LA GRAN TECLECIGUATA:
NOTAS SOBRE
LA DEVOCION
DE LA
VIRGEN
DE LA ANTIGUA EN
HISPANOAMÉRICA
po
,JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
La
conocida imagen pic ó ica
de la
Vi gen
de la An igua,
que
se
ene a
en la
capilla
de
su nomb e
en la
Ca ed al
de Se illa, es
la
más p imi i a mues a
de la
pin u a gó ica
de
Andalucía.
Di-
ícil es
de e mina
la da ación conc e a, aunque su decana o, po
su
ad ocación,
pa ece ue a de
duda en e las escasas pin u as que
conse amos
de la
época.
Se
a a
de
una pin u a
mu al
ealizada sob e uno
de los
pi-
la es de
lad illo que sos enían
la
Mezqui a
Mayo almohade, en
cuyo
sola se
le an ó
a
pa i
de los p ime os años
del
siglo XV
la
g an
Ca ed al gó ica
hispalense
que admi amos
en la
ac ualidad.
Dada
es a p emisa
es
necesa io admi i su e iden e an igüedad,
co obo ada po
sus
ca ac e es es ilís icos.
No
obs an e, aún
a en-
diendo
a
es a azón, las luc uaciones c onológicas en e los
espe-
cialis as son
ecuen es; dejando apa e las opiniones piadosas
de
los siglos XVII
y
XVIII que suponían
a la
Vi gen
de la An igua
como ob a de
pinceles angélicos
1
y
ambién
la de
algunos e udi os
decimonónicos
que
la
c eían
de
época isigoda,
2
los especialis as
de ines del
siglo pasado
y de
nues o siglo
le
han asignado un
es-
1
Así
en
los lib os
de Gab iel de A anda:
Vida del Vene able Fe nando e
Con e as. Se illa, 1692, pág. 381; y
An onio de Sol s:
His o ia
de
Nues a Seño
,
,
de la An igua.
Se illa, 1739,
págs.
47-77 passim,
po
ejemplo.
2
Véase
Mo gado,
Alonso:
La
Vene able
imagen
de
Nues a Seño a
de
la An igua,
en «Se illa Ma iana>,
omo
II,
págs.
15
-27, 52-61, 90-100, 134-149. Se-
illa, 1882, pág. 27.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
366
JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
pacio
c onológico que a desde
la
segunda mi ad
del
siglo XIII
a los p ime os años
del
siglo XV.
3
El
undamen o
de
es a segunda
da ación
a día
es la c eduli-
dad
de la
adición que iden i ica
la
pequeña igu a o an e
eme-
nina
pos ada
a la
de echa
de la Vi gen
con doña Leono
de Al-
bu que que,
esposa
de don Fe nando de
An eque a,
conquis ado
de
es a
plaza en 1410.
Noso os seguimos
a Pos en la conside a-
ción de
que, a
pesa
del
a caísmo mani ies o
de la
pin u a gó ica
andaluza, las cons an es es ilís icas
de la
pin u a desmien en es a
adición;
' o
bien, po nues a pa e, añadimos que se ía
admi-
sible
como cie a
la
a i mación adicional,
en el
sen ido
de
que
doña Leono pudo po esos años manda ,
en
acción
de
g acias po
la
en u osa conquis a
de
su esposo, pin a su imagen
en
o ación
an e
su ene ada Vi gen, ya
en
aquellas echas obje o
de amplio
cul-
o popula .
Po que,
en
un in e esan e documen o conocido como
Lib o
Blanco,
edac ado po el p io y acione o Diego
Ma ínez
en 1411,
se nos
habla ya
de la
Vi gen
de la An igua
y
de
su capilla
en la
mezqui a
almohade
consag ada
al
cul o c is iano,
lo
cual signi ica,
conside ando
de
nue o su
ad ocación,
una p esencia
en la
echa
ci ada que e o ae
en
bas an es décadas
la
exis encia
de la ima-
gen pa a se me ecedo a
de
esa «an igüedad».
5
Aunque, ambién,
como han apun ado los p o eso es
Gue e o Lo illo y
Camón
Az-
na ,
el
o igen
de
es a imagen pod ía es a
en
un emo o icono
bizan ino que de e minó
la
iconog a ía
de
Vi gen
Hodege ía.
b
3 El
acopio
de
ci as se ía eno me,
bas e
como ejemplo es os
dos, Sen e-
nach y Cabañas,
Na ciso:
La
pin u a
en Se illa.
Se illa, 1885; la
echa
a Tines
del
siglo XIII
o
p incipios
del
XIV
(pág.
15) ; Rica , Gudiol:
Pin u a Gó ica,
omo
IX de la Col. EA s Hispaniae». Mad id, Plus Ul a, 1955; la
si úa,
en cam-
bio,
en la
p ime a década
del
siglo XV
(pág. 192) .
4 Pos , Chandle Ra h on:
A His o y o
Spanish
Pain ing.
Camb idge,
Ha a d Uni e si y P ess, 1930-58,
ol.
III,
pág.
304.
