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Delia, ó, El poder de la educacion : novela rusa

Saint-Ouen, Laure Boen de, Madame de, (1779-1834)

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EN A A A e a Y, o20oPoc eobooBco oo oo eohooolooleo ooloc e mon o o oo Es p opiedad de ¿8 E $ p D. F ancisco ensayas. H % E o ogo0go0goegoogogos AS WN Sd q y N M1 E da DELIA NOVELA RUSA. ETA A “e. ai 8 ' DELTA el gene al pa a lle a á la empe a- iz an p óspe as nue as, y ¿qué mayo . en u a que i á pone á los pies de su sobe ana los lau e- les que acababa de co a ?... Dase p isa po log a es e mue o iun o no menos g a o á su co azon que el p eceden e, y á penas dejaba as sí las p ime as colinas, cuando. ya con su ogosa imaginacion se habia asladado desde las: o illas del P u h á las má genes del Ne a; ya se eía en la augus a p esencia de la empe a iz, que con una sola palab a, con una mi ada daba dig- no gala don á sus se icios in laman- do así mas y mas el na u al a do de su espí i u gue e o... Engol ado en an lisonge as ilusiones , y ansio- so de ye las ealizadas , a con ando los ins an es uno po uno; los ca- ballos no co en ú medida de su im- NOVELA RUSA. 9 paciencia, y las pa adas son pa a él un suplicio insopo able. - Tal ue Dazeko F, el ogoso Da- zeko el p ime dia desu iage: el segundo algo mas anquilo se iba acos umb ando ya al p eciso des- canso, y cuando llegó á la aldea de Lebnau al ez ape ecia alguna dis- accion con que ab e ia los mo- men os que a daba en muda de caballos. Cabalmen e no es aban p on os á. pesa de habe en iado un pos illon delan e, y cansado de espe a , sal a de la silla de pos a con el in de ac i a es a diligencia po sí mismo ; pe o la posada es a- ba hecha una con usion. Acababan de llega dos egimien os, cada o i- cial se apode aba de la p ime a ha- bi acion que eía, y el dueño no es aba allí pa a ecibi al ilus e é impacien e iage o. ¿Con qué aquí, "e » 10 ¿¿DELTA, esclamó Dazeko , no hay medio al- guno ni de ma cha ni de queda - se?.. y en medio de sus imp eca- ciones con a” an desag adable con- a iempo, le llamó la a encion el umo de la es epi osa aleg ia que sonaba en una pieza inmedia a. En- a en ella, y halla eunidos mul- i ud de o iciales jó enes, que á su is a con ienen los desahogos de su buen humo , ecibiéndole con el espe o debido. Mas luego que su- pie on la no icia de la ecien e ic- o ia y la pa e que en ella habia enido el p íncipe , se eno a on con mayo ue za los clamo es de júbilo en odo el concu so. Todos le odean, le admi an, le dan mil elogios, y el amo de la glo ia, in- lamando el co azon de aquellos gue e os , con unde momen ánea- men e g ados y dis inciones. Em- NOVELA RUSA. 11 piezan en seguida copiosos y epe- idos «b indis; aumén ase el place y el albo ozo, y cuando ya el ui- do de las copas y el ju enil bulli- cio de an aleg e eunion es aban en su colmo, en ó el posade o, que, sabedo de la llegada del p íncipe, se disculpa con él con las mas humil- des demos aciones, g i ando al mismo iempo á sus c iados pa a que le p e- pa asen digno alojamien o. F i z, En- ique, Mika i11—Ninguno esponde.— ¿Dónde diablos andan es os mucha- chos? esclamó: apues o á qué es án en la boda!. Pe donad, seño , y c eed que no es ecuen e en mi ca- sa es e descuido; pe o hoy pa ece que á odos los habi an es del lu- ga se les ha as o nado el seso. Paso de opas, un casamien o, Un nue o pope (*), son demasiadas no- A e! (*) Así se llaman los pá ocos en Rusia, 12 DELTA. edades pa a que no esci en la cu- iosidad , y yo mismo no esponde- ia de que... Si. es os. caballe os. .. Si el seño p íncipe lo u iese á bien... Oh! Se á una cosa digna de e se !.. En obsequio del nue o pas- o y de los no ios es á la iglesia an ado nada de amos y gui naldas que no pa ece la misma. Es cosa magn - ica, seño es! pe o sob e odo lo que hay que e es la no ia.— Quién es es esa no ia? p egun a Dazeko , son iéndose del en usiasmo del buen posade o. Es jó en? Es boni a? = ¿Cómo boni a? Con es ó: Si la que - se casa es Delia!! (como si debie a conoce la odo el mundo) —Pe o esa Delia quién es?—= La mas bella y i uosa de oda es a coma ca. ¡Pob e Delia! ¡Casa se á los quince años con un homb e de sesen a! ¿Pues no es una lás ima, seño !.. Viendo NOVELA RUSA. 13 que el p íncipe le escuchaba con cie o in e es, p osiguió - diciendo: ¡Cómo llo aba aye la in eliz al pensa en que hoy debe da su ma- no al yiejo Y an Osko F!... En es o suena un g an uido , que a c ecien- do po ins an es, y se descub e la nume osa comi i a camino de la igle- sia. Un impulso de cu iosidad y aca= so de in e es a eba a al impe uoso Dazeko ; sus esplandecien es deco- aciones, y mucho mas su noble y g a a isonomia in unde espe o á odo el concu so, y causa la admi a» cion uni e sal: ab énle paso, y a a- esando po en e las gen es apiña- das llega á las g adas del emplo en el momen o mismo que la no ia.... Jamas habian is o sus ojos an sin= gula belleza , cuyo p ime :e ec o ue Una esclamacion de asomb o. En el Co azon a dien e de Dazeko la glo» 14 DELTA. ia, la coinpasion, el amo , odo es es emado , y en aquel momen o su- bió al ez de pun o la na u al exal- acion de sus sen imien os... Ya no e o a cosa que á Delia; y se p e- cipi a en la iglesia pa a con empla - la. En sus bellas acciones se e pin- ada la mas p o unda melancolía; las lág imas mal con enidas en e sus anchos pá pados descub en la agi a- cion de su pecho; ímida y silencio- sa a siguiendo las pisadas de su es- poso sexagena io... Dazeko la obse - a, y no.le queda la mas le e du- da de que es una íc ima que a á sac i ica se en las a as de himeneo... ¡Ó jó en des en u ada!esclamó den- o de sí: ¿Quién e sac i ica an inhumanamen e? y ú, eliz mo al, e es digno po en u a de an: ico eso o? . En medio de la u bación que NOVELA RUSA. 15 le agi a no echa de e que es ob- je o de la a encion gene al, ol ida-, da en aquel momen o has a de la misma no ia. En la iglesia eina en- e an o la mayo : con usion: c ece el umul o con la en ada epen ina de los soldados que se mezclan y con unden con los aldeanos, y odo el concu so se. agolpa en el emplo con el mayo desó den. Las oleadas del con uso opel sepa an á los no- ios y Delia llega sola al pie del al a ... Dazeko ue a de sí, a e- ba ado po un impulso maquinal se pone de odillas á su lado. Apa ece el minis o; la p esencia de los no- ic es lo único que la ley equie e Po que es a supone su consen imien- o, y an es que nadie haya pensado siquie a en opone se á an singula Union ya es aban dadas las handi» ciones nupciales, 16 DELTA. El es e io espe uoso del p ín- cipe y su dignidad en un pais en que odo cede al p es igio de la cla- se ele ada, hicie on que no des- pegase sus labios la mul i ud deslum- b ada y a u dida del suceso. Sin du- da iguales mo i os con u ie on las quejas del esposo eemplazado , aña- diendo algunos que ya medio a e- pen ido al e cla amen e la epug- nancia de la no ia, y al oi la de- sap obacion gene al en su ánsi o desde casa á la iglesia, dió g acias en su in e io al es año inciden e que le sacaba de aquel empeño. Lo cie o es que a e gonzado del papel que hacia, desapa eció mas que de paso en e la muchedumb e. En ó - den á Delia dicen algunos que abis- mada en “sus sen imien os y sob e- cogida po el espe o y g a edad del ac o, u o los ojos bajos du an e la NOVELA RUSA. 17 ce emonia y no echó de e el ue- que; pe o o os asegu an que una ápida ojeada le bas ó pa a hace se ca go de lo que ganaba en él, y se esignó sin mani es a la meno es- añeza. Como quie a que uese, da- da la bendicion, y o ecida la copa á los desposados, segun la cos um- b e usa (*), Delia co ada la aplicó emblando á los labios, y Dazeko , no mas se eno al ez, a ianzó del mismo modo el mas sag ado de los ju amen os... El pope se e i a; sa- len las gen es de la iglesia con el mismo opel, y odos ijan la is- a en los nue os conso es, en e quienes no se encon aba o a con- o midad que la mu ua belleza. Vuel o 4 penas en sí de su em- beleso el imp uden e Dazeko F, se RS (*) En Rusia en e o as ce emonias beben al in los noyios en una misma copa. 2 24 DELTA. el ol ido mas c uel acaso que la mue e, la p i an á un iempo de cuan o amaba en el mundo, sin que halle si quie a quien la dé el mas le e consuelo en an a des en u a. Mien as se c eyó que de simple al- deana iba á con e i se en una g an p incesa , la en idiaban odos sin a e e se á zahe i la; pe o aho a que en des anecidas sus espe anzas de elicidad y g andeza, odos la echan en ca a achas y de ec os que nadie habia imaginado. Acúsanla de me- ece su mala sue e po habe