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Acerca de la conciencia obrera y del cambio social: retóricas revolucionarias en Lieja y Sevilla durante el tránsito de los siglos XIX y XX

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Acerca de la conciencia obrera y del cambio social: retóricas revolucionarias en Lieja y Sevilla durante el tránsito de los siglos XIX y XX

Author: Velasco Mesa, Custodio
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/ed48ff59-a7e3-4355-87d6-e03a3551c591/download
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ACERCA DE LA CONCIENCIA OBRERA Y DEL CAMBIO SOCIAL: RETÓRICAS
REVOLUCIONARIAS EN LIEJA Y SEVILLA DURANTE EL TRÁNSITO DE LOS
SIGLOS XIX Y XX.
Cus odio Velasco Mesa
1. INTRODUCCIÓN.
“Hoy, en odos si ios y con el mismo g ado, se e ela un mal que hab á de con inua y
que eside esencialmen e en una nue a concepción que la clase abajado a se hace de sus
de echos y debe es”1. Con es as palab as esumía en 1886 Hen i F anco e, p esiden e del
Cí culo Ca ólico de Lieja, su inquie ud an e la gene alización de agi aciones ob e as en
Eu opa; gene alización sin omá ica no ya de una c isis de consenso y de o ganización social
sino ambién de una e olución de la conciencia ob e a que, po lo demás, conducía -así se
sos enía- a la des ucción de la ci ilización. El emo emi ía a una obse ación: la epe ición
de cie os acon ecimien os insóli os que los homb es de o den no duda on en insc ibi en el
de e io o de las conduc as adicionales asimiladas a la mo al. Un g upo de mine os anceses
acababa de de enes a , en ene o de 1886, al ingenie o Wa im en Décaze ille2; pocas
semanas más a de, en Lond es, donde una mani es ación con ocada po la “Social
Democ a ic Fede a ion eunió ce ca de 10.000 desocupados según la p ensa, se ompie on
en anas de clubes conse ado es y se a aca on iendas de los ba ios bu gueses3; y en ma zo,
sólo días an es de que H. F anco e esc ibie a aquellas palab as, los id ie os de Cha le oi
incendiaban la i ienda y la áb ica de E. Baudoux en lo que los obse ado es de inie on
como “una escena de masac e”4. Jun o al an asma de la Comuna, es el de la In e nacional el
que apa ece as esa simul aneidad de dis u bios, alimen ando en o no al colec i o ob e o la
imagen no ya de la ba ba ie humana sino ambién la de un “espec o ojo”, un “ e o ojo” se
di á en o as ocasiones, do ado de unidad de acción y de o ganización con a el o den social5.
1 La Gaze e de Liège. “Ce cle Sain -Amb oise: Ques ion ou iè e”; 17-18.04.1886, p. 1.
2 Los hechos se ecogie on en La Gaze e de Liège. “A ai e Wa im”; 15.06.1886, p. 3. La Meuse. “La g è e de
Decaze ille”; 29.01.1886, p. 1. Sob e la huelga de mine os de Décaze ille, éase PERROT, Michelle; Les ou ie s en
g è e, F ance, 1871-1890, Ed. Mou on, Pa is, 1974.
3 La Meuse. “Mani es a ion ou iè e”; 09.02.1886, p. 1.
4 La Meuse. “Bassin de Cha le oi. Incendie e pillage. L'incendie du châ eau de la e e ie de M. E. Baudoux”; 28.03.1886,
p. 1. Los ac os incendia ios se ex endie on po las cuencas de Mons y Cha le oi: se i ie on en la áb ica de hielo de Roux y
en la del indus ial Sadin, pe o ue el incendio de la áb ica de id io y la i ienda de E. Baudoux el que mayo impac o
causó. Véase La Gaze e de Liège: “Les déso d es ana chis es. Dans le bassin de Cha le oi. Quelques dé ails su Roux”;
30.03.1886, p. 1, “Pillages e incendies”; 27.03.1886, p. 2; “Le cen e e le bassin de Mons”; 30.03.1886, p. 2. Asimismo,
PUISSANT, Jean; L'é olu ion du mou emen ou ie socialis e dans le Bo inage, Académie Royale de Belgique, B uxelles,
1982, pp. 87-118 y 202-208; PECTOR, Daniel y FOURIER, E ienne; 1886. La é ol e des damnés de la e e. Le
soulè emen ou ie de ma s 1886 dans le pays de Liège e de Cha le oi, Ed. Le P og ès, B uxelles-Cha le oi, 1986, pp. 25-
26; POTY, F ancis-DELAET, Jean-Louis; Cha le oi, pays e ie des o igines à nos jou s, Ed. P.A.C., B uxelles, 1985, pp.
71-78.
5 Así lo des acaba el dia io Le Hainau : “Es imposible que una pe sona e lexi a no ad ie a la simul aneidad de huelgas,
ebeliones o mo ines socialis as que es allan en es e momen o en oda Eu opa y has a en los Es ados Unidos. Esos a aques con a
el o den social son el esul ado e iden e de una consigna gene al, de una o ganización común. Hay en ello una ancmasone ía
2
En la Eu opa del ánsi o de los siglos XIX al XX la e olución de la p o es a y de la
acción colec i a no adop ó, sin emba go, la homogeneidad que muchos coe áneos c eye on
e . Ni la e olución de la p o es a, ni la del discu so, ni la de la conciencia de los ob e os
que, po añadidu a, e ela on una isión de sí mismos y de la “cues ión social”
sus ancialmen e di e en e a la mos ada po buena pa e de la bu guesía. En el ma co de las
mu aciones económicas y polí icas del pe iodo, cuando la c isis de 1873 daba paso a la
segunda e olución indus ial y algunos Es ados, p esionados po la mul iplicación de
agi aciones ob e as, empezaban a hace concesiones a las co ien es democ á icas, es posible
dis ingui dos casos elocuen es al espec o; dos ejemplos conc e os, dis anciados en el
espacio y ambién en el iempo, a a esados po eacciones comunes y po no ables
di e gencias en sus eco idos. Es obligado comenza po hace explíci a una,
necesa iamen e concisa aquí, mención a ambos con ex os6.
El p ime o nos si úa en Bélgica, donde en la p ima e a de 1886 se i ió un pe iodo
de agi aciones ob e as sin p eceden es. Más de ein a abajado es mue os, muchos más
he idos y nume osos a es os dan cuen a de la con undencia con la que se emplea on las
ue zas del o den pa a so oca un con lic o que desbo dó odas las p e isiones del gobie no y
conmocionó a la opinión pública del país. “Es nues o año e ible” a i maba meses después
el líde socialis a L. Be and7, e lejando sucin amen e el modo en que aquellos
acon ecimien os queda ían g a ados en la memo ia colec i a. Los sucesos se inicia on as
una mani es ación celeb ada en Lieja el 18 de ma zo, echa en absolu o aza osa pues ese día
se cumplía el decimoquin o ani e sa io de la Comuna de Pa ís. E emé ides apa e, la
con oca o ia, ealizada po g upos ana quis as y a la que acudie on según uen es policiales
unas 900 pe sonas llegadas desde las localidades p óximas de Ve ie s, Tilleu , Jemeppe,
Flemalle-G ande o Se aing (muchas más si se da c édi o a las ci as que manejaba la
p ensa)8, espondía al males a ob e o po el c ecien e desempleo y el descenso sala ial que
se i ía en la egión desde p incipios de los años ochen a. Después de un p ime eco ido sin
dis u bios y un mi in, la o u a de los c is ales de una ienda desencadenó una acción
colec i a que, desde ese ins an e, ya había escapado al con ol de los con ocan es. Se a ó de
an isocial”. Le Hainau . “G è es e socialisme”; 16.03.1886. Sob e las exp esiones “espec o ojo” y “ e o ojo que ecue da
las explosiones de la Comuna”, éase La Meuse. “La c ise e le acha des cha bonnages”; 05.04.1886, p. 1; asimismo La Meuse;
25(?).02.1886.
6 Pa a un análisis más po meno izado de los casos expues os a con inuación, éase VELASCO MESA, Cus odio; Los
nomb es de la “cues ión social”. Discu so y agi aciones ob e as: Lieja y Se illa en el ánsi o de los siglos XIX y XX, Ed.
Dipu ación de Se illa, Se illa, 2003.
7 BERTRAND, Louis; La Belgique en 1886, Ed. J. Maheu, B uxelles, 1886, p. 1.
8 Véase A chi es de la Ville de Liège. Bu eau de police, O d e public, 19 ma s 1886. In o me del comisa io en je e Mignon.
La p ensa habla, sin emba go, de miles de asis en es. Véase La Meuse. “Mani es a ion ana chis e à Liège. G a es
déso d es”; 19.03.1886, p. 1.
3
un mo imien o espon áneo que e ocaba a las “jacque ies” como los p opios coe áneos
llega on a des aca 9; un mo imien o de ca ác e de ensi o, con unden e, incisi o, sin
di ección p ecisa; la libe ación de ensiones la en es o la explosión de una cóle a popula que
en los días sucesi os p opagó huelgas po odo el cin u ón indus ial Samb e-Mosa y, a la go
plazo, p ecipi ó una sus ancial eubicación ideológica y polí ica an o en los g upos de pode
como en los medios ob e os. En el seno de los cí culos ca ólicos y libe ales se consuma on
di isiones ya subyacen es, pe ilándose la democ acia c is iana en e al ca olicismo
conse ado y el ala p og esis a en e al Pa ido Libe al. Po añadidu a, el con lic o obligó al
Es ado a in e eni , a legisla , en ma e ia social y labo al siguiendo la línea iniciada en la
Alemania de Bisma ck. Pe o el p oceso alcanzó ambién al en o no ob e o, donde se ap eció el
despegue de un socialismo que acababa de ag upa se en 1885 con la undación del POB
(Pa ido Ob e o Belga) y bajo una ei indicación emblemá ica: el su agio uni e sal.
En o o luga del paisaje indus ial eu opeo, en Se illa, los ob e os p o agoniza on en
1901 dos g andes mo ilizaciones que asimismo pusie on en pie de gue a a la ciudad. La
p ime a, lle ada a cabo po los me alú gicos y p olongada en e los meses de ab il y julio, se
inició en demanda de un aumen o sala ial del 10% y de la educción de la jo nada labo al a
las 8’30 ho as10, aunque p on o se puso de mani ies o un p oblema de ondo: la nega i a
pa onal a econoce el de echo del colec i o ob e o a se ep esen ados po la Sociedad del
Hie o y Me ales. Pa onos y au o idades polí icas locales eían en ello un pelig o. De hecho,
se a aba de la asociación más pode osa de cuan as coo dinaba la FOS (Fede ación Ob e a
Se illana): pla a o ma de con o nos ana cosindicalis as que en ab il de 1901, pocos meses
después de su c eación, había conseguido euni a ce ca de 6.000 a iliados as una ac i a
campaña de di usión de las ideas de asociación, apoli icismo y solida idad al obje o de
a icula la acción de las dis in as sociedades g emiales en una o ganización sindical ob e a11.
Ese p ime con lic o, ca ac e izado po el esc upuloso espe o a las ías de acción legal y po
el seguimien o de las consignas de mode ación que p opugnaba la FOS, e minó con un
acaso pa a las aspi aciones de los he e os. T as casi es meses de esis encia ob e a, el
9 La Gaze e de Liège. “Ce cle Sain -Amb oise: Ques ion ou iè e”; 17-18.04.1886, p. 1. Un análisis ace ca de las
simili udes al espec o en PECTOR, Daniel-FOURIER, E ienne; 1886. La é ol e des damnés de la e e. Le soulè emen
ou ie de ma s 1886 dans le pays de Liège e de Cha le oi, Ed. Le P og ès, B uxelles-Cha le oi, 1986, pp. 4 y ss.
Asimismo, FRANK, Joseph; “Une `jacque ie indus ielle' ue comme ac ion pa a-poli ique: l'insu ec ion belge de 1886”, en
Re ue de l'Ins i u de sociologie, Uni e si é Lib e de B uxelles, B uxelles, 1975.
10 Véase las bases y a i as p opues as po la “Asociación de T abajado es en Hie o y Me ales”. A chi o de Capi anía
Gene al (2ª Región Mili a ; 2ª Di isión O gánica; 2ª Sección; 4ª Di isión de Campaña). O den Público 1898-1902, leg. nº 7,
exp. nº 10.
11 En sep iemb e de 1901 la ci a de a iliados aumen a ía a más de 7.000 con la i ma del Pac o de Unión Solida ia Lib e.
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Ángeles; U opía y ealidad. Ana quismo, ana cosindicalismo y o ganizaciones ob e as. Se illa,
1900-1923, Dipu ación P o incial de Se illa, Se illa, 1996, pp. 72 y 79.
4
gobe nado ci il, A. Mad id Dá ila, acabó po clausu a la sede de la sociedad de He e os el
30 de junio. Aquella decisión, c i icada po la p ensa ob e a y bu guesa en é minos de
“p o ocación” y denunciada en las Co es como un delibe ado a en ado con a la ley de
asociaciones igen e12, a ojó a los ob e os a la calle y ele ó la ensión de un con lic o que
has a en onces se había desa ollado pací icamen e. Días más a de, a pa i del 8 de julio, la
iolencia adop ó o mas más con unden es: dis u bios, decla ación del Es ado de Gue a y
una ep esión que se saldó con la mue e de 8 ob e os y múl iples de enidos.
Ese balance, sin emba go, no me mó el en usiasmo ob e o. El acaso que pa a los
me alú gicos supuso una huelga conducida po cauces de mode ación gene ó una en usias a
e lexión ace ca de las ías de acción colec i a. En ese deba e se ede inie on las posiciones de
ana co-colec i is as y ana co-comunis as al iempo que, an e la ine icacia mos ada po la
ác ica de mode ación y legalidad, el mo imien o ob e o se illano se ue o ien ando hacia la
idea de huelga gene al, de una p o es a e oluciona ia que acome ie a la emancipación ob e a.
Los meses siguien es a la huelga de he e os y ese deba e cons i uye on, de hecho, la an esala
del segundo de los g andes con lic os que p o agoniza on los ob e os se illanos en 1901 y de
una de las p ime as mani es aciones del sindicalismo e oluciona io en España13: la huelga
gene al in e p o esional de oc ub e, la p ime a de es as ca ac e ís icas en la ciudad,
p ecediendo la que u o luga en Ba celona en eb e o de 1902. Fue el cie e pa onal de la
áb ica de ce ámica de “La Ca uja”, lle ado a cabo el 6 de oc ub e de 1901 po la nega i a de
los accionis as a acep a a la “Sociedad de Ca ujanos” como ep esen an e del colec i o ob e o,
el de onan e de ese pa o gene al en solida idad con los ce amis as a ec ados. Secundada
masi amen e, en especial los días 14 y 15 de oc ub e, la huelga acabó sin emba go con una
nue a decla ación de Es ado de Gue a y la ep esión con a el conjun o de sociedades ob e as y
de sus in eg an es, ma cando el inicio de una ase de adicalización de la ac i ud in ansigen e de
la pa onal y ep esi a de las au o idades en e al mo imien o ob e o.
An e los casos expues os se impone una obse ación inmedia a: del mismo modo que la
lec u a de los medios conse ado es ace ca de la “cues ión social”, educiendo la p o es a a la
con luencia de inmo alidad e igno ancia y p esen ando el cuad o de una clase ob e a b u alizada
y ca en e de oda aba ci ilizada, no debe ago a el análisis de un enómeno más complejo, la
elemen al comunidad de eacción de los ob e os belgas y españoles no debe enmasca a las
12 Véase El Libe al. “En p o de la solución”; 04.07.1901, p. 1. No icie o Ob e o. “La solución de las huelgas”; 09.06.1901,
p. 2. Las p o es as más ai adas en las co es ue on las de Rod íguez de la Bo bolla. Véase El Libe al. “Los sucesos de
Se illa en las Co es”; 11.07.1901, p. 2. El Po eni . “Las cues iones de Se illa en el Cong eso”; 14.07.1901, p. 1.
13 VELASCO MESA, Cus odio; “Un p eceden e del sindicalismo e oluciona io en España: la huelga gene al
e oluciona ia en el discu so de los ob e os se illanos de 1901”, en Ac as de las VII Jo nadas de A chi os y Biblio ecas,
Guadalaja a, 2005. [En p ensa].
5
dis inciones en la mane a de pensa , de sen i y de ac ua de ambos colec i os. Esa obse ación
cons i uye, a deci e dad, el pun o de pa ida del p esen e análisis: una explo ación compa ada
del modo en que los ob e os de aquí y de allá en endie on el con o e ido mundo que les
odeaba y a icula on el discu so e oluciona io.
Combinación, po an o, del análisis del discu so y del análisis compa ado, el en oque
p opues o conec a con dos g andes deba es his o iog á icos sob e los que con iene es ablece
p ecisiones. La p ime a de las dos exigencias undamen ales de es e es udio, examina la
lógica del discu so y de las ac i udes ob e as, conec a con la cues ión en o no a la conciencia
de los ac o es sociales, aspec o sob e el que ha sido decisi a la ob a de E. P. Thompson, su
concep o de au onomía cul u al ob e a y su in e és po esc ibi sob e las masas al ma gen de
la his o ia polí ica e ins i ucional desde un eclec icismo me odológico que e i a a la p io idad
in e p e a i a de lo económico sob e lo men al o ideológico14. Análisis del discu so al obje o
de sondea la conciencia de los indi iduos, no se susc iben aquí comple amen e, sin emba go,
las p emisas del llamado “gi o lingüís ico”15. A es e espec o más bien se man iene,
pa a aseando a W. Sewell, que nega la p io idad eó ica de la economía o la polí ica en el
análisis de los enómenos sociales no debe signi ica que los ac o es económicos y polí icos
sean subsidia ios en la in e p e ación his ó ica, sino que ales ac o es se a en al mismo
ni el que los demás aspec os de la expe iencia de los indi iduos16. Po o o lado, la segunda
exigencia p esen e en es as páginas, compa a ealidades sociales di e en es, enlaza con un
deba e su gido del es ue zo po iden i ica eglas que expliquen el compo amien o colec i o:
el deba e ace ca de la lógica del cambio social, incluyendo la polémica sob e su ca ác e
14 Véase THOMPSON, Edwa d P.; “Folclo e, an opología e his o ia social”, en His o ia Social, nº 13, Ed. Ins i u o de
His o ia Social, Valencia, 1989, pp. 81-102; asimismo, THOMPSON, Edwa d P.; T adición, e uel a y conciencia de clase,
Ed. C í ica, Ba celona, 1979, pp. 62-134.
15 Como eacción con a la idea de que la sociedad e leja la cul u a, el “gi o lingüís ico” ha lle ado en ocasiones al ex emo
con a io, a conside a que no exis e una ealidad social ue a o an e io al lenguaje. Los es udios de G. S edman Jones sob e
los lenguajes de clases son un exponen e cla o de ese p incipio adical y, desde hace unos años, han sido obje o de una
dila ada con o e sia. Véase STEDMAN JONES, Ga e h; Lenguajes de clase. Es udios sob e la his o ia de la clase ob e a
inglesa, Ed. Siglo XXI, Mad id, 1989, pp. 7 y ss. Sob e la con o e sia en cues ión, éase SCOTT, Joan; “Sob e el lenguaje, el
géne o y la his o ia de la clase ob e a”, en His o ia Social, nº 4, Ed. Ins i u o de His o ia Social, Valencia, 1989, pp. 81- 98.
PALMER, B yan; “Respues a a Joan Sco ”, en His o ia Social, nº 4, Ed. Ins i u o de His o ia Social, Valencia, 1989, pp.
99-110. STANSELL, Ch is ine; “Respues a a Joan Sco ”, en His o ia Social, nº 4, Ed. Ins i u o de His o ia Social,
Valencia, 1989, pp. 111-118. RABINBACH, Anson; “Racionalismo y u opía como lenguajes de la na u aleza: una no a”, en
His o ia Social, nº 4, Ed. Ins i u o de His o ia Social, Valencia, 1989, pp. 119-126. SCOTT, Joan; “Una espues a a las
c í icas”, en His o ia Social, nº 4, Ed. Ins i u o de His o ia Social, Valencia, 1989, pp. 127-135.
16 Véase SEWELL, William; T abajo y e olución en F ancia. El lenguaje del mo imien o ob e o desde el An iguo Régimen
has a 1848, Tau us, Mad id, 1992, p. 31. R. Cha ie lo ha exp esado con o as palab as al señala que el desa ío consis e en
enlaza la cons ucción discu si a de lo social y la cons ucción social de los discu sos. CHARTIER, Roge ; “De la his o ia
social de la cul u a a la his o ia cul u al de lo social”, en His o ia Social, nº 17, Ed. Ins i u o de His o ia Social, Valencia,
1993, p. 103.

6
gene al, cohe en e y explicable en bloque, la eo ía de los es adios o las pau as de los
p ocesos de di e enciación y de con ol en palab as de Ch. Tilly17.
Con odo y pa iendo de una in es igación his ó ica conc e a, se busca aquí
implíci amen e suge i ideas den o de con o e sias eó icas en las que los his o iado es han
in e enido de modo desigual, si se iene en cuen a que, gene almen e, han p i ilegiado el
es udio de los aspec os económicos, sociales o polí icos que han jugado un papel en la
e olución de la clase ob e a, en e al análisis de la “expe iencia ideológica” de los
abajado es o en e a la elabo ación de es udios compa ados desde los que, más allá de las
apo aciones de ámbi o local, se lle en a cabo sín esis explica i as18.
2. MODALIDADES DE INDUSTRIALIZACIÓN.
Cuando es allan las agi aciones ob e as de 1886 y 1901 en los casos belga y español
espec i amen e, la economía de esas egiones se hallaba en una ase de p o undas
ans o maciones. En ealidad, ales acon ecimien os se insc iben en los e ec os de la c isis
in e nacional de supe p oducción del úl imo e cio del siglo XIX; una dep esión a la que se
espondió median e la adopción de p ác icas p o eccionis as al iempo que se eo ganizaba la
p oducción en la línea de la mecanización y concen ación de mano de ob a y capi ales. Ese
esquema, sin emba go, no se aplica po igual a los casos aquí compa ados. Y es que, si las
ayec o ias económicas que has a en onces habían de inido los con ex os de Lieja y Se illa
e an di e en es, o o an o cabe deci espec o a las eacciones es a ales y pa onales que se
ad ie en en ambas geog a ías an e la c isis.
Lieja se insc ibía en el eje Samb e y Mosa: la egión con inen al que más
emp anamen e acep ó la indus ialización de G an B e aña y la que siguió una
ans o mación más p óxima a ese modelo19. Con ando con las en ajas compa a i as que le
p opo cionaban an o su iqueza en ecu sos mine ales como su p oximidad geog á ica a las
á eas eu opeas de economía más pujan e, en esa egión se desa olló una des acada ac i idad
p o oindus ial que gene ó, desde ines del siglo XVIII, la acumulación de capi ales necesa ia
pa a inancia la indus ialización. Ya en el cu so de la Edad Mode na y di e si icándose
17 Véase TILLY, Cha les; G andes es uc u as, p ocesos amplios, compa aciones eno mes, Ed. Alianza, Mad id, 1991, pp. 33-
80.
18 Di e en es in es igado es ienen ad i iendo en los úl imos años ca encias a es e espec o en la his o iog a ía española.
Véase FORCADELL ÁLVAREZ, Ca los; “La agmen ación espacial en la his o iog a ía con empo ánea: la his o ia
egional/local y el emo a la sín esis”, en S udia His ó ica, nº 13-14, Ed. Uni e sidad de Salamanca, Salamanca, 1995-96,
pp. 14 y ss. ÁLVAREZ JUNCO, José y JULIÁ, San os; “Tendencias ac uales y pe spec i as de in es igación en His o ia
Con empo ánea”, en AA.VV.; Tendencias en his o ia. Encuen o en la UIMP, CSIC, Mad id, 1988.
19 Véase POLLARD, Sidney; La conquis a pací ica. La indus ialización de Eu opa, 1760-1970, Uni e sidad de Za agoza,
Za agoza, 1991, p. 114. Véase, asimismo, DHONT, Jan; BRUWIER, Ma ine e; “La e olución indus ial en los Países
Bajos, 1700-1914” en CIPOLLA, Ca lo; His o ia económica de Eu opa. El nacimien o de las sociedades indus iales (2), .
4 (2), Ed. A iel, Ba celona 1982, p. 341.
7
especialmen e en los siglos XVII y XVIII, esas ac i idades o ma on pa e impo an e de su
paisaje u bano y u al, no sólo median e la mul iplicación de indus ias u ales a domicilio que
daban abajo a un núme o c ecien e de b azos, sino sob e odo a a és de las indus ias de más
la ga adición en la zona y que a la pos e esul a ían más decisi as en el desa ollo económico
del siglo XIX: las ligadas al ca bón y al hie o20. La mayo ía de esas emp esas no ag upaban a
más de unas decenas de abajado es a mediados del siglo XVIII y los ob e os con inuaban
al e nando el abajo indus ial con el ag ícola, pe o el mo imien o de concen ación de mano de
ob a y de capi ales es aba ya p e igu ado y ac ua ía como acica e pa a la pos e io inco po ación
de inno aciones ecnológicas21. Jun o a esa base de expansión p o oindus ial, el c ecimien o
sos enido de la población du an e el siglo XIX así como la libe alización económica as la
Re olución ancesa y el es ímulo a la concen ación inancie a de la co ona holandesa y del
Es ado belga desde 183022, hicie on el es o pa a que la egión cons i uye a a mediados del
siglo XIX una de las á eas eu opeas de mayo desa ollo económico. De hecho, po la
p og esión expe imen ada en la zona en e 1850 y 1873, Bélgica llegó a ocupa el segundo
pues o, as el pione o caso b i ánico, den o del escala ón indus ial eu opeo23.
La e olución del caso belga has a mediados del siglo XIX con as a eno memen e con
la de Se illa que, pese a la posibilidad o ecida po el me cado ame icano pa a desa olla
una ac i idad p o oindus ial, no consiguió e igi se como luga de asen amien o de ocos
20 Véase LEBRUN, Pie e; L'indus ie de la laine à Ve ie s pendan le XVIIIè e le débu du XIXè siècle, Ed. Facul é de
Philosophie e Le es de l’Uni e si é de Liège, Liège, 1948, pp. 81, 130-138 y 135; POLLARD, Sidney; La conquis a
pací ica. La indus ialización de Eu opa, 1760-1970, Uni e sidad de Za agoza, Za agoza, 1991, p. 114; HANSOTTE,
Geo ge; “Pays de e e de houille”, en AA.VV.; La Wallonie, le pays e les hommes, . I, Ed. La Renaissance du Li e,
B uxelles, 1975, pp. 269-294; HASQUIN, He é; “Déjà puissance indus ielle (1740-1830)”, en AA.VV.; La Wallonie, le
pays e les hommes, . I, Ed. La Renaissance du Li e, B uxelles, 1975, pp. 313-349. Sob e la e olución de la indus ia del
hie o DHONT, Jan; BRUWIER, Ma ine e; “La e olución indus ial en los Países Bajos, 1700-1914” en CIPOLLA, Ca lo;
His o ia económica de Eu opa. El nacimien o de las sociedades indus iales, Ba celona, . 4 (2), 1982, p. 350.
21 Véase LEBOUTTE, René; “A p opos de la condi ion ou iè e en Wallonie, in 18è-19è siècles”, en AA.VV.; 1886. La
Wallonie née de la g è e?, Ed. Labo , B uxelles, 1990, p. 11; GAIER, Claude; “L'é olu ion de l'indus ie a mu iè e en
Belgique”, en Re ue uni e selle des Mines, nº 2, 1971 y, del mismo au o , Qua e siècles d'a mu e ie liégeoise, Liège,
1976; FRAINKIN, Joseph; L'indus ie a mu iè e liégeoise e le Banc d'ép eu es des a mes à eu de Liège, Liège, 1940, pp.
48-52; BONDAS, Joseph, His oi e anecdo ique du mou emen ou ie au pays de Liège, Ed. Syndicales, Liège, 1955, pp.
131 y ss.
22 Sob e es os aspec os, éase DAMAS, Hen ie e; “Le mou emen de la popula ion belge”, en Popula ion e amille, nº 2,
B uxelles, 1963; GENICOT, Léopold (Di .); His oi e de la Wallonie, P i a Edi ions Uni e si ai es, Toulouse, 1973, pp.
369-370; MITCHELL, B ian Redman, “Apéndice es adís ico, 1700-1914”, en CIPOLLA, Ca lo (Ed.); His o ia económica
de Eu opa. El nacimien o de las sociedades indus iales, A iel, Ba celona, . 4, pp. 388-461; LEBRUN, Pie e;
“L'indus ialisa ion en Belgique au XIXè siècle”, en LÉON, Pie e; CROUZET, F ançois, GASCON, Richa d;
L'indus ialisa ion en Eu ope au XIXè siècle, Pa is, 1972, pp. 141-186; DHONT, Jan; BRUWIER, Ma ine e; “La
e olución indus ial en los Países Bajos, 1700-1914” en CIPOLLA, Ca lo; His o ia económica de Eu opa. El nacimien o
de las sociedades indus iales (2), Ba celona 1982, . 4, p. 358; LEBRUN, Pie e; “La Re olución Indus ial belga: un
análisis en é minos de es uc u a gené ica”, en AA.VV.; La e olución indus ial, C í ica, Ba celona, 1988, p. 101.
23 Véase CHLEPNER, Ben Se ge; Cen ans d'his oi e sociale en Belgique, Uni e si é de B uxelles, B uxelles, 1972, pp. 47-48.
MITCHELL, B ian Redman; “Apéndice es adís ico, 1700-1914”, en CIPOLLA, Ca lo (ed.); His o ia económica de Eu opa.
El nacimien o de las sociedades indus iales, A iel, Ba celona, 1981, . 4, II, cuad os 2 y 4 de indus ia, pp. 388-469;
POLLARD, Sidney; La conquis a pací ica. La indus ialización de Eu opa, 1760-1970, Uni e sidad de Za agoza, Za agoza,
1991, p. 120; BAIROCH, Paul; Comme ce ex é ieu e dé eloppemen économique de l'Eu ope au XIXè siècle, Ed. Mou on,
Pa is, 1976, pp. 171 y 270-273.
8
p oduc i os impo an es en la an esala del siglo XIX. A ello con ibuyó la c isis demog á ica
andaluza del siglo XVIII que, además de supone un incon enien e pa a es imula la
demanda, a o eció la pe i encia de unas o ganizaciones g emiales que obs aculiza on
cualquie p oceso inno ado . Po añadidu a, a es a ca encia en la capi al andaluza de base de
expansión p o oindus ial coadyu ó la dico omía que se i ía en la ciudad en e capi al
indus ial y capi al come cial ligado a las ac i idades indianas. Dico omía en donde los
g emios se mos a on incapaces de lle a a cabo una au o inanciación con la que abo da los
cambios que exigían los nue os modos de p oducción24. Con esos p eceden es, la capi al
andaluza u o eno mes di icul ades pa a consolida una indus ia en las p ime as décadas del
siglo XIX, pe o ello no impidió que su economía expe imen a a, al igual que el caso belga,
un ap eciable impulso en el con ex o alcis a in e nacional de mediados del siglo XIX. La
pa icipación en esa eu o ia económica se obse a en el lo ecimien o no sólo de la
adicional ac i idad me can il, que enía ac uando p ác icamen e como el único eje de la
acumulación de capi ales25, sino ambién de la indus ia a esanal y de encla e: un enómeno
ligado a la coyun u a in e nacional lib ecambis a y a la exis encia de una es uc u a
inancie a descen alizada que es imuló no ablemen e la in e sión. Indicado es de es e
enómeno alcis a son el dinamismo mos ado po emp esa ios locales (que acome ie on
inicia i as más allá del ho izon e eminen emen e ag a io)26, el núme o de pa en es solici adas
en el segundo e cio del siglo XIX donde, en ma e ia de indus ia me alú gica y
ag oalimen a ia, la p o incia de Se illa (jun o a la de Málaga y Cádiz) llegó a mos a ci as
supe io es a las del es o de España27, o la p opia e olución de los sec o es de p oducción28.
24 Sob e es os aspec os, éase BERNAL, An onio Miguel; COLLANTES DE TERÁN, An onio; GARCÍA BAQUERO,
An onio; “Se illa: de los g emios a la indus ialización”, en Es udios de His o ia Social, nº 5-6, Ins i u o de Es udios
Labo ales y de Segu idad Social, Mad id, 1978, pp. 7-307.
25 Véase NADAL, Jo di; “Indus ialización y desindus ialización del sudes e español, 1817-1913”, en PAREJO BARRANCO,
An onio y SÁNCHEZ PICÓN, An onio (Eds.); Economía andaluza e his o ia indus ial, Coll. Flo es de Lemus, Mo il, 1999, p.
86; MARTIN RODRÍGUEZ, Manuel; “Andalucía: luces y somb as de una indus ialización in e umpida”, en NADAL, Jo di y
CARRERAS, Albe (Coo ds.); Pau as egionales de la indus ialización española (siglos XIX y XX), A iel, Ba celona, 1990, p.
348; ÁLVAREZ SANTALÓ, Ca los y GARCÍA BAQUERO, An onio; “Funcionalidad del capi alismo andaluz en íspe as de la
p ime a indus ialización”, en Re is a de Es udios egionales, nº 5, 1980.
26 FLORENCIO PUNTAS, An onio; “Inicia i as emp esa iales se illanas en el sec o indus ial: 1860-1880”, en PAREJO
BARRANCO, An onio y SÁNCHEZ PICÓN, An onio (Eds.); Economía andaluza e his o ia indus ial, Coll. Flo es de Lemus,
Mo il, 1999, pp. 337-345.
27 SÁIZ GONZÁLEZ, J. Pa icio; “Pa en es e inno ación ecnológica en la mine ía y me alu gia de base andaluza, 1826-1878”,
en PAREJO BARRANCO, An onio y SÁNCHEZ PICÓN, An onio (Eds.); Economía andaluza e his o ia indus ial, Coll. Flo es
de Lemus, Mo il, 1999, pp. 747-770.
28 Coincidiendo con el in de la p ime a gue a ca lis a y el ing eso de España en el égimen libe al, la expe iencia side ú gica
local, cuyos ejemplos más signi ica i os ue on los al os ho nos de El Ped oso, la undición San An onio de Bonapla a y los
alle es me alú gicos de Po illa Hnos. y Whi e (c eados espec i amen e en 1833, 1840 y 1857), es u o ma cada po una
expansión que augu aba un u u o p ome edo . Véase NADAL, Jo di; “Indus ialización y desindus ialización del sudes e
español, 1817-1913”, en PAREJO BARRANCO, An onio y SÁNCHEZ PICÓN, An onio (Eds.); Economía andaluza e his o ia
indus ial, Coll. Flo es de Lemus, Mo il, 1999, pp. 95 y 100. Un impulso simila se ad ie e en las indus ias del co cho, la ex il
y la de ce ámica, sob e odo desde que apa ecie an dos áb icas especialmen e ele an es: La Ca uja, c eada en 1841 po Cha les
Pickman y Rod íguez y Cía., undada en 1859. Véase MARTIN RODRÍGUEZ, Manuel; “Andalucía: luces y somb as de una
indus ialización in e umpida”, en NADAL, Jo di y CARRERAS, Albe (Coo ds.); Pau as egionales de la indus ialización
9
Dicho es o, el ciclo económico expansi o del que ue on pa ícipes los casos belga y
español hab ía, no obs an e, de al e a se po e ec o de la dep esión in e nacional del úl imo
e cio del siglo XIX, dibujando, a pa i de en onces, dis in as e oluciones que se ían
e elado as del g ado de consolidación de la ac i idad indus ial en uno y o o caso. El
desa ollo indus ial de las cuencas del Samb e-Mosa apun ó en el cu so del siglo XIX al
esquema clásico, al impulso de la mecanización y a la concen ación de capi ales, mano de
ob a y cen os de ac i idad. Jun o a la educción sala ial y de mano de ob a, ue p ecisamen e
la acen uación de esa endencia a una mecanización y concen ación que pe mi ían educi
cos es de p oducción (o, dicho de o o modo, aumen a bene icios) la modalidad seguida en
Bélgica en e a la c isis económica de 187329. La eacción, especialmen e isible en los
sec o es pun e os de la economía de la zona (mine ía y me alu gia), consis ió, así pues, en el
ing eso de pleno en el en de la inco po ación de inno aciones ecnológicas y de la
concen ación inancie a, ab il y de sociedades de explo ación. Pe o, si el en o no de Lieja se
in eg aba en p ocesos de mecanización y concen ación que pe mi ie on segui man eniendo
el c ecimien o, la economía de Se illa adop ó una modalidad indus ial con acusadas
eminiscencias del p ime capi alismo, una ía en la que p imaban los in e eses ag o-
me can iles sob e o os p opiamen e indus iales y en la que la ac i idad, pese a con a con
un ue e inc emen o de la mano de ob a, ca eció de con inuidad. Una modalidad, en suma,
que alen izó el impulso indus ial p eceden e: ni el desa ollo de la indus ia a esanal y de
encla e a mediados del siglo XIX, ni la acumulación de capi ales a o ecida po el
lo ecimien o de la ac i idad me can il de en onces se aduje on en es ímulo o in e siones
indus iales a ines de ese mismo siglo.
No es so p enden e es a e olución de la economía se illana si se ienen en cuen a las
pa icula idades del con ex o polí ico en que esa alen ización se p odujo. Me e ie o a la
espues a del Es ado español a la c isis in e nacional: el llamado “nacionalismo económico”,
es o es, la aplicación de una polí ica económica p o eccionis a jun o a la especialización
egional de la p oducción30. En el más amplio ámbi o e i o ial de Andalucía se es imuló con
española (siglos XIX y XX), A iel, Ba celona, 1990, p. 351. NADAL, Jo di; “Indus ialización y desindus ialización del sudes e
español, 1817-1913”, en PAREJO BARRANCO, An onio y SÁNCHEZ PICÓN, An onio (Eds.); Economía andaluza e his o ia
indus ial, Coll. Flo es de Lemus, Mo il, 1999, p. 112. PAREJO BARRANCO, An onio; Indus ia dispe sa e indus ialización
en Andalucía. El ex il An eque ano, 1750-1900, Uni e sidad de Málaga, Málaga, 1987, pp. 165 y 171.
29 En es e caso la c isis no se adujo en una disminución de la p oducción, sino en un aumen o de los equipos indus iales y de la
p oducción de hulla y de las undiciones. Véase MITCHELL, B ian Redman; “Apéndice es adís ico, 1700-1914”, en
CIPOLLA, Ca lo (ed.); His o ia económica de Eu opa. El nacimien o de las sociedades indus iales, A iel, Ba celona,
1981, . 4, II, cuad os 2 y 4 de indus ia, pp. 388-469.
30 La ca encia de con inuidad en el desa ollo indus ial se illano cabe se in e p e ada en el con ex o de la al a de
a iculación de la economía egional o en el ma co de la dependencia económica de una expo ación elás ica, (MORILLA,
José; “La eo ía de la dependencia económica en el es udio del siglo XIX andaluz”, en Ac as del I Cong eso de His o ia de
Andalucía. Andalucía Con empo ánea, Tomo II, El Mon e de Piedad y Caja de Aho os de Có doba, Có doba, 1976, pp. 113-
16
con las o muladas po los ob e os se illanos y en las que des aca el sen imien o de humillación
po el modo en que pa onos y capa aces concebían su abajo. Esas denuncias po despidos
imp oceden es, po ejaciones en los alle es o po el exceso de igilancia y de ho as de abajo,
e an e elado as de la conciencia ob e a de pé dida de su con ol sob e el me cado y la
o ganización del abajo y es án, de hecho, en el o igen del con lic o que en en ó a la Sociedad
de Ca ujanos con la pa onal y en la pos e io decla ación de la huelga gene al in e p o esional
que pa alizó Se illa en oc ub e de 190148.
Jun o a la conciencia de la p eca iedad ma e ial y de la pé dida de con ol sob e el
abajo, la ausencia de de echos de los abajado es, es deci , el sen imien o c uel de no con a
pa a la o ganización social libe al, ue asimismo pues o de elie e especialmen e en el caso
belga, donde pe i ió has a 1893 un égimen censi a io que no econocía a los ob e os como
ciudadanos con de echo a o o. “En Bélgica (...) el ob e o no es nadie”, clamaba el socialis a
Ve heiden an e un audi o io de ob e os pocos días después del 18 de ma zo de 1886; y O.
Wa ez, po su pa e, lamen aba que los de echos de los ob e os se eduje a al “de echo o, más
bien, el debe de no se nadie, de no se elec o ”49. Es ácil ad e i as es as p oclamas la
ei indicación socialis a del su agio uni e sal, pe o la p o es a po la ca encia de de echos no
sólo se ele aba en el ámbi o de la olun ad p ospec i a de los líde es ob e os, ni e a una simple
cues ión de epe i ases de un epe o io amilia . La ausencia de de echos de los abajado es
en una sociedad que no les econocía como ciudadanos e a una ealidad que los ob e os i ie on
e in e p e a on en é minos de inde ensión y de deg adación de su condición como ponen de
mani ies o múl iples es imonios de ob e os anónimos de di e en e o ien ación ideológica50.
Es a denuncia ob e a pod ía se , a p io i, menos explicable en el caso se illano de
p incipios de siglo XX, dado que en España se había ins au ado el su agio uni e sal a pa i de
1890, después de que la Cons i ución de 1869 lo hubie a dec e ado y al inicio de la Res au ación
abus qui se comme en dans le payemen des salai es”, en CT, . III, pp. 117-172; WATTEZ, Ome (alias REMO); De la
condi ion des ou ie e des moyens de emédie leu si ua ion, Ed. Decq e M. Nie s asz, Liège, 1886, pp. 38-39.
48 Véase PERITO; “La Ca uja”, en El No icie o Ob e o, 07.04.1901, p. 1. O os casos de denuncia de abusos de au o idad
po pa e de capa aces y pa onos en TAGUA, Z.; “Cosas de La Ca uja”, en El No icie o Ob e o, 18.05.1901, p. 1. El
Po eni ; 09.09.1901. El Libe al; 19.10.1901; 11.10.1901 y 14.09.1902. Los é minos en que die on esas p o es as son
a iados. Un he e o se lamen aba po la (des)conside ación pa onal del abajo ob e o: ya sea como obo del sala io, ya sea
como ges o de ca idad del emp esa io. Véase M. H. (ce aje o); “Asociación gene al de T abajado es en Hie o y Me ales”,
en El No icie o Ob e o, 16.04.1901, p. 2. Pe o e an ambién ecuen es las p o es as abusos de au o idad. Véase UN
HERRERO; “A los he e os”, en El No icie o Ob e o; 05.04.1901, p. 1.
49 Véase La Meuse. “Le mee ing du Pa i Ou ie à B uxelles”; 26.03.1886, p. 2; WATTEZ, Ome (alias REMO); De la
condi ion des ou ie e des moyens de emédie leu si ua ion, Ed. Decq e M. Nie s asz, Liège, 1886, p. 28.
50 “No enemos de echos y, en consecuencia, ampoco medios pa a de ende nos” decla aba un ob e o anónimo en 1893, cuando
se eab ía el deba e ace ca del su agio (L’Exp ess. “Les sans- a ail de Gand”; 18.01.1893, p. 1). Y en es e mismo sen ido se
p onunciaba un ebanis a: “has a aho a somos un ce o a la izquie da en un país en el que odos los ciudadanos es án censados y
son iguales an e la ley; a deci e dad, el único de echo cí ico que enemos es el de espe a a la policía y el de endosa el
uni o me”. Le Bien du Peuple. “Les idées du pè e Ma hias”; 20.11.1892, p. 1. Lle ada a su ex emo, la ca encia de de echos
hab ía de se en endida como una educción de los ob e os a una condición simila e incluso in e io a la de los animales, al y
como señalaban los eslóganes de los mani es an es del 1º de mayo de 1891. La Meuse. “Le 1e mai”; 02-03.05.1891, p. 1.

17
se hubiese nue amen e anulado51. Sin emba go, el sen imien o de ma ginación polí ica de los
ob e os se illanos no esul a so p enden e si se iene en cuen a que el sis ema polí ico de la
Res au ación, basado en la p ác ica del caciquismo o en la manipulación del o o, impedía el
desa ollo de una democ acia eal. Es a ci cuns ancia, a deci e dad, con ibuyó no sólo a que
los ob e os de la capi al andaluza sin ie an ya desde ines del siglo XIX la no o ia dis ancia que
les sepa aba de los gobe nan es en pa icula y de la ida polí ica en gene al, sino, más aún (y a
di e encia de la línea seguida po los ob e os belgas), a que, en es e caso, el desa ec o ue a
mu uo. Jun o a la ep esión epublicana as el le an amien o can onal de 1873 (aún muy i a en
el ecue do de los abajado es se illanos), esa dinámica del sis ema de la Res au ación había
acen uado la decepción de los ob e os an e oda ía de acción polí ica, en la que de e minaban
una esencial olun ad de manipulación en bene icio de in e eses ajenos a los abajado es. La
opinión de un panade o es elocuen e al espec o: “Las u opías no nos seducen; pasó el iempo en
que se nos alucinaba con palab as huecas y pomposas; la egene ación de la clase que en días no
lejanos espe ábamos de a iba, sabemos ya que no puede eni más que de abajo”52.
Conscien es de ello, pa a los ob e os se illanos el sis ema polí ico de la Res au ación, su
su agio uni e sal, su democ acia, lejos de conside a se una pla a o ma donde es a
ep esen ados, se concebía como un medio de sumisión53. Ese desencan o hab ía de se , po
o a pa e, uno de los ac o es cen ales pa a explica la eno me acep ación que u o en el
colec i o ob e o local el apoli icismo di undido po los medios ác a as desde el úl imo e cio
del siglo XIX.
Con odo, ni la p eca iedad ma e ial, ni la deg adación de las condiciones de abajo, ni
la ca encia de de echos e an conside ados enómenos na u ales en el discu so ob e o, sino el
esul ado de la iolencia y de la usu pación, al y como los eó icos de mediados de siglo XIX
des aca an aduciendo la necesidad a ac o es polí icos, es o es, explicando la necesidad en
51 Sob e las con o e sias polí icas de los coe áneos en o no a la pa adójica coexis encia en e una ley de su agio uni e sal y el
man enimien o de una mona quía doc ina ia, éase CALERO AMOR, An onio Ma ía; “Los p ecu so es de la mona quía
democ á ica”, en GARCÍA DELGADO, José Luis (Ed.); La España de la Res au ación. Polí ica, economía, legislación y
cul u a, Ed. Siglo XXI, Mad id, 1985, pp. 32-44.
52 UN PANADERO. “Adelan e”, en El No icie o Ob e o, 02.04.1901, p. 1.
53 Des aco sólo una de las nume osas mani es aciones ealizadas al espec o a ines del siglo XIX: “Somos acé imos
enemigos del su agio uni e sal o de esa pan omima que así se i ula, conside ándola un insul o lanzado al os o de los
abajado es (...). Las elecciones no se hacen en los colegios elec o ales, sino en el Minis e io de la Gobe nación, en los
despachos de los gobe nado es y en los gabine es de los más in luyen es de los dis i os y po muchos es ue zos que los
abajado es hagamos sólo consegui emos gas a iempo y dine o en balde, po que siemp e se emos de o ados. Y no
solamen e se emos de o ados sino ambién bu lados, o lo que es lo mismo: insul ados (...). Desengáñense los abajado es
que con ían en la polí ica, que po semejan e camino no se a a ninguna pa e”. GARCÍA, V.; “Vuel a de hoja”, en La
T ibuna Lib e, 03.01.1892, pp. 1-2. La Razón Ob e a e oma en 1902 el mismo plan eamien o: “¿Dudáis de ues a
escla i ud cuando se os niega odo de echo a in e eni en la adminis ación pública; qué os concede el su agio pa a
comp a os o qui a os la olun ad, y p esen a se an e el pode cen al de la nación, encedo es sin habe encido? (...). En el
o den polí ico, no os dejan ob a ni aún pensa en mejo amien o alguno”. DOMÍNGUEZ, A.; “A los ob e os”, en La Razón
Ob e a, 25.01.1902, p. 1.
18
é minos polí icos54. Las p oclamas en a o de la jus icia y de la e olución, mul iplicadas en
ambas geog a ías en mí ines, eslóganes y esc i os ob e os de di e so ipo se explican, en pa e,
con o me a esa iple p o es a y al sen imien o que albe gaban los abajado es de se -insis o-
íc imas de la indus ia y de la o ganización social55. Pe o esas p oclamas ambién ue on u o
de la alo ación que los ob e os hicie on de su papel den o de la sociedad, el cual en aba en
con adicción con su condición de indi iduos omi idos del epa o de la iqueza y ma ginados en
ma e ia polí ica. De hecho, en la explo ación que los ob e os ealiza on de los de ec os de la
sociedad, la deg adación que expe imen aban de su exis encia se oponía de pleno a su isión de
lo que debe ía se una jus a o ganización social, la basada en el abajo. Jun o al “su imien o”
con el que se iden i icaban en an o que íc imas de la o ganización social, p ecisamen e el
abajo, el o o elemen o cen al con el que se iden i icaban, hab ía de se po an o de e minan e
en la legi imidad ob e a de la p o es a y de la ei indicación de de echos en la sociedad.
En el ánsi o de los siglos XIX y XX el enigma del abajo se abo daba en odas sus
e ien es po obse ado es de di e en e o ien ación ideológica. El abanico de pe spec i as
incluía a la opinión bu guesa, que lo elogiaba especialmen e en el ámbi o del higienismo y de
la mo alización, como “medicina pa a el cue po y pa a el alma”56; pe o ambién comp endía
al discu so de o igen ob e o desde el que ue ele ado a la cumb e de la c ea i idad humana y a
la condición de p incipio que o denaba el equilib io del uni e so. Alejado de la concepción
escolás ica que eía en el abajo una maldición del homb e pecado , El Balua e, po ejemplo,
de ine el abajo como “manda o ineludible del p og eso”, como “ley uni e sal que p oduce la
ida”57. Y en una apología que iba más allá de ensalza lo como ga an e de la salud o con a
la holganza, desde El No icie o Ob e o se sos enía que “ odo abajo es noble, espe able,
ecundo, san o pudié amos deci si nos dejásemos a eba a po mís icas exal aciones58. Al
ma gen de la poesía desplegada al espec o, pa a los ob e os el abajo cons i uía el o igen de
oda iqueza social y, en consecuencia, no sólo e a uen e de dignidad sino el eje del
desen ol imien o de la sociedad. Una alo ación que hacían ex ensible a sí mismos en an o que
el abajo, “la única p opiedad del ob e o”59, cons i uía uno de los ejes de su iden idad. Los
54 Véase ARENT, Hannah; Sob e la e olución, Ed. Re is a de Occiden e, Mad id, 1967, pp. 67 y ss.
55 Lo exp esaba elocuen emen e O. Wa ez: “el colec i o de abajado es es á cansado de su sue e, aspi a al bienes a , iene sed
de jus icia. No puede esigna se al papel de población sac i icada y se sien e in adido po una cóle a so da”. WATTEZ, Ome
(alias REMO); De la condi ion des ou ie e des moyens de emédie leu si ua ion, Ed. Decq e M. Nie s asz, Liège, 1886, pp.
1 y ss.
56 El P og eso. “La labo iosidad”, 05.10.1900, p. 1. El Libe al. “El T abajo”; 02.06.1901, p. 1.
57 MARTÍNEZ, Pascual; “La condición del ob e o”, en El Balua e; 19.06.1899, pp. 1-2. Sob e la ans o mación de la
concepción escolás ica del abajo, éase MARAVALL, José An onio; La li e a u a pica esca desde la his o ia social, Ed.
Tau us, Mad id, 1986, pp. 164-195; asimismo, SERNA ALONSO, Jus o; P esos y pob es en la España del siglo XIX. La
de e minación social de la ma ginación, Ed. PPU, Ba celona, 1988, pp. 45 y ss.
58 ECHEGARAY, José; “El T abajo”, en El No icie o Ob e o, 11.06.1901, p. 1.
59 Así lo sub ayaban unos ope a ios en una ca a. Véase La Meuse. “Message ou ie ”; 01.05.1891, p. 1.
19
ob e os, “los b azos” como señalaban los desocupados de Gan e, los “hijos del abajo” como
exclamaba el o jado M. Vela, son los “p oduc o es, c eado es del capi al de los indus iales”,
las “nod izas de la humanidad en e a” en palab as de M. Fe nández60.
Con as ando eno memen e con la isible deg adación de su exis encia, es a ele ada
concepción de la c ea i idad y de la dignidad del abajo y de los ob e os cons i uía el elemen o
cen al que do aba de legi imidad a la aspi ación a un mundo o denado po el p incipio ec o
del abajo y, po de i ación, a la ei indicación ob e a de de echos no econocidos po la
sociedad. Dicho sucin amen e, a los ob e os les pa ecía sencillamen e inadmisible, po injus o,
que, siendo los c eado es de la iqueza social, uesen, al mismo iempo, un colec i o ma cado
po la p eca iedad, la desconside ación social o el su imien o. El No icie o Ob e o sin e izaba
esa esencial con adicción: los ob e os “son los pob es que en iquecen, los deshe edados, los
is es, los escla os de la impe an e i anía, los má i es de la bu guesa explo ación, los que se
desp ecian, los que se ol idan, los que se a opellan (...) y sin emba go, son los g andes
homb es, los gigan es del abajo, los explo ado es del p og eso, los únicos que p oducen, los
que c ean (...); los e dade os sal ado es de es e país”61. Una cons a ación que se acompañaba,
en o o luga , de una p egun a azo an e: “¿po qué ha de sucede así?”62.
No es casual que esa con adicción se sub aya se en el ca el que con ocaba a los
ob e os a la mani es ación del 18 de ma zo63: aquí y allá esa pa adoja e a el sopo e undamen al
de la p o es a: si los ob e os e an los c eado es de la iqueza social, los que ealizaban el abajo
ú il pa a la sociedad, ambién e an quienes debe ían cons i ui el “Pueblo sobe ano” al y como
des acaba un epa ido de dia ios en El No icie o Ob e o64. Po añadidu a, la p esencia de un
elemen o, po así deci lo, inmola o io con ibuía a e o za ese azonamien o. Los ob e os del
Bo inage ue on elocuen es al espec o: “se nos echazan los de echos que nues o abajo y
nues os su imien os debe ían asegu a nos”65; y ello po que en endían que del su imien o y del
60 Véase, espec i amen e, L'Exp ess. “Les sans- a ail de Gand”; 18.01.1893, p. 1; El No icie o Ob e o. “La huelga de
he e os”; 17.06.1901, p. 2; FERNÁNDEZ, Manuel; “Las nod izas y los ob e os”, en El Balua e, 14.07.1903.
61 PARTIDA GONZÁLEZ, J.; “Los ob e os”, en El No icie o Ob e o, 13.04.1901, pp. 1 y 2. “Los que su en son, sin
emba go, los p incipales a esanos de la iqueza social” p oclamaba asimismo el Comi é de la Fede ación liejense del alle
del Mosa con mo i o de la con oca o ia de la huelga gene al de 1891. La Meuse. “Au es nou elles”; 09-10.05.1891, p. 1.
62 MORENO, B.; “Los explo ados”, en El No icie o Ob e o, 04.04.1901, p. 1.
63 Des aco sólo un agmen o: “¿Con inua emos dejando a nues as muje es y niños sin pan cuando las iendas es án eple as de
iquezas que hemos c eado noso os?”. “¿Consen i emos e e namen e que la clase bu guesa dis u e de odos los de echos y
p i ilegios y echace oda jus icia y oda libe ad a los que la alimen an, a la clase de los p oduc o es?”. “Noso os pensamos que
no: po eso hacemos un llamamien o a odas las íc imas de la explo ación capi alis a, a los mue os de hamb e que el pa o ha
a ojado a la calle du an e el du o in ie no que a a esamos”. El esc i o, del que se edi a on 4.000 ejempla es, apa ece i mado
po “el g upo ana quis a de Lieja”. A chi es de la Ville de Liège, Bu eau de police, O d e public, mani es a ion socialis e,
18 ma s 1886.
64 RODRÍGUEZ, An onio ( epa ido de dia ios); “Queja se de icio”, en El No icie o Ob e o, 02.06.1901, p. 1. Véase
ambién KARNAK, B enn; “Vox populi, ox Dei”, en El No icie o Ob e o, 28.06.1901, p. 2.
65 Ci ado po ONCLINCX-GEERINCK, F ance; Les g è es de 1886 dans le Hainau , B uxelles, 1953, p. 27. Véase,
asimismo, las decla aciones de la Fede ación liejense del POB ep oducidos po La Meuse. “Au es nou elles”; 09-
10.05.1891, p. 1.
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abajo emanaban una pu eza y una supe io idad mo al que debía aduci se an o en el
econocimien o social de los abajado es, como en su pa icipación en los bene icios66. A es e
doble econocimien o los socialis as belgas añadi án un e ce o: el de la legi imidad polí ica,
es o es, la ob ención del pode 67; econocimien o e o zado po la e ó ica de “Pueblo”:
concep o mi i icado como uen e de i udes polí icas desde la Re olución ancesa en la línea
de la eo ía que, desde la Escolás ica medie al, le a ibuía la ansmisión de la sobe anía y la
calidad de Vox Dei68.
Con o me a es as con adicciones obse adas en el o den social, los ob e os condena on
a la bu guesía con el a senal clásico del discu so del an agonismo de clases, supe poniendo a la
adicional oposición en e icos y pob es (en es e caso bu guesía y clase ob e a), los concep os
de imp oduc i os y p oduc i os, egoísmo y gene osidad, explo ado es y explo ados, i anos y
escla os. Exp esiones que pa a los homb es de o den suponían un con asen ido, po no habla
de una inci ación a la e uel a como ocu ió en el caso belga en elación al muy di undido
Ca échisme du Peuple69. El au o del pan le o en cues ión, el socialis a A. De uisseaux, hubo de
some e se a juicio y a una condena de 6 meses de p isión p ecisamen e po esc ibi un ex o que
se conside ó sub e si o en azón de que los é minos allí empleados habían sido un alien o a la
ebelión del 18 de ma zo, una in i ación a la iolencia con a los pode es ins i uidos. En el
p oceso, que u o luga en junio de 1886 y que ue seguido con ex emada a ención po la
p ensa, el p esiden e del ibunal no pudo deja de in e oga le sob e un pun o en pa icula :
“¿po qué adop ó el es ilo del que se si ió?”, “¿po qué dijo que el ob e o e a un escla o?”70.
Tal y como la usaban ob e os y líde es, la exp esión “escla o” emi ía an o a la ca encia de
de echos polí icos como a la inde ensión an e las nue as sujeciones y excesos labo ales
inhe en es a la ley de la o e a y la demanda. Pe o más allá de sus aspec os conc e os, la
de inición del ob e o como escla o cons i uye la exp esión adical de una elación de pode
66 Véase al espec o las mani es aciones de un o ado socialis a en La Meuse; 23.02.1886, p. 1; las de E. Wagene en La
Gaze e de Liège. “Ch onique liégeoise”; 20-21.03.1886, p. 5; asimismo, las decla aciones de L. Fon aine, mine o de
He s al, an e la Comisión de Encues a en La Meuse. “La Commission du a ail à Liège”; 27.08.1886, pp. 1-2.
67 “Es necesa io -sos enía J. Volde s en un mi in- que los sac i icados se cons i uyan pa a e oma lo que les han qui ado”, es
deci , lo que -así se en endía- e a su de echo: el pode , exp esado po E. Anseele en los siguien es é minos: “La Re olución que
se p epa a end á como esul ado o o ga al ob e o el pues o de je e en la áb ica, en el alle , en la mina, en la banca, en cualquie
luga donde hoy no es nadie (...), en una palab a, es necesa io que engamos la di ección sup ema del abajo nacional”. Véase,
espec i amen e, La Meuse. “Le mee ing du pa i ou ie à B uxelles”; 26.03.1886, p. 2. La Gaze e de Liège. “Le 13 juin à
B uxelles”; 15.06.1886, p. 2.
68 Sob e la mi i icación del “pueblo” como uno de los ejes undamen ales de la p o es a y la cul u a ob e a en el p oceso
e oluciona io, éase ALVAREZ JUNCO, José; “Cul u a popula y p o es a polí ica”, en MAURICE, Jacques, MAGNIEN,
B igi e e BUSSY GENEVOIS, Danièle (Coo ds.); Pueblo, mo imien o ob e o y cul u a en la España con empo ánea,
P esses Uni e si ai es de Vincennes, Pa is, 1990, pp. 157-168.
69 El dia io Le Peuple, del 13 de ma zo in o ma que el 8 de ma zo de 1886 se habían imp eso 51.000 ejempla es y que las
demandas se mul iplica on desde di e en es pun os ( éase Jou nal de B uxelles; 21.03.1886 y L'E oile Belge; 22.03.1886).
El 19 de ma zo la i ada había aumen ado a 90.000 ejempla es, lo que e ela su ápida di usión. Véase PUISSANT, Jean;
L'é olu ion du mou emen socialis e dans le Bo inage, Académie Royale de Belgique, B uxelles, 1982, p. 212.
70 La Gaze e de Liège. “A ai e De uisseaux. In e oga oi e”; 05-06.06.1886, p. 1.
21
desigual en e clases; p esupone la exis encia de un uso y de un abuso de pode ; e oca un
desni el social denunciado en es e caso como an ina u al. De hecho, A. De uisseaux de ine la
“escla i ud” del ob e o, no po na u aleza, sino en azón de una con ención social71; lo que de
cualquie modo hab ía de se pe cibido po los homb es de o den como un insul o, una
p o ocación a la o ganización de la sociedad libe al dado que és a, p ecisamen e, exal aba las
e o mas legales y polí icas in oducidas po la Re olución ancesa, en e las que se encon aba
la abolición de oda o ma de se idumb e es amen al.
Esas con o e sias en o no a la e minología no son en absolu o anecdó icas. Y es que,
de ás de es a condena a la bu guesía, como más ampliamen e de ás de la cohe encia del
discu so de la p o es a, se hallaba la adap ación ob e a de la e ó ica de la Re olución ancesa.
Una e ó ica que ambién o maba pa e del ocabula io y de los concep os manejados po los
libe ales aunque, al emplea la pa a jus i ica el o den social libe al, en aba en con adicción con
las opiniones ob e as. El enómeno ya se ad ie e en e los ob e os anceses de los años ein a
y cua en a analizados po W. Sewell72, pe o a ines del siglo XIX esa adap ación se eelabo ó y
amplió como pa e undamen al de la disidencia ob e a. Y, en la medida en que se a aba de un
lenguaje y de unos concep os abie os a una amplia especulación, ambién es aban suje os a
con adicciones según se con empla a desde la óp ica libe al u ob e a. Desde es a pe spec i a
adquie e cohe encia el hecho de que el discu so e oluciona io que desa olla on los ob e os
p esen a a como i anos y explo ado es, no a la nobleza, sino a una bu guesía que man enía a los
abajado es bajo una nue a o ma de se idumb e. Po añadidu a, los ob e os p ocedie on a
eelabo a el p incipio ena bolado po los e oluciona ios de ines del siglo XVIII (consis en e
en de e mina la p opiedad - u o legí imo del abajo y no de la pe enencia a un es amen o-
como eje de la sociedad y equisi o pa a el eje cicio de la ciudadanía) ma izándolo,
ei indicando el abajo, en luga de la p opiedad, como undamen o del o den social. Se
explican además, desde es a pe spec i a, cie as pa adojas apa en es del lenguaje ob e o. Si
bien los abajado es se sen ían he ede os de la adición e oluciona ia ancesa, ambién la
c i icaban po no habe hecho más que implan a un nue o es ado de “egoísmo bu gués” en
pe juicio del p ole a iado73. Deposi a ios de esa adición e oluciona ia, los ob e os se
71 La ó mula empleada e a la siguien e: “¿Quién e es?” “Soy un escla o”. “¿No e es un homb e?” “Pa a la humanidad soy un
homb e, pe o pa a la sociedad soy un escla o”. “¿Qué es un escla o?” “Es un se al que sólo se le econoce un debe , el de
abaja y su i po los demás”. DEFUISSEAUX, Al ed; Le Ca échisme du Peuple, Imp. Edoua d Maheu, B uxelles, 1886,
“De la condi ion du peuple e de son escla age”, chapi e I, 1è e leçon.
72 Véase SEWELL, William; T abajo y e olución en F ancia. El lenguaje del mo imien o ob e o desde el An iguo Régimen
has a 1848, Tau us, Mad id, 1992, pp. 325-333.
73 Respec o a la conexión emblemá ica con la línea e oluciona ia ancesa y su discu so, G. Fe nández esc ibe que el ideal
ác a a es “la ep esen ación genuina de la e dade a igualdad, libe ad y a e nidad”. FERNÁNDEZ, Guille mo;
“P og esando”, en El P ole a io, 01.05.1902, pp. 5-6. Cabe señala que, en el caso belga, los socialis as ponían especial én asis
en la e olución de 1830 al y como exclamaba Blan ale en el mi in que o ganiza on poco después del 18 de ma zo: “Somos

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sumaban a las consignas de libe ad e igualdad exal adas en mí ines y o as pla a o mas
públicas, pe o e a e iden e que esos ob e os enían una pe cepción de la libe ad y la
igualdad muy di e en e a la que las au o idades y pa onos conside aban cons i u i as de la
o ganización social libe al74. La aplicación, po o a pa e, de es e esquema a la e ó ica de
“pueblo” es ácilmen e iden i icable: al iempo que se conside aba el abajo (que no la
p opiedad) como el eje del o den social, el discu so ob e o iden i icaba a los abajado es
como el “pueblo sobe ano” que debía legí imamen e emancipa se en e a una bu guesía que
-así se en endía- no e a sino una nue a a is oc acia.
Con odo, la descomposición de es e discu so pone de elie e la exis encia de una
mo al y una acionalidad al e na i as en la clase ob e a. F en e a la explicación de la p o es a
po la con luencia de inmo alidad, igno ancia y “desbo damien o pasional”75, p o agonizada
po una clase ob e a manipulada, b u alizada y ca en e de “un an emu al que opone a sus
ins in os pe e sos”76, quienes pa icipa on en la huelga gene al de oc ub e de 1901 en Se illa
eían su conduc a como un eje cicio de consciencia, dignidad y hon adez an e el echazo
pa onal a su de echo de asociación y an e la anulación, median e el loock-ou de La Ca uja, de
su de echo al abajo: ambos, de echos undamen ales sob e los que se cons uía su e sión de la
o ganización social77. Del mismo modo, donde La Meuse eía homb es “exci ados po la
bebida” o po “una odiosa enganza”78, los id ie os de Cha le oi jus i icaban su p o es a (un
mes an es de los ac os incendia ios) en é minos de econquis a del con ol sob e el abajo y, en
como nues os pad es de 1830, e oluciona ios”. La Gaze e de Liège. “Le 13 juin à B uxelles”; 15.06.1886, p. 2. Ello no
impedía la c í ica al modo en que e olucionó la Re olución ancesa: “Clase media y ob e os hicie on jun os la Re olución
ancesa de 1793 sin consegui o a cosa que el iun o y desa ollo de la bu guesía a pe juicio del p ole a iado”.
FERNÁNDEZ, Joaquín Julio; “Unión Solida ia Lib e”, en El No icie o Ob e o, 05.09.1901, p. 3. La cues ión e a asimismo
p esen ada po La Jus icia Humana en la década de los ochen a: “Po des ui un pode se emancipó la humanidad del yugo
de la nobleza y del cle o. Le an óse o o pode y la clase media ha enido a se la suceso a de aquella i anía. El cas illo
eudal de la bu guesía mode na es el capi al”. La Jus icia Humana. “La ob a de la e olución social”, 18.04.1886, p. 4.
74 Bas e ci a un ejemplo: J. Volde s, al mismo iempo que alababa y ei indicaba la igualdad y la libe ad, denunciaba cómo la
clase ob e a ha sido man enida du an e 55 años en la “escla i ud”. Es impo an e des aca que es as palab as ue on p onunciadas
en 1886, con lo que el o ado enía a indica , desde luego no ingenuamen e, que la “escla i ud” ob e a es aba inculada a la
c eación del Es ado belga as la e olución bu guesa de 1830 y la subsiguien e ins au ación del égimen libe al. Véase La
Gaze e de Liège. “Le 13 juin”; 15.06.1886, p. 2.
75 Son palab as de Camilo M. Gullón, P esiden e de la Jun a de Au o idades con ocada pa a decidi sob e el le an amien o del
Es ado de Gue a as la huelga gene al de oc ub e de 1901. A chi o de Capi anía Gene al (2ª Región Mili a ; 2ª Di isión
O gánica; 2ª Sección; 4ª Di isión de Campaña). O den Público 1898-1902, leg. nº 7, exp. nº 3.
76 BORES Y LLEDÓ, José; Algunos aspec os de la cues ión social, Imp . Izquie do y Comp., Se illa, 1903, pp. 20-21.
77 “Indica que los ob e os de La Ca uja an a as ados po elemen os pé idos cuyos planes aguados en el ex anje o es án
secundados po cua o obcecados e insensa os a quienes la p opaganda libe a ia p ecipi an en el abismo de la mise ia, es o no an
sólo es idículo, sino in ame, po la esponsabilidad que quie en echa sob e hon ados abajado es, conscien es y dignos, que sólo
a an de hace de aquel cen o de in amias una áb ica donde abajen homb es y no escla os supedi ados al cap icho de
capa aces sobe bios e igno an es”. El No icie o Ob e o. “Lo de La Ca uja”; 09.09.1901, p. 1. La espues a i ónica de Mon
D’Ragom a las opiniones de los medios conse ado es es asimismo explíci a: “Los ob e os son mal ados, inconscien es y
lad ones y pillos y bo achos y luju iosos... y ienen hamb e... y son b u os, igno an es y no aplauden a emp esa ios que
an o aplauso me ecen”. MON D'RAGOM; “Leyendo, pensando y con es ando”, en El No icie o Ob e o, 09.09.1901, p. 2.
(Las cu si as apa ecen en el o iginal). Una eacción simila en ROLABLOR, J., CARRASCO, An onio, BEJARANO,
F ancisco, FERNÁNDEZ, Ra ael; “Con es ación a los ije e azos de El Co eo de Andalucía”, en El Po eni , 13.10.1901,
p. 1.
78 La Meuse. “Incendie e pillage du Châ eau Baudoux. Ac e d'accusa ion”; 16.07.1886, p. 3.
23
esa medida, como eacción con a la ins alación de nue as ecnologías en la indus ia del id io
que hab ía de ae consigo -así lo in uían- la concen ación de es a indus ia has a en onces
a esanal y la “sujeción de las masas ob e as”79.
Reducido a su esquema elemen al, el discu so de la p o es a no p esen a, po an o,
sus anciales di e encias en los casos compa ados. Aho a bien, en el seno de esa unidad de
ondo, den o de esas esenciales simili udes en la a iculación acional del discu so
e oluciona io, hubo dis in as o mulaciones que se hallaban conec adas a aspi aciones ambién
di e en es. Como se e á a con inuación, en el en o no belga el nue o o den al que aspi aban
los abajado es se e ía como la emanación no an o del mundo del abajo como de un
Es ado bené olo; de ahí el én asis en la legi imación de de echos polí icos. En el caso
español, en cambio, los abajado es endie on más a mani es a la aspi ación a un mundo
basado en el o den y la c ea i idad inhe en e al abajo; un mundo en donde los ob e os se
o ganiza an solida ia y a e nalmen e; de ahí el én asis en una amplia e in eg al
emancipación ob e a, como colec i o, pe o ambién como indi iduos.
Es isible, bajo es as dis inciones, la di e gencia de o ien aciones ideológicas que
sigue el mo imien o ob e o: el impulso del socialismo en Bélgica que, en e los sucesos de
1886 y 1893, hizo del POB un pa ido de masas y el p og eso del ana cosindicalismo en
Se illa, no o io du an e las huelgas de 1901. Di e gencia de o ien aciones que se
acompaña on de di e en es epe o ios de acción colec i a. En 1902, cuando el POB seguía
concen ando sus es ue zos po modi ica el a ículo 47 de la cons i ución (que desde 1893
ins au ó el “su agio plu al”) e implan a el su agio uni e sal, El P ole a io e a elocuen e
ace ca de es as dis in as e oluciones: “En Bélgica los socialis as insis en en que se conceda el
su agio uni e sal, anunciando, caso de no es ablece se, la huelga gene al. Ya se
desengaña án de que no es el su agio el que emancipa al pueblo de su es ado mise able”80.
Indudablemen e, de ás de es as posiciones se halla el ac o de las expe iencias ob e as an e
las e oluciones polí icas de los dos países, an e sus espec i as ó mulas de adap ación a las
79 En un discu so p onunciado el 16 de eb e o de 1886 en la asamblea de la “Unión Vid ie a”, un delegado ob e o llamado
Delwa e expuso en los siguien es é minos su p o es a: “se acaba de hace un descub imien o en la cons ucción de ho nos
que ae á consigo una educción del 75% de combus ible; como consecuencia de ello (...) se llega á a una ab icación an
ele ada que el me cado id ie o, en luga de es a en las manos de 40 o 50 capi alis as, es a á dominado po un puñado de
g andes capi alis as que e án p óximo el cumplimien o de su sueño, el de la sujeción de las masas ob e as. Se ha án elegi
pa a ca gos gube namen ales, p opond án leyes en elación con sus eglamen os, las ha án o a po sus amigos y se án
dueños en odo, en la legisla u a y en la áb ica. A pa i de en onces, al ob e o no le queda á o a opción que la de agacha
la espalda, emb u ece se en la mise ia, ans o ma se en ilo a, ol e a la bes ialidad”. La Meuse. “Incendie e pillage du
Châ eau Baudoux. Ac e d'accusa ion”; 16.07.1886, p. 3. Véase, a es e espec o, PUISSANT, Jean; L'é olu ion du
mou emen ou ie socialis e dans le Bo inage, Académie Royale de Belgique, B uxelles, 1982, pp. 87-118; PECTOR,
Daniel-FOURIER, E ienne; 1886. La é ol e des damnés de la e e. Le soulè emen ou ie de ma s 1886 dans le pays de
Liège e de Cha le oi, Ed. Le P og ès, B uxelles-Cha le oi, 1986, pp. 25-26.
80 El P ole a io. “No as del ex anje o”, 01.05.1902, p. 7.
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nue as co ien es democ á icas: si la pe i encia en Bélgica del su agio censi a io has a
1893 con ibuyó a que el colec i o ob e o belga se o ien a a hacia la consecución del
su agio uni e sal bajo la opción polí ica del POB, la implan ación en España de un su agio
uni e sal que no equi alía a democ acia hizo lo p opio pa a que en e los abajado es
se illanos se gene a a un clima de descon ianza en la acción pa lamen a ia y se inclina an
po la ía e oluciona ia. Sin emba go, el aspec o de las expe iencias polí icas no cons i uye
el único ac o a conside a .
4. TIPOS DE CONCIENCIA DE CLASE Y DE ACCIÓN COLECTIVA: LAS VÍAS
POLÍTICA Y REVOLUCIONARIA.
El discu so ob e o analizado e ela que la lucha de clases, lejos de cons i ui un esquema
plan eado a pos e io i, suponía una ealidad i ida conscien emen e po el colec i o de
abajado es. Tal y como se ha expues o, adap ando a las nue as ci cuns ancias la lógica de los
concep os y del lenguaje e oluciona io ya o mulados desde ines del siglo XVIII en elación a
la oposición al An iguo Régimen, los ob e os a icula on un nue o ipo de disidencia en e al
Es ado y a la sociedad libe al. Una disidencia desde la que se denunciaban los de ec os de la
sociedad indus ial al iempo que se exp esaba la aspi ación esencial a un nue o o den social
undamen ado en el abajo. Aho a bien, la apa ición a ines del siglo XIX de dos ipos de
conciencia de clase y de acción colec i a ob e a en los casos analizados ue u o de un
desa ollo social y polí ico an o como de una adap ación lógica de aquellos concep os
expues os un siglo an es. Dicho de o o modo, las inno aciones in elec uales que conduje on a
la consolidación del socialismo en Bélgica y del ana quismo en el con ex o se illano se
o mula on asimismo como espues as a di e en es o ganizaciones económicas, icisi udes
polí icas y expe iencias sociales. Cabe, a es e espec o, es ablece dis inciones. Po una pa e,
insc i os en un país donde pe i ía el su agio censi a io y en una egión que e olucionaba hacia
el nue o modelo capi alis a de a iculación de me cados y de concen ación indus ial, el
discu so y la acción colec i a de los ob e os belgas es u ie on ma cados po el iun o de la
opción que ep esen aba el POB: pa ido que buscaba in eg a a la clase ob e a en la sociedad
libe al y que aspi aba a un o den social en donde se econocie a la legi imidad polí ica de los
abajado es bajo un Es ado p o ec o . Po o a pa e, en un país donde el su agio uni e sal no
e a sinónimo de democ acia y den o de una egión que, as la c isis del úl imo e cio del siglo
XIX, e olucionó an o hacia la descapi alización de la economía como hacia la al a de
consolidación de la mano de ob a, el discu so y la acción colec i a de los ob e os se illanos se
o ien ó hacia la opción e oluciona ia que ep esen aba el ana cosindicalismo: una al e na i a
que, adecuándose a una cul u a del abajo donde p edominaban asgos p ecapi alis as, log ó
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in e p e a mejo las demandas ob e as locales; y una p opues a que aspi aba a la emancipación
in eg al del indi iduo den o de un o den social apolí ico e inspi ado en el ideal de la solida idad
a e nal de los abajado es. En ambos casos, ales o ien aciones se die on a a és de un
p oceso g adual no ca en e de deba es y con o e sias ace ca de los ines y los medios de
ans o mación social.
La p ime a de las cla es pa a en ende es as e oluciones se halla en la dis in a
ap oximación que du an e el úl imo e cio del siglo XIX lle a on a cabo los ana quis as de
uno y o o luga a los espec i os colec i os ob e os. Esa di e encia de es a egias con ibuyó
decisi amen e, no sólo al desigual a aigo de ideas libe a ias, sino ambién al desigual g ado
de o ganización ob e a en el momen o en que es allan los con lic os, in luyendo
pode osamen e en el desa ollo pos e io de los acon ecimien os. Desde que en el Cong eso
de La Haya de 1872 los delegados belgas de la In e nacional echaza an la idea de una
conquis a del pode po la ía polí ica, la cuenca de Lieja i ió el p edominio del ana quismo
en de imen o del socialismo “ e o mis a”81. Jun o a B uselas y Ve ie s, ue p ecisamen e en
Lieja donde se concen ó la ac i idad de esa co ien e e oluciona ia, especialmen e a pa i
de 1882 con la undación del G upo Ana quis a Re oluciona io po E. Wagene en e o os
mili an es. Como elón de ondo es aba el Cong eso de la In e nacional celeb ado 1881 en
Lond es, donde se plan ea on los dos discu sos ác icos: el de la legalidad y el de la
ilegalidad; el de la acción sindical y el de la iolencia e oluciona ia; el de o ganización
pública y el de la o ganización sec e a82. Pese a que e a una ealidad desde hacía a ios años,
ue a pa i de en onces cuando se hizo más isible la sepa ación de los ana quis as belgas
espec o a un sindicalismo que coloca on en un plano subsidia io, decan ándose en a o de
la acción di ec a e indi idual como espues a a la iolencia ins i ucional y medio óp imo pa a
alcanza la e olución social. Una ca a que E. Wagene di ige en 1879 al edac o -je e de La
Gaze e de Liège es signi ica i a de es a o ien ación. Esc i a en un ono e anchis a
suscep ible de inclui se en lo que M. Pe o denomina eclosión de la “palab a sal aje”, la
aspi ación de la lucha ob e a se esumía allí en la cons ucción de un mundo in eg ado po
abajado es solida ios; una aspi ación que pasaba po la llamada a odos los pueblos a la
81 Toda ía a ines de los años sesen a la I In e nacional conciliaba en Bélgica a una a iada pale a de asociaciones en un
único mo imien o e oluciona io que, median e la acción p agmá ica, median e el sindicalismo, aspi aba a la mejo a
conc e a de la condición ob e a pa a inalmen e ins au a el socialismo. No obs an e, bajo el e ec o de la Comuna, esa
unidad de es a egias y de ines empieza ac u a se as el céleb e Cong eso de La Haya de 1872 donde los delegados belgas
se opusie on a las esis del Consejo gene al de la In e nacional. En ese o o sub aya on la ine icacia de la lucha económica
co idiana y echaza on la idea de una conquis a del pode po la ía polí ica al iempo op aban po cen a sus es ue zos en la
p opaganda e oluciona ia. Véase MOULAERT, Jan; Le mou emen ana chis e en Belgique, 1870-1914, Ed. Quo um,
B uxelles, 1996, pp. 25, 338 y ss.
82 LIDA, Cla a; “Los discu sos de la clandes inidad en el ana quismo del siglo XIX”, en His o ia Social, nº 17, Ed. Ins i u o de
His o ia Social, Valencia, 1993, p. 63.
32
bu gueses, acla ando su olun ad de ans o mación social, no median e acciones de
iolencia, sino a a és del comba e a los a ículos cons i ucionales de los que se de i aban
las desigualdades. Teniendo p esen e esa es a egia de a ae especialmen e a la pequeña
bu guesía, acen uada as la undación del POB en 1885, es comp ensible que Jean Volde s
lamen a a lo ocu ido “más que los bu gueses” en la medida en que aquella explosión
popula pe judicaba sob emane a a su pa ido al con a es a la ac i idad mode ada que és e
enía ealizando108.
Me mado especialmen e el ana quismo po la acción de la jus icia, la e olución del
POB es u o o ien ada a con ola el mo imien o ob e o a pa i de es os p incipios
in e elacionados, aspi ación a una sociedad basada en un Es ado legislado y de ensa de ías
legales, concen ándose en con ence a los abajado es de su necesa ia unidad y
o ganización pa a consegui un su agio uni e sal que les pe mi ie a ing esa en el juego
polí ico libe al y, a la pos e, en el pode . La escisión que se p odujo en el seno del
socialismo belga en e 1887 y 1889 con la c eación, en o no a A. De uisseaux, del Pa ido
Socialis a Republicano (que p e endía da un gi o en la es a egia mode ada del POB
plan eando la necesidad de una huelga gene al) no ue sino un pa én esis en la ca e a
ascenden e del POB hacia su consag ación como pa ido in eg ado en el sis ema libe al,
sob e odo a pa i las elecciones de 1894, en las que consiguie on 28 dipu ados y 2
senado es, oda ez que se ins au ó el su agio plu al en 1893109. La es a egia del POB había
dado u os: al iempo que la ác ica de comba i los a ículos cons i ucionales que e an
uen e de desigualdades ubicaba al pa ido en el e eno del libe alismo polí ico y le do aba
de una, po así deci lo, legi imidad en el in e io del Es ado bu gués, el socialismo había
conseguido cohesiona y canaliza el impulso ei indica i o espon áneo del colec i o ob e o
hacia la acción den o de la legalidad y a a o del su agio uni e sal.
Es a e olución de los ob e os belgas hacia el dis anciamien o de los medios
e oluciona ios con as a con la que siguie on los ob e os de la capi al andaluza donde la
de ensa que du an e la huelga de me alú gicos se hizo de la lucha den o de la legalidad ue
seguida po una adicalización de las ías de p o es a. P ecisamen e el acaso que pa a las
aspi aciones de los he e os supuso la es a egia de obse ancia de la legalidad y de abie a
olun ad de diálogo con la pa onal y las au o idades ue decisi o en ese gi o hacia la adopción
108 Le Peuple, 26-27.04.1886, p. 1.
109 Las au o idades belgas esol ie on en 1893 e isa el a ículo 47 de la Cons i ución po el que se excluía a los ob e os del
de echo a o o e implan a el su agio plu al. Las p ime as elecciones bajo es a modalidad elec o al, las del 14 de oc ub e de
1894, die on al POB un impulso polí ico conside able, pe mi iendo la en ada de 28 dipu ados y de 2 senado es socialis as
en el pa lamen o. El POB consiguió 346.000 “ oces”, el Pa ido Ca ólico 927.000 y los libe ales 530.000. DELWIT, Pascal
y DE WAELE, Jean Michel; Les pa is poli iques en Belgique, Uni e si é Lib e de B uxelles, B uxelles, 1996, p. 9.

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de o mas de lucha más con unden es cen adas en la huelga gene al e oluciona ia. Las
di e encias en la o ien ación del ana quismo y en la na u aleza de los con lic os, lo ue on
ambién, po an o, en la e olución del discu so y de las es a egias.
En la ayec o ia del caso se illano, los meses que sepa a on el inal de la huelga de
he e os y la huelga gene al de oc ub e ue on, desde el pun o de is a in elec ual, meses de una
ac i idad ené ica en donde se acen uó el deba e ace ca de las ác icas y los ines de la
e olución social y se ep oduje on, aunque con acen os y ma ices añadidos, las di e encias
mani es adas al espec o po ana co-colec i is as y ana co-comunis as ya desde 1882110. De
hecho, la polémica, más que plan ea se como una di isión i econciliable en e unos
colec i is as de enso es de la legalidad y la “o ganización cien í ica” a pa i de las sociedades
de esis encia y unos comunis as inclinados po ác icas ilegales deses imando oda
p epa ación socie a ia, consis ió en la explo ación au oc í ica de un colec i o ob e o
p eocupado po la o ganización pe o que, an e lo es é iles que esul aban las ó mulas
con encionales de lucha y las ci cuns ancias de ep esión, ue o ien ándose hacia la
eno ación de los p ocedimien os socie a ios pa a alcanza la emancipación de los
abajado es111. Con o me a ello, u o luga un gi o ác ico hacia nue as ó mulas de acción
colec i a que, undamen ándose en la labo de o alecimien o de las sociedades de
esis encia, e an jus i icadas en é minos de ine icacia de las ác icas con encionales o como
adap ación a las nue as ci cuns ancias de la ep esión. La e olución del epublicano A.
Guicho cons i uye un caso elocuen e al espec o: as inclina se po una salida negociada a la
huelga de he e os cuando és a cumplía el p ime mes de du ación, acaba ía p oponiendo la
necesidad de adop a ó mulas de p esión más adicales an e la in ansigencia pa onal, el
“egoísmo de la bu guesía se illana” y las di icul ades que es aban poniendo las au o idades pa a
110 Ya en el Cong eso de la FTRE de 1882 en Se illa se pudie on cons a a las di e en es p opues as an o en elación a la
o ganización económica de la sociedad u u a como en ma e ia de es a egias. En cuan o al p ime o de esos aspec os,
mien as que los colec i is as admi ían el de echo de p opiedad indi idual, los comunis as de endían la idea de la p opiedad
común an o de los ecu sos p oduc i os como de los bienes esul an es del abajo, y ello con independencia de la
con ibución de cada pe sona. El zapa e o Miguel Rubio, que se había dis inguido en el ci ado Cong eso de la FTRE de
Se illa po su o ien ación comunis a, lo expone así en el p ime núme o de La T ibuna Lib e. Véase RUBIO, Miguel; “La
Libe ad”, en La T ibuna Lib e, 23.12.1891 y 08.01.1892, pp. 1-2. Simul áneamen e, el deba e ace ca de las ác icas ue
dibujando dos g andes líneas: la del colec i ismo, inclinado a la acción den o de la legalidad (den o de las sociedades de
o icio), y la del comunismo, una o ien ación más bien hacia la acción ilegal, con iando en el indi iduo ebelde con
independencia de que es u iese o no ag upado en sociedades de o icio. Véase NÚÑEZ FLORENCIO, Ra ael; El e o ismo
ana quis a (1888-1909), Siglo XXI, Mad id, 1983, pp. 105-106. Debe no obs an e p ecisa se que, aunque p on o se asocia a
al e o ismo, la “p opaganda po el hecho” no se iden i icaba necesa iamen e con acción iolen a o ilegal, sino que
p opugnaba la esolución de p oblemas di ec amen e po los a ec ados. Véase ROBLES EGEA, An onio; “Te o ismo y c isis
de la o ganización ob e a a ines del siglo XIX”, en Es udios de His o ia Social, nº 22-23, Ins i u o de Es udios Labo ales y de la
Segu idad Social, Mad id, 1982, pp. 210-211.
111 Los é minos de la polémica en VELASCO MESA, Cus odio; “Un p eceden e del sindicalismo e oluciona io en
España: la huelga gene al e oluciona ia en el discu so de los ob e os se illanos de 1901”, en Ac as de las VII Jo nadas de
A chi os y Biblio ecas, Guadalaja a, 2005. [En p ensa].
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alcanza un acue do112. En un con ex o ma cado no sólo po el desa ollo de la huelga de
he e os sino ambién po la ep esión de Mon juich en 1897 y de La Co uña a ines de mayo
de 1901, así como po el deba e in e nacional ace ca del sindicalismo e oluciona io, jun o a
quienes seguían concibiendo la edención ob e a median e ías mode adas, empeza on a
a lo a cada ez más oces que de endían la aplicación de nue as medidas inmedia as y
ené gicas: la huelga gene al e oluciona ia se conside aba una posibilidad eal113.
Acen uado as la huelga de he e os en un clima de op imis a elec u a de es a egias, el
gi o ác ico hacia la adopción de medidas más con unden es u o en conside ación, en p ime
luga , la necesidad de o alece las sociedades de esis encia. De ahí la mul iplicación de
esc i os que abo daban la necesidad de desa olla “con icciones p o undas” en e los ob e os a
in de e i a dos e o es undamen ales: la al a de p epa ación de los con lic os y el e aimien o
ob e o an e e en uales con a iempos114. Necesidad de o alece las sociedades de esis encia
pe o ambién de impulsa la ins ucción en el ob e o al y como la p oclamaban con eno ado
én asis A. Vasseu Ca ie , A. Guicho o el en onces jo en Diego Ma ínez Ba io en e o os,
conside ándola p io i a ia pa a lle a a cabo una e olución du ade a115. A. Vasseu Ca ie ue
112 Inicialmen e, A. Guicho aconsejó a los he e os que siguie an cauces legales y, en es a medida, solici ó, a p incipios de mayo,
la eunión de la Comisión Local de Re o mas Sociales a in de que, en ese o o, pa onos y abajado es pudie an llega a un
acue do. La pos u a del líde epublicano se modi icó, sin emba go, as cons a a lo es é il de su p opues a, echazada po las
au o idades en é minos de in omisión en las a ibuciones del alcalde. A pa i de en onces, A. Guicho a gumen ó su pos u a en
a o de medidas más adicales en los é minos ya indicados. Véase GUICHOT Y SIERRA, Alejand o; “Hay que hace algo”,
en El Libe al, 06.05.1901. Asimismo, JIMÉNEZ BENÍTEZ, José Ramón; La sociología andalucis a de Alejand o Guicho ,
Fundación Blas In an e, Se illa, 1990, p. 186.
113 El p oceso de Mon juich (1896-1897) concluyó con la ejecución de 5 ana quis as y la condena a di e en es penas de
p isión de o os 82. F. Olaya des aca que, jun o a es os 87 p ocesados, aún queda on más de 200 ana quis as de enidos sin
juicio ni oma de decla ación. (OLAYA MORALES, F ancisco; His o ia del mo imien o ob e o español (siglo XIX), Ed.
Mad e Tie a, Mad id, 1994, p. 830). Sob e el desa ollo de lo que se ha denominado la “leyenda neg a” en o no a es e
suceso, simila a la que en ol ió a la ep esión de la Comuna de Pa ís, éase DOMERGUE, Lucienne y LAFRANQUE,
Ma ie (Es udio p elimina ) en URALES, Fede ico; El Cas illo Maldi o, P esses Uni e si ai es du Mi ail, Toulouse, 1992,
pp. 14-72. Los sucesos de Mon juich, jun o a los más ecien es de La Co uña, en 1901, u ie on un impo an e eco en la
clase ob e a se illana que o ganizó di e sos ac os de p o es a y solida idad pun ualmen e con es ados po los p opios p esos
de la ciudad gallega. Véase El No icie o Ob e o. “El mi in de p o es a”, 11.08.1901, p. 2. Asimismo MORO CARRIEDO,
Ce e ino; “Ni co azón ni conciencia”, en El No icie o Ob e o, 11.08.1901, p. 2; LOS PRESOS; “Desde La Co uña”, en El
No icie o Ob e o, 07.08.1901, p. 2; La Razón Ob e a. “Lo sucedido en La Co uña”, 06.10.1901, p. 4. Po o a pa e,
cie amen e la huelga gene al e oluciona ia es aba siendo deba ida en esos años en un más amplio ma co in e nacional,
especialmen e en F ancia, donde la CGT acabó adop ando el sindicalismo e oluciona io en el Cong eso de Amiens de
1906, an es de que imp egna a la línea de acción de la CNT en 1910. Véase BAR, An onio; La CNT en los años ojos. Del
sindicalismo e oluciona io al ana cosindicalismo (1910-1926), Akal, Mad id, 1981, pp. 100 y ss.; GABRIEL, Pe e;
“Sindicalismo y huelga. Sindicalismo e oluciona io ancés e i aliano. Su in oducción en España”, en Aye , nº 4, Mad id,
1991, pp. 33 y ss. Ace ca del deba e sob e la huelga gene al en el discu so ob e is a español de ines del siglo XIX éase
DUARTE, Ángel; “En e el mi o y la ealidad. Ba celona, 1902”, en Aye , nº 4, 1991, pp. 148-150.
114 Véase especialmen e RODRÍGUEZ, An onio (ob e o imp eso ); “De ác ica”, en El No icie o Ob e o, 19.07.1901, p. 1.
MORO CARRIEDO, Ce e ino; “El pac o a al”, en El No icie o Ob e o, 09.08.1901, p. 2. EFEPE; “E o es socie a ios”, en
El No icie o Ob e o, 09.08.1901, p. 2. FERNÁNDEZ, Joaquín Julio; “Medi ación socie a ia”, en El No icie o Ob e o,
07.09.1901, p. 1.
115 Véase VASSEUR CARRIER, Adol o; “O o sueño de... o o ob e o”, en El No icie o Ob e o, 23.08.1901, p. 1.
MARTÍNEZ BARRIO, Diego; “Donde se encuen e”, en El No icie o Ob e o, 18.07.1901, p. 1. MARTÍNEZ BARRIO,
Diego; “A la e olución se a po la ins ucción”, en El No icie o Ob e o, 19.05.1901. GUICHOT SIERRA, Alejand o;
“¿Qué haces?”, en El No icie o Ob e o, 27.03.1901. GUICHOT SIERRA, Alejand o;“Al con oy”, en El No icie o Ob e o,
17.03.1901. GUICHOT SIERRA, Alejand o; De dónde enimos. Quiénes domos. Adónde amos. Qué debemos hace .
Con e encias popula es, Cí culo Educa i o Republicano, Se illa, 1898.
35
o undo al espec o: “an es del pe óleo, de la an o cha incendia ia, de la pique a, de la piocha
demoledo a, ins ucción, ins ucción e ins ucción”116. Decididamen e, la huelga gene al se
es aba concibiendo como al e na i a a la acción iolen a y a la insu ección a mada, como un
mode no ins umen o de p esión ob e a que, en con aposición al a que ipo del “a eba o
suicida” o del mo ín, debía ealiza se de o ma “cien í ica”, es o es, conscien e y
o ganizada117. Y ello sin menoscabo de que, en el abiga ado discu so ob e o de es e pe iodo
de e olución de ideas y de ác icas, admi ie a ma ices y se deba ie a la alo ación de la
ins ucción como “el camino más p ác ico pa a llega al in de nues as jus ísimas
aspi aciones”118. De hecho, en opinión de o os mili an es la de ensa de la emancipación
ob e a y de la e olución como un p oceso g adual, el alega o en a o de la huelga gene al
e oluciona ia p e io desa ollo de la ins ucción, podía se compa idos po muchos ob e os,
pe o e an elabo aciones poco p ác icas, poco ajus adas a las ci cuns ancias de la clase
abajado a como pa a se adop adas sin modi icaciones en el o den de p io idades. Así lo
es imaba C. Mo o Ca iedo: pese a desap oba el uso de la ue za “pa a epele la ue za”, y
pese a alo a los e ec os posi i os de la ins ucción, conside aba que la e olución
di ec amen e median e la huelga gene al e a el medio más “p ác ico” pa a consegui la
emancipación ob e a119. Y en es a misma línea empeza on a deja se oí mani es aciones más
o undas, de endiendo la huelga gene al como única ía pa a empeza a cons ui la sociedad
u u a120.
La huelga gene al e a un enómeno e oluciona io en sí misma, aunque podía
decla a se sin una mo i ación e oluciona ia cla a. En el caso de los ob e os se illanos el
116 VASSEUR CARRIER, Adol o; “O o sueño de... o o ob e o”, en El No icie o Ob e o, 23.08.1901, p. 1.
117 Los ejemplos al espec o se mul iplican. Véase El No icie o Ob e o. “El mi in de p o es a”, 11.08.1901, p. 2. Asimismo
MORO CARRIEDO, Ce e ino; “Ni co azón ni conciencia”, en El No icie o Ob e o, 11.08.1901, p. 2. Po su pa e, A. Salas
e a o undo: “Hoy el p ole a io con undamen os azonables pa a comba i lo exis en e, acep a o os medios de comba e
desechando las ebeliones polí icas y mo ines po ine icaces y de a ales esul ados. No quie e en ega se a los a eba os suicidas,
si iendo de pas o a las balas de los i anos” (...). “La Re olución Social no ía el iun o a las bayone as ni a los usiles, sólo
ci a su espe anza en el mancomunamien o de odos los op imidos, en los sublimes ideales de igualdad y jus icia”. “La huelga
gene al es la nue a ác ica que los p ole a ios han adop ado, conside ándola como la más accesible pa a la solución del p oblema
económico y social”. “Se á la labo len a y penosa, po que hay que con ence e ilus a a los igno an es, pe o se consegui á
lle a lo a la p ác ica (...) T abajemos sin descanso po que se ealice lo más b e emen e posible”. SALAS RUBIO, An onio; “El
pa o gene al”, en El No icie o Ob e o, 16.09.1901, p. 1. Sob e las di e en es acepciones que en el pe iodo admi ía la huelga
gene al éase BAR, An onio; La CNT en los años ojos. Del sindicalismo e oluciona io al ana cosindicalismo (1910-
1926), Akal, Mad id, 1981, pp. 89-90.
118 JAS; “Ins ucción y libe ad”, en El P ole a io, 01.04.1902, p. 1.
119 “Cuando al ob e o se le dice, ins úye e, dedíca e a la lec u a; comp a lib os y olle os, manda a us hijos a la Escuela, asócia e
con us compañe os. ¿Po qué no se le enseñan los medios pa a pode hace e ec i o ese p ocedimien o? ¿No saben que pa a odo
eso hace al a iempo y dine o y el ob e o ca ece de ambas cosas?”. “(...) El ob e o es á deso ien ado y cansado de discu sos y de
a ículos (...) endido de oí anuncia sus males sin escucha emedio; ya no ag adece que se le acla e la si uación po que nadie
mejo que él pa a sabe la; el ob e o lo que desea, lo que anhela, a lo que aspi a es a conoce el medio p ác ico de de ende sus
de echos y llega a su emancipación”. “Sabéis cuál es el medio eal y posi i o?”. “Pues no es o o que la Re olución p o ocada
po el pa o gene al”. MORO CARRIEDO, Ce e ino; “A odos los explo ados. Con a calma, e olución. Con a espe anza,
ealidad”, El No icie o Ob e o, 28.08.1901, p. 1.
120 Véase MEDRANO, Manuel; “La edención del ob e o”, en El No icie o Ob e o, 16.08.1901, p. 1; HERNÁNDEZ,
Damián; “La in iolabilidad”, en El No icie o Ob e o, 20.08.1901, p. 1.
36
lenguaje a eces i ubea a la ho a de de ini sus obje i os. Po un lado, se a ó de una
espues a conscien e con a la in ansigencia de la pa onal y de las au o idades, pe o ambién
se conside aba un medio e oluciona io pa a alcanza una sociedad donde los ob e os
u ie an el luga que a su juicio les co espondía en unción de su condición de p oduc o es;
pa a consegui un mundo donde “desapa ecie a el p ole a io, con i iéndose en p oduc o lib e
de una sociedad humani a ia”121. El ho izon e de la e olución al que apun aban en Se illa
mili an es ilus ados y ob e os o dina ios consis ía, de hecho, en una sociedad undamen ada
en el ideal de igualdad, pe o, con a iamen e a busca la des ucción de la ci ilización, es e
discu so ponía el én asis en la cons ucción de un o den social al e na i o, basado en la
jus icia, la azón y el p og eso122; en una gene osidad y a e nidad de dimensiones
uni e sales que con as aba con la in e p e ación es e eo ipada de la consigna de liquidación
social123. No so p ende, desde es a pe spec i a, que se insis ie a en que no había que
pe sonaliza al culpable de la explo ación ob e a o en que el pun o de mi a no es aba en la
lucha con a los pa onos, “me os ins umen os del égimen capi alis a”124. En ealidad y
según se desp ende de los esc i os, cabe conside a que los ob e os se illanos in e p e aban el
con lic o menos como una con on ación ehemen e en e clases que como una en a i a po
alcanza una o ganización social donde el abajo manual o in elec ual ob u iese el legí imo
econocimien o que se desp endía de su u ilidad y donde la asociación a e nal sus i uye a a
la compe encia en e homb es. En o as palab as, exis ía no an o la conciencia de una clase
como la conciencia más uni e sal de una humanidad ilus ada en donde el ana quismo no e a
una e ancha con a los explo ado es sino una ía pa a supe a la explo ación y c ea una
sociedad más jus a.125. Desde es a pe spec i a, la adicalización de la p o es a y, al ex emo,
el uso de la iolencia no e an aquí consecuencias de la ideología de los ob e os sino del
endu ecimien o de las pa es en con lic o, cons i uyendo una éplica a las ác icas ep esi as
de la pa onal y de los pode es locales. La huelga gene al que siguió al cie e pa onal de La
Ca uja en oc ub e de 1901 esponde, en e o as azones a ésa: ue la espues a, no sólo an e
lo que conside aban la iolación del de echo al abajo, uno de los p incipios sob e los que se
cons uía su e sión de la o ganización social, sino más ampliamen e an e la pos u a
121 Véase SUÁREZ, Raimundo; “Los deshe edados”, en El P ole a io, 01.04.1902, p. 2.
122 Véase MORO CARRIEDO, Ce e ino; “La impu eza de la coalición y sus pe juicios”, en El No icie o Ob e o,
10.09.1901, p. 1.
123 Véase, en e o as alusiones al espec o, JAS; “Ins ucción y libe ad”, en El P ole a io, 01.04.1902, pp. 1-2.
124 EFEPE; “E o es socie a ios”, en El No icie o Ob e o, 09.08.1901, p. 2.
125 El dilema que exp esaba C. Mo o Ca iedo es signi ica i o al espec o; su p egun a dejaba abie a una pue a a la
ince idumb e: “¿Es que el sag ado iun o de la azón ha de es a esc i o con sang e. Mas... ¿cómo e i a lo? No lo sé; y el
no sabe lo cons i uye mi dolo ”. MORO CARRIEDO, Ce e ino; “El dolo de un libe a io”, en El No icie o Ob e o,
15.08.1901, p. 1.
37
in ansigen e o inmo ilis a, en cualquie caso ine icaz, que enían mos ando la pa onal y la
clase polí ica an e la esolución de la “cues ión social”.
P ecisamen e en la ac i ud de las au o idades esidía o a de las g andes di e encias
que a a esa on los casos analizados. Decididamen e, al hecho de que en Bélgica iun a a la
opción polí ica de un POB que buscaba una sociedad undada en un Es ado p o ec o y al
hecho de que en Se illa se impusie a la ía e oluciona ia con ibuye on, además de los
ac o es ya apun ados, la eacción y los in e eses que animaban a los espec i os g upos de
pode . Mien as en Bélgica el ascenso del POB ue simul áneo a la eacción del p opio
Es ado an e las agi aciones ob e as de 1886: el in e encionismo en el con lic o labo al, en el
caso se illano ni la ác ica de la legalidad con la que se encauzó la huelga de he e os, ni la
adicalización pos e io de la p o es a consiguie on modi ica la pos u a indolen e del pode
polí ico an e la “cues ión social”. A deci e dad, la espues a de las au o idades españolas se
edujo, en esencia, a la ep esión con a las sociedades ob e as y sus ep esen an es más
des acados126. Hubo, eso sí, como en Bélgica, el desa ollo de oda una li e a u a y ilan opía
e o mis as que sub ayó las con adicciones de la o ganización social, pe o la opinión, ya
a anzada po los enciclopedis as anceses127, de que el Es ado debía ga an iza a los ob e os
los medios de supe i encia pa a lle a una ida digna apenas supe ó los lími es de la
e ó ica.
126 Un da o e elado de es e con as e es la di e encia de obje i os con los que se abo da on las encues as ob e as
emp endidas po los espec i os Es ados en la década de los ochen a. El 28 de ab il de 1886, pocas semanas después de los
sucesos de ma zo, el gobie no belga c ea la Comisión de T abajo: un o ganismo con el que da el p ime paso en la polí ica
de “in e encionismo mi igado” del Es ado ya que su inalidad e a, no sólo conoce las condiciones de ida y de abajo de
los ob e os, sino ambién ealiza e o mas sociales y labo ales. La legislación al espec o empezó a edac a se en 1887. En
el caso español, la Comisión de Re o mas Sociales c eada en 1883 p ocedió en 1884 a elabo a igualmen e una encues a
pe o, a di e encia del caso belga, enía un ca ác e me amen e in o ma i o, no e o mis a. Unas limi aciones que se unían a
las di icul ades de uncionamien o de la ins i ución y que lle a on a que los esul ados de la encues a no empeza an a
publica se has a 1889. Es, po o a pa e, mani ies a la debilidad de las au o idades se illanas pa a impone , an e las
pode osas esis encias pa onales, las dos leyes con las que en 1900 España ing esa en el in e encionismo socio-labo al del
Es ado: la de acciden es de abajo y la que egulaba el abajo de muje es y niños. Véase A chi o Municipal de Se illa.
Re o mas Sociales, 1902. Sob e los inicios de la legislación social belga, éase NANDRIN, Jean-Pie e; “La labo ieuse
genèse du d oi social belge: une u opie écupé ée?”, en KURGAN-VAN HENTENRYK, Gine e (Ed.); La ques ion sociale
en Belgique e au Canada, Ed. Uni e si é Lib e de B uxelles, B uxelles, 1988, pp. 126-128; CHLEPNER, Ben Se ge; Cen
ans d'his oi e sociale en Belgique, Uni e si é de B uxelles, B uxelles, 1972, pp. 208-234; PUISSANT, Jean; “1886, la Con e-
Ré o me sociale?”, en VAN DER VORST, Pie e; Cen ans de d oi sociale belge, Ed. B uylan , B uxelles, 1986, pp. 67-
100. Sob e la c eación, obje i os y di icul ades de uncionamien o de la Comisión de Re o mas Sociales, éase DE LA
CALLE VELASCO, Mª Dolo es; “La Comisión de Re o mas Sociales: de la ep esión al análisis de la con lic i idad
social”, en S udia His ó ica, ol. II, nº 4, Ed. Uni e sidad de Salamanca, Salamanca, 1984, pp. 13-40; DE LA CALLE
VELASCO, Mª Dolo es; “Las Comisiones P o inciales y Locales de la CRS. Limi aciones y esul ados”, en AA.VV.; El
e o mismo social en España: la Comisión de Re o mas Sociales, Ed. Caja de Aho os de Có doba, Có doba, 1987, pp. 282-
285; IGLESIAS, Mª Ca men y ELORZA, An onio; “La undación de la Comisión de Re o mas Sociales”, en Re is a del
T abajo, nº 25, 1969, pp. 13-105; GÓMEZ MOLLEDA, Dolo es; “La comisión de Re o mas Sociales. Los inicios de la
acción social del Es ado en España”, en S udia His ó ica, ol. II, nº 4, Ed. Uni e sidad de Salamanca, Salamanca, 1984, pp.
8 y ss.; CABEZA, Sónsoles y SÁNCHEZ ALBORNOZ; “La Comisión de Re o mas Sociales: legislación sob e el abajo de
las muje es y los niños”, en AA. VV.; El Re o mismo social en España: la Comisión de Re o mas Sociales, Caja de Aho os
de Có doba, Có doba, 1987, pp. 353-366.
127 Véase MONTESQUIEU, Cha les; Del espí i u de las Leyes, Ed. Tecnos, Mad id, 1985, pp. 299-300; asimismo,
ROUSSEAU, Jean-Jacques; El Con a o Social o p incipios de de echo polí ico, cap. VIII: “Del Es ado ci il”, Tecnos,
Mad id, 1988, pp. 19-20.

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5. CONCLUSIONES
La obse ación de la ealidad social que asis e a los casos compa ados e ela la
exis encia de un elemen al pun o de con luencia: la “cues ión social” de i ada de la nue a
o ganización económica y polí ica. El enómeno no e a una no edad, pe o en el con ex o de
la con acción económica del úl imo e cio del siglo XIX se acen uó, ansg ediendo on e as
locales y nacionales al iempo que p ecipi ó una as a eacción ob e a. Las nue as
dimensiones y o mas que adop ó la mise ia o el de e io o de las condiciones de ida y de
abajo de la clase ob e a, ue on, con o me a ello, p ocesos que se ep oduje on aquí y allá,
ac ecen ando las ensiones y las aspi aciones a la ans o mación social. Lo que ocu e en
Lieja en 1886 y en Se illa en 1901 es, en pa e, sín oma de esa eacción común; y ello iene
una co espondencia en el discu so ob e o, ma cado, p elimina men e, po asgos de unidad
e e idos a su a iculación lógica en o no al an agonismo de clases. Un an agonismo que no
se plan eaba a pos e io i, sino que e a u o an o de adap aciones concep uales como de las
p opias expe iencias de los abajado es. Dicho de o o modo, las e ó icas e oluciona ias
e an, en esencia, elabo aciones in elec uales cohe en es que emi ían a desigualdades i ales
y a desajus es cul u ales en e clases sociales. Así, en e a la lógica de los g upos dominan es
que eían las agi aciones ob e as como consecuencia de un de e io o mo al, hubo una
acionalidad al e na i a en el mundo ob e o, una lógica en donde la disidencia y la aspi ación
a la ans o mación social se conside aban la espues a adecuada a la con adicción
undamen al que los abajado es pe cibían en e su medioc idad ma e ial y su conside ación
de c eado es de la iqueza social.
En la a iculación de es e discu so median e el que los ob e os die on o ma cohe en e
al mundo en que i ían y jus i ica on la necesidad de ans o mación social in e inie on dos
g andes componen es. Tan o en la ele ada concepción del abajo como en el lenguaje que
apela a la unidad y a la a e nidad, pe i ían elemen os de con inuidad con el pasado
a esanal, indicando que, en pa e, esos abajado es i ían un mundo pe cibido como
co po a i o. Pe o es aba cla o que el esquema clásico pa ón-ob e o del An iguo Régimen no
podía p oyec a se del mismo modo en adelan e, cuando, en el in e io de los alle es, de las
nue as indus ias de mayo es dimensiones, de la sociedad en suma, apa ecía un mundo de
nue as je a quías que di e si ica on las conduc as y aspi aciones de los abajado es.
Visiblemen e los lazos con la cul u a a esanal es aban desin eg ándose, con sus
peculia idades y i mos, en los casos belga y español, haciendo que el discu so ob e o
e ela a ambién discon inuidades signi ica i as en elación a ese pasado co po a i o y a sus
ó mulas de disidencia. Sin omá ico de ello es la adap ación de la e ó ica e oluciona ia de
39
ines del siglo XVIII, implíci a en la cons ucción lógica del discu so de la p o es a y de la
ans o mación social. Sin duda las mu aciones que el mundo había expe imen ado desde
en onces imp egna on las expe iencias y el lenguaje ob e o en el sen ido de la c eencia en
una sociedad al e able; en una posible y, más aún, ine i able consecución de la edención.
Cabe des aca , en es e sen ido, el impo an e papel de los mili an es ilus ados en la
ap oximación o iden i ica on con los abajado es que ya enía ope ándose desde mediados
del siglo XIX, ma cando una di e encia sus ancial espec o a an e io es mo imien os de
ob e os cuali icados y abajado es pob es128.
Sin emba go, es os asgos de unidad no deben enmasca a la exis encia de di e en es
e oluciones en ma e ia de obje i os y es a egias de acción colec i a. Mien as que en e los
abajado es belgas ue ex endiéndose a pa i de 1886 la aspi ación a un Es ado legislado -
p o ec o donde el ob e o alcanza a el pode , en e los ob e os se illanos se consolidaba en
1901 la aspi ación a alcanza una sociedad solida ia, a e nal, undada di ec amen e en un
o den inhe en e al mundo del abajo y sin olun ad de ing eso en el pode . Di e en es
o ien aciones de isible co ela o en el ámbi o de la ideología polí ica: en el p ime caso, el
p og esi o a ance del socialismo y su ía de acción cen ada en la consecución del su agio
uni e sal; en el segundo caso, el desa ollo de un ana quismo que e olucionó de la de ensa
de la legalidad a pos u as más con unden es cen adas en la huelga gene al. En ello
in e inie on a ios ac o es in e conec ados.
Po una pa e se halla la dis in a ac i ud de los ana quis as an e el colec i o ob e o
desde que en el Cong eso de la In e nacional de Lond es en 1881 se plan ea an públicamen e
los dos discu sos ác icos: el de la ilegalidad y el de la legalidad. F en e a la inclinación del
ana quismo belga desde los años ochen a hacia la p opaganda e oluciona ia y la acción
indi idual en de imen o de la o ganización sindical, los ana quis as en Se illa adop a on
desde ines del siglo XIX p ecisamen e la ía con a ia: la o ganización pública del colec i o
ob e o, la inco po ación a las sociedades ob e as, do ándolas de una o ien ación
128 En Bélgica el mo imien o ob e o ya poseía en la década de los ochen a ac i udes que ascendían a cada o icio en
pa icula ; un hecho elacionado con el impac o de la indus ia y del Es ado en la línea de lo que J. Kocka ha obse ado pa a
el caso alemán, es o es, a a és de disc iminaciones como la exclusión del de echo al o o que e o zó el sen ido colec i o
de clase más allá de los o icios conc e os. En cambio, en Se illa, donde el mo imien o ob e o man enía una con inuidad
sensiblemen e mayo con las adiciones a esanales, la ac i idad de los ana quis as no sólo ue c ucial en ma e ia de
o ganización, sino que además con ibuyó no ablemen e a hace que el mo imien o ob e o local endie a a ep esen a a
odos los abajado es sin dis inciones. ¿Cómo in e p e a , si no, las cons an es p oclamas en a o de la huelga gene al?; ¿y
cómo comp ende la ealización de esa huelga gene al en oc ub e de 1901? Véase KOCKA, Jü gen; “Los a esanos, los
abajado es y el Es ado: hacia una his o ia social de los comienzos del mo imien o ob e o alemán”, en His o ia Social, nº
12, Ed. Ins i u o de His o ia Social, Valencia, 1992, pp. 112-116; asimismo, KOCKA, Jü gen; “P oblems o Wo king-Class
Fo ma ion in Ge many: The Ea ly Yea s, 1800-1875”, en KATZNELSON, I a y ZOLBERG, A is ide R. (Eds.); Wo king-
Class Fo ma ion. Nine ee h-Cen u y Pa e ns in Wes e n Eu ope and he Uni ed S a es, P ince on Uni e si y P ess,
P ince on, 1986, pp. 279-351.
40
e oluciona ia y sus ayéndolas de la in luencia epublicana y socialdemóc a a. Es a
ci cuns ancia hab ía de condiciona el dis in o ca ác e de las espec i as acciones colec i as
(ca en es de di ección las de ma zo de 1886, p emedi adas y o ganizadas las de 1901) y
con ibuye a explica el iun o o no, según los casos, del socialismo: si el POB emp endió a
aíz de los sucesos de 1886 su consolidación como pa ido de masas p ecisamen e a pa i de
una labo de o ganización y cohesión ob e a, en el en o no de Se illa, donde el ana quismo
eje cía esa labo de o ganización desde ines del siglo XIX, la p esencia del PSOE no ue
sino anecdó ica has a bien a anzado el siglo XX.
O o ac o cla e pa a la comp ensión de las dis in as o ien aciones del discu so y de
la acción colec i a ue on las di e en es expe iencias de los ob e os en e al Es ado, en e al
sis ema polí ico y, en suma, en e a los g upos de pode . Con un égimen libe al basado en el
su agio censi a io, Bélgica expe imen ó as 1886 un impulso en a o de la democ acia que
no sólo se ci cunsc ibió a los g upos en la ó bi a de los pa idos bu gueses sino que se
ex endió a los sec o es ob e os que i ían la exclusión del de echo al o o. Jun o al hecho de
que esa explíci a disc iminación po pa e del Es ado e o zó el sen ido colec i o de clase
en e los abajado es belgas, al ci cuns ancia con ibuye a explica el ascenso en Bélgica de
un socialismo que, en esa coyun u a, ob enía un emblema esencial bajo el que sin e iza sus
ei indicaciones: la consecución del su agio uni e sal. No ue ésa p ecisamen e la
ayec o ia que ca ac e izó al ejemplo español, en e o as azones po que el su agio
uni e sal igen e en España no e a sinónimo de democ acia y, en la medida en que se hallaba
ma izado po el aude elec o al, p o ocó en el colec i o ob e o se illano un clima de
descon ianza hacia oda ía de acción polí ica como pla a o ma de lucha po sus de echos.
Un enómeno que, en ealidad, inició con la decepción que pa a los abajado es de la capi al
andaluza supuso la I República y que coincidió con el pe iodo en que las ideas libe a ias
empeza on a di undi se ampliamen e en e la clase ob e a local.
Hay un e ce ac o esencial pa a explica la dualidad de ayec o ias del mo imien o
ob e o: la di e encia de in e eses que mani es a on los espec i os g upos de pode an e la
in eg ación ob e a en el égimen libe al. En el caso belga, al iempo que se esponde a la
c isis ede iniéndose en su ayec o ia indus ial e ing esando decididamen e en los p ocesos
de concen ación de la nue a e a del capi alismo, se ad ie e la exis encia de una bu guesía
que no sólo mues a una mayo disidencia en e al libe alismo doc ina io ( isible en las
escisiones p oducidas en los pa idos libe al y ca ólico), sino una mayo p ocli idad a la
in eg ación de la clase ob e a en el égimen libe al. Como esul ado ello, el Es ado se decidió
po adop a una polí ica de in e encionismo, eso sí, muy in luida po el pensamien o
41
con a e oluciona io de F. Le Play, pues se conside aba necesa ia pa a el sos enimien o y
equilib io del sis ema libe al129. Tal eacción con as a con la expe imen ada en el ejemplo
español: insc i os en una egión que, as la dep esión económica, e oluciona p imando
ac i idades ag o-me can iles sob e las ab iles, los g upos dominan es de la capi al andaluza,
económicamen e de enso es de los in e eses ag o-me can iles y polí icamen e in eg ados en
el sis ema oligá quico, bipa idis a y clien ela de la Res au ación, se mos a on menos
decididos que sus homólogos belgas pa a lle a a cabo el e o mismo y la in eg ación ob e a
en el sis ema libe al. Con o me a ello, el lenguaje de mode ación o la ác ica de legalidad con
la que el POB consiguió el econocimien o del Es ado y los pa idos bu gueses belgas en
1893 u ie on, pa adójicamen e, el e ec o in e so en la pa onal y las au o idades se illanas
cuando esas mismas p emisas ue on p oclamadas po los he e os en e ab il y julio de 1901.
Tal ci cuns ancia con ibuye a explica el gi o ác ico expe imen ado po los ob e os
se illanos hacia la huelga gene al e oluciona ia, e o zando, po añadidu a, su escep icismo
an e oda pla a o ma polí ica como medio pa a consegui sus ei indicaciones. Dicho de o o
modo, si la ía polí ica que dominó la e ó ica del POB y que se acabó consolidando en e los
ob e os que p o agoniza on los sucesos de 1886 se ajus aba al modelo de Es ado in e en o
en ma e ia económica y social al que se encaminaba Bélgica a pa i de los años ochen a, la
opción e oluciona ia adop ada po los ob e os se illanos se halla en di ec a elación con sus
expe iencias en e a unos g upos de pode y un Es ado ca ac e izados po la in ansigencia y
el inmo ilismo al espec o.
De ás de es os ac o es se halla, en suma, la ma ea de ondo que ep esen aban las
dis in as adiciones e inicia i as económicas, las icisi udes polí icas y las cul u as del
abajo. A es e espec o, y aunque la lógica in e na del cambio his ó ico sigue some iéndose a
deba e, el análisis e ela pa alelismos signi ica i os pa a la explicación de las dis in as
e oluciones. Así, el análisis de los casos es udiados pe mi e sos ene que el g ado de
in eg ación en los nue os p ocesos de desa ollo del capi alismo aquí y allá es p opo cional
al g ado en que se ejecu aban polí icas e o mis as en uno y o o caso; que la exis encia de
g upos de in e és y cul u as del abajo más p ocli es a ing esa en el nue o modelo de
129 La ac i ud e o mis a del gobie no belga se hallaba muy in luida po la céleb e ilogía del pensamien o de F. Le Play:
obse a , es udia y, inalmen e, in e eni de modo que se e o me pa a conse a e impedi la ans o mación de la
sociedad. E a el p incipio de “de ensa social” que u o en Bélgica uno de sus ocos o igina ios. Véase TULKENS,
F ançoise (Coo d.); Généalogie de la dé ense sociale en Belgique, Uni . Lo aine, 1988, pp. 8 y ss.; 77 y ss. DUPONT-
BOUCHAT, Ma ie Syl ie; “S a égies du main ien de l'o d e en Belgique e en F ance au XIXè siècle: la doc ine de la
dé ense sociale”, en His o ische Soziologie de Rech swissenscha , F ank u -su -le-Main, 1986, pp. 93-94. El gi o del
gobie no belga hacia el in e encionismo mi igado del Es ado en VELASCO MESA, Cus odio; Los nomb es de la “cues ión
social”. Discu so y agi aciones ob e as: Lieja y Se illa en el ánsi o de los siglos XIX y XX, Ed. Dipu ación de Se illa,
Se illa, 2003, pp. 182-191.