scieee Open visual document viewer

Doña Mencía y su armada de mujeres

Cruz Villalón, Josefina

Full text

DONA MENCIA Y SU ARMADA DE MUJERES l>o, JOSEFINA CRUZ Nues os esc i o es, me e ie o a no elis as y poe as, handemos - ado poco in e és po indaga nues o emo o pasado, y en el Rio de Ja Pla a no hay ninguna no ela his ó ica digna de mención que e o - que aquellos iempos he oicos de la Conquis a. La expedición Sanab ia, mejo dicho Doña Mencia de Calde ón, y su a mada de muje es, p esen an odas las ca ac e ís icas de una no ela y, con ieso, que no bien me en e é de es e ex ao dina io su - ceso, po a chi os y biblio ecas, me puse a segui el as o de es a singula a mada. El Río de la Pla a du an e muchos años ma chó a la zaga de las demás conquis as del ‘Nue o Mundo, Po ello, ace adamen e, RAÚL A. MOLINA la compa a con la Cenicien a, del cuen o de Pe aul . Como bien se sabe, las gen es del p ime Adelan ado, don Ped o de Mendoza, emomí a on los íos y se asen a on a la e a del ío Pa - i’agua.y, donde unda on la ciudad de Nues a Seño ade la Asunción Po más de ein e años es e ué el único balua e que poseye on los cas ellanos. Elapa amien o en que i ían, la Jucha po subsis i , la colícupiscencia y la polí ica, o ma on ese ex año Pa aiso de Maho - na del cual enemos sob adas e e encias. Al a ibo del segundo Adelan ado, don Al a Núñez Cabeza de Vaca, no mejo ó la si uaciónc eada; an es bien, su incomp ensión del medio, los cambios que quiso iínplaíí a , su desp ecio po los in - dios y mes izos, ahonda on el clima de ana quía. exis en e en la Asunción y mo i a on ia asonada que lo de ocó dcl gobie no. Los O iciales eales lo oma on p eso y ué en iado a España pa a da cuen a dc su Gobie no en el Rio de la Pla a. Es a P o incia del Rio de la Pla a, con sus mil dis u bios y sin - sabo es, pícocupaba al Sup eíno Consejo de las Indias; ué eíu on - 165 ces, mien as don Al a su ía el juicio en ablado an e la Co e, cuando el caballe o ex emeño Juan de Sanab ia solici ó pa a sí el i ulo y me ced de Adelan ado del Río de la Pla a. Aco dada su solici ud se co íce a on los é minos de su Capi u - lación. Una de las cláusulas impo an es e a aquella que le o de - naba “... y ambién lle a éis con Vos a ciíícuen amuje es: casadas y doncellas, pa a pobla ’. Doña Mencia de Calde ón, esposa del Adelan ado, decidió acompaña le en su expedición. O as damas y doncellas se suma on a su en usiasme. Puede deci se que oda Ex emadu a se sin ió con ulsionada po el p egón de don .Tuan, y gen es de Medellín, Cáce es, T ujillo, Badajoz, Magacela y o os pueblos se pusie on en su seguimien o. En Se illa comenza on los ap es os. La salud del Adelan ado Sa - nab ia su ió en onces un se io queb an o y, an es do ealiza su sueño, ué jí esa de la mue e. Doña Mencí a, en onces, decidió con inua la emp esa comenzada po su esposo y solici ó pa asu hijo Diego, mozo queapenas con a - ba ein e años, el í ulo de Adelan ado que le ue a concedido po des idas, a don Juan. Su gie on muchos incon enien es, El e aso en za pa enía muy p eocupado al Sup eíno Consejo de las Indias, pues ina lo a po uguesa, al mando de Al onso de Seuza, había za pado umbo al Río de la Pla a. Pa ecía e iden e que lle abain en o de posesio - na se de esas ie as. Doña Mencíadedicidó en onces sali an es que el jo en Adelan - ado, su hijo, y en es bajeles emba có con su hija, las damas y doncellns. Su a esía ué muy aza osa. Bas a á deci q íe a dó ocho me - ses en a iba a las cos as del Nue o Mundo. La bo asca sopa á a sus ba cos; ue onasal adospo pi a as, la escasez de ‘alimen os y de agua dulce hizo es agos en e el pasaje. Pa ecía pe dida oda espe anza cuando llega on a di isa la isla de Sai a Ca aliíia. Recala on en eso pue o. Las na es es aban inse ibles y con sus despojos y los elemen os que halla on en ie a se pusie on a cons ui un be gan ín. Más de un año hubie on de pe manece en la cos a. Fue on asediados po les e oces í pis, ibus an opó a- gas y muy belicosas. No pudiendo, inalmen e, ses eíie se, acep a - on la ayuda de los po ugueses, que las anspo a on a la Capi - an a de San Vicen e, Mien as alí o, el Adelan ado Diego de Sanab ia, que za pó poco después que su mad e, ué a as ado po el ien o a la isla <le la Ma ga i a, en e a la cos a de Venezuela, i)e ahí hizo llega 166 al Consejo de Indias sus no icias, pidiendo se soco ido con nue os bajeles pa a aslada se al Río de la Pla a. El Sup emo Consejo de Indias, que no enía no icias de doña Mencía, decidió nega a Saíiab i’a cuan o pedía y le anunció la ca - ducidad de sus í ulos y me cedes. Meses después, és e se di igía al Pe ú y allí ué mue o po los indios, cuando in en aba. di igi se po ie a a la Asunción. Doña Menda y su gen e, con inados po los po ugueses, pe - manecie oíl en la Capi anía de San Vicen e más de un año. Al in llegó un emisa io del Rey de Po ugal con el pe miso de ánsi o. Fué en onces cuando los expediciona ios se en e a on de los is es sucesos acaecidos al Adeiní ado, de la caducidad de sus í ulos y del nomb amien o de Gobe nado del Río de la Pla a o o gado a~ Domingo Ma ínez de I ala. Du o ióel golpe pa a doña Menda. Todo lo había pe dido.Mas su emple no desmayé. Sin espe anzas de euni se con el hijo, y no pudiendo pe manece en la cos a, donde le quedaba su g upo de mu- je es, decidió a a esa la sel a pa a alcanza su des ino: la ciudad de Nues a Seño a de la Asunción. Esas muje es, niños y homb es eco ie on, a pie, el eno me e- ¡ i o io que se ex iende desde la cos a a lán ica has a la ciudad de Nues a Seño a de la Asunción. Po sus e icue os y des íos, cami - na on unos 400 kilóme os po ie a desconocida. conozca la sel a de Guay á, lo quehoy llamamos sel a de iones y de Ma o G osso, queda á pasmado de asomb o y admi ación an e es as he oicas gen es,que no se a ed a on an e los incon ables pelig os y padecimien os de cada jo nada, ni u - ie on emo de en en a se con los sal ajes upíes, Desde iempo inmemo ial, indios gua aníes i ían po es a e - gión del Guay á. Cuen a la adición indígena que las p ime as ibus a iba on del lejano No e, do la ie a que los españoles apoda on La Flo ida, al o o lado del ma an illano. Tupí y Gua - aní, según la leyenda india, e aí insepa ables he manos que con - ducían a los suyos. Vi ie on la gos años en pe ec a a monía, mas un día su muje es iñe on po la posesión de un papagayo pa lan - chín de i ísimos colo es. La dispu a adqui ió ca ac e es iolcíí os y los he manos se ie on en uel os en la iña de sus muje es. La enemis ad di idió a los gua aníes y los he manos decidie on sepa a se.Tupí y los su - yos pe manece íanen la cos a, mien as que Gua aní se in e na ía. en el mon o, FI an agonismo y odio en e upíes y gua aníes c e~ cié con el iempo, y en ie o modo ué p o idencial pa a los expe - 167 diciona ios, que halla olí en las ibus gua aní icas .q ís mejo es aliados y jun os lucha on con a los sal ajes upíes. Es os upíes se alia ian a os después con los hUIIdC¿9 ílI ús p~í — ugueses y asola ían las misiolíes jesui icas, aniquilaíído iiiíí~ie o - sos pueblos. Es a egión del Guay á e a en onces el cen i<.i del impe io gua— aní. En sus co e ías po la sel a, los indios man enían abie os des es echos caminos, llamados picadas. Una de es as picadas se endía desde la cos a al sal o del Iguazú; la o a ciuzaba la sie a de Yby y enibe á en di eciólí al sal o de Guay á. Es os dos sal os o ca a a as seíi po en osos y odo cl inundo ha oído habla de ellos. Las p ime as no icias del sal o del Iguazú llega on al muíído ci ilizado po los Comen a ios cíe AL AR NÚ~í:z CABEZA DE VÁcA. La expedición de doña Mencía omó cl o o camíno y se encon ó con el es upendo sal o del G íay á; de ahí c uza on al Pa aná y p osiguie on iaje umbo a la Asunción. Cuen a la leyenda que el San o Após ol Tomás llegó, mucho an es que los Conquis ado es, a es as ie as y ab ió pa a ellos el camino de la sel a. Lo cie o es que, cuando llega on los Conquis - ado es, les indios les habla on de Fui Sumé, y sus senas coinci - dían con las del San o Após ol. O a e sión sob e es as picadas, abie as en medio de la e az ege ación que odo lo de o a, es que los indios, ‘an es de emp eíide sus camina as, se un aban los pies con unas semillas oleaginosas, que a medidaque se in e naban po el bosque iban dejando en el suelo, y es as semillas c ecían y se p opagaban en o ma so p enden e. Las picadas e an obje o del cuidado de las ibus guay eñas, pues e an ías de comunicación en e sus gen es. Los caciques de es as iblís, en e ados po los ca íes de la p esencia de los blancos, nue os poblado es de la Asunción y del espe o que és os inspi aban con sus a mas de uego, caballos y pe os, habían ido a endi asallaje al Tenien e Gobe nado I ala y, al mismo iempo, a pedi le ayuda pa a de ende se de las incu - siones de los upíes. Es os, p o egidos y azuzados po los po u - gueses, se ol ían cada día mas audaces y belicosos. I ala p ome ió ayuda ‘a los Caciques y es a ci cuns ancia Ca o - eció el paso de doña Menda y los suyos, pues pese al ie o aspec o ‘de los indios que encon a on en eses cínco meses a a és de la sel a, no u ie on que hace en e a sus a aques, ‘an es bien, los guay eños les o ecie on alimen os y ín descanso al bo de del ío I-Iuybay, y les ayuda on a cons ui un e ugio de made a, que los cas ellanos apoda on el Asien o dc la Iqiesia. 168 Mas si es os indios e an mansos, ¡ qué incon ables pelig es y penu ias u ie on que su i esas muje es y niños po la sel a i - gen! Las ie as, las alimañas, las picadu as de insec os, el clima, se pien es y boas mons uosas, jagua es, ce dos sal ajes, ho mi - gas.., oye on en onces habla de las a nbochds, esas ho migas ubias, ca nice as, que enco an el cue po pa a cla a sus mandí - bulas en la. ca ne de sus íc iínas y que sólo suel an su p esa ci an - do la han desga ado. Es as ho migas o man compac acolumna y el día ínenos pensado echan a ‘anda . 1-ley, como en onces, son el e o de los animales y las poblaciones. En Mi.siones las llaman la Con coció n, y no sé de adónde les iene es e nomb e. Si el ejé - ci o de am bochas se di ige hacia las casas, el único medio de sub - sis i es deja laspasa y bui de ellas. Animal o pe sona que cae en su camino es de o ado po es as ho migas ca nice as, que eíí millones lo a acan. Las p ime as en o pecen los mo imien os de la íc ima con el pene an e ácido ó mico y a dien e pico ; las demás se enca gan de deja lo en los huesos. Es ando yo en Misiones, en el pue o Eldo ado, en el al o Pa - aná, a pocos kilóme os apa eció la Co ección; du an es es días las gen es abandona on sus casas. De lejos con emplé el paso de esos mis e iosos ejé ci os. Lo único bueno de la Co ección es que limpian los anchos de inchucas, a añas y oda sue e de insec os. Nada de iene a esas ho migas que ca an úneles bajo los íos, son el e o de las ie as y alimañas, so p endidos en sus cubiles. Y en la misma o ma como apa ecen las ambochas, desapa ecen en la sel a. La go, muy la go se ía habla sob e la auna y lo a misione a. Es a sel a jugosa, siemp e e de, iene una belleza inigu~lable. Flo es y u os de colo es i isimos so p enden al iaje o, pe o ¡ cuan o eneno ocul o encie an esas plan as! No cabe duda que el Após ol Tomás p o egió a doña Mencia en su ma cha. A los cinco meses, su a mada a ibó a la Asunción. Puede supone se el asomb o de los cas ellanos, que nada sabían de ellas, y ambién de las indias... En o al habían empleado cinco años pa a llega a su des ino, Cinco años desde el día que pa ie on de Se illa. Es in e esan e hace no a el linaje de es as damas. En su ma - yo ía pe enecían a nobles amilias ex emeñas y de ellas nos ha - blan las C ónicas ujillanas del siglo x i, manusc i os ecogidos y comen ados po O. Miguel Muñoz de San Ped o. • La pequeña Isabel de Con e as, de unos ocho o diez años de • edad, emba có con sus pad es cii es a expedición de doña Menda. Es a niña casa á más a de, y ya en el Pa aguay con O. Juan de •169 Ga ay, cl undado de nues as ciudades de San a Ve y Bueno~ Ai eg. Las dos hijas de doña Mencía: Ma ía y la pequeña Menda am - bién casa on y die on a es a ilus e damanume osos nie os; en e ellos He nando de T ejo y Sanab ia, que niadió en la cos a, posible - men e en Mbiazá. Es e niño, “nacido en Ja ie a>’, llega á a. se obispo de Tucumán, y ‘a él se debe la p ime a Uni e sidad a gen i - na, nues a Uni e sidad de Có doba. O o nie o p ecla o de doña Mano a izó He nanda ias, el cen au o de la pampa, el b azo secu - la de la Jus icia, el undado de las Misiones que e angeliza on al indio y, como bien dije a D. Raúl Molina, el “úl imo y al ez más g ande conquis ado del Rio de la Pla a”. 170