11
ARTICULOS
Re is a de Es udios Tau inos
Nº
2, Se illa, 1995, págs. 69-94
BI.ANCO WHITE O
EL
ANTITAURINISMO MITIGADO *
Ca los Ma ínez Shaw
Fundación de Es udios Tau inos
* Debo ag adece la gene osa ayuda de
An onio
· Ga nica, que puso a mi disposición odo
su
a senal de
conocimien os sob e Blanco Whi e y especialmen e el
p ecioso ex o de la Dublin Uni e si y Re iew de
1834
.
11
·-
·.-
. a ies a de los o os apa ece a lo la go del siglo
XVIII
como una de las cues iones que pe mi en cap a el
sen ido
d~
las ac i udes man enidas po los in elec ua-
les en el g an deba e ideológico que eco e
oda
la
cen u ia. En e ec o, la mayo ía de los ilus ados mili a on
abie amen e en el bando de los de ac o es de las co idas,
con
mayo o meno adicalismo: es el caso de Ma ín Sa mien o, ·
José Cla ijo y Faja do, José Cadalso, Tomás de I ia e, Juan
Meléndez Valdés, Gaspa Melcho de Jo ellanos y el
má
s
g ande debelado de la ies a, José Va gas Ponce. Po el con a-
io, con alguna excepción, como la de Nicolás Fe nández de
Mo a ín, los de enso es del espec áculo se eclu a on en e los
g upos más conse ado es, siendo el pa adigma de es a ac i ud
el ilus ado ca alán An onio de Capmany, que se con i ió
en
el
apologe a de la ies a en el momen o en que su pensamien o
de i aba hacia posiciones cas icis as, adicionalis as, an i e o-
luciona ias y p e omán icas 1.
1 Sob e el deba e ideol
óg
ico del siglo
XV
III, las sín esis más ecien es son las
de
C.
Ma ínez Shaw: "La cul u a de la Ilus ación
",
en
A.
Domínguez O iz (di .): His o ia de
70 Ca los
Ma ínez
Shaw
En es e con ex o, pa ecía in e esan e analiza
de
ce ca
la opinión de José Blanco Whi e, el in elec ual se illano que
p o agoniz.ó una de las ayec o ias ideológicas más in e esan es
del in del An iguo Régimen, abandonando la Ilus ación
po
el
libe alismo, el ca olicismo po el anglicanismo, el español po
el inglés y el Guadalqui i po el Támesis2• Dadas ales
España, Ba celona, Edi o ial Plane a, 1989, . VII, págs. 435-540, y R. Fe nández Díaz:
Manual de His o ia de España. El Siglo XVJll, Mad id, His o ia
16,
1~93.
Sob e
la
his o ia
de la ies a, c . na u almen e, J. M. Cossío: Los
To os.
T a ado écnico e his ó ico, Mad id,
4 ols., 1943-1961 (la ob a ha con inuado ampliándose, como es bien sabido, con
la
con ibución de o os es udiosos). Pa a las elaciones en e o os e Ilus ación, c . asimismo,
C.
Ma ínez Shaw: "Va gas Ponce y el an i au inismo
de
la
Ilus ación"
en
Tau ología, n.
5 (o oño
19
90-in ie no 1991), págs. 34-40; y "An on
io
de Capmany y su de ensa de
la
ies a
de
o os" en Tau ología,
n.
6 (p ima e a
1991
), págs.
91
-96. Una úl ima e lexión
sob e las posiciones ilus adas an e la ies a, apoyada sob e odo
en
la opinión
de
Jo ellanos, en L.
C.
Al a ez San aló: "Di e sión, espec áculo y co idas de o os
en
el
siglo
XVIII. Una esquina mo al de la Ilus ación española"
en
Re is a de Es udios Tau inos,
nº
1 (1994), págs. 93-113.
2 Pa a el lec o que no haya ecuen ado
al
pe sonaje, puede adelan a se un sucin o
apun e biog á ico. José Blanco Whi e nació
en
Se illa en el seno de una
ami
lia
de
come cian es de o igen i landés en 1775, se o denó como sace do e en 1799, su ió una
p o unda c isis eligiosa en 1802, se exilió a Ingla e a
en
1810, ab azó el anglicanismo en
1812 y mu ió en Li e pool en
1841
sin habe eg esado nunca a su pa ia. De su ayec o ia -
pe sonal deben des aca se los dos mayo es con lic os que signa on su ida: su echazo de
la in ole ancia ca ólica cuando ya e a minis o de dicha eligión le lle ó a la abju ación y
a su ing eso en la Iglesia anglicana, mien as que su echazo del idea io absolu is a
de endido mayo i a iamen e po los que esis ían la in asión ancesa le indujo
al
exilio en
181
O.
Es e ín imo desga 6 queda de mani ies o
en
sus
ei
e
adas e usiones au obiog á icas.
Así, po un lado, su a aigada ideología ilus ada le llamaba
al
colabo acionismo p opio
de
los llamados a ancesados que si ie on a José
I.
«Es aba ambién comple
am
en e
pe suadido que un nue ó ey ancés pod ía na u aliza se español con apidez, mo ido po
la cos umb e y po su p opio in e és, y que si abolía la Inquisición y las O denes
monás icas los bene icios inmedia os que se de i a ían de es a ·medida compensa ían
su icien emen e cualquie o a pé dida 'que su ie a el país» ("Whi e examina a Blanco" en
A.
