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"Mirtilo Gaditano": del liberalismo al eclecticismo. Un estudio a través de sus leyendas españolas

Bolaños Donoso, Piedad

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«MIRTILO GADITANO »: DEL LIBERALISMO AL ECLECTICISMO. UN ESTUDIO A TRAVES DE SUS LEYENDAS ESPAÑOLAS po PIEDAD BOLAÑOS DONOSO «Na e sena mocchie o in g an empes a, Non donna di p o incie, ma bo dellos (DANTE) («Don Opas », III) G a e sen encia se desp ende de es as palab as dan escas que, al igual que ue on elegidas po José Joaquín de Mo a pa a con- densa esa si uación emba azosa en la que se encon ó España an e la in asión á abe, han sido pues as al inicio de es e es udio po exp esa , jus amen e, el es ado de ánimo de un g an poe a español, ' que, en momen os de empes ad polí ica, de ansición y ansac- ción —como di ía La a— u o que emig a po no encon a ese « imonel» que guia a la 'especial' na e de su ida. 1 Sin emba go, no se puede concebi que no haya enido un pues o, como al, en el manual de li e a u a española de J. L. Albo g: His o ia de la li e a u a española, omo IV, «El oman icismo», Mad id, G edos, 1980. Tampoco exis e un es udio de conjun o de su ob a li e a ia, ya que, has a aho a, ha sido is o como el poli ico o el dese o de su pueblo. Si leemos las palab as que le dedica E. Allison Pee s en su clásico es udio sob e la His o ia del mo imien o omán ico español, pod emos comp ende esa escasez de es udios sob e el esc i o y, po consiguien e, su desconocimien o. Dice así: «Mo a iene poca imaginación, menos sen ido aún de lo pin o esco y ningún acie o en la elección de asun o. Además, su es ilo, siemp e lo ido y a menudo p osaico, iene más cosas en común con el S. XVIII que con el S. XIX, y su pasión po los epí e os es poco menos que isible», omo II, Mad id, G edos, 1954, págs. 367-368. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 276  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO Ya hace algunos años que ad i ió Luis Monguió que «Mo a, como Juno, mi a en dos di ecciones: una la del gus o clásico, p o- undamen e en aizado en él; o a, la del gus o que a ab iéndose camino en sus p opios días» 2 y que de al amalgama de si uaciones con usas, incluso con adic o ias, nos deja buen ejemplo en sus p opias concepciones li e a ias que, sin en a en la polémica sos- enida con Bóhl de Fabe , bajo el seudónimo de «Mi ilo Gadi- ano» 3 po se de odos conocida, c eo que se ía de sumo in e és eco da en es os momen os cie as ideas expues as, más o menos po los mismos años en los que sos u o la polémica, pa a compa- a las y/o con as a las con las que se encuen an en las Leyendas Españolas," obje i o de es e abajo y que sin ellas se co e ía el iesgo de no alo a debidamen e es a c eación li e a ia, ni la ina- lidad —según mi pa ece — con la que nacie on de la pluma de nues o au o . En 1813, es ando Mo a p isione o en F ancia, en ió a doña F ancisca La ea — esposa de Bóhl de Fabe — unos omances suyos acompañados de una ca a, de la que des aco es as ases: «...he p ocu ado imi a el es ilo de los an iguos omances espa- ñoles [...] [En los omance os] se encuen an pensamien os ilo- só icos y medi aciones encumb adas, expues as en el lenguaje más sencillo y na u al. Allí se e lo que es el in lujo de la na u aleza en los p ime os ensayos poé icos de los pueblos...». 5 O, es as o as, esc i as en una pos e io epís ola, en donde mani ies a el g an en usiasmo -po Shakespea e: «... lo c eo el más he moso genio que jamás ha exis ido [...]. No u o o a egla que la inspi ación, c eó o a na u aleza, pe- 2 Monguió, Luis: Don José Joaquín de Mo a y el Pe ú del ochocien os. Uni- e si y o Cali o nia P ess, Be keley and Los Angeles, 1967, pág. 80. 3 Vid. Na as Ruiz, Rica do: El oman icismo español. Documen os, Sa- lamanca, Anaya, 1971, cap. I, págs. 15-32, especialmen e. 4 Leyendas Española, po ..., Lond es, C. y H. senio , 49, Pall Mall, 1840. Al in: [Juan We heime y C$., XIV págs. + 1 h. + 470 págs.]. De aho a en adelan e, siemp e que se ci e las Leyendas.., debe en ende se que me e ie o a. es a edición. Respe o o og a ía y ac ualizo acen uación. 5 C. Pi olle : La que elle caldé onienne de Johan Nikolas Bóhl on Fabe e José Joaquín de Mo a, econs i uée d'ap és les documen s o iginaux. Pa ís, 1909, pág. 79. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  277 ne ó [en] la humana como si se hubie a hallado en su c eación y nadie ha sabido ence a en un e so una se ie de ideas que dan ma e ia pa a medi a ho as en e as». 6 Pocos años más a de José Joaquín de Mo a piensa de o a o ma. Es a nue a concepción li e a ia se desp ende de las palab as in oduc o ias que dedica «Al lec o » en las Leyendas. Habla «... de la humilde i ialidad del omance...» y dice: «Nues os an iguos omances o man, en e ec o, el cue po de poesía popula más pe ec o, más ca ac e ís ico y más in e esan e de cuan os poseen las naciones de Eu opa. Pe o en esos lími es se encie a su mé i o, y de ello se in ie e que el siglo p esen e, cuan- do las necesidades in elec uales son an di e en es de las que exis- ían en los iempos de los omance os, debamos ebaja nos al ni el de que ellos no podían sali , ni p i a nos de los ecu sos que las icisi udes de los siglos han pues o a nues a disposición, y de que ellos no podían hace uso...». 7 Y es as o as sob e «el más he moso genio que jamás ha exis ido» —según palab as ex uales ya p onunciadas sob e Shakespea e: «Nadie me ha á c ee que Shakespea e es un bá ba o, y Calde ón un ex a agan e; ni ampoco pod á pe suadi me que ue on dos jenios de p ime o den, po la única y exclusi a azón de no habe se some ido a cie as eglas, y de no habe adop ado cie o jéne o de imájenes y me á o as que son, en en ende de cie os homb es, condiciones necesa ias y lími es posi i os de la excelencia li e a ia, y abas mezquinas y absu das, en opinión de o os que ba allan en iles opues as...)). $ Cie as ma izaciones se han podido obse a en e unas decla- aciones y las o as. Es p obable que las amis ades y el p opio paso del iempo hicie an madu a el 'ímpe u' del homb e jo en y omán ico. Amis ad como la man enida con Blanco Whi e y del 6 Ibídem, pág. 80. 7 Mo a, J. Joaquín de: Leyendas..., op. ci ., págs. V-VI. 8 Ibídem, págs. XII-XIII. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 278  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO que ecibió, po los años de 1824, palab as an pe suasi as como: «los poe as españoles hablen en pe sona p opia y dejen el cayado y el pellico», deja án su in luencia en Mo a. Así, pa ece es a ecogida es a inci ación en las p ime as páginas de las Leyendas: «Hágame el lec o la jus icia de econoce que, po de ec uosas que sean las composiciones some idas en es e olumen a su juicio, a lo menos no hai en ellas la meno aza de aquel achaque [la a ec ación], an común en nues o siglo. Ni alego como un g an mé i o la ci cuns ancia de habe me p ese ado de su in lujo: po que, en ealidad, no concibo el place que esul a de iolen a las p opensiones indi iduales, ni de o za al en endimien o a camina po una senda azada de an emano, sea o no sea la que segui ía, abandonado a su p opia inclinación, y mo ido po los impulsos na u ales. Malas o buenas, es as Leyendas han sido es- c i as con independencia de odo espí i u de escuela y de acción [...] sino las que le han pa ecido emanadas del sen ido común y del buen gus o. En una palab a, no desea que las Leyendas sean juzgadas como clásicas ni como omán icas, sino como suyas». lo Es a úl ima concepción, a pesa de lo que dice y como es sabido, pe enece a una ideología plenamen e omán ica pues ellos de en- dían que cada genio iene sus peculia idades e inimi ables o mas de exp esión. Pe o no seamos excesi amen e ingenuos al pensa y c ee que Blanco, o cualquie o o compañe o exiliado ue an los únicos que guia an un alma an con adic o ia como la de José Joaquín de Mo a. El ene que abandona un país po o o cons an emen e 11 9 Va iedades, I, pág. 342. 10 Mo a, J. Joaquín de: Leyendas..., op. ci ., págs. XIII-XIV. 11 «En la gue a con a Napoleón ue hecho p isione o e in e nado en F ancia has a el inal de la lucha. De eg eso a España se adicó en Mad id donde eje ció su p o esión de abogado y se dedicó al pe iodismo. En 1823, con o os libe ales, emig ó a Lond es al es au a Fe nando VII el égimen absolu is a [•••]• Allí le conoció Be na dino Ri ada ia, quien, al llega poco después a la p esidencia de las P o incias unidas del Río de la Pla a, le llamó a Buenos Ai es...», en: De la si uación ac ual de las Repúblicas de Sud - Amé ica, po J. Joaquín de Mo a, en «Re is a His ó ica». Mon e ideo, agos o 1963, año LVII, omo XXXIV, núms. 101-102, págs. 556-572. [Palab as ecogidas de la 'In oducción' hecha po la Di ección del pe iódico]. A pa i de su llegada a Buenos Ai es en Feb e o de 1827, ma cha a dis in os países: el 1 de diciemb e de 1827, a San iago de Chile; el 13 de ma zo de 1831, a Pe ú; el 21 de oc ub e de 1834, a Boli ia; y el 26 de ma zo de 1838, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  279 en busca de pode plasma unos ideales poli icos, que no pudo exp esa en su país y que en la mayo ía de las ocasiones ampoco e á iun a en es os países sudame icanos, 12 le deja á esa huella que se ha enido llamando «el desengaño omán ico -libe al», " pe o a la que pod íamos cali ica como «angus ia i al», emenda- men e necesi ado de plasma la en una exp esión li e a ia capaz de compensa a un homb e in elec ual. En nues o caso José Joaquín de Mo a p oduci á es as Leyendas Españolas, que end emos que examina bajo es e p isma pa a pode , después, llega a un enjui- ciamien o li e a io. El poe a ha elegido el medioe o pa a enma ca la mayo ía de sus pe sonajes y lanza desde allá su c í ica. Desde hacía años, como homb e hijo de su época, se había p eocupado y había con- esado su p edilección y concepción de la 'poesía medie al', 14 ade- más de e con cla idad esas dos mane as de examina la his o ia poé ica de cada pueblo, de edades emo as o, como dice en e so «de época añeja y po demás oscu a». 15 Esas dos o mas de en en- de la poesía ienen a se : una la del ilólogo, la del e udi o a en o a Ingla e a, donde pe manece con ca ác e de Cónsul Gene al y Agen e Financie o de la Con ede ación Pe ú-Boli iana. Luego pasó a Pa ís, e o nando, inalmen e, a Mad id en 1843, donde ue nomb ado miemb o de la Academia Española. Mue e en Mad id el 3 de oc ub e de 1864. 12 Po ejemplo, es sabido su pa icipación en la edacción de la Cons i ución de Chile, 1828 y lo que esc ibe en la leyenda «Za adola», ejemplo cla o de esa: desilusión libe al en su g ado máximo: «Una Cons i ución es un olle o. No es más, si no me saca de un ap ie o. Y si me pone en o os, y si ama ga Mi míse a exis encia, y si la ca ga Que lle o a cues as dobla, y si pe u ba La dicha de mi hoga , y si a la u ba Sucia, igno an e, desca ada y ciega. Mi hono , mi dicha y mi en u a en ega, Y una nación en e a jime y llo a, No es olle o: es la casa de Pando a». ( . 695-704). 13 Llo ens, Vicen e: Libe ales y omán icos, Mad id, Cas alia, 1979, pág. 422. 14 Vid. The Eu opean Re iew, sep iemb e de 1824, I. págs. 531-541. 15 Mo a, J. Joaquín de: Leyendas..., « Don Opas,, I, III, . 2., op. ci ., pág. 337. Ul ima de las leyendas que comp ende es e lib o —y la más conocida —, na a la en ada de los á abes en España as la aición que Don Julián y Don Opas hacen a Rod igo. Son muchas las dig esiones que encie a, po lo que sd ala ga excesi amen e la na ación. Di idida en cua o pa es y esc i a en oc a as eales, p esen a un o al de 3.864 . UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 280  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO a las coincidencias c onológicas de hechos y composiciones; la o a es la del homb e que conec a la poesía con el desa ollo de unos acon ecimien os poli icos. Sus palab as ienen a se las siguien es: ((Who us s mo e o his sensa ions han his knowledge, who seeks in poe y only he poe ic spi i , and who connec his spi i whi h he manne s and cha ac e o he na ions among whom i is de eloped)), 16 y que dicho de o ma poé ica enía a se : «Menos que e udición, se á el ins in o Quien guia a mi mano en la pin u a» (((Don Opas», I, III, . 3-4) Y ese ins in o se á el que guíe a odos sus pe sonajes cuando piensan, hablan, ac úan o se mue en; incluso se puede llega más allá: conoce emos al HOMBRE -au o a a és de es os e sos, ya que así él mismo nos lo con iesa: «Y quie o que en mi ima, aunque indisc e a Conozcas más al homb e que al poe a» (((Una mad e)>: 'La sepa ación' X). 17 Es e se á nues o p incipal obje i o, po que si bien las Leyen- das pueden analiza se desde el campo es ilís ico - ilológico —como el p opio Mo a había anunciado —, sólo oca é es e aspec o muy 16 The Eu opean Re iew, ci . 