scieee Open visual document viewer

Vestigios de doscientos años: México, historia política y biografía

Sáez de Nanclares, Mauricio

Full text

RESEÑAS Ves igios de doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a ía Mauncio Sáez de Nancla es En ique K auze: Siglo de caudillos. Biog a ía polí ica de México (1810-1910), Ba celona, Tusque s, 1994. Biog a ía del pode . Caudillos de la e olución mexicana (1910-1940), Ba celona. Tusque s, 1997. La p esidencia impe ial. Ascenso y caída del sis ema polí ico mexicano (1940-1996), Ba celona, Tusque s, 1997. Con La p esidencia impe ial, publicada en 1997, En ique K auze culmina lo que ha e minado siendo una ilogía, compues a, además, po Biog a ía del pode -cuya p ime a e sión se publicó du an e los años 80- y Siglo de caudi- llos, ob a con la que su au o ob u o, en 1993, el P emio Comillas de Biog a- ía. Es a ilogía cons i uye una ob a no able en la que su au o ha desa olla- do una peculia concepción del abajo de his o iado . La a ea que K auze ha emp endido en la ilogía se encuen a a apada en medio de una ensión inicial: ha que ido elabo a una his o ia polí ica de México a pa i de las biog a ías de sus p incipales pe sonajes -y con ello se es á indiendo ibu o al labo ioso quehace de his o iado es y agen es del po- de es a al, aquellos que han esc i o la his o ia nacional, una de las pied as maes as de la p opia "cons ucción nacional" -. Hay a ios aspec os de es a ensión. La biog a ía emplea ace camien os a la ida de una pe sona, como mucho a los cí culos que ecuen a, según se suele deci ; la his o ia polí ica o ece isiones pano ámicas en las que apa ecen amas complejas donde in- e ienen di e sos ac o es, p ocesos de la go alcance; usualmen e, una his o ia polí ica se e ie e al conjun o de sucesos que han enido luga en omo al hecho de en en a (y esol e o no) el p oblema polí ico de una unidad his ó ico- social. Al bióg a o le p eocupa pene a en la in imidad de los pe sonajes: ac úa como un in uso que husmea en su ida p i ada; el his o iado , sob e odo si se ha emba cado en la a ea de elabo a una his o ia polí ica, huye de la in imidad y examina la ida pública. La biog a ía p oduce ela os en los que Ves igios de doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a ia 173 nos eunimos con los pe sonajes, adqui imos amilia idad con ellos; los obse - amos como se mi a a alguien cuando se han desmo onado las pa edes que nos hacían con empla los como se es inalcanzables. La his o ia polí ica obse a la ida de los indi iduos en la medida en que esul an signi ica i as pa a el p o- blema polí ico en en ado. Tan o en ma e ia de in e és cognosci i o como en lo que espec a a las exigencias lógicas, discu si as y es ilís icas que en aña cada una de es as modalidades, en e la biog a ía y la his o ia polí ica hay una he e ogeneidad cuya conciliación esul a, cuando menos, p oblemá ica. Dos planos, dos his o ias El p ocedimien o empleado a lo la go de la ilogía pa a en en a es e desa ío consis e en cons ui los dos planos po los que hab án de anscu i sendas his o ias. En uno de ellos apa ece, en calidad de señal o ien ado a, el p oblema polí ico, que queda plan eado en el mismo momen o en que se e ige la p e ensión de cons i ui un Es ado, el México independien e con el que, en cie o sen ido, a anca el siglo XIX. En es e plano, la secuencia his ó ica adquie e aquel " i mo len o" del que ha hablado B audel: un conjun o de es- pues as ins i ucionales que, a la uel a de los años, o bien e minan siendo in- su icien es, ines ables y ca en es de apoyo, al ez sencillamen e inadecuadas; o bien se consolidan y adquie en la ma ca du ade a de lo ins i uido. Es en el segundo plano p ecisamen e en el que apa ece án las biog a ías: el plano de los indi iduos y los g upos, el de las expe iencias indi iduales que ma can a los pe sonajes y los lle an, en medio de los a a a es p opios de una pe spec- i a biog á ica, a si ua se en uno de los polos donde hab án de elabo a se aquellas espues as que i án a pa a al plano indicado en p ime luga . De es a mane a, el p oblema polí ico, el núcleo de la his o ia del i mo len o, si e como una especie de as ondo de las acciones que comp enden es e segundo plano, el p opiamen e biog á ico. En e ambos hay una pieza que los a icula: las gene aciones. Con es e concep o, omado de O ega y Gasse , K auze ha elabo ado el mecanismo po el cual las biog a ías pueden adqui i peso en la his o ia. Las gene aciones no sólo cons i uyen un espacio en el que cie as ideas se ea i man po medio del abajo cons an e que las in e acciones co idianas eje cen en sus miemb os; ambién ep esen an el a e ac o po el que esas ideas, y las biog a ías a las que es án con ingen emen e adhe idas, llegan a la ida pública, eciben apoyo y desa ían a los ad e sa ios. Las biog a ías se enlazan en gene aciones y son és as -no los indi iduos conside ados po sepa ado- las que poseen la capaci- 174 A auca ia N o. 2 dad de in e eni en los hechos his ó icos po medio de las espues as que an elabo ando y cons uyendo. El p oblema polí ico cen al es á o mulado en una p egun a en o no de la cual odo mundo se alinea: ¿mona quía o epública? Una lec u a de la ob a que man enga p esen e es a pe spec i a del i mo len o ad e i á su ca ác e plenamen e ac ual, a despecho de la espues a, con unden e en apa iencia, con que la p opia le a cons i ucional es ablece el polo que ha esul ado, a su modo, ganado : la epública. No es g a ui o que el e ce olumen de la ilo- gía enga po í ulo un oxímo on: la p esidencia impe ial. De un incie o siglo de caudillos, as un la go pe íodo en el que no hab án de es a ausen es algu- nos des en u ados ensayos, se llega a ese con asen ido con empo áneo: epú- blica pe o moná quica, mona quía pe o epublicana. Después de la la ga a- esía, el plano de la his o ia polí ica llega a e ela algunos mis e ios de la pseudosolución cons uida, esa "pa adoja eal" que es el égimen polí ico mexicano. Con una mezcla especial de c ueldad y sabidu ía, su his o ia ha sabido inco po a -po medio de una cie a clase de Au hebung hegeliana, ese sup imi , inco po a y supe a simul áneo- las opciones de o adas: complici- dad que la con ie e en un eno me campo de negociaciones y ansg esiones con inuas. Hay que ag ega que el p oblema polí ico, al menos en el a amien o que o ece la ilogía, no se educe a lo an e io . Repá ese en que la la ga lis a de nomb es que co esponden a los pe sonajes biog a iados son los mis- mos que llenan al país en sus plazas, sus calles, sus ja dines, ciudades, mo- numen os ... Es deci , la ida co idiana -laica- de la inmensa mayo ía de los mexicanos. Pe o ¿es la his o ia polí ica mexicana un p oceso e ec i amen e laico, como se ha empeñado la e sión o icial en hace lo apa ece ? Pa ecie a que la "his o ia nacional" caminase en pa alelo con la secula ización que ha i ido México: los pe sonajes his ó icos son algo pa ecido a una enca nación de ese p oceso. Se pie de de is a, de es e modo, que al ca adu a no es sino la e sión que ha elabo ado el polo ganado de la dispu a. Un mé i o de la ilogía es que pone bajo la sospecha de simulación es e laicismo his ó ico y, al hace lo, consigue que es e ing edien e apa ezca de mane a con inua, no sólo como aquel en en amien o en e ins i uciones con sus g andes p e ensiones de dominación, sino como un componen e del compo amien o de muchos pe so- najes. Juá ez y Díaz apa ecen ca ac e izados como "mís icos del pode "; Za- pa a hab á de ep esen a la ida comuni a ia de los pueblos campesinos indí- genas, con sus san os y sus c eencias p o undas; y Cá denas ac ua á ambién como mo ido po una e que en poco hab á de dis ingui se de la que anima la ac i ud eligiosa. Ves igios de doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a ía 175 Pod ía con inua se, en esa línea, cues ionando po aquello que se le hace apa ece como e dad i e u able, deslizado en el apa en emen e inocuo len- guaje clasi ica o io, esa doxa que se o ma u ina iamen e po la acción a la ez sis emá ica e i eba ible de lo que "sencillamen e es así": la his o ia de México ¿es ealmen e una his o ia nacional, una his o ia hecha sólo po mexi- canos, es deci pe sonas cuyos cue pos nacie on en es e e i o io y cuyos espí i us u ie on siemp e en la mi a lo que acabó siendo na ado como na- ción? Pues bien, no. E ec i amen e, en ese siglo de caudillos han de apa ece quienes aboga on po un México a la española, como los c iollos, o un México a la ancesa, como los conse ado es. Maximiliano no sólo iene una biog a- ía, sino ambién su p opia concepción del p oblema polí ico, pa a el que p o- puso soluciones. Du an e an o iempo se ha acep ado que el p oblema polí ico de México e a una a ea de los mexicanos (dicho con ese ono exclusi is a que al mismo iempo es imula y e ela un nacionalismo un an o inmadu o), que hay que conside a un ac o de a día jus icia es a inclusión, aunque le p oduz- ca mig aña a los edi icado es de la doxa nacional. Con odo, lo especí ico de la emp esa que ha acome ido K auze es que es á hecha pa a con e i se en una e sión, ya que no nue a -hay un dila ado ca álogo de es udios his ó icos que han ampliado la es echa e sión o icial-, sí in luyen e de la his o ia, una e sión compa ida po muchas pe sonas, una e sión que hab á de ansmi i se ya no en las aulas de las escuelas p ima ias, sino po ele isión. La ilogía es á hecha pa a dispu a le a la o icial, en el campo mediá ico, su ascendien e. Las in es igaciones de K auze ya han se - ido pa a la p oducción de eleno elas his ó icas y documen ales; y quizá es- én a la espe a de se con e idas en películas. Mo i os y azones Pa a un p opósi o de ese ipo puede se que esul e ú il el en oque bio- g á ico. Un manejo dies o de sus p ocedimien os se á capaz de con e i un ela o cansado y minucioso en una exci an e inspección de la ida de los pe - sonajes (con alguna dosis de mo bo, p obablemen e). Pe o hay que ad e i que aquí cob a p esencia la ensión en e el en oque biog á ico y la his o ia polí ica. La biog a ía, especialmen e la que elabo a K auze, pe sigue los mo i os de las acciones: es capaz, incluso, de esca ba en el pasado del pe - sonaje pa a encon a ahí, en de alles, el combus ible que le ha lle ado a ac- ua ul e io men e de algún modo de e minado. Uno de los ejemplos quizá más ilus a i os es el de aquel libe al del siglo XIX, Melcho Ocampo, el mismo 176 A auca ia N o. 2 que se enca gó de elabo a la legislación en ma e ia amilia con la que el nacien e Es ado mexicano ope aba la sepa ación espec o de la iglesia. El en- oque biog á ico adop ado pe mi e adelan a hipó esis que pueden esul a des- conce an es pa a quien aún se encuen a seducido po la es e eo ipada e sión o icial. Ocampo, hé oe ejempla , acome ió esa a ea, al pa ece , po su p o- pio pasado, un pasado en el que apa ece con inuamen e la huella de su aban- dono en un o ana o. Sin emba go, desde el pun o de is a de la his o ia polí- ica -esa pe spec i a que iene en la mi a la con ingen e solución al p oblema polí ico del México independien e-, ma e ias de es e ipo -que sin duda pueden se muy e ec i as si se les explo a ace adamen e en los media- ienen el ago a oma de lo i ele an e: lo que cuen a son las azones esg imidas po los p opios pe sonajes en elación con sus acciones. Pa a los con empo áneos, los mo i os son inaccesibles (ni siquie a las e siones añejas de los ac uales papa azzi pod ían pone los en e amen e de mani ies o); lo único con que se cuen a son las azones, esa sus ancia que, aducida en a gumen os y e ida en la ida pública, con ie e en in e locu o es a odos aquellos pa a los cuales el p oblema polí ico posee signi icación. El in e és cognosci i o de la biog a ía pe sigue los mo i os, ese componen e del ue o in e no -si acaso es amos en condiciones de segui llamándole " ue o" -que mue e a la acción; pa a la his o ia polí ica, el in e és es á, p incipalmen e, en las azones, pues es en elación a ellas que el desempeño del pe sonaje adquie e dimensiones. Aho a bien, es e iden e que en e los mo i os y las azones de los pe so- najes biog a iados no hay coincidencia. La lec u a de la ilogía hace apa ece e osímil que Made o incu siona a en la a ena polí ica en buena pa e po sus iliaciones espi i is as, en lo cual no ue ajeno un mensaje admoni o io de su he mano mue o; que buena pa e de las acciones emp endidas po Ca anza se ie an in luidas po su expe iencia on e iza, y que su ac uación como e olu- ciona io se basa a en la c eencia de es a epi iendo aquellas acciones he oicas que su condición de apasionado de la his o ia le pe mi ía conoce ; que en la ac- uación de Villa es u ie a p esen e de mane a cons an e lo que su biog a ía le había depa ado como cua e o. Mien as los mo i os de las acciones an po un lado, las azones que o ecen públicamen e, cuando lo hacen, son, po lo co- mún, o as. ¿Signi ica es o que la his o ia es á hecha a base de men i as? No hay que deja se lle a po una p egun a o mulada así: la ida social es á edi icada sob e es a inaccesibilidad de los o os, a lo cual no escapan ni siquie a los hé oes nacionales. Impo a, sí, plan ea se o a cues ión: ¿las azo- nes o ecidas po los pe sonajes son simples acionalizaciones de sus mo i os, un me o ac o de pone en palab as más o menos con incen es cualquie cosa menos los " e dade os mo i os"? Cie amen e, no . Pa a que esas azones Ves igios de doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a ía 177 engan algún alo hoy, end ían que habe ei indicado con algún g ado de éxi o su pe inencia pa a la solución del p oblema polí ico que ienen como e e en e con inuo. Hemos de ajus a cuen as con las azones, no con los mo i os. Mien as que po mediación de es os úl imos end emos la ocasión de adqui i , en el mejo de los casos, lo que pod ía llama se una admi ación mesu ada po los pe sonajes -ese a ibu o que, en cie o modo, e ela la ma- du ez con que un país puede llega a codea se con su p opia his o ia-, con las azones es amos exigidos a sopesa las y, llegado el caso, a o ece o as (con lo que, dicho sea de paso, es a emos con ibuyendo a edi ica una sue e de acionalidad en la his o ia). Y es que el lec o de la his o ia polí ica, al ez sin ad e i lo, se desdobla: al iempo que lee, se habili a como pa ícipe de esa comunidad donde cuen an o pod ían con a las azones; en suma, el lec o eje ce imagina iamen e su ciudadanía; con el discu so biog á ico -al menos de la a iedad en la que K auze es an conspicuo- el lec o es lle ado a un incón donde, lo quie a o no, e mina ac uando como in uso. La ensión mencionada al p incipio cob a su máxima in ensidad en es e pun o: el his o iado bióg a o K auze, an e él, se e á ap emiado a se más his o iado o más bióg a o, a cons ui un lec o más ciudadano o más husmeado . El balance gene al de la ilogía es deco oso; sin emba go, no consigue sos ene la consis encia del discu so en odos los momen os. Siglo de caudillos Siglo de caudillos p incipia en las ies as del cen ena io: se cumplían cien años de la independencia y el o gulloso égimen po i is a se p esen aba a sí mismo como la culminación de una his o ia de p og eso. En medio de la con emplación del esplendo oso ac o, al hace un ecuen o de lo que ha sido ese siglo, empiezan a apa ece en la memo ia aquellos pe sonajes que has a ese momen o habían pe manecido como silenciosos in i ados: Juá ez, Hidalgo, Mo elos ... Poco a poco, el lec o es anspo ado a o os iempos, cien años exac os: los días en que daba inicio el siglo que aún celeb an los empe i olla- dos asis en es al es ejo de Don Po i io. Nues o au o ap o echa ese esqui- cio pa a p esen a el ema del p oblema polí ico que se ha en en ado a lo la go de ese siglo. Al e lexiona sob e la limi ada in e p e ación que de él ienen los po i is as (y que se ha exp esado cla amen e en el p opio es ejo), se ab e un p olongado pa én esis -que ocupa á p ác icamen e odo el lib o- que hab á de se i pa a conoce de ce ca a los pe sonajes his ó icos y pa a e- lexiona , con el auxilio de su p i ilegiada mi ada, sob e lo que ha ocu ido 178 A auca ia N o. 2 con el p oblema polí ico que colec i amen e han en en ado. El lib o e mina cuando ya se ha eco ido odo el siglo: los pe sonajes se han mos ado de cue po en e o, y Made o eco e el país ab iendo con ello una nue a época. Días después del sonado es ejo, el égimen que ep esen aba al p og eso, el po i ismo, end ía que econside a : algo deja ía de cuad a en e su e sión y la sacudida que es aba po eni . Quedaban ensiones, p oblemas que no habían encon ado solución en esos cien años. El pun o de is a na a i o del ex o inci a simul áneamen e a e isa qué ha sucedido con el p oblema polí ico y a conoce a quienes han in e enido di ec amen e en los sucesos. Es a es la ope ación con la que K auze consigue cons ui los dos planos po los que anscu i án sendas his o ia: las biog a- ías y la his o ia polí ica (lo cual, además, es á exp esado en el sub í ulo del olumen: se a a de una "biog a ía polí ica"). Siglo de caudillos es á o ganizado en cinco pa es. La p ime a, como ya dijimos, cons uye la pe spec i a con que hab á de e ocede se un siglo exac- o. Las siguien es pa es es án dedicadas a las gene aciones: sace do es insu - gen es, c iollos, libe ales y la gene ación que acompañó a Po i io Díaz. En ealidad, las pa es 11 y 111 es án dedicadas a la misma gene ación, la de los c iollos, pe o se di ide en dos pa a si ua , po un lado, a los sace do es insu - gen es, y po el o o, a los c iollos mili a es (I u bide y San a Anna, p inci- palmen e). Simé icamen e, en las úl imas dos pa es apa ece la misma gene- ación, la de los libe ales, que en p incipio odean a Juá ez y e minan apo- yando a Díaz, los dos "mís icos del pode ". A di e encia de Biog a ía del pode y de La p esidencia impe ial, el p ime olumen mues a un especial empeño po hace apa ece el ca ác e colec i o de la biog a ía. La es uc u a de los capí ulos ayuda a es e p opósi- o, pe o la a iculación de las biog a ías se p oduce po los mecanismos de o mación de g upos, sob e la base de a inidades en las c eencias, y po la cons ucción de una lec u a especí ica del p oblema polí ico, ese e e en e cons an e. Los hechos his ó icos apa ecen, así, como obse ados po la mi ada de los pe sonajes y -cues ión oda ía más complicada- po las gene aciones. Median e es e p ocedimien o, se alige a la ensión en e mo i os y azo- nes. La pe spec i a de los pe sonajes con ibuye a man ene p esen e al lec o - ciudadano, aquel que es á conce nido con las azones, aunque hay que deci que el lec o más in e esado en los mo i os pod á con inua su indisc e a ins- pección sin mayo es p oblemas. Los p ime os en apa ece son, pues, los sace do es insu gen es, Miguel Hidalgo y José Ma ía Mo elos. Que los di igen es del mo imien o independen- is a sean dos sace do es es e elado , a juicio de K auze, de que el p oblema Ves igios de doscien os años: México, his o ia polí ica y biog a la 179 polí ico que hab ía de con igu a se a lo la go del siglo iene en su in e io una ensión peculia en e el pasado y el u u o, . en e la adición y la mode nidad. El mo imien o independen is a plan ea el p oblema de cons ui un Es ado en un mundo donde ya se exige -la ep esen ación de la mode nidad- que sea capaz de inco po a al mismo iempo un pasado eligioso e indígena, cuya ex- p esión a eba ada ope a po medio de la igu a de Hidalgo. El "pad e de la pa ia", como se lo conoce en la je ga o icial, apa ece con sus ma ices, uno de los cuales -que no deja de se u bado - es su c eencia en el pode pu i i- cado de la iolencia. Cie amen e, la gene ación mejo ensamblada -quizás po la acción de su p opio peso en la his o ia dominan e- es la libe al. La gene ación de los c iollos es, po su pa e, la menos a iculada, la que his ó icamen e apa ece como una c ia u a desmadejada y con usa -sin duda po la acción de un dis- cu so dominan e que de conse ado a la ha con e ido en " e óg ada", " eac- ciona ia", con a ia al p og eso, po medio de una alacia que a ue za de epe i se de iene hecho cie o-o De es a gene ación, Siglo de caudillos se de iene en dos pe sonajes, Agus ín de I u bide y An onio López de San a Anna. El p ime o, uno de los p incipales a í ices de la consumación de la indepen- dencia, ha sido colocado en la his o ia o icial, de mane a un an o a i iciosa, del lado de los illanos, segu amen e po habe encabezado la p ime a expe- iencia de e igi un impe io, que po su du ación y escaso éxi o iende a se is o como una a