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Políticas culturales para el reconocimiento de la diferencia en el espacio público local

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Políticas culturales para el reconocimiento de la diferencia en el espacio público local

Author: Pérez Llavador, Jordi; Sanjuanbenito Ruiz de Alda, Marisa
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/9eb02280-a6d6-498a-a53f-538cc4c285c4/download
I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3
POLÍTICAS CULTURALES PARA EL RECONOCIMIENTO DE LA
DIFERENCIA EN EL ESPACIO PÚBLICO LOCAL
Jo di Pé ez Lla ado
Ma isa Sanjuanbeni o Ruiz de Alda
CEU-Uni e sidad Ca denal-He e a (Elche)
Eje emá ico: Polí icas de comunicación y cul u a
Palab as cla e: Polí icas cul u ales, Espacio público, Di e sidad cul u al
In oducción
Hace ya iempo, las sociedades pos mode nas han comp obado con sus p opios ojos
cómo la di e encia se ha hecho e iden e. El p oceso ha sido la go y no iene una única
di ección. En ocasiones, esa di e encia ha salido del mundo de la p i acidad pa a
eclama un luga y un econocimien o; en o as, la di e encia ha en ado desde más allá
de los lími es sociales, con igual endencia.
El esul ado, sin es a ce ado, ha pe mi ido alumb a algunas conclusiones en elación a
la mul icomposición de las sociedades ac uales. Los e e en es comp ensi os únicos
o man pa e del pasado ─si alguna ez se die on con más ue za empí ica que la de la
imposición hegemónica─ y hoy nos mo emos en una compulsi a ensión en e la isión
bucólica de lo que uimos y la ince idumb e de lo que se emos. Y en mi ad nos
encon amos, “pe diendo lo dado po supues o” (Be ge y Luckmann: 79-93), sabedo es
de i i ─po i ido─ un p oceso de cambio que a ec a a odos los ó denes
es uc u ales de la sociedad. Un p oceso cons uc o , pues, de sen idos e e enciales y de
iden idades colec i as.
En e ec o, el concep o de di e encia eclama con u gencia su co ela o de iden idad. Si
bien la mi ada puede se gene al, la obse ación ─y la consiguien e comp ensión─ se
undamen a en la cons a ación de la di e encia. También la au ocomp ensión, sea
indi idual o colec i a.
En é minos sociales, la iden idad es una gene alización simbólica y, como al,
pa adójicamen e en con inua negociación. Pa adójicamen e, sí, po que una de las
unciones de la iden idad es posibili a expec a i as (Luhmann), hecho que sólo puede
log a pe maneciendo es able. Con odo, es a apa en e con adicción no es exclusi a de
la iden idad: ambién los sen idos signi ican es, ambién la cul u a, pues, en an o que
e e enciales, la compa en.
I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3
La negociación de los e e en es iden i a ios, de sen ido y cul u ales nos encamina a su
ámbi o de exhibición y discusión, al espacio público de una sociedad. Es deci , al luga
donde no hay ba e as que impidan la inje encia cogni i a de cualquie a en el ema de
comunicación (Be io, 2001: 30 i ss.). En el caso conc e o de los ámbi os locales, un
luga expe imen al y simbólico, de i encia co idiana y mediado. Un luga , así, ligado a
la acción de las indus ias cul u ales, en an o que ac o es ins i ucionales p oduc o es de
sen ido y de cul u a. También de iden idad.
Plan ea polí icas pa a el econocimien o de la di e encia es, hoy, algo más que un deseo
humani a io, se e ige como uno de los p incipales e os de las sociedades democ á icas.
A odas luces, ya ha ascendido el á ea de la olun ad pa icula y p i ada pa a ancla se
en el e eno público, luego polí ico. En es e sen ido, las polí icas cul u ales han de
eje ce un papel nuclea , dado el impo an e plano de a ec ación e e ido con
an e io idad. La sola pulsación de campos ma e iales, así como la dejación del asun o a
la acción de los medios en sus amas me can iles, pueden ac ecen a si uaciones de
exclusión social. Cuan o menos, el e e decimien o de iden idades de esis encia en e
a si uaciones p ejuzgadas como ag esi as.