17 Leyenda que ocupa el núme o 3 de es e lib o. Esc i a en oc a as eales; di idida en cua o pa es i uladas espec i amen e: 'El p ó ugo'; 'El alcáza '; 'La sepa ación'; y ' El ja dín', con un o al de 720 e sos. Un b e e esumen del a gumen o pod ía se : Una muje , c is iana, iuda, soco e en su casa a uq homb e, sin in e esa se . po su iden idad. Al día siguien e ya no es á en su casa el huésped. Ese día se en e a que el ey mo o piensa ejecu a a Gil Valpues a,c su hijo, pe o g acias a la in e ención de la mad e y la gene osidad del ey, que e a el homb e al que soco ió, consigue libe a lo. Las dos úl imas pa es ecogen cómo había llegado Valpues a a manos del mo o y quién e a es e pe sonaje c is iano. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  281 some amen e Y po que lo necesi amos pa a el o o en oque, ya que se ha pues o el én asis en el p esen e es udio en el aspec o que hace e e encia al homb e en elación con su his o ia, es deci , en esa segunda o ma de examina una ob a li e a ia, según Mo a. No obs an e, pa ece que el au o quie e p esen a algunas inno aciones den o del p ime campo a la ho a de compone es a ob a y se lo explica a Blanco Encalada a a és de una epís ola de la que en esaco algunas ases: «Me he echado en b azos de la poesía con el ánimo de in oduci en e mis compa io as un pequeño cisma con a los quin anis as y melendiz as y sus anac eón icas y odas epilép icas, a ando de ence algunas di icul ades y de a en u a algunas inno aciones». 18 Pe o es as inno aciones llegan un an o con e aso a España que es aba en ase de supe ación del mismo oman icismo —en el que hab ía de encuad a se las Leyendas. Comp enden es as Leyendas un o al de ein e na aciones. Es e géne o li e a io alcanza en España su apogeo en el pe íodo que nues o au o i ió en ie a ame icana. Nace con la inalidad de e alo iza el pasado y la li e a u a popula . «No es ex año —dice Rubén Bení ez— que en España el géne o se asocie desde emp ano con el omance po un lado y con las écnicas de la e- cons ucción a queológica al modo de Wal e Sco po el o o ». 19 Es a asociación del géne o con el ' omance', po lo que es- pec a a nues o au o , no se á del odo cie a, como ya hemos comen ado, a ando de supe a lo con las nue as écnicas que o e- cen los iempos mode nos. Acep a, como e emos, la emá ica p incipal del omance o. Po o a pa e, no nos debe de ex aña que José Joaquín de Mo a siga muy de ce ca esa ' econs ucción a queológica' de Si W. Sco , ya que en 1825 apa ece la p ime a aducción española 18 Amuna egui, Miguel Luis: Don José Joaquín de Mo a. Apun es biog á icos, San iago de Chile, 1888, pág. 311. 19 Bécque , G. A.: Leyendas, apólogos y o os ela os. In ., ed. y no as de Rubén Bení ez, Mad id, Ed. Labo , 1974, pág. 22. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 282  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO comple a de I anhoe y El Talismán, a ca go de Mo a, 20 que, desde Lond es, y po el mismo edi o de sus Leyendas, di igi á, p incipal- men e, a los países sud - ame icanos pa a que «[...] además de delei a la imaginación, como hacen odas las icciones li e a ias [...] [p oduzcan] una u ilidad eal, cual es la de acili a la in eligencia de la his o ia, amilia izándonos con las ideas dominan es...». 21 Se p e ende que es as nue as naciones ap endan en las no elas de W. Sco esa lección que encie a la 'an igua' Eu opa y ap ecien las eglas e e nas del o den, que conlle an el bienes a social. Sus ob as son po ado as del impo an e dogma de la a e nidad humana: «Amigo de los humildes y admi ado de los g andes, ha sido inge- nio único pa a se i de in é p e e a unos y a o os, pa a echa un pun o de comunicación en e clases que se des uían haciéndose la gue a, y que deben conse a se po medio de p o echosa alianza. Me ced a sus es ue zos es ablecióse una co espondencia imp e is a en e lo pasado y lo p esen e, la a is oc acia y el pueblo, la mona quía y la epública, el mundo eal y el an ás ico». 22 La e alo ización del pasado —al que hay que imi a en lo que encie a de posi i o y no en lo nega i o— se ha á a a és de la His o ia Medie al, época en la que es án ambien adas die- ciocho leyendas de las ein e que comp ende el lib o 23 y de las 20 Vid. Za ala, I is M.: Ideología y polí ica en la no ela española del S. XIX. Mad id, Anaya, 1971, págs. 27-28. Sob e El alismán, dice Mon esinos, qué se á¡ sub i ulada, en la edición de Ba celona, Be gnes, 1838, «cuen o del iempo de las c uzadas». (J. F. Mon esinos: In oducción a una his o ia de la no ela en España en el S. XIX, Mad id, Cas alia, 1980, pág. 140). 21 Za ala, I is M.: Ideología..., op. ci ., pág. 28. 22 Palab as ecogidas del pe iódico «El apo », Ba celona, 9-XI-1833, po un a iculis a anónimo. [Se piensa en el edi o López Sole ]. 23 No es án enma cadas- , en la época medie al: «La Flo ida», ambien ada en el einado de Felipe II, cuando la 'In encible' ue de o ada po la a mada inglesa. Uno de los ba cos de nues a lo a se llamaba La Flo ida, capi aneado po Gil , de Oña e, que as la de o a, llega a la de i a a las cos as de la isla de Mull (Escocia). Allí iene luga una he mosa his o ia de amo en e el je e de la ibu y la hija de don Gil, al que pone in la esposa de aquél (Maclean), haciendo hundi el ba co español con oda la ipulación. Es á esc i a la leyenda en 72 oc a as eales UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA 283 que se espe a que el 'lec o ' e enga el buen mensaje, desca ando lo nega i o, aunque pa a ello hay que conoce lo ambién. En «Don Opas» (I), decía Mo a: «Conózcalos el homb e, y los de es e », mensaje nada no edoso pa a la his o ia li e a ia, ya que, se puede habla de ópico li e a io. Bien podemos eco da cómo lo decía Fe nando de Rojas al conclui su Celes ina: «No dudes ni ayas e güenca, lec o , na a lo lasci o, que aquí se e mues a; que siendo disc e o e ás ques la mues a po donde se ende la hones a la o . ............................................................ Y assí, no me juzgues po esso li iano, más an e zeloso del limpio bi i , zeloso de ama , eme y se i al al o Seño y Dios Sobe ano. Po ende, si ie es u ado mi mano, u ias con cla as mezclando azones, dexa las bu las, ques paja y g ancones, sacando muy limpio den ellas el g ano». 24 Y si Rojas habla de «paja y g angones» pa a esas bu las, en Mo a encon amos ambién esos elemen os desen adados, esa i onía p o enien e de By on y que podemos cali ica como de «desmi i i- cación medie al». Nues os pe sonajes dejan de se hé oes pa a con e i se en homb es y muje es de ca ne y hueso, eaccionando an e los acon ecimien os como hubié amos eaccionado uno cual- quie a de noso os. Así, Al onso XI, céleb e po sus deli os y al as conyugales, una ez conseguida la nulidad de ma imonio con doña Blanca, consigue casa se con doña Juana de Cas o. Pe o una ez sa is echo su cap icho, a los pocos días de la boda le dice: que hacen un o al de 576 . La o a leyenda no medie al es «Don Polica po», pe sonaje u o de la imaginación del poe a que enca na la polémica en e lo 'an iguo' y lo 'mode no'. Esc i a en 54 oc a as eales, ienen a se 432 . Pudie a habe sido esc i a al unísono con el 'P ólogo' de es a Leyenda, ya que se mues a inc édulo, escép ico, an e una u o a pos u a. 24 Rojas, Fe nando de: La Celes ina, In oducción de Juan Alcina; ed. y no as de Humbe o López Mo ales, Mad id, Plane a, 1981, pág. 245. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 290  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO los e ec os más pin o escos, y las más as as y a iedades pe spec- i as: p ados amenísimos, bosques impene ables, p ecipicios, o- en es, al omb as de las lo es más delicadas y olo osas, y odo es o o eado po el ai e más sua e y anquilo, y en p esencia de un inmenso labo a o io de hu acanes, nieblas y bo ascas». 34 Con odo lo que acabamos de lee , ¿no es más que su icien e pa a pensa que Mo a enía el ambien e p opicio pa a si ua a sus pe sonajes, al como se lo exigía la moda omán ica? Po es a azón, las desc ipciones de paisajes que se nos o ecen en «Una mad e» son, sin luga a dudas, pe enecien es a es e paisaje boli iano: « ¡Qué ine able espec áculo! ¡Qué al u as Inmensu ables! donde en mole densa, Albas las nieblas, y o a ez oscu as, Ya se dila an cual co ina inmensa, Sob e el coloso; ya de nie es pu as, Dejan isible la llamada ex ensa, Ya bajan al decli e, cuyo e de, En la ne ada cúpula se pie de!». («Una mad e », 'La sepa ación', III). Paisaje ame icano que encon a emos ambien ando cualquie a de es as Leyendas. Examinemos algún que o o ejemplo: «... Mis somb íos o men os necesi an Peñascos eminen es, Po donde u ibundos los o en es Dilace ados oncos p ecipi an; Queb adas hondas, y hondas abe u as, Do su e oce libe ad celeb a, Sil ando la culeb a; Malezas in incadas, peñas du as, Niebla espan osa, y bá ba o ujido De hu acán desa ado, que disuel e Las al as c es as del peñasco hendido». («La judía», . 87-97). 34 Mo a, J. Joaquín de: Leyendas..., op. ci ., pág. 461. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  291 «Ya en Occiden e la pos e izlumb e Del día se ocul aba, y en pos de ella, De amaba o en es de alba lumb e La luna, emon ando su az bella Con indecible majes ad. La cumb e Del mon e, y el audal nacido en ella, Imi an los e lejos celes iales En du a nie e y mó iles c is ales». («El p ime conde de Cas illa», II, I).' s Pod íamos hace un elenco in e minable de ci as, pe o ello no nos conduci ía nada más que a lo que ya hemos anunciado: paisaje ame icano. Sin emba go, c eo con enien e ae a la memo ia o os e sos po lo que de posi i o encie an pa a nues a da ación: «La sel a equinoxial me dio acojida, Que de los Andes la in ini a nie e Fo ma, en o en e undoso ans o mada, Su qué las ondas en ba quilla le e, Po sua es alien os impulsada. Del Ecuado al p oceloso Es echo...». («Las dos cenas», II, . 64-84). 36 ¿Hace alusión, acaso, al desplazamien o que u o que ealiza desde «El Callao a bo do del be gan ín chileno 'Paulino', umbo 35 Se a a de la leyenda que hace el núme o dieciséis, esc i a en oc a as eales, epa idas en cua o apa ados, con un o al de 632 . Se nos na a los amo es en e el Conde de Cas illa y la hija del ey de Na a a don Ga cía. Al no ene consen imien o del pad e y po habe caído el conde en manos del p opio ey, la in an a decide p epa a la huida con su amado, y que consigue elizmen e. 36 Es a leyenda hace el núme o ece en el o den es ablecido po su au o a la ho a de publica las. Esc i a en sil a (11 + 7), imando al gus o del poe a, se di ide en ca o ce apa ados que comp enden un o al de 421 . Toda ella es á encaminada a demos a nos los e ec os del despo ismo. Un al ey En ique se e expoliado po sus p opios nobles: condes, duques..., llegando el momen o de no ene ni de qué come . Un día decide isi a a una de es as amilias icas y obse a cómo le iba la ida. Su asomb o no pudo se mayo al comp oba que allá el lujo y los place es e an los que einaban. Bajo amenaza de mue e ecupe a el ey odo su pode pe dido. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 292  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO a Islay, pa a segui desde allí po ie a a Boli ia»? 37 Es p obable. De odas o mas seguimos mo iéndonos al ededo de la única echa que apa ece en las Leyendas: la de 1835. Po úl imo, apo a un nue o es imonio o ecido po el p o- pio au o al e e i se, en no a, a la leyenda la «Flo ida». Dice: «Esc ibióse es e e so, cuando España, some ida al más ilimi ado pode absolu o, pa ecía habe pe dido la espe anza y los medios de ecob a sus an iguas libe ades ». 38 ¿A qué pe íodo quie e hace alusión Mo a? Es sabido que el es ablecimien o de la mona quía absolu a en España se impuso en a ias ocasiones, pe o, ¿po qué no pode lo si ua a la mue e de Fe nando VII (1833) cuando se p oclama a su hija, Isabel II, como suceso a de la co ona y empieza en el no e de la península una gue a ci il, he encia e iden e del acaso de la e olución libe al en España? Pod íamos acep a lo, al menos como hipó esis, po lo que una ez más nos ace ca íamos a la echa de 1834-38, años que pasó en Boli ia y pe íodo de iempo en que, según mi opinión, se edac a on es as Leyendas Españolas. II An e cada Leyenda apa ecen unas palab as ex uales o ci as 39 pe enecien es a di e sos au o es y di e sas épocas li e a ias. No hay lo que se dice una p e e encia cla a po ninguno de ellos, si 37 Monguió, Luis: Don José Joaquín de Mo a..., op. ci ., pág. 47. 38 Mo a, J. Joaquín de: Leyendas..., op. ci ., pág. 462. 39 1) «La judía »: «A hing o da k imaginings» (BYRON). 2) «La bo dado a de G anada»: «¿Es posible que e ab aces A las co ezas de un oble Y dejes el á bol uyo Desnudo de u a y lo es? ................................................ Alá pe mi a, enemiga Que e abo ezca y lo ado es» (PEREZ DE HITA). 3) «Una mad e »: «Un bien ai n'es jamais pe du». I 'El p ó ugo': «Ab e su pecho al pob e, que llo ando soco o le pidió» (FR. L. DE LEON). II 'El Alcáza ': «Tu plei o, que has a ago a, a pena du a, Ansí como a mal ado, e condena, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  293 excep uamos a Shakespea e, ya que la a iedad esponde a una única azón: la de busca aquellas palab as, aquellos e sos que Con e i á en sen encia de sol u a» (FR. L. DE LEON). III 'La sepa ación': «II ou si se a Nelle o une, é solo lo schiude i occo Delle g andi s en u e» (MONTI GALEOTTO MANFREDI). IV 'El ja dín': «Fue aquella noche el ja dín, No ja dín cue a ho o osa. Un es oque cada osa. Un puñal cada jazmín. Flo a eclipsó sus ma ices, Po no e an os ho o es» (EL JARDIN DE LOS ENCANTOS). 