sac i icado á su desmedida ambicion un esposo espe able, consin iendo en la me amó osis de un p íncipe, mo- zo y ag aciado sin duda, pe o que la desdeñaba y se ol idaba de ella en la ac ualidad. El buen Y an, que ha- bia sido has a en onces la ábula del pueblo, e a obje o aho a de la com- NOVELA RUSA. 25 pasion gene al, no an o po e dade- o:in e es, cuan o po hace mas odio. sas las ac iminaciones con a Delia. Así a el mundo: en odos iem- pos y paises pe siguen nue as desg a- cias al desg aciado. Todos se ensan- g ien an en el pa a dispensa se de da - le auxilio , del mismo modo que i= bu an incienso al ensalzado con el in de me ece su g acia y sus a o es. So- b e el uno ca ga odo el i upe io, y al o o le coliman de alabanzas sin incomoda se en a e igua si son, ó Do, me ecidas, pues al es la jus i- cia con que el in e es pe sonal dis- ibuye á ciegas el menosp ecio ó la es imacion en e las gen es. La is- e Delia, blanco de an os denues- os, aunque poco me ecidos, sien e su ama gu a, y cada dia cob an mas Cue po en su imaginacion. «Sin €m- ba go no se deja aba i de la des» 26 ¿'DELIA. g acia , pues c iada en la escuela del in o unio ha llegado á adqui i en ella aquel es ue zo que pugna po sa- li de an dolo osa si uacion, y esuel- a á hace en e al deshono con que la ha mancillado el abandono del p íncipe , se p opone emplea cuan os medios pueda pa a alcanza la epa- acion debida. La memo ia de su mad e la exige, y su co azon ansia po ella en sec e o. Desde el a al ins an e en que unió su mano con la del p íncipe Dazeko , no ha podido apa a le de su memo ia un solo pun- o; y como á los quince años el obje- o que ocupa con ecuencia la an asia, encuen a acil en ada en el co azon, el p íncipe á pesa de su o al ol ido y de su c uel incons ancia, supo apo- de a se del de la sensible Delia. No iene o o pensamien o que el de da á espe a su de echo indispu able, NOVELA RUSA. 27 mas no alcanzan el medio de conse- gui lo su co a edad y su inexpe ien- cia en ales negocios. P i ada de pa- ien es y de amigos ¿quién la ayuda- á con saludables consejos? ¡Ay! que la in eliz iene que se su p opia conseje a! ¿Dónde acudi á á busca - los? á su co azon, 0 á su en endi- mien o? Tan p on o adop a un p o= yec o, como le desecha sin Hega á ija se en ninguno po encon a en odos ellos cil incon enien es ó pe- lig os. Mien as ella acilaba en an pe= nosa ince idumb e, colmado Daze- ko F de a o es po la empe a iz, y habiendo cesado epen inamen e las hos ilidades, ob u o en palacio nue- as hon as y dis inciones. Desde en- onces la ambicion y sus b illan es p es igios e an lo único que ocupaba sus po encias pe diendo de odo pun- 28 DELTA. o has a la memo ia de los sucesos pasados. Su mad e la p incesa iuda, mu- ge ambiciosa y al i a o maba p o- yec os magni icos en ó den á su co- locacion. Sus iquezas, su clase ele- ada, y la galla dia de su p esencia jus i icaban en cie o modo las gi- gan escas p e ensiones de aquella se- ño a, que amaba ásu hijo con cuan o es emo cabe en un co azon poseido del o gullo mas desen enado. En e odos los de ec os que a li- gen á la especie humana, al ez es la anidad el mas comun y el menos ole able , po cuan o es a pasion hi- ja de un escesi o y mal calculado amo p opio, supone el mé i o don- de no exis e, y le desconoce donde ealmen e se encuen a, es a iando á un iempo el co azon y el juicio; pues las pe sonas que adolecen de ió NOVELA RUSA. 29 semejan e laqueza es an en e amen- e imposibili adas de sen i y de a- ciocina con acie o. Dazeko , aunque no an domi- nado de la anidad como su mad e, no es aba exen o de es e icio; pe o en un ca ác e an lige o é insubsis- en e como el suyo no echan hondas aices ni los de ec os ni las i udes. Un dia en que jus amen e es a- ba la p incesa hablando. con su hijo de sus sobe bios planes de u u o en- g andecimien o , en a on á a isa le que una jó en en aje de aldeana acababa de Hega á las pue as del pa- lacio y deseaba habla le. ¿Qué mu- ge es esa? p egun ó Dazeko , y el c iado con uso y en e dien es pu- do al in con es a : eSeño , al p in- Cipio se empeñó en no da se á cono- Ce , pe o insis iendo yo en que dije= se quien e a, dice... supone... lla- 30 DELTA: ma se la. p incesa Dazeko =” La p incesa Dazeko F? eplicó la mad e: ¿á quién sino á mí, co esponde hon- a se con ese í ulo? Sin duda esa muge es á demen e; que se aya al momen o, Ú p on o end á que a e- pen i se de su p esuncion idícula y es a agan e.” Mas den o de poco ol ió el c iado diciendo, que al e se a ojada de allí con an a ig- nominia, habia cuido desmayada aquella pob e muje , y po huma- nidad la es aban adminis ando al- gunos soco os. Hizo una pin u a de su alle, de su edad y acciones en é minos , que despe ó en el p ín- cipe un con uso ecue do, y llegó á pe suadi se de que no podia se o a, que aquella jó en desg aciada, cuya exis encia habia llenado de ama gu a po su imp uden e lige eza y a olon- d amien o. Es a idea le a igió in i- E E UI 2-2 A lc p a NOVELA RUSA. 31 ni o, pues no pudo menos de:- eco- noce que e a causa de la in elicidad de aquella jó en; ¿pe o cómo epa- a el daño? Conoce demasiado bien el indomable o gullo de su mad e, y iembla al imagina que llegue á des- cub i el sec e o de an a al a en u- a. No dándole su u bación luga á o as e lecsiones, insis ió en que echasen de allí 4 aquella loca, y la in eliz Delia se ió a oja cási mo- ibunda- ue a de aquel palacio don- de pensó halla consuelo y apoyo. En ano quiso de nue o implo- a los auxilios ó al menos la. com- pasion de su esposo; no pudiendo imagina que cupiese en él an in- jus a inhumanidad, se uel e á la pue a .. se pone á escucha , clama nue amen e, pe o sin que nadie es- ponda á sus lamen os. Viéndose al in sola, abandonada , sin albe gue 32 DELTA. alguna, la iolencia de su dolo la p i ó del conocimien o. ¡In eliz! Si al menos du á a mucho esa egua á su a liccion!. pe o uel a en sí á po- cos ins an es, la ue za del dolo la es i uye su na u al ene gia. Indig- nada de an a ba ba ie se p opone implo a jus icia aunque sepa mo i en la demanda, y no eniendo ya conside aciones que gua da , cuen a su a en u a á las gen es que se habian eunido en o no suyo. Como “la p in. cesa e a an odiada po su sobe bia, odos se in e esan po aquella in eliz, no dudando que uese íc ima de su desmedido o gullo. En e los p esen- es se condolió de ella con mayo es emo un anciano de aspec o ene- able, quien empezó ú hace la p e- gun as, quedando so p endido al sa- be que sin o a guia que su deses- pe acion habia emp endido an la go Io o NOVELA RUSA. 33 y pelig oso iage una muge an jó- en y he mosa: y econociendo en es a esolucion aquel es ue zo que so- lo pueden in undi la i ud y la ino- cencia, c eció po momen os el in e- es que desde luego le habia inspi a- do. Segu o de la since idad de Delia, la educe á que se p esen e á la em- pe a iz, y con ie en su inna a jus i- cia bien no o ia á odos sus asallos. El mismo o ma su memo ial, y sin pe de iempo la lle a al palacio de Ca alina, colocándola en pa age don- de al sali la empe a iz, se a oja de odillas á sus pies y con mano émula le p esen a su bien sen ida solici ud. Ca alina la le an a con ag ado, escucha su jus a eclamacion y la p ome e comple o y p on o de- Sag a io, mandándola ol e al o o dia ayendo consigo la jus i icacion de su de echo. 3 40 DELJA. léjos de Pe e sbu go, donde se de- e minó que esidiese. apa ada del p íncipe SU esposo. uo.) , Si las iquezas bas asen po sí solas á asegu a la elicidad de los i ien es, Delia hubie a sido dicho- sa en su nue a si uacion; pe o el ánsi o epen ino de un. es ado 08» cu o al mas encumb ado de la socie- dad es una p ueba pelig osa cuando la educacion y el a o del mundo no p epa a el ánimo á an súbi a mudanza, | Tal. e a la si uacion de Delia, que bajo los do ados echos echa menos su humilde cabaña , y odea- da de mul i ud de c iados apenas iene alien o pa a da una ó den, sin iéndose mas dispues a 4 suplica que á manda , como cosa á que es- aba habi uada. Los ages in en a- dos po el lujo no son mas que em- NOVELA RUSA. 4I ba azos pa a ella, cuya' sujecion no alige a el deseo de b illa , pues o que nunca llega án á con empla la los únicos ojos án e los cuales qui- sie a únicamen e apa ece he mosa, ¡C uel pensamien o ! Nunca es á mas léjos , apesa de la ge a quia en que se encuen a, y en medio del aus o que la odea , de pode espe a a ae hácia sí la olun ad de aquel, 4 quien le es imposible deja de que e , aun cuando no le deba o a cosa que a e - sion y desai es. Aho a es cuando. eco- noce po la p ime a ez su in e io» idad, y calcula la dis ancia inmen- sa que la sepa a del p íncipe. Ínca- paz de comp ende lo que puede la ue za de las p eocupaciones, ó dí- gase, de la igualdad de ci cuns an- cias que el mundo social exige en los casamien os, no a ibuye á o a Co- sa la epugnancia que Dazeko ha 42 DELTA. mani es ado hácia ella, que á la al a de educacion, con enciéndose cada dia más de que es e eno me de ec o p esen a la mas con inua con aposi- cion con el aus o en que i e. Sin emba go es a di e encia no an o hu- millaba su anidad, como a ligia su co azon , mas es e co azon capaz de animosas esoluciones, hallaba en sí mismo el p eciso es ue zo pa a lle- a las al cabo. co Yo sab é hace me digna de mi esposo, decia Delia en- e sí; de aquel esposo que ac ual- men e me desp ecia y acaso con so- b ada azon: yo sab é me ece le, ó sino lo consigo, i 4 echa me de nue o á los pies de la empe a iz, pidiéndola como un ayo mas g an- de que el p ime o, la g acia de ol- ye me al oscu o y humilde es ado en que nací, y del cual me sacó mi - a al des ino.” NOVELA RUSA. 43 La quin a de Zendo , que e a la que Delia iba á ocupa , es aba inhabi ada de sus dueños mucho iempo habia ; mas no me en e en- d é en hace su desc ipcion, pues no p oduci ia o o e ec o en los lec o es, que el de aumen a el sen imien o de is eza que la sue e de Delia no puede deja de inspi a les. Di é úni- camen e que el aspec o de aquella inmensa y an igua habi acion e a mas ap opósi o pa a da omen o á ideas melancólicas, que pa a esci a la aleg ia en la imaginacion mas bien dispues a. Al a ibo de una p incesa jó en se c eyó que las ies as y los place es segui ian sus pisadas, lo cual aumen ó la es añeza de aquellas gen- es al e la pasa en su aposen o la mayo pa e del dia sin ene o a dis accion que da algunos paseos soli a ios den o de las apias del pa - E ¿O DELIA. : que. Sin emba go es aba la bondad an bien pin ada en sus acciones, y se mani es aba an compasi a con los in elices, que la amaban an es de acaba la de conoce . Sus pue as ce - adas en e amen e á oda isi a im- po una,se ab ia á4: odas ho as y aun á odos ins an es en soco o del in o unio , y el p ime dia que pu- do de ama bene icios, ue ambien el p ime o en que econoció el alo de las iquezas. Habi aban aquella quin a algunos c iados an iguos, que conse aban al p íncipe el a ec o mas sínce o, á quien los mas habian conocido en su in ancia; pues á pesa de su escesi a i eza y a olond amien o se g angeaba po su bondad el amo de odos ellos. Admi ábanse de que no hubiese e- nido con su esposa an bella y an jó en, ni despues de la llegada de NOVELA RUSA. 45 es a se hubiese dejado e po aque- llos con o nos , po lo cual la buena Alexwina muge del conse ge, y na- u almen e cu iosa y hablado a, ma- ni es ó su es añeza á la p incipal de las doncellas de la p incesa con la espe anza de a e igua lo que an o deseaba sabe . Elena (que es e e a su nomb e ) e a una de aquellas mu- ge es que se pe suaden es a in o - madas de odo y hacen anidad de conoce los sec e os de las amilias; así pa a da á en ende que e a con- iden a de algun g an mis e io, sol ó esp esiones que lo deno aban, a i- Vando los deseos de Alexwina. ce¡Val- game Dios, le dijo es a en la p ime- a ocasion, qué is e es á el ama! Sin duda nace de que habi uada á las di e siones de la capi al, le as- idia á la ida campes e, y VOS, seño i a Elena, ambien echa eis me- ey 46 DELTA: nos la ida de Pe e sbu go. — Yo? No po cie o ; espondió Elena; po - que no es posible echa menos lo que no se conoce. Cabalmen e llegué á Pe e sbu go la íspe a de la salida de la p incesa, y lo mismo sucede al es o de la amilia que aemos, los cuales son an nue os en la casa y aun en la có e como yo. —De e- as? dijo Alexwina poco «sa is echa : en onces ya eo, añadió suspi ando, que no sab eis nada ela i o á la p in- cesa, ni al p incipe ni á es e ma i- monio de que no eniamos no icia.— Ve dad es que no sé nada, Alexwi- na; nada absolu amen e... Quie o de- ci que nadie me ha dicho la meno cosa; pe o la que iene pene acion no lo igno a odo: hay muchas áci- les de adi ina . — Y qué es lo que habeis adi inado? — Oh ! eplicó Ele- na un poco co ada po que nada sa- NOVELA RUSA. 47 bia; lo que he adi inado son cosas delicadas, y bien sabeis que no o- do puede deci se. —Sí; pe o po lo menos algo que pueda da nos luz... po lo demas no c eais que es me a cu iosidad ; no po cie o: el ca iño que una iene... —De modo, Alexwi- na, que si-me dieseis palab a de gua da ese a ?—LE e no silencio: con es ó Alexwina ace cándose mas.— Pues sabed, p osiguió Elena, que nues a p incesi a iene aquí p esa de ó den de la empe a iz: odo lo he descubie o. ¿No habeis obse a- do que jamas sale del ecin o del pa que, y que á nadie ecibe en su casa?.. Ya yeis que es o no es na u- al en su edad, y semejan e sujecion debe se e ec o de ó denes de una g an po encia... Ademas de que en- 80 azones pode osas pa a c ee lo así... La empe a iz ha mandado 48 DELTA. enca ga ese adamen e 4 cuan as pe sonas componen la comi i a de la p incesa que gua den con ella oda especie de a enciones, y la si an con la mayo igilancia... Es a i- gilancia cla o es á lo que quie e de- ci : que engan cuidado de que no se escape... En in aquí pa a en e las dos, yo c eo que ha enido p e- sa bajo su palab a. — ¿Se á posible ? —No hay la meno duda: pe o qué decis de mi pene acion? Todo lo he adi inado, odo. ¿Veis que pasa po muge del p íncipe? pues no hay se- mejan e cosa. El no ha pa ecido cuando salimos de Pe e sbu go, ni hay el mas le e indicio de que en- ga aquí; y si son cie as mis con- ge u as, como sucede muchas eces, es a seño i a es una p incesa es an- ge a que iene de paises muy leja- nos. Figu áos que odas nues as cos- NOVELA RUSA. 49 umb es las igno a, que la cosa mas i ial Je causa admi acion, que ape- nas sabe el modo de es i se, ni co- noce la impo ancia del ocado , de modo que el e ec o bueno ó malo que debe p oduci al age, ó al colo son pa a ella especies descono- cidas. En una palab a de lo que una muge debe sabe , no sabe nada. — Sin duda po eso la han con iado á los des elos de V, seño i a Ele- na?— En e ec o mucha cuen a le end á que yo la di ija, pe o me queda in ini o que abaja po que en mi sen i no iene o mado el gus- o.—Sin emba go su co azon es es- celen e — Qué hacemos con eso? Alex- Wina? ¿De qué si e que enga buen co azon? Esa ci cuns ancia es la mas comun del mundo: no hay cosa mas de sob a que buenos co azones. Lo que no es an ecuen e po que no 4 56 DELTA: cuales son inú iles los es ue zos ul- e io es. Impacien e pues po adqui- i o os mas sólidos se en egó al es udio con al a do y al zelo que madama de Belmon se quedó asom- b ada, ac ecen audo su admi acion de dia en dia los po en osos adelan- amien os que hacia en odos los a- mos: y es que no sabia aquella es- celen e maes a cuan o ayuda el es- ímulo del co azon á desplega las alas del ingenio. | En los p ime os dias despues de su llegada á la quin a se habia apo- de ado del ánimo de Delia la melan- colia mas p o unda ; pe o de momen- o en momen o ue disipándose sen- siblemen e aquella is eza, comba= ida po la espe anza, mas dulce aca- so que la misma elicidad, y po el buen empleo del iempo en g a as y ú iles a eas. Asi la sa is accion que NOVELA RUSA. 57 iba ocupando su luga , empezaba á descub i se en los ojos de la p in- cesa. Es a mudanza es ao dina ia no -dejó de echa la de e con ha a so - p esa suya la cama e a Bllena, cons- an e siemp e en sus obse aciones, y la consecuencia que dedujo ue que madama de Belmon hab ia aido á su llegada á la quin a nue as ó de- nes de la empe a iz con la g acia de la p incesa. Con i móla en es e concep o de que ya se le habia es- i uido su plena libe ad, el e la sa- li algunas eces á pasea ue a de los lími es del pa que en compañia del aya, con cuyo suceso al ando el mis e io que daba pábulo á su cu io- sidad, puso é mino á sus obse a- ciones. O a de menos p o unda pe- ne ación no hubie a ido á busca an lejos la causa de la no edad que 58 DELTA. encon aba en el semblan e de su seño a, y la hab ia a ibuido senci- llamen e á un eno de ida mas ag adable po cuan o el iempo es a- ba mas ú ilmen e dis ibuido. Mien as Delia se conside aba indigna del p íncipe Dazeko , p o” cu aba desecha su memo ia, que solo la o ecia penas y sinsabo es; pe o en la ac ualidad aquella memo ia, ó mas bien aquel sen imien o, mó il único de sus acciones , ocupa su men- e de noche y de dia. La imp esion que ue ob a de un solo momen o, y que no habian conseguido des ane- ce el menosp ecio ni el abandono, a adqui iendo cuan as ue zas pue- dan da le las ilusiones de la soledad en una imaginacion a dien e, y mu- cho mas cuando la que espe imen- a sus e ec os no quie e ni debe com- ba i la. En el alma de una muge NOVELA RUSA. 59 i uosa y sensible al mismo iempo, solo puede ene g an p edominio un sen imien o legí imo , pues dic ándo-= le el debe , léjos de condena le, la azon y el co azon es an acó des, y odo con ibuye á da le ehemen- cia y es abilidad. Delia, pues, deseando á odas ho as e al p íncipe, y esuel a sin emba go á no p esen a se á sus ojos sino cuando se conside e digna de llama se su esposa, solia deci 4 ma- dama de Belmon : ce ¡Ó amiga del al- ma! mas que la ida os debe é si Po ues os des elos llego á adqui- i habilidades que puedan compla- ce le y calidades que asegu en la du= acion de su a ec o; pe o eo que es- e elíz ins an e es á muy léjos aun; ¿y quién sabe si cuando llegue, es a- á lib e el co azon de Dazeko ? ¿Quién sabe si alguna o a end á 60 DELTA. ya sob e él un dominio, que en a- no anhela adqui i su is e esposa?..” Es os ecelos que incesan emen e la des elaban , e an nue os es ímulos á su impaciencia po halla se cuan o an es en el es ado que con an o a - do ape ecia. Madama de Belmon p ocu aba mode a aquella impaciencia, á pesa de que ambien ella la enia, ansio- sa del eliz éxi o de sus es ue zos po el ca iño que habia cob ado á su educanda. Con aquel obje o a ó de eje ci a á un iempo su sensibilidad y su imaginacion, pues conociendo la bondad na u al de Delia y su p o- pension á hace bien, la p opo cio- naba es e place del mismo modo que lo habia p ac icado con su p i- me a discípula. Indagaban mañosa- men e las necesidades ocul as de las amilias del con o no con el in de NOVELA RUSA. 6 con ibui 4 su ali io, y haciendo jun as sus co e ias po él, llega on á des e a en b e e iempo la mise- ia de aquellas inmediaciones. Delia empleaba un nue o medio de aumen- a el place de la bene icencia, eje - ciéndola á nomb e del p íncipe Da- zeko , diciendo 4 los in elices, á quienes iba á isi a : El p íncipe os en ia po mi mano es os soco os, que iendo que haga yo sus eces, ya que el se e p ecisado á i i ausen- e po algun iempo de es e pais, y yo cumplo sus ó denes con la mayo sa is accion, ”” Si oía á aquellas bue- has gen es esplaya su g a i ud ben- diciendo su nomb e; no, no, les de- cia: bendecid el de ues o bienhe- cho , el de mi esposo, pues los be- _Re icios que ecibís son ob a suya, aun cuando los de ama po mi ma- no. — Seño a , espondian aquellos 62 DELTA. in elices, siendo el p íncipe an bue- no y compasi o, bendeci emos á un iempo ues os nomb es po que á en ambos somos deudo es de nues- o amo y econocimien o. — ín- ambos! epe ia Delia con inesplica- ble place , hallando su alma sensi- ble al embeleso en la eunion que encie a aquella: palab a, que le pa- ecia un p esagio in alible de su e- licidad enide a. Es a elicidad la gozaba ya De- lia en espe anza, y no menos en la dulzu a de su p esen e si uacion. e Ó amada amiga! decia una ez á su maes a al iempo de ol e á casa despues de una de sus excu siones de bene icencia; ¡; Cuán as obligacio- nes os debo! ¡Cuán os place es dis- u o que an es no conocia! El iem- po y las iquezas son dos cosas ines- imables, cuyo alo igno aba, Y NOVELA RUSA. 63 aho a conozco cuan o le duplica el sabe emplea los opo unamen e. Ay! Cuán a compasion me causan los que consumen an p eciosos bienes en pa- sa iempos í olos y en anas p odi- galidades !” Mucho deseaba madama de Bel- mon p opo ciona á su amiga jun o con los place es de la bene icencia los que debemos á la sociedad , pa a lo cual a ias eces la habia p opues o que isi asen á a ias pe sonas de ama- ble a o, que i ian en aquellos con= o nos, pe o siemp e lo esis ió con la mayo i meza. ¿Que eis, la de- cia, que despues de habe sido íc- ima de los desp ecios del o gullo, aya á expone me aho a al insolen- e ceño de la anidad? No es posi- ble que igno en, que la sue e no me habia des inado á se p incesa Dazeko , y así es e nomb e léjos de 64 DELTA. hace que se ol ide la oscu idad de mi nacimien o, con ibui ia única- men e á que esal ase mas aquella ci cuns ancia. El pob e á quien isi- amos en su cabaña bendice sín o o exámen la mano que le soco e; pe- o la sociedad es mas delicada, y quie e que una p olija se ie de abue- los ilus es se p esen e po iado a del place que se le p opo cione, ó si a de escusa al as idio que se le cause. Yo no soy nada po el mé i- o ageno, que ida mia, y muy poco en la ac ualidad po el mio pa a p esen a me en el mundo sin hace un papel muy desai ado: ¿po o a pa e qué necesidad iene de es os ecu sos ues a discípula , que 0s es deudo a de mil medios de e i a el as idio? No, que ida amiga; dejadme en mi soledad, que me es an g a a desde que os me acompañais en ella.” NOVELA RUSA. 65 Á las azones que Delia exponia, se ag egaba o a muy pode osa, y e a c ee que si algun dia llegaba á ealiza se el mas ehemen e de sus deseos, end ia suma sa is accion en hace e á su esposo, que ningun o o obje o habia podido dis ae su co azon, ni apa a de él su pensa- mien o un solo pun o. Madama de Belmon no podia menos de ap oba pa a sí las azo- nes de su discípula , y así se abs u- o de hace la nue as ins ancias; pe- o un dia que habian ido las dos á e á un pob e anciano encon a on po casualidad á la condesi a Julia de B***, cuya ca idad la lle aba con ecuencia á isi a el albe gue del menes e oso. E a es a la p ime a ez que se eian las dos discípulas de madama de Belmon : conside á onse al p in- 5 72 DELTA. la culpa á sí misma de la desg acia que acibá a la exis encia del «p ínci- pe, ol idando que la p ime a íc i- ma es ella. En el p ime momen o en que se apode a de noso os un i o pe- sa pa ece que epugna oda idea de consuelo negando la en ada has a á las espe anzas mas undadas. Así Delia pie de de is a en es e peno- so ins an e cuan o ha hecho po des- ¿ ui la alla que la sepa a de su esposo, y la di e encia p odigiosa que hay en la ac ualidad en e la al- deana de Lebnau y la amable p im- cesa Dazeko , en quien la mas es- me ada educacion ha ob ado an comple a me amó osi. Madama de Belmon u ana del éxi o de sus des elos , y ansiosa de que p oduzcan el e ec o á que aspi- aba, i upe a el desalien o de su | NOVELA RUSA. 73 alumna, eanimando sus espe anzas, y anunciándole un po eni en u o- so. Cuan o mas impa cialmen e exa- mina el mé i o y los p og esos de su discípula , mas pe suadida queda de que ya es ocasion de a en u a sin pelig o la impo an e p ueba, que ha de asegu a ó des ui pa a siemp e la elicidad de su ida. T es años iban á cumpli se ya desde la llegada de Delia á la quin a de Zendo F; ¡ pe o cuán po en osa ans o macion en an poco iempo! Una aplicacion in ensa é incesan e había en iqueci- do su espí i u con los mas ú iles co- nocimien os; el con inuo a o con su aya, ec i icando á un iempo su juicio y su co azon, habia pe ec- cionado su gus o, ec o y delicado po na u aleza; su oz lexible y a i- nada eco ia con suma acilidad y des eza las mas p imo osas modula- 74 DELTA. ciones, pe o con aquel acen o, que sale del alma y el alma sola le pue- de comp ende , aquel acen o que no es dado imi a al a e ni al es udio, y al cual daban an o ealce los so- no os ecos del a pa a moniosa. Po úl imo sabia ep esen a con g acio- so pincel, o a las a ias escenas campes es, o a las nobles acciones de su esposo ado ado. Todas las a - es en una palab a se habian euni- do pa a p odiga sus a o es á quien las cul i aba con la emulacion del co azon, mó il pode oso, y solo ca- paz de ob a an os p odigios en la educacion imp o isada de Delia. Al mismo iempo la na u aleza que an icamen e la habia do ado pa ece que se esme aba en ado na - la cada dia con nue os hechizos. Su belleza sin acha se hallaba en on- ces en odo su esplendo : su galla - NOVELA RUSA. 75 da es a u a habia llegado á su cabal inc emen o, dándola una g acia y una nobleza i esis ibles: es aba en in an he mosa cuan o cabe en hu- mana c ia u a, pa eciendo se ella la única que lo igno aba, pues el ai e modes o que esplandecia en su pe sona ealzaba mas y mas Sus pe ecciones. Sin emba go no e an bas an es an singula es do es pa a anquili- za la ace ca del éxi o de la impo - an e en a i a que medi aba, po lo cual su co azon ímido, como el de odas las pe sonas sensibles, iba e a dando cada dia mas el momen- o que habia de ealiza ó des ui Sus espe anzas pa a siemp e; pe o po o a pa e la dolo osa imp esion, que le causó la úl ima isi a de la condesa Julia, decidió á madama de Belmon á emplea odo el in lujo que enia 76 DELTA. sob e el ánimo de la p incesa á in de des anece en ella la escesi a des- con ianza, que di e ia inú ilmen e el momen o de su elicidad. Rei e ó pues sus ins ancias, ogando é im- po unando 4 Delia po que no se opusiese á la ejecucion de un p o- yec o, en que odo p onos icaba los esul ados mas elices. Delia acep ó gozosa an dulce p esagio, aunque sin admi i de odo pun o la con- iccion de su amiga, si bien ya e a la espe anza un g an consuelo pa a su co azon acos umb ado á an la go padece , siendo su icien e á ija su esolucion, sin que le quedase o a pe plejidad que sob e los medios de lle a al cabo su p oyec o. Madama de Belmon , aunque á an a dis ancia de Pe e sbu go , e- nia exac os in o mes del p íncipe Dazeko F, pues la in e esaba dema- NOVELA RUSA. 77 siado el iun o de su amiga pa a que pe diese de is a el único obje- o, que pudie a asegu a su en u a, Habia sabido con ha a inquie ud que la p incesa iuda habia eno a- do mas de una ez sus en a i as con la empe a iz á in de que anu- lase un ma imonio, que o endia su o gullo y daba en ie a con odas sus espe anzas; pe o Ca alina inexo= able sos u o cons an emen e su p i- me a de e minacion. Añadian que al p íncipe no le habia hecho g an me- lla el mal éxi o de las p e ensiones de su mad e, po cuan o solo pen- saba en goza las delicias de la có e ecuen ando las mas b illan es e - ulias, siendo el embeleso de odas ellas, y dedicando sus obsequios á Cuan os obje os amables se le p esen- aban sucesi amen e aunque ningu- no has a en onces habia log ado 78 DELTA. cau i a su Co azon. Felici ábase madama de Belmon de es a indi e encia, espe ando que iniese p on o el dia en que cesase de odo pun o. Lle ada de es a idea empezó á oma disposiciones pa a emp ende el iage 4 Pe e sbu go y á o ma planes en ó den á la eu- nion de los dos esposos, cuando su- po el allecimien o de la p incesa iuda. En la misma ca a le e e ian que po asun os de la sucesion habia enido el p íncipe que hace una la - ga ausencia, que e mina ia en Mos- cou, donde le se ia o zoso de ene - se algunos meses. Con es a no icia ió Delía con sumo dolo as o nados sus p oyec- os y espe anzas, en é minos de igu a se pe dida pa a siemp e la e- licidad de que habia osado lison- jea se. Dió pa e ú su amiga de sus NOVELA RUSA. 79 emo es y ecelos , pe o es a que e a muy hábil en negocios y ecunda en ecu sos, log ó calma las inquie udes de su sensible alumna. ce No hay qué a ligi se , la dijo; es a ci cuns- ancia léjos de pe judica á nues as mi as, nos ayuda á al ez á eali- ga las. Ein ez de i á Pe e sbu go, i emos á Moscou, y en mi juicio debemos an icipa nos pa a que el p íncipe nos encuen e allí á su lle- gada. Cabalmen e conozco en aquella ciudad un suje o de dis incion y del Mayo espe o, pa ien e de ues a amiga Julia, y no dudo del in e es que le inspi a á ues a si uacion, ni de que se p es a á á a o ece nues- os p oyec os con oda e icacia. Abho- a mismo oy á esc ibi le dándole idea en globo del se icio que debe hace nos, y á nues a llegada le ins ui é menudamen e del negocio. do : ¿ DELIA. El conde de P... ecuen a las eu- niones p incipales de Moscou, y le se á ácil in oduci nos en ellas. El p íncipe Dazeko po la conside a- cion debida á su clase se á admi ido en odas desde el momen o de su He- gada, y allí os e á sin imagina que seais la aldeana de Lebnau, de cuyas acciones, ya muy di e en es, apenas le queda á un le e ecue do,” Es a idea a ancó á la p incesa un p o undo suspi o : el ol ido del p ín- cipe no pudo menos de a ligi la, á pesa de se an a o able 4 sus p o- yec os. ¡Pob e co azon humano! ¿Quién pod á comp ende los sen i- mien os ocul os y á eces con adic- o ios que e agi an? : Aunque madama de Belmon ea- nimó las espe anzas de Delia, no pudo sin emba go: in undi la o al segu idad al habe de p esen a se en NOVELA RUSA. 81 un mundo en e amen e nue o pa a ella, emiendo la se e idad y aun la injus icia de sus decisiones. Ve dad es que en la soledad se pueden ad- qui i ins uccion y habilidades enien- do na u al disposicion y buenos maes os, pe o los hábi os sociales solo el uso los na u aliza, y con odo el alen o del mundo no pueden adqui i se sin él. Bien lo conoce madama de Belmon , ¡pe o es an boni a su discípula!.. ¡Se pin an con al i eza en su os o los sen imien- os nobles de su alma!.. Á la i e- za de su ingenio, á la amabilidad de su ca ác e se eunen an as g a- cias, que no puede menos de encon- a quien las posea indulgencia en odo el mundo, y mas bien no ne- cesi a la de nadie. e P eciso es, que ida mia, la dijo madama Bel- mon , que depongais desde aho a 6 88 DELTA. iado es y p ecu so es de o os mas impo an es pa a ella. Una mañana es ando desayunán= dose con madama de Belmon , en a p ecipi adamen e el conde de 'P... con la no icia de que el p íncipe Dazeko habia llegado la noche an- e io . Al oi la se u ba Delia, se pone pálida y sien e palpi a su co» azon de sus o. e¡Áy que ida ami- ga! le dijo á madama del Belmon : no sé si es a agi acion que espe i- men o es anuncio de elicidad ó e ec o del emo que me sob ecoge. No me es posible de ini lo que sien- o, pe o conozco bien que al pone - me en su p esencia no se é dueña de disimula mi u bacion, la cual o - zosamen e subi á de pun o en ese ance. Es necesa io que yo me acos- umb e á e le an es de a en u a la en a i a que debe ija pa a sieímp e NOVELA RUSA. 89 mi p óspe o 6 ad e so des ino. ¿Dón- de pudie a e le sin que el me ie- se 4 mí?” Es ando haciendo mil e lexiones sob e los medios de eali- za su pensamien o, se aco dó el conde de que en aquellos dias debia ha- be un baile de másca a en casa de la. p incesa de G***, al cual e a p obable que asis iese Dazeko . Con es a espe anza no i ubeó Delia en ap o echa la ocasion, siendo de las p ime as que llega on al palacio de la p incesa acompañada de su ami- ga. Es e dad que una másca a ocul aba sus acciones; pe o el dis- az que adop ó de o ma muy ele- gan e dejaba luci la belleza de su galla do cue po, llamando la a en- cion del concu so; p i ilegio de la g acia, incapaz de oscu ece se pues cualesquie a mo imien os la descu- b en. Al en a en la pieza del bai- go DELIA. le Delia se habia sen ado en una banque a no léjos de la pue a p in- cipal, en la cual ijó la is a, espe- ando llena de sus o y agi acion la Hegada del p íncipe, que al in se p esen ó en Ja sala. Aquel noble y he moso semblan e, la galla dia de su pe sona, la elegancia de sus mo- dales a eba a on as sí la a encion del concu so.... Delia ebosa de ale- g ia al oi po odos los ángulos de la sala elogios de su esposo , quien pasa jun o á ella léjos de sospecha los sen imien os que inspi a. E an digno o namen o de es a uncion mul- i ud de damas he mosas, la mayo pa e sin másca a , una de las cuales pa eció que ijaba con p e e encia la cu iosidad del p íncipe, pues habién- dose sen ado á su lado en abló con ella una con e sacion bas an e ani- mada pa a que Delia imaginase qu* NOVELA RUSA. g mediaba en e los dos i o in e es y es echas elaciones. En es e ins an- é aspasa on su alma los o men os de los zelos, a epin iéndose de ha- be empleado el dis az, con el cual se p i aba de las en ajas que al ez hubie an hallado g acia á los ojos de Dazeko , con p e e encia á la que ya mi aba como una i al abo ecible. Resuel a á e i a un es- pec áculo que despedaza su co azon, se le an a de su asien o, di ije la is- a po úl ima ez ú su esposo... cuando echa de ye que en es e mo- men o es ella la que llama la a en- cion gene al, oyendo deci po oda la sala: allí es á la he mosa: es an= ge a, que es el í ulo que la daban en Moscou. Es as palab as epe idas po odos lados, y el e que la mi- aba odo el mundo aumen a on Su u bación en é minos, que omando 92 DELTA. el b azo de madama de Belmon , abandona el baile epen inamen e sin pensa en la es añeza de an p eci- pi ada salida. Apenas habia llegado á la an esala sin ió que le al aban las ue zas: su amiga la sos u o en sus b azos, la sen ó en una silla, y qui- ándole la másca a pa a que el es- co la eanimase, empezába á ha- ce la e lexiones 4 in de que eco- b ase su se enidad, cuando en al p íncipe á su lado. En sus ojos es- aba pin ada la mas i a inquie ud... eeQué no edad seño a es la que ha p i ado an epen inamen e á la so- ciedad del mejo de sus hechizos?— madama de Belmon le espondió que su hija, aunque se iamen e in- dispues a, no habia que ido al a á la in i acion de la p incesa; pe o que el uido y el calo habian au- men ado su desazon, obligándola 4 NOVELA RUSA. 93 sali 4 espi a un ai e mas pu o: que le daba g acias po su a encion en nomb e de la condesa Obalinska, que no se hallaba en es ado de po- de con es a le. El p íncipe añadió, que asus ado de la cele idad con que habian salido las dos seño as, habia acudido sos= pechando que al ez pudie en nece- si a algun auxilio. En e ec o acaba- ban en onces de habla le de la es an- ge a dándosela á conoce , pa óle desde luego la g acia y gen ileza de su alle, y a eba ado como siemp e del p ime impulso , salió dispa ado as ella an es de e lexiona sob e el mo i o y obje o de aquel a eba- o. Cuando llegó y ió á Delia sin másca a , sin ió una imp esion inde- inible, e ec o de admi acion, de So p esa, y acaso de con usos ecue - dos; pe o sin pode deslinda lo que 94 DELIA. sen ia, le pa eció que una ue za mágica le es o baba sepa a se de su lado. En balde la suplicó con mil ins ancias que ol iese á en a en el baile, pues no pudo ence su esis encia.” ¿Es posible, seño a, la dijo con a dien e esp esion que que ais da in an p ecipi adamen e á una uncion an» b illan e y mag- ní ica ?—Da la in, con es ó madama de Belmon , cuando apenas acaba de empeza ? —¡Ah, seño a! Pa a mí ya es á concluida.” Es e lenguage no e a en onces en boca de Dazeko me a galan e ia, ni acaso la esp e- sion de un pecho p o undamen e he ido, sino simple desahogo de sus imp esiones an i as como pasage- as que no e a dueño de con ene . Así al despedi se de Delia, sino di- jo cuan o deseaba deci la, lo su- plió cie amen e con el esp esi o NOVELA RUSA. 95 lenguage de sus ojos. -De uel a á su casa espe imen- ó Delia un i o deseo de queda se sola, y es a ue acaso la ez p ime- a que se sepa ó de su amiga sin disgus o. Llena su imaginacion de la g a a escena y del ca o obje o que en ella u o an a pa e, no pu- do do mi en oda la noche un solo momen o: á odas ho as es aba ien- do delan e de sí á aquel amable p íncipe, y no podia ol ida sus ie nas mi adas, siemp e ijas en ella con la esp esion del in e es mas i- o y e dade o. eSi hubiese cono- cido en mí, se decia á sí p opia, á la pob e aldeana de Lebnau, á la que con a su olun ad «se hon a con el í ulo de esposa suya, ¿quién sabe si en ez de acudi en mi so- co o, me hubie a echado con indig- nacion de su p esencia ?.. ¡Ó memo- 96 DELTA: ia c uel, que o a mas g a a y e- cien e no puede bo a de mi pensa- mien o! ¿Po qué e p ese as á des anece mis dulces espe anzas? La mañana siguien e, como no iese madama: de Belmon sali de su cua o á Delia á la ho a acos- umb ada, en ó en él y se quedó so p endida de e la an demudada, ma chi as las osas de su mejilla, y con e ida en languidez la i eza cen ellan e de sus ojos.” Me sien o mala, que ida amiga, la dijo; y es de eme que el mal de que adolez- co cob e cada ez mayo es ue zas, pues las di e en es sensaciones - de aye han exal ado sob e mane a aquella pasion, cuya iolencia me e a ha o desconocida, pasion que es á an o mas apode ada de mí cuan o es mayo mi- ecelo de no pode inspi a la.? —ce Ya es ais ien- NOVELA RUSA. 97 do, amada Delia, la dijo madama de Belmon , cual es el pode de las pasiones en su p ime a acome ida: ap ended pues á opone las la esis en- cia con enien e. La educacion que os he dado se ia demasiado impe ec a, sino hubieseis llegado 4 «dqui i a- quella solidez de azon, que sabe mo- de a nues as inclinaciones po le- gí imas que sean. Siemp e es impo - an ísimo conse a la se enidad y sabe domina se; pe o nunca como aho a, pues no igno ais que de eso depende ues a sue e enide a. Si po una debilidad indisculpable de- jais anspi a ues o sec e o, ¿qué esul ado podemos p ome e nos de la en a i a dispues a cua o años ha con an as a igas y p e enciones? Su- pongamos que la pasion del p íncipe» ehemen e y momen ánea como la yez p ime a, se es ingue con la mis- 7 104 DELJA. co azon le: esponde, pe o él no lo sabe; lejos de eso los ojos de Delia siemb e: bajos y mas p uden es que los. suyos no dejan al p íncipe con- cebi siquie a la espe anza de habe llamadopo un ins an e su a encion, siendo así que: ella ue quien le des- cub ió p ime o. ¡Con cuán a impaciencia espe a» ba el ehemen e Dazeko el momen- o de la salida !: Cae po in el elon, a Delia á sali de su palco, cuando el p íncipe le sale p ecipi adamen e al encuen o.... Tu bado , con uso se adelan a hácia ella, y con labio a- cilan e consigue al in hace p esen» es á la condesa los des elos que le cos aba su salud desde el pun o en que se salió del baile á e ec o de una indisposicion epen ina. Delia le dió las g acias con la mayo dulzu- a, añadiendo que en aquel ins an= NOVELA: RUSA. 105 e sehallaba pe ec amen e buena, y sin que de su-an e io desazon-le quedase o a eliquia que su memo- ia. Al p onuncia la úl ima palab a le hizo una co esia y se ue. Qui- sie a Dazeko segui la, y nose a e» ye, po que pone g illos :4 sus pies una ue za desconocida... Es a ue la ez p ime a que consiguió: esis i á sus impe uosos impulsos, á que ja= mas habia: podido. hace se supe io , siendo una muge he mosa y jó en la que á un iempo mismo le-inspi- a es e amo y es e espe o que an o es aña... Dal es y se á siem-= p e el e ec o de las g acias he ma- nadas con la i ud. En la empo ada de las di e sio» nes se sucedian es as sin in e upcion p opo cionando con inuas Ocasiones de e se y habla se «4 los dos espo- sos. Delia iba ya pe diendo su imi- 106 DELTA. dez, y se p esen aba en las concu - encias con mas desemba azo, adqui- iendo así odas sus g acias mayo ealce, y especialmen e cuando se hallaba delan e el p íncipe Dazeko . La p esencia de la pe sona amada p oduce po lo comun es e e ec o, lo cual no siemp e p ocede del mayo esme o que se pone en os en a su mé i o, sino del con en o que se es- pe imen a, pues nada he mosea mas un lindo os o, ni despeja el inge- nio que la in e io aleg ia. La misma madama de Belmon es aba admi ada de e en su discí- pula cie o humo es i o desconoci- do has a en onces en ella, aunque en e dad e a cosa muy na u al, co- mo que dimanaba de su co azon colmado de halagiieñas espe anzas. - Sin emba go p ocu aba Delia se-' gui los consejos de su aya, es o - NOVELA RUSA. 107 zándose pó concen a en sí misma aquellos sen imien os, mien as Da- zeko menos ese ado daba á cada momen o señales cla as de un amo que cada dia cob aba nue as ue zas, y cuya decla acion le cos aba abajo ep imi . Lo que no deja de admi- a es que en su imaginacion «no se susci ase la mas. le e sospecha, si bien mas de una ez cuando se que- daba como abso o con emplando á Delia, pa ecia como hos igado de al- gun ecue do impo uno. Sus g andes y azules ojos, su esp esion hechice- a hubie an podido quizá ae le á la memo ia la con usa imágen de la se ana de Lebnau, pe o po o a pa e se eunian mul i ud de ci - cuns ancias á disipa es a aga idea de semejanza, que solo pudo ene luga en los p ime os momen os. Pe o despues al lado de Delia lo ol- 108 DELTA. idaba odo, sin ocu i le compa- a la con alma i ien e po que á su pa ece e a incompa able. -«—Dazeko enia suma a icion á las a es y se eje ci aba en ellas no sin u o ,' lo cual ue pa a Delia un nue o mo i o de emulacion: así ba- jo la enseñanza de los mas hábiles maes os adelan aba am pasmosa- men e que madama de Belmon , aunque acos umb ada 4 la apidez de sus p og esos, se ma a illaba de los que aho a hacia. Ve dad es que ya omase el lapice o ó los pinceles, ya pulsase las cue das del a pa, siem. p e e a Dazeko el mo il y el blan- co de sus a eas, po cuya azon no es de admi a que se dedicase á ellas con an o gus o y ahínco. Jamas llegaban al p íncipe los dulces ecos de su oz sin sen i se i- amen e conmo ido, á pesa de que NOVELA RUSA. TOY ella po no descub i in olun a ia- men e lo que pasaba en su co azon, p ocu aba no da demasiada esp esion á sus canciones, cuya le a elegia siemp e en alguna lengua es ange a cuando aquel se hallaba delan e; pe- o la música, dulce y mis e ioso len- guage , es el p ime in é p e e del alma, y sabe aduci pa a odo el mundo la oz amo. Delia conocia cada ez mas el impe io que enia en su co azon aquel ie no sen imien o, y obliga- da á e ena le en p esencia del ob- je o amado , ansiaba po pode desa- hoga se en el seno de una amiga, Cie amen e no e a posible halla o a de mayo con ianza que mada- ma de Belmon , pe o la di e encia de edades, el hábi o de di igi se po sus consejos y ecibi sus lecciones, si bien jus i icaban el ca iño y g a- LLO DELTA. i ud de su alumna, es aban en cie - o modo en oposicion con aquella in imidad sin ese a, p i ilegio e- liz de la ju en ud, y dulce consuelo pa a un co azon agi ado po p ime- a ez po la ehemencia de algun a ec o. En onces e a cuando la p in- cesa sen ia mas ama gamen e la au- sencia de su que ida Julia, quien po su pa e echaba menos la g a a com- pañia de su amiga, y pa a desqui a - se en algun modo suplian con p o- lijas ca as la pé dida de sus dulces coloquios. Julia ue la que esc ibió p ime o dando pa e á Delia de su llegada á F ancia, y es a le con es- ó en los é minos siguien es: Ca a de Delia Dazeko á Ju- lia de B*** Moscou, 1o de eb e o. ce G an place me has dado, que- NOVELA RUSA. IL ida Julia, con u dulce ca a en que eo an as p uebas de u amis ad y memo ia. Conside ábame á la e dad muy ac eedo a á ello po las e as con que e quie o, pe o emia que las moles ias del iage y las o zosas ocupaciones de los p ime os dias no e dejasen iempo de esc ibi me. Re- cibe pues las g acias mas esp esi as, y ap esú a e á me ece o as nue as, dándome las no icias que me o eces de esa b illan e capi al en que esi- des. Cuando me cuen es po meno us di e siones, no duda é po eso de u a liccion po mi ausencia, y la que yo engo po la uya se dis- minui á mucho conside ando que i- es dichosa. s» Deseas sabe en qué me ocupo y cuáles son mis pensamien os e- co dándome la p omesa que e hice de no ocul a e cosa alguna, Como 112 DELTA. si yo necesi ase ecue dos ni p ome- sas pa a no ene con igo la meno ese a, y no e uese ácil sin que yo me esplicase di usamen e, lee cuan o pasa en mi co azon ,-COno- ciéndome mas que yo me conozco á mí misma. »» Nada e di é de mi llegada á es a g an ciudad ni de los p ime os dias que pasé en ella, pues no me han dejado o os ecue dos que el del sus o y la coba dia que me cau- saba el habe de en a en la escena del mundo an nue a pa a mí. ¿Pe- o c ee ás, que ida amiga, que des- de el momen o que supe que el p ín- cipe Dazeko es aba en Moscou, se disipa on odos mis emo es, Ó cuan= do menos me ol idé en e amen e de la sociedad y de sus dis acciones y place es?... Abismada en un solo ob- je o no í mas que á Dazeko , ni 3 A id NOVELA RUSA. 113 espi é sino po él y pa a él... ;¡In- comp ensible sen imien o, que sabe eoncen a en una sola odas nues as ideas é inclinaciones!... ¡Qué as- o macion se ob ó desde en onces en mí , que ida Julia! Qué cue das an delicadas y sensibles ib a on en mi co azon! Una palab a, un ges o me colmaban de a liccion ó de aleg ía... ¡y cabalmen e siendo an no icia en el a e del disimulo !.. Es a ciencia, segun la esp esion de nues a ami- ga, an indispensable en el mundo, me ue p eciso aunque con dolo ap ende la, y ence a en los mas ocul os senos del alma los sen imien- os de que es aba poseida; mas no po es a o zada concen acion e an menos ehemen es ni menos ie nos, an es bien cob aban mayo ue za de dia en dia. ¿Y cómo hubie a podido e i a lo, cuando mi mas dulce incli. 120 DELTA. á pique de mani es a le mi g a i ud, sen imien o di icil de ep imi , y que llenaba mi alma de un júbilo desusado. El ambien me pa eció, como po una dulce simpa ia mas con en o que o as eces. T a ábase de las disposiciones de una nue a uncion, á que odos habíamos de con- cu i . dis azados; y po una singu- la casualidad me insinua on que ue- se de aldeana. Al oi lo se me encen- dió el colo , amiga mia, y quedé an co ada, que me negué á ello con el p ime p e es o que me ocu . ió. P opusié onme o os dis aces, que ambien ehusé po e ec o del mismo a u dimien o. Dazeko que es aba jun o 4 mí; ¡Ah, seño a! me dijo; elegid el que os acomode segu a de que cualquie a que ue e gana á in ini o, y que no hay nin- guno capaz de aumen a ues a be» NOVELA RUSA. 121 lleza.... Pe o no; eneis mil azones; no omeis ningun dis az, y p esen= áos siemp e al como sois.” ee No sé, Julia mia, si concebi- ás la imp esion que p oduje on en mí es as palab as. ¡ Aconseja me que no ome dis az alguno, cuando al que is o cons an emen e le soy deu- do a de los sen imien os que le ins= pi o, ó c eo inspi a le!.. Es o de hace dos papeles es emp esa que ca- da ez se me hace mas á dua, y no sé como pod é con inua en ella mu-= chos dias. Po una pa e debo eme su odio ó sus desp ecios, y po o a de ende me de su amo mien as du- e mi ince idumb e: ya eis qué es ado de sujecion y iolencia es el mio. Apenas me a e o á habla - le: huyo de sus mi adas; pe o oigo sus suspi os, no engo a mas con a ellos, y mi co azon acongojado los 122 DELTA. ecoge con gus o y a liccion al mis- mo iempo. ce¡ Ay, amada amiga! Tal ez mis €spe anzas no son mas que ilu- sion; quisie a no ab aza las an an- siosamen e, y conozco que enuncia á ellas me cos a ia la ida.... ¡Ah! ecué dame us lisonge os p onós i- cos: ¿Se é algun dia la eliz compa- ñe a del p íncipe Dazeko ? ¿Llega- é á gus a como ú las dulzu as de un enlace en u oso?.. No, amiga mia; no puedo lisongea me aun de es e esul ado , ni mi ímida espe- anza osa ija se en an ine able dicha. 9 Á Dios, ca a Julia, á Dios ie - na amiga: no c eas que mis nue os a ec os debili en un ápice nues a an- igua amis ad: nunca he conocido an o como aho a con qué es e- mo e quie o; nunca u memo ia - NOVELA RUSA. 123 ha es ado mas i a y p esen e en mi co azon.” VALL III y La condesa Julia c eyó es a iendo á su dulce compañe a al e- cibi es a ca a, y el place que con ella u o ue quizá el mayo que es- pe imen aba desde que llegó á Pa is. Es indispensable habe i ido léjos de su país pa a comp ende cuan o enca ece la ausencia el alo de los obje os que nos ecue dan el suelo pa io. Á la ga dis ancia de él no nos son indi e en es los suje os que lo han sido has a en onces, po que los ecue dos que aen consigo a ianzan los ínculos que nos unen á él a i- ándolos en nues a an asía. Si Julia u o g an júbilo en eci- bi la ca a de su amiga, no ue me- no el que espe imen ó al con es a - 124 DELIA. la, pues explayándose con ella con la con ianza de la amis ad, la dió la gas y menudas no icias de su nue- o domicilio y es ado en la ca a siguien e. Ca a de Julia de B*** á la p in- cesa Dazeko . Pa is 30 de ma zo. e ¡Á qué in, que ida Delia, me pin as como dudosa u elicidad? ¿Lo haces únicamen e po el gus o de a ligi me? Nues a amiga, llena de con ianza, me da sob e u sue e u u a mayo es segu idades. El p ín- cipe Dazeko F es á hechizado po De- lia ; e la y ama la ue ob a del p i- me momen o y en el dia la ado a. La no icia de u iun o no me coge de nue o: de an emano e lo anun- NOVELA RUSA. 125 cié, sin c ee me po eso ningun o á- culo, pues es aba bien pe suadida de que cuan os e conocen ha ian el mis. mo p onós ico. Ap esú a e pues á se dichosa, Delia mia, pa a que nada al e á mi en u a, y pueda yo go- za me en mi amo á mi Edua do, y y en el suyo, sin que me a lija el e- cue do de u si uacion iéndo e p i- ada po mas iempo de an dulces sa is acciones. ce Deseas, ca a Delia, la gos po - meno es de mi ida, y nues a amiga epi e las mismas ins ancias; ue za se á deja os á en ambas sa- is echas. Sin emba go no espe eis de mi desc ipciones p olijas, ni una pin- u a bien comple a y medi ada de las cos umb es de Pa is, sob e cuyo pun- o me emi o á la memo ia de ma- dama de Belmon , que como an- cesa conoce mejo que yo es a b i- 126 DELTA. Man e capi al. Ceñi éme pues á aza os un bosquejo lige o de cuan o he is- o y obse ado, pues habeis de sabe que me he me ido ú obse ado a, y paso po un g a e pe sonage con cie as gen es que lo son mucho me-= nos. Lo que mas me chocó desde el momen o que en é en Pa is ue el con inuo uido y mo imien o á que cues a abajo acos umb a se. És a inmensa poblacion es á pe pe uamen- e a anada, co iendo y ci culando siemp e po odas pa es; unos po sus negocios, y O os po sus di e - siones, que iene á se lo mismo, po que aquí la di e sion es un ne- gocio de la mayo impo ancia: el place es una deidad cuyos al a es se encuen an en Pa ís á cada paso; al- a es en que odo el mundo iene á o ece po ibu o su iempo y Su NOVELA RUSA. 127 dine o, eniéndose po dichoso si consigue pene a en el san ua io... En in, amada amiga, hablando sin igu as , e di é que Pa is abunda en espec áculos de odas clases, que a aen dia iamen e un opel nume- osisimo siemp e ansioso de di e sio= nes. ' Las p ime as noches las dedi- qué á es e pasa iempo ag adable y nue o pa a mí, po que me p opuse e de léjos á los pa isienses an es de p esen a me en sus b illan es eu- niones. Así que llegamos , uí, como supond ás, 4 casa del embajado po azon del empleo de mi ma ido, y pocos dias despues asis í á un e u- lion magní ico que u o en ella. ¿Que ás c ee , que me di e í mu- chísimo menos de lo que me igu a- ba? No es ando mas con en a nunca que al lado de mi Edua do, ue p e- 128 DELIA. ciso pasa léjos de él g an pa e de la noche, po que aquí un ma ido ja- mas debe si ua se ce ca de su mu- ge , pues es de muy mal ono. Si p egun as la azon de es a es a an- cia, e con es a án: es e es el es i- lo, y en Pa is es espues a sin é- plica, que odo lo sal a, y po lo mismo se emplea á cada paso. Mi co- azon no lo lle ó bien en un p inci- pio, y menos despues, cuando ad- e í que Edua do, dis an e del si- io en que yo me hallaba, habia llamado la a encion de una muge muy bien pa ecida, la cual le ha- blaba con un calo y una compla- cencia, que me a ligie on en es emo. Edus do lo no ó, y á iesgo de al- a á las con eniencias, (que es como aquí se llama el des io aunque mo- men áneo de Jos usos sociales ), Se ino á sen a 4 mi lado. Yo se lo NOVELA RUSA. 129 ag adecí en é minos an esp esi os, que le die on bien á en ende la mo i icacion que habia enido en aquel b e e a o, y Un poco u ba- da le p egun é si conocia á la da= ma con quien habia es ado en con- e sacion. Díjome que e a la ma - quesa de R*** y pasaba po un po- co inclinada á lo que llaman aquí coque e ia. No-sé si Edua do adi i- nó mis ecelos, pe o el hecho es que añadió que la ma quesa no e a muge con quien él co iese el me- no pelig o. Aun cuando en mi Ju- lia, dijo, no u iese yo un p ese - a i o pode oso, me epugna ia siem- p e una muge , a anada en mendi- ga obsequios que no le ibu an es- pon áneamen e.” | e Puedes ú, Delia que ida, com- p ende es a es a agancia llamada coque e ia? Pa a mí es un p oblema . Q e 136 DELÍA. pias casas la buscan pocos, y en el ondo. de..sus- co azones poquísimos. ¡Qué ma a illa se á que se la en- cuen e a a ez, siendo lo mas co- mun busca la en pa ages en que no ha es ado nunca! cay o — En ningun país se can a an o como en F ancia: el can- o es en cie o modo un segundo lenguage nacional que iene mayo a ac i o y e icacia que el lenguage hablado. Si se a a de esci a la ale» g ia , se can a; si el obje o es inspi- a amo , ó bien pin a sus place es ó sus o men os, se can a. ¿Se quie» e mo e á compasion, ó- in undi sen imien os de o os? el medio es can a . ¿Se in en a a ila el da do maligno de la sá i a? Can ando se log a. ¿Sob e iene un con a iempo ? Nos consolamos can ando, NOVELA RUSA. 137 Po uno que se p oponga conmo- e dulcemen e el ánimo po medio de un can o na u al y esp esi o, hay mil que no ibu an sus elogios sino á sábias modulaciones y á la a mo- nia de los sonidos. Á- eces la le a es á en idioma es ange o, del cual no se en iende una sola palab a; sin emba go se can a pues ese no es 0bs- áculo impo an e. ¡ Y cuán as ópe as ancesas enemos, cuyas palab as son an poco in eligibles como: si ue- sen g iegas! Á pesa de eso se*can= an, y se uel en á can a . Todo el mundo iene oidos, co azon muy po-' cos; y con al que se can e, y no se cese, ya los pa isienses es an con- en os. | | No obs an e que en F ancia es- á el can o en boca de odos es co- sa mas se ia de lo que pa ece. No se puede can a como se quie e, 138 DELTA. cuan o se quie e ni en el ono que se quie e, po que siemp e es á cie - o diapason p on o á ep ende os si can ais mas al o 6 mas bajo, y el que no can ase po el ono dado, se espond ia, segun dicen , po an le e al a á una se e a ep imen- da. CONSIDERACION. De es e géne- o hay en F ancia muchas espe- cies: conside acion de ango, consi- side acion de caudal , conside acion de mé i o. Es a es la ín ima, y en cie - o modo no se cuen a con ella. Así hablemos de las o as. CONSIDERACION DE RANGO. Es muy a o que sea o almen e pe - sonal , y cuan o mas emo a es Su p ocedencia, es mas ap eciable, aun- que po o a pa e algun í ulo ó NOVELA RUSA. 139 bandas la p opo cionan del mismo modo. El que es as dis inciones las me ezcais 6 no, impo a muy poco. Lo esencial es adqui i las, pues siem= p e se epu an po buena p esa, y ambien la conside acion que aen consigo. CONSIDERACION DE CAUDAL. — Es a es en e odas la mas indis- pu able. Aunque en ella engan alguna pa e ues o cocine o, ues- os c iados, ues os coches, nada impo a : siemp e es ues a po que os cues a el dine o, y odos se ap e- su an á mani es a os que os la ie- nen. En Pa is el camino eal que conduce á la conside acion es el di- ne o, en ez de que el mé i o si llega á ella, es muy len amen e y po sendas es echas é in incadas. 140 DELTA. PROMESA — P omesa y obliga- cion no son é minos sinónimos en Pa is; léjos de eso apenas ienen en- e sí es as dos oces la mas lige a analogía. Aquí una p omesa á nada obliga: es moneda co ien e de poco alo que se da sin pa a la a encion en ella. El chasco es pa a quien la ecibe c eyendo que es algo, pues igu ándose ene un eso o, en ea- lidad nada posee. Con inuacion de la ca a de Julia. ce Bas e de ci as, amada Delia: las demas hojas del dicciona io pa- isiense las conse a é pa a cuando nos Veamos , y en onces las eco e- emos jun as, pues es iempo de da in á es a ca a, que ya es un poco pesada, á pesa de que es oy NOVELA RUSA. 141 cie a de que no e suminis a á o- dos los po meno es que u cu iosi- dad ape ece. | »» Cuan o e he dicho se e ie e únicamen e á la sociedad, que es la que na u almen e ha debido llama mi p ime a a encion po se mas ag adable en Pa is que en pa e al- guna po con esion de los mismos es- ange os. Aquí se p esen a con mas g acia el ingenio y la con e sacion con mas halagos: en suma de cuan- as di e siones y place es o ece es- a b illan e capi al, la sociedad es la p e e en e po que es en lo que se di e encia mas del es o de Eu opa. »» No a des en esc ibi me, pues es oy impacien ísima de sabe el des- enlace del in e esan e d ama en que es ás haciendo el p incipal papel. Uno de los o men os de la ausen- cia es la ince idumb e: así el an- , 142 DELIA. sia con que es oy espe ando siemp e la llegada de los co eos es p opo = cionada al ca iño que e p o eso. Á Dios, Delia mia; á dios, ama-= da compañe a: i e segu a de que p esen e Óó ausen e se ás en odos iempos mi mas ca a amiga— Julia. Es a ca a dis ájo sin disgus o á Delia algunos a os del único sen- imien o que la ocupaba á odas ho- as. Nunca son mas dulces cie as dis acciones que en los momen os elices , po que la suspension ins an- ánea de una idea que abso be nues- a imaginacion ag adablemen e, nos la p esen a despues mucho mas ha- lagiieña cuando ol emos 4 medi a - la; pe o en las a licciones sucede lo con a io: lo que es mas penoso aun que el dolo no in e umpido son NOVELA RUSA. 143 aquellos in e alos, que le suspen- den un.b e e a o pa a sen i le lue= go con mayo ehemencia. La dis- accion p epa a o men os al des- g aciado, place es al en u oso. Así Delia abismada siemp e en un pensamien o lisonge o , lo sepa a de sí un ins an e pa a paladea las dulzu as de la amis ad, encon an- do despues en él mayo embeleso. T es meses iban ya co idos des- de que Delia habi aba en Moscou, y si es e iempo habia sido bas an e pa a cimen a su pasion al p íncipe de un modo indeleble, es e eía po su pa e oma cada dia mayo cue - po su amo , de bien dis in a mane- a que aquellas e íme as inclinacio- nes que nacen hoy y mue en maña- na , pues es e sen imien o an since- o como p o undo es aba apode ado de odo su co azon, y pa ecia que la 144 DELIA. misma du acion le p es aba mayo in= c emen o. Sin emba go no se a e e á decla a le en é minos posi i os, y Delia conse a el mismo disimulo, si bien las azones que en ambas enian pa a impone se es a ese a e an de na u aleza muy di e en e: Aunque pasaban jun os g an pa e del dia, y pensaban á odas ho as uno en o o, la palab a amo no la habia p onunciado ninguno. ¿Pe o acaso es p eciso a icula la pa a es-, p esa la e nu a? El amo , cuando uno se halla al lado del obje o que le inspi a, se pin a en nues os ojos, en la oz y has a en el silencio; á odo es á p esen e, cubie o á la e - dad con un elo diá ano y lige o que le he mosea sin llega á ocul- a le. A pesa del ín imo place que espe imen a Dazeko en ama á De» a ETIÁIKÁAIgI¿]¿]á€ÉÓO>2O>CTa-=<A]< E —o o II III NOVELA RUSA. 145 lia, no puede lib a se de' cuando en cuando de una e lexion melancólica sob e su es ado... Qué espe a? Qué p e ende?... ¿Ha podido ol ida que una ba e a in encible le sepa a de ella pe pe uamen e?.. No, no lo ha ol idado, ha o en memo ia lo iene, y es e ecue do a al le pe sigue y aqueja en odas pa es... Es a es la ez p ime a que conoce el alo de una esposa amable , i uosa y bella, y écha de e que pa a siemp e es- á p i ado de an ine able dicha... Semejan e pensamien o le desespe a: ya no es el oluble é incons an e Dazeko : la lecha del a mo e da- de o ha cambiado su se : con empla: con espan o su u u a sue e, y no e en la esolucion de Ca alina sino el allo de una injus icia ho o osa: Has a aho a habia mi ado con o al indi e encia las en a i as que hizo 10