CAUCE,
Re is a de Filología y su Didác ica, n.° 11, 1988/ pgs.
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- 252
LAS HABLAS ANDALUZAS EN EL MARCO DE LA E.G.B.
Una ap oximación eó ico p ác ica
MANUEL GARRIDO RONCERO *
A mi p ime maes o,
D. Hé mino Mo ales Regalado,
como homenaje pos umo.
0. INTRODUCCIÓN
Es di ícil elegi en e un desa ollo eó ico o un desa ollo p ác ico a la ho a de en-
en a se con la p esen ación pública de un abajo de lingüís ica aplicada a la enseñan-
za de la lengua española. Los es udios eó icos suelen se du os y exigen un g an es ue -
zo al lec o ; pe o posibili an la adquisición de bases sólidas pa a lle a a cabo una ac ua-
ción escola más conscien e. Las exposiciones eminen emen e p ác icas, sin emba go,
o ecen una se ie de modelos ácilmen e imi ables, necesa ios en muchos momen os
pa a el p o esional de la enseñanza, pe o que, como con apa ida, le impiden mo e se
con segu idad y libe ad.
El p esen e abajo p e ende oca ambos aspec os, aunque con un in encionado de-
sequilib io en a o de la eo ía; quie o exp esa con ello mi deseo de con a es a , muy
modes amen e, ese a án «p ac icón» que onda nues as aulas —no siemp e po culpa
del maes o—.
Los p ime os capí ulos exponen muy sucin amen e la base eó ica necesa ia pa a
que,
después de una e lexión pe sonal, el maes o elabo e sus p opias « ece as». Más
a de apa ecen una se ie de obse aciones, suge encias y p opues as pa a adecua a la
ealidad lingüís ica y sociolingüís ica andaluza los mé odos y écnicas empleados en la
enseñanza de la lec o-esc i u a en los ciclos Inicial y Medio. Finalmen e se hace una p e-
sen ación o almen e p ác ica sob e el a amien o que, desde mi expe iencia, deben e-
cibi las hablas andaluzas en el cu iculum de la 2? e apa de EGB. Es e iden e que la pe -
sonalidad docen e de cada compañe o mejo a á la calidad y la can idad de los eje cicios
p opues os.
P o eso de E.G.B. en el C.P. «Vi gen del Rosa io» de Las Pajanosas. Licenciado en Filología Mode na.
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CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
1.
CARACTERÍSTICAS FONÉTICOFONOLÓGICAS DE LAS HABLAS ANDALUZAS
Desde que en el 1881 H. Schucha d esc ibie a sob e el can e lamenco, han sido bas-
an es las publicaciones que se han ocupado, con sue e muy di e sa, de nues a moda-
lidad lingüís ica: es udios de oné ica y onología, de semán ica, abajos dia ópicos y
dias á icos, en oques diac ónicos y sinc ónicos, a las, e c.1 Du an e es e siglo, unda-
men almen e, a amados in es igado es han ido sacando a la luz las señas de iden idad
de nues as hablas. G acias a sus se ios abajos la ciencia a pe ilando la o ma lin-
güís ica de una g an egión española. Es de supone que, ambién en el u u o, las ha-
blas andaluzas segui án in e esando a muchos es udiosos.
Aquí me in e esa, muy conc e amen e, el plano oné ico- onológico del español ac-
ualizado en Andalucía; pe o que al habe me ecido la a ención de g andes especialis as
y con a con una amplia bibliog a ía me libe a de la necesidad de una desc ipción
minu-
ciosa y me acili a una ápida exposición, su icien e pa a los ines que pe sigue el p e-
sen e abajo.
1.1.
El sis ema ocálico
El sis ema ocálico español, cla o y sencillo, puede ep esen a se po medio del clá-
sico iángulo ideado po el alemán Hellwag:
Al a
Media
Baja
PALATAL
i
e
Aauda
CENTRAL
a
Neu a
VELAR
u
0
G a e
Ce ada
Media
Abie a
En la mayo pa e de Andalucía,2 es e sis ema ocálico ha expe imen ado una p o-
unda ans o mación. Los mo i os de cambios an adicales hay que busca los en la as-
pi ación de —s (o —z) inal de palab a que:
1.
José Mondéja hace
un
comen a io bibliog á ico has a
el 1958 en su
lib o
El
e bo andaluz, Mad id,
RFE, 1970,
pp.
9-23.
En Sociolingüís ica Andaluza
1, PUS,
1982,
pp.
207-213 apa ece
una
bibliog a ía sob e
el
andaluz o denada c onológicamen e
desde
1881-1981.
De los
úl imos anos (1975-1981)
se
ecogen p e e en emen e
las
publicaciones
del
Depa amen o
de
Lengua Española
de la
Uni e sidad
de
Se illa.
2.
El
mapa
1718 del
omo
VI del
ALEA señala
el
á ea
de
conse ación
de la —s
inal absolu a. Es a —s,
más o me-
nos elajada, sólo
se
encuen a
en
pun os
del NE de
G anada
y
Alme ía,
y en
pequeños núcleos
de la
sie a
de
Jaén,
Có doba
y
Huel a.
192
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
«...hab ía p oducido una abe u a en la ocal an e io y que, pe dida la
aspi-
ación,
es a abe u a ha he edado su unción di e enciado a, gene almen e
mo ológica ( lexión nominal, lexión e bal)»3
En la es uc u a de nues a lengua, la oposición singula / plu al se mani ies a con la
p esencia o ausencia de la ma ca
«s»:4
niño/
niños
Al igual que sucedió en o as muchas lenguas — ecué dese que de la conse ación
o pé dida de la —s en los plu ales nació la adicional di e encia en e Romanía o ien al
u occiden al—,5 el español hablado en Andalucía ans o ma esa «s» del plu al en una
aspi ación an es de desapa ece o almen e; pe o, al mismo iempo, la ocal que es á en
con ac o con ella se ab e:
Tenemos, pues, la abe u a ocálica como asgo edundan e pa a dis ingui la oposi-
ción de núme o. Más a de, es a aspi ación desapa ece y es en onces cuando la abe u-
a ocálica queda como asgo pe inen e de la oposición. Un enómeno que habla enido
un o igen pu amen e oné ico se ha onologizado:
Así pues, desde el pun o de is a diac ónico, se ha p oducido el siguien e p oceso:
-s > -h > <j)
[nipos] > [nijujh] > [ninoj
Luego la oposición singula / plu al se da en e:
[ñipo] — [nipq]
El mapa 1969 del ALEA es ablece cla amen e el á ea andaluza del enómeno: casi
dos e cios del o al de la egión; y es el hecho más impo an e, según el p o eso Mondé-
ja , que si e de lími e en e el andaluz o ien al y el occiden al.6
3. G. SALVADOR, «Unidades onológicas ocálicas en andaluz o ien al». RSEL, 7, 1, 1977, p. 1.
J.A. FRAGO en «Ma e iales pa a la his o ia de la aspi ación de la
I—al
Implosi a en las hablas andaluzas», LEA, V,
1983,
pp. 153-154 esc ibe:
«... al
ez no pueda habla se en é minos his ó icos de que el enómeno hispánico (mo i-
mien o aspi ado de la /—s/) sea andaluz en su o igen; es posible a i ma , po el con a io, que el mencionado cambio
es aba dándose en la Península Ibé ica po las echas en que simila p oceso enia luga en ancés, sin que al señala
es e hecho p e enda yo es ablece cualquie conexión di ec a o Indi ec a en e los dos casos».
4.
«Como mo ema de desinencia es a
— s
sólo es equipa able a la
— s
mo ema de núme o desde el pun o de is-
a mo onológlco. Mo ológicamen e sólo es pa e de la a iación mo emá ica e bal de segunda pe sona». J. MON-
DEJAR, El e bo... p. 34.
5. M. ALVAR, Teo ía lingüís ica de las egiones. Mad id, Plan e / Uni e sidad, 1975, p. 66.
6. En la In oducción de El e bo andaluz —Tesis doc o al leída en el 1959 y publicada once anos más a de— el
p o eso Mondéja expone b e emen e sus pun os de is a sob e la di isión adminis a i a, coma cal y lingüís ica de
Andalucía. También ecoge los limi es de la oposición onológica de abe u a en los mapas 1 y 3 de la misma ob a.
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CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
En la Andalucía occiden al se llega a la siguien e si uación:
—s > h
Y la oposición singula / plu al se ealiza en e:
[niño] — [ninqh]
Pe o cuando la aspi ación desapa ece, an es de la onologización de la abe u a, la
ocal se es i uye y uel e a a icula se como las ocales medias cas ellanas:
—os ^ —ojn ^ —o
Y, consecuen emen e, desapa ece la oposición en e el singula y el plu al:
[niño] — [niño]
El hablan e, pa a sal a una oposición an en able y
i al,
ha de ecu i al uso de de-
e minan es y p onomb es7 —según se a e de la lexión nominal o e bal—.
Si a el siguien e esquema como esumen de odo lo expues o:
SINGULARPLURAL
español
andaluz o ien al
andaluz occiden al
[níno]
-/
[níno]
-P
[níno]
±
.[níno]
[ní ios]
[níno,]
abe u a
[nínqh]
[níno]
Es el ocalismo o ien al el que ha cen ado la a ención de los especialis as y el que
ha dado o igen a una la ga polémica sob e su es uc u ación. Va ias han sido las p o-
pues as p esen adas desde que Tomás Na a o Tomás ad i ie a, en el 1939, el alo o-
nológico de la abe u a.
7. F. MILLAN CHIVITE, «T ayec o ia mo osln ác lca en la adquisición del lengua]e In an il». Se illa, CAUCE,
1980,
pp. 93-94.
J.
MONDEJAR. El e bo... p. 44.
8. T. NAVARRO TOMÁS, «Desdoblamien o de onemas ocálicos». RFH, 1, 1939, pp. 165-167.
En «Unidades onológicas ocálicas en andaluz o ien al», el p o eso don G ego io Sal ado hace una ápida exposi-
ción de odas las p opues as p esen adas, al mismo iempo que p esen a una pequeña modi icación a sus pos ulados
Iniciales.
Un abajo muy In e esan e pa a el es udio de es e ema es el publicado po don José Mondé]a , «Dlac onla y sinc onía
de las hablas andaluzas». LEA, 1, 2, 1979, pp. 375-402.
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CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
Sea cual sea la conclusión a la que lleguen los dialec ólogos, pa a noso os, los
maes os de EGB, es impo an e e lexiona sob e los plu ales que cons uyen nues os
alumnos po su es echa elación con cues iones o og á icas, o ológicas, mo ológi-
cas...
Sin el conocimien o e lexi o de es a ealidad innegable no se puede desa olla
una labo pedagógica cohe en e.
1.2. El
sis ema consonan ico
Al igual que he hecho an e io men e con el ocalismo, ambién en es e pun o lle a é
a cabo una p esen ación bas an e esquema izada, p es ando a ención solamen e a
aquellos aspec os básicos del consonan ismo que sean imp escindibles pa a comple a
una isión, aunque poco p o unda, de las hablas andaluzas en su ni el de exp esión.
Empeza é ep oduciendo el conocido g á ico de Ala cos Llo ach a p opósi o del sis-
ema consonan ico del español y, a con inuación, man eniendo el mismo esquema, in-
dico la si uación en que se encuen a en la mayo pa e de Andalucía.
ESPAÑOL
DIFUSAS
DENSAS
GRAVES
0. labial
m
b
P
k
g
X
0. ela
AGUDAS
0. den al
e
d
c
s
n
J1
0. pala al
líquidas
1
1
-
9. E. ALARCOS,
Fonología
española. Mad id, G edos, 4"
edlc,
1971, p. 170.