4) «El bo ica io de Zamo a»: «I do emembe an apo heca y, ... ...........................whom la e I no ed In a e 'd weeds» (SHAKESPEARE). 5) «El hijo de Don Fa án»: «E losa pu e, e 1' en a, e ne ice e. In e e di cas igo, ono e laude» (GIERUSALEMME LIBERATA, V. 22). 6) «He mijo y Go ona»: «Alas! he e is no ins inc like he hea » (BYRON). I «I make swo ds: bu lea e i o o he people o use hem» (SIR WALTER SCOTT). II «She lo ed me o he dange s I had passed» (SHAKESPEARE). III «Hai algunos homb es, que e dade amen e son buenos y san os: pe o suelen se necios» (LOZANO, REYES NUEVOS DE TOLEDO). IV «La accia sua e a accia d'uom gius o, Tan o begnina a ea di uo la pelle. E d'un se pen e u o l'al o us e» (DANTE). V «The king is ull o g ace and ai ega d, And a ue lo e o he holy chu ch» (SHAKESPEARE). 7) «La Flo ida»: «Si son celos un u o , Una ciega des emplanza, Que sólo quie e enganza, Es ago, mue e y ho o ; Y que no eme a los cielos, Y que a los cielos se alza a, Si allí su enganza halla a, Dice bien, yo engo celos» (UN INJENIO DE ESTA CORTE). 8) «Escena de los iempos eudales »: «Mas amaba la ie a que non al C iado E a de muchas guisas o ne e ol edo » (BERCEO). 9) «Za adola»: «Síguese que los impe ios Y einados. No son, no, desa o ados De lace ios» (GOMEZ MANRIQUE). 10) «La ba alla de F aga »: «Has hou ye mo e blood o cas away?» (SHAKESPEARE). 11) «Don Lope»: «Jam enio mo i u us e haec ibi po o Dona p ius» (VIRGILIO, En. XX. 881). UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 294  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO mejo condensen el con enido de la leyenda a la que p eceden. Des aco, como simple ejemplo, la que si úa a la cabece a de «El bas a do », pa a mos a la es echa in e elación en e 'ci a' y 'con- enido de la leyenda': «Es -ce ma au e á moi, si mon pé e n'a pas épousé ma me e?». Beauma chais. Desde el pun o de is a es ilís ico —al que ya me he e e ido pa a deci que no ha é un es udio en p o undidad —, es as Leyen- das se deben enma ca en la co ien e omán ica de la que el au o , 12) «El bas a do»: «Es -ce ma au e á moi, si mon pé e n'a pas épousé ma me e?» (BEAUMARCHAIS). 13) «Las dos cenas »: «Look he e, upon his pic u e, and on his» (SHAKESPEARE). 14) «Ped o Niño »: «Fallé un buen Caballe o, me ecien e de hon a y ama, ce ca de aquellos que pugna on po llega a palma de is o ia» (CRONICA DE DON PEDRO NIÑO). 15) «Don Polica po»: «Sus ine» (MAXIMA ESTOICA). «Aguan a» (TRADUCCION LIBRE). 16) «El p ime conde de Cas illa»: «Oc a io. ¿Quién así cambió su es ella? Tu pin. Ella Oc a io.  ¿Y quién ue su sos én En sus males? Tu pin.  Ella Oc a io  ¿Y quién Rompió sus p isiones? Tu pin.  Ella Oc a io. ¡Válga e Dios po doncella! No hai ie a más a ojada Que doncella enamo ada ». (UN INGENIO DE ESTA CORTE). 17) «Bosquejo»: «Who shall heal mu de ? Wha is done is done» (BYRON). 18) «El halcón »: «I1 u un bon sy e, qui oneque ne manqua aux loix de Che ale ie. Gens d-Eglise a aien cuydance de ses E a sm (VMEILLE CHRONIQUE). 19) «Los No mandos en Galicia»: «He deem'd himsel ma k'd ou o o he s' ha e And mock'd a uin so hey sha 'd his a e» (BYRON). 20) «Don Opas »: I «A hou no ?!—Wha !--A ai o ! Yes» (OTWAY). II <<I ha e been abus'd,'insul ed, and be ay'd. My inju 'd honou c ies alond o engeance; He wounds will ne e close» (EARL OF WARWICK). III «Na e senza nocchie o in g an empes a, Non donna di p o incie, ma bo dello». (DANTE). IV K... Fa ewell, King» (SHAKESPEARE). UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  295 a causa de su desengaño polí ico, se i á alejando cada ez más. Es po es a azón po la que encon amos, en su mayo pa e, unas leyendas áciles de comp ende al habe se alejado el au o del a e e ó ico que el oman icismo 'pu o' exigía. 40 Al igual que a La a, pa ece p eocupa le que las palab as sean me o « ehículo de no en endimien o en e los homb es; de las g andes palab as como señuelo de los polí icos pa a engaña a los simples», "' si bien no desca a cie os ecu sos, ya casi ópicos pa a es a gene a- ción, 42 como es el encuad e de unos homb es y muje es en un paisaje decaden e, oscu o, con un mu mullo de ondo a causa del oleaje del ma o del ollaje de un bosque: «Po las ondosas al u as Que ci cundan a Lope a, Cuando las cen ellas pu as De la celes ial lumb e a Rompen las nieblas oscu as Que enneg ecían la es e a, Vaga en uel o en g ana y o o, Don Fa án, e o del Mo o». («El hijo de don Fa án», I). 43 40 Nada más sencillo pa a co obo a es a a i mación que lee sus p opios e sos: «No sé qué impulso i esis ible mue e Mi inspi ación a ue a del camino Que a mi o una señaló el des ino. Fácil, sencilla, descuidada y le e. Desc ibió en ima b e e. Sin aspi a a o na o pe eg ino, Que en bosques y p ade as. Y en soli a io es udio ecibía; Huyendo de las ases al ane as. De la sono a y al a galla día. Con que injeniosos no eles Gana on sus lau eles». («Las dos cenas », I). 41 Seoane, Ma ía C uz: El lenguaje de un desencan o, «El País », domingo 29 de ab il de 1984, pág. 4/lib is. 42 Vid. Fos e , D. W.: Un índice in oduc o io de los « ópicos» de la poesía omán ica española: luga es comunes en la lí ica de Ri as, Esp onceda, Bécque y Zo illa, en «Hispano ila», XXXVII (1969), págs. 1-22. 43 Es a leyenda es á si uada en el pues o quin o de las Leyendas... La na a- ción cons a de un o al de XV oc a illas de ima abababcc, es una de las más b e es y menos 'sus anciosas'; se limi a a na a nos el encuen o de un pad e con su hijo, pe eneciendo cada uno a un bando dis in o: Fa án a los c is ianos y su hijo a los mo os. Aquéllos ienen si iada Lope a (pueblo de la ac ual p o incia de Jaén), a la que conquis an los c is ianos con ayuda del hijo de Fa án. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 296  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO O es e o o: «E a la sel a é ica, somb ía; Los oncos en inmensa columna a, Desnudos se ele an y de echos, En p ados de e amas y de helechos. Mo al e a el silencio, in e umpido Po la esaca que la playa azo a: O po el melancólico g aznido, Con que la ma saluda la ga io a...». («La Flo ida», LIII-LIV). Sin amos, ambién, el escalo ío húmedo que nos eco e el cue po po es a pano ámica: «E a la noche, y en la a ena ía, La ma su espuma plácida mo ía, Re azando en sus mó iles espejos De los as os los cándidos e lejos. ¡Cuán sua e espec áculo al que mi a Sin inquie ud la soledad! ...». («Los no mandos en Galicia)), VI). 