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Blanco White o el antitaurinismo mitigado

Martínez Shaw, Carlos

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11 ARTICULOS Re is a de Es udios Tau inos Nº 2, Se illa, 1995, págs. 69-94 BI.ANCO WHITE O EL ANTITAURINISMO MITIGADO * Ca los Ma ínez Shaw Fundación de Es udios Tau inos * Debo ag adece la gene osa ayuda de An onio · Ga nica, que puso a mi disposición odo su a senal de conocimien os sob e Blanco Whi e y especialmen e el p ecioso ex o de la Dublin Uni e si y Re iew de 1834 . 11 ·- ·.- . a ies a de los o os apa ece a lo la go del siglo XVIII como una de las cues iones que pe mi en cap a el sen ido d~ las ac i udes man enidas po los in elec ua- les en el g an deba e ideológico que eco e oda la cen u ia. En e ec o, la mayo ía de los ilus ados mili a on abie amen e en el bando de los de ac o es de las co idas, con mayo o meno adicalismo: es el caso de Ma ín Sa mien o, · José Cla ijo y Faja do, José Cadalso, Tomás de I ia e, Juan Meléndez Valdés, Gaspa Melcho de Jo ellanos y el má s g ande debelado de la ies a, José Va gas Ponce. Po el con a- io, con alguna excepción, como la de Nicolás Fe nández de Mo a ín, los de enso es del espec áculo se eclu a on en e los g upos más conse ado es, siendo el pa adigma de es a ac i ud el ilus ado ca alán An onio de Capmany, que se con i ió en el apologe a de la ies a en el momen o en que su pensamien o de i aba hacia posiciones cas icis as, adicionalis as, an i e o- luciona ias y p e omán icas 1. 1 Sob e el deba e ideol óg ico del siglo XV III, las sín esis más ecien es son las de C. Ma ínez Shaw: "La cul u a de la Ilus ación ", en A. Domínguez O iz (di .): His o ia de 70 Ca los Ma ínez Shaw En es e con ex o, pa ecía in e esan e analiza de ce ca la opinión de José Blanco Whi e, el in elec ual se illano que p o agoniz.ó una de las ayec o ias ideológicas más in e esan es del in del An iguo Régimen, abandonando la Ilus ación po el libe alismo, el ca olicismo po el anglicanismo, el español po el inglés y el Guadalqui i po el Támesis2• Dadas ales España, Ba celona, Edi o ial Plane a, 1989, . VII, págs. 435-540, y R. Fe nández Díaz: Manual de His o ia de España. El Siglo XVJll, Mad id, His o ia 16, 1~93. Sob e la his o ia de la ies a, c . na u almen e, J. M. Cossío: Los To os. T a ado écnico e his ó ico, Mad id, 4 ols., 1943-1961 (la ob a ha con inuado ampliándose, como es bien sabido, con la con ibución de o os es udiosos). Pa a las elaciones en e o os e Ilus ación, c . asimismo, C. Ma ínez Shaw: "Va gas Ponce y el an i au inismo de la Ilus ación" en Tau ología, n. 5 (o oño 19 90-in ie no 1991), págs. 34-40; y "An on io de Capmany y su de ensa de la ies a de o os" en Tau ología, n. 6 (p ima e a 1991 ), págs. 91 -96. Una úl ima e lexión sob e las posiciones ilus adas an e la ies a, apoyada sob e odo en la opinión de Jo ellanos, en L. C. Al a ez San aló: "Di e sión, espec áculo y co idas de o os en el siglo XVIII. Una esquina mo al de la Ilus ación española" en Re is a de Es udios Tau inos, nº 1 (1994), págs. 93-113. 2 Pa a el lec o que no haya ecuen ado al pe sonaje, puede adelan a se un sucin o apun e biog á ico. José Blanco Whi e nació en Se illa en el seno de una ami lia de come cian es de o igen i landés en 1775, se o denó como sace do e en 1799, su ió una p o unda c isis eligiosa en 1802, se exilió a Ingla e a en 1810, ab azó el anglicanismo en 1812 y mu ió en Li e pool en 1841 sin habe eg esado nunca a su pa ia. De su ayec o ia - pe sonal deben des aca se los dos mayo es con lic os que signa on su ida: su echazo de la in ole ancia ca ólica cuando ya e a minis o de dicha eligión le lle ó a la abju ación y a su ing eso en la Iglesia anglicana, mien as que su echazo del idea io absolu is a de endido mayo i a iamen e po los que esis ían la in asión ancesa le indujo al exilio en 181 O. Es e ín imo desga 6 queda de mani ies o en sus ei e adas e usiones au obiog á icas. Así, po un lado, su a aigada ideología ilus ada le llamaba al colabo acionismo p opio de los llamados a ancesados que si ie on a José I. «Es aba ambién comple am en e pe suadido que un nue ó ey ancés pod ía na u aliza se español con apidez, mo ido po la cos umb e y po su p opio in e és, y que si abolía la Inquisición y las O denes monás icas los bene icios inmedia os que se de i a ían de es a ·medida compensa ían su icien emen e cualquie o a pé dida 'que su ie a el país» ("Whi e examina a Blanco" en A. Ga nica Sil a y J. Díaz Ga cía: Se illa en la mi ada del ecue do (Tex os de José Blanco Whi e), Se illa, 1994, págs. 53-88 (la ci a, en págs. 84-85). Una idea que man end á has a el inal de sus días: «España hubie a p og esado bajo José Bonapa e», epe i á en un a ca a di igid.a a Lo d Holland y echada en 31 de mayo de 1 835 (The Lije o he Re . Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado 71 coo denadas, que mues an un pensamien o independien e y o iginal, su ap oximación al enómeno au ino pa ecía que no podía deja de se igualmen e con as ada y llena de ma ices, cualidades que hacían suges i o un análisis po meno izado3• Un empeñq de semejan e índole p esen a una di icul ad po desg acia en cie a medida insoslayable. Lá ob a de Blanco Whi e pe manece en pa e dispe sa en publicaciones de di ícil acceso, además de se mucho lo que aún no se· ha aducido al cas ellano. Po lo an o, una ap oximación al ema debe · limi a se a los ex os aducidos y pues os al alcance del público español en los úl imos años, así como a los esc i os ingleses ecogidos en la ci ada edición de 1845, aunque ello deje ue a de nues o análisis alguna acción de la ob a .del ilus ado se illano. Así, nues a e lexión. se sus en a en las dos ecopilaciones ealizadas po Vicen e Llo éns y Juan Goy isolo, las dos ediciones de An onio Ga nica, espec i amen e de la Au obiog a ía (que es la p ime a pa e delo iginal inglés) y de las Ca as de España, los ex os ecogidos po Ignacio P a Joseph Blanco Whi e, w i en by himse l wi h po ions o his co espondence, ed. de John Hamil on Thom, 3 ols., Lond es, 1845; acsímil, Wes mead, 1971, ol. II, pág. 130). Sin emba go, Blanco Whi e ansiaba una libe ación espi i ual más adical (incluyendo el abandono del ca olicismo), que sólo la expa iación podía ga an iza : «De pe manece en· el país end ía que segui siendo sace do e y hubie a es ado condenado a i i en con a- dicción con mis p opias idea.s has a el día de mi mue e. La libe ad in elec ual me a aía de o ma i esis ible y aho a que la eía a mi alcance no había nada en el mundo que pudie a a eba á mela» (Au obiog a ía de Blanco-Whi e, ed. de A. Gamica, Se illa, 1975, pág. 165 ). ' 3. No amos a ahonda más en la biog a ía de José Blanco Whi e, que cuen a con algunos es udios especí icos su icien emen e di ulgados. Pa a amplia la in o mación, c . pa icula men e la monog a ía clásica de M. Méndez Beja ano .: Vida y ob as de D. José Ma ía Blanco y C espo, Mad id, 1921 ; las no icias o ecidas po los más ecien e'S edi o es de sus esc i os, en gene al en las in oducciones a los mismos: Vicen e Llo éns, Juan Goy isolo, Ignacio P a , Manuel Mo eno Alonso y, sob e odo, An onio Gamica; y inalmen e la p opia p oducción del au o , en espeéial The /i e ... , ya ci ada. ·72 Ca los Ma ínez Shaw bajo el í ulo Luisa de Bus aman e y la hué ana española en ingla e a y o as na aciones, la e sión cas ellana de España (es deci , de su a ículo sob e España en la B i ish Encyclo- pedy ), la edición de Manuel Mo eno-Alonso de las Ca as de Ingla e a y o os esc i os, la ecien e ecopilación de An onio Ga nica y Jesús Díaz i ulada gené icamen e Se illa en la mi ada del ecue do (Tex os de José Blanco Whi e), más el ex o inglés de Th e Lije . .. no aducido y un esc i o suel o de 1834 publicado en una e is a i landesa4• 4 V. Llo éns: An ología de ob as en español, Mad id, 19 71 (que incluye a ias poesías, un se món y un discu so, no as de c í ica li e a ia, a ículos polí icos apa ecidos en El Español, o a p osa a ia y una selección de ca as); J. Goy isolo: Ob a inglesa de ·Blanco Whi e, Buenos Ai es, 1972 (nos in e esan so lamen e los ex os de polémica eligiosa más o os esc i os de ca ác e misceláneo -his o ia, polí ica y li e a u a- , pues el es o o ma pa e de ob as mencionadas más adelan e y publicadas en e sión in eg a); Au obiog a ía ... ; J. Blanco Whi e: Ca as de España, Mad id, 1972 (in oducción de V. Llo éns; aducción y no as de A. Gamica); J. M. Blanco Whi e: Luisa de Bus aman e o la hué ana española en Ingla e a y o os esc i os , Ba celona, 1975 (edición de I. I;' a : omamos .en conside ación además de la io eli a que encabeza el í ulo, Íos esc i os i ulados Cos umb es húnga as. His o ia e dade a de un mili a e i ado, con una desc ipción de un iajeci o, ío a iba, en el Támesis e In igas enecianas o ay G ega io de Je usalén. Ensayo