196
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
ANDALUZ
DIFUSAS
DENSAS
GRAVE S
0. labial
m
b
P
k
g
h
0. ela
AGUDAS
0. den al
e/s
d
V
c J
n
i1
0. pala al
10
La compa ación de ambos cuad os nos pe mi e saca las conclusiones siguien es:
a.) La zona de las labiales y las nasales no expe imen an cambio alguno.
b.) En la zona de las den ales coloco 6/s, pues, según las á eas geog á icas, apa e-
ce á Isl o /©/. Así, en la Andalucía sesean e, el onema
161
es á des onolog izado en a o
de Isl, mien as que en la Andalucía cecean e se da la solución in e sa.11
c.) El g upo de las pala ales p esen a Icl y /]? a la misma al u a po se un co ela o i-
ca i o pe ec o, pe o so do y sono o espec i amen e.
d.) Se obse a, po lo an o, dos des onologizaciones:
/A/-/T/
-> i i
isi
— iei -*•
/s/o/e/
10.
Idén ica dis ibución es ablece Ramón TRUJILLO
en
Resul ado
de dos
encues as dialec ales
en
Masca.
La La-
guna
de
Tene i e, 1970,
p. 35.
P. CARRASCO
en
Con ibución
al
ea udlo del habla u al
de
Baeza
p.
93, man iene
Ixl
y.si úa lal en
las
den ales. Ambas
di e encias ienen dadas
po una
ealidad local.
11.
El
mapa 1705, omo
VI del
ALEA e leja
las
á eas
de
man enimien o
o
neu alización
de la
oposición
Isl:
191.
Lógicamen e,
en la
Andalucía dls lnguldo a, es os onemas ienen
una
dis ibución simila
al
español no ma i o.
196
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
c.) Apa ecen dos onemas con cambios en sus asgos pe inen es:
/h/
—se ealiza con una sua e aspi ación a íngea y se oye en casi oda la
Andalucía dialec al12
/c/
—es e onema pala al a icado pie de la oclusión y conse a única-
men e la icación como modo de a iculación, o iginando una a ian e alo-
y
ónica [s] que se mani ies a con g an pujanza en de e minados es a os so-
ciocul u ales y con i e con [cj. También pod íamos conside a lo como un
V 13
onema andaluz
I si
Así pues enemos que, en e a los diecinue e onemas consonan icos del español, el
andaluz apa ece con diecisie e onemas. Hablando de es a educción el p o eso Lamí-
quiz señala:«En el caso del yeísmo, quizás no lleguen a una docena los pa es de le-
xemas que emplean la oposición A^y, po o a pa e, ácilmen e pod án di-
e encia se po ma cas mo osin ác icas o po la si uación con ex ual. Es-
amos, pues, en el campo de la economía lingüís ica»14
Sin emba go, el seseo-ceseo lle a consigo la desapa ición de una oposición de g an
endimien o y
«el hablan e sesean e o cecean e —sigue diciendo el p o eso
Lamíquiz— se e á obligado a di e encia léxicamen e, con el co espon-
dien e es ue zo an ieconómico de mayo memo ización: no opond á casa /
caza sino casa / cace ía; en ez de sie o / cie o di á c iado / cie o; o en
ez de cose / coce emplea á cose / he i ...»15
Veamos aho a cómo ese sis ema consonan ico andaluz p esen a algunas di e en-
cias den o de la egión; y omo como ejemplo dos pun os ex emos de Andalucía: Baeza
y Lepe (no he podido consegui abajos cla os y p ecisos de localidades de o as coma -
cas).
El sis ema consonan ico baezano,16 según la au o a de su es udio, p esen a es os
haces de co elación:
s
<
s y
x
12.
Mapa 1716, omo VI del ALEA: Realizaciones oné icas del onema cas ellano Ixl.
13.
Mapa 1709, omo VI del ALEA: Tipos de ch según el modo de a iculación.
14.
V. LAMÍQUIZ, Lingüis ica Española, PUS, Se illa, 1973, p. 242.
15.
V. LAMÍQUIZ, Lingüís ica... p. 244.
16.
P. CARRASCO, Con ibución... p. 93.
197
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
En el pueblo onubense se egis a el sis ema siguien e:17
P b
•k d
Es e sis ema consonan ico:
«que se si úa en las pe sonas adul as y en los niños de sie e años, ha
en ado en c isis, egis ándose endencias p og esi as hacia el yeísmo en
los niños mayo es de seis años y en los adolescen es, an o de un sexo co-
mo de o o, y con más acusada e olución en los es a os sociales más cul-
os»18
Obse ando ambos sis emas se cons a an es di e encias impo an es:
Baeza Lepe
• seseo • ceceo
• conse a /x/ • aspi ación
• yels a • des inguldo a
1.3. Foné ica sin ác ica
También en es e apa ado he de pasa po al o una se le de cues iones con poca
Inci-
dencia en el obje i o undamen al que pe sigo, pa a cen a me en los aspec os que más
me In e esan desa olla . Po ello quie o des aca la impo ancia que iene la
— s
implosi-
a,
inal de silaba o de palab a no seguida de pausa, cuando en a en con ac o con una
consonan e. Son p oblemas de oné ica sin ác ica que hemos de señala pa a ene un
más exac o conocimien o de las hablas andaluzas.
El onema
I si
en posición Implosi a se aspi a, y modi ica la ealización de la conso-
nan e ecina.
17.
T. LABRADOR, D. GÓMEZ FERNÁNDEZ, Soclollngüís lca andaluza: ll-y en Lepe. Huel a, 1980, p. 69.
18.
T. LABRADOR, D. GÓMEZ FERNÁNDEZ, Soclollngü s lca... p. 69.
198
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
— Con ac o de —s con una consonan e sono a:19
—s + b-* las bo as -»[l^h c^h]
a isbo-» [a ^ o]
—s + d •*& los dedos • [Iqh ©éqh]
—s + g •* h los ga os
•»•
[Iqh há Qji]
asgo • [ á^ho]
— Con ac o de —s con una consonan e so da:
—s + -* h • *
—Is e-^h e
(h e
( e
I e
La p onunciación íh e es la más ecuen e, al menos en ambien es cul os o semicul-
os;
mien as que e es la o ma más u al y se encuen a en los homb es y muje es de
más
edad.
En e los pequeños escola es c eo, sin g an undamen e, oí con más ecuen-
cia las geminadas ne as, al menos en e los niños de la sie a no e occiden al se illana.
1.4. A modo de esumen
Voy a e mina es e pun o p ime o dedicado a la oné ica y a la onología seleccio-
nando una se ie de mapas del ALEA que esuman —de una mane a elemen al y cla a— lo
has a aquí desa ollado, poniendo en es echa elación el concep o, su o ma lexemá i-
ca y su p onunciación. El maes o debe conoce el ocabula io básico de su en o no y
cómo se ealiza o almen e a la ho a de elabo a cualquie ma e ial didác ico. Na u al-
men e es a selección de mapas no p e ende se exhaus i a, sino se i como ejemplo.
JUREL (Mapa 1.125 del ALEA)
• Conse ación, aspi ación y desapa ición de Ixl
— [xu ój] (J. 403)
— [hu ^l] (H. 401)
— [u ^l] (Co. 104)
19. V. LAMlQUIZ,
«F on e as sociolingüls icas
de Se illa».
Soclollngüis lca...
pp.
163-164
(En
es e abajo
se eco-
ge un
análisis
espec og á lco).
En los
mapas
1725 a 1730 del
ALEA
se
egis a
la
p onunciación
de
es os es g upos
y sus
dis in as soluciones
oné i-
cas. Yo
sólo
he
indicado algunas
de
esas
soluciones.
199
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
• La —s implosi a ha desapa ecido casi o almen e. Sólo ha dejado
aspi-
ación an e las oclusi as so das y asimilación an e las nasales.
• neu alización de la oposición — /—I implosi as.
• los jó enes cul os gene almen e o man g upo con los incul os de
cual-
quie edad ( ealizaciones de —s y — /—I implosi as, pé dida de
—d—,
e c.)
Es o a ealidad que necesi a su a amien o especi ico.
2.3.
Ei yeísmo en una comunidad u al: Lepe (Huel a) y sus consecuencias didác icas.
El iempo a modi icando paula inamen e la es imación social sob e los hechos de
habla en gene al y sob e el yeísmo en pa icula . Si un g an his o iado de la lengua co-
mo D. Ramón Menéndez Pidal conside a ulga la a iculación de la «II» como
«y»,28
o o
g an lingüis a y maes o de lingüis as dice se en a años más a de:
«Hoy no iene ilde ulga el yeísmo, pe o sí el ehilamien o de las zonas
peninsula es donde se p ac ica».
Y como consecuencia de dos alo aciones dis in as —que sólo el iempo las ha he-
cho se dis in as—, dos p opues as de ac uación escola con ma ices di e enciado es:
«...pe o
cuando llegan (los niños mad ileños) a la edad en que empiezan a
lee y- en esc i os di e en emen e los signos «II» «y», si se les ad ie e en-
onces que la «II» se a icula de un modo di e en e
(...),
bas a ei e a es a
ad e encia unos pocos días pa a que el hábi o de la dis inción a aigue en
de ini i a».
Manuel Al a no se sien e hoy an op imis a:
«Di ícil pa ece que eponga «II» quien nunca la usó (...) aquí en a la misión
del p o eso de Foné ica: c ea una nue a conciencia del p opio habla ».
Y guiado siemp e po el deseo de busca una u ilidad escola a las in es igaciones
lingüís icas, ecojo una de las conclusiones o muladas po los au o es de la in es iga-
ción lle ada a cabo en Lepe:
«En casi odos los in o man es se obse an acilaciones p opias de la
insegu idad, como consecuencia de la coincidencia y con as e de no mas
y usos con apues os (...) Los niños y adolescen es masculinos de es e g u-
po pe enecien es a amilias libe ales son comple amen e yels as; en an o
que los p oceden es de amilias campesinas dis inguen, o no-dis inguen-
en-algún-caso, los sonidos que es amos es udiando en posición inicial de
28.
R. MENÉNDEZ PIDAL, Manual de g amá ica his ó ica española. Mad id, Espasa-Calpe, 1973,14? edic, p. 109.
29.
M. ALVAR, «Foné ica, onología y o og a ía», LEA, 1, 2, 1979, p. 213.
30.
R. MENÉNDEZ PIDAL, Manual... p. 110.
31.
M. ALVAR, «Foné ica...» p. 214-215.
206
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
palab a (...) Las niñas y adolescen es emeninos pe enecien es a amilias
de campesinos, esul an di e enciado as ne as de los sonidos IUI y /y/; en
cambio, en las pe enecien es a amilias de p o esiones libe ales se com-
p ueba cla amen e el p oceso de des onologización de
/ll/»32
Indudablemen e la ac uación de la escuela en e a es e ipo an complejo de alumna-
do —complejo en cuan o a la coexis encia de ye s as y dis inguido es—, no puede se
idén ica a la que lle en a cabo los maes os de Baeza, po ejemplo, donde:
«El enómeno del yeísmo, po an o, se cumple de o ma gene al, sin
dis inción de edad y sexo, y sin se asgo di e enciado de la ciudad, como
lo ue en su o igen, en e al campo».33
3. LA CORRECTA PRONUNCIACIÓN
La co ec a p onunciación, segundo eje de mis coo denadas, es á cla amen e de ini-
da po la Real Academia de la Lengua y p o undamen e es udiada po g andes especia-
lis as como T. Na a o Tomás en su ya clásico lib o «Manual de p onunciación españo-
la».
