EN
A
A
A
e
a
Y,
o20oPoc eobooBco oo oo eohooolooleo ooloc e
mon o
o oo
Es
p opiedad
de
¿8
E
$
p
D.
F ancisco
ensayas.
H
%
E
o
ogo0go0goegoogogos
AS
WN
Sd
q
y
N
M1
E
da
DELIA
NOVELA
RUSA.
ETA
A
“e.
ai
8
'
DELTA
el
gene al
pa a
lle a
á
la
empe a-
iz
an
p óspe as
nue as,
y
¿qué
mayo
. en u a
que
i
á
pone
á
los
pies
de
su
sobe ana
los
lau e-
les
que
acababa
de
co a ?...
Dase
p isa
po
log a
es e
mue o
iun o
no
menos
g a o
á
su
co azon
que
el
p eceden e,
y
á
penas
dejaba
as
sí
las
p ime as
colinas,
cuando.
ya
con
su
ogosa
imaginacion
se
habia
asladado
desde
las:
o illas
del
P u h
á
las
má genes
del
Ne a;
ya
se
eía
en
la
augus a
p esencia
de
la
empe a iz,
que
con
una
sola
palab a,
con
una
mi ada
daba
dig-
no
gala don
á
sus
se icios
in laman-
do
así
mas
y
mas
el
na u al
a do
de
su
espí i u
gue e o...
Engol ado
en
an
lisonge as
ilusiones
,
y
ansio-
so
de
ye las
ealizadas
,
a
con ando
los
ins an es
uno
po
uno;
los
ca-
ballos
no
co en
ú
medida
de
su
im-
NOVELA
RUSA.
9
paciencia,
y
las
pa adas
son
pa a
él
un
suplicio
insopo able.
-
Tal
ue
Dazeko F,
el
ogoso
Da-
zeko
el
p ime
dia
desu
iage:
el
segundo
algo
mas
anquilo
se
iba
acos umb ando
ya
al
p eciso
des-
canso,
y
cuando
llegó
á
la
aldea
de
Lebnau
al
ez
ape ecia
alguna
dis-
accion
con
que
ab e ia
los
mo-
men os
que
a daba
en
muda
de
caballos.
Cabalmen e
no
es aban
p on os
á.
pesa
de
habe
en iado
un
pos illon
delan e,
y
cansado
de
espe a ,
sal a
de
la
silla
de
pos a
con
el
in
de
ac i a
es a
diligencia
po
sí
mismo
;
pe o
la
posada
es a-
ba
hecha
una
con usion.
Acababan
de
llega
dos
egimien os,
cada
o i-
cial
se
apode aba
de
la
p ime a
ha-
bi acion
que
eía,
y
el
dueño
no
es aba
allí
pa a
ecibi
al
ilus e
é
impacien e
iage o.
¿Con
qué
aquí,
"e
»
10
¿¿DELTA,
esclamó
Dazeko ,
no
hay
medio
al-
guno
ni
de
ma cha
ni
de
queda -
se?..
y
en
medio
de
sus
imp eca-
ciones
con a”
an
desag adable
con-
a iempo,
le
llamó
la
a encion
el
umo
de
la
es epi osa
aleg ia
que
sonaba
en
una
pieza
inmedia a.
En-
a
en
ella,
y
halla
eunidos
mul-
i ud
de
o iciales
jó enes,
que
á
su
is a
con ienen
los
desahogos
de
su
buen
humo
,
ecibiéndole
con
el
espe o
debido.
Mas
luego
que
su-
pie on
la
no icia
de
la
ecien e
ic-
o ia
y
la
pa e
que
en
ella
habia
enido
el
p íncipe
,
se
eno a on
con
mayo
ue za
los
clamo es
de
júbilo
en
odo
el
concu so.
Todos
le
odean,
le
admi an,
le
dan
mil
elogios,
y
el
amo
de
la
glo ia,
in-
lamando
el
co azon
de
aquellos
gue e os
,
con unde
momen ánea-
men e
g ados
y
dis inciones.
Em-
NOVELA
RUSA.
11
piezan
en
seguida
copiosos
y
epe-
idos
«b indis;
aumén ase
el
place
y
el
albo ozo,
y
cuando
ya
el
ui-
do
de
las
copas
y
el
ju enil
bulli-
cio
de
an
aleg e
eunion
es aban
en
su
colmo,
en ó
el
posade o,
que,
sabedo
de
la
llegada
del
p íncipe,
se
disculpa
con
él
con
las
mas
humil-
des
demos aciones,
g i ando
al
mismo
iempo
á
sus
c iados
pa a
que
le
p e-
pa asen
digno
alojamien o.
F i z,
En-
ique,
Mika
i11—Ninguno
esponde.—
¿Dónde
diablos
andan
es os
mucha-
chos?
esclamó:
apues o
á
qué
es án
en
la
boda!.
Pe donad,
seño ,
y
c eed
que
no
es
ecuen e
en
mi
ca-
sa
es e
descuido;
pe o
hoy
pa ece
que
á
odos
los
habi an es
del
lu-
ga
se
les
ha
as o nado
el
seso.
Paso
de
opas,
un
casamien o,
Un
nue o
pope
(*),
son
demasiadas
no-
A
e!
(*)
Así
se
llaman
los
pá ocos
en
Rusia,
12
DELTA.
edades
pa a
que
no
esci en
la
cu-
iosidad
,
y
yo
mismo
no
esponde-
ia
de
que...
Si.
es os.
caballe os.
..
Si
el
seño
p íncipe
lo
u iese
á
bien...
Oh!
Se á
una
cosa
digna
de
e se
!..
En
obsequio
del
nue o
pas-
o
y
de
los
no ios
es á
la
iglesia
an
ado nada
de
amos
y
gui naldas
que
no
pa ece
la
misma.
Es
cosa
magn -
ica,
seño es!
pe o
sob e
odo
lo
que
hay
que
e
es
la
no ia.—
Quién
es
es
esa
no ia?
p egun a
Dazeko ,
son iéndose
del
en usiasmo
del
buen
posade o.
Es
jó en?
Es
boni a?
=
¿Cómo
boni a?
Con es ó:
Si
la
que
-
se
casa
es
Delia!!
(como
si
debie a
conoce la
odo
el
mundo)
—Pe o
esa
Delia
quién
es?—=
La
mas
bella
y
i uosa
de
oda
es a
coma ca.
¡Pob e
Delia!
¡Casa se
á
los
quince
años
con
un
homb e
de
sesen a!
¿Pues
no
es
una
lás ima,
seño !..
Viendo
NOVELA
RUSA.
13
que
el
p íncipe
le
escuchaba
con
cie o
in e es,
p osiguió
-
diciendo:
¡Cómo
llo aba
aye
la
in eliz
al
pensa
en
que
hoy
debe
da
su
ma-
no
al
yiejo
Y an
Osko F!...
En
es o
suena
un
g an
uido
,
que
a
c ecien-
do
po
ins an es,
y
se
descub e
la
nume osa
comi i a
camino
de
la
igle-
sia.
Un
impulso
de
cu iosidad
y
aca=
so
de
in e es
a eba a
al
impe uoso
Dazeko ;
sus
esplandecien es
deco-
aciones,
y
mucho
mas
su
noble
y
g a a
isonomia
in unde
espe o
á
odo
el
concu so,
y
causa
la
admi a»
cion
uni e sal:
ab énle
paso,
y
a a-
esando
po
en e
las
gen es
apiña-
das
llega
á
las
g adas
del
emplo
en
el
momen o
mismo
que
la
no ia....
Jamas
habian
is o
sus
ojos
an
sin=
gula
belleza
,
cuyo
p ime :e ec o
ue
Una
esclamacion
de
asomb o.
En
el
Co azon
a dien e
de
Dazeko
la
glo»
14
DELTA.
ia,
la
coinpasion,
el
amo ,
odo
es
es emado
,
y
en
aquel
momen o
su-
bió
al
ez
de
pun o
la
na u al
exal-
acion
de
sus
sen imien os...
Ya
no
e
o a
cosa
que
á
Delia;
y
se
p e-
cipi a
en
la
iglesia
pa a
con empla -
la.
En
sus
bellas
acciones
se
e
pin-
ada
la
mas
p o unda
melancolía;
las
lág imas
mal
con enidas
en e
sus
anchos
pá pados
descub en
la
agi a-
cion
de
su
pecho;
ímida
y
silencio-
sa
a
siguiendo
las
pisadas
de
su
es-
poso
sexagena io...
Dazeko
la
obse -
a,
y
no.le
queda
la
mas
le e
du-
da
de
que
es
una
íc ima
que
a
á
sac i ica se
en
las
a as
de
himeneo...
¡Ó
jó en
des en u ada!esclamó
den-
o
de
sí:
¿Quién
e
sac i ica
an
inhumanamen e?
y
ú,
eliz
mo al,
e es
digno
po
en u a
de
an: ico
eso o?
.
En
medio
de
la
u bación
que
NOVELA
RUSA.
15
le
agi a
no
echa
de
e
que
es
ob-
je o
de
la
a encion
gene al,
ol ida-,
da
en
aquel
momen o
has a
de
la
misma
no ia.
En
la
iglesia
eina
en-
e an o
la
mayo :
con usion:
c ece
el
umul o
con
la
en ada
epen ina
de
los
soldados
que
se
mezclan
y
con unden
con
los
aldeanos,
y
odo
el
concu so
se.
agolpa
en
el
emplo
con
el
mayo
desó den.
Las
oleadas
del
con uso
opel
sepa an
á
los
no-
ios
y
Delia
llega
sola
al
pie
del
al a ...
Dazeko
ue a
de
sí,
a e-
ba ado
po
un
impulso
maquinal
se
pone
de
odillas
á
su
lado.
Apa ece
el
minis o;
la
p esencia
de
los
no-
ic
es
lo
único
que
la
ley
equie e
Po que
es a
supone
su
consen imien-
o,
y
an es
que
nadie
haya
pensado
siquie a
en
opone se
á
an
singula
Union
ya
es aban
dadas
las
handi»
ciones
nupciales,
16
DELTA.
El
es e io
espe uoso
del
p ín-
cipe
y
su
dignidad
en
un
pais
en
que
odo
cede
al
p es igio
de
la
cla-
se
ele ada,
hicie on
que
no
des-
pegase
sus
labios
la
mul i ud
deslum-
b ada
y
a u dida
del
suceso.
Sin
du-
da
iguales
mo i os
con u ie on
las
quejas
del
esposo
eemplazado
,
aña-
diendo
algunos
que
ya
medio
a e-
pen ido
al
e
cla amen e
la
epug-
nancia
de
la
no ia,
y
al
oi
la
de-
sap obacion
gene al
en
su
ánsi o
desde
casa
á
la
iglesia,
dió
g acias
en
su
in e io
al
es año
inciden e
que
le
sacaba
de
aquel
empeño.
Lo
cie o
es
que
a e gonzado
del
papel
que
hacia,
desapa eció
mas
que
de
paso
en e
la
muchedumb e.
En
ó -
den
á
Delia
dicen
algunos
que
abis-
mada
en
“sus
sen imien os
y
sob e-
cogida
po
el
espe o
y
g a edad
del
ac o,
u o
los
ojos
bajos
du an e
la
NOVELA
RUSA.
17
ce emonia
y
no
echó
de
e
el
ue-
que;
pe o
o os
asegu an
que
una
ápida
ojeada
le
bas ó
pa a
hace se
ca go
de
lo
que
ganaba
en
él,
y
se
esignó
sin
mani es a
la
meno
es-
añeza.
Como
quie a
que
uese,
da-
da
la
bendicion,
y
o ecida
la
copa
á
los
desposados,
segun
la
cos um-
b e
usa
(*),
Delia
co ada
la
aplicó
emblando
á
los
labios,
y
Dazeko ,
no
mas
se eno
al
ez,
a ianzó
del
mismo
modo
el
mas
sag ado
de
los
ju amen os...
El
pope
se
e i a;
sa-
len
las
gen es
de
la
iglesia
con
el
mismo
opel,
y
odos
ijan
la
is-
a
en
los
nue os
conso es,
en e
quienes
no
se
encon aba
o a
con-
o midad
que
la
mu ua
belleza.
Vuel o
4
penas
en
sí
de
su
em-
beleso
el
imp uden e
Dazeko F,
se
RS
(*)
En
Rusia
en e
o as
ce emonias
beben
al
in
los
noyios
en
una
misma
copa.
2
24
DELTA.
el
ol ido
mas
c uel
acaso
que
la
mue e,
la
p i an
á
un
iempo
de
cuan o
amaba
en
el
mundo,
sin
que
halle
si
quie a
quien
la
dé
el
mas
le e
consuelo
en
an a
des en u a.
Mien as
se
c eyó
que
de
simple
al-
deana
iba
á
con e i se
en
una
g an
p incesa
,
la
en idiaban
odos
sin
a e e se
á
zahe i la;
pe o
aho a
que
en
des anecidas
sus
espe anzas
de
elicidad
y
g andeza,
odos
la
echan
en
ca a
achas
y
de ec os
que
nadie
habia
imaginado.
Acúsanla
de
me-
ece
su
mala
sue e
po
habe
sac i icado
á
su
desmedida
ambicion
un
esposo
espe able,
consin iendo
en
la
me amó osis
de
un
p íncipe,
mo-
zo
y
ag aciado
sin
duda,
pe o
que
la
desdeñaba
y
se
ol idaba
de
ella
en
la
ac ualidad.