de una no e la española); J. M. Blanco Whi e: España, Se illa , 1982 (sin esponsable de la edición en Al a , con in oducción de M. T. de O y A iaga, que ep oduce su a ículo "J. Blanco Whi e: Spain", A chi o Hispalense, nº 184 (1977), págs. 67-87; J. M. Blanco Whi e: Ca as de Ingla e ~a y o os esc i os (in oducción y selección de M. Mo eno Alonso: incluye una "Miscelánea his ó ica" con i es piezas, Bosquejos de la his o ia de Ingla e a, No icia de la Compañía inglesa de las Indias Occiden ales, Es ablecimien os de. ingleses e i landeses en Hispanoamé ica; y o a Se ie de a ículos englobados bajos los í ulos de "Pe spec i as de la ciudad y del campo", "Vidas ejempla es inglesas" y "Escuelas dominicales y de adul os"; y A. Gamica Sil a y J. Díaz Ga cía: Se illa en la mi ada ... (que incluye, además del ex o ya conocido "'E l Alcáza de Se illa", el esc i o i ulado "Whi e examina a Blan co " en aducción ab e iada del o iginal inglés y un conside able núme o de poesías el~cionadas con Se illa); The Li e ... (que, además de "His Li e in Spain", es deci el o iginal inglés de Au Qbiog a ía ... ), incluye "A Ske ch o His Mind in Eng land" y "E x ac s om Jou nals and Co espondence", más algunos apéndices) y la ecensión de Hen y D. In gli s, publicada en Dublin Uni e si y Re ie w, ol. II (1834), págs. 296-317. _Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado Fig. nº 23.- Re a o au óg a o de José Ma ía Blanco Whi e (Apud.: Enciclopedia de Andalucía, . II, 1979: 486). 73 Ca los Ma í,;,ez Shaw La limi ación obligada po la o ma i egula y ag- ' men a ía en que se ha enido publicando la ob a del ilus ado se illano iene a enuada po el hecho de que, en ealidad, la opinión de José Blanco Whi e sob e la ies a de los o os se halla e lejada ex ensamen e en uno solo de los esc i os, en la ca a cúa a de su ob a Ca as de España, mien as que las alusiones que pueden espiga se en sus es an es abajos li e a ios son escasas y siemp e b e es y ci cuns anciales (con excepción de la eseña del lib o de H. D. Inglis), po lo que solamen e pueden se i pa a apoya un aspec o pa cial o. ma iza alguna de las ideas undamen ales, sin que se al e e lo esencial del pensamien o del au o en el pun o que nos in e esa. Buena p ueba de ello la suminis a el hecho de que una ecien e p esen ación sis emá ica de las opiniones de Blanco Whi e po e1!1as, al llega a la cues ión de. los o os, se haga eco exclusi amen e de la mencionada ca a, sin emi i se a ningún o o ex o ni añadi ninguna o a in o mación adicio- nal5. La ca a núme o 4 no lle a echa, aunque su inclusión en e la e ce a, da ada en 1799, y la quin a, da ada en 1801, no deja luga a dudas sob e el momen o his ó ico a que hace e e encia. Po lo demás se puede acep a la suge encia. de A. 5 C , Pensamien o del se illano José Ma ía Blanco Whi e. Mu es a io, Se ill~, 1987 (ed. de J, L Ga cía P ie o): las opiniones sob e lós o os, en págs. 298-305. Que emos eseña que lo mismo ocu e en el caso _de Va gas Ponce, quien concen a sus opiniones al espec o en su Dise ación sob e las co idas de o os, esc i a en 1807 (ed. de J. Guillén Ta o, Mad id, Real Academia de la His o ia, A chi o Documen al Español, . XVII, 1961), y en el caso de Capmany, que, si bien expone agunas de sus ideas en el opúscµlo La e dad escla ecedo a y en la Ca a a Godoy incluida en su amosa ob a polí ica Cen inela con a anceses, despliega el g µeso de sus a gumen aciones p o au inas en su Apología de las ies a s públicas de o os, apa ecida pós umamen e en 1815 (Mad id, Imp en a de Don F ancisco de la Pa e, 1815). Blanco Whi ~ o el an i au inismo mi igado 75 Gamica de que el au o omi e el da o delibe adamen e, indican- do con los pun os suspensi os una olun a ia inde inición empo al. Po o a pa e, la alusión a una eanudación de los es ejos después de un pe iodo de p ohibición no pod ía coincidi exac amen e con los años de 1800 y 1801, a causa de la epidemia de ieb e ama illa que a pa i de aquel p ime año se aba ió sob e la ciudad6. - T as la lec u a de la ca a, lo p ime o que llama la a ención es el pe ec o conocimien o que sob e la ies a posee Blanco Whi e: su cul u a au ina lo dela a inmedia amen e como se illano y como a icionado. En e ec o, so p ende el impecable manejo del ocabula io especializado po pa e del _ - au o , que se en e iene en igu osas desc ipciones de la ien a, la ga ocha, el ejón, la ba e a, el bu lade o. Incluso se mues