44 Pe o si quisié amos, encon a íamos al g an poe a omán ico leyendo «Bosquejo ». He aquí una mues a: «O a edlo, cual su ca la honda aza Su en e ajada, pálida, deshecha; Donde en ho ible ehículo se enlaza, Con odio y con emo , abia y sospecha. Alguna sie pe ocul a despedaza Su co azón, o con lazada es echa 44 Ocupa el penúl imo luga en es as Leyendas... La na ación se emplaza en el siglo X, época en la que einaba Gonzalo Sánchez y llegan a las cos as gallegas los no mandos. Se en e eje la His o ia con una a en u a amo osa en e He mu a, hija de Gonzalo y Ubico, paje del ey. Es un amo desg aciado ya que mue en) los enamo ados; los in aso es, sin emba go, son de o ados. Di idida en IX apa - ados, compues os cada uno de ellos po un núme o desigual de e sos endecasílabos y de ima consonán ica, pa eada, p esen a un o al de 564 . UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  297 Lo op ime, y seca, o pe y escondida, Las uen es del place y de la ida». (((Bosquejo)), V). as El hipé ba on y los símiles son ecuen es, y e dade amen e he mosos es os úl imos. T aigamos a nues a men e algunas de es as bellas imágenes: «Cual ánades uidosas que en ga illa La mad e iel conduce, se de ienen De algún a oyo en la esca pada o illa; Fija en la mad e la mi ada ienen, Y ella calcula un a o, y luego chilla, Y ellos a su manda o se p e ienen En un momen o, y al audal se lanzan, Y as su guía el o o bo de alcanzan. Así a la a ena aquel opel de o o Se a ojó al escucha la a enga pía Del je e... ». (((Don Opas», II, XXVIII - XXXIX). El empleo de oda una gama de adje i os haciendo alusión a colo es, nos p oduce una sensación de placidez y ace camien o al da o conc e o p esen ado, al como los na u alis as hacen: «blon- da espiga», « e des sauces», «albo espino», «g ano ubio» o «pá- lido acimo », «ne osas canas », «a enal os ado »... ' 45 Hace el núme o diecisie e en la dis ibución de es as Leyendas... Es la más omán ica de odas ellas po sus con ucciones léxicas-sin ác icas, como po su ambien ación: ha elegido las o illas del Nilo pa a si ua a su pe sonaje que, sin conoce se el c is iano que habla, se encuen a allá en el más las imoso de los es ados: su p opia conciencia le a des uyendo po el ecue do de habe dado mue e a su amada, po con usión, has a que se da mue e a sí mismo. Son un o al de 176 . ecogidos en XXII oc a as eales. 46 Son ejemplos omados de la leyenda «Escena de los iempos eudales». Leyenda que ecoge la his o ia del ey He menegildo y la del noble D. A ias, nada que ido po sus asallos. Un día, decide oma po esposa a Es ella que, a^ opone se an o el pad e como la u u a esposa, p esiona an e es os pob es in elices has a que consigue el 'sí' de su u u a esposa. En el momen o de celeb a se el ma imonio apa ece E iel, jo en enamo ado de Es ella que, dis azado de as ólogo, ma a al i ano. Todo ello es á na ado en e sos endecasílabos, imando pa eada - men e al gus o del poe a, con un o al de 272 . UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 298  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO Al menciona los colo es que lle a el plume o de un caballe o español, el cual debe lucha con a un po ugués, nos hace pensa en una no a andalucis a muy en la línea ac ual; dice así: «Ve de y blanco es el plume o» («Ped o Niño », X). demasiado ex enso y enojoso si p e endie a ae a es as páginas cada uno de es os ecu sos, pues, si bien ienen un alo es ilís ico den o de la mani es ación omán ica, no apo an nada nue o. III Nos debemos cen a , pues, en el 'g ano' —como decía Rojas—, 'y ese g ano no son más que las dig esiones que in e um- pen la na ación pa a deja luga a «la gas pin u as de ipos, ca ac e es o paisajes, pa a hace el análisis de los pensamien os y a ec os, pa a in e cala e lexiones de oda clase... », 48 y muy especialmen e de la polí ica y sucesos de su iempo. La posición de Mo a, polí icamen e hablando, es bas an e más sencilla de esumi que su posición li e a ia, cali icada como «muy compleja, pues si sus p incipios es é icos, p oclamados a ias eces, lo colocan ancamen e en el campo del clasicismo, en algunas de sus poesías, sob e odo en las Leyendas se nos p esen a como un omán ico », 49 pe o que al inal de su ida hab ía que cali ica lo como un 'ecléc ico'. Y si li e a iamen e es e eclec icismo iene a se u o de una desilusión, en el campo polí ico puede eni a 47 Leyenda que ocupa el núme o ca o ce, di idida en cua o g andes i adas, esc i a en oc a as ,u oc a illas), con un o al de 700 . Se mezclan en es a leyenda dos amas: la amo osa en e la hija del in an e Don Juan de Po ugal y Ped o Niño, asallo de don En ique de Cas illa. Po o o lado la his o ia en donde emos Po ugal in adida po los mo os, de so p esa, causa po la que pedi á ayuda don Juan al ey cas ellano. Es aquí donde la doble in iga se une ya que debe ma cha en su ayuda el mejo caballe o del eino cas ellano: Ped o Niño, eniéndolo que acep a el po ugués como su sal ado y como ye no, po el bien del país. 48 Albo g, J. Luis: His o ia de la li e a u a española..., op. ci ., pág. 465. (Con es as palab as se e ie e el au o a las dig esiones exis en es en El mo o expó- si o del duque de Ri as pe o que yo he aplicado a Mo a po a a se de si uaciones semejan es). Igualmen e, en sus Romances his ó icos se suman, al edi icio a monioso que es la ob a li e a ia, una explosión de li ismo, «una lección de his o ia y una e iden e demos ación ideológica» (His o ia de España, omo VII, op. ci ., pág. 409), como pod íamos e en la ob a del p opio J. Joaquín de Mo a. 49 Mesa, José de y Gisbe , Te esa: José Joaquín de Mo a, op. ci ., pág. 54. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  299 equi ale a un 'aba imien o', después de lucha años y años po esa libe ad de exp esión y con a la i anía del pode , que le ma có de al o ma que ue su pe dición, ideológicamen e hablando. El homb e que con ie e una pasión en pun o de mi a de oda su exis encia, co e el g an iesgo de 'pe de se'. Así pa ece que le ocu ió a él: «Una pasión en el alma a dien e bas a Pa a ab i le mil b echas. Si con as a Con o a, y no le cede en ene jía, La ida se con ie e en ana quía De enca nizados sen imien os; o os De espe anza los lími es emo os, Fue a de ellos la íc ima no alcanza Vislumb e de emo ni de espe anza, Que la a anque del o pe pa asismo. ¿Y qué es en onces el po eni ? Abismo Sin luz ni ondo... [y] Cual mole de g ani o, se desploma». («Los no mandos en Galicia», III, . 145-159). Y así 'desplomado' po los acon ecimien os sucedidos en Es- paña, p e ende que es as Leyendas sean, a a és de su óp ica, una lección de «His o ia de España », ú il y asimilable po alguien necesi ado de ella. Quien leyó po p ime a ez su mensaje ue el pueblo ame icano. Pa a que el 'pueblo' pueda empeza a unciona , lo p ime o que se debe hace es «ilus a lo », o ece le las mismas opo unida- des, ya que «la unidad de la especie humana es una e dad que han demos ado de consuno la e elación la iloso ía. Es a unidad comp ende la iden idad genealógica, y de es uc u a in e na y es e na; comp ende la igualdad en el núme o, en el uso y en el emple de las acul ades./ Su eje cicio debe á, pues, da de sí las mismas consecuencias, cualquie a que sea el lima, la localidad y las ci cuns ancias en que la P o idencia haya colocado al indi i- duo[ ... ] ». 50 Pe o la expe iencia le obliga á a deci que muy pocas 50 Mo a, José Joaquín de: De la si uación ac ual de las Repúblicas Su - Ame icanas, en «Re is a His ó ica », a . ci ., pág. 557. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 306  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO Chile, pe o la expe iencia p on o le hizo ec i ica . Si odo quedaba muy bien en el plano no ma i o, en el posi i o exis ían unas eali- dades ác icas que hacían imposible alcanza el pu o acionalismo: odos sabemos cómo en el se humano juegan e in luyen ue e- men e las pasiones. Todo ello hizo desplaza a José Joaquín de Mo a hacia una iloso ía más posi i a, hacia la Escuela Escocesa de S ewa , Hamil on y Ben ham, undamen ada en ehabili a los p incipios ascenden es de la mo al, la eligión 'y la ciencia en base al sen ido común y las sanas opiniones del homb e co ien e. Po ello pod á ensalza Mo a cualidades mo ales como la 'bondad': « ¡ Bondad! ¡Llama celes e, mui más pu a Que es epi oso y bá ba o he oísmo! Fuen e de bienandanza y de dulzu a, Flo deliciosa, ado no del abismo De la exis encia humana, en i p ocu a, No en i ud ans o mada en ana ismo, No en saic i icios du os y c ueles, Halla mi injenio humilde cuad os ieles». («Una mad e», IV, I). Después de es a se ie de e lexiones as la lec u a de las Leyendas Españolas, nada mejo que hace una sín esis de lo ex- pues o has a el momen o y cons a a esas imp esiones que han que- dado en mi ánimo como e dade as pau as pa a una más ace ada lec u a de la ob a examinada. Puede que el esul ado al que he llegado sea muy 'a iesgado', pe o como siemp e se ha dicho que la labo del c í ico puede peca de subje i ismo, ean en él —si así ue e— un exceso del mismo. Si enemos en cuen a —y nos apoyamos en ellos— los pedes - ales básicos pa a la o mación ideológica - polí ica de Mo a, no nos asomb a á ni llena á de es upo que p e enda consegui con su ob a un e dade o mani ies o poli ico di igido, en la misma línea del paci ismo de Sco , a los países 'su - ame icanos', donde el am- bien e polí ico es aba muy en a ecido po los con inuos de oca- mien os y nue as subidas de o os di igen es al pode , acep ando, como p incipio básico, la independencia de las colonias de la Mad e Pa ia, incluso iendo con buenos ojos la o ma de gobie no —la UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  307 epública— como única o ma iable pa a unos países con de e mi- nadas ci cuns ancias his ó icas. El a án po camba i las imposi- ciones de o os ipos de gobie no, no es más que el ejemplo que oda Eu opa les ha o ecido: no desean e se gobe nados po «ex anje os ». Las Leyendas Españolas pod íamos conside a las como un 'lib o- pan le a io' S 5 que ecoge oda una ideología polí ica - li e a ia ya plan eada po La a en ese a ículo ci ado sob e el «es ado ac ual de la li e a u a », echado en 1836 y que glosa é en es as úl imas lineas pa a demos a en qué me undo pa a c ee que es amos an e un mani ies o polí ico, escondido en una ob a li e a ia, álido sólo pa a los países ecien emen e emancipados y nunca pa a España. La a había dicho que la li e a u a debía se «hija de la expe- iencia», ¿Y qué mejo expe iencia polí ico -social po la que ha pasado España y de la que Mo a ha ap endido an o? Ha de se «es udiosa»: e ec i amen e, la base ex ual a anca siemp e de una uen e his ó ica (La España Sag ada, del P. Fló ez, la c ónica Al onsi Sanc i de Rebus Hispaniae Anacephaloeosis, los Comen a- ios, del Ma qués de San Felipe...) que nues o au o indica en no a. Tenía que se «analizado a ilosó ica », cosa que Mo a deja e lejada en su ob a has a el g ado de a aca un siglo que se jac a «De doc ina analí ica y exac a. Hipóc i as, men ís; si la lumb e a Del sabe no nos guía en la ca e a Que a nues os días el des ino aza, Segu a pe dición nos amenaza. Sólo el sabe e ena el ie o o gullo Del pode oso, y el le al mu mullo De co upción, sólo el sabe acalla». («He mijio y Go ona», . 441-449). ' 55 Aunque el é mino 'pan le o' no es á ecogido po la R.A.E.L., lo u ilizo po se sumamen e acla a o io pa a el lec o ac ual, aunque sin e en él ningún alo peyo a i o. 56 Según cons a po el p opio au o , la uen e his ó ica pa a cons ui es a leyenda ue La España Sag ada, del P. Fló ez, omo 19. Nos hemos de si ua en el einado de don Sancho O dóñez, ey de Galicia, en donde eina la paz de odos UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 308  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO Po ello deben deci se las cosas de al o ma que el pueblo «igno an e» llegue a cap a las. Pe o no pueden con en a se ad ae e num con un pueblo igno an e: su obligación es la de ilus a lo, ya que es la base más po en e en donde adica la ue za de cualquie gobe nan e. Ve así la cues ión: «Plebe igno an e, es úpida, asalla, Plebe que un also esplando deslumb a. No es más que i me base, do se encumb a La usu pación, de c ímenes cubie a. Lo que sus a e ias desconcie a, Lo que su desen eno a oz ep ime, Nunca es más que el sabe : p enda sublime. Con que la e e na y pode osa mano, Dulci ica la sue e del humano». (Ibídem, . 449-458). No impo a el modo de exp esión que se adop e pa a hace es as e lexiones que conlle an la misión pedagógica: puede u ili- za se pa a ello «la p osa o el e so». Sin emba go, Mo a, pa a es e ipo de comunicación p e ie e el e so, ya que la p osa la u iliza á pa a expone «lo que el social come cio necesi a / Lo que es obli- gación, lo que es a ea» («Don Opas », I, XLIV), ese ando la e si icación pa a los momen os en que «ni el pode con su ue za me in imida» malice— le an ando su oz poé ica, con e dade o o gullo, con oda la ca ga polí ica que conlle a, diciendo: «... ni el emo del palo me ha án deci que es bueno lo que es malo». (Ibídem, I, XLVIII). los ciudadanos. Con la in asión musulmana es a anquilidad iene pe u bada ya que odos los homb es deben comba i con a el enemigo. He mijio, buen a esano y iel asallo, es uno de ellos que, a pesa de de o a a los enemigos, es he idc. y abandonado en un bosque, ce ca de la casa de Go ona. Es a le ecoge y le ayuda a ecupe a se de sus he idas. Mien as, en la co e no se habla sino de la alen ía de un jo en desconocido que g acias a ella pudie on ence . El ey p egun a quién es y Don E o, obispo del eino, un an o eceloso, a a de ocul a que se a a de su sob ino. Leyenda di idida en cinco pa es, compues a oda ella en endecasílabos, con un o al de 556 . en ima pa eada. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRYCA  309 En es a ocasión a aca du amen e a aquellos esc i o es que cual «dulce cuad úpedo» acuden al peseb e y comen lo que les die e el amo. Pe o no se debe ex aña nadie ya «Que así i en millones de indi iduos, O icinas llenando y ibunales, Y comiendo gus osos los esiduos Que a ojan sus pa onos libe ales. Siemp e do sople la o una, asiduos, Siemp e al pode sumisos y leales, Cuando de se pode el pode cesa, Se qui an de su is a a la ancesa». (Ibídem, I, L). ¿Po qué no encon a en es as ases la causa po la que José Joaquín emig a a al no acep a unas imposiciones ideológicas y c i ica , desde el ambien e ame icano, a unos homb es que se habían some ido al yugo del in aso ? También, pos ulo e que no podían se di igidas al pueblo español, sume gido, oda ía, en los males que es á c i icando. Es mucho más ac ible pensa que ue on di igidas a un pueblo que desea empeza a i i en e da- de a democ acia, con la con ianza pues a en que no come a los mismos e o es que había come ido la me ópoli. Ellos son jó enes y pod án supe a odos los obs áculos; ellos ienen una men e ecep o a capaz de asumi esa enseñanza, esa e dad que an o José Joaquín de Mo a y su p opia esposa di undi án po las di e - sas escuelas, a eces c eadas po ellos mismos. Así, se pueden con- side a como au én icos «após oles» de la e dad, p opagado es de una ideología a opada en el bello man o de la ob a li e a ia. Es el único modo de pode di undi LA VERDAD y da a conoce a los gobe nan es al «como son» y no «como debe ían se ». El camino no e a ácil de anda ni se podía eco e en poco iempo. Pa a ello hace al a apoya se en una adición democ á ica de la que el pueblo 'su - ame icano' ca ece, causa po la que es as epúblicas no podían es a en an poco iempo consolidadas. Lo que p imo dialmen e debían comba i y con ola e a la ambición de los mili a es, causa de la p esen e u bulencia. En odo gobie no la ue za ha de esidi en la ley, no en las bayone as; en la olun ad UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA 310  PIEDAD BOLAÑOS DONOSO popula , no en la coacción. Y así lo exp esa bellamen e en es os e sos: «No el e i o io inmenso, no es el b illo De la esplenden e pompa, ni el cuchillo Siemp e amenazado , lo que a ianza, Ni hace es able el pode . La bienandanza, La paz, la dicha, la segu a y ue e P o ección, con que ampa a al ulgo ine e Mano piadosa y i me; y, más que odo, Calo sua e, que en humilde lodo, B o a hace la lo amable y pu a: Bene icencia, mad e de en u a, Fuen e de amo y de place , en eso Consis e su igo . Nunca el excaso De i esis ible au o idad a anca Bendiciones al míse o, cual anca Y ac i a la bondad, cuando desciende. De la al a cumb e, y al humilde iende, De o gullo esen a, el ala p o ec o a». («Za adola», I, . 1-17). Cie o es as e lexiones con ese gobe nan e ideal, u ópico, que Mo a busca pa a su pa ia. Es la única ocasión en la que exp esa un deseo y no un hecho consumado del que se pueda ex ae la enseñanza. Poco espacio es el que dedica a esa « econs ucción» de España con la que soñó un libe al- omán ico, al que no le quedó más emedio que pasa a se un ecléc ico: «Mas del que eina en mi país agua do Temple español, cas izo, pu o, ne o; No exó ico, no mix o, no bas a do, Que hoi llaman el non plus de lo disc e o; Temple español, que luce po galla do, Po ec o y anco; el que inspi ó espe o Y leyes dio a la España en o os días, Y some ió pon en es mona quías ». (((Don Opas», II, CXI). UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA ACTAS V JORNADAS DE ANDALUCÍA Y AMÉRICA  311 No enemos que eco da que el gobie no que debe sub i Mo a a su eg eso a España di e ía bas an e de es e ideal. Como español se sien e p o undamen e a e gonzado y como él odos noso os, ambién hemos de sen i un in enso ubo al pensa que José Joaquín de Mo a no ha ocupado, oda ía, el luga que le co esponde en el campo de la his o ia li e a ia española. Sí annos palab as del p opio Mo a pa a ce a es as páginas pues, como él, puedo deci que ((La his o ia que e ie o es noble, y as a)). 57 57 Han quedado sin menciona las siguien es leyendas: «La bo dado a de G anada». Leyenda di idida en dos pa es y esc i a en oc a as (u oc a illas), con un núme o de e sos de 144 y 184, espec i amen e. Ambien ada en la co e de los Reyes Ca ólicos, momen os an es de conquis a G anada. Na a cómo una mo a se en ega a un desconocido al que descub i á su amado y le in en a á ma a . Es e alla y quien mue e es el e dade o enamo ado. Al inal es a buena bo dado a es lle ada en p esencia de la eina y don Gonzalo de Có doba. «El bo ica io de Zamo a». Su p o agonis a, Ben-Juse , iene desc i o como el pe ec o judío: p es amis a y algo de hechice o. Un día ino a consul a le el 'alcaide' de Zamo a sob e si se podía casa sin miedo a un a aque enemigo. El le dice que lo haga esa misma noche y, p ecisamen e, esa noche a acan. Al día, siguien e Ben-Juse apa ece colgado en su a macia. Esc i a en oc a as (u oc a i- llas), con un o al de 120 . «La ba alla de F aga ». Leyenda di idida en XV apa ados, con un o al de 658 ., endecasílabos; se ambien a en los einados de Al onso VII de Cas illa y Al onso I de A agón. En e las di e sas ba allas que se mencionan es á la que da í ulo a la leyenda: don Al onso a aca al ey mo o de Valencia y Mu cia, Abengama. siendo és e de o ado, po lo que iene que e ugia se en el cas illo de F aga. Allá se da á la g an ba alla donde mo i án an es de hamb e y sed que a causa de las a mas. «Don Lope». Se desc ibe una ba alla en e las hues es de don Fe nando y Mu ali de Ma uecos. En e los caballe os c is ianos es á don Lope, que se empeña has a el inal de su ida po enga se del ul aje que ha ecibido en la pe sona de su he mana po pa e de es e mo o. Componen es a leyenda un o al de XXII es- o as de ocho e sos y de sie e sílabas cada uno. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA