scieee Science in your language
[es] (orig)

Vestigios de doscientos años: México, historia política y biografía

Read accessible full text

Vestigios de doscientos años: México, historia política y biografía

Author: Sáez de Nanclares, Mauricio
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1999
Source: https://idus.us.es/bitstreams/f95c419e-e16b-4465-b4f2-f3f2dc4674d4/download
RESEÑAS
Ves igios de doscien os años:
México, his o ia polí ica y biog a ía
Mauncio
Sáez
de
Nancla es
En ique K auze: Siglo
de
caudillos. Biog a ía polí ica de México (1810-1910),
Ba celona, Tusque s, 1994. Biog a ía del pode . Caudillos
de
la e olución
mexicana (1910-1940), Ba celona. Tusque s, 1997.
La
p esidencia impe ial.
Ascenso
y caída del sis ema polí ico mexicano (1940-1996), Ba celona,
Tusque s, 1997.
Con
La p esidencia impe ial, publicada en 1997, En ique K auze culmina lo
que ha e minado siendo una ilogía, compues a, además, po Biog a ía del
pode -cuya p ime a e sión se publicó du an e
los
años
80-
y Siglo
de
caudi-
llos, ob a con
la
que
su
au o ob u o, en 1993,
el
P emio Comillas
de
Biog a-
ía. Es a ilogía cons i uye una ob a no able en la que su au o ha desa olla-
do una peculia concepción del abajo
de
his o iado .
La a ea que K auze ha emp endido en la ilogía se encuen a a apada
en medio de una ensión inicial: ha que ido elabo a una his o ia polí ica de
México a pa i
de
las biog a ías de sus p incipales pe sonajes
-y
con ello se
es á indiendo ibu o
al
labo ioso quehace
de
his o iado es y agen es
del
po-
de es a al, aquellos que han esc i o la his o ia nacional, una de las pied as
maes as de la p opia "cons ucción nacional"
-.
Hay a ios aspec os
de
es a
ensión. La biog a ía emplea ace camien os a la ida de una pe sona, como
mucho a los cí culos que ecuen a, según
se
suele deci ; la his o ia polí ica
o ece isiones pano ámicas en las que apa ecen amas complejas donde in-
e ienen di e sos ac o es, p ocesos de la go alcance; usualmen e, una his o ia
polí ica
se
e ie e
al
conjun o de sucesos que han enido luga en omo
al
hecho
de en en a
(y
esol e o no) el p oblema polí ico de una unidad his ó ico-
social. Al bióg a o le p eocupa
pene a
en la in imidad de los pe sonajes:
ac úa como un in uso que husmea en
su
ida p i ada; el his o iado , sob e
odo
si
se ha emba cado en la a ea de elabo a una his o ia polí ica, huye de
la in imidad y examina la ida pública.
La
biog a ía p oduce ela os en
los
que
Ves igios
de
doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a ia 173
nos eunimos con
los
pe sonajes, adqui imos amilia idad
con
ellos;
los obse -
amos como
se
mi a a alguien cuando se
han
desmo onado
las
pa edes que nos
hacían con empla los como se es inalcanzables. La his o ia polí ica obse a la
ida de los indi iduos en la medida en
que
esul an signi ica i as pa a el
p o-
blema polí ico en en ado. Tan o en ma e ia
de
in e és cognosci i o como
en
lo que espec a a las exigencias lógicas, discu si as y es ilís icas
que
en aña
cada una
de
es as modalidades, en e
la
biog a ía y
la
his o ia polí ica hay una
he e ogeneidad cuya conciliación esul a, cuando menos, p oblemá ica.
Dos
planos,
dos his o ias
El p ocedimien o empleado a
lo
la go de la ilogía pa a en en a es e
desa ío consis e en cons ui los dos planos po los que hab án
de
anscu i
sendas his o ias. En uno de ellos apa ece,
en
calidad
de
señal o ien ado a, el
p oblema polí ico, que queda plan eado
en
el mismo momen o
en
que
se e ige
la p e ensión de cons i ui un Es ado, el México independien e con
el
que, en
cie o sen ido, a anca el siglo XIX.
En
es e plano, la secuencia his ó ica
adquie e aquel " i mo len o" del que ha hablado B audel: un conjun o de es-
pues as ins i ucionales que, a la uel a de los años, o bien e minan siendo in-
su icien es, ines ables y ca en es de apoyo, al ez sencillamen e inadecuadas;
o bien se consolidan y adquie en la ma ca du ade a
de
lo
ins i uido. Es en el
segundo plano p ecisamen e en el que apa ece án las biog a ías:
el
plano de
los indi iduos y los g upos, el de las expe iencias indi iduales que ma can a
los pe sonajes y los lle an, en medio de los a a a es p opios
de
una pe spec-
i a biog á ica, a si ua se en uno de los polos donde hab án
de
elabo a se
aquellas espues as que i án a pa a
al
plano indicado en p ime luga .
De
es a
mane a, el p oblema polí ico, el núcleo de la his o ia del i mo len o, si e
como una especie de as ondo de las acciones que comp enden es e segundo
plano, el p opiamen e biog á ico.
En e ambos hay una pieza que los a icula: las gene aciones. Con es e
concep o, omado de O ega y Gasse , K auze ha elabo ado
el
mecanismo po
el cual las biog a ías pueden adqui i peso en la his o ia. Las gene aciones
no
sólo cons i uyen un espacio en el que cie as ideas
se
ea i man po medio del
abajo cons an e que las in e acciones co idianas eje cen en sus miemb os;
ambién ep esen an el a e ac o po el que esas ideas, y las biog a ías a las
que es án con ingen emen e adhe idas, llegan a
la
ida pública, eciben apoyo
y desa ían a los ad e sa ios. Las biog a ías
se
enlazan en gene aciones y son
és as
-no
los indi iduos conside ados po sepa ado- las que poseen la capaci-
174 A auca ia
N o.
2
dad de in e eni en los hechos his ó icos po medio
de
las espues as
que
an
elabo ando y cons uyendo.
El p oblema polí ico cen al es á o mulado
en
una p egun a en o no
de
la cual odo mundo se alinea: ¿mona quía o epública? Una lec u a
de
la ob a
que man enga p esen e es a pe spec i a del i mo len o ad e i á
su
ca ác e
plenamen e ac ual, a despecho
de
la espues a, con unden e en apa iencia,
con
que la p opia le a cons i ucional es ablece el
polo
que ha esul ado, a
su
modo, ganado : la epública. No
es
g a ui o que el e ce olumen
de
la
ilo-
gía enga po í ulo un oxímo on: la p esidencia impe ial. De un incie o siglo
de caudillos, as un la go pe íodo en el que
no
hab án
de
es a ausen es algu-
nos des en u ados ensayos, se llega a ese con asen ido con empo áneo: epú-
blica pe o moná quica, mona quía pe o epublicana. Después
de
la la ga a-
esía, el plano de la his o ia polí ica llega a e ela algunos mis e ios de
la
pseudosolución cons uida, esa "pa adoja eal"
que
es el égimen polí ico
mexicano. Con una mezcla especial de c ueldad y sabidu ía, su his o ia
ha
sabido inco po a
-po
medio de una cie a clase de Au hebung hegeliana, ese
sup imi , inco po a y supe a simul áneo-
las
opciones de o adas: complici-
dad que la con ie e en un eno me campo
de
negociaciones y ansg esiones
con inuas.
Hay que ag ega que el p oblema polí ico, al menos en
el
a amien o
que o ece la ilogía, no se educe a lo an e io . Repá ese en que la la ga
lis a de nomb es que co esponden a los pe sonajes biog a iados son
los
mis-
mos que llenan
al
país en sus plazas, sus calles, sus ja dines, ciudades, mo-
numen os
...
Es deci , la ida co idiana
-laica-
de
la inmensa mayo ía
de
los
mexicanos. Pe o ¿es la his o ia polí ica mexicana
un
p oceso e ec i amen e
laico, como
se
ha empeñado la e sión o icial en hace lo apa ece ? Pa ecie a
que la "his o ia nacional" caminase en pa alelo con la secula ización que
ha
i ido México: los pe sonajes his ó icos son algo pa ecido a una enca nación
de
ese p oceso.
Se
pie de de is a, de es e modo, que al ca adu a
no
es
sino
la e sión que ha elabo ado el polo ganado de la dispu a. Un mé i o
de
la
ilogía es que pone bajo la sospecha de simulación es e laicismo his ó ico
y,
al
hace lo, consigue que es e ing edien e apa ezca
de
mane a con inua,
no
sólo
como aquel en en amien o en e ins i uciones con
sus
g andes p e ensiones de
dominación, sino como un componen e del compo amien o
de
muchos pe so-
najes. Juá ez y Díaz apa ecen ca ac e izados como "mís icos del pode "; Za-
pa a hab á
de
ep esen a la ida comuni a ia
de
los pueblos campesinos indí-
genas, con sus san os y sus c eencias p o undas; y Cá denas ac ua á ambién
como mo ido po una
e
que en poco hab á
de
dis ingui se
de
la que anima la
ac i ud eligiosa.
Ves igios de doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a ía 175
Pod ía con inua se, en esa línea, cues ionando po aquello
que
se
le
hace
apa ece como e dad i e u able, deslizado en el apa en emen e inocuo len-
guaje clasi ica o io, esa doxa que se o ma u ina iamen e po la acción a la
ez sis emá ica e i eba ible de lo que "sencillamen e
es
así": la
his o ia
de
México
¿es
ealmen e una his o ia nacional, una his o ia hecha sólo po mexi-
canos, es deci pe sonas cuyos cue pos nacie on en es e e i o io y
cuyos
espí i us u ie on siemp e en la mi a lo
que
acabó siendo na ado
como
na-
ción? Pues bien, no. E ec i amen e, en
ese
siglo de caudillos han de apa ece
quienes aboga on po un México a la española, como
los
c iollos, o un México
a la ancesa, como los conse ado es. Maximiliano
no
sólo iene una biog a-
ía, sino ambién su p opia concepción del p oblema polí ico, pa a
el
que p o-
puso soluciones. Du an e an o iempo se
ha
acep ado
que
el
p oblema polí ico
de
México e a una a ea de los mexicanos (dicho con
ese
ono exclusi is a que
al
mismo iempo es imula y e ela un nacionalismo un an o inmadu o), que
hay que conside a un ac o de a día jus icia es a inclusión, aunque le p oduz-
ca mig aña a los edi icado es
de
la doxa nacional.
Con odo, lo especí ico de la emp esa que ha acome ido K auze es que
es á hecha pa a con e i se en una e sión, ya que
no
nue a -hay un dila ado
ca álogo de es udios his ó icos que han ampliado la es echa e sión
o icial-,
sí
in luyen e de la his o ia, una e sión compa ida po muchas pe sonas, una
e sión que hab á de ansmi i se ya
no
en
las aulas
de
las
escuelas p ima ias,
sino po ele isión. La ilogía es á
hecha
pa a dispu a le a la o icial,
en
el
campo mediá ico, su ascendien e. Las in es igaciones
de
K auze ya
han
se -
ido pa a la p oducción de eleno elas his ó icas y documen ales; y quizá es-
én a la espe a de se con e idas en películas.
Mo i os
y
azones
Pa a un p opósi o de ese ipo puede se que esul e ú il el en oque bio-
g á ico. Un manejo dies o de sus p ocedimien os se á capaz
de
con e i un
ela o cansado y minucioso en una exci an e inspección de la ida
de
los pe -
sonajes (con alguna dosis de mo bo, p obablemen e). Pe o hay que ad e i
que aquí cob a p esencia la ensión en e el en oque biog á ico y la his o ia
polí ica.
La
biog a ía, especialmen e
la
que elabo a K auze, pe sigue los
mo i os de las acciones: es capaz, incluso,
de
esca ba en el pasado del pe -
sonaje pa a encon a ahí, en de alles, el combus ible que le ha lle ado a ac-
ua ul e io men e de algún modo de e minado.
Uno
de
los ejemplos quizá más
ilus a i os es el de aquel libe al del siglo XIX, Melcho Ocampo, el mismo
176
A auca ia
N o.
2
que se enca gó de elabo a la legislación en
ma e ia
amilia con la
que
el
nacien e Es ado mexicano ope aba la sepa ación espec o de la iglesia. El
en-
oque biog á ico adop ado pe mi e adelan a hipó esis que pueden esul a des-
conce an es pa a quien aún
se
encuen a seducido
po
la es e eo ipada e sión
o icial. Ocampo, hé oe ejempla , acome ió esa
a ea,
al pa ece , po su
p o-
pio pasado, un pasado en el que apa ece con inuamen e la huella
de
su
aban-
dono en un o ana o. Sin emba go, desde el pun o
de
is a
de
la
his o ia polí-
ica
-esa
pe spec i a que iene en la mi a la con ingen e solución
al
p oblema
polí ico del México independien e-, ma e ias
de
es e ipo -que sin
duda
pueden
se muy e ec i as si se les explo a ace adamen e
en
los media- ienen
el
ago a oma
de
lo
i ele an e:
lo
que cuen a son las
azones
esg imidas po los
p opios pe sonajes en elación con sus acciones.
Pa a
los con empo áneos, los
mo i os son inaccesibles (ni siquie a las
e siones
añejas de los ac uales
papa azzi pod ían pone los en e amen e de mani ies o); lo único con que se
cuen a son las azones, esa sus ancia que, aducida
en
a gumen os y e ida
en la ida pública, con ie e en in e locu o es a odos aquellos pa a
los
cuales
el p oblema polí ico posee signi icación. El in e és cognosci i o
de
la biog a ía
pe sigue los mo i os, ese componen e del ue o in e no
-si
acaso es amos
en
condiciones de segui llamándole
" ue o"
-que
mue e
a la acción; pa a la
his o ia polí ica, el in e és es á, p incipalmen e,
en
las azones, pues es
en
elación a ellas que
el
desempeño del pe sonaje adquie e dimensiones.
Aho a bien,
es
e iden e que en e los mo i os y las azones
de
los
pe so-
najes biog a iados
no
hay coincidencia.
La
lec u a de la ilogía hace apa ece
e osímil que Made o incu siona a en la a ena polí ica en buena pa e po sus
iliaciones espi i is as, en lo cual no ue ajeno un mensaje admoni o io
de
su
he mano mue o;
que
buena pa e de las acciones emp endidas po Ca anza
se
ie an in luidas po su expe iencia on e iza, y que su ac uación como e olu-
ciona io se basa a en la c eencia de es a epi iendo aquellas acciones he oicas
que su condición
de
apasionado de la his o ia
le
pe mi ía conoce ; que
en
la
ac-
uación de Villa es u ie a p esen e de mane a cons an e
lo
que su biog a ía le
había depa ado como cua e o. Mien as los mo i os de
las
acciones
an
po un
lado, las azones que o ecen públicamen e, cuando lo hacen, son, po
lo
co-
mún, o as. ¿Signi ica es o que la his o ia es á hecha a base de men i as?
No hay que deja se lle a po una p egun a o mulada así: la ida social
es á edi icada sob e es a inaccesibilidad de los o os, a
lo
cual no escapan
ni
siquie a los hé oes nacionales. Impo a, sí, plan ea se o a cues ión:
¿las
azo-
nes o ecidas po los pe sonajes son simples acionalizaciones de sus mo i os,
un me o ac o de pone en palab as más o menos con incen es cualquie cosa
menos los " e dade os mo i os"? Cie amen e,
no
. Pa a que esas azones

Ves igios de doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a ía 177
engan algún alo hoy, end ían que
habe
ei indicado con algún
g ado
de
éxi o su pe inencia pa a la solución del
p oblema
polí ico que ienen
como
e e en e con inuo. Hemos de ajus a
cuen as
con las azones, no
con
los
mo i os. Mien as que po mediación
de
es os úl imos end emos
la
ocasión de
adqui i , en el mejo de los casos, lo
que
pod ía llama se una
admi ación
mesu ada po
los
pe sonajes
-ese
a ibu o que, en cie o modo, e ela la ma-
du ez con que un país puede llega a codea se con
su
p opia his o ia-,
con
las
azones es amos exigidos a sopesa las y, llegado
el
caso, a o ece o as (con
lo que, dicho sea
de
paso, es a emos con ibuyendo a edi ica una sue e de
acionalidad en la his o ia). Y
es
que el
lec o
de la his o ia polí ica, al ez
sin ad e i lo,
se
desdobla:
al
iempo que lee, se habili a
como
pa ícipe de esa
comunidad donde cuen an o pod ían
con a
las azones; en suma, el
lec o
eje ce imagina iamen e
su
ciudadanía; con el discu so biog á ico -al menos de
la a iedad en la que K auze
es
an conspicuo- el lec o
es
lle ado a
un
incón
donde,
lo
quie a o no, e mina ac uando
como
in uso.
La
ensión mencionada
al
p incipio cob a
su
máxima in ensidad
en
es e pun o:
el
his o iado bióg a o
K auze, an e él, se e á ap emiado a
se
más his o iado o más bióg a o, a
cons ui un lec o más ciudadano o más husmeado .
El
balance gene al de la
ilogía es deco oso; sin emba go, no
consigue
sos ene la consis encia del
discu so en odos los momen os.
Siglo
de
caudillos
Siglo
de
caudillos p incipia en las ies as del cen ena io:
se
cumplían
cien años de la independencia y el o gulloso égimen po i is a
se
p esen aba
a sí mismo como la culminación de una his o ia
de
p og eso. En medio de la
con emplación del esplendo oso ac o, al hace un ecuen o de
lo
que ha sido
ese siglo, empiezan a apa ece en la memo ia aquellos pe sonajes que has a
ese momen o habían pe manecido como silenciosos in i ados: Juá ez, Hidalgo,
Mo elos
...
Poco a poco, el lec o es anspo ado a o os iempos, cien años
exac os: los días en que daba inicio el siglo que aún celeb an
los
empe i olla-
dos asis en es
al
es ejo de Don Po i io. Nues o au o ap o echa ese esqui-
cio pa a p esen a el ema del p oblema polí ico que se ha en en ado a lo
la go de ese siglo. Al e lexiona sob e
la
limi ada in e p e ación que de él
ienen los po i is as
(y
que
se
ha exp esado cla amen e en
el
p opio es ejo),
se ab e un p olongado pa én esis
-que
ocupa á p ác icamen e odo
el
lib o- que
hab á de se i pa a conoce de ce ca a los pe sonajes his ó icos y pa a e-
lexiona , con el auxilio de su p i ilegiada mi ada, sob e lo que ha ocu ido
178 A auca ia N o. 2
con el p oblema polí ico que colec i amen e han en en ado. El lib o e mina
cuando ya se ha eco ido odo el siglo: los pe sonajes se han mos ado
de
cue po en e o, y Made o eco e el país ab iendo
con
ello una nue a época.
Días después del sonado es ejo, el égimen que ep esen aba
al
p og eso, el
po i ismo, end ía que econside a : algo deja ía
de
cuad a en e
su
e sión
y la sacudida que es aba
po
eni . Quedaban ensiones, p oblemas que
no
habían encon ado solución en esos cien años.
El pun o de is a na a i o del ex o inci a simul áneamen e a e isa qué
ha sucedido con el p oblema polí ico y a conoce a quienes han in e enido
di ec amen e en los sucesos. Es a es la ope ación
con
la que K auze consigue
cons ui los dos planos po los que anscu i án sendas his o ia:
las
biog a-
ías y la his o ia polí ica (lo cual, además, es á exp esado en el sub í ulo
del
olumen: se a a de una "biog a ía polí ica").
Siglo de caudillos es á o ganizado en cinco pa es. La p ime a, como
ya
dijimos, cons uye la pe spec i a con que hab á de e ocede se un siglo exac-
o. Las siguien es pa es es án dedicadas a las gene aciones: sace do es insu -
gen es, c iollos, libe ales y la gene ación que acompañó a Po i io Díaz.
En
ealidad, las pa es
11
y
111
es án dedicadas a la misma gene ación,
la
de los
c iollos, pe o se di ide en dos pa a si ua , po un lado, a los sace do es insu -
gen es, y po el o o, a los c iollos mili a es (I u bide y San a Anna, p inci-
palmen e). Simé icamen e,
en
las úl imas dos pa es apa ece la misma gene-
ación, la de los libe ales, que en p incipio odean a Juá ez y e minan apo-
yando a Díaz, los dos "mís icos del
pode ".