Ga nica Sil a y J. Díaz Ga cía: Se illa en
la
mi ada del ecue do (Tex os de José
Blanco Whi e), Se illa, 1994, págs. 53-88 (la ci a, en págs. 84-85). Una idea que man end á
has a el inal de sus días: «España hubie a p og esado bajo José Bonapa e», epe i á en
un
a ca a di igid.a a Lo d Holland y echada
en
31
de mayo de 1
835
(The Lije
o
he Re .
Blanco Whi e o
el
an i au inismo mi igado
71
coo denadas, que mues an un pensamien o independien e y
o iginal, su ap oximación al enómeno au ino pa ecía
que
no
podía deja
de
se igualmen e con as ada y llena
de
ma ices,
cualidades que hacían suges i o
un
análisis po meno izado3•
Un empeñq
de
semejan e índole p esen a una di icul ad
po
desg acia en cie a medida insoslayable.
Lá
ob a de
Blanco
Whi e pe manece en pa e dispe sa en publicaciones de di ícil
acceso, además de se mucho lo
que
aún no se· ha aducido al
cas ellano. Po lo an o, una ap oximación al ema
debe
· limi a se a los ex os aducidos y pues os al alcance del
público español en los úl imos años, así como a los esc i os
ingleses ecogidos en la ci ada edición de 1845, aunque ello
deje ue a de nues o análisis alguna acción de la
ob a
.del
ilus ado se illano. Así, nues a e lexión. se sus en a en las dos
ecopilaciones ealizadas po Vicen e Llo éns y Juan Goy isolo,
las dos ediciones de An onio Ga nica, espec i amen e
de
la
Au obiog a ía (que es la p ime a pa e delo iginal inglés) y de
las Ca as de España, los ex os ecogidos
po
Ignacio
P a
Joseph Blanco Whi e, w i en
by
himse
l wi h
po ions
o
his
co
espondence, ed.
de
John
Hamil on Thom, 3 ols., Lond es, 1845; acsímil, Wes mead, 1971, ol. II, pág. 130). Sin
emba go, Blanco Whi e ansiaba una libe ación espi i ual más adical (incluyendo el
abandono del ca olicismo), que sólo la expa iación podía ga an iza : «De pe manece en·
el país end ía que segui siendo sace do e y hubie a es ado condenado a i i en con a-
dicción con mis p opias idea.s has a el día de
mi
mue e. La libe ad in elec ual me a aía
de o ma i esis ible y aho a que la eía a mi alcance no había nada en el mundo
que
pudie a a eba á mela» (Au obiog a ía de Blanco-Whi e, ed. de A. Gamica, Se illa, 1975,
pág. 165
).
'
3.
No
amos a ahonda
más
en la biog a ía de José Blanco Whi e, que cuen a
con
algunos es udios especí icos su icien emen e di ulgados. Pa a amplia la in o mación, c .
pa icula men e la monog a ía clásica de
M.
Méndez Beja ano
.:
Vida y ob as
de
D.
José
Ma ía Blanco y C espo, Mad id,
1921
; las no icias o ecidas po los más
ecien e'S
edi o es
de sus esc i os, en gene al en las in oducciones a los mismos: Vicen e Llo éns, Juan
Goy isolo, Ignacio P a , Manuel Mo eno Alonso
y,
sob e odo, An onio Gamica; y
inalmen e la p opia p oducción del au o , en espeéial The /i e ... , ya ci ada.
·72 Ca los
Ma ínez
Shaw
bajo el í ulo Luisa
de
Bus aman e y
la
hué ana española
en
ingla e a y o as na aciones, la e sión cas ellana de España
(es deci , de su a ículo sob e España
en
la B i ish Encyclo-
pedy ), la edición
de
Manuel Mo eno-Alonso de las Ca as
de
Ingla e a y o os esc i os, la ecien e ecopilación de An onio
Ga nica y Jesús Díaz i ulada gené icamen e Se illa en
la
mi ada del ecue do (Tex os de José Blanco Whi e), más
el
ex o inglés de
Th
e Lije .
..
no aducido y un esc i o
suel o
de
1834 publicado en una e is a i landesa4•
4 V. Llo éns: An ología
de
ob as en español, Mad id, 19
71
(que
incluye
a ias
poesías, un se món y un discu so, no as de c í ica li e a ia, a ículos polí icos apa ecidos
en
El Español, o a p osa a ia y una selección de ca as); J. Goy isolo: Ob a inglesa
de
·Blanco Whi e, Buenos Ai es, 1972 (nos in e esan
so
lamen e los ex os de polémica eligiosa
más o os esc i os de ca ác e misceláneo -his o ia, polí ica y li e a u a- ,
pues
el
es o
o ma pa e de ob as mencionadas más adelan e y publicadas
en
e sión in eg a);
Au obiog a ía ... ; J. Blanco Whi e: Ca as de España, Mad id, 1972 (in oducción de
V.
Llo éns; aducción y no as de A. Gamica); J.
M.
Blanco Whi e: Luisa
de
Bus aman e o
la
hué ana española en Ingla e a y o os esc i
os
, Ba celona, 1975 (edición
de
I.
