Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. 111
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
Di ección de la p ime a au o a: Depa amen o de Pe sonalidad ,E aluación y Psicología Clínica, Buzón 83. Campus de
Somosaguas. Uni e sidad Complu ense de Mad id. 28223 Mad id. Co eo elec ónico: men xu alien[email p o ec ed]s
Recibido: eb e o 2006. Acep ado: junio 2006.
Apun es de Psicología Colegio Oficial de Psicología
2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. de Andalucía Occiden al y
ISSN 0213-3334 Uni e sidad de Se illa
La enomenología de la como bilidad del
auma y la psicosis
Ca men VALIENTE-OTS
Hospi al Clínico San Ca los, Mad id
Uni e sidad Complu ense de Mad id
Pa icia VILLAVICENCIO-CARRILLO
Hospi al Clínico San Ca los, Mad id
Mª Dolo es CANTERO-MARTÍNEZ
Uni e sidad Complu ense de Mad id
Resumen
A lo la go de es e a ículo que emos efleja cómo la psicosis y el as o no po
es és pos aumá ico (TEPT) no son en idades an dis in as ni sepa adas, sino que con
ecuencia confluyen y se solapan. Muchas in es igaciones nos indican que la p e a-
lencia i al de TEPT en pacien es men ales g a es es muy supe io a la de la población
gene al. Algunos au o es concluyen que algunas pe sonas con sin oma ología psicó ica
desa ollan TEPT como esul ado de la p opia expe iencia psicó ica. Du an e muchos
años los in es igado es se han cen ado p e e en emen e en la elación del auma con
sínd omes no psicó icos. No obs an e, en los úl imos años se ha p oducido un g an in e és
sob e cómo el auma puede p ecipi a o a o ece la apa ición de cuad os psicó icos.
Po o o lado, pa ece exis i e idencia empí ica que señala la exis encia de un sub ipo
TEPT con sín omas psicó icos. Po úl imo, Mo ison, F ame y La kin (2003) plan ean,
que an o la psicosis como el TEPT, ep esen an un con inuo de espues as del indi iduo
some ido a un e en o aumá ico. Las simili udes en e ambos as o nos indican que
pod ían o ma pa e del mismo espec o de espues as an e un acon ecimien o aumá-
ico. No obs an e, es p eciso indaga el po qué el auma da luga un ipo de sín omas u
o os. Vis o odo lo an e io , el obje i o de es e a ículo es examina la na u aleza de las
dis in as elaciones en e la psicosis y el auma. Así como, ecomenda enca ecidamen e
que se in oduzcan p o ocolos específicos y p egun as u ina ias pa a de ec a y a a el
abuso sexual y ísico en pacien es con as o nos psicó icos.
Palab as cla e: psicosis, auma, as o no de es és pos aumá ico.
Abs ac
Th oughou his a icle we ha e a emp ed o show how psycho ic diso de s and pos -
auma ic s ess diso de (PTSD) a e no such dis inc o apa en i ies, on he con a y
hey equen ly come oge he and o e lap. A lo o esea ch has indica ed ha he i al
p e alence o PTSD in se e e men al illness is qui e supe io o ha o he gene al popu-
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C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
la ion. Some au ho s has concluded ha some people wi h psycho ic symp oms de elop
PTSD due o hei own psycho ic expe ience. Du ing many yea s esea ches ha e ocused
on he ela ion o auma wi h non psycho ic synd omes. None heless, in ecen yea s a
g ea in e es has been aised on how auma migh p ecipi a e he onse o psychosis.
Mo eo e , he e is empi ical e idence ha poin s ou o he exis ence o PTSD sub ype
wi h psycho ic symp oma ology. Finally, Mo ison, F ame y La kin (2003) p oposed ha
psychosis as well as PTSD ep esen a con inuum o esponses o an indi idual exposed
o a auma ic e en . The simila i ies among bo h diso de s indica e ha hey could o m
pa o a spec um o pos - auma ic esponses. Howe e , i is necessa y o asce ain why
auma p oduces a ype o symp om o he o he . Consequen ly, he aim o he a icle is o
examine he na u e o he di e en ela ions be ween psychosis and auma. Addi ionally,
i is o ecommend ea nes ly he in oduc ion o specific p o ocols and ou ine inqui ies
o de ec and ea sexual and physical abuse o pe sons wi h psycho ic diso de s.
Key wo ds: Psychosis, T auma, Pos - auma ic S ess Diso de .
1999). Mo ison, F ame y La kin (2003)
concluyen en su e isión de la li e a u a, que
algunas pe sonas psicó icas desa ollan TEPT
como esul ado de su expe iencia psicó ica.
No obs an e, exis e deba e sob e cuál es
la di ección de la causalidad: es la psicosis
la que p oduce auma o bien es el auma
que p oduce psicosis. En los úl imos años se
ha p oducido un espe anzado in e és sob e
cómo el auma puede p ecipi a o a o ece
la apa ición de cuad os psicó icos. No obs-
an e, pa a la comunidad cien ífica que abaja
en salud men al, el es udio y el en endimien o
de los e ec os del auma - as el decli e de
las ideas psicoanalí icas- se einició unda-
men almen e a pa i de la in oducción en
los manuales diagnós icos del as o no de
es és pos aumá ico. Los in es igado es se
han cen ado p e e en emen e en la elación
del auma con sínd omes no psicó icos,
echazando la posible elación con la psico-
sis. Las posibles azones pa a es a a ención
an selec i a, pod ían debe se a la igidez y
simplicidad de los pa adigmas biologicis as,
así como a sesgos y mi os asociados con las
p ac icas diagnós icas; como po ejemplo,
diagnos ica un TEPT cuando apa ece algún
ipo de auma en la e aluación diagnós ica en
cuad os con sin oma ología psicó ica y diso-
La psiquia ía adicional ha concep uali-
zado la psicosis y el as o no po es és pos-
aumá ico (TEPT) como en idades dis in as
y sepa adas. No obs an e, como se efleja a lo
la go de es e a ículo, confluyen y se solapan
con ecuencia. T as la alusión inicial de Je-
ies (1977) de la coexis encia de la psicosis
y el TEPT, han ido su giendo algunos abajos
empí icos que indican que la p e alencia i al
de es e as o no, en pacien es men ales g a es,
es muy supe io a la de la población gene al
(po ejemplo, Casca di, Muese , DeGi olomo
y Mu in, 1996; C aine, Hesson, Colli e y
MacLean, 1998; Muese , T umbe a, Rosen-
be g, Vi ande y Goodman, 1998).
