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De Sevilla al Campo de Gibraltar: los itinerarios de Alfonso XI en sus campañas del Estrecho

Abstract

A lo largo de su reinado, Alfonso XI llegó en cinco ocasiones a las hoy tierras del Campo de Gibraltar; en todas ellas fue acompañado de un ejército más o menos numeroso, pasando siempre por Sevilla y Jerez de la Frontera. Pero el camino seguido entre estas dos ciudades, así como los lugares de acampada elegidos en cada desplazamiento, dependió de circunstancias logísticas y de lo apremiante de la situación. Por su parte, el itinerario que unía Jerez con las tierras del Estrecho se vio afectado, además, por cuestiones relativas a la seguridad del ejército. Unos y otros aspectos se tratan aquí teniendo en cuenta la toponimia actual y la que se cita en las fuentes medievales.

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De Sevilla al Campo de Gibraltar: los itinerarios de Alfonso XI en sus campañas del Estrecho

Author: López Fernández, Manuel
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/7dbbb289-f43e-4411-9d83-2fb8c255d3f2/download
De Se illa al Campo Gib al a : los i ine a ios de Al onso XI en sus campañas del Es echo 309
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DE SEVILLA AL CAMPO GIBRALTAR: LOS ITINERARIOS
DE ALFONSO XI EN SUS CAMPAÑAS DEL ESTRECHO
MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ
Cen o Asociado de la UNED (Algeci as)
INTRODUCCIÓN
Como de odos es bien conocido, la emp esa po domina las ie as de la o illa
no e del Es echo de Gib al a se inició en iempos de Al onso X con el acasado
ce co a la ciudad de Algeci as en el año 1279 1. En es e empeño le siguió su hijo
Sancho quien, siendo ya ey de Cas illa, se apode ó de Ta i a en 1292 2. Hubo un
nue o in en o de hace se con Algeci as p o agonizado po Fe nando IV en 1309 y
aunque el ce co a la misma esul ó in uc uoso po azones la gas de explica 3, los
pendones cas ellanos acaba on hondeando en aquella ocasión sob e el cas illo de
Gib al a 4. No ue posible ealiza o a o ensi a de peso sob e las ie as musulmanas
p óximas al Es echo has a la mayo ía de edad de Al onso XI; la azón pa a inicia
la misma ino impues a po las ci cuns ancias que se die on en o no al cas illo
del Peñón en el año 1333, cuando és e ue si iado po Abu-Malik, hijo del sul án
benime í Abu-l Hassan. El ce co del in an e me iní al cas illo y illa de Gib al a ,
que comenzó en el mes de eb e o, dio sus u os en el mes de junio del año an es
ci ado y Cas illa e minó pe diendo es a plaza que, como hemos dicho, ue ganada
po el pad e de Al onso XI. Aunque muchos his o iado es, siguiendo las c ónicas,
han a ado de ca ga las in as sob e la nega i a ac uación del alcaide gib al a eño
–Vasco Pé ez de Mey a– en lo ela i o a la en ega de Gib al a a los me iníes, no
se deja de obse a en el compo amien o de Al onso XI cie a esponsabilidad en
es a pé dida. La mues a de ello es que nunca cejó en el empeño de ecupe a la y lo
hubie a conseguido de no mo i íc ima de la Pes e Neg a, en ma zo de 1350.
1 El ce co acasó po azones económicas ya que el in an e Sancho de Cas illa, luego Sancho
IV, gas ó buena pa e de lo ecaudado pa a el si io de Algeci as en a ae se a su causa la olun ad de su
mad e en la dispu a suceso ia que po en onces se i ía en Cas illa.
2 Según la C ónica, inicialmen e se pensó conquis a Algeci as; sin emba go, luego se puso si io a
Ta i a po que “…e a la ma mas es echa alli, e que a ian alli mejo salida pa a los caballos cuando
los mo os pasasen aquende, que en o o luga ninguno”.
3 Como es bien sabido, la azón undamen al del acaso de es e ce co ue el abandono del mismo
po pa e del in an e don Juan y de don Juan Manuel. Es os e an, espec i amen e, ío y p imo he mano
de Fe nando IV.
4 En la ecupe ación de Gib al a des aca on los e ec i os del concejo de Se illa y los de Al onso
Pé ez de Guzmán, po pa e cas ellana. Pe o ampoco debemos ol ida el des acado papel de la fl o a
a agonesa al mando del almi an e Cas elnou.
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No deben exis i dudas de que Al onso XI de Cas illa ue el ey que más p o-
undamen e se in oluc ó en la pelea po a eba a a los benime ines las ie as de
la o illa no e del Es echo. Has a en cinco ocasiones llegó a es a coma ca en e
1333 y 1349 acompañado odas ellas de un ejé ci o más o menos nu ido, pasando
siemp e po Se illa y Je ez de la F on e a. El camino en e es as dos ciudades pa ece
se que lo hizo –con la excepción de la ocasión de la ba alla del Salado de Ta i a
en oc ub e de 1340–, pasando po “To e de los He be os”, Cabezas de San Juan y
“Laguna de Tollos” pa a acampa luego a las o illas del Guadale e, ce ca de Je ez
de la F on e a. Desde aquí has a el hoy Campo de Gib al a los i ine a ios elegidos
po el ey cas ellano ue on más a iados dependiendo siemp e de las ci cuns ancias
pun uales del momen o. Así, la p ime a ez que in en ó llega a Gib al a en junio
de 1333 omó la ía que pasaba po Alcalá de los Gazules y bajaba más o menos
pa alela al cu so del ío Palmones –es a es nues a opinión como e emos en su
momen o–, pa a acampa jun o al ío Guada anque en ie as que hoy pe enecen
al é mino municipal de Los Ba ios, ya en las p oximidades de Gib al a . El es o
de las ocasiones c uzó el Guadale e y pasó po Medina Sidonia y Benalup pa a
c uza el ío Ba ba e y “Pue ollano” –en la ocasión del Salado u ilizó o o camino
que c uzaba el Pue o de Facinas–, has a llega a Ta i a. Desde aquí has a Algeci as
siemp e u ilizó el camino que c uzaba la sie a –más co o que el que se pen eaba
ce cano a la cos a–, y que según e emos más adelan e discu ía po un azado
bas an e pa ecido al que iene hoy día la ca e e a nacional que une a Ta i a con
Algeci as. Camino que po en onces debía gua da oda ía, según palab as de don
Al onso, algunas ca ac e ís icas de la an igua calzada omana5.
Aunque en el azado de los caminos infl uye la Geog a ía y és a ha esul ado
siemp e de e minan e a la ho a de elegi el si io conc e o po donde hab á de pasa
una ía de comunicación, se da la ci cuns ancia de que las ac uales ca e e as no
discu en hoy exac amen e po el mismo luga donde an es lo hicie an los caminos
de he adu a. Es cie o que es os azados pueden se coinciden es en muchos amos,
pe o la e dad es que los medios écnicos disponibles hoy día eliminan obs áculos
de mane a al que los ingenie os es án a pun o de consegui los azados a co a
cons an e, o con los menos desni eles posibles. No hay duda, pues, que el p og eso
ecnológico ha eliminado muchas ba e as impues as po la Geog a ía y con la inco -
po ación del mo o de explosión a los medios de anspo e no se depende de o os
ac o es que, en iempos no an lejanos, esul a on undamen ales pa a los homb es
y animales que u ilizaban los caminos. Nos es amos e i iendo conc e amen e a la
exis encia de agua y pas os, elemen os que en pequeñas p opo ciones podían se
su i cien es pa a las ecuas de los anspo is as habi uales, pe o que se necesi aban
en g andes can idades cuando se a aba de abas ece los ejé ci os medie ales,
compues os po miles de homb es y po un núme o de semo ien es ap oximado a
la mi ad de los e ec i os humanos del con ingen e6.
5 Como e emos en su momen o, el ey le llama “camino iejo”
6 Pa a es os cálculos no hay más que ebusca en las c ónicas medie ales. No obs an e, quizá sea
opo uno hace e e encia a una opinión au o izada en es e sen ido como puede se la de CLAUSEWITZ,
Ca los on: De la gue a. Ediciones Ejé ci o. Mad id, 1980, 346-363.
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Las azones apun adas an e io men e son las que jus i i can el hecho de que
buena pa e del azado de los caminos que en iempos medie ales unían Se illa con
Je ez y és a con Ta i a y Gib al a , no coincida con las ac uales ca e e as y pa a los
iaje os de hoy ca ezca de sen ido his ó ico la mención de cie os opónimos que
pa ecen esul a amilia es a los c onis as medie ales. Topónimos7 como “To e
de los He be os”, “Bodegones de Pascual Rubio”, “To e Alocaz”, “Laguna del
A eci e”, “Laguna de Tollos”, “Be ueco”, “Vegas de Pagana”, “Badalejo”, “Pa-
sada de Ta i a”, “Pasada del Mojón”, “Pue ollano”, poco o nada pueden signi i ca
en la ac ualidad pa a buena pa e de los iaje os; sin emba go, oda ía podemos
encon a muchos de ellos en mapas mili a es edi ados a mediados del pasado siglo,
mues a inequí oca de que has a “aye mismo” el conocimien o de es os opónimos
esul a on ú iles a la milicia, a los anspo is as, a los iaje os en gene al y, cómo
no, a los pas o es de la Mes a. Po que no po casualidad los encon amos jalonando
las an iguas cañadas y e edas u ilizadas po el ganado ashuman e; y es que exis e
una g an simili ud en e las necesidades de agua y pas os en el desplazamien o
de un ebaño de o ejas y las que podía eque i un ejé ci o medie al, mues a de
es o lo es el hecho de que muchos descansade os de la Mes a se ubica on sob e
los luga es de acampada de los ejé ci os. Así que si es os caminos u ie on “ ida”
has a hace poco, po u iliza los las ecuas de anspo is as y ganade os, qué deci
con espec o a su uso po con ingen e mili a es en los siglos an e io es cuando
las opas españolas emba caban en Cádiz umbo al con inen e ame icano. Y qué
comen a de las idas y enidas de los ejé ci os benime ines y c is ianos en e los
siglos XIII y XIV cuando se de imía la posesión de las ie as si uadas a es a o illa
del Es echo, po no emon a nos a los siglos en que las incu siones de almo á ides
y almohades los u iliza on –és os de mane a más ecuen e– pa a pene a en el
Valle del Guadalqui i .
Buena pa e de es os opónimos, como hemos dicho, los podemos encon a
con los nomb es que se ci an en las c ónicas o con o os simila es en mapas ela i-
amen e ecien es; sin emba go, di ícilmen e encon a íamos en ellos un luga cuyo
nomb e se conse a en la ac ualidad con o o muy p óximo al que se ci a en las
c ónicas. Es e luga , ela i amen e p óximo a Se illa y que en el siglo XIV debía
se una pequeña aldea, es aba lige amen e apa ado de los caminos adicionales; no
obs an e, una noche del mes de junio de 1333 sus ie as si ie on de “albe gada”
al ejé ci o de Al onso XI cuando acudía a desce ca el cas illo de Gib al a y años
más a de ue obje o de un saqueo po pa e de la gen e del in an e Abu-Malik,
según ela an las c ónicas8. Nos es amos e i iendo conc e amen e a los “Bodegones
de Pasqual Rubio”, luga que sólo conse a de su an iguo nomb e el úl imo de sus
é minos po no es a p ecisamen e en un luga de paso habi ual; si uación que lo
debió con e i p ime o en un despoblado y luego en una i nca que se conoce en
nues os días como “El Rubio”, den o del é mino municipal de Dos He manas y
7 Vamos a en ecomilla odos los opónimos que conside emos menos conocidos po los lec o es
en gene al po halla se lejos de las ac uales ías de comunicación, o po no encon a se en mapas de
uso co ien e.
8 El hecho en cues ión ocu ió en el o oño de 1339.
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en las p oximidades del Guadalqui i , al no e del Caño de la Ve a y al oes e de
la ca e e a que, pa iendo del “Co ijo de Tixe (To e de los He be os)” pasa po
Ad iano has a alcanza Los Palacios y Villa anca, según c eemos9.
Y después de si ua es e pun o, que no ol e emos a encon a en los i ine a ios
al onsinos y azón su i cien e pa a hace lo aquí, nos aden a emos en los po meno es
de los i ine a ios que siguie on las hues es del ey de Cas illa en su camino hacia
las ie a del Es echo, pe o no sin an es insis i en la ci cuns ancia de que es os
con ingen es se desplazaban no malmen e en los meses de más calo y po al azón
debían de con a necesa iamen e con caminos jalonados ecuen emen e po luga es
donde exis ie a agua y pas os su i cien es pa a a ende las necesidades de los homb es
y animales que los componían. Ya se sabe que los asnos, mulas y caballos –bes ias
de acción, ca ga y de comba e–, o maban pa e de los con ingen es mili a es y
debían come y bebe con cie a ecuencia10 no descuidando en su alimen ación
el consumo de elemen os muy oluminosos, como paja, hie ba, o o aje, que di-
i cul a ían la apidez de una ope ación en caso de ene que anspo a los. No po
o a azón encon amos en las c ónicas medie ales los i ine a ios de es os ejé ci os
siemp e pa alelos a los cu sos de agua, o bien c uzándolos en de e minados pun os
que se elegían como luga es de acampada. De aquí lo undamen al que esul aba el
conocimien o de es os luga es a la ho a de planea una expedición; y po ello no debe
so p ende que las condiciones de cada luga uesen conocidas po los enca gados de
aseso a al ey en la conducción y asen amien o de los ejé ci os, ya uese en e eno
p opio o enemigo. Es as misiones de econocimien o y aseso amien o del mando
quedaban en iempos medie ales bajo la esponsabilidad de los adalides, homb es
de los que dice el Rey Sabio en la II Pa ida que debían se buenos conocedo es de
aquellos pun os po donde habían de pasa las hues es en sus desplazamien os, de
mane a que pudie an guia las “… a ales luga es que allen agua, e leña e ye ua do
puedan odos posa de so uno” 11.
9 El ace camien o a es a e olución ya la hicimos en un a ículo i ulado: “La To e de los He be os
y los Bodegones de Pascual Rubio en las c ónicas de Al onso XI”, publicado en la Re is a de Fe ias
de Dos He manas, 2005. No obs an e, quizá esul e in e esan e pun ualiza aquí que pa a localiza el
opónimo hemos u ilizado un mapa de Dos He manas y la ci a de una ob a i ulada “Calles, plazas,
campo…Dos He manas” del que es au o Ped o Núñez Sánchez, c onis a local de es a localidad. En es e
abajo se dice que en el Ca as o de Ensenada se ci a un luga de 112 anegas de ex ensión llamado “El
Rubio” y que el egis ado de la p opiedad, en 1889, decía que e a p opiedad de los seño es de Iba a
y si uaba al oes e de la dehesa “Ma isma y Pun ales”. Es muy posible que en iempos medie ales las
ie as pe enecien es a los ci ados “Bodegones” u ie an mayo ex ensión de la que ienen hoy.
10 A causa de la pequeñez del es ómago de los caballos, con elación a su peso, es necesa io que
el ab e amien o sea ecuen e y egula . Algo simila hay que hace con los piensos. Así puede e se
en WOLTER. R: La alimen ación del caballo. Edi o ial Ac ibia. Za agoza, 1977, 58 y 108.
11 ALFONSO X DE CASTILLA: Las sie e Pa idas. Glosadas po el licenciado G ego io López
(1560). Edición acsímil de Edi o ial B.O.E. Mad id, 1974. Pa ida II, Tí ulo XXII, Ley I.
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EL ITINERARIO A GIBRALTAR EN 1333.
De odos los desplazamien os que aquí amos a a a , se á és e el que ocupe
más ex ensión po dos sencillas azones. Una de ellas iene impues a po cues iones
de mé odo y és e aconseja que al encon a nos po p ime a ez con de e minados
luga es nos de engamos en desc ibi los de alles elacionados con el mismo; aquí
se da el caso, como dijimos an es, que el amo Se illa-Je ez se hizo la mayo
pa e de las eces po el mismo i ine a io que se u ilizó en 1333. La o a azón
pa a ex ende nos en es e apa ado iene condicionada po la ci cuns ancia de la
ince idumb e –ya que las c ónicas no lo ci an–, de sabe si el “ el pue o llano” que
c uzó el ejé ci o de Al onso XI an es de pene a en ie as bajo dominio benime í
es á en e Los Ba ios y Alcalá de los Gazules, o bien es e opónimo co esponde
a o o “Pue ollano” si uado en e Benalup y Ta i a, muy ce ca del hoy conocido
Pue o de Ojén que desde an iguo unía las ie as de la Bahía de Gib al a con
Medina Sidonia.