I;' a :
omamos .en conside ación además de la io eli a que encabeza el í ulo, Íos esc i os
i ulados Cos umb es húnga as. His o ia e dade a de un mili a
e
i ado,
con
una
desc ipción
de
un iajeci o, ío a iba, en el Támesis e In igas enecianas o ay
G
ega io
de Je usalén. Ensayo de
una
no e
la
española); J.
M.
Blanco Whi e: España,
Se illa
, 1982
(sin esponsable
de
la edición en Al a ,
con
in oducción de M. T. de O y A iaga, que
ep oduce su a ículo "J. Blanco Whi e: Spain", A chi o Hispalense,
nº
184 (1977), págs.
67-87; J. M. Blanco Whi e: Ca as
de
Ingla
e ~a
y o os esc i os (in oducción y selección
de
M.
Mo eno Alonso: incluye una "Miscelánea his ó ica" con i es piezas, Bosquejos
de
la
his o ia de Ingla e a, No icia
de
la Compañía inglesa de las Indias Occiden ales,
Es ablecimien os de. ingleses e i landeses
en
Hispanoamé ica; y o a Se ie de a ículos
englobados bajos los í ulos de "Pe spec i as de
la
ciudad y del campo", "Vidas ejempla es
inglesas" y "Escuelas dominicales y de adul os"; y A. Gamica Sil a y J. Díaz Ga cía:
Se illa en
la
mi ada ... (que incluye, además del ex o ya conocido
"'E
l Alcáza
de
Se illa",
el esc i o i ulado "Whi e examina a Blan
co
" en aducción ab e iada del o iginal inglés y
un conside able núme o de poesías
el~cionadas
con Se illa); The
Li
e
...
(que,
además
de
"His Li e in Spain", es deci el o iginal inglés de Au Qbiog a ía ... ), incluye "A
Ske ch
o
His Mind in
Eng
land" y
"E
x ac s om Jou nals
and
Co espondence", más algunos
apéndices) y
la
ecensión de Hen y D.
In
gli
s,
publicada
en
Dublin Uni e si y Re ie
w,
ol.
II (1834), págs. 296-317.
_Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado
Fig.
nº
23.-
Re a o au óg a o de José Ma ía Blanco
Whi e
(Apud.: Enciclopedia de Andalucía, . II, 1979: 486).
73
Ca los Ma í,;,ez Shaw
La limi ación obligada po la o ma i egula y ag- '
men a ía en que se ha enido publicando la ob a del ilus ado
se illano iene a enuada po
el
hecho de que, en ealidad,
la
opinión de José Blanco Whi e sob e
la
ies a de los o os
se
halla e lejada ex ensamen e en uno solo de los esc i os, en
la
ca a cúa a de su ob a Ca as de España, mien as
que
las
alusiones que pueden espiga se en sus es an es abajos
li e a ios son escasas y siemp e b e es y ci cuns anciales (con
excepción de la eseña del lib o de H.
D.
Inglis), po
lo
que
solamen e pueden se i pa a apoya
un
aspec o pa cial
o.
ma iza alguna de las ideas undamen ales, sin que se al e e
lo
esencial del pensamien o del au o en el pun o
que
nos
in e esa. Buena p ueba de ello la suminis a el hecho
de
que
una ecien e p esen ación sis emá ica de las opiniones
de
Blanco Whi e po
e1!1as,
al llega a la cues ión de. los o os,
se
haga eco exclusi amen e de la mencionada ca a,
sin
emi i se
a ningún o o ex o ni añadi ninguna o a in o mación adicio-
nal5.
La ca a núme o 4 no lle a echa, aunque
su
inclusión
en e la e ce a, da ada en 1799, y la quin a, da ada en 1801,
no
deja luga a dudas sob e el momen o his ó ico a que hace
e e encia. Po lo demás se puede acep a la suge encia.
de
A.
5 C , Pensamien o del se illano José Ma ía Blanco Whi e.
Mu
es a io,
Se ill~,
1987
(ed.
de
J,
L Ga cía P ie o): las opiniones sob e lós o os, en págs. 298-305. Que emos
eseña que lo mismo ocu e en
el
caso _de Va gas Ponce, quien concen a sus opiniones
al
espec o en su Dise ación sob e las co idas de o os, esc i a en 1807 (ed. de J. Guillén
Ta o, Mad id, Real Academia de la His o ia, A chi o Documen al Español, . XVII, 1961),
y en
el
caso de Capmany, que,
si
bien expone agunas de sus ideas
en
el opúscµlo La
e dad escla ecedo a y en la Ca a a Godoy incluida
en
su amosa ob a polí ica Cen inela
con a anceses, despliega
el
g µeso de sus a gumen aciones p o au inas en
su
Apología
de
las ies
a
s públicas de o os, apa ecida pós umamen e en 1815 (Mad id, Imp en a de
Don F ancisco de la Pa e, 1815).