5
Sob e es e in e esan ísimo
Lib o
Blanco o
«Lib o
de
las do aciones
de
la San a Eglesia de Se illa» se
basa
la
ealización
de la
Memo ia
de
Licencia
- u a
(inédi a)
de Ja ie
Pé ez
Embid,
i ulada:
La
Iglesia
de Se illa en ?a
Baja
Edad
Media,
de endida
en la
Facul ad
de
Geog a ía
e
His o ia
de la Uni-
e sidad de Se illa en 1979, en la
cual pod á encon a se abundan e in o mación.
6 Gue e o Lo illo,
José:
Guía
de Se illa.
Ba celona, Ed. A ies, 1952, pág.
51 y
Camón Azna , José:
Pin u a
Medie al
Española, ol. XXII
de la Col. «Sum-
ma A isa. Mad id, Espasa-Calpe, 1966, pág. 366.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
367
En
odo caso, an o
po
la
e e encia
documen al
expues a como
po los ca ac e es es ilís icos,
nos inclinamos
a
pensa que
'a Vi -
gen de la An igua
no es pos e io a la
mediación
del
siglo XIV.
Da ación
amplia
en la
p ime a mi ad
de
dicha cen u ia
`
que
se
adecua
con la
di usión del
ipo
de
Vi gen
en pie con el
Niño
en
b azos, ya ci ado,
de
o as imágenes ma ianas
hispalenses
que pa-
ecen de i a
de la
Vi gen
de la An igua;
nos
e e imos
a
las Ví ge-
nes
de
Rocamado ,
en la
iglesia
de San Lo enzo, y del
Co al,
en
la de San
Ilde onso.
Las
es compa en ese a án
popula po
a ejen a las, conside ándolas an e io es
a la
Reconquis a,
j
y
su
sal ación
de la
uina
de
los emplos que las con enían g acias
a la
g an
de oción
de
los ieles se illanos, siendo obje o
de
di e sos
aslados has a su asen amien o
en
los al a es donde ac ualmen e
se
ene an.
9
No
quedó
en
una
simple
inspi ación
iconog á ica la in luen-
cia
de la
Vi gen
de la An igua
den o
del
a e
medie al hisp-^
Tense,
su cul o ue c eciendo
en
al p opo ción que los ieles
o-
áneos deseaban
y
pedían ele a
sus
plega ias
a
simulac os
o co-
pias de la imagen se illana. Así, ya
a pa i
de la
segunda mi ad
del
siglo XV, las ep esen aciones
de la
Vi gen
de la An igua
se
p odiga on, o iginando
en la
cen u ia siguien e una e dade a
p o-
li e ación de
copias gene almen e muy
exac as,
dado que
se
exi-
gía
la
p esencia
de la
imagen
en sí y no de
e siones más
o
menos
ce e as. Ra a
e a —y
sigue siendo—
la illa o
luga
mediana-
men e impo an e
de la
Diócesis
Hispalense
que
no
u iese su
7
Seguimos, pues,
la
opinión
de Pos , Ch. R.: A
His o y
o ..., op. ci ., pá-
gina 305.
8
Véase
Tubino, F ancisco
Ma ía:
La
Vi gen
de Rocamado ,
en
«Museo
Español
de
An igüedades», omo
II, Mad id, 1873,
págs.
125-144 y Mad azo, Ped o
de:
Bosquejo his ó ico
de la
pin u a c is iana
en
España,
en la
misma Re is a,
omo
XI, Mad id, 1881, pág. 95.
9 Los
aslados
de la
Vi gen
de la An igua
son
los más conocidos, aunque
con
segu idad sólo exis e cons ancia
documen al del
ealizado
en 1578,
que
cons-
i uyó
una
g an
e emé ides
en la
ciudad, éase,
A anda, Gab iel de:
Vida del
Vene able...,
op. ci .,
págs.
408-409; Solis, An onio de:
His o ia
de
Nues a
Se-
ño a...,
op. ci .,
págs.
129-131; Ca illo
y
Aguila ,
Alonso:
No icia
del
o igen
de la
milag osa imagen
de
Nues a Seño a
de la An igua.
Se illa, 1738 (?),
págs.
19-22,
y Ges oso
Pé ez, José:
Se illa monumen al y
a ís ica,
omo
II,
págs.
508-513;
sob e
la
Vi gen
de Rocamado y del Co al,
éanse los a ículos ci ados
an e io -
men e de Tubino y Mad azo en
las págs.
135-136 y 95
espec i amen e.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
368
JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
copia
de la
imagen ma iana
ca ed alicia y aun
se
ex endie on
a
Ex emadu a, Cas illa e
incluso a Po ugal.
P olijo se ía siquie a enume a las más conocidas
de
es as
copias,
bas e la
demos ación
de
que incluso pin o es
de
p ime a
línea den o
de la
Escuela Se illana
del
siglo XVI, como Alejo
Fe nández
o Ped o de
Villegas Ma molejo, u ie on que some e
su inicia i a a ís ica
a
los es echos cónones iconog á icos de la
Vi gen
de la An igua en
sendas copias ealizadas pa a
el
p ecioso
e ablo
de la
Capilla
de
Maese
Rod igo en Se illa y
pa a
la
iglesia
de San a
Ma ía de Ecija,
espec i amen e.
10
El
siglo XVI
es, en
e ec o,
el g an
siglo
de
de oción
hispa-
lense
hacia
la
Vi gen
de la An igua,
el
pe íodo
en
que se
ges an
sus
milag os, c ece
el
cul o
en
su capilla,
` se
ealiza
el
solemne
aslado
de 1578
ya apun ado
y se
inicia
y
consolida su p esencia
en
Amé ica.
Es
pe ec amen e lógico, po
lo
an o, que
Se illa,
«pue o
y
pue a
de
Indias
»,
luga
de
paso obligado pa a
el em-
ba que, lle ase
con
en usiasmo
la
de oción
de la
Vi gen
de la
An igua al Nue o
Mundo.
El
p oceso
es
ela ado así po
An onio
de Solís:
«Debe supone se, po que
assi es,
que pa a los
descu-
b imien os de
las Islas, y Tie a
Fi me
de el Ma Oc-
ceano,
ue
Se illa
caballo T oyano,
de
donde salie on
los, que
se
empeña on
en an
a dua,
y
di icul osa
em-
p essa: con
que p udencialmen e
se
in ie e, que ellos
iendo po aquel iempo
an
e ien e
en Se illa la
De ocion de
NUESTRA SEÑORA
de la
ANTIGUA,
y
las
p essen allas,
o os,
y
ablas, que
en
su
San a
Capilla
apa ecían,
la suplicassen
e o osos, los
a o eciesse,
y p ome iessen
dila a su cul o
en
las Indias:
lo
que
mas cie os p ome ían,
quan o no
igno aban, que
en lo
ocan e
á la Religion, se ha ían de
acomoda las
Igle-
10
Véase
Angulo
Iñiguez,
Diego;
Alejo Fe nández. Labo a o io
de
A e
de la
Uni e sidad
de Se illa, 1946,
págs.
14-16, y Se e a, Juan Miguel:
Ped o de Vi-
llegas
Ma molejo.
Se illa, Col.
«A e
Hispalense», 1976, pág 84.
11 Pablo Espinosa de
los
Mon e os
a i ma en
es e sen ido que
« n
año
con
o o se
mandan
dezi a
es a sobe ana Seño a...
ca o ze mil Missasa, en
su ob a:
Tea o
de la San a
Iglesia Me opoli ana
de Se illa,
P imada
an igua
de
las Es-
pañas.
Se illa, Cla ijo, 1635, pág. 68.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
369
sias,
que
e igiessen al Ce emonial de
es a
Me opoli a-
na, cons i uida Ma iz
de
odas ellas:
con
que siendo
aquí
NUESTRA SEÑORA
de la
ANTIGUA
el objec o de el
Cul o a la g an Mad e,
lle a on
sus
Copias,
y
Re a os,
pa a en abla allá
la
e e encia, amo ,
y
Cul o
a Nues-
a
Seño a
en
aquella Imagen que
en la
Ca ed al
de
Se illa con
singula idad
se
ene aba».
12
Es e
asiego cons an e
de
copias
de la
imagen ma iana
es-
u o apoyado po
la
«Co adía
de la An igua»
exis en e
en el con-
en o
de San Pablo,
que
en 1524
ins ó
al
Cabildo
ca ed1 alicio
hispalense a:
«que
en la
Co adía
de la An igua
ganen los pe dones
de
ella, como se
ganan
en
es a Ciudad, en
las Indias,
en Campeche, y en
odas las pa es ul ama , y agan,
que les mani ies en los pe dones, que ienen
la
Capilla,
é
Imagen,
y
si ue en menes e
dá insignias
que las
dén, y agan
odo
lo
que
con iniesse en
es e caso».
13
Esas
«insignias»,
copias, es ampas
o
e a os
de la
Vi gen
de la An igua
pasa on
a
Amé ica
en
las bodegas, manos
y
bol
-sillos de
las ipulaciones
de
los na íos.
Es
más, incluso
en es an-
da es
la
imagen
hispalense
a a esó
el
Océano encabezando
lo-
illas y
expediciones.
14
Conocido
es,
ambién, epe ido po los
panegi is as de la imagen que a amos, que según
el
c onis a
Gil
González Dá ila
«la
p ime a Iglesia que u o
el
impe io
del
Pe ú
y la
p ime a misa que se
dijo
en
ella» ue
en hono de San a Ma-
ía de la An igua,
odo ello p oduc o
de la
de oción
de Balboa,
Rod igo de Bas idas y
sob e odo
del
Bachille
Enciso y
su
hues-
e
que hicie on p omesa
a la
Vi gen se illana si encían
a
los
indios, o igen
de la
undación
de San a
Ma ía
de la An igua del
12 Solís, An onio de:
His o ia
de
Nues a Seño a...,
op. ci .,
págs.
247-248.
13
Ibídem,
pág. 249, y A anda, P. Gab iel de: Vida del Vene able..., op. ci .,
pág.
397.
14
Véase
Va gas Uga e,
Rubén:
His o ia
del
cul o
de
Ma ía
en Ibe oamé-
ica
y de sus
Imágenes
y
San ua ios más
i,eleb ados.
Buenos Ai es. Ed. Hua pes,
1947, pág. 36.
(24)
II.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
370
JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
Da ién.
15
Y
después
de la
a en u a,
a la
uel a
a la
pa ia,
am-
bién
la
Vi gen
de la An igua
eclamaba su ayuda
a
a és
de la
o ación:
en 1522 Elcano, jun o con
los diecisie e sob e i ien es
de la
p ime a uel a
al
Mundo,
«en
camisa
y
descalzos,
con
un
ci io
en la
mano
»,
ue on
a
pos a se
an e la
imagen
de
su
p o-
ec o a en la
Ca ed al.
is
En in,
odos los g andes pe sonajes
de la
conquis a, Colón,
He nán Co és, Alonso
de
Ojeda,
Piza o,
incluso Ba olomé
de
las Casas
se
in oluc an
en
his o ias
y
leyendas
con la
Vi gen
de
la
An igua.
P ecisamen e
el
ca ác e legenda io
de
es os hechos
hace que
no
con enga e leja los aquí, aunque algunos
de
ellos
se án a ados
de
pasada más adelan e
en
es e abajo.
Bas e,
pues,
cons a a
el g an
papel
de la
imagen
ca ed alicia hispalense en
las
p ime as décadas
del
p oceso descub ido
y conquis ado
hispano
en
Amé ica, papel impo an e que hace a i ma
al P. Gab iel de
A anda
que «donde
el
cul o
des a San a
Imagen
se ha es endido
mas
es en el
nue o mundo
de
las Indias».
17
Pasemos, po consiguien e,
a
e isa some amen e las copias
más des acadas
de la
Vi gen
de la An igua
conse adas
en
Amé-
ica,
sin
duda que és as
son
sólo las escasas cabezas isibles
de
las muchas que exis ie on
y
aún exis en
en
los emplos, iglesias
y
e mi as epa idas po los inmensos e i o ios
de Hispano-
,.
ame ica.
Es
p eciso comenza po las An illas,
p ime
pun o
de con-
ac o
con el Nue o
Mundo
y, en
conc e o, po
La
Española,
en
donde con abilizamos es copias
de la
Vi gen
hispalense. La
más an igua,
sin
duda,
es la
que posee capilla p opia
en la Ca e-
d al de San o Domingo, a la
izquie da
de la
Pue a
de San Ped o
o del
Pe dón
(Lám. 1) . Se
a a
de
una abla
de
conside ables
dimensiones
(1'62
po
2'84 m.), de
ondo do ado,
en la
que
se
ep esen a
a la
Vi gen
de la An igua
con
sendos donan es
a sus
15 Pa a
es a cues ión consúl ese
el
a ículo
de Se ano O ega, Manuel:
.El
Pa ona o
de
la
Vi gen
de la An igua en
los descub imien os
geog á icos
del
Nue o
Mundo,
en a
Ac as
del
Cong eso
de
His o ia
y
Geog a ía
Hispanoame ica-
nass,
celeb ado
en Se illa en
ab il
de 1914. Mad id, 1914,
págs.
473-490.
16 Mo ales
Pad ón,
F ancisco:
His o ia
del
Descub imien o
y
Conquis a
de
Amé ica.
Mad id, Ed.
Nacional,
1963, pág. 165.
17 A anda, Gab iel de:
Vida del
Vene able..., op.
ci ., pág. 396.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
371
pies. El
cuad o
se
sal ó
del
de as ado saqueo
de D ake en
1586
18
y se
conse ó
en la
Sac is ía
de la
Ca ed al has a
1857,
echa
en
que
el
Gobie no Dominicano
lo
o eció como egalo
a la
eina
Isabel II.
Es a, después
de
o dena es au a lo
en Mad id, lo
de ol ió como «p ueba
de
su p o undo amo
a
los dominicanos»
en
1862 y
ue colocado en el al a
que hoy ocupa. T ein a años
des-
pués,
el
a zobispo
Me ino
en ió
de
nue o
el
cuad o
a
España
pa a que uese expues o en Mad id con
mo i o
del
cua o
Cen e-
na io
del
Descub imien o
de
Amé ica, iaje que,
al
pa ece ,
causó de e io o
en la
abla.
19
Es a
se
halla enma cada po un nicho g ande
de
caoba
y
su
capilla ue deco ada po
el
pin o español
En ique Ta azona — a-
llecido en San o Domingo en 1925— bajo los auspicios
del a zo-
bispo Nouel. El
a is a copió
en
los mu os los pá a os
de
las
ac as capi ula es
en
que
se
ela a
el
p oceso
de
donación a la
eina
de
España
Isabel y
su
pos e io de olución, además
de
pinga los
e a os
de
Colón
y
los
Reyes
Ca ólicos
con sus espec i os
es-
cudos de
a mas.
20
La
p esencia
de
es os pe sonajes
se
debe
a
que
la
adición
a i ma
la
donación po pa e
de
los
Reyes
Ca ólicos
al Descub i-
do
de la
copia
ca ed alicia
dominicana. Colón
—
siguiendo
siem-
p e
la
adición—
la
deposi ó en
una
de
las p imi i as iglesias
de
la illa o en
su misma casa, has a que después
de
su mue e pasó
a la
Ca ed al.
Como
consecuencia
de lo
ela ado, los donan es
que apa ecen
en la
abla,
homb e y
muje ,
son
e a os
de Isabel
y Fe nando, y
aún
Emilio
Rod íguez Demo izi
acep ando
la a-
dición
se
a e e
a
a ibui
la
ob a
al lamenco Michel Si hium,
«uno
de
los más g andes e a is as
del
siglo
».
21
El
p o eso
Angulo
Iñiguez descon ía
de la
e sión
adi-
18 Palm, E win Wal e :
A qui ec u a
y
A e
Colonial en San o Domingo.
Miscelánea publicada po
la
Uni e sidad Au ónoma
de San o Domingo, 1974,
pág. 211.
19
Véase
Alema , Luis
E.: La
Ca ed al
de San o Domingo.
Ba celona,
A aluce, 1933,
págs.
30-31, y
Rod íguez
Demo izi, Emilio:
España
y
los comienzos
de la
Pin u a
y
Escul u a
en
Amé ica.
Mad id, 1966, pág. 89.
20 Alema , Luis E.: op. ci ., pág. 31.
21
Rod íguez
Demo izi, Emilio: op. ci .,
págs.
86 y 90.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
372
JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
cional,
pe o no
e incon enien e
en
que uese pin ada
la
copia
en
la
Península Ibé ica, conc e amen e
en Se illa, a
cuya Escuela
pic ó ica
la
a ibuye
y
echa, g acias
a la
indumen a ia
de
los
do-
nan es
—que
no
co esponden po cie o
con la
desc ipción
de
los
Reyes
Ca ólicos— hacia
1520.
22
Sin emba go, no
epa a
en
los e iden es asgos indígenas
del
os o
de la Vi gen
y
sob e odo de
las igu as de
los donan
- es,
ad e idos po
Miguel Solá.
23
En
e ec o, c eemos que es e
da-
o
no
puede se igno ado
y,
aunque opinamos que cie amen e
se
a a
de
una ob a del p ime
e cio
del
siglo XVI
y
po an o
quizás
la
copia más an igua
de la
Vi gen del
mismo nomb e
con-
se ada
en
Amé ica,
es
necesa io pensa
en
ecuen es es au a
-ciones a lo la go del
iempo po manos indígenas
o,
po qué
no,
en
una ealización indígena
a
pa i
de
un g abado, es ampa
o in-
cluso
una copia
de la
Vi gen se illana; a is a au óc ono que,
en
es e caso, demos ó una
g an
pe icia pic ó ica
y do es de g an
copis a pa a época
an
emp ana.
En la
misma Ca ed al
de San o Domingo, al
ondo
de la
na e
de echa
del
emplo, ce ca
del
p esbi e io,
se
halla o a copia
de la
Vi gen
de la An igua
(Lám. 2),
que apa ece siendo co onada
po
dos
ángeles
y en la
pa e
in e io
ado ada po dos
igu as
a
guisa
de
donan es, iden i icados po insc ipciones como
Fe -
nando V e Isabel I.
Aunque
de
nue o adiciones
y
leyendas
in-
en an
iden i ica es a ob a
con la
copia
de la
Vi gen
de la An i-
gua
que
se
sal ó
en
1523
del
nau agio
de la
nao
de F ancisco de
Va a ce ca
de
las
Islas
Ví genes,
24
su es ilo
y
sob e odo
la in-
dumen a ia de
los donan es
y sus
peinados emi en
inequí oca-
men e
al
siglo XVIII. Debe a a se, pues, de
una copia ealizada
a
pa i
de la
an e io men e a ada, esal ando
e
insc ibiendo los
nomb es
de los
Reyes
Ca ólicos al
y
como p opugna
la
adición,
pe o is iendo
a
los pe sonajes
a la
moda
eal dieciochesca.
Es a
22 Angulo
Iñiguez,
Diego:
His o ia
del
A e Hispanoame icano.
Ba celona,
Sal a , 1950,
omo II, pág. 350
y El
Gó ico
y el
Renacimien o
en
las An illas.
Se illa,
Ese.
de
Es udios Hispano
-
Ame icanos,
1947,
págs.
42-43.
23
Sola,
Miguel:
His o ia
del
A e Hispanoame icano.
Ba celona, Labo ,
1958,
pág.
27.
24 Alema y Rod iguez Demo izi, ops. i s.,
págs.
30 y 90
espec i amen e.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
376
JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
(Lám.
5),
se
pin ó po deseo
del
a cediano de Se illa don Juan
Fede igui.
hacia
1545,
con
mo i o
de la
e ección
en me opoli-
ana de la
iglesia
de la capi al
pe uana. Dicho a cediano mandó
la
copia desde
la
ciudad
del Guadalqui i al
Cabildo limeño
y
ue
colocada
en
un
al a del asco o,
jus o en en e
de la
pue a
p incipal del
emplo.