A aquel obje i o p e ende encamina se el p esen e ex o, in eg ado en la línea de
in es igación COMUNICCAD, COMUNICACCIÓN PARA LA DIFERENCIA, que se
desa olla en la Uni e sidad CEU Ca denal He e a en Elche (Alican e). Po mo i o de
conc eción del obje o de es udio, el p ime ace camien o a la di e encia se ha e ec uado
con la población inmig an e en es a ciudad. Como consecuencia, o os colec i os
─pe sonas─ di e en es no se án a ados en el ex o de mane a p o agonis a, dejando el
caso pa a ases pos e io es de la línea.
La iden idad como p oblema
A p incipios de oc ub e de 2006, el 36% de los alencianos, la mayo ía, coincidían en
señala la inmig ación como el p ime p oblema de la Comuni a 1. No había a iado esa
pe cepción espec o a inales de 2005, cuando ya ocupaba el p ime luga en las
encues as, mano a mano con la insegu idad ciudadana y el pa o2, iángulo és e de
demasiada ácil elación simbólica.
1 Encues a OPINA pa a el dia io EL PAÍS, edición Comunidad Valenciana, lunes 9 de oc ub e de 2006,
pág. 20
2 Ba óme o au onómico del Cen o de In es igaciones sociológicas, CIS, pa a la Comunidad Valenciana.
Es udio nº 2.610. Diciemb e de 2005.
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Coincidían ambién los alencianos consul ados en decla a se abie amen e no acis as,
el 86.1%, con un ela i o peso de los que se sal aban lo polí icamen e co ec o, un
10,3%. Aho a bien, la mayo ía pensaba que la p esencia de inmig an es ya e a
demasiada, el 52,9%.
No son ex años es os da os. En no iemb e de 2005, o o sondeo del CIS3, es a ez de
ámbi o es a al, enía a gene aliza es as pe cepciones a odo el e i o io español. Los
encues ados conside aban que, como media, el peso po cen ual de la población
inmig an e en España e a del 20.44% y el 59.6% opinaba que e a demasiado el núme o
de pe sonas p oceden es de o os países que i en en España.
Pa ece, po an o, que hay una co elación en e la apidez con que se es á desa ollando
el p oceso inmig a o io y la pe cepción ciudadana.. Lejos de alo a el núme o,
obje i amen e sí se pude a i ma que los inmig an es han omado cue po en los ámbi os
sociales ─en las escuelas, en el abajo─, y ambién en los ámbi os públicos de las
ciudades ─en calles y plazas─. Han abie o locales y iendas, gene almen e ag upados
en zonas, cuyos ca eles han cambiado la isonomía u bana. Es sencillo conclui que son
y es án aquí; oda ía más, que ya es án en e noso os.
Pongamos el caso de Elche, una ciudad indus ial del su de la Comunidad Valenciana,
que cuen a en la ac ualidad con más de 200.000 habi an es. De és os, ci a edonda,
25.000 son inmig an es, un 10.9%4. La asa, hace cinco años, e a del 2.1%.
Si bien las pe sonas p oceden es de Ma uecos son mayo ía, en la ciudad con i en en
es os momen os 117 nacionalidades di e en es, con lógica, de odos los con inen es.
Con i en, pe o no de igual mane a. La zona p incipal de asen amien o de la población
inmig an e es el llamado dis i o 3, que acoge a ce ca de 6.500 pe sonas, el 26% del
o al. Po lo demás, una zona de alzamien o ecien e, eminen emen e de clase
abajado a, donde se alojó buena pa e de los inmig an es españoles que acudie on a la
ciudad a abaja en los años ’60 y ’70.
No hace al a es adís icas pa a cons a a el cambio acaecido. La simple obse ación,
más la i encia subje i a, pe mi e ap ecia la ans o mación sociológica de un ba io
en el que algunos de los an iguos esiden es se empiezan a conside a mino ía.
3 Encues a del Cen o de In es igaciones Sociológicas, CIS, sob e inmig ación. Es udio nº 2.625.
No iemb e de 2005.
4 Todos los da os sob e inmig ación ienen como uen e Es udio sob e la población ex anje a en Elche:
2001-2006. Fu u Elx, Ajun amen d’Elx. (Es e es udio es á basado en da os del pad ón, po lo que es
posible que di ie a con la ealidad)
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Po o a pa e, la pe cusión co idiana sob e el plano de la ealidad simbólica p esen a a
la inmig ación no como una opo unidad, sino como un p oblema, que se acome e y
debe se esuel o, pe o sin la cons a ación p esen e de unas pau as plausibles po
e ec i as. Dicho de o a o ma, algo end emos que hace con ellos y algo en e ellos y
noso os, pe o no sabemos ni qué ni cómo. Cabe eco da que las p opias encues as
ca ego izan el enómeno como p oblema; ampoco hay que abunda en la sucesión de
no icias in o ma i as a es e espec o y que eco en odos los posibles planos de
a ec ación: cul u a, educación, sanidad, ecu sos p esupues a ios, alo es, segu idad, …
Todos los días, uno as o o, c i e ios uncionales que apo aban la segu idad de las
expec a i as esuel as apa ecen cues ionados en mayo o en meno medida. Un go eo
con inuado de inquie ud que iene siemp e doble p o agonis a: el causan e y el pacien e.
La de ensa iden i a ia en cons ucción
Es as conside aciónes, como muchas o as, se ele an a una cues ión de iden idad. Sea
po o igen, sea po cul u a, sea po colo de piel,…, sea po se simplemen e an iguos
esiden es, el as ondo ocul a una di isión cla a en e noso os y ellos. Una elación
po encialmen e con lic i a, en el que la asunción de ellos es inicialmen e cla a en an o
que inmig an es, pe o que el noso os es á oda ía en p oceso de edi icación po
ausencia de acep ación subje i a gene alizada.
En la ac ualidad, los c i e ios iden i a ios de pe enencia a ese noso os es án po de ini .
Cie amen e, no es a ea ácil en una sociedad posmode na, en la que los p ocesos
globalizado es de ipo cul u al han dejado mal echos los sen idos únicos de e e encia.
Posiblemen e, la iden idad nacional sea una de las pocas salidas, inse ibles
subje i amen e ya o as como la lengua, la eligión o la misma clase social. No es de
ex aña , po an o, que los mo imien os de esis encia se ampa en bajo ó mulas
nacionalis as excluyen es de mayo o meno calado, como lo demues a el caso eu opeo
y el es adounidense. Decíamos que no e a a ea ácil, pe o ampoco cabe nega que
aquel p oceso es á abie o.
La ipología de iden idades apo ada po Cas ells (Cas ells, 1997: 29 y ss.) pe mi e
a oja cie a luz al ema, si bien exige ambién una acla ación. De los es ipos de
iden idad di e enciados ─legi imado a, de esis encia y p oyec o─, la segunda apa ece
gene ada po “ac o es que se encuen an en posiciones/condiciones de aluadas o
es igma izadas po la lógica de la dominación”. Cie amen e, Cas ells cons uye su
ipología sob e la acep ación de que odo con ex o gene a i o de iden idades es á
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ma cado po las elaciones de pode , un pode que, obje i amen e, se mani ies a en las
ins i uciones y en la acción de és as.
Con odo, el pode ambién puede comp ende se de mane a subje i a. La p opia
ase e ación coloquial “los inmig an es son demasiados”, con inuada con “al inal nos
i a án de nues o país” o con “ocupan nues os pues os de abajo” e leja una inquie ud
de pé dida de es a us, in e p e able sin o za demasiado como la adquisición de pode
po pa e de ellos.
Has a el momen o, el pode ins i ucional se ha mos ado i ubean e. El discu so o icial
ac ual es acome e el con lic o con du eza, impidiendo la en ada de inmig ación
i egula en los es ados5, lo que mina ía las bases de la c eación de una iden idad de
esis encia. Sin emba go, es a ac uación sis émica se en en a con la pe cepción obje i a
de los indi iduos an es señalada, ac ecen ada po las imágenes y discu sos que asladan
los medios de comunicación. También, hay que cons a a lo, po algunas decla aciones
del p opio pode sob e el ema, que con ibuyen a p oblema iza lo. En de ini i a, el
discu so ins i ucional puede se uno; la ealidad subje i a, en é minos de Adoni y
Mane, o a.
Po o a pa e, a i ma Cas ells que la cons ucción de iden idades de esis encia conduce
a la o mación de comunas o comunidades, como esul ado de un p oceso
empí icamen e obse able. En es e caso, hay que econoce lo, sólo la o mación de
algunos g upos de ul ade echa con base xenó oba, comunicados en e sí, lo
con empla ía. Pese a la eme gencia de es os g upos en Es ados Unidos y en Eu opa, su
implan ación en las edes adicionales de la sociedad ci il es escasa, aunque pa e de su
idea io puede se más o menos acogido.