El
buen
Y an,
que
ha-
bia
sido
has a
en onces
la
ábula
del
pueblo,
e a
obje o
aho a
de
la
com-
NOVELA
RUSA.
25
pasion
gene al,
no
an o
po
e dade-
o:in e es,
cuan o
po
hace
mas
odio.
sas
las
ac iminaciones
con a
Delia.
Así
a
el
mundo:
en
odos
iem-
pos
y
paises
pe siguen
nue as
desg a-
cias
al
desg aciado.
Todos
se
ensan-
g ien an
en
el
pa a
dispensa se
de
da -
le
auxilio
,
del
mismo
modo
que
i=
bu an
incienso
al
ensalzado
con
el
in
de
me ece
su
g acia
y
sus
a o es.
So-
b e
el
uno
ca ga
odo
el
i upe io,
y
al
o o
le
coliman
de
alabanzas
sin
incomoda se
en
a e igua
si
son,
ó
Do,
me ecidas,
pues
al
es
la
jus i-
cia
con
que
el
in e es
pe sonal
dis-
ibuye
á
ciegas
el
menosp ecio
ó
la
es imacion
en e
las
gen es.
La
is-
e
Delia,
blanco
de
an os
denues-
os,
aunque
poco
me ecidos,
sien e
su
ama gu a,
y
cada
dia
cob an
mas
Cue po
en
su
imaginacion.
«Sin
€m-
ba go
no
se
deja
aba i
de
la
des»
26
¿'DELIA.
g acia
,
pues
c iada
en
la
escuela
del
in o unio
ha
llegado
á
adqui i
en
ella
aquel
es ue zo
que
pugna
po
sa-
li
de
an
dolo osa
si uacion,
y
esuel-
a
á
hace
en e
al
deshono
con
que
la
ha
mancillado
el
abandono
del
p íncipe
,
se
p opone
emplea
cuan os
medios
pueda
pa a
alcanza
la
epa-
acion
debida.
La
memo ia
de
su
mad e
la
exige,
y
su
co azon
ansia
po
ella
en
sec e o.
Desde
el
a al
ins an e
en
que
unió
su
mano
con
la
del
p íncipe
Dazeko ,
no
ha
podido
apa a le
de
su
memo ia
un
solo
pun-
o;
y
como
á
los
quince
años
el
obje-
o
que
ocupa
con
ecuencia
la
an asia,
encuen a
acil
en ada
en
el
co azon,
el
p íncipe
á
pesa
de
su
o al
ol ido
y
de
su
c uel
incons ancia,
supo
apo-
de a se
del
de
la
sensible
Delia.
No
iene
o o
pensamien o
que
el
de
da
á
espe a
su
de echo
indispu able,
NOVELA
RUSA.
27
mas
no
alcanzan
el
medio
de
conse-
gui lo
su
co a
edad
y
su
inexpe ien-
cia
en
ales
negocios.
P i ada
de
pa-
ien es
y
de
amigos
¿quién
la
ayuda-
á
con
saludables
consejos?
¡Ay!
que
la
in eliz
iene
que
se
su
p opia
conseje a!
¿Dónde
acudi á
á
busca -
los?
á
su
co azon,
0
á
su
en endi-
mien o?
Tan
p on o
adop a
un
p o=
yec o,
como
le
desecha
sin
Hega
á
ija se
en
ninguno
po
encon a
en
odos
ellos
cil
incon enien es
ó
pe-
lig os.
Mien as
ella
acilaba
en
an
pe=
nosa
ince idumb e,
colmado
Daze-
ko F
de
a o es
po
la
empe a iz,
y
habiendo
cesado
epen inamen e
las
hos ilidades,
ob u o
en
palacio
nue-
as
hon as
y
dis inciones.
Desde
en-
onces
la
ambicion
y
sus
b illan es
p es igios
e an
lo
único
que
ocupaba
sus
po encias
pe diendo
de
odo
pun-
28
DELTA.
o
has a
la
memo ia
de
los
sucesos
pasados.
Su
mad e
la
p incesa
iuda,
mu-
ge
ambiciosa
y
al i a
o maba
p o-
yec os
magni icos
en
ó den
á
su
co-
locacion.
Sus
iquezas,
su
clase
ele-
ada,
y
la
galla dia
de
su
p esencia
jus i icaban
en
cie o
modo
las
gi-
gan escas
p e ensiones
de
aquella
se-
ño a,
que
amaba
ásu
hijo
con
cuan o
es emo
cabe
en
un
co azon
poseido
del
o gullo
mas
desen enado.
En e
odos
los
de ec os
que
a li-
gen
á
la
especie
humana,
al
ez
es
la
anidad
el
mas
comun
y
el
menos
ole able
,
po
cuan o
es a
pasion
hi-
ja
de
un
escesi o
y
mal
calculado
amo
p opio,
supone
el
mé i o
don-
de
no
exis e,
y
le
desconoce
donde
ealmen e
se
encuen a,
es a iando
á
un
iempo
el
co azon
y
el
juicio;
pues
las
pe sonas
que
adolecen
de
ió
NOVELA
RUSA.
29
semejan e
laqueza
es an
en e amen-
e
imposibili adas
de
sen i
y
de
a-
ciocina
con
acie o.
Dazeko ,
aunque
no
an
domi-
nado
de
la
anidad
como
su
mad e,
no
es aba
exen o
de
es e
icio;
pe o
en
un
ca ác e
an
lige o
é
insubsis-
en e
como
el
suyo
no
echan
hondas
aices
ni
los
de ec os
ni
las
i udes.
Un
dia
en
que
jus amen e
es a-
ba
la
p incesa
hablando.
con
su
hijo
de
sus
sobe bios
planes
de
u u o
en-
g andecimien o
,
en a on
á
a isa le
que
una
jó en
en
aje
de
aldeana
acababa
de
Hega
á
las
pue as
del
pa-
lacio
y
deseaba
habla le.
¿Qué
mu-
ge
es
esa?
p egun ó
Dazeko ,
y
el
c iado
con uso
y
en e
dien es
pu-
do
al
in
con es a
:
eSeño ,
al
p in-
Cipio
se
empeñó
en
no
da se
á
cono-
Ce ,
pe o
insis iendo
yo
en
que
dije=
se
quien
e a,
dice...
supone...
lla-
30
DELTA:
ma se
la.
p incesa
Dazeko =”
La
p incesa
Dazeko F?
eplicó
la
mad e:
¿á
quién
sino
á
mí,
co esponde
hon-
a se
con
ese
í ulo?
Sin
duda
esa
muge
es á
demen e;
que
se
aya
al
momen o,
Ú
p on o
end á
que
a e-
pen i se
de
su
p esuncion
idícula
y
es a agan e.”
Mas
den o
de
poco
ol ió
el
c iado
diciendo,
que
al
e se
a ojada
de
allí
con
an a
ig-
nominia,
habia
cuido
desmayada
aquella
pob e
muje ,
y
po
huma-
nidad
la
es aban
adminis ando
al-
gunos
soco os.
Hizo
una
pin u a
de
su
alle,
de
su
edad
y
acciones
en
é minos
,
que
despe ó
en
el
p ín-
cipe
un
con uso
ecue do,
y
llegó
á
pe suadi se
de
que
no
podia
se
o a,
que
aquella
jó en
desg aciada,
cuya
exis encia
habia
llenado
de
ama gu a
po
su
imp uden e
lige eza
y
a olon-
d amien o.
Es a
idea
le
a igió
in i-
E
E
UI
2-2
A
lc
p
a
NOVELA
RUSA.
31
ni o,
pues
no
pudo
menos
de:- eco-
noce
que
e a
causa
de
la
in elicidad
de
aquella
jó en;
¿pe o
cómo
epa-
a
el
daño?
Conoce
demasiado
bien
el
indomable
o gullo
de
su
mad e,
y
iembla
al
imagina
que
llegue
á
des-
cub i
el
sec e o
de
an
a al
a en u-
a.
No
dándole
su
u bación
luga
á
o as
e lecsiones,
insis ió
en
que
echasen
de
allí
4
aquella
loca,
y
la
in eliz
Delia
se
ió
a oja
cási
mo-
ibunda-
ue a
de
aquel
palacio
don-
de
pensó
halla
consuelo
y
apoyo.
En
ano
quiso
de
nue o
implo-
a
los
auxilios
ó
al
menos
la.
com-
pasion
de
su
esposo;
no
pudiendo
imagina
que
cupiese
en
él
an
in-
jus a
inhumanidad,
se
uel e
á
la
pue a
..
se
pone
á
escucha ,
clama
nue amen e,
pe o
sin
que
nadie
es-
ponda
á
sus
lamen os.
Viéndose
al
in
sola,
abandonada
,
sin
albe gue
32
DELTA.
alguna,
la
iolencia
de
su
dolo
la
p i ó
del
conocimien o.
¡In eliz!
Si
al
menos
du á a
mucho
esa
egua
á
su
a liccion!.
pe o
uel a
en
sí
á
po-
cos
ins an es,
la
ue za
del
dolo
la
es i uye
su
na u al
ene gia.
Indig-
nada
de
an a
ba ba ie
se
p opone
implo a
jus icia
aunque
sepa
mo i
en
la
demanda,
y
no
eniendo
ya
conside aciones
que
gua da ,
cuen a
su
a en u a
á
las
gen es
que
se
habian
eunido
en
o no
suyo.
Como
“la
p in.
cesa
e a
an
odiada
po
su
sobe bia,
odos
se
in e esan
po
aquella
in eliz,
no
dudando
que
uese
íc ima
de
su
desmedido
o gullo.
En e
los
p esen-
es
se
condolió
de
ella
con
mayo
es emo
un
anciano
de
aspec o
ene-
able,
quien
empezó
ú
hace la
p e-
gun as,
quedando
so p endido
al
sa-
be
que
sin
o a
guia
que
su
deses-
pe acion
habia
emp endido
an
la go
Io
o
NOVELA
RUSA.
33
y
pelig oso
iage
una
muge
an
jó-
en
y
he mosa:
y
econociendo
en
es a
esolucion
aquel
es ue zo
que
so-
lo
pueden
in undi
la
i ud
y
la
ino-
cencia,
c eció
po
momen os
el
in e-
es
que
desde
luego
le
habia
inspi a-
do.
Segu o
de
la
since idad
de
Delia,
la
educe
á
que
se
p esen e
á
la
em-
pe a iz,
y
con ie
en
su
inna a
jus i-
cia
bien
no o ia
á
odos
sus
asallos.
El
mismo
o ma
su
memo ial,
y
sin
pe de
iempo
la
lle a
al
palacio
de
Ca alina,
colocándola
en
pa age
don-
de
al
sali
la
empe a iz,
se
a oja
de
odillas
á
sus
pies
y
con
mano
émula
le
p esen a
su
bien
sen ida
solici ud.
Ca alina
la
le an a
con
ag ado,
escucha
su
jus a
eclamacion
y
la
p ome e
comple o
y
p on o
de-
Sag a io,
mandándola
ol e
al
o o
dia
ayendo
consigo
la
jus i icacion
de
su
de echo.
3
40
DELJA.
léjos
de
Pe e sbu go,
donde
se
de-
e minó
que
esidiese.
apa ada
del
p íncipe
SU
esposo.
uo.)
,
Si
las
iquezas
bas asen
po
sí
solas
á
asegu a
la
elicidad
de
los
i ien es,
Delia
hubie a
sido
dicho-
sa
en
su
nue a
si uacion;
pe o
el
ánsi o
epen ino
de
un.
es ado
08»
cu o
al
mas
encumb ado
de
la
socie-
dad
es
una
p ueba
pelig osa
cuando
la
educacion
y
el
a o
del
mundo
no
p epa a
el
ánimo
á
an
súbi a
mudanza,
|
Tal.
e a
la
si uacion
de
Delia,
que
bajo
los
do ados
echos
echa
menos
su
humilde
cabaña
,
y
odea-
da
de
mul i ud
de
c iados
apenas
iene
alien o
pa a
da
una
ó den,
sin iéndose
mas
dispues a
4
suplica
que
á
manda ,
como
cosa
á
que
es-
aba
habi uada.
Los
ages
in en a-
dos
po
el
lujo
no
son
mas
que
em-
NOVELA
RUSA.
4I
ba azos
pa a
ella,
cuya'
sujecion
no
alige a
el
deseo
de
b illa ,
pues o
que
nunca
llega án
á
con empla la
los
únicos
ojos
án e
los
cuales
qui-
sie a
únicamen e
apa ece
he mosa,
¡C uel
pensamien o
!
Nunca
es á
mas
léjos
,
apesa
de
la
ge a quia
en
que
se
encuen a,
y
en
medio
del
aus o
que
la
odea
,
de
pode
espe a
a ae
hácia
sí
la
olun ad
de
aquel,
4
quien
le
es
imposible
deja
de
que e ,
aun
cuando
no
le
deba
o a
cosa
que
a e -
sion
y
desai es.
Aho a
es
cuando.
eco-
noce
po
la
p ime a
ez
su
in e io»
idad,
y
calcula
la
dis ancia
inmen-
sa
que
la
sepa a
del
p íncipe.
