No
as sob e
la
ac ual idea
de nación en A gen ina
Luis Alejand o Rossi
Uni e sidad Nacional
de
Quilmes {A gen ina)
El
p oceso po
el
cual se
ue
con o mando una idea de nación
en
A gen ina
no
se
di e encia demasiado de los ocu idos en B asil o México.
Muy
p obablemen e,
las mismas echas de inicio, los mismos pun os de in lexión y
los
mismos p oble-
mas a esol e pa a pode llega a se una nación apa ece ían a
lo
la go
de
los
es ela os. Sin emba go,
si
nos concen amos en la idea de nación exis en e hoy
en A gen ina, encon a emos un enómeno pa icula que a nues o en ende
no
ocu e
en
los o os dos países la inoame icanos. Nos e e imos a una idea que
se
ha uel o sen ido común desde hace unas décadas, y es la de
que
la
his o ia a gen-
ina
es
una
his o ia
alsijicada
1• La comp ensión de es e ideologema equie e algu-
nas b e es e e encias his ó icas ace ca de las e apas del nacionalismo a gen ino.
Uno de los mé i os de la in es igación his o iog á ica de
los
úl imos quince
años ue
el
pone de mani ies o
la
exis encia de un p ime nacionalismo libe al2.
La isión p edominan e has a ines de
la
década del '70 p esuponía
la
exis encia
de un único nacionalismo en A gen ina, que había enido un ca ác e ue emen e
ca ólico y ligado a algunos sec o es (no mayo i a ios, pe o en algún momen o
impo an es) de las Fue zas A madas y de la Iglesia ca ólica, y que alcanzó un
papel polí icamen e ac i o a pa i de la segunda p esidencia
de
Hipóli o Y igoyen
(1928-1930), pa icipando de mane a
muy
os ensible en
el
golpe
de
1930.
Sin emba go,
el
p ime nacionalismo a gen ino
ue
de ma iz indudablemen-
e
libe al y oma o ma en
el
pe íodo
que
a desde 1890 a 1910. Pueden señala se
como hi os signi ica i os en es e p oceso la c isis económica y polí ica
de
1890 en
A gen ina, el impac o cul u al p o ocado en oda La inoamé ica po
la
gue a
en e España y Es ados Unidos en 1898, y la celeb ación del cen ena io de la
independencia a gen ina en 1910. Hacemos hincapié en
el
ca ác e libe al de es e
l.
Tal e a
el
nomb e
de
la
colección
de
ensayos publicada en
1939
po
E nes o Palacio,
miemb o
de
la
p ime a gene ación
de
his o iado es e isionis as.
2.
Con
espec o a es e ema,
las
in es igaciones
de
O.
Te án ocupan un luga des aca-
do, y es e a ículo
es
deudo de sus en oques. C .
O.
Te án,
1986
a y
b,
y
1987.
No as sob e la ac ual idea
de
nación en A gen ina
171
p ime nacionalismo pa a pode comp ende mejo el con as e con el nacionalis-
mo pos e io a 1930, cuya no a salien e se á su an ilibe alismo mili an e.
El nacionalismo an e io a la época de en egue as exp esaba cie os epa-
os en e
al
cu so del p oceso económico y social en A gen ina, pe o no cues io-
naba de aíz ni el diagnós ico ace ca de la necesidad de in eg ación al
me cado
mundial como p oduc o
de
ma e ias p imas (diagnós ico que es aba en la
base
de
las acciones de gobie no desde 1860 has a los años '20 de es e siglo),
ni
se p opo-
nía
e isa
(es e e bo se con e i á en
el
emblema de la ac i ud del nacionalismo
pos e io a 1930)3 la explicación his ó ica del p oceso de con o mación del Es ado
a gen ino a pa i de 1852.
Al señala el ca ác e libe al de es e p ime nacionalismo, que emos pone
de elie e con ello que bajo la ei indicación nacionalis a podían encon a se
i-
gu as bas an e di e sas del campo in elec ual a gen ino de p incipios
de
siglo. Una
de es as igu as es Manuel Gál ez, esc i o de aíz ca ólica, que se
o ien a á
pos e io men e hacia posiciones in eg is as an o en lo polí ico como en lo eligio-
so, incluyendo el paso po el pe onismo. O a es Rica do Rojas, au o del céleb e
lib o La
Res au ación
nacionalis a,
publicado en 1909,
en
el que c i icaba el sis-
ema escola básico censu ando la ac i ud pasi a del Es ado en e a las escuelas
de
comunidades ex anje as -especialmen e la i aliana-, donde se
educaba
de
acue do con el idioma de o igen y no en cas ellano. A di e encia
de
Gál ez -cuya
impugnación del umbo que es á omando la A gen ina hacia la década
del
'10
es á ya enma cada
po
un ca olicismo mili an e, aunque oda ía no in eg is a-,
Rojas man iene su plan eo den o de los lími es del laicismo de endido
po
el
Es ado a gen ino.
Una e ce a igu a de ese momen o, a la que no se acos umb a llama na-
cionalis a pe o a la que un ápido examen de sus esc i os pos e io es a 1910 p o-
po ciona ía la con icción con a ia, es José Ingenie os. P o enía de
la
mili ancia
polí ica de izquie da, pe o abandonó el Pa ido Socialis a hacia 1902.
No
obs an e,
siemp e
se
conside ó un esc i o de izquie da, y du an e la década del '20 lle a á
adelan e di e sas emp esas polí icas. La más impo an e
de
ellas es la
Unión
La inoame icana, en la que apa ece es a mezcla oda ía incipien e de nacionalis-
mo e ideología de izquie da, que ya en esa década e a mo o izada en
Pe ú,
de
modo más cla o y decidido,
po
Haya de la To e y el APRA, aunque
con
una
in lexión populis a ausen e po comple o en Ingenie os.
3.
No
debe con undi se es e e isionismo his o iog á ico a gen ino con
el
e isionismo
con empo áneo ace ca de la na u aleza c iminal del Es ado nazi.
Se
pueden señala coinci·
dencias en e ambos e isionismos, especialmen e
el
hecho de se ambos exp esión
de
g u-
pos polí icos de ex ema de echa.
172
A auca ia N o. 1
En
sus esc i os se en ápidamen e las limi aciones a
que
la
incipien e
combinación se e some ida. El es allido de la P ime a Gue a Mundial
ue
ca-
alogado po Ingenie os como "el suicidio de los bá ba os", y
en
su
opinión
la
cul u a " eudal" eu opea ya
no
e úa nada
que
o ece a los la inoame icanos. Sin
emba go, a ese echazo an ené gico de la cul u a eu opea sigue
la
exal ación de
"las ue zas del abajo y de la cul u a" como los medios pa a
cons ui
una
cul u a nue a en luga de la ya caduca. Es deci , Ingenie os
no
puede
sali
-y
po
eso nos de u imos en
él-
de
los
lími es que
le
impone su con icción libe al sob e
la nación.
Po el con a io,
el
nacionalismo pos e io a 1930 impugna á, p incipalmen-
e, los umbos que la his o ia a gen ina había omado a pa i de la
caída
de
Rosas en 1852, que signi ica á, desde
su
pe spec i a, la pé dida
de
la
independen-
cia y la sumisión a los dic ados de G an B e aña. A pa i de es a ce eza o igi-
na ia, se desa olla á una in e p e ación de la his o ia a gen ina
que
in e ía los
é minos de la explicación his o iog á ica libe al del siglo XIX.
No
es amos a i -
mando que los his o iado es
e isionis as
(como se llama on a sí mismos) hayan
sido los p ime os
en
cues iona la igu a que la his o iog a ía más adicional
había hecho de Rosas. De hecho, los p ime os en hace lo ue on algunos his o ia-
do es libe ales, como po ejemplo J.
A.
Saldías en la
His o ia
de
la
Co i ede ación
A gen inc .
Rosas había sido uno de los p incipales obje os de la cu iosidad de los his-
o iado es académicos an es de 1930. Si omamos el poema de Jo ge Luis Bo ges
i ulado "Rosas", y publicado en 1922 en
su
p ime lib o,
Fe o
de
Buenos Ai-
es5,
comp ende emos mejo el ca ác e de es a alo ación cambian e que
se
ie-
ne de Rosas, la dis ancia que empieza a oma se en e a su igu a en busca de
una alo ación más equilib ada. Su úl ima es o a dice:
"El ma , aho a, es una sepa ación caudalosa
en e sus es os y la pa ia,
ya oda ida, po humilde que sea,
puede pisa su nada y su noche.
Ya Dios lo hab á ol idado
y es menos una inju ia que una piedad
demo a
su
in ini a disolución
con limosnas de odio."
4.
Edi ada
po
p ime a ez en Pa ís en
1881
en la Imp en a Nue a.
5.
Ci amos según la eedición de 1969 publicada en Buenos Ai es
po
Emecé Edi o es.
No as sob e
la
ac ual idea de nación en A gen ina
173
El poema exp esa que ya
no
se puede segui odiando a
Rosas
debido a
que
és e o ma pa e de las luchas pa a el es ablecimien o de un Es ado en A gen ina,
e apa que
en
la década del '20 es aba hacía iempo de ini i amen e clausu ada.
Bo ges no ealiza la ei indicación de esa igu a, sino que a i ma que,
al
igual
que el ma que sepa aba
la
A gen ina de los es os de Rosas en Sou hamp on,
el
iempo anscu ido desde su caída pe mi ía una conside ación más calma
que
la
condena masi a y i ualizada, debido a que e a ya his o ia y nada más. Segui
C'ldiando
a Rosas, segui p esen ando su la ga au oc acia nada más
que
como
una
abe ación y des ío de un umbo que e a o iginalmen e bueno ya desde las luchas
de la emancipación (como se hacía sob e en los lib os de ex o
de
la enseñanza
p ima ia) le daba a Rosas una ac ualidad que Bo ges c eía que ya había pe dido6•
La no edad que desa olla la in e p e ación e isionis a no se á la
de
inda-
ga la igu a de Rosas como al
-es
deci ,
la
p osecución de labo académica
ya
iniciada po los his o iado es libe ales-, sino la de p esen a lo como un modelo
polí ico pa a
la
ho a. Así,
el
e isionismo e a un p oyec o ligado desde su inicio
a una apología de aquella igu a. De se
el
caso ano mal a explica ,
Rosas
se
con ie e en el modelo de i udes pa ió icas.
El
esul ado es, como
no
podía
se
de o a mane a, la negación en bloque de
la
his o ia a gen ina anscu ida en e
1852 y
1930
. Los e isionis as in en a án cons ui un nue o pan eón
de
hé oes, con
Rosas
en
el luga cen al, mien as que Sa mien o y Mi e (especialmen e es e
úl imo) pasa án a se cada ez más discu idos p ime o, y exec ados después7•
El
in en o de eesc ibi la his o ia a gen ina se en elaza á ápidamen e con
o a idea, des inada a ene una la ga o una en la cul u a a gen ina: la
de
las
dos
A gen inas.
La imagen emi ía
al
país
isible
y al país
in isible.
Es e
úl imo·
6.
También Saldías encon aba que Rosas es aba ya lejano en el iempo y decla aba,
como
esul ado de su ob a, cuáles e an a su juicio los pelig os eales
q_ue
en en aba A gen-
ina: "Yo me he con aído a es udia
un
cue po social y
un
homb e
.
He
hecho la au opsia
del
p ime o
pa a
a a
de descub i la na u aleza del engend o que
es
Rosas. Es o
me
ha
pa ecido más se io que lapida a Rosas sin u o pa a nadie, si
no
es
pa a los que
han
que-
ido ac edi a con es o su odio a la i anía y su amo a la libe ad y de la mix i icación más
0 menos odiosa del égimen ep esen a i o. El i ano
es
en onces o
un
pode ejecu i o
abso ben e, o
un
pa lamen o cómplice o
no
de és e, pe o salido de quicio, o el
p ime o
que
a ambos suplan e con la ue za, siemp e ácil
de
emplea se con a
un
pueblo que
no
exis e
como ue za cí ica gobe nan e. La República A gen ina es á
muy
lejos de habe sal ado
es e pelig o, a pesa de que hace más de cua en a años que
se
iene p egonando el
ho o
a Rosas y a la i anía de Rosas". (Saldías, 1968,
omo
3, pág. 381).
7.
Tal como a i ma Halpe in Donghi, el p ime e isionismo sólo p odujo in es igacio-
nes his ó icas di igidas a cambia la alo ación exis en e de Rosas.
En
sus esc i os,
no
pasan
del año 1852 y su echazo de la his o ia pos e io
no
es á undado en
un
abajo
conc e o
de in es igación de ese pe íodo, sino que la p esen an como la negación de las i udes
conquis adas en la época de Rosas, c .
no a
8.
174 A auca ia N o. 1
e a el que se en endía como e dade o. Es a idea es á ema izada po
p ime a
ez
en la ob a
His o ia
de
una
pasión
a gen ina,
de E. Mallea, publicada en 1937. La
búsqueda de la A gen ina e dade a, esencial, que
se
encon a ía ocul a
po
deba-
jo
de la A gen ina o icial, es el pe iplo que
Mallea
in i a a ealiza
al
lec o .
Mallea lle a a cabo
un
ipo de ensayís ica que in en a ap ehende , a pa i
de
una
pu a inspección ocula del paisaje, lo que conside a de alles ca ac e ís icos de
una ealidad social. El esul ado al que a iba es
una
especie
de
"esencialismo",
ípico de la esc i u a ensayís ica p e ia a la o mación de las ciencias sociales.
Tal o ma del ensayo
no
ue ob iamen e una c eación o iginal
de
nues o au o ,
sino la imi ación de una modalidad que enía
en
Eu opa di e sos cul o es, pe o
que en A gen ina es á ligada de mane a insepa able a O ega y Gasse 8•
Po
a-
zones de espacio no podemos da cuen a aquí del inmenso impac o que iene la
ob a de O ega
en
A gen ina9• Solamen e podemos e e i como un modelo ípico
de es a esc i u a o eguiana, no sólo
los
ensayos
de
El
Espec ado
en
gene al,
sino ambién especialmen e "In imidades", dedicado a A gen ina y echado en
sep iemb e de 1929.
Más allá de si el lib o de Mallea es una
ob a
e ec i amen e log ada o no
(más bien se pod ía deci que su es ilo solemne es
de
algún modo
lo
que disimula
su pob eza de ondo), a los ines de nues o ema nos in e esa señala dos cosas.
En p ime luga , el en ec uzamien o
del
ideologema de una his o ia " e dade a"
-que
había sido ocul ada po la his o iog a ía "o icial", es deci , una his o iog a-
ía que es, ella ambién, p oduc o de aquel país que los libe ales cons uye on, y
cuya única unción, po lo an o, puede se
la
de jus i ica pe o jamás la
de
escla-
ece
el
pasado-, con el de una ealidad esencial a
la
que se iene acceso
una
ez
que quien quie a accede a ella ha abandonado las ideas y
los
p ejuicios ípicos de
la A gen ina isible, es deci , o icial.
En segundo luga
-y
c eemos que ello es al amen e
signi ica i o...:
, el o igen
de es as impugnaciones an o a la sociedad que el libe alismo decimonónico había
cons uido como a la explicación que había dado de su pasado, p o iene del nú-
cleo mismo del libe alismo. Los p incipales his o iado es e isionis as, los he -
8. También
se
debe ía nomb a , en e o os isi an es cul o es del ensayo "in uicionis a"
que en ese
momen o
log an
un
impac o
muy
signi ica i o
en
la cul u a a gen ina, a Eugenio
D'O s,
quien isi a el país en 1919, y al conde de Keyse ling, di undido a a és
de
las
páginas de la Re is a de Occiden e, quien isi ó Buenos Ai es en
19
_
28.
9.
O ega
isi ó
es
eces
A gen ina.
En
1916
log a
el
g an
impac o
sob e
la
in elec ualidad a gen ina. Pe manece sie e meses, eje ciendo la docencia y ealizando
una
in ensa ac i idad de con e encian e. Reg esa
en
1928, en la cima
de
su p es igio. La e ce a
no
ue
una
isi a sino
un
in en o de es ablecimien o, y se p odujo desde
1939
has a 1942.
C
. Tz i Medin, 1994.
No as sob e
la
ac ual idea
de
nación
en
A gen ina
175
manos Julio y Rodol o l azus a,
si
bien
no
descienden de mane a lineal
del
libe-
alismo, ampoco son ajenos a él,
ni
siquie a cuando ompen ideológicamen e
con
al doc ina.
El
modelo polí ico pa a Julio I azus a se á siemp e
la
de echa an-
cesa, y sus echazos se di igen más hacia las ideas democ á icas que
hacia
las
libe ales.
El caso de Mallea es aún más escla ecedo
al
espec o.
No
debe pensa se
que
se
a a
de
un nacionalis a, sino más bien odo
lo
con a io,
en
an o
e a
una
de las p incipales igu as del comi é de edacción de
Su ,
y sos u o du an e oda
su ida
el
libe alismo conse ado de endido po
el
dia io de
la
amilia
Mi e,
La
Nación, del cual ue una de sus p incipales igu as cul u ales.
Todo ello nos habla ace ca del impac o cul u al
que
u o
la
c isis del
'30
en
A gen ina. En la ob a de nume osos in elec uales apa ece de modo cada
ez
más
ecu en e
el
diagnós ico pesimis a ace ca del país. La ob a de
E.
Ma ínez
Es-
ada, Radiog a ía
de
la
pampa es un ejemplo pa adigmá ico, pe o de ninguna
mane a
el
único, de es e males a que se pe cibe en la cul u a y
la
ealidad a -
gen ina. La li e a u a que us iga la "he encia mo al" ecibida
de
la
colonización
española iene una la ga adición en
la
cul u a a gen ina, y ambién la inoame i-
cana, como
lo
puso de mani ies o C. Real de Azúa en su a ículo
"Los
males
la inoame icanos y su cla e". Pe o a di e encia
de
la ensayís ica posi i is a -que
aun en
los
casos en
los
que ese diagnós ico
se
ex emaba has a
el
biologismo con-
dena o io de odo
el
pueblo, apa ece siemp e algún ipo de solución,
como
po
ejemplo, el asplan e inmig a o io eu opeo "ya que la ci ilización
p ende
de
gajo", como a i maba Juan Bau is a Albe di-, en
los
au o es an es ci ados desapa-
ece cualquie ipo
de
solución. Y es o a pesa
de
que
el
na ado
de
His o ia
de
una
pasión
a gen ina
llega e ec i amen e a conoce
la
"A gen ina eal", lo que
le
pe mi e e con nue os ojos la ealidad ya conocida;
la
o a A gen ina pe mane-
ce á ocul a.
El
su gimien o del pe onismo se á ápidamen e in e p e ado
- an o
a
a o como
en
con a- en es a cla e de
la
eme gencia
de
ue zas ocul as, e inclu-
so
in isibles, que in empes i amen e i umpen
en
el
escena io social y que
po
el
hecho de habe es ado ocul as e elaban mejo
que
nadie la e dade a na u aleza
de
la
sociedad a gen ina.
La c isis del '30 iene como esul ado un cambio en la idea de nación en
A gen ina. La an igua concepción libe al ponía
el
acen o en
el
u u o; es deci ,
si
bien econocía
la
exis encia de una cul u a especí icamen e a gen ina, la ealiza-
ción comple a de
la
nacionalidad e a una a ea pendien e pa a
la
sociedad. Es a
debía asimila
el
impac o mig a o io p incipalmen e eu opeo, y, a pa i
de
allí,
el
log o de aquella nue a nacionalidad. Es a concepción en a en una c isis p o-
unda desde
la
década
del
'30. La imposibilidad
de
encon a un nue o luga den-
o del me cado in e nacional y una elación sus i u i a
al
desplazamien o de
176 A auca ia N o. 1
G an B e aña como me ópolis come cial ajo apa ejada la conciencia,
cada
ez
más ue e, de la necesidad pa a A gen ina
de
eco e
un
nue o camino. Debido
a los d ás icos cambios su gidos en el me cado in e nacional,
al
camino es aba
comple amen e ce ado pa a la ieja idea de nación libe al.
Es e es el pun o de pa ida de la nue a idea de nación p edominan e. La
A gen ina an e io a 1930 e a is a como un p oyec o acasado
y,
en e a ella,
el país an e io a 1852
-es
deci , el país
de
Rosas- es aho a in e p e ado
como
una ea i mación de p incipios sobe anos y como la olun ad
de
cons ui
una
nación independien e de cualquie dominación ex anje a. Es a ei indicación
nacionalis a
no
es de ninguna mane a ajena a las co ien es ideológicas
de
ex e-
ma de echa que a eciaban en Eu opa po esos años, pe o algunos de sus ópicos
se emon an a la década del
'10,
especialmen e la exal ación de la
igu a
del
gaucho como símbolo de la nacionalidad en e
al
inmig an e ex anje o. A pesa
de la supues a con adicción, a al ei indicación iba siemp e ligado
cie o
a is oc a ismo
10
•
El nacionalismo es, en cie o modo, una pa adoja en la polí ica a gen ina,
po que
si
bien odos sus p oyec os polí icos acasa on comple amen e, al
mismo
iempo sus ideas log a on len amen e pene a
el
sen ido común y con ibuye on de
mane a impo an e a es ablece una alo ación del pasado a gen ino que se ol e-
á p edominan e luego de la caída del pe onismo.
No
nos p oponemos
aquí
un
análisis de la p oducción his o iog á ica e isionis a, que, po
lo
demás
ya
ue
ealizado po Halpe in Donghi (1971 y 1984), sino e oma
lo
anunciado al p in-
cipio de es e a ículo: las consecuencias oda ía p esen es en
la
cul u a a gen ina
que
el
en ec uzamien o de los dos ideologemas an es nomb ados p odujo.
De esa alo ación del pasado nos in e esa uno de sus mo i os de
mayo
pe du abilidad:
el
populismo. Una ez caído
el
pe onismo, sus enemigos lo iden-
i ica on con la au oc acia de Rosas, b indando así
un
mo i o
al
mo imien o pe-
10.
El p ime o en ealiza es a ope ación
es
Leopoldo Lugones en
las
con e encias
sob e
el
Ma ín Fie o que dio du an e
1913
{al
espec o, c . Ca los Al ami ano y Bea iz Sa lo,
1983).
No
obs an e, esa mezcla de a aque a
la
"oliga quía", unido a
la
ei indicación de
c iollo iejo,
se
encuen a nume osas eces
en
los e isionis as.
Un
ejemplo
de
ello
nos
lo
da
E.
Palacio en
el
p ólogo a su His o ia
de
la
A gen ina. Allí a i ma que uno
de
los
mo i os
que lo lle a on a esc ibi his o ia
es
" ... cie o espí i u
de
desqui e. Pe enezco, en e ec o, a
una aza calumniada. Cuando hace más de cua ocien os años i ía en
el
e i o io
que
es
hoy nues a pa ia apenas
un
puñado de blancos españoles
-menos
de ·un
cen ena -,
ya
había en e ellos gen e
de
mi sang e. [ ... ] Soy
po
consiguien e un iejo a gen ino;
es
deci ,
una íc ima de
la
oliga quía que p oclamó la supe io idad del ex anje o sob e
el
c iollo y
del hijo del inmig an e sob e los descendien es de los conquis ado es.
No
es
de
ex aña
mi
escasa simpa ía
po
Sa mien o y Albe di, con quienes engo
esa
cuen a pendien e
de
ca ác-
e pe sonal".
{E.
Palacio, 1954,
omo
1,
pág. XIII).
No as sob e
la
ac ual idea
de
nación en A gen ina
177
onis a
pa a
encon a en la his o ia a gen ina su p opia genealogía.
El
naciona-
lismo, que nunca había podido conc e a sus p oyec os polí icos,
se
eía mo o i-
zado aho a po
un
mo imien o polí ico en cuya ges ación no había pa icipado, y
al que algunos de sus miemb os eía con cie a descon ianza. Ese asgo
ue
seña-
lado
-y
con
azón-,
po los ensayis as que omaban los mo i os ideológicos
del
e isionismo du an e
Ja
década del '60
11
, como un insupe able sín oma del eli ismo
de los an iguos nacionalis as. Se llegaba así a la in e sión comple a en la alo a-
ción
de
lo que se acos umb aba llama
Ja
his o ia o icial.
Los caudillos popula es de las gue as ci iles pos e io es a la
gue a
de
independencia pasaban a ene aho a un Juga an impo an e o más
que
el
de
Rosas en el nue o pan eón p opues o, po que exal aban lo que
Ja
adición ideoló-
gica a gen ina, desde el
Facundo
de Sa mien o, había iden i icado como
la
"ba -
ba ie". Se que ía esca a en ellos
Jo
que el país cons uido a pa i de 1852 había
negado y pe seguido, una ez conseguida la de ini i a uni icación es a al.
Las di e sas pe ipecias de la polí ica a gen ina desde 1976 has a
Ja
ac ua-
lidad ue on debili ando algunas de esas con icciones, que se habían uel o sen ido
común. Sin emba go,
Ja
con icción ace ca del ca ác e ideológico y
de
ocul ación
plani icado de la p opia his o ia a gen ina pa ece ene una inago able i alidad.
Tal idea encon ó una consag ación
en
los medios a a és
de
la
única película
a gen ina que ue p emiada con un Osca
12
, y que se llamaba, p ecisamen e, La
his o ia o icial. El í ulo hacía alusión a las explicaciones con que
el
gobie no
mili a jus i icaba su c uel ep esión
(y
que g an pa e de la población
no
pa ecía
encon a dudosas), jugando con es a concepción ya uel a sen ido común ace ca
de la ocul ación sis emá ica de la his o ia
en
que hab ían i ido siemp e los a -
gen inos. Po si quedaba alguna duda
al
espec o, el a gumen o, que ubicaba
la
acción
en
el úl imo año del gobie no mili a , p esen aba a una p o eso a
de
his-
o ia
de
escuela secunda ia que al p incipio de la película c ee en la
his o ia
o icial
-es
deci , en la e sión canónica de la his o iog a ía libe al-, y a
la
que
dis in os hechos le i án e elando el ca ác e adicalmen e also de
lo
que oma
po eal y e dade o.
Sin emba go, la película no pos ulaba como esul ado inal una e dad e ec-
i amen e alcanzada. En la úl ima escena, la p o agonis a se une a
las
Abuelas de
11.
El
más des acado
de
ellos ue A. Jau e che, an iguo miemb o de
FORJA
(ag upación
adical que apoya
al
nacien e pe onismo en
1945)
y au o
de
nume osas ob as en los años
pos e io es a la caída
de
Pe ón
(en
1955), en e
las
cuales
se
cuen an
El
medio
pelo
en
la
sociedad
a gen ina, Manual
de
zonce as
a gen inas, El plan
P ebisch
o
el
e o no
al
coloniaje,
Po-
lí ica nacional y e isionismo
his ó ico.
12.
Lo que ob iamen e no nos dice nada ace ca
de
sus
mé i os in ínsecos (que e an
bas an e escasos).
178 A auca ia N o. 1
Plaza de Mayo en su eclamo po el pa ade o y la es i ución
de
los
niños secues-
ados po los mili a es y en egados a amilias "con iables".
La
idea
de
ondo
que animaba el a gumen o e a, en onces,
más
que la denuncia
de
lo
acon ecido
du an e la dic adu a mili a , la con icción
de
que oda la his o ia
a gen ina
e a
alsa y que, como suele deci se co ien emen e,
no
nos cuen an
la
e dade a
his o ia.
Es di ícil comp ende
la
pe sis encia
de
ese mi o si a endemos a
la
elabo-
ación de manuales de his o ia a gen ina pa a
la
educación básica. Va ios manua-
les, ya desde ines de la década del '60, enían pun os de is a
que
simpa izaban
con el e isionismo, y desde el es ablecimien o
de
la democ acia nume osos
his o iado es pe enecien es
al
campo académico han pa icipado en la edacción
de nue os ex os más ac ualizados. En o os é minos, a di e encia
de
la e sión
canónica del pasado que
se
daba en las escuelas has a p incipios
de
la
década
del
'70, no es a
la
his o ia que e ec i amen e
hoy
se
enseña a la
que
pueda acusa se
de sos ene una e sión del pasado di igida a
la
ocul ación.
Pe o
la
escena inal de La
his o ia
o icial
nos da la cla e ace ca
de
qué
es
lo que pe sis e. El hecho de que la película no saca a a la luz
la
e dad
que
pos ula como ocul a es
lo
que ha pe du ado
de
aquella con icción: en e ec o, ella
es aho a, en
sí
misma, comple amen e acía. No se pos ula a Rosas o a los cau-
dillos o a algún o o pe sonaje his ó ico como necesi ado de ei indicación y e-
conocimien o pós umo; sólo pe sis e
la
sospecha
en
sí misma,
la
olun ad
de
e-
chazo hacia
lo
que ins i ucionalmen e
es
p esen ado como his o ia a gen ina,
más
allá de cuáles sean los con enidos conc e os que se enseñen. Ello
nos
mues a un
asgo pa adójico en
la
ac ual idea
de
nación
que
exis e en A gen ina:
si
oda idea
de
nación emi e a un pasado
al
que
los
miemb os del g upo conside an como p o-
pio,
nos
encon amos en e a una comunidad
que
supues amen e quie e conoce
su
pasado pe o
que
echaza cualquie e sión
de
él
po conside a la ins umen alizada.
El odio a Rosas o maba pa e
de
los mi os undado es del nue o Es ado
su gido en e 1853 y 1861. La c isis
que
a ec ó a esa e sión del pasado ue e -
minal en
la
década del '60. Las e siones al e na i as ue on e íme as,
pe o
el
esul ado de
la
c isis
ue
la
imposibilidad
de
aleja la sospecha ace ca del in en o
de explicación del pasado a gen ino. Pa adójicamen e, ello no ha lle ado a una
mengua del nacionalismo di uso en
la
polí ica a gen ina, sino que
ue
el
desenlace
de
la
gue a
de
Mal inas el que nos e eló a
los
a gen inos el e dade o luga
de
nues o país en
el
mundo, y
nos
obligó a deja
de
ce amos sob e noso os mismos.
Asimismo,
la
alo ación de
la
igu a
de
Rosas su ió un cambio impo an e
luego de que el e o ismo
de
Es ado
se
aba ie a sob e
la
sociedad. Como ya
lo
ha señalado Halpe in Donghi,
el
p esen e ans o mó
el
pasado. El único é mino
de
compa ación con el ho o de
la
úl ima dic adu a mili a que enía
la
memo ia