En es e sen ido, con iene señala que di e sas o maciones polí icas in asis ema han
aducido con ibieza algunos de aquellos pos ulados a pun os p og amá icos, hecho
que, si bien puede deja en el os acismo a esas comunidades, no deja de supone una
legi imación de c i e ios iden i a ios. Del mismo modo, las ac uaciones iolen as con a
las pe sonas inmig an es, sean de palab a o ísicas, oda ía son aisladas. Pese a su
paula ino inc emen o, no pe mi e conside a que la sociedad se haya pe meabilizado a
los modos de ac uación de aquellos g upos.
5 Po ejemplo, el discu so del p esiden e del gobie no español, José Luís Rod íguez Zapa e o bajo las
palab as “ ole ancia ce o a la inmig ación ilegal” , la p opia decla ación de la cumb e sob e inmig ación
de la Unión Eu opea o, ma e ial y simbólicamen e, el ag andamien o de los mu os an iinmig ación en las
on e as de España con Ma uecos y de Es ados Unidos con México.

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Si esencial esul a conoce el p oceso de c eación iden i a ia de noso os, igualmen e
con iene epa a en la asunción de asgos a ellos. No es ácil la ope ación y me ece ía
más de una in es igación ac ualizada que se desp endie an de algunas p emisas del
pasado. Con odo, es cla a la pe cepción di e enciada de las dis in as comunidades de
inmig an es, en unción de un haz de a iables de odo ipo.
Lo que sí pe mi en los da os ac uales es ahonda en la comp ensión social “del buen
inmig an e”, del deseable. En é minos de iden idad, del ellos que debe ían se . Con
mi ada de alle, la e e ida encues a del CIS dibuja el pe il de pe sona que en a con
con a o de abajo, con buen ni el educa i o y conocedo del cas ellano o de la lengua
o icial de la Comunidad en su caso, que enga amilia es ce canos i iendo aquí y,
undamen almen e, “que enga una cuali icación labo al de las que España necesi a”.
No se puede deja de mani es a , en es e caso, que la iden idad deside a i a mani es ada
po la ciudadanía coincide con el discu so economicis a del pode , an o polí ico como
económico. El inmig an e es iden i icado con abajado , cuya p esencia se conside a
necesa ia en an o que posibili a el c ecimien o de nues a sociedad y su con ibución es
esencial pa a, po ejemplo, el dis u e de nues as/mis pensiones6. Pod ía in e p e a se
es e inicial acue do de comp ensión ans e sal como una gene ación, incipien e si se
quie e, de iden idad legi imada, siguiendo los é minos de Cas ells. En odo caso, al
isión de la inmig ación, en e op imis a y esignada, se sigue cons uyendo sob e
c i e ios de iden idad di e enciada, la cual, además, se ex iende al u u o.
Po o a pa e, hay que añadi que el momen o ac ual de e olución social con empla la
c isis de iden idades econocibles que ope aban en un pasado nada emo o. En el
con ex o de las sociedades posmode nas, in o macionales, globalizadas o posnacionales,
la adhesión a iden idades colec i as se ha debili ado eno memen e, más oda ía en el
caso eu opeo, emba cado en un p oceso ex enuan e de cons ucción. Las p egun as de
“Us ed qué es” y “Qué se sien e” ienen di ícil espues a coinciden e, dada la g an
can idad de ue zas e e enciales que en es os momen os pe cu en en los imagina ios
colec i os. Se explica, po an o, la posible ubicación en un segmen o que i ía desde la
cen alización del yo como p oyec o e lexi o (Giddens, 1991) has a el abs ac o
au o econocimien o polí ico-cul u al en una ci ilización (Hu ing on, ).
Asimismo, la ensión en e lo global y lo local pone en si uación de iesgo el pode
a iculado de iden idad de las sociedades ci iles, un asun o al que ol e emos
6 No puede so p ende es e dibujo en la ac ualidad, en unas sociedades en donde la lógica del sis ema
económico ma ca las di ec ices ac uan es del es o de sis emas (De Venanzi, 2002: 19-20).
