicas
y
c i ica , desde
el
ambien e ame icano,
a
unos
homb es
que
se
habían some ido
al
yugo
del
in aso ? También, pos ulo e que
no
podían se di igidas
al pueblo
español, sume gido, oda ía,
en
los
males
que es á c i icando.
Es
mucho más ac ible pensa que
ue on di igidas
a
un
pueblo
que desea empeza
a
i i
en e da-
de a democ acia,
con la
con ianza pues a
en
que
no
come a los
mismos e o es que había come ido
la
me ópoli. Ellos
son
jó enes
y
pod án supe a odos los obs áculos; ellos ienen una men e
ecep o a capaz
de
asumi esa enseñanza, esa e dad que an o
José Joaquín
de Mo a y
su p opia esposa di undi án po las
di e -
sas
escuelas,
a
eces c eadas po ellos mismos. Así,
se
pueden
con-
side a como au én icos «após oles»
de la
e dad, p opagado es
de
una ideología a opada
en el
bello man o
de la
ob a li e a ia.
Es el
único modo
de
pode di undi
LA
VERDAD
y
da
a
conoce
a
los
gobe nan es al «como
son» y no
«como debe ían se
».
El
camino
no e a
ácil
de
anda ni
se
podía eco e
en
poco
iempo.
Pa a
ello hace al a apoya se
en
una adición democ á ica
de la
que
el pueblo
'su
-
ame icano' ca ece, causa po
la
que es as
epúblicas
no
podían es a
en an
poco iempo consolidadas.
Lo
que
p imo dialmen e debían comba i
y
con ola
e a la
ambición
de
los mili a es, causa
de la
p esen e u bulencia.
En
odo gobie no
la
ue za
ha de
esidi
en la ley, no en
las bayone as;
en la
olun ad
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
310
PIEDAD
BOLAÑOS
DONOSO
popula , no en la
coacción.
Y
así
lo
exp esa bellamen e
en
es os
e sos:
«No el
e i o io inmenso,
no es el
b illo
De la
esplenden e pompa, ni
el
cuchillo
Siemp e amenazado ,
lo
que a ianza,
Ni hace es able
el
pode .
La
bienandanza,
La
paz,
la
dicha,
la
segu a
y
ue e
P o ección,
con
que ampa a
al
ulgo ine e
Mano piadosa
y
i me;
y,
más que odo,
Calo
sua e,
que
en humilde lodo,
B o a hace
la
lo amable
y
pu a:
Bene icencia, mad e
de
en u a,
Fuen e
de
amo
y de place , en
eso
Consis e su
igo .
Nunca
el excaso
De i esis ible
au o idad a anca
Bendiciones
al
míse o, cual
anca
Y
ac i a
la
bondad, cuando desciende.
De la
al a cumb e,
y al
humilde iende,
De
o gullo
esen a, el
ala p o ec o a».
(«Za adola», I, . 1-17).
Cie o es as e lexiones
con
ese gobe nan e
ideal,
u ópico, que
Mo a
busca pa a su pa ia.
Es la
única ocasión
en la
que exp esa
un deseo
y no
un hecho consumado
del
que se
pueda ex ae
la
enseñanza. Poco espacio
es el
que dedica
a
esa « econs ucción»
de
España
con la
que soñó un
libe al-
omán ico,
al que
no le
quedó
más
emedio que pasa
a
se un ecléc ico:
«Mas
del
que eina
en
mi país agua do
Temple
español, cas izo, pu o, ne o;
No
exó ico,
no
mix o,
no
bas a do,
Que
hoi
llaman
el non plus de lo
disc e o;
Temple
español, que luce po galla do,
Po
ec o y
anco;
el
que inspi ó espe o
Y
leyes dio
a la
España
en
o os días,
Y
some ió
pon en es
mona quías
».
(((Don
Opas»,
II, CXI).
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ACTAS
V
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
311
No
enemos que eco da que
el
gobie no que debe
sub i
Mo a a
su eg eso
a
España di e ía bas an e
de
es e
ideal. Como
español
se
sien e p o undamen e a e gonzado
y
como él odos
noso os, ambién hemos
de
sen i un in enso ubo
al
pensa que
José Joaquín
de Mo a no ha
ocupado, oda ía,
el
luga que
le
co esponde
en el
campo
de la
his o ia li e a ia española. Sí annos
palab as
del
p opio
Mo a
pa a ce a es as páginas pues, como él,
puedo deci que
((La
his o ia que e ie o
es noble, y
as a)).
57
57 Han
quedado
sin
menciona las siguien es leyendas:
«La
bo dado a
de G anada».
Leyenda di idida
en dos
pa es
y
esc i a
en
oc a as
(u
oc a illas),
con
un núme o
de e sos de 144 y 184,
espec i amen e.
Ambien ada
en la
co e
de
los
Reyes
Ca ólicos, momen os
an es de
conquis a
G anada.
Na a cómo una mo a
se
en ega
a
un desconocido
al
que descub i á su
amado
y le
in en a á ma a .
Es e
alla
y
quien mue e
es el
e dade o enamo ado.
Al inal
es a buena bo dado a
es
lle ada
en
p esencia
de la
eina
y don Gonzalo
de
Có doba.
«El
bo ica io
de Zamo a». Su
p o agonis a, Ben-Juse ,
iene desc i o como
el pe ec o
judío: p es amis a
y
algo
de
hechice o. Un día
ino a
consul a le
el
'alcaide'
de Zamo a
sob e si
se
podía casa
sin
miedo
a
un a aque enemigo.
El le
dice
que
lo
haga esa misma noche
y,
p ecisamen e, esa noche a acan.
Al
día,
siguien e
Ben-Juse
apa ece colgado
en
su a macia. Esc i a
en
oc a as
(u oc a i-
llas), con
un
o al de 120 .
«La
ba alla
de
F aga
».
Leyenda di idida
en
XV apa ados,
con
un
o al de
658 .,
endecasílabos;
se
ambien a
en
los einados
de Al onso VII de Cas illa y
Al onso I de
A agón. En e las di e sas ba allas que
se
mencionan es á
la
que da
í ulo
a la
leyenda:
don Al onso
a aca
al
ey mo o
de Valencia y Mu cia, Abengama.
siendo és e de o ado, po
lo
que iene que e ugia se
en el
cas illo
de
F aga.
Allá
se
da á
la g an
ba alla donde mo i án
an es de
hamb e
y
sed que
a
causa
de
las a mas.
«Don Lope». Se desc ibe
una ba alla en e las hues es
de don Fe nando y
Mu ali de
Ma uecos. En e los caballe os
c is ianos es á
don Lope,
que
se
empeña
has a
el inal de
su ida po enga se
del
ul aje que
ha
ecibido
en la pe sona
de
su he mana po pa e
de
es e mo o. Componen es a leyenda un
o al de
XXII
es-
o as de
ocho
e sos y de
sie e sílabas cada uno.
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