sa. El segundo, quien hizo de su caudillismo una e dade a a en u a pe sonal, el mismo que di igió la nación (si se le puede llama así) du an e la gos pe íodos del siglo XIX, ha enido que ca ga la gamen e con el peso de habe es ado al en e del país cuando Es ados Unidos se adueñó de un e i o io que en los hechos nunca había sido, p opiamen e hablando, mexicano. Ambos ep esen an una opción his ó icamen e de o ada que, no obs an e, ha ing esado de con abando en las es uc u as polí icas. Cada gene ación o ece no sólo sus pe sonajes, sino ambién sus limi a- ciones, sus d amas in e nos y sus lecciones pa a el u u o. El d ama p incipal de la gene ación de los c iollos es que se mues a incapaz de o ece una es- pues a cohe en e al p oblema polí ico, en pa e po su al a de cohe encia in- e na. Los caudillos ienen una idea demasiado emo a del p oblema que es án en en ando, y los pensado es más lúcidos (Mo a y Alamán) es án social y po- lí icamen e aislados, especialmen e el p ime o. Es cla o que las p opias ca en- cias ins i ucionales de la época ob an en con a de la cohe encia que hab ía eque ido es a gene ación. Pe o, a lo la go de las páginas subsis e una imp e- sión más: el p oblema polí ico, ese núcleo de la his o ia que la p opia gene a- ción es á esc ibiendo, no ha desa ollado aún odas sus posibilidades. 180 A auca ia N o. 2 La gene ación libe al, en cambio, iene una comp ensión más cla a del p oblema que en en a: és e ha desplegado aún más sus posibilidades y ies- gos. Siendo, sin emba go, cohe en e in e namen e en las espues as que elabo- a, es a gene ación de uye de modo paula ino y sis emá ico aquello que había sido su idea io: las ins i uciones que han ido o jando no se han undido con las o mas igen es de la ida social; no es án, pues, ins i uidas. Es la gene ación que edi ica la e sión ganado a, pe o, al mismo iempo, e mina de o ada, no po el paso ineluc able de los años, sino po un p oceso de o a índole: el componen e au odes uc i o de la "mís ica del pode " de Juá ez. La gene ación acaudillada po Po i io Díaz, que accede al es ado du- an e el úl imo cua o del siglo, puede e se como la que enca na una cie a madu ación polí ica, un paula ino en ejecimien o ins i ucional, pa alelo al del p opio caudillo y en con as e con esa ju en ud polí ica que pa ece ep esen a - se a a és de su p edeceso a. Los a eglos polí icos po i is as pa ecen exp e- sa una "educación sen imen al" laube iana, esa habilidad pa a ansigi po cuya mediación se han log ado ali ia las he idas que no ue on cu adas en su día po una gene ación en a ios sen idos inmadu a. La paz po i iana, época do ada de la es abilidad, pa ece descansa en la malicia ins i uida, la misma que ha p oducido un pac o his ó ico en e las ue zas que an e io men e habían di idido al país en la lucha po impone la espues a al p oblema polí ico. Una · ase de Jus o Sie a, a p opósi o del égimen en la época de Díaz, exp esa es e a eglo, que de odos modos hab ía de se ines able: " i imos en una mona quía con opajes epublicanos". Siglo de caudillos es el olumen en que la ensión mencionada al inicio apa ece mejo a ada. Aquí el K auze bióg a o no de o a al K auze his o ia- do , como ocu e en a ias pa es de Biog a ía del pode . Tan o las biog a ías como el ensamblaje de las gene aciones ienen pe manen emen e como as- ondo el p oblema polí ico del México independien e. Además, el p ocedimien- o adop ado pe mi e e i a dos écnicas de ec uosas: la p ime a, que los g upos se p esen en como si se a a a de una especie de ob a ea al en la que ya es án dispues os los papeles y sólo al a que apa ezca ese "ac o colec i o"; la segunda -en cie o modo simila a la p ime a-, que esos g upos sean una e sión mexicana de sus homólogos en los p ocesos, digamos, clásicos de edi- icación de los Es ados (clases medias, p o esiones libe ales, bu guesía, e c.). Las gene aciones que se an cons uyendo apa ecen en pa e po los desa íos que se hacen p esen es a odo mundo, y en pa e po esas con ingencias g a- cias a las cuales cie as biog a ías pueden en elaza se y adqui i su ca ác e colec i o.