a capaz de ilus a el ánsi o del cas o eño a la mon e a, señalando que el p ime o es «Un somb e o blanco de piel de cas o de dos pies de diáme o, a ado po una cin a debajo de la ba billa», mien as la segunda iene desc i a con un cie o dis anciamien o i ónico, aunque con idén ica p ecisión: 6 J. Blanco Whi e: Ca as de España, págs. 381-382. Una p ime a p ohibición gene al de los o os se dec e ó median e Real Cédula de mayo de 17 85, con i mada po o a Real Cédula de 1786, pe o la ciudad consiguió au o ización pa a celeb a nue as co idas po Real O den de ene o de 17 93, año en que ambién se eemp endie on las ob as de la Maes anza, no o denándose ninguna nue a p ohibición 'gene al has a la Real CédulJ de 1805 (C . Rica do de Rojas y Solís, Ma qués de Tablán es: An ales de la Plaza de To os de Se illa, Se illa, 1917; acsimil, Se illa, 1989, págs. 137 -189). En el in e alo, se suspendie on de nue o los es ejos en e 1800 y' 1802, con ocasión de la epidemia de ieb e ama illa, que ambién o igina ía una ez más el cie e de los ea os, a in de «aplaca la i a' de Nues o Seño jus ísimamen e mosqueado» po los los muchos pecados de los se illanos (C . A. He mosilla Mqlina: Epi(iemia de ieb e ama illa en Se illa en el año 1800, Se illa, 1978, pág. 19). Una pano ámica gene al de las icisi udes de la ies a en la ciudad hispalense, en A. Ga c a-Baque o González; P. Rome o de Solís e I. Vázquez Pa ladé: Se illa y la i es a de los o os, Se illa, 1980 (2ª ed. 1994). 76 Ca los Ma ínez Shaw «Pe o imagínese us ed una mi a episcopal in e ida y ce ada po la pa e des inada a la cabeza. Pie!lse, además, que las dos pun as de la mi a es án an eco aüas que una ez colocada en la cabeza apenas llegan a cub i las o ejas. Como el yelmo de Don Quijo e, su a mazón es de ca ón, o ado ex e io men e de e ciopelo neg o ado nado con alama es y bo las de seda del mismo colo »7. Es a sabidu ía au ina es incluso ei indicada con o gullo po el au o en una ocasión, en que decla a abie amen- e, u ilizando el plu al de modes ia, que «conocedo es como somos odos y cada uno de los de alles de es e ... esp~c áculo, no hemos pasado po al o la opo unidad de compa a lo que dicen los di e sos iaje os con nues o conocimien o di ec o .. . ». Y a con inuación se explaya en la explicación de algunos ecnicismos, como la colocación en el cuello de las cin as «que señalan la di isa o cas a del animal», la explici ación en los p og amas de mano de «los colo es de las di isas, jun o con la pa e del país en que se han c iado los o os y el nomb e del mayo al enca gado de man ene el p es igio de cada una de las ganade ía s» o la o ma p ecisa de la sue e de bande illas ejecu ada po lo ehile e os (o 11 chulos 11 , según se pun ualiza) cuya agilidad cons i uye su única de ensa8. Si el dominio de la e minología au ina y de los po meno es de la co ida e ela la amilia idad de Blanco Whi e con la ies a, una se ie de pinceladas o ece al lec o un cuad o halagado de los elemen os más a ac i os del espec- 7 J. Blanco Whi e: C a as de España, p ágs . 12 6- 12 7. 8 Recensión de H. D. IngÚs, en Dublin U ni e si y Re iew. Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado i egula es, pe o ni la c ueldad de la di e~sió i, ni el pelig o innecesa io a que se exponen aun los o e os más expe os, ni- el libe inaje y desen eno que acompañan a es as ies as son mo i o su icien e pa a exci á el celo de nues os aná icos con a ellas 14 . Y aquí Blanco Whi e esg ime el p incipal a gumen o de condena. Los ca ólicos in ansigen es, con el cle o ana izado a su cabeza (y los ilipenses al en e), no han sen ido nunca la necesidad de p onuncia se con a la ies a de los o os, mien as han clamado de la o ma más iolen a y g ose a con a las ep esen aciones ea ales 15 • La con aposición es e iden e: los de o os· eacciona ios han a acado obs inadamen e una de las 14 No hace al a insis i aquí en el sen ido que el é mino " aná ico" iene pa a Blanco Whi e como compendio de eacciona ismo, in ansigencia y oscu an ismo en el más al o g ado. Pa a Blanco Whi e la i ud polí ica consis ía en auna el amo a la pa ia con la comple a ausencia de ana ismo como en el caso de la hué ana española en Ingla e a, «pa io a decidida en odas .sus a iciones, (que) nunca mani es ó el meno ana ismo mezclado con es os sen imien os» (Luisa de Bus aman e .. ., pág. 53). Es a combinación de pa io ismo y ana ismo en la esis encia an inapoleónica