Algunos au o es han suge ido que uno
de es os pun os de in e sección se p oduce
cuando la p opia expe iencia del b o e psicó-
ico o la p opia in e ención psiquiá ica, con
ecuencia o zosa, ep esen an una expe ien-
cia lo suficien emen e aumá ica como pa a
p oduci eacciones pos aumá icas (Lundy,
1992; Shane y E h, 1989; Williams-Kelle ,
Milliken y Jones, 1994). Más ecien emen e,
es a hipo é ica elación se ha is o alidada po
algunos es udios empí icos (McGo y, Cha-
nen, McCa hy, Van Riel, McKenzie y Singh,
1991; Shaw, McFa len y Bookless, 1997;
Meye , Taiminen, Vuo i, Aeijaelae y Helenius,
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C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
cia i a, o igno a la impo ancia de la auma-
ización en cuad os psicó icos flo idos.
Las psicosis comó bida ha sido des-
c i a en e un 20 y 40% de los e e anos de
gue a con TEPT (Da id, Ku che , Jackson
y Mellman, 1999; Hamne , 1997; Hamne ,
F ueh, Ulme , Hube , Twomey, Tyson y
A ana, 2000). Así como exis e un sub ipo de
dep esión unipola como la dep esión mayo
psicó ica (con de e minadas ca ac e ís icas
biológicas, enomenológicas y a macoló-
gicas), en es os úl imos años se habla de la
exis encia de un sub ipo psicó ico de TEPT.
En es e sen ido, Sau e , Co nwell, Jonson,
Wiley y Fa aone (2002) sugie en que la psico-
sis en el TEPT puede ep esen a un sub ipo
di e en e a o os as o nos psicó icos (como
po ejemplo la esquizo enia) y Sa een, Cox,
Goodwin y Asmundson (2005), en un es udio
con una mues a ep esen a i a, encon a on
que el TEPT es aba al amen e elacionado
con la asignación de sín omas psicó icos.
Es os au o es señalan que los esul ados de su
es udio apoyan la p opues a de Sau e y cols.
(2003), que el TEPT con sín omas psicó icos
debe ía concep ualiza se como un ipo g a e
de es e as o no.
Po úl imo, Mo ison, F ame y La kin
(2003) plan ean, que an o la psicosis como el
TEPT, ep esen an un con inuo de espues as
del indi iduo some ido a un e en o aumá-
ico. Las simili udes en e ambos as o nos,
apoyan la hipó esis de que sean en idades
simila es, y que o man pa e del mismo es-
pec o de espues as an e un acon ecimien o
aumá ico. Es o implica que exis en nexos
comunes, pe o ambién hay que busca una
explicación de po qué el auma da luga a
esa a iedad de sín omas que se han desc i o.
Vis o odo lo an e io , el obje i o de
es e a ículo es examina la na u aleza de
las dis in as elaciones en e la psicosis y el
auma.
La psicosis como causa del T as o no
po Es és Pos aumá ico (TPEPT)
Na u aleza del suceso aumá ico
El TEPT equie e que la pe sona haya
es ado expues a a un suceso aumá ico que
implique mue e, amenaza de mue e o ies-
go a la in eg idad ísica de uno mismo o de
o as pe sonas (Ame ican Psychia ic Asso-
cia ion, 2000). En la psicosis, la na u aleza
amenazan e de sus episodios, depende de la
in e p e ación subje i a más que de la na u-
aleza obje i a de dicho enómeno. Es deci ,
la in e p e ación psicó ica puede implica (y
de hecho suele se así) mue e, amenaza de
mue e o iesgo a la in eg idad ísica de uno
mismo o de o as pe sonas signi ica i as,
aunque es a in e p e ación no co esponda
con su ealidad ac ual.
T adicionalmen e, la desc ipción del
TEPT se ha cen ado más en el ipo de acon e-
cimien o aumá ico y no an o en la eacción
de la pe sona. Las in es igaciones cen adas
en el e en o aumá ico, han en a izado la
impo ancia de pa áme os como: la g a edad
o in ensidad de dicho e en o, su du ación;
la medida en la que es algo inespe ado o
no; la p esencia de amenaza as el episodio
aumá ico; la pe cepción de con ol po
pa e de la íc ima y aspec os cul u ales o
simbólicos del auma (Foy, Sipp elle, Ruege
y Ca oll, 1984, Lyons, 1991). Es os mismos
pa áme os nos pod ían ayuda a comp ende
el po encial auma ogénico de los sín omas
psicó icos, la medida en la que és os son
capaces de gene a espues as in ensas de
miedo, inde ensión y ho o , como exige el
DSM-IV pa a el diagnós ico del TEPT. De
hecho, el es udio de dis in os pa áme os
pa ece cong uen e con el ac ual pa adigma
mul idimensional en el es udio de los sín-
omas psicó icos. Es e pa adigma en iende
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C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
es e ipo de sín omas, como enómenos mul-
idimensionales complejos que se deben de
es udia , no como un enómeno odo o nada,
sino más bien en oda su ex ensión sob e
la base de una se ie de dimensiones ( éase
Vázquez, Valien e y Diez-Aleg ía, 1999).
Es deci , que pod íamos añadi dimensiones
pa a calib a el po encial auma ogénico del
sín oma psicó ico.
Si conside amos como el elemen o c u-
cial, la expe iencia subje i a del pacien e, se
debe ían conside a los sín omas psicó icos
como sucesos de po encial auma ogénico.
Pues, lo aumá ico no es el suceso obje i o
en sí mismo, sino la pe cepción de amenaza
po pa e de la íc ima. De hecho, se ha en-
con ado que an e e en os aumá icos que
implican cla amen e pelig o a la in eg idad
ísica como la iolación, ya sea con o sin
a mas, la pe cepción subje i a de amenaza es
el mejo p edic o de sin oma ología de TEPT
(Kilpa ick, Saunde s, Amick-McMullan,
1989). Shane y cols. (1989) han a gumen-
ado que los sín omas psicó icos en sí mis-
mos (po ejemplo, deli ios de pe secución,
oces impe a i as o amenazan es) gene an
sín omas de es és pos aumá ico, ya que los
pacien es no son capaces de di e encia lo que
les ocu e de amenazas angibles.
La psicosis como una expe iencia
aumá ica
A pesa de lo e iden e que esul a el
componen e auma ogénico asociado a un
episodio psicó ico, las in es igaciones se han
cen ado undamen almen e en el papel del
es és como e en o que p ecipi a la psicosis y
no an o, en el impac o aumá ico de los p o-
pios sín omas psicó icos o las in e enciones.
En los úl imos años ha habido un eno ado
in e és po la expe iencia subje i a de la
psicosis, lo que ha hecho pa en e la e ible
angus ia y ho o que su e el indi iduo an e
es e as o no, así como la abia y ambi alen-
cia que expe imen a an e los p o esionales de
la salud men al y sus in e enciones. La psi-
cosis es po sí misma una de las expe iencias
más pe u bado as en la ida de un indi iduo,
que implica al e aciones en la comp obación
de la ealidad, en la pe cepción y en el p o-
cesamien o de in o mación, conside ándose
po an o, uno de los as o nos psiquiá icos
más g a es.
La psicosis se ha asociado con una ansie-
dad in ensa (F osch, 1983), con sensación de
inde ensión (James, 1993), de desin eg ación
del sel (Lundy, 1992), y de desconexión de
los demás (A ie i, 1974). De acue do con las
emá icas deli an es más habi uales, y con
la excepción de algunos deli ios (g andeza,
e o omaniácos o de filiación), es os sín omas
no malmen e implican miedo in enso a un
suceso nega i o; po ejemplo, a ene un un-
cionamien o co po al anómalo; a no exis i o
desapa ece ; a es a a uinado o p i ado de
posesiones; habe pecado g a emen e; habe
su ido infidelidad; a se íc ima de mal a o,
aición, es a a o pe secución; a que odo se
efie a a uno; a es a siendo in oxicado; a es a
poseído; a habe pe dido odo incluso algún
ó gano in e no; a que los amilia es hayan
sido suplan ados; o a es a con olado po
ue zas ex e nas. Po o o lado, las alucina-
ciones audi i as de los pacien es psicó icos
suelen se expe iencias pe cep i as in asi as
y de con enido desag adable, po ejemplo,
son habi uales alucinaciones que implican
ó denes que conlle an daño a uno mismo o
a o os, o a ealiza conduc as an isociales;
p edicción o a iso sob e algo e ible que
amenaza su in eg idad ísica o la de los o os;
comen a ios sob e conduc as que son uen e
de e güenza o culpa pa a el que las su e;
o palab as abusi as o ulga es que pe ciben
como imp ope ios hacia su pe sona. Las alu-
Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. 115
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
cinaciones de o as ca ego ías senso iales no
son menos moles as, suelen es a asociadas
a olo es desag adables (algo pod ido, nau-
seabundo o esca ológico); a una expe iencia
sexual que se i e como una iolación an e la
cual el suje o se indigna, defiende y esis e;
o a sensaciones no malmen e moles as de
in es ación, in asión o desin eg ación en el
cue po (Valien e, 2001). En defini i a, sea
cual sea su o igen, en sí misma es aumá-
ica.
Además, los sín omas psicó icos suelen
acompaña se de la sensación subje i a de
que no hay escape, gene ando caos in e no y
sensación de impo encia. Consecuen emen e,
pueden a ec a g a emen e el au o-concep o
del que la su e, así como su isión del mun-
do y de los o os, como ambién sucede pa a
las pe sonas que han su ido algún e en o
aumá ico (Jano -Bulman, 1979; Pa o y
Howes, 1991). El cambio en los esquemas
cogni i os as la auma ización iene una
g an epe cusión clínica, an o en la psicosis
como en el TEPT (po ejemplo, el suje o se
e como débil o de ec uoso, o e el mundo
como pelig oso). De un modo simila a lo que
ocu e en el TEPT, las alucinaciones y deli-
ios ompen con la expe iencia pe sonal de sí
mismo, del mundo y los o os (Bayley, 1996).
Es más, Es o (1989) conside a la psicosis
como una en e medad de Yo Soy, po que
in oluc a una emenda ans o mación y e-
definición del sen ido de iden idad pe sonal,
que es á asociada a in en os ené icos po
e i a la es igma ización de la iden idad de
en e mo men al.
La gen e que su e una psicosis ambién
i e de o ma aumá ica odo lo que odea
la hospi alización psiquiá ica, con in e en-
ciones o zadas y pe dida de libe ad, en un
en o no con o as pe sonas muy angus iadas y
con p oblemas muy g a es. A menudo, la psi-
cosis ambién implica in e enciones coe ci-
i as, como lo son los ing esos in olun a ios
que, en muchos de los casos, equie e el uso
de se icios policiales o de eme gencia, jun o
con la u ilización de medidas de con ención
ísica o química, que con ecuencia se án
eco dadas po el pacien e muy í idamen e
as muchos años. En el caso de la hospi ali-
zación, es án implicados además la eclusión
en un habi áculo ce ado, a eces de o ma
p olongada en el iempo y no siemp e con las
condiciones de habi abilidad más idóneas. La
sensación de pe dida de con ol se aumen a
cuando el pacien e no ecibe (o en ocasiones
no es capaz de p ocesa ) in o mación p ecisa
sob e las azones de su ing eso, ni cuan o
iempo a es a ing esado. Además, la hos-
pi alización supone la con i encia con o os
pacien es, que puede que en algunos casos,
p esen en dis unciones más g a es o más
c ónicas, muchas eces con un mayo de e-
io o y con múl iples p oblemas, sin que haya
habi ualmen e se icios de agudos especiali-
zados pa a cada pa ología. Y pa a aumen a
el po encial auma ogénico, el pacien e no
suele desea y no c ee jus ificadas, las in e -
enciones psiquiá icas que se conside an
cen ales, como la oma de medicación an ip-
sicó ica o en ocasiones, o as in e enciones
in asi as como la e apia elec ocon ulsi a,
con impo an es e ec os secunda ios muy
moles os pa a el pacien e.
Siguiendo es a línea, Shaw y cols. (1997)
han encon ado que la hospi alización y el
a amien o de la psicosis son pe cibidos
gene almen e como es esan es, undamen-
almen e po que in oluc an una pe dida de
con ol. Además, el 67% de su mues a,
expe imen a on acoso po dine o o abaco, o
p esencia on abuso e bal po pa e de o os
pacien es, mien as que un 25% p esencia on
abuso ísico, o expe imen a on di ec amen e
acoso sexual o abuso e bal, el 15% habían
su ido abuso ísico de o os pacien es, y po
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C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
úl imo, 4 de 42 pacien es habla on de abuso í-
sico o sexual po pa e de los p o esionales del
se icio, ya uese ecien e o pasado. Mo ison,
Bowe, La kin y No ha d (1999) han examina-
do el impac o psicológico de la hospi alización
psiquiá ica, encon ando que la mayo ía de los
pacien es psicó icos enían eacciones emocio-
nales ue es, aunque solo un 44% llegaban a
cumpli c i e ios diagnós icos de TEPT. P ie-
be, B oke y Gunkel (1998) encon a on que
un 51% de su mues a enían TEPT asociado
a sus expe iencias de a amien o psiquiá ico.
No obs an e, muchos pacien es psicó icos
econocen la necesidad de un ing eso o zoso
a pos e io i as su ecupe ación. Aunque, no
cabe duda, los p ocedimien os u ilizados en
es os ing esos aumen an su miedo y la sensa-
ción de inde ensión du an e la c isis psicó ica
(Be e idge, 1998).
Po o o lado, los p ime os episodios
psicó icos suelen apa ece en un momen o
e olu i o con g andes epe cusiones pa a el
uncionamien o social y ocupacional de los
suje os que los padecen. Además, p oducen
una up u a conside able de su ida social y
ocupacional, cuando sus obje i os en es as
á eas, c uciales pa a una adap ación ade-
cuada, oda ía no es án consolidados o sus
anclajes son aun ágiles. Como ha sub ayado
ampliamen e la li e a u a sob e la emoción
exp esada, es habi ual que las pe sonas más
p óximas, p esen en implicación emocional
excesi a y/o c i icismo. Es as eacciones
pueden se una uen e de es és adicional, y
mucho más impo an e si la ulne abilidad
del pacien e es al a, si su ed social es pe-
queña o si no dispone de es a egias que le
pe mi an minimiza el impac o de es as mani-
es aciones emocionales nega i as. Además,
la consecución de a ios episodios psicó icos
aumen a el empeo amien o cogni i o y social
del pacien e, p o ocando es igma ización y
el aislamien o social.
La enomenología de la eacción
pos aumá ica a la psicosis
El impac o de la psicosis en la ida de la
pe sona que la su e ha sido un obje o de es-
udio, aunque las o mas clásicas p incipales
de concep ualización han sido la dep esión
pos -psicó ica (McGlashen y Ca pen e ,
1976) y el colapso psicó ico (Mino y Ushiji-
ma, 1989). No obs an e, es habi ual que es os
pacien es engan pensamien os ei e a i os e
in usi os con elación a i encias psicó icas
(po ejemplo, los ojos de la gen e e an ojos
como si es u iesen llenos de sang e) o expe-
iencias d amá icas du an e esos episodios
(po ejemplo, me me ie on en un coche y me
manosea on, yo c eí que odo e a po que e a
Cleopa a), y que mues en conduc as de e i-
ación (po ejemplo, e i a a cie as pe sonas
o luga es) asociados a su episodio po e -
güenza, po miedo o pa a e i a e i encia lo
ocu ido. De hecho, Shane y cols. (1989) han
dado cuen a de eacciones simila es al TEPT
an e episodios esquizo énicos. Es posible,
que el TEPT se solape con la psicosis de una
o ma secuencial. Algunos au o es, como
po ejemplo S amp e (1990), han suge ido
que los sín omas nega i os de la esquizo-
enia (sínd ome amo i acional y e i ación
social) se pa ecen al enómeno de e i ación
del TEPT. Siguiendo es a línea, McGo y y
cols. (1991), han demos ado la p esencia de
expe iencias de e-expe imen ación in usi a
y e i ación en pacien es en ase de emisión
as un episodio psicó ico. En es e es udio, la
p e alencia de TEPT a los cua o meses del
episodio psicó ico e a de un 46%, y de un
35% a los once meses cuando los sín omas
psicó icos ya habían desapa ecido.
Desde que McGo y y cols. (1991)
p opusie on el TEPT como pa adigma ca-
ac e ís ico de las eacciones pos -psicó icas
de muchos pacien es, algunos es udios han
Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. 117
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
demos ado la al a p e alencia de las eaccio-
nes de males a agudo en pacien es en ase
de ecupe ación de en e medades psicó icas.
Po ejemplo, Shaw y cols. (1997) encon a on
que un 52% de una mues a de pacien es
psicó icos, cumplían c i e ios diagnós icos
de TEPT, y que incluso, pa a los pacien es
de su mues a que no cumplían c i e ios de
TEPT, e an habi uales los ecue dos in usi-
os y es esan es de la expe iencia psicó ica,
así como la ac i ación y un amplio ango
de enómenos e i a i os asociados. Según
sus esul ados, los sín omas que esul aban
más es esan es pa a los pacien es e an los
deli ios de pe secución, los enómenos de
pasi idad y alucinaciones isuales. Es os
au o es hablan de la impo ancia de explo a
la espues a psicológica an e la psicosis,
ya sean sín omas del ipo del TEPT (po
ejemplo, in usión, ac i ación y e i ación)
o de es és agudo no asociado al TEPT (po
ejemplo, disociación).
McGo y y cols. (1991) encon a on
que pa a los pacien es de su mues a que
mos aban sín omas consis en es con es és
pos aumá ico, en la mayo ía de los casos, la
hospi alización e a la causa undamen al de
es as eacciones pos aumá icas. No obs an e,
Meye y cols. (1999) en una mues a de pa-
cien es de más edad, encon a on po un lado,
un índice de TEPT mucho más bajo (11%) y,
po o o, que los sín omas de la esquizo enia
y as o no deli an e e an más aumá icos que
las medidas coe ci i as usadas pa a con o-
la los du an e los ing esos. Po el con a io,
P iebe y cols. (1998) obse a on un índice de
TEPT de un 51% en su mues a, aunque solo
alo a on expe iencias aumá icas asociadas
al a amien o psiquiá ico. F ame y Mo ison
(2001) halla on que al ededo de la mi ad
de los 60 pacien es psicó icos de su es udio,
p esen aban simul áneamen e sín omas clíni-
cos de TEPT en el momen o del ing eso y a
los 4 y 6 meses después del al a hospi ala ia.
En dicho es udio, se iden ificó como e en o
aumá ico la expe iencia psicó ica, así como
o os ipos de aumas y la p opia si uación
de hospi alización. Aunque, econocen que el
solapamien o en e el diagnós ico de psicosis
y la sin oma ología pos aumá ica se puede
p oduci en pa e po la oma de con ac o con
los se icios de salud men al y po la p opia
hospi alización (po ejemplo, la pe dida de
libe ad que conlle a, la na u aleza coe ci-
i a de algunas in e enciones, el es igma
asociado a la en e medad men al, e c.). No
obs an e, las expe iencias psicó icas apo a-
ban el 52% de la a ianza de las pun uaciones
de los sín omas pos aumá icos. En o o
es udio, Shaw, McFa lane, Bookless y Ai
(2002) encon a on que el 52% de su mues a
enían suficien es sín omas pos -psicó icos
pa a cumpli los c i e ios diagnós icos de
TEPT, aunque los ecue dos in usi os e an
ecuen es incluso en los casos en los que no
lo cumplían. El g ado de males a asociado
al episodio psicó ico y algunos sín omas,
ales como enómenos de pasi idad o deli-
ios de pe secución, pa ecían ene un papel
de e minan e en el desa ollo de sín omas
pos -psicó icos de TEPT.
A di e encia de o os as o nos emocio-
nales, el c i e io diagnós ico que ca ac e iza
al TEPT es la especi icación de un e en o
aumá ico ex e no que p ecipi a una se ie
de eacciones pos aumá icas. Sin emba go,
se ha demos ado la exis encia de sín omas
de es és pos aumá ico en pe sonas que no
han su ido un suceso aumá ico específico,
pe o sí, a ias expe iencias es esan es que
han ido acumulándose a a és del iempo, o
incluso que han su ido una auma ización
ica ia. Es deci , que el TEPT no siemp e se
desa olla po un e en o conc e o, agudo y
ci cunsc i o en el iempo. Es os hallazgos
pod ían se i pa a apoya la alidez de que el
118 Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135.
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
TEPT pueda p oduci se como consecuencia
de la i upción de la psicosis y las ci cuns an-
cias asociadas (po ejemplo, hospi alización,
in e enciones coe ci i as, incomp ensión,
es igma ización, e c.). Es impo an e esal a
que los es udios exis en es a alan la impo -
ancia del pa adigma del TEPT pa a en ende
el ajus e pos -psicó ico (po ejemplo, McGo-
y y cols., 1991 y Meye , y cols., 1999).
T auma y conciencia de en e medad
El clínico an e es e ipo de pacien es,
se opa habi ualmen e con la na u aleza
e o ífica de los sín omas psicó icos. En la
ase de emisión, se pueden e idencia en
ocasiones la endencia a e i a ecue dos,
expe iencias a ec i as y si uaciones ela-
cionadas con la expe iencia psicó ica. Es as
endencias e i a i as suelen se in e p e adas
como esis encias (po ejemplo, el pacien e
no quie e i al hospi al, o no quie e habla de
lo que pasó). Asimismo, al cede la psicosis,
se á más ácil alo a si el pacien e ha su-
ido o su e eexpe imen ación asociada al
episodio psicó ico, en o ma de flashbacks,
pensamien os in usi os y ecue dos.
T as un b o e psicó ico, la ac i ud del
pacien e an e es os esiduos cogni i os es
muy impo an e. Se ha a gumen ado que si
la psicosis se o na el mo i o de ida, siendo
el e en o ex e no de mayo signi icación,
el suje o iende a a e a se a una búsqueda
inde inida pa a da le sen ido y a p ocesa
in o mación que a o ece la apa ición de más
expe iencias psicó icas (Bi chwood, Fowle
y Jackson, 2000). Según Bi chwood, Fowle
y Jackson (2000), el pacien e que i e la ex-
pe iencia psicó ica como un e en o ex e no
significa i o (po ejemplo, es o significa que
odos es án en mi con a o es o significa que
engo un don) man iene su p eocupación,
hipe igilancia y suspicacia, ocalizándose
en signi icados deli an es, con a ención y
ecue do selec i o y con in e p e aciones de-
li an es de ac i idades co idianas. De mane a
simila , la alo ación de la expe iencia alu-
cina o ia, como una expe iencia significa i a
en el ámbi o pe sonal (po ejemplo, es Dios
que me habla) y la expec a i a de oí oces
de un cie o con enido, puede omen a su
man enimien o. Es e ipo de ac i udes an e
la expe iencia psicó ica, suele a o ece una
apa en e indi e encia o al a de conciencia
con elación a la en e medad.
Maye -G oss (1920) clasifica las es a e-
gias de ensi as de los pacien es esquizo éni-
cos, y plan ea la exis encia de dis in os ipos
de de ensas psicológicas:
1. La negación de u u o, es deci , la nega-
ción de e en os u u os aun cuando son
muy p obables, y
2. La negación de la expe iencia psicó ica,
es o es, la ausencia de conciencia de
signos y sín omas p opios de la en e -
medad.
Es muy p obable que a co o plazo es as
es a egias de ensi as disminuyan la p obabi-
lidad de apa ición de eacciones aumá icas
pos psicó icas, pe o hace muchas eces que
sean poco ú iles (aunque bien in encionadas)
las in e enciones de sus amilias y p o esio-
nales. De hecho, es ecuen e que el pacien e
i a subje i amen e los a amien os como
coe ci i os y consecuen emen e, la p opia
in e ención puede llega a se auma o-
génica. El pacien e se sien e con ecuencia
coaccionado y po ello se esis e a acep a
in e enciones pa a una en e medad que no
c ee ene , siendo es e p oceso una uen e
adicional de con usión e inde ensión.
Po el con a io, una conciencia de
en e medad adecuada y la alo ación de la
expe iencia anómala como algo gene ado
Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. 119
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
in e namen e, como un aspec o p opio de los
p ocesos cogni i os y esul ado de una ulne-
abilidad pe sonal, a la go plazo iene un a-
lo de p o ección en la psicosis. Algunos es-
udios empí icos han encon ado una elación
en e la conciencia de en e medad men al y
la adhe encia al a amien o, la educción de
sín omas y una mejo calidad de ida (Cues a,
Al o d, y Za zuela, 1998; Weile , Fleishe ,
MacA hu -Campbell, 2000). No obs an e en
es os casos, sob e odo inicialmen e cuando
el pacien e es a comenzando a acep a su
en e medad, son habi uales las eacciones
pos aumá icas asociadas a su sin oma ología
p e ia. McGlashan y cols. (1976) conside an
la dep esión pos -psicó ica como una ase
en el p oceso de ecupe ación de la psicosis,
que ep esen a una disminución de la nega-
ción psicó ica p e ia (es ado de ensi o más
p imi i o). Sin las es a egias de ensi as de
negación, el pacien e iene que hace en e a
ecue dos de si mismo pe diendo la azón.
McGlashan, Le y y Ca pen e (1975)
sugie en que exis e un con inuo de es ilos de
ecupe ación que an desde la in eg ación (po
ejemplo, dispues o a habla del ema y ap en-
de de lo que paso) al sealing o e (ce ado
en banda, po ejemplo: cuan o menos diga
sob e lo que pasó, mejo ). La in eg ación es
ca ac e ís ica de pacien es que son conscien es
de la con inuidad de su pe sonalidad an es,
du an e y después del episodio psicó ico, y
que asumen la esponsabilidad de sus sín o-
mas psicó icos, mos ando flexibilidad en sus
ideas sob e es os sín omas. Mien as que en el
sealing o e , el pacien e no es conscien e de su
expe iencia psicó ica, o la pe cibe y i e como
ajena, causada po algo ex e no a su pe sona.
También puede p oduci se que la pe sona
puede llega p og esi amen e a o ganiza su
conduc a e iden idad sob e la base del papel
de en e mo, lo que se ha denominado ole-
engul emen (engullido po su papel) (Schu ,
1971). Lally (1988, 1989) en a iza como el
p oceso de ole-engul emen implica aspec os
subje i os e in a-psíquicos (implicados en el
insigh ) que conducen al indi iduo a defini se
como en e mo men al, y que pueden se pe -
judiciales y au o-es igma izan es. El papel de
en e mo excluye ac i idades conside adas
ue a de es e ámbi o, mien as que la en e -
medad se con ie e en el p incipal con ex o
de au oe aluación. Es de espe a que en es os
casos, el pacien e i a con menos d ama ismo
su sin oma ología, ya que és a ep esen a su
uen e de iden idad, acep ando, e incluso
i iendo, con complacencia su condición de
pe sona a ec ada o en e ma.
No obs an e, el único es udio que ha
p o undizado en la elación en e el TEPT
pos -psicó ico y la conciencia de en e me-
dad, no encon ó que los pacien es con más
conciencia de en e medad u iesen mayo
g ado de TEPT pos -psicó ico (Shaw y cols.,
2002). Aunque, los pacien es con más con-
ciencia de cambios pe sonales po causa de
la en e medad, sí que expe imen a on más
males a y más sín omas in usi os y e i a-
i os (Shaw y cols., 2002). Es os esul ados
nega i os esal an la na u aleza compleja
del insigh y la necesidad de más es udios
con olados, ya que solo se es udió el au o-
conocimien o sob e la en e medad y no el
g ado de acep ación.
El auma como causa de la psicosis
Se han dedicado nume osas in es iga-
ciones al es udio de la e iología de la psico-
sis, gene ando siemp e deba es abie os y
con o e sias. Los ya adicionales modelos
de es és y ulne abilidad (po ejemplo,
Nuech e lein y Dawson, 1984) sugie en que
la c isis psicó ica e leja el acaso de un
indi iduo ulne able en el manejo de una
si uación es esan e ( aumá ica). Aunque
126 Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135.
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
mayo es ni eles de pa anoia y endencias
iolen as que los pacien es ing esados diag-
nos icados solo con TEPT o solo un as o no
psicó ico. Es o sub aya ía la impo ancia de
diseña in e enciones clínicas que engan
en cuen a los al os ni eles de agi ación y
pa anoia mani es ados po es os pacien es.
Es os au o es conside an que el TEPT con
sín omas psicó icos debe ía concep ualiza se
como un sub ipo g a e del TEPT.
Siguiendo es a misma línea, Hamne y
cols. (2000) analiza on la elación en e los
sín omas psicó icos y el TEPT en e e anos
que cumplían los c i e ios del DSM-IV pa a
el TEPT con sín omas psicó icos o de esquizo-
enia c ónica. En es e es udio se obse ó que
los pacien es con esquizo enia se di e encia-
ban de los TEPT, en dos sín omas posi i os:
deli ios y deso ganización concep ual más
g a e. Po el con a io, la g a edad de las
alucinaciones apa eció i ualmen e idén ica
en ambos g upos como ambién la suspica-
cia-pe secución. Además, los pacien es con
TEPT y sín omas psicó icos, mani es aban un
mayo as o no que aquellos que no los enían.
Exis en di e encias cuali a i as en cuan o al
con enido o mani es ación de sín omas psicó-
icos posi i os en el TEPT y la esquizo enia.
Es os au o es señalan que el con enido de las
alucinaciones en el TEPT, puede que se efie-
an a la expe iencia aumá ica o que no engan
un con enido iden ificable. Algunos pacien es
de es e es udio mani es a on habe escuchado
susu os o is o somb as po el abillo del ojo
que no enían elación con el con enido del
e en o aumá ico. En cuan o a los deli ios es-
os au o es efie en que si apa ecen en el TEPT,
son de na u aleza pa anoide o pe secu o ia.
Hamne y cols. (2000) afi man que los deli ios
complejos, biza os o absu dos, comunes en la
esquizo enia, apa ecen a a ez en el as o no
del TEPT. Además, es poco p obable que los
pacien es con TEPT p esen en un as o no
de pensamien o. En es e es udio la simili ud
en e los sín omas nega i os es significa i a
en e ambos g upos
Recien emen e, Sa een y cols. (2005)
han sido los p ime os en in es iga , en una
mues a de población ep esen a i a, la ela-
ción en e el TEPT y sín omas psicó icos a lo
la go de la ida. En es e es udio se encon ó
que el TEPT es aba al amen e elacionado
con la asignación de sín omas psicó icos.
Los esul ados de es a in es igación son si-
mila es a los es udios con población clínica
que sugie en una ele ada p e alencia de
sín omas psicó icos en indi iduos con TEPT
(Hamne , 1997; Sau e y cols., 1999). T as
con ola odas las co a iables elacionadas
con los sín omas psicó icos, la elación
en e el TEPT y los sín omas psicó icos
pe maneció significa i a. Es os esul ados
sugie en que la expe imen ación de sín omas
psicó icos en suje os con TEPT, no se debía
simplemen e a la como bilidad de as o nos
men ales, p oblemas médicos o a ac o es
socioeconómicos.
O o da o in e esan e a esal a en el
es udio de Sa een y cols. (2005) es que no se
encon ó un al o núme o de expe iencias de
gue a en aquellos que p esen aban sín omas
psicó icos y TEPT. Po el con a io, las expe-
iencias aumá icas que es aban asociadas
a los sín omas psicó icos en aquellos que
p esen aban un TEPT e an: desas es, el se
es igo de una lesión g a e o mue e y ma-
ni es a un g an shock debido a que alguien
muy ce cano había su ido un e en o au-
má ico. Además, se obse a on esul ados
consis en es a los encon ados en el es udio
de Muese y Bu le (1987), donde el núme o
o al de e en os aumá icos es aba elacio-
nado con los sín omas psicó icos en e los
suje os con TEPT.
En es a in es igación (Sa een y cols.,
2005), los suje os con TEPT y sín omas psi-
Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. 127
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
có icos p esen aban indicado es ele ados de
males a compa ados con suje os con TEPT
sin sín omas psicó icos. Los esul ados de
es e es udio son consis en es con la mayo ía
de los es udios con mues as clínicas, que
señalan la exis encia de más al os ni eles de
psicopa ología en e los suje os con TEPT
con sín omas psicó icos comó bidos que los
suje os con solo TEPT. Es os au o es ambién
señalan que sus da os apoyan la p opues a
de Sau e y cols. (1999), los cuales consi-
de an que el TEPT con sín omas psicó icos
debe ía concep ualiza se como un ipo de
TEPT g a e.
Conclusiones
A lo la go de es e abajo, se ha is o que
exis en di e en es elaciones posibles en e
las expe iencias de auma y la de psicosis.
Se ha suge ido que la expe iencia psicó ica
puede p ecipi a el desa ollo del TEPT (y de
los sín omas del es és pos aumá ico), pe o
ambién que la expe iencia aumá ica puede,
en algunas pe sonas, lle a al desa ollo de
la psicosis.
Tan o los sín omas como las in e en-
ciones pueden se auma ogénicas, pe o
lo que a ec e más a unos y a o os, a ia á
según las ca ac e ís icas e idiosinc asias
del caso pa icula . Mien as que algunos
se encon a án ab umados po sín omas
apa en emen e maliciosos, pode osos y
omnipo en es (po ejemplo, la oz de mi
abuela mue a que me da ó denes y me
c i ica, o la inse ción de pensamien os de
con enido au odes uc i o) que pueden
esul a amenazan es an o psíquica como
ísicamen e, o os se e án más a ec ados
an e la p i ación de libe ad o la p esencia
de o os en e mos. En esumen, aunque
adicionalmen e se ha igno ado la posi-
bilidad de que la psicosis sea una e en o
po encialmen e auma ogénico que p oduce
sin oma ología pos aumá ica secunda ia,
se a gumen a aquí, que es a conexión es de
c ucial ele ancia como eflejan las in es-
igaciones de Ga e y y Hemsley (1987). En
es as in es igaciones se afi ma que exis e
una asociación posi i a en e las pun uacio-
nes de males a y la g a edad de los deli ios.
La expe iencia psicó ica, así como algunas
de las in e enciones y consecuencias psico-
sociales asociadas, pueden ep esen a una
amenaza a la in eg idad ísica o psicológica
del indi iduo que las su e.
El abuso en la in ancia es a conside ado
como un ac o causal de psicosis y esqui-
zo enia y, más específicamen e, de alucina-
ciones, pa icula men e oces que comen an
(Read y cols., 2005).
Pa a llega a en ende los mecanismos
po los cuales el abuso puede se causa de la
psicosis, se equie e una e dade a in eg a-
ción de los pa adigmas biológicos y psico-
sociales, y ene en cuen a como los e en os
aumá icos pueden p oduci al e aciones
uncionales en el ce eb o. Los in es iga-
do es y los clínicos, debe ían p egun a en
las e aluaciones que hacen a sus pacien es,
ace ca de los aumas en la in ancia de ma-
ne a u ina ia, sob e odo cuando abajen
con aquellos diagnos icados de psicosis o
esquizo enia. Toda ía exis en un pequeño
núme o de es udios es adís icamen e bien
diseñados, en lo que se efie e a la elación
en e el auma y la psicosis. El es udio de
los mecanismos que unen el abuso sexual y
la psicosis equie en de mayo in es igación
pa a e alua e in eg a las eo ías que se han
p opues o ecien emen e.
También se ha conside ado la hipó esis
de que la psicosis y el TEPT son en idades
simila es, y pa e del espec o de eacciones
an e el auma. La explicación más p obable
ace ca de es a elación en e el auma y la
128 Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135.
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
psicosis es que odas esas hipó esis son
posibles:
1. Algunos pacien es psicó icos desa o-
lla ían el TEPT como espues a a su
psicosis.
2. Pod ía habe pe sonas que desa olla an
la psicosis en p ime luga como esul ado
de expe iencias aumá icas.
3. O os pod ían desa olla ambos as o -
nos.
4. Y pa a algunos, un cí culo icioso que
a de sus expe iencias psicó icas a sus
sín omas de TEPT.
También es posible que algunos de los
mecanismos implicados (disociación, es ilo
a ibucional o las in e p e aciones de los pen-
samien os in usi os), puedan ac ua como
mediado es del desa ollo y man enimien o de
es os as o nos. La posibilidad de que la psi-
cosis y el auma o men pa e del espec o de
eacciones an e el auma es, de hecho, simila
a las eo ías que sugie en que exis e un sub ipo
de as o nos psicó icos que son inducidos po
el auma. El auma unciona ía como un es-
eso en un modelo de ulne abilidad-es és,
que p ecipi a ía el inicio de la esquizo enia.
Además, es o pod ía debe se a una compleja
in e acción en e a iables mediado as de ipo
biológico, social, cogni i o y ambien al que ya
han sido a adas. O a al e na i a conside a
el auma implicado en el desa ollo de la
psicosis, en el sen ido de que supone el o igen
de alo aciones cul u almen e inacep ables de
los pensamien os in usi os y las espues as a
esas in e p e aciones. Con es a o ganización,
las in usiones pod ían es a elacionadas
con el ela o del auma, o con las c eencias
ace ca de uno mismo y del mundo, que a ec an
a esas in e p e aciones y que pod ían es a
influenciadas po las expe iencias aumá icas
i idas.
Implicaciones clínicas
La como bilidad en e TEPT y los as-
o nos psicó icos es ecuen emen e igno ada.
Po ejemplo, en el es udio de Muese y cols.
(1998), del 43% de pacien es con en e medad
men al g a e que cumplían los c i e ios pa a
el diagnós ico del TEPT, sólo el 2% habían
ecibido un diagnós ico del mismo. El se capaz
de de ec a los posibles sín omas de TEPT es
esencial en el a amien o de la psicosis, po -
que es os sín omas pueden p opicia ecaídas
(Shaw y cols., 1997). Si los sín omas de TEPT
pasan desape cibidos, e iden emen e no se an
a abo da , y pueden hace que los pacien es no
se impliquen en la psico e apia o que busquen
es a sob emedicados pa a e i a pensamien os
dolo osos. Se ía necesa io el diseño de in e -
enciones di igidas al a amien o del TEPT
en es e ipo de población clínica. Además
el TEPT puede aumen a la posibilidad de
un abuso de sus ancias y aislamien o social,
inc emen ando po lo an o la p obabilidad
de ecaídas psicó icas (Muese y cols., 1998).
Dado el núme o de supe i ien es de
abuso sexual con diagnós ico de as o nos
psicó icos, debe ían in oduci se p egun as
u ina ias y es uc u adas ace ca del abuso
sexual y ísico en los se icios asis enciales
(Read, 1997). El de ec a el his o ial de abuso
es c ucial pa a pode da diagnós icos e a-
ces y lle a a cabo in e enciones eficaces.
Po o o lado, la e idencia empí ica sub aya
la impo ancia de e alua los sín omas psi-
có icos en e las pe sonas diagnos icadas
del TEPT. Se necesi a que en el u u o se
in es igue los mecanismos subyacen es que
expliquen es e pa ón de como bilidad, p in-
cipalmen e po que es a co-ocu encia pa ece
indica un cu so más g a e de la en e medad
(Sa een y cols. 2005). Po lo an o, p opone-
mos una e aluación exhaus i a del auma,
sin oma ología psicó ica y pos aumá ica en
Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. 129
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
pacien es con as o nos men ales g a es y
con diagnós ico del TEPT. Debe íamos aña-
di a la e aluación, la alo ación de ac os de
negligencia y abuso psicológico. Read, y cols.
(2005) sub ayan la obligación de odos los
p o esionales de la salud men al de desca a
la exis encia de abusos sexuales, dado que las
pe sonas sob e i ien es no suelen habla es-
pon áneamen e de es e ipo de expe iencias,
pasando po lo an o desape cibidas.
Con elación al po encial auma ogénico
de la hospi alización psiquiá ica, es impo -
an e que los se icios se o ganicen de al o -
ma que se minimice la posibilidad de gene a
auma secunda io, dando opciones iables
a la hospi alización y psicoeducación, que
pe mi a en ende y no maliza la sin oma o-
logía mani es ada (Mo ison y cols., 2003).
Meye y cols. (1999) sugie en que la psicosis
no a ada es más aumá ica que la p opia
hospi alización, y que cuando no se pueden
mi iga los sín omas psicó icos en a ención
ambula o ia o hospi alización olun a ia, una
ápida admisión in olun a ia es p e e ible a
que de o ma g adual se le pe suada pa a que
acep e las in e enciones pe inen es.