Po o a pa e, las o ien aciones pedagógicas dadas po el MEC,34 las e is as y los
lib os especializados aconsejan a los maes os que p es en a ención a las inco eccio-
nes de sus alumnos e in en en co egi las.
Mis disc epancias apa ecen cuando se conc e an y se llenan de con enido unos
p in-
cipios gene ales a a és de opiniones pa icula es; opiniones, eso sí, su icien emen e
jus i icadas en la adición y en la au o idad ep esen ada po la Real Academia.
3.1.
Algunas pos u as an e la co ec a p onunciación
He aquí, como mues a, la siguien e in e p e ación:
«La lucha con a es as anomalías (pala alización, nasalización, aspi ación,
e c.) y pa icula men e con a el seseo, el ceceo y el yeísmo, es muy ing a-
a,
po que el maes o e a dia io cómo su a ea es con a es ada po la in-
luencia del ambien e amilia y social. Sin emba go no debe ceja en su
empeño de log a la co ec a p onunciación de sus alumnos»35
Es a ci a ecoge una posición pu is a de la lengua que coloca a la mayo ía de los
maes os andaluces en una si uación muy di ícil.
32.
T. LABRADOR, D. GÓMEZ FERNÁNDEZ, Sociolingüís lca... p. 64.
33.
P. CARRASCO, Con ibución... p. 87.
34.
P og ama Reno ado del Á ea de Lengua, BOE
21-1-81.
P og amas Reno ados en EGB, Vida Escola , n.° 206.
1980.
35.
Ca los A. CASTRO ALONSO, Didác ica de la Lengua Española, Mad id, Anaya, 1971, p. 250.
207
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
Veamos o o au o que mani ies a una cie a lexibilidad an e es a p oblemá ica:
«Pa a de e mina la p onunciación co ec a nos basamos en el habla de las
pe sonas cul as de España e Hispanoamé ica en elocución cuidada. C ee-
mos que el maes o no debe a a de impone en el habla co idiana del ni-
ño modos de elocución imp opios del medio dialec al en que el niño i e y
que po ello pa ece ían pedan escos. En cambio debe se muy ené gico y
exigi una dicción cuidada en la lec u a y en la exposición en clase: que lea
/Kásas/ pe o es inú il obliga le a que p onuncie así en su habla o dina ia;
los niños deben p onuncia la
/ll/,
sob e odo cuando
leen,
cla o es á que si
el único p ocedimien o es que digan /I¡u a/ c eemos p e e ible que digan
/yubia/...36
Ma cos Ma ín mues a una g an comp ensión hacia los egis os coloquiales y las
o mas dialec ales, pe o c eo que hay que da un paso más: ambién en la lec u a y en la
exposición en clase esul an pedan escas las p onunciaciones muy alejadas del en o no
escola del niño; y aunque debe cuida se la dicción —ya hemos dicho que una co ec a
p onunciación es imp escindible pa a que el alumno no encuen e se ias di icul ades en
el ap endizaje de la lec oesc i u a—, és a debe se juzgada en Andalucía con unos c i e-
ios di e en es que pod ían deduci se de abajos simila es a los ealizados po el p o e-
so Ca bone o. Po o a pa e, esa si uación de diglosia37 puede pe judica ai niño, sob e
odo en sus p ime os años escola es.
3.2. C í ica y e isión de los concep os o ológicos adicionales
Tenemos, pues, que, en e a la no ma cul a o icial apa ecen las ealizaciones anda-
luzas,
a juicio de muchos au o es, como compendio de odo ipo de icios: seseo, ceceo,
yeísmo, debili aciones consonan icas, aspi aciones, ueques, e c. Es, pa a los man e-
nedo es de dicha opinión, el más desca ado a aque que su e la buena dicción, con el
«se io» ag a an e, cons a ado igu osamen e, de que, esos hábi os a icula o ios, se en-
cuen an muy a aigados y con mucha i alidad en cualquie incón de nues a geog a ía
y en cualquie capa de nues a sociedad, aunque con di e encias de es imación socio-
cul u al.
Debe queda cla o que cuando se habla de icios, inco ecciones, de ec os, e c. se
es á juzgando desde unas coo denadas muy p ecisas: la no ma oné ica cul a que iene
su ac ualización en pun os de la mese a cas ellana. Se desea man ene la unión de los
36.
F. MARCOS MARÍN, «La enseñanza del español y sus Implicaciones dialec ales». Vida escola , n? 139/140,
1972.
37.
F ancisco MARCOS MARÍN, Re o ma y mode nización del español. Mad id, Cá ed a, 1979, p. 34: «Toda si ua-
ción de con ac o lingüís ico en el que una a iedad lingüís ica se especializa en unas unciones y o a en o as, con e-
lación je á quica, se llama diglosia.
Pe sonas como el p o eso G. Sal ado sí pueden man ene esa dualidad: «Ci cuns ancias especiales y un cie o sen i-
do de mi esponsabilidad p o esional me han hecho ácil ei adap a me a la p onunciación cas ellana, el pode pasa a
ella,
desde la andaluza, con acilidad». «La oné ica andaluza y...» p. 186.
208
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
hispanohablan es den o de una modalidad
o al,
y como pa adigma ideal se oma la p o-
nunciación de las pe sonas cul as de la zona cen al de España.
¿Qué mo i os hay pa a elegi ese modelo?. La lengua es un hecho social que es á a
disposición de oda la colec i idad pa a sa is ace unas necesidades de comunicación,
y el p opio sis ema de la lengua encie a las di e sas opciones escogidas po el hablan e
pa a su conc eción en ac os de habla. Todos es os usos de la lengua son igualmen e á-
lidos siemp e y cuando ealicen su obje i o undamen al: la emisión de un mensaje en
condiciones de se comp endido po el ecep o . En e el sis ema de la lengua y el enó-
meno de habla si uamos la no ma,38 pe o no una no ma p esc ip i a sino desc ip i a:
«Del amplio dominio del habla, que incluye la o alidad de las ealizaciones,
se eliminan, al pasa al campo de la no ma, odas las ac ualizaciones que
sean a ian es pu amen e pe sonales; se conse a en el dominio no ma i o
aquello común que como al se comp ueba en los ac os lingüís icos de la
39
comunidad de hablan es, lo que cons i uye un modelo epe ido»
Pe o azones polí icas, económicas..., mo i os sociales en de ini i a, hacen que una
de e minada modalidad se odee de al p es igio que la si úa como ejemplo a imi a ; pe o
no hay a gumen os lingüís icos, de lingüis ica in e na, que undamen en esa si uación
de p i ilegio.40
Pa a un maes o de EGB que desa olla su a ea docen e en Andalucía la no ma de
p onunciación conside ada álida debe se aquella que pe mi a ese «uso común» de la
lengua del que nos habla el doc o Lamlquiz:
«Es el egis o más conna u al al niño o al muchacho, el de la cha la
amigable con sus compañe os, el habla de la comunicación de sen imien-
os,
la lengua de a dia io. Cla o es á que es a lengua se mani ies a en ge-
nuina habla andaluza, en oda su espon aneidad e idiosinc acia. Mas aquí
apa ece ya un p ime g ado de pe eccionamien o, a ea que compe e al
p o eso de EGB, donde el buen gus o selecciona y pe ecciona en un p i-
me a jno»41
Lo que no iene sen ido es p e ende inculca en los niños andaluces, desde sus p i-
me os años escola es, una p onunciación a a y ex aña a sus oídos y a su apa a o
a i-
cula o io. El p o eso pond á odo su leal sabe y en ende en oí de labios de sus alum-
nos he mosas eses en los plu ales y en de e minadas o mas e bales; se es o za á en
que cap en la cla ísima dis inción que, g acias a la oposición s/c, se pe cibe en /kása/
-/Ká©a/;
les ha á obse a la o undidad de la ela ica i a «jo a»; la la e alidad de la
38.
E. COSERIU, Teo ía del lenguaje y lingüís ica gene al. Mad id, G edos, 1968.
39.
V. LAMÍQUIZ, Lingüís ica... p. 72.
40.
P. CARBONERO en «No ma...», pp. 138-139 esume los p incipios que algunos au o es de la escuela uncional
de P agaiemplean pa a de ini la no ma es ánda .
41.
V. LAMÍQUIZ, «Didác ica...», p. 190.
209
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
«elle»...
Todos sus es ue zos, los del maes o, se án inú iles; cuando el niño aspase los
mu os del ecin o escola , más aún, cuando e mine de oí las en ajas y delicias de un
habla an he mosa y pu a, no sen i á el más mínimo deseo de u iliza ese ex año ins u-
men o: el niño p e e i á exp esa se como lo hacen sus pad es y las pe sonas de su ba-
io.
El pode del ambien e ex aescola es demasiado g ande y no se puede impone na-
da desde la escuela, sob e odo si, lo que se p e ende enseña , es á alejado de su ida y
de su p opia expe iencia. Pienso, en de ini i a, que los concep os o ológicos adiciona-
les deben se c i icados y e isados; pa a los andaluces es Inú il e innecesa ia una no -
ma a i icial supues amen e cul a, y hemos de busca le acomodo en nues a ie a, aun-
que es o suponga la coexis encia de dos no mas den o de la lengua española, cues ión
que no es echazada po el p o eso Al a .42
Mien as la Uni e sidad in es igaba, las hablas andaluzas e an menosp eciadas pa a
usos conc e os: en la cá ed a, en las emiso as de adio, en ele isión —sal o la ópica i-
gu a del g acioso—... y as hemos es ado has a años muy ecien es en los que empiezan
a apa ece pos u as discon o mes con esa ma ginación y ei indican la u ilización sin
complejos de la modalidad me idional en cualquie si uación. No podía se de o a mane-
a desde el momen o en que la más cla a ealidad pone en boca del mismísimo ex-
p esiden e de la Real Academia de la Lengua, Dámaso Alonso, la siguien e ase:
«Es absu do concebi el andaluz como una simple degene ación del
cas ellano»43
El seseo ya ue acep ado como co ec o44 y el yeísmo debe es a a pun o de ecibi el
mismo a amien o, según se desp ende de una opinión an au o izada como la del p o-
eso Al a :
«Pe o hoy las cosas han cambiado mucho: conc e amen e el yeísmo no
c eo que esul e en ningún si io mani es ación de incul u a»45
Luego es os enómenos son ela i os, según la no ma de alo ación aplicada. Así
puede ocu i con o os hechos de habla ac ualizados en Andalucía que pe mi e la es-
uc u a In e na del sis ema y que los cul os andaluces no sé po qué echazan. No odos
los cul os, po supues o: un p esiden e del gobie no y un icep esiden e, en e o os, no.
pueden se conside adas pe sonas incul as.
4.
ANOTACIONES PARA LA ENSEÑANZA DE LA LECTOESCRITURA EN ANDALUCÍA
SI p ime o ue on los lingüis as, y más a de los sociolingüis as nos ienen hablando
de acep ación social, aho a nos oca en a en liza a los enseñan es del pe íodo obliga o-
42.
M. ALVAR, Ni eles..., p. 229.
43.
Decla aciones e ec uadas al Co eo de Andalucía, 21-12-78.
44.
A. TÓRTOLO, «La legi imidad g ama ical de la p onunciación hispanoame icana». An ología de lingüís ica
cubana, II, La Habana, 1977, pp.
171-241.
45.