üe el mo i o que impulsó a Blanco Whi e al exilio, pues si el emo a se achado de aido y a su i ep esalias le impidió colabo a con los ilus ados a ancesados (a lo que sen ía na u almen e inclinado), su espí i u p og esis a le alejó de la in ansigencia a,dicionalis a de los esis en es. ·unas azones que, dicho sea de paso, no en endie on ni muchos de sus con empo áneos ni la men alidad conse ado a de las gene aciones pos e io es, con Menéndez Pelayo a la cabeza. Ni siquie a la lady Holland li e a ia de An onio Cascales, quien inc epa al, in elec ual se illano en el p ime capí ulo de la no ela: «Cie amen e, e e endo, no acabo de comp ende su salida de Se illa en un momen o an decisi o como és e" (A Cascales: C ónica londinel'!se del do. Blanco Whi e, Mad id, 1994, pág. 23). 15 La a i mación de manco Whi e es co ec a, en é minos gene ales, la posición más co ien e en e los ca álicos más conse~ ado es es la pe secución enca nizada de las comedias en e a la ole ancia a eces complacien e hacia las co idas de o os, aunque, si bien lo p ime o se cumple siemp e, ambién la condena eológica ha alcanzado en nume osas ocasiones al mun.do de los o os. Del mi smo modo, la condena de las comedias y la de lo s o os an a la pa en el ex o de F ancisco Sco i, noble co dobés, mayo domo mayo de Femando VI: Ca a amilia sob e el uso de los o os y abuso de las comedias, 84 Ca los Ma ínez Shaw · más aliosas mani es aciones de la cul u a del siglo ilus ado, pe o po el con a io no han encon ado ningún incon enien e en «la asis encia a es os sang ien os espec áculos», que son odo menos un a gumen o en a o de la cul u a española. La conclusión de Blanco Whi e queda solamen e implíci a, pe o la. e dad es que no equie e de mayo desa ollo pa a deja despejada oda clase de dudas ace ca de su sen ido 16 . Sin emba go, con iene da un paso más allá. ¿Condena de las ien as y o os juegos sang ien os con los o os y condena de las lidias i egula es no some idas a no mas y po ello más c uen as, con la inclusión de ga o es, obje os punzan- es, pe os azuzados y o os in umen os de ag esión con a las eses? O, po el con a io, ¿condena de la ies a de modo gene al, pese a la emoción, el colo ido, la des eza y la belleza de una co ida ajus ada a unas eglas y no mas p ecisas y igu osas? aunque en es e caso la con aminación ilus ada hace que sea más o undo el echazo de la ies a que el del ea o (Biblio eca de Palacio. Manusc i os. V a ios. Año 1755). 16 No amos a comen a po ex enso la i onía con que Blanco Whi e us iga las p ác icas eligiosas asociadas a la ies a de los o os, an o po el ca ác e ma ginal de las mismas, como po el ca ác e inciden al de la c í ica en es e caso. De cualquie modo, con iene eco da algunas ases especialmen e signi ica i as, como las dedicadas a la de oción de los o e os po el escapula io: «Ninguno de ellos se a e e á a pisa la a ena sin lle a un escapula io, que consis e en dos pequeños cuad ados de ela, sos enidos po medio de cin as sob e el pecho y la espalda y colocados en e la camisa y el chaleco. En el ozo que cuelga delan e del pecho hay un dibujo en lino de la Vi gen Ma ía, gene almen e la Vi gen del Ca men, que es la pa ona de píca os y agabundos en España». O como las des inadas a e oca y descali ica la ex emada de oción de Pepe Illo: «Nues o g an ma ado Pepe Illo, además del amule o común, con iaba su sal ación al pa ocinio de San José, cuya capilla es á ce ca del coso se illano. En ida de Illo las pue as de la capilla pe manecían abie as odo el iempo de la co ida y la imagen del san o es aba odeada de elas de ce a que el de o o gladiado cos eaba pe sona.lmen e. Pe o el san o, desp eocup a- do, po lo is o, del homenaje, no impidió que su cli en e ue a éogido muchas eces has a que in almen e lo abandonó a su sue e en Mad id». Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado 85 Hay mo i os pa a pensa que en es e pun o el pensa- mien o de José Blanco Whi e espondía a los asgos ca ac e ís- icos de la ideología ilus ada. Es deci , sus palab as denuncian una ans e encia p o- g esi a de su echazo absolu o de los espec- áculos plebeyos ela- cionados con los o os a una a e sión i ep i- mible hacia la ies a de los o os en cualquie a de sus mani es aciones. En e ec o, si las ases de disgus o mal con e- nido exp esadas al calo de sus comen a ios sob e el encie o, la ien a y la lidia i egu- . la ya ·o ecían algunas pisias al espec o, los pá a os inales de su ca a cua a no dejan ya ningún esquicio a la duda y o ecen oda clase de e idencias pa a con i ma su adical Fig. nº 27.- Caballe o del XVIII, en b once, Se illa, Museo Tau ino de la Real Maes anza de Caballe ía. . ' an i au inismo de co e ilus ado. Así, ya en la p esen ación de su desc ipción de la co ida, además del ecu so a e ce as pe sonas como ga an es de su obje i idad en un cla o eje cicio de dis anciamien o, se a anzan sus an i os (pelig o, ca nice ía) que implican una cie a ca ga peyo a i a: 86 Ca los Ma ínez Shaw «Voy a con ª le aho a lo que nues os expe os conside an una buena aena el día a que me e ie o, y si us ed se lo imagina epe ido, c9n más o menos pelig o o ca nice ía, ocho eces po la mañana y diez po la a de, se ha á una idea bas an e exac a del espec áculo». , A con inuación, la pin u a 4e la sue e de a as no puede se más nega i a. El o o a eme e con a un caballo y lo ma a, pa a después segui co neándolo u iosamen e, odo lo cual compone una «penosa escena». A con inuación, y aunque el au o se excusa de no que e moles a a su in e locu- o con <~la na ación de las sang ien as escenas» que siguen, se explica cómo el o o uel e á a aca no menos de diez eces has a consegui he i a o os cua o caballos y ma a a dos más. Tampoco queda mejo pa ada la sue e de bande illas. El ehile e p oduce una «dolo osa sensación» en el o o, que «con abiosa impo encia se es ue za po desp ende se de las bande illas que lo hos igan». Peo es na u almen e el e ec o de las bande illas de uego, con sus pe a dos acoplados: «el único obje o de es e e inamien o de c ueldad es a u di la ue za ins in i a del o o y disminui así el pelig o del ma ado ». Finalmen e, el ema e conclusi o, la alo ación úl ima es b e e pe o con unden e. La ies a anula de modo abe an e los sen imien os humani a ios, suspende la a e sión espon ánea hacia el de amamien o· de sang e y la mue e iolen a de homb es y animales. Dicho con las p opias palab as del au o : «Pa a goza con el espec áculo que acabo de desc ibi se necesi a ene los sen imien os muy pe e idos, lo que no es di ícil de consegui . En e ec o, el lujo de alo y des eza que se despliega en es as exhibiciones y la con agiosa na u aie- za de las emociones en oda eunión mul i udina ia son causa Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado 87 más que su icien es pa a embo a en poco iempo la epulsión na u al que p oducen a p ime a is a la sang e y la ca nic:e ía». Una opinión exp esada con oda ni idez. Y una opinión que se man iene cons an e a odo lo la go de su ida, com~ co obo an las escasas alusiones que se pueden espiga espa cí~ das en el es o de sus esc i os. Y a en las Ca as de España se habían deslizado algunas indicaciones en ese sen ido, a a és de la compa ación de la ies a de o os con las ac uadones de · los gladiado es omanos, p ime o con la ca ac e ización de Pepe Illo como «de o o gladiado » y, más a de, con el más ex ensa- men e desa ollado pa alelismo en e ambas mani es aciones, eso sí aho a con alguna en aja pa a la lidia: «Si conside amos que las mismas es ales omanas e an g andes a icionadas a las luchas de gladiado es, no nos pod á so p ende la a ición española a · un espec áculo que da o ígenes a i ísimas emociones con in ini amen e menos pé dida de idas humanas» 17 • Del mismo modo, las Ca as de Ingla e a o ecen dos le es es imonios de es e sen i , a a és de dos comen a ios sob e las cos umb es inglesas. En el p ime caso, se a a de una b e e apos illa a su desc ipción de la caza del aisán: . «La belleza del plumaje de an os aisanes eunidos aleg aba la is a, en an o que la idea de des ucción y ca nice- ía, con que enía mezclada, le daba pá a mí un no sé qué de is eza. Es o al ez pa ece á a ec ación, pe o la imp esión es .. 17 La compa ación con los gladiado es había llegado a con e i se en un luga común pa a los ilus ados. C . el pá a o de Blanco Whi e con o o de Sco i en el ex o ci ado: « ... la simili ud que ienen es as que se llaman ies as (las co idas de o os) con aquellos espec áculos de que usaban los gen iles dando causa a an se e as censu as ... pues si allí se complacían en e lidia en el ci co a los homb es con las ie as aquí sucede lo mi smo » (B . P. Mss. Va ios, Ca a :Lmilia .. ., año 1775). 88 Ca los Ma ínez Shaw an eal y e dade a en mí como olun a ia. La necesidad de da mue e a los animales que la na u aleza ha hecho in e io es a noso os es ine i able; pe o hace ya mucho iempo que no puedo con e i es a necesidad en di e sión». Aunque no hay una alusión explíci a al mundo de los o os, el sen ido del pasaje, así como la palab a «ca nice ía» si iendo como nexo de unión, no deja luga a dudas sob e la p esencia de una misma a mós e a espi i ual planeando sob e es a e lexión y sob e la con enida en las Ca as de España. Solamen e pod ía queda pendien e un in e ogan e: ¿hubo un iempo, allá en la mocedad, en que el au o ue capaz de acep a la mue e del animal como en e enimien o? Más ob ia es la compa ación en e el ejé cicio del boxeo y la p ác ica de la lidia. Igual que los o os podían al ez se i de pa adigma de la iden idad de los españoles, o al menos de las clases popula es españolas, «los comba es pugilís ic6s son dignos de a ención po lo i amen e que pin an el ca ác e nacional (inglés, na u almen e), según se halla en la masa del pueblo». Pe o no po ello ni uno ni o o ob ienen la ap obación del esc i o : «El a e de comba i a puñadas iene aquí sus maes os y sus escuelas. Ve dad es que el ecuen a las no p ueba mucha . inu a y que los caballe os que an a ellas son mi ados poco más o menos como nues os a icionados a o ea ». Sin emba go, el boxing encuen a a enuan es a los ojos de Blanco Whi e, ya que si, po un lado, apenas si se de i a de su p ác ica algún acciden e mo al, po o o con ibuye a omen a el espí i u de esis encia de los ingleses: «Si me p egun an cuáles son las en ajas de es a cos umb e, que acaso e pa ece á bá ba a, e di é que es oy ín imamen e pe suadido de que a su in lujo, unido al de las leyes, se debe la abominación con que aquí se mi a el usa a mas en pendencias y el aguan e Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado 89 que an p opio y peculia es de los ingleses; el aguan e que. enció a los anceses en Wa e loo». . Una jus i icación en odo caso algo cogida po los pelos y que ecue da la posición cas icis a de Cap man y, quien, además de es ablece ambién un pa alelismo con o as di e - siones nacionales (aquí la de los ingleses e a la de co e caballos desbocados), an,o aba en e los mé i os de la ies a de o os su p opia aspe eza, alo ada posi i amen e como una con ibución al o alecimien o de la eciedumb e del ca ác e de los españoles 18 . . Aho a bien, ¿mani es á José Blanco Whi e una indul-. gencia semejan e pa a con la ies a de los o os? La espues a ha de se undamen almen e nega i a si a endemos a la pa que- dad de las exp esiones a enuan es o exculpa o ias que pueden as ea se a lo la go de su ob a. Aquí se nos dice que «la mayo pa e de nues os jó enes conside an el o eo como un depo e hono able y digno»; allá se cali ica la capea de <<juego aleg e y e ec is a, y a a ez pelig oso cuando lo p ac ican los en endidos»; más allá se habla de «las emociones del aleg e y pelig oso depo e»; inalmen e, como ya señalamos an e io - men e, se admi e la-belleza del ma co que en uel e a la ies a y el «lujo de alo y des eza» desplegado en la lidia. No es 18 C . A. de Capmany: Apología ... : «Quede po memo ia de que hay en España es e monumen o de bi: ba ie, como lo quie en llama : su is a a lo menos no a emina a los homb es». Sin emba go, a pesa de es e uso i ónico, J. He e o (Los o ígenes del pensamien o eacciona io español, Mad id, 1977, pág. 250) opina que en ealidad el úl imo Capmany es aba con encido de que sólo la ba ba ie podía ci iliza a los españoles. Na u almen e, Va gas Ponce sos enía la posición diame almen e opues a ace ca de. los e ec os de la ies a sob e el ca ác e de sus espec ado es: «Pues si' es os so n l os ejemplos de los o os, ¿qué pueden p oduci los o os? Du eza ·de co azón, des ie o de la dulce sensibilidad y o mas an des pi adadas y c ueles como el espec áculo que mi an» (C . J. Va gas Ponce: Dise ación .. ., pág. 185). 90 Ca los Ma ínez Shaw mucho ma e ial pa a con a es a una opinión esuel amen e con a ia a los o os 19 . Sin emba go, hay que pone se en la piel del esc i o pa a en ende plenamen e su posición. Blanco Whi e, que ha nacido en Se illa, se ha amilia izado desde muy emp ano con el mundo de los o os: quizás incluso ha jugado con ese able o con cue nos co ien e en e los niños de la ciudad y de oda . Andalucía si damos c édi o a sus palab as: «la di e sión p incipal de los niños andaluces de cualquie clase social es la pa odia de las aenas del uedo»20. Después ha asis ido, según con esión p opia, a capeas en San Be na do (si uado a escasa dis ancia de su casa na al), a encie os (desde el luga p i ile- giado que le b indaba su amis ad con los maes an es) y a co idas (algunas de las cuales dejan un ecue do imbo able en su memo ia, como aquella en que Pepe 1110 demos ó su pasmosa habilidad con la pun illa). Es as expe iencias le con ie en en un espec ado~ pe ec amen e al co ien e de la 19 En oda la ob a sólo he encon ado un único pasaje en que, muy inciden almen e, Blanco Whi e es ablece una cie a inculación (al es ilo de Capmany) en e el alo en la gue a y el alo demos ado an e los o os: « La s opas ancesas, se les debe deci , no son coba des, pe o las españolas les lle an en aja, y de eso les amos a da p ueba. Yo me acue do de que en los juegos y di e siones de iesgo que ienen los españoles (y po cie o no les ganan en es o las demás naciones), jamás se animan unos a o os diciendo que no le hay -pelig o-- . Jamás se e más ánimo y alen ía en unos egocijos que cuando el no illo es guapo -b a o- » ("Las gue illas y la gue a", en An ología .. ., ed. de V. Llo éns, pág. 252). · 20 Quizás es e pasaJe haya inspi ado a An onio Cascales el pá a o donde Blanco Whi e e oca la imagen de su hijo: « ... el pellizco del hijo que ue c eciendo a su lado mien as paseaba a ebujado en la capa, y que aho a, cuando la aya del alba silue eaba la masa de la To e, alcanzaba ya su peso y su alzada, pod ía en e cua o años, o· sea p egun as y izos do ados, algún. des ozo en lás ~odillas de juga al o o, y hab ía sacado de su abuela el a co de las cejas, el despa pajo de la ía Anica .. . » (C ónica londinense .. ., pág. 11 6). Blanco Whi e o el an i au inismo mi igado 91 · , e minología y de la li u gia de la ies a, así como en un a icionado pe ec amen e capaz de ap ecia el alo , la belleza y el a e que concu en en una co ida de o os. Fig. nº 28.- Mue e desg aciada de José Delgado, Hillo, Cob e, alla dulce Calcog a ía Nacional, Mad id (Apud.: Ca e e Pa ondo y Ma ínez-No".illo, 1991: 158, nº 165). Aho a bien, llegado a ·es e pun o, su sensibilidad, , opues a a la c ueldad, a la iolencia, al de amamien o de sang e, a la mue e o ecida pa a me o en e enimien o del público, le hace an epone la c uz c uen a de la ies a a la ca a a ís ica de la lidia._ Del mismo modo, su pensamien o ilus ado le lle a a la condena de un espec áculo que esume los peo es a ibu os de la España de su época: la incul u a, la ag esi idad, 92 Ca los Ma ínez Shaw la ulga idad, el ana ismo en suma. Sensibilidad espi i ual y pensamien o ilus ado con luyen po lo an o pa a si ua decididamen e a Blanco Whi e en el en e an i au ino de la época 21 . Sin emba go, es e echazo sen imen al y acional al mismo iempo no debió se incompa ible con una simpa ía espon ánea, inconscien e y casi a á ica (pese a sus ascendien es i landeses) po los o os. Es a eacción se pone de mani ies o con mayo cla idad que' en ninguna o a ocasión en su ecen- sión al lib o de Hen y D. Inglis, que había dedicado un pasaje de su ob a a la desc ipción de una co ida celeb ada en Mad id. Pues bien, Blanco Whi e no sólo le ep ocha su inexac i ud a la ho a de e leja los lances de la lidia, sino que se lamen a de que el iaje o no hubiese «espe ado a e el mismo espec áculo en Se illa», segu o de que en dicho caso su imp esión hubie a sido más a o able. Y, aunque sea con ma ices, pasa a hace una since a exculpación de la ies a, un «imp esionan e (aunque cie amen e discu ible) espec áculo». Po que la ies a aúna a sus ojos la c ueldad y la g andeza: « No hay duda de que las co idas de o os son c ueles, pa icula men e en lo que espec a a los o os y a los caballos. Pe o ambién queda ue a de oda duda que se a a de un espec áculo g andioso y lleno de emociones p o undas». Y, po úl imo, la componen e a ís ica 21 Pa a comp ende lo alejados que podían es a los sen imien os de Blanco Whi e del mundo de los o os bas e lee su "Oda a Apolo pidiéndole que es ablezca sus al a es en Se illa", de 1796. Su isión del clima cul u al de la Se illa inisecula no' podía se más desespe anzada: «Baja, y e ás la u ba que al sag ado/ co o desp ecia y de Helicón p o ana/ la no manchada uen e, y la glo iosa/ cumb e blas ema con u o osado:/ e ás o a su li a sobe ana ,/ e ás del Be is la ibe a undosa/ do u glo ia pusis e,/ cuál yace sola y is e,/ y sólo habi a en su ecin o he moso/ silencio pa o oso». (Se illa en la mi ada .. ., pág. 101).