A di e encia de Biog a ía del
pode
y de
La
p esidencia impe ial,
el
p ime olumen mues a
un
especial empeño po hace apa ece el ca ác e
colec i o de la biog a ía. La es uc u a de los capí ulos ayuda a es e p opósi-
o, pe o la a iculación de las biog a ías se p oduce
po
los mecanismos
de
o mación de g upos, sob e la base
de
a inidades
en
las c eencias, y po
la
cons ucción de una lec u a especí ica del p oblema polí ico, ese e e en e
cons an e. Los hechos his ó icos apa ecen, así, como obse ados po
la
mi ada
de los pe sonajes y -cues ión oda ía
más
complicada- po las gene aciones.
Median e es e p ocedimien o, se alige a la ensión en e mo i os y azo-
nes. La pe spec i a de los pe sonajes con ibuye a man ene p esen e
al
lec o -
ciudadano, aquel que es á conce nido
con
las azones, aunque hay que deci
que el lec o más in e esado en los mo i os pod á con inua su indisc e a ins-
pección sin mayo es p oblemas.
Los p ime os en apa ece son, pues, los sace do es insu gen es, Miguel
Hidalgo y José Ma ía Mo elos. Que los di igen es del mo imien o independen-
is a sean dos sace do es es e elado , a juicio
de
K auze, de que
el
p oblema
Ves igios
de
doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a la 179
polí ico que hab ía
de
con igu a se a
lo
la go del siglo iene
en
su
in e io
una
ensión peculia en e el pasado y
el
u u o, . en e la adición y
la
mode nidad.
El mo imien o independen is a plan ea el p oblema
de
cons ui un Es ado
en
un mundo donde ya se exige
-la
ep esen ación de la mode nidad- que
sea
capaz de inco po a
al
mismo iempo un
pasado
eligioso e indígena, cuya ex-
p esión a eba ada ope a po medio de la igu a de Hidalgo.
El
"pad e
de
la
pa ia", como se lo conoce en la je ga o icial, apa ece con
sus
ma ices,
uno
de los cuales
-que
no
deja de se u bado - es su c eencia en
el
pode pu i i-
cado de la iolencia.
Cie amen e, la gene ación mejo ensamblada -quizás po
la
acción de
su p opio peso
en
la his o ia dominan e- es la libe al. La gene ación de los
c iollos es, po su pa e, la menos a iculada, la que his ó icamen e
apa ece
como una c ia u a desmadejada y con usa
-sin
duda po
la
acción
de
un
dis-
cu so dominan e que de conse ado a la
ha
con e ido en " e óg ada",
" eac-
ciona ia", con a ia al p og eso,
po
medio
de una alacia que a ue za
de
epe i se de iene hecho cie o-o De es a gene ación, Siglo
de
caudillos se
de iene en
dos
pe sonajes, Agus ín
de
I u bide y An onio López
de
San a Anna.
El p ime o, uno de los p incipales a í ices de la consumación
de
la
indepen-
dencia, ha sido colocado en la his o ia o icial, de mane a un an o a i iciosa,
del lado de los illanos, segu amen e po
habe
encabezado la p ime a expe-
iencia de e igi un impe io, que po su du ación y escaso éxi o iende a se
is o como una a sa. El segundo, quien hizo de su caudillismo una e dade a
a en u a pe sonal, el mismo que di igió la nación (si
se
le
puede llama así)
du an e la gos pe íodos del siglo XIX, ha enido que ca ga la gamen e
con
el
peso de habe es ado
al
en e del país cuando Es ados Unidos
se
adueñó de
un
e i o io que en los hechos nunca había sido, p opiamen e hablando, mexicano.
Ambos ep esen an una opción his ó icamen e de o ada que,
no
obs an e, ha
ing esado de con abando en las es uc u as polí icas.
Cada gene ación o ece no sólo sus pe sonajes, sino ambién
sus
limi a-
ciones, sus d amas in e nos y sus lecciones pa a
el
u u o.
El
d ama p incipal
de la gene ación de los c iollos es que se mues a incapaz de o ece una es-
pues a cohe en e
al
p oblema polí ico, en pa e po su al a
de
cohe encia in-
e na. Los caudillos ienen una idea demasiado emo a del p oblema que es án
en en ando, y los pensado es más lúcidos (Mo a y Alamán) es án social y po-
lí icamen e aislados, especialmen e el p ime o.
Es
cla o que las p opias ca en-
cias ins i ucionales de la época ob an en con a
de
la cohe encia que hab ía
eque ido es a gene ación. Pe o, a lo la go de
las
páginas subsis e una imp e-
sión más:
el
p oblema polí ico, ese núcleo de la his o ia que
la
p opia gene a-
ción es á esc ibiendo,
no
ha desa ollado aún odas
sus
posibilidades.
180 A auca ia N o. 2
La
gene ación libe al,
en
cambio, iene
una
comp ensión más cla a
del
p oblema que en en a: és e
ha
desplegado aún
más
sus posibilidades y
ies-
gos. Siendo, sin emba go, cohe en e in e namen e
en
las espues as
que
elabo-
a, es a gene ación de uye de modo paula ino y sis emá ico aquello
que
había
sido su idea io: las ins i uciones que
han
ido o jando no se han
undido
con
las
o mas igen es de la ida social;
no
es án, pues, ins i uidas.
Es
la
gene ación
que edi ica la e sión ganado a, pe o,
al
mismo iempo, e mina de o ada,
no
po
el
paso
ineluc able de los años,
sino
po
un
p oceso
de o a índole:
el
componen e au odes uc i o de la "mís ica del
pode "
de Juá ez.
La
gene ación acaudillada
po
Po i io
Díaz,
que
accede al es ado
du-
an e el úl imo cua o del siglo, puede e se
como
la que enca na una
cie a
madu ación polí ica, un paula ino en ejecimien o ins i ucional, pa alelo al
del
p opio caudillo y en con as e con esa ju en ud polí ica que pa ece ep esen a -
se a a és de su p edeceso a. Los a eglos polí icos po i is as pa ecen exp e-
sa una "educación sen imen al" laube iana, esa habilidad pa a ansigi
po
cuya mediación se han log ado ali ia las he idas
que
no ue on cu adas en
su
día
po
una gene ación en a ios sen idos inmadu a.
La
paz po i iana, época
do ada de la es abilidad, pa ece descansa
en
la
malicia
ins i uida, la
misma
que
ha
p oducido
un
pac o his ó ico en e las ue zas que an e io men e habían
di idido al país en la lucha po impone la espues a al p oblema polí ico.
Una
·
ase de Jus o Sie a, a p opósi o del égimen
en
la
época de Díaz, exp esa
es e
a eglo,
que de odos modos
hab ía
de se ines able: " i imos en
una
mona quía con opajes epublicanos".
Siglo de caudillos es el olumen
en
que la ensión mencionada
al
inicio
apa ece mejo a ada. Aquí el K auze bióg a o no de o a al K auze his o ia-
do , como ocu e en a ias pa es de Biog a ía del pode . Tan o
las
biog a ías
como el ensamblaje de las gene aciones ienen pe manen emen e como as-
ondo el p oblema polí ico del México independien e. Además, el p ocedimien-
o adop ado pe mi e e i a dos écnicas de ec uosas: la p ime a, que los g upos
se
p esen en
como si se a a a de
una
especie de
ob a
ea al en la que
ya
es án dispues os los papeles y sólo al a que apa ezca ese "ac o colec i o";
la segunda
-en
cie o modo simila a
la
p ime a-,
que
esos g upos sean
una
e sión mexicana de sus homólogos
en
los p ocesos, digamos, clásicos de edi-
icación de los Es ados (clases medias, p o esiones libe ales, bu guesía, e c.).
Las gene aciones que se an cons uyendo apa ecen
en
pa e po los desa íos
que se hacen p esen es a odo mundo, y en pa e
po
esas con ingencias g a-
cias a las cuales cie as biog a ías
pueden
en elaza se y adqui i su ca ác e
colec i o.