En cuan o a las in e enciones psicoló-
gicas pa a los sín omas psicó icos, pod ían
in oduci se ap oximaciones cogni i o-
conduc uales y psicoeduca i as, como se
ha hecho con los pacien es con TEPT, pa a
ayuda al pacien e a dis ingui las eacciones
pos aumá icas, alida y no maliza su exis-
encia. McGo y, Edwa ds, Mihalopoulos,
Ha igan y Jackson (1996) ecomiendan psi-
co e apias que pe mi an al pacien e adap a se
a la i upción de la psicosis, y abaja los
e ec os de és a en su au oconcep o y au oes-
ima, pa a e i a así eacciones aumá icas
secunda ias a la psicosis. Además, pueden
ene un e ec o p ofilác ico, omen a psico-
e apias que ayuden al pacien e a descub i
que sus expe iencias anómalas son gene adas
in e namen e debido a su ulne abilidad
pe sonal (que incluye los e en os aumá icos
su idos). La ea ibución de la expe iencia
psicó ica a una uen e in e na, y no ex e na,
puede educi el es és y pe mi i una mejo-
a de su uncionamien o psicosocial. Pa a
muchos pacien es, es alen ado descub i
simplemen e que lo que an es pa ecía un
sín oma incomp ensible, pos e io men e y
con ayuda de la in e ención psico e apéu-
ica, iene alguna conexión con su his o ia
i al. También se ía aconsejable e alua y
ealiza una in e ención sob e los ac o es
po enciales de man enimien o del as o no
(in e p e ación de las in usiones, es a egias
de con ol del pensamien o y conduc as de
segu idad) (Mo ison y cols., 2003). Además,
las écnicas que han demos ado se ú iles
en el TEPT (escucha empá ica del auma o
EMDR), pueden se ambién muy ú iles (con
las adap aciones adecuadas) pa a pacien es
TEPT pos -psicó icos o TEPT con sín omas
psicó icos.
Es necesa io que en in es igaciones
u u as se es udie la espues a an e el a a-
mien o a macológico y/o psicológico, como
ambién el cu so de la en e medad en pa-
cien es diagnos icados con TEPT y sín omas
psicó icos. Es posible, como han encon ado
Neme o , Heim, Thase y cols. (2003) en una
mues a de pacien es dep esi os c ónicos,
que las in e enciones psicológicas sean
más eficaces que la p opia medicación pa a
pe sonas psicó icas que han su ido abusos
in an iles. De cualquie o ma, se necesi a
u gen emen e p o ocolos de in e ención
pa a sob e i ien es de abusos sexuales con
diagnós ico de esquizo enia. Read y cols.
(2001) p oponen una in eg ación de los mo-
delos de auma pa a supe i ien es de abu-
sos con in e enciones psicológicas que se
han demos ado eficaces en la esquizo enia,
incluyendo e apia cogni i a, in e enciones
130 Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135.
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
psicodinámicas, e apia amilia y a amien-
o psicosocial- esidencial.
Po úl imo, los esul ados de las in es-
igaciones en es e ámbi o, end ían impli-
caciones en el DSM IV–TR, pues sugie e la
e isión de los c i e ios del TEPT y de la es-
quizo enia. Es undamen al que se es udie la
inclusión del sub ipo de TEPT con sín omas
psicó icos, p opues a po di e en es au o es.
Limi aciones me odológicas
Pa a inaliza es e abajo, amos a
desc ibi a con inuación las limi aciones
me odológicas encon adas en los es udios
ealizados con indi iduos con TEPT y sín o-
mas psicó icos:
1. Los sín omas psicó icos en pacien es con
TEPT se han es udiado p incipalmen e en
e e anos de gue a. Po el con a io, en el
es udio de Sa een y cols. (2005), con una
mues a ep esen a i a, las expe iencias
aumá icas asociadas a los sín omas
psicó icos en pe sonas diagnos icadas
con TEPT e an: desas es, se es igo
de una lesión g a e o mue e y un g an
shock debido a que alguien muy ce cano
ha su ido un e en o aumá ico.
2. Se han mencionado ac o es cul u ales
elacionados con los sín omas psicó icos
(po ejemplo, e e anos de o igen hispano
y a icano ienen una mayo p obabilidad
de p esen a sín omas psicó icos, que
aquellos que no ienen esos o ígenes)
(F ueh, Hamne , Be na , Tu ne , Keane y
A ana, 2002). Sin emba go, es e sesgo se
puede debe a la selección de la mues a
(pacien es calificados allí como mino ías
ienden a u iliza los se icios de salud
men al muy a díamen e y acuden solo
cuando es án g a emen e en e mos), po
la inclusión de as o nos como bidos
asociados a la psicosis y po sesgo cul-
u al y lingüís ico. Exis e la e idencia de
alsos posi i os de sín omas psicó icos
posi i os debido la mala comp ensión de
los suje os.
3. En la mayo ía de los es udios no se e alúa
la p esencia de sín omas disocia i os.
Se ha obse ado que los pacien es con
as o no disocia i o p esen an sín omas
psicó icos (Ellason y Ross, 1995). La
di e enciación en e los sín omas diso-
cia i os y psicó icos es bas an e di ícil.
Es udios u u os debe ían inclui ins u-
men os de e aluación es anda izados de
sín omas disocia i os.
4. No e alúan de alladamen e dis in os
ipos de auma, su du ación, ecuencia,
g ado de exposición, e c. (Ne ia y cols.,
2002).
5. Es p obable que los suje os con un al o
g ado de hipe ac i ación iendan a in o -
ma más sín omas posi i os psicó icos
que los indi iduos psicó icos sin TEPT.
6. En la mayo ía de los es udios no se alo a
la p esencia del as o no de pe sonalidad
limi e (TPL). Es o es impo an e dado
que los TPL es án asociados al TEPT y
a sín omas psicó icos, pudiendo p o oca
un sesgo en los esul ados. Se ía, po
an o, ecomendable e alua la p esencia
de as o nos del Eje II. Bu le Muese ,
Sp ock y B a (1996) señalan que una
de las limi aciones adicionales en es e
ipo de es udios es que no se alo en
ampoco o os as o nos del Eje 1 que
pueden se esponsables del inc emen o
en los índices de sín omas posi i os.
7. Es e ipo de es udios ienen que in e p e-
a se con cau ela debido al bajo núme o
de pa icipan es en las mues as. Es o
limi a la gene alización de los esul ados.
In es igaciones u u as debe ían abaja
con mues as mayo es pa a así acla a la
Apun es de Psicología, 2006, Vol. 24, núme o 1-3, págs. 111-135. 131
C. Valien e y o os La enomenología de la como bilidad del auma y la psicosis
elación en e la psicosis y el TEPT, y
o o ipo de diagnós icos psiquiá icos
como bidos.
8. La mayo ía de los es udios no han u i-
lizado mé odos de e aluación es anda-
izados pa a diagnos ica los as o nos
psicó icos (Sau e y cols., 1999).
9. Sa een y cols. (2005) señalan como
una limi ación en su es udio, la al a
de in o mación sob e la edad en que se
mani es a on los sín omas psicó icos, lo
cual no hace posible examina la elación
en e el inicio de es os sín omas y el inicio
del TEPT y los e en os aumá icos.
10. Exis en impo an es dificul ades pa a
di e encia los sín omas de TEPT de los
sín omas psicó icos, así como un consi-
de able solapamien o en e la disociación
en el TEPT y los as o nos disocia i os
de la esquizo enia.
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