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pos e io men e. “No hay una con inuidad en e la lógica de c eación de pode en la ed
global y la lógica de la asociación y ep esen ación en las sociedades y cul u as
especí icas. Así que la búsqueda de sen ido iene luga en la econs ucción de las
iden idades de ensi as en o no a los p incipios comunales” (Cas ells, 1997: 33).
La econs ucción de es a iden idad de ensi a ─cons ucción de una de esis encia─
ope a necesa iamen e sob e la exal ación de unos p incipios cul u ales que deben se i
de iden i icación, po an o exclusi os y excluyen es. En el ondo, se encaminan a
aco da una esenciabilidad inmu able de la p opia iden idad y así se conside an
i enunciables an e cualquie ipo de con o e sia. Po una pa e, es e acue do de
mínimos es lo que ma ca la pe enencia obje i a a la comunidad; po o a, se exige a los
di e en es que lo obse en y/o que no lo pongan en con adicción7.
El discu so de la exclusión: iejas y nue as ca as
La cons ucción de una iden idad equie e de la a iculación de unas es uc u as
cogni i as, de una cognición social, que se mani ies en en un discu so g upal, a la ez
di e enciado y e oalimen ado de los alo es del colec i o (Van Dijk, 2003). De es e
modo, el noso os apa ece á e es ido de cali icaciones posi i as, mien as que se
ende á a ealza la nega i idad de ellos.
El ecu so a los es e eo ipos es usual, máxime si se iene en cuen a que se a a de una
e olución de la ipi icación, p incipio cogni i o básico de los indi iduos an e la
compleja ealidad que se nos mues a (Backman,1976: 20 y ss.). Es e o ipos y p ejuicios
o man pa e de las he amien as discu si as habi uales en las exp esiones sob e
inmig ación, especialmen e ligados a pos u as de esis encia8, econocibles sin mucho
ahonda en ámbi os sociales de publicidad. Su elabo ación y éxi o ─en an o que se
con ie an en es e eo ipos sociales y hallen luga en el imagina io colec i o─, es á
condicionado po di e sos ac o es pe sonales, pe o ambién ambien ales. Alicia Oma
liga de mane a impo an e la eme gencia de ac i udes p ejuiciosas con la pe cepción
insegu a de si uaciones con ex uales, especialmen e la socio-económica (Oma , 2004:
260). No pa ece, po an o, a iesgada una a i ma i a p oyección.
7Reconocemos con Soysal la pa adoja de la exigencia al inmig an e que sea un buen español, ancés,
alemán …., cuando los españoles, anceses, alemanes, … no saben muy bien qué son. (Benhabib, 2005:
127)
8 Aunque en un g ado meno , ambién se puede halla en el espacio público p ejuicios posi i os hacia los
inmig an es, asociados a pos u as de ipo pa e nalis a.
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La exp esión pública del p ejuicio y del es e eo ipo exige, como oda a gumen ación de
aquella na u aleza, esul a plausible pa a odos los públicos concu en es en la
sociedad. El hallazgo de dicha g ie a de acep ación ans e sal en e los di e en es
g upos suele se alumb ado po los alo es compa idos, lo que emi e de hecho
nue amen e a la cul u a.
En es e sen ido, la asunción del lenguaje “polí icamen e co ec o” di icul a una
mani es ación pública p ejuiciosa. Quedan, po lo an o, dos caminos: o con e i lo en
juicio que ea i me un p ejuicio no explici ado, o enmasca a lo. Quizá, po pelig oso,
sea más ele an e el segundo. En su es udio, y siguiendo a Na as, Alicia Oma
comp ueba que los iejos p ejuicios apa ecen con un nue o os o, “nue as y su iles
o mas de p ejuicio, socialmen e acep ables, aunque más complejas de desc ibi y
comp ende , jus amen e po su ca ác e encubie o” (Oma , 2004: 273-274). Es e
cambio ambién es mani es ado po Camino, da Sil a y Machado, pa a quienes “não se
a a de uma ques ão me amen e quan i a i a, a edução na in ensidade da exp essão,
mas de uma ans o mação quali a i a das o mas de exp essão do p econcei o”
(Camino, da Sil a y Machado, 2004: 121).
Sea como sea, la cons i ución de una ideología de echazo, de exclusión po di e encia,
puede es a en ma cha, iden i icada con las conocidas ca as del e nocen ismo, de la
xeno obia o del acismo. A es e espec o, es os in es igado es e elan las
modi icaciones con que se exp esan las an iguas o mas de p ejuicio, ac ualmen e como
acismo simbólico, mode no o su il.
Una nue a iden idad como p oyec o
De los es ipos de iden idad apo ados po Cas ells, queda la úl ima, la iden idad
p oyec o. La cons ucción de una nue a iden i icación basada en un nue o concep o de
ciudadanía. De nue o aquí, la concep uación del sociólogo ca alán es obse ada con
necesa ia sal edad. Sus p o agonis as son ac o es que ede inen su posición en la
sociedad, basándose en los ma e iales cul u ales que disponen. Una iden idad, que en
ez de p oduci comunas o comunidades, p oduce suje os, en conside ación de
Tou aine, un ac o social colec i o median e el cual los indi iduos alcanzan un sen ido
holís ico de su expe iencia (Cas ells, 1997: 30 y 32).
Cie amen e, las bases en las que se puede edi ica es a iden idad p oyec o di ie en de
las de inidas. Nadie sale de inche as. En sen ido es ic o, se ían los p opios
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inmig an es los llamados a p o agoniza la cons ucción simbólica de al iden idad; la
ealidad son íe y el iempo acucia.
Vis a desde o a pe spec i a, la inmig ación puede con empla se como un p oceso, que
desemboca en una nue a si uación. La inmig ación no es sino el ac o mismo de la
aslación, como señala la RAE, la acción de llega a un país los na u ales de o o. La
p opues a, po an o, no es cen a la mi ada en el p oceso asla o io, sino e lexiona
sob e la si uación una ez llegados. Si de enemos la comp ensión en el p oceso, la
di e enciación en e ellos y noso os se mues a ob ia; si la obse ación en oca a los
inmig an es una ez inse os en los ejidos sociales de nues o en o no, lo que se pone
en cues ión es el concep o de noso os que has a aho a u ilizábamos.
Nada nue o, aunque mucho más complejo. Los p ocesos mig a o ios in e nos en los
di e en es es ados se culmina on no sin aumas ni di icul ades. A egiones en expansión
han acudido pe sonas que, compa iendo memb esía es ado-nacional, p o esaban lengua
di e en e, i os di e en es, en de ini i a, cul u a di e en es. Los iniciales p ejuicios
─xa nego, xu o, e c─ se han ido ho adando has a culmina en una p edisposición de
au o econocimien o en el o o9. Pueden queda g upos de esis encia, pe o su acción no
es ele an e en la cons ucción signi ican e del imagina io colec i o.
A i ma que en la ac ualidad oda sociedad es he e ogénea no deja de se una ob iedad.
Las ue zas globalizadas de p oyección cul u al han si uado a cada espacio social del
plane a en un mosaico signi ican e, en el que la cul u a p opia se ede ine sin acoge se
de ini i amen e a p oyec os uni icado es (Wa nie , 2002: 103-115). Aunque sea
ap eciable una ue za mo iz común, una p eponde ancia es adounidense en e los
p incipales globalizado es y especialmen e en la cul u a popula (Be ge y Hun ing on,
2002: 18-19), la p oducción de e e en es se e ec úa sob e la ue za ensionada en e
dichos signi ican es globales y la adición local, lo que con o una ha sido denominado
hib idación cul u al.
Reconoce que las sociedades son mul icul u ales (Bo ja y Cas ells, 1997: 131-132)
p oyec a un sen ido necesa io de iden idad ad u u um, que ob a e ec os en odo plano
de ida social: o las sociedades se án he e ogéneas o no se án, dadas las ci cuns ancias
ac uales de desa ollo y e olución. Sin emba go, la di icul ad se halla en la p opia
conciencia del hecho. Más di usa apa ece la ase e ación que oda sociedad se sabe
9 En España, el caso ca alán es especialmen e ele an e. De un inicial echazo social a los cul u almen e
di e en es, hoy o ma pa e de la iden idad au o econocida que “ca alán es quien i e y abaja en
Ca aluña”. Un eslogan si se quie e, pe o que aglu ina expec a i as al habe se es ablecido como in eg an e
de la cul u a colec i a.