Blanco
Whi ~
o
el
an i au inismo mi igado 75
Gamica de que el au o omi e el da o delibe adamen e, indican-
do con los pun os suspensi os una olun a ia inde inición
empo al. Po o a pa e, la alusión a una eanudación
de
los
es ejos después de un pe iodo de p ohibición no
pod ía
coincidi exac amen e con los años de 1800 y 1801, a
causa
de
la epidemia de ieb e ama illa que a pa i de aquel p ime
año
se aba ió sob e la ciudad6. -
T as la lec u a de la ca a, lo p ime o que llama la
a ención es el pe ec o conocimien o que sob e la ies a
posee
Blanco Whi e: su cul u a au ina lo dela a inmedia amen e
como se illano y como a icionado. En e ec o, so p ende el
impecable manejo del ocabula io especializado po pa e
del
_ -
au o , que se en e iene en igu osas desc ipciones
de
la ien a,
la ga ocha, el ejón, la ba e a, el bu lade o. Incluso se
mues a capaz de ilus a el ánsi o del cas o eño a la mon e a,
señalando que el p ime o es
«Un
somb e o blanco de piel
de
cas o de dos pies de diáme o, a ado po una cin a debajo
de
la ba billa», mien as la segunda iene desc i a con un cie o
dis anciamien o i ónico, aunque con idén ica p ecisión:
6 J. Blanco Whi e: Ca as de España, págs. 381-382. Una p ime a p ohibición
gene al de los o os se dec e ó median e Real Cédula de mayo de
17
85, con i mada
po
o a Real Cédula de 1786, pe o la ciudad consiguió au o ización pa a celeb a nue as
co idas po Real O den de ene o de
17
93, año
en
que ambién se eemp endie on las
ob as
de la Maes anza, no o denándose ninguna nue a p ohibición 'gene al has a la Real
CédulJ
de
1805
(C . Rica do de Rojas y Solís, Ma qués de Tablán es:
An
ales de la Plaza de
To os
de Se illa, Se illa, 1917; acsimil, Se illa, 1989, págs.
137
-189). En el in e alo, se
suspendie on de nue o los es ejos en e 1800
y'
1802, con ocasión de la epidemia
de
ieb e
ama illa, que ambién o igina ía una ez más
el
cie e de los ea os, a in de «aplaca la
i a' de Nues o Seño jus ísimamen e mosqueado» po los los muchos pecados de los
se illanos (C .
A.
He mosilla Mqlina: Epi(iemia de ieb e ama illa en Se illa en el
año
1800, Se illa, 1978, pág. 19). Una pano ámica gene al de las icisi udes de la ies a
en
la
ciudad hispalense, en
A.
Ga c a-Baque o González;
P.
Rome o de Solís e I. Vázquez
Pa ladé: Se illa y la
i
es a de los o os, Se illa, 1980 (2ª ed. 1994).
76
Ca los
Ma ínez
Shaw
«Pe o imagínese us ed una mi a episcopal in e ida y
ce ada po la pa e des inada a la cabeza. Pie!lse, además, que
las dos pun as de la mi a es án an eco aüas que
una
ez
colocada en la cabeza apenas llegan a cub i las o ejas. Como
el yelmo de Don Quijo e, su a mazón
es
de ca ón, o ado
ex e io men e de e ciopelo neg o ado nado con alama es y
bo las de seda del mismo colo »7.
Es a sabidu ía au ina
es
incluso ei indicada con
o gullo po el au o en una ocasión, en que decla a abie amen-
e, u ilizando el plu al de modes ia, que «conocedo es como
somos odos y cada uno de los de alles
de
es e
...
esp~c áculo,
no hemos pasado po al o la opo unidad de compa a
lo
que
dicen los di e sos iaje os con nues o conocimien o di ec o
..
. ».
Y a con inuación se explaya en la explicación de algunos
ecnicismos, como la colocación
en
el cuello de las cin as «que
señalan la di isa o cas a del animal», la explici ación
en
los
p og amas de mano de «los colo es de las di isas,
jun o
con la
pa e del país en que se han c iado los o os y el nomb e del
mayo al enca gado de man ene
el
p es igio de cada
una
de las
ganade ía
s»
o la o ma p ecisa de
la
sue e de bande illas
ejecu ada po lo ehile e os (o
11
chulos
11
, según
se
pun ualiza)
cuya agilidad cons i uye su única de ensa8.
Si el dominio de la e minología au ina y
de
los
po meno es de la co ida e ela la amilia idad de Blanco
Whi e con la ies a, una se ie de pinceladas o ece al lec o
un
cuad o halagado
de
los elemen os más a ac i os del espec-
7
J.
Blanco Whi e: C
a
as de España, p
ágs
.
12
6-
12
7.
8 Recensión de H. D. IngÚs, en Dublin U
ni
e si y Re iew.
Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado
i egula es, pe o ni la c ueldad
de
la
di e~sió i,
ni el
pelig o
innecesa io a que se exponen aun los o e os más expe os, ni-
el libe inaje y desen eno que acompañan a es as ies as
son
mo i o su icien e pa a exci á
el
celo de nues os aná icos
con a ellas
14
.
Y aquí Blanco Whi e esg ime el p incipal a gumen o de
condena. Los ca ólicos in ansigen es, con el cle o ana izado
a su cabeza
(y
los ilipenses
al
en e), no han sen ido
nunca
la
necesidad de p onuncia se con a la ies a de los o os, mien as
han clamado de la o ma más iolen a y g ose a con a las
ep esen aciones ea ales
15
• La con aposición es e iden e:
los
de o os· eacciona ios han a acado obs inadamen e una
de
las
14
No hace al a insis i aquí en
el
sen ido que el é mino " aná ico" iene
pa a
Blanco Whi e como compendio de eacciona ismo, in ansigencia y oscu an ismo en
el
más
al o g ado. Pa a Blanco Whi e la i ud polí ica consis ía en auna el amo a la pa ia
con
la comple a ausencia
de
ana ismo como en el
caso
de la hué ana española en Ingla e a,
«pa io a decidida en odas .sus a iciones, (que) nunca mani es ó el meno ana ismo
mezclado con es os sen imien os» (Luisa de Bus aman e
..
.,
pág. 53). Es a combinación
de
pa io ismo y ana ismo en
la
esis encia an inapoleónica üe el mo i o que impulsó a
Blanco Whi e
al
exilio, pues
si
el emo a se achado de aido y a su i ep esalias le
impidió colabo a con los ilus ados a ancesados (a lo que sen ía na u almen e inclinado),
su espí i u p og esis a le alejó de la in ansigencia a,dicionalis a de los esis en es.
·unas
azones que, dicho sea de paso, no en endie on ni muchos de sus con empo áneos
ni
la
men alidad conse ado a de las gene aciones pos e io es, con Menéndez Pelayo a la cabeza.
Ni siquie a la lady Holland li e a ia de An onio Cascales, quien inc epa al, in elec ual
se illano en el p ime capí ulo de la no ela: «Cie amen e, e e endo, no acabo
de
comp ende su salida de Se illa en un momen o an decisi o como és e"
(A
Cascales:
C ónica londinel'!se del do. Blanco Whi e, Mad id, 1994, pág. 23).
15
La a i mación de manco Whi e es co ec a,
en
é minos gene ales,
la
posición
más
co ien e en e los ca álicos más
conse~ ado es
es la pe secución enca nizada de
las
comedias en e a
la
ole ancia a eces complacien e hacia las co idas de o os, aunque,
si bien
lo
p ime o se cumple siemp e, ambién la condena eológica
ha
alcanzado
en
nume osas ocasiones al mun.do de los o os. Del
mi
smo modo, la condena de las comedias
y la de
lo
s o os an a la
pa
en el ex o de F ancisco Sco i, noble co dobés, mayo domo
mayo
de
Femando VI: Ca a amilia sob e
el
uso de los o os y abuso de las comedias,
84 Ca los
Ma ínez
Shaw ·
más aliosas mani es aciones
de
la cul u a del siglo ilus ado,
pe o po el con a io no han encon ado ningún incon enien e
en «la asis encia a es os sang ien os espec áculos»,
que
son
odo menos un a gumen o en a o de
la
cul u a española. La
conclusión de Blanco Whi e queda solamen e implíci a,
pe o
la.
e dad es que no equie e de mayo desa ollo
pa a
deja
despejada oda clase de dudas ace ca
de
su
sen ido
16
.
Sin emba go, con iene da un paso más allá.
¿Condena
de las ien as y o os juegos sang ien os con los
o os
y
condena de las lidias i egula es no some idas a no mas y po
ello más c uen as, con la inclusión de ga o es, obje os punzan-
es, pe os azuzados y o os in umen os de ag esión
con a
las
eses? O, po el con a io, ¿condena de la ies a
de
modo
gene al, pese a
la
emoción, el colo ido, la des eza y
la
belleza
de una co ida ajus ada a unas eglas y no mas p ecisas y
igu osas?
aunque en es e caso la con aminación ilus ada hace que sea más o undo el echazo de la
ies a que el del ea o (Biblio eca de Palacio. Manusc i os. V a ios. Año 1755).
16
No amos a comen a po ex enso la i onía con que Blanco Whi e us iga
las
p ác icas eligiosas asociadas a la ies a de los o os, an o po el ca ác e ma ginal
de
las
mismas, como po el ca ác e inciden al de la c í ica
en
es e caso. De cualquie modo,
con iene eco da algunas ases especialmen e signi ica i as, como las dedicadas a
la
de oción de los o e os po
el
escapula io: «Ninguno de ellos se a e e á a pisa la a ena
sin lle a
un
escapula io, que consis e en dos pequeños cuad ados de ela, sos enidos po
medio de cin as sob e el pecho y la espalda y colocados en e la camisa y el chaleco.
En
el ozo que cuelga delan e del pecho hay un dibujo en lino de la Vi gen Ma ía,
gene almen e la Vi gen del Ca men, que es la pa ona de píca os y agabundos en España».
O como las des inadas a e oca y descali ica la ex emada de oción de Pepe Illo: «Nues o
g an ma ado Pepe Illo, además del amule o común, con iaba su sal ación
al
pa ocinio de
San José, cuya capilla es á ce ca del coso se illano. En ida de Illo las pue as de la capilla
pe manecían abie as odo el iempo de la co ida y la imagen del san o es aba odeada de
elas
de
ce a que el de o o gladiado cos eaba pe sona.lmen e. Pe o el san o, desp eocup
a-
do, po lo is o, del homenaje, no impidió que su
cli
en e ue a éogido muchas eces has a
que
in
almen e lo abandonó a su sue e en Mad id».
Blanco Whi e o
el
an i au inismo mi igado 85
Hay mo i os pa a pensa que en es e pun o el
pensa-
mien o de José Blanco Whi e espondía a los asgos ca ac e ís-
icos de la ideología ilus ada.
Es
deci , sus palab as denuncian
una ans e encia p o-
g esi a de su echazo
absolu o de los espec-
áculos plebeyos ela-
cionados con los o os
a una a e sión i ep i-
mible hacia la ies a de
los o os en cualquie a
de sus mani es aciones.
En e ec o, si las ases
de disgus o mal con e-
nido exp esadas al calo
de sus comen a ios
sob e el encie o, la
ien a y la lidia i egu- .
la ya ·o ecían algunas
pisias al espec o, los
pá a os inales de su
ca a cua a no dejan ya
ningún esquicio a la
duda y o ecen oda
clase de e idencias pa a
con i ma su adical
Fig. nº
27.-
Caballe o del XVIII, en b once,
Se illa, Museo Tau ino de la Real Maes anza
de Caballe ía. . '
an i au inismo de co e ilus ado. Así, ya en la p esen ación de
su desc ipción de la co ida, además del ecu so a e ce as
pe sonas como ga an es de su obje i idad en un cla o eje cicio
de dis anciamien o,
se
a anzan sus an i os (pelig o, ca nice ía)
que implican una cie a ca ga peyo a i a:
86
Ca los Ma ínez Shaw
«Voy a con ª le aho a
lo
que nues os expe os
conside an una buena aena el día a que
me
e ie o, y
si
us ed
se
lo
imagina epe ido, c9n más o menos pelig o o ca nice ía,
ocho eces po la mañana y diez po
la
a de, se ha á
una
idea
bas an e exac a del espec áculo».
, A con inuación, la pin u a 4e la sue e
de
a as
no
puede se más nega i a. El o o a eme e con a
un
caballo y
lo ma a, pa a después segui co neándolo u iosamen e, odo
lo cual compone una «penosa escena». A con inuación, y
aunque el au o se excusa de no que e moles a a
su
in e locu-
o con
<~la
na ación de las sang ien as escenas» que siguen,
se explica cómo
el
o o uel e á a aca
no
menos
de
diez
eces has a consegui he i a o os cua o caballos y ma a a
dos más.
Tampoco queda mejo pa ada
la
sue e de bande illas.
El ehile e p oduce una «dolo osa sensación» en el o o, que
«con abiosa impo encia se es ue za po desp ende se
de
las
bande illas que lo hos igan». Peo es na u almen e el e ec o
de
las bande illas de uego, con sus pe a dos acoplados: «el único
obje o de es e e inamien o de c ueldad es a u di la ue za
ins in i a del o o y disminui así el pelig o del ma ado ».
Finalmen e, el ema e conclusi o, la alo ación úl ima
es b e e pe o con unden e. La ies a anula de modo abe an e
los sen imien os humani a ios, suspende la a e sión espon ánea
hacia el de amamien o· de sang e y la mue e iolen a
de
homb es y animales. Dicho con las p opias palab as del au o :
«Pa a goza con el espec áculo que acabo de desc ibi
se necesi a ene los sen imien os muy pe e idos,
lo
que
no
es di ícil de consegui . En e ec o, el lujo de alo y des eza
que se despliega en es as exhibiciones y la con agiosa na u aie-
za
de
las emociones en oda eunión mul i udina ia son causa
Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado 87
más que su icien es pa a embo a
en
poco iempo la
epulsión
na u al que p oducen a p ime a
is a
la sang e y
la
ca nic:e ía».
Una opinión exp esada
con
oda ni idez. Y una
opinión
que se man iene cons an e a odo lo la go de su ida,
com~
co obo an las escasas alusiones
que
se pueden espiga
espa cí~
das en el es o
de
sus esc i os. Y a
en
las Ca as
de
España se
habían deslizado algunas indicaciones en ese sen ido, a
a és
de la compa ación de la ies a
de
o os con las
ac uadones
de
·
los gladiado es omanos, p ime o
con
la ca ac e ización
de
Pepe
Illo como «de o o gladiado » y,
más
a de, con el más
ex ensa-
men e desa ollado pa alelismo
en e
ambas mani es aciones,
eso
sí
aho a con alguna en aja pa a
la
lidia:
«Si conside amos que las mismas es ales omanas
e an
g andes a icionadas a las luchas
de
gladiado es, no nos
pod á
so p ende
la
a ición española a ·
un
espec áculo que da o ígenes
a i ísimas emociones con in ini amen e menos pé dida
de
idas humanas»
17
•
Del mismo modo, las Ca as
de
Ingla e a o ecen
dos
le es es imonios de es e sen i , a a és de dos comen a ios
sob e las cos umb es inglesas. En
el
p ime caso, se a a
de
una
b e e apos illa a su desc ipción
de
la caza del aisán: .
«La belleza del plumaje
de
an os aisanes eunidos
aleg aba
la
is a, en an o que la
idea
de des ucción y ca nice-
ía, con que enía mezclada, le
daba
pá a
mí
un no sé
qué
de
is eza. Es o al ez pa ece á a ec ación, pe o la imp esión
es
..
17
La compa ación con
los
gladiado es había llegado a con e i se en
un
luga común
pa a los ilus ados. C .
el
pá a o de Blanco Whi e con o o de Sco i en
el
ex o ci ado:
« ... la simili ud que ienen es as que se llaman ies as (las co idas de o os) con aquellos
espec áculos de que usaban los gen iles dando causa a an se e as censu as
...
pues si allí
se complacían en e lidia en
el
ci co a los homb es con las ie as aquí sucede lo mi
smo
»
(B
.
P.
Mss. Va ios, Ca a :Lmilia
..
., año 1775).
88
Ca los
Ma ínez
Shaw
an eal y e dade a en mí como olun a ia. La necesidad
de
da
mue e a los animales que la na u aleza ha hecho in e io es a
noso os es ine i able; pe o hace ya mucho iempo
que
no
puedo con e i es a necesidad en di e sión».
Aunque no hay una alusión explíci a al mundo
de
los
o os,
el
sen ido
del
pasaje, así como la palab a «ca nice ía»
si iendo como nexo de unión,
no
deja luga a dudas sob e la
p esencia de una misma a mós e a espi i ual planeando sob e
es a e lexión y sob e la con enida en las Ca as de España.
Solamen e pod ía queda pendien e un in e ogan e: ¿hubo
un
iempo, allá en la mocedad, en que el au o
ue
capaz de acep a
la mue e del animal como en e enimien o?
Más ob ia es la compa ación en e el ejé cicio del
boxeo y la p ác ica de la lidia. Igual que los o os podían al ez
se i de pa adigma de la iden idad de los españoles, o al menos
de las clases popula es españolas, «los comba es pugilís ic6s son
dignos de a ención po lo i amen e que pin an el ca ác e
nacional (inglés, na u almen e), según se halla en la
masa
del
pueblo». Pe o no po ello ni uno
ni
o o ob ienen la ap obación
del esc i o :
«El a e de comba i a puñadas iene aquí sus maes os
y sus escuelas. Ve dad es que el ecuen a las no p ueba mucha
. inu a y que los caballe os que an a ellas son mi ados poco
más o menos como nues os a icionados a o ea ».
Sin emba go, el boxing encuen a a enuan es a los ojos
de Blanco Whi e,
ya
que si, po
un
lado, apenas
si
se de i a
de
su p ác ica algún acciden e mo al, po o o con ibuye a
omen a el espí i u de esis encia de los ingleses: «Si me
p egun an cuáles son las en ajas
de
es a cos umb e, que acaso
e pa ece á bá ba a, e di é que es oy ín imamen e pe suadido
de
que a su in lujo, unido al de las leyes, se debe la abominación
con que aquí se mi a el usa a mas en pendencias y el aguan e
Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado
89
que an p opio y peculia es de los ingleses; el aguan e que.
enció a los anceses en Wa e loo».
. Una jus i icación en odo caso algo cogida po los
pelos
y que ecue da la posición cas icis a de Cap man
y,
quien,
además de es ablece ambién
un
pa alelismo con o as di e -
siones nacionales (aquí la de los ingleses e a la
de
co e
caballos desbocados), an,o aba en e los mé i os de la ies a de
o os su p opia aspe eza, alo ada posi i amen e como
una
con ibución al o alecimien o
de
la eciedumb e del ca ác e
de los españoles
18
. .
Aho a bien, ¿mani es á José Blanco Whi e una indul-.
gencia semejan e pa a con la ies a
de
los o os? La espues a
ha de se undamen almen e nega i a
si
a endemos a la pa que-
dad de las exp esiones a enuan es o exculpa o ias que
pueden
as ea se a lo la go de su ob a. Aquí se nos dice que «la
mayo pa e de nues os jó enes conside an el o eo como un
depo e hono able y digno»; allá se cali ica la capea de
<<juego
aleg e y e ec is a, y a a ez pelig oso cuando lo p ac ican los
en endidos»; más allá se habla
de
«las emociones del aleg e y
pelig oso depo e»; inalmen e, como ya señalamos an e io -
men e, se admi e la-belleza del ma co que en uel e a la ies a
y el «lujo de alo y des eza» desplegado en la lidia.
No
es
18
C . A. de Capmany: Apología ... : «Quede po memo ia de que hay en España es e
monumen o de bi: ba ie, como lo quie en llama :
su
is a a lo menos
no
a emina a los
homb es». Sin emba go, a pesa de es e uso i ónico, J. He e o (Los o ígenes del
pensamien o eacciona io español, Mad id, 1977, pág. 250) opina que en ealidad el úl imo
Capmany es aba con encido de que sólo la ba ba ie podía ci iliza a los españoles.
Na u almen e, Va gas Ponce sos enía la posición diame almen e opues
a
ace ca de. los
e ec os
de
la ies a sob e
el
ca ác e de sus espec ado es: «Pues si' es os
so
n l
os
ejemplos
de los o os, ¿qué pueden p oduci los o os? Du eza ·de co azón, des ie o de la dulce
sensibilidad y o mas an des
pi
adadas y c ueles como el espec áculo que mi an» (C . J.
Va gas Ponce: Dise ación
..
., pág. 185).
90 Ca los Ma ínez Shaw
mucho ma e ial pa a con a es a
una
opinión esuel amen e
con a ia a los o os
19
.
Sin emba go, hay que pone se en la piel del esc i o
pa a en ende plenamen e su posición. Blanco Whi e,
que
ha
nacido en Se illa,
se
ha amilia izado desde muy emp ano con
el mundo de los o os: quizás incluso
ha
jugado con ese able o
con cue nos co ien e en e los niños de la ciudad y
de
oda .
Andalucía si damos c édi o a sus palab as: «la di e sión
p incipal de los niños andaluces de cualquie clase social es
la
pa odia de las aenas del uedo»20. Después ha asis ido, según
con esión p opia, a capeas en San Be na do (si uado a escasa
dis ancia de su casa na al), a encie os (desde el luga p i ile-
giado que le b indaba su amis ad con los maes an es) y a
co idas (algunas de las cuales dejan un ecue do imbo able
en
su memo ia, como aquella en que Pepe
1110
demos ó
su
pasmosa habilidad con la pun illa). Es as expe iencias le
con ie en en un
espec ado~
pe ec amen e al co ien e
de
la
19
En oda la ob a sólo
he
encon ado
un
único pasaje en que, muy inciden almen e,
Blanco Whi e es ablece una cie a inculación (al es ilo de Capmany) en e el alo
en
la
gue a y el alo demos ado an e los o os: «
La
s opas ancesas, se les debe deci ,
no
son
coba des, pe o las españolas les lle an en aja, y de eso les amos a da p ueba.
Yo
me
acue do de que en los juegos y di e siones de iesgo que ienen los españoles
(y
po
cie o
no les ganan en es o las demás naciones), jamás se animan unos a o os diciendo
que
no
le hay -pelig
o--
. Jamás
se
e más ánimo y alen ía en unos egocijos que
cuando
el
no illo
es
guapo -b a o- » ("Las gue illas y la gue a", en An ología
..
., ed.
de
V.
Llo éns, pág. 252).
·
20
Quizás es e pasaJe haya inspi ado a An onio Cascales el pá a o donde Blanco
Whi e e oca
la
imagen
de
su
hijo: « ... el pellizco del hijo que ue c eciendo a
su
lado
mien as paseaba a ebujado en
la
capa, y que aho a, cuando la aya del alba silue eaba
la
masa de la To e, alcanzaba
ya
su peso y su alzada, pod ía en
e
cua o años, o· sea
p egun as y izos do ados, algún. des ozo en lás
~odillas
de juga al o o, y hab ía sacado
de su abuela el a co de las cejas, el despa pajo de la ía Anica
..
. » (C ónica londinense
..
.,
pág.
11
6).
Blanco Whi e o
el
an i au inismo mi igado
91
· , e minología y de la li u gia de la ies a, así como
en
un
a icionado pe ec amen e capaz
de
ap ecia el alo , la
belleza
y el a e que concu en en una co ida de o os.
Fig. nº
28.-
Mue e desg aciada de José Delgado, Hillo, Cob e, alla
dulce
Calcog a ía Nacional, Mad id (Apud.: Ca e e Pa ondo y Ma ínez-No".illo,
1991: 158, nº 165).
Aho a bien, llegado a ·es e pun o, su sensibilidad,
, opues a a
la
c ueldad, a la iolencia, al de amamien o
de
sang e, a la mue e o ecida pa a me o en e enimien o del
público, le hace an epone la c uz c uen a de la ies a a la
ca a
a ís ica de la lidia._ Del mismo modo,
su
pensamien o ilus ado
le lle a a la condena
de
un espec áculo que esume los peo es
a ibu os de la España de su época: la incul u a, la ag esi idad,
92 Ca los
Ma ínez
Shaw
la ulga idad, el ana ismo
en
suma. Sensibilidad espi i ual y
pensamien o ilus ado con luyen
po
lo an o
pa a
si ua
decididamen e a Blanco Whi e
en
el en e an i au ino de
la
época
21
.
Sin emba go, es e echazo sen imen al y acional
al
mismo iempo no debió se incompa ible con una simpa ía
espon ánea, inconscien e y casi a á ica (pese a sus ascendien es
i landeses) po los o os. Es a eacción se pone
de
mani ies o
con mayo cla idad que' en ninguna o a ocasión en
su
ecen-
sión al lib o de Hen y
D.
Inglis, que había dedicado
un
pasaje
de
su
ob a a la desc ipción
de
una co ida celeb ada en Mad id.
Pues bien, Blanco Whi e no sólo le ep ocha su inexac i ud a
la ho a de e leja los lances de la lidia, sino que se lamen a
de
que el iaje o no hubiese «espe ado a e el mismo espec áculo
en Se illa», segu o de que en dicho caso su imp esión hubie a
sido más a o able. Y, aunque sea con ma ices, pasa a hace
una since a exculpación de la ies a, un «imp esionan e (aunque
cie amen e discu ible) espec áculo». Po que la ies a
aúna
a
sus
ojos la c ueldad y la g andeza: «
No
hay duda de
que
las
co idas de o os son c ueles, pa icula men e
en
lo que espec a
a los o os y a los caballos. Pe o ambién queda ue a
de
oda
duda que se a a de un espec áculo g andioso y lleno
de
emociones p o undas».
Y,
po
úl imo, la componen e a ís ica
21 Pa a comp ende lo alejados que podían es a los sen imien os de Blanco Whi e
del mundo de los o os bas e lee
su
"Oda a Apolo pidiéndole que es ablezca sus al a es
en Se illa", de 1796. Su isión del clima cul u al de
la
Se illa inisecula
no'
podía se
más
desespe anzada: «Baja, y e ás la u ba que
al
sag ado/ co o desp ecia y de Helicón
p o ana/ la no manchada uen e, y la glo iosa/ cumb e blas ema con u o osado:/ e ás o a
su li a sobe ana
,/
e ás del Be is
la
ibe a undosa/ do u glo ia pusis e,/ cuál yace sola y
is e,/ y sólo habi a en su ecin o he moso/ silencio pa o oso». (Se illa en la mi ada
..
.,
pág. 101).