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Doña Mencía y su armada de mujeres

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Doña Mencía y su armada de mujeres

Author: Cruz Villalón, Josefina
Publisher: Universidad Complutense
Year: 1955
Source: https://idus.us.es/bitstreams/a4c62e7b-51ed-430a-99b2-9bb37c4f0e07/download
DONA
MENCIA
Y
SU
ARMADA
DE
MUJERES
l>o,
JOSEFINA
CRUZ
Nues os
esc i o es,
me
e ie o
a
no elis as
y
poe as,
handemos
-
ado
poco
in e és
po
indaga
nues o
emo o
pasado,
y en
el
Rio
de
Ja
Pla a
no
hay
ninguna
no ela
his ó ica
digna
de
mención
que
e o
-
que
aquellos
iempos
he oicos
de
la
Conquis a.
La
expedición
Sanab ia,
mejo
dicho
Doña
Mencia
de
Calde ón,
y su
a mada
de
muje es,
p esen an
odas
las
ca ac e ís icas
de
una
no ela
y,
con ieso,
que no
bien
me
en e é
de
es e
ex ao dina io
su
-
ceso,
po
a chi os
y
biblio ecas,
me
puse
a
segui
el
as o
de
es a
singula
a mada.
El
Río
de
la
Pla a
du an e
muchos
años
ma chó
a
la
zaga
de las
demás
conquis as
del
‘Nue o Mundo,
Po
ello,
ace adamen e,
RAÚL
A. MOLINA
la
compa a
con
la
Cenicien a,
del
cuen o
de
Pe aul .
Como
bien se sabe,
las
gen es
del
p ime Adelan ado,
don
Ped o
de
Mendoza,
emomí a on
los
íos
y se
asen a on
a
la
e a
del ío
Pa
-
i’agua.y,
donde
unda on
la
ciudad
de
Nues a
Seño ade
la
Asunción
Po
más
de
ein e
años
es e
ué el único
balua e
que poseye on
los
cas ellanos.
Elapa amien o
en
que
i ían,
la
Jucha
po
subsis i ,
la
colícupiscencia
y
la
polí ica,
o ma on
ese
ex año
Pa aiso
de
Maho
-
na
del
cual enemos
sob adas
e e encias.
Al
a ibo
del
segundo Adelan ado,
don
Al a Núñez
Cabeza
de
Vaca,
no
mejo ó
la
si uaciónc eada;
an es
bien,
su
incomp ensión
del
medio, los
cambios
que
quiso
iínplaíí a ,
su
desp ecio
po
los
in
-
dios y
mes izos,
ahonda on
el clima
de
ana quía.
exis en e
en la
Asunción
y
mo i a on
ia
asonada
que
lo
de ocó
dcl
gobie no.
Los
O iciales
eales
lo
oma on
p eso
y ué
en iado
a
España
pa a
da
cuen a
dc
su
Gobie no
en el Rio
de
la
Pla a.
Es a
P o incia
del
Rio
de
la
Pla a,
con sus mil
dis u bios
y
sin
-
sabo es,
pícocupaba
al
Sup eíno
Consejo
de
las
Indias;
ué
eíu on
-
165
ces,
mien as
don
Al a
su ía
el
juicio
en ablado
an e
la
Co e,
cuando el caballe o
ex emeño
Juan
de
Sanab ia
solici ó
pa a
sí el
i ulo
y
me ced
de
Adelan ado
del
Río de
la
Pla a.
Aco dada
su
solici ud
se
co íce a on
los
é minos
de
su
Capi u
-
lación.
Una
de
las
cláusulas
impo an es
e a
aquella
que
le
o de
-
naba
“...
y
ambién
lle a éis
con
Vos
a
ciíícuen amuje es:
casadas
y
doncellas,
pa a
pobla ’.
Doña
Mencia
de
Calde ón, esposa
del
Adelan ado,
decidió
acompaña le
en
su
expedición.
O as
damas
y
doncellas
se
suma on
a
su
en usiasme.
Puede
deci se que
oda
Ex emadu a
se
sin ió
con ulsionada
po
el
p egón
de
don
.Tuan,
y
gen es
de
Medellín,
Cáce es,
T ujillo,
Badajoz,
Magacela
y
o os
pueblos
se
pusie on
en
su
seguimien o.
En
Se illa
comenza on
los
ap es os.
La
salud
del
Adelan ado
Sa
-
nab ia
su ió
en onces
un
se io
queb an o
y,
an es
do
ealiza
su
sueño,
ué jí esa de
la
mue e.
Doña
Mencí
a, en onces, decidió
con inua
la
emp esa
comenzada
po su
esposo
y solici ó
pa asu
hijo
Diego,
mozo
queapenas
con a
-
ba
ein e
años, el
í ulo
de
Adelan ado
que le
ue a
concedido
po
des
idas,
a
don
Juan.
Su gie on
muchos
incon enien es,
El
e aso
en
za pa
enía
muy
p eocupado
al
Sup eíno
Consejo de
las
Indias,
pues
ina
lo a
po uguesa,
al
mando
de Al onso de Seuza,
había
za pado
umbo
al
Río de
la
Pla a.
Pa ecía
e iden e que
lle abain en o
de
posesio
-
na se
de esas
ie as.
Doña
Mencíadedicidó
en onces
sali
an es
que
el
jo en
Adelan
-
ado,
su
hijo, y en
es
bajeles emba có
con
su
hija,
las
damas
y
doncellns.
Su
a esía
ué
muy aza osa.
Bas a á
deci
q íe
a dó
ocho
me
-
ses en
a iba
a
las
cos as
del
Nue o
Mundo.
La
bo asca
sopa á
a
sus
ba cos;
ue onasal adospo
pi a as,
la
escasez
de
‘alimen os
y
de
agua
dulce
hizo
es agos
en e
el
pasaje.
Pa ecía pe dida
oda
espe anza
cuando
llega on
a
di isa
la
isla de
Sai a
Ca aliíia.
Recala on en
eso
pue o.
Las
na es
es aban
inse ibles
y
con
sus
despojos
y los
elemen os
que
halla on
en
ie a
se
pusie on
a
cons ui
un
be gan ín.
Más de un año
hubie on
de
pe manece
en
la
cos a. Fue on
asediados
po
les
e oces
í pis,
ibus
an opó
a-
gas y muy
belicosas.
No pudiendo,
inalmen e,
ses eíie se,
acep a
-
on
la
ayuda de los
po ugueses,
que las
anspo a on
a
la
Capi
-
an a
de
San
Vicen e,
Mien as
alí o,
el
Adelan ado
Diego
de
Sanab ia,
que
za pó
poco
después que su mad e,
ué
a as ado
po
el
ien o
a
la
isla
<le
la
Ma ga i a,
en e
a
la
cos a
de
Venezuela,
i)e
ahí
hizo llega
166
al
Consejo de
Indias
sus
no icias,
pidiendo
se
soco ido
con
nue os
bajeles
pa a
aslada se
al
Río de
la
Pla a.
El
Sup emo
Consejo de
Indias,
que
no
enía
no icias
de
doña
Mencía, decidió
nega
a
Saíiab i’a
cuan o
pedía
y le
anunció
la
ca
-
ducidad
de sus
í ulos
y
me cedes.
Meses
después,
és e
se
di igía
al
Pe ú
y allí ué
mue o
po
los indios,
cuando
in en aba.
di igi se
po
ie a
a
la
Asunción.
Doña
Menda
y
su
gen e,
con inados
po
los po ugueses,
pe
-
manecie oíl
en
la
Capi anía
de
San
Vicen e
más
de un año. Al
in
llegó
un
emisa io
del
Rey
de
Po ugal
con el
pe miso
de
ánsi o.
Fué
en onces
cuando
los
expediciona ios
se
en e a on
de
los
is es
sucesos
acaecidos
al
Adeiní ado,
de
la
caducidad
de sus
í ulos
y
del
nomb amien o
de
Gobe nado
del Río de
la Pla a
o o gado
a~
Domingo
Ma ínez
de
I ala.
Du o
ióel golpe
pa a
doña
Menda.
Todo
lo
había
pe dido.Mas
su
emple
no
desmayé.
Sin
espe anzas
de
euni se
con
el
hijo,
y no
pudiendo
pe manece
en
la
cos a,
donde
le
quedaba
su
g upo
de mu-
je es,
decidió
a a esa
la
sel a
pa a
alcanza
su
des ino:
la
ciudad
de
Nues a
Seño a
de
la
Asunción.
Esas
muje es,
niños
y
homb es
eco ie on,
a
pie, el
eno me
e-
¡
i o io
que
se
ex iende
desde
la
cos a
a lán ica
has a
la
ciudad
de
Nues a
Seño a
de
la
Asunción.
Po
sus
e icue os
y
des íos,
cami
-
na on
unos
400
kilóme os
po
ie a
desconocida.
conozca
la
sel a
de
Guay á,
lo
quehoy
llamamos
sel a
de
iones
y de
Ma o
G osso,
queda á
pasmado
de
asomb o
y
admi ación
an e
es as
he oicas
gen es,que
no se
a ed a on
an e
los
incon ables
pelig os
y
padecimien os
de
cada
jo nada,
ni
u
-
ie on
emo
de
en en a se
con los
sal ajes
upíes,
Desde
iempo
inmemo ial,
indios
gua aníes
i ían po
es a
e
-
gión
del
Guay á.
Cuen a
la
adición indígena
que
las
p ime as
ibus a iba on
del
lejano No e,
do
la
ie a
que
los
españoles
apoda on
La Flo ida,
al
o o
lado
del
ma
an illano.
Tupí
y
Gua
-
aní,
según
la
leyenda
india,
e aí
insepa ables
he manos
que
con
-
ducían
a
los
suyos.
Vi ie on
la gos
años
en
pe ec a
a monía,
mas
un día
su
muje es
iñe on
po
la
posesión
de un
papagayo
pa lan
-
chín
de
i ísimos
colo es.
La
dispu a
adqui ió
ca ac e es
iolcíí os
y
los
he manos
se
ie on
en uel os
en
la
iña
de sus
muje es.
La
enemis ad
di idió
a
los
gua aníes
y
los
he manos
decidie on
sepa a se.Tupí
y
los
su
-
yos
pe manece íanen
la
cos a,
mien as
que
Gua aní
se
in e na ía.
en el
mon o,
FI
an agonismo
y odio
en e
upíes
y
gua aníes
c e~
cié con el
iempo,
y en
ie o
modo
ué p o idencial
pa a
los
expe
-
167
diciona ios, que
halla olí
en las
ibus
gua aní icas
.q ís
mejo es
aliados
y
jun os
lucha on
con a
los
sal ajes
upíes.
Es os
upíes
se
alia ian
a os
después
con los
hUIIdC¿9 ílI
ús
p~í —
ugueses
y
asola ían
las misiolíes
jesui icas,
aniquilaíído
iiiíí~ie o
-
sos
pueblos.
Es a
egión
del
Guay á
e a
en onces
el
cen i<.i
del
impe io
gua—
aní.
En
sus
co e ías
po la sel a, los
indios
man enían
abie os
des
es echos
caminos,
llamados
picadas.
Una
de
es as
picadas
se
endía
desde
la
cos a
al
sal o
del
Iguazú;
la
o a
ciuzaba
la
sie a
de
Yby y enibe á
en di eciólí
al
sal o
de
Guay á.
Es os
dos sal os
o
ca a a as
seíi
po en osos
y odo cl
inundo
ha
oído
habla
de
ellos.
Las
p ime as
no icias
del
sal o
del
Iguazú
llega on
al
muíído
ci ilizado
po
los
Comen a ios
cíe
AL AR
NÚ~í:z
CABEZA
DE
VÁcA.
La
expedición
de
doña Mencía
omó
cl
o o
camíno
y
se
encon ó
con el es upendo
sal o
del
G íay á;
de
ahí
c uza on
al
Pa aná
y
p osiguie on
iaje
umbo
a
la
Asunción.
Cuen a
la
leyenda
que el San o
Após ol Tomás
llegó, mucho
an es
que los
Conquis ado es,
a
es as
ie as
y
ab ió
pa a
ellos el
camino
de
la
sel a.
Lo cie o
es
que,
cuando
llega on
los
Conquis
-
ado es,
les indios les
habla on
de
Fui
Sumé,
y sus
senas
coinci
-
dían
con
las del
San o Após ol.
O a
e sión
sob e
es as
picadas,
abie as
en
medio
de
la
e az
ege ación
que
odo
lo
de o a,
es
que
los
indios,
‘an es
de
emp eíide
sus
camina as,
se
un aban
los pies
con unas semillas
oleaginosas,
que a
medidaque
se
in e naban
po
el
bosque
iban
dejando
en el suelo, y
es as
semillas
c ecían
y
se
p opagaban
en
o ma
so p enden e.
Las picadas
e an
obje o
del
cuidado
de
las
ibus
guay eñas,
pues
e an
ías
de comunicación
en e
sus gen es.
Los caciques
de
es as
iblís, en e ados po
los
ca íes
de
la
p esencia
de
los blancos, nue os
poblado es
de
la
Asunción
y
del
espe o
que
és os
inspi aban
con sus
a mas
de
uego,
caballos y
pe os, habían
ido
a
endi
asallaje
al
Tenien e
Gobe nado
I ala
y,
al
mismo
iempo,
a
pedi le
ayuda
pa a
de ende se
de
las
incu
-
siones
de
los upíes.
Es os,
p o egidos
y
azuzados
po
los
po u
-
gueses,
se
ol ían
cada
día
mas
audaces
y belicosos.
I ala
p ome ió
ayuda
‘a
los Caciques y
es a
ci cuns ancia
Ca o
-
eció
el
paso
de
doña
Menda
y los
suyos,
pues
pese
al
ie o
aspec o
‘de
los indios
que
encon a on
en
eses cínco
meses
a
a és
de
la
sel a,
no
u ie on
que
hace
en e
a
sus
a aques,
‘an es
bien, los
guay eños
les
o ecie on
alimen os
y
ín
descanso
al
bo de
del ío
I-Iuybay,
y les
ayuda on
a
cons ui
un
e ugio
de
made a,
que
los
cas ellanos
apoda on
el
Asien o
dc la
Iqiesia.
168
Mas
si es os
indios
e an
mansos,
¡
qué
incon ables
pelig es
y
penu ias
u ie on
que
su i
esas
muje es
y
niños
po la
sel a
i
-
gen!
Las
ie as,
las
alimañas,
las
picadu as
de
insec os,
el clima,
se pien es
y
boas
mons uosas,
jagua es,
ce dos
sal ajes,
ho mi
-
gas..,
oye on en onces
habla
de
las
a nbochds,
esas
ho migas
ubias, ca nice as,
que
enco an
el
cue po
pa a
cla a
sus
mandí
-
bulas
en
la.
ca ne
de sus
íc iínas
y
que
sólo
suel an
su
p esa
ci an
-
do
la han
desga ado.
Es as
ho migas
o man
compac acolumna
y el
día
ínenos pensado
echan
a
‘anda .
1-ley,
como
en onces,
son
el
e o
de los
animales
y
las
poblaciones.
En
Mi.siones
las
llaman
la
Con
coció
n,
y
no
sé
de
adónde
les
iene
es e
nomb e.
Si
el
ejé
-
ci o
de
am
bochas se
di ige
hacia
las
casas,
el
único
medio de
sub
-
sis i
es
deja laspasa
y
bui
de
ellas.
Animal
o
pe sona
que
cae
en su
camino
es
de o ado
po
es as ho migas
ca nice as,
que
eíí
millones
lo
a acan. Las
p ime as
en o pecen
los mo imien os
de
la
íc ima
con
el
pene an e
ácido
ó mico
y
a dien e
pico ;
las
demás se
enca gan
de
deja lo
en los
huesos.
Es ando
yo
en
Misiones,
en el
pue o Eldo ado,
en el
al o
Pa
-
aná,
a
pocos
kilóme os
apa eció
la
Co ección;
du an es
es
días
las
gen es abandona on
sus
casas.
De
lejos
con emplé
el
paso
de
esos
mis e iosos
ejé ci os.
Lo
único bueno
de la
Co ección
es que
limpian
los
anchos
de
inchucas,
a añas
y
oda
sue e
de
insec os.
Nada
de iene
a
esas
ho migas
que
ca an
úneles
bajo
los
íos,
son
el
e o
de las
ie as
y
alimañas,
so p endidos
en
sus
cubiles.
Y en
la
misma
o ma
como
apa ecen
las
ambochas,
desapa ecen
en
la
sel a.
La go,
muy
la go
se ía
habla
sob e
la
auna
y
lo a
misione a.
Es a
sel a
jugosa,
siemp e
e de,
iene
una
belleza
inigu~lable.
Flo es
y
u os
de
colo es
i isimos
so p enden
al
iaje o,
pe o
¡
cuan o
eneno
ocul o
encie an
esas
plan as!
No
cabe
duda
que
el
Após ol
Tomás
p o egió
a
doña
Mencia
en
su
ma cha.
A
los
cinco
meses,
su
a mada
a ibó
a
la
Asunción.
Puede
supone se
el
asomb o
de los
cas ellanos,
que
nada
sabían
de
ellas,
y
ambién
de las
indias...
En
o al
habían
empleado
cinco
años
pa a
llega
a
su
des ino,
Cinco
años
desde el
día
que
pa ie on
de Se illa.
Es
in e esan e
hace
no a
el
linaje
de
es as
damas.
En
su
ma
-
yo ía
pe enecían
a
nobles
amilias
ex emeñas
y
de
ellas
nos
ha
-
blan
las
C ónicas
ujillanas
del
siglo
x i,
manusc i os
ecogidos
y
comen ados
po
O.
Miguel
Muñoz
de
San
Ped o.
•
La
pequeña
Isabel
de
Con e as,
de
unos ocho
o diez
años
de
•
edad,
emba có
con sus
pad es
cii
es a
expedición
de
doña
Menda.
Es a
niña
casa á
más
a de,
y
ya
en el
Pa aguay
con
O.
Juan
de
•169

Ga ay,
cl
undado
de
nues as
ciudades
de
San a
Ve
y
Bueno~
Ai eg.
Las
dos
hijas
de
doña
Mencía:
Ma ía
y
la
pequeña
Menda
am
-
bién
casa on
y
die on
a
es a
ilus e
damanume osos
nie os;
en e
ellos
He nando
de
T ejo
y
Sanab ia,
que
niadió
en
la
cos a,
posible
-
men e
en
Mbiazá.
Es e
niño, “nacido en
Ja
ie a>’,
llega á
a.
se
obispo de Tucumán, y
‘a
él
se
debe
la
p ime a
Uni e sidad
a gen i
-
na,
nues a
Uni e sidad
de
Có doba.
O o
nie o
p ecla o
de doña
Mano a
izó
He nanda ias,
el
cen au o
de
la
pampa,
el
b azo
secu
-
la
de
la
Jus icia,
el
undado
de las
Misiones
que
e angeliza on
al indio
y,
como
bien
dije a
D.
Raúl
Molina,
el
“úl imo
y
al
ez
más g ande
conquis ado
del
Rio de
la
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