M. ALVAR, «Foné ica...», p. 213.
210
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
io de escola idad. De alguna mane a nos enemos que sen i a ec ados en nues o a-
bajo dia lo; no podemos pe manece Indi e en es y, mucho menos, segui poniendo zan-
cadillas a nues as hablas. Hemos de e cómo acili amos y po enciamos el mejo un-
cionamien o de la lengua o al ac ualizada en la mayo pa e de Andalucía. Yo ambién
quie o enseña una lengua uni e sal llamada español y no una a iedad « e uñe a y em-
pequeñecedo a»46; pe o necesi o, po un elemen al p incipio didác ico, pa i de una ea-
lidad;
y quie o, po un elemen al espe o a unos usos, con ibui a o alece una nue a
conciencia del p opio habla . También desde Andalucía y desde las hablas andaluzas
puede consegui se que la lengua gane en «p ecisión, exac i ud y jus eza».47
4.1.
El p ejuicio o og á ico
Todo el mundo es á de acue do en conside a que se ha c eado una lengua a i icial
basada en la esc i u a, que es una ep esen ación secunda ia del e dade o lenguaje: el
o al.
Es necesa io e que la lengua hablada y le lengua esc i a, sus i u a de la p ime a,
son dos hechos di e en es y no hay azón alguna pa a que ambos se co espondan; de
hecho, es o no ocu e en ningún idioma. Bien es cie o que el español, en su no ma cul a
cas ellana, mues a una ap oximación bas an e exac a en e el onema y su le a ep e-
sen a i a, pe o sabemos que ambién iene desajus es. Pongamos un ejemplo nada e-
buscado: asi esc ibimos la palab a « acaciones» y asi la p onuncia mucha gen e
/baka6iónes/. Aquí emos cómo la g a ía « » ep esen a al onema /b/ —sal o pedan is-
mos a caicos o jus i icados localismos—; después apa ece el g a ema «c» empleado en
dos ocasiones: la p ime a es el signo g á ico del onema ela
IVJ,
mien as que el segun-
do se co esponde con un onema di e en e: el in e den al
101.
Tenemos una misma le a
pa a dos onemas dis in os; es, po lo an o, un g a ema bi alen e.48 Y asi pod íamos se-
gui con muchas mues as más.
Pa a el ancés no ma i o el p oblema se plan ea con p o undos desacue dos. Asi, y
no sé si es a á comple o el esquema, ep esen an nues os ecinos el onema /o/
—ce ado—
o —echo
ó
—
impó
au — au
eau
—
ba eau
Veamos un caso, den o ambién del ancés, de los múl iples que hay, donde no se
encuen a ninguna co espondencia en e la imagen acús ica y la g á ica: la palab a
46.
y 47. M. ALVAR, «Foné ica...... p. 212.
48.
En el an as eces ci ado abajo del p o eso M. Al a , «Foné ica, onología y o og a ía», p. 223, jun o a es os
dos alo es onológicos, se señalan cua o alo es oné icos: [k], [©], [g], y [6] —sin en a en las a ian es
dialec ales—.
211
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
«olseau» se p onuncia /wazó/. También el ce o oné ico es muchas eces la ep esen a-
ción o al de le as en posición
inal:
«me e»
—
/mé /—,
«mois»
—
/mwá/—,
e c.49
Y qué deci de la lengua Inglesa, donde es p eciso algunas eces dele ea la palab a
pa a pode esc ibi la. Sin llega a esos ex emos nos puede se i de ejemplo la le a «i»:
«Is»
—
/Is/—,
« l e» —/ al /—, «shi » —/Shoe /—. Po el con a io, en la palab a « ea-
che » s apa ece el onema III aunque no es é esc i o.
Debe queda bien cla o, pues, que una pe sona no p onuncia mejo cuan o más ace -
que el sis ema onológico al sis ema g á ico o ice e sa;50 pa a quienes piensen lo con-
a io,
no sólo los andaluces hablan mal, ambién los ingleses y los anceses come en
simila es Inco ecciones.
Las hablas andaluzas mues an una g an sepa ación, sob e odo en sus egis os
más popula es, en e la cadena ónica y la cadena g á ica: [e kasaó
nopwéhumáene pw^h o] —el cazado no puede uma en el pues o—. Cualquie andaluz
pod ía pone un ejemplo más ex emo.
Relacionada con es e pun o siemp e sale a eluci la cues ión de la posible e o ma
o og á ica. C ea un sis ema o og á ico que pueda se i de ins umen o a los modos
de habla andaluces es algo posible, al in y al cabo oda o og a ía es no ma i a; ampo-
co ol idemos que, pe iódicamen e, el español ha ido Implan ando sucesi as eno acio-
nes:
los siglos
XIII,
XVI y XVIII ma can es hi os impo an es.
La eno ación al onsí, p ime a g a ía o icial del cas ellano, implan a las le as co es-
pondien es a los onemas desconocidos en el
la ín:
ch, II, x, ( ica i a so da); sis ema iza
el empleo de las sibilan es (c, z, s—, —ss—)... En el siglo XVI se sancionan Implíci amen-
e las al e aciones de la g a ía adicional. La Real Academia de la Lengua en el 1726,
con la c eación del dicciona io y el es ablecimien o de las no mas o og á icas, encabe-
za el mo imien o eno ado : elimina la
«<j»;
especializa « »/«j» pa a las g a ías consonan-
icas y «u»/«i» pa a las ocales ex emas; la g a ía In e den al queda en «za, ce, ci, zo,
zu»;
sup ime la «s» líquida (spí l u),
—
ss—,
ph (pha aón), h ( hea o); la «x» queda pa a
[ks];
elimina «qu» an e «a»/«o»... También en nues o siglo ha habido inicia i as Indi idua-
les y colec i as51 pa a simpli ica la o og a ía, aunque pocas han p ospe ado.
49.
Un mé odo de lec u a empleado en F ancia, Le nou eau Sablie 1, p esen a al niño las dis in as g a ías de un
onema. Po ejemplo: . ^_^
Quelques eos— | an | an anc en en
u nes de /a/ ans and em
50.
T. NAVARRO TOMAS, Manual de P onunciación española. Mad id, RFE, 1970, 15? edíc, p. 8: «Señálese como
no ma gene al de buena p onunciación (...) po se la que más se ap oxima a la esc i u a».
51.
P opues a de la Academia Cubana al III Cong eso de Academias en el 1960. En pe iódicos y e is as di igidos
undamen almen e a los p o eso es de EGB apa ecen de ez en cuando p opues as nacidas del con inuo con ac o con
la escuela. Si a como ejemplo el a ículo de H. SEGURA SÁEZ, «La e o ma de la'o og a a», Escuela española, 21-9-
81,
p. 14.
212
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
En de ini i a, con ando con medios, ins i uciones y au o idades pod ía in en a se y
consegui se una e o ma o og á ica especí icamen e andaluza. Ya Manuel Ba ios, co-
mo simple en e enimien o, hizo «su e o ma».
Mi pos u a, en es e pun o, coincide o almen e con la del no elis a y p o eso José
M.a Vaz de So o:
«¿Pa a qué esa o og a ía?. Sólo le eo una en aja: pues o que se ía
una o og a ía más oné ica, los niños andaluces no end ían que es o za -
se an o como aho a en ap ende la. Todo lo demás son incon enien es, y
muy especial la up u a, de incalculable consecuencias, que ello supond ía
no sólo con los cas ellanos, sino con los o os pueblos de lengua españo-
la».52
Lo que ya no e ía an mal se ía ealiza pequeños e oques álidos pa a odos los
usua ios del español: uni ica las g a ías b- , elimina las haches, di e encia cla amen e
el uso de g-j, e c. Nues os jó enes alumnos nos lo ag adece ían bas an e y no plan ea-
ían —es os e oques— g a es p oblemas po la desapa ición de las di e encias en e
homónimos no homóg a os, ni a ec a ía a la e imología como ealidad his ó ica. Que es-
as pequeñas eno aciones son posibles nos lo dice explíci amen e don Manuel Al a :
«El p oblema oné ico de la o og a ía no es á en ninguna e olución, sino en
las posibles e oluciones, como las de Al onso el Sabio o Neb ija, o las aca-
démicas del siglo XVIII o de 1952».53
Puede que alguien piense que la o og a ía no iene mucha impo ancia, y pues os ya
a acili a él abajo a los niños se ía mejo que cada uno esc ibie a como pudie a. Son,
po que de hecho exis en, aquellos que se p eocupan sob e odo del con enido del men-
saje esc i o; pe o bas e conoce cómo se ealiza el ac o mecánico de la lec u a pa a e-
chaza abie amen e es a pos u a: la esc i u a deja ía de se ins umen o ú il pa a pode
comunica un mensaje.
La e lexión escola y didác ica que cabe hace se an e la ealidad lingüís ica andalu-
za es que no se puede enseña a lee y a esc ibi de idén ica mane a a un niño andaluz
que a o o bu galés, po ejemplo. Al niño bu galés le bas a á en muchas ocasiones con
echa mano de su memo ia oné ica pa a esc ibi la palab a; una memo ia oné ica que,
g abada en la escuela, ecibe como e ue zo su uso habi ual an o indi idual como colec-
52.
J.M? VAZ DE SOTO, De ensa del habla andaluza. Se illa, Edisu . 1981, p. 107.
53.
M. ALVAR, «Foné ica...», p. 228.
54.
R. ESQUER TORRES, Didác ica de la Lengua Española. Mad id, Ediciones Alcalá, 1968, p. 111: «Es o supone
que la lec u a no se hace le a po le a, sino econociendo las palab as po su con igu ación, adi inándola un poco,
po su dibujo, longi ud, comienzo o
inal,
algunas le as ele an es po sali se po encima o po debajo de la línea (...)
Con cie a ecuencia el ojo ealiza mo imien os eg esi os, pa a iden i ica palab as no bien cap adas...»
213
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
i o.
Esa no es la
si uación
en que se
desa olla
el
p oceso
de
ap endizaje
del
niño anda-
luz,
como e emos
en
o o momen o.
4.2.
Escalas
de
di icul ades o og á icas
Debemos
se
conscien es
de las
di icul ades o og á icas
con las que
opiezan
nues os alumnos
y no
escandaliza nos
de sus
e o es;
es que se
encuen an
en una si-
uación cla amen e des a o able
con
elación
a los
niños
de
o as zonas
de
España.
Sospecho, po que
no
engo da os su icien es,
que los
niños anceses
y
sob e odo
los
ingleses a da án la gos años
en
domina
su
sis ema esc i o; pues algo pa ecido
les ocu-
e
a los
jó enes andaluces.
Y
pa a palia ,
en
pa e,
esa
des en aja, hemos
de
empe-
za
a
hace nues as p opias escalas
de
di icul ades o og á icas.
En
los
P og amas Reno ados pa a
la EGB
publicados hace unos años
y en el
apa a-
do dedicado
a la
o og a ía
se
o mulan
una
se ie
de
obje i os álidos pa a Andalucía,
pe o incomple os: dichos p og amas
no
ecogen
los
e o es o og á icos peculia es
de
los hablan es andaluces —con es o
no
p e endo c i ica
los
p og amas po que, lógica-
men e,
sus
au o es
se
di igen
a
odos
los
hablan es
del
español no ma i o
y no
en an
en
aspec os egionales,
la
c í ica i ía,
en
odo caso, hacia
los
docen es
que
quie an aplica -
los mecánicamen e—.
Así,
los
mencionados obje i os es án
en
unción
de los
e o es empí icamen e de ec-
ados,
pe o mi ando exclusi amen e hacia
y
desde
la
modalidad cul a
y
o icial espa-
ñola.
Es o explica
que no
dediquen a ención alguna
al
empleo
de las
le as «s-c-z»,
po
ejemplo; po que nadie
se
imagina
a un
allisole ano diciendo «/co íso/» sino «/co í©o/»,
luego
no
iene dudas
si es «s» o «z» lo que
debe esc ibi ;
sin
emba go,
al
niño andaluz
se-
sean e
o
cecean e
—y al no an
niño— es e p oblema
le
plan ea
sus
in e ogan es.
Es
ob io,
po lo
an o,
que
pa a
el
habla andaluza hemos
de
ene nues a p opia abla
de di-
icul ades sacada
del
ocabula io usual
del
niño.56 E iden emen e
que
an e
la
al a
de ni-
elación oné ica
la
con ección
de
es as ablas debe
se
labo
de los
depa amen os
de
lengua
de
cada colegio.
A con inuación paso
a
compa a ,
sin
ánimo
de
ago a
el
ema,
las
clases
de
e o es
más ecuen es según es no mas:
55.
J.M? VAZ DE SOTO, De ensa..., p. 125: «Es indudable que un andaluz, un cana io o un hispanoame icano ha
de come e es adís icamen e más al as de o og a ía que un cas ellano de su mismo ni el cul u al (...) A la ho a de ca-
li ica , si a un cas ellano se le ap ueba con es al as de o og a ía, a un andaluz de Sanlúca deben pe mi í sele po lo
menos seis. O a cosa se ía injus a y disc imina o ia».
56.
C.
DÍAZ CASTAÑÓN, Vocabula io Básico
del
español
y sus
aplicaciones
a la
enseñanza.
CE,
Uni .
de
O iedo,
1978.
M. LORENZO,
El
ocabula io
y la
o og a ía
de
nues os alumnos. Mad id, Cicél-Kapelusz,
1980.
214
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
NORMA CULTA
ESPAÑOLA
1.
Di ucul ad b-
2.
" g-j
3. " -
4.
". h -
< >
5.
6.
7.
NORMA CULTA
ANDALUZA57
b-
g-j
-
- >
y-ll
s- c -z
-s-0
SEGÚN MI EXPERIENCIA
PERSONAL
- -l
h-0-j
y-ll
s-c-z
cons.
inal —<p
8. " $-ú (in e ocálica)
Ejemplos de mi expe iencia pe sonal encon ados en colegios de la sie-
a No e occiden al se illana:
2.
laga ia, inacia (gimnasia)
3. a mejas, pu món, a manaque, sal en
4.
jie o
5. lle a, llegua, a ollos (las dos úl imas ecogidas en el Cas illo de las
Gua das, zona dis inguido a).
6. calce ines, calsonsillo, ze eza, se esa
7. pe dice, a o, cho e,
na i,
logi u (longi ud)
8. idedos, deo, ganao, pecao (pescado)
Pod ía señala o as palab as como «agüelo», «gu anda», « u bone a», «lamea» (ala-
meda,
consecuencia de exp esiones como «/bámohalalaméa/»...). Caso muy cu ioso
lo p esen e la palab a «salchicha» que me la he encon ado esc i a de es as dos mane-
as:
«salsicha» y «chalchicha». La pé dida de la oclusión en la pala al y una pequeña
a iación en el pun o de a iculación de la «ese» es á o iginando una con usión en e am-
bas.
O o caso cu ioso lo o man aquellas palab as que han enido un ap endizaje
o al,
undamen almen e, y que no han sido con as adas su icien emen e con su imagen g á-
ica.
Desde an es de en a en el colegio los niños han oído y empleado la palab a «gim-
nasia».
Pues
bien,
en cie a ocasión les dije a mis alumnos del Ciclo Medio (3?, 4? y 5?)
que esc ibie an palab as elacionadas con los juegos y los depo es. De un o al de 30 ni-
ños,
diez se a e ie on —y digo se a e ie on po que c eo que casi odos lo pensa on, pe o
ie on demasiadas di icul ades— a esc ibi «gimnasia». Es e ue el so p enden e esul-
ado:
innacia, hiznacia, gipnacia, gisnas a, gicnacia ( es niños se deciden po es a o -
ma),
jimnacia (dos niños), jimnasia. Ni uno solo esc ibió co ec amen e la palab a. Y ea-
57.
A la ho a de de ini esa posible no ma cul a andaluza he omado como base los es udios an e io men e ci a-
dos del p o eso de la Uni e sidad de Se illa Don Ped o Ca bone o, que no con adicen globalmen e, sino que añaden
igo y p ecisión lingüís ica a los a ículos de ca ác e di ulga i o esc i os po Vaz de So o en le dia io ABC de Se illa
du an e el mes de Ene o de 1978. Más a de, es os y o os a ículos ue on ecogidos en el lib o ya ci ado: De ensa del
habla andaluza.
215
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
También los enómenos de ul aco ección, an ecuen es en e cie as pe sonas de
las capas popula es y en de e minadas ci cuns ancias, es án mo i ados po es e c uce
de imágenes: es el ípico «bacalado de Bilbado». Si esul a poco elegan e deci /yebáo/,
/paseáo/, /pa áo/, e c. po que debe deci se /yebádo/, /paseado/, /pa ado/ —a gumen a á
el hablan e popula — ¿quién no le coloca la «d» a bacalao y Bilbao pa a demos a le a
ese cul o andaluz, o a ese bien hablado cas ellano que uno sabe lo que se ae en e ma-
nos?.
Hoy podemos coloca una base cien í ica, y po lo an o comp obable, a los pun os
cla es que de e minan las di icul ades en el ap endizaje de la lec u a y de la esc i u a:61
a. La ecuencia compa ada con la que se usa cada le a en la esc i u a
no mal.
b. la elación que siemp e exi e en la esc i u a al abé ica en e la le a y el
sonido (o los sonidos) que és a in en a ep esen a .
c. La compa a i a acilidad o di icul ad del es ue zo ísico pa a ealiza el
azado de cada le a.
Es el segundo pun o el que cae den o del ema que es oy desa ollando y el que me
obliga,
jun o a odo lo expues o, a p esen a las co espondencias en e el sis ema g á i-
co —único pa a odo el español— y el conjun o de asgos oné icos- onológicos con i-
gencia', mayo o meno , en Andalucía.
CORRESPONDENCIAS FONEMA-GRAFÍA
m
o den labial
/p/-
o den ela
o den den al
/se/'
/d/-
o den pala al
Inl ni
h
I
M
I l
líquidas
^^-^
.
I
222
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
En el cuad o an e io he indicado con una lecha con inua las co espondencias que
más ecuen emen e se egis an en las escuelas andaluzas; con la lecha discon inua
quie o señala unas co espondencias menos usuales, y en algunos casos a ísimas, pe-
o que ambién han de se enidas en cuen a.62
Hecha es a acla ación, paso a ejempli ica lo ep esen ado g á icamen e, p es ando
a ención sólo a los aspec os más p opiamen e andaluces, sin que e indica con ello que
sean exclusi amen e andaluces:
/h/
nasa,
ju el,
gen e, es, luz, juzgado, mohoso, eja, coge , asco, ebuzna
• La s— explosi a y la — implosi a pueden ene una ealización aspi a-
da:
noso os, in ie no.
Isl • m
silla,
zapa o, ciga o, casa, b azo, hace
101
e eda, coged, á bol, ca a , maíz, azada, laga ija...
IQI
gusano, abuelo, cuchillo, hué ano
Ibl
bello a, aguje o, aca
/k/,
casa,
queso agacha se
IXI
pa o,
espa ad apo
i
calle,
payaso
IV
ca é,
desba a a
I
el
coche,
salchicha
Hay o os muchos aspec os que quedan ue a de es os esquemas. He aquí, pa a con-
clui es e apa ado, algunos ejemplos:
• P ó esis ocálica: «ama ón» («a», ocal p o é ica po excelencia)
• P ó esis consonan ica: «bu aca» (po u aca)
62.
En los casos del seseo /ceceo y de la aspi ación sigo, con pequeñas modi icaciones, los casi exhaus i-
os esquemas que p esen a don Manuel Al a en «Foné ica...», pp. 224-225.
Me encon é con es e in e esan e a iculo en el 1982, cuando ya hacía es años, en la p ima e a de 1979, que yo habla
expues o an e un nume oso colec i o de maes os unos esquemas pa ecidos.
O os cuad os muy comple os se encuen an en el abajo de Ma a MATA, Cuad os de onología cas ellana pa a la en-
señanza de la lec u a y la esc i u a. Ba celona, Biblog a , 1978.
223
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
P ó esis silábica: «es ije as» (po ije as)
A é esis: «so ea» (po azo ea)
Me á esis: «endisión» (po inyección)
e c.
5. BREVES REFLEXIONES SOBRE LA INTEGRACIÓN DE LOS PROGRAMAS DE
HABLA ANDALUZA EN LOS CICLOS INICIAL Y MEDIO
En la escuela ac ual con i en di e sos mé odos pa a la enseñanza de la lec u a y de
la esc i u a; odos ellos con sus en ajas e in on enien es; pe o no es mi in ención en-
a en esa ieja «que ella de los mé odos», sólo quie o plan ea algunas conside acio-
nes sob e ellos eniendo en cuen a la si uación lingüís ica andaluza.
5.1.
Los mé odos sin é icos: suge encias y p opues as
Los di e en es mé odos sin é icos ienen su conc eción en las adicionales CARTI-
LLAS:
ins umen os pa a que el niño demues e su adquisición lec o a y el p o eso en-
ga opo unidad de comp oba lo.
Veamos, a í ulo de ejemplo, una ca illa que cuen a con mucha acep ación en e los
pa ida ios de los mé odos silábicos: MÉTODO FOTOSILABICO PALAU. Pa e de la síla-
ba pa a llega a o ma palab as y, más a de, cons ui ases; busca apoyos asociacio-
nis as —en es e caso dibujos— pa a la memo ización de los signos g á icos y de su p o-
nunciación. Sus au o es p esen an jun as las le as que ienen el mismo sonido:
63.
Cualquie manual escola ecoge una abundan e bibliog a ía sob e el ema. En p incipio, sólo oy a des aca
dos ob as colec i as ealizadas po p o esionales que han sabido conjuga la p eocupación eó ica con el abajo dia-
io de la escuela:
— La enseñanza de la lec u a, P ime Concu so de Expe iencias Escola es, Mad id, San illana, 1979.
—Cuade nos de Pedagogía, n?— 96, Ba celona, 1982.
64.
Un lingüis a de p es igio, And é Ma lne , apo a sus g andes conocimien os pa a acili a el ap endizaje de la
lec u a y de la esc i u a a los niños anceses. «Peu -on se passe de l'o hog aphe pou éc i e le angais?.
C'es
!a
ques ion qu'un g oupe d'enseignan s éunis á Ye es, dans l'Essonne, en juin 1970, a ai posee á And é Ma ine . Su
sa éponse a i ma l e, on lui demanda de p épa e un sys éme de g ap le aisan abs ac ion de ou es les compllca ions
o hog aphiuqes, c'es -á-di e se modelan su l'usage o al de la langue». Ve s Péc i a ec al onlc, Pa ís, Classiques Ha-
che e,
1983, p. 7.
Algunas ca ac e ís icas del al abe o ALFONIC:
• Les le es qui ne se p ononcen pas ne s'éc i en pas.
• Ce qul se p onoce dé la méme acón s'éc i de la méme acón.
• Chacun éc i en al onic ce qu'il p ononce.
• En al onic, /h/ co espond au son du ch. Losqu'il
n'es
pas p ecede de c, le h de l'o hog aphe dispa aí ...
Veamos pa a e mina , un ex o esc i o en «al onic»:
ALFONIC GRAFÍA TRADICIONAL
le g xnwy ci só : Les g enouilleís qui sau en :
pw le e so e pou les al e sau e ,
¡I o apuiye a ec I éndecs ¡I au appuye a ec
l'index
su Ix pli e xlahe su le pli e eláche
w dx sui ou de sui e.
w pw e e un Vous pou ez cii e une
cw s dx g xnwy cou se de g enouilles
224
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
1XM/CL.
U-CMXL
oyó,
cux),
ja /je
joju
la ieja iene joya.
sube
ese
bo ijo ojo,
ese gi ano baila
la
jo a.
JaJeJi
Jo
Ju
Lo que no comp endo es el mo i o po el que no hacen un desa ollo simila de las
g a ías «b- ». Es a al a de cohe encia sospeché que hab ía sido co egida en alguna
o a ca illa y, po o una, di con ella: ca illa p ime a ESTRELLA:65
I
/
D
9
P
Li a
w:
,
Be .
L
oX
- eo e.
i
A eo-
el
noX&.
j
oma
u. /ueía..
Veo
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IHH
H^H ^^H*
la
e la.
Be
i,
Bi bí y Ti o
io
el lo bo.
•JK
1ÉÍ
LULU LAVA"
2
^ MI
BOTE.
Mi
Hl
¡VEO,
VEO!
BV Ba-Va Be-Ve Bi-Vi Bo-Vo Bu-Vu
Y, an e mi so p esa, pude comp oba que ambién es cohe en e —c eo que
in encionadamen e— con la ealidad social del yeísmo, y po eso une pa a su enseñanza
los g a emas
«ll-y»:
65.
Edi o ial San ula ia, Mad id, 1980,
pp.
12-13.
225
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
•ÜaHx
LCeüe £M)± Uyh
OÍ;
aiu^ue la.
eo á en /£a
Ll
Y Lla-Ya Lie-Ye Lli-Yi Llo-Yo Llu-Yu
-¿Me
has lia ma do ú?
-Sí;
mi a a Yo lan da en la ca He.
-Y
a Ilí a ba jo se e el a He.
ye
so, yo do, yo-yó, si Ha, he bi Ha
LIA
EL
QUE FUE A SEVILLA
PERDIÓ
SU SILLA.
Es o
da po implan ado el yeísmo en odo e! ámbi o hispanohablan e, supues o que
es
also, pe o sí e leja la ealidad andaluza —sal o los casos que odos conocemos—.
De
igual mane a que los au o es de es as ca illas eúnen las g a ías
«g/j»,
«b- »,
«c/q»
y «ll-y» pa a a o ece , según su c i e io, el ap endizaje, así deben ambién euni se
pa a
nues o p opósi o las le as que en las hablas andaluzas ienen la misma p onun-
ciación:
SApo
SE a
Silla
SOb e
SUbi
ZApa o
CE eza
Ciga o
ZO o
ZUmo
Si el sis ema de la lengua pe mi e la igualación que supone el seseo y socialmen e ha
sido acep ado, la escuela debe se consecuen e con ello. Ya sé que el ceceo no ha ecibi-
do el is o bueno social ni o icial; pe o no encuen o azones lingüís icas ni didác icas
que me hagan echaza lo ajan emen e en de e minados ambien es sociocul u ales. Co-
mo ampoco echazo, po supues o, las medidas que, en cu sos supe io es de la EGB, se
omen pa a in en a que el alumno ealice la dis inción y se capaci e pa a domina o os
egis os.
O os maes os in oducen pequeños cambios en los mé odos sin é icos. Es el caso
de Rosa Fon Fus e 67 que inicia la enseñanza de cada le a po medio de un cuen o. Así
hace la p esen ación de la le a « »:
«También la le a «b» iene una he mana (...) Una mañana al despe a ,
se dio cuen a que su he mana mayo se había ma chado sin deci la nada.
66.
En el ejemplo he colocado las mismas palab as que u iliza el sis ema Palau.
67.
R. FONT FUSTER, Me olodogía del i mo musical, Mad id, Ediciones Paulinas, 1980.
226
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
En onces ella
(la u e)
salió
al
camino
y,
siguiendo
las
pisadas
que su he -
mana había dejado sob e
la
a ena unas ho as an es, llegó has a
la
casa
de
las ocales. Llamó,
y
cuando
le
ab ie on
la
pue a, ella ab ió
la
boqui a
y de-
jó
oí su oz: « »
(sonido
de la u e). Oh!,
exclama on odas
las que
es a-
ban ¡un o
a la
pue a,
esa
le a iene
la
misma
oz que la
«b»»
En Andalucía
el
pa en esco es á algo
más
complicado, como puede obse a se
en el
cuad o
de las
elaciones g a ía- onema.
La «y» y la
«II»
se han
he manado;
y ese
mismo
cuen o
se
pod ía aplica
a las
he manas Ese, Ze a
y Ce
—aunque es a úl ima
es
he mana
«po pa e
de
pad e»
de Ka y
Qu—.
Siguiendo
po
es e camino muchos maes os
se
encon a án
con
o as
dos
he ma-
nas:
— /—I
en
si uación implosi a. ¿Qué hace ?.
Ya mi
amoso colega encon ó
la es-
pues a: «zo dao, ba cón
y
ma dl a
zea u
a ma
se
esc iben
con
ele».
Es e ueque
nos lo
encon amos muchos maes os
muy
a aigado en e nues os alumnos; pe o
un
mínimo
ni el
de
ins ucción
lo
elimina.
De
cualquie o ma
no eo an
dispa a ada
la
solución
que
da el
ca ica u izado p o eso ; pensemos
que hoy la
mayo ía
de los
maes os andalu-
ces decimos
a
nues os alumnos
que
«bayena, gayina
y
siya
se
esc iben
con
eye» (o os
di án
que se
esc iben
con las dos
eles).
Sí
se á
una
pos u a dispa a ada pa a aquellos
compañe os
que
oda ía dis inguen
en la
escuela « aca»
y
«baca».
El p oblema
de
abaja
con los
mé odos sin é icos es á
en el
deseo,
más que en la ne-
cesidad,
de no
deja se a ás ninguna combinación silábica,
y
es o complica
de al
mane-
a
la
enseñanza
que no
sabe
uno po
dónde sali . Pienso
en la
—d— cuando
a
en e
las
ocales «a»
-
«o».
En
es e caso
la
le a
se
co esponde
a!
ce o oné ico
—en la
mayo ía
de
los hablan es
y en la
mayo ía
de las
si uaciones—; (caso di e en e
es
cuando apa ece
en-
e
«i» - «o») y se le
pod ía aplica
el
mismo cuen o
que
Rosa Fon u iliza pa a
la
«h»:
el en-
cuen o
de las
simpá icas ocales
con una
e gonzosa le a
que no
esponde nada
po -
69
que
no
enía oz. Cla o
que
nues a «d»
sí
sabe deci
su
nomb e
en
o as ocasiones.
Tam-
bién
eo la
di icul ad
de
enseña algunas sílabas in e sas
y
abadas:
as,
dos70...
Po su-
68.
R. FONT FUSTER, Me odología..., p. 229.
69.
En cie a ocasión ui a la clase de p eescola de mi colegio, en la aldea de Las Pajanosas —pe enecien e al
é mino municipal de Guillena (Se illa)— y la maes a había dibujado un nido en la piza a. Empecé a habla con un pe-
queño y le dije que allí se esc ibía «nido». El niño me eplicó que aquello e a un «nío» y no un «nido». El dibujo coincidía
con la ealidad, una ealidad muy i ida en su ambien e
u al;
pe o la palab a que yo p onuncié no le esul aba conoci-
da ni la asociaba al obje o dibujado.
70.
Un mé odo de lec u a muy empleado, según engo en endido, en e los maes os más adicionales en
F an-
cia
es Je
sau a! li e i e...
e
bien, Pa ís, Ha le ,
1977.
He aquí cómo p esen a algunas palab as:
é
•
la locomi i e ume e ile i e
é
•
odile es la pe i e cama ade de débé
•
le coq se le e &: ¡I di coco ico
é o
•
des
adi,
pau e
227
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
pues o que puede hace se con al de que p o eso es y alumnos lean y hablen según la p onuncia-
ción más gene alizada en el en o no escola :
«Pédagogiquemen , ¡I au eñi comp e des di e ences de p ononcia-
ion selon les égions, e ne pas en e de modi ie une p ononcia ion égio-
nale au nom d'une p é endue no me phoné ique (bien su , ¡I y a des dé au s
indu iduels de p ononcia ion qu'il es souhai able de co nge ). Ainsi le mo
«lai » es p ononcé, selon la egión, /le/ ou /IE/, e les deux p ononcia ions
son aussi «co ec es» Tune que l'au e».71
5.2. Los mé odos analí icos: suge encias y p opues as
El ep oche más g a e que cabe hace a los mé odos sin é icos es el hecho de que
p e endan igno a que la segmen ación de lo esc i o y de lo o al es dis in a; y si bien el es-
pañol no ma i o iene unas ca ac e ís icas ónicas que pudie an adap a se bien a es e i-
po de mé odos, no ocu e lo mismo con las hablas andaluzas. En muchas escuelas de
nues a egión se ía al ez más ú il el mé odo analí ico (global o na u al):
«Con el mé odo global el niño p ocede cap ando globalmen e lo esc i o.
Tal como p ocede siemp e el lec o adul o capaz. El hecho de apoya nos
con p io idad en la signi icación y u iliza la capacidad sinc é ica da al mé-
odo na u al una ca ac e ís ica ideo isual, que se adap a a cualquie idio-
ma y que es ú il especialmen e con los que no son onológicos, en que ca-
da sonido puede ene dis in as o mas g á icas, dis in os es idos.»
También,
na u almen e, los maes os que emplean es os mé odos deben conoce la
ealidad hablada en Andalucía pa a ealiza las opo unas modi icaciones en su ac ua-
ción en e al niño.
La guía didác ica del lib o «Viajemos con el ci co»73 hace el es udio de NIÑO-S y SU-S
a pa i de las palab as ya conocidas: NIÑO y SU. Aconseja a los maes os que p onun-
cien NIÑO y a con inuación NIÑOS, ma cando mucho la S
inal.
¿Qué hay de dis in o?
—se le p egun a a los niños— (la ese). ¿Cómo la esc ibi emos? (añadiendo la «s»).
Es os consejos son ú iles en g andes zonas de España, pe o en e los andaluces no
ienen sen ido. A es e espec o acla a Ma a Ma a:
«En el cas ellano en Andalucía, es a S se á ma ca g á ica del plu al, pe-
o se p onuncia á sólo académicamen e, mien as en gene al da á luga a
una aspi ación (ómb eh) o a una abe u a de la e (ómb E), que son, la una y
la o a, ma ca oné ica del plu al en es e caso. La idea del plu al se á, en Andalu-
71.
Le nou eau Sablle 1. Ini ia ion a la langue éc í e. Pa ís, Ha ie , 1977, p. 4.
72.
J. ALCOBE, «El mé odo na u al de la lec u a y la eo ía de Foucamb ». Cuade nos de Pedagogía, n? 96,1982,
p. 20.
73.
Equipo de maes os de
L'A e ,
Ba celona, Casáis, 1979, p. 244.
228
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
cía,
el nexo que uni á una g a ía, S, y unos sonidos (h) (E) bien alejados, y es
la idea que debe ía p esidi el ap endizaje cien í ico de la o og a ía en es e
caso;
odo es o es lo que la onología nos pe mi e hoy a on a .»74
Ese ap endizaje cien í ico de la o og a ía, y al mismo iempo de la lec u a y de la es-
c i u a,
ampoco es enido en cuen a en o os casos den o de las escuelas andaluzas.
Veamos aho a una p opues a cla a y cohe en e cen ada en una cues ión muy pun-
ual:
la dis inción o og á ica en e «s-c-z». Es as es g a ías, cuando se co eponden
con un único onema, /s/ o/©/, y en unción de la implan ación que el seseo, el ceceo o la dis in-
ción enga en la comunidad escola , deben ecibi igual a amien o que las le as b/ o j/g.
El niño, desde el p incipio, debe en en a se con esas di icul ades o og á icas pa a me-
mo iza y au oma iza su empleo en palab as de su ocabula io usual. En p ime luga de-
be p onuncia cla amen e la palab a (pe cepción audi i a) siguiendo su no ma ambien-
al,
más a de obse a á de enidamen e la g a ía (pe cepción isual) y, inalmen e, la esc ibi-
á (mo icidad). La insis encia con inua en la ijación isual en e a la ealización o al a o ece-
á el uso co ec o de las le as.
Den o de cualquie écnica didác ica cabe p og ama una g an a iedad de eje ci-
cios que engan como obje o undamen al a ianza la dis inción g á ica de es os one-
mas poli alen es. He aquí unos ejemplos:
a. Esc ibe cada una de es as palab as den o del conjun o co espondien-
e.
loy,
74.
M. MARTA, Cuad os de onología... p. 13.
229
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
b.Esc ibe
el nomb e de cada cosa. Fíja e bien si es án en el conjun o de la
le a Z, C o en el de la le a S.
íl
c.
Aho a esc ibe
lo que
al a
en
es os ejemplos:
Comple a
mesa
me»a
—Yo como
en la
—
La
—Se
me iene
ha o o el ayas
zapa o
•apa o
ceb a
•eb a
Con es a:
—¿Con
qué
le a empieza ZAPATO?
Con
—¿Qué le a suena igual
en
MESA?
La
le a
—¿Conoces o a palab a
que
empiece
con CE? .
Hace
un pa de
años llegó
a mis
manos
una
«P ueba
de
E aluación Final
del
Ciclo
Ini-
cial» elabo ada bajo
la
di ección
de F.
Fe nández Poza pa a
se
aplicada
en la
zona
de Je-
ez
de la
F on e a.
Vi, con
aleg ía,
que en
ella
se
ecoge
una de las
p opues as
que,
desde
hace
más de una
década, engo p esen ando
en
di e sas euniones
con
compañe os:
230
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
(II)) SONIDOS -S-, -Z-, -C-
A con inuación encon a ás unas ilas de palab as. A odas ellas les
al a una le as la S , la C o la Z.
Tú debes esc ibi 1 sob e los pun i os de cada una de las palab as una
de esas es le as: S,C,Z. La que c eas que es mejo . Po ejemplo:
C
*..., iga illo
I.- CENT .. ERO
2.-
CALABO .. 0
3.- AZU .. ENA
4.-
FUER .. A
5.- DOC ... ENA
6V- MA .. ETA
7.-
DAN .. A
«.- ...
IELO
9.- BALAN .. A
10.-
*. ALTVA
11.-
.. UELO
12.-
A .. ULEJO
13.-
HERMO _.. 0
14.-
.. IEGQ
15-.-
».. ECRETO
16.-
ALCAN .. 0
5.3. Los dic ados
Los dic ados son unas écnicas, discu ibles po supues o, muy empleadas en la enseñan-
za de la o og a ía y, al mismo iempo, de la lec u a y de la esc i u a. Son di e sas las. o -
mas de lle a a cabo es a ac i idad escola 75 que iene su máxima dedicación en los Ci-
clos Inicial y Medio, sin que pueda se ol idada en cu sos supe io es de la EGB.
En los adicionales dic ados, el p o eso lee muy len amen e y muy «co ec amen e»
unas ases más o menos complicadas; mien as, el niño esc ibe. A la ho a de co egi no
suelen apa ece los ca ac e ís icos e o es o og á icos andaluces. Pocas al as de o og a-
ía end án los alumnos a los que se les dic e, siguiendo la no ma cul a o icial, la siguien-
e ase: «Los niños lle an nidos de pe dices». Así cualquie a —y has a hab á algún compañe-
o que les ma que bien la «u e»—. Lo malo es que, cuando el niño no enga el apoyo de
esa imagen acús ica, más de una de las eses se i á al ga e e; la «c» no es a á muy segu a
y algún «nío» sald á po ahí. Luego el dic ado así ealizado no cumple con su obje i o undamen-
al:
consegui una co ec a o og a ía.
75.
J. ROMERA CASTILLO, Didác ica de la lengua y la li e a u a, Mad id, Playo , 1979, pp. 61-73.
M. SANCHO TEJEDOR, «El dic ado: una me odología pa a la co ección o og á ica». Apun es de Educación, n.° 8, Sa-
lamanca, Anaya, 1983.
231
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
—Aspi ación o pé dida de las consonan es inales.
—Al e nancia de «I» y « » en posición implosi a, en el andaluz popula .
—Aspi ación de la h— inicial p oceden e de la F— la ina (en á eas u ales,
sob e odo).
• Ilus a un mapa de Andalucía con los siguien es enómenos oné icos:
—seseo, ceceo y dis inción,
—yeísmo y dis inción,
—aspi ación de la —s inal y abe u a,
—aspi ación de la «jo a».
• Hace un abajo de c í ica y alo ación de las hablas andaluzas.
2.
El habla de la localidad.
• En equipo: g aba algunas en e is as con ecinos del pueblo y obse a
los asgos que es amos es udiando. Reconoce la apa ición de nue os enó-
menos.
6.2. La lengua esc i a
OBJETIVOS:
• Reconoce y supe a las di icul ades o og á icas p o ocadas po nues-
a mane a de habla .
• Lee empleando a ios egis os.
• Iden i ica la modalidad lingüís ica andaluza a a és de ex os esc i os:
— Tex os cuyos au o es in en an ep oduci g á icamen e un modo de
habla .
— Tex os esc i os po andaluces con p e ensiones o og á icas.
Obse a y lee de enidamen e los ex os siguien es:
TEXTO
Doña Sac amen o.—Sí, sí, pe o bas a ya, chacha Pepa. Déjala,
que e as a pone mala de aleg ía.
Don Eligió.—Y cada uno a su quehace y a su pues o, que se
hace ha o p olijo el capí ulo de expansiones.
Doña Sac amen o.—Agua dad un segundo. Mi sob ina, la se-
ño i a Consolación, iene a i i conmigo. Quie o pa a ella
igual conside ación e igual espe o que pa a mí. No lo ol idéis.
Y ú, sob ina, en a iba aho a y e lle a é a u depa amen o.
Tenemos que habla mucho.
238
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
Consolación.—¡Y an o, ía! ¡Qué casa aquella! El pob e de ío
Al onso...
Doña Sac amen o.—Calla. A solas me di ás...
Consolación.—Ea, pues, amos a donde us ed me lle e.
Chacha Pepa.—¡Adiós, niña mía! ¡Adiós, luce o!
Consolación—Adiós, chacha; que engas.
Chacha Pepa.—¿Tú no as a di a e a mi Juan?
Consolación.—¿No e he dicho que sí?
Chacha Pepa.—Pos mañana mejó que pazao. ¡Adiós, eina de
cielo!
¡Adiós, pimpoyo boni o!
Don Eligió.—¡Bas a ya, bas a ya! ¿Cómo ha de deci se?
Chacha Pepa.—¡Cayese us é, don Di icu aes, que g uñe us é
más que e ca iyo de un pozo!
Lucio.—La zeño i a ha yegao
muy g aciosa y mu boni a;
pa ece una io de campo;
Dios bendiga a la zeño i a.
Y con su ía, aquí p esen e,
y don Julio, mucha zalü les dezea
zu se ido que lo es
Lucio Fe nández y Pe a.
Consolación.—¡Ay, qué demonio de muchacho! ¡Ha enido
somb a de e as!
Co ali o.—Es g azioso ese homb e.
Chacha Pepa.—¡To ze lo me ece el ánge mío! ¡To, o, o!
Diego.—Ha es ao mu salao.
Ca men.—Ha es ao mu opo uno.
Amb osio.—¡Y qué boni a es á la zeño i a!
Ca men.—Es á hecha un luse o.
Amb osio.—¡Muje es azi es lo que debía pin a mi niño! ¡Ma -
di a zea!...
Julio.—Lucio, enga esa mano; e es un g an poe a.
Don Eligió.—¡Ay, ay, ay, ay!...
«El genio aleg e»
J.
y S. Al a ez Quin e o
(También abajamos ex os de los amosos JINKS, PIXI y DIXI)
ACTIVIDADES:
a) Realiza un ea o leído con el agmen o de la ob a de los he manos Al a ez Quin e o
y con las iñe as que ecogen las a en u as de Jinks (cada «ac o » debe emplea la p onuncia-
ción adecuada).
239
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
b) El ceceo, como ya sabes
bien,
es el enómeno lingüís ico que iguala el sonido [s] con
el [©]. Busca en el ex o las al as de o og a ía p o ocadas po es e hecho.
c) Cuando ocu e lo con a io, es deci , iguala [©] con [s], se le llama seseo. Busca las al-
as de o og a ía elacionadas con es e asgo andaluz. s
d) Es udia el mapa co espondien e del ALEA y obse a cuáles son las zonas sesean es,
cecean es y dis inguido as. ¿Qué somos noso os?.
e) El yeísmo es o o asgo oné ico que se encuen a po casi oda Andalucía, y que consis-
e en p onuncia el sonido [II] po el sonido [y]. «Yegao» es un caso de yeísmo. Busca ca-
sos simila es en los ex os.
) Obse a el mapa co espondien e del ALEA. Ce ca de nues o pueblo, en Cas illo de
las Gua das, sob e odo las pe sonas mayo es, dis inguen cla amen e cuando dicen
«lla e/playa», «calle/yema», e c. ¿Puede es a pe sona esc ibi mal la palab a «yo»?.
g) Los hablan es andaluces no p onunciamos, o p onunciamos muy débilmen e, las consonan-
es inales de las palab as, y po es a azón apa ece en los ex os «mejó» en luga de «me-
jo »,
que se ía su o og a ía co ec a. Busca ú o os ejemplos.
h) También eliminamos la «d» que a en e ocales; «pesao» en luga de «pesado». Bus-
ca ejemplos.
i) O o hecho oné ico que e lejan los ex os es el cambio l/ : «ma di o» en luga de «maldi-
o».
Busca ejemplos.
j) Los au o es de es e ex o han come ido in encionadamen e, como has es ado iendo, mu-
chas al as de o og a ía; esc ibe co ec amen e las pa es de los diálogos que p e en-
den e a a nos.
Aho a nos amos a encon a con dos ex os di e en es a los an e io es. En ellos, sus
au o es no p e enden ep esen a g á icamen e una modalidad lingüís ica: son dos au én i-
cos andaluces que quie en esc ibi co ec amen e. Uno, es udian e de 8? de EGB; el o o,
alumno de un cen o de adul os de Los Palacios (Se illa). Ambos hab án pues o el máxi-
mo cuidado pa a no come e e o es o og á icos; sin emba go, su o ma de habla les aicio-
na y les hace equi oca se más de una ez.
5-
x/-
c/y
ua .*,
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ESCUELAS PROFESIONALES
SA. FA.
.
JEREZ DE LA FRONTERA 3 ^j<XU.OSOS - (su^PeMCc 1^'^
(CÁDIZ)
240
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
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241
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
4-
Jo
j ch-
/o,
¿L
VO
ACTIVIDADES:
a) Lle amos bas an es días comen ando las ca ac e ís icas de las hablas andaluzas.
¿Cuál es el único asgo que e leja la esc i u a de nues o compañe o de Je ez de la F on e-
a (Cádiz).
b) Si es e niño no come e más e o es o og á icos, ¿es que no habla como los de su ie-
a?.
c) En el jo en de Los Palacios, debido a su peo p epa ación, podemos obse a mucho
mejo su mane a de habla :
• Piensa si es cecean e, sesean e o dis inguido .
242
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
• Es á cla o que ha de se yeís a, pe o a la ho a de esc ibi le ocu e un enómeno cu-
ioso,
que al ez e ocu a a í ambién. ¿Cuál es?.
• Las consonan es inales no las p onuncia, y po es e mo i o casi nunca las esc i-
be.
Señala algunos ejemplos.
• También apa ecen le as que ep esen an sonidos que él no debe p onuncia y que
suponen un es ue zo po esc ibi
bien.
Señala esas g a ías.
• Obse a las sílabas del ipo «al, el...» y
«pal,
peí...».
¿Podemos sabe cómo las p o-
nuncia él en ealidad?.
d) Esc ibe co ec amen e ambos ex os. Ten mucho cuidado con el esc i o del «cha a»
de Los Palacios. No e ol ides ni de las ildes, ni de los signos de pun uación.
e) Esc ibe en dos columnas las al as de o og a ía. En una coloca las que puedan apa e-
ce en cualquie hispanopa lan e; en la o a coloca los e o es que sean p o ocados po
una mane a de habla andaluza.
) Coge un cuade no uyo del año pasado y es udia cuáles son us e o es más ecuen-
es.
g) Fo ma un g upo de abajo pa a conoce las al as más usuales de los alumnos del Ci-
clo Medio.
6.3. Talle de A es y Cos umb es Popula es: Uso del dicciona io
Conoce las ca ac e ís icas p incipales de las hablas andaluzas es imp escindible pa-
a que nues os alumnos saquen un óp imo endimien o del dicciona io. No siemp e los
niños han de busca el signi icado de las palab as que encuen an esc i as co ec amen-
e en un ex o; hay momen os en los que quie ensabe el signi icado —o con i ma lo-
de ocablos que sólo han sido cap ados o almen e, es deci , los niños oyen en la calle
é minos que o man pa e de su en o no cul u al y que no encuen an en el dicciona io
po que han sido de o mados po sus mayo es: la imagen ónica ecibida no se ajus a a
las no mas de la «co ec a dicción» y el dicciona io no les si e como ins umen o de con-
sul a.
Y aunque lo dicho es aplicable a cualquie ac i idad escola , me oy a cen a en el
Talle de A es y Cos umb es Popula es.
OBJETIVO:
• Recons ui la imagen acús ica y g á ica de las palab as.
ACTIVIDADES:
— Un niño llega a clase con es e obje o:
243
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
Al niño le han dicho que eso es una /a cúsa/
La icha de abajo que han de ellena les pide, en e o as cues iones, que busquen
su signi icado en el dicciona io. Na u almen e empiezan buscando «a cusa». No encuen-
an la palab a e iniciamos un b e e diálogo. Algún niño piensa que al igual que en o os
momen os decimos «ma di o», «a ca de»... al ez la o ma o og á ica sea «alcusa». De
nue o echamos mano al dicciona io, y la palab a sigue sin se descubie a. Rápidamen e
a o o se le ocu e que es e caso pudie a se pa ecido a «laso», «sapa o»... y en onces en-
d íamos un nue o es ido pa a el ocablo: ALCUZA.
ALCUZA: Vasija, gene almen e de hojala a y de o ma cónica, en que se po-
ne el acei e pa a el uso dia io.
Cuando, a los pocos días, apa ecen con un nue o obje o, no necesi an ayuda pa a en-
con a su nomb e:
/bié go/
BIELGO (bieldo): Palo la go, a a esado en uno de sus ex emos po o o,
con cua o ijos en o ma de dien es, y el cual si e pa a belda .
O os niños se dedican a es udia los pla os más o menos ípicos de la zona. Uno de
ellos ae un pla o p epa ado po su mad e, y mien as nos lo comemos hablamos de sus
ing edien es: ma alahú a, un poco de acei e, ha ina, canela, agua (o leche), azúca y
oci-
os de pan i o:
/polea/
Llega la ho a de ellena la icha co espondien e y nos encon amos con los mismos
p oblemas de siemp e: «es a palab a no iene en el dicciona io». Hay que ayuda les un
poco haciéndoles algunas p egun as: ¿Qué desayunáis casi siemp e? —Ca é con leche
y una/ oh á/—. ¿Busca éis en el dicciona io la palab a « os á» así esc i a?. —No, po que
244
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
se esc ibe « os ada»—. Sigo poniendo más ejemplos: /maná/ —conjun o de acas—
/sense á/, /guan a/... Ya esul a ácil pa a ellos econs ui su imagen g á ica co ec a:
POLEADA (poleadas): gachas o puches.
El homb e andaluz ha sabido ap o echa las iquezas de su bosque medi e áneo des-
de los iempos más an iguos. Y en la época de los o denado es y la obó ica aún es e-
cuen e encon a al andaluz que acude a su bosque, como lo hacían sus más emo os an-
epasados, en busca de ayuda pa a pode sob e i i . Se da un paseo po los campos no
cul i ados y coge cie as plan as que, condimen adas adecuadamen e y acompañadas
po alguna o a «cosilla», cons i uyen un menú ba a ísimo:
/eh acahnina/ /eh acannina/
A los niños les esul a ácil encon a es a plan a en el campo; no les ocu e lo mismo
si desean e su e dade o signi ican e.
Pa a da les algunas pis as echo mano, p e e en emen e, de é minos cuya imagen
acús ica es é bien a ianzada en su o ma co ec a. Les ecue do que en el pueblo, y ellos
mismos en más de una ocasión, dicen [eh ihé a], [eh enása]... Rápidamen e deducen que
la g a ía co ec a pod ía se « acannina» o « acasnina» (no se ponen de acue do en cuál se-
á la le a que deba ep esen a a ese sonido que hay en e la «a» y la p ime a «n»). Les su-
gie o que sigamos in en ando descub i o as posibles ans o maciones. Di ijo la discu-
sión hacia el sonido Ikl, y un niño comen a habe oído [guchíyo]; o o habla de una
[palankána], y odos es amos de acue do en que po ahí pod ía apa ece algún cambio. Ten-
d íamos en onces o o posible es ido: « agasnina» o « agannina». Ya es el momen o de
ab i el dicciona io ( enuncio, po su complejidad, a de ene me en si debe se una «s» o
una «n»):
TAGARNINA: . Bo . Ca dillo, plan a compues a.
También los niños cogen muchas eces sus [©olé a] y salen pa a a anca [pa mi oj.
La pa e sub e ánea de la plan a, los [cohóyo], la ende án en la ca e e a o se la come-
án en casa; la pa e aé ea, la [pa ma], se i á pa a hace emplei as, y manos habilidosas
las con e i án en canas os o en o os ú iles domés icos:
/kohóyo/
245
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
Aquí el niño no pa ece nece' i a mucha colabo ación del maes o. El sólo coge el dic-
ciona io y busca «cojoyo» o «cojollo». Y de nue o opieza con di icul ades: esas dicho-
sas aspi aciones... Algunas es e dad que p oceden de la F— la ina ( e um /hie o]);
o as pueden ene su o igen en enómenos de oné ica sin ác ica («las anga illas»
/janga íya/); pe o o as no ienen una explicación an cla a («cohe e» /kohé e/).
Es as cues iones oné icas no pueden desa olla se en una clase de EGB; al niño, y
en es e ipo de alle es, le puede bas a con sabe que la aspi ación es algo muy ecuen-
e en los egis os más popula es, y es di icilísimo a e igua qué le a se co esponde
con ese sonido:
COGOLLO: m. Lo in e io de cie as ho alizas, como la lechuga, la col, e c.
Y así pod ía segui con una la ga se ie de ejemplos:
a mo aú
saguaso
u isa / u iña
amanoja
mojoso
6.4. Aspec os pun uales en el campo de la mo osin axis
a) Oposición singula / plu al
P esen o la o ocopia de un ex o de 6.° de EGB —Edi o ial San illana— pa a explica
p ác icamen e cómo in oduzco uno de los asgos más impo an es de las hablas anda-
luzas,
la oposición singula / plu al, en una clase de Lengua Española. Ya en el p ime ca-
pí ulo expuse b e emen e el es ado eó ico de la cues ión.1
La o ma de los sus an i os
RAÍZi* señe o
«3
GD
Mo ema
da númwo
GD
Los sus an i os son palab as a iables que cons an de aíz y mo -
emas nominales (mo ema de géne o y mo ema de núme o):
palomo: masculino singula .
paloma: emenino singula .
palomos: masculino plu al.
palomas: emenino plu al.
246
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...
Mase, singula
palomo —
Fem.
singula
- paloma
Mase, plu al ~[ Fem. plu al
palomos - palomas
'• Masculinos ; Femeninos
bolíg a o i pluma
del ín ballena
Singula Plu al
el análisis -los análisis
es a c isis - es as c isis
El sus an i o palomo iene cua o o mas: dos o mas pa a el géne o (una
pa a el masculino y o a pa a el emenino) y dos o mas pa a el núme o
(una pa a el singula y o a pa a el plu al).
Es o mismo les ocu e a o os sus an i os de pe sonas y a algunos de
animales.
• he mano • he mana • he manos • he manas
• pe o • pe a • pe os - pe as
• En cuan o al géne o, la mayo ía de los sus an i os sólo ienen una o ma:
o son masculinos o son emeninos.
• En cuan o al núme o, hay algunos sus an i os que ienen una o ma única
que si e pa a el singula y pa a el plu al. Sólo se di e encian po el
a ículo u o os de e minan es.
Los sus an i os son palab as que cons an de aíz y mo emas nomi-
nales (de géne o y de núme o).
Los niños del Ciclo Supe io lle an ya a ios años oyendo habla de lo único y de lo
múl iple, del singula y del plu al, de qué ma cas los iden i ican, del paso de un núme o a
o o,
e c.; pe o odo ello sin conec a lo con su mundo más sen ido, mo iéndose siemp e
den o de los es echos má genes de la no ma i a o icial. Es con enien e, ambién, ha-
ce les pensa cómo se compo an ellos an e es a oposición an
i al.
P o oquemos la e lexión:
• Ca melo, p onuncia «palomo» en singula y en plu al al y como ú lo ha-
ces siemp e cuando es ás hablando con Ramón. ¿No as alguna di e en-
cia?.
—
No,
ninguna.
• Haz ú lo mismo, Ma ga i a. ¿No as alguna di e encia?.
—Yo ampoco.
• Aho a amos a hace o a cosa. Tú, Ma ía Te esa, p onuncia «palomo» en
singula o en plu al, como quie as. Y, ú, Ped i o, debes deci nos qué núme-
o ha empleado.
—(La niña, según acla ó después, u ilizó el plu al, y el niño c eyó habe
oído el singula ).
• Vamos a e si nues a gallega iene mejo oído. An oñi o, haz ú lo mis-
mo que M? Te esa. Y ú, Salomé, p es a a ención.
—(La niña no se a e ió a esponde ) A mi siemp e me pa ece igual.
• F anqui, cuando ú pasas «palomo» del singula al plu al, ¿le añades al-
go?.
—Sí,
lo que ocu e es que no se me oye.
247
CAUCE. Núm. 11. GARRIDO RONCERO, Manuel. Las hablas andaluzas en el ma co de la ...