Ínca-
paz
de
comp ende
lo
que
puede
la
ue za
de
las
p eocupaciones,
ó
dí-
gase,
de
la
igualdad
de
ci cuns an-
cias
que
el
mundo
social
exige
en
los
casamien os,
no
a ibuye
á
o a
Co-
sa
la
epugnancia
que
Dazeko
ha
42
DELTA.
mani es ado
hácia
ella,
que
á
la
al a
de
educacion,
con enciéndose
cada
dia
más
de
que
es e
eno me
de ec o
p esen a
la
mas
con inua
con aposi-
cion
con
el
aus o
en
que
i e.
Sin
emba go
es a
di e encia
no
an o
hu-
millaba
su
anidad,
como
a ligia
su
co azon
,
mas
es e
co azon
capaz
de
animosas
esoluciones,
hallaba
en
sí
mismo
el
p eciso
es ue zo
pa a
lle-
a las
al
cabo.
co
Yo
sab é
hace me
digna
de
mi
esposo,
decia
Delia
en-
e
sí;
de
aquel
esposo
que
ac ual-
men e
me
desp ecia
y
acaso
con
so-
b ada
azon:
yo
sab é
me ece le,
ó
sino
lo
consigo,
i
4
echa me
de
nue o
á
los
pies
de
la
empe a iz,
pidiéndola
como
un
ayo
mas
g an-
de
que
el
p ime o,
la
g acia
de
ol-
ye me
al
oscu o
y
humilde
es ado
en
que
nací,
y
del
cual
me
sacó
mi
-
a al
des ino.”
NOVELA
RUSA.
43
La
quin a
de
Zendo ,
que
e a
la
que
Delia
iba
á
ocupa ,
es aba
inhabi ada
de
sus
dueños
mucho
iempo
habia
;
mas
no
me
en e en-
d é
en
hace
su
desc ipcion,
pues
no
p oduci ia
o o
e ec o
en
los
lec o es,
que
el
de
aumen a
el
sen imien o
de
is eza
que
la
sue e
de
Delia
no
puede
deja
de
inspi a les.
Di é
úni-
camen e
que
el
aspec o
de
aquella
inmensa
y
an igua
habi acion
e a
mas
ap opósi o
pa a
da
omen o
á
ideas
melancólicas,
que
pa a
esci a
la
aleg ia
en
la
imaginacion
mas
bien
dispues a.
Al
a ibo
de
una
p incesa
jó en
se
c eyó
que
las
ies as
y
los
place es
segui ian
sus
pisadas,
lo
cual
aumen ó
la
es añeza
de
aquellas
gen-
es
al
e la
pasa
en
su
aposen o
la
mayo
pa e
del
dia
sin
ene
o a
dis accion
que
da
algunos
paseos
soli a ios
den o
de
las
apias
del
pa -
E
¿O
DELIA.
:
que.
Sin
emba go
es aba
la
bondad
an
bien
pin ada
en
sus
acciones,
y
se
mani es aba
an
compasi a
con
los
in elices,
que
la
amaban
an es
de
acaba la
de
conoce .
Sus
pue as
ce -
adas
en e amen e
á
oda
isi a
im-
po una,se
ab ia
á4: odas
ho as
y
aun
á
odos
ins an es
en
soco o
del
in o unio
,
y
el
p ime
dia
que
pu-
do
de ama
bene icios,
ue
ambien
el
p ime o
en
que
econoció
el
alo
de
las
iquezas.
Habi aban
aquella
quin a
algunos
c iados
an iguos,
que
conse aban
al
p íncipe
el
a ec o
mas
sínce o,
á
quien
los
mas
habian
conocido
en
su
in ancia;
pues
á
pesa
de
su
escesi a
i eza
y
a olond amien o
se
g angeaba
po
su
bondad
el
amo
de
odos
ellos.
Admi ábanse
de
que
no
hubiese
e-
nido
con
su
esposa
an
bella
y
an
jó en,
ni
despues
de
la
llegada
de
NOVELA
RUSA.
45
es a
se
hubiese
dejado
e
po
aque-
llos
con o nos
,
po
lo
cual
la
buena
Alexwina
muge
del
conse ge,
y
na-
u almen e
cu iosa
y
hablado a,
ma-
ni es ó
su
es añeza
á
la
p incipal
de
las
doncellas
de
la
p incesa
con
la
espe anza
de
a e igua
lo
que
an o
deseaba
sabe .
Elena
(que
es e
e a
su
nomb e
)
e a
una
de
aquellas
mu-
ge es
que
se
pe suaden
es a
in o -
madas
de
odo
y
hacen
anidad
de
conoce
los
sec e os
de
las
amilias;
así
pa a
da
á
en ende
que
e a
con-
iden a
de
algun
g an
mis e io,
sol ó
esp esiones
que
lo
deno aban,
a i-
Vando
los
deseos
de
Alexwina.
ce¡Val-
game
Dios,
le
dijo
es a
en
la
p ime-
a
ocasion,
qué
is e
es á
el
ama!
Sin
duda
nace
de
que
habi uada
á
las
di e siones
de
la
capi al,
le
as-
idia á
la
ida
campes e,
y
VOS,
seño i a
Elena,
ambien
echa eis
me-
ey
46
DELTA:
nos
la
ida
de
Pe e sbu go.
—
Yo?
No
po
cie o
;
espondió
Elena;
po -
que
no
es
posible
echa
menos
lo
que
no
se
conoce.
Cabalmen e
llegué
á
Pe e sbu go
la
íspe a
de
la
salida
de
la
p incesa,
y
lo
mismo
sucede
al
es o
de
la
amilia
que
aemos,
los
cuales
son
an
nue os
en
la
casa
y
aun
en
la
có e
como
yo.
—De
e-
as?
dijo
Alexwina
poco
«sa is echa
:
en onces
ya
eo,
añadió
suspi ando,
que
no
sab eis
nada
ela i o
á
la
p in-
cesa,
ni
al
p incipe
ni
á
es e
ma i-
monio
de
que
no
eniamos
no icia.—
Ve dad
es
que
no
sé
nada,
Alexwi-
na;
nada
absolu amen e...
Quie o
de-
ci
que
nadie
me
ha
dicho
la
meno
cosa;
pe o
la
que
iene
pene acion
no
lo
igno a
odo:
hay
muchas
áci-
les
de
adi ina .
—
Y
qué
es
lo
que
habeis
adi inado?
—
Oh
!
eplicó
Ele-
na
un
poco
co ada
po
que
nada
sa-
NOVELA
RUSA.
47
bia;
lo
que
he
adi inado
son
cosas
delicadas,
y
bien
sabeis
que
no
o-
do
puede
deci se.
—Sí;
pe o
po
lo
menos
algo
que
pueda
da nos
luz...
po
lo
demas
no
c eais
que
es
me a
cu iosidad
;
no
po
cie o:
el
ca iño
que
una
iene...
—De
modo,
Alexwi-
na,
que
si-me
dieseis
palab a
de
gua da
ese a
?—LE e no
silencio:
con es ó
Alexwina
ace cándose
mas.—
Pues
sabed,
p osiguió
Elena,
que
nues a
p incesi a
iene
aquí
p esa
de
ó den
de
la
empe a iz:
odo
lo
he
descubie o.
¿No
habeis
obse a-
do
que
jamas
sale
del
ecin o
del
pa que,
y
que
á
nadie
ecibe
en
su
casa?..
Ya
yeis
que
es o
no
es
na u-
al
en
su
edad,
y
semejan e
sujecion
debe
se
e ec o
de
ó denes
de
una
g an
po encia...
Ademas
de
que
en-
80
azones
pode osas
pa a
c ee lo
así...
La
empe a iz
ha
mandado
48
DELTA.
enca ga
ese adamen e
4
cuan as
pe sonas
componen
la
comi i a
de
la
p incesa
que
gua den
con
ella
oda
especie
de
a enciones,
y
la
si an
con
la
mayo
igilancia...
Es a
i-
gilancia
cla o
es á
lo
que
quie e
de-
ci :
que
engan
cuidado
de
que
no
se
escape...
En
in
aquí
pa a
en e
las
dos,
yo
c eo
que
ha
enido
p e-
sa
bajo
su
palab a.
—
¿Se á
posible
?
—No
hay
la
meno
duda:
pe o
qué
decis
de
mi
pene acion?
Todo
lo
he
adi inado,
odo.
¿Veis
que
pasa
po
muge
del
p íncipe?
pues
no
hay
se-
mejan e
cosa.
El
no
ha
pa ecido
cuando
salimos
de
Pe e sbu go,
ni
hay
el
mas
le e
indicio
de
que
en-
ga
aquí;
y
si
son
cie as
mis
con-
ge u as,
como
sucede
muchas
eces,
es a
seño i a
es
una
p incesa
es an-
ge a
que
iene
de
paises
muy
leja-
nos.
Figu áos
que
odas
nues as
cos-
NOVELA
RUSA.
49
umb es
las
igno a,
que
la
cosa
mas
i ial
Je
causa
admi acion,
que
ape-
nas
sabe
el
modo
de
es i se,
ni
co-
noce
la
impo ancia
del
ocado ,
de
modo
que
el
e ec o
bueno
ó
malo
que
debe
p oduci
al
age,
ó
al
colo
son
pa a
ella
especies
descono-
cidas.
En
una
palab a
de
lo
que
una
muge
debe
sabe ,
no
sabe
nada.
—
Sin
duda
po
eso
la
han
con iado
á
los
des elos
de
V,
seño i a
Ele-
na?—
En
e ec o
mucha
cuen a
le
end á
que
yo
la
di ija,
pe o
me
queda
in ini o
que
abaja
po
que
en
mi
sen i
no
iene
o mado
el
gus-
o.—Sin
emba go
su
co azon
es
es-
celen e
—
Qué
hacemos
con
eso?
Alex-
Wina?
¿De
qué
si e
que
enga
buen
co azon?
Esa
ci cuns ancia
es
la
mas
comun
del
mundo:
no
hay
cosa
mas
de
sob a
que
buenos
co azones.
Lo
que
no
es
an
ecuen e
po que
no
4
56
DELTA:
cuales
son
inú iles
los
es ue zos
ul-
e io es.
Impacien e
pues
po
adqui-
i
o os
mas
sólidos
se
en egó
al
es udio
con
al
a do
y
al
zelo
que
madama
de
Belmon
se
quedó
asom-
b ada,
ac ecen audo
su
admi acion
de
dia
en
dia
los
po en osos
adelan-
amien os
que
hacia
en
odos
los
a-
mos:
y
es
que
no
sabia
aquella
es-
celen e
maes a
cuan o
ayuda
el
es-
ímulo
del
co azon
á
desplega
las
alas
del
ingenio.
|
En
los
p ime os
dias
despues
de
su
llegada
á
la
quin a
se
habia
apo-
de ado
del
ánimo
de
Delia
la
melan-
colia
mas
p o unda
;
pe o
de
momen-
o
en
momen o
ue
disipándose
sen-
siblemen e
aquella
is eza,
comba=
ida
po
la
espe anza,
mas
dulce
aca-
so
que
la
misma
elicidad,
y
po
el
buen
empleo
del
iempo
en
g a as
y
ú iles
a eas.
Asi
la
sa is accion
que
NOVELA
RUSA.
57
iba
ocupando
su
luga
,
empezaba
á
descub i se
en
los
ojos
de
la
p in-
cesa.
Es a
mudanza
es ao dina ia
no
-dejó
de
echa la
de
e
con
ha a
so -
p esa
suya
la
cama e a
Bllena,
cons-
an e
siemp e
en
sus
obse aciones,
y
la
consecuencia
que
dedujo
ue
que
madama
de
Belmon
hab ia
aido
á
su
llegada
á
la
quin a
nue as
ó de-
nes
de
la
empe a iz
con
la
g acia
de
la
p incesa.
Con i móla
en
es e
concep o
de
que
ya
se
le
habia
es-
i uido
su
plena
libe ad,
el
e la
sa-
li
algunas
eces
á
pasea
ue a
de
los
lími es
del
pa que
en
compañia
del
aya,
con
cuyo
suceso
al ando
el
mis e io
que
daba
pábulo
á
su
cu io-
sidad,
puso
é mino
á
sus
obse a-
ciones.
O a
de
menos
p o unda
pe-
ne ación
no
hubie a
ido
á
busca
an
lejos
la
causa
de
la
no edad
que
58
DELTA.
encon aba
en
el
semblan e
de
su
seño a,
y
la
hab ia
a ibuido
senci-
llamen e
á
un
eno
de
ida
mas
ag adable
po
cuan o
el
iempo
es a-
ba
mas
ú ilmen e
dis ibuido.
Mien as
Delia
se
conside aba
indigna
del
p íncipe
Dazeko ,
p o”
cu aba
desecha
su
memo ia,
que
solo
la
o ecia
penas
y
sinsabo es;
pe o
en
la
ac ualidad
aquella
memo ia,
ó
mas
bien
aquel
sen imien o,
mó il
único
de
sus
acciones
,
ocupa
su
men-
e
de
noche
y
de
dia.
La
imp esion
que
ue
ob a
de
un
solo
momen o,
y
que
no
habian
conseguido
des ane-
ce
el
menosp ecio
ni
el
abandono,
a
adqui iendo
cuan as
ue zas
pue-
dan
da le
las
ilusiones
de
la
soledad
en
una
imaginacion
a dien e,
y
mu-
cho
mas
cuando
la
que
espe imen-
a
sus
e ec os
no
quie e
ni
debe
com-
ba i la.
En
el
alma
de
una
muge
NOVELA
RUSA.
59
i uosa
y
sensible
al
mismo
iempo,
solo
puede
ene
g an
p edominio
un
sen imien o
legí imo
,
pues
dic ándo-=
le
el
debe ,
léjos
de
condena le,
la
azon
y
el
co azon
es an
acó des,
y
odo
con ibuye
á
da le
ehemen-
cia
y
es abilidad.
Delia,
pues,
deseando
á
odas
ho as
e
al
p íncipe,
y
esuel a
sin
emba go
á
no
p esen a se
á
sus
ojos
sino
cuando
se
conside e
digna
de
llama se
su
esposa,
solia
deci
4
ma-
dama
de
Belmon :
ce
¡Ó
amiga
del
al-
ma!
mas
que
la
ida
os
debe é
si
Po
ues os
des elos
llego
á
adqui-
i
habilidades
que
puedan
compla-
ce le
y
calidades
que
asegu en
la
du=
acion
de
su
a ec o;
pe o
eo
que
es-
e
elíz
ins an e
es á
muy
léjos
aun;
¿y
quién
sabe
si
cuando
llegue,
es a-
á
lib e
el
co azon
de
Dazeko ?
¿Quién
sabe
si
alguna
o a
end á
60
DELTA.
ya
sob e
él
un
dominio,
que
en
a-
no
anhela
adqui i
su
is e
esposa?..”
Es os
ecelos
que
incesan emen e
la
des elaban
,
e an
nue os
es ímulos
á
su
impaciencia
po
halla se
cuan o
an es
en
el
es ado
que
con
an o
a -
do
ape ecia.
Madama
de
Belmon
p ocu aba
mode a
aquella
impaciencia,
á
pesa
de
que
ambien
ella
la
enia,
ansio-
sa
del
eliz
éxi o
de
sus
es ue zos
po
el
ca iño
que
habia
cob ado
á
su
educanda.
Con
aquel
obje o
a ó
de
eje ci a
á
un
iempo
su
sensibilidad
y
su
imaginacion,
pues
conociendo
la
bondad
na u al
de
Delia
y
su
p o-
pension
á
hace
bien,
la
p opo cio-
naba
es e
place
del
mismo
modo
que
lo
habia
p ac icado
con
su
p i-
me a
discípula.
Indagaban
mañosa-
men e
las
necesidades
ocul as
de
las
amilias
del
con o no
con
el
in
de
NOVELA
RUSA.
6
con ibui
4
su
ali io,
y
haciendo
jun as
sus
co e ias
po
él,
llega on
á
des e a
en
b e e
iempo
la
mise-
ia
de
aquellas
inmediaciones.
Delia
empleaba
un
nue o
medio
de
aumen-
a
el
place
de
la
bene icencia,
eje -
ciéndola
á
nomb e
del
p íncipe
Da-
zeko ,
diciendo
4
los
in elices,
á
quienes
iba
á
isi a :
El
p íncipe
os
en ia
po
mi
mano
es os
soco os,
que iendo
que
haga
yo
sus
eces,
ya
que
el
se
e
p ecisado
á
i i
ausen-
e
po
algun
iempo
de
es e
pais,
y
yo
cumplo
sus
ó denes
con
la
mayo
sa is accion,
””
Si
oía
á
aquellas
bue-
has
gen es
esplaya
su
g a i ud
ben-
diciendo
su
nomb e;
no, no,
les
de-
cia:
bendecid
el
de
ues o
bienhe-
cho
,
el
de
mi
esposo,
pues
los
be-
_Re icios
que
ecibís
son
ob a
suya,
aun
cuando
los
de ama
po
mi
ma-
no.
—
Seño a
,
espondian
aquellos
62
DELTA.
in elices,
siendo
el
p íncipe
an
bue-
no
y
compasi o,
bendeci emos
á
un
iempo
ues os
nomb es
po que
á
en ambos
somos
deudo es
de
nues-
o
amo
y
econocimien o.
—
ín-
ambos!
epe ia
Delia
con
inesplica-
ble
place ,
hallando
su
alma
sensi-
ble
al
embeleso
en
la
eunion
que
encie a
aquella:
palab a,
que
le
pa-
ecia
un
p esagio
in alible
de
su
e-
licidad
enide a.
Es a
elicidad
la
gozaba
ya
De-
lia
en
espe anza,
y
no
menos
en
la
dulzu a
de
su
p esen e
si uacion.
e
Ó
amada
amiga!
decia
una
ez
á
su
maes a
al
iempo
de
ol e
á
casa
despues
de
una
de
sus
excu siones
de
bene icencia;
¡;
Cuán as
obligacio-
nes
os
debo!
¡Cuán os
place es
dis-
u o
que
an es
no
conocia!
El
iem-
po
y
las
iquezas
son
dos
cosas
ines-
imables,
cuyo
alo
igno aba,
Y
NOVELA
RUSA.
63
aho a
conozco
cuan o
le
duplica
el
sabe
emplea los
opo unamen e.
Ay!
Cuán a
compasion
me
causan
los
que
consumen
an
p eciosos
bienes
en
pa-
sa iempos
í olos
y
en
anas
p odi-
galidades
!”
Mucho
deseaba
madama
de
Bel-
mon
p opo ciona
á
su
amiga
jun o
con
los
place es
de
la
bene icencia
los
que
debemos
á
la
sociedad
,
pa a
lo
cual
a ias
eces
la
habia
p opues o
que
isi asen
á
a ias
pe sonas
de
ama-
ble
a o,
que
i ian
en
aquellos
con=
o nos,
pe o
siemp e
lo
esis ió
con
la
mayo
i meza.
¿Que eis,
la
de-
cia,
que
despues
de
habe
sido
íc-
ima
de
los
desp ecios
del
o gullo,
aya
á
expone me
aho a
al
insolen-
e
ceño
de
la
anidad?
No
es
posi-
ble
que
igno en,
que
la
sue e
no
me
habia
des inado
á
se
p incesa
Dazeko ,
y
así
es e
nomb e
léjos
de
64
DELTA.
hace
que
se
ol ide
la
oscu idad
de
mi
nacimien o,
con ibui ia
única-
men e
á
que
esal ase
mas
aquella
ci cuns ancia.
El
pob e
á
quien
isi-
amos
en
su
cabaña
bendice
sín
o o
exámen
la
mano
que
le
soco e;
pe-
o
la
sociedad
es
mas
delicada,
y
quie e
que
una
p olija
se ie
de
abue-
los
ilus es
se
p esen e
po
iado a
del
place
que
se
le
p opo cione,
ó
si a
de
escusa
al
as idio
que
se
le
cause.
Yo
no
soy
nada
po
el
mé i-
o
ageno,
que ida
mia,
y
muy
poco
en
la
ac ualidad
po
el
mio
pa a
p esen a me
en
el
mundo
sin
hace
un
papel
muy
desai ado:
¿po
o a
pa e
qué
necesidad
iene
de
es os
ecu sos
ues a
discípula
,
que
0s
es
deudo a
de
mil
medios
de
e i a
el
as idio?
No,
que ida
amiga;
dejadme
en
mi
soledad,
que
me
es
an
g a a
desde
que
os
me
acompañais
en
ella.”
NOVELA
RUSA.
65
Á
las
azones
que
Delia
exponia,
se
ag egaba
o a
muy
pode osa,
y
e a
c ee
que
si
algun
dia
llegaba
á
ealiza se
el
mas
ehemen e
de
sus
deseos,
end ia
suma
sa is accion
en
hace
e
á
su
esposo,
que
ningun
o o
obje o
habia
podido
dis ae
su
co azon,
ni
apa a
de
él
su
pensa-
mien o
un
solo
pun o.
Madama
de
Belmon
no
podia
menos
de
ap oba
pa a
sí
las
azo-
nes
de
su
discípula
,
y
así
se
abs u-
o
de
hace la
nue as
ins ancias;
pe-
o
un
dia
que
habian
ido
las
dos
á
e
á
un
pob e
anciano
encon a on
po
casualidad
á
la
condesi a
Julia
de
B***,
cuya
ca idad
la
lle aba
con
ecuencia
á
isi a
el
albe gue
del
menes e oso.
E a
es a
la
p ime a
ez
que
se
eian
las
dos
discípulas
de
madama
de
Belmon :
conside á onse
al
p in-
5
72
DELTA.
la
culpa
á
sí
misma
de
la
desg acia
que
acibá a
la
exis encia
del
«p ínci-
pe,
ol idando
que
la
p ime a
íc i-
ma
es
ella.
En
el
p ime
momen o
en
que
se
apode a
de
noso os
un
i o
pe-
sa
pa ece
que
epugna
oda idea
de
consuelo
negando
la
en ada
has a
á
las
espe anzas
mas
undadas.
Así
Delia
pie de
de
is a
en
es e
peno-
so
ins an e
cuan o
ha
hecho
po
des-
¿ ui
la
alla
que
la
sepa a
de
su
esposo,
y
la
di e encia
p odigiosa
que
hay
en
la
ac ualidad
en e
la
al-
deana
de
Lebnau
y
la
amable
p im-
cesa
Dazeko ,
en
quien
la
mas
es-
me ada
educacion
ha
ob ado
an
comple a
me amó osi.
Madama
de
Belmon
u ana
del
éxi o
de
sus
des elos
,
y
ansiosa
de
que
p oduzcan
el
e ec o
á
que
aspi-
aba,
i upe a
el
desalien o
de
su
|
NOVELA
RUSA.
73
alumna,
eanimando
sus
espe anzas,
y
anunciándole
un
po
eni
en u o-
so.
Cuan o
mas
impa cialmen e
exa-
mina
el
mé i o
y
los
p og esos
de
su
discípula
,
mas
pe suadida
queda
de
que
ya
es
ocasion
de
a en u a
sin
pelig o
la
impo an e
p ueba,
que
ha
de
asegu a
ó
des ui
pa a
siemp e
la
elicidad
de
su
ida.
T es
años
iban
á
cumpli se
ya
desde
la
llegada
de
Delia
á
la
quin a
de
Zendo F;
¡
pe o
cuán
po en osa
ans o macion
en
an
poco
iempo!
Una
aplicacion
in ensa
é
incesan e
había
en iqueci-
do
su
espí i u
con
los
mas
ú iles
co-
nocimien os;
el
con inuo
a o
con
su
aya,
ec i icando
á
un
iempo
su
juicio
y
su
co azon,
habia
pe ec-
cionado
su
gus o,
ec o
y
delicado
po
na u aleza;
su
oz
lexible
y
a i-
nada
eco ia
con
suma
acilidad
y
des eza
las
mas
p imo osas
modula-
74
DELTA.
ciones,
pe o
con
aquel
acen o,
que
sale
del
alma
y
el
alma
sola
le
pue-
de
comp ende ,
aquel
acen o
que
no
es
dado
imi a
al
a e
ni
al
es udio,
y
al
cual
daban
an o
ealce
los
so-
no os
ecos
del
a pa
a moniosa.
Po
úl imo
sabia
ep esen a
con
g acio-
so
pincel,
o a
las
a ias
escenas
campes es,
o a
las
nobles
acciones
de
su
esposo
ado ado.
Todas
las
a -
es
en
una
palab a
se
habian
euni-
do
pa a
p odiga
sus
a o es
á
quien
las
cul i aba
con
la
emulacion
del
co azon,
mó il
pode oso,
y
solo
ca-
paz
de
ob a
an os
p odigios
en
la
educacion
imp o isada
de
Delia.
Al
mismo
iempo
la
na u aleza
que
an
icamen e
la
habia
do ado
pa ece
que
se
esme aba
en
ado na -
la
cada
dia
con
nue os
hechizos.
Su
belleza
sin
acha
se
hallaba
en on-
ces
en
odo
su
esplendo :
su
galla -
NOVELA
RUSA.
75
da
es a u a
habia
llegado
á
su
cabal
inc emen o,
dándola
una
g acia
y
una
nobleza
i esis ibles:
es aba
en
in
an
he mosa
cuan o
cabe
en
hu-
mana
c ia u a,
pa eciendo
se
ella
la
única
que
lo
igno aba,
pues
el
ai e
modes o
que
esplandecia
en
su
pe sona
ealzaba
mas
y
mas
Sus
pe ecciones.
Sin
emba go
no
e an
bas an es
an
singula es
do es
pa a
anquili-
za la
ace ca
del
éxi o
de
la
impo -
an e
en a i a
que
medi aba,
po
lo
cual
su
co azon
ímido,
como
el
de
odas
las
pe sonas
sensibles,
iba
e a dando
cada
dia
mas
el
momen-
o
que
habia
de
ealiza
ó
des ui
Sus
espe anzas
pa a
siemp e;
pe o
po
o a
pa e
la
dolo osa
imp esion,
que
le
causó
la
úl ima
isi a
de
la
condesa
Julia,
decidió
á
madama
de
Belmon
á
emplea
odo
el
in lujo
que
enia
76
DELTA.
sob e
el
ánimo
de
la
p incesa
á
in
de
des anece
en
ella
la
escesi a
des-
con ianza,
que
di e ia
inú ilmen e
el
momen o
de
su
elicidad.
Rei e ó
pues
sus
ins ancias,
ogando
é
im-
po unando
4
Delia
po que
no
se
opusiese
á
la
ejecucion
de
un
p o-
yec o,
en
que
odo
p onos icaba
los
esul ados
mas
elices.
Delia
acep ó
gozosa
an
dulce
p esagio,
aunque
sin
admi i
de
odo
pun o
la
con-
iccion
de
su
amiga,
si
bien
ya
e a
la
espe anza
un
g an
consuelo
pa a
su
co azon
acos umb ado
á
an
la go
padece ,
siendo
su icien e
á
ija
su
esolucion,
sin
que
le
quedase
o a
pe plejidad
que
sob e
los
medios
de
lle a
al
cabo
su
p oyec o.
Madama
de
Belmon ,
aunque
á
an a
dis ancia
de
Pe e sbu go
,
e-
nia
exac os
in o mes
del
p íncipe
Dazeko F,
pues
la
in e esaba
dema-
NOVELA
RUSA.
77
siado
el
iun o
de
su
amiga
pa a
que
pe diese
de
is a
el
único
obje-
o,
que
pudie a
asegu a
su
en u a,
Habia
sabido
con
ha a
inquie ud
que
la
p incesa
iuda
habia
eno a-
do
mas
de
una
ez
sus
en a i as
con
la
empe a iz
á
in
de
que
anu-
lase
un
ma imonio,
que
o endia
su
o gullo
y
daba
en
ie a
con
odas
sus
espe anzas;
pe o
Ca alina
inexo=
able
sos u o
cons an emen e
su
p i-
me a
de e minacion.
Añadian
que
al
p íncipe
no
le
habia
hecho
g an
me-
lla
el
mal
éxi o
de
las
p e ensiones
de
su
mad e,
po
cuan o
solo
pen-
saba
en
goza
las
delicias
de
la
có e
ecuen ando
las
mas
b illan es
e -
ulias,
siendo
el
embeleso
de
odas
ellas,
y
dedicando
sus
obsequios
á
Cuan os
obje os
amables
se
le
p esen-
aban
sucesi amen e
aunque
ningu-
no
has a
en onces
habia
log ado
78
DELTA.
cau i a
su
Co azon.
Felici ábase
madama
de
Belmon
de
es a
indi e encia,
espe ando
que
iniese
p on o
el
dia
en
que
cesase
de
odo
pun o.
Lle ada
de
es a
idea
empezó
á
oma
disposiciones
pa a
emp ende
el
iage
4
Pe e sbu go
y
á
o ma
planes
en
ó den
á
la
eu-
nion
de
los
dos
esposos,
cuando
su-
po
el
allecimien o
de
la
p incesa
iuda.
En
la
misma
ca a
le
e e ian
que
po
asun os
de
la
sucesion
habia
enido
el
p íncipe
que
hace
una
la -
ga
ausencia,
que
e mina ia
en
Mos-
cou,
donde
le
se ia
o zoso
de ene -
se
algunos
meses.
Con
es a
no icia
ió
Delía
con
sumo
dolo
as o nados
sus
p oyec-
os
y
espe anzas,
en
é minos
de
igu a se
pe dida
pa a
siemp e
la
e-
licidad
de
que
habia
osado
lison-
jea se.
Dió
pa e
ú
su
amiga
de
sus
NOVELA
RUSA.
79
emo es
y
ecelos
,
pe o
es a
que
e a
muy
hábil
en
negocios
y
ecunda
en
ecu sos,
log ó
calma
las
inquie udes
de
su
sensible
alumna.
ce
No
hay
qué
a ligi se
,
la
dijo;
es a
ci cuns-
ancia
léjos
de
pe judica
á
nues as
mi as,
nos
ayuda á
al
ez
á
eali-
ga las.
Ein
ez
de
i
á
Pe e sbu go,
i emos
á
Moscou,
y
en
mi
juicio
debemos
an icipa nos
pa a
que
el
p íncipe
nos
encuen e
allí
á
su
lle-
gada.
Cabalmen e
conozco
en
aquella
ciudad
un
suje o
de
dis incion
y
del
Mayo
espe o,
pa ien e
de
ues a
amiga
Julia,
y
no
dudo
del
in e es
que
le
inspi a á
ues a
si uacion,
ni
de
que
se
p es a á
á
a o ece
nues-
os
p oyec os
con
oda
e icacia.
Abho-
a
mismo
oy
á
esc ibi le
dándole
idea
en
globo
del
se icio
que
debe
hace nos,
y
á
nues a
llegada
le
ins ui é
menudamen e
del
negocio.
do
:
¿
DELIA.
El
conde
de
P...
ecuen a
las
eu-
niones
p incipales
de
Moscou,
y
le
se á
ácil
in oduci nos
en
ellas.
El
p íncipe
Dazeko
po
la
conside a-
cion
debida
á
su
clase
se á
admi ido
en
odas
desde
el
momen o
de
su
He-
gada,
y
allí
os
e á
sin
imagina
que
seais
la
aldeana
de
Lebnau,
de
cuyas
acciones,
ya
muy
di e en es,
apenas
le
queda á
un
le e
ecue do,”
Es a
idea
a ancó
á
la
p incesa
un
p o undo
suspi o
:
el
ol ido
del
p ín-
cipe
no
pudo
menos
de
a ligi la,
á
pesa
de
se
an
a o able
4
sus
p o-
yec os.
¡Pob e
co azon
humano!
¿Quién
pod á
comp ende
los
sen i-
mien os
ocul os
y
á
eces
con adic-
o ios
que
e
agi an?
:
Aunque
madama
de
Belmon
ea-
nimó
las
espe anzas
de
Delia,
no
pudo
sin
emba go:
in undi la
o al
segu idad
al
habe
de
p esen a se
en
NOVELA
RUSA.
81
un
mundo
en e amen e
nue o
pa a
ella,
emiendo
la
se e idad
y
aun
la
injus icia
de
sus
decisiones.
Ve dad
es
que
en
la
soledad
se
pueden
ad-
qui i
ins uccion
y
habilidades
enien-
do
na u al
disposicion
y
buenos
maes os,
pe o
los
hábi os
sociales
solo
el
uso
los
na u aliza,
y
con
odo
el
alen o
del
mundo
no
pueden
adqui i se
sin
él.
Bien
lo
conoce
madama
de
Belmon ,
¡pe o
es
an
boni a
su
discípula!..
¡Se
pin an
con
al
i eza
en
su
os o
los
sen imien-
os
nobles
de
su
alma!..
Á
la
i e-
za
de
su
ingenio,
á
la
amabilidad
de
su
ca ác e
se
eunen
an as
g a-
cias,
que
no
puede
menos
de
encon-
a
quien
las
posea
indulgencia
en
odo
el
mundo,
y
mas
bien
no
ne-
cesi a la
de
nadie.
e
P eciso
es,
que ida
mia,
la
dijo
madama
Bel-
mon ,
que
depongais
desde
aho a
6
88
DELTA.
iado es
y
p ecu so es
de
o os
mas
impo an es
pa a
ella.
Una
mañana
es ando
desayunán=
dose
con
madama
de
Belmon ,
en a
p ecipi adamen e
el
conde
de
'P...
con
la
no icia
de
que
el
p íncipe
Dazeko
habia
llegado
la
noche
an-
e io .
Al
oi la
se
u ba
Delia,
se
pone
pálida
y
sien e
palpi a
su
co»
azon
de
sus o.
e¡Áy
que ida
ami-
ga!
le
dijo
á
madama
del
Belmon :
no
sé
si
es a
agi acion
que
espe i-
men o
es
anuncio
de
elicidad
ó
e ec o
del
emo
que
me
sob ecoge.
No
me
es
posible
de ini
lo
que
sien-
o,
pe o
conozco
bien
que
al
pone -
me
en
su
p esencia
no
se é
dueña
de
disimula
mi
u bacion,
la
cual
o -
zosamen e
subi á
de
pun o
en
ese
ance.
Es
necesa io
que
yo
me
acos-
umb e
á
e le
an es
de
a en u a
la
en a i a
que
debe
ija
pa a
sieímp e
NOVELA
RUSA.
89
mi
p óspe o
6
ad e so
des ino.
¿Dón-
de
pudie a
e le
sin
que
el
me
ie-
se
4
mí?”
Es ando
haciendo
mil
e lexiones
sob e
los
medios
de
eali-
za
su
pensamien o,
se
aco dó
el
conde
de
que
en
aquellos
dias
debia
ha-
be
un
baile
de
másca a
en
casa
de
la.
p incesa
de
G***,
al
cual
e a
p obable
que
asis iese
Dazeko .
Con
es a
espe anza
no
i ubeó
Delia
en
ap o echa
la
ocasion,
siendo
de
las
p ime as
que
llega on
al
palacio
de
la
p incesa
acompañada
de
su
ami-
ga.
Es
e dad
que
una
másca a
ocul aba
sus
acciones;
pe o
el
dis-
az
que
adop ó
de
o ma
muy
ele-
gan e
dejaba
luci
la
belleza
de
su
galla do
cue po,
llamando
la
a en-
cion
del
concu so;
p i ilegio
de
la
g acia,
incapaz
de
oscu ece se
pues
cualesquie a
mo imien os
la
descu-
b en.
Al
en a
en
la
pieza
del
bai-
go
DELIA.
le
Delia
se
habia
sen ado
en
una
banque a
no
léjos
de
la
pue a
p in-
cipal,
en
la
cual
ijó
la
is a,
espe-
ando
llena
de
sus o
y
agi acion
la
Hegada
del
p íncipe,
que
al
in
se
p esen ó
en
Ja
sala.
Aquel
noble
y
he moso
semblan e,
la
galla dia
de
su
pe sona,
la
elegancia
de
sus
mo-
dales
a eba a on
as
sí
la
a encion
del
concu so....
Delia
ebosa
de
ale-
g ia
al
oi
po
odos
los
ángulos
de
la
sala
elogios
de
su
esposo
,
quien
pasa
jun o
á
ella
léjos
de
sospecha
los
sen imien os
que
inspi a.
E an
digno
o namen o
de
es a
uncion
mul-
i ud
de
damas
he mosas,
la
mayo
pa e
sin
másca a
,
una
de
las
cuales
pa eció
que
ijaba
con
p e e encia
la
cu iosidad
del
p íncipe,
pues
habién-
dose
sen ado
á
su
lado
en abló
con
ella
una
con e sacion
bas an e
ani-
mada
pa a
que
Delia
imaginase
qu*
NOVELA
RUSA.
g
mediaba
en e
los
dos
i o
in e es
y
es echas
elaciones.
En
es e
ins an-
é
aspasa on
su
alma
los
o men os
de
los
zelos,
a epin iéndose
de
ha-
be
empleado
el
dis az,
con
el
cual
se
p i aba
de
las
en ajas
que
al
ez
hubie an
hallado
g acia
á
los
ojos
de
Dazeko ,
con
p e e encia
á
la
que
ya
mi aba
como
una
i al
abo ecible.
Resuel a
á
e i a
un
es-
pec áculo
que
despedaza
su
co azon,
se
le an a
de
su
asien o,
di ije
la
is-
a
po
úl ima
ez
ú
su
esposo...
cuando
echa
de
ye
que
en
es e
mo-
men o
es
ella
la
que
llama
la
a en-
cion
gene al,
oyendo
deci
po
oda
la
sala:
allí
es á
la
he mosa:
es an=
ge a,
que
es
el
í ulo
que
la
daban
en
Moscou.
Es as
palab as
epe idas
po
odos
lados,
y
el
e
que
la
mi-
aba odo
el
mundo
aumen a on
Su
u bación
en
é minos,
que
omando
92
DELTA.
el
b azo
de
madama
de
Belmon ,
abandona
el
baile
epen inamen e
sin
pensa
en
la
es añeza
de
an
p eci-
pi ada
salida.
Apenas
habia
llegado
á
la
an esala
sin ió
que
le
al aban
las
ue zas:
su
amiga
la
sos u o
en
sus
b azos,
la
sen ó
en
una
silla,
y
qui-
ándole
la
másca a
pa a
que
el
es-
co
la
eanimase,
empezába
á
ha-
ce la
e lexiones
4
in
de
que
eco-
b ase
su
se enidad,
cuando
en
al
p íncipe
á
su
lado.
En
sus
ojos
es-
aba
pin ada
la
mas
i a
inquie ud...
eeQué
no edad
seño a
es
la
que
ha
p i ado
an
epen inamen e
á
la
so-
ciedad
del
mejo
de
sus
hechizos?—
madama
de
Belmon
le
espondió
que
su
hija,
aunque
se iamen e
in-
dispues a,
no
habia
que ido
al a
á
la
in i acion
de
la
p incesa;
pe o
que
el
uido
y
el
calo
habian
au-
men ado
su
desazon,
obligándola
4
NOVELA
RUSA.
93
sali
4
espi a
un
ai e
mas
pu o:
que
le
daba
g acias
po
su
a encion
en
nomb e
de
la
condesa
Obalinska,
que
no
se
hallaba
en
es ado
de
po-
de
con es a le.
El
p íncipe
añadió,
que
asus ado
de
la
cele idad
con
que
habian
salido
las
dos
seño as,
habia
acudido
sos=
pechando
que
al
ez
pudie en
nece-
si a
algun
auxilio.
En
e ec o
acaba-
ban
en onces
de
habla le
de
la
es an-
ge a
dándosela
á
conoce ,
pa óle
desde
luego
la
g acia
y
gen ileza
de
su
alle,
y
a eba ado
como
siemp e
del
p ime
impulso
,
salió
dispa ado
as
ella
an es
de
e lexiona
sob e
el
mo i o
y
obje o
de
aquel
a eba-
o.
Cuando
llegó
y
ió
á
Delia
sin
másca a
,
sin ió
una
imp esion
inde-
inible,
e ec o
de
admi acion,
de
So p esa,
y
acaso
de
con usos
ecue -
dos;
pe o
sin
pode
deslinda
lo
que
94
DELIA.
sen ia,
le
pa eció
que
una
ue za
mágica
le
es o baba
sepa a se
de
su
lado.
En
balde
la
suplicó
con
mil
ins ancias
que
ol iese
á
en a
en
el
baile,
pues
no
pudo
ence
su
esis encia.”
¿Es
posible,
seño a,
la
dijo
con
a dien e
esp esion
que
que ais
da
in
an
p ecipi adamen e
á
una
uncion
an»
b illan e
y
mag-
ní ica
?—Da la
in,
con es ó
madama
de
Belmon ,
cuando
apenas
acaba
de
empeza ?
—¡Ah,
seño a!
Pa a
mí
ya
es á
concluida.”
Es e
lenguage
no
e a
en onces
en
boca
de
Dazeko
me a
galan e ia,
ni
acaso
la
esp e-
sion
de
un
pecho
p o undamen e
he ido,
sino
simple
desahogo
de
sus
imp esiones
an
i as
como
pasage-
as
que
no
e a
dueño
de
con ene .
Así
al
despedi se
de
Delia,
sino
di-
jo
cuan o
deseaba
deci la,
lo
su-
plió
cie amen e
con
el
esp esi o
NOVELA
RUSA.
95
lenguage
de
sus
ojos.
-De
uel a
á
su
casa
espe imen-
ó
Delia
un
i o
deseo
de
queda se
sola,
y
es a
ue
acaso
la
ez
p ime-
a
que
se
sepa ó
de
su
amiga
sin
disgus o.
Llena
su
imaginacion
de
la
g a a
escena
y
del
ca o
obje o
que
en
ella
u o
an a
pa e,
no
pu-
do
do mi
en
oda
la
noche
un
solo
momen o:
á
odas
ho as
es aba
ien-
do
delan e
de
sí
á
aquel
amable
p íncipe,
y
no
podia
ol ida
sus
ie nas
mi adas,
siemp e
ijas
en
ella
con
la
esp esion
del
in e es
mas
i-
o
y
e dade o.
eSi
hubiese
cono-
cido
en
mí,
se
decia
á
sí
p opia,
á
la
pob e
aldeana
de
Lebnau,
á
la
que
con a
su
olun ad
«se
hon a
con
el
í ulo
de
esposa
suya,
¿quién
sabe
si
en
ez
de
acudi
en
mi
so-
co o,
me
hubie a
echado
con
indig-
nacion
de
su
p esencia
?..
¡Ó
memo-
96
DELTA:
ia
c uel,
que
o a
mas
g a a
y
e-
cien e
no
puede
bo a
de
mi
pensa-
mien o!
¿Po
qué
e
p ese as
á
des anece
mis
dulces
espe anzas?
La
mañana
siguien e,
como
no
iese
madama:
de
Belmon
sali
de
su
cua o
á
Delia
á
la
ho a
acos-
umb ada,
en ó
en
él
y
se
quedó
so p endida
de
e la
an
demudada,
ma chi as
las
osas
de
su
mejilla,
y
con e ida
en
languidez
la
i eza
cen ellan e
de
sus
ojos.”
Me
sien o
mala,
que ida
amiga,
la
dijo;
y
es
de
eme
que
el
mal
de
que
adolez-
co
cob e
cada
ez
mayo es
ue zas,
pues
las
di e en es
sensaciones
-
de
aye
han
exal ado
sob e
mane a
aquella
pasion,
cuya
iolencia
me
e a
ha o
desconocida,
pasion
que
es á
an o
mas
apode ada
de
mí
cuan o
es
mayo
mi-
ecelo
de
no
pode
inspi a la.?
—ce
Ya
es ais
ien-
NOVELA
RUSA.
97
do,
amada
Delia,
la
dijo
madama
de
Belmon ,
cual
es
el
pode
de
las
pasiones
en
su
p ime a
acome ida:
ap ended
pues
á
opone las
la
esis en-
cia
con enien e.
La
educacion
que
os
he
dado
se ia
demasiado
impe ec a,
sino
hubieseis
llegado
4
«dqui i
a-
quella
solidez
de
azon,
que
sabe
mo-
de a
nues as
inclinaciones
po
le-
gí imas
que
sean.
Siemp e
es
impo -
an ísimo
conse a
la
se enidad
y
sabe
domina se;
pe o
nunca
como
aho a,
pues
no
igno ais
que
de
eso
depende
ues a
sue e
enide a.
Si
po
una
debilidad
indisculpable
de-
jais
anspi a
ues o
sec e o,
¿qué
esul ado
podemos
p ome e nos
de
la
en a i a
dispues a
cua o
años
ha
con
an as
a igas
y
p e enciones?
Su-
pongamos
que
la
pasion
del
p íncipe»
ehemen e
y
momen ánea
como
la
yez
p ime a,
se
es ingue
con
la
mis-
7
104
DELJA.
co azon
le:
esponde,
pe o
él
no
lo
sabe;
lejos
de
eso
los
ojos
de
Delia
siemb e:
bajos
y
mas
p uden es
que
los.
suyos
no
dejan
al
p íncipe
con-
cebi
siquie a
la
espe anza
de
habe
llamadopo
un
ins an e
su
a encion,
siendo
así
que:
ella
ue
quien
le
des-
cub ió
p ime o.
¡Con
cuán a
impaciencia
espe a»
ba
el
ehemen e
Dazeko el
momen-
o
de
la
salida
!:
Cae
po
in
el
elon,
a
Delia
á
sali
de
su
palco,
cuando
el
p íncipe
le
sale
p ecipi adamen e
al
encuen o....
Tu bado
,
con uso
se
adelan a
hácia
ella,
y
con
labio
a-
cilan e
consigue
al
in
hace
p esen»
es
á
la
condesa
los
des elos
que
le
cos aba
su
salud
desde
el
pun o
en
que
se
salió
del
baile
á
e ec o
de
una
indisposicion
epen ina.
Delia
le
dió
las
g acias
con
la
mayo
dulzu-
a,
añadiendo
que
en
aquel
ins an=
NOVELA:
RUSA.
105
e
sehallaba
pe ec amen e
buena,
y
sin
que
de
su-an e io
desazon-le
quedase
o a
eliquia
que
su
memo-
ia.
Al
p onuncia
la
úl ima
palab a
le
hizo
una
co esia
y
se
ue.
Qui-
sie a
Dazeko
segui la,
y
nose
a e»
ye,
po que
pone
g illos
:4
sus
pies
una
ue za
desconocida...
Es a
ue
la
ez
p ime a
que
consiguió:
esis i
á
sus
impe uosos
impulsos,
á
que
ja=
mas
habia:
podido.
hace se
supe io ,
siendo
una
muge
he mosa
y
jó en
la
que
á
un
iempo
mismo
le-inspi-
a
es e
amo
y
es e
espe o
que
an o
es aña...
Dal
es
y
se á
siem-=
p e
el
e ec o
de
las
g acias
he ma-
nadas
con
la
i ud.
En
la
empo ada
de
las
di e sio»
nes
se
sucedian
es as
sin
in e upcion
p opo cionando
con inuas
Ocasiones
de
e se
y
habla se
«4
los
dos
espo-
sos.
Delia
iba
ya
pe diendo
su
imi-
106
DELTA.
dez,
y
se
p esen aba
en
las
concu -
encias
con
mas
desemba azo,
adqui-
iendo
así
odas
sus
g acias
mayo
ealce,
y
especialmen e
cuando
se
hallaba
delan e
el
p íncipe
Dazeko .
La
p esencia
de
la
pe sona
amada
p oduce
po
lo
comun
es e
e ec o,
lo
cual
no
siemp e
p ocede
del
mayo
esme o
que
se
pone
en
os en a
su
mé i o,
sino
del
con en o
que
se
es-
pe imen a,
pues
nada
he mosea
mas
un
lindo
os o,
ni
despeja
el
inge-
nio
que
la
in e io
aleg ia.
La
misma
madama
de
Belmon
es aba
admi ada
de
e
en
su
discí-
pula
cie o
humo
es i o
desconoci-
do
has a
en onces
en
ella,
aunque
en
e dad
e a
cosa
muy
na u al,
co-
mo
que
dimanaba
de
su
co azon
colmado
de
halagiieñas
espe anzas.
-
Sin
emba go
p ocu aba
Delia
se-'
gui
los
consejos
de
su
aya,
es o -
NOVELA
RUSA.
107
zándose
pó
concen a
en
sí
misma
aquellos
sen imien os,
mien as
Da-
zeko
menos
ese ado
daba
á
cada
momen o
señales
cla as
de
un
amo
que
cada
dia
cob aba
nue as
ue zas,
y
cuya
decla acion
le
cos aba
abajo
ep imi .
Lo
que
no
deja
de
admi-
a
es
que
en
su
imaginacion
«no
se
susci ase
la
mas.
le e
sospecha,
si
bien
mas
de
una
ez
cuando
se
que-
daba
como
abso o
con emplando
á
Delia,
pa ecia
como
hos igado
de
al-
gun
ecue do
impo uno.
Sus
g andes
y
azules
ojos,
su
esp esion
hechice-
a
hubie an
podido
quizá
ae le
á
la
memo ia
la
con usa
imágen
de
la
se ana
de
Lebnau,
pe o
po
o a
pa e
se
eunian
mul i ud
de
ci -
cuns ancias
á
disipa
es a
aga
idea
de
semejanza,
que
solo
pudo
ene
luga
en
los
p ime os
momen os.
Pe o
despues
al
lado
de
Delia
lo
ol-
108
DELTA.
idaba
odo,
sin
ocu i le
compa-
a la
con
alma
i ien e
po que
á
su
pa ece
e a
incompa able.
-«—Dazeko
enia
suma
a icion
á
las
a es
y
se
eje ci aba
en
ellas
no
sin
u o
,'
lo
cual
ue
pa a
Delia
un
nue o
mo i o
de
emulacion:
así
ba-
jo
la
enseñanza
de
los
mas
hábiles
maes os
adelan aba
am
pasmosa-
men e
que
madama
de
Belmon ,
aunque
acos umb ada
4
la
apidez
de
sus
p og esos,
se
ma a illaba
de
los
que
aho a
hacia.
Ve dad
es
que
ya
omase
el
lapice o
ó
los
pinceles,
ya
pulsase
las
cue das
del
a pa,
siem.
p e
e a
Dazeko
el
mo il
y
el
blan-
co
de
sus
a eas,
po
cuya
azon
no
es
de
admi a
que
se
dedicase
á
ellas
con
an o
gus o
y
ahínco.
Jamas
llegaban
al
p íncipe
los
dulces
ecos
de
su
oz
sin
sen i se
i-
amen e
conmo ido,
á
pesa
de
que
NOVELA
RUSA.
TOY
ella
po
no
descub i
in olun a ia-
men e
lo
que
pasaba
en
su
co azon,
p ocu aba
no
da
demasiada
esp esion
á
sus
canciones,
cuya
le a
elegia
siemp e
en
alguna
lengua
es ange a
cuando
aquel
se
hallaba
delan e;
pe-
o
la
música,
dulce
y
mis e ioso
len-
guage
,
es
el
p ime
in é p e e
del
alma,
y
sabe
aduci
pa a
odo
el
mundo
la
oz
amo.
Delia
conocia
cada
ez
mas
el
impe io
que
enia
en
su
co azon
aquel
ie no
sen imien o,
y
obliga-
da
á
e ena le
en
p esencia
del
ob-
je o
amado
,
ansiaba
po
pode
desa-
hoga se
en
el
seno
de
una
amiga,
Cie amen e
no
e a
posible
halla
o a
de
mayo
con ianza
que
mada-
ma
de
Belmon ,
pe o
la
di e encia
de
edades,
el
hábi o
de
di igi se
po
sus
consejos
y
ecibi
sus
lecciones,
si
bien
jus i icaban
el
ca iño
y
g a-
LLO
DELTA.
i ud
de
su
alumna,
es aban
en
cie -
o
modo
en
oposicion
con
aquella
in imidad
sin
ese a,
p i ilegio
e-
liz
de
la
ju en ud,
y
dulce
consuelo
pa a
un
co azon
agi ado
po
p ime-
a
ez
po
la
ehemencia
de
algun
a ec o.
En onces
e a
cuando
la
p in-
cesa
sen ia
mas
ama gamen e
la
au-
sencia
de
su
que ida
Julia,
quien
po
su
pa e
echaba
menos
la
g a a
com-
pañia
de
su
amiga,
y
pa a
desqui a -
se
en
algun
modo
suplian
con
p o-
lijas
ca as
la
pé dida
de
sus
dulces
coloquios.
Julia
ue
la
que
esc ibió
p ime o
dando
pa e
á
Delia
de
su
llegada
á
F ancia,
y
es a
le
con es-
ó
en
los
é minos
siguien es:
Ca a
de
Delia
Dazeko
á
Ju-
lia
de
B***
Moscou,
1o
de
eb e o.
ce
G an
place
me
has
dado,
que-
NOVELA
RUSA.
IL
ida
Julia,
con
u
dulce
ca a
en
que
eo
an as
p uebas
de
u
amis ad
y
memo ia.
Conside ábame
á
la
e dad
muy
ac eedo a
á
ello
po
las
e as
con
que
e
quie o,
pe o
emia
que
las
moles ias
del
iage
y
las
o zosas
ocupaciones
de
los
p ime os
dias
no
e
dejasen
iempo
de
esc ibi me.
Re-
cibe
pues
las
g acias
mas
esp esi as,
y
ap esú a e
á
me ece
o as
nue as,
dándome
las
no icias
que
me
o eces
de
esa
b illan e
capi al
en
que
esi-
des.
Cuando
me
cuen es
po
meno
us
di e siones,
no
duda é
po
eso
de
u
a liccion
po
mi
ausencia,
y
la
que
yo
engo
po
la
uya
se
dis-
minui á
mucho
conside ando
que
i-
es
dichosa.
s»
Deseas
sabe
en
qué
me
ocupo
y
cuáles
son
mis
pensamien os
e-
co dándome
la
p omesa
que
e
hice
de
no
ocul a e
cosa
alguna,
Como
112
DELTA.
si
yo
necesi ase
ecue dos
ni
p ome-
sas
pa a
no
ene
con igo
la
meno
ese a,
y
no
e
uese
ácil
sin
que
yo
me
esplicase
di usamen e,
lee
cuan o
pasa
en
mi
co azon
,-COno-
ciéndome
mas
que
yo
me
conozco
á
mí
misma.
»»
Nada
e
di é
de
mi
llegada
á
es a
g an
ciudad
ni
de
los
p ime os
dias
que
pasé
en
ella,
pues
no
me
han
dejado
o os
ecue dos
que
el
del
sus o
y
la
coba dia
que
me
cau-
saba
el
habe
de
en a
en
la
escena
del
mundo
an
nue a
pa a
mí.
¿Pe-
o
c ee ás,
que ida
amiga,
que
des-
de
el
momen o
que
supe
que
el
p ín-
cipe
Dazeko
es aba
en
Moscou,
se
disipa on
odos
mis
emo es,
Ó
cuan=
do
menos
me
ol idé
en e amen e
de
la
sociedad
y
de
sus
dis acciones
y
place es?...
Abismada
en
un
solo
ob-
je o
no
í
mas
que
á
Dazeko ,
ni
3
A
id
NOVELA
RUSA.
113
espi é
sino
po
él
y
pa a
él...
;¡In-
comp ensible
sen imien o,
que
sabe
eoncen a
en
una
sola
odas
nues as
ideas
é
inclinaciones!...
¡Qué
as-
o macion
se
ob ó
desde
en onces
en
mí
,
que ida
Julia!
Qué
cue das
an
delicadas
y
sensibles
ib a on
en
mi
co azon!
Una
palab a,
un
ges o
me
colmaban
de
a liccion
ó
de
aleg ía...
¡y
cabalmen e
siendo
an
no icia
en
el
a e
del
disimulo
!..
Es a
ciencia,
segun
la
esp esion
de
nues a
ami-
ga,
an
indispensable
en
el
mundo,
me
ue
p eciso
aunque
con
dolo
ap ende la,
y
ence a
en
los
mas
ocul os
senos
del
alma
los
sen imien-
os
de
que
es aba
poseida;
mas
no
po
es a
o zada
concen acion
e an
menos
ehemen es
ni
menos
ie nos,
an es
bien
cob aban
mayo
ue za
de
dia
en
dia.
¿Y
cómo
hubie a
podido
e i a lo,
cuando
mi
mas
dulce
incli.
120
DELTA.
á
pique
de
mani es a le
mi
g a i ud,
sen imien o
di icil
de
ep imi ,
y
que
llenaba
mi
alma
de
un
júbilo
desusado.
El
ambien
me
pa eció,
como
po
una
dulce
simpa ia
mas
con en o
que
o as
eces.
T a ábase
de
las
disposiciones
de
una
nue a
uncion,
á
que
odos
habíamos
de
con-
cu i .
dis azados;
y
po
una
singu-
la
casualidad
me
insinua on
que
ue-
se
de
aldeana.
Al
oi lo
se
me
encen-
dió
el
colo ,
amiga
mia,
y
quedé
an
co ada,
que
me
negué
á
ello
con
el
p ime
p e es o
que
me
ocu .
ió.
P opusié onme
o os
dis aces,
que
ambien
ehusé
po
e ec o
del
mismo
a u dimien o.
Dazeko
que
es aba
jun o
4
mí;
¡Ah,
seño a!
me
dijo;
elegid
el
que
os
acomode
segu a
de
que
cualquie a
que
ue e
gana á
in ini o,
y
que
no
hay
nin-
guno
capaz
de
aumen a
ues a
be»
NOVELA
RUSA.
121
lleza....
Pe o
no;
eneis
mil
azones;
no
omeis
ningun
dis az,
y
p esen=
áos
siemp e
al
como
sois.”
ee
No
sé,
Julia
mia,
si
concebi-
ás
la
imp esion
que
p oduje on
en
mí
es as
palab as.
¡
Aconseja me
que
no
ome
dis az
alguno,
cuando
al
que
is o
cons an emen e
le
soy
deu-
do a
de
los
sen imien os
que
le
ins=
pi o,
ó
c eo
inspi a le!..
Es o
de
hace
dos
papeles
es
emp esa
que
ca-
da
ez
se
me
hace
mas
á dua,
y
no
sé
como
pod é
con inua
en
ella
mu-=
chos
dias.
Po
una
pa e
debo
eme
su
odio
ó
sus
desp ecios,
y
po
o a
de ende me
de
su
amo
mien as
du-
e
mi
ince idumb e:
ya
eis
qué
es ado
de
sujecion
y
iolencia
es
el
mio.
Apenas
me
a e o
á
habla -
le:
huyo
de
sus
mi adas;
pe o
oigo
sus
suspi os,
no
engo
a mas
con a
ellos,
y
mi
co azon
acongojado
los
122
DELTA.
ecoge
con
gus o
y
a liccion
al
mis-
mo
iempo.
ce¡
Ay,
amada
amiga!
Tal
ez
mis
€spe anzas
no
son
mas
que
ilu-
sion;
quisie a
no
ab aza las
an
an-
siosamen e,
y
conozco
que
enuncia
á
ellas
me
cos a ia
la
ida....
¡Ah!
ecué dame
us
lisonge os
p onós i-
cos:
¿Se é
algun
dia
la
eliz
compa-
ñe a
del
p íncipe
Dazeko ?
¿Llega-
é
á
gus a
como
ú
las
dulzu as
de
un
enlace
en u oso?..
No,
amiga
mia;
no
puedo
lisongea me
aun
de
es e
esul ado
,
ni
mi
ímida
espe-
anza
osa
ija se
en
an
ine able
dicha.
9
Á
Dios,
ca a
Julia,
á
Dios
ie -
na
amiga:
no
c eas
que
mis
nue os
a ec os
debili en
un
ápice
nues a
an-
igua
amis ad:
nunca
he
conocido
an o
como
aho a
con
qué
es e-
mo
e
quie o;
nunca
u
memo ia
-
NOVELA
RUSA.
123
ha
es ado
mas
i a
y
p esen e
en
mi
co azon.”
VALL
III
y
La
condesa
Julia
c eyó
es a
iendo
á
su
dulce
compañe a
al
e-
cibi
es a
ca a,
y
el
place
que
con
ella
u o
ue
quizá
el
mayo
que
es-
pe imen aba
desde
que
llegó
á
Pa is.
Es
indispensable
habe
i ido
léjos
de
su
país
pa a
comp ende
cuan o
enca ece
la
ausencia
el
alo
de
los
obje os
que
nos
ecue dan
el
suelo
pa io.
Á
la ga
dis ancia
de
él
no
nos
son
indi e en es
los
suje os
que
lo
han
sido
has a
en onces,
po que
los
ecue dos
que
aen
consigo
a ianzan
los
ínculos
que
nos
unen
á
él
a i-
ándolos
en
nues a
an asía.
Si
Julia
u o
g an
júbilo
en
eci-
bi
la
ca a
de
su
amiga,
no
ue
me-
no
el
que
espe imen ó
al
con es a -
124
DELIA.
la,
pues
explayándose
con
ella
con
la
con ianza
de
la
amis ad,
la
dió
la gas
y
menudas
no icias
de
su
nue-
o
domicilio
y
es ado
en
la
ca a
siguien e.
Ca a
de
Julia
de
B***
á
la
p in-
cesa
Dazeko .
Pa is
30
de
ma zo.
e
¡Á
qué
in,
que ida
Delia,
me
pin as
como
dudosa
u
elicidad?
¿Lo
haces
únicamen e
po
el
gus o
de
a ligi me?
Nues a
amiga,
llena
de
con ianza,
me
da
sob e
u
sue e
u u a
mayo es
segu idades.
El
p ín-
cipe
Dazeko F
es á
hechizado
po
De-
lia
;
e la
y
ama la
ue
ob a
del
p i-
me
momen o
y
en
el
dia
la
ado a.
La
no icia
de
u
iun o
no
me
coge
de
nue o:
de
an emano
e
lo
anun-
NOVELA
RUSA.
125
cié,
sin
c ee me
po
eso
ningun
o á-
culo,
pues
es aba
bien
pe suadida
de
que
cuan os
e
conocen
ha ian
el
mis.
mo
p onós ico.
Ap esú a e
pues
á
se
dichosa,
Delia
mia,
pa a
que
nada
al e
á
mi
en u a,
y
pueda
yo
go-
za me
en
mi
amo
á
mi
Edua do,
y
y
en
el
suyo,
sin
que
me
a lija
el
e-
cue do
de
u
si uacion
iéndo e
p i-
ada
po
mas
iempo
de
an
dulces
sa is acciones.
ce
Deseas,
ca a
Delia,
la gos
po -
meno es
de
mi
ida,
y
nues a
amiga
epi e
las
mismas
ins ancias;
ue za
se á
deja os
á
en ambas
sa-
is echas.
Sin
emba go
no
espe eis
de
mi
desc ipciones
p olijas,
ni
una
pin-
u a
bien
comple a
y
medi ada
de
las
cos umb es
de
Pa is,
sob e
cuyo
pun-
o
me
emi o
á
la
memo ia
de
ma-
dama
de
Belmon ,
que
como
an-
cesa
conoce
mejo
que
yo
es a
b i-
126
DELTA.
Man e
capi al.
Ceñi éme
pues
á
aza os
un
bosquejo
lige o
de
cuan o
he
is-
o
y
obse ado,
pues
habeis
de
sabe
que
me
he
me ido
ú
obse ado a,
y
paso
po
un
g a e
pe sonage
con
cie as
gen es
que
lo
son
mucho
me-=
nos.
Lo
que
mas
me
chocó
desde
el
momen o
que
en é
en
Pa is
ue
el
con inuo
uido
y
mo imien o
á
que
cues a
abajo
acos umb a se.
És a
inmensa
poblacion
es á
pe pe uamen-
e
a anada,
co iendo
y
ci culando
siemp e
po
odas
pa es;
unos
po
sus
negocios,
y
O os
po
sus
di e -
siones,
que
iene
á
se
lo
mismo,
po
que
aquí
la
di e sion
es
un
ne-
gocio
de
la
mayo
impo ancia:
el
place
es
una
deidad
cuyos
al a es
se
encuen an
en
Pa ís
á
cada
paso;
al-
a es
en
que
odo
el
mundo
iene
á
o ece
po
ibu o
su
iempo
y
Su
NOVELA
RUSA.
127
dine o,
eniéndose
po
dichoso
si
consigue
pene a
en
el
san ua io...
En
in,
amada
amiga,
hablando
sin
igu as
,
e
di é
que
Pa is
abunda
en
espec áculos
de
odas
clases,
que
a aen
dia iamen e
un
opel
nume-
osisimo
siemp e
ansioso
de
di e sio=
nes.
'
Las
p ime as
noches
las
dedi-
qué
á
es e
pasa iempo
ag adable
y
nue o
pa a
mí,
po
que
me
p opuse
e
de
léjos
á
los
pa isienses
an es
de
p esen a me
en
sus
b illan es
eu-
niones.
Así
que
llegamos
,
uí,
como
supond ás,
4
casa
del
embajado
po
azon
del
empleo
de
mi
ma ido,
y
pocos
dias
despues
asis í
á
un
e u-
lion
magní ico
que
u o
en
ella.
¿Que ás
c ee ,
que
me
di e í
mu-
chísimo
menos
de
lo
que
me
igu a-
ba?
No
es ando
mas
con en a
nunca
que
al
lado
de
mi
Edua do,
ue
p e-
128
DELIA.
ciso
pasa
léjos
de
él
g an
pa e
de
la
noche,
po que
aquí
un
ma ido
ja-
mas
debe
si ua se
ce ca
de
su
mu-
ge ,
pues
es
de
muy
mal
ono.
Si
p egun as
la
azon
de
es a
es a an-
cia,
e
con es a án:
es e
es
el
es i-
lo,
y
en
Pa is
es
espues a
sin
é-
plica,
que
odo
lo
sal a,
y
po
lo
mismo
se
emplea
á
cada
paso.
Mi
co-
azon
no
lo
lle ó
bien
en
un
p inci-
pio,
y
menos
despues,
cuando
ad-
e í
que
Edua do,
dis an e
del
si-
io
en
que
yo
me
hallaba,
habia
llamado
la
a encion
de
una
muge
muy
bien
pa ecida,
la
cual
le
ha-
blaba
con
un
calo
y
una
compla-
cencia,
que
me
a ligie on
en
es emo.
Edus do
lo
no ó,
y
á
iesgo
de
al-
a
á
las
con eniencias,
(que
es
como
aquí
se
llama
el
des io
aunque
mo-
men áneo
de
Jos
usos
sociales
),
Se
ino
á
sen a
4
mi
lado.
Yo
se
lo
NOVELA
RUSA.
129
ag adecí
en
é minos
an
esp esi os,
que
le
die on
bien
á
en ende
la
mo i icacion
que
habia
enido
en
aquel
b e e
a o,
y
Un
poco
u ba-
da
le
p egun é
si
conocia
á
la
da=
ma
con
quien
habia
es ado
en
con-
e sacion.
Díjome
que
e a
la
ma -
quesa
de
R***
y
pasaba
po
un
po-
co
inclinada
á
lo
que
llaman
aquí
coque e ia.
No-sé
si
Edua do
adi i-
nó
mis
ecelos,
pe o
el
hecho
es
que
añadió
que
la
ma quesa
no
e a
muge
con
quien
él
co iese
el
me-
no
pelig o.
Aun
cuando
en
mi
Ju-
lia,
dijo,
no
u iese
yo
un
p ese -
a i o
pode oso,
me
epugna ia
siem-
p e
una
muge ,
a anada
en
mendi-
ga
obsequios
que
no
le
ibu an
es-
pon áneamen e.”
|
e
Puedes
ú,
Delia
que ida,
com-
p ende
es a
es a agancia
llamada
coque e ia?
Pa a
mí
es
un
p oblema
.
Q
e
136
DELÍA.
pias
casas
la
buscan
pocos,
y
en
el
ondo.
de..sus-
co azones
poquísimos.
¡Qué
ma a illa
se á
que
se
la
en-
cuen e
a a
ez,
siendo
lo
mas
co-
mun
busca la
en
pa ages
en
que
no
ha
es ado
nunca!
cay o
—
En
ningun
país
se
can a
an o
como
en
F ancia:
el
can-
o
es
en
cie o
modo
un
segundo
lenguage
nacional
que
iene
mayo
a ac i o
y
e icacia
que
el
lenguage
hablado.
Si
se
a a
de
esci a
la
ale»
g ia
,
se
can a;
si
el
obje o
es
inspi-
a
amo ,
ó
bien
pin a
sus
place es
ó
sus
o men os,
se
can a.
¿Se
quie»
e
mo e
á
compasion,
ó-
in undi
sen imien os
de o os?
el
medio
es
can a .
¿Se
in en a
a ila
el
da do
maligno
de
la
sá i a?
Can ando
se
log a.
¿Sob e iene
un
con a iempo
?
Nos
consolamos
can ando,
NOVELA
RUSA.
137
Po
uno
que
se
p oponga
conmo-
e
dulcemen e
el
ánimo
po
medio
de
un
can o
na u al
y
esp esi o,
hay
mil
que
no
ibu an
sus
elogios
sino
á
sábias
modulaciones
y
á
la
a mo-
nia
de
los
sonidos.
Á-
eces
la
le a
es á
en
idioma
es ange o,
del
cual
no
se
en iende
una
sola
palab a;
sin
emba go
se
can a
pues
ese
no
es
0bs-
áculo
impo an e.
¡
Y
cuán as
ópe as
ancesas
enemos,
cuyas
palab as
son
an
poco
in eligibles
como:
si
ue-
sen
g iegas!
Á
pesa
de
eso
se*can=
an,
y
se
uel en
á
can a .
Todo
el
mundo
iene
oidos,
co azon
muy
po-'
cos;
y
con
al
que
se
can e,
y
no
se
cese,
ya
los
pa isienses
es an
con-
en os.
|
|
No
obs an e
que
en
F ancia
es-
á
el
can o
en
boca
de
odos
es
co-
sa
mas
se ia
de
lo
que
pa ece.
No
se
puede
can a
como
se
quie e,
138
DELTA.
cuan o
se
quie e
ni
en
el
ono
que
se
quie e,
po que
siemp e
es á
cie -
o
diapason
p on o
á
ep ende os
si
can ais
mas
al o
6
mas
bajo,
y
el
que
no
can ase
po
el
ono
dado,
se
espond ia,
segun
dicen
,
po
an
le e
al a
á
una
se e a
ep imen-
da.
CONSIDERACION.
De
es e
géne-
o
hay
en
F ancia
muchas
espe-
cies:
conside acion
de
ango,
consi-
side acion
de
caudal
,
conside acion
de
mé i o.
Es a
es
la
ín ima,
y
en
cie -
o
modo
no
se
cuen a
con
ella.
Así
hablemos
de
las
o as.
CONSIDERACION
DE
RANGO.
Es
muy
a o
que
sea
o almen e
pe -
sonal
,
y
cuan o
mas
emo a
es
Su
p ocedencia,
es
mas
ap eciable,
aun-
que
po
o a
pa e
algun
í ulo
ó
NOVELA
RUSA.
139
bandas
la
p opo cionan
del
mismo
modo.
El
que
es as
dis inciones
las
me ezcais
6
no,
impo a
muy
poco.
Lo
esencial
es
adqui i las,
pues
siem=
p e
se
epu an
po
buena
p esa,
y
ambien
la
conside acion
que
aen
consigo.
CONSIDERACION
DE
CAUDAL.
—
Es a
es
en e
odas
la
mas
indis-
pu able.
Aunque
en
ella
engan
alguna
pa e
ues o
cocine o,
ues-
os
c iados,
ues os
coches,
nada
impo a
:
siemp e
es
ues a
po
que
os
cues a
el
dine o,
y
odos
se
ap e-
su an
á
mani es a os que
os
la
ie-
nen.
En
Pa is
el
camino
eal
que
conduce
á
la
conside acion
es
el
di-
ne o,
en
ez
de
que
el
mé i o
si
llega
á
ella,
es
muy
len amen e
y
po
sendas
es echas
é
in incadas.
140
DELTA.
PROMESA
—
P omesa
y
obliga-
cion
no
son
é minos
sinónimos
en
Pa is;
léjos
de
eso
apenas
ienen
en-
e
sí
es as
dos
oces
la
mas
lige a
analogía.
Aquí
una
p omesa
á
nada
obliga:
es
moneda
co ien e
de
poco
alo
que
se
da
sin
pa a
la
a encion
en
ella.
El
chasco
es
pa a
quien
la
ecibe
c eyendo
que
es
algo,
pues
igu ándose
ene
un
eso o,
en
ea-
lidad
nada
posee.
Con inuacion
de
la
ca a
de
Julia.
ce
Bas e
de
ci as,
amada
Delia:
las
demas
hojas
del
dicciona io
pa-
isiense
las
conse a é
pa a
cuando
nos
Veamos
,
y
en onces
las
eco e-
emos
jun as,
pues
es
iempo
de
da
in
á
es a
ca a,
que
ya
es
un
poco
pesada,
á
pesa
de
que
es oy
NOVELA
RUSA.
141
cie a
de
que
no
e
suminis a á
o-
dos
los
po meno es
que
u
cu iosi-
dad
ape ece.
|
»»
Cuan o
e
he
dicho
se
e ie e
únicamen e
á
la
sociedad,
que
es
la
que
na u almen e
ha
debido
llama
mi
p ime a
a encion
po
se
mas
ag adable
en
Pa is
que
en
pa e
al-
guna
po
con esion
de
los
mismos
es-
ange os.
Aquí
se
p esen a
con
mas
g acia
el
ingenio
y
la
con e sacion
con
mas
halagos:
en
suma
de
cuan-
as
di e siones
y
place es
o ece
es-
a
b illan e
capi al,
la
sociedad
es
la
p e e en e
po que
es
en
lo
que
se
di e encia
mas
del
es o
de
Eu opa.
»»
No
a des
en
esc ibi me,
pues
es oy
impacien ísima
de
sabe
el
des-
enlace
del
in e esan e
d ama
en
que
es ás
haciendo
el
p incipal
papel.
Uno
de
los
o men os
de
la
ausen-
cia
es
la
ince idumb e:
así
el
an-
,
142
DELIA.
sia
con
que
es oy
espe ando
siemp e
la
llegada
de
los
co eos
es
p opo =
cionada
al
ca iño
que
e
p o eso.
Á
Dios,
Delia
mia;
á
dios,
ama-=
da
compañe a:
i e
segu a
de
que
p esen e
Óó
ausen e
se ás
en
odos
iempos
mi
mas
ca a
amiga—
Julia.
Es a
ca a
dis ájo
sin
disgus o
á
Delia
algunos
a os
del
único
sen-
imien o
que
la
ocupaba
á
odas
ho-
as.
Nunca
son
mas
dulces
cie as
dis acciones
que
en
los
momen os
elices
,
po que
la
suspension
ins an-
ánea
de
una
idea
que
abso be
nues-
a
imaginacion
ag adablemen e,
nos
la
p esen a
despues
mucho
mas
ha-
lagiieña
cuando
ol emos
4
medi a -
la;
pe o
en
las
a licciones
sucede
lo
con a io:
lo
que
es
mas
penoso
aun
que
el
dolo
no
in e umpido
son
NOVELA
RUSA.
143
aquellos
in e alos,
que
le
suspen-
den
un.b e e
a o
pa a
sen i le
lue=
go
con
mayo
ehemencia.
La
dis-
accion
p epa a
o men os
al
des-
g aciado,
place es
al
en u oso.
Así
Delia
abismada
siemp e
en
un
pensamien o
lisonge o
,
lo
sepa a
de
sí
un
ins an e
pa a
paladea
las
dulzu as
de
la
amis ad,
encon an-
do
despues
en
él
mayo
embeleso.
T es
meses
iban
ya
co idos
des-
de
que
Delia
habi aba
en
Moscou,
y
si
es e
iempo
habia
sido
bas an e
pa a
cimen a
su
pasion
al
p íncipe
de
un
modo
indeleble,
es e
eía
po
su
pa e
oma
cada
dia
mayo
cue -
po
su
amo
,
de
bien
dis in a
mane-
a
que
aquellas
e íme as
inclinacio-
nes
que
nacen
hoy
y
mue en
maña-
na
,
pues
es e
sen imien o
an
since-
o
como
p o undo
es aba
apode ado
de
odo
su
co azon,
y
pa ecia
que
la
144
DELIA.
misma
du acion
le
p es aba
mayo
in=
c emen o.
Sin
emba go
no
se
a e e
á
decla a le
en
é minos
posi i os,
y
Delia
conse a
el
mismo
disimulo,
si
bien
las
azones
que
en ambas
enian
pa a
impone se
es a
ese a
e an
de
na u aleza
muy
di e en e:
Aunque
pasaban
jun os
g an
pa e
del
dia,
y
pensaban
á
odas
ho as
uno
en
o o,
la
palab a
amo
no
la
habia
p onunciado
ninguno.
¿Pe o
acaso
es
p eciso
a icula la
pa a
es-,
p esa
la
e nu a?
El
amo ,
cuando
uno
se
halla
al
lado
del
obje o
que
le
inspi a,
se
pin a
en
nues os
ojos,
en
la
oz
y
has a
en
el
silencio;
á
odo
es á
p esen e,
cubie o
á
la
e -
dad
con
un
elo
diá ano
y
lige o
que
le
he mosea
sin
llega
á
ocul-
a le.
A
pesa
del
ín imo
place
que
espe imen a
Dazeko
en
ama
á
De»
a
ETIÁIKÁAIgI¿]¿]á€ÉÓO>2O>CTa-=<A]<
E
—o
o
II
III
NOVELA
RUSA.
145
lia,
no
puede
lib a se
de'
cuando
en
cuando
de
una
e lexion
melancólica
sob e
su
es ado...
Qué
espe a?
Qué
p e ende?...
¿Ha
podido
ol ida
que
una
ba e a
in encible
le
sepa a
de
ella
pe pe uamen e?..
No,
no
lo
ha
ol idado,
ha o
en
memo ia
lo
iene,
y
es e
ecue do
a al
le
pe sigue
y
aqueja
en
odas
pa es...
Es a
es
la
ez
p ime a
que
conoce
el
alo
de
una
esposa
amable
,
i uosa
y
bella,
y
écha
de
e
que
pa a
siemp e
es-
á
p i ado
de
an
ine able
dicha...
Semejan e
pensamien o
le
desespe a:
ya
no
es
el
oluble
é
incons an e
Dazeko :
la
lecha
del
a
mo
e da-
de o
ha
cambiado
su
se :
con empla:
con
espan o
su
u u a
sue e,
y
no
e
en
la
esolucion
de
Ca alina
sino
el
allo
de
una
injus icia
ho o osa:
Has a
aho a
habia
mi ado
con
o al
indi e encia
las
en a i as
que
hizo
10