Como los de alles elacionados con el i ine a io de 1333 los e emos con cie -
os de alles, se á necesa io a anza ambién que po ales azones hemos c eído
con enien e di idi lo en es amos donde seguimos i elmen e a las c ónicas en el
p ime o y úl imo de ellos, en an o que el amo cen al –el exis en e en e Alcalá
de los Gazules y el ío Guada anque–, cons i uye la de ensa de una hipó esis en la
que hemos es ado abajando úl imamen e pa a acla a una si uación de la que po
aho a no se encuen a es imonio documen al.
- De Se illa a Alcalá de los Gazules.
Como ya hemos apun ado, el p ime desplazamien o que hizo Al onso XI
desde Se illa a las ce canías del Es echo enía como obje i o libe a al cas illo
de Gib al a del ce co al que lo es aba some iendo el in an e Abu-Malik desde el
mes de eb e o de 1333. Es a ope ación de asedio había sido la espues a del sul án
benime í Abu l-Hasan a la pe ición de ayuda que le hizo el g anadino Mohamed
IV en sep iemb e de 1332, echa en la que conc e a on el en ío de un ejé ci o
compues o po unos e ec i os que oscilaban en e los cinco y sie e mil homb es12.
Según dicen las c ónicas, Vasco Pé ez de Mei a, alcaide de la o aleza cas ellana,
en cuan o se io si iado en ió in o mación a Al onso XI que en onces se encon aba
ce ca de Valladolid13, pe o el ey de Cas illa no pudo oma las medidas necesa ias
12 MANZANO RODRÍGUEZ, Miguel Ángel: La in e ención de los benime ines en la Península
Ibé ica. CSIC.. Mad id, 1992, 223. Según es e au o , las ue zas oscilan en e es os núme os dependiendo
de las uen es que se consul en.
13 C ónicas de los eyes de Cas illa. C ónica del ey don Al onso el Onceno. (En adelan e,
C ónica) Biblio eca de Au o es Españoles. Vol. LXVI. Ediciones A las. Mad id, 1953. También en
G an C ónica de Al onso XI. (En adelan e, G an C ónica). P epa ada po Diego CATALÁN. Edi o ial
G edos. Mad id, 1976. No hay g andes di e encias en el a amien o de la si uación en e es as dos
uen es medie ales, así que po comodidad segui emos a la C ónica y ci a emos po la G an C ónica
cuando lo eamos necesa io.

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pa a ayuda e i cazmen e a los si iados a causa de los p oblemas in e nos que po
en onces se i ían en el eino a causa de las disensiones en e el mona ca y algunos
nobles14.
Fue pasando el iempo y ag a ándose la si uación pa a los del cas illo del
Peñón has a el pun o que el concejo de Se illa llegó a pedi le al ey que no deja a
abandonada la F on e a, de modo que a mediados de ab il el mona ca cas ellano
omó la i me decisión de soco e con su ejé ci o al cas illo que había sido ganado
en iempos de su pad e. A p ime os de mayo emp endió camino desde Valladolid y
pasando po Sego ia, Mad id, Toledo, Villa Real –la ac ual Ciudad Real–, Fuen eo-
ejuna (Có doba), Azuaga (Badajoz), y Cons an ina, ya en la p o incia de Se illa,
llegó a la capi al del Guadalqui i el día ocho de junio15 de 1333. Algunos nobles
se había unido al Rey en su camino hacia Se illa, pe o el g ueso de las ue zas de
las ó denes mili a es y de los concejos de la F on e a le espe aban en es a ciudad y
allí pe maneció ocho días16 solucionando p oblemas de índole mili a elacionados
odos ellos con la ope ación que es aba decidido a lle a a cabo17. En e o as cosas
sabemos que esc ibió al concejo de Mu cia18 in o mándoles que salía de Se illa
“pa a dece ca el nues o cas iello de Gib al a mie coles XVI dias de junio” y
mandándoles que inicia an una incu sión po ie as del eino de G anada no más
a de del día de san Juan “ as a ese dias” po que p e eía que el ey g anadino se
euni ía con el in an e Abu-Malik en Gib al a sob e esa echa.
La p o undidad de la pene ación en e eno musulmán y la segu idad de que
el ey de G anada ayuda ía a los benime ines, como luego ocu ió, aumen aba el
g ado de pelig osidad de la ope ación mili a a los ojos de los conseje os de don
Al onso, mo i o po el cual exis ían algunas e icencias en e los mismos pa a inicia
la incu sión. No obs an e, odo apun a a que el día dieciséis de junio Al onso XI
abandonó el Campo de Tablada y después de posa dos noches en la “To e de los
He e os” 19 –mien as seguía euniendo e ec i os– acampó el día dieciocho en los
“Bodegones de Pasqual Rubio, ce ca del Guadalqui i ” y con inuó después hacia
Leb ija pa a pasa allí la noche como ecoge la C ónica20, mien as buena pa e del
ejé ci o debió acampa en las inmediaciones de la Sie a de Gibalbín, ce ca de la
Laguna de Tollos el día diecinue e de junio.
Pe o an es de con inua con más de alles y dado que los opónimos se nos
acumulan, c eemos in e esan e apun a que la To e de los He be os iene una
la ga adición c onís ica desde los iempos del ce co a Se illa po Fe nando III;
y la iene, en e o os aspec os, po su impo ancia logís ica ya que en es os pagos
14 Don Juan Manuel y don Juan Núñez de La a e an los cabecillas e ol osos. No obs an e, el
mona ca o denó a los de la F on e a que soco ie an a Gib al a no siendo posible hace lo po que los
g anadinos a aca on Có doba po aquellas echas.
15 C ónica…, 246.
16 En es o la C ónica nos pa ece más p ecisa que la G an C ónica de Al onso XI ya que és a habla
de que el ey es u o en Se illa dieciocho días. Véase así en G an C ónica omo II, 37-38.
17 En e es os p oblemas debemos conside a ambién los de ipo logís ico.
18 La ca a iene echa del día 14 de junio. GIMÉNEZ SOLER, And és: Don Juan Manuel. Bio-
g a ía y es udio c í ico. Za agoza, 1932. Documen o nº DXIII.
19 C ónica, 247.
20 Ibídem.
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se co aba la hie ba que alimen aba a los caballos del ejé ci o si iado 21. Es a o e,
jun o a la mad e ieja del Guadalqui i 22 y hoy en medio del polígono indus ial de
Dos He manas, se alzaba sob e una pequeña ele ación de 12 me os de co a23 desde
donde se dominaba isualmen e la amplia llanu a que la ci cundaba; llanu a que
desde iempos omanos e a a a esada po la calzada que discu ía en e “Gades”
y “Co duba” pasando a es as al u as jun o a un “oppidum” ibé ico que en iempos
omanos ue conocido con el nomb e de “O ippo”24 y sob e sus uinas se había
le an ado la o e medie al a la que nos enimos e i iendo. Ni que deci hay,
después de lo que ya sabemos, que el luga esul aba idóneo pa a acampa po la
abundancia de pas os y po la ce canía del Guadalqui i ; no debe so p ende nos
po an o que allí pasa a el ejé ci o dos noches an es de con inua su p og esión,
pe o lo más cu ioso es que a la noche siguien e acampa on un poco más al su en
o o luga no muy dis an e y ambién p óximo al Guadalqui i , como ya dijimos,
que se llamaba “Bodegones de Pascual Rubio”.
Desde aquí la hues e omó el camino que se di igía a Je ez y que pasaba po
las p oximidades de la Sie a de Gibalbín, mo i o po el que hubie on de c uza
el ío Salado que baja de la Sie a de Mon ellano po el omano puen e de las Al-
can a illas25, pun o obligado de paso en aquellos iempos a consecuencia de que
el desagüe de es e ío en la ma isma con e ía su úl imo amo en un ancho b azo
de piso cenagoso de di i cul oso adeo en odo iempo26. El camino en e Se illa y
Je ez pa a busca e enos más i mes daba aquí un amplio odeo po To e Alocaz27
y a a esaba las ie as del al oz de Cabezas de San Juan po donde hoy lo hace la
ca e e a Nacional IV –no la más ecien e au o ía A-4 cons uida sob e suelo de la
ma isma–, p óximo a un osa io de lagunas de las cuales una de ellas se le conocía
como “Laguna del A eci e”, hoy desapa ecida pe o oda ía señalada con es e nom-
21 En la “P ime a C ónica Gene al” se hace e e encia a las icisi udes i idas po los homb es
de las hues es c is ianas que en el ce co a Se illa, y especialmen e en el e ano de 1248, se enca gaban
de ap o isiona el o aje necesa io a la caballe ía de los si iado es. Po al azón en la ci ada c ónica se
les menciona con el muy signi i ca i o nomb e de “he ue os” y de aquí el nomb e de la ci ada o e.
22 GUERRERO MISA, Luis Ja ie : “En el 25 ani e sa io de las p ime as exca aciones a queo-
lógicas de “O ippo”. Re is a de Fe ia y Fies as Dos He manas 2004, 217-219.
23 Así i gu a en un mapa del Se icio Geog á i co del Ejé ci o (en adelan e SGE.), escala 1:50.000,
hoja 1002 del año 1918.
24 ROLDAN HERVÁS, José Manuel: I ine a ia Hispana. Edi an las uni e sidades de Valladolid
y G anada. Mad id, 1975, 254. El au o la localiza con p ecisión en To e de los He be os.
25 Es e puen e con inúa en uso oda ía ya que sob e el mismo pasa la N-340. Pa a más de alles
éase CORZO SÁNCHEZ, Ramón y Ma ga i a TOSCANO SAN GIL: Las ías omanas de Andalucía.
Se illa, 1992.
26 HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, Félix: “Ragwal y el i ine a io de Musa, de Algeci as a Mé ida”.
Al-Andalus, nº XXVI. Mad id, 1961, 133-135. Según es e au o , el ci ado puen e iene dos ojos de 8,90
m s. de luz y, como e emos más adelan e, sigue oda ía en uso al pasa sob e el mismo la N-IV. El
opónimo “Puen e las Alcan a illas” podemos encon a lo oda ía en el mapa del SGE. escala 1: 100.
000 hoja 6-21, edición de 1982.
27 Más adelan e habla emos de es e es a égico pun o que se encon aba en la confl uencia de los dos
caminos que pa ían de Se illa hacia Je ez; uno de ellos pasaba po las ce canías de Alcalá de Guadai a
y U e a, mien as el o o discu ía po To e de los He be os, al como hemos is o.
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b e en un mapa mili a de 191728. No hay dudas, pues, que la ci ada laguna omaba
su nomb e de la p oximidad del a eci e29 medie al, ni que és e pasaba luego po
las p oximidades de o a laguna más g ande o iginada po el encha camien o del
agua de unas uen es que e an conocidas con el nomb e de “Toyos” según nos dice
la C ónica de Al onso XI30. Es a laguna, ubicada en e enos pe enecien es a los
municipios de Je ez y Leb ija es á muy de e io ada ac ualmen e31, pe o en la Edad
Media debía se un luga idóneo pa a la acampada de los ejé ci os de la época y
28 SGE. Escala 1: 50.000, hoja 1034. La ci ada laguna es aba jun o al c uce de la ca e e a Nacional
IV con la que conduce de Cabezas de San Juan a Espe a.
29 Como esul a bien conocido, el é mino cas ellano “a eci e” se de i a del á abe “a asa ”.
30 “… uen es que dicen Toyos”, así se dice en la C ónica.
31 Así, en COLÓN DÍAZ, Manuel y Fe nando DÍAZ DEL OLMO: Guías na u alis as de la
p o incia de Cádiz. Dipu ación de Cádiz. Cádiz, 1990, omo IV, 230-231.
Fig. 1.- I ine a io desde Se illa al Guadale e en 1333.
De Se illa al Campo Gib al a : los i ine a ios de Al onso XI en sus campañas del Es echo 317
HID 33 (2006) 309-337
una p ueba de ello es que ambién la u iliza on pa a al i n los ejé ci os benime ines
a i nales del siglo XIV 32.
Dado que la ci ada laguna se encuen a a ein iún kilóme o de Je ez, lo más
p obable es que an es del mediodía del ein e de junio el ejé ci o cas ellano llega a
a la al u a del ío Guadale e, luga i jado pa a que acampa a el ejé ci o. Se da en-
onces la llama i a ci cuns ancia –a di e encia de lo que ocu i á o as eces– que
la hues e pe manece en la ma gen de echa del ío a lo la go de es días sin pasa
a la o a o illa, como hubie a sido lo lógico de ene la in ención de p osegui el
camino hacia Gib al a po Medina Sidonia. Pe o al no da se es e paso, y dado lo
ap emian e de la si uación, nos inclinamos a pensa que al ez en Se illa se planea a
que los expediciona ios siguie an el cu so del Guadale e aguas a iba pa a oma
luego el camino que pasaba po Alcalá de los Gazules; a odas luces el más co o
en di ección a Gib al a ya que és e se podía alcanza en cua o jo nadas de ma cha
según in o ma on al Rey cuando llegó al campamen o del Guadale e.
Al día siguien e el almi an e Jo é Teno io hacía sabe al mona ca que el
cas illo de Gib al a es aba ya en manos del in an e Abu-Malik33 y don Al onso
hubie a salido de las p oximidades de Je ez el día ein idós, pe o le aconseja on
pe manece allí un día más con la in ención de acapa a más p o isiones, así que
el ejé ci o inició la ma cha el día ein i és de junio adop ando desde el momen o
de su salida el clásico o den de ma cha – angua dia y e agua dia p o egiendo
el g ueso del ejé ci o, al iempo que és e e a fl aqueado po las co espondien es
“cos ane as”. Aquel día c uza on el Guadale e po el ado de “Se a” y acampa-
on allí mismo, en las p oximidades de la ac ual “To ece a”, pa a segui al día
siguien e un camino pa alelo al cu so del Salado de Pa e na y alcanza Alcalá de
los Gazules el día ein icua o de junio, es i idad de san Juan34. Es o lo sabemos
po que lo dice las c ónicas y po coincidi es e día con la da a de un documen o de
la O den de San iago expedido en esa echa en “el eal de Alcala de los Gazules”.
Así que a es as al u as no podemos duda de la e acidad de Fe nán Sánchez de
Valladolid, c onis a de Al onso XI, cuando a ela ando día a día donde acampó
el mona ca cas ellano. Ni debemos ol ida e e i nos a la impo ancia his ó ica
del ado de “Se a” po que odo apun a a que po aquí pasó el ejé ci o de Muza
después de conquis a Medina Sidonia y an es de llega a Ca mona en su camino
hacia Se illa y Mé ida35.
32 Véanse más de alle al espec o en HERNÁNDEZ GIMÉNEZ, : “Rawal y el i ine a io de
Muza…” Es digno de eseña cómo el au o que aquí seguimos, apoyándose en c onis as musulmanes
y en documen os c is ianos de siglos pos e io es donde, se sigue la e olución de un opónimo, llega a
la conclusión de que el luga u ilizado en las expediciones benime ines en los años 1285, co esponde
a Tollos.
33 La C ónica ela a en su p. 248, y con odo géne o de de alle, como es ando el ey de Cas illa en
el campamen o del Guadale e le llega on ca as del Almi an e in o mándole de al si uación.
34 Que el día ein icua o de junio acampa on en Alcalá de los Gazules se sabe po la C ónica,
pe o ambién po un documen o de la O den de San iago. Véase AHM. OO. MM. Uclés, 92/ 7.
35 Así en la ob a ya ci ada de HERNÁNDEZ GIMÉNEZ: “Rawal y el i ine a io…”
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cosas, el Rey o denó hace un oso que c uzaba el is mo de cos a a cos a55 y as
él pe manecie on has a que se llegó a un acue do pa a pone i n a las hos ilidades.
De es a pací i ca mane a, después de casi dos meses en e a Gib al a , salió el ey
de Cas illa con su hues e de los a enales del is mo en e al Peñón. El camino de
uel a hacia ie as cas ellanas, después de acasa en su in en o de ecupe a la
plaza de Gib al a , lo hicie on pasando de nue o po el “pue o llano”, luga desde
donde la hues e se di igió hacia Alcalá de los Gazules pa a con inua hacia Se illa
pasando an es po Je ez.
LOS ITINERARIOS DEL AÑO 1340
Después de la acasada campaña de los benime ines en 1339, que e minó con
la mue e del in an e Abu-Malik 56, el sul án Abu l-Hasan apos ó ue e y po enció
su fl o a pa a acili a el paso de sus homb es desde A ica. Po su pa e, la fl o a
cas ellana que gua daba el Es echo es aba al mando del almi an e Jo é Teno io
y se io incapaz de ena el empuje de la escuad a musulmana, muy supe io en
e ec i os57. Es a debilidad de la ma ina cas ellana en e a la benime í, según le
in o mó su Almi an e, ue el mo i o que lle ó a don Al onso a isi a ie as ga-
di anas en la p ima e a de 1340 en un p ecipi ado iaje que inició en Se illa. No
sabemos exac amen e el camino que siguió don Al onso en e la capi al andaluza
y Cabezas de San Juan, luga donde pasó la noche, pe o como la si uación e a
ap emian e lo más p obable es que u iliza a el camino más co o en e la ciudad
y la illa; es deci , el camino que pasaba po la To e de los He be os y que po
las p oximidades de donde hoy se encuen a Los Palacios y Villa anca se di ige a
To e Alocaz después de pasa po el puen e de las Alcan a illas. Una jo nada de
ma cha pa a una comi i a que lle aba p isa, y de la que no c eemos que o ma a
pa e gen e de a pie, es más que su i cien e pa a que en un día se cub ie a el espacio
en e Se illa y Cabezas de San Juan. En es a illa es aba cuando Ma ín Fe nández
de Po oca e o, a medianoche y el mismo día de la ba alla na al, le in o mó de
la de o a de la fl o a y de la mue e del Almi an e58. En Je ez pe maneció Al onso
55 Pa a más de alles sob e es e asun o éase nues o abajo: “Sob e la ubicación del eal y del
azado de la ca a que mandó hace Al onso XI en el is mo en e a Gib al a en 1333”. En la e is a del
Depa amen o de His o ia Medie al de la UNED., Espacio, Tiempo y Fo ma, nº 16 (2003), 151-168.
56 Es e hecho u o luga en el o oño de 1339, en una e iega ocu ida en ie as que hoy pe -
enecen al é mino de Alcalá de los Gazules y sob e el camino que an es hemos es udiado. El in an e
me iní se e i aba hacia Algeci as con un impo an e bo ín después de saquea la coma ca de Je ez y
ap oxima se a Se illa.
57 Pa a mas de alles éase MANZANO RODRÍGUEZ: La in e ención…. , 249-252.
58 El c onis a debía i en la comi i a y ecue da con exac i ud la echa de la de o a: “ íspe a de
Ramos”. No pun ualiza la echa, pe o la documen ación apun a a que la ba alla se dio el sábado 8 de
ab il. No dejemos de obse a la cabalgada del alcaide de Ta i a pa a eco e los ap oximadamen e 120
kilóme os que sepa an Ta i a de Cabezas de San Juan en poco más de doce ho as. Véase en C ónica,
308 y en G an C ónica…, 321. El abajo con más de alles sob e es a ba alla na al es de ROBSON, J.
A.: “The ca alan fl ee and moo ísh sea-powe (1337-1344)”. English His o ical Re iew, nº 74 (1959).

De Se illa al Campo Gib al a : los i ine a ios de Al onso XI en sus campañas del Es echo 325
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XI oda la Semana San a59 a ando de que Ta i a uese abas ecida al iempo que
buscaba ayuda in e nacional an e el pelig o que se ce nía sob e las ie as on e izas
de Cas illa. Como consecuencia de es as ges iones el mona ca eunió los e ec i os
su i cien es, ma í imos y e es es, pa a in en a ena la o ensi a de Abu l-Hasan
sob e Ta i a, illa a la que el sul án puso si io a mediados del mes de sep iemb e.
El ey cas ellano es aba pa a es as echas en Se illa y en la a de del domingo
quince de oc ub e60 de 1340, don Al onso ue a do mi al campamen o que enía su
ejé ci o en las p oximidades del ío Guadai a61. Al día siguien e se desplazó has a
es e campamen o el ey de Po ugal y ambos mona cas se pusie on al en e de un
ejé ci o compues o po ocho mil homb es de a caballo y unos doce mil de a pie62
– azón su i cien e pa a pensa que les debían acompaña ce ca de diez mil bes ias
en e caballos de ba alla y acémilas pa a el anspo e de la impedimen a– con la
in ención de ompe el ce co a que es aba some ida la illa de Ta i a. Como la
acampada se hizo aquella noche “a una legua allende de Alcalá de Guadai a” 63 y
el luga de donde habían pa ido es aba jun o al cu so del Guadai a, cabe supone
que el i ine a io seguido es a ez discu ie a a lo la go de la ma gen izquie da
de es e ío, pasando ce ca de Alcalá de Guadai a y siguiendo po el camino que
desde és a se di ige a U e a. Si a la dis ancia señalada –a unos cinco kilóme os
de Alcalá–, buscamos un luga de acampada pa a un con ingen e de al magni ud
hemos de llega a la conclusión que el si io elegido pa a al i n no ue o o que la
llanada exis en e en e la ac ual “Hacienda de Za a” y la ega del Guadai a. Un
luga abundan e en agua y pas os donde según odos los indicios ambién acampa-
an las opas de los benime ines en mayo y junio de 1285, an es de inicia sendas
o ensi as sob e Se illa64.
El diecisie e de oc ub e llega on a las inmediaciones de U e a y ue allí donde
se le unie on la mayo pa e de los e ec i os cas ellanos –los po ugueses lo ha ían
ya en las p oximidades de Je ez– que habían quedado ezagados ce ca de Se illa.
59 Así lo ecoge ay ESTEBAN RAYÓN en: His o ia de la ciudad de Xe ez de la F on e a y de
los eyes que la domina on desde su undación. Edi an la Uni e sidad de Cádiz y el Ayun amien o de
Je ez de la F on e a, ol. II, 51.
60 No esul a di ícil conoce las echas y los días de la semana si enemos en cuen a que la ba alla
del Salado de Ta i a se dio el lunes ein a de oc ub e.
61 Tenemos la imp esión de que el ci ado campamen o se debía ubica en las p oximidades de
la ac ual Uni e sidad Pablo de Ola ide, po donde aho a sale de Se illa una ca e e a con di ección a
U e a. Lo c eemos así po que has a el siglo XVII exis ía po allí un puen e conocido como “la Puen e
Ho adada” po el que se sal aba el cauce del Guadai a. Dada la con eniencia de aleja a los campamen os
de las illas y ciudades, es muy posible que el cauce del ío se u iliza a como oso y el puen e como ía
de comunicación en e Se illa y el campamen o. Pa a más de alles sob e el puen e ci ado éase la ob a
ya ci ada de Ramón Co zo y Ma ga i a Toscano: Las ías omanas….. p.102.
62 C ónica…, 322. El ala de pa a con abiliza los e ec i os se había ealizado en los días p e ios,
aunque no es aban allí odas las ue zas que inie on de Po ugal.
63 Ibídem.
64 Los de alles podemos e los en TERÉS, Elías: Ma e iales pa a el es udio de la oponimia
hispanoá abe. Nómina fl u ial. CSIC. Depa amen o de Es udios Á abes. Mad id, 1986. Tomo I, pp
354-355. Es e au o si úa el opónimo que ci an las c ónicas á abes: “Ayn as-Saj a” = Fuen e de la Peña,
coincidiendo con el case ío de la Hacienda de Za a, a unos cinco kilóme os de Alcalá.
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Desde U e a, cuyo luga de acampada debió si ua se a la salida de la illa en e los
a oyos “Calzas Anchas” y “Fuen e Vieja”, el ejé ci o se di igió hacia “Locas”. Es e
opónimo, como ya demos a a He nández Giménez65, no es o o que el ac ual To e
Alocaz ci ado como “ illa que dizen Aloquaz” en el Repa imien o de Se illa y en
la que se cons uyó un cas illo en 131066 con la in ención de con ola po aquellos
pagos el camino que desde Je ez se di igía a Se illa67, an es de que és e se di idie a
en los amales que pasaban po U e a68 y po la To e de los He be os 69.
Después de la acampada de To e Alocaz, el mié coles dieciocho, la hues e omó
el camino que se di igía a “Tollos” aunque an es pasa on po ie as de Cabezas de
San Juan, illa donde pe noc a on los mona cas según dice la C ónica. La siguien e
pa ada se hizo en “Tollos”, ya el día ein e, pa a llega a las p oximidades de Je ez
el día ein iuno. El luga de acampada ue la confl uencia del a oyo Salado con el
ío Guadale e. El domingo día ein idós de oc ub e inicia on el c uce del ci ado ío
y es ablecie on un campamen o en la ma gen izquie da del mismo, pe manecie on
allí los días ein i és y ein icua o; es ando en es e luga y mien as omaban
más p o isiones, se unie on a la hues e el g ueso de las ue zas po uguesas y
los úl imos cas ellanos. Así que no ue has a el mié coles día ein icinco cuando
einicia on la ma cha y ue on a posa al “Be ueco”, en las p oximidades de
Medina Sidonia70. Has a aquí coinciden las icisi udes que cuen an el c onis a y el
ca denal Albo noz71, así que el luga elegido pa a “albe ga ” aquella noche en las
inmediaciones de Medina Sidonia debió se un luga abundan e en pas os y que no
se apa a a mucho del camino; luga que no encon amos en la oponimia p óxima
a Medina Sidonia aunque sí conocemos dos luga es que ac ualmen e se llaman así.
Uno de ellos, llamado “Be oquejo”, co esponde a un ce o en el que se conse an
oda ía es os de una o e medie al y que es á en el camino de Je ez a Medina,
pe o bas an e alejado de es a úl ima población, azón po la que desca amos que
és e sea el “Be ueco” de la C ónica; y ambién desca amos po á ido y dis an e
o o luga llamado “El Be ueco” que es á en la ca e e a que une a Medina con
Chiclana, a unos diez kilóme os de la p ime a de es as poblaciones. Así que an e
la ca encia de da os i ables y conociendo que en el siglo XVIII se salía de Medina
65 Pa a más de alles éase su abajo ya ci ado: “Rawal y el i ine a io”…, 141-143.
66 Ibídem, 134.
67 Si que emos e la impo ancia mili a del luga en aquella época, no hay más que echa un
is azo a las incu siones mili a es que en 1285 el sul án Abu Yusu di igió con a Se illa y su coma ca
en ope aciones pa alelas al asedio de Je ez y que podemos e con más de alle en MANZANO: La
in e ención de los benime ines…., 81-99. Tan o las que ue on sob e Ca mona como las que se hicie on
sob e el Alja a e pasa on po Alocaz y acampa on allí.
68 El camino en e To e Alocaz y U e a pasaba oda ía en 1918 po las p oximidades de la
Laguna de Za acalín, el Palma de T oya y dejaba a la izquie da –hoy queda a la de echa de la ac ual
ca e e a– el Co ijo de Mala i e. Así en el mapa del SGE. Escala 1:50.000. Hojas 1019 y 1020.
69 El azado de es e camino ya lo imos páginas a ás.
70 C ónica…, 325.
71 Véanse los da os ela i os al i ine a io hacia el Salado en BENEYTO PÉREZ, Juan: El ca denal
Albo noz. Cancille de Cas illa y caudillo de I alia. Espasa Calpe. Mad id, 1950, 112-113.
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hacia Ta i a y Gib al a po el “si io de la Ped e a” 72, lo más p obable es que el
ci ado “Be ueco” uese una pequeña can e a local si uada en las aldas del mon e
donde se asien a Medina Sidonia ce cana al camino Je ez-Ta i a. Camino que co-
incidía aquí con el azado de la an igua cañada eal Medina-Algeci as.
Del “Be ueco” salió la hues e el jue es ein iséis de oc ub e y odo pa ece
indica que el ejé ci o es i ó sus líneas, pues, mien as el c onis a apun a que se
acampó jun o al ío Ba ba e, el ca denal Albo noz pasó la noche en “Ladalejos” 73;
luga que sin mucho es ue zo podemos ubica en el hoy case ío de Los Badalejos, en
la ac ual ca e e a que une Medina con Benalup y a unos ocho kilóme os del c uce
del camino con el Ba ba e. Re aso que ambién se epi ió la noche del ein isie e,
pues el c onis a nos dice que se acampó jun o al ío Celemín y el ca denal Albo noz
indica que lo hizo ce ca del ío Ba ba e. Sea como ue e, emos que los luga es de
acampada enían coincidiendo siemp e con los cu sos de agua y la i nalidad no e a
o a que ap o echa la abundancia de pas os.
Resul a di ícil a e igua si ealmen e se p oduje on esos es i amien os de líneas
y pos e io es concen aciones que ap eciamos al con as a las obse aciones de la
C ónica, de la G an C ónica y del ca denal Albo noz. En lo que sí coinciden es e
úl imo y el au o de la G an C ónica es que, cuando acampa on jun o al Almodó a
la noche del ein iocho de oc ub e, los mona cas c is ianos pe mi ie on eg esa a
los embajado es musulmanes que los eyes islami as habían en iado al cas ellano
y al po ugués –és os los ecibie on en el campamen o del Guadale e– haciéndole
sabe que los musulmanes les espe aban pa a pelea en Ta i a, y no en las llanu as
de la Janda –“la albuhe a”– como p e endían los c is ianos. Desconocemos los
mo i os exac os que és os u ie on pa a e ene a los embajado es has a el úl imo
momen o, pe o odo apun a hacia la jus a p e ensión de que los islami as no cono-
cie an con mucha an elación los e ec i os del ejé ci o c is iano. Da o és e que dejó
de ene e ec o en el momen o mismo que la o alidad de la hues e desc es ó po las
inmediaciones de Benalup y se di igió hacia el Ba ba e y el Celemín, po que se da
la ci cuns ancia de que oda la llanada que se ex iende en e Benalup y el Pue o de
Facinas –con poco menos de ein e kilóme os de ex ensión y en la que se acampó
en es ocasiones–, se domina a la pe ección desde es e úl imo y mejo oda ía
desde los al os de la sie a de Salada iciosa, o desde el mismo “Pue ollano”74.
Así que el camino seguido po las hues es c is ianas –una ez que pasa on po
las p oximidades de la ac ual población de Benalup–, c uzaba el Ba ba e po la hoy
conocida “Pasada de Ta i a” y pasaba el ío Celemín po “Pasada Emped ada”, pa a
con inua luego hacia Ta i a a co a dis ancia de bo de o ien al de la Laguna de la
Janda; al llega a la al u a del “A oyo T impancha”, ya den o del ac ual é mino
72 Seguimos aquí a JURADO SÁNCHEZ, José: Caminos y pueblos de Andalucía (siglo XVIII).
Colección Galaxia. Se illa, 1989, 92.
73 Así en BENEYTO PÉREZ: El ca denal Albo noz…, 113.
74 Pue ollano es á a una co a 120 m s., Pue o de Facinas a unos 100 m s. y la To e de Benalup
ap oximadamen e a la misma al u a. El obje i o de es a o e, e a con ola isualmen e la llanu a de la
Janda desde su lado no e al igual que desde el su ealizaba la misma unción la o e de Pue ollano,
dis an es en e sí unos 30 kilóme os.
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Fig. 4.- I ine a io desde Se illa a la Ensenada de Valde aque os, en oc ub e de 1340
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a i eño, se bi u caba en dos amales; uno de ellos, el más di ec o a Ta i a c uzaba
“Pue ollano”75 y el o o se di igía hacia el Pue o de Facinas después de c uza
el cu so del Almodó a po la “Pasada de Tejada”. Es e amo del camino en e
Pue o de Facinas y Benalup, con e ido hoy en una pis a de ie a, une es a úl ima
población con la Nacional 340 siguiendo un azado muy pa ecido al que lle a on
las hues es c is ianas con ocasión de la ba alla del Salado.
A di e encia de lo que ocu ió en 1333, llama la a ención el escaso p og eso i i-
ne al en es e úl imo amo del camino que los lle aba hacia Ta i a. Puede que oda ía
espe a an los c is ianos que el sul án Abu l-Hasan abandona a el si io a Ta i a y se
desplaza a a las llanu as de la Janda como dice la G an C ónica76, pe o al espe anza
no enía sen ido en el momen o que llega on al ío Almodó a y desde aquí, ya
en la mañana del domingo ein inue e, se di igió el eje ci o cas ellano-po ugués
has a el Pue o de Facinas. Luego baja on en medio de “una niebla muy escu a
que azie y ue on assy oda la mañana” pegados al cu so del Río del Valle has a
llega “a la ma a do llaman la To e de los Vaque os; e i nco el ey don Al onso
sus iendas, e la delan e a puso eal con a la Peña del Çie o” 77. A mediodía de
aquel domingo debió llega el ejé ci o c is iano a sus luga es de acampada ya que
la dis ancia que sepa a la pasada del Almodó a y la “Peña del Cie o” onda los
quince kilóme os, espacio que se puede eco e en media jo nada de ma cha. Po
al azón, a las ue zas concejiles de Se illa les dio iempo aquel día a elimina los
“a inche amien os” –así dice el ca denal Gil de Albo noz – que habían dejado
los musulmanes jun o a la “Peña del Cie o” y acili a de es a mane a el paso del
es o del ejé ci o c is iano hacia las posiciones musulmanas. Mien as an o, el Rey
hacía un econocimien o del despliegue enemigo an es de euni su consejo pa a
es udia el plan de maniob a78.
Pe o no se ía con enien e i naliza el análisis de es e i ine a io desde Se illa
has a las ie as de Ta i a sin dedica unas líneas a dos llama i os aspec os elacio-
nados con el mismo: uno, quién aseso aba al ey de Cas illa en cues iones inculadas
a la conducción de la hues e; dos, po qué azón el ejé ci o cas ellano-po ugués dio
un lige o odeo y dejó las sie as de Salada iciosa, Fa es y Enmedio a la izquie da
de su eje de p og esión cuando podían habe u ilizado el camino más ec o hacia
Ta i a que no e a o o, como ya hemos dicho, que el que pasaba po “Pue ollano”.
Pues bien, elacionado con el p ime o de ellos cabe pun ualiza las e e encias de
la C ónica79 a es e de alle cuando dice que el ey de Cas illa enía un adalid que
se llamaba “Joan Ma inez Oma ” que había sido mo o y que po al mo i o no
pa icipaba en los consejos, pe o que e a un homb e muy “sabido ” de la gue a
75 Más abajo e emos algunos de alles de es e camino.
76 G an C ónica…, 392 y 395.
77 Ci amos aquí po G an C ónica…, 407. Obsé ese que es la angua dia la que acampa jun o
a la Peña del Cie o; po an o, el g ueso del ejé ci o debió hace lo más hacia el cu so del ya ci ado
ío del Valle.
78 Pa a más de alles éase G an C ónica, 409.
79 Páginas 342-343. Es os de alles con espec o al adalid se cuen an con ocasión del si io a
Algeci as.

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y que “… enie a con el Rey quando enció al Rey Alboacen ce ca de Ta i a , e
le guio la hues e po buenos luga es”. Y con espec o al segundo de los aspec os
a a a , aunque no se diga en la C ónica, que emos pensa que había dos azones
pa a abandona el camino a Ta i a po “Pue ollano”; la p ime a de ellas es que es e
camino no les o ecía con i anza su i cien e pa a baja lo con cie a segu idad debido
a la p oximidad de las sie as ci adas más a iba –que lo fl anquean a la de echa
en el sen ido de la ma cha– y las de Salada ieja y Ojén a mano izquie da cuando
se baja hacia el ma 80; pe o sin duda, la más impo an e de las azones e a que la
bajada po “Pue ollano” e minaba muy ce ca de las más ele adas posiciones
musulmanas, lo cual esul aba pelig oso en ex emo a la ho a de asen a la hues e
en las ho as p e ias a un comba e y después de a ias jo nadas de camino cuando
había que busca , po encima de cualquie o o aspec o, el descanso necesa io a
los e ec i os del ejé ci o bajo las máximas ga an ías de segu idad. Es a buscada
segu idad se la p opo cionaba al ejé ci o c is iano la en alladu a exis en e en e
la “Peña del Cie o” y el ma , azón po la cual la angua dia de aquel ejé ci o
mon ó allí su campamen o y el es o del ejé ci o pudo pe manece oda la a de del
día ein inue e y la noche siguien e p epa ándose pa a la ba alla sin pelig o de se
a acados; al iempo que disponían de agua y pas os en las egas del “Río del Valle”
y en los e enos aledaños a la Ensenada de Valde aque os.
No que emos en a en los po meno es del comba e ya que es os han sido
ampliamen e a ados en o os es udios, pe o no podemos deja de indica que la
es ancia de los eyes de Cas illa y Po ugal en Ta i a ue muy b e e. Pa ece se que
el día ein a y uno de oc ub e Al onso XI es u o en Ta i a o denando la epa ación
de los mu os de la ciudad y a mó caballe os a a ios je ezanos y a o o homb e de
A cos81. Al día siguien e, p ime o de no iemb e, salía el ejé ci o hacia Je ez po que
no enían p o isiones pa a con inua en Ta i a po más iempo82.
LOS ITINERARIOS PARA LA CONQUISTA DE ALGECIRAS
Aunque Se illa jugó un papel impo an e du an e la campaña de Algeci as, el
cen o de ope aciones du an e los p olegómenos de la misma lo es ableció el ey de
Cas illa en Je ez de la F on e a po encon a se más ce ca del Es echo. El con ol
de las aguas de és e e a undamen al pa a los planes del mona ca cas ellano pues
un desemba co de opas benime ines en la o illa no e del mismo hubiese pues o
80 En 1811 el gene al Copóns econoce que el e eno e a incómodo pa a la caballe ía po a a se
de un des i lade o con inuo. Véase así en: Dia io de las ope aciones de la Di isión Expediciona ia al
mando del ma iscal de campo don F ancisco de Copóns y Na ía. Imp en a del P ime Exé ci o. Vich,
1814, pp. 19-20.
81 ESTEBAN RAYÓN: His o ia de…, 61. Sin emba go, en opinión de Manuel GARCÍA FER-
NÁNDEZ, es o ocu ió el día 30 de oc ub e; éase es o en: Reges o documen al andaluz de Al onso XI
(1312-1350). Documen o 333.
82 HUICI MIRANDA, Amb osio: Las g andes ba allas de la econquis a du an e las in asiones
a icanas. Ins i u o de Es udios A icanos. Mad id, 1956, 348.
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en pelig o lo ganado as la ic o ia del Salado83. Es ando en Sego ia, en la p ime a
semana de mayo de 1242, supo de los p epa a i os de la fl o a musulmana y de la
ic o ia del almi an e Egidio Bocaneg a84 en el pue o de Bullones; pe o luego le
llega on o as más p eocupan es de la F on e a y a mediados de mayo, cuando es-
aba en Mad id, decidió desplaza se has a Je ez; así que dejó a buena pa e de sus
o i ciales en aquella illa y él hizo el camino a “…jo nadas g andes, como aquel
que a ia es e echo a co azon” 85. Es ando en El Ped oso –en la p o incia de Se-
illa, ecibió no icias de don Al onso Méndez –maes e de la O den de San iago–,
in o mándole de la llegada de la fl o a benime í a la cos a no e del Es echo. Llegó
a Se illa a mediodía y a oda p isa se eunió con algunos nobles enca gados de la
gua da de la F on e a y aco da on sali aquella a de pa a Je ez; po ello, esa noche
la comi i a “ ue a do mi allende de la To e de los He e os a una legua e el
o o día ue a come a las Cabezas de San Juan” . Y en las Cabezas es aba cuando
le lle a on una ca a en la que se le in o maba de la ic o ia na al del almi an e
Egidiol Bocaneg a en e a Algeci as. Las no icias no podían se mejo es, así que
sin pe de iempo alguno el ey salió de Cabezas de San Juan y ue a acampa a la
“Laguna de Tollos”. Al día siguien e –es amos a caballo en e i nales de mayo y
p ime os de junio–, don Al onso con inuó su camino hacia Je ez y an es de llega
a la illa le llegó su adalid, Juan Ma ínez Homa , con un mensaje del almi an e en
el que le daba cuen as de una nue a ic o ia na al en e a la desembocadu a del
ío Guadalmesí, en la que además se había cogido un abundan e bo ín. Al en e a se
de es as buenas no icias, cuen a la C ónica que don Al onso descabalgó de la mula
que mon aba y se a odilló en el suelo dando g acias a Dios86.
El ein idós de junio es aba oda ía el ey en Je ez87 donde se ue on euniendo
los maes es de las ó denes, icos-homb es y concejos de la F on e a, así como el
a zobispo de Toledo. Fue a i nales de es e mes88 y al en e de su ejé ci o cuando
el ey de Cas illa inició el camino hacia la ensenada de Ge a es con la in ención de
hace una isi a a la fl o a c is iana allí ondeada. No indica la C ónica el i ine a io
seguido en es a ocasión, pe o sí señala que don Al onso o denó a los suyos que
oma an “ alegas” pa a cinco días89 y dispuso además que se ca ga an alimen os en
las na es que se desplaza ían has a Ge a es. Conociendo es os de alles y sabiendo
que en 1333 el camino has a Gib al a se hizo en cua o días, cabe supone que se
83 SÁNCHEZ –ARCILLA BERNAL, José: Al onso XI (1311-1350). Edi o ial la Olmeda. Bu gos,
1995, 240-241
84 El almi an e Bocaneg a, geno és de nacimien o, en ó al se icio de Cas illa cuando se p esen ó
en Se illa con 15 gale as en el mes de agos o de 1341. Así en CALDERÓN ORTEGA , José Manuel
y F ancisco Ja ie DÍAZ GONZÁLEZ: <<Los almi an es del “siglo de o o” de la Ma ina cas ellana
medie al >>. En la España Medie al, nº 24. Mad id, 2001, p. 328.
85 C ónica…, 339.
86 C ónica…, 340.
87 LADERO QUESADA, Miguel Ángel y Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ: “La población en la
on e a de Gib al a y el epa imien o de Veje (siglos XIII y XIV)”. His o ia Ins i uciones y Docu-
men os, nº 4 (1977) Se illa, 242.
88 C ónica…, 342
89 C ónica…, 341.
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hicie a el camino has a Ta i a en es días empleando las p o isiones es an es en
el desplazamien o desde es e plaza has a Ge a es; po que en es e úl imo amo del
camino no se daban las mismas condiciones de segu idad que desde Je ez a Ta i a.
No esul a nue o, ni ampoco se ía la úl ima ez, que los con ingen es mili a es se
ean obligados a educi su elocidad de p og esión en bene i cio de la segu idad
cuando los e ec i os de un ejé ci o se desplazan po i ine a ios pocos segu os; la
mues a de lo an e io es que un mes más a de, cuando inició el de i ni i o ce co
de Algeci as, hizo es e mismo echo del camino en un pa de días al y como
a a emos más adelan e.
Vis o lo que había ocu ido o as eces, no esul a desencaminado supone que
con an elación al inicio del iaje uesen pasando las hues es a la o illa izquie da del
Guadale e y en el p ime día de iaje acampa an en las p oximidades de Medina
Sidonia – amo de unos ein icinco kilóme os–, el segundo lo hicie an jun o al
Ba ba e o al Celemín – amo de ein e a ein icinco kilóme os–, y el e ce día
camina an has a ein a y cinco kilóme os –aho a sí po “Pue ollano”–, pa a llega
al “Río de la Vega” donde p esumiblemen e pudo acampa el ejé ci o que, como
sabemos, no en aba en las illas po los p oblemas que ello podía aca ea . Una ez
en las p oximidades de Ta i a, la hues e enía dos caminos pa a llega a Ge a es: uno
que bo deaba la cos a, y o o que discu ía po el in e io muy p óximo al azado
que hoy iene la ca e e a nacional N-340. Como es e úl imo ue el camino que
u ilizó el ey de Cas illa a i nales de julio, según dice la C ónica y después e emos
con más de enimien o, nos inclinamos a pensa que ue ambién el seguido un mes
an es. Es e camino, que subía po el alle del hoy conocido “A oyo del Re i o”,
has a alcanza el “Pue o de la Tabla” –luga donde enlaza con el alle del “Río de
la Vega”, coincidía en buena pa e de su azado con la calzada omana que unía
Ca eya con Mella ia90 y sus huellas, a eno de lo que se ecoge en el Lib o de
Mon e ía, e an palpables en el siglo XIV. En el ex o ci ado91 se le señala como el
“camino some o de Ta i a a Algezi as”, y más signi i ca i amen e oda ía como el
“camino ieio que ua de Algezi a a Ta i a”. Es os cali i ca i os de “some o” (que
pasa po la cima), y especialmen e el “ ieio”, nos hace pensa –po las ca ac e ís-
icas del azado92 y po la denominación que emplea el au o 93– en las huellas de
la ieja calzada omana, al como an es hemos apun ado.
El camino que es amos siguiendo en e Ta i a y Algeci as –al que al–Id isi94
le asignaba dieciocho millas de longi ud– y que como hemos dicho pasaba po el
“Pue o de la Tabla”95, aldeaba después en e las lade as de la hoy denominada
90 Puede e se en el abajo ya ci ado de ROLDÁN HERVÁS: I ine a ia Hispana.
91 Lib o de la Mon e ía, 698.
92 No ol idemos que las calzadas omanas se ca ac e izaban po acome e el c uce de los sis emas
mon añosos pasando lo más p óximo posible a la cumb e.
93 Ya sabemos que el Lib o de Mon e ía ue esc i o en iempos de Al onso XI. Ob a pe sonal del
mona ca o de su cí culo áulico, lo in e esan e aquí es el econocimien o de la an igüedad del camino.
94 AL- IDRISI: Los caminos de Al-Andalus en el siglo XII. Es udio, edición, aducción y ano a-
ciones po Jassim Abid Mizal. CSIC.. Mad id, 1989, 79.
95 Véanse más da os sob e es e camino en nues o a ículo: “Los caminos y cañadas de Ta i a en
los i ine a ios de Al onso XI”. Ha sido publicado en la e is a Alja anda, nº 53 (2004). Ta i a.
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Sie a del Cab i o po lo al o de los alles del “A oyo de la Viñas” y de “Alhe-
líes”, luga es en los que, sob e el mismo camino, se colocaban las “ oce ías”
–seguimos aquí las écnicas de caza del Lib o de la Mon e ía– y las “a madas”
en los pun os más bajos de los ci ados alles96. El c uce sob e el ío Guadalmesí lo
hacía el camino po debajo de una angos u a de la sie a –“pasada” dice el Lib o
de la Mon e ía97– pa a di igi se luego lomas a iba has a el ”Po iguelo” 98, que no
debe se o o que el ac ual Pue o del Bujeo. En es e pue o “que es en e Ta i a e
Algeci as” acampó una noche el ey Al onso XI y su hues e en el iaje de i nales
de julio de 1342 cuando iba decidido a pone si io a Algeci as99. Es casi segu o
que lo hicie a en el iaje que aho a a amos ealizado un mes an es; y ambién es
p obable que en es a ocasión, como le ocu ió en julio, les lle a a odo el día en
eco e los diez u once kilóme os que sepa an la desembocadu a del “Río de la
Vega” de las lomas del Bujeo.
Cabe pensa que los benime ines de Algeci as no le da ían acilidades pa a
desplaza se po aquel amo del i ine a io – azón que nos con i ma ía los mo i os
po los cuales el ejé ci o cas ellano no siguió en 1333 po el camino más co o en e
Alcalá y Algeci as–, y ambién nos explica ía el hecho de que los adalides hubie-
sen elegido el luga de acampada eniendo a e agua dia el cu so del Guadalmesí
donde podía dispone de agua, hie ba y leña, elemen os indispensables como ya se
ha dicho en la elección de un buen luga de acampada pa a a ende las necesidades
mínimas de los e ec i os que en onces lle aba100. Dadas las ci cuns ancias que
enimos apun ando, es muy p obable que el ejé ci o llega a a Ge a es an es del
mediodía del quin o de ma cha desde Je ez. Una ez allí la hues e debió acampa en
las egas que o man el “A oyo del Lobo”, el “Ma chenilla”, y “Río Píca o”, luga
abundan e de agua e hie ba pa a epone a los animales después de una ma cha de
cinco días. Po en onces in en ó don Al onso de pe suadi a los suyos pa a inicia
el ce co a Algeci as, aunque no consiguió con ence los po que los e ec i os de la
hues e e an insu i cien es y no enían p o isiones pa a comenza una ope ación del
calado que p e endía el Rey.
En los p ime os días del mes de julio de 1342 e o nó el ey de Cas illa a
Je ez siguiendo, con oda p obabilidad, el mismo camino de la ida a Ge a es. Con
la i me decisión de pone si io a Algeci as ue disponiendo la llamada de los
icos-homb es del eino y no dudó en hace un iaje a Se illa, ida y uel a po el
Guadalqui i desde Sanlúca de Ba ameda, pa a ap emia la salida de homb es y
iandas. De nue o en Je ez siguió acumulando pe echos y como p e eía que el
siguien e in ie no lo pasa ía sob e Algeci as, en e o as muchas cosas o denó hace
“ …puen es en loga es con enibles, e ende eza los caminos en muchos loga es
desde Xe ez as a Algeci a”. Así las cosas, dispuso el ey la salida de Je ez el día
96 Seguimos aquí al Lib o de la Mon e ía, 698.
97 Ibídem, 699.
98 Ibídem.
99 C ónica…, 343.
100 Según la C ónica, 342, en aquella ocasión le acompañaban 2.300 homb es a caballo y es
mil peones.