Los
e emo os, ecuen es
y
calami osos,
han a ec ado bas an e
a la
imagen pic ó ica, sob e odo
el de
1746
que a uinó p ác icamen e
la
iglesia Ca ed al. Res i uida
más a de
a
su si io, en 1895, en
una nue a e o ma
del
emplo,
el al a de la
Vi gen
se
asladó
a la
Capilla denominada
de
los
Reyes, en la na e del
E angelio, donde
se halla
en la
ac ualidad.
Fue on pa onos del al a de
La An igua,
además
del <Vene-
able
Deán
y
Cabildo
», la Real
Uni e sidad limeña, que o o gaba
sus
g ados
an e la
imagen ma iana,
a la
cual dispensaba
dona i-
os,
limosnas
y
hono es con ibuyendo
a la
di usión
del
cul o.
E a
pa ona
la
Vi gen
de
los p o eso es
de la
Uni e sidad, que
siguie on man eniendo bas an e años después
de la independen-
c
i
a
la
cos umb e
de
o o ga los g ados
an e
su imagen. Luego,
pe dida
la
adición,
el
cul o decayó no ablemen e.
3
^
La
copia limeña
se
halla as un c is al
en
una ho nacina
enma cada po co inaje
ba oquizan e
desp endido
de
un dosel.
Según
Manuel
González
Salaza la
deco ación a qui ec ónica
del
al a es
ob a
del
P esbí e o Ma ías
Maes o el año
de 1794. 39
La
imagen
en sí es
una copia idedigna
del o iginal
se illano,
con
algunas alhajas sob epues as
y
cie as di e encias
en
los ángeles
que co onan
a la
Vi gen. Los
os os
de Mad e e
Hijo
son poco
exp esi os
y
algo apagados sob e ondo
geome izan e a base de
cuad ados. Pa ece an igua
y, en
e ec o, pod ía se
de
mediados
del
siglo XVI
con
los e oques lógicos.
Son
nume osas las imágenes
de la An igua en Pe ú.
Bas e
ci a
en
ep esen ación
de
odas,
la
que
se
halla
en el asco o de
la
Ca ed al
de Cuzco,
que pa ece una in e p e ación
de la
copia
38
Sob e odo es o, éase Có doba
Salinas, F . Diego de:
Tea o
de la San a
Iglesia Me opoli ana
de la
Muy
Noble Ciudad de
los
Reyes.
Lima, 1650. Ed. de la
Biblio eca His ó ica Pe uana, omo
VII. Lima, 1958, pág. 20, y Va gas Uga e,
Rubén:
His o ia
del
Cul o
de
Ma ía...,
op. ci .,
págs.
595-599.
39
González
Salaza , Manuel:
El
Pe ú
y el
A e.
Lima, 1970, pág. 19.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
977
limeña
con
ondo muy
simila .
Po
el
os o
de La
Vi gen
y
sob e
odo
del
Niño, g acioso
y
amuñecado,
de
pelo izado
y
mo eno,
puede conside a se como una copia
del
siglo XVIII.
Una
ez cons a adas las mues as más
no ables de la pe i-
encia en
Amé ica
de la
Vi gen
de la An igua,
en
pun os
an ale-
jados
unos
de
o os,
se
sien e
la
en ación
de
busca azones
de
esa p esencia más allá
de
las nume osas conexiones
hispalenses
an o
en
e ec i os como
en
con enido,
del
p oceso
conquis ado
hispano
en
Amé ica. Además
de la g an
de oción hacia es a ima-
gen
y la
coincidencia
de la
ciudad donde
se
encuen a como
pun-
o
de
pa ida hacia Indias, ¿exis e o a azón pode osa que
ex-
plique
su amplia di usión
en el Nue o
Mundo?
La
encon a emos si a endemos
a
los con enidos
de
c uzada
eligiosa
y
p olongación
de la
Reconquis a española que
se
hallan
a lo la go de la
ges a conquis ado a, «esa i e e sible
ma cha
de
la
ci ilización ca ólica, lle ada
a
los paganos po
el
nue o
Pueblo
Elegido
de Dios».
40
Cie amen e en e los complejos p opósi os
e
in enciones
de
los
conquis ado es, jun o con
ca ac e es ya
ena-
cen is as y
los p opios
de la
codicia pe sonal, exis ie on
compli-
cados
las es medie ales con enedo es
de la
eligiosidad
y de
las
ideas de
lucha
con a el
in iel inculcadas as ocho
la gos
siglos
de
econquis a
peninsula . En
las ases
y
ac uaciones
de
los
con-
quis ado es
ecogidas po los c onis as
se
encuen an elemen os
cla os
de
ese pasado
de
lucha
con a el Islam
—los emplos
indí-
genas
son concep uados como «mezqui as»,
la
palab a in iel
apa-
ece
ecuen emen e,
e c.—
como p ueba concluyen e
de
es e
es-
ado
espi i ual
de
p olongación
de la
econquis a española
en
Amé ica.
41
Pasando
al
apa ado que
nos
in e esa,
el
papel
medie al de
la
Vi gen
es
una cons an e
en
las p ime as décadas
de la conquis-
40 Simpson, Lesley By d:
Los conquis ado es y el Indio
Ame icano.
Ba
lona, 1970, Ed. Peninsula, pág. 5.
41
Sob e es e ema consúl ese, Sánchez Albo noz,
C.:
La
Edad
Media y la
Emp esa
de
Amé ica.
La Pla a, 1933;
es udio más p o undo
y
amplio
en pe spec-
i as es el de Ve linden, Cha les:
P ecédeu s Medié aux de la colonie enn.
Amé
- ique.
México,
1954;
o os da os in e esan es
se
hallan
en F iede ici, G.:
El ca-
ác e del
descub imien o
y de la
Conquis a
de
Amé ica. México,
Fondo
de Cu.-
u a
Económica,
1973,
págs.
261-262 y Innes, Hammond:
Los Conquis ado es Es-
pañoles. Ba celona, Nogue ,
1975,
pág. 12.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
378
JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
a.
Se
p esen a ecuen emen e como una especie
de
Palas c is
- ianizada, de
aliado
celes e de
las hues es hispanas, equipa ándose
a
eces
con el
mi o
medie al de San iago Ma amo os, jun o con
el
cual
e a
in ocada po los
conquis ado es.
42
Así,
la
amplia
a-
dición de
enemiga acé ima
del
in iel musulmán que enía
la
Vi gen
de la An igua
debió po encia ,
sin
duda, su p esencia
en
el Nue o
Mundo.
Conocidísimas e an las adiciones po las cuales
la
Vi gen
hispalense
había esis ido las en a i as
de
los á abes
de
bo a la
en
su pin u a —pu a leyenda, pues, como sabemos
la
Vi gen
es
ap oximadamen e un siglo
pos e io a la
econquis a
de la
ciudad
en 1248—,
desp endía ayos
de
luz i ísima
con a
los
musul-
manes p esagiando
la
conquis a
de la
ciudad po
San Fe nando y
augu ó
a
és e
en
una isi a noc u na su
ic o ia,
ayudándole
a
sali
de la
ciudad
en « e ible
e iega
».
43
Más a de, pe i ió
es-
a
oposición
al Islam en
su pa onazgo
a
los cau i os
de be be ía,
que después
de
su libe ación o ecían como ex o os
a
la
Vi gen
de la An igua sus
g illos
y
cadenas,
de
los cuales es aban llenas
las pa edes
de
su capilla.
44
La
imagen se illana pasó, pues, ambién
a
Amé ica como
una e icaz aliada
con a
los indios in ieles, como un in alible
a
-
lismán
que asegu aba
el
éxi o.
Lease en
es e
sen ido
el
siguien e
pá a o, que si bien
con
e iden es in e p e aciones lib es
his ó-
icas, es
muy ilus a i o sob e
lo
dicho:
«...Ce cado
Fe nando (sic) Piza o de
los Indios,
des-
pués
de
diez
y
sie e noches
con sus
días, que
en con-
inuados assal os no dexaban
descansa
a
los Españoles,
en el
úl imo
de
los
a anzes
ie on
en el ay e a
Nues a
Seño a
con
Niño
JESÚS
enb azos con
g andísimo es
-plando ,
que pues a delan e
de
ellos les a ojaba sob e
42
Cepeda,
Félix
Alejand o:
Amé ica
Ma iana.
Mad id,
1925,
omo
I,
págs.
13-14.
43
O iz de
Zúñiga,
Diego:
Anales
Eclesiás icos
y
Secula es
de la
Al.
N.
y
M. L.
ciudad
de
Se illa.
Mad id, Ed. Espinosa
y
Ca zeI, 1795,
págs.
28-29,
y
en ge-
ne al
los
lib os
ci ados
de A anda, Soils, Ca illo
y
o os pos e io es que eco-
gen
la
leyenda.
44
A anda,
G.
de:
Vida del Vene able...,
op. ci ., pág. 406.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
ACTAS
II
JORNADAS
DE
ANDALUCÍA
Y
AMÉRICA
379
los ojos pol o, ya como
a ena,
ya como ocío,
con
que
cegandolos no
sabían donde es aban,
y se
e i a on
a e ados,
y
med osos.
Assí
a e ó
ambien a
los
In-
ieles
Mo os
NUESTRA
SEÑORA
de la ANTIGUA, a la
que
se
encomenda on aquellos a ligidos Españoles
aco -
dándose
de la Vic o ia
del
Da ién,
y
esol ie on
con-
sag a
como
lo
hicie on
en
emplo aquel
qua el, en
cuya a ención
la
misma
Vi gen (aunque los Indios
hi-
cie on quan o
supie on
po ab asa lo) siemp e
lo de-
endió issiblemen e de las o azes llamas».
4
^i
O
es e o o igualmen e ilus a i o
en
que los gue e os
de
Moc ezuma
excusan su acaso bélico po que:
«...no
ap o echaban
sus
lechas ni buen pelea , po
-que
una
G an Teclecigua a de Cas illa
enía delan e
de
ellos
y
les ponía emo ».
46
Y con
es e nomb e,
«G an Teclecigua a»,
dado po los indios
al
ipo
de
Vi gen
de pie, con el
Niño
en
b azos
—Hogede ía den-
o de la
iconog a ía ma iana
—,
pe ec amen e iden i icable con el
ipo
de la
Vi gen
de la An igua,
enlazamos
con el
úl imo apa ado
de
es e modes o abajo,
el
más complejo
y a la
ez apasionan e:
¿Qué imp esión p odujo
en el
indígena
la
imagen ma iana
his-
palense ?
No
que emos en a
en el
campo hipo é ico
de
las
simili udes
con
deidades p ehispánicas como las que apun a
Fede ico
González
Suá ez
o el
p eceden e
de la
diosa
«Cihuacoal l»,
diosa
de la
ie a,
elacionada
con la
gue a
y la ic o ia, que
se ep esen aba lle ando
un niño
en
los b azos.
47
Tampoco deseamos en a
en
un
plan ea-
mien o
de
iden idades es é icas
a
a és
de la
coincidencia
de
los
45 Solis, A. de:
His o ia
de
Nues a Seño a
de la An igua,
op. ci ., pág. 256.
46
Ci ado po
Va gas Uga e, R.: His o ia
del
Cul o
de Ma ia.,.,
op. ci .,
pág. 31.
47
Véase González Suá ez,
Fede ico:
His o ia
del Ecuado ,
omo
I,
págs.
118 ss.,
y
Nogue a,
Edua do:
Cihuacoal l,
en eMéxico
P ehispánico
».
México,
1949,
págs.
469-472 passim.
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA
380
JOSÉ MARÍA MEDIANERO HERNÁNDEZ
asgos
go icis as con
algunos plan eamien os es ilís icos
del
a e
indígena conside ado
en
una aga gene alidad siendo
an
as o.
Cen émonos,
en
cambio,
en el
da o
documen al
o ecido po
el
c onis a
Be nal
Díaz
del Cas illo: la G an Teclecigua a, el
nomb e
dado po los indios
a la
Vi gen se illana.
49
Analizando
b e emen-
e su signi icado debemos pensa
no en
una acep ación eligiosa
como apun an los c onis as
y
los
panegi is as
ma ianos, sino
me-
jo en
un espe o mezcla
de
admi ación
o mal —
eco demos que
las ep esen aciones solían se
de
amaño
mayo
que
el na u al, de
igu osa
on alidad
exigida po
la
iconog a ía
y de
pe iles de i-
nidos
y
po en es—
y de
emo supe s icioso.
Así pa ece se a endiendo
a
que los
indios
cuando
se
e e ían
a la
Vi gen, conside ada como en e di ino
gene al,
exp esaban
en
náhual
simplemen e
«Ichpoch li San a
Ma ía
»,
es o
es, «la
jo en,
la
núbil,
la
Vi gen
San a
Ma ía
».
50
«Teclecigua a», en
cambio,
en
boca
de Be nal
Díaz
del Cas illo,
debe se
la
co upción
de «Tecu-
ci a l», es
deci , po una pa e
« ecu li» o « euc li»
que signi ica
noble, al o, p incipal y
po o a
«cihual »
que signi ica muje ,
se-
ño a.
Es a úl ima
o ma
degene ó
en el
lenguaje
del
c onis a
en
«cigua a», ans o mando
la «h»
in e calada
de «cihual » en «g»
y
e minándola
en la «a» de
indicación
de
géne o emenino.
En
esumen,
la «G an Teclecigua a», la G an Noble
Muje ,
en
e ec o,
«la
Seño a
G ande de Cas illa»
que aían
de
lejanas
ie as esos ex años
homb es
blancos ba bados empa en ados
con
los dioses
y
los
ances os.
48 En
es e sen ido éase,
Wes heim, Paúl:
A e an iguo
de
México. México,
Fondo
de
Cul u a Económica,
1963, pág. 63,
e Ideas
undamen ales
del
a e
p ehis-
pánico en
!México. México,
Fondo
de
Cul u a Económica,
1957
sob e
la
abundan-
c
ia
de
pin u as
(pág. 89) y
las ca ac e ís icas a ines
con
algunas
del
Gó ico
—si-
me ía y
i mo— (págs.
99-119 passim) .
También podía aduci se
la
simili ud
plás-
ica con
igu illas emeninas
incáicas en
pla a,
Ubbelohde-Doe ing, Hein ich:
El
A e
en el
Impe io
de
los
Incas.
Ba celona, Gus a o Gil¡, 1952,
lámina
núm. 43.
49
Díaz
del Cas illo,
Be nal:
His o ia
de
los sucesos
de la
Conquis a
de
i
Nue a Espal a;
Cap.
XXXVI
y XCIV.
50 Pa a
es e análisis hemos con ado
con la ines imable
ayuda
de don Elicio
MeVi ell de la Gue a,
en usias a es udioso
